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Seguridad y Prosperidad

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Re: Seguridad y Prosperidad

Mensaje por Sylver el Lun Feb 20, 2012 12:24 pm

-Yo haría caso de las palabras del lumini, joven humano- interrumpió una voz femenina y cascada.

Hope lanzó otro chillidito y se lanzó a los brazos de una anciana que acababa de aparecer de entre la maleza.

-¡Yaya!- sollozó la niña. La anciana respondió apretando a la pequeña en un abrazo antes de volver a dirigirse a los dos hombres.

-No hay nada más para vosotros en este bosque, no hay nada que debáis hacer aquí, así que marchaos antes de que lo dejéis aun más maltrecho de como lo encontrasteis.

La anciana acarició con sus manos arrugadas el dorado cabello de Hope y se agachó para murmurarle algo a lo que la niña asintió sorbiendo por la nariz. La mujer dio un carraspeo satisfecho y se aproximó a donde yacía Otto. Con el ceño fruncido pasó una mano por el brazo del hombre muerto. Apretó los labios cuando sintió que le temblaban.

-Sé a lo que has venido, pequeño humano- comenzó de nuevo al ver que los dos extranjeros aun no se marchaban. Miró directamente a Eleazar y avanzó hacia el dejando a Hope a sus espaldas- Has venido a acabar con la malvada y horrible bruja que aterroriza un pueblo que tan solo parece puro y sano en su superficie.-la anciana rompió a carcajadas, estridentes y extrañas, carcajadas sin humor- Bueno, joven, no eres el primero que lo intenta ni serás el último, pero a diferencia de otros cazadores de brujas tu razón es la de proteger... lástima que sigas siendo aquel joven irreflexivo y crédulo de la taberna.

Los ojos de la Yaya se percataron de la repentina tensión en el cuerpo de Eleazar, y sus labios se torcieron en una leve sonrisa ambigua.

-Tal vez si raspas en la superficie descubras que hay algo más en una simple anciana ermitaña... o en un pueblo devoto y puro. Tal vez esta vez no tenga que pagar por tu estupidez alguien inocente. Tienes preguntas, lo sé, y mucha ira en tu interior, pero no estoy aquí para responderlas. Tan solo te daré consejos, joven, tuya es la decisión de tenerlos en cuenta o no.- la anciana hizo una pausa y fijó sus ojos, negros y profundos, en los de Eleazar- Estas destinado a grandes cosas, Eleazar, tu nombre será conocido por todo Noreth y será así como tu padre vuelva a saber de ti. De tus decisiones dependerá si lo hará para sentirse orgulloso o no.

El joven había quedado afectado y enmudecido por las palabras de la anciana y ésta le dio la espalda para mirar al lumini.

-Y tu, joven guerrero. Tu devoción y la incorrupta bondad de tu alma es algo que no se ven todos los días. Me pregunto si eso será bueno o malo para tí, los corderitos alados no suelen durar mucho vivos....- sus ojos ancianos y oscuros miraron fijamente en los del divium- Wrath Alexei, hijo de Galatea y Silesio. ¿No es así como siempre te presentas? Es una pena ver a una criatura que simboliza la libertad misma atrapada en unas cadenas autoimpuestas. ¿Honor? ¿Moral? ¿Por qué crees que necesitas demostrar algo? No dejes que el nombre de tus padres empañen el tuyo propio.

La anciana bruja se alejó de ambos hombres y tomó de la mano a la pequeña niña.

-No tengo más para vosotros, hoy he perdido a un hijo y a una nieta, y me veo incapaz de recuperar a ninguno de los dos. Marchaos y dejadme con mi dolor.

Hope y la anciana echaron a andar y se perdieron entre la espesura del oscuro bosque.

-La maldad tiene muchas máscaras, la más peligrosa de ellas es la de la virtud. Mientras siga lloviendo ella seguirá con vida.- fue lo último que se escuchó de ellas.

La helada cortina de lluvia seguía cayendo de forma constante, a lo lejos se escuchaba el ocasional estruendo de un trueno, y las enormes huellas de ave habían terminado por borrarse del todo. Tanto la niña como la anciana habían desaparecido entre los árboles sin dejar rastro. Tan solo quedaba una posibilidad, un camino a seguir... y este llevaba directamente a Crowville.

Por extraño que pareciera, aun en mitad de la oscuridad de la noche tormentosa y vagando prácticamente a ciegas, los dos aventureros fueron capaces de encontrar el camino de regreso. El terreno no les resultaba familiar y perdieron la noción del tiempo y la ubicación pero siempre había un pequeño sendero frente a ellos que seguir, como si alguien lo hubiera dibujado, como si las mismas plantas y árboles se apartaran para dejarles camino.

Por fin vieron, a la luz de un relámpago, los tejados de las primeras casas de Crowville.


********************

Los gritos de la muchacha resonaban entre las paredes de piedra y ella gritaba más y más fuerte, no solo por el dolor, sino con la esperanza de que alguien la oyera.

¿Cuánto tiempo había pasado? ¿Horas? ¿Días? Cuatro de los dedos de su mano derecha sangraban profusamente después de que alguien arrancara con una tenaza sus uñas. Rain solo quería cerrar los ojos, dormir, caer en la felicidad de la inconsciencia, pero el chasquido del látigo la traía una y otra vez de regreso. El cruel instrumento azotó una vez más su cuerpo desnudo, abriendo una nueva laceración sangrante y provocándole otro alarido. Sus manos se aferraban de forma desesperada a las frías cadenas que sujetaban sus muñecas al techo para evitar caer y dislocarse un brazo.

Los azotes se detuvieron un momento.

-¿Confiesas el crimen de brujería, seducción y prostitución del que se te acusa?- resonó la voz del encapuchado, que había seguido presente y en silencio todo el proceso de los verdugos.

"Púdrete", quiso decir la joven, pero tan solo consiguió proferir un ronco balbuceo.

Jadeó cuando los verdugos soltaron de forma brusca los grilletes y ella cayó al suelo pesadamente, sin fuerzas. Tal vez se habían cansado, tal vez habían creído su inocencia o lo habían dado por imposible. Tal vez la devolvieran a esa jaula y la dejaran descansar, dormir, un par de horas la menos.

Las manos de los verdugos agarraron sus brazos y arrastraron su cuerpo herido hasta una mesa. Tumbaron a la joven sobre la superficie de madera y pasaron gruesas cuerdas a su alrededor, sujetándola.

Antes de que la muchacha pudiera reaccionar y asintiendo a una orden del encapuchado, cubrieron su rostro con una gruesa toalla empapada. Rain empezó a forcejear y uno de los verdugos le sujetó la cabeza mientras otro derramaba sobre ella el agua helada de un enorme cántaro.


Spoiler:
Bueno, primero de todo, siento mucho la tardanza (de nuevo). No hay mucho que decir sobre este mastereo, salvo comentar algunas cosas sobre vuestra "tertulia" con la bruja Razz Parece que la vieja loca sabe mucho, no?? Jujujuju.

Perdón de nuevo por dirigiros un poco Razz de nuevo estáis en la linde del bosque, frente a Crowville. El camino de regreso ha sido largo, son las 4 de la mañana.

Ticktackticktackticktack.

Cualquier pregunta, por pm o en el post de partidas abiertas.




Spoiler:
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Re: Seguridad y Prosperidad

Mensaje por Eleazar el Lun Feb 27, 2012 2:09 am

Las palabras de Alexei de dejaron sorprendido. No era la primera vez que él y yo teníamos un encontronazo de opiniones, pero esta vez, él parecía furioso de verdad.

"Ha usado la magia para huir de una inútil pelea". ¿Acaso podía ser eso verdad? ¿La bruja, huyendo de los pueblerinos? Y en caso de que así fuera, ¿qué me aseguraba que no lo había hecho solo por sí misma, ante la incapacidad de enfrentarse a todo el pueblo, en lugar de esconderse vilmente entre las sombras y atacar desde allí?

"Aquel hombre es producto del incesto, abandonado en el bosque por sus padres y cuidado por la misma bruja que usted persigue tan ávidamente". ¿Incesto? ¿Abandono? ¿Cómo podían las gentes del pueblo cometer semejantes atrocidades? ¿Cómo saber que no era una mentira de la bruja? ¿Cómo saber si ese hombre enorme y deforme no había atacado a la gente del pueblo, con este catastrófico resultado? ¿Cómo saber si Wrath no había sido engañado, manipulado por el poder de la magia negra, como me había advertido la mujer del pueblo? ¿Cómo podía ese hombre haber acabado convertido en eso, incluso siendo hijo del incesto? Cabía incluso la posibilidad de que la bruja, con sus poderes, le hubiera...

-...Aunque por supuesto, no espero que me crea, así que no se preocupe de el, que aun siendo un guerrero noble y desinteresado, aun habiendo ofrendado su vida por sus seres queridos, no es más que el producto y esclavo de la magia de la bruja y eso lo exenta de cualquier tipo de compasión.

Miré a Wrath, con una mezcla de asombro e ira incrédula. Era exactamente eso lo que se me había pasado por la mente: un ser manipulado, transformado por la magia corrupta de la bruja, hasta ser convertido en un monstruo... y utilizado después por Urraca. Y Alexei, como si yo fuera un crío asustado por un cuento infantil, ridiculizaba mis palabras antes de haber salido de mis labios. ¿Es que estaba ciego? ¿¡Es que no veía que aquel ser sólo podía ser producto de la maldad de Urraca!?

-Creo que está siendo un crédulo, señor Alexei...- dejé escapar en un susurro que tal vez él no escuchó, pues casi al mismo tiempo se disculpó por sus anteriores palabras. Aseguró que el hombre gigante había protegido a sus seres queridos. Que sus últimas palabras habían estado cargadas de bondad... y que ahora, sólo le quedaba ir a por Rain, buscarla en el pueblo.

Y entonces, como si se hubiera materializado en las nieblas del bosque...

-Yo haría caso de las palabras del lumini, joven humano.- Me giré alarmado, ante la voz maltrecha de una anciana. No sé por qué, supe que era Urraca. Sólo podía ser ella, nadie más. No en ese bosque maldito, abandonado; no en ese bosque oscuro, maligno.

La niña salió corriendo hacia la mujer, a pesar de que traté de agarrarla y retenerla. ¡Maldita sea, la niña estaba en peligro! La bruja acariciaba sus cabellos de oro, y mi mano agarrotada en torno a mi espada no era capaz de desenfundar. No sabiendo que la niña estaba a merced de Urraca, y que al mínimo movimiento, ella...

-Sé a lo que has venido, pequeño humano. Has venido a acabar con la malvada y horrible bruja que aterroriza un pueblo que tan solo parece puro y sano en su superficie.-Rompió a reir, con una risa maligna. No pude menos que apretar mis dientes, con ira, con odio... con sentimientos que no podía reprimir. Se reía de mí, se reía del dolor del pueblo, se reía de nuestra impotencia, y se reía porque, mientras la pequeña estuviese entre sus huesudas manos, yo no podría hacer nada para poner fin a todo aquello, nada en absoluto... -Bueno, joven, no eres el primero que lo intenta ni serás el último, pero a diferencia de otros cazadores de brujas tu razón es la de proteger... lástima que sigas siendo aquel joven irreflexivo y crédulo de la taberna.

Sentí como si la sangre se helara en mis venas. Sus palabras me golpearon como un mazo, me congelaron de espanto. ¿Cómo, cómo...? ¿Cómo sabía ella...?

-Tal vez si raspas en la superficie descubras que hay algo más en una simple anciana ermitaña... o en un pueblo devoto y puro. Tal vez esta vez no tenga que pagar por tu estupidez alguien inocente.

Mis músculos se agarrotaron, el aire no entró en mis pulmones, mi corazón dejó de latir un instante. Mi estupidez... por mi estupidez... yo... otra vez había... no podía creer que yo... de nuevo, había estado a punto de...

-Tienes preguntas, lo sé, y mucha ira en tu interior, pero no estoy aquí para responderlas. Tan solo te daré consejos, joven, tuya es la decisión de tenerlos en cuenta o no. Estas destinado a grandes cosas, Eleazar, tu nombre será conocido por todo Noreth y será así como tu padre vuelva a saber de ti. De tus decisiones dependerá si lo hará para sentirse orgulloso o no.

Me quedé de pie, boqueando, tratando de respirar... con la sangre martilleando mis sienes. Yo... ¿había estado equivocado todo ese tiempo? Yo, estúpido, estúpido ignorante... ¿había estado a punto de derramar sangre inocente otra vez? Me había dejado llevar por el miedo, por la ira, por la desconfianza, por las dudas, por la ignorancia, por la maldad... había perdido el control. Me había dejado llevar por mis bajas pasiones... y casi, casi había cometido de nuevo una atrocidad. Casi había repetido la monstruosidad de aquella noche, en la taberna... aquella noche fatídica en la que había derramado la sangre de Derek, mi amigo... mi hermano. Aquella noche en la que tuve que abandonar a mi padre, a mi madre, a mis amigos, a mi hogar. Aquella noche en que tuve que abandonar todo lo que amaba. Por mi inmadurez, por mi estupidez, mi terrible estupidez...

Unas últimas palabras salieron de los labios de la anciana, antes de desaparecer en la espesura...

-La maldad tiene muchas máscaras, la más peligrosa de ellas es la de la virtud. Mientras siga lloviendo ella seguirá con vida.

Mis piernas, temblorosas, ya no fueron capaces de sostenerme más. Caí sobre mis rodillas, y mis manos se aplastaron contra el fango, deteniendo la caída.

Comprendí todo de golpe: la bestia enorme del bosque, la que nos salvó de los lobos, era el hombre que ahora estaba tendido en el suelo...; las miradas irascibles, oscuras y desconfiadas de Rain sólo eran producto del desprecio del pueblo, del dolor de la soledad...; los cuervos que rondaban a la muchacha sólo buscaban protegerla de la ignorancia y del mal, de la misma manera que el pequeño pájaro negro me había salvado y protegido a mí...; Urraca... la anciana... sólo quería vivir en paz.

¿El crédulo había sido yo? ¿El malvado, el ruin, el injusto? ¿Era yo el que había perseguido a la víctima, en lugar de al monstruo? ¿El que había tratado mal a quien sólo había soportado dolor?

Por más que traté de contenerlas, las lágrimas se agolparon en mis ojos. El nudo que sentía en mi pecho me oprimía... me oprimía... porque seguía siendo tan ruin e infame como hacía 15 años... porque desde aquella noche en que había matado a Derek, no había aprendido nada. Nada.

Sollocé, y tapé mi boca con la mano enlodada. Qué había hecho... qué había hecho...


***


No sabía cuánto tiepo había pasado así, arrodillado en el barro, conteniendo las lágrimas y el angustioso sentimiento de culpabilidad... pero casi sin darme cuenta, habíamos emprendido el camino a Crowville. Caminaba junto a Wrath, sin decir palabra; la vergüenza, el dolor y los remordimientos me lo impedían. Me sentía viejo, cansado... las lágrimas habían enrojecido mis ojos, que parecían hundidos en las cuencas. A duras penas podía seguir el ritmo de Wrath, que corría entre los árboles.

Rain... ¿qué habría sido de ella?

Como dijo Wrath, no le habría dejado tirado en el bosque. No siendo la única persona a parte de la anciana y la niña que había creído en su inocencia. Se la habían llevado... y dado que había desaparecido en el lugar del enfrentamiento, sólo podían haber sido los pueblerinos. Si la tenían ellos, nada bueno podía ocurrirle... y la anciana nos había avisado de que la joven estaba en peligro de muerte. Tenía que estar en Crowville... y el propio bosque parecía dirigirnos en aquella dirección.

Yo había sido responsable de aquello... si hubiera ido con ellos, si les hubiese ayudado, tal vez no se hubieran llevado a Rain. En lugar de eso, había estado demasiado ocupado persiguiendo fantasmas que no existían.

Sentí la acuciante necesidad... la enfermiza urgencia de salvarla. Tenía que hacerlo, o no podría seguir viviendo con la terrible culpa que me consumía.

Por fin, llegamos al pueblo: gris, solitario, silencioso. Parecía que no hubiera ni una sola alma... pero ellos estaban allí, porque sentía que, en cierto modo, la anciana nos había conducido hasta el pueblo. Estaban allí, estaban con Rain...

-Si el pueblo ha capturado a Rain... no estará en ninguna de las casas. Los pueblerinos no querrían tener a una hechicera en ellas.-Le susurré a Wrath, en un quedo y oscuro murmullo -Todo está silencioso... demasiado... probablemente estén con ella. Y el único edificio suficientemente grande para acoger a todo el pueblo... el único donde podrían llevar a una bruja presa del mal, a la que hay que purificar, es...

Dirigí mi vista a la Iglesia, que se recortaba contra las nubes grises.

Spoiler:
Esperemos que las deducciones de Eleazar sobre el sitio donde está Rain sean correctas, o perderemos unos momentos muy valiosos uwuU XDDDDDDDD!! (también podríamos ir a preguntar a Ansuro si quieres, Wrath ù3u...)

Lore, acabas de espolear el trauma infantil de Ele D8!! X'''DDDDDDDDDDDDD!!! (me encanta, me encaaaaaanta verle sufrir *3*!! X'DDDDDDD) ahora mismo el tío está a las puertas de la locura D: X''DDDDDDDDDDDD!!

Dios Lore, adoro a Urraca ò//3//o!!! que vieja más guay, me encanta X'D!!!

Ah, y perdonad que haya tardado tanto chicos, ya sabeis que estoy hasta arriba con las malditas prácticas ú____ùU... echo de menos escribir por placer TOT... JODER, QUIERO ROLEAR D8!!! (X''DDDDDDDU)


Última edición por Eleazar el Dom Oct 20, 2013 12:52 pm, editado 1 vez
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Re: Seguridad y Prosperidad

Mensaje por Sylver el Dom Oct 20, 2013 10:53 am

El agua helada se derramaba sobre su aterida piel y se colaba en sus pulmones, haciéndolos arder. Justo cuando creía que moriría ahogada, sus verdugos apartaron la toalla de su cara y tiraron de sus brazos para reincorporarla. Rain respiró de forma agónica, tosiendo el agua de sus pulmones entre arcadas y lágrimas. Frente a ella se encontraba el interrogador.

-¿Confiesas el crimen de brujería, seducción y prostitución del que se te acusa?- preguntó por milésima vez.

Rain no respondió, permaneció entre temblores y espasmos observando fijamente las manos de su interrogador, que se encontraba apoyadas sobre su cinturón oscuro. Una de ellas presentaba una extraña mancha, como una quemadura, en su dorso. Ante su silencio, los verdugos volvieron a tumbarla y repitieron el proceso.

¿Cuánto tiempo podía aguantar una persona? ¿Cuánto tiempo había aguantado ella ya, esperando que en cualquier momento se les fuera la mano y el dolor acabara? Pero no, no llegaría ese momento, ese descanso. Ni siquiera permitían que perdiera la consciencia, ellos sabían muy bien cuando parar. Finalmente lo confesó todo. La brujería, el encantamiento sobre todos aquellos que le nombraron,  la prostitución.... ¡diablos, si aún conservaba su doncellez intacta!

Solo después de su completa confesión la dejaron tranquila. Arrastraron su cuerpo vencido y torturado de regreso a la jaula tras cubrirlo con una simple camisola blanca. ¿Qué más atenciones merecía la culpable de sus desdichas?

Rain se estremeció ante el metálico chasquido de la puerta de su jaula al cerrarse, y se acurrucó en el suelo dolorida y aterrada. Sola... estaba sola e iba a morir... esa certeza la golpeó dejándola aturdida y apoyando la frente en el suelo, lloró.

-Wrath...- el nombre escapó de sus labios entre sollozos. ¿Sería cierto que aun estaba vivo? Su llanto se intensificó cuando volvió a llamarlo - Wrath...  por favor... Dioses por favor... que esté vivo... - los ojos le ardían por las lágrimas y los cerró. En su mente revivió el momento, aquellos segundos en el bosque en los que algo enorme saltó sobre él. Algo enorme y peludo. Una bestia. Recordó el cuerpo del lumini aplastado bajo las patas del monstruo, el ronco gruñido que hizo temblar sus propios huesos... y los ojos de aquella cosa... esos ojos amarillos...

Un gemido de dolor escapó de entre sus labios. Era imposible que hubiera podido sobrevivir. Aquella bestia lo había matado y, con su mente embotada por el dolor y la hipotermia, se preguntó si su fantasma ahora vagaría por el bosque. Tal vez buscándola a ella. Tal vez ya se encontrara con ella. Y tal vez, solo tal vez, aun esperara una respuesta.

-Oh, Wrath, llévame lejos de aquí.- sollozó en la soledad de su jaula- Llévame a ver el mar, llévame más allá de este pueblo, de este bosque, más allá de las montañas. Llévame volando entre tus brazos porque no hay otro lugar en el que quiera estar.- se abrazó a sí misma, casi sin sentir el dolor de sus dedos en los que ahora faltaban las uñas- Sálvame, cuéntales la verdad. Diles que yo no te maté.-su voz se estranguló en la última palabra y se acurrucó aun más contra el suelo- Oh, Wrath... no me olvides.... yo no te olvidaré....

Te quiero.

No estuvo segura de haber llegado a decirlo. Algo sonó no muy lejos de ella y su cuerpo se sobresaltó a pesar del cansancio. Alguien se acercaba.

-Soy un sacerdote, estoy aquí para prepararte para morir.

-... Tengo frío... y hambre...- sollozó Rain, incorporándose a duras penas, tratando de apelar a la compasión que un sacerdote pudiera tener- Déjame salir... no he hecho daño a nadie...

-Las campanas ya han sonado, son las cuatro de la mañana. Pronto terminarán los rezos y en una hora habrás muerto.- dijo el de forma imperturbable.

-En una hora...-Rain tomó aire y no supo si su serenidad se debía a la resignación o a la esperanza.- ...estaré bien.

-...-la respuesta de la muchacha consiguió perturbar al sacerdote, cuyas manos temblaron y se apoyaron en el cinturón. Rain reconoció la quemadura en una de sus manos y supo de inmediato quien era el- Veremos si sigues tan optimista cuando estés colgada de una soga en la plaza.

-¿Qué he hecho yo para que me odies tanto?- dijo encarándose a él, encontrando nuevas fuerzas en la ira.

-...-el sacerdote guardó silencio durante lo que pareció una eternidad, con la cabeza gacha-...no es odio..... es que te amo...

El sacerdote volvió a mirarla, a clavar sus ojos en ella, retirándose la capucha que cubría su rostro, y repitió las palabras en un alarido, como si con ese grito pretendiera exorcizar de su cuerpo aquello que lo atormentaba, el pecado contra el que no podía luchar, sus demonios. Su voz resonó contra las paredes de piedra y Rain retrocedió amedrentada hasta el fondo de su jaula. Cuando volvió a hacerse el silencio, el sacerdote, aquel párroco local con el que en contadas ocasiones había llegado a toparse la joven, continuó hablando, moviéndose en torno a la jaula de la desdichada.

-Desde el primer día que te vi... acababa de amanecer y apareciste por el camino, cargando dos cubos de agua y con tu capa roja. Y tu cabello... brillando como alas de cuervo al sol.- se paró junto a la jaula y la muchacha se pegó al otro extremo, huyendo de el- Tus ojos me embrujaron aquel día... desde entonces no puedo dormir, rezo mis plegarias y castigo el pecado de mi cuerpo... ¡Te he maldecido cada uno de estos días! Pero nada es suficiente. Tú has despertado a la bestia que hay en mí.

Los ojos del párroco seguían fijos en ella, ahora furiosos, y Rain tuvo la sensación de durante unos segundos brillaron con un fulgor amarillento.

-Tu.... Anne....

-Anne me confundió... no sabía que ella también tenía una capa roja.

-Tu...¡tu!- la muchacha se agarró a los barrotes de la celda- ¡¡Asesino!! Más te vale salir huyendo, porque Wrath Alexei está a punto de llegar y te...

-Tengo una proposición que hacerte- la interrumpió el- antes de que vengan a buscarte. Te doy a elegir: Yo o la horca, mi cama o la tumba.

-¡LA TUMBA!

-Acéptame y te sacaré de aquí.- continuó el ignorando su grito. Avanzó hasta la puerta de la jaula y la abrió, acercándose paso a paso a ella, arrinconándola- Te llevaré a ver el mar, te llevaré más allá de este pueblo, de este bosque, más allá de las montañas. ¿No es eso lo que deseas?

Las lagrimas acudieron de nuevo a sus ojos, pero esta vez la tristeza estaba acompañada de la ira, la humillación. Había estado escuchando aquellas palabras que eran solo para el fantasma de Wrath. ¿Tendría un fantasma la suficiente fuerza como para protegerla de él ahora?

La puerta de la jaula estaba abierta a sus espaldas. Sin pensarlo se lanzó sobre él, golpeándole en el pecho para apartarlo de su camino y poder escapar. Apenas pudo moverlo, como quien trata de derribar un muro de piedra. La muchacha de nuevo retrocedió hacia el rincón de la jaula mientras él llevaba sus propias manos, con un leve jadeo, a donde la joven lo había tocado en ese breve contacto.

-Vas a destruirme- fue lo último que dijo, con una voz ronca casi parecida a un gruñido, antes de lanzarse sobre ella. Sus manos agarraron sus muñecas, inmovilizando sus brazos contra los barrotes, sus dedos se clavaron en su piel como si fueran garras. Sus ojos furiosos seguían observándola, amarillos y brillantes, ahora sin un atisbo de humanidad.



******************************


El portón de madera de la iglesia no presentó resistencia cuando Eleazar y Wrath lo abrieron. En el interior, la iglesia estaba iluminada por miles de cirios blancos y los bancos estaban atestados de gente, hombres, mujeres y niños. Los rezos se detuvieron y todos en cuando los dos aventureros se internaron por el pasillito en dirección al altar. Tras este, una puerta de madera permanecía cerrada.

Todos los presentes permanecían callados, aun en posición de oración, y siguieron con la mirada el paso de los dos hombres. Cuando se acercaron al altar, los aldeanos comenzaron a levantarse uno tras otro para salir de la iglesia de forma ordenada y en fila, como si fueran una colonia de hormigas, como respondiendo a una orden dada por nadie.

Cuando el último de ellos abandonó la estancia, la puerta se cerró y se escuchó claramente como, desde el otro lado, atrancaban la única salida del templo.

Entonces, y solo entonces, gracias al silencio que se había impuesto en aquel lugar, los extranjeros pudieron percibir apenas un sonido, unos gritos, que sonaban lejanos y opacos desde detrás de la puerta cerrada junto al altar.

Fuera del edificio, y sin que los extranjeros lo supieran, los aldeanos habían acercado un carro cargado de piedras y lo habían usado para bloquear el portón de la iglesia. Tras asegurarse de que el peso era suficiente y de que las rocas no permitían escape alguno aunque trataran de romper la gruesa madera del portón, comenzaron a encender antorchas.


Spoiler:
Bueno, nuevo post de mastereo despues de... mas de un año O.o XD a ver si terminamos esto. ¿Me he enrrollado mucho? Sorry ^^U Voy al grano: los gritos son de mujer y si, son de Rain, vienen del otro lado de la puerta de madera que hay al fondo de la iglesia, junto al altar. Esa puerta da a unas escaleras de piedra que bajan y bajan, hasta lo que parece una mazmorra improvisada, un sótano amplio, sin iluminación y húmedo, lleno de jaulas (solo una de ellas está ocupada en estos momentos). Cualquier duda, pm o en el post de partidas abiertas. Ele, como Wrath ya no está, seguimos tu y yo. Como no sería muy lógico que wrath desapareciera sin más controlaré sus acciones como si fuera un pnj


Última edición por Sylver el Dom Oct 20, 2013 1:01 pm, editado 1 vez




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Re: Seguridad y Prosperidad

Mensaje por Eleazar el Dom Oct 20, 2013 12:57 pm

Sentí la madera deteriorada de la puerta de la iglesia en las manos, que empujamos entre Wrath y yo. Una leve letanía de cantos nos recibió; los rezos silenciosos y lejanos de todo el pueblo, que se hallaba en el edificio. El olor del incienso, el aire frío y el aura sobrenatural del edificio nos envolvió y los cantos se detuvieron. Bajo las miradas atentas de los pueblerinos avanzamos a lo largo del largo y blanco pasillo, entre los bancos.

No sabía que sentir hacia ellos. Hasta hacía pocas horas había sentido la necesidad de protegerles del mal de la bruja, de librarles de su dolor y su miedo, y ahora... ¿qué debía pensar?  ¿Debía odiarles ahora? Tal vez eran malvados, puede que le llevaran haciendo daño a Urraca y Rain durante mucho tiempo, quizás me había estado engañando al pensar que eran inocentes, que estaban desamparados...

Mi mirada se cruzó con la de un descuidado y desnutrido niño.

Durante un momento me sentí blasfemo por entrar de ese modo, por irrumpir en aquel lugar sagrado siendo extranjeros como éramos, y avanzar como si fuéramos los dueños del lugar. Allí no había nada... ni rastro de Rain, sólo las gentes del pueblo que oraban pacíficamente. ¿Qué había esperado encontrar? Alguna especie de rito contra brujas tal vez. Sonreí con desgana, riéndome de mi necedad, despreciando mi soberbia... otra vez juzgando, juzgando continuamente, como si estuviera en posesión del saber absoluto...

La gente se levantó sin mediar palabra, y comenzó a salir ordenadamente de la iglesia. Les miré con confusión... ¿qué ocurría? Sólo pude escuchar el sonido de la puerta siendo cerrada tras sus espaldas... no, y algo más después. Unos quejidos apagados, unos gritos atenuados... se oían desde detrás de la puerta que había junto al altar... parecía la voz de...

Wrath gritó el nombre de Rain, se arrojó contra la puerta de la que salían las voces y me instó a ayudarle a abrirla. Embistió la madera una y otra vez, con un frenesí sin control. De modo que Rain sí que estaba allí... y por sus gritos, no por propia voluntad.

-Sshh... señor Wrath... les alertará de nuestra presencia si grita de ese modo...- pero le ayudé a embestir, tratando de abrir la entrada. Tras una de nuestras arremetidas la puerta cedió y Wrath se precipitó escaleras abajo, hacia la húmeda oscuridad del sótano que se abría a nuestros pies. Le vi desaparecer en la oscuridad. Me sentía cansado e inútil... e ignorante. No tenía ganas de nada, no quería enfrentarme a lo que fuera que hubiera allí abajo... sólo de huir como un cobarde. ¿Qué ocurriría si allí, en aquel oscuro lugar, encontraba algo que me confirmara que había estado luchando todo ese tiempo a favor de una causa injusta? Después de todo, las palabras de Urraca eran sólo palabras... pero verlo con mis propios ojos... no quería ver la crueldad del pueblo al que había defendido con ellos. Me quedé unos momentos a la entrada, mirando en silencio las sombras.

Tampoco podía dejar las cosas así... y si yo había contribuido a que las cosas acabaran mal, tenía que hacer algo para tratar de enmendarlo, por insignificante que fuera. Si una acción que acarrease implicar dolor a alguien podía llegar a ser mala, aunque fuera con la mejor de las intenciones... una que sólo implicase proteger sólo podía ser buena. O eso esperaba.

Bajé las escaleras corriendo, y con los ojos tratando de acostumbrarse a la leve luz de la estancia, vi las jaulas que había en ella. Y a unos metros, en una jaula abierta, Wrath se interponía entre Rain y un hombre. Me aproximé corriendo, desenfundando la espada, y me quedé en la puerta de la jaula. Desde ahi podía ver a Rain... ajada, herida, casi como un muerto que se hubiera levantado de la tumba. Con la mirada desesperada de quien había soportado un dolor inhumano. Apreté los dientes ante la evidencia de los hechos.

-Wrath, coge a Rain y vete. Vete -No le dejé hablar, porque si lo hacía sabía que el lumini se negaría a irse- Rain está herida, necesita cuidados inmediatamente y no puede irse sola. Y ella sólo te seguirá a tí. No te dejará si te quedas... y no querría venir conmigo, ¿no es cierto? -Miré a Rain con una sonrisa apenada. Traté de transmitirle mi arrepentimiento y mi vergüenza... pero era un acto vanal decirlo con palabras. Lo que hiciera ahora no cambiaría lo que ya había hecho y dicho.

Abrí de par en par la puerta de la jaula, que se abrió con un chirrido, y dejé espacio para que Wrath y Rain pudieran salir. No dejé de apuntar con la espada al hombre...

Cuyos ojos ardían con un fuego amarillo que reconocí muy bien.
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Re: Seguridad y Prosperidad

Mensaje por Sylver el Dom Oct 20, 2013 2:29 pm

Sus dedos eran garras que se laceraban su piel.

Sus dientes eran colmillos que se clavaban en su carne.

Sus piernas ya no eran capaces de sostenerla y sus manos apenas tenían fuerzas para aferrarse a los barrotes, por eso cuando alguien golpeó y alejó al sacerdote de ella, la joven cayó pesadamente al suelo, floja y herida. Se miró los brazos aturdida, ahí donde habían estado los dedos del párroco ahora había unos profundos arañazos sangrantes.

Pero no dolía, ya no dolía nada. Tan solo notaba el calor de la herida en los brazos. Y en el cuello.

"Vámonos Rain"

La muchacha alzó la vista, conocía esa voz. Unas alas negras emplumadas se alzaban frente a ella cubriéndola de su torturador. ¡El fantasma de Wrath! Tal vez lo Dioses le habían dado la suficiente fuerza como para poder materializarse... o tal vez, por fin, ella estuviera muerta. Fuera como fuera, lo tenía delante... con eso le bastaba.

-Wrath....- llamó sin fuerzas, alzando una mano hacia él.

Cayó de lado sin haber llegado a tocarlo, sobre una mancha de su sangre cada vez más y más ancha. Se desangraba, aun no estaba muerta, pero se estaba desangrando. Se llevó una mano temblorosa al cuello, allí donde sentía el ardor, allí donde el cura la había mordido.

El párroco miró al lumini con ira. Su cuerpo pareció tensarse aun más ante la impertinencia de sus palabras y de su intromisión. Sus ojos, de un brillante tono ambar, se clavaron fieros y crueles en el rostro de Wrath.

Elezar no tardó en hacer su aparición y en cuanto escuchó su voz, el sacerdote pareció perder toda la contención que tenía y su cuerpo empezó a crujir entre convulsiones.

-Nnnnggggoooo os la llevaréis.- gruñó de forma agónica. Su voz se fue volviendo más y más gruesa conforme su cuerpo se deformaba y crecía- ¡¡ELLA ES MIA!!

Rugió con ira y alzó la cabeza. Un espeso pelaje oscuro cubría su enorme cuerpo y, aunque permanecía semi agazapado, su cabeza llegaba al techo de la jaula. Prácticamente ocupaba el todo el espacio, cerrando el paso del lumini y de la muchacha a la salida que Eleazar acababa de abrir.

Spoiler:

Con un nuevo rugido cargó contra el divium, asestándole un fuerte golpe con una de sus zarpas, abriendo surcos sangrantes en su pecho y estampándolo contra los barrotes de metal de la jaula. Alexei quedó algo aturdido por el golpe, derribado junto a la joven tabernera casi desangrada.

Al ver a uno de sus enemigos derribado, el enorme hombre lobo se giró hacia Eleazar, que seguía en la puerta de la jaula. Sus ojos ambarinos lo examinaron unos segundos, evaluándolo, antes de saltar hacia él con las fauces abiertas y las garras extendidas.

Spoiler:
El licántropo es enorme, casi ocupa toda la jaula, y wrath esta en un rincón junto a Rain (que se está desangrando, ya que cuando la atacó, el sacerdote ya había empezado a transformarse y la había mordido en el cuello. Lleva un buen bocao) y es físicamente imposible esquivar al licántropo y llegar a la puerta. Eleazar, aun estas fuera de la jaula, eso te da la posibilidad de escapar del ataque del licántropo (que no cabe por la puerta transformado), pero cuidado con sus garras, que están muy afiladas.




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Re: Seguridad y Prosperidad

Mensaje por Eleazar el Vie Nov 01, 2013 7:24 pm

Mis palabras parecieron desencadenar la horrible transformación: con un gemido de ultratumba, el hombre con hábitos de sacerdote comenzó a crujir y retorcerse... sus huesos cambiaban, crecían... igual que el monstruo que habíamos visto en el pueblo; aquel que había resultado ser una mujer, por la que Ansuro había llorado... y a la que había enterrado con mis propias manos.

El sacerdote rugía de dolor, y su cuerpo se transformaba hasta adoptar una descomunal forma lobuna. Un monstruo de pelaje negro y ojos amarillos... ¡¡El mismo que nos había atacado en el bosque a Hope y a mí!! Ahora lo entendía todo... ese hombre era un licántropo, y posiblemente había mordido a la joven por la que Ansuro y Rain lloraban.

Ese monstruo era gigantesco, taponaba por completo la pequeña puerta que era la única esperanza de Wrath y Rain. Era incontenible, su fuerza era algo contra lo que nosotros, simples hombres, no podíamos luchar... ¡y ellos estaban allí, atrapados junto a esa mole en aquella cárcel de hierro!

El monstruo golpeó al lumini, que cayó aturdido junto a la muchacha herida. Inmediatamente después, la bestia se lanzó contra la puerta en mi dirección, enloquecida de ira y sed de sangre. Me pilló de improviso y di un par de traspiés hacia atrás. Aunque de forma instintiva alcé mi acero, probablemente ese habría sido mi fin... de no ser porque, a pesar de que trataba de pasar por todos los medios entre gruñidos, el enorme lobo negro no cabía por la estrecha puerta. Me lanzaba esa mirada enloquecida que ya me había dedicado en la espesura del bosque, y lanzaba zarpazos en mi dirección, tratando de alcanzarme. Estaba fuera de sí... probablemente si me acercaba lo suficiente podría cortarle un brazo con mi espada, o incluso darle fin a su vida. Pero... no podía.

Miré el brillo de mi espada, su sangrante filo. Ya me había equivocado una vez... y podía volver a equivocarme. Ese hombre podía ser tan víctima de su enfermedad como lo había sido la joven Anne. ¿Quién era yo para administrar justicia, para decidir sobre las vidas de otros?

Rain sangraba sobre el suelo de piedra, y Wrath trataba de recuperarse de la contusión. Me di cuenta de una terrible verdad: hiciera lo que hiciera, igualmente sería responsable de la muerte de un inocente, pues si no hacía nada ellos dos quedarían a merced del lobo que temporalmente centraba su atención en mí. Sólo me quedaba una alternativa, sacar a Rain y Wrath de allí...

Y entonces me acordé.

-El... acónito...-de entre mis ropas de cuero y metal, extraje las florecillas violetas que la pequeña Hope me había regalado; aquellas valiosas hierbas cuyas propiedades tanto me habían sorprendido.

El monstruo seguía bufando contra la puerta. Si conseguía aplastar contra su piel el matalobos, tal vez el dolor le haría retroceder hasta la pared dejando la puerta libre, y entonces Wrath y Rain podrían salir de aquella prisión de muerte segura. Si corría hacia el monstruo me destrozaría con sus zarpas... pero si me agachaba a tiempo, y trataba de quemarle en los cuartos traseros con las plantas...

Tomé una resolución: apretando fuertemente el acónito en mi puño, corrí con determinación hacia la jaula, esperando que la suerte estuviera de nuestra parte.
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Re: Seguridad y Prosperidad

Mensaje por Sylver el Mar Nov 12, 2013 12:25 pm

El enorme licántropo se golpeó la cabeza contra los barrotes y sacó las zarpas a través de la puerta aunque no fue capaz de alcanzar a Eleazar. Era demasiado grande y, aunque los barrotes de la jaula vibraban con cada uno de sus movimientos, parecían demasiado resistentes como para que el licántropo pudiera romperlos.

En una demostración de valentía, o tal vez de estupidez, Eleazar se lanzó a la carrera contra aquellas zarpas que arañaban el aire en su dirección. El enorme hombre lobo rugía rabioso lanzando espumarajos de saliva de sus fauces. El joven aventurero se lanzó bajo sus patas delanteras, salvándose de un arañazo de puro milagro, y apretó el acónito contra el pecho del licántropo.

Un nuevo aullido, esta vez de dolor, y el enorme lobo se apartó de la puerta, pegando la espalda a la pared de barrotes de la jaula. En ese momento y antes de que pudiera reaccionar, llegó un ataque inesperado por parte de aquel a quien ya había dado por vencido.

-¡NO DEJARÉ QUE LA TENGAS!

El divium había logrado levantarse a pesar de sus heridas y, con un brillo de determinación y furia en los ojos, se había lanzado espada en mano contra la enorme bestia. Su arma se hundió en el costado del lobo, arrancándole otro alarido. Esta vez el licántropo reaccionó y se giró, torpemente debido a su tamaño dentro de la jaula, lanzando una dentellada babeante hacia Wrath, la cual pudo ser esquivada sin muchas dificultades.

La herida que la espada del lumini había abierto en su costado sangraba profusamente y en su pecho, ahí donde el acónito lo había tocado, presentaba una pequeña alopecia de carne quemada. Al verse acorralado, el licántropo entró en un rabioso frenesí de zarpazos y dentelladas al aire, golpeándose contras los barrotes y tratando de aplastar con sus garras a quien se acercara a él.

Spoiler:
Post cortito ya que estamos en mitad de una lucha. El licántropo esta de dándole la espalda a Eleazar de nuevo y ataca ciegamente en dirección a Wrath y Rain. Siempre que el acónito lo toque, el licántropo se aparta aullando de dolor. El licántropo parece mas débil y desesperado por momentos... y Rain cada vez está menos consciente.



Última edición por Sylver el Vie Ene 10, 2014 1:54 pm, editado 1 vez




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Re: Seguridad y Prosperidad

Mensaje por Eleazar el Vie Ene 10, 2014 12:50 pm

Una milésima de segundo más tarde y la zarpa me habría destrozado. Por suerte, mi cuerpo era más veloz y ágil que la tremenda mole que se debatía entre los barrotes, y conseguí esquivarle a tiempo. En un movimiento veloz aplasté las flores contra su pecho. De inmediato me llegó el horripilante sonido gorgoteante del alarido de la bestia y, después, el olor a pelo quemado. Aliviado, vi cómo la criatura retrocedía hasta la pared: ¡era la oportunidad de Wrath y Rain para salir!

Pero Alexei estaba enloquecido de dolor y, cegado, se lanzó acero en mano contra el lobo negro. La espada se hundió en la carne acompañada de otro aullido agónico, y el olor oxidado de la sangre se mezcló con el de las quemaduras.

-¡Wrath, no! ¡No sabemos si este hombre es otra víctima como Anne!-el hombre lobo lanzó una dentellada hacia el divium, tambaleante- ¡Coge a Rain y sal de la jaula, os va a destrozar!

Pero el lobo había entrado en un frenesí destructor y desesperado, y lanzaba zarpazos y dentelladas haciendo imposible el escape de la prisión. El monstruo estaba de espaldas a mí... si no hacía algo, les mataría. Apreté los dientes con rabia.

Volví a lanzarme hacia la jaula, y clavé profundamente mi acero en la pata del animal. Se tambaleó peligrosamente unos momentos y, al igual que había hecho con Anne, agarré su cuello desde atrás, metiendo los brazos a través de los barrotes y aprisionando su cabeza contra ellos... pero, esta vez, apretando el acónito contra su garganta. No sabía cuánto tiempo podría retenerle.

-¡Transfórmate, vuelve a ser humano! ¿¡Puedes escucharme!? Mientras ella esté viva, habrá alguna esperanza... ¡Pero si la matas no será de nadie!- le lancé una mirada desesperada a Wrath, que esperaba que captara como un aviso para escapar de allí.
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Re: Seguridad y Prosperidad

Mensaje por Sylver el Vie Ene 10, 2014 5:49 pm

Los acontecimientos se sucedieron con rapidez, demasiada para la bestia que, cegada por el dolor y la ira, no percibió el acercamiento de Eleazar. Los brazos del humano se colaron entre los barrotes y apresaron el cuello del enorme licántropo. La bestia, más animal que hombre, rugió y se revolvió como un perro furioso.

La fuerza de Eleazar no fue suficiente para sujetarlo contra los barrotes, y en cuando sus manos perdieron agarre, el licántropo se giró hacia el dando una dentellada a su brazo izquierdo, clavando con fuerza los dientes, desgarrando piel y musculo y llegando hasta el hueso.

Gracias a ese mordisco, Wrath pudo asestar su golpe... y fue gracias a la rapidez del divium que el licántropo no llegó a amputar la mano del espadachín. La hoja de su espada atravesó uno de los ojos del enorme lobo, penetrando hasta el cerebro y provocándole una muerte instantánea. Los dientes se aflojaron en torno al brazo de Eleazar y el cuerpo del licántropo cayó pesadamente al suelo, aun con la espada del lumini sobresaliendo por el hueco de su ojo.

El olor a sangre era tan intenso que provocaba arcadas, ninguno de los presentes se había librado de ver su sangre derramada, pero no era eso lo que estaba volviendo pesado el aire a su alrededor. Ahora que el peligro pasaba ese detalle cobraba fuerza, igual que el olor. Olor a humo.

Las fuerzas abandonaron el cuerpo de Alexei y este cayó de rodillas dentro de la jaula, entre el lobo muerto y la muchacha inconsciente. Sus brazos ya no le respondían y era incapaz de levantarse y dar un paso sin volver a derrumbarse.

Eleazar por su lado se encontraba herido, y aunque no de gravedad tenía la mano izquierda temporalmente inutilizada. Necesitaba atención médica, todos la necesitaban urgentemente, pero CrowVille aun no les daría tregua, pues mientras ellos habían estado enfrentándose a la bestia en el sótano, los aldeanos habían cerrado la iglesia y lanzado antorchas a través de las ventanas para hacerla arder.




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Re: Seguridad y Prosperidad

Mensaje por Eleazar el Dom Ene 12, 2014 7:47 pm

Un desgarrador alarido salió de mi garganta, desde lo más profundo de mi estómago. Durante unos eternos segundos no fui consciente de nada de lo que me rodeaba, más que del dolor... tal vez fueron minutos... parecían no terminar. Una horrible sensación me recorrió el brazo, un dolor que recorrió mi espina dorsal hasta el cerebro. Los colmillos habían atravesado la carne, los músculos... los sentí entrechocar entre mis huesos... era la peor sensación que recordaba haber experimentado.
Durante esos instantes, ya no me importaba nada, ni siquiera recordaba plenamente qué había ocurrido... solo quería que la bestia me liberase, que dejase de agitar su mandíbula, que el dolor acabase... no me importaba nada más.

Tras una eternidad, la bestia soltó repentinamente su presa, y caí al suelo entre irreprimibles gritos de dolor. Durante un tiempo, sólo pude pensar en mi brazo, retorciéndome sobre las piedras del pasillo.
Poco a poco fui conteniéndome. Sujetándome el brazo herido, tirado aun sobre el suelo, miré en dirección a la jaula. La humedad de mis ojos no me dejaba enfocarla con claridad. Había una extraña paz... un silencio que me hizo temer lo peor.

Pude vislumbrar una enorme figura negra, inmóvil sobre el suelo de la prisión... y un hombre alado de rodillas. Era Wrath...

Me incorporé tambaleante, presionando mi herida, y me dirigí hacia la jaula.

-Wrath... -vi entonces su espada atravesando el cráneo del hombre lobo, cuyo rostro se había quedado paralizado en un rictus de dolor. Me arrodillé junto al divium y la joven, cansado.-Tenemos... que salir...- Pero ninguno estaba en condiciones de levantarse y caminar.

La muchacha era la que se encontraba más grave. Ni siquiera permanecía consciente, y las heridas y el color de su rostro me indicaron que había perdido mucha sangre. Me apresuré a quitarme la capa, y la rasgué como pude con la espada y la mano sana. Le realicé unas curas rápidas y provisionales, suficientes para que las hemorragias acabaran... pero necesitaba un tratamiento que no podía darle allí, en esas circunstancias.

Percibí entonces el olor del humo.

-Wrath... ¿hueles eso?-me concentré un momento... el olor era demasiado intenso... demasiado cercano... -aguardad.

Corriendo a trompicones, subí las escaleras y atravesé la puerta de un empellón. La enorme sala de la iglesia, los bancos, el altar... todo estaba inundado por el humo negruzco de la madera quemada. Presa del pánico, corrí hacia la puerta, hacia la salida... traté de abrirla. No pude. Golpeé la puerta con los puños lleno de rabia, la embestí con todas mis fuerzas, pero sabía que era inútil...

Nos habían encerrado. Y nos querían muertos.

Con un nudo en el pecho, a punto de romper en llanto, bajé de nuevo las escaleras a todo correr.

-¡¡Han prendido fuego a la iglesia!! ¡¡Nos han encerrado, para que muramos aquí como animales!!- me recorrió la desesperación, no sabía qué hacer. Traté de pensar, con la mente embotada...

Sólo había una salida, ninguna más...
Íbamos a morir quemados allí dentro. Quizás... deberíamos darnos fin antes de que las llamas nos alcanzasen. No, debía haber otra salida. Debía haberla...
Vi las alas negras de Wrath. Por el aire... ¿tenía cristaleras esa iglesia? ni siquiera podía recordarlo. Tal vez, si las había, Wrath podría volar hasta ellas, romperlas y sacarnos a Rain y a mí de allí.
Qué estupidez. El divium ni siquiera podía incorporarse, mucho menos podría alzar el vuelo y, además, cargar con un cuerpo hasta arriba. Pero no se me ocurría nada mejor...

-Wrath... tenemos que hacer un esfuerzo...-Cogí a Rain con el brazo bueno, pasando su brazo sobre mis hombros y cogiéndola por debajo de la axila. Quizás tendría la fuerza suficiente para arrastrarla hasta la puerta... -Apoyate en mí, Wrath... intentaré ayudaros a subir hasta arriba. Tal vez podamos escapar por alguna cristalera...
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Re: Seguridad y Prosperidad

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