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¡Mercenarios a la fuerza!

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Re: ¡Mercenarios a la fuerza!

Mensaje por Aliara el Mar Ago 30, 2011 5:31 am

Aliara se dejaba embriagar por la esencia mágica expuesta como un gran show de colores, cantos y alegrías contagiosas entonadas frente al gran árbol, la pequeña quiso extender los brazos y moverse como si fuera una rama mecida por el viento al ritmo de las canciones, abrir la boca y acompañar en el cántico aunque seguramente no pudiese seguir la letra.

Era una fiesta, y como en toda fiesta había que participar.

No obstante...

No abrió los labios, no alzó los brazos, ni bailó como tenía pensando. Solamente levantó sus pequeñas alas acompañadas por sus cejas frente a la sorpresa que le produjo la forastera con la quien gustosamente había intercambiado palabras, aunque no era un cambio equitativo puesto que Elena a penas pudo responderla algo, Aliara ya la consideraba una buena persona, y si conversaban un poco más se daría la imprudencia de la ingenuidad de considerarla amiga; lo cual solo sumaba más palabras por parte de la pequeña. Aliara escuchó las palabras de Elena mordiendo su labio inferior al ver el gesto de esta que insinuaba silencio, decía también que le llamase Martina... oh, ¿era un juego?. Ya lo entendía, como Aliara le había tomado por sorpresa la primera vez ahora era el turno de ella hacerlo.

-Está bien Elem... Mmartina -Respondió encantada volviendo la vista hacia ella con una sonrisa -Entonces yo me llamaré... Hum... Mnemea, sí, Mnemea, así se llamaba una muchacha drow que vino del bosque pérfido hace un tiempo al hogar de mi maese, ¿sabes? hacia magia muy extraña, oscura... y dolorosa... , después mi maese cuando se enteró la echó de inmediato de la casa... lástima, me había prometido un regalo a cambio solamente de un poco de sangre...-

Y pasado un rato de suspenso se río más para si misma que para su acompañante como si recordara algo divertido para luego llevarse las manos hacia atrás enlazadas en su espalda alzando la cabeza y volverla a fijar en el gran árbol.

De pronto sus sorpresas se acumularon cuando el Ents despertó de su descanso y comenzó a hablar y homenajear a las pequeñas criaturas, los feéricos, que querían a la naturaleza también mirando esmerado el gran árbol. Y el juego se ponía cada vez más interesante... era como una lotería, de entre tantos podían ganar solo unos pocos, Aliara cruzó los dedos al tiempo que murmuraba.

-Que salgan Martina y yo, Martina y yo, Martina y yo...- Y cuando el árbol las nombró casi salta de emoción extendiendo los brazos para abrazarse a Elena-¡Fuimos elegidas! ¡lo fuimos! ¿no es genial? -Inquiere mirando con ojitos brillantes a la humana ignorando que también había quedado en el grupo el horigue de los temibles tentáculos y dos personas que por su misterio resultarían interesantes para Aliara, al menos esta se había quedado un tanto callada pensando... pensando en muchas cosas, más bien preguntándose de todo referente al por qué les habían escogido, y cuando el silfo que el guiaría apareció no evitó sacudirle una manito como de bienvenida por lo emocionada que estaba.

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Re: ¡Mercenarios a la fuerza!

Mensaje por Zyrxog el Miér Ago 31, 2011 10:32 pm

Canticos, música que alegraba el alma, magia que fluía por el aire como una fragancia dulce, sonrisas que los silfos y hadas regalaban a los viajeros … con cada instante la abominación tan solo deseaba convertir ese bosque maldito en una marchita ciénaga, y ver como gritaban con esas voces agudas las alimañas que lo rodeaban, con cada segundo que pasaba sentía que sus viseras se retorcían entre odio y desagrado, mas por suerte no demoro mucho en que un suceso atrajera su atención, un enorme Ent al cual no había considerado importante comenzaba a moverse y a recitar algunas palabras, el tono de su voz tan solo era la de un ser muy antiguo y por lo tanto un habitante de ese lugar centenario, sus palabras hablaban de un festival, de unos elegidos, su mano comenzó a moverse entre los presentes, el primero fue uno de los inferiores que habían en la taberna, extrañamente uno a uno de los presentes que habían estado en ese lugar ahora eran señalados, la humana “Elena” también junto con una mocosa que parecía extasiada en ese ambiente tan … alegre como podría decirse, no hubiera sido interesante aquella selección, si no hubiera sido por que el rugoso dedo del Ent apunto hacia la abominación, un murmullo se escucho, algunas de las alimañas aladas conversaban entre sí mientras que un leve sollozo podría escucharse, su mirada se dirigió hasta ese lugar encontrando a la misma hada que le había indicado el camino, esta estaba aterrada y negaba con su cabeza con fuerza y desesperación.

La aberración miro de reojo a la desgraciada criatura, mas no tenía importancia para él, tan solo siguió el camino que era señalado a los demás elegidos, el camino era un pequeño e irregular pasaje bajo las raíces de el gran árbol, ese lugar húmedo y lleno de magia hubieran sido demasiado agradable para la criatura, mas esto era totalmente contrario a la realidad, la magia que fluía por el árbol no era afín a su ser, era magia llena de bondad y sentimientos dulces, como si a una vaca la hubieran alimentado con azúcar y su carne fuera dulce y correosa, el camino era iluminado por dos esferas que seguían a los elegidos, entre el caminar escucho algo de la conversación infantil de la humana y la mocosa, no parecía con emaciada lógica, pero no podía negar que tarde o temprano tendría que examinar a fondo el cuerpo de los presentes, una luz surgía de el final del pasillo, mas cuando por fin pudo terminar de salir de ese pasaje se encontró con una pequeña sala, no demasiado grande sino mas bien minúscula y baja, los guardias alrededor eran simples alimañas que revoloteaban entre los presentes, frente a la abominación estaba uno de los inferiores hablando con una hada, al aparecer la aberración era la única criatura que no poseía una de esas alimañas y realmente era un alivio para el, mas aquello no duro demasiado, a sus oídos escucho el llanto, frente a si un silfo traía a la misma hada que le había guiado, mas esta parecía que estaba a punto de entrar en un ataque de locura por la terrible experiencia que representaba el hörige, por suerte para ella o quizás para los demás presentes el silfo la dejo y fue a esconderse tras el mismo inferior que había visto en un principio.

Entre las ropas de la aberración un bulto comenzó a moverse, reptando entre los pliegues de la ropa, hasta que entre los de una de sus mangas la boca llena de dientes afilados y de la cual constantemente escurría baba, surgió, la babosa se deslizo por la ropa de su amo hasta situarse sobre su hombro, era una visión desagradable, y más por que con su paso la baba tomaba un color verde fluorescente que perduraba con los minutos, su boca se abría y cerraba, dejando que un leve chillido escapara, un sonido que solo para la criatura tenía sentido, ya que extrañamente tenía un vinculo con ese ser, la aberración negó con su cabeza, haciendo que sus tentáculos se movieran igual, y dejando salir un susurro bajo esos largos apéndices, hecho de carne y tendones.

-Mientras nos sean de utilidad… mas después podrás comer todo lo que te plazca…-

Aunque extrañamente no había pronunciado mas palabras las hadas sintieron un escalofrió en sus espaldas, el espectáculo que algunas habían visto en la taberna era suficiente como para una vida de pesadillas, la pequeña hada que se había ocultado tras el inferior temblaba de miedo y no dejaba de llorar, repitiendo una y otra vez entre palabras inentendibles, por lo menos para quien no fuera silfo u hada “La baba… me va a comer… me va a comer… me quiere muerta… tentáculos… no… no… NO!!!” mientras caia en una crisis nerviosa




Patetico  Invitado no eres mas que un inferior ... una alimaña que deberia de pisar con mi pie


I Eat Your Brain Muajaja




Llevo varios cadaveres a mis espaldas: Rue, Elena, Aleria, Jack Cross, Erik, Fayt Reeden, Malblung Anwarünya, Lairë Tinúviel, Naerys, Björki Gotriksson, Sheoldred, Silence, Ferenec, Iosif, Tuxy, Light Yagami, Vanegan, Jarko, Hans Stoker ... quizas el proximo seas tu Invitado
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Re: ¡Mercenarios a la fuerza!

Mensaje por Invitado el Jue Sep 01, 2011 3:27 am

“Perfecto…”Dijo entre pensamientos, dibujando la reconfortante sonrisa que esperaba conseguir tras el acuerdo que entre ambas se había pactado en tan sencillas palabras. Soltó el brazo de la pequeña, pues ya no necesitaba retenerle pues estaba segura de que permanecería cercana, sin embargo, Elena no podía negar que su encuentro no había sido el más deseado, pues si de contradicciones se trata, ellas formaban la mejor definición: Por un lado estaba la joven Humana, de presencia silenciosa y deseos de tranquilidad y por el otro la muchacha alada, que hablaba mucho y yacía deseosa de diversión.

No obstante, a pesar de toda su sofocante actitud, Elena reconocía un ser bueno e inocente del cual no esperaba más que sonrisas y buenas historias, pues no le daría mucho más. Suavizó la mirada y tras dejar que la pequeña siguiera su plática dejó su atención en lo que ocurría en aquel círculo de Hadas y Silfos, donde un Ent, viejo y pasivo, se dirigía a todos los que habían asistido a su simpática reunión de seres mágicos, extranjeros y… Seres como Zyrxog.

Fue entonces que comenzó a señalar y todo lo que creía un simple juego se volvió muy real y desagradable cuando la astillosa mano del ser la indicó junto a una ligera descripción. No. No había sido un honor. Era el presagio de un mal mayor, lo cual comenzaba a ocurrirle de manera bastante frecuente. Observó a Aliara de manera inexpresiva, aún negándose a creer la decisión que el Ent había tomado y es que mágicamente había sido seleccionada para… algo. Así de sencillo había sido. Se llevó una mano al rostro, esperando despertar de su desánimo -si es que no se trataba de una pesadilla de la cual también pudiera despertar- y suspirando por su buena suerte, simplemente respondió…

-
Sí. Lo es…

Guiadas por el paso de un Silfo fueron conducida por un estrecho camino de aspecto húmedo y misterioso, sin embargo, el paso seguro de su guía las hacía ir despacio y sin peligro de tropezar, siendo además advertidas por la presencia de unos destellos. Podía sentir que la pequeña seguía a su lado, por lo que avanzó con mayor libertad, no obstante, una serie de murmullos guturales y rasposos se escucharon a sus espaldas, consiguiendo acelerar sus latidos de manera violenta, optando por acelerar voluntariamente el paso, avanzando ya muy cerca de las espaldas del Silfo, obligando a este a moverse con mayor velocidad.

Fue entonces que llegaron a un salón, más bien pequeña habitación donde ya había llegado gente. sin embargo, su preocupación era demasiado letal como para prestar atención a algo distinto. La criatura había conducido sus pasos también hasta ese sitio. Entonces se quedó frente a la Divium, posando las manos sobre sus hombros.

-
No te acercarás a esa abominación, no me preguntarás el porqué a menos que no esté cerca de nosotras. -dice en un susurro, soportando la tentación de observar a Zyrxog, negándose a dejar su mirada de terror a la vista de él. -Y por cierto, no mencionarlo en voz alta. Mucho cuidado con esa boca libera curiosidades ¿Está bien?

Y volvió a sonreírle, a pesar de que la angustia en sus ojos era evidente, no obstante, su plan resultaba tener un objetivo un tanto sencillo. Tan sólo pedía que la pequeña conservara su cráneo intacto.
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Re: ¡Mercenarios a la fuerza!

Mensaje por Garrick el Jue Sep 01, 2011 3:51 am

- Hay días en los que es más difícil, pero por lo general la vida pasa tranquila, pocos son los que me molestan e incluso los que se acercan, por lo que puedo pasar de pueblo en pueblo sin ser molestado.

- Debe de ser una vida complicada, se escucha como un sitio demasiado solo.


- No lo había pensado, es probable que en momentos me encuentre solitario, pero en esos instantes, pienso en alguien especial que no puede escapar de mi mente, una mujer que conocí hace mucho tiempo, por cierto, hemos estado hablando y aun no pregunto tu nombre, disculpa mi descortesía.

- Eso… es cierto, al contrario, he sido yo la que no me he presentado, permíteme, mi nombre es Lilian y ahora que nos hemos presentado correctamente, ¿puedo preguntar?, ya que tu tono me intriga, ¿estas enamorado?


- Esa es una pregunta un tanto personal, ¿no te parece Lilian?, pero te responderé lo mejor que puedo, tú, eres mujer, obsérvame detenidamente y dime, ¿lo estoy?

Una pequeña sonrisa iluminó la habitación, un rayo de luz que provenía de la bondad de aquel ser, era extraño, intrigante y por supuesto, peligroso, entre más conocía a Lilian, más buscaban mis manos la herramienta de su salvación, pero aquella ciudad, aquella fortaleza de la corrupción del mundo me daban esperanzas, pues aquella hada de elegante figura, tez clara, ojos color almendra y cabello castaño que caía sobre sus hombros en delicadas olas que acariciaban el mundo, estaba a salvo, siempre que estuviera aquí, estaba a salvo.

- Promete algo Lilian, ¿si acaso puedo pedirte algo tan extraño?, nunca dejes que este mundo te cambie, jamás recorras las sendas que otros hemos elegido, porque veras, para las personas malvadas no hay esperanza, pero para ti que eres buena, no dejare que la maldad del mundo te corrompa.

- Pero, ¿a que viene ese comentario señor Garrick?, Oh, todos han salido, debemos apurarnos, la ceremonia, no hay tiempo, debemos, por favor, es obligatorio para todos, sígame.

El desconcierto se quedo así en el aire, no hubo respuesta de ningún lado, y mientras aquella hada me arrastraba apresurada por un mundo de magia que yo no comprendía, un sitio de belleza que yo no disfrutaba, yo solo podía pensar en que había encontrado un alma pura y que la misma, de entrar en contacto con el mundo, sería destruida, eso hacia que sintiera ganas de gritar, destruirlo todo, para que aquel espíritu, no conociera nunca el descontento de enfrentarse a la amarga realidad del mundo.

Prácticamente no vi las luces, el camino, los viajeros rezagados que nos acompañaba y a los cuales rebasábamos en un arrebato que, por el comportamiento sereno que Lilian había mostrado hasta el momento, no era propio de ella.

- Mil perdones, es solo que tengo un presentimiento, sé que esta vez seremos nosotros.

No lo entendía del todo y por un momento, seguí sin entenderlo mientras el festival y el cantico inundaban el mundo, mientras el Ent se elevaba, se movía y hablaba con la multitud, mientras los viajeros fueron uno a uno nombrados como elegidos, pero cuando yo mismo fui nombrado, Lilian saltó de emoción solamente para serenarse momentos después y mostrar su más exquisita y natural sonrisa.

- Lo ve señor Garrick, sabía que este año seriamos elegidos, tenía un presentimiento con usted, por favor, acompáñeme si es tan amable.

Sin duda su comportamiento era un tanto errático, pasaba de la más digna parsimonia al júbilo pueril y viceversa, era todo un espectáculo.

- Nunca tuviste intenciones de dejarme ir, ¿cierto?

- Veo que es muy listo señor Garrick, no, nunca las tuve, desde que lo vi, supe que usted era especial.


- Mi señora, espero sinceramente que no se arrepienta de su decisión.

La habitación que nos aguardaba ya se encontraba casi llena, era pequeña y estaba precedida de un camino no demasiado confortable, pero ahora ya estábamos ahí, para bien o para mal, había sido elegido y de cualquier forma si intentara negarse ¿realmente dejarían ir a un elegido?, la amabilidad era un extraño metal para empuñar contra la garganta, pero esta vez, parecía funcionar.

- Buenas Noches a todos, es un placer “elegidos”, por cierto ¿alguien sabe para que?

La capucha cayo de nuevo dejando ver mi rostro, después de todo, con aquel hombre lleno de tentáculos, seguramente nadie notaria unas cuantas cicatrices.
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Re: ¡Mercenarios a la fuerza!

Mensaje por Egates el Jue Sep 22, 2011 10:48 pm

Uno a uno los invitados luego de haber sido seleccionados por el gran Ent fueron llegando a la estrecha sala donde se llevaría a cabo probablemente la parte más importante de la celebración.

¿Que irían a recibir ahí adentro? ¿Qué cosas les dirían los feericos?

Probablemente preguntas sin respuestas ya que como en toda historia el antagonista debe hacerse presente y claramente esta no es la excepción, pero aún no llega el momento.

Tras unos segundos de espera un personaje bastante importante para la ciudad feerica haría acto en escena. Nada más ni nada menos que la misma reina de Tek-nur, una poderosa hada de hielo en su tamaño original, apenas unos treinta centímetros de alto, vistiendo vestidos de color que hacían juego con su elemento y un grupo de cinco silfos como escolta.

Spoiler:

Los invitados entonces se harían a un lado de la habitación quedando frente a frente con los silfos y la reina quien además de los silfos iba acompañada por un humano bastante parecido a Egates pero a simple vista algo más ¨enclenque¨.

Segundos después, el techo conformado por las mismas raíces del gran árbol sería arrancado por un tercer invitado, considerablemente más grande que los que estaban ahí reunidos. Se trataba del Ent quien había llegado justo a tiempo para presenciar la ceremonia como era de costumbre.


– Bien, veo que ya estamos todos. ¡Muchas gracias por asistir a tan importante ceremonia! Espero sinceramente que nuestros queridos ciudadanos les hayan brindado una acogedora bienvenida – Diría la reina antes de comenzar con la ceremonia mirando a cada uno de los presentes con una sonrisa de lado a lado.

Lamentablemente, aquella cálida bienvenida comenzaba poco a poco a volverse cada vez más ardiente, cosa que al cabo de unos pocos segundos cada uno de los ahí reunidos comenzó a sentir.

– Algo no anda bien, reina mía. Mejor dar un alto temporal a la ceremonia, presiento que uno de los invitados no ha venido con buenas intenciones – Acotaría rápidamente el gran Ent, pero su sugerencia llegó algo tarde.

Probablemente ninguno de los invitados alcanzaría a verlo, el personaje encapuchado que no había mencionado palabra alguna desde el comienzo saco un objeto misterioso de su bolsillo y prontamente tanto él como la reina habían desaparecido del lugar dejando como único rastro unas misteriosas llamas que comenzaban a tomar lugar en toda la habitación.

Misteriosas eran estas llamas ya que no harían daño alguno al gran árbol, pero si alcanzaría a quemar algunas cuantas ramas del Ent y a todos los silfos que ahí se encontraban exceptuando al elfo que había llegado junto a la reina y los demás invitados. No podrían hacer nada para salir, las llamas no les harían daño pero además una barrera mágica los mantenía encerrados sin importar cuantas salidas encontraran. Los invitados estaban a centímetros de las llamas y solo podían sentir el calor que estas emanaban además de escuchar los gritos desesperados de los silfos que se derretían y acaban muertos uno por uno. Gritos de dolor quedarían probablemente grabados en la mente de todos los invitados que sobrevivían luego de media hora momento en el cual las llamas cesarían y varios guardias silfos entrarían para encontrarse con la horrenda sorpresa.

__

Off: Indicaciones y demás en tema off rol. Reanudamos la partida ^^
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Re: ¡Mercenarios a la fuerza!

Mensaje por Garrick el Vie Sep 23, 2011 10:26 pm

¿Es acaso que tengo razón?, tal vez no hay nada en este mundo que pueda mantenerse puro, tal vez no hay nada que pueda permanecer invariablemente bello, eso comienza a ser cierto de nuevo, aquel espectáculo no me resultaba extraño, no era la primera vez que era consumido por las llamas, pero era la primera vez que aquellas tomaban algo que en realidad me importara; por favor, no me malentiendan, no es que aquella hada fuera un ser querido, no tenia mucho tiempo de conocerla, pero si duda aquella mujer representaba para mi la esperanza de que había un lugar en el mundo donde un corazón puro y benévolo podía sobrevivir el embate de la corrupción del mundo; me equivoque y aquella equivocación acabó con esa tragedia.

La bienvenida había sido realmente amable, nunca había visto algo así, bueno, no era de extrañarse, no acostumbro llevarme con hadas, mucho menos con la realeza de las mismas, pero ahora todo había cambiado, aquella llamarada arrancaba gritos de los silfos presentes, todo era consumido por las llamas, todo con excepción de nosotros, los cuales observábamos impotentes el destino que alcanzaba inmutable a las pequeñas figuras, la muerte de Lilian se clavo a mi pecho como una daga.

Ella me observaba atónita, primero maravillada por lo que ocurría, concentrándose en su reina y observando detenidamente cada detalle, ella nunca había estado ahí, su sonrisa lo decía todo, unos ojos agradecidos intercambiaban su atención entre el espectáculo y yo, pero pronto su mirada se torno en un aterrador lamento que no podía salir de su boca, pude observar la llama acercándose, me abalance sobre ella para cubrirla con mi cuerpo, pero el fuego me ignoraba, buscaba como un predador a su presa predilecta, lamiendo con su feroz lengua a mi acompañante, ella lanzaba alaridos que no se comparaban con nada que hubiera oído, tal vez porque ella me importaba, pero aquellos gemidos tenían su eco en toda la sala, uno a uno los silfos y hadas morían a nuestro alrededor, el culpable había huido y el cuerpo de Lilian cada vez se llenaba más de fuego sin importar lo que hiciera.

- Para los malvados no hay esperanza, pero a ti que eres buena, juro que no dejare que este mundo te corrompa, llévate contigo mis esperanzas de que exista bondad y belleza incorruptible.


Entonces sus ojos se clavaron en mi, había dejado de abrazarla y su sangre ahora goteaba de mi espada, pero poco a poco era consumida por las llamas, sus ojos se veían sorprendidos, pero su lamento se había acallado, ahora sus ojos se cerraban, vacios, sin vida, sin dolor, solo el recuerdo de su brillo que se reflejaba con las llamas que habían escogido a su presa, pronto, el fuego consumió todo su ser, sentí que mi corazón se rompía, mi esperanza se había mitigado, pero tenia alguien a quien culpar, había un mago que había firmado con esto su sentencia de muerte, los gritos se repetían una y otra vez en mi cabeza y pronto las llamas se consumieron, pero a pesar de que la habitación había perdido la luz de ese fuego, mis ojos aun lo reflejaban, mi cuerpo aun lo sentía, no era la primera vez, pero en mi interior juraba que seria la ultima, ahora mi alma recordaba el oscuro lugar del que venia, la cantidad de personas que habían encontrado su fin mientras mi corazón les guardaba algún cálido sentimiento, eso se había terminado, con una simple excepción, no volvería a sentir el calor del cariño en el pecho, mis labios pronunciaron el nombre anhelado de forma tan fugaz y delicada que nadie podría haber escuchado ese nombre; los guardias entraron, deje caer mi espada en espera de que me arrestaran, sabia que no había forma de explicar lo que había sucedido, por lo que presentarse como una amenaza no era la mejor opción, especialmente si quería acompañar a la partida que iría en búsqueda de la reina, pues era obvio que no dejarían a su majestad en manos de aquel ser, trate de hablar, pero mi voz no salió como debía, trate de observar lo que hacían los guardias, pero mis ojos no podían apartarse del lugar de muerte de Lilian, trate de escuchar lo que se decía, pero el eco de los gritos aun resonaba en mi mente y me llenaba el corazón de odio.
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Re: ¡Mercenarios a la fuerza!

Mensaje por Aliara el Lun Sep 26, 2011 4:14 am

-¿Abominación?, vaya, y yo que pensaba que era ofensiva con él…-Comentó casi en susurros Aliara dando un asentimiento leve de cabeza junto con su imborrable sonrisa, era evidente que no rechazaría tal orden, aquel ser extraño y perturbador le causaba mucho temor, pero asimismo curiosidad, mas por suerte para ambas lo primero competía de mejor manera con lo segundo. Llegaron entonces a una agradable estancia, allí uno de los reunidos formuló una pregunta mas Aliara demasiado concentrada en observar a su alrededor no se dio el tiempo de formular respuesta alguna como hubiese sido lo normal en ella, tironeaba constantemente la ropa de Elena como si esta no pudiese ver lo que Aliara le mostraba, la muchacha jamás había estado en un lugar como ese, y le encantaba, todos los feéricos que acompañaron a los invitados se quedaron ahí, esperando el comienzo de la ceremonia.

Surgió entonces, como la reina del espectáculo una hermosa hada de ropa cristalina como si estuviera hecha de hielo, era pequeña, casi tomable entre las manos, pero de gran importancia en aquel pueblo feérico, la reina les dio la bienvenida mientras el Ent abría la parte superior de la estancia para asomarse como un invitado más a la ceremonia, Aliara esperaba ansiosa que se revelara el motivo por el cual fueron considerados “elegidos”, incluso temblaba de la emoción junto con su concentración que solo por esta vez estaba centrada al máximo en la reina hada sin desviarse, incluso sus labios estaban adheridos uno contra el otro, creando una línea recta perfecta, un silencio extraño y hasta podría decirse que primerizo en ella se hizo presente, a tanto así llegaba su curiosidad, que dejó de tironear las ropas de Elena y se quedó tranquila, aguardando.

Pero de pronto el clima se volvió tórrido, la pequeña comenzó a abanicarse con las manos, una gota de sudor corrió por su frente, sofocada entonces se comenzó a sentir.

-¿Es parte del espectáculo? –Inquirió rompiendo al fin su mutismo impuesto, no obstante su respuesta sería negativa, unas llamas intensas comenzarían a rodear el lugar, el hada reina había desaparecido, pero aquello no era el peligro mayor, todos los feéricos chillaban asustados, sin poder evitar estos que el fuego les atrapara y acabara con ellos, la pequeña alzó el brazo en pose dramática, desesperada, intensamente asustada, vio entonces cercano a ella un silfo que trataba de salir del fuego que lo rodeaba, la pequeña sin pensarlo dos veces siquiera corrió hacia este, agitando su brazo, con los ojos brillosos propios de las lágrimas que quieren asomarse inevitablemente, se lanzó entonces hacia el fuego, sin importarle ser consumida igual por este, lo único que quería era salvar al silfo, más el fuego no le hizo daño alguno, estaba caliente pero no quemaba, arañó entonces aquel fuego “ficticio” tratando de agarrar al silfo, pero este terminó siendo tragado por la intensidad de las llamas, muriendo carbonizado.

-¡No!-Gritó desesperada llevándose después las manos contra los oídos frente los inminentes gritos de socorro proferido por los feéricos que rodaban alrededor de su cabeza como queriendo chocar contra ella, sacudió la cabeza sintiendo las lágrimas tibias rodar por sus mejillas, sus piernas temblaron y cayó de rodillas frente aquel fuego intenso, no pudo hacer nada para salvarles, todos perecían y ella allí, impertérrita, de manos torpes que ni estando frente a una vida pudo recuperarla. Quedó así, ahogada de tristeza y desesperación hasta que el fuego se esfumó, entonces secó sus ojos con la manga de su ropa, sentía todavía aquel nudo asfixiante en su garganta, que raspaba y le recordaba el llanto anterior, para ya no quería seguir llorando, miró implorante al gran Ent como si este pudiese revivir a los feéricos que fueron consumidos.

-No fue divertida la… broma… porque…¿es una broma…? ¿verdad? ¿es parte del show, no es así?..¿lo es…? ¿cierto?... ¿¡Cierto!?–

Tragó una bocanada de saliva mirando intensamente al Ent después de aquel comentario que acabó en griterío, luego alternó su mirada a Elena como si esta fuese a corroborar sus palabras, su mente infantil no quería asimilar lo que había sucedido, pero su racicionio se imponía a decirle la verdad. Llegaron entonces los guardias…

-Llegan tarde…-Murmuraría con un extraño rencor en su voz, una sonrisa torcida, un rostro sombrío y un leve temblor en su cuerpo.
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Re: ¡Mercenarios a la fuerza!

Mensaje por Zyrxog el Jue Oct 06, 2011 2:48 pm

La vida es tan frágil, que con el simple cambiar de los vientos esta se extingue, como una vela luchando contra la tormenta, la luz que desprende cada vida puede desaparecer tan solo con desearlo, que sucederá en los salones de los dioses, donde cada existencia está representada por una pequeña figurilla, que sucederá cuando la muerte saga tantas vidas, ¿acaso aquellas minúsculas estatuas se vuelven polvo, extinguiéndose como lo miserable que son? … acaso los dioses lloran por esas lumbres que se vuelven cenizas sin vida, sin futuro, sin destino… son preguntas que uno debe de preguntarse tras ver aquella muerte… la guerra, la peste…. Enfermedades e incluso la mano de los propios mortales… patética existencia.

Aquellas miserables criaturas parecían estar en un ambienten que pocos aceptaban, los presentes…. O mejor dicho aquellos elegidos por el Ent estaban reunidos, sus personalidades distaban tan disparejas como los valores de un elfo y un enano, y aun así debían de compartir ese momento sin asesinarse o por lo menos la aberración debía de permanecer calma, la mocosa parecía prendida de la inferior, mas esta sabia como era aquel ser que solo se rodeaba de muerte y entre palabras y susurros decidió proteger a la mocosa, sería divertido arrancársela de sus dedos y abrirla en canal frene a sus ojos …. O aquella seria la intención de la abominación, pronto llegaron más, el Ent surgió desde entre las raíces y la corte real de aquellas alimañas apareció, la reina o por lo menos eso era lo que quería demostrar, aunque solo parecía una mosca con mucha basura encima, la abominación jamás había comprendido que buscaban los inferiores usando tales atuendos, valorando aquello que llamaban belleza estética, no eran de utilidad y por lo tanto no eran de valor para la criatura, mas había que soportar, por lo menos no pudiera obtener el suficiente material con el que trabajar, la mosca adornada comenzó a hablar, dando la bienvenida …. Cosa que irrito a la aberración de sobremanera, mas como si el Ent sintiera la muere que rondara el lugar intento hablar con ella, con terribles resultados, tanto el ultimo inferior que había entrado junto a la mosca desapareció ante los ojos de los presentes… pero más que ello fue el fuego que empezó a propagarse por las raíces.

Aunque la abominación sentía calor no eran las llamas en si lo que sentía, los gritos que comenzaban a resonar entre el fuego eran más que notorios, mientras se podía ver a aquellas alimañas siendo consumidas por el fuego, estas intentaban volar lejos de las llamas, pero sus alas eran devoradas por estas y gritando en agonia y dolor caian hacia el fuego que las calcinaba lentamente, se podía escuchar que pedían ayuda, socorro, algunos de los aventureros se atrevieron a ayudar a esas criaturas, pero era inútil, su destino era morir, dejar de existir y principalmente servir como un desahogo para la bestia, de reojo pudo ver como uno de los propios aventureros asesinaba a la alimaña que lo habia guiado, quizás por desesperación, por costumbre de asesinar a los que lo rodeaban o por darle una muerte rápida a la criatura, que importaba fue un expectaculo agradable …. Sumamente agradable el ver la hoja atravesar a la indefensa criaturita y dejar que su cuerpo fuera consumido por las llamas.

Extrañamente la abominación simplemente cero sus ojos, mientras escuchaba con deleite aquella sinfonía de gritos y agonia, caso podría decirse que le mismo actuaba como un director de orquesta moviendo los tentáculos lentamente mientras con cada movimiento un nuevo grito desgarrador surgia de aquellas gargantas devoradas por el fuego, mas los gritos comenzaron a opacarse, a silenciarse hasta no ser mas que recuerdos, la abominación abrió sus ojos y vio el suelo, los diminutos cadáveres estaban regados por todo el piso, pequeños cuerpos calcinados y con rostros de dolor y miedo, la abominación casi reia ante el espectáculo, disfrutando el olor de desesperación que habia dejado el fuego, mas pronto llegaron los silfos, guardias armados, el espectáculo que vieron superaba con creces cualquier pesadilla que hubieran soñado, los aventureros estaban intactos, pero los pequeños seres mágicos habian dejado de existir y la reina habia desaparecido.




Patetico  Invitado no eres mas que un inferior ... una alimaña que deberia de pisar con mi pie


I Eat Your Brain Muajaja




Llevo varios cadaveres a mis espaldas: Rue, Elena, Aleria, Jack Cross, Erik, Fayt Reeden, Malblung Anwarünya, Lairë Tinúviel, Naerys, Björki Gotriksson, Sheoldred, Silence, Ferenec, Iosif, Tuxy, Light Yagami, Vanegan, Jarko, Hans Stoker ... quizas el proximo seas tu Invitado
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Re: ¡Mercenarios a la fuerza!

Mensaje por Egates el Dom Oct 09, 2011 11:20 pm

– Si me equivoco con uno, me equivoco con todos. Guardias, ¡destierren a estos sujetos de la ciudad, no pueden volver a entrar jamás a esta! Y entre ustedes, irán a buscar a la reina para salvarla luego de haber asegurado que los demás ciudadanos no corran peligro. ¡He dicho! – Serían las últimas palabras que escucharían los invitados del Ent.

Entonces y sin dudarlo, los guardias silfos tomarían su forma humana y con espadas por la espalda e inmovilizando a Zyrxog con hilos mágicos se llevaron a los invitados fuera de la ciudad de Tek-Nur. Una vez estos fuera, la puerta fue cerrada. Cualquier cosa que pudieran haber dicho en el camino habría sido ignorada por cualquier autoridad de la ciudad.

Empero la historia no acaba ahí, de hecho no había hecho nada más que comenzar.

Unos minutos antes de salir de la ciudad:

Mientras los guardias se llevaban a los recientemente exiliados, dos guardias más, los que estaban vigilando la entrada, se encontraban heridos en gravedad y tirados en el suelo. Al ver esto, dos de sus colegas se acercaron a ellos para hacer uso de su magia curativa.

– Se han llevado a la reina, ha ido en dirección a Eblumia – Diría entonces quien se encontraba en mejor estado. Tras decir esto, se los llevaron y pusieron a dos guardias nuevos para vigilar la entrada, luego de esto los exiliados fueron llevados fuera y las puertas cerradas.

Segundos después un sujeto saldría por la puerta, se trataba del acompañante de la reina al entrar a la sala donde se habría llevado a cabo el encuentro. El elfo, que curiosamente había sobrevivido también al repentino incendio.

Spoiler:
Tal y como se ve en la imagen...

– Como sabrán lo que ha pasado no es para nada algo normal. Han sido acusados injustamente, pero si desean limpiar sus nombres pueden acompañarme y ayudar a rescatar a la reina. Seguro que nosotros lo podemos hacer antes que los guardias. Es primera vez que el Ent se equivoca y estoy confiado en que al menos con ustedes no lo hizo. Mi nombre es Trithen, por cierto. – Diría el acompañante de la reina, ofreciéndole una importante misión a los exiliados.

– Ya fuimos exiliados de la ciudad, ¿qué caso tiene? En lo que a mi respecta no me interesa volver a esa ciudad – Diría Egates por fin, claramente molesto por la situación e ignorando los sentimientos de los demás. Sabía perfectamente que a la abominación no le interesaba, probablemente a los dos humanos si, pero dudaba que entre los seis pudieran hacer un buen equipo independiente a la confianza del elfo.

– Es cierto, quizás para alguno de ustedes no valga la pena y sea solo una perdida de tiempo. Pero podrían reconsiderarlo, creo que vale la pena sean ustedes quienes venguen a quienes los acompañaban. Además, podrían recibir una gran recompensa por parte de la reina como de la ciudad – Diría nuevamente el elfo haciendo llamado a la poca abarcaría y sentido de venganza de Egates. Al fin y al cabo para él Leya no había resultado ser del todo una molestia como en un principio pensaba y si recibiría recompensa por ello no sería una perdida de tiempo como lo pensaba. Además no tenía nada que hacer, pero su distorsionado sentido del honor le decía que mejor debía pensar el por qué se unía a la causa y ver primero si los demás accedían. Y claro, el elfo no les daría mucho para meditarlo ya que comenzaría a caminar rápidamente en dirección a Eblumia, la ciudad merrow después de haberse despedido de sus nuevos compañeros.

___

Off: no mucho que decir. Elena saltada por problemas tecnicos, preferi no manejarla como pnj para darle mas juego. Ustedes deciden si siguen o no al elfo, aunque no veo que haya dejado mucho que decir. Pueden oponer resistencia si prefieren pero saldran si o si de la ciudad.

Volvemos al ritmo normal, hasta el proximo sabado. El siguiente post es cuando comienza la accion! ^^
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Re: ¡Mercenarios a la fuerza!

Mensaje por Garrick el Mar Oct 11, 2011 1:13 am

La sangre aun no se había enfriado en la sala de reuniones cuando el gran Ent admitió su terrible equivocación, pero ¿de que valía ahora que se diera cuenta del fallo?, ya habíamos sido enjuiciados por la misma mano que nos eligiera, pero no importaba, ahora ya no había nada en esa ciudad que me interesara, había tratado de salir antes de ahí y ahora, aquello que me lo había impedido se encontraba ausente, así que no opuse resistencia cuando me condujeron a las afueras de la ciudad, incluso me fue difícil escuchar los comentarios que cualquiera de los viajeros podía haber hecho, simplemente me limitaba a observar los ojos de aquella mujer recién asesinada por un vicioso enemigo que no se había conformado con arrancar a su presa de sus custodios, había dejado una nube de odio y muerte a su paso, pero en mi mente, aquel arrebato de sadismo, aquel lujoso placer de destruir la voluntad de sus enemigos había tenido un error; en esta ocasión yo me encontraba presente y aunque las luchas de los reinos me parecen ociosas, aunque el antagonismo de las especies se me antoja inverosímil, ahora aquel ser había dañado algo que atesoraba como mío y yo lo haría pagar por ello.

- Aun puedo oler en nuestra piel el terrible aroma de aquel fuego abrazador y tu ya hablas de recompensas elfo, pero lo entiendo, no supongo que haya otra forma de llamar la atención de desconocidos, sin embargo hay algo en lo que te has equivocado Trithen, yo no fui acusado injustamente, yo realmente asesine a una de las hadas, por lo menos con ella, el atacante ha fallado, creo que seria una descortesía profesional no informarle de este incidente, así que yo, con todo gusto te acompañare, creo que tengo algunas palabras para nuestro compañero escapista.

Me arrope entonces con la capa y cubrí mi rostro lleno de rabia, odiaba a los magos, a los traidores y sobre todo, odiaba mi propia debilidad al no haber sido yo mismo el que mandara a Lilian hacia un lugar mejor, un mundo donde no tuviera que haber sido testigo de semejante atrocidad contra su pueblo, contra su cultura, contra un mundo que se empeñaba en huir de la oscuridad que cubría el resto de Noreth.

El camino empezaba lento para mi, me retraía cada vez mas en mi mundo, solo la idea de la venganza encaminaba mis pasos y me daba fuerzas para seguir, pero no podía olvidar aquel fallo, no podía decidirme a presentarme con aquellos que disidieran acompañar aquella comitiva, pues no quería conocer a nadie más en ese viaje, simplemente añoraba la libertad de mi caballo en medio de planicies y desiertos, corriendo al galope y dejando que le viento me llene de vida, solo podía anhelar el descanso de la soledad, la riqueza que te brinda el mundo a tus pies dispuesto a ser recorrido, pero de nuevo, una y otra vez mi corazón se llenaba de pesares.

- Mil perdones a todos, mi nombre es Garrick.

Ni siquiera gire la mirada en busca de respuesta o confirmación de quién habría escuchado la frase, no me interesaba, era un método de olvidar lo que estaba sucediendo, de ocupar al mundo con una distracción de la pesadilla que seguía consumiéndome, estaba harto, desilusionado, deseaba volver a derramar la sangre de mis enemigos y olvidarme en el frenesí de la matanza de esta prueba.

- Trithen, ¿Qué te hace pensar que encontraremos al rehén con vida?, ¿acaso sabes algo del captor?, ¿sus intenciones?, ¿su nombre?, ¿algo que pueda darnos alguna pista de lo que buscamos? No creo que seas de aquellos que simplemente viajan en busca de las respuestas, así que me gustaría estar un poco mejor informado, no entendí desde un principio el motivo del festival ni lo que se supone que los elegidos debían hacer, mucho menos la razón de que estés seguro de que el Ent no se ha equivocado con nosotros, ¿Cuál es el criterio para elegirnos?, ¿Qué es lo que ha encontrado en nosotros que nos hacia dignos de ….? Bueno, de lo que sea para lo que fuéramos dignos.
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