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World Annihilation

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World Annihilation

Mensaje por Iron Man el Mar Jul 19, 2011 4:25 pm

Doce fueron los que se alzaron en contra de los viejos dioses. Doce los días de interminable guerra que asoló Noreth y doce los castigados. Sus castigos fueron de los más dispares, cada cual sumido en su peor tortura. Los dioses sellaron sus celdas con su propia sangre, intentando evitar que los doce titanes se alzaran de nuevo donde ahora se encuentra un territorio llamado Thalis Nertheliam. Un importante lugar para la magia, la alquimia y el comercio entre naciones.

Desde las doradas costas de arena que acaban en cristalinos mares, hasta la cresta de su poderoso volcán, actualmente inactivo, pasando por sus verdes pastizales y sus frondosas junglas, así como sus enormes pastizales y campos de cultivo. Pero no todo es un campo de flores en Nertheliam. La leyenda de los doce cuenta que un día se volverán a alzar, y no solo ellos, sino también su líder, el supremo, quien en la primera batalla no pudo participar por culpa de un ardid de los dioses que lo mantuvo dormido más de tres mil años.

Un día más en Thalis Nertheliam. El sol brillaba en el cielo con su brillante fuego amarillo. Unas nubes se acercaban por el este, pero todavía se veían lejanas. Las calles, bulliciosas por los aprendices de ambas academias, estaban a rebosar de gente comprando y vendiendo útiles mágicos, alquímicos y de a diario. Se podían ver magos hacer funciones en la calle, o alquimistas practicar algunos ensayos en plena plaza, con la luz del sol fustigándolos, pero los mejores magos eran los tenderos, capaces de hacer desaparecer el dinero como desaparece un caramelo a la puerta de un colegio.

Entre las calles doce personas, aparentemente doce más. Pero en realidad doce elegidos para llevar a cabo un de los actos más importantes de Noreht. ¿Cuál? Para eso sirve esta historia. Un soplo de viento, un viento de levante, un viento potente y que susurraba algunas palabras para oídos de los doce, palabras confusas, casi como lamentos. Y después de eso una enorme sacudida de tierra que movió los cimientos de las casas, derrumbó algunas tiendas de menos importancia e hizo que todo aquel que estuviera en la calle viera como el suelo se resquebrajaba y casi se partía en dos.

Apenas unos segundos de intenta tensión durante el movimiento de tierra, el lamento de la madre tierra. Después de eso todo pareció calmarse, ninguna réplica siguió al terremoto. Pero en ese momento alguien apareció en la plaza. Gritaba como un loco: -¡El suelo se cae! – muchos de los que lo escucharon simplemente lo ignoraron, otros tantos se rieron de él, y unos pocos lo siguieron.

Al lado de la costa, donde las olas rompían son su rugido, allí mismo se había abierto un hueco de más de cincuenta metros de diámetro. Negro azabache era el color de su fondo, ya que no se veía límite alguno en su oscuro agujero. Un niño, curioso por conocer su hondura máxima, lanzó una piedra. Todos se quedaron esperando el sonido que confirmara que había llegado al duro suelo o por contrapartida al agua del mar. Pero nada, solo el silencio.

-¡Es una entrada al infierno! – gritó uno, que salió corriendo de allí al momento. Si era o no una entrada al infierno no había manera de saberlo. Pero algo extraño si había. Aunque los ojos no lo captaran la mente sí. De nuevo esas voces que antes había arrastrado el viento, esos lamentos intangibles que poco a poco, por la cercanía del pozo, se iban intensificando hasta el punto de formar palabras solo audibles por las personas que habían escuchado el lamento del viento.

-La noche caerá – decían una y otra vez las voces. No parecía nada importante. Pero una voz, gutural y seca, se alzó por encima de todas esas – Primero fue la luz la luz, luego vinieron los crímenes. – eso dijo.

La gente fue perdiendo el interés por el lugar, normal, ellos no escuchaban nada. Pero al caer la noche y ocultarse el sol. Cuando todos, o casi todos, debían dormir, del enorme socavón en la tierra salieron dos estelas de luz. Una roja como la sangre y otra blanca como el día. Ambas brillaron durante más de un minuto en el cielo, con la fuerza de un sol cada una. Y de nuevo, en las cabezas de los doce, las voces se repetían, invitándolos a acercarse a donde la tierra se había perdido en el mar y donde la oscuridad no tenía fin…


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Re: World Annihilation

Mensaje por Zyrxog el Mar Jul 19, 2011 6:12 pm

¿Acaso el destino confabula contra las almas que solo desean regocijarse en el placer de producir dolor enmascarado con las ansias de conocimiento?


“Los recuerdos son vagos, mas nada permanece eternamente, los antiguos se levantaran, los nuevos caerán pedazo a pedazo llevándose a ese abismo de sangre y dolor a toda la creación, solo quedaran aquellos que les obedezcan, que se jacten de no tener piedad ni sentimientos, que estén dispuestos a abandonar todo lo que creen por el simple hecho de buscar algo aun más elevado… algo que deje a todo lo demás como algo inferior y carente de valor.”

Estas palabras estaban escritos en un viejo pergamino, manchado por el tiempo y la sangre fresca de la mesa, cerca del la alta figura del delgado ser se concentraba sobre un cadáver fresco, como si fuera un medico cortaba lentamente, mientras que sus dedos y garras acariciaban los órganos y los extraían limpiamente, en un rincón de ese oscuro lugar había una pequeña jaula y dentro de ella dos niños humanos que se abrazaban con miedo, el cadáver en la mesa era su padre , su madre hacía mucho tiempo que había pasado por lo mismo y ahora descansaba en cientos de pequeños frascos en una estantería, ojos lenguas, pulmones e hígados, riñones e intestino, manos desolladas y dejando ver sus tendones y músculos.

La abominación estaba pendiente de su trabajo, mientras las ratas caminaban por las esquinas de las paredes, esperando que este terminara y dejara caer algo de carne para ellas, quizás las ratas eran la única compañía que soportaba aquel ser, no le interesaba examinarlas, eran seres que ni siquiera podían considerarse inferiores en su investigación, para que centrarse en algo más si carecía de valor, mas realmente carecían de valor todas las demás cosas, con suavidad dejo la pinza y la cuchilla sobre la mesa, mientras se giraba y caminaba hasta el pergamino, ese pergamino … lo había extraído de uno de los seres inferiores que le habían servido de espécimen hacia bastante tiempo, y aun sus palabras no las comprendía completamente… miro sobre la mesa, ahí un cadáver perfecto lo esperaba, mas estaba cansado de los humanos, necesitaba algo mas, esos seres eran muy abundantes y con cada nuevo cadáver algo más de su fisionomía descubría, mas de a poco esta se agotaba, conocía el interior de sus órganos, había probado su masa encefálica infinidad de veces, había torturado de mil formas posibles, desmembrado y cocido en vida, mas todo en los humanos carecía de valor ya, como algo que le producía tanto placer se había hecho tan monótono …

La abominación negó con su rostro y levanto la mano, mientras el cuerpo en la mesa hacia lo mismo, este se sentó y miro con cuencas vacías a la criatura, sus ojos habían sido extraídos en vida, su cráneo había sido parcialmente roto dejando ver su cerebro gris y muerto, la criatura se sentó, cansado en realidad … y con un simple movimiento de sus dedos dejo que el cadáver hiciera lo que más deseara, este se levanto de la mesa y camino arrastrando sus pies hasta la jaula que abrió lentamente, aun quedaba algo de conciencia si es que eso era realmente en la masa gris que fue era el cerebro, en lo más profundo de su ser el padre veía como rescataba a sus hijos de esa criatura, los abrazaba y besaba llorando por ser libres … mas todo era contrario, el cadáver había agarrado la pierna del niño y afirmándola fuertemente mientras arrancaba trozos tras trozos d carne, los gritos eran ensordecedores mientras el cadáver dejaba correr por sus ojos un par de lagrimas amarillas, ya no habían lagrimas en sus ojos, si no el pus de la descomposición, el niño se afirmaba de su hermana mientras gritaba de dolor y el cadáver subía mordiendo y desgarrando, no demoro mucho hasta que la voz de ese inferior fuera aplacada con su cuello arrancado y el cadáver masticando su carne, ante ese espectáculo la abominación no presto mucho interés, no era que le desagradara, si no que lo había visto muchas veces, aun cuando cada segundo eran nuevos datos para su conocimiento los humanos carecían de valor ya, la niña termino como el niño devorado por su propio padre, el cual seguía llorando pus, la chispa en su cerebro se extinguió, como si nunca hubiera existido ye l cuerpo sin vida cayó en un charco de sangre y carne que habían sido los seres que más había amado en vida.

Los ojos de la abominación recorrían ese lugar, aquella bodega le había servido para sus experimentos, pero su estadía en ese lugar pronto acabaría, estar demasiado tiempo en un lugar acarrearía dificultades, tarde o temprano comenzarían a sospechar de la desaparición de seres inferiores, como tantas veces lo había hecho se dirigió hacia los estantes y buscando entre sus anaqueles encontró lo que buscaba, en un frasco habían unos pequeños cerebros flotando en liquido encefálico, los mismo que había extraído a los fetos y bebes que había obtenido, con cuidado guardo el frasco en su morral, junto con guardar suavemente sus instrumentos, la única posesión que realmente consideraba valiosa para él, con la misma tranquilidad que siempre mostraba subió las escaleras de piedra mientras giraba la cerradura de la puerta.

En un callejón oscuro una compuerta se abrió, una que estaba empotrada en el suelo, y de ahí surgió la alta figura, siempre llevando la máscara e cuero que le servía para proteger su piel del sol y de las miradas curiosas, el ser se giro y cerrando la compuerta volvió a cerrarla con llave, nadie entraría ahí … por lo menos en un largo tiempo, el suficiente como para que él estuviera lejos, sus pies pronto lo llevaron hasta la calle principal, vendedores y comerciantes ofrecían sus productos, algunos vendían cosas interesantes, el dinero para la abominación no tenía valor, pero si era necesario para poder comprar cosas, camino hasta un pequeño puesto donde vendían algunos especímenes bastante curiosos, en pequeñas jaulas o acuarios había de todo tipo, gusanos come carne, roedores temblorosos, animales que uno dudaría que están vivos pero que ante cualquier acercamiento se lanzaban contra los barrotes, el vendedor era un ser inferior grotesco, no poseía cuello ya que la grasa cubría todo su cuerpo.

Los ojos de la abominación recorrieron a todos los animales, pero su mirada se centro en una pequeña jaula, sus barrotes estaban carcomidos pero aun permanecían firmes, en su interior una masa se agitaba, no tenia forma pero si se podía notar un globo ocular que constantemente miraba hacia todos lados, Zyrxog levanto su mano y apunto hacia esa criatura, el vendedor jadeando la tomo y la mostro, era una babosa carroñera, no era agresiva pero si podía ser dañina, ya que se alimentaba de cadáveres rociándolos con un acido para luego digerirlos, la única peculiaridad era que ante la oscuridad brillaba ligeramente, nada fuera de lo común, la abominación con toda naturalidad abrió la jaula, ante la mirada de asombro del comerciante, mientras Zyrxog metía la mano en esta y sacaba a la babosa, esta no demoro en deslizarse por el brazo de él y acomodarse en su hombro, al parecer le agradaba o quizás era el aroma a muerte que exudaba su cuerpo, de cualquier forma el pago por la criatura se hizo.

Aquel ser siguió su camino, más un viento fuerte surco en la calle principal, varios de los puestos terminaron sin techos o con mercancías por el suelo, mas algo fue curioso en ese instantes, a los oídos de la abominación llegaron lamentos … como si alguien sufriera un terrible dolor, mas no le prestó atención, de seguro seria algún ladrón asesinando a su víctima o un inferior golpeando a una inferior, volvería a retomar su camino, lo suficiente como para marcharse de esa ciudad, o bueno esa habría sido la idea si no fuera por el temblor que siguió al viento y los gritos de un inferior desesperado, la muchedumbre arrastro a Zyrxog hasta la orilla del mar, un gran agujero se había abierto, de su interior el aroma a muerte y desesperación pudo ser sentido por la criatura, mientras que la babosa m se mantenía inmóvil sobre su hombro, las voces que provenían de su interior eran lastimeras, mas curiosidad, pronto al muchedumbre desapareció y solo quedo la abominación al lado del oscuro foso, mientras caía la noche, la abominación esperaba inmóvil cerca del agujero, tan solo para ver durante unos instantes dos esferas saliendo de ese abismo e iluminar la noche, las voces seguían llamándolo, como si algo en el interior de la tierra se agitara constantemente.




Patetico  Invitado no eres mas que un inferior ... una alimaña que deberia de pisar con mi pie


I Eat Your Brain Muajaja




Llevo varios cadaveres a mis espaldas: Rue, Elena, Aleria, Jack Cross, Erik, Fayt Reeden, Malblung Anwarünya, Lairë Tinúviel, Naerys, Björki Gotriksson, Sheoldred, Silence, Ferenec, Iosif, Tuxy, Light Yagami, Vanegan, Jarko, Hans Stoker ... quizas el proximo seas tu Invitado
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Re: World Annihilation

Mensaje por Nikulin el Mar Jul 19, 2011 7:39 pm

Vuela vuela, no te hace falta equipaje, vuela...

La Gárgola llevaba volando muchas horas. A diferencia de lo que hacía habitualmente, esta vez optó por comenzar el vuelo apenas el sol comenzaba a caer y no durante la noche en si solo para ahorrar más tiempo y poder llegar a alguna isla cercana para cuando las estrellas y la luna sean las únicas en el cielo. ¿Por qué? Pues su tosco cuerpo no era muy hábil nadando, y si durante la noche llegaba a haber una tormenta seguramente se desorientaría en aquellos lares desconocidos y terminaría muriendo... Y no había escapado para morir en el medio de la nada. Así, el Destino le guiaría hasta la pequeña isla de Thalis Nertheliam, un lugar lejos de su tierra natal que seguramente nunca se encontró con un ser de su calaña, lo cual era sumamente beneficioso para él pues ellos no sabrían qué cosa les esperaba.

De este modo, para cuando la noche cayó, Nikulin ya estaba sobrevolando la insignificante isla bajo el cielo estrellado. Como una enorme águila o murciélago, buscaba desde las alturas una torre alta o muro donde poder detenerse para descansar. Estaba seguro de que se haría un buen festín antes de que tuviera que volar hacia otro lugar, podía sentir el olor a humano llenando el aire, ese sabor dulce de la carne fresca que espera ser devorada. Pero todo a su tiempo pues una vez que se paró sobre el techo de una torre sumamente alta, tomaría una pose que había tomado incontables veces ya, una que recuerda a un fiel perro que sentado sobre sus cuatro patas espera la llegada de su Amo, solo que este "perro" tenía enormes alas plegadas y una larga cola que se acomodaba alrededor de sus patas con grandes garras. Así, el ser de ojos pálidos se quedaría inmóvil, recuperando las energías bajo la fría noche mientras que su mirada sin pupilas observaba atentamente todo lo que ocurría a su alrededor.

El lugar parecía un pueblo como tantos otros: muchos edificios, mucha gente, mucho mucho mucho de todo... ¿Qué comer primero? Tal vez alguna mascota gorda, como un perro, un gato o un pequeño esclavo, solo para no levantar muchas sospechas desde el comienzo. Aunque los adultos son tan deliciosos, en especial los elfos, cuyas carnes tienen un sabor casi "mágico" que llena de energías. Mmm... Difícil elección en verdad para un ser que solo quiere comer bien y vivir tranquilo. No es su culpa que le gusten "cortes de carnes particulares", todos tienen derecho a comerse lo que quieran siempre y cuando logren atraparlo, es la ley del más fuerte, ¿no? ¿O acaso debería seguir las reglas de los humanos? Las vacas y ovejas son animales estúpidos, no le agregan ese "gusto especial" que solo da la emoción de la cacería.

Como verán, las preocupaciones de este ser eran bastante simples, no buscaba riquezas, gloria, fama o poder... De hecho ni él sabía qué buscaba en realidad. Sin embargo, sus banales pensamientos que le hacían relamer su larga y puntiaguda lengua sobre su rostro horrible pronto serían empujados fuera de su mente por lo que estaba pasando allí fuera.

Para el momento en el que Nikulin había llegado a la torre donde ahora descansaba, ya había ocurrido un temblor que había abierto un importante agujero en la costa. Nikulin lo había visto al sobrevolar, pero al desconocer el lugar simplemente lo ignoró. Pero ahora, unas voces repetían un mensaje confuso. Él había aprendido algo de la lengua de los mortales, pero no era un gran poeta. Sin embargo lograba entender que era una clase de llamado, ¿a qué? No lo sabía... pero podría averiguarlo. Así que, extendiendo sus enormes alas de cuatro metros cada una, la Gárgola levantaría vuelo nuevamente como un inmenso monstruo alado y contemplaría desde las alturas el lugar de destino.

Por ahora solo había otro ser allí cerca, no podía definir bien si se trataba de un humano o de uno de "los suyos", pero tampoco le importaba mucho. Sin embargo, pronto dos esferas saldrían volando desde las profundidades y pasarían cerca de él haciendo que, como si fuera un reflejo, Nikulin se lanzara en picada a tierra, cayendo sobre sus cuatro patas cual gato y doblando sus alas. En tierra aún era tan peligroso como en el aire, pues teniendo el tamaño de un lobo grande o un puma, contaba además con su larga cola de alrededor de un metro y medio y unas garras y dientes sumamente peligrosos.

Los ojos pálidos de la Gárgola miraban hacia el ser extraño que había llegado primero y luego hacia las esferas brillantes, atento con sus enormes orejas a cualquier ruido que pudiera denotar peligro...
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Re: World Annihilation

Mensaje por Eleazar el Miér Jul 20, 2011 1:17 pm

Ya había viajado bastante por una temporada, mis pies se quejaban a gritos y suplicaban por un reparador descanso. Y aquella ciudad era tan buena como cualquier otra para concedérselo, al menos durante unos días.

Mi viaje errante me había llevado hasta Thalis Nertheliam, un emplazamiento costero que, al parecer, gozaba de un buen comercio y algo parecido a una élite en hechicería y alquimia. Se podía ver hechiceros por doquier, y jóvenes atareados que, con las manos llenas de pergaminos y herramientas, corrían afanosos de un lugar a otro.

Ciertamente, los quehaceres de los hombres dedicados a ese arte, así como la gran mayoría de los artículos que vendían, no me incumbían demasiado. No era muy ducho en esos temas, y prefería con creces mi espada. Sin embargo, siempre resultaba ameno conocer cosas nuevas, y al parecer esta ciudad era merecedora de ser visitada. Desde luego, contaba con fama.

Caminaba por las atestadas calles, echando algún que otro vistazo a los puestecillos. Los vendedores gritaban a los cuatro vientos las maravillas que poseían en sus tiendas. Al igual que yo, hacía ya muchos años, había hecho junto a mi padre. Ah... esto me traía tantos recuerdos de juventud...

Pronto encontré un puesto capaz de llamar mi atención. Una tienda de libros.
Adoraba la lectura... aunque rara vez podía conservar los ejemplares que adquiría. No sería muy sabio ir cargado por medio mundo con dos toneladas de libros.

Estaba admirando la peculiar encuadernación de uno, cuando sentí algo que heló mi sangre. Era una bocanada de aire, que había azotado con fuerza mis cabellos. Simple aire... pero tenía algo que consiguió inquietarme sobremanera. Contenía una nota extraña, como un quejicoso lamento.

Instantes después, perdí el equilibrio ante una brutal sacudida de tierra, que me hizo caer al suelo. Cundió la agitación e incluso el pánico entre algunas personas, y estuve a punto de ser aplastado entre el gentío que corría de un lado a otro. Y tan repentinamente como había comenzado, todo se empezó a calmar. Me incorporé y sacudí mis ropas, y cuando parecía que ya había pasado todo y solo se oían las risitas nerviosas y comentarios jocosos respecto al temblor, un hombre llegó gritando que el suelo se caía. La gran mayoría no le dieron crédito, posiblemente pensaban que era presa de un ataque de pánico por el terremoto. Pero yo me sentía inquieto, y junto a otros pocos curiosos, me dirigí hacia la costa.

Lo que vi allí, no lo había visto jamás. Un gigantesco socavón, que parecía no tener fin, se hundía y hundía en la tierra. ¿Qué demonios era eso? nunca en toda mi vida había visto nada semejante...
Su negrura tenía un halo extraño y escalofriante... y los lamentos se oyeron de nuevo. Di un respingo, y miré de un lado a otro. Pero todos miraban sin más el agujero, parecía que nada más que yo podía oirlos. Me sentí preocupado, temía estar perdiendo la cordura.

Poco a poco, todos fueron perdiendo el interés, y a pesar de que yo fui de los últimos en marcharme, finalmente me fui del lugar. Esa maldita cosa me ponía los nervios de punta.

Me hospedé en una posada, y sin detenerme en la sala a cenar, me fui a mi habitación. Oscureció, pero no podía conciliar el sueño. Simplemente miraba por la ventana de mi cuarto, en dirección a la playa donde estaba el hoyo. Fue así como vi alzarse de la tierra dos brillantes estelas de luz, que al poco tiempo se difuminaron. Y de nuevo las voces. Había oido que existía una enfermedad, una especie de locura, que te hacía ver y oir cosas que no existían realmente. Estaba francamente preocupado.

Salí de la posada, y corriendo atraído por un extraño impulso irrefrenable, me dirigí hacia el lugar del socavón. Tenía que comprobar si de verdad pasaba algo, o si solo estaba perdiendo la cabeza. Con el corazón acelerado por la carrera, llegué al misterioso lugar.
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Re: World Annihilation

Mensaje por Seshiel el Miér Jul 20, 2011 2:34 pm

Yami no Seshiel, un joven humano cuyo objetivo en la vida era conseguir que reinara la armonía en todo el planeta, objetivo por el cual ya había sacrificado bastante, había renunciado al amor, a la gran mayoría de sus amistades, a llevar una vida tranquila, pero... aún sacrificaría más...

Acababa de llegar en barco a Thalis Nertheliam, isla en la que habían dos cosas a destacar, el lugar más privilegiado para aprender alquimia y también el lugar más privilegiado para aprender magia. Dos academias muy selectas, academias a las que sólo unos pocos de su propia familia habían podido asistir cuando fueron jóvenes, entre ellos, su abuela, que fue de las pocas que habían combinado ambos artes. Por desgracia ya estaba muerta, pero antes de partir, creyó alcanzar a ver el futuro durante unos breves instantes, tiempo suficiente para ver a su nieto, Seshiel... Lo veía yendo a aquella isla justo ese día, justo a esa hora. Dijo que si su joven nieto iba, podría encontrarse con la muerte o... con ver su sueño más cerca de ser cumplido. Y entonces murió, sin poder dar ni un sólo detalle más, pero había dicho suficiente...

Semanas antes el joven Seshiel había estado discutiendo con sus padres si ir o no, también hablaban de si debía ir sólo, de qué debía llevarse, de si necesitaba aprender otro hechizo antes... Al final el joven fue y además sólo, con los mismos objetos que siempre llevaba a sus viajes y sin aprender ni un sólo hechizo más, todo muy imprudente, pero él decidió ir, y en ese tipo de cosas podía llegar a ser muy cabezota.

Parecía no quedar demasiado para el anochecer y Seshiel no paraba de preguntarse si su estancia allí tendría algo que ver con los doce seres que lucharon contra los dioses, leyenda que descubrió sin demasiado esfuerzo cuando comenzó a leer libros relacionados con la isla, pues obviamente, si se supone que algún día debía estar allí, al menos iría con algunas teorías sobre lo que debía hacer. Pero, aún que su estancia allí tuviera que ver con aquellos doce y la aparición de su líder, ¿qué podría hacer él sólo contra trece seres de tal calibre?
Tenía muchas dudas y preocupaciones, pero ya había tomado una decisión...

Hacía poco que habían rondado por su cabeza unas extrañas voces, fue en el barco, cuando ya estaban cerca de la isla, él estaba sentado en la cama de una habitación nada incómoda ni sucia que le habían dejado usar solamente durante el viaje cuando las oyó... No supo descifrar lo que decían, pero parecían voces tristes, ¿fantasmas quizás?
De repente empezó a escuchar gritos en cubierta, pensaba que serían piratas, así que salió sable en mano, pero tras mirar alrededor, sólo vio a todos los de a bordo mirando la isla y cuando él también se asomó entendió el porqué, un gran agujero se había abierto en plena tierra, en la isla a la que él debía ir... ¿Estarían quizás los trece allí abajo, sería un simple terremoto, sería cosa del volcán dormido...? Demasiadas posibilidades y muchas de ellas peligrosas...

El dueño del barco decidió dar la vuelta e irse por miedo, pero Seshiel y unos pocos más en los que no se fijó demasiado, consiguieron convencerle con algo de dinero para que les diera un bote con el cual ir a la isla. Eran cuatro personas en el bote y el joven se ofreció para ser uno de los dos que remarían.

Primero se alejaron hacia la derecha por si el agujero estaba también en parte de la costa, en cuyo caso si se acercaban les podría absorber a su interior, como una bellena que abre la boca bajo el agua y succiona peces pequeños. Tras alejarse hacia la derecha pusieron rumbo a la isla, acabaron un poco alejados del puerto, pero al menos seguían todos bien y en tierra firme.

Seshiel se bajó de un salto del bote y se fue corriendo en dirección al agujero, debía ir a verlo.

Mientras corría volvía a escuchar las voces, esta vez las entendía, pero no tenía la misma suerte respecto a su significado, ¿a qué crimenes se referían?

Para cuando llegó ya había anochecido, así que estaba algo cansado y se comió dos barras de pan de las afueras de su ciudad, el mejor pan que había probado, un pan que incluso parecía que mágicamente le recuperase la energía.
Entonces comenzó a caminar hacia su muerte o su sueño y mientras se acercaba, vislumbró una figura de pie en frente del agujero, tenía algo brillante en el hombro y parecía humano, pero aún estaba demasiado lejos como para saberlo. Mientras seguía acercándose, dos enormes y brillantes luces luces salieron del cada vez más enorme agujero, una era roja, casi del mismo color que su chaqueta y la otra blanca, semejante al color de su camisa...
Ambas luces estuvieron iluminando el cielo durante lo que al joven Seshiel le parecieron minutos, no paraba de mirarlas casi boquiabierto, pero sin poder evitar rascarse los ojos todo el rato, pues eran demasiado brillantes.

Entonces fue cuando Seshiel volvió a escuchar las voces, esta vez más insistentes y claras, per también más oscuras, le invitaban a acercarse a donde la tierra se había perdido en el mar y donde la oscuridad no tenía fin, fue entonces cuando el joven bajó la mirada y vio algo nuevo... A parte del hombre con algo brillante en el hombro, ahora había otro hombre que parecía haber llegado corriendo desde el puerto, pues jadeaba un poco. Pero lo que más le sorprendió fue ver algo semejante a un ser con apariencia de perro, alas semejantes a las e un draco y una cola serpentina, pero también le llamó la atención que parecía estar hecha de piedra, extraña criatura... Por si acaso la criatura resultaba ser peligrosa Seshiel desenvainó su sable y dejó de acercarse, pero al menor indicio de peligro iría corriendo en ayuda de los otros dos hombres...
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Re: World Annihilation

Mensaje por Snarl el Vie Jul 22, 2011 4:33 am

Los ojos se ponían vidriosos, sentía como lentamente el aire le faltaba, sus pies colgaban en el aire, mientras su cuerpo era sostenido por dos manos que apretaban lentamente su cuello, porque su vida terminaba de esa forma, tenía mucho por lo que luchar, mucho aun que recorrer en este mundo, pero tuvo la mala fortuna de entrar en ese callejón, sus brazos no le respondían, los habían roto hasta moler sus huesos, ahora solo esperaba su muerte … ni gritar podía, cada segundo su aliento lo abandonaba, sentía la sangre que se agolpaba en su cabeza, no sentía ya dolor, solo desesperación … nada más que desesperación, con un último aliento su vida acabaría, ya no más sufrimiento, ya no más dolor, la luz desaparecería y seria devorado por la oscuridad … su corazón latía cada vez más lento, podía escucharlo, como luchaba pero era una batalla perdida, ¿acaso el destino había escrito que su vida acabaría en ese lugar?

Un movimiento, un sonido de huesos rompiéndose y sus ojos perdieron su brillo, las manos dejaron de apretar y soltaron ese cuerpo sin vida, el hombre cayó al suelo, su cuerpo había sido cruelmente torturado, sus brazos quebrados una y otra vez, ahora solo había un amasijo de huesos que eran soportados únicamente por la piel, frente a él un Schakal, durante horas lo había interrogado, durante horas lo había torturado hasta convertir su cuerpo en un amasijo de huesos y carne, ahora ese hombre estaba muerto, la mitad del trabajo estaba hecho, solo faltaba la otra mitad, con tranquilidad el antropomorfo busco en las ropas del cadáver y sin mucho problemas saco una pequeña llave oculta en un bolsillo de su ropa.

Hacia un par de días que había sido contratado para asesinar a cierta alquimista de gran importancia en la ciudad, y principalmente robar una piedra color carmesí que siempre llevaba con ella, la llave era la única forma de entrar a su hogar, o quizás era mejor decir fortaleza, los alquimistas se protegían con sus propias creaciones y no dudaba de que habría homúnculos o golems protegiéndola, Snarl miro el cadáver y tomando algunos trapos lo cubrió, no deseaba que se diera la alarma tan pronto, con serenidad se marcho de ese callejón y sin caminar demasiado se mezclo con la multitud de la calle principal, aunque no todo fue calmo, unos instantes más tarde una fuerte sacudida sorprendió a todos, mientras el Schakal se afirmaba con las garras de sus patas al suelo, pronto alguien comenzó a gritar, mas el antropomorfo no le prestó atención y desapareció por una de las angostas calles, rumbo hacia una de las tantas torres de marfil de la ciudad.

La noche cayo y con ello las puertas plateadas de la torre se abrieron, en silencio el antropomorfo escalo la torre, mas debía de tener cuidado, si tocaba cualquier trampa oculta seria su final, quizás para su fortuna o desgracia no toco ninguna, y logrando aferrarse a la cornisa se movió hasta una de las ventanas, lentamente la abrió, y frente a él un largo pasillo se presento, a ambos lados unos 20 o 30 estatuas de mármol y bronce se levantaban, todas armadas, de seguro más de uno seria un golem, y si era eso … el traspasar ese pasillo seria aun más complicado … para no decir un suicidio, en silencio entro y se dirigió hasta la puerta más cercana, aunque parecía entre las sombras llenas de objetos en realidad solo eran pinturas en las paredes, se deslizo por una de las paredes hasta una pequeña puerta, abriéndola unos centímetros la luz de cientos de velas dejo fluir su luz, en el centro de la habitación había una enorme tina y dentro de ella una mujer que apaciblemente tomaba un baño.

Lentamente termino de abrir la pequeña puerta y avanzar silencioso hasta la mujer, mas con una de sus patas fue a rozar una de las velas del piso esta cayo, la mujer rápidamente se volvió hacia el Schakal y junto con ello el sonido de las estatuas moverse en el pasillo, no había tiempo que perder, tenía pocos segundos, con agilidad se lanzo hacia la mujer que en un principio sorprendida no supo qué hacer, pero después intento defenderse, arañándole el rostro al Schakal, este no tenía muchos problemas y viendo una ventana la agarro por uno de los brazos y la lanzo por esta, el grito de ella solo fue cesado cuando su cuerpo impacto, el sonido de los golems estaba en la puerta y de un gran golpe esta fue rota por un puño de roca, el antropomorfo no tubo más remedio que saltar por la ventana, cosa que no el agrado mucho pero no había otra forma, tomando carrera se lanzo, la buena fortuna le sonrió ya que cerca había un árbol y con desesperación trato de agarrarse de una de las ramas, cosa que le fue difícil e imposible, pero gracias a ese intento el golpe contra el suelo no fue mortal, aunque si sus huesos lo resintieron, el cuerpo de la mujer estaba cerca del, la caída la había matado, más en su cuello un colgante había y en este una pequeña piedra roja, sin pereza arranco el collar y lo guardo en su morral, saliendo lo más rápido que podía con su maltratado cuerpo.

Solo debía de llegar a la playa , ahí un barco lo esperaba, mas no fue realmente así, cuando llego a la playa no había señal del barco, solo cuatro extraños, el primero más cercano a un agujero en el suelo olía a muerte y sangre, un joven cerca de él con espada en mano tenia olor a perfume, otro de esos extraños parecía más un animal, una de las bestias que habitaban en el bosque de Theezeroth y el ultimo era un mercenario, su arma y el olor a sudor no lo engañaban, mas lo que lo dejo en ese lugar fueron las voces que oía, voces que provenían de ese agujero en la tierra.


~La familia ... ¿Que sentido tiene cuando hay que despedazarla con tus propias fauces? ... ¿Cuando hay que caminar entre los cadáveres de aquellos que llamaste hermanos y pisar sus entrañas para seguir viviendo? ... la familia ... ~






~Sobrevivir es lo importante ... La forma no~
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Re: World Annihilation

Mensaje por Zyanya Yohual el Vie Jul 22, 2011 9:04 pm

Spoiler:
ME DISCULPO por la demora, pero no he estado bien de salud, piedad u_ú

Atrás quedó el vasto e intenso sol de Akhdam para dar paso a un clima, que en contraste con el anterior, era más apacible, aunque no implicaba que más gratificante, al menos así lo pensaba la gitana que habiéndose criado en su kumpania en dicho lugar y jamás saliendo de tal caluroso continente -ignorantes de pensamiento aquellos que no creen en la existencia de las aldeas gitanas, aquellos que no comprenden que aunque nómada todos tenemos un origen y una huella única marcada en la tierra-, ir a una isla bastante conocida la tenía un tanto ajetreada, su objetivo principal no era turistear, esas cosas, si bien divertidas, no estaban dentro de sus planes por el momento, su objetivo principal era encontrar a su hermana, su compañera de almas, su dorado diamante, porque Nix era como el sol, era como los fénix que resucitan de sus propias llamas, siempre envuelta en luz, opacando a los envidiosos con su brillante ser. Sí, ella era Nix, Satet en cambio era...
Su hermana.
Su hermana y nada más, porque aún su nombre, su designio en el mundo no había sido encontrado, y eso, para que mentir, a la morena gitana no le entraba en gracia.

Ahhh... la envidia femenina, pecaminosos caminos que recorren aquellas que envenenan con la mirada y las palabras a aquellas luciérnagas que brillan no por voluntad, si no porque es parte de su naturaleza, ¡ni siquiera culpables son de su éxito!, tal y como la fábula de la serpiente que se come a la luciérnaga que aunque no entra en su cadena alimentaria simplemente le molesta que brille, todos queremos ser reconocidos, importantes, recelosos del temor de ser opacados hacemos mal, pero Satet jamás le haría mal a su luminosa compañera de alma, porque la amistad, la confianza y el amor, nacido más allá que un simple lazo de sangre palpitaba en ella, vivo, por lo tanto no podía odiarla, a su hermana jamás, pero si a su luz. Cosas distintas.
A su querida hermana la buscaba, porque a pesar de todo... era la única persona que sentía que le comprendía en el mundo, además luego de que resucitara algo le decía que un tormento le invadía, ¿a Nix?, qué naciendo bajo una estrella recibió casi todas las fortunas… ¿ahora le azotaba una desgracia?, Satet quería saber qué era lo que incordiaba a su hermana, sin poder distinguir si aquel interés era simple morbo o preocupación. Probablemente ambas.

Satet ahora avanzaba por el pasaje principal de la isla, hacia resonar sus pulseras mientras la mitad de su rostro se manifestaba oculto tras un velo de seda de color rojo, su cabello color chocolate libre, cayendo como cascadas sobre sus hombros y espalda, su vestuario colorido, propio de las gitanas le daban vida a sus pasos. Habiendo encandilado a unos cuantos, revelando los designios del mañana, de la prosperidad y el amor por medio de las líneas de las manos al mismo tiempo que uno de sus dedos furtivos se introducía en la billetera del iluso creyente para luego alejarse con una sonrisa radiante y las manos con dinero triunfantes, culpa de ella no era el hecho de que las personas tuvieran esperanzas sobre un mañana mejor, se dispuso entonces a seguir a una mujer de edad mayor que usaba un vestido completamente negro, seguramente viuda, ¿qué mejor víctima para vaticinarle “prosperidad y nuevos caminos”!, palabras que aunque cliché nunca dejaban de funcionar. No obstante sus pasos se vieron de pronto ladeados, algo en la tierra comenzó a rugir, parecía un terremoto pero lo que más le llamó la atención fue una oleada de voces como llantos agónicos que ingresaron a sus oídos y repercutían en su cabeza como si se hubieran hospedado dentro de ella, al principio pensó que se trataba de alguna broma de Sally, pero no eran estas las bromas de su estilo, sacudió la cabeza al tiempo que sus manos se sostenían sobre un pilar para no caer hasta que finalmente el vaivén de la tierra cesó.

Un hombre avisó en medio de los gritos que el suelo se caía, le acompañaron risas pero también miradas curiosas, entre ellas la de Satet. La superticiosa mujer siguió al hombre llegando a la costa donde efectivamente un inmenso socavón de tierra se presentaba frente a todos, era grande y su profundidad parecía no tener límites, y entonces entrecerró los ojos al sentir de nuevo la insistencia de aquellas voces, y nuevamente la luz era la protagonista del momento, la gitana sencillamente dio la espalda al agujero aquel y dirigió sus pasos hacia el poblado. Por supuesto que todo aquello le preocupaba como asimismo desconcertaba, pero no ganaba nada quedándose allí, pero sería en la noche, cuando aquellos lamentos volvieran a repercutir en su cabeza, citándola, seduciendo su sensible curiosidad a que fuera nuevamente a dicho sitio, allí unas luces se alzaron por vagos momentos robando un minuto de su mirada.

-Que los dioses paganos no castiguen la osadía de mi curiosidad-Susurró encaminando sus pasos hacia dicho lugar.

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Re: World Annihilation

Mensaje por Illua el Sáb Jul 23, 2011 11:15 pm


"Thalis Nertheliam, día 3

Estoy en la isla de la magia y la alquimia, mi propósito es obvio, en mi tercer día aquí, he decidido al fin que abriré una nueva base de Khamja en esta isla, es un buen lugar para continuar el crecimiento de la organización, así como de La Calma, esta isla está plagada de magos y similares, convirtiéndola así en un buen foco donde centrar nuestra atención, podrían llegar buenos hechiceros a nuestras puertas, además de poder obtener diferentes encargos en este lugar, definitivamente, es un lugar bastante bueno para que prospere otro punto de mi poder.

En los tres días que he pasado aquí, he podido verificar el territorio, a las afueras de la ciudad hay un buen lugar para construir un modesto edificio que crecerá poco a poco, es una zona medianamente concurrida, por lo que podremos llamar la atención, para que vengan a nosotros, y a la vez los verdaderos propósitos permanecerán ocultos, me he mezclado también con la gente, este lugar está lleno de cultura, leyendas, y varias bibliotecas... es un fantástico lugar para aprender, y el saber nunca está de menos, actualmente investigo la fuente de la cual hablan los mitos, que permi..."

Illua cesó de escribir, alguien entraba en su cuarto, odiaba que la interrumpiesen mientras escribía en su libro, aún más si se trataba de asuntos de trabajo lo que escribía, y si la visita era molesta e innecesaria. Cerró el libro rápidamente y lo ató con las cadenas con velocidad, impidiendo así que nadie viese la información. Se volteó en la silla del escritorio para observar que un hombre ataviado con una armadura ligera de cuero y pelos castaños claros, bastante cortos entraba en la habitación, su compañero de cuarto... deseaba tener la base lista, para no tener que volver a una taberna y compartir habitación allí, no es que odiase la compañía, pero odiaba a los guerreros borrachos.

-¡Anda! La peliazul... ¿ Sigues aquí? ¿Me esperabas, monada?

-No mereces mi tiempo-Respondió levantándose bastante enfadada, en cualquier otra ocasión le habría respondido algo más suave, pero interrumpirla no era inteligente si se la conocía.

-Oh... que fría... seguro que en una noche con migo te quito todo ese hielo... te lo aseguro, soy muy caliente

Illua ni respondió, simplemente salió por la puerta y se acomodó el pelo antes de bajar a la taberna, pero a diferencia de otros días, no paró para tomarse un zumo, como era algo muy común en ella, directamente salió a la calle. Al salir decidió ir a dar una vuelta al mercado, al parecer, diariamente cambiaban las mercancías, y podía haber algo interesante, no todo era el trabajo... aunque todo estaba relacionado con mejorarse.

Una ráfaga de viento repentina hizo ondear su cabello, así como sus ropas, fue una corriente repentina y algo fuerte, pero no era eso lo que había que mencionar, si no que en ese viento, había escuchado unas extrañas voces, no conseguía interpretar lo que decían, solo parecían quejas, llantos, se acomodó el cabello girándose, pero no parecía que nadie hubiese dicho nada, creyéndolo imaginaciones suyas, continuó hacia delante, hasta que una enorme sacudida le hizo tambalearse, así como a todas las personas de la calle, un enorme terremoto que la obligó a apoyarse en el muro de una casa para no caer, procurándose antes que el muro fuese firme, pues con tal de evitar una caída, no deseaba que una pared se le derrumbase encima.

Todo paró, y la mujer quedó mirando el suelo, ante ella, una enorme brecha, no ancha, mas si larga, que tenía varios metros de larga, mas, como dije antes, no llegaba a ser una fisura. La voz de un hombre, afirmando el derrumbe del suelo, la alarmó, haciéndole arquear una ceja, y separarse de la pared, el terremoto no había sido para tanto, no creyó que por eso se derrumbase todo el suelo, pero si le hizo pensar en la base... debería tener cuidado con los terremotos.

Varias personas fueron a la costa, un murmullo le llamó la atención, y curiosa, se encaminó a la playa de la isla, donde tras evadir a varias personas, consiguió ver que cerca de la costa, se habría un enorme agujero en la tierra, abrió los ojos impresionada, y permaneció allí unos minutos, aunque la gente se iba, asombrada por aquel enorme socavón, debería investigar aquello, pero ese no era el momento.
Misteriosamente, las voces volvieron, hablaban de... ¿Noche? La luz y los crímenes... no entendió nada, miró a todos lados, pero no vio a nadie actuar raro, como si fuese la única que lo escuchaba... había mucha gente, pero no parecían reaccionar, al menos, no a su alrededor. Se recompuso, y volvió a la ciudad, a curiosear hasta que todo se hubiese calmado más.


Finalmente, la noche llegó, y la mujer se disponía a ir a la taberna, a dormir un poco o continuar la escritura interrumpida de la mañana, pero escuchó algo... de nuevo las voces, atrayéndola... Por tercera vez, miró a su alrededor, y finalmente decidió acercarse a la costa, en silencio, con cuidado, no quería levantar atención de nadie, aunque ya poca gente había, y no muchos se molestarían en pensar nada de una mujer que iba a la costa, pero aun así... esas misteriosas voces...

Casi al llegar a la costa, vio varias figuras paradas allí, contemplando también el enorme socavón, y velozmente, pero con cuidado, se escondió tras una roca, observando así a los individuos allí presentes, aunque estaba demasiado oscuro para poder verles claramente, solo era capaz de distinguir las figuras... parecían haber seis personas más allí... bueno... o cosas, una de ellas parecía distinta, de un tamaño mayor... quizás solo fuese un montón de rocas, pero no lo parecía del todo. Repentinamente, dos luces salieron del agujero, iluminando todo, quedó un instante mirándolas sorprendidas, pero rápidamente aprovechó la oportunidad para ver mejor a los que estaban allí, antes de que se fuese la luz, y luego ya pensaría que seria aquello. Una mujer... una... ¿Una gárgola? Aquello era extraño, pero continuó... dos hombres, uno de ellos de cabellos verdes... un tipo con una máscara y algo en el hombro, y... una cosa... parecía un hombre bestia, pero no podía analizarle bien desde aquella distancia.

Suspiró y decidió acercarse, no le inspiraban demasiada confianza, pero por el ultimo, debería tener un buen olfato, y posiblemente ya la hubiese detectado, así pues prefería ser inteligente y unirse antes de que la descubriesen por ellos mismos y sucediese algo peor. Se acercó a los demás, y quedó quieta, mirando las luces sorprendida, y con la zurda en la empuñadura de su katana, siempre era mejor estar prevenida.
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Re: World Annihilation

Mensaje por Suspiro el Mar Jul 26, 2011 11:47 pm

Aquel sitio era realmente horrible, no hay manera para poder describir la incertidumbre y el pesar de encontrarse en un lugar lleno de magia y alquimia cuando tu eres un ser completamente alejado de esos artes, incluso es muy difícil poder comerciar, pues al no conocer con exactitud lo que se está comprando o vendiendo, es fácil ser víctima de algún embuste, pero mis pasos me habían llevado ahí, por alguna extraña razón, algunos días antes había decidido desembarcar en ese lugar, en realidad mi viaje tendría que haber continuado todavía algunos días, pero, me había parecido agradable, por algún motivo, mis pasos se adentraron en aquel lugar desde la costa, sin embargo no permanecí demasiado tiempo en los muelles, como dije, es difícil comerciar con implementos desconocidos, por lo que decidí adentrarme en aquel lugar, llevaba ya varios días en ese sitio y me encontraba justamente en medio de un enorme pastizal aledaño al puerto; por supuesto no había querido alejarme demasiado de aquel lugar, en caso de que necesitara algo para poder subsistir.

Ahora bien, con lo anteriormente narrado, es difícil imaginar que no hubiera tomado el siguiente barco fuera de aquel lugar, pero ni siquiera yo mismo se explicar lo que sucedía en mi interior, sabía que quería estar ahí, pero un instinto de supervivencia que se anteponía a muchas cosas me instaba a alejarme, aunque no demasiado.

Fue en ese momento cuando escuche por primera vez el viento, una ráfaga que vino desde la ciudad, lamentos en la brisa, susurros bajo el sol que llegaron hasta mis oídos en guturales gemidos indescifrables, voces de ultratumba, llamados infra terrenos.

Debo de admitir que me asuste un poco al oír aquellos lamentos, especialmente porque provenían de un lugar lleno de magia, un lugar con un aire de misterio y secretos; ya había estado antes en aquella ciudad y no me gustaba, no me agradaba en absoluto el ambiente que se respiraba y aparentemente mi montura estaba de acuerdo puesto que se dedicaba a ignorar mi presencia mientras pastaba tranquila, inmutable ante aquella llamada, tranquila y relajada, pero entonces, incluso mi caballo se puso alerta, fue un movimiento repentino que casi me expulsa de la silla, pues ahora el suelo temblaba un poco y mi caballo se agitaba encabritado y temeroso mientras yo trataba desesperadamente de controlarlo.

Algo había pasado y yo no estaba seguro de querer saber lo que era, pero de nuevo sentía que algo me llamaba hacia ese lugar, tal vez una voz, tal vez un escalofrió en la espalda, pero al final, decidí que sería mejor asistir a la reunión, después de todo, incluso si aquello era una trampa, no había mejor manera de comprobarlo que activándola.

Sin embargo, aun estaba bastante alejado del lugar como para poder llegar enseguida, por lo que tuve que cabalgar todo el día; para cuando llegué, las tinieblas de la noche ya envolvían el puerto y a todos sus habitantes, para ese momento las voces ya se habían apaciguado y me encontraba en medio de aquella ciudad sin una idea fija de hacia dónde dirigirme, envuelto por las sombras de ese lugar, estaba a punto de darme por vencido y encontrar una posada cuando un par de luces iluminaron el cielo. Por un instante pude ver la ciudad como si fuera de día, el lugar era amplio y los testimonios de la actividad diurna se encontraban en todos lados, pero no fue eso lo que me llamó la atención, inconscientemente había puesto a andar a mi montura, la cual se negaba, después de un día completo de cabalgata, a dar otro paso.

No fue necesario, o tal vez lo hubiera sido, pero para el momento no me importaba demasiado, ahora podía escuchar las voces que me llamaban, podía entenderlas, hablaban de crímenes, hablaban de luz y oscuridad, hablaban para mí y me llamaban incesantemente, yo solo podía avanzar, seguir el rastro de aquellas luces y correr por la oscuridad de la noche, esquivando los obstáculos que aparecían frente a mi iluminados por aquellas luces que cantaban su fatídico lamento.

Cuando todo hubo terminado, me encontraba cerca de la playa, donde algunas otras personas se habían reunido, probablemente también habían sido atraídas por las extrañas luces, sin embargo era probable que se alejaran de aquel lugar dentro de poco, por lo que decidí esperar un momento encima de una roca, donde era completamente visible al estar iluminado por las luces nocturnas, después de todo, no quería que me consideraran un merodeador o asaltante, pero tampoco tenía interés en acercarme a un grupo de individuos que se veían en la playa a media noche, sin embargo, incluso desde mi posición podía verse, el enorme cráter que se tragaba la luz, la brecha de oscuridad que me llamaba con lúgubres voces para entrar.

El tiempo pasaba y las siluetas en la orilla del cráter seguían contemplándolo en silencio, el silencio provocaba tensión y la tensión tiende a provocar enfrentamientos, por lo que no era mi intención que aquello siguiera igual, por supuesto, no podía simplemente correr a todos de la playa, por lo que decidí hacer mi presencia más obvia, tomé el violín y empecé a tocar una melodía un tanto triste, un poco siniestra; para este momento, guiado por mi olor y el sonido familiar de mi violín, mi caballo me había alcanzado, pues no había sabido a donde más dirigirse; no sabía a ciencia cierta lo que me mantenía en ese lugar, pero las notas de la extraña melodía llenaban el aire, mientras yo me dejaba llevar por sus acordes y olvidaba por instantes a mi público involuntario de la noche.
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Re: World Annihilation

Mensaje por Iron Man el Sáb Jul 30, 2011 8:44 pm

Todos reunidos alrededor del círculo mirándolo sin saber muy porque, solo llevados allí por diferentes metas, un mismo motivo, las dos luces que habían salido del cráter clamando doce almas, ni una más ni una menos. Una terrible abominación con cara de pulpo, una enorme gárgola con piel pétrea, un ex-caballero que buscaba la justicia, un joven espiritista de pelo verde hierba, un schkal de afilados dientes y plateado pelaje, una bella humana de cuerpo escultural, una mujer más mayor con el poder de dominar el tiempo a su antojo, un rátido que interpretaba una suave melodía con el violín, un poderoso orco de cabeza rapada y piel amarronada, otro de esa misma raza más pequeño y de puntiagudas orejas y por último un hombre fuerte, alto y musculado que en los brazos llevaba una especie de guanteletes gigantes con la forma de dos cabezas de león abiertas. Todos en silencio mientras que el viento soplaba desde el mar, arrastrando el agua de mar hacia el cráter. Pronto de este surgió una nueva voz, más potente que todas las anteriores y que heló la sangre de hasta el más frío de todos los allí presentes –Los elegidos han sido convocados. – dijo. Entonces una enorme ola cubrió el terreno, formando un remolino de agua en el cráter y arrastrando con ella a los doce, más bien trece, pues un último “elegido” se había acercado. Todos, uno tras otro y con más o menos resistencia, fueron cayendo sumidos en un sueño de horas mientras que la gente miraba con temor el mar que se alzaba sobre la isla ser engullido por el cráter hasta que este se cerró sobre sí mismo, negando cualquier prueba de su existencia más que los recuerdos de quienes lo había visto, que pronto serían tomados por locos y obligados a callar por miedo a despertar de nuevo la catástrofe.

Aun desmayados pudieron sentir la fuerza la caída que estaban teniendo, como si cayeran a un vacío que nunca tenía final. Pudieron parecer horas, e incluso alguno pudo despertar antes de tiempo, más no moverse, solo observar la oscuridad a su alrededor. Finalmente, durante los minutos que parecieron horas, llegaron a la sala de un templo brillante, de suelos color tierra y columnas de tonos más claros. Su forma no era como la de ninguno otro que hubiera podido ver antes, teniendo una forma de lingote de oro nada común en los templos. Varias estatuas se alzaban a sus lados, representado a gigantescos titanes esculpidos en la misma roca negra en la que estaba esculpido el altar que se hallaba al final de toda la sala, con la figura de un huevo a medio eclosionar y algunas figuras más pequeñas tratando de evitar eso mismo. De detrás de una de las estatuas salió un hombre de aspecto siniestro con un cuervo en la mano. Sus extremidades eran delgadas y tenía la piel de color cenizo, a su espalda había dos alas de ese mismo animal, de cuervo, que estaban demacradas por el tiempo, caídas y que seguramente no sirvieran para volar. Vestía poco más que unos harapos sucios y rasgados, cubriendo su cabeza con un yelmo que distorsionaba su aguda voz y había parecer que venía de varias direcciones. Agitó con una sonrisa que ninguno pudo ver el báculo que tenía en la mano y comenzó a danzar, para sorpresa de todos al grito: “El amo estará contento”. Un temblor sacudió la tierra y su danza cesó - ¡Presentaos basura! – dijo mientras los señalaba con el báculo. El primero en avanzar fue el humano de los guantes de león – Niko Tein – dijo con fuerza mientras miraba al tipo del báculo algo sorprendido todavía - ¿Qué eres tú? – preguntó, momento en el cual el bastón del hombre-cuervo lo apuntó de nuevo y los llevó tanto a él como al elfo que se había unido en último lugar contra la pared, estrellándolos con fuerza a ambos - ¡Cuidado como hablas, basura! – dijo con su voz, que aunque era aguda también imponía respeto.

El hombre intentó liberarse de las cadenas que parecían mantenerlo pegado a la pared al tiempo que el elfo también lo hacía, forcejeando ambos contra unas férreas cadenas que solo ellos veían y que cada vez se apretaban más a sus cuerpos, expulsando el aire de ellos y pronto expulsarían también sus órganos por la boca si no se lograban liberar, aunque para su desgracia solo uno lo haría.

Otro temblor sacudió la tierra y la voz que había hablado cuando estaban fuera del cráter sonó desde el cascarón del huevo, dejando entrever dos ojos rojos como la sangre que chisporroteaban ira mientras que las otras figuras, las que mantenían cerrado el huevo e impedían su eclosión parecían aumentar más todavía sus esfuerzos por mantenerlo dentro de eso. La voz habló con fuerza - ¡Tráelos! – dijo mientras se removía, haciendo temblar la tierra y crujir el templo -¡Sí, amo! – dijo el hombre del bastón mientras los empujaba con la magia que poseía, dejándolos frente al altar - ¡Me has traído insectos! – bramó mientras sus ojos se encendían todavía más, cegando a los presentes unos instantes. Para cuando volvieron a abrir los ojos el campo había cambiado, ahora cada uno estaba en su paraíso personal, lo que más le agradara a cada uno ¿El problema? Había un clon de ellos, un clon que no guardaba buenas intenciones, buscando acabar con ellos los clones se lanzaron al unísono en su contra mientras que el ser lo observaba todo desde arriba, siendo eso solo una simple ilusión en la bien podían morir si no eran capaces de vencerse a ellos mismos.


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Re: World Annihilation

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