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Seguridad y Prosperidad

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Re: Seguridad y Prosperidad

Mensaje por Wrath Alexei el Vie Sep 23, 2011 9:52 pm

Simplemente hay personas en este mundo que me son imposibles de entender, Sagatho era una de ellas, no alcanzaba a vislumbrar lo que podía ganar de una actitud así, pero para ser sinceros, yo también estaba indignado con aquellas personas, había una dama perdida en el bosque y ellos se dedicaban a rezar en lugar de organizar partidas de búsqueda, si, era cierto, tal vez aquella mujer había huido con alguien, tal vez, se encontraba sana y salva en alguna posada con su amado, pero por todos los dioses, un anciano le pedía ayuda, un hombre que estaba seguro de que su hija no se desaparecería sin dejar noticias suyas, y sin embargo aquellos hombres se dedicaban a sus rezos, no pude evitar sentir por un momento que Sagatho tenia razón, ese fue el motivo por el cual no hice nada para impedir aquel arrebato, incluso, cuando las puertas se cerraban, estoy seguro que una mirada de desprecio salió de mis ojos y contemplo con lastima a aquellos infelices que se postraban en idolatría pero que eran incapaces de ayudar a su semejante, ¿a que clase de dios le reza alguien así?

Una vez Ansuro estuvo fuera no había mucho más que hacer, por lo que correspondía al nuevo presentarse y enterarse así de los pormenores de la misión.

- Bien, pues este es el señor Ansuro, estoy seguro que estará complacido de saber que existe alguien más que está dispuesto a ayudar, por lo pronto, los dejo para que platiquen los detalles, estoy seguro que el señor tendrá su propio precio, en lo que a mi respecta, mientras hacen eso, buscare por los alrededores, Rain me informa que utilizan capas rojas cuando se adentran en el bosque, se que la vegetación es espesa, pero espero poder vislumbrar algo, no tardare, espero que sea solo el tiempo en el que deciden si el señor nos acompañara, entonces, iremos a pie.

Fue un alivio, sentir el viento, la humedad del aire, los rayos del sol que poco a poco secaban el mundo, despegar fue una bendición, de nuevo estaba en casa, en ese lugar donde nada importa, donde todo esta bien y el mundo es tranquilo y apacible.

Pero como me temía, la vegetación era demasiado espesa, no podía observar nada, daba vueltas alrededor y trataba de ampliar un poco la zona de búsqueda, pero nada, solo verde, un camino prácticamente invisible entre la maleza, un pueblo que podría haber sido tan bello como un paraíso pero abandonado y marchito, la triste realidad reflejada de sus habitantes; en comparación, mi ciudad parecía cada vez más hermosa y los recuerdos de casa volvieron a mi, recordé la primera vez que me embarcara hacia el mundo y recordé el porqué de mi viaje, había salido para ser mejor, para crecer, para mirar con orgullo a todo el mundo y poder ser digno de mi pueblo y de mi casta.

Aquello me embravecía, cada vez más la actitud sumisa de aquel poblado contrastaba con la magnificencia de mi hogar y me llenaba de dudas, de tristeza e impotencia, el mundo era diferente de cómo lo había imaginado, pues jamás habría pasado por mi mente que debajo de las montañas de Dhistao, hubiera quienes pudieran observar con indiferencia el sufrimiento de un hombre, el mundo era corrupto y por ello, la belleza que encontraba en él era aun mayor, el sol seguía iluminando, el bosque brindaba sus frutos y despedía aquel aroma que embriagaba, lo supe entonces, de mi dependía demostrarles que aun había nobleza en la cual se pudiera confiar, de mi dependía convertirme en el ejemplo de que el honor es un don que vale la pena cultivar, incluso si predico en el desierto, mis acciones deben demostrar que mi camino es correcto.

Baje entonces con la comitiva principal después de haber recorrido sin éxito los cielos, era una pena, pero esperaba que por lo menos en aquel tiempo hubieran acordado al fin cuantos iríamos.

- Lo lamento, no he podido ver nada, el bosque es demasiado espeso, espero que una vez nos adentremos más pueda volver a investigar desde el aire, pero por lo pronto, solo he visto espesura, entonces, ¿el señor nos acompaña?

Dedique entonces una amistosa sonrisa al recién llegado, sin duda era agradable encontrar personas dispuestas a ayudar a su semejante, incluso si había dinero de por medio, por lo menos tenían el valor de actuar, ganarse el sustento de esa forma, de ningún modo restaba valor a sus acciones, eso por supuesto incluía a Sagatho, después de todo, tal vez aquel Tenebris no era tan diferente del resto de los Divium.
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Re: Seguridad y Prosperidad

Mensaje por Sylver el Mar Sep 27, 2011 4:32 pm

-La elfa ñoña se ha marchado esta mañana, pero ha llegado otro preguntando por el encargo- dijo Rain echándole alguna que otra mirada a la puerta de la iglesia.- Si te parece bien su incorporación empezamos a buscar ya.

-¿La elfa? ¿otro?... Si claro, cuantos más mejor pero... Rain... dime que no piensas meterte en el bosque.

-He crecido en el, no me pasará nada... y voy acompañada. Volveremos al anochecer con Anne, te lo prometo.

Durante la breve conversación en la que el recién llegado se presentó ante Ansuro y el anciano, a su vez, le informó de la situación y del pago que recibiría por encontrar a su hija, Wrath alzó el vuelo y realizó una primera exploración que solo sirvió para que se hiciera una idea de la gran extensión de bosque que rodeaba el pequeño pueblo y de que se fijara en un terreno escarpado y montañoso que asomaba entre las copas de los árboles, aproximadamente a 25 kilómetros del pueblo. Y más a lo lejos, allá donde el bosque acababa, oscuras montañas cercaban el lugar como si se trataran de una muralla.

Cuando el divium regresó con el grupo, lo hizo con una disculpa.

- Lo lamento, no he podido ver nada, el bosque es demasiado espeso, espero que una vez nos adentremos más pueda volver a investigar desde el aire, pero por lo pronto, solo he visto espesura, entonces, ¿el señor nos acompaña?

-Estos árboles no pierden la hoja con el invierno... al menos no todos ellos. Vamos, no perdamos más el tiempo.

Sin más, la joven encabezó de nuevo la marcha volviendo a cubrirse la cabeza con la capucha roja dirigiéndose con pasos rápidos hacia los primeros árboles que indicaban el comienzo del bosque. Una vez frente a la linde se detuvo y miró a Sagatho.

-Deberías haber dejado el caballo en el establo, el bosque es frondoso y hay muchas rocas, los caballos solo avanzan bien por el sendero. Si aun quieres dejarlo date prisa y alcánzanos, si te pesa el culo y quieres seguir cómodamente sentado en tu sillita...bien, tu mismo, no me eches la culpa si tu caballo se rompe una pata por resbalar con el hielo.

Sin esperar una respuesta o una decisión del divium tenebroso, la joven se internó en el bosque esperando que el resto la siguieran.

La fina capa de nieve que se había empezado a formar crujía bajo las botas del grupo que avanzaba entre los árboles. Estos cada vez eran más numerosos y sus troncos y ramas habían empezado a dificultar su avance. Ante las quejas por la frondosidad de la parte de bosque por la que los estaba guiando, Rain solo respondió con argumentos sobre los atajos, que no siempre son cómodos.

Pronto dejaron de ver el pueblo, quedándole como única guía la muchacha y el mapa que ésta llevaba consigo. Gracias a la tela roja de la capa que vestía, la joven era lo suficientemente visible como para que ninguno de sus acompañantes la perdiera de vista y se extraviara.

Despues de un buen rato avanzando en silencio, sin mediar palabra pero echando miradas de reojo al grupo, especialmente a los dos diviums, la curiosidad pudo más que la suspicacia.

-Oye....como es.... ¿como es vivir entre las nubes? ¿Hace frío? ¿No os quema el sol? ¿De donde sacáis la comida y el agua?- aunque las preguntas claramente estaban dirigidas a los dos diviums, la joven no se giró a mirar a ninguno de ellos.- Había oído historias... todas me las contaba mi abuela. Ella no nació en el pueblo, es la única que conozco que vino de fuera. ¿Es cierto que hay desiertos que son tan grandes que no puedes ver el final? Y el mar.... ¿habéis visto el mar?....... Como me gustaría verlo algún día...

Un alarido de dolor interrumpió la conversación que había empezado a animarse un poco. Los presentes se giraron sobresaltados solo para encontrarse con el recién llegado, Sirio, derribado en el suelo y retorciéndose de dolor. El espadachín había estado avanzando distraído tanto por el paisaje como por la charla, y no prestó atención a sus pies. Por culpa de ello y de la maleza y nieve, no percibió la trampa hasta que su bota presionó el mecanismo y sus dientes metálicos se clavaron en su carne con un chasquido.

Rain acudió corriendo y se arrodilló junto a el.

-¡Maldita sea! ¡Está prohibido colocar trampas en esta zona! ¡¡Vigilad donde ponéis los pies!!- la joven giró sobre si misma buscando con ojos ansiosos. Al no encontrar lo que buscaba, se acercó a uno de los árboles y arrancó una rama.

Antes de poder regresar junto a Sirio un gruñido cercano la petrificó. Frente a ella, un enorme lobo grisáceo mostraba sus dientes con las orejas retraídas y baba cayendo de entre sus fauces. Pronto se hicieron visibles tres lobos más, que se movían entre los árboles con gruñidos y miradas voraces. Los habían rodeado y habían olido la sangre de la presa herida.

-Lobos....¡hay lobos!

Spoiler:
Una semana de posteo para todos. Empieza la acción. Sirio, estás herido y aun atrapado por el cepo, la trampa te ha abierto heridas en la zona cercana al tobillo y sangras mucho y muy rápido. Sagatho, respecto al caballo... en mi post no dije en ningún momento que Rain sacara caballos ni que montara en ellos. Doy por válido el que tu cogieras tu caballo pero eres el único que no va a pie, y un caballo en medio de un bosque frondoso es más bien un estorbo, por eso te doy la opción de dejarlo antes de entrar si quieres hacerlo. Si no... bueno... Rain se lava las manos de lo que pueda pasarle al animal Razz Wrath, ha sido una gran idea lo de sobrevolar para ver si encontrabas algo. Me gusta, ¡quiero más ideas así! Recordad que la partida tiene muchos misterios por resolver y si no investigáis no os enteraréis de nada. (si tenéis alguna duda, en el post o me mandáis PM.

Ya que Sirio acaba de entrar a la partida y ya ha tenido que ser castigado por saltarse un turno, recapitulo y aviso. Wrath es el único que por ahora no ha pasado un turno sin postear (a pesar de lo que pasó aquella semana que nadie me posteó ) pero los otros dos (Saga y Sirio) ya lleváis un turno cada uno, un castigo. Recordad, a la segunda vez que pase esto, será una herida grave y/o mutilación (alguien me aconsejó que os recordara que los miembros viriles también son amputables para daros más motivación a la hora de postear XD) y a la tercera vez los personajes morirán... y será muerte oficial.




Spoiler:
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Re: Seguridad y Prosperidad

Mensaje por Wrath Alexei el Mar Oct 04, 2011 12:17 am

Con cada nuevo paso era evidente que aquella no seria una misión fácil, pero eso no era de sorprenderse, ya desde mi reconocimiento aéreo había oteado el horizonte y la monótona presencia de vegetación espesa me había envuelto el corazón en pesadumbre, no podía imaginarme a una doncella vagando perdida en el bosque, aquello era atroz, debíamos encontrarla de inmediato, por lo que incluso con la nieve y las consecuentes dificultades, trataba de acelerar el paso lo más posible, ayudándome de vez en cuando de mis alas para elevarme un poco y salir de la blanca trampa que nos impedía avanzar, pero en poco tiempo incluso aquello perdió toda utilidad, no me encontraba en condiciones de continuar aquel ritmo, pues elevarme de requería energía y no podía darme el lujo de cansarme prematuramente, me costaba trabajo imaginar las penurias que Sagatho debería estar pasando imbuido en esa pesada armadura.

Con un ligero sobresalto escuche maravillado las dudas de Rain, al parecer aquella áspera mujer era mucho más romántica de lo que esperaría.

- Bien mi señora, he de decirle que de donde yo vengo, las montañas nos dan cobijo contra las invasiones, el pueblo se mueve constantemente gracias al comercio y los alimentos son cultivados en salientes y balcones naturales que nos dan suficiente para todos, los hombres y mujeres se entrenan constantemente en el arte de la guerra y la filosofía, el mundo gira bajo nuestros pies con incesante apremio y existen aquellos que dedican su vida entera a entender su murmullo, no podrías decir jamás que aquella elección está mal encaminada. Por las noches, una serena tranquilidad inunda toda la ciudad, las luces nocturnas son más bellas, el aire es helado pero refrescante, las termas de Dhistao impiden que nos congelemos y la fragua no deja de brillar nunca, los herreros proveen de un rítmico sonido al mundo, pues los grandes maestros no descansan de su labor; en algunas ocasiones especiales, la ciudad se llena de viajeros y las festividades en agradecimiento a las deidades por sus bondades hacen que el pueblo brille día y noche, que los productos más exóticos lleguen a nuestras manos y por supuesto, que el gran coliseo se llene de gente ansiosa por ver la prueba final de aquellos que desean convertirse en guerreros, el sonido es atronador, la multitud enardecida ovaciona a los valientes y es ahí donde el honor de los combatientes se expresa en si máximo esplendor, pero debo admitir que vivir entre las nubes, no es tan diferente de vivir entre los humanos, sin embargo es la cultura de los diviums la que hace que aquel mundo sea distinto, ahí, la hija de Ansuro ya habría sido encontrada y habría sido un deshonor insoportable no haberse ofrecido para ayudar.


Rain había dado en mi punto débil, pues yo mismo añoraba aquella vida después de muy poco tiempo de haberla abandonado.

- Es cierto, existen esos lugares, incluso algunos mucho más maravillosos, he visto el mar, inimaginable, imponente, bañado por el sol y reflejando el cielo, he sobrevolado por desiertos inexpugnables y en mis pocos viajes, incluso he oído de ciudades hechas de esmeraldas y metrópolis que brillan con luces sin igual, Noreth es un lugar lleno de magia, de zonas peligrosas, de lugares inexplorados y de hazañas inimaginables que justo ahora deben estarse produciendo.

Aquel grito del viajero me despertó de mis cavilaciones, incluso nuestra guía se había visto sorprendida por la repentina aparición de aquel mecanismo, que ahora nos hacia mucho más difícil aquella prueba, pero eso no fue todo, ni siquiera pude intentar ayudar al viajero cuando lobos salvajes nos rodeaban ya.

- Hermanos, no es mi intención hacerles daño, pero entiendo que es su derecho cazar por su sustento, espero que entiendan que es el mío defenderme.

Mientras decía aquello, mis manos ya se alistaban para el combate, en la diestra la espada, en la zurda el escudo, mis alas extendidas para asustar a las bestias, mi corazón palpitante de emoción, me coloque entre Rain y los animales, esperando su embestida, gritando y amedrentando, esperando no tener que eliminar a bestias tan bellas, pero seguro de que nuestra vida y la de ellos eran ahora enemigas, trataría lo más posible de simplemente alejarlos con el escudo, esperaba no tener que usar la espada, golpearía aquellos que se acercaran y solo en un caso extremo atravesaría sus cuerpos con mi acero.
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Re: Seguridad y Prosperidad

Mensaje por Sylver el Miér Oct 05, 2011 11:18 am

Las palabras que Wrath dedicó a los lobos provocó una mirada de suspicacia por parte de Rain. La muchacha agarró la rama que había conseguido como si de una espada se tratara.

-¡Son solo animales! ¿¡A que esperas para atacarlos?!

El lumini se colocó entre la joven y los depredadores, que gruñían y se movían entre los árboles, sopesando cada movimiento y cercando al grupo. Un largo aullido resonó de pronto entre los árboles, asustando al caballo que montaba Sagatho, que se encabritó agitando sus patas delanteras en el aire.

Sagatho tuvo que luchar por mantenerse cobre su montura, tarea dificil por culpa del peso extra que sus alas metálicas producían sobre su espalda. En su intento por dominar al animal, recurriendo a blasmefias, insultos y golpes, no se percató de que uno de los lobos se acercaba demasiado.

El caballo, sin embargo, si sintió la presencia del depredador y desoyendo las órdenes de su amo, se lazó al galope por entre los árboles. Las ramas cubiertas de nieve golpeaban el cuerpo y el rostro de Sagatho, amenanzando con derribarlo de su montura. Los jadeos asustados del caballo se confundían con el de los lobos, cuyo número había aumentado y que ahora los perseguían a la carrera, viendo en ellos una presa que se alejaba de la seguridad del grupo.

La irregularidad del terreno dificultaba la desesperada huída del caballo, y la nieve acumulada en esa zona se les presentó traicionera. Un chasquido resonó en el bosque y al segundo siguiente Sagatho rodaba por el suelo, derribado de su montura. Y una vez más, la armadura que portaba para proteger su cuerpo e inspirar temor fue su perdición. Demasiado peso sobre unos huesos tan livianos, y el tenebri se precipió al suelo de cabeza. Su cuello crujió y sagatho quedó inerte, muerto al segundo siguiente de romperse el cuello. Fue una muerte rápida y sin dolor... pero no todos tendrían tanta suerte.

El caballo de fallecido divium lanzó un sonido lastimero, de dolor y miedo, resoplando y con el hocico dilatado. Una de sus patas delanteras había pisado otro de los cepos que algun cazador había colocado en el bosque y ahora sus dientes metálicos mordían la carne y hueso del animal, atrapándolo. Todos sus intentos de levantarse y huir fueron en vano, mientras los depredadores se acercaban, y la pobre montura fue devorada por los lobos hambrientos.

Tambien estaban en dificultades los otros tres miembros del grupo de búsqueda. Dos lobos se encararon a Wrath, tal vez demasiado hambrientos como para percatarse de que no sería una presa facil, y un tercer lobo se acercaba agazapado hacia Sirio de la Vega. El espadachín, asustado y herido, trató de escapar tal y como había hecho el caballo. Su sangre manchaba el suelo en un charco cada vez más amplio y sus tirones solo consiguieron que los dientes metálicos del cepo desgarraran la carne de su tobillo y se clavaran en el hueso. Sirio de nuevo exhaló un aullido de dolor que atrajo la atención de Rain, que aun permanecía inmovil mirando entre aterrada e incrédula a los lobos que se acercaban.

La joven se colocó entre el lobo y Sirio armada con el palo y empezó a gritar en un intento de espantar al lobo. El depredador sin embargo siguió avanzando y se lanzó sobre la joven. El grito asustado de Rain se cortó cuando golpeó con la espalda en el suelo. El lobo, sobre ella, gruñía y babeaba mordiendo el palo que la muchacha sostenía ahora con las dos manos. Rain agarró con fuerza el palo y lo empujó hacia las mandíbulas del animal, tratando de evitar que lograra soltar el palo y morderla a ella.

-Wrath!!!!- llamó espantada, con voz temblorosa, desesperada- Wrath!!!

Pero el divium tenía sus propios problemas. Los dos lobos le atacaron al unísono y, aunque el lumini estaba bien armado, las alas quedaban al descubierto y los árboles dificultaban sus movimientos al luchar.

Spoiler:
Bueno... Sagatho abandona el foro y pidió que su personaje muriera. Pronto se unirá alguien más a la partida. Sirio de nuevo no me ha posteado y eso que he vuelto a dejar un día extra. Sirio, estás herido de gravedad, te desangras y practicamente tienes el pie arrancado. Vas a perder el pie, ya no hay remedio para eso. Si no vuelves a postearme, en el siguiente turno morirás. Wrath, esta es la situación. Rain y tu estáis espalda contra espalda, aunque no en contacto, alrededor de Sirio, que esta desangrandose y retorciendose de dolor en el suelo. Un lobo la ha derribado a ella y ahora forcejean junto a Sirio en el suelo. Dos lobos te atacan a ti, haz la pelea y ten en cuenta la frondosidad del bosque y tus alas. Hasta la semana que viene.




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Re: Seguridad y Prosperidad

Mensaje por Eleazar el Vie Oct 07, 2011 1:34 am

La pequeña piedrecilla de mi bota, que llevaba tratando de ignorar durante un largo trecho, había jugado ya bastante con mi paciencia. Miré a mi alrededor, y con satisfacción encontré una raíz lo bastante seca como para proporcionarme un buen asiento. Reposando en ella mi entumecido cuerpo, desaté los cordones y agarré el calzado con fuerza, tirando hasta que por fin decidió soltar su presa. Enseguida noté el frío en mi húmedo pie, que empezaba a tomar tintes violáceos en las puntas de los dedos. Me había resistido con fuerzas a dejar el pie desnudo, pero la molestia de la piedrecilla había podido más que la pereza a sentir el incipiente invierno en mi piel. Agitando la bota boca abajo, la infame china cayó sobre las pardas hojas del suelo.

- Uf... por fin -suspiré, mientras volvía a atar los cordones.

Me hallaba en pleno bosque de Physis, una enmarañada arboleda, como tantas otras. No era la primera vez que atravesaba un lugar como este, y a pesar de que los bosques y la suave tranquilidad del susurro las ramas era una sonata que siempre me gustaba, prefería hacerlo con unas temperaturas más halagüeñas. El invierno se aproximaba, y me reproché a mí mismo mi impaciencia. Había salido del pueblo en el que me hospedaba sin dudarlo un momento, sin reflexionar y llevado por mi infantil curiosidad, y todo por una simple habladuría probablemente sin fundamento. En una pequeña posada, mientras bebía tranquilamente, había oído hablar a un hombre de un pequeño pueblecito oculto en mitad de este bosque, con el que se había topado por casualidad. Se llamaba Crowville, y al parecer no había tenido prácticamente nada de contacto con el mundo exterior durante mucho tiempo. Sin embargo, la localidad se había abierto al mundo recientemente, y ya corrían algunos rumores sobre su existencia. Tomar conocimiento de esto despertó mi interés de inmediato. Una aldea aislada del mundo exterior era algo digno de ver, pero si la gente comenzaba a acudir a ella, pronto perdería todo aquello que la hacía diferente y especial, o en otras palabras: digna de estudio. Me había adentrado en Physis sin dudarlo un instante pero, ahora que mi piel se ponía de gallina ante las bocanadas de aire cortante, ya no me parecía tan buena idea. ¿Qué me habría costado aguardar a las agradables temperaturas de la primavera? ahora mismo podría estar cómodamente recostado leyendo algún libro, en lugar de estar luchando por encontrar un sitio donde descansar sin acabar completamente calado.

Reanudé la marcha, francamente hastiado del que antes se me antojara el "adorable crujir de la nieve". El blanco manto cubría ligeramente algunas zonas, dejando visible la cada vez más escasa hojarasca en otras. Los árboles perdían su vestimenta marrón y anaranjada, quedando desnudos poco a poco. Sí, era un bello paisaje, y adoraba el limpio aire que se respiraba... pero añoraba una posada con una cama caliente más de lo que lo había hecho en mucho tiempo. Sólo me animaba la idea de que ya debía de estar muy cerca de mi destino, donde podría curiosear las costumbres de un pueblo alejado de todo lo demás y disfrutar de sus costumbres. De eso, y de un buen baño y cena reconstituyentes.

Sin embargo, parecía ser que no entraba en gusto de los dioses permitirme el reposo, y que me reservaban otro destino. En la lejanía, se oía el estruendo del relinchar de un caballo y los gritos asustados de personas. En un primer momento me sobresalté; no había nada que esperara menos tras semanas de silencioso viaje, pero pronto me recuperé de la sorpresa y, amarrando la empuñadura de mi espada, corrí hacia el lugar de los gritos. Probablemente serían ladronzuelos de poca monta, que acechaban en la salida del pueblo a los viajeros descuidados. Había despachado ya muchos de ellos, y era sólo cuestión de tiempo que hiciera lo propio con el nuevo grupo. ¡Cuán grande fue mi desagrado al ver lo que realmente me aguardaba al final del camino!
Entre los troncos pude vislumbrar un grupo de personas atacado por una jauría de lobos. No parecían demasiados, pero sin duda me parecían más intimidantes que un simple par de maleantes. Me sorprendió ver las hermosas alas negras de uno de los defensores... ¿un divium, en una zona tan boscosa? Pero la situación era demasiado preocupante como para pensar demasiado tiempo en minucias. Aunque no podía asegurarlo, un hombre parecía herido, permanecía tirado en el suelo a pesar de la peligrosidad de la situación... ¡Y una muchacha forcejeaba desesperadamente bajo uno de aquellos animales, con un simple palo como única defensa entre ella y los feroces dientes!

Me agaché rápidamente y extraje la daga de mi bota, tras lo cual corrí con todas mis fuerzas hacia el lugar del altercado entre hombres y bestias. Cuando me hallé a una distancia a la que me juzgué capaz de atinar, lanzando un grito que esperaba atraer la atención de los animales, arrojé mi arma contra el voraz lobo que dentelleaba sobre la mujer.

Spoiler:
Wiii, mi primer pooost, que ilusión T3T!! y con sangre ya y todo nada menos XD!! bueno, para empezar mi Eleazar hace su entrada triunfal ùwu!! no he querido decir si su "daga flotante" acertaba, ya que no se aun cómo va a ser la dinámica de los combates, y si eres tú la que decide si se acierta o no, Loreley o3o...
Sea como sea, encantada de conoceros a todos uwu *reverencia XDDDDD*


Última edición por Eleazar el Vie Oct 14, 2011 2:21 am, editado 1 vez
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Re: Seguridad y Prosperidad

Mensaje por Wrath Alexei el Lun Oct 10, 2011 1:21 am

- ¡No dejare que se la lleven!

Había sido un grito en medio del bosque, la llamada de auxilio de Rain me había hecho temer lo peor, había poco a lo que yo podía tener miedo, pero perder a un ser querido mientras lo estaba cuidando, eso era lo peor, no había manera de evitar la furia, ahora escuchaba en las palabras de aquella humana la misma voz de mi hermana, escuchaba a mi padre instándome a ser fuerte para ser digno de proteger aquello que me era querido y sobre todo, veía a mi amigo Vrede saliendo airoso de aquella situación, dándolo todo por ser mejor de lo que era.

La intimidación no había funcionado, ahora aquellos animales tenían comida, la montura de Sagatho había servido como sacrificio hacia la manada, pero el ataque no se había detenido, el Tenebri yacía en el suelo inconsciente, inmóvil, temía lo peor; replegué mis alas lo más que pude contra mi cuerpo, recibí el primer impacto en el escudo y arremetí con fuerza contra la creatura que cargaba, escuche un golpe seco en la nieve y un chillido del animal, el segundo trato de flanquearme, lance un estocada que fue esquivada sin problemas pero una segunda mordida logro que la oreja del animal encontrara mi acero; sangre, la nieve se tiño del carmesí elíxir de la vida, un nuevo chillido, pero pronto el escudo resintió de nuevo el peso del primer agresor.

Seguía escuchando la lucha de Rain contra la bestia que la tenia tendida en el suelo, dejó de importarme, estaba dispuesto a atacar al animal y dejar que sus compañeros encontraran mi espalda, de hecho, fue lo que hice, coloque el escudo en el flanco izquierdo y di un golpe abierto contra las bestias, mientras lanzaba una tajada contra la bestia que sostenía a Rain, el golpe había fallado por poco, pero incluso esos escasos centímetros habían sido suficientes para condenarme, pero de pronto una nota de esperanza, una ayuda azarosa que jamás habría soñado pedir, vi salir de entre la espesura a un humano, lo vi arrojar una daga y tratar de llamar la atención de los lobos.

De pronto lo que me temía había sucedido, sentí el impulso contra mi espalda y el cálido aliento de la bestia en mi nuca, el lobo me había embestido, pero no pensaba dejarlo lastimar mis alas y por supuesto, no tenia planeado dejarlo tomar mi vida, gire dos veces en el suelo, la primera para quitarme al lobo de encima, la segunda para incorporarme, pero con la misma agilidad las bestias se habían aprestado para la batalla, su lomo se tensaba y las mandíbulas chirriaban una contra la otra, el gruñido de sus bocas realizaba sinfonías que preveían la muerte, como si se tratara de mensajeros de las tinieblas en busca de nuestra alma, en lugar de simples lobos hambrientos, sus ojos oscuros se estrellaban contra los míos y en ambos animales, el destello de la muerte venidera se apoderaba de las cristalinas ventanas de su alma.

- ¡Protege a la mujer viajero! Por mi honor que si buscas alguna recompensa, te daré de lo que tengo lo que me pidas si ella sale ilesa.

En mi mente no había dudas, no había nada de mayor importancia que no fuera Rain, aquella mujer había demostrado ser algo más que una muchacha perdida en un pueblo olvidado, lo veía en sus ojos, lo escuchaba en su voz, la valentía de un guerrero, el fuego en el alma que caracteriza a los aventureros, la mirada inquisitiva de un sabio, aquella mujer había nacido para ser grande, para ver el mundo, para conocer las delicias y los sinsabores del camino.

- ¿A qué esperas Rain?, ¡Levántate de una vez! Si logramos salir de esta, yo mismo te ensañare el mar, te juro que si así lo quieres te llevare yo mismo, pero no se te ocurra morir aquí.

En ese momento lo sentí contra mi rostro, el conocido calor que invade la piel, calienta el corazón y enmudece al alma, la sangre corriendo por el costado de mi cabeza, el lobo había logrado abrirme un tanto la frente y ahora se abalanzaba contra mi, de nuevo el escudo recibió al animal y lo arrojó al suelo, pero esta vez no pensaba dejar las cosas así, me lance contra su costado con el escudo de frente y lo golpee por segunda vez haciendo que se estrellara contra un árbol; el segundo animal corrió contra mi ladrando como si tratara de maldecirme por mi ultima acción, apoyé mi peso contra la nieve y dejé que la espada buscara al animal pero la nieve cedió ante el peso de la lucha y el tajo quedó corto, el lobo venia contra mi rostro, pero regrese la espada contra su boca y logré con el pomo del arma hacer sangrar a la bestia.

Mis sentidos estaban en la lucha, pero me distraía constantemente tratando de localizar a Rain, la lucha contra los lobos se volvía cada vez más cruenta, las bestias actuaban ahora en instinto protector, yo era una amenaza y ellas mismas cuidaban a su manada, ellos y yo estábamos tratando de proteger algo, pero mis pensamientos pasaban una y otra vez hacia Rain, lograba esquivar las mordidas y golpear a los lobos, intentaba acabarlos con la espada pero de nuevo volvían a huir ágilmente.

- ¡¿Rain?! ¿sigues con nosotros?, contéstame Rain, Sagatho, ¡¿Qué demonios estas haciendo?! Creí que eras un gran guerrero, será mejor que te levantes.

Los gritos de dolor del hombre en la trampa no ayudaban demasiado, taladraban el ambiente, los gruñidos, las embestidas, empezaba a temer que mis compañeros no estuvieran a salvo, pero no podía darme el lujo de perder de vista a mis enemigos, ellos se colaban entre los arboles, trataban de rodearme y a mi, la espesura del bosque me hacia casi imposible moverme, no solo eso, las trampas de los cazadores podían estar en cualquier lado, ya habíamos activado dos, una tercera sería nuestra perdición; había llegado el momento de acabar con esto, baje el escudo, observe a ambos animales a los ojos y esperé la embestida, esta vez no pensaba anteponer el escudo, si ellos insistían en atacarme, esta vez mi espada los esperaría al final del camino; el primero de los animales se lanzo contra mi, vi con claridad su avance, la majestuosa perfección de la naturaleza expresada en un cazador formidable, observe su hocico abrirse contra mi, empareje la espada contra la nube de vapor que salía de aquella cueva llena de colmillos y dirigí la estocada contra el animal; el segundo se abalanzaba por el costado izquierdo, sin observar si mi primera estocada había funcionado simplemente estire mi brazo hasta su máxima extensión para asegurarme de tener las mayores probabilidades de matar a la primera bestia y con el mismo movimiento descargue en un golpe descendente el acero contra el segundo animal, todo pasaba demasiado lento; en mi lado derecho veía la sangre en la nieve, no sabia si se trataba de la mía o la de mi enemigo, en el costado izquierdo, el tiempo se detenía mientras mi espada buscaba la cabeza del gran cazador y nuestros ojos se encontraban y se entendían, ninguno de los dos dejaría de pelear, lucharía hasta la muerte por proteger a su manada, no había recriminación en la mirada de ninguno de los dos, ambos sabíamos, que si alguien moría aquí, lo haría protegiendo a los suyos, la más noble de las muertes, el más ilustre final de los caminos.
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Re: Seguridad y Prosperidad

Mensaje por Sylver el Jue Oct 13, 2011 11:55 am

Una fina y helada llovizna empezó a caer por entre los árboles. Las nubes grisáceas se habían oscurecido y ahora eran tan opacas que apenas dejaban pasar la luz del sol mañanero. La lluvia no tardó en empapar a los combatientes que se enfrentaban en mitad del bosque, volviendo además el suelo inestable y resbaladizo.

El divium, recurriendo a su gran fortaleza y su experiencia en el combate cuerpo a cuerpo, detuvo el avance de los dos lobos frente a el, rechazando sus ataques sin herirlos al principio.... al menos hasta que su fría concentración se vio quebrada por la llamada de auxilio de Rain.

La muchacha forcejeaba en el suelo, llenándose el cabello de barro y parpadeando, cegada por las gotas de rubia que caían sobre sus ojos. Sobre ella, el lobo gruñía mordiendo con furia el palo que se interponía entre sus mandíbulas y la garganta de su presa. Las patas del animal arañaban la ropa de la joven en la lucha, y sus zarpas llegaron a abrir surcos rosados en la piel del costado de la humana.

Era una lucha desesperada en pos de la supervivencia, una lucha que empezaban a temer perder... cuando una ayuda inesperada apareció de entre los árboles. Otro viajero, un hombre de apariencia humana, salió de entre los árboles a la carrera en dirección al lobo que atacaba a Rain. El desconocido tomó una daga de su bota y la lanzó sin detener su embestida que le llevaba directo al lobo.

La daga impactó en su costado clavándose firmemente en su carne hasta casi la empuñadura. El lobo se revolvió con un alarido canino de dolor. Sus fauces se apretaron en torno al palo rompiéndolo en dos, pero su atención ahora estaba centrada en ese nuevo enemigo, aquel que le había herido. Con un gruñido sordo y mostrando los dientes, en cuestión de segundos y aun con la daga en su costado, el lobo saltó sobre el recién llegado. El humano se vio derribado por el peso del animal y ambos rodaron por el suelo, el lobo chasqueando los dientes frente al rostro del hombre, y el hombre forcejeando con el lobo tratando de evitar su mordisco.

- ¿A qué esperas Rain?, ¡Levántate de una vez! Si logramos salir de esta, yo mismo te ensañare el mar, te juro que si así lo quieres te llevare yo mismo, pero no se te ocurra morir aquí.

Los ojos oscuros de la muchacha se abrieron de par en par, fijos en el divium que acababa de hablar. La muchacha lo observaba como si lo estuviera viendo por primera vez, boquiabierta e inmovilizada. Sus alas negras pegadas al cuerpo, las plumas que vibraban al aire con cada movimiento de la lucha, su cabello largo y liso que se agitaba en el aire. Su sangre. Rain parpadeó y se puso en pie, saliendo de su momentánea ensoñación. Wrath seguía luchando contra ambos lobos. Sirio estaba pálido y semi inconsciente aun atrapado por el cepo. Sagatho no se movía. Su caballo estaba siendo devorado por un gran número de lobos que habían acudido al festín. El desconocido, otro extranjero, que le había quitado de encima al lobo, ahora forcejeaba con el animal por el suelo.

- ¡¿Rain?! ¿sigues con nosotros?, contéstame Rain, Sagatho, ¡¿Qué demonios estas haciendo?! Creí que eras un gran guerrero, será mejor que te levantes.

-¡Estoy bien!- contestó chillando, presa de la histeria de la batalla. En ese momento algo vibró junto a su oído y se agachó justo a tiempo de esquivar un enorme cuervo negro que aleteó cerca de ella y se alejó graznando. Rain lo miró alejarse-.....Maldita sea....¡no!

La muchacha recuperó la rama partida en dos y con manos temblorosas sacó un pedernal de su bolso. Fuego... el fuego haría huir a los lobos. Colocó las ramas en el suelo y tomó la espada de Sirio. Levantó la cabeza al cielo, la lluvia seguía cayendo, aun con más intensidad que antes.

-Basta.....¡Basta ya!- gritó con frustración. Bajó de nuevo la mirada a las ramas y empezó a deslizar el pedernal sobre la espada de Sirio. Las chispas no eran suficientes por culpa de la lluvia. Rain siguió intentándolo, murmurando para sí misma- Tienes que hacerlo....tienes que pararlo....respira....tienes que pararlo...

Apenas unos segundos después, un extraño sonido empezó a resonar por el bosque. Unas pisadas, rápidas y regulares, que hacían temblar la tierra y que cada vez sonaban más y más cerca.

Los lobos que hasta ese momento habían estado devorando al caballo, retrocedieron con las orejas agachadas y el rabo entre las piernas... y se dieron a la fuga gimoteando a través de los árboles.

Los pasos cada vez estaban más cerca y podía oírse el crujido de las ramas ante el avance de lo que fuera que se acercaba cada vez más rápido. Algo enorme, casi más alto que las copas de los árboles, pasó como una exhalación a pocos pasos de ellos, demasiado rápido como para que ninguno pudiera ver con exactitud de que se trataba. A su paso los árboles se bambolearon y uno de ellos crujió y se partió, cayendo hacia el grupo.

Rain gritó al ver el enorme abeto precipitarse sobre ella y saltó hacia un lado tratando de esquivar el árbol. La mala fortuna hizo que el grueso y pesado tronco cayera de lleno sobre Sirio. El espadachín, ya semi inconsciente por el dolor y la pérdida de sangre, fue aplastado por el peso del árbol y tras unos momentos de agonía, en los que su cuerpo trató de seguir en marcha a pesar del desangrado y los huesos rotos, el espadachín murió.

Tras la caída del árbol todo el bosque se quedó en silencio, en completa quietud. Fuera lo que fuera esa cosa enorme, se había alejado, y su presencia había asustado a los lobos y prácticamente a cualquier criatura cercana. Ahora solo permanecían allí Wrath, Rain y el extranjero que aun no había tenido tiempo de presentarse o preguntar siquiera lo que estaba ocurriendo en aquel lugar.

Spoiler:
Como dije y ya avisé, Sirio ha muerto. Lleva unas dos semanas sin aparecer y no ha respondido a mi pm de aviso. Cuando le invité ya le dije que si se apuntaba, tendría que estar presente, postear y durar hasta el final de la partida, porque si no moriría. Aceptó mis condiciones y solo me ha dejado un post, el de entrada, después de eso no he vuelto a leerle. Lo siento mucho Sirio, me encantaba tu personaje Sad

Wrath, fantástico post, como siempre!!! Es una delicia leerte, en serio, hasta has hecho que me emocionara. Sigue así y te daré algo muy bueno al final de la partida Very Happy

Eleazar, bienvenido oficialmente a la partida. Se que me repito pero... me ha encantado tu primer post y tu rol es digno de admiración. Una gran entrada, has aparecido como un héroe, espero que la historia te enganche y te vaya gustando. Respecto al lobo, tienes libertad para elegir como termina la batalla, puedes narrarla tu ^^

Queda otro cupo ante la muerte de sirio, veremos si alguien más se anima a apuntarse.... y nos dura un poco más O.o

Sin mas que decir, si tenéis alguna duda o alguna pregunta...o pm o en el post de partidas abiertas. Hasta dentro de una semana ^^




Spoiler:
Gracias Dullahan :3 XD
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Re: Seguridad y Prosperidad

Mensaje por Eleazar el Vie Oct 14, 2011 2:20 am

Las ramas, a pesar de estar reblandecidas por la lluvia y la nieve, crujían en mi cegada embestida. La lluvia, que había comenzado a chispear sobre el bosque, hacía de la capa de hojas un resbaladizo y traicionero lodazal. Mis botas habían estado manchadas de barro durante gran parte de mi travesía, pero no había sido hasta ese momento cuando me percaté del peligro que podía suponer la inestabilidad del terreno en un momento de emergencia.

Pese a todo, mi daga acertó en su diana, y un lastimero gemido surgió borboteante de la garganta del animal al que atravesó. No obstante, mi satisfacción fue efímera, pues observé frustrado que el enorme can, lejos de derrumbarse, parecía enfurecerse más. Una voraz dentellada hizo trizas la rama de la joven, que se partió en dos astilladas e inútiles partes. La voz del divium se mezclaba en un timbre desesperado con el tumulto, gritando que protegiera a la mujer. La mirada del depredador me indicó que al menos había desviado su atención de la ahora indefensa muchacha. No detuve mi desenfrenado avance, que a causa del barro comenzaba a hacerse incontrolable. Sabía que, si trataba de frenar, la resbaladiza suela de mis botas me haría caer. Agarré con más fuerza la empuñadura. Tal vez esa desbocada energía cinética me ayudaría a ejercer más fuerza en mi estocada.

A mi pesar, en ese instante algo hizo flojear mi determinación: el hombre al que había visto antes tendido, al que supuse herido, tenía el pie prácticamente cercenado. Un cepo mordía espantosamente su carne, y su cara estaba tan lívida como la de un muerto. La sangre y el horror hicieron que mis piernas perdieran la fuerza momentáneamente, y mis rodillas se doblaron. Y entonces sentí un tremendo golpe contra mi cuerpo que me hizo caer irremediablemente.

En un segundo, me encontré forcejeando entre el barro con el lobo al que había alcanzado mi arma. El acero alojado en sus costillas no parecía mermar su fuerza, que me costaba terriblemente mantener a raya. Sus dientes buscaban sin descanso mi cuello, su rabia le hacía echar espumarajos por la boca, y sus fauces lanzaban sobre mí su caliente aliento. Interpuse mi antebrazo, ejerciendo presión contra el pelaje pardo de su cuello, tratando de alejarle de mí. Sentí pánico, y durante unos momentos no era plenamente consciente de lo que hacía. Sólo sabía que tenía que mantener alejado de mí a ese monstruo, que si el brazo que ejercía presión sobre el cuello de la bestia flojeaba, me alcanzaría. Mi espada yacía en el suelo, lejos de mi alcance, y la daga seguía incrustada en la carne del lobo. En un desesperado forcejeo, agarré el pomo de esta última, que logré arrancar del cuerpo de la bestia. En la lucha, la daga escapó de mi escurridiza mano sin que pudiera darle uso alguno. El esfuerzo hacía que mi frente y rostro se plagaran de perlas de sudor. La llovizna, que caía sobre mi cara, se mezclaba con este y lo hacía chorrear hacia mis ojos. El salado líquido me cegaba, luchaba a la desesperada sin poder ver.

Sin embargo, sin razón aparente, la enfurecida bestia cejó en su empeño de destrozarme, y se alejó repentinamente con el resto de la jauría. Aun tumbado en el húmedo suelo, sequé mi cara con la manga manchada de barro. Me sentía perplejo, no comprendía lo que ocurría. Entonces oí un extraño ruido que no había captado hasta ese momento. Parecía... las pisadas de un ser monumental. Con una velocidad vertiginosa, un gigantesco ser pasó entre nosotros. Arrasó contra la arboleda, y como si de simple hojarasca se tratara, atravesó los árboles y desapareció. Había espantado a los lobos, pero su aparición no nos trajo sólo fortuna...

El sonido de la madera resquebrajándose me hizo girar la vista; un enorme tronco no había soportado el avance del gigante, y se precipitó contra el suelo. Sobre el hombre herido. Pasaron unos instantes, no se cuanto tiempo fue, en el que el silencio se hizo espantoso y total. Yo sólo podía observar la escena, mudo de terror y confusión. Tras unos momentos, traté de recomponerme, y con las piernas aun temblorosas me levanté de mi sitio. ¡T-teníamos que ayudar a ese hombre...!

Corrí hacia el cuerpo aplastado, aunque sabía en el fondo que ninguna solución podía haber ya. Saqué mi bolsilla de plantas medicinales, en un gesto completamente inútil. El hombre ya no respiraba, y mi índice no captaba pulso alguno en su frío cuello. Mis irrisorios conocimientos médicos no podían salvar de la muerte. Me giré entonces hacia el divium y la muchacha, con la respiración aun agitada.

-Es... está muerto. Lo siento - volví a mirar el cuerpo. El espectáculo era tan grotesco que me atraganté un poco, y traté de contener las náuseas antes de proseguir - ya no se puede hacer nada por él. ¿Es-estáis heridos? tengo algunos conocimientos de medicina...
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Re: Seguridad y Prosperidad

Mensaje por Wrath Alexei el Miér Oct 19, 2011 12:02 am

No era solo el cansancio, ojala hubiera sido así, pero lo cierto era que mi propio corazón se encontraba aprisionado por la impotencia; aquella fugaz esperanza que se negaba a abandonar mi cuerpo, ahora se encontraba destruida, aplastada por la fuerza del descomunal ser que había caído sobre mi compañero, ahora los gritos se habían apagado, la llamada de auxilio se desvaneció en el estridente golpe que sacudió la tierra y consumió la llama de su vida, Sagatho nunca había respondido a las imprecaciones, también se encontraba inmóvil, con su negra armadura contrastando el níveo paisaje, los ojos empezaron a buscar las lagrimas, pero no era el momento, ni el lugar, ya fuera queriéndolo o no, el Tenebri había dado su vida por nosotros y no mancharía su recuerdo llenando su tumba de lamentaciones.

Fue algo instintivo, no me había percatado el momento en el que sucediera, pero cuando mi mente se separó de la tristeza y logró encontrar su camino de nuevo al mundo mis brazos rodeaban a Rain.

- Me alegra que estés bien, por los dioses me alegra que no te haya pasado nada, perdóname, perdóname por favor, debería haber sido más fuerte, no deberías haber estado en peligro.

Fue la voz del extraño viajero la que me devolviera al mundo, haciéndome participe de mis acciones y logrando que apenado bajara lentamente mis brazos.

- Es de verdad una pena, no lo conocí hasta esta misión, pero sin duda no esperaba que algo así le sucediera, no deseaba que nadie saliera herido, sabes Rain, hay algo que no te dije a cerca de vivir en las nubes y eso es que hace muy triste el hecho de saber que nuestra muerte nos aleja permanentemente de ellas, Sagatho no volverá a cruzar los cielos, el viento ha perdido hoy a uno más de sus hermanos.

En ese momento recordé a la bestia enorme que con su sola presencia nos salvara, deseaba verla, saber de qué se trataba, sin duda habría dejado un rastro visible en el bosque, trate en vano de levantar el vuelo, pero el cansancio me regreso de inmediato a la tierra, incapaz de elevarme por los aires por el momento, sin embargo el movimiento había logrado que mi sangre cayera contra mis ojos recordándome de nuevo mi propia debilidad.

- Agradezco mucho tu preocupación viajero, pero espero que sea solo un rasguño, además, hay asuntos más importantes a tratar ahora, he ofrecido cualquier cosa que yo posea a cambio de tu ayuda, Rain está a salvo, así que mi honor me obliga a cumplir mi palabra, pide aquello que quieras de mi y te será concedido, yo soy Wrath Alexei, Hijo de Galatea y Silesio, orgulloso guerrero Divium y estoy en deuda con usted.
A esto siguió una reverencia marcial, con lo cual sellaba de nueva cuenta el vínculo que me unía con aquel extraño, reiterando mi obligación a entregarle cualquier cosa que fuera mía para entregar, si, tal vez había actuado de manera apresurada, había sido imprudente, aquel extraño podría pedirme ahora que le entregara mi vida, había cometido sin duda un error de criterio el cual pagaría caro seguramente, no me lo había imaginado, pero probablemente la única razón por la que un guerrero se encontrara en medio del bosque seria por tratarse de un salteador de caminos, probablemente algún prófugo de la justicia y ahora yo había rendido mi honor ante él; solo esperaba equivocarme de nuevo y que fueran un fortuito encuentro benévolo el que uniera nuestros caminos. Solo esperaba la respuesta del extraño, aquella que marcaria mi camino.

- Solo le informo mi señor, que sea lo que sea que me pida, también he contraído una deuda con la señorita, estoy atado a ambos juramentos, así que si decide pedir mi vida, no podre cumplir con ello hasta dentro de un año, para entonces habré arreglado todos mis compromisos y cumplido con mis deberes, espero que no considere esto como evidencia de que me retracto, créame que cumpliré con mi palabra.

La palabras sonaban lejanas en aquel silencio, ni siquiera el ulular del viento nos interrumpía, de pronto una gota de sangre volvió a caer al suelo arrastrada por las gotas de la llovizna que cubrían poco a poco mi cuerpo, Anne seguía en aquel bosque, una manada de lobos salvajes merodeaba y un ser descomunal atravesaba sin resistencia el bosque entero, no había momento alguno que pudiera ser desperdiciado, seguramente tanto al extraño como a Rain se les haría difícil de entender, pero hasta no haber atendido mi deuda de honor no podría moverme de la lluvia, por lo que simplemente desesperaba ante la expectativa del porvenir.

Mi cuerpo había sido golpeado, mi espíritu abatido, mis manos temblaban llenas de decepción, había fallado de nuevo, mis ojos no podían apartarse de Rain, la protegería a toda costa, había estado a punto de perder de nuevo, de dejar que algo preciado me fuera arrebatado, pero esta vez no sería el causante mi mejor amigo, esta vez no me habrían despojado de un cariño para procurarlo incluso mejor que yo, esta vez había sido la muerte quien rondara por los alrededores y solo el azar había dictaminado que nosotros escapáramos de ella; la lluvia arrastraba mis cabellos contra mi rostro, mis alas se agitaban en instintivas sacudidas diseñadas para secar mi plumaje, la sangre seguía resbalándome por el rostro y lo único que podía pensar en aquel momento era en que no le fallaría a Rain, ella, si bien la había conocido desde hacía poco tiempo, era valiente, mucho más de lo que había visto en guerreros experimentados, era sincera, pero lo más importante, la calidez de su alma hacia brillar al mundo, había entrado a la espesura en busca de una amiga, se había encargado de cuidar a un anciano que nadie atendiera, atendía con esmero su posada y cuidaba de una pequeña niña de mirada dulce, sin duda aquella mujer valía cualquier sacrificio con tal de salvaguardarla, si algún día perdiera el miedo de dejar que alguien se acercara, sería una mujer muy bella.
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Re: Seguridad y Prosperidad

Mensaje por Fishlegs el Miér Oct 19, 2011 8:57 pm

Spoiler:
Espero que el post esté bien ^^ Si hay algo que deba corregir decídmelo por favor. He leído lo que lleváis de partida, pero si aún así se me escapa algo avisadme =)

Chop chop chop chop

El mundo podía cambiar todo lo que quisiera a su alrededor, pero los pasos de aquella pequeña criatura internándose en el bosque eran inmutables. No tenía ni idea de adónde se dirigía, pero tampoco es que hubiese pensado mucho en ello. ¿Qué importaba el destino? ¡Lo único que importaba era la aventura! ¿Qué mejor lugar para encontrar tal cosa que un gran bosque bajo la lluvia? Aunque… ni siquiera había decidido por libre albedrío dirigirse al mencionado bosque, lo único que había hecho era despertar esa mañana y caminar en línea recta… al menos hasta que se distrajo con aquél pájaro, después con una nube en forma de castor y, al mirar al frente, se topó de bruces contra el primer árbol del linde de la foresta.

El día era gris y las nubes que cubrían el sol y descargaban su aguacero sobre él no animaban mucho a internarse en aquél lugar, pero eso Fishlegs no lo tenía en cuenta. Preocuparse por algo así no le cabía en la cabeza. No podía pensar en caminar y preocuparse al mismo tiempo, así que se decidió por la que requería menor esfuerzo mental.

Las gotas de lluvia chocaban contra el metal del casco a su espalda, y eso no dejaba de recordarle que tenía hambre. Sabía que los árboles no eran comestibles por experiencia, pero lo que crecía en sus copas ya era otro cantar. Correteando con su paso torpe, alcanzó la base de un altísimo roble cubierto por una capa de nieve, aunque eso no le había impedido desarrollar lo que parecían unas suculentas bellotas. A falta de un buen trozo de metal que llevarse a la boca, esas bellotas le valdrían para aguantar otro buen trecho. Había empezado a buscar por el suelo y a llevarse a la boca varias cuando tras él escuchó unos sonidos. No les dio importancia y siguió comiendo sin siquiera abrir los frutos, tragándoselos enteros. El sonido se hizo más insistente, y al girarse para ver de qué se trataba el antropomorfo se encontró rodeado por una piara de unos seis jabalíes.

-¡Cerditoz, cerditoz!-saludó sonriente.

Pero esos “cerditos” no estaban de humor. No cuando la criatura se había atrevido a entrar en su territorio y estaba comiéndose SUS bellotas. Con un fiero rugido, el líder de la manada, con los colmillos más grandes y afilados, se lanzó a la embestida seguido por los demás.

Viéndose en verdadero peligro, Fishlegs corrió hacia el gran roble, saltando para agarrarse a un saliente de su tronco y trepar. Le costó un par de intentos, pero logró subir antes de ser ensartado por los colmillos de los jabalíes, aferrándose a las ramas con sus manos palmeadas. ¡Menos mal que tenía los brazos largos! De otra forma no hubiese podido llegar. Incluso se ayudó de sus fauces para trepar, escupiendo varios trozos de la madera que arrancaba conforme subía y subía… y subía.

¿Por qué había subido hasta ahí? Ya no se acordaba. Pero tampoco tenía muy claro cómo iba a bajar.

Entonces lo vio. Algo, más abajo, había espantado a los jabalíes. Algo grande, enorme, colosal, que se abría paso entre los árboles y hacía temblar el suelo a cada paso que daba. Antes de que pudiera darse cuenta, el ser pasó junto a él y golpeó el gran roble, arrancándolo de raíz y haciéndolo caer. Fishlegs solo vio un “pedazo” de la criatura. No sabía lo que era, pero tampoco sabía mucho de muchas cosas. ¿Un jabalí gigante? ¿Un hombre roble? ¿Un jabalí hombre? ¿Un roble jabalí? ¿Un Rombrelí? No. No lo sabía. ¡Pero averiguarlo sería toda una aventura!

-¡No te vayaz! ¡Vuelve!-llamó, pero el ser no escuchó nada.

Cuando intentó correr en su busca, se percató de que aún se encontraba a una considerable altura, pues el roble había quedado sostenido por los árboles circundantes. Había una distancia de al menos 8 metros hasta el suelo, por lo que era una buena caída.

-¡Ayudaaa!

Gritó una y otra vez, haciendo una pausa entre medias para recordar por qué estaba gritando. No se atrevía a bajar por el tronco, pues había una gran maraña de ramas retorcidas que hacían difícil el paso. Él era pequeño, pero aún así no era un escalador. No tenía garras que se clavasen en la madera para ayudarse en el descenso.

Desde su posición, un poco más lejos entre los árboles, logró vislumbrar a tres figuras.

-¡Aventureroz!-pensó animado.

Pues… ¿de qué otra cosa podría tratarse? ¿Qué hacían tres personas en mitad de un bosque en un día de lluvia invernal? ¡Correr aventuras! ¡La única respuesta posible!

-¡Aquiiiiiiii!-llamó con fuerza, agitando sus manos palmeadas.- ¡Ayudaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah!

Al alzar ambas manos, había perdido su agarre y comenzó a precipitarse tronco abajo, chocando contra las ramas repetidas veces, causando un alboroto inigualable hasta llegar abajo y golpeando el suelo de cabeza, quedándose unos segundos boca abajo contra la tierra en posición vertical antes de que su cuerpo se inclinara por inercia hacia un lado y quedase tumbado boca arriba en horizontal.

Como si no hubiera pasado nada, Fishlegs se sentó. Su cabeza era demasiado dura para resentirse por un “golpecito de nada” aunque su cuerpo sí que dolía debido a todos los golpetazos contra las ramas.

-Auch, auch, auch… -se quejó frotándose la espalda, aún sin levantarse.
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Re: Seguridad y Prosperidad

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