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Una nueva generacion

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Una nueva generacion - Página 5 Empty Re: Una nueva generacion

Mensaje por Veluzi Gedber el Sáb Nov 05, 2011 4:02 pm

Barco imperial:

Desde un punto de vista del barco aquella tormenta no había sido nada, si, movió mucho el barco, la cubierta estaba empapada, algún idiota cayo al agua perdiéndose en las profundidades marinas para toda la eternidad y casi nadie de la tripulación se libro de acabar completamente empapado o con alguna de sus pertenencias no muy bien sujetas acompañando a los caídos en el mar, pero el barco había resistido, aunque hubiese habido algunos sustos relativamente grandes no se había volcado, ni roto nada, solo se había mojado, el mayor daño fue cuando se mojo parte de la pólvora cuando algunas olas entraron en las salas de los cañones y balistas, aparte de eso nada más.

Por otro lado, desde un punto de vista de su misión fue un desastre mayúsculo, habían perdido completamente el rumbo marcado y cuando la tormenta se calmo vieron una enorme ciudad amurallada costera sobre un gran cabo coronada con un castillo sobre el acandilado junto al mar, la zona bullía de toda clase de vida, al cabo de unos minutos desde la costa salio un pequeño bote, que remando, se iba acercando al gran barco, el único tripulante del bote, un humano bastante alto cubierto completamente con una tunica negra y la poca carne de las manos y la cara que se le llegaba a ver parecía hecha de nieve.

El capitán no recibió a aquel individuo, quizás dormido, pescando, haciendo sus necesidades o tal vez muerto, no se presento, en su lugar recogió la carta que entregaba aquel monje uno el segundo en la escala de mando, un hombre joven con poblado bigote y barbas negras que siempre lucia una armadura militar impecable, la leyó en voz alta cuando una buena parte de la tripulación ya estaba congregado a su alrededor y el del monje.

La leyó al pie de la letra y la carta decía así:
-Estimado ejercito imperial podemos ver que en su cruzada por la expansión territorial, económica y militar han debido de sufrir alguna clase de percance en su camino, les pido a vuestras mercedes que antes de volver a embarcar de camino a vuestra noble empresa os toméis un día de pausa y descanso en nuestra querida ciudad, por el día podríais cambiar los maderos del barco por los diversos paisajes y establecimientos de nuestra querida ciudad y por la noche todos vosotros desde el más alto general hasta el más insignificante esclavo estáis invitados a mi mansión, el castillo que veis en la cima de todo para pasar una agradable noche que abriré con un banquete que superara vuestros más avaros sueños y terminara con una tranquila noche de descanso, tenemos camas y habitaciones suficientes para todos y nos seria molestia alguna, insistimos en que acepten.-

P.d. solo una cosa, no y repito, ¡NO! causéis ninguna clase de problema en la ciudad.

Atentamente: Ramón Salazar


No fue necesario mucho para convencer a todos de aceptar aquel plan, el monje volvió a irse con la respuesta afirmativa a la petición de Salazar y en algunos minutos desembarcaron en el puerto.


Barco rebelde:

Su situación no podía ser más diferente de momento.
Esas enormes cabezas se lazaban voraces contra todo lo que veían que se moviese por alguna razón que no fuesen las olas, el plan del humanoide arboleo funciono bastante bien, las cabezas creían que era solo un pedacito del barco algo más verde que la media.

Al menos no permanecerían mojados mucho rato más, después de diez largos minutos, otro grito, algo más fuerte y grave que el de un águila resonó, un bonito cambio al sonido de las olas, los rugidos de los reptiles gigantes y los de los marineros que caían en ellos, sobre una extraña criatura de seis alas, negra completamente y larga cola terminada en tres puntas se podía ver una figura vestida de rojo que voló hasta colocarse frente a la cabeza inicial, la que tenia a la flecha recorriendo ya su sangre.

Hablo fuertemente de modo que todos en kilómetros a la redonda le oyó, su intención es que le escuchasen todas las cabezas aunque también lo hicieran los escasos supervivientes.
-¡Enorme bicharaco idiota! ¿por qué tenias que aparecer por aquí? ¡lárgate ya y no vuelvas, que el jefe los quería a todos vivos!- algunas cabezas se inclinaron avergonzadas, tristes o con un miedo a una regaña que se podía ver en sus enormes ojos, poco después todas se sumergieron y Suspiro y Eleazar si mirasen por la borda, podrían ver una masa increíblemente grande de colores claros moviéndose a gran velocidad hasta perderse, el ser alado también se fue y al poco volvió a sonar ya un grito familiar.

Las cabezas de gusanos que habían huido antes habían vuelto y esta vez nuestros tres queridos amigos no pudieron ocultarse.
Primero fue su balsa viviente y después ellos dos, las mandíbulas de aquellos bichos se cerraron sobre ellos, dando sangre al mar e inoculándoles su veneno, antes de cerrar los ojos pudieron ver que no eran una infinidad de gusanos, no, eran tentáculos con ojos y bocas que salían de una enorme concha circular y ligeramente aplanada, y hasta allí eran llevados, sucumbieron al veneno antes de entrar en el cuerpo de aquella bestia donde podría haber visto a todos los que se llevaron del barco.

¿Qué si murieron? ¿cómo me preguntas eso? ¿no has oído al tipo de rojo? los necesitaban vivos.
En pequeñas habitaciones de piedra iluminadas por una sola lámpara de aceite despertaron Suspiro y Eleazar , con todas sus pertenencias repartidas cerca de ellos incluido el veneno del recolector, salvo los caballos.

Afuera de la habitación infinidad de pasillos oscuros, malamente iluminados y sin vida a la vista, al salir, una música tétrica comenzó a sonar de la nada, pero de momento nada aparte de ellos se movía en aquel lugar.

¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿??????????:

-¡Jajajajajajajajajajajajaja!-
Spoiler:
Bien, imperiales, más os vale no montar ningún lío en la ciudad…aparte de eso ninguna otra cosa, como los turnos del principio podéis hacer lo que queráis, aunque si necesitáis que os de algo que hacer solo mandadme un mp.

Rebeldes…por favor, no penséis que os estoy poniendo todo lo malo a vosotros, simplemente los dos o tres turnos de tranquilidad en medio de esta historia a ellos les tocan ahora y a vosotros un tanto después, tranquilos, ya me encargare yo de que ni imperiales ni rebeldes estéis desequilibrados con los turnos de descanso.

Desmond, si quieres encargarte ya del capi, todo tuyo, aquí su minificha.

Minificha de enemigos:

Nombre: Alberd

Apariencia: ya puse una imagen antes, en el 1 post, si queréis, miradla.

Puntos fuertes: Gran manejo de la magia acuática, en sus leves momentos de no-locura puede llegar a ser muy listo, hábil manejo del sable.

Puntos débiles: Esta completamente loco, puede darte tiempo a matar a un dragón a golpe de bolitas de papel antes de que deje de desvariar si le piíllas en buen momento, a veces debido a su locura su magia se descontrola y puede volverse contra un objetivo no deseado (el incluido)

Recomendaciones: Atácale mientras esta haciendo el loco, encontrarle en esa forma no será muy difícil.

Grado de agresividad: Medio

Resistencia al dolor: Medio-bajo

Psicología: Como ya he insistido anteriormente esta verdaderamente loco, si le piíllas cuando esta con la mente mal que suele ser la mayoría del tiempo no parara de soltar rarezas, por ejemplo preguntarle la hora y que se ponga a cantar, a pesar de su chaladura, en ciertos momentos aleatorios vuelve a ser un ser racional, disciplinado, listo, amable aunque frío como el hielo de Siberia, estos momentos se pueden forzar a salir con magia o con ciertos temas de conversación, como la política exterior, las traiciones, etc. si necesitas alguna más, ponlo) aparte de esos momentos puedes cortarle una pierna y olvidársele completamente de hacerse explotar con su magia.

Espero que sean datos suficientes o.ó

Solo me quedan 3 cosas que decir:

1. Desmond, antes vi que tu cumple paso hace pocos días, si es así muchas felicidades con retraso t.t

2: Aquí la música que suena en los pasillos:
https://www.youtube.com/watch?v=hwpgKsU5atk&feature=related

3: Como siempre a menos que me posteeis rápidamente el próximo mastereo será en dos semanas n.n divertíos.


Veluzi, plateado paladin de hielo.
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Detras de mi un demonio, a mi lado un ángel y delante una vida, ¿tendra fin mi viaje y mis preguntas respuesta?

El demonio encontró un tesoro sin buscarlo, el mio lo encontré bajo el agua.

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Mensaje por Desmond Morgan el Mar Nov 08, 2011 2:12 am

Esta noche es la noche, y va a volver a ocurrir una, otra y otra vez. Desde que fije al capitán como mi objetivo han caído seres paranormales y un humano, Carriot. Pero esta es la noche, la noche en que por fin estaré un poco mas cerca de Juan Carlos de Sophia, necesitaba esa información, necesitaba la conexión entre Juan Carlos y el capitán del barco imperial había sido un camino largo por mar pero al fin avistamos tierra, aunque por la incertidumbre de los marineros y demás tripulación no era la tierra que esperábamos ver. Desembarcamos y yo aviste al capitán.

-Capitán, señor.- dije al acercarme, había adoptado un carácter inofensivo, el Desmond Morgan que se mostraba al capitán, parecía alguien que estaba dispuesto a batallar fuera por lo que fuera y también bastante inocente, como si nunca hubiera roto un plato.-Perdone, pe-pero vi su actuación allá afuera.-

-Si, te recuerdo, tu eras aquel que estaba luchando con el hombre ese de la capa azul-

-Je, je. No, no. Me debe haber confundido y-yo soy el del camerino 108-era el camerino de Carriot.-Por cierto, me llamo Kyle, Kyle Butler.-dije tendiéndole la mano el capitán me miro la mano y luego a los ojos, y se fue canturreando una canción de marineros. Que hombre mas raro.

-No juzgues tan a la ligera, Desmond- dijo Quinn a mi lado.

-¿Por que?-

-Bueno, tu estas hablando con la imagen de tu difunto padre-.

Supongo que no os moriréis de ganas por saber que ponía en la susodicha carta, aunque no ponía gran cosa:

Fiel Carriot:

<Tres nombres casi ilegibles de los que no me acuerdo y luego:
Desmond Morgan
Alberd, el Capitán.
>>

Juan Carlos de Sophia

La carta acababa con su rubrica, estaba bien, seguí al capitán entre la gente, se me da bien mezclarme, pero como ironía me sentía muy muy incomodo entre grandes multitudes.

El capitán se fue a la taberna de la ciudad posiblemente a gastar el dinero de algún marinero que el mismo había puesto bocabajo para servir de comida a algún tiburón. Yo me senté en un saliente próximo esperando a que diera la hora en que saliera de la taberna borracho. Las calles se empezaron a vaciar de gente, pues la noche, le bella noche, estaba entrando en aquella ciudad costera. Al fin, el capitán salió de la taberna y yo le seguí muy de cerca. El capitán se paró cuando fue a cruzar un callejón y antes de meterse se dio la vuelta.

-¿Quien eres?-dijo con una pronunciación trabada.

-Mmm, señor capitán, solo una cosa.-dije acercándome lentamente.

-Quieto ahí, Desmond Morgan.-esto no estaba en el plan, ni mucho menos.-Crees que no se quien eres, maldito huérfano, si, pensó que Carriot fallaría, sabes a quien me refiero, así que me encomendó a mi la tarea de matarte.- Creo que esto se iba a poner feo, al lado de el capitán había un abrevadero y con un simple movimiento de muñeca el agua se puso alrededor del capitán, y actuó como si de un látigo se tratase, me lanzó el látigo acuático que me cogió por la pierna y me arrastró hasta el yo gracias al impulso puse un pie por delante, conecte con su espinilla y lo derribe haciendo que el agua sobrante cayera sobre si, no había mas agua alrededor, al menos me había librado de un problema solo me quedaban cientos de ellos.

Me levante con agilidad y me llevé la mano a las espadas el capitán saco su sable y esperó mi embestida, el combate se quedó en un punto muerto nadie iba a atacar a no ser que viera una debilidad en el rival, estábamos ambos ante rivales duros de roer. Al fin me decidí a embestir el capitán sonrió y poniendo la mano delante mio me paró note como el agua de mi capa en la que había caído una mínima cantidad de ella luchaba por tirarme hacia atrás tanto que la capa se desprendió de mi y yo caí derribado.

-No puedes hacer nada contra mi, Desmond.- el sable del capitán se alzó para darme la estocada final y habría sido así si no fuera por que, con total impulsividad, tire una de mi espadas a su pecho desestabilizandole me levanté cogí mi espada y me puse en guardia.-¡Ya basta!- el capitán volvió a recuperar el agua del suelo y congelo esta haciendo unos pinchos mortales yo me llevé la mano a la bolsa y saque tres shurikens tiro el pincho de hielo hacia mi zona y yo tire los tres surikens era algo que el capitán no se esperaba. Destruyeron el objeto punzante de hielo y una se clavó en su hombro.

El polvo helado que había hecho el contacto no dejaba ver así que lo ultimo que pudo ver el capitán antes de caer inconsciente fue a un hombre encapuchado al que le faltaba la capa y un destello en una de sus manos que impacto contra el.

Me coloqué la capa, lo cargué a hombros y recorrí las calles de aquella ciudad costera. Llame a una puerta de una casucha que estaba apartada. Mi oscuro pasajero tenia sed y yo la iba a saciar. Me abrió un hombre de mediana edad, bajito y rechoncho sin mediar palabra intente golpearle pero el estuvo mas ágil de lo que creía y paro mi golpe.

-No hagas esto chico.-el hombre sacó un cuchillo al ver que no cedia y me lo intento clavar tras un corto forcejeo conseguí dirigir el cuchillo hacia el y clavárselo certeramente como hacia en todas mis victimas. Había que actuar rápido y con sangre fría, no era momento de pensar en que había matado a un inocente. Metí los dos cuerpos dentro de la casa, los apoye a en la pared, apagué toda luz dejando una vela y prepare la casa para mi ritual.

Y aquí estamos otra vez, en pleno ritual. Saqué el frasquito y se lo posé en la nariz al capitán.

-Buenas noches, dormilón.-dije.-Tengo un par de preguntas que hacerte.-el capitán que estaba atado de la forma en que están todas mis victimas solo pudo levantar la cabeza un poco para observar que el hombre rechoncho yacía muerto y apoyado tetricamente como si fuera un espectador de mi ritual.- Si, de eso me encargaré mas tarde.-dije sonriendo.- Ahora bien, Alberd, contestame a mis preguntas.-

-Jajajajajaja.-este rió.-La, la, la, la-si que era raro, o quizás se lo hiciera, lo cierto es que me estaba desconcertando, le golpee con la mano abierta.

-¡Calla!-el capitán me dirigió la mirada.

-Desmond, jajajaja, pobre niño, ¿donde esta tu papa?-mis facciones se tensaron por la rabia y le apreté el cuello con furia.

-¡¡¡ESCUCHAME!!!-vociferé, mi pasajero estaba ansioso, pero yo necesitaba esa información. Al final, la mirada del capitán parecía un poco normal.-¿Que conexión tienes con Juan Carlos?-pregunté.

-¿Conexión? Bueno, digamos que Juan Carlos esta gastando todos los recursos necesarios para verte bajo tierra o bajo el agua jajajaja.-

-¿Donde esta?-pregunté de nuevo.

-Yo soy marinero y viajo por el mundo entero...-se puso otra vez a canturrear mi pasajero oscuro no aguanto un segundo mas y la daga se precipito sobre el pecho pero antes de clavarla tuve una idea. Deje mi ritual en punto muerto y salí de la escena para coger un cuchillo.

-Requiescat in pace.-y tras decir esto le clave le cuchillo en la garganta y lo desclave para que se desangrase por completo lo volví a clavar en otro sitio distinto y lo coloqué al lado del señor rechoncho, pose la mano del capitán sobre el cuchillo del pecho del señor y la mano del señor sobre el cuchillo en el cuello, rajé un poco la herida del capitán para que pareciera que el hombre había caído al clavarle el cuchillo y me escabullí de ahí.

Juan Carlos estaría en el lugar donde deberíamos estar, así que estaba claro que debía enterarme donde era e ir ahí, antes de que Juan Carlos se enteré de que Desmond Morgan sigue vivo.

El capitán era un hombre peculiar, loco y con poder. Y todas esas cosas le traicionaron, no tenia mas elección que acabar con el y limpiar un poco Noreth, por que un ser oscuro como yo, siempre puede hacer brillar mas este mundo de tinieblas.
Spoiler:
En primer lugar gracias por las felicitaciones ^^ En segundo lugar la ficha estaba perfe, quizás la interpretacion del capitan mia no tanto u.u


Elegid como quereis vivir, por que muy pronto morireis

CÓDIGO DE MATANZA:

Codigo de matanza.

1) No matarás inocentes.
2) Los niños son criaturas vulnerables, tampoco matarás niños.
3) No dejes llevarte por los sentimientos. Ni te involucres emocionalmente, así solo conseguirás meterte en problemas.
4) No dejes que te cojan. Se muy meticuloso, sigiloso y cuidadoso.
5) Investiga siempre a tu victima antes de matarla. Tienes que estar seguro de que es esa victima la que tienes que matar
6) Siempre, siempre. Tienes que aparentar ser alguien normal. Actúa bajo lo que te he enseñado, y nunca deberías tener problemas.
Codigo de matanza propio: 1) Venganza.
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Mensaje por Eleazar el Sáb Nov 12, 2011 3:02 am

Mi corazón latía desenfrenado con cada bocado que las bestias lanzaban a la superficie. Sabía que, cada vez que una de aquellas testas descendía, una vida se apagaba. Y nada nos aseguraba que, entre los brazos protectores de Polok, estuviéramos a salvo de que aquellos ojos inquisidores vislumbrasen un ligero movimiento que nos delatase de forma mortal. A penas respirábamos. A penas me atrevía siquiera a mirar al hombre árbol o al hombre rata.

Pero pronto, los acontecimientos cambiaron. Un grito se oyó desde el cielo. Sin apenas osar moverme, alcé los ojos, y miré a través de mis cabellos empapados. Pude contemplar una bestia alada, negra como la obsidiana, sobre la cual me pareció ver que cabalgaba alguien de rojo, refulgiendo como la sangre. La figura alzó su voz imponente y autoritaria, y tras sus palabras las cabezas se fueron sumergiendo una a una. Me atreví entonces a mover mi cuello... bajo las aguas, se podía ver como los enormes reptiles se internaban en las profundidades del mar. También el hombre sobre su aérea cabalgadura se había marchado, dejando tras de si la inquietud de sus palabras... ¿qué había querido decir con que "el jefe nos quería vivos"?

Pronto aquella cuestión dejó de importar, pues parecía que nuestras desdichas no tenían fin. Los enormes gusanos con los que otrora habíamos batallado, volvieron a la carga, como buscando los despojos de los supervivientes. De nada sirvió nuestra anterior estrategia de pasar desapercibidos: para espanto mío, uno de aquellos gusanos nos golpeó, y aprovechando la indefensión que nos provocaba el estar en el agua nos inoculó su veneno. El mordisco no había sido profundo... casi parecía que había sido cuidadosamente calculado, sin pretender hacer mayor daño del necesario. Sentía cómo recorría mi cuerpo, imbuyéndolo lentamente en la inconsciencia. No pude evitar ir cerrando los ojos, a pesar del terror que sentía a morir devorados, o a caer dormidos en las aguas y ahogarnos. Mientras me debatía contra la fuerza colosal que nos arrastraba, y contra la niebla que iba oscureciendo mi mente, no pude mantenerme despierto. Lo último que pude ver, fue cómo parecía que los gusanos salían de una concha... moviéndose al unísono... casi pareciendo un solo ser monstruoso y desfigurado.

***

Desperté lentamente, abriendo con dificultad los ojos. Sentía la cabeza dolorida y embotada, y me costaba moverme con la soltura de siempre, como si hubiera salido de una enfermedad y me encontrase convaleciente. Me encontraba tendido sobre un frío suelo de piedra, en una habitación tenuemente iluminada por un triste candil. Recordé los últimos acontecimientos de pronto, y atemorizado miré a un lado y a otro, tratando de discernir dónde me encontraba. No entendía nada... ¡esas criaturas deberían habernos devorado!

Caí en la cuenta de que no sabía nada de los otros... ah, ahí estaba el hombre rata, tendido en el suelo, cerca de una esquina. Me sentí aliviado de no estar sólo en aquel lugar tétrico. También mis pertenencias estaban allí, pero si Polok estaba cerca, no le vi por ningún sitio. Levantándome como pude, me acerqué al hombre rata. Con cuidado, y haciendo lo posible por no hacer ruido, agité su hombro tratando de despertarle. Dirigí una mirada furtiva hacia mi espalda, pero al ver que nadie había detrás, me atreví a agitarle con algo más de insistencia. Cuando despertó, hice un gesto con el dedo para instarle a guardar silencio.

-No hagas ruido, quizás haya alguien desagradable vigilando fuera-le advertí en un susurro, mirando de nuevo hacia la puerta. -Soy Eleazar, era parte de la tripulación del Vigan. No sé dónde estamos... pero esto no me gusta. No entiendo nada... esas criaturas me hicieron perder el conocimiento, ¡deberíamos estar muertos! Han dejado nuestras cosas aquí... ¿por qué, sea quien sea quien nos ha traído aquí, no nos ha desarmado? viendo cómo es esta estancia, tampoco parece que seamos invitados de honor.

Me levanté trabajosamente, aun víctima de los estragos del veneno, y recogí mis bártulos. También mi arma, que prendí en mi cinto. Con cuidado, entreabrí la puerta y eché un vistazo al exterior. Sólo podía ver pasillos oscuros y lúgubres, que despertaron en mí el temor irracional a la oscuridad. -De... deberíamos salir de aquí. No ganamos nada aguardando arrinconados en esta habitación a que vengan a por nosotros...

Empujé con más fuerza la puerta, que se abrió del todo con un sonido chirriante. Los latidos de mi corazón se desbocaron cuando oí una inquietante melodía, cuya procedencia no pude identificar. Miré con preocupación a mi compañero, justo antes de que una desquiciada carcajada retumbara por los muros de piedra. Desenvainé mi acero, aparentando más seguridad en mí mismo de la que realmente sentía.
-Busquemos una salida antes de que nos encuentren...- murmuré, avanzando por el oscuro lugar.

Spoiler:
Guay, entonces este turno es de presentación oficial, Suspiro X'DDDDDDDDDD!! esperemos que el rátido no desconfie demasiado de Ele ùwuU...

Tranquilo Velu, a mí me mola que haya acción y cosas que investigar, los momentos de calma no son imprescindibles ùwub XDDDDDDD!!

Por cierto, voy a estar unos días ausentes por la universidad... no creo que haya problemas con el próximo posteo, pero aviso por si las moscas o3o... (aunque es casi seguro que no habrá ningún inconveniente, más aun teniendo en cuenta que tenemos dos semanas para postear XD!!

PD: Felicidades (con muuuuuucho retraso X'DU) Desmond owo!!
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Mensaje por Suspiro el Mar Nov 15, 2011 9:59 pm

Era un sueño agradable, de verdad que lo era, yo estaba en una elegante cena, ataviado con mis mejores prendas y engalanado con joyas y adornos, los nobles bailaban y reían, mi corazón palpitaba alegre en presencia de aquellos que me aceptaban como su igual, que platicaban conmigo y no desviaban la mirada, que no sentían deseos de acabar con mi existencia.

Un movimiento brusco sacudió el mundo onírico en el que me encontraba, una voz lejana poco a poco penetraba en mis sentidos y me regresaba a la realidad, la horrible realidad, una de la cual, en palabras del propio demonio que hubiese firmado mi destino, era imposible de escapar.

- Lo entiendo.

Dije en un murmullo mientras mis sentidos se acostumbraban a la habitación en la que nos encontrábamos; mis patas buscaron mis cosas y precisamente las habían encontrado no demasiado lejos de donde mi propio cuerpo yacía.

- Encantado señor Eleazar, mi nombre es Suspiro y concuerdo con usted, le aseguro que ningún destino agradable nos espera en estas celdas, uno de los demonios me lo ha dicho personalmente, el líder de este lugar tiene planes peores que la muerte para todos nosotros.

Me extrañaba un poco la actitud del espadachín, generalmente la desconfianza era la carta de presentación de los humanos, probablemente aquel había visto en mi a un posible sacrificio que pudiera dejar atrás cuando las cosas se pusieran violentas. Bien, pues dos podían jugar el mismo juego y yo no estaba en condiciones de salir por mi cuenta de aquel sitio, si bien el veneno no actuaba en mi de la misma forma que en los humanos, justo en ese momento me encontraba rodeado de oscuridad y de un sentimiento de muerte que no podía olvidar, pues ahora todos los previos acontecimientos retornaban a mi en un raudal de recuerdos molestos y dolorosos.

Fue en ese momento que la tétrica voz dejo escapar su jubilo exaltado por todo el pasillo acompañando a la tenue música que hasta ese momento había fallado en notar. El humano estaba dispuesto a pelear, probablemente a morir peleando, yo por mi parte prefería una estrategia menos arriesgada, pero en aquel sitio, rodeados de muros, siendo el pasillo la fuente de nuestras preocupaciones pero también de nuestras esperanzas, no había forma de evitar un confrontamiento.

- Debo advertirle mi señor, que no soy exactamente lo que usted llamaría un guerrero, así que si su plan es salir de aquí peleando con vuestra espada, lamento informarle que no podré serle de gran ayuda, pero le propongo algo, yo soy silencioso y mucho menos obvio que usted, permítame ir a ver lo que sucede y regresar con noticias. Mientras tanto, usted podría buscar si hay más supervivientes a los que se pueda ayudar y por supuesto que a su vez nos ayuden, la fuerza de los números es innegable.

Trate de sonreír a aquel humano, aunque no estaba seguro si el notaria la diferencia entre una sonrisa y una amenaza, después de todo, cuando nosotros sonreímos, somos ratas mostrando los colmillos. No obstante, trataba de lograr entablar algún vinculo de confianza con el humano, ya que no me parecía del tipo de los que piensan demasiado antes de dar estocadas por los aires, por supuesto, siempre se puede estar equivocado, pero con lo dicho por el demonio, no pensaba tomar demasiados riesgos, aunado claro a que en realidad deseaba que encontráramos más supervivientes, no quería que fuéramos solo Eleazar y yo contra, bueno, contra lo que fuera que parecía tan tremendamente feliz en un lugar como ese.
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Mensaje por Drake el Dom Nov 20, 2011 3:32 pm

-''La calma que precede a la tempestad''-

Una frase que, sin duda alguna, llevaba razón. Lo que en el barco imperial no se sabía era que la verdadera tormenta empezaría en breve, y que los vientos huracanados, y las fuertes embestidas marinas, no serían nada comparado a lo que les aguardaba a los imperiales...

Una agradable brisa marina recorría el barco imperial, mientras yo, apoyado sobre la barandilla de madera del barco, miraba la ciudad que se erguía ante nosotros. Pronto de ella salió una pequeña mancha negra, hacia el barco, que, a medida que se acercaba, empecé a distinguir unos remos, y una figura humanoide.

Los imperiales formaron en torno a la escalerilla que le habían tendido a la figura de ropajes negros. Esta subió abordo con tranquilidad, poniendo un pie sobre la cuerda, y luego el otro. Para bien o mal, me encontraba a cinco metros de donde,en círculo, se amontonaban los hombres. Resoplé y me acerqué a ver que pasaba. El tipo de negro era bastante alto, muy alto diría yo, su piel era blanquísima. Sujetaba un carta, la cuál, un hombre en una armadura reluciente tomó y nos deleito con su lectura.

Al final, la idea no sonaba mal, pero había algo que no me convencía de todo aquello...

(...)


-¡Maldito crío!¡Devuélvenos nuestro dinero!-

-¿Eh?¿Pero qué...- Balbuceé antes de ver a los tres piratas con los que había estado jugando. Los tres se acercaron con grandes zancadas, imponentes, y con cara de pocos amigos.Un fugaz ''mierda'' se me pasó por la cabeza al darme cuenta que mis trampas empeoraban con el tiempo. El viejo turco de los naipes...Qué grande...Pensé, mientras me gritaban a escasos metros que me devolviesen el dinero que habían perdido. ¡Ja!. Salí corriendo en cuanto el primero me echó el aliento, por suerte, el barco había atracado escasos minutos antes, y salí disparado por la pasarela de madera; por suerte para mí, ellos iban medio borrachos, y en seguida me adentré en la ciudad, perdiéndolos de vista...

Ahora caminaba por la ciudad, andando de un lado para otro, tampoco es que se me hubiese perdido nada allí, pero, a pasar de la mala sensación que tenía de la ciudad, no me iba a negar a una comida gratis, aún así, debería de andar con ojo.

Llegué a lo que parecía una plaza menor, ya que no había mucho más que un pequeño parque en el medio, decorado con montones de flores y un cartel de madera que decía ''No pisar''. Me giré, mirando hacia arriba; estaba justo debajo del imponente castillo. Frente a mí había una inmensa pared, así que estaba en una especie de callejón sin salida...

-Por fin...- Dije jadeando, a la altura de una cuesta que subía al castillo, al fin. Me había llevado bastante tiempo encontrar el camino, pero al final vi un grupo de imperiales, y lo mejor que pasó por mi cabeza fue unirme a su grupo. El único problema fue ellos tampoco sabían por donde ir, pero al final allí estábamos: frente a una maravillosa construcción en piedra, la cuál parecía haber sido elaborada pro dioses, la pureza sin igual en la piedra, los detalles de madera...Aún no me había adentrado en el castillo, ya que los montones de árboles distintos me cautivaban... El tal Ramón Salazar debía ser ciego, el castillo le debería de haber costado los dos ojos de la cara, los riñones...Era, inexplicable con palabras...Solo la maravillosa vista del mar y de la ciudad justo debajo de mi lo decía todo...
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Mensaje por Veluzi Gedber el Dom Nov 20, 2011 5:15 pm

Barco imperial:

A algunos se les paso la tarde rápidamente, a otros de forma mucha más lenta, Kreos se encontró con que la tarde se le paso razonablemente rápida al igual que Desmond que pudo eliminar al capitán sin demasiadas complicaciones.

Pero al fin llego la gloriosa noche en la que la lunas y las estrellas presidían el cielo nocturno sobre aquel extraño lugar, los monjes del castillo registraron cada palmo del lugar para asegurarse que ningún tripulante del barco imperial se escapase de la cena, así es como Kreos llego a la gran sala donde se estaba celebrando el banquete, una sala enorme con grandes ventanas bien cerradas y sus cortinas púrpuras, varias lámparas grandes se veían colgando del techo y alumbrando a todas las personas, debajo de semejantes lámparas una mesa inmensa repleta de las comidas más sabrosas y extrañas que se pudiesen imaginar, ninguna clase de paladar estaría disgustado con aquello ya que había comida de suficientes tipos para apaciguar a cualquier estomago, y así lo hicieron, al fondo de la mesa se encontraba el señor Salazar, un individuo pequeño, ataviado con ropas de color azul oscuro observando como los demás iban tomando asiento en los lugares libres, a sus lados, una figuras muchísimo mayores que el cubiertos uno con una capa roja con adornos negros y el otro al revés que su compañero, esperando a que viniesen todos.

De nuestros dos amigos Kreos fue el primero en llegar debido a que antes de todo aquello ya se encontraba en el castillo, por otro lado Desmond fue alcanzado al poco de deshacerse del capitán por una pareja de monjes que prontamente le reconocieron como tripulante imperial y le acamparon hasta la sala del banquete, unos minutos después de que llegasen los más rezagados alcanzaron a tomar asiento y el banquete comenzó.

Todo sinceramente estaba delicioso, cada uno se pudo deleitar con manjares de toda clase y la única interrupción a esto fue cuando a ya mediados de la comida, el anfitrión se levanto.
-Señoras y señores enviados de mi querido vecino imperial, estoy muy contento de tenerles a todos aquí y me gustaría proponer un brindis…- antes de que pudiera continuar sus guardianes salieron disparados y en las manos de todos aparecieron de inmediato unas copas con un liquido rosa pálido que despedía un muy buen olor y con una aceituna flotando en el, en un parpadeo, volvieron a sus puestos, aunque el de la capa roja estaba devorando un muslo que le había arrebatado a uno para ponerle en su lugar la copa, -goloso…- le dijo a su guardaespaldas antes de proseguir el discurso, -brindemos todos por vuestra vida y la victoria que muy pronto presenciaran- y bebió.

Más tarde todos dirigidos por más monjes de negro pudieron refugiarse en sus habitaciones, esperando el despertar.

Barco rebelde:

Suspiro se adelanto, apenas unos pasos y a su vista el pasillo continuaba exactamente igual, sin embargo separarse no siempre es una buena idea, una enorme losa de piedra lisa apareció aparentemente de la nada y separo al ratido y al humano que pronto se vieron ambos en peligro.

Suspiro, cuando avanzó un poco más por el pasillo se encontró que se rompieron la monotonía del viaje del pasillo, a un lado una puerta metaliza que brillaba bajo la luz de las antorchas, una pequeña manivela dejaba ver que era posible entrar a través de ella, si pasaba de ella o si la ignoraba pasaría lo mismo en primer lugar un inicial cambio de música al acercarse a ella y después un gran puño salio rompiendo la puerta y chocando contra la pared del fondo, si la intento abrir tendría que esquivar ese golpe.

De aquella puerta salio una enorme y grisácea criatura que jadeaba, la música cambio de pronto y se encontraba prácticamente acorralado en el pasillo, al fondo de este se encontraba una puerta de piedra, demasiado pesada para empujarla o romperla, a su lado una palanca que la alzaba dejando ver una gran sala circula al otro lado y ese ser acercándose, había una bifurcación a la derecha con otro de esos seres que acababa de matar a otro superviviente ye estaba completamente manchado en sangre, y a la derecha uno por el que un humano con espada y escudo, de gran tamaño y armadura de piel avanzaba en guardia por el pasillo ajeno a lo que ocurría con el ratido, también había otro, un poco antes que este que era un autentico callejón sin salida.

Mientras Eleazar pudo oír un grito y a otro superviviente, desarmado y ensangrentado corriendo por el lugar como si le persiguiese el demonio, finalmente, a unos metros de Eleazar se paro en seco, un tentáculo rosa salio de su cuerpo por la boca, que le envolvió la cabeza y lo hizo retroceder en contra de su voluntad, le atravesaron el cuerpo muchos más de aquellos tentáculos que lo partieron en diversos trozos y su sangre llovió por el suelo dejando ver tras de el varios extraños lobos que inmediatamente le vieron, a su derecha un pasillo que culminaba en otros mil, mil oportunidades de despistarlos o emboscarlos.

Spoiler:
-Bien, por partes…1 buen trabajo a todos, estoy verdaderamente encantado con vosotros, gracias por apuntaros n.n

Imperiales….recomiendo que os relajéis este turno y recuperéis fuerzas, las necesitareis, podéis incluso si os apetece divertiros un poco antes de dormir ya fuese asesinando a alguien o con alguna prostituta, eso si, tened en cuenta que si mal no recuerdo este es vuestro ultimo turno tranquilo…y tengo que advertiros una cosa, ¿recordáis que había un turno en que la muerte estaría asegurada pero o os avisaría y seria fácil de evitar? bien, pues es este, lo que no tenéis que hacer viene relatado en el 2 spoiler.

Rebeldes, aquí las minifichas, espero haberos dejado claro que tenéis que hacer, si no, mandadme un mp y lo digo u.u

Nombre: Regeneradores

Apariencia: http://themazterkennedt164.blogspot.com/2011/04/resident-evil-4-regeneradoresfotos.html aquí tenéis varios fotos

Puntos fuertes: Extremadamente fuertes, son capaces de renegeran cualquier parte de su cuerpo al mismo tiempo que cualquier parte cortada de su cuerpo regenera un bicho de esos en pocos segundos, son muy rápidos al arrastrarse.

Puntos débiles: Son lentos y fácilmente localizables por los jadeos que emiten

Stads:

Fortaleza: 150
Resistencia: ---
Agilidad: 3
Destreza: 3
Espiritu: ---
Esencia: 0

Recomendaciones: A menos que tengáis una mira infrarroja o algo así, huid.

Grado de agresividad: Altísimo

Resistencia al dolor: Desconocen el dolor

Nombre: Colmillos

Apariencia: http://2.bp.blogspot.com/-lfSEo1no6hI/TcjOu7Afy5I/AAAAAAAAA0Y/xzK0dJeJ6iI/s1600/192980__resident-evil-4.jpg

Puntos fuertes: Muy rápidos ágiles y astutos, suelen cazar en manadas y son letales en corta y media distancia gracias a una gran cantidad de tentáculos de su espalda que se pueden extender muchos metros y atravesar paredes de piedra.

Puntos débiles: Falta total de corazas, su pieles fácil de atravesar, corren solamente tan rápido como un lobo normal y se les da mal girar

Stads:

Fortaleza: 33
Resistencia: 20
Agilidad: 100
Destreza: 100
Espiritu: 44
Esencia: 1

Recomendaciones: Intenta emboscarlos en las esquinas, espera que se asome uno, mátalo y corre mientras los demás tratan de recomponerse y todo eso, puedes desalarte de los 5 que te persiguen.

Grado de agresividad: Altísimo

Resistencia al dolor: Alta

En fin, espero que disfrutéis de este primer y misero contacto con lo que planeo poneros, Suspiro, puedes usar al humano como quieras, por lo demás 2 semanas aprox y que disfrutéis n.n
-

Spoiler:
-1: El primer cambio de música para Suspiro: https://www.youtube.com/watch?v=hwpgKsU5atk&feature=related

2:El segundo cambio, compartido también por Eleazar cuando encuentra los canes: https://www.youtube.com/watch?v=UCusebyq2WU&feature=related

3:Bien, lo que no y repito ¡NO! tenéis que hacer si queréis vivir es comeros la aceituna de la bebida, que a vuestro pj no le gustes, que se os caiga y rompa la copa, que desarrolle una alergia repentina a esa comida, podéis beberos el licor pero si queréis vivir la aceituna ¡NO! si la coméis dentro de dos turnos os pondré en el cementerio si o si.


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Detras de mi un demonio, a mi lado un ángel y delante una vida, ¿tendra fin mi viaje y mis preguntas respuesta?

El demonio encontró un tesoro sin buscarlo, el mio lo encontré bajo el agua.

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Mensaje por Eleazar el Vie Nov 25, 2011 2:51 am

¿Que el líder de este lugar tenía planes peores que la muerte para nosotros? Las palabras de Suspiro me inquietaron y confundieron. La verdad es que todo me parecía extraño: la forma en que habíamos aparecido allí, el por qué nos habían dejado nuestras armas, por qué, a pesar de parecer presos, no cerraron la celda... casi parecía como si alguien jugara con nosotros.

-¿Peor que la muerte? ¿y qué puede ser peor que la muerte? encerrarnos y torturarnos quizás... el aspecto de este lugar es tétrico, desde luego. Una especie de prisión abandonada, o de sala de torturas, o algo similar. Quién sabe lo que nos aguarda fuera...

Cuando salimos al pasillo, el rátido se ofreció voluntario a explorar la zona. Hizo un comentario sobre mi "obviedad", y miré con algo de embarazo mi armadura. Las partes metálicas tintineaban ligeramente al chocar unas con otras, y la espada también entrechocaba contra mi muslo al caminar.

-De acuerdo... creo que es usted más indicado que yo para reconocer con discreción el terreno. Yo tampoco soy un gran guerrero, a pesar de las apariencias, y si podemos evitar el enfrentamiento directo será mucho mejor. Buscaré algún superviviente, y si le parece bien, nos reencontraremos aquí mismo dentro de un rato.- Suspiro me dedicó algo similar a una sonrisa, pero no me reconfortó en absoluto. Sin embargo, a pesar de su aspecto grotesco, él era el único apoyo que tenía en aquel lugar, y quería confiar en él.

Asentí con la cabeza, y tomamos caminos opuestos. Casi de inmediato, oí el pesado y atronador ruido de algo cayendo a mi espalda. Cuando me giré, vi que una enorme losa de piedra había taponado el camino, separándonos a Suspiro y a mí. Retrocedí y pegué el oído a la losa.

-¡Suspiro! Suspiro, ¿estás bien? ¡Suspiro!-pero no oí respuesta alguna. Quizás él no me oía, ya que no me atreví a levantar mucho la voz en aquel lugar. Pero tras escuchar unos momentos, me pareció oír el sonido de pies alejándose por el pasillo contiguo. Me separé de la losa, y miré el pasillo que se abría ante mí. Tenía que haber algún camino que llevara al otro lado, que me permitiera reunirme con él y comprobar si estaba bien o si había sido aplastado. Caminé unos minutos, recuperándome poco a poco de la desagradable sensación del veneno. Aquel lugar se asemejaba a un laberinto, y pronto me desorienté.

De uno de aquellos pasillos que se entrelazaban, surgió un grito desgarrado. Aun empuñando la espada, con la inquietud atenazando mi corazón, corrí hacia el lugar de donde procedía el grito... ¡quizás era otro superviviente que necesitaba ayuda! El hombre apareció corriendo por el pasillo, frente a mí... venía corriendo sin control, con los ojos desorbitados. Y su cuerpo... su cuerpo estaba cubierto de sangre.

Una escena que parecía salida de mis más horrendas pesadillas ocurrió: el hombre, presa del pánico, fue atravesado por un encarnado tentáculo que le atravesó la boca. Muchos más de aquellos apéndices atravesaron y descuartizaron el cuerpo, mientras yo observaba paralizado de terror el macabro espectáculo. Los restos del que instantes antes fuera un hombre cayeron y chapotearon en el suelo... y al otro lado, puede ver una jauría de lo que parecían monstruosos lobos. Sus cuerpos se deformaban de forma horrible, dejando salir a través de su tórax aquellos tentáculos que habían destrozado al hombre. Olfatearon un poco, me observaron, gruñeron dejando ver sus colmillos, sus rojas y putrefactas encías. Un pasillo se habría a mi derecha. Sin pensarlo más, corrí.

Los monstruosos canes, como si se hubiera dado la señal de salida, me persiguieron de inmediato. Y la desquiciante e inquietante música que había estado sonando hasta entonces, cambió por otra aun peor. En mi cegada carrera, no miraba por dónde iba. Sólo veía pasillos, y pasillos, y más pasillos pasando a toda velocidad. El hormigón gris del suelo, las puertas oxidadas, el aspecto sucio y tétrico de las paredes... todo se entremezclaba en borrosas manchas. Mi corazón latía tan rápido y fuerte que creía que me iba a explotar, y mi respiración estaba tan acelerada que comencé a sentir pinchazos de dolor en los costados... pero los monstruos no se detenían en su empeño por alcanzarme. Pude ver, sin embargo, que cada vez que giraba en una esquina les ganaba algo de terreno, pues se chocaban entre ellos y con la pared, y trataban un momento en recomponerse. Tomé todas las esquinas que pude, pero aun así no logré perderlos. Tenía que deshacerme de ellos.

Tras una de las esquinas, con el corazón desbocado, me agazapé y sostuve la espada con las dos manos. Traté de mantener silencio, de acallar mi respiración... temía incluso que se oyeran mis latidos. Aparecieron entonces, y con las manos temblorosas descargué mi espada contra uno de ellos. Con la fuerza y la locura que otorgan el miedo, descargué con violencia una segunda estocada contra un segundo can. No esperé un instante. Corrí de nuevo pasillo arriba. Otros tres sanguinolentos lobos me perseguían. Mientras corría, vi una enorme piedra había en el suelo. La recogí precipitadamente, y la lancé hacía atrás, hacia uno de las bestias. Oí un lastimero gemido, y corrí internándome en otro pasillo. Daba a una habitación... sin salida.

Desesperado, me escondí tras el marco de la puerta. Vi el hocico de uno de ellos... que se metía con cautela, olisqueando. Descargué mi espada y le cercené la cabeza. El segundo can, prevenido de mi presencia, me observó un momento y luego saltó sobre mí. En un acto reflejo, cerré los ojos, e interpuse mi espada. El monstruo cayó gimiendo al suelo, y yo, enloquecido de miedo, atravesé su cuerpo una vez, y otra, y otra. Ya había dejado de moverse, pero seguí dando estocadas. Entre sollozos, me dejé caer de rodillas, y no pude evitar vomitar. Me sentía aterrorizado... la escena del hombre siendo brutalmente descuartizado me iba y venía en la mente.

Apoyé mi espalda contra la pared, en aquel cuarto oscuro, y traté de recuperar el aliento. Cuando me tranquilicé un poco, me levanté. Aquel cambio de música... aquella risa diabólica... alguien estaba divirtiéndose con la escena, alguien estaba jugando conmigo. Como si fuera un vulgar y maquiavélico espectáculo circense. Salí de la habitación, y comencé a caminar a trompicones en busca de una salida.

Spoiler:
Oh, este turno ha molado X''DDDDDDDD!! me ha recordado a esos juegos de miedo que te ponen la carne de gallina, tipo resident o silent hill ò3o!!

Entre los chuchos y la sonrisa inquietante de Suspi, Eleazar se va a mear encima D: X''DDDDDDDDDD!! Esta es la segunda vez en esta partida que Ele vomita... menudo cobardica, es un mariquita uwu X''DDDDDDDD!! (conciencia: si hubieras sido tú, te habrías cagado encima D8!!) X''DDDDDDDDDD!!
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Mensaje por Desmond Morgan el Mar Nov 29, 2011 3:48 am

Sentado al borde del acantilado, donde la luna se reflejaba tenue y temblorosa. Hace poco había matado a una victima, no creía que fuera capaz, pero al fin acabé con la vida del capitán, el secuaz de Juan Carlos, pero no me había servido para nada, estaba tan vació como siempre.

-¿Y ahora que, Desmond?-. Dijo una voz a mi oído.

-Enterarme cual era el destino del barco imperial, Quinn.-dije tirando un piedra por el acantilado que sonó después de una caída larga.

-Desmond, creia que era evidente que si estas aquí es por algo.- dijo Quinn

-Claro, para matar a Juan Carlos.-

-No, no digo eso.-dijo Quinn.- digo esta ciudad, aquí, no te ha parecido raro que os hayan recibido con tanta amabilidad.-

-Bueno no creo que cuando descubran el cuerpo del aldeano muerto por el capitán, se deshagan en tantas florituras, Quinn.-dije sin apartar la vista de la belleza iluminada de la luna.- Esta claro que el barco se desvió y tuvimos suerte, esta gente es hospitalaria.

Y tras decir esto me levanté ante la atenta mirada de Quinn y fui abordado por unos monjes del lugar.

-¿Tu pertenecías al barco?-dijo uno de ellos.

-Si, ¿Por que?-que diga, “El capitán ha asesinado a un aldeano”, que diga “El capitan ha asesinado a un aldeano”, por favor.

-Tienes que acompañarnos.-esto pintaba mal, la verdad es que no me resistí no estaba seguro de que querían y no quería que pensaran que había hecho algo malo, aunque todo o la mayoria de las cosas que haga tenga relación con algo llamado “falta de moralidad”.

Fui guiado hasta un castillo donde los fríos monjes me “invitaron” a entrar y yo acepte amablemente. Me senté en una silla donde ya esperaban varios comensales pude reparar en el que estaba en una punta de la mesa, presidiéndola, parecía que fuera el que mandaba, también en un joven, que, que demonios hacia el ahí, no debía tener mas de 16, Quinn me miraba en la otra punta de la mesa, se levantó y apoyó debajo de un ventanal. Al fin empezó la comida, jamás, salvo cuando la señora Morgan hacia esos cocidos, había comido tan bien y copiosamente como lo hice.

Cuando a mediados de la comida estaba ya casi lleno el que parecía mandar se levantó y dijo algo de una victoria y de un brindis. ¿Victoria? ¿Que victoria? Quinn me miró con su típica mirada de, te lo dije. Yo fruncí el ceño, todo esto parecía muy raro y cuando me ofrecieron la copa solo atine a dejarla reposar en la mesa, el liquido rosado era apetecible, olía bastante bien, pero si te quieres cuidar bien para estar ágil, cualquier liquido que no sea agua no sirve. Salvo pociones de agilidad y todos esos cocteles que Quinn pagó por que aprendiera mi hermana. Al fin, me deshice desintencionadamente de aquella copa, el mantelon estaba mal doblado y gracias a mi extrema pulcritud y obsesión por tener todo ordenado lo coloque bien, cayó la copa del de al lado mi copa y mi plato se balanceo haciendo mención de precipitarse sobre aquel vacío que acababa en mis partes nobles.

-Lo siento mucho.-mentí, el monje, cura, rey o lo que fuera aquel señor, me miró receloso pero decidí no hacerle caso y seguir con mi comida. Nos dirigieron a nuestras habitaciones y me tumbé en la cama. Y Quinn se sentó en los pies de ella.

-Creo que tenias razon Quinn, algo va mal- Quinn asintió.-Solo toca esperar, y ver como se desarrollan los acontecimientos.- y caí dormido en aquella cama mullida.

Spoiler:
Gracias Ele retrasadisimas! xD


Elegid como quereis vivir, por que muy pronto morireis

CÓDIGO DE MATANZA:

Codigo de matanza.

1) No matarás inocentes.
2) Los niños son criaturas vulnerables, tampoco matarás niños.
3) No dejes llevarte por los sentimientos. Ni te involucres emocionalmente, así solo conseguirás meterte en problemas.
4) No dejes que te cojan. Se muy meticuloso, sigiloso y cuidadoso.
5) Investiga siempre a tu victima antes de matarla. Tienes que estar seguro de que es esa victima la que tienes que matar
6) Siempre, siempre. Tienes que aparentar ser alguien normal. Actúa bajo lo que te he enseñado, y nunca deberías tener problemas.
Codigo de matanza propio: 1) Venganza.
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Mensaje por Suspiro el Dom Dic 04, 2011 6:21 pm

Aquello no era nuevo, la suerte de nuevo daba un giro inesperado, ahora se encontraba solo, pero no asustado, había estado en pasillos antes, en lugares oscuros con mayor ocasión y en peligro… bueno, siempre estaba en peligro, sin embargo ahora se encontraba en un sitio desconocido con la conciencia plena de que el anfitrión no deseaba nada bueno, sin embargo, aun no descubría la terrible verdad de todo aquello, aun no tenia conciencia plena de lo que lo esperaba y sin duda, aquello lo llevo al extremo de la locura, pero de nuevo, para un rátido, nada nuevo.

El pasillo era oscuro, difícilmente podría encontrar algo que me sirviera en mi búsqueda, pero seguía siendo guiado por la música que acompañaba cada uno de mis pasos, poco a poco, adentrándome en la oscuridad, me encontré de pronto con una posible salida, un rayo de esperanza, tal vez incluso mucho más útil que el espadachín, después de todo, aquella puerta podía contener cualquier secreto, por lo que me acerqué a ella dispuesto a abrirla, con cuidado, tratando de discernir anticipadamente su contenido, después de todo, incluso tratándose de un sobreviviente, nada me aseguraba que no intentara atacarme una vez que se viera en liberta.

Pude sentir el viento siendo cortado por la mole de músculos al otro lado, no me había acercado lo suficiente para ser embestido, pero por muy poco había quedado a salvo de aquel furtivo ataque que seguramente habría acabado con mi vida; la puerta se estrelló con fuerza y el sonido recorrió el pasillo en un eco de muerte, de ahí, una enorme y deforme creatura salía dispuesta a tomar mi vida, sus ojos estaban inyectados de furia, su tosco andar era solamente el paso previo de la muerte, una macabra danza que fluía con el extraño compas de la música que parecía comandar sus acciones, era solo una suposición, pero estaba empezando a notar cierto patrón, sin duda el dueño de aquel lugar podía ver nuestros movimientos y ponía en guardia a sus sirvientes para atacar y matar, pero había algo aun más extraño, todas nuestras pertenencias estaban con nosotros; significaba aquello que el comandante de aquellos engendros deseaba que peleáramos, pero, ¿con que fin?, la respuesta más evidente era que deseaba engullir o utilizar a los más fuertes, así que pelear no era una opción, probablemente si evitaba las peleas, aquel ser perdería interés en mi, tal vez incluso me liberaría, pues le resultaría inútil.

Pronto, mis pensamientos fueron interrumpidos, aquel ser continuaba acercándose, decidido a acabar con mi vida, en un interminable canto de guerra, pero la revelación de más supervivientes me sorprendió y alegró, ahora había dos de aquellas creaturas, pero también dos de nosotros.

- ¡ALTOOOOOOO!, corre humano, corre por tu vida.

Mis piernas me propulsaron lejos de la creatura que me seguía y lograron llevarme hasta el humano; sin pensarlo dos veces, salté sobre el y corrí por el pasillo, sin duda aquel ser había logrado acabar con lo que estaba del otro lado, pero la escena que continuo de nuevo me dejó perplejo. El humano se encontraba lleno de sangre, la espalda, los brazos, todo en el había sido contaminado por una purulenta mancha negra que despedía un olor nauseabundo y desagradable, era evidente que había peleado, o tal vez se trataba de una condición propia, pero lo cierto es que sus ojos reflejaban temor, demasiado temor como para continuar, sin embargo mis palabras lo sacaron de su estupor, por un instante regresó al mundo y logró hacer caso de mis recomendaciones, avanzaba tras de mi y en el pasillo que dejábamos atrás, las creaturas continuaban su torpe pero mortal persecución, ahora éramos dos, pero el guerrero no se encontraba en condiciones de hacer nada, sus muertos ojos no permitían vislumbrar el menor índice de cordura, ¿que había encontrado aquel humano? Y lo peor, ¿era hacia lo que lo había dejado así que nos dirigíamos?; no había tiempo de pensarlo, definitivamente tenia que evitar el combate, pues incluso abatiendo a uno solo de los esbirros, podría atraer la atención del dueño de la casa que se deleitaba con aquel macabro juego; lo odiaba, era impensable lo que estaba haciendo, pero después de pensarlo dos veces, no pude evitar sonreír al respecto, aquel juego tenia su encanto, entendía la diversión, simplemente no me gustaba el bando en el que me encontraba.

Pero eso no era lo importante, por lo pronto, mi única idea era escapar, lo suficiente para estar en un sitio seguro y seguidamente comprobar mi teória, pues si la música los guiaba, había dos que podiamos jugar del mismo modo, ya que una vez estuviera lo suficientemente alejado para no morir, pero no tanto como para que el eco no pudiera llevarse mis notas por los pasillo, trataría de competir con el desconocido concertista que amenazaba mi vida, un violin y un piano, ¿podría desconcertar a los enemigos?, o ¿simplemente haría enfurecer con mi osadía al dueño de aquel lugar? la respuesta no tardaría en llegar, pues había corrido lo suficiente y deteniendome de improviso en medio del pasillo, mientras escuchaba el resoplar de los enemigos cercanos, desencadene algunas notas de mi instrumento.
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Mensaje por Drake el Dom Dic 04, 2011 10:38 pm

La noche caía y con ella los imperiales caían en el castillo.

Si bien la actitud cortes de todo el mundo dentro del castillo me parecía imposible, la amabilidad una treta y el castillo una maravilla, no conocía a nadie ni me iba a fiar de nadie, por nada del mundo... Cuando me planté súbitamente en el castillo huyendo de eso estúpidos piratas a los que había estafado un par de monjes ataviados con esas tñetricas vestimentas llamaron mi atención para guiarme al comedor.

Los pasillos de piedra iluminados por antorchas parecían de cuentos: La piedra trabajada quedaba tan pura, tan limpia...El suelo de madera, impoluto y las antorchas, que ardían al unísono, era todo una maravilla; Un laberinto de maravilla, ya que los monjes que me llevaban sabían por donde ir no nos costo más de un par de minutos llegar, pero sin duda para un ladrón como yo, hubiese sido una tarea bastante...jodida aclararse con tantas puertas de madera pura y con tantos pasillos, además de tener que esquivar a los innumerables monjes que deambulaban todo el rato por estos pasillos, pero la fin llegamos: Una colosal sala llena de ventanales, cubierta por un carísima alfombra e iluminada con lamparás con las cuales medio Noreth podría vivir sin quejarse...Aquello era un lujo...

Una gran mesa decorada con candelabros y con comida se asentaba en el centro, había una enorme cantidad de sillas alrededor suyo, el tipo ese que nos había invitado, se lo montaba bien, sobre todo con la comida. Me senté en una de las sillas vacías, viendo como poco a poco los monjes traían a más imperiales. Cuando al fin estuvimos todos alrededor de la mesa el tipo que se encontraba presidiendo la mesa, se alzó, invitándonos a comer. La verdad, no me gustó nada el tono del tipo, tampoco me creía nada de eso, pero los incautos de mis lados sí, y empezaron a zampar como si nunca hubiesen comido. Yo estaba hambriento también, pero espere unos minutos a ver la reacción de todos, y como no parecía que nadie estuviese envenenado empecé a probar bocado, de todas maneras solo comí lo que otros ya había comido, y ni de lejos empecé ningún plato. El tiempo pasaba, y la velada parecía bastante confortable y agradable, pero algo en esa gente me incomodaba...

De repente, pasamos a una especie de cóctel, y en mi mano apareció una copa con un líquido rosado y una aceituna flotando...Sin duda el veneno era más difícil de detectar en líquidos, ya que al ser solubles...¿¡Pero que coño estoy diciendo, si yo no entiendo de esto!?

Como fuese cuando me dieron la copa hice,''sin querer'' un brusco movimiento y derrame el líquido sobre el mantel, y la aceituna cayó, rodando por el suelo, también se me escapo la copa. Puse cara de no haber roto un plato en mi vida al tipo que me la había servido, y no me puso otra, menos mal, ya no podría ''tirar sin querer'' la copa.

Cuando todo el mundo acabo los monjes nos fueron llevando a habitaciones separadas, otra cosa que no me gusto nada, habitaciones individuales para cada uno...Hasta un par de prostitutas, pero, ni de coña, no me fiaba de nadie, ni siquiera de mí mismo, así que rechacé la invitación alegando que la copa me había sentado mal. Cuando pasé a mi cuarto, me apreció percibir una macabra sonrisa de unos de los monjes a mi espalda...
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