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Crucero ¿Amoroso o Encantado? [Privada]

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Crucero ¿Amoroso o Encantado? [Privada]

Mensaje por Wirfell el Dom Jul 24, 2011 8:03 am

El alquimista sabía esconderse bien, había pasado toda su vida buscándolo para que pagase por lo que hizo y lo único que había logrado encontrar era a su estúpida esposa la cual se negó a colaborar dejando a una pequeña niña abandonada a su suerte. De no haber sido porque Wirfell sintió lástima por aquella pequeña habría sido presa de quizás quien sabe que tipo de depredadores, bueno tampoco es que la hubiese entregado a alguien, pero no la dejo sola hasta que se aseguro de que alguien la encontrase. Si aquel viejo alquimista se atrevía a criar a su hija, entonces si Wirfell estaría molesto y se encargaría personalmente de que tuviese una muerte lenta y dolorosa.

El caso era que Wirfell no era el único que buscaba vengarse del alquimista, trabajaba para un grupo de hechiceros, desafortunadamente para Wirfell, él era el único que no sabía usar la magia así que era enviado como peón a las misiones más peligrosas, cosa que claro tampoco le molestaba. Así fue como llegó nuevamente a Thonomer, más precisamente a los pequeños puertos que se ubicaban en la zona de archipiélagos. La misión era simple; en teoría. Encontrar a uno de los hechiceros más poderosos de todo Noreth y firmar un contrato con el cual pudiese ser ubicado el alquimista. ¿Por qué no encontrarlo y matarlo? Simple; todos saben que el hechicero pide un muy alto precio por sus servicios y ya tenían a Wirfell para encargarse del trabajo sucio.


Aquella noche en el puerto paso despierto hasta el amanecer. Últimamente había tenido muchos problemas para conciliar el sueño y eso que aunque no lo admitía sabía que le tenía una fobia a este. El caso es que pudo ver todo lo que ocurría de noche, entre tanto como contrataban a los comerciantes que iban a viajar en el crucero que él había elegido. Era un crucero más que nada turístico que hacía paradas en diferentes islotes ubicados en el territorio que correspondía a los archipiélagos y si era uno de los más caros que podían haber en esa zona, pero todo el resto hacía viajes largos sin paradas entre medio y eso no era lo que a Wirfell le convenía.

Además de ver como contrataban a la gente Wirfell pudo observar a un grupo que no era necesariamente contratados sino más bien tomados como esclavos para trabajar en el crucero. La gran mayoría de este grupo estaba conformado por mujeres hermosas que destacaban por ser de bajo recursos aunque eso no le incomodaba a Wirfell, no tenía planeado acostarse con ninguna de ellas ni mucho menos tener relaciones amorosas con ningún tipo de mujer. Wirfell era un hombre de objetivos claros y precisamente en esos momentos tenía un objetivo cercano, una misión que cumplir con la cual no podía darse ciertos lujos si eso significaba arruinar la misión por un simple capricho.

(…)

A la mañana siguiente Wirfell abordo el barco, un gran barco de madera estilo medieval construido especialmente para ese tipo de viajes. Tras haber mostrado sus pasajes uno de los sirvientes contratados la noche anterior lo llevo hasta su habitación. Una vez ahí fue anunciado de que podía pedir servicio al cuarto y una de las mujeres que habían abordo vendría atenderlo. No le extraño nada al licántropo que una de esas mujeres fuese a ser las esclavas que vio ser llevadas en una jaula a bordo.

Se despojó de sus armas dejándolas en un escritorio frente a la pequeña ventana y se recostó sobre la cama. Al ver que el sirviente no se marchaba le dio algo de propina por sus servicios – aunque Wirfell lo vio más bien como un pagar para que se marchase – y aprovechó también de ordenar su almuerzo ya que no había comido nada desde el día anterior. Luego volvió a la cama sentado a un borde de esta mientras veía por la ventana apoyando sus codos en sus rodillas para apoyar su cabeza en sus puños concentrándose así en la misión que tenía por delante sin prever que el viaje que estaba apunto de realizar iba a ser una experiencia de lo más paranormal y tal vez excitante que haya tenido en su vida.
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Re: Crucero ¿Amoroso o Encantado? [Privada]

Mensaje por Joanna Smith el Lun Jul 25, 2011 1:06 pm

- ¿Un crucero?

- Exacto, uno de lujo para chicas como tú.

- Pero no tengo dinero para pagar lo que me pide.

Joanna miraba al joven de torso desnudo, boxers y sandalias de noble con lascivia tratando de conseguir la entrada al barco. Quería ir a otros lugares, conocer otras personas y mejorar sus experiencias. Era un noble rubio quien hablaba con ella, de musculos trabajados, ojos azules, rasgos marcados, un paquete impresionante y algo más alto que ella. Cada vez se pegaba más a él pidiéndole la entrada y él crecía por donde ella quería.

- No te pido dinero, Joanna.

- ¿Entonces?

El chico la volteó pegando su miembro a sus nalgas, sobándole los pechos por dentro del sostén o trapo haciendo que se mojase como nunca. La mano de Joanna pasaba arriba y abajo tratando de quitarle el bóxer mientras la otra se cogía a la nuca del rubio. Él le quitó el tanga para jugar con su intimidad a la vez que ella conseguía atrapar el miembro entre sus nalgas prietas. Él la hico inclinarse en ángulo recto para pasar su miembro por ella y tenerla a su antojo, ella se dejaba hacer quitándose el sostén. No fue un polvo muy amoroso. Tras un par de escupitajos y meterle un poco los dedos, se la metió hasta el fondo del ano haciéndola soltar un grito de placer pues ya estaba acostumbrada. Fueron unos cuantos minutos de masturbación, anal y gritos de cerdos hasta que descargó dentro de ella dejándola en el suelo y tumbándose junto a ella. Lo siguiente que recordaba era que se desmayó el hombre que acababa de follarla y al momento aparecieron dos guardas con un pañuelo en las manos de uno, se lo pusieron en la nariz y boca y lo siguiente eran esos barrotes. Se despertó entre un montón de piernas femeninas. Todas estaban asustadas y decían que no querían ir, que les dolería, ella no sabía que ocurría pero deseaba que fuese un viaje largo, fuese donde fuese que iban.

El barco al que quería ir estaba justo delante cuando pararon la jaula. La gente miraba a las mujeres que se pegaban al lado que daba al muelle para que no las mirasen mientras Joanna se pegaba a los barrotes dejándose tocar, acariciar e incluso llegaba a mamar a cambio de un poco de comida, no la pedía pero se la daban. Compartió un poco de lo que ganó con sus compañeras mientras los últimos mirones le sobaban el culo y se oían gritos mete-prisa para que terminasen de cargar el barco antes del mediodía.

El traqueteo fue momentáneo pues las subían con poleas. Era un viaje lento pero tranquilo y en ese momento todas se abrazaron, incluida ella, por miedo a caer al soltarse la cuerda. Pero una vez arriba todas se tranquilizaron y ya no se apartaban de los barrotes pues solo los marineros las miraban y no tenían tiempo para tocarlas.

Una hora después las hacían desfilar por la cubierta del barco mientras llegaban los últimos pasajeros para llevarlas a lavar a la bodega de carga. Las desnudaron, tiraron sus ropas y les echaron cubos de agua fría por encima, en parte para limpiarlas, en parte para decirles quien manda y en parte para que se les marcasen los pezones. Les dieron a algunas trajes normales de chacha o camarera y a unas pocas, entre ellas Joanna, un sujetador que tan solo cubría los pezones y un pantalón que dejaba ver el pubis casi por completo y no bajaba más allá de la altura de los labios vaginales por los muslo. Ella se sentía cómoda y le gustaba como la miraban los marineros. De pronto uno se le acercó y ella pensaba que al final iban a saciar su apetito sexual, pero nada de eso, la hicieron coger un carrito y la mandaron a una habitación. Tardó un poco en encontrarla. Al final, con algo de ayuda, la encontró y llamó. Llevaba un pedido que ni se había molestado en curiosear, se sacó un pezón al intentar colocarse el sostén pero así se encontraba más cómoda. Al final llamó a la puerta y, lo más sensualmente que supo, dijo:

- Servicio de habitaciones. Señor, traigo su pedido.

Estaba ansiosa por conocer a su anfitrión. No sabía que normalmente la gente cogía el pedido y cerraba la puerta, ella pensaba que lo que iban a comer era para el viajero y quien le llevaba la comida. Se colocó tras el carrito y sonrió a la espera de que abrieran la puerta.
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Re: Crucero ¿Amoroso o Encantado? [Privada]

Mensaje por Wirfell el Vie Jul 29, 2011 4:24 am

El barco no tardo en zarpar para ponerse en curso y mientras tanto Wirfell seguía indiferente ante todo lo que sucedía fuera de su habitación, incluso dentro de esta que era de momento; nada. No estaba aburrido, era simplemente esos momentos en los que no tenía nada que hacer y gustaba concentrarse en su misión, recrearse expectativas y centrarse en algún plan y así mismo ver las diferentes opciones aunque como de momento no conocía absolutamente nada del lugar donde iba a ir lo único que podía darse eran especulaciones de las cuales probablemente ninguna llegaría a convertirse en realidad.

Luego tras unos minutos de ¨soñar despierto¨, sus pensamientos se vieron bloqueados primero por un golpeteo tras su puerta y luego por una voz sensual femenina que llamaba de afuera diciéndole que traía lo que había encargado. Suspiró y recordó que había dejado la habitación cerrada con llave. No respondió absolutamente nada puesto que no lo veía necesario, típico de Wirfell. Se levantó de la cama y posteriormente se dirigió a la puerta para introducir la llave en el cerrojo y abrirla.


Al abrir la puerta se encontró con un carrito y detrás de este una sensual mujer que a simple vista se veía humana pero cuanto la vio a sus ojos Wirfell descubrió que en su cabeza tenía dos cuernos que se veían bastante duros y reales. Por unos momentos Wirfell se la quedo examinando como si esta fuese su almuerzo aunque no eran esas sus intenciones. Iba casi desnuda con una vestimenta que apenas cubría sus partes. Por unos segundos pensó que esa podría ser una de las mujeres que habían sido abordadas en una jaula.

El rostro de Wirfell se mantenía frío, casi acusativo como si estuviese buscando alguna escusa para darle una paliza a la mujer por un supuesto retraso. Tras haberla examinado asintió levemente y se hizo a un lado levantando uno de sus brazos en señal de invitación a pasar. No sabía como funcionaba el sistema del carrito ahí en el crucero por lo que supuso que la joven debía armarle algo antes de que pudiese tocar su comida.

Tras haber hecho la seña de invitación se volvió hacía su cama, sentándose en un borde mientras observaba fijamente lo que hacía la mujer. Lo único que había en su cama aparte de él era su espada y su morral ambos amarrados como si pensase transformarse pronto. Acerco un poco su espada hasta él, dejándola presta para desenfundarla en caso de emergencia. Era desconfiado en todo momento y una mujer con buen cuerpo no le haría cambiar de opinión tan fácil y menos cuando se encontraba tan tenso por la presencia de esta. Wirfell no era de los que se dejaban llevar por sus impulsos sexuales y una muy buena prueba de aquello era que aún se conservaba virgen. Empero él no era de los que se preocupaban por aquello, de hecho jamás lo ha pensado ni le interesa, sus objetivos son claros y sabe que perderá la virginidad cuando le llegue el momento de traer una cría al mundo.

Se quedo ahí observando a la mujer fijamente sin hacer otro movimiento, pero de pronto le entro la curiosidad. – Dime, ¿eres una de las mujeres que subieron en la noche en esa jaula – Dijo con voz grave en un tono bastante serio como si intentase degradar a la camarera aunque no fuese esa su intención, simplemente buscaba aclarar sus dudas.
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Re: Crucero ¿Amoroso o Encantado? [Privada]

Mensaje por Joanna Smith el Jue Sep 01, 2011 5:31 pm

La puerta tardó en abrirse mientras ella esperaba ansiosa a su primer cliente. Le habían dicho poco cuando la vieron con el carrito, que preparase algo que había bajo una tapa y se lo diese al cliente, nadie le dijo que marchara después por lo que supuso que debería quedarse. Le abrió un hombre corpulento, de pelo gris hasta detrás de los hombros, como una coraza natural, fuerte y experimentada, sus ojos negros y penetrantes la hicieron humedecerse sin remedio y una pequeñísima manchita apareció en la telita que protegía su intimidad, sus rasgos fuertes y serios la atraían tal vez un poco más que el resto de rostros y esa musculatura se notaba a través de la capa de oso, cuero, metal y todo cuanto llevase. Se mordió el labio mientras repasaba a su cliente pensando en lo que le haría en cuanto fuese suya. Agradeció el gesto de invitación entrando con paso decidido dejando que sus pies desnudos pisasen la madera del camarote con fuerza realzando su figura. Esperó a que se sentara y puso el carrito ante él, se puso entre el carrito y su cliente, de espaldas a este y comenzó.

Al levantar la tapa semicircular una oleada de vapor la golpeó en la cara haciéndola calentarse más todavía. El vapor la afectaba de cintura para arriba pero estaba caliente desde la planta de los pies. Sin pensarlo dos veces se quitó el sostén para tirárselo al cliente al hombro mientras seguía preparando un delicioso trozo de cabeza de lomo, cortándolo para su invitado y preparándolo con cuidado. Él podría ver su trasero menearse ante su cara mientras ella preparaba todo y cuando se inclinaba para coger algo podría verle el coño apretado contra la tela y mojado, llegando a haber algunas gotas en su muslo, recorriéndoselos con lentitud. Joanna miró de reojo con una risita al hombre antes de bajar un hilo que mantenía la parte delantera de lo que se suponían sus shorts dejando al descubierto una pequeña línea de pelo verde hasta un pequeño botoncito que quedaba oculto todavía. Se giró a mirar a su anfitrión, se sentó de lado sobre sus piernas, le rodeó el cuello con los brazos y se pegó cuanto pudo a él para acariciarle el mentón y acercarle, poco después, un trozo de carne que dejó sobre los labios de este. El siguiente trocito lo puso sobre uno de sus pechos con una risita y un sonrojo.

- Me han dicho que le ayude a comer.

Mintió mirándolo de reojo para que no viese como se quitaba el short encima de él y aprovechaba a tocarle el paquete con delicadeza y picardía.


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Re: Crucero ¿Amoroso o Encantado? [Privada]

Mensaje por Wirfell el Jue Sep 01, 2011 8:55 pm

Un leve olor a excitación se hizo presente una vez me senté sobre la cama, bueno había llegado un poco antes pero ahora que la camarera se me acercaba se sentía más fuerte. Odie en esos momentos ser licántropo ya que una de las cosas que menos hacíamos era no dejarnos llevar por nuestros instintos. Gracias a eso sentí que el bulto bajo mi pantalón comenzaba a asomarse poco a poco y no era para menos al tener aquel cuerpazo a tan solo unos centímetros de distancia. Era casi como si estuviese leyendo la mente de la camarera, podía percibir perfectamente lo que esta quería y lo único que podía hacer era buscar razones para no complacerla en vano.

Pocos segundos después vi su sostén volando hacía mi hombro. No pude evitar olerlo, había marca de excitación en este y junto con el olor a la carne mi búsqueda por motivos en contra de aquello se esfumaron como si un huracán hubiese pasado por la habitación. A pesar de todo no había ningún rastro de emoción en mi rostro, pero si estaba molesto al ver que la mujer no había respondido a mi pregunta.

Tome el sostén y lo deje sobre mi morral cuan trofeo recientemente ganado. Supuse que no le importaría si me lo quedase. No estaba actuando conforme lo haría normalmente, pero aquella situación realmente era anormal para mi. Sentía que el bulto bajo mi pantalón seguía creciendo y más en cuanto volví mi vista hacía sus nalgas que se movían de un lado hacía otro frente a mis ojos. Aquello sentía que no podría aguantarlo por más tiempo y lamentaba no haberme dado aquel placer con anterioridad. No tenía ningún método para abstenerme gracias a eso y lo único que pude hacer fue quitarme la chaqueta de cuero para dejarla a un lado de la cama y sobre esta deje el resto de mis cosas a excepción de la ropa que aún llevaba puesta.

Tenía aquella mujer prácticamente en mis manos y lo mejor era que no debía hacer nada para tomarla ya que sería la cosa al revés por como se estaban presentando. Ella se sentó sobre mis piernas mientras yo posaba una mano sobre su muslo como queriendo darle la pasada inconscientemente. Definitivamente hace ya mucho que había dejado de razonar las cosas. No negué el pedazo de carne que dejo en mi boca, por el contrario, lo devore con gusto mientras la miraba al rostro. Aquellos cuernos la hacían aún más excitante.

Luego vi como se ponía un trozo de carne en su pecho. ¿Quería que lo sacara de ahí? Bueno, después de notar como se movía sobre mi no había que ser muy listo y estaba seguro de que ella ya habría notado el bulto que tenía por entrepierna. No sabía si realmente estaba mintiendo o no, pero no iba a ser yo quien se negase a ser alimentado cuan niño pequeño. Asentí y lleve mis labios a su pecho para sacar el pedazo de carne con estos. Entonces recosté mi cabeza ahí con mi mejilla puesta de tal modo que pudiera ver de reojo su rostro mientras esta comenzaba a masturbarme haciendo que el miembro incrementase su tamaño.

– Creo que necesitaré más ayuda ahí abajo – Dije creyendo que ella sabría exactamente de dónde me estaba refiriendo. Suspire y aún sintiendo el olor a carne en su pecho más excitación no pude evitar comenzar a lamer la punta de esta suavemente temiendo que le fuese a hacer daño. No era que me importase, pero quería que siguiese atendiéndome así que debería ser cuidadoso hasta que ella hiciera algo que no me gustase.
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Re: Crucero ¿Amoroso o Encantado? [Privada]

Mensaje por Joanna Smith el Vie Sep 02, 2011 1:35 pm

Estaba completamente desnuda sobre aquél hombre, él podía ver como chorreaba y se le inflamaba la vulva. Pegaba sus pechos al cuerpo de él acariciándole la cabeza que apoyaba en sus pechos, cuyos pezones podrían partir el hielo. Lo miró con ojos pícaros metiendo la mano en el pantalón y acariciando su dura verga con lentitud, sin bajar la piel, solo excitándolo. Podía notar la punta algo pringosa y el tronco tratar con presión al pantalón. Quitó la mano de la cara del hombre para coger otro trocito y este lo puso sobre su clítoris, buscó el trozo más frío para no quemarse y luego volvió con su mano a la boca de él para que saborease sus flujos junto a la salsa de la carne.

- Vine en una jaula. Le pedí a un chico que me dejase entrar a un crucero a conocer gente y viajar lejos y solo tuve que darle mi culito. Por delante no me dio y este es el resultado, más mojada que una cascada. Pero parece que he encontrado a alguien mejor que él y con el que podría pasar todo el viaje si requiere de mis servicios. Me limpiaron bien al subir con agua fría y las demás parecían asustadas. ¿Por qué iban a tener miedo?

Le hablaba con ternura e inocencia, de verdad no comprendía el miedo a la sumisión, el sexo con desconocidos y la rudeza de trato. Esperó a que el hombre hiciese lo que quisiese para llegar al trozo de carne de su clítoris, deseando que lo hiciese pronto mientras le quitaba lo que quedase de ropa sobre la cintura para admirar su torso musculoso. Con la mano que no lo masturbaba lentamente, ahora dejaba salir el capullo, brillante y rojo, le acariciaba el cuerpo y enredaba sus pelos. Le besaba en el cuello mientras el bajaba, era sumisa a él pero en el sexo, que es lo que ella quería, dominaría sobre él y si lo conseguía sería durante todo el viaje.

Una vez él comió el tercer trozo de sangre e hizo lo que le pareció oportuno mientras ella gemía, en parte para excitarlo, en parte por las caricias, decidió darle esa ayuda que necesitaba. Cogió otro trozo de carne, se separó de él y se arrodillo entre las piernas de este. El trozo de carne recorría el cuerpo del cliente desde los labios hasta el cuello, los pezoncillos, los abdominales y al final quedó sobre el miembro erecto. Le bajó los pantalones dejándolo desnudo como ella estaba y miró el miembro. Se relamía solo de pensarlo pero debía hacerle creer que tenía el control de la situación.

- La nena tiene hambre. ¿Puede la nena comer un poco de la comida del señor?

Sus ojitos demostraban pena mientras con una mano cogía el trozo de carne y lo masturbaba y con la otra le repasaba los testículos. Sacó la lengua y la paso por la rajita de la cabeza del pene mientras ahora, su otra mano, pasaba por sus propios orificios, masturbándose ligeramente y soltando algunos gemidos.


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Re: Crucero ¿Amoroso o Encantado? [Privada]

Mensaje por Wirfell el Vie Sep 02, 2011 9:53 pm

Al poco rato que continué lamiendo la punta de su pecho pude ver sus piernas, notando como ya se había desnudado por completo. Luego de esto comencé a sentir un líquido correr por sobre mis pantalones, tras unos segundos pude comprender que era la excitación de ella. Era increíble que me mostrase tan manso con ella y más aún cuando ella puso otro trozo de carne en su cuerpo, esta vez sobre su intimidad. La vi algo confundido, pero luego ella me puso sus dedos en mis labios, los cuales no pude evitar comenzar a lamer mientras tomaba el pedazo de carne sobre su vagina y comenzaba a meter un dedo suavemente mientras esta tomaba mi miembro y respondía a la pregunta que le había hecho.

Ahora que le respondía no le sorprendía saber que era una puta. Claro, que pronto eso cambiaría para ella. No me gustaba buscar mujeres y ahora que había encontrado una no la iba a dejar escapar tan fácil. Y mucho menos con esas caricias que me relajaban tanto dejándome bastante dócil. Suspire y al sentir algo de jugo en mi mano saque esta de la intimidad de ella para comerme el pedazo de carne que ella había dejado ahí.

– Porque no son tan buenas como tú – Dije sonriéndole levemente al verla arrodillada frente mío y comencé entonces a acariciar uno de sus cuernos suavemente. – Si nena, si puedes – Le respondí mientras seguía acariciándola.

Mire entonces tentado a la bandeja, pero decidí mejor no comenzar a comer ahora. Además, se supone que ella me estaba ayudando con ello.

– Dime nena, ¿cuál es tu nombre? – Le pregunté inclinando mi cabeza un poco hacía ella sin dejar de tocar su cuerno, pasando de vez en cuanto a su espalda. Luego con mi mano libre volví a acariciar su pecho, a apretarlo suavemente como lo había echo antes. Lo estaba haciendo demasiado bien y aún no quería darle más motivos para que no terminase su trabajo.

Mi miembro por su parte respondía a todas sus caricias, crecía de vez en cuanto a niveles que no había visto antes. Aunque seguramente para ella no era nada sorprendente, para mi si lo era. Más que nada el como ella lograba domarme, si pensaba que no lo notaba estaba equivocado. Pero ella era la que tenía más experiencia y como me estaba gustando no iba a hacer nada para negarme.
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Re: Crucero ¿Amoroso o Encantado? [Privada]

Mensaje por Joanna Smith el Sáb Sep 03, 2011 5:23 pm

Parecía que iba a conseguir lo que quería, el hombre disfrutaba con ella al igual que ella disfrutaba del sabor de su poya, tiesa y dura. Él la acariciaba el cuerno y el pelo haciendo que ella levantase el trasero cuando llegaba a su espalda con un sonido de placer. Tras una larga paja, cuando notaba que él se iba a correr, puso el trozo de carne en la punta, sobre la rajita, y lo comió aliñado en su semen. Lo comió despacio, dejando que el hombre viese como se lo tragaba todo mientras ella hacía que su miembro reaccionase de nuevo.

Una vez todo tragado y limpiado el pene con la mano, y ésta a lametones por el semen restante, le respondió mientras besaba el tronco y lamía los testículos.

- Me llamo Joanna Smith y me han enviado a ayudarle. Ya le dije que me trajeron en una jaula con varias chicas, me gustaría poder ver a alguna antes de bajar del barco.

Había una pelirroja en especial que le había gustado. Tenía pechos generosos, menores que los suyos, pero jugosos, parecía tímida y se escondía en las sombras. Joanna se mojó al verla una vez llegaron al barco y si aquél hombre la dejase hacer algo con ella la habría ganado para siempre y tal vez se plantease darle hijos.

El caso es que siguió chupando, lamiendo y mamando durante un rato hasta que aquello estuvo tieso de nuevo. En ese momento se puso de pie frente a él y le cogió una mano. Primero lamió los dedos, más bien les hizo una felación a cada uno, para llevarle la mano a cada uno de sus pechos y poco después a su vientre. Con una sonrisa de picardía completa le llevó la mano a su coño y sonrió antes de obligarle a meter dos dedos en su húmeda cueva soltando un gemido de placer que debió escucharse en todo el barco y empalmar a más de uno.


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Re: Crucero ¿Amoroso o Encantado? [Privada]

Mensaje por Wirfell el Vie Sep 23, 2011 6:06 pm

Ella siguió masturbándome mientras mis caricias continuaban, deteniéndose de vez en cuando debido al placer provocado por ella. Era increíble, realmente buena. Era además la primera vez que sentía algo así y era realmente placentero. Por varios segundos sentí como dejaba de pensar y me entregaba completamente tomando uno de sus cuernos hasta que sentí como ella se detenía y algo comenzaba a salir de mi miembro. Al poco rato después de sentir ahí abajo algo de ardor gracias a la carne que ella había puesto me fui tal y como ella lo estaba esperando.

Suspiré echando mi cabeza hacía atrás para luego volver a mirarla algo agotado pero aún con ganas de más. Entonces llevé la mano que tenía apoyada a su nuca a su mejilla, dejándola comer y limpiar todo lo que ella quería. Era excitante, no sabía hasta que punto podía llegar a ser una mujer de pervertida. Joanna realmente lo era y más que molestarme deseaba ver hasta que punto podía llegar. Parecía una mujer insaciable como pocas que había visto en mi vida. Aunque claro, siendo la primera vez ahora también dudaba mucho de haber visto alguna como ella.

La escuché atentamente, aunque luego de sus palabras no pude evitar volver a echar mi cabeza hacía atrás. No sabía cómo, pero ella había logrado hacer que mi falo respondiese de nuevo ante sus caricias y lamidas. Entonces ella se levantó y no pude evitar mirarla como suplicando que siguiese, aunque claro aquello no fue necesario. Ella comenzó a lamer mis dedos lo cual me dejo aún más excitado y luego tomo la misma mano con la que había estado acariciando su mejilla para comenzar a moverla primero hacía sus pechos los cuales aproveché para moldear un poco. Eran realmente suaves a pesar de que estuviesen algo duros y vaya que eran grandes. Luego movió mi mano hacía su vientre ante lo cual no pude evitar tragar algo de saliva. Si no me equivocaba pronto acabaríamos haciendo lo que ambos queríamos y ella estaba seguro de que lo tenía más claro en su mente.

Su gemido fue demasiado fuerte, demasiado excitante y placentero. Dos dedos por primera vez entraban en las partes intimas de una mujer, parte la cual quería pronto hacer mía. Pero ella había pedido aquello y aún no iba a negárselo. Se sentía tan húmeda y caliente que pronto me vi tentado a mover mis dedos dentro de ella, lo cual no dude en hacerlo. Mis dedos comenzaron a moverse por mero instinto queriendo sacar más gemidos de ella. Mientras tanto, mi otra mano se comenzó a mover hasta uno de sus pechos que me habían dejado bastante tentado y seguí moldeándolos. No sabía muy bien como explicarlo, pero era increíble. Su cuerpo tan suave y a la vez resistente más su experiencia. Hasta cierto punto hacía que me sintiese inseguro de seguir debido a mi poca y nada experiencia en ello.

– Si quieres, podemos ir a buscarla luego de haber terminado – Le dije mirándola con una sonrisa sugerente mientras mis manos seguían explorando la húmeda cueva de Joanna deseando escuchar aún más gritos de placer de ella.
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Re: Crucero ¿Amoroso o Encantado? [Privada]

Mensaje por Joanna Smith el Lun Nov 21, 2011 12:33 pm

No podía decir porque pero los gemidos salían de su garganta como por arte de magia. Las manos de su amo la martirizaban de tal forma que entre las piernas tenía un manantial de fluidos interminable. La otra mano de su amo le moldeaba el pecho de una forma torpe pero a la vez excitante. Sus pezones así lo demostraban y no dudó en acercárselos a la boca. Deseaba sentirse babeada, sucia, guarra con su amo. Por otro lado lo necesitaba y quería comer, tal vez si lo cansase conseguiría quedarse allí y que el amo pidiese comida para ella y de paso que fuese otra quien trajese la comida.

- Amo, coma de mis pechos. La nena quiere que el amo la use y el trato sea de su agrado.

Todas aquellas palabras las acompañaba de gemidos de placer sujetando la muñeca de la mano que la perforaba y que no quería ver parar. A veces le ayudaba a entrar más y otras dejaba que él investigase. Con su tremenda agilidad levantó una pierna para dejarle más movilidad y de paso acariciar su miembro con el pie. Estaba duro, jugoso, brillante de babas y semen y todavía se podía ver alguna marca de salsa. Sabía que el amo disfrutaba de ella y sabía que debía hacerle creer que manejaba la situación pero en realidad ser ella quien lo hacía. Lo tumbó lentamente obligándole a que no sacase la mano de su interior y lo invitó a meter otro dedo.

- Amo, creo que todavía no estoy suficientemente dilatada para tu trozo de carne.

Decía besándolo en los labios, moviendo su lengua y sus labios y excitando las terminaciones nerviosas de la boca de su señor. Le dejó meter los dedos que quisiese en ambos agujeros durante un tiempo hasta que le hizo quitar la mano y se sentó sobre su miembro. No se penetró con él sino que los labios vaginales le abrazaron el miembro por la base, subiendo y bajando pero sin dejarle entrar. Ella notaba como la cabeza roja del mástil de su señor le rozaba el clítoris y al cabo de otro minuto en el que cabalgó de esa forma y con las manos apoyadas en los pectorales de su amo, le vino una corriente de placer que la hizo estremecer. Las piernas de su señor pronto estuvieron mojadas con su corrida y ella temblaba un poco con una sonrisa pícara. Se levantó con las piernas aún temblorosas y volvió a darle la espalda para volver a la comida.

- La nena tiene que terminar de prepararte la comida. ¿Por qué no te desvistes y así la nena podrá bañar al amo? Viene incluido en el precio

Era mentira, no debía hacer nada de aquello, pero sería una excusa para que el hombre estuviese desnudo y poder disfrutar de él. Todavía sentía las piernas temblorosas cuando picó algunos trozos de carne. No sabía muy bien si su señor estaría desvistiéndose o pajeandose o acercándose a ella, pero con disimulo se introdujo cuatro trocitos de carne en su sexo para darle una sorpresa a su amo. Con cada uno soltaba un gemidito y sus nalgas se movían un poco así como su melenita sobre los hombros.

- ¿Está listo amo? La nena ya lo está.

Dijo sin girarse pero con una sonrisa y voz cantarina.


Zona de firmas de Inuwel, gran firmera y seguro que mejor persona, gracias.


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Joanna Smith

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Re: Crucero ¿Amoroso o Encantado? [Privada]

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