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Seguridad y Prosperidad

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Seguridad y Prosperidad

Mensaje por Sylver el Sáb Jul 23, 2011 11:15 am

Crowville era un pequeño pueblo insignificante, tan insignificante que ni siquiera aparecía en los mapas. Estaba ubicado en un claro, en algun lugar del frondoso bosque de Physis, comunicado con la ruta comercial del exterior tan solo por un estrecho sendero de tierra casi cubierto por el musgo y las malas hierbas. Muy pocos sabían de la existencia de Crowville lo que dejaba al pueblo en un estado de aislamiento casi total. Sin mercaderes extranjeros, sin turistas y sin viajeros de ningún tipo, los habitantes de este pequeño pueblo habían subsistido, e incluso prosperado, gracias a su duro trabajo y a los recursos del bosque y las tierras fértiles que poseían.

Sin embargo este modo de vida, a la larga, perjudica al propio pueblo. Con el paso de los años llegó un momento en que todos los habitantes del pueblo estaban emparentados de forma directa o indirecta. Por ello, algunos de los jóvenes comenzaron a abandonar Crowville y al limpiar el sendero hacia la ruta comercial empezaron a llegar algunos visitantes, curiosos algunos....extraviados otros...

Esta es la historia de tres de esos viajeros que visitaron Crowville... en una de sus épocas más oscuras.

....................................................................................................................................

La tierra estaba cubierta por un manto marrón de hojas secas y quebradizas que crujían a cada paso de quien avanzara por el bosque. El otoño estaba a punto de finalizar y por entre los árboles, oscuros y pelados, se colaban las primeras brisas invernales. Fue gracias a la desnudez de los árboles que quedaban a la vista las aspas de madera de un pequeño molino. Avanzando en esa dirección, era difícil no fijarse en los restos de algún que otro árbol talado. Poco a poco, las hojas secas fueron desapareciendo y dejando a la vista la tierra oscura y húmeda. Una vez junto al molino, un rápido vistazo era suficiente para abarcar el pueblo entero, que parecía silencioso y vacío ante la cercanía de la noche.



Tras cruzar pequeños campos de cultivo delimitados por vallas de madera y dejar atrás la imponente iglesia de piedra gris, nuestros protagonistas recorrieron las calles vacías de la aldea. Si se toparon en su vagar con algún habitante del pueblo, éste simplemente les dio la espalda y se apresuró a entrar en sus casas sin responder a ninguna pregunta que pudieran hacerle.

Las calles del pueblo se cruzaban todas en un mismo punto, una pequeña plaza rodeada de casas silenciosas cuyas puertas y ventanas parecían cerradas a cal y canto. En esa pequeña plaza estaban colocados, de forma simétrica y en torno a un pequeño pozo, algunos puestos de comercio que permanecían vacíos y cerrados. Junto al pozo había un tablón de anuncios de madera gris e hinchada, castigada por el tiempo y la humedad. En ella, una sola hoja de pergamino que alguien había colocado allí.

“Ruego que alguien responda de una vez a mi súplica. Si no eres tan cobarde como el resto de las ratas que viven en este pueblo olvidado de los Dioses, ven a buscarme a la taberna. Te lo agradeceré eternamente, y estoy seguro de que Anne también lo hará.”

El pergamino estaba clavado a la madera del tablón de forma concienzuda, como si quien lo colocara temiera que alguien quisiera retirarlo y quisiera prevenir esa posibilidad.

No era difícil encontrar la taberna, ya que era una de las pocas construcciones grandes y con dos pisos, y la única que lucía a su entrada, sobre unas escaleras de acceso a la puerta principal, un enorme cartel de madera que crujía y se balanceaba levemente movido por el viento. El cartel rezaba “Taberna” simplemente, sin colocar ningún nombre picante ni ninguna coletilla que solían aparecer en este tipo de locales.



Tras subir las escaleras y acceder al interior de la taberna, los aventureros se encontraron con una pequeña barra de bar y algunas mesas dispersas, todas ellas vacías y limpias. Tras unos cuantos minutos de quietud en el saloncito sin iluminar, una puerta de madera se abrió tras la barra y una joven de cabello y ropas oscuras hizo su aparición. Con mirada de hastío examinó a los viajeros uno a uno, para después suspirar.

-¿Quiénes sois y que demonios queréis?






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Re: Seguridad y Prosperidad

Mensaje por Alanna el Sáb Jul 23, 2011 3:04 pm

Estaba paseando tan tranquila por el bosque pisando las ojas secas, cuando me falló el sentido de la orientación, menudo momento había elegido para avandonarme, seguí paseando tranquilamente hasta que finalmente salí de ese bosque, me encontré con un camino, era bastante largo y no tenía ni idea de adonde llevaba, me senté para ver si pasaba alguién a quien poder preguntar, pero solo pasarón un chico que me ignoro cuando pregunté y una chica que se marchó como asustada, eso era muy raro, cada vez sentía más curiosidad por ese camino, así que me levanté de mi asiento en el suelo y me encaminé a donde fuera que llevase ese camino, la poca gente que me encontré por el camino agachó la vista y ni siquiera respondió a mi saludo, no entendía nada.

Tras andar varios km porfín vislumbré la salida del camino y esta me llevó a un pueblo, parecía un pueblo fantasma, todo estaba cerrado a cal y canto, no había un alma en la calle, lo único que se veía moverse eran las ojas tan marrones como mi própio pelo que se mecían desde el suelo por es susurrar del viento, empecé a andar por ese desierto lago de casa, digo lago porque no es que hubiesen muchas, las pocas calles que recorrí estaban igual que la entrada del pueblo, completamente solitarias, me recorrió un escalofrío de arriba abajo, ¿tal vez había hecho mal dejandome guiar por mi curiosidad?, me entró sed y comencé a buscar un pozo o algún lugar para beber algo,conseguí ver un pozo y antes de poder sacar agua una especie de poster decía que se necestitaba ayuda de forma urgente y que esperaban en la taberna del pueblo, me encaminé a ella y llegué a una plaza donde la única casa de dos pisos que había visto en el pueblo tenía un cartel que ponía simple y llanamente: Taberna. Me acerqué, subí las escaleras y entré, dentró pude ver que no era la única que había acudido allí, dos hombre con aspecto algo extraño estaban dentro.
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Re: Seguridad y Prosperidad

Mensaje por Urox Defiler el Mar Jul 26, 2011 5:12 pm

A todo galope y sin voltear atrás me encontraba, seguía huyendo de aquellos que me perseguían, no podía huir mas en mi desesperación me perdí en el camino, jamás vi el rumbo al que escape, lo único que me reconfortaba era que aquellos guardias que me superaban en número ya habían quedado atrás, me detuve para ver el lugar en el que me encontraba, en mi mapa nada parecía concordar no me podría localizar en el, busque alguna referencia en el horizonte y pude ver nada a simple vista.

Decidí galopar un poco más en la espalda de mi caballo el ya mostraba signos de cansancio así que solo le regale una caricia para demostrarle mi gratitud y me baje de su lomo, habiendo caminado un poco pude distinguir entre las copas de los arboles como el humo de una chimenea, civilización dije en mi mente, tome las riendas de mi caballo y le dije.

- ¿Puedes caminar un poco más campeón?

Este relincho signo de que estaba listo para galopar un poco más, tome un vereda que muy apenas se podía distinguir seguí con paso cauteloso pues lo espeso de este camino me hizo sospechar, tal vez no era un pueblo grande a donde me dirigía, eso me agrado pues no tendrían la seguridad que tienen en las ciudades donde me buscaban.

Entre al pueblo que a mi parecer ya estaba muriendo, muy poca gente transitaba las calles, gente muy descortés que no me dirigían la palabra y se daban la vuelta sin nada mas que decir.

- Que se pudran. Grite

Y nadie hizo nada por defenderse, bueno este día no se derramaría sangre en un pueblo que ya estaba más que muerto.

- ¡Va! pierdo el tiempo en este lugar.

Tenía pesado irme lo mas pronto posible de este lugar así que solo pasaría a la taberna por algo de comer y me largaría lo más pronto posible, pero no sabía dónde está la taberna así que me baje del lomo de mi caballo y camine un poco buscando a alguien a quien preguntarle, vi un par de jóvenes que traían herramientas de campo y caminaban tal vez a sus casa les grite para que se detuvieran y ambos se echaron a correr, talvez mi armadura les causo pavor o yo que se solo pensé que tenia que detenerlos pues no tenia todo el dia para buscar gente que me diera direcciones.

Asi que antes de que uno de los jóvenes queda fuera de mi alcance le lanza una de mis hachas de mano y lo derrive con la parte de madera de mi hacha golpeando en la parte baja de su pierna derecha, este callo al suelo como si le ubieran metido el pie.

Me precipe a el para que no se levanta y huyera con un certero golpe no tan fuerte supe mi pierna sobre su espalda evitando que este me viera directamente, pero antes de que yo dijiera una sola palabra este comenzó a suplicar por su vida.

- Cállate infeliz, solo quiero saber donde se encuentra la taberna de este jodido pueblo.

El joven apunto son su mano a un edifico de dos pisos algo rustico pero seguro tendrían comida, inmediatamente lo solté, no mataría a alguien tan joven y sin motivo, yo era malvado pero no mataba por gusto.
Camine de nuevo a mi caballo y juntos galopamos a la tarbena, entre a aquel lugar y para mi poca sopresa también se encontraba muy despoblado, no le di importancia y me arrime a la barra, el tabarnero se arrimo a mi y justo antes que yo le pidiera algo de comida este me dijo.

- ¿Joder tu también bienes con los otros por lo del jodido cartel? Están arriba no me agas perder mi tiempo chico.

Solo cerré mis puchos reteniendo mis ganas de reventarle la boca al tabernero. Pude contenerme y pensé por un segundo,

¿Cartel y demás personas?

Talvez era algo que implicaría una recompensa y digamos que el dinero en mis bolsillos estaba ya escaseando asi que solo asentí con la cabeza y subi las escalera asta llegar a un cuarto donde se entontraban otras personas, entre ellos dos mujeres, una tenia aspecto misterioso y era la que se encontraba frente a los demás solo agrego.

-¿Quiénes sois y que demonios queréis?

Que pasaba con esta gente, unos temerosos y otros tan agresivos que parecía no importarles morir en mis manos por sus altanerías.

- Joder mujer, cuida tu tono cuando hablas con un desconocido pues este te puede cerrar la boca de un tajo. Antes de decirte mi nombre has contestarme ¿qué es lo que dice tu cartel y que es lo que quieres que haga? Y sobre todo que es lo que me daras a cambio de mi favor.


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Re: Seguridad y Prosperidad

Mensaje por Wrath Alexei el Sáb Jul 30, 2011 4:26 pm

Hay algunos días en los que me pregunto la razón de hacer lo que hago, por favor no me malinterpreten, cada vez que escucho la voz de mi hermana, cada vez que recuerdo a mi mejor amigo y cada vez que veo la sonrisa de una persona a la que he ayudado, bien, podemos decir que ha valido la pena, siempre vale la pena, no obstante, siempre es agradable alguna confirmación, por eso seguía viajando, por ello seguía explorando todo Noreth en busca de aquello que podía darme el aliento para continuar, debo admitirlo, siempre he sido un romántico empedernido.

Pero dejemos a un lado todo aquello, no es mi intención aburrirlos con los detalles de un viaje que probablemente no tenga de interesante nada más que las momentáneas estadías en lugares nuevos, sin embargo, no me encontraba precisamente en medio de una de esas épocas de sedentarismo, por lo que simplemente me limitaba a viajar hacia mi siguiente destino, no obstante, como suele ocurrirme a menudo, me encontré perdido en medio de la nada volando hacia donde solo los dioses podían saber, a donde mi alma encontrara un poco de la paz que le hacía falta.

Sólo en ese lugar me encontraba a gusto, sólo entre las nubes y el viento podía pensar claramente, pues lo que sería de mi a partir de ese día era imposible discernirlo en la niebla del futuro, sin embargo, en forma de un molino que jugueteaba a saludar a la brisa con sus largas aspas, en la silueta de un pueblo que parecía abandonado y cuyas calles se pintaban del marrón moribundo de un otoño que se alejaba dejando atrás la fría promesa de un invierno; era imposible conocer el estado de aquel pueblo, parecía que recientemente hubiera sufrido algún tipo de ataque o que estuviera a punto de sufrirlo, puesto que las personas que pudieran encontrarse en aquel lugar se dedicaban a cerrar las puertas y ventanas, a huir de las calles como si se tratara de ratas atrapadas en medio de la cocina y a agazaparse en las sombras en espera de que la tormenta cayera sobre ellos como un gato al acecho.

Pero, en fin, no soy nadie para discutir el estilo de vida que prefieran los pobladores de cada lugar por el que pasó y esta costumbre me resulto a lo más peculiar, por lo que sabiendo de antemano que nadie me recibiría, pero aun así conminado por mi propia educación, aterrice a la orilla del pueblo cerca de lo que pudiera considerarse una entrada; curioso lugar podía ser aquel, pues como esperaba, los pobladores se limitaron a esconderse en sus casas y solo me recibió el sonido de las maderas siendo azotadas con violencia al cerrase puertas y ventanas.

Debo admitir muy a mi pesar, que nunca he sabido manejar muy bien los silencios incómodos, son perturbadores, vengo de un pueblo que tiene la fiereza de los guerreros y alma de fuego, por lo que no acostumbramos demasiado los silencios, así que en aquel pueblo embriagado por la quietud de un tumba, en un instante las notas de mi flauta habían invadido las calles y una melodía que extrañamente resultaba acorde con el lugar se dejaba escuchar desde mi flauta, las notas subían y bajaban en rítmicos compases que encuadraban la quietud de lugar, pero aun así nadie vino a saludarme, aun más, creo que aquello hizo, si aun se podía, que las personas aseguraran las puertas, pues aun podía escuchar a mi paso los tablones que se recargaban cuidadosamente contra las entradas de la casa.

Vaya pueblo extraño aquel en que había caído, vaya vida extraña aquella en la que me había aventurado como un ingenuo muchacho que seguía siendo por supuesto, pero que ahora que veía las cosas la pequeña visión adicional que me daba mi limitada experiencia, bien, tal vez me había apresurado a tomar mis decisiones, pero la última nota de mi flauta aguardaba un fragmento de futuro que no podía haber imaginado, pues justo en el momento en que el ultimo soplo de música se escapaba con el viento en busca de la libertad que yo adoraba, mis ojos observaron atentamente aquel anuncio clavado al tablón con desesperación casi demencial, sin duda alguien necesitaba ayuda, con urgencia, y siendo yo quien soy, jamás podría siquiera concebir el ignorar un llamado de ayuda, especialmente si la gratitud de una damisela está en la lista de recompensas, incluso si aquella es la única, pues para mí, la sonrisa de una dama no puede comprarse con todo el oro de Noreth.

Sea así pues mi destino el llegar a esta tierra, donde por lo entendido en el anuncio todos eran unos cobardes y por lo entendido en las calles, su cobardía alcanzaba incluso para no interrogar a un forastero sobre sus asuntos en aquel pueblo olvidado, ¿Cómo podría yo, guerrero nacido de guerreros, ignorar tal cobardía?, sencillamente, les enseñaría a aquellos aldeanos el significado del valor y dejaría que se ahogaran en su propia vergüenza, mi padre me habría dicho que no hay mayor deshonor y castigo que tener que depender de un extraño para defender lo propio, pero antes, era el momento de visitar aquella taberna, la cual no era difícil de encontrar, pero si difícil de creer, pues aunque soy joven e inexperto, gracias a mis alas he conocido gran parte de Noreth y es la primera vez que veía una taberna tan sola y por supuesto sin ningún tipo de nombre exagerado, aquel letrero se limitaba a una cuestión meramente informativa.

La desolación de aquel lugar era imperiosa y por ningún lado se podía observar a Anne, incluso me disponía a continuar mis melodías en busca de que alguien las escuchara y atendiera el local, cuando la puerta se abrió de súbito y una bella mujer entró al lugar, sin embargo, mi corazón no pudo evitar dar un vuelco y detenerse por un instante cuando vio la raza de aquella fémina. Sin embargo, lo correcto siempre es lo correcto por lo que me dirigí a ella en el idioma de su pueblo.

- Feliz destino el que la ha traído aquí mi señora, yo soy Wrath Alexei y aunque me encuentro en espera de nuestro anfitrión, le doy la bienvenida a este lugar.

No hubo tiempo de que me respondiera, pues justo acababa mi saludo cuando una lúgubre mujer salió a recibirnos con la mínima educación posible, pero no solamente yo lo había notado, pues un extraño que se encontraba a la puerta y del cual no me había percatado aun le había hecho participe de su falta de modales, no sin exhibir la propia carencia.

Todo pasaba en un vórtice de sucesos, primero había faltado movimiento en aquel lugar y ahora la taberna rebozaba de palabras y vida, sin duda un lugar mucho más agradable.

- Mi nombre es Wrath Alexei, hijo de Galatea y Silesio, el motivo de mi visita es que alguien necesita ayuda y yo estoy dispuesto a brindársela así mi única recompensa sea la muerte y la conciencia de haber actuado conforme a mi honor; ahora, mi señora, le agradecería mucho que me indicara el lugar donde puedo encontrar a quien ha colgado el cartel en el tablón del pueblo.


Instintivamente y también de manera consciente, me colocaba un poco entre aquella mujer y el extraño individuo que había entrado al final, después de todo, no quería que aquel hombre malhumorado destruyera la alegría que ese lugar había empezado a cobrar con la llegada de nuevos visitantes.
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Re: Seguridad y Prosperidad

Mensaje por Sylver el Dom Jul 31, 2011 4:02 pm

Los ojos de la joven tabernera se abrieron como platos ante las palabras de aquel extranjero con armadura. Pasada la sorpresa inicial, y con los puños apretados, sus ojos se estrecharon en una expresión fiera con los orificios de su nariz ensanchados, dando la imagen de un caballo a punto de encabritarse. Por fortuna, las suaves y educadas palabras que el divium dijo a continuación la descolocaron lo suficiente como para que la ira que asomaba en sus ojos se disipara.

-¿El tablón? Oh, claro. Habláis del pergamino de Ansuro. Ya era hora de que alguien tuviera los huevos suficientes y se decidiera a ayudarle.... está en su habitación- dijo haciendo un además hacia el pasillo oscuro que comenzaba a la izquierda de la barra- segunda puerta derecha. ¿Queréis algo más?-preguntó, aunque por el tono quedó claro que más que un ofrecimiento era una invitación a dejarla en paz.

La madera del suelo crujió cuando se adentraron en el oscuro pasillo, iluminado tan solo por la debil luz que entraba por una ventana al fondo del mismo. A través de esa ventana se podía ver el cielo cada vez más oscuro por el anochecer... y el cúmulo de nubarrones que amenazaban tormenta. Cuando llamaron a la puerta apenas tardaron diez segundos en abrirla. Frente a ellos un anciano algo encorvado, con el pelo lacio y blanco, despeinado, ojos apagados, el ceño fruncido por la preocupación y arrugas en su rostro, les abrió la puerta e invitó a entrar cortésmente.

Spoiler:

Ansuro
-Por favor, pasen. ¿Quienes son?- se detuvo al sufrir un ataque de tos durante el cual se apartó de la puerta para apoyarse en la pared. Por fin pudo sobreponerse y carraspeó- lamento mis modales, estoy algo ansioso. Por favor, pasen. No les había visto nunca. ¿Son extranjeros? Por supuesto que lo son, que pregunta más estúpida, ¡nadie en este pueblo de ratas cobardes mueve un dedo por nadie! Permitidme presentarme.-guardó silencio un momento, mientras tomaba asiento en una vieja silla de madera, cerca de una pequeña mesita sobre la cual había un grueso cirio encendido, y con un gesto invitaba a los recién llegados a tomar asiento en otras sillas colocadas frente a el.- Mi nombre es Ansuro Eneas, aunque supongo que Rain os habrá recibido y dicho mi nombre. ¿Cómo se llaman ustedes?

Ansuro escuchó la presentación de cada uno con gesto pensativo y asintiendo levemente. Tras un nuevo y breve ataque de tos, retomó la palabra.

-Si me lo permiten, iré directo al grano. Mi salud no es lo que era y lo cierto es que después del día que he pasado...necesito descanso.- el hombre se pasó una mano por el rostro antes de continuar- Se trata de mi hija, mi preciada Anne. Esta mañana temprano se fue al bosque a buscar trufas y no ha regresado. Iría yo misma al bosque a buscarla, pero con el cuerpo que llevo solo conseguiría morir entre la maleza- Ansuro agachó la cabeza apesadumbrado-....solo un viejo inútil y enfermo...¡y nadie está dispuesto a ayudarme! ¡Desgraciados!- volvió a mirarlos con los ojos llorosos- ¿Saben lo que me dijeron? Que de seguro Anne se ha fugado, que está con algún joven y que ya regresará. ¡Já! Mi Anne es una muchacha casta y prudente... ¡y jamás haría algo así! Mi Anne puede estar herida en algún lugar y todos están tan asustados por esas estúpidas supersticiones que nadie quiere ir al bosque de noche. ¡Encontradla! Ella es todo cuanto tengo en el mundo y temo que le haya pasado algo horrible, encontradla y os recompensaré. ¡Os darélo que queráis! Dinero, tierras, toda mi herencia será vuestra pero por favor...- el anciano casi estaba al borde del llanto en las ultimas palabras-....encontradla.

Ansuro aguardó a la respuesta de los aventureros, con una chispa de esperanza temerosa en sus ojos. De pronto, el sonido grueso de un trueno rompió el silencio que la noche había traído consigo, seguido del ruido de una llovizna cada vez más fuerte que empezó a empapar la ventana y a gotear por un diminuto agujero del techo de la habitación hasta un orinal precavidamente colocado justo debajo. El anciano miró por la ventana y maldijo entre dientes. Los aventureros no podrían comenzar la búsqueda de inmediato como a el le hubiera gustado.

-Estoy...cooooofcofcof...estoy seguro de que Rain estará dispuesta a prepararos unas habitaciones. Esa joven es una joya de mujer. Decidle que lo anote a mi cuenta. Vuestra estancia, vuestras cenas y todo cuanto necesitéis correrá por mi cuenta. Es lo menos que puedo hacer.... porque...vais a ayudarme...¿verdad?

Ansuro guardó silencio mirando a los aventureros con la duda en sus ojos cansados y otro trueno, más fuerte que el anterior, retumbó en la noche.

Spoiler:
Bien chicos, es hora de presentarse y quizá empezar a hacer algunas preguntas. Recordad que va a haber muchas intrigas en la partida y muchos misterios por descubrir... a parte, soy alguien a quien le gusta mucho la interactuación entre los personajes. Un detalle: en la taberna, que sepáis, solo estáis vosotros, Ansuro y Rain (la tabernera que os ha recibido). Rain será quien os sirva y atienda, no veréis a nadie más en la taberna...por ahora. Cualquier cosa que queráis de Rain tendréis que dejarlo como acción abierta para que yo pueda hacerla responder (lo siento pero no podéis manejarla vosotros :3) De nuevo tenéis una semana para postear, gracias por cumplir todos el plazo y espero que las cosas puedan seguir así de periódicas (tanto por mi como por vosotros). Os pediría por favor que pasarais el post por el corrector ortográfico del word antes de colgarlo, para evitar faltas de ortografía. Cualquier pregunta, mandadme pm a esta cuenta o posteadla en el foro de partidas abiertas. Hasta el lunes que viene.




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Re: Seguridad y Prosperidad

Mensaje por Alanna el Dom Jul 31, 2011 6:10 pm

Un hombre nos abrió la puerta y nos preguntó quienes eramos dándole un ataque de tos que lo cierto me dejo algo preocupada, estaba por moverme para ayudarle cuando él solo se sobrepuso, nos invitó a entrar y se sentó en una silla que había dentro de la habitación, entonces nos instó a presentarnos, me adelanté un poco de mi posición detrás de los dos hombres y me presenté:

-Encantada, mi nombre es Alanna, soy una viajera y espero poder servir de ayuda, el cartel no dejaba muy claro el por qué la necesidad esta pero pienso que realmente es urgente y por ese mismo motivo estoy dispuesta a ofrecérsela.

Escuché la presentación de los chicos que se encontraban en la estancia y después atendí a la explicación del hombre, se podía notar en sus palabras que realmente quería a su hija, y que a pesar de lo que pensasen las demás gentes del pueblo el confiaba en la chica, también se notaba a la legua que la conocía a la perfección, se me rompió el corazón al escuchar lo que pensaba de si mismo y demostró su desesperación y extrema preocupación al ofrecernos todas sus pertenencias por encontrarla, cuando acabó me adelanté y le dije:

-No se preocupe, yo le ayudaré y no es necesario que me de recompensa, solo quiero que se reúna con su hija, se bien lo que es echar de menos a alguien y también se que si yo pudiese también movería cielo y tierra por encontrar a quien añoro, por eso mismo le comprendo, la encontraré, lo juro.

Al decir esto me había arrodillado junto al hombre todavía sentado en su silla y al poco escuché un rayo que me paralizo, tengo autentico pánico a los truenos y rallos, me paralizan y me impiden incluso hablar, enseguida estalló una tormenta, no sería posible comenzar la búsqueda, yo seguía atemorizada cuando la voz del hombre volvió a escucharse diciendo que los gastos de nuestra estancia en la taberna correrían por su cuenta y preguntando lo que yo ya había confirmado:

-Si, le ayudaré.

Repetí y salí del cuarto para preguntarle a la tabernera si podía decirme un buen lugar por donde comenzar a buscar, una vez bajo sonó otro rayo, esta vez más fuerte que hizo que me temblasen las rodillas y que me cayese al suelo incapaz de moverme, sujeta a la baranda de las escaleras el miedo se apoderó de mi y una lágrima resbalo por mi mejilla, malditos rayos, que parasen ya, me levanté tambaleante y después de llamar a la tabernera todavía asustada y temblando le hice mi pregunta.
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Re: Seguridad y Prosperidad

Mensaje por Urox Defiler el Mar Ago 02, 2011 11:03 pm

Después de escuchar la historia del viejo, solo dos palabras retumbaban en mi cabeza.

- Dinero y Tierras, lo demás que se vaya al carajo. Pensé en mi mente.

Seguí escuchando las palabras de aquel anciano, tan mortificado y desesperado que había prometido algo que a mí me interesaba, era lo que yo buscaba, tierras un lugar donde comenzar a construir mi propia nación, tal vez no serian muchas las tierras de este anciano pero por algo tengo que comenzar, me decidí a ayudar a este anciano por mi conveniencia no porque realmente me importara la vida de su hija.

-Estoy...cooooofcofcof...estoy seguro de que Rain estará dispuesta a prepararos unas habitaciones. Esa joven es una joya de mujer. Decidle que lo anote a mi cuenta. Vuestra estancia, vuestras cenas y todo cuanto necesitéis correrá por mi cuenta. Es lo menos que puedo hacer.... porque...vais a ayudarme... ¿verdad?

- Has conseguido mi favor anciano, Mi nombre es Sagatho y espero por tu bien que no juegues conmigo, si regreso con esa joven me darás lo que pida a cambio o sufrirás las consecuencias de tu engaño.

Cuando me gire para caminar al cuarto principal de la taberna pude ver con más atención a los seres que me acompañaban en esa habitación, una elfa de buen ver, aparentaba ser algo joven pero la edad de los elfos suele ser un enigma puede aparentar ser muy jovenes pero en realidad puede tener más de 400 años.
Cuando pase junto al joven me detuve por unos segundos voltee mi mirada y clave mis ojos en los de él, al igual que yo él era un Divium, pero no éramos para nada iguales por su aspecto pude ver que él era un Lumini, seguí mi camino hacia la barra buscando a aquella tabernera para pedirle algo de comer, quería preguntarle algunas cosas a ella, pues aquel anciano tosería en mi cara antes de contestar mis preguntas.

En mi caminar pude escuchar el retumbar de los truenos y una ligera lluvia golpeando al techo del local, una noche tormentosa había comenzado, una sonrisa se pinto en mi cara, me encantaba este ambiente, me hacia recordar mi viejo hogar.

Tome lugar frente en la barra y espere a que aquella mujer se apareciera, vi como su figura se posaba frente a la elfa que se encontraba tambaleante, no entendía del todo lo que le pasaba solo me percate que cuando el cielo se iluminaba y llegaba el sonido del trueno esta casi se caía al suelo como si cada relámpago golpeara contra su ser.

No preste mucha atención a ese suceso, estaba esperando en la barra a que la tabernera de nombre Rain se acercara a mí, me quite mi casco y lo coloque en la barra junto a mi mano derecha, era algo raro para mi quitarme mi armadura en algún lugar desconocido, pero en este lugar no sentía ninguna amenaza, la elfa era una joven aparentemente buena pues se ofreció a realizar el trabajo sin recompensa y el otro Divium se escuchaba muy noble y su juventud descartaba por completo que él fuera del clan que mato a mi padre, no dude un segundo en quitarlo de mi cabeza, seguí observando a esa mujer hablando con la elfa, no pude evitar ver el contorno de su cuerpo, aunque algo malhumorada no dejaba de ser una mujer atractiva.

Espere unos minutos y ella no se acercaba seguía hablando con la elfa, así que decidí caminar hacia ellas y hablar con ella.

- Rain, ¿ese es tu nombre verdad? el anciano se refirió a ti con ese nombre. Serias tan amable de atenderme, también quisiera realizarte algunas preguntas respecto a la hija del anciano que está perdida, cuando tengas tiempo ven a mi te estaré esperando en la barra.
Me di la vuelta y camine hacia la barra, esperando que la tabernera se dirigiera a mi lugar.


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Re: Seguridad y Prosperidad

Mensaje por Wrath Alexei el Lun Ago 08, 2011 5:38 am

- Mi nombre es Wrath, es un gusto señor Eneas.

Era una presentación demasiado austera, pero no me resultaba necesario decir más en el momento, esperaba poder hablar a solas con el anciano.

De una a una las gotas llenaron la ventana del lugar y se deslizaron por el vidrio haciendo formas diversas, espere un poco, no fue necesario esperar demasiado, los demás presentes que se habían interesado en el trabajo se retiraron de la estancia sin demasiados problemas, aparentemente no eran de aquellas personas que gustan de charlar, sin duda eso era un problema en aquella misión, pero eso sería un problema que se debería resolver después, por lo pronto, no era aquello lo que me había entretenido en aquel lugar.

- Lo entiendo ¿sabe?, lo que es amar a alguien con tanta fuerza, mi propia hermana es para mí lo que más me importa en el mundo, pero eso es una historia aparte, realmente puedo creer que sea capaz de dar lo que sea para encontrarla, pero para mí, para quien su hija no simboliza más que una persona más de este vasto mundo, me es necesario algo más para ir a buscarla; vuestro dinero, me es indiferente, vuestras tierras me amarrarían las alas, por lo tanto, es solamente vuestra historia lo que podría convencerme de emprender la marcha y arriesgar, bueno, lo que se tenga que arriesgar, vera, soy una persona a la que le gusta ayudar, pero no me gusta que me mienta y eso incluye el que me escondan la verdad; este pueblo no se guarda en sus hogares por miedo a tres viajeros que azarosamente llegaron a sus puertas, la taberna no está vacía por que la virtud allá invadido el corazón de los hombres, así que dígame, ¿de qué hablan esas supersticiones?, ¿a que le temen todos?, no crea que por saberlo le negare mi ayuda, pero sinceramente odiaría salir a buscar a una muchacha herida para encontrarme con que aquella historia que me han contado resultó ser falsa; hoy pagare yo mismo mi hospedaje, dejaré que decida lo que ha de contarme y mañana… mañana saldré a buscar a su hija sin importar lo que me diga, pero hoy aun no soy vuestro empleado; en cuanto a la recompensa, no me interesa, no deseo otra cosa que no sea la verdad.


No di tiempo de que el anciano respondiera, simplemente salí al pasillo y busque a los demás; no fue difícil encontrarlos, los dos se encontraban donde la tabernera, uno de ellos sentado en la barra sin hablar, la otra, evidentemente conmocionada hablaba con Rain.

Me dirigí hacia donde se encontraban las dos mujeres, observe con preocupación por un momento a la elfa mientras un trueno sacudía el lugar con su imponente estruendo, el relámpago tenía poco tiempo de haber iluminado el mundo exterior a aquella posada.

- Dígame señorita, ¿Cuánto es por una noche en su taberna?, el día de hoy yo mismo pagare mis cuentas.


Entonces me dirigí hacia la mujer que se encontraba tan nerviosa y que previamente había aceptado el trabajo, hablaba yo en un idioma que solo nosotros dos podríamos entender, pues era el idioma de su pueblo.

- Mi señora, Alanna me parece haber escuchado, ¿se encuentra usted bien?, hay algo que pueda hacer para poder ayudarla, se nota algo contrariada.


Deposité entonces las monedas en la barra que cubrirían mi estancia, la tormenta arreciaba afuera y el viento hacía temblar las ventanas del lugar, el agua caía rítmicamente en el tejado haciendo una música que solamente un alma libre podría interpretar como tal.

- Señora, debo… no, no es que deba, simplemente me gustaría poder aconsejarle que tuviera cuidado, hay algo en este pueblo que no me parece del todo correcto, demasiados secretos, demasiado alejados del mundo exterior, pero por supuesto, no me gustaría que mis palabras fueran mal interpretadas, es solo que me gustaría ponerme a sus órdenes para cualquier cosa que necesitara, estamos en un lugar extraño, quiero que sepa que puede confiar en mí, aunque sé que todo eso puede sonar extraño viniendo de un completo desconocido.

Me encontraba algo cansado para ese momento, por lo que hice una reverencia y me aleje para sentarme en una silla, necesitaba un trago, tenía meses sin probar un trago, solo agua, el entrenamiento es rígido, pero aquello que había hecho era simplemente insoportable, no deseaba hacerlo, pero no pude evitarlo, era bueno tener alguien con quien practicar mi élfico, pero era doloroso que ese alguien fuera una bella mujer.
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Re: Seguridad y Prosperidad

Mensaje por Sylver el Lun Ago 08, 2011 11:40 am

Ansuro suspiró aliviado cuando Alanna, arrodillada frente a el, le aseguró con vehemencia y altruismo que le ayudaría. El anciano cerró los ojos durante unos segundos y agarró las manos de la elfa, sonriendo. Cuando volvió a mirarla, lo hizo con ternura.

-Gracias, joven, pero ten cuidado por los bosques.

La elfa abandonó la habitación y Ansuro miró a los dos diviums. Aquel que tenía el aspecto más siniestro, las alas negras y de metal, se presentó y aceptó el encargo de forma ruda, amenazándole de paso por si se le ocurría retractarse de la recompensa ofrecida. Ansuro se removió inquieto. “Lo que el pidiera”. Con un suspiro el anciano aceptó. Ese extranjero le daba mala espina pero no tendría más remedio... le daría lo que pidiera... siempre y cuando ese algo no tuviera nada que ver con su hija.

Sagatho abandonó la habitación siguiendo los pasos de Alanna, y el anciano centró su atención en el único que quedaba quien, a pesar de haberse presentado, aun no había dicho si iba a prestarle su ayuda. Las palabras de Alexei suavizaron un poco las arrugas de la frente del anciano, quien pareció relajarse a pesar de la reciente amenaza del divium de las alas de metal. Cuando el lumini terminó abandonó la habitación sin darle tiempo a Ansuro a responder a aquello que había preguntado. La puerta de la habitación se cerró tras Alexei y el anciano, de nuevo solo, suspiró aun sentado en la vieja silla de madera. Bajó su mirada hasta sus manos, callosas y arrugadas, y a través de la ventana a su espalda, un rayo iluminó durante unos segundos la figura del hombre. Cuando el sonido del trueno retumbó en la noche, Ansuro se puso en pie con cierta dificultad y abandonó también la habitación, olvidando apagar la vela de la mesita.

Rain se había quedado de pie tras la barra, dispuesta a no irse a dormir hasta que viera a los tres extranjeros abandonar la posada. Tras unos breves minutos fueron regresando uno a uno. La primera a la que vio acercarse fue a la elfa. Un gesto de enojo apareció en el rostro de Rain y un trueno retumbó en la noche, como secundando el enfado de la tabernera. Enarcó una ceja al ver encogerse a la elfa, e incluso agarrarse a un mueble para no caer al suelo. ¿tanto le había afectado hablar con Ansuro? No... era otra cosa... y fuera lo que fuera era divertido ver a una de esas altivas y jodidamente bonitas elfas temblando como un flan. Los labios de la tabernera se curvaron en una sonrisa socarrona y esperó, apoyada en la barra y limpiando un vaso con un trapo, a que la elfa llegara hasta ella.

-U..una habitación.

-Por supuesto. ¿Individual?- un nuevo trueno retumbó con fuerza y la elfa de nuevo estuvo a punto de caerse. ¿Le daban miedo las tormentas? Rain la miró con malicia- Pareces cansada. Si quieres algo de cena puedo llevártelo a la habitación. Toma.-dijo con maliciosa amabilidad, sonriéndole y tendiéndole una llave- es la mejor habitación que tenemos.

Unos pasos pesados y metálicos se acercaban y la espalda de Rain se tensó. El idiota de la armadura de placas regresaba y se sentó en la mesa. Rain lo miró de reojo y siguió atendiendo a la elfa cobardica, ignorando al divium de forma muy poco disimulada. Le ofreció distintos menús a la elfa e incluso distintos tipos de almohadas para la habitación antes de que el divium de alas de metal se cansara de esperar y se acercara para reclamar su atención.

A regañadientes, y viendo que la elfa ya no le prestaba atención y buscaba un lugar donde sentarse para que el temblor de sus piernas no la derribara, Rain se acercó a Sagatho. Se apoyó en la barra y por el rabillo del ojo vio al ultimo extranjero, el divium de alas emplumadas, abandonar la habitación y dirigirse hacia ella. De nuevo de forma brusca apartó su atención de Sagatho y la centró en Alexei, al que incluso sonrió brevemente.

-La habitación estandar cuesta cinco piezas, aunque si quiere habitación y desayuno puedo ofrecerle ambas cosas por siete. ¿Querría también algo de cena?

El divium había dejado de prestarle atención y miraba a la elfa que temblaba en un rincón del salón. Rain frunció el ceño y tomó las monedas que Alexei dejó antes de alejarse de la barra para ir junto a la elfa. “¡Hombres!”, pensó Rain con amargura, “Siempre atentos a las caras bonitas”. De nuevo con un gesto de hastío miró al divium restante, que se había quitado ese horrible casco cornudo que llevaba y seguía esperando.

-¿Habitación y cena? Diez piezas. ¿Habitación, cena y desayuno? Treces piezas. ¿Quieres algo más, extranjero?-Rain torció el gesto. No se libraría tan fácil de ese tipo tan desagradable- ¿Qué quieres saber sobre Anne?

Un ronco carraspeo la interrumpió y esta vez Rain se removió inquieta tras la barra. El anciano le sonrió tratando de ocultar un par de toses.

-Ansuro, deberías dormir. La humedad no te sienta bien.

-Enseguida, cielo, pero tengo que hablar con estos señores un momento. ¿Puedes ponernos una cena de grupo? Son mis invitados, anótame también el coste de sus habitaciones.

-...Si, señor.- dijo Rain de forma servicial, tras lo cual desapareció por la puerta de detrás de la barra del bar.

Ansuro se acercó a Alexei y Alanna que hablaban en un idioma suave pero extraño, que era incapaz de entender. De nuevo carraspeó cuando llegó hasta ellos para llamar su atención.

-Os acompañaré durante la cena y te hablaré de esa estúpida.... razón... por la que todo el mundo se esconde y casi nadie viene a la taberna. Pero...por favor... espera a que Rain nos haya servido y se haya marchado. No es un tema de conversación que a ella... le agrade escuchar.

A su espalda, Rain había vuelto a aparecer para coger algunos platos de debajo de la barra, echando miradas de reojo a Sagatho, a quien aun no había respondido...y al que no respondería si este no insistía en su pregunta.

Spoiler:
Bueno, Alanna se va de vacaciones durante dos semanas... y como ha avisado tomaré su personaje a partir del siguiente turno y lo usaré como pnj hasta su regreso(uno o dos turnos), de forma que solo tenéis que postear Sagatho y Alexei. Cualquier pregunta, pm o posteadlo en el hilo de partidas ^^ espero que os esté gustando. Aprovecho para avisar que entre el trabajo y otros tantos temas estoy cada vez más liada. No se si el próximo Lunes podré postear, pero lo haré lo antes posible. Creo que en un par de semanas o así las cosas volverán a la normalidad.... claro que durante esta semana sigo teniendo tiempo, así que si dejáis el post antes del viernes, el jueves podría dejar un nuevo mastereo (como compensación de lo que pueda tardar después)




Spoiler:
Gracias Dullahan :3 XD
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Re: Seguridad y Prosperidad

Mensaje por Wrath Alexei el Lun Ago 15, 2011 6:50 am

- Así que no me había equivocado, en verdad su nombre es Rain, ¿sabe usted Señor Ansuro? No es mi intención molestarle o increparle en cuanto a las tradiciones de su pueblo, pero no puedo dejar que la señorita simplemente nos sirva y se retire, eso sería… descortés por decir lo mínimo, así que le suplicaría que ella nos acompañe y después hablemos de nuestros asuntos; veo que está muy enfermo, es esa misma razón por la que le había ofrecido esta noche para que decidiera lo que iba a decirme, no quiero importunarlo tampoco, como vera, simplemente soy una persona que tiende a ser muy sincera, a veces creo que demasiado, me disculpo por los inconvenientes que le estoy ocasionando.

El anciano sin duda se esforzaba en aquella noche para poder complacer los tontos deseos de un muchacho inexperto que lo único que podía hacer en ese momento era ofrecer una reverencia respetuosa mientras se disculpaba por su comportamiento, si mi hermana me viera ahora, o mi madre, seguramente ya me habrían llamado la atención en cuanto a mi obstinado modo de conducirme, mi padre… bueno, el ya me habría golpeado y obligado a salir bajo la lluvia inmediatamente, por lo que ahora mi conducta anterior me causaba algo de vergüenza, sin embargo, si las cosas debían de ser así, no había razón para no tener atenciones con nuestro anfitrión, por lo menos las indispensables, por lo que busqué entre mi equipaje una manta de viaje, era bastante amplia, pues debía servir incluso con mis alas; extendí un poco la misma y la ofrecí al anciano simplemente colocándola a su alcance, no podía tomarme la confianza de colocársela encima yo mismo.

- Señor Ansuro, por favor, relájese unos momentos, trate de descansar y recuperar fuerzas, le suplico que tome esta capa para cubrirse, en verdad el clima empieza a descargar su ira contra nosotros, sé que es peligroso y probablemente sería algo inútil en este momento dadas las circunstancias, pero si usted gusta, ahora mismo podría salir a buscar a vuestra hija.


Acto seguido, me acerque a la mujer que ya preparaba la mesa para nosotros, dejando que el señor Ansuro meditara sobre aquel asunto, pues en verdad no podía quedarme tranquilo, la lluvia arreciaba y si en verdad la hija de aquel hombre se encontraba perdida en el bosque, probablemente herida, en esos mismos momentos debería estar pasando una prueba de resistencia sobre humana, no solamente en cuanto a resistir el embate de la naturaleza, sino principalmente la tensión de estar a su merced.

- Señorita Rain, ¿Nos haría el honor de acompañarnos?, me encantaría que pudiera cenar con nosotros, tal vez así tenga otra oportunidad para verla sonreír. Las mujeres son hermosas cuando sonríen.


Aquella última frase la había pronunciado en élfico, no quería exceder la confianza, por lo que ese tipo de frases, si bien sentía a veces la necesidad de decirlas, prefería hacerlo de una manera discreta.

- ¿Puedo ayudarla en algo?, ¿gusta usted que coloque la mesa?, podría ayudar a cocinar, pero vera, realmente nunca he sido muy bueno en ello, sin embargo soy un hábil estudiante, si usted me enseña podría servir de ayuda, por favor disponga de mis servicios como usted plazca, es lo menos que puedo hacer por las atenciones que nos brinda.

El divium sonreía sinceramente, si había alguna señal de incomodidad por parte de la humana Alexei nunca la vería, no porque no fuera inteligente o algo así, sino que para él, ayudar era lo más natural del mundo, le era prácticamente imposible no hacerlo y mucho más, si se trataba de una mujer; no podía engañarse, siempre le dolía, ver a una mujer, hablar con ella, le recordaba días pasados, a su hermana, a su amigo, a su primer amor, todos ellos lejos, el ultimo ahora muerto, pero Wrath no dejaba de sonreír y hablar, aunque siempre veía de reojo a Ansuro y después dirigía preocupadas miradas a la ventana, no quería imaginarse estando ahí afuera, herido, desesperado por ayuda y soportando el vendaval que azotaba con furia aquel lugar del mundo, en verdad estaba a punto de salir en ese mismo momento a buscar a aquella mujer, por lo que hacía esfuerzos continuos para controlar el deseo, repitiéndose una y otra vez que aquello sería inútil, pero su mente una y otra vez le repetía que lo intentara, que podría tener suerte, tales son los anhelos de la juventud, tales son sus ideas, irresponsables, precipitadas, pero en el caso del Lumini, siempre sinceras.
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