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-Vindicta-

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Re: -Vindicta-

Mensaje por Inuwel el Mar Jul 19, 2011 10:06 pm

Mantuve el bastón/lanza apuntándole con mirada fiera ignorando a los guardias puestos tras nosotros, y es que ya no lo soportaba más, necesitaba con urgencia desahogar toda la ira que me invadía desde hace tanto tiempo, nada garantizaba que luego de cruzar esa puerta volviera a verle de nuevo tal vez no tuviera nuevamente esta oportunidad, no me importaba morir si podía pagar mi venganza y era a lo que estaba dispuesta a hacer en ese momento, mi rostro glacial lo escrutó en todo el transcurso de su respuesta y sus palabras solo me hicieron detestarlo más, ¿cómo podía existir alguien tan hipócrita y mentiroso?

-Contra una criatura que salio de la nada... ¿te das cuenta de lo absurdo que es eso? ¡Yo no pienso creerte jamás!, estoy segura que amenazaste a Gabrielle con esa estupidez para que fuera a excusarse con Gibil, puede que él halla aceptado eso como verdad, ¡pero yo no!, yo no me conformo con mentiras. Y si, sería fácil mandar a matarme con los guardias pero sabes que si haces eso vendrían los Dherlik hasta Yar Nadrak en mi búsqueda, en cambio buscarías la forma adecuada para apuñalarme con la espalda para que así pareciera que morí en trabajo, ¡si!, tal y como hiciste con los demás aunque digas lo contrario!, eres de lo peor Egates, y se me hace ilógico llegar a creer que alguien como tu pudiese haber podido sentir algo por alguien...-

Estaba que estallaba, pero ya comenzaba a sentir el peso de las consecuencias de mis actos, no podría cumplir mi venganza si me ponía a atacar en estos momentos con tanto guardia a mis espaldas, así que bajé el arma tal y como ordeno con las manos comprimidas y los ojos ardiendo en furor.

-... Ya. La gente de aquí no tiene la culpa de lo que sucede y donde hay vampiros debo ejercer mi trabajo -Agregué después tratando de calmar mis ansias asesinas, desvié la mirada hacia la entrada del recinto aún con mis manos temblorosas por mi explosión de ira de hace un rato -Pero no creas que he terminado, esta discusión continúa, pero no ahora, luego del trabajo nos veremos de nuevo...-

Entonces seguí sus pasos que me conducían al interior de aquel lóbrego templo, miraba su espalda como asimismo el pasillo de baldosas frías bajo mis pies, las paredes roídas por el tiempo, espejos que emitían un brillo leve producto de la puerta abierta tras nosotros, el aire enrarecido por estar tanto tiempo encerrado se coló en mi nariz como asimismo la sensación de humedad, me hice paso entre telarañas polvorientas con la mirada al frente, hace mucho que aquellas nimiedades dejaron de causarme temor, sonreí al recordar un pasado no tan lejano donde el hecho de ver una arañita ya me espantaba, pero el tiempo y las experiencias me han dado diversas fortalezas y conociendo ya el verdadero temor no podía preocuparme por estas cosas, ahora corría las arañas sin mas, como si solo fuesen polvo en movimiento, tampoco me preocupé de las ratas que pasaban de largo con su chillido particular, recordé cuando en Syael tuve que enfrentarme a roedores gigantes, tantas cosas me habían pasado en tan poco tiempo... y pensar que hoy podía ser el fin, porque nada garantizaba mi victoria cuando pudiese enfrentarme finalmente contra Egates.

Alcé el rostro ante su señal y detuve mis pasos -¿Qué has visto? -Inquirí armada con mi bastón observando a mi alrededor en alerta, sentí el ambiente más frío, más de lo usual, y asentí ante sus palabras cerrando la boca y observando, atenta a lo que pudiese acontecer.

Me giré de golpe al percibir una sombra veloz que se desplazaba por las paredes, me volví a girar al presentir otra, alarmada escruté a las criaturas con precaución pero también con curiosidad, ¿qué eran?, parecían espectros pero Egates corrigió mis pensamientos dándome a conocer su nombre genérico, ghouls.

Por lo visto teníamos otro peligro el cual atender, proseguí siguiendo a Egates pero luego cambié de opinión y tomé sin avisar otra bifurcación, entré a lo que parecía ser una bodega dentro del mismo templo, sin cerrar la puerta observé una pila de cajas y cosas apiladas, pero en general muchos espejos puestos en las paredes, siguiendo mi naturaleza no evité asomar mi rostro en uno de ellos, la escasa luz y la oscuridad de la sala me daban un aire malsano y maquiavelico, me acerqué a tocar uno de ellos pero entonces sentí mi espalda congelada por un inusitado frío, me envaré dando un respingo y ahogando un gemido al tiempo que presenciaba que en el espejo no se reflejaba mi rostro si no el de una criatura fastasmal, me giré de golpe enarbolando mi bastón para enfrentar lo que fuera pero entonces todos los espejos se rompieron y como una explosión los trozos de vidrio salieron disparados en mi dirección, con los brazos en la cara me adelanté para salir de la bodega pero no pude evitar recibir varios cortes, uno en mi mejilla, otro en los brazos... Pero no fue lo único que se hizo pedazos, miré a mi alrededor al tiempo que escuchaba que todos los espejos y más que algún ventanal que todavía se mantenía en pie en la sala se hacían pedazos.




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Re: -Vindicta-

Mensaje por Egates el Mar Jul 19, 2011 10:18 pm

Después de haber dado las órdenes a Inuwel seguí avanzando por aquel pasillo hasta llegar a la sala por donde habían pasado los ghouls. Aparentemente era el vestíbulo que dirigía hacía el resto de las alas del templo. Habían muchas puertas cerradas, algunas con algún que otro agujero en la madera, pero no demasiado grande como para ver con facilidad hacía el interior. El vestíbulo en si no era demasiado grande, habían por lo menos dos espejos en cada pared, a la altura justa para poder verse el rostro. A diferencia del resto del templo eran lo único que se mantenía en buen estado y sin telarañas. Además de los espejos, había dos percheros a cada extremo del pasillo por el que habíamos venido, dos muebles grandes con cajones, sobre los cuales se encontraban un montón de adornos oxidados y polvorientos. Una alfombra con agujeros cubría el suelo a lo largo y lo ancho, un montón de cuadros de gente para mi desconocida y en ese vestíbulo el techo estaba mucho más arriba que en el pasillo y respecto a la luz, apenas se colaba por las paredes, al menos en la planta baja.

Me detuve un rato a observar las puertas, dos en cada una de las tres paredes y al final una escalera con forma de caracol bastante angosta y con una baranda a uno de los costados. A simple vista se podía observar que había de ser muy cuidadoso para subir por esas escaleras, supuse que se dirigían hacía la torre principal y de verdad esperaba no tener que pelear en ese lugar. Ya podía imaginarme a Inuwel tropezarse y saltarse varios peldaños, con lo borde que era la idea se me hacía bastante lógica. ¿Qué se creía culpándome de algo que yo no hice? Vale, si era capaz de matar gente, pero traicionar a los míos… Solo lo hice una vez y fue porque no me quedo de otra opción, el destino me puso una treta y ahora comprendía que no los había traicionado, era mi deber estar ahí en esa ciudad junto a Judith y el resto de la alianza. Definitivamente no podía permitir rebajarme al nivel de Inuwel, estaba dolida por la muerte de su preciado Ska, yo también perdí a Roxanne, pero en vez de lamentarme me preocupo más por hacer que sus vidas no hayan sido en vanas.

Suspiré y sacudí mi cabeza, era hora de trabajar y debía mantenerme sereno. Pero claro, aquel momento de reflexión me impidió ver que Inuwel había decidido tomar su propio camino y solo pude percatarme de aquel hecho cuando todos los espejos del templo explotaron de la nada. ¡Qué demonios había hecho ahora! No lo sabía y en ese momento no sabía si fue culpa de la gitana o no, simplemente volví rápidamente al pasillo cubriéndome el rostro con el dorso de mi brazo. Entonces cuando los vidrios dejaron de saltar vi a Inuwel salir de la bodega a la que había entrado.

- ¡Gracias! Ahora seguramente hasta el otro lado de Utopía sabe que estamos aquí, puedes ser menos cautelosa… – Le dije claramente enfadado y recordé entonces la idea de verla tropezándose por la escalera. Vale, de haber sabido que sería tan sigilosa jamás la habría contratado. ¡Ahora esa misión lo único que tenía de suicida era mi compañera!
– ¡Egates! No esperaba encontrarte tan pronto, pero que amable al traerme comida, los vagos no tienen muy buen sabor, sabes… – Se escucharía entonces una voz femenina provenir desde la bodega que Inuwel había encontrado.

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Y al cabo de unos segundos, una mujer saldría de la bodega para colocarse a espaldas de Inuwel. Al verla de inmediato pude sentir su olor, estaba ya tan acostumbrado al olor de vampiro que solo podía diferenciarlos bien estando a unos cuantos metros de distancia, pero mi principal problema con esa costumbre era más que nada en Yar Nardak, donde habían demasiados.

- ¿Quién diablos eres tú? Si sabes quién soy deberías saber que no puedes alimentarte por cuenta propia en esta ciudad y tampoco te he traído el almuerzo, tienes prohibido tocarla – Espeté enfurecido al verla, jamás la había visto antes en mi vida y no tenía idea de quién podría ser. Sabía que los rumores corrían rápido, que la alianza se había reconstruido haría llegar a varios puesto que la provisión de alimentos sin consecuencias era tentador para varios.

– Una lástima, pensé que dejarías a una compañera hacer las cosas a su manera, deberé tomarla por la fuerza… ¡ghouls! – Diría entonces la mujer y desde la misma puerta aparecieron dos cadáveres muertos caminando hacia mí, no pude hacer nada, fueron demasiado rápidos. Me tomaron por los brazos impidiéndome todo movimiento mientras la mujer con la misma velocidad tomaba por la cintura a Inuwel con un brazo, mientras que con el otro le impedía el movimiento por los brazos. Mostró sus colmillos y habló nuevamente con el mismo tono burlesco. – Controlar a estas cosas no es tan difícil como parece, te agradezco el almuerzo – Y tras sus palabras sus afilados colmillos se clavaron sin alguna delicadeza en el cuello de Inuwel.

¡Maldita sea! No podía hacer nada, esos muertos vivientes me tenían bien agarrado y la vampiresa no tardaría en desangrar a Inuwel. Para cuando deje de intentar zafarme ya había bebido su buena cantidad, aunque tal vez no lo suficiente debido a los posibles forcejeos de Inuwel, en vanos por la superioridad de fuerza. Pero entonces recordé a los inútiles de afuera y de verdad esperaba que pudiera acudir rápido.

- ¡Guardias! – Grité a todo pulmón, no estábamos muy lejos de la entrada y el eco del templo podría ayudarme con algo de suerte. Al cabo de unos segundos, aparecieron los guardias y al ver a la vampiresa se pusieron inmediatamente en guardia. - ¡Qué esperan inútiles, a por la vampiresa! ¡Ahora! – Volví a gritar mientras estos se ponían a hacer lo suyo.
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Re: -Vindicta-

Mensaje por Inuwel el Mar Jul 19, 2011 10:22 pm

¿Qué era lo que estaba sucediendo?, ¿por qué se habían despedazado aquellos espejos cuando yo nada había hecho?. Pestañeé desconcertada haciendo una mueca de dolor ante el corte recibido sobre mi mejilla, me pasé un dedo con suavidad sobre mi piel sintiendo la tibia sangre de aquella herida correr suavemente por ella, fruncí el entrecejo con enfado y enarbolando mi bastón miré con intranquilidad de un lado a otro buscando la causa de aquel imprevisto suceso hasta que Egates apareció llamado seguramente por el sonido.

-¿¡Qué!? ¡Pero si yo no hice nada!, ¡se quebraron solos!-Chillé indicando con el brazo izquierdo los pedazos de vidrio que brillaban levemente ante la escasa luz que se filtraba en la sala mientras que mi otra mano sostenía con fuerza mi arma, me mordí el labio inferior preocupada entornando los ojos hacia el frente -¿qué diablos pasa...?-Me pregunté más para mi misma que para Egates hasta que una voz desconocida me hizo dar un respingo y girar mi rostro hasta centrar la vista en una mujer que pareció de pronto, usaba un vestido elegante, negro, cabello cobrizo y nombraba a Egates como si se conocieran desde antes, abrí la boca y giré el rostro en dirección al él exigiendo una explicación, lo primero que pasó por mi cabeza fue un "¡tenía razón!, Egates estaba detrás de todo esto!... me había traicionado, igual como los hizo con sus compañeros en la misión con Gerde". Me lamenté de haber sido tan ingenua para seguirlo al interior de aquel templo donde ahora mi vida iba a correr peligro. Ska... necesitaba vengarlo, estuve ausente ante la oportunidad de salvar su vida y ahora, sin embargo debía esperar, apagar mi deseo ya que ahora tenía una contrincante más importante que enfrentar.

-¿Ah si?, ¡pues te aviso que lo único que vas a probar de mi será un puñetazo contra tu cara!-Exclamé enfurecida apretando los dedos sobre la palma de mi mano para formar un puño que dirigí contra su rostro dando un giro veloz hacia ella sin embargo la vampiresa resultó más veloz y sujetando su brazo sobre mi cintura impidió que me girara mientras su otro brazo cumplía la labor de sostener los míos, impidiendo cualquier movimiento de mi parte, me sacudí desesperada al tiempo que intercambiaba miradas entre ella y Egates, las palabras de este hacían parecer que realmente no se conocían pero, pero... ¡obviamente mentía!, pero entonces, ¿por qué le atacaban también a él?, bah, no me importaba, solo debía preocuparme por mi, por salir ilesa, por... ¡Ah!

-¡Suéltame! -Chillé al sentir sus afilados dientes incrustarse sobre mi piel, me sacudía frenética para liberarme, moviendo mis pies con tal de pisarla, traté de patear su rodilla pero de pronto me comencé a sentir muy cansada, mis manos que crispadas estaban prontamente vieron relajados sus dedos y todo a mi alrededor comenzó a nublarse un tanto.

-Suel...sueltame...-Insistí con la voz algo más apagada, esa mujer bebía sin consideración de mi persona, si seguía así prontamente me vaciaría por completo... y no... no podía permitir morir de esa manera, ¡jamás sería sumida contra mis enemigos!. Traté de arañar en vano sus brazos mientras trataba de juntar fuerzas para sacudirme, pero el forcejeo resultaba inútil, ella era muy fuerte... o yo muy débil, ¿¡por qué!?, ¿¡por qué no podía ser más fuerte!?, me maldije interiormente cada vez que sentía que las fuerzas me abandonaban, quizás aunque hubiera estado presente para ayudar a Ska seguramente no hubiera podido hacer demasiado... era débil... demasiado... ¿¡Por qué!?

Solté un grito de rabia y aflicción juntando toda la fuerza que aún sostenía para propinarle un codazo en la parte del pecho, mientras Egates se encontraba sujetado por aquellos ghoul que parecían cadáveres andantes, entonces dibujé una sonrisa cansada ante la orden proferida por este que prontamente fue obedecida. Los guardias aparecieron y marcharon contra la vampiresa.

¿Por qué Egates me ayudaba?, yo lo seguí exclusivamente para acabar con él, no lo entendía...
-Ahhg...-Solté otro gemido ahogado tragando saliva sintiendo como mi sangre era succionada por aquella mujer -Déjame... déjame en paz...-susurré volviendo a arremeter otro codazo contra ella mientras los guaridas ya se desplazaban en su dirección.




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Re: -Vindicta-

Mensaje por Egates el Mar Jul 19, 2011 10:23 pm

Los guardias en un comienzo parecieron dudar sobre mis órdenes al verme siendo atacado, pero supuse que luego recordaron la fama que tenía a la hora de regañar a un guardia desobediente, puesto que estos arremetieron inmediatamente contra la vampiresa. A pesar de todos los esfuerzos de Inuwel, la vampiresa no se inmutaba, tampoco lo hizo ante la presencia de los guardias ya que estaba drogado con la sangre de la humana. Para ella no había manjar más exquisito que el de una mujer joven. Empero antes de que los guardias pudiesen hacer algo, los ghouls que me afirmaban ya los tenían bien sujetos y como estos eran más débiles pudieron poseer sus cuerpos sin problemas, dejando que los cadáveres que poseían con anterioridad se desplomasen sobre el suelo. Maldije al ver eso y claro en ese momento estaba de rodillas, esas cosas eran fuertes y apenas podía pelear contra ellas, pero eso no me impidió desenfundar a Sable Glaciar.

– ¡Te dije que no tienes permiso para tocar a mi compañera!– Le grité furioso mientras me lanzaba en su contra blandiendo mi espada hacía el frente, con toda intensión de cortarle la cabeza, mas no pude hacer nada. Una daga apareció en la mano de la vampiresa quien con la misma dio una señal de negación mientras la acercaba hasta el cuello de Inuwel, acariciando suavemente la piel con el pequeño acero. - ¡Eres una perra! Juro que acabaré contigo si le haces algo – Amenacé nuevamente, pero entonces fui detenido otra vez por los ghouls. – Guardias inútiles, ¡cómo dejan poseerse! – Exclamé otra vez enfurecido, maldiciendo porque nada parecía detener a la vampiresa que se seguía alimentando de su presa. - ¡Perra, ya suéltala! – Volví a gritar pero entonces me devolvió una mirada furiosa, la cual fue correspondida con la misma intensidad. No era bueno para soportar la impotencia, tampoco podía permitirme perder a una compañera, aunque fuese Inuwel y esta creyese puras barbaridades de mí. No, estas situaciones las odiaba, no poder hacer nada por mis compañeros mientras estos morían, estaba realmente enfurecido.

Y como si no fuese suficiente, después de unos segundos en los que la sed de la vampiresa parecía incrementarse, esta decidió darle el golpe de gracia a la gitana. Bueno, al menos esa parecía ser su intención ante mis ojos, puesto que levantó la daga y la hundió de golpe en el vientre de la humana, dejando que un gran hilo de sangre corriese, sumado esto a la sangre extraída. A mis ojos ya había perdido otra compañera por más que mi mente negara que eso estuviese sucediendo.

Claro, que las sorpresas no acabaron ahí, tras lanzar una bomba de humo la vampiresa desapareció, dejando a Inuwel en su lugar, que cayese sobre el suelo o siguiera desangrándose de píe. En cuanto a mí, los ghouls me soltaron y los guardias cayeron inconscientes detrás de mí. - ¡Maldita sea! ¡Inuwel! – Grité para salir a la carrera hasta donde estaba ella. En el camino ya había enfundado mi espada, así que cuando llegué a ella tuve el tiempo suficiente para agarrar su espalda con un brazo e impedir que cayese de golpe al suelo. Sin darle tiempo a que me regañara por tocarla o comenzara a echarme la culpa de ello, subí su camisa para descubrir la herida que le había hecho con la daga, la cual también retire y tire a un lado mío. ¡Joder que estaba sangrando! ¿Qué demonios podía hacer? A ese paso no alcanzaría a llevarla al hospital, sería demasiado tarde y no tenía idea de cómo tratar una herida de ese tipo. – Me las pagara, ¡Maldición! Vamos Inuwel, no puedes morir ahora – Le dije mientras la recostaba cuidadosamente en el suelo y me quitaba mi chaqueta. Saqué una de mis dagas y corte la manga de la prenda para amarrarla a la cintura de ella, asegurándome de cubrir la herida, pero dudaba que eso funcionase del todo. La sangre seguía escurriéndose.

– No queda mucho tiempo, ¡maldición! – Volví a decir mientras pensaba en que más podía hacer para ayudarla, no me importaba todo lo que me estuviera diciendo o lo que estuviese pensando de mi. Aquello definitivamente no había sido parte del plan, pero no me podía permitir perder a otro compañero. ¡Claro! Aún quedaba una alternativa, pero debía hacerlo rápido.

– Inuwel, ¿sabías o recuerdas lo que era Ska? El hospital está demasiado lejos, dudo que lleguemos, es lo único que nos queda, ¿qué dices? – Le pregunté esperando que me estuviese escuchando y que no tuviese que explicarle toda la historia, ya tendría mucho tiempo para ello, lo importante ahora era salvarla antes de que fuese demasiado tarde.
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Re: -Vindicta-

Mensaje por Inuwel el Mar Jul 19, 2011 10:26 pm

Mi cuerpo se retorcía buscando la manera de salir de los brazos de aquella mujer, pero mi grito desesperado de libertad resultó silencioso, no había manera de librarme de su opresión ni tampoco evitar que consumiera mi vida lentamente, mi realidad poco a poco comenzó a perder consistencia, sentido, todo era brumoso, difícil de vislumbrar, solté otro gemido agónico al sentir la fuerte presión de los colmillos de la vampiresa raspar la piel de mi cuello sin compasión. Compasión, ¿qué iban a saber estas bestias de compasión?, seres oscuros, maldecidos por su propia benignidad, burlaron la vida y cayeron hacia la corrupción al someterse al estado anti natural de la no vida.

Mis uñas se aferraron con ansiedad contra sus brazos, arañaron con desesperación, con fuerza al principio pero luego débil a causa de la poca energía que me quedaba, escuché la llegada de los guardias y abrí los ojos para mirarlos; expectante, ellos avanzaron con el objeto de acabar con la vampiresa pero sus criaturas no tardaron en apoderarse de los cuerpos de los guardias siendo inútil aquella empresa. Patéticos, ella solo una... y nosotros eramos más, ¿por qué?, no tiene sentido, nada tiene sentido ahora, todo a mi alrededor comienza a nublarse, a girar insustancialmente hacia lo irreal, ¿Egates marchando en mi ayuda?, ¿por qué no aprovechaba de escapar y dejarme en garras de aquella mortífera vampiresa? Ahora los ghoul lo habían apresado aprovechando que se detuviera al ver como la vampiresa apoyaba una daga contra mi cuello, estaba fría pero palpitante en sed de hundirse en mi carne y cercenar...pero no era tan letal como los colmillos de esa mujer.

-Traicionaste tu propia vida... ¿Con qué descaro pretendes entonces quitarme la mía?-Murmuré desafiante hacia la vampiresa curvando una sonrisa nerviosa, ¿deliraba?, probablemente... Solo sé que después mis ojos se abrieron expectantes, mis labios se distendieron dejando escapar un grito ahogado de dolor, bajé costosamente el rostro para comprobar como su daga se había hundido contra mi vientre y cuando el sostén de sus brazos desapareció junto con la apertura de una cortina de humo mis rodillas se flexionaron solas, demasiado cansadas como para soportar mi cuerpo, y me veía caer de espaldas hasta que un brazo me sostuvo en el aire, había cerrado los ojos, ya había visto demasiado, y mientras comprimía mis dientes soltando ligeros quejidos me pareció ver una hermosa pradera, curvé una sonrisa mientras una lágrima resbalaba contra mi mejilla, era tan injusto, ellos finalmente lo lograron, me han quitado todo lo que me pudo importar en la vida, no les bastó con masacrar a la primera persona que amé, si no que también se llevaron mi vida, la vida que tanto me costó conservar.

Escuché medianamente a Egates al tiempo que sentía un viento frío sobre la piel de mi vientre sangrante, solté un quejido junto con una mueca mientras entreabría los ojos.
-Me equivoqué, no fuiste tú...-Mascullé negando con la cabeza mientras sonreía, de tristeza, dolor… miedo.

Quería al menos aceptar mi error, siempre erraba, y está vez me había costado la vida.

-Ska, lo siento... –

No pude hacer nada por él, nada, ¿y cómo?, si ni siquiera pude preservar mi propia vida... Ellos me lo habían quitado todo, y lo único que me quedaba era mi vida, ¡mi vida!, no quería perder mi vida, no, ¡no!

-Egates, no quiero morir es lo único que me queda...-Murmuré suplicando al tiempo que sentía como se desvanecía mi conciencia por la constante pérdida de sangre, mis manos arañaron la nada y trataron de formar un puño, cerré los ojos y visualicé una pradera, siempre quise vivir en una pradera, cubierta de flores preciosas y un radiante sol acompañado de una fuerte brisa.

-Ska...-Murmuré haciendo una pausa al escuchar su nombre, ¿qué era?... Abrí los ojos de golpe, haciendo pedazos aquella idea de la pradera y clavé con fijeza mis ojos contra los suyos con toda la fuerza que me quedaba, ¿Egates era acaso...?, de ser así su solución era...

De ser otra circunstancia lo había cavilado con mayor calma, pero, pero... no podía darme el lujo de abandonar la vida todavía.

-Sí, me acuerdo-Mencioné soltando luego una mueca por el dolor - Hay que intentar -Fue mí única respuesta para finalmente suspirar -Si no sale bien... avisa a Gibil, se que no tengo derecho a pedirte nada, pero... no tengo nadie más a quien pedirle-

Vida. Jamás comprenderé como algunos osan abandonarla.




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Re: -Vindicta-

Mensaje por Egates el Mar Jul 19, 2011 10:28 pm

La rabia comenzaba a correr cada vez más por mis venas. ¿Por qué demonios no lo comprendían? Tanto vampiros como licántropos teníamos reglas para vivir juntos y aquella ciudad era el núcleo de esa alianza, conmigo y Judith a la cabeza de la organización. ¿Cómo se había atrevido desafiarnos de tal manera? No solo había desafiado las leyes de la ciudad y de la alianza, sino que también había atentado contra la mujer que en esos momentos estaba bajo mi mando. Yo la había contratado y a pesar de ser ella, si, tenía sentido de pertenencia para ella por mucho que me creyese un asesino. Bueno, al menos había reconocido que no lo era, aunque estuviese agonizando, era un punto a su favor si debía vengarla.

Suspiré de alivio, al escuchar que aceptaba la transformación. Pero aquel sentimiento me duro poco. No tenía ni la menor idea de si fuese a funcionar, apenas recordaba como lo habían hecho conmigo. Solo recuerdo unas cuantas mordidas bastante fuertes y ahora lamentaba que Aeolian hubiese vendido su alma al diablo. Era la primera vez que lo haría, al menos estando consciente de mis actos; si había otro cachorro mío dando vueltas por ahí lo desconocía totalmente. Solo tenía dos opciones, una mejor que la otra pero cada una con la misma cantidad de probabilidades de éxito. Si, ambas eran morderla, pero el resultado era la variante; o bien podía acelerar su muerte o esperar a que sus heridas comenzaran a sanar una vez la transformación estuviese completada. No tenía mucho tiempo para dudar. – Lo haré, Inuwel – Le dije frío mientras la tomaba de la espalda, y la acomodaba entre mis brazos, yo aún estando arrodillado frente a ella. Entonces puse mi mano sobre su herida procurando no hacer mucho daño. No sabía si tenía el mismo efecto transformado o no, pero tampoco contaba con el tiempo para transformarme y dudaba que la bestia se controlase con tanta sangre. Suspiré nuevamente antes de mostrar mis colmillos, hacerlos crecer un poco más era algo que hacía muy pocas veces y realmente desagradable. – Piensa en algo bonito – Le dije mientras acariciaba suavemente su mejilla, sabía que lo que vendría le iba a doler.

Y ahora todo era dejado a la suerte. Mis colmillos habían sacado un buen trozo de carne al clavarse en el cuello de Inuwel. Definitivamente la mordida de un garou no era igual de sutil que la de un vampiro, pero sí, todos los transformados sufríamos de ese o peor modo. La aferré lo más que pude hacía mí, no quería dejarla ir, tampoco quería que comenzara a agitarse demasiado. Procuré además no beber de su sangre como lo haría estando mordiendo a Judith, la humana ya había perdido mucha de esta y dudaba que la transformación garou tuviese un método similar a la del vampiro, excepto por la mordida.

No podía evitarlo, a pesar de lo seria que era la situación, la bestia trataba de sacar ventaja de lo que estaba sucediendo. Trataba de dominarme diciéndome saber que debía hacer en vez de querer decírmelo, pero no podía permitirle dominar por completo y esto era lo que me hacía lamer la herida que le había hecho a la gitana sin despegar mis colmillos de ella, realmente la boca la tenía hecha agua. Era cierto, los humanos eran una buena comida, los vampiros lo sabían mejor que nadie. Pero no, yo no comía humanos y no iba a permitir que la bestia lo hiciese mientras yo tuviese el control. Por más que me costase la abstinencia.

No supe con exactitud cuanto por cuanto tiempo la había mordido, pudo haber sido media hora, tal vez más o tal vez menos; como no pude estar seguro de cuanto debía ser el tiempo simplemente la mordi hasta que la suerte dijese cuando debía detenerme y así y con mucho esfuerzo, me detuve. Aún tenía el sabor de su piel en mis labios, al menos no había sangrado mucho por donde la había mordido y al correr un poco la manga de mi chaqueta que use con ella como venda pude ver que había dejado de sangrar. Aunque no estaba seguro de que significase eso ya que dejaba las dos alternativas mencionadas anteriormente abiertas. Solo debía esperar y rezar porque hubiese hecho lo correcto.

Y durante la espera, cruce las piernas en el suelo sin dejar de sostener a quien se convertiría en mi primera hija, para luego recostar su espalda sobre mis piernas. Tal vez si estaba siendo pesimista, pero no había nada que me dijese que había hecho lo correcto, nadie nunca me dijo cómo funcionaba la transformación. Tenía vagas ideas sobre métodos científicos y era más que nada por las horas que me había pasado embalsamado en los libros de la biblioteca del templo de la alianza, pero nunca me dediqué a confirmar que lo que había leído eran hechos y no mera ficción. Por otro lado ya deseaba que despertase, no sería lo mismo que educar a Ivy, definitivamente sería más complicado. Ivy tenía algo de experiencia, había nacido siendo garou aunque hubiese pasado muchos años como yo sin saber en qué se había convertido. El despertar de mi nueva hija seguramente sería mucho más agradable que el mío. Era en cierto sentido irónico, a penas podía cuidarme a mí mismo de no meterme en peligros y era mi turno de enseñarle a una cachorra recién convertida todo lo que me había costado años aprender. Ya podía ver su primera reacción al contemplar que había perdido los colores en su vista. Sin duda ese imaginaba que era el golpe más duro para todo novato.

Suspiré y trate de no hacerme muchas esperanzas, puesto que también cabía la posibilidad de que el que me hubiese perdonado por algo que no hice fuese una simple reacción por la agonía del momento. – Inuwel, por favor… Despierta – Susurré deseando que me escuchase mientras acariciaba nueva y suavemente su mejilla.
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Re: -Vindicta-

Mensaje por Inuwel el Mar Jul 19, 2011 10:30 pm

Pensar en algo bonito... era más fácil si lo hacía de una buena vez, ¿por qué se tomaba tantas delicadezas conmigo?, ¿realmente él no había asesinado a Ska?, la verdad es que después de todo lo que ha estado ocurriendo siento que debería descartar esa idea, sin embargo eso no logra quitarme el dolor de lo ocurrido con Ska, no cambia las circunstancias, no cambia de que él halla muerto... ¿y yo?, ¿tendré acaso el mismo destino?, ahora mi rostro apunta hacia el techo de la catedral, amplio y oscuro mientras los brazos de Egates me sostienen, mi respiración comienza a tornarse más calmada, y es que pronto la vida me abandonará, y yo... quería vivir, aunque sea un poco más, ¿por qué?, ¿por qué los Dioses nos abandonan de esta forma?, yo que siempre he servido correctamente lo impuesto por Juste, al menos tenía el consuelo que me encontraría con mis seres queridos en el más allá.

-Ahhhgg...-Mis ojos se abrieron de golpe, mis manos se aferraron con fiereza sobre sus hombros y tuve el instinto de sacudirme, de liberarme, de escapar del depredador, solté otro alarido suave de dolor, apretando con fuerza los dientes, no podía mostrar debilidad frente a él y menos cuando de conservar mi vida se trataba, me acordé entonces de Ska, ¿su transformación había sucedido de igual manera?, como maldije no haberme interesado nunca de su condición, jamás fue algo que me llamó demasiado la atención, sabía muchas cosas sobre vampiros pero sobre licanos solo un mezclado de ideas vagas, estaba dando un paso muy grande, peligroso, tanto si funcionaba como no.

Bom...bom...bom...¡bom! Y mi corazón estalló, mis gritos se silenciaron, los dedos de mis manos se aflojaron, mi cuerpo laxo quedó, cerré los ojos y frente a una poderosa oleada que sacudió por completo mi cuerpo perdí toda mi fuerza, como si una energía misteriosa se abriese de mi interior, me sumí en la inconsciencia.

Y mi mente escuchó voces:

-...Sahian, te amo-

*Seguiré contigo, pero en otra parte... Y no lo olvides, hagas lo que hagas siempre me vas a enorgullecer...*

-Los impulsos son para seguirse-

Entonces una fuerte brisa sacudió mi cara, abrí los ojos y me hallaba de pie rodeada de hermosas flores de distintos colores, éxtasis de aromas, un cielo azul límpido, un pasto tupido, sonreí y lloré, ambas cosas al mismo tiempo, estaba en mi pradera, comencé entonces a correr, sentía mis prendas de siempre sobre mi, mis collares hacer ruido tal y como me gustaba, pero ya no cargaba con armas, ya no tenía que cargar con ese peso, ahora solo tenía que preocuparme de encontrarlos, de ser feliz, de tener paz...

Pero entonces mi corazón comenzó a latir con mayor fuerza, me llevé las manos al pecho y me encogí sobre mi misma, todos los colores a mi alrededor comenzaron a opacarse, hasta volverse grises... pálidas, sin vida, ¡no!, yo quería la pradera tal y como la había soñado, ¡no me la quiten!

-Tienes que seguir adelante- Dijeron las tres voces que en un principio había escuchado, entonces comencé a gritar hasta salir del sueño.


Y mis gritos llegaron hasta la realidad, gritaba como desquiciada, me envolvía una furia brutal, no me podía controlar, abrí los ojos de golpe y todo estaba opaco, mi pradera, no... no... ¡mi pradera!, comencé a temblar y mi vista entonces se fijó en Egates, corrí de un zarpazo la mano que tocaba mi mejilla y le lancé contra él cegada por una ira irracional e incontrolable con el objeto de arañarle o no sé... ¡no se que me ocurría!




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Re: -Vindicta-

Mensaje por Egates el Mar Jul 19, 2011 10:34 pm

Seguía esperando el despertar de Inuwel después de que hubiese dejado de aferrarse a mí. Si, le había tocado bastante fácil y con ese pensamiento fue el que mis recuerdos comenzaron a despertar. Solo era un niño, ¿de cuánto, 7 o 10 años? Aquella sin duda no fue una época feliz de mi vida, ¿lo había sido alguna vez? Si… Mucho antes de conocer cara a cara a un licántropo, cuando mis padres aún seguían vivos, cuando aún veía el mundo lleno de colores. A pesar de que al crecer los seguía viendo, luego de esa noche poco podía apreciarlos. Fui testigo de lo despiadada que era Phobos a muy temprana edad, cuando la casa aparentemente segura en la que vivía fue atacada. Desde los 7 o 10 años a partir de esa noche es que mi vida se ha basado nada más que en la supervivencia. Matar o morir era un lema que aprendí desde muy pequeño… Y luego cuando ya había matado a hombres y bestias por igual… Phobos volvió a atacar y esa vez los colores si se habían esfumado por completo. No supe que Aeolian había sido la responsable de esa perdida, no solo colores, la ciudad a la que había pertenecido y todo a lo que había estado acostumbrado. Vagué solo hasta que el destino me reunió con la manada que me había transformado, entonces Aeolian me reconoció como su cachorro… Qué suerte tenía Inuwel; no solo su transformación había sido voluntaria sino que me tenía a mí ahí para cuidarla en vez de aprender a controlar algo incontrolable; era algo que no se lo deseaba ni al peor de mis enemigos a pesar de que gracias a eso me había hecho fuerte y ahora estaba donde estaba. Nunca hubo nadie a mi lado que resolviera mis dudas o calmara mis temores…

Sonreí cuando comenzó a gritar, si debería haberme preocupado, pero no. Ya podía sentir la esencia de una hermana en ella, ya era parte de la manada y sus gritos significaban que su bestia intentaba tomar el control. Tampoco me tome a mal que intentase atacarme, estaba asustada, podía sentirlo y claro si era mi cachorra, si podía sentir las emociones fuertes de mis enemigos mucho más podía las de ella. Supuse que era normal, ningún humano estaba acostumbrado a compartir sus emociones con las de otra criatura que intentaba dominarlo y seguramente también se encontraba confundida por la ausencia de los colores y eso que aún no se acostumbraba a sus sentidos aumentados. Ahora debería estar mucho más débil como todo cachorro al nacer, debía adaptarse y solo hasta entonces podría sacar provecho de su transformación.

Esquivé sus brazos y la abracé fuertemente por la cintura, tratando de impedir que se mordiera y si, sabía que aquello me dejaba vulnerable a mordidas y arañazos, pero pronto se cansaría. Había perdido mucha sangre, aún estaba débil por eso, sumado a eso su condición, eran cambios drásticos a los que estaba sometida, una lluvia de emociones y una rabia que nunca antes había sentido, la agotaría pronto. – Inuwel, cálmate, ya estas a salvo, todo está bien. Sé que estas confundida, pero aún estas débil. Si no te calmas perderás la consciencia otra vez. Cálmate, no dejes que la bestia te controle o será peor – Le dije calmado cuan padre le dice a su niño que solo fue una pesadilla y que todo está bien. Necesitaba convencerla de eso o la cosa se pondría peor para ella, sino aprendía a controlarse no me quedaría de otra y no quería resignarme a perder tan pronto a mi primera cachorra. Si yo había podido sobrevivir solo ella también, su bestia era tan fuerte como la mía, pero debía aprender a controlarla si quería vivir como ella me lo había pedido.
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Re: -Vindicta-

Mensaje por Inuwel el Mar Jul 19, 2011 10:36 pm

A mi solo me asediaba la sed de la ira, era atacada por un tumulto de emociones que no podía controlar, me invadía un salvajismo externo que me obligaba a atacar, hostil se tornó mi mirada aunque motivos no tuviese, y me sentí atacada por todos lados, como si una paranoia invisible me invadiera de manera constante, y era que mis sentidos habían adquirido una agudeza notable, luego de gritar no me faltó aspirar demasiado para sentir un torrencial de aromas tan intensos que en un primer momento me aturdieron, sentía la elevada humedad de la catedral, escuché las gotas de lluvia caer torrencialmente allá afuera, aspiré el aire enrarecido, la sangre, y .. ajjjj, me dolía, aún sentía las heridas en mi abdomen, pero en estos momentos no le tomaba el peso, sí, estaba agotada, pero es que este fuero interior no se apagaba, quería destazar con mis manos al primero que tuviese por delante o si no a mi misma, gritaba y gritaba, cual bebé que al nacer no entiende nada de lo que ve a su alrededor.

Ahora mi mundo se había apagado. Opaco, el tono que más odiaba en mi vida ahora era el único que podía presenciar.

Egates me sostuvo de la cintura con fuerza, lo suficiente para que mis zaraneos cesaran pero mis arañazos y mordidas siguieron su curso, hice caso a sus palabras y dejé entonces de gritar y comencé a temblar, temblaba de nerviosismo, miedo, desconcierto... ¿qué sucedía?

-No...no...-Me llevé las manos al cabello y miré a los ojos a Egates aterrada, vi sus facciones poco notorias por mi nueva visual,sacudí las pestañas constantemente como si con eso fuera a remediar lo de la vista, pero nada, entonces bajé la cabeza y la recosté sobre su hombro, bajé los brazos y mi respiración se comenzó a estabilizar aunque todavía sentía a un fuerza superior en mi interior que me sacudía y me hacía actuar de manera irascible.

Y entonces lo recordé. Como Ska... ahora era... como Ska...

¿Había tomado una buena decisión?

Quizás no...

¡No!, ¿qué estoy diciendo?, ¡era mi vida la que estaba en juego! ¡obvio que fue una buena decisión!, obvio que si... aunque, no sabía si podría cargar con ello. Sería difícil, solo que...

-¿Por qué lo has hecho?-Logré articular recién, luego de unos minutos en estado de aturdimiento.

Solo que no estaba sola.





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Re: -Vindicta-

Mensaje por Egates el Mar Jul 19, 2011 10:37 pm

No la solté ni me separe de ella en ningún momento, a pesar de que sus arañazos y mordiscos dolían y me dejaron una que otra herida en la espalda, sabía su condición y no podía aturdirla tan pronto, debía ser comprensivo con ella, después de todo ahora llevaba mi sangre en sus venas. ¿Llevaría también la de Judith? No tenía respuesta a eso, pero si era posible que así fuese.

Sonreí apacible cuando por fin sus ataques habían cesado, podía sentir lo asustada que estaba y cuando se llevó sus manos a sus cabellos quedo confirmado. Estaba asustada al no comprender lo que sucedía, si habría tenido más tiempo habría podido explicarle, pero ahora debía calmarla y dejar las explicaciones para más tarde. Entonces sus brazos cayeron sobre mis hombros y recostó su cabeza también en el mismo lugar. Una de mis manos subió por su espalda en una suave caricia con intención de calmarla. Por fin lo había hecho, tenía voluntad fuerte y no sería difícil enseñarle a controlar a la bestia. ‘’Mi pequeña’’ Me dije para mi mismo mientras la tomaba entre mis brazos, tal vez estaba comenzando a sentir aquello que algunos llamaban fraternidad.

– No querías morir y me pediste que te convirtiera en una licántropa. Eso eres ahora Inuwel, una mujer lobo. Era lo único que tenía para salvarte. Bienvenida a la manada hija mía. Ska estará orgulloso de ti si aprendes a vivir como él, para ninguno de nosotros es fácil, pero tienes la ventaja de estar conmigo y no te dejaré sola – Le susurré calmado al oído mientras seguía acariciándola, tratando de apaciguar a su bestia y de calmar sus miedos.

Y mientras seguíamos así me quede meditando sobre lo que era correcto hacer ahora. Estaba claro que Inuwel necesitaba recuperar energías, no podíamos seguir trabajando con ella en ese estado y necesitaríamos ayuda si durante el trabajo llegase a perder el control. Apenas había pasado con suerte media hora desde que despertó, que siguiese así de calmada sería un milagro y más si el enemigo le daba más razones para enfadarse. Además de eso debíamos buscar el nuevo paradero del enemigo, dudaba mucho que siguiese escondida en el mismo templo, aunque como era de día no tenía muchas opciones para escapar.

– Inuwel, te llevare a casa. Necesitamos que descanses para seguir con nuestro trabajo. Descuida, ahí estarás mucho mejor. – Le dije mientras dejaba de acariciarla para tomar su mejilla con la palma de mi mano y luego apoyaba su espalda sobre la pared para levantarme.
Me acerqué a donde estaban los guardias, me aseguré de que aún estuviesen vivos sintiendo su pulso. Aún lo estaban, eso era bueno. Los desperté a ambos, estos parecían aún mucho más perdidos que mi cachorra. Me quité la sonrisa del rostro al verlos levantados y comencé a gritarles. – Bien inútiles, agradezcan que tengo cosas más importantes que hacer que castigarlos. Ahora, uno de ustedes se quedará haciendo guardia en la entrada, el otro quiero que vaya a informar a la guardia de la vampiresa suelta. Si la ven no duden en atacar, no quiero que ninguno entre al templo sino digo lo contrario. También quiero un guardia apostado a cada rincón fuera de este templo, no dejen salir a nadie de la ciudad hasta mañana por la mañana. ¡Ahora! – Grité como acostumbraba a hacerlo y los guardias rápidamente se marcharon a sus deberes.

Luego sin guardias volví a sonreír para acercarme a Inuwel. - ¿Lista para conocer tu nuevo hogar? Hay unas cuantas cosas que debo contarte en el camino, pero descuida, como dije ahí todo estará bien y estarás más segura que en cualquier otro sitio – Le dije animado mientras le ofrecía mi mano y me arrodillaba frente a ella para que pudiese sostenerse de mi mientras la ayudaba a levantarse. Seguramente tendría un montón de preguntas mientras intentaba controlar a la bestia y el camino al templo de la alianza sería el mejor momento para responderle a todo.
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