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Tranquilidad... relajación... Y... ¡Fantasmas!

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Re: Tranquilidad... relajación... Y... ¡Fantasmas!

Mensaje por Lilynett Gingerback el Mar Ago 23, 2011 2:04 pm

Gemí con fuerza ante sus movimientos, aprovechando los momentos que me daba para besarlo y disfrutando de sus besos en el cuello y la boca, apenas tenía pecho, pero sus manos lo acariciaban como si en el mundo no hubiera otras dos tetas, al igual de también acariciaba de vez en cuando mi trasero y me metía un dedo dentro. El dolor lentamente iba desapareciendo para dar paso a un inmenso placer, un placer que nunca antes había sentido que, gracias a las caricias de Starrk, no dejaba de aumentar. Notaba como la punta de su miembro chocaba contra la entrada de mi útero como si llamara a una puerta buscando entrar, notaba sus manos acariciar mi cuerpo y no pude hacer otra más que pegarme a él cuando entró entera, gimiendo como nunca. Escuché sus palabras y empecé a notar como aumentaba el ritmo en lo que yo intentaba moverme acompasada con él para darle el mismo placer, pero sin resultado al no tener experiencia alguna.

Su dedo por detrás ayudaba a que yo gimiera, apoyada en su hombro con cara de placer dando algunos besos cortos mientras podía, no sabría que describir del todo aquella sensación. Su cuerpo me quemaba al contacto y cada vez que salía sentía como mis paredes vaginales se cerraban con fuerza para que cuando entrase de nuevo su placer fuera mayor. Su miembro, tan duro y recto, quemaba por dentro mi, ya nada, virginal rajita cada vez que se deslizaba entre las paredes vaginales para darme más placer del que nunca antes había sentido. Ni sus dedos, ni su lengua ni nada que él antes hubiera hecho se comparaba a eso, a partir de ese momento quería que siempre me lo hiciera así, siempre ser la que recibiera su miembro duro, en las frías noches de invierno y en las calurosas tardes de verano como esa. Pero en ese instante noté que el placer era demasiado, demasiado grande como para poder seguir simplemente gimiendo y jadeando como una buena chica. Cerré los ojos con fuerza y cuando la tenía toda entera entre mis piernas me vine sin poder evitarlo, corriéndome más que nunca sobre su miembro y sonrojándome besando su cuello con la lengua en cortas lamidas – Me… me vine muy pronto… - dije con un leve jadeo a su oído – perdón… - añadí luego soltando el poco aire que me quedaba mientras ponía mis ojos en aquella jungla.

Las hojas verdes de las palmeras y la maleza parecían llamarme. Sus grandes troncos que se erguían hasta el cielo en decenas de metros me atraían como pocas cosas, pero también notaba algo maligno dentro, algo que sólo un ser afín a la magia como yo podía notar y durante un momento sentí como si la propia espesura de color verde hoja me devolviera la mirada, aquello me heló la sangre y rápidamente busqué la seguridad del pecho del humano, cubriéndome con él como si fuera un muro de algo indestructible, todavía tenía su miembro dentro y me alegraba de eso. Giré la vista para mirarlo y que no se preocupara, aunque también para besarlo suavemente en el cuello con una pequeña sonrisa – Gracias… Starrk… - dije por último. Seguía notando aquella sensación proveniente de la jungla y aquel mal, pero era un momento demasiado bonito como para estropearlo sólo por eso.


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Re: Tranquilidad... relajación... Y... ¡Fantasmas!

Mensaje por Coyote Starrk el Jue Ago 25, 2011 3:30 am

Ella gimió y se tambaleo como nunca, parecía que mi miembro y mis acaricias lograban un verdadero efecto en ella, y así sucedió. No pude contar más de tres minutos entre un gemido de ella y su corrida monstruosa sobre mí. Sonreí ante aquel espectáculo mientras ella se disculpaba y la bese-aun falto yo…calma-dije sonriente y comencé a moverme bien rápido y conciso, sabiendo que ya con su corrida no sería igual; le di mucho placer, rápido, profundo y fuerte, hasta acabar en ella llenado esa rajita dulce con mi semen. Agitado abrí los ojos tras esa desatada de mi lujuria y me vi abrasado a ella. Sonreí ante su estado y le bese- te amo Lilynett, espero que esto se nos haga costumbre- sonreí burlonamente y le bese de nuevo, apasionadamente y cálidamente.
Ya habiendo pasado el momento caliente, la recosté sobre mí en la arena y note como ella miraba la jungla curiosa –sucede algo?- dije intrigado por su mirada, y mire a donde ella miraba. La verdad daba mala espina la jungla, pero ella la miraba como si hubiera algo más allí. En ningún momento me salí de ella, lo que me aprecio tan hermoso. Mi miembro en su rajita caliente llena de mi semen se sentía tana gusto, ella voltio su mirada hacia mi y me agradeció-gracias a ti-le conteste- sin ti….no podría vivir, Lily-dije sonriéndole y abrasándola de la cintura, sin querer moviéndome un poco y sintiendo el cosquilleo de los fluidos resbalándose por mi miembro lentamente. Sonreí y reí ante eso y apoye mis labios en los de Lilynett tiernamente.


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Re: Tranquilidad... relajación... Y... ¡Fantasmas!

Mensaje por Lilynett Gingerback el Jue Ago 25, 2011 9:42 am

Sentí la arena en la espalda y como me tumbaba contra ella mientras él se ponía encima, pero no era una postura muy agradable, así que rodé cuando menos fuerza podía ejercer él para dejarlo encima mientras todavía lo tenía dentro, lo que me hizo soltar un nuevo gemido. Sus tiernas palabras sonaban como nunca, era yo la que por lo general reconocía que él me era necesario para vivir, que lo necesitaba a mi lado para todo, pero ahora él me decía que sin mí no podría vivir, tal vez no hubiera sido tan malo pasar un poco de dolor. Acaricié sus labios con los míos cuando me dio la oportunidad de ello y lo besé con su miembro todavía dentro, comenzando a bajar de tamaño y diámetro al dejar de tener tanta sangre en las cavidades huecas. Sonreí abrazándolo por el cuello mientras que sus manos me acariciaba el cuerpo.

Por un momento pensé que sólo estábamos él y yo en la isla, como debía ser claro está, sin que nadie nos pudiera decir nada, su miembro todavía estaba dentro de mí haciendo que su semen resbalase por los costados y mis fluidos mezclados con este, algo bonito para él y para mí, sobretodo porque esa había sido mi primera vez, la primera vez con Starrk y seguramente no la última. De nuevo noté un pulso mágico proveniente de la selva, algo extraño que me puso la piel de gallina y me hizo tener un escalofrío durante el cual abracé al humano, buscando su calor. Aquel pulso no había sido como los demás, que sólo hacían pensar que había alguien de inmenso poder en la jungla, aquel pulso me había hecho sentir una mirada en la nuca, algo que me heló la sangre, Starrk seguramente no lo notara, pues aunque era capaz de lanzar también el Cero, no tenía la misma afinidad a la magia como yo.

Noté mi sangre helarse y suspiré mirando a Starrk, sacándolo de mí y bajando hasta su miembro para lamerlo un par de veces y limpiarlo, tragando lo que había. Sonreí mirando hacia arriba y sin decir nada más me fui a la barca para tomar mis bragas y mi chaleco sin mangas que era lo único que solía cubrir mi pequeño cuerpo y me lo puse con una media sonrisa, tomando después la mochila para pasársela a los pies – Starrk… Tenemos que explorar. – se dije saltando después sobre él, sabía que me cogería sin problemas, entre lo poco que pesaba y su fuerza, mucho mayor que la de un humano corriente, me cogería sin problemas. Me acomodé en sus rodillas y mordí suavemente su oreja – Creo que… uno al día no hará mal ¿No? – respondí entonces a lo que él me había dicho mucho antes. Lo abracé y suspiré – Yo tampoco sin ti, Starrk… - de nuevo noté aquel pulso, ahora con más fuerza. Era como si la jungla fuera un corazón y su sangre la magia. Cada latido era como si expulsara magia, y cada pulso tan intenso me hacía notar una mirada que provenía de todos los sitios y a la vez de ninguno. – Tengo que… - Negué con la cabeza besándolo – Tenemos que encontrar lo que produce esos pulsos, vamos. – me puse en pie dándole la espalda a la jungla y con los brazos en las caderas, esperando a que Starrk se pusiera en pie tras tomar algo de comida, le harían falta todas sus fuerzas.


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Re: Tranquilidad... relajación... Y... ¡Fantasmas!

Mensaje por Coyote Starrk el Sáb Sep 10, 2011 8:07 am

Luego del bello momento ella se puso algo tensa , observando la jungla, seguía pensando que algo sentía ella, mas cuando suspiro, pero enseguida ella quito esas ideas de mi mente, descendiendo y lamiendo cada centímetro hasta lavarme mi miembro por completo con su hermosa y placentera lengua. Luego, ella se levanto y se fue a vestir, yo le observe su hermoso culito mientras me vestía y recostaba en el mismo lugar, sonriente y satisfecho del placer previamente recibido junto a ella. No alcance a dormir cuando ella me despertó arrojándome la mochila y haciéndome sentar de golpe- oye…que pasa…? -dije con cara de cansancio, típica de mi, observando como ella estaba lista como para un viaje, lea mire y supuse inmediatamente que planeaba-ah no…no iremos a la jungla! –dije negándome, pero enseguida salto a mis brazos, y obviamente, la atrape, solo para mencionar que con uno al día, sería bastante bien. Por mas orgullo, por mas negación, por mas oposición que propusiera, ese comentario había ganado- ok….tu ganas….; iremos, pero solo s i hacemos una vez al día….-sonreí y le di un delicado y cálido beso, para luego separarme acariciándola levemente- ahora… para donde quieres ir exactamente-dije apartándola para levantarme. Algo que me encantaba de lilynett era su alivianes, aparte de su retaguardia, su estado de lividez y su forma de menear el culo cuando camina, era lo liviana y maniobrable que era; la tome en brazos como un esposo a su mujer, solo con el fin de avergonzarla, y sonreí.


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Re: Tranquilidad... relajación... Y... ¡Fantasmas!

Mensaje por Lilynett Gingerback el Dom Sep 11, 2011 5:16 am

Noté como me cogía en brazos y rápidamente me moví por su cuerpo para acabar, de alguna manera imposible de saber ni describir, subida a sus hombros, sentada como cuando un padre lleva a su hija a algún espectáculo y esta no alcanza a ver por la multitud. Acaricié unos momentos su cabello y me quedé pensando su pregunta… Realmente no tenía ni idea de donde quería ir. Miré una vez más la siniestra selva y sentí un nuevo llamado, otra vez aquel pulso intenso que parecía provenir de su propio corazón, pero a diferencia de los otros este no era un latido de repulsión, este había sido más bien como si la jungla hubiese aspirado la vida de alrededor. No sabía si Starrk era capaz de notarlo, su capacidad mágica era… Bueno, era humano, tampoco le podía pedir gran cosa. Algo asustada por aquello y esperando lo peor me quedé mirando la jungla como si también se hubiera llevado mi magia. Rápidamente intenté lanzar un Cero –No… No… - dije en un tono que apenas yo escuché, para luego lanzar un fuerte grito -¡¡Mierda!! – ahora respiraba intranquila, sin mis podres ¿Por qué? Puta jungla.

Me calmé como pude, respirando hondo y diciéndome a mí misma que sólo será un susto, eso, un susto tonto, seguramente la presión mental que me creaban los malditos impulsos de ese montón de hojas verdes que se había llamar jungla provocaba que no estuviera concentrada y no pudiera lanzar mi conjuro… Sí, sería eso y punto. Como si Starrk fuera un caballo y yo su jinete le pateé con suavidad el costillar zurdo para que avanzara, respondiendo en ese momento a su pregunta y señalándole un grupo de hojas que se abría a modo de camino. Está bien, no, no quería estar más tiempo sin mis poderes ni tampoco quería admitir que los había perdido pero… ¡Joder! ¡Sin magia no tenía nada que hacer sin le pasaba algo a Starrk! Era eso lo que más me preocupaba… mi compañero humano, mi otra mitad. Mientras él tuviera su fuerza y yo mi magia, nos bastaríamos para defendernos el uno al otro, porque si a mí me herían él me cubría y viceversa pero… ¿Y si ahora lo herían a él? Era una inútil con la espada, apenas lograba empatar a un crío en fuerza. Negué con la cabeza, aprovechando que iba encima, saqué el alfanje de la vaina que Starrk llevaba al cinto y comencé a desbrozarle el camino.

Tras un rato cortando ramas y apartando las más gordas para que Starrk pudiera pasar llegamos a un punto donde no se veía nada, sólo… verde. Me bajé de su espalda y tomé su mano apretándola un poco con miedo, pero también llamada un poco por la curiosidad. Hacía rato que había dejado de sentir los pulsos, ahora sólo escuchaban los típicos sonidos de la jungla. Las serpientes se arrastraban sobre las hojas verdes caídas y se enroscaban en los troncos para acabar en las cimas de los árboles devorando los innatos polluelos de alguna pobre ave que había salido a cazar. Los pájaros no cesaban con su desafinado canto que se tornaba caótico cuando me paraba a escucharlo más de diez segundos seguidos. Cerré los ojos respirando profundamente y sentí algo, algo que… ¡Mierda! Rápidamente pateé la parte trasera de las rodillas de Starrk haciendo que se fuera al suelo y como si fuera un enemigo más le agencié otra patada en la espalda que lo hizo morder el barro, sí, me iba a reñir, pero al menos no le pasaría nada. Tal y como me temía, algo se acercaba a toda velocidad. Como si de un muñeco de papel se tratase mi cuerpo salí volando a dos metros de donde estaba originalmente, estrellándome contra un árbol de manera especialmente dolorosa, por suerte los feéricos éramos bastante resistentes – Hijo de puta… - dije más para mí que para el pobre Starrk, que en estos por momentos debería estar levantándose con una enorme cara de cabreo. De nuevo otro de esos pulsos, pero esta vez sentía que no había sido tan maligno, sino que más bien me había hecho un favor. Con cuidado extendí la mano me quedé mirando entre sorprendida y asustada. Un aura de color verde claro emanaba de ella, un aura que incluso Starrk podría haber visto si mirase. Respiré agitada y con ese mismo aura por todo mi cuerpo me puse en pie. Extrañamente ya no me dolía la espalda ¿Qué mierdas pasaba en esa jungla?

Olvidando el detalle de que ahora era una luciérnaga sobrealimentada que brillaba de un color verde insano, me acerqué corriendo a Starrk y lo miré preocupada - ¡¡Starrk!! – dije lanzándome para abrazarlo - ¿Estás bien? ¡Por favor, dime que no te ha pasado nada! – dije entonces mientras lloraba un poco sobre su chaqueta. De nuevo los pulsos volvían a estar activos, los notaba, notaba el latir de la jungla, pero ya no quería sentirlo más, quería irme de allí antes de que pasara algo más que el simple hecho de brillar. Me giré deprisa y me quedé sorprendida - ¿Y… Y el camino? – pregunté. La maleza se había cerrado a nuestras espaldas, ahora estábamos atrapados en la jungla sin cómo ni porque, sólo sabía que me sentía terriblemente poderosa, aunque no tenía modo de saber cómo le había afectado a mi otra mitad.


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Re: Tranquilidad... relajación... Y... ¡Fantasmas!

Mensaje por Coyote Starrk el Mar Sep 27, 2011 6:36 am

Ella se las había ingeniado para subirse a mis hombros, tomar mi fajón y comenzar abrirme camino, algo que no molestaba, solo daba a surgir el miedo de que me arranque un pedazo, con tal manejo de espada, pero lo gracioso, es que seguro se veía como una cría jugando a los piratas o algo así. Me molesto bastante que me tratara como un burro o una mula de carga, pero sentía algo extraño, estaba algo cansado, más de lo normal, el sexo? No…era algo extraño, como si mi energía se fuera con cada paso adentrado en esa jungla.
Caminamos durante bastante tiempo, llegando a un punto donde el camino se había acabado, Lilynett se bajo de mi espalda y tome el falcón, enfundándolo, y acomodándolo para luego tomar la mano de ella delicadamente. Ella la apretó, tenía una expresión de curiosidad y susto mezclados, que llamo mi atención; decidí preguntarle, pero, en ese momento pateo mi pierna, por detrás, haciéndome caer de rodilla y luego me empujo con el pie al fango haciendo que me estrelle de cara. No se cuantos segundos pase abajo, contra le barro, intentando calmarme y sacándola imagen de Lilynett estrangulada por mis cabreadas manos, pero que estuve un buen tiempo, es casi seguro; me levante cabreado, al menos un poco y quite con fuerza el barro de mi cara, agitado por la falta de aire, sentí los cálidos brazos de lilynett y su pregunta llena de preocupación, respondí intentando que no notara mi estado-solo…me falta el aliento-dije en voz baja y me gire, para cuando me gire, ella miraba por donde vinimos…pero…no había anda allí, y además de eso… - porque rayos..Estas brillando?-dije con una notable falta de aire, pero esta emporaba…algo pasaba, y no me gustaba


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Re: Tranquilidad... relajación... Y... ¡Fantasmas!

Mensaje por Lilynett Gingerback el Lun Oct 10, 2011 9:55 pm

Con un rápido vistazo busqué un nuevo camino, un sendero o algo por el estilo, pero ya ni los árboles eran los mismos. Eran diferentes a los que durante la ida había desramado con la cimitarra que ahora Starrk llevaba en su cinto junto con su katana. No me agradaba esa sensación de estar atrapada, y mucho menos a él, que por algún motivo parecía tener la misma claustrofobia que yo, o en este caso agorafobia, al estar “encerrados” bajo el cielo abierto. Fue su pregunta la que me sacó de mi ensoñación. Era verdad que con la preocupación por saber cómo estaba se me había ido de la cabeza –N… no lo sé… - respondí asustada al mismo tiempo que alzaba mi mano para ver el porqué de ese poder. No entendía nada y cada vez estaba más asustada. Un nuevo pulso mágico encogió mi corazón por el susto hasta tan ínfimo tamaño que cada latido era un suplicio con el que quería acabar. Me encogí un poco por el dolor y al mismo tiempo noté como algo de ese brillo antinatural que me rodeaba desaparecía con el oscuro latido que parecía provenir del corazón de la jungla. Sin pensármelo dos veces desenvainé la espada que mi compañero llevaba por mí y la empuñé temblorosa, como si esperase que de entre la maleza algo surgiera -¡Vamos! ¡Vamos maldita sea! – grité mientras dejaba escapar una lágrima por mi pequeña mejilla la cual, rápidamente, golpeó el suelo. Mi incitación no fue respondida por nada ni por nadie, sólo el traqueteo de la trémula hoja sobre mis manos rompía el silencio que ya ni los incesantes pájaros tenían valor a quebrar. Con el sonido de la maleza al ser apartada por un gran peso me giré presta a descargar con mi escasa fuerza el filo de la hoja de media luna sobre cualquiera que osara intentar dañarnos, pero nada había, nada vivo al menos, pues ahora entre la espesura verde se mostraba un claro que llevaba hasta una cueva oscura, de la cual sentía emanar los pulsos más débiles que lentamente se intensificaban –Pa… parece que es de ahí de donde viene todo. – le comenté a Starrk, sabía que él también había llegado a esa conclusión tan simple, pero necesitaba su voz para calmarme, aunque fuer aun simple “Cállate”, pero me hacía tanta falta como el aire para respirar. Una vez devuelta a él la cimitarra comencé a avanzar lentamente por el claro dispuesto por la magia negra, notando como los incorpóreos dedos de esta me acariciaban el rostro limpiándolo de las escasas lágrimas que goteaban ¿Por qué? ¿Por qué ese temor a lo desconocido? Yo, una antigua entidad más poderosa que toda esa magia, pero… claro, ahora estaba separada y la mayoría de mi poder se había diluido junto con el de Starrk. Maldita sea, tenía que recuperarlo como fuerte.

-Entremos… - le dije intentando parecer segura. Lo más acertado sería decir que al guerrero eso no le hacía ni la más mínima chispa de gracia, pero me daba igual, si algo me daba bien lo iba a enfrentar para poder superarlo. Una vez dejé de pisar el mullido suelo herbáceo para pasar a tocar con mis botas de cuero blanco el pétreo suelo de la caverna empecé a sentir más la magia de ese lugar, una magia que como un río fluía por la cueva tratando de asfixiarme con tanto caudal. Esperé a que Starrk también hubo entrado tras nosotros se cerró de nuevo el paso con la hierba, o al menos eso debería verse por detrás, pues nosotros dos sólo veíamos una pared que por más que atizamos nada, no se rompía ni cedía, ni tan siquiera contra la brutal fuerza de Starrk. Tras un largo suspiro de aceptación y un abrazo cálido a mi otra mitad para calmarlo y calmarme me atreví a dar los primeros pasos. Mi brillo verde insano era bastante como para iluminar lo que parecía un largo túnel sin más final que la oscuridad, y ahí dentro los pulsos eran menos intensos, aunque tenían su foco por arriba, como si hubiera algo ahí que buscase escapar. No sabía porque había hecho todo eso, porque estaba poniendo en riesgo la vida de Starrk y la mía también, pero era una sensación agradable esa de la aventura, y ante todo la sensación de tener cerca a alguien que me quería, que me amaba y que me iba a proteger pasara lo que pasara.


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Re: Tranquilidad... relajación... Y... ¡Fantasmas!

Mensaje por Coyote Starrk el Miér Nov 09, 2011 7:19 am

“No lo sé” refregué mis ojos un momento y mire alrededor…-no lo sabes…-dije mirando alrededor, estaba perdido, no había camino por donde habíamos venido, no había ramas cortadas… no había nada-sabes dónde estamos?-respondí intentando calmarme, estaba muy agitado y mi cuerpo no se sentía igual, mire a Lilynett y esta pareció encogerse de dolor- Lily! – me acerque preocupado-estas bien?- acaricie su cabeza lentamente, parecía alterada y mi sospecha se confirmo a los pocos segundos; tras acercarme ella tomo su espada de mi fajón y la movió temblando, gritando asustada-Lily cálmate!- dije preocupado, algo parecía alterarla y mucho…y lo peor, es que yo no podía ver nada, acaso era algo que solo ella podía ver, o sentir?.... tenía claro que sus poderes mágicos eran mayores a los míos pero, no pensé que a tan división. La vi girarse bruscamente hacia la nada y no pude evitar, la abrase-cálmate…. Estoy aquí-le dije, pero ella seguía algo afectada; seguidamente camino hacia al frente, yo lo hice a su lado, con precaución, observando el paisaje extraño y lleno de maleza. Más abajo, había un claro junto a una cueva, algo sombría, algo extraña -–Pa… parece que es de ahí de donde viene todo. – dijo ella, yo la observe preocupado y le dije- vamos? … - una pregunta estúpida, pues ella tras decirlo comenzó a dirigirse ahí. Cada paso que daba parecía que subía una montaña corriendo, me faltaba el aire lentamente, era como si mi vitalidad fuera robada, lentamente; comencé a sentir todos esos sentimientos de mi pasado, cada soledad, cada tristeza, que era ese lugar?...

Tras llegar a la cueva oscura, y fría; nos adentramos, solo para quedar atrapados como ratas- pero que- dije al ver que detrás nuestro la jungla se hubiera escondido y la piedra solida se había formado, como si nada hubiera estado ahí –carajo no carajo!!! –patee varias veces la piedra, pero no se rompía- que…está sucediendo lily…-murmure y me gire-lily? – para cuando me gire ella me abraso y suspiro, como calmándome…yo acaricie su brillante cuerpo y medio sonreí, olvidándome de mi falta de aliento por momentos –Lily…- ella solo se giro y comenzó a avanzar, brillando como si de una antorcha verde extraña se tratase. Cada paso que dábamos la oscuridad nos arremetía mas, yo solo podía ver un poco, por el brillo de lilynett, pero igual me preocupaba que algo la atacase… no sabía donde estábamos, peor era obvio ya que algo había... y debía… debía..-lily-mis pensamientos se comenzaron a apagar y caí desmayado, me faltaba el aire, demasiado...


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Re: Tranquilidad... relajación... Y... ¡Fantasmas!

Mensaje por Lilynett Gingerback el Mar Nov 15, 2011 2:56 pm

El avance, ya de por sí lento, se vio interrumpido por el estado enfermizo de Starrk, que tal y como estaba no podía hacer demasiado el pobre. Rápidamente volví sobre mis pasos y me situé a su lado agarrándolo como podía y poniendo uno de sus brazos sobre mis hombros, rodeándole la cintura para sostener su peso, de manera casi inútil dada mi poca fuerza, y tratando de sacar fuerzas de donde no las había, no podía dejar que Starrk pereciera allí… yo… yo no lo soportaría, no sería capaz de aguantar aquello. Con suavidad, me acerqué a su rostro lo besé con fuerza en un intento porque recuperase las fuerzas, maldita sea, algo tenía que haber que yo pudiera hacer: -S… Starrk… ¡Eh! ¡No te duermas maldito vago! – Grité con todas mis fuerzas, dejando que mi voz se escuchara en parte rota por el llanto que ahora recorrían mis mejillas, no podía dormirse, era lo peor que podía hacer en ese lugar: -¡Despierta joder! – le grité mientras que, con un esfuerzo supremo, avanzaba unos metros cargando casi la totalidad de su peso. De nuevo el lento avance de nuestros pasos se vio interrumpido por algo, pero esta vez no era, por suerte, ningún desmayo, sino el final del camino. El tenue verdor que desprendía mi cuerpo me dejaba ver una enorme piedra bloqueando el camino, tenía grabadas unas palabras, pero no sabía que ponía, puesto que estaba escrito en un idioma que desconocía. En esos momentos era yo la que necesitaba apoyo aunque no lo demostrara. Como podía me estaba tragando mis lágrimas, mis ganas de gritar y de pedir que nada de aquello fuera así… Era el fin, o encontrábamos rápido una salida o moriríamos allí… bueno, al menos estaría con él.

-Je… Por una vez te pediré algo que te gustará. – le dije a Starrk mientras me arrodillaba para dejarlo recostado en la pared – No te muevas de aquí… para nada, yo no tardo. – añadí después, levantándome y sacudiéndome el polvo. Los latidos de ese mágico corazón que me había llevado hasta la fatídica cueva no dejaban de escucharse y de sentirse en el ambiente, como si me llamara pero.. ¿¡A dónde!? Durante unos momentos me quedé quieta, cerrando los ojos y tan sólo dejando que aquellos latidos me guiaran. Sin poder ver nada de lo que me rodeaba comencé a avanzar hacia delante, en dirección a la roca inscrita, y con lentitud acaricié su superficie en busca de algo que me permitiera abrir alguno de los caminos. Tras unos minutos de búsqueda infructuosa finalmente di con que una de las letras del desconocido idioma tenía un relieve oculto, como una cara que no se podía ver pero sí sentir. Sin pensármelo dos veces ni tampoco tener en cuenta las consecuencias, apreté dicha cara oculta y me quedé con el dedo allí unos segundos, esperando ver lo que ocurría ¿Moriríamos? Esperaba que no. Al cabo de un par de segundos más escuché el sonido de engranajes moverse uno sobre otro haciendo moverse un mecanismo que por lo visto llevaba mucho sin ser activado, pues al engranarse sonaba como oxidado, desgastado, pero no duró demasiado esa sinfonía de metal contra metal y diente contra diente, finalizando con un seco golpe al chocar una pesada roca contra el suelo, a escasos centímetros de mí. Cuando abrí los ojos pude ver, fascinada, como unas largas escaleras de puro mármol se extendían entre yo y Starrk, de tal modo que ambos las podíamos ver, no sabía dónde llevaban, podía ser mejor, pero no peor que quedarse allí a esperar una muerte segura.

-¡Venga! – Dije moviendo de nuevo a Starrk, esperando a que se pusiera en pie y cargándolo como pude al igual que la otra vez. La ascensión de los peldaños fue, cuanto menos, complicada, por no decir casi imposible, pero finalmente llegamos al último y yo me dejé caer agotada sobre una alfombra de tonos rojos bastante cuidada, con diversos grabados hechos en oro y plata: -¿Dónde… estamos? – pregunté mientras que me ponía en pie, era como si aquella casa me hubiera devuelto las fuerzas, las ganas de vivir o más bien las de salvar la vida de mi compañero, al cual no había vuelto a prestar atención desde que entráramos en ella. Nos encontrábamos en una habitación espaciosa, bien decorada con cortinas de terciopelo en los altos ventanales y muebles de pura madera de roble tallada a mano. El olor característico de las cosas viejas inundaba toda la sala, y el polvo se había adueñado de todo menos de la enorme cama que reposaba justo al final de la estancia. Era una cama grande, hecha para dos personas o más, puesto que podían caber dos o tres como Starrk sin demasiada dificultad, cubierta con sábanas de color rojo pálido, casi rosa, y por encima unas finas cortinas de color rosado que transparentaban en parte las almohadas grandes y apetecibles: -Vamos… Descansaremos un poco. – le dije a Starrk mientras que tiraba de su mano para llevarlo hasta allí. No era precisamente lo más seguro, puede que incluso fuera una locura, pero ambos estábamos cansados, necesitábamos tumbarnos un rato y relajar tanto la mente como el cuerpo, y dado que dentro de la casa los latidos habían cesado no consideraba que hubiera nada por lo que preocuparme, bueno, sí, por la vida de mi otra mitad.

{Mientras tanto, aunque la feérica no pudiera escucharlo por culpa de encontrarse bajo la influencia de la morada maldita morada, tras la puerta de la lujosa habitación donde se encontraban se podía escuchar con claridad el sonido de cadenas arrastrándose, lamentos inhumanos del hierro que se extendían por todo el lugar. Se escuchaban también salvajes golpes contra las paredes y pesados pasos por encima de sus cabezas, incluso algún que otro rugido que llegaba a la habitación, pero nada que pudiera disturbar el sueño de la “pequeña” Lilynette, que parecía haber caído rendida mucho antes que su compañero. Ninguno de los golpes azotaban la puerta de su habitación, como si estuviera protegida por algo, pero sin embargo sí que llegaban los sonidos de golpes en las cercanías, y al mismo tiempo, la feérica dejaría de emitir ese brillo verde insano, por fin parecía desaparecer, al menos para ella, pues ahora le tocaba al humano, el cual notaría sus fuerzas volver a él multiplicadas por tres, un poder que jamás había sentido, una capacidad que desconocía hasta el momento. Ahora, el cuerpo de Starrk, brillaría en un tono azul como el de su alma. ¿Qué podría significar aquello?}


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Re: Tranquilidad... relajación... Y... ¡Fantasmas!

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