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¡Mercenarios a la fuerza!

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Re: ¡Mercenarios a la fuerza!

Mensaje por Zyrxog el Sáb Oct 15, 2011 1:49 am

Aquella situación era desagradable y más cuando el Ent comenzó a hablar, era realmente nefasta tanto así que la alegría que había sentido la abominación había desaparecido después de que el aroma a carne quemada y carbonizada hubiera pasado, los silfos armados aparecieron, no demoraron en literalmente amenazar con sus armas a la abominación, este ya comenzaba a mover sus dedos para animar a aquellas criaturas calcinadas a su alrededor, pero algo lo detuvo, no fue una petición ni tampoco una súplica , fue una soga que se ato con fuerza a sus muñecas y pecho, tanto que la propia soga se incrustaba en la carne gris, no hubo palabra que hiciera entender a las alimañas, tampoco eran necesarias ya tenía suficiente con tener que soportar a aquellas criaturas y ni siquiera había podido obtener las muestras, había sido un viaje en vano, un viaje desagradable, aburrido y carente de alimento y muestras, los guardias terminaron por sacar al grupo de la ciudad, mientras desataban a la abominación.

-Patéticas alimañas… aunque me han dado un bello espectáculo… será agradable recordar esos gritos y suplicas más adelante-

La aberración miro a cada uno de los presentes, especialmente a la humana y a la mocosa, sus tentáculos se movieron con desagrado mientras se giraba para marcharse, conseguiría especímenes en otro lado, ya no le agradaba, nunca le agrado estar entre tantos seres riendo o bailando, aquello le producía nauseas a la bestia, mas pronto sintió algo, no estaban solo, de reojo vio cuando a los guardias retirarse y deja a un encapuchado, aparte claro de infame grupo que eran todos, pronto el encapuchado mostro su rostro, otra alimaña otro inferior, acaso no les bastaba con arrojarlos fueras de las puertas como perros, ¿ahora también querían que ese malnacido muriera en manos de la aberración? Se presento y comenzó a hablar de la reina… acaso esa polilla importaba realmente, con cada instante aquello parecía más desagradable, los planes para marcharse y volver a lo cotidiano, torturar y examinar inferiores parecían aun más atrayentes que hacía unos días, cuando comenzó la charla sobre venganza la bestia casi podría haber reído como poseso, mas cerro la mano y miro fijamente a el inferior.

-Me importa una minucia lo que le ocurrió a esa polilla … es mas … creo que tuvo suerte de morir calcinada a que hubiera caído en mis manos, no tengo intenciones de limpiar mi nombre o siquiera de parecer inocente a esas alimañas voladoras … tampoco me interesa un tesoro o lo que ofrezcas inferior, poco me importa lo que suceda con estos inferiores o quien terminara por despedazar sus cuerpos … de seguro si salvara a esa “reina” tuya terminaría desollándola yo mismo … o quizás terminara como los otros faericos … sin piernas y sin brazos, arrastrándose, con gemidos, como orugas para terminar con su existencia dándose contra el cristal del frasco hasta reventar su cabeza contra este … -

Con aquella palabras el elfo se sintió horrorizado, mas para la abominación tan solo era su investigación poco importaba la vida de esas alimañas, no importaban realmente, donde salía una dos más esperaban, así era la naturaleza, aquello llamado sentimiento, fidelidad, amor o incluso cariño eran vagas creaciones de los inferiores para embellecer sus ya miserables y patéticas vidas, ¿acaso no lo eran? Día y noche se preocupaban por sus vidas, cada día se levantaban saludaban al sol y sentían que sus existencias tenían un propósito, que serian alguien de renombre o que incluso encontrarían el amor de su vida, todas mentiras, todas ilusiones de seres desgraciados que buscan mentirse a sí mismos para no aceptar que son insectos, cucarachas, alimañas que pueden ser pisoteadas en cualquier momento por aquellos que manejan los hilos de sus existencias.

-Ofréceme algo que me interese… la vida de uno de estos patéticos seres… la existencia de los merrow… dime una cosa inferior… ¿cuantos faericos vale tu reina? A cuantos estas dispuesto a entregarme con tal de que tu reina termine sana y salva … si no tienes el valor para ofrecer una vida que no es tuya por otra tu reina terminara muerta … si es que no lo está … pero a diferencia de este grupo ... de estos inferiores tan solo iré … para ver una cosa … tu expresión cuando veas a tu queridísima reina sin piel, colgando de un anzuelo para los peces … si es que sigues enfrascándote en conversaciones sin sentido y no partes de inmediato-




Patetico  Invitado no eres mas que un inferior ... una alimaña que deberia de pisar con mi pie


I Eat Your Brain Muajaja




Llevo varios cadaveres a mis espaldas: Rue, Elena, Aleria, Jack Cross, Erik, Fayt Reeden, Malblung Anwarünya, Lairë Tinúviel, Naerys, Björki Gotriksson, Sheoldred, Silence, Ferenec, Iosif, Tuxy, Light Yagami, Vanegan, Jarko, Hans Stoker ... quizas el proximo seas tu Invitado
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Re: ¡Mercenarios a la fuerza!

Mensaje por Invitado el Dom Oct 16, 2011 2:34 am

Permaneció en aquel lugar con poco entusiasmo, pues no era un lugar amplio ni seguro ni creía que oliera muy bien, cosa que corroboró al entrar la abominación a la habitación. Entonces sólo se quedó allí, con una pequeña alada que por suerte no tenía que divertir con tácticas que probablemente tendrían poco éxito y fue tras una breve espera que un ser albino y celeste entró y se presentó ante ellos con abundante cordialidad, a la cual Elena supo responder con respetuoso silencio y un intento drástico de sonrisa, de esas que solo pueden brotar milagrosamente ante la tensión que había amontonado hasta ahora en el cuerpo y en la mente. Prestó la suficiente atención mientras suspiraba ansiosa, no obstante, todo su intento de control se vio alterado al escuchar las palabras del Ent.

Aún así, nada fue peor que lo que, aterrada, tuvo la oportunidad de presenciar un instante después. Una desaparición misteriosa y repentina y seguidamente un círculo de fuego que lenta y cruelmente fue acabando con los gritos y los cuerpos de aquellos seres alados que los habían acompañado en su viaje hasta la estancia del árbol. La joven no movió sus músculos y con una mano en el hombro de la pequeña intentó retenerla ahí, evitando que se acercara a las Hadas y a las llamas que las consumían. El cuerpo le temblaba desesperado, con el miedo que se siente el tener la muerte demasiado cerca, sin embargo todo pasó en breves momentos, quedando un intenso olor a humo y una sensación incómoda entre los presentes. Ni sus labios ni su mirada fueron capaces de responder al desconsuelo de la niña que tan preocupada y horrorizada se había quedado y es que no tenía respuesta alguna que dar ante tal hecho. Tan solo el Ent, tras ocuparse de sus ramas incineradas, se atrevió a dar un repentino veredicto.

(…)

Salir de la no muy segura y hermosa ciudad fue tal vez el mejor alivio que hasta ese entonces había sentido la joven Humana tras presenciar el extraño concepto de amenidad que los feéricos habían expuesto en su ‘mágico espectáculo de fuego’ -como había empezado a llamarlo-. Sin embargo, poco se recuperaron sus latidos al ser consciente de que su vida peligraba tanto en ese momento como en el interior de Tek-Nur; ya fueran invisibles, entre los presentes o fuerzas imperceptibles, Elena sabía que su suerte rondaba entre asesinos y traidores ante los cuales sus sentidos podían no ser fieles anunciadores. Había ocurrido en un pasado y podía acontecer otra vez hasta el cansancio, pues no era superior a las criaturas y a la magia que tanto aprendió a despreciar… Aquella magia que tan bien sabía empobrecer las mentes de los Humanos.

“En ellos se vuelve maldad vaporosa que los corrompe y los descompone cuan aliento venenoso. Los hace fuertes, sí, pero la fuerza es inútil en los puños de quien desconoce a sus verdaderos enemigos y lastima a sus hermanos. Y por sobre todas las cosas, la magia que yo conozco es ladrona de sabiduría y sentido común. Aturde los sentidos y la poca bondad que decae de los Dioses en las mentes de los Hombres. Me pregunto entonces quién en las eras del pasado habrá revelado en sus cantares la existencia de la magia, qué poderosa y ciega esperanza vivía sobre nosotros frente al dominio de tan oscuro arte.”

Recordaba haberlo escrito alguna vez. No obstante, sus pensamientos fueron retenidos a tiempo al observar al hombre que se acercaba al ‘defectuoso’ grupo de exiliados. Un Elfo, sus orejas lo decían todo. Hablaba con la nobleza que siempre imaginó emanaba de esos seres, mas no fue pretexto para no mostrarse frustrada ante la petición. Posterior a eso, la plática con el guardián continuó gracias a la ayuda de dos hombres, hasta seguir finalmente con el Antropomorfo del cual la muchacha recordaba con poco afecto aquellas retorcidas frases que se asemejaban a un pésimo relato de carnicería o destrucción anatómica. Supo entonces que la demencia de esa ‘cosa’ había alcanzado un extremo que ella bien supo predeterminar en historias pasadas, por lo que su preocupación no fue mayor a la que ahora mismo sentía inevitablemente. Fue entonces que se acercó al grupo dando unos pasos, entreabriendo los labios como cualquiera que se dispone a hablar.

-Sin duda este lugar supo ofenderme. -dijo ella, bajando la mirada como gesto de tristeza… pero sin evitar sonreír ampliamente. Debía evitar molestarse demasiado. -Me han exiliado con la ayuda de algún hechicero o bromista desequilibrado y un Ent con dudosas o gastadas pericias de clarividencia. Es un enorme favor el que solicitas, milord, pero Elena de Thalis está dispuesta a favorecerte con tal de obtener el pago de tan injusto agravio hacia… Mí. Tan sólo dime todo lo que sepas y juzgues sobre aquello que tanto horror dejó tras las puertas de la ciudad feérica.

“Después de todo las recompensas hacen bien para una viajera, y ante el incumplimiento siempre se puede dar un ‘accidental’ empujoncito al Elfo en dirección a la Abominación ‘tentaculosa’” Pensó aguantando una risa. Sin embargo, la superficialidad con que había dialogado estaba lejos de ser su esencial especulación; estaba desilusionada con aquel mundo exterior y especialmente con la descuidada manera que tenía de lidiar con él. Pensó en su padre y en la desilusión que encontraría al verla regresar siendo menos de lo que fue en su pasado. Recordó lo mucho que maldecía al destino y los experimentos que hacía en su vida ya no lo suficientemente simple y fue entonces que un sentimiento de resignación consiguió nublarle la mente, dándole curiosidad por un último viaje. Ése viaje que tenía en frente. Entonces suspiró rendida.
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Re: ¡Mercenarios a la fuerza!

Mensaje por Aliara el Dom Oct 16, 2011 4:07 am

Aliara ni siquiera había alcanzado de recuperarse del impacto que había causado en ella aquel ataque inopinado de aquel desconocido cuando el propio Ents les acusó de mala manera y más encima los desterró de aquellas tierras, la pequeña aún con el rostro ensombrecido y la mirada baja, se vio obligada por si misma a alzar la barbilla de golpe y negar silenciosamente con la cabeza clavando la mirada hacia el Ents suplicante.

-“¿Y qué hay de su incompetencia?”-Quiso decir Aliara pero se cayó la boca sintiendo que esas palabras no provenían de sí misma, pero tampoco podía dejar pasar el hecho de que destruyeran sus sueños de pequeña de esa manera tan abrupta y cruel, la había dejado muy lastimada. A ella le gustaban los finales felices, las soluciones con sonrisas, pero en cambio estas cosas… No.

Del hombro derecho de Aliara comenzó a sentirse un olor intenso a azufre, una ligera humareda tomaría forma de ella misma pero en versión miniatura y con ropas rojas, cuernos y alas negras. Por supuesto aquello no era visto por nadie más que ella, ¿imaginación suya?, seguramente.

-""Sí, sí, incompetencia, tu lo viste bien, aquel árbol estaba ahí y no hizo nada para arreglar la situación ni salvarles, ¿por qué les culpa a ustedes? ¡él es el culpable!""-

-…Merece odio….-Musitó ida.

-""No, no, ¿qué estás diciendo niña?, no ensucies tu corazón con el rencor ""–Comentó otra voz surgiendo del hombro contrario, allí una figura como ella pero vestida de blanco y con alas grandes y albas junto con una aureola colgando de su cabeza trataba de animarle –""Ponte en lugar de ellos, todo esto fue tan imprevisto, no es de extrañar que actúen así, seguramente llegaran a un acuerdo…""-

-Mm tienes razón… es comprensible... temen que vuelva a pasar, tanto como yo, solo toman precauciones... supongo-

-""¿Razón?"" –Su versión demonio le tironeó la mejilla con su pequeña manita para que Aliara centrara la visual en ella –""¡No te dejarán jamás entrar a este lugar tan bonito!, ¡No más dulces, no más regalos y no más juegos!, ¿merecen perdón al quitarte tal cosa?""-

-""Todos merecen perdón""-

-""Tú te callas que nadie te invitó""-

-""¡No te callas tú!""-

Y antes de que ambos espectros imaginarios se pusieran a discutir Aliara sacudió las manos sobre sus hombros logrando que ambas desaparecieran consumidas por el humo.

-Buscaré la forma de que nos perdonen –Fue su resolución mientras avanzaba lo más cercana posible a Elena mientras era tirada por aquellos hilos mágicos.

Pasado un tramo de tiempo un elfo se les presentó con la iniciativa de buscar a la reina, ofreció limpiar sus nombres y una recompensa pero Aliara se decantaba por lo primero, se había enamorado de dicho lugar y se le rompía el alma a pedazos al saber que no podía volver jamás, además, ¿qué diría su maese si se enteraba que la habían exiliado de una ciudad?, “pones un pie fuera y ya causas problemas”, le diría seguramente y Aliara no quería escuchar tal cosa. Quería viajar y crecer, y quería demostrarle a su maese sus logros.

-Pero yo si quiero ir… –Dijo con tono de reproche mirando mal al licántropo que se había negado para luego volver la vista en los demás, centrándose en la abominación cuyas palabras le helaron la sangre logrando que se aferrara a Elena como si ella pudiera defenderle frente a alguna amenaza, finalmente centró la vista en el humano y asintió tranquilamente frente a su presentación.

-Mucho gusto Garrick, yo soy Aliara –Se presentó un tanto ofendida por la descortesía de muchos, mas se encogió de hombros y como si la tranquilidad le volviera al cuerpo avanzo unos pasos para tratar de alcanzar al elfo.

-Cuenta conmigo, es lo menos que puedo hacer para remediar algo que... quizás pude haber evitado. No me interesa la recompensa de la reina, ya me dieron muchas cosas gratis en la festividad, sería demasiado aprovechadora si pido algo más, aunque si insiste tampoco me quejaré-Finalizó con una delicada sonrisa. Poco a poco volvía a ser ella misma.

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Re: ¡Mercenarios a la fuerza!

Mensaje por Egates el Miér Oct 19, 2011 8:26 pm

Recompensa, una palabra que no dejaba de sonar en la cabeza de Egates... Definitivamente no pudo encontrar otra razón por la cual debería acudir en aquella improvisada campaña. ¿Buscaba volver a la ciudad? ¿Le interesaba salvar a la reina de aquellos que lo habían desterrado? ¿O era acaso que quería limpiar su nombre? Tres preguntas con una sola respuesta; ¡no! Empero, siendo típico de Egates, no podía negarse ante la idea de patear el trasero de un hechicero poderoso y menos iba a perderse los problemas que Zyrxog podría llegar a causar al equipo. Después de todo aquello se pondría interesante y la idea de haber sido inútil la visita a esa ciudad se había esfumado.

Thirthen por su parte parecía aún más entusiasmado después de haber escuchado las palabras de los exiliados, si bien no a todos les interesaba limpiar su nombre estaban de acuerdo en ir en aquel peligroso viaje. Y claro, ahora que el grupo había sido desterrado de las tierras de Tek-nur, sus cabezas serían perseguidas por varios caza-recompensas. Muchas ciudades pagarían montones por ellas y más aún siendo que habían sido desterrados de una ciudad casi imposible de ofender.

– El festival no es nada más que una fiesta de gran importancia sentimental. Tanto las hadas como los silfos a veces nos gusta hacer crecer a la naturaleza con magia y para las hadas se ha vuelto tradición hacer crecer cada año al gran árbol. El hechicero además de robarse a la reina se llevo gran parte de la magia que el árbol almacenaba. La reina es muy importante, aunque solo sean especulaciones presiento que cobrará una recompensa. Tal vez busque más magia o dinero utilizando la vida de la reina para obtenerlo. Como verán, las hadas estarán más que agradecidas de dar la recompensa a quienes rescaten a la reina que al captor. Así que aquellos abaros que han decidido venir de todos modos pueden esperar algo grande si logramos rescatarla. Sobre lo que deberían haber hecho ahí adentro lo desconozco ya que todos los años esa parte de la ceremonia cambia y no se me mencionó que seguía – Diría antes de haber comenzado su recorrido.

A Egates simplemente ya no le importaba que tan grande fuese la recompensa, el peligro era lo suyo y ante esa perspectiva lo habían obligado a aceptar a unirse a la misión. Un hechicero poderoso que además había robado una cantidad tremenda de magia y que podía matar a muchos seres en menos de un parpadeo contra un grupo de desconocidos y algunos inexpertos... Definitivamente algo así en pleno uso de razón solo lo podía aceptar Egates. Bueno, si es que le quedaba algo de eso.

– Vale, ya que... Aquí esta la acción que estaba esperando. Ese hechicero sabrá porque no es bueno meterse con un licántropo loco suicida. Y dejemos a la bestia siendo la única descortés, mi nombre es Egates – Dijo sin miedo de delatarse a si mismo como hombre-lobo puesto que el gran Ent ya lo había hecho por él. Las palabras de Egates fueron sencillamente recibidas con una sonrisa leve por parte del elfo, casi como si hubiese previsto que todos se terminarían sumando a la aventura.

Lejos, ya muy lejos había quedado el gran árbol quien comenzaba a secarse poco a poco gracias a la perdida de magia que había provocado a nuestros aventureros a iniciar una campaña que se volvería cada vez más peligrosa. El camino que tenían al frente se dirigía hacía la ciudad esmeralda, ciudad la cual debían evitar ya que la información volaba demasiado rápido y sería un enorme peligro para ellos internarse en ella.

Sin embargo, para ellos el peligro se encontraba en todas partes. A un costado de la ciudad seguía el río que dividía Tek-nur y este había sido el camino elegido por Thirten confiando en que sería el más seguro. Y justo al borde de ese río era donde se encontraban ahora...

Mas súbitamente, dos piedras, no, una voladora. Si, una voladora pasaría por frente a la cabeza de Elena de Thalis, llevándose en su trayecto algunos mechones pero sin llegar a herirla ni levemente. Todos aquellos con los sentidos suficientemente elevados habrían podido haber notado aquel repentino ataque. Los primeros en desenfundar sus espadas fueron Thirten y Egates.

– ¡Caza-recompensas! Abran bien los ojos, seguramente la reina de la ciudad esmeralda ha puesto una oferta muy alta por sus cabezas – Advirtió el elfo como siempre a la cabeza del grupo y estando Egates cubriendo la retaguardia. – ¡Malditos cobardes!, seguramente nos están esperando con una emboscada más al frente. Aquellos que puedan usar magia cubran la retaguardia, los que usemos combate cuerpo a cuerpo al frente. Hechiceros, ataquen a penas vean algún enemigo. No nos darán tiempo para reagruparnos, así que rápido – Ordenaría Egates haciendo caso a la experiencia e intercambiando posiciones con Thirten siendo ahora él quien iba al frente y el elfo el último del grupo cosa que le hizo a pensar a Egates que seguramente el elfo tenía algún tipo de entrenamiento militar.

Y así siguieron avanzando hasta que se vieron rodeados por árboles, un camino diferente en medio de la llanura, aparentemente la única zona diferente y algo que no daba buena espinas para nadie que hubiese estado anteriormente envuelto en una emboscada. Mas el ataque se llevaría acabo una vez fuera de esta.

Un total de doce orcos saldrían desde los árboles a hacerle frente. Dos para cada uno, todos portando hachas bastante pesadas, pero estos eran demasiado lentos y su manejo del arma era bastante torpe. Mas cuando los dos orcos para cada uno estuviese frente a su oponente una gran llama los vería en vuelto en un circulo de fuego que les impedía expandirse. Cada uno se vería rodeado por un orco al frente y otro por detrás, cosa que los dejaba en una situación bastante complicada.

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Re: ¡Mercenarios a la fuerza!

Mensaje por Invitado el Mar Oct 25, 2011 11:34 pm

Algo de su atención se quedó en las palabras del Elfo; digo algo, ya que Elena permanecía en aquel momento donde la ansiedad es demasiado abusadora y donde su deseo de partir pronto era voraz, notorio además por el constante pisoteo que realizaba con uno de sus pies. Leves impresiones eran lo único que rondaba su cabeza, desinteresada en especular con nuevas hipótesis lo que había ocurrido; Un desconocido se había llevado magia y a un Hada. No había más. Sin embargo, sus sentidos agudos habían escuchado más en un momento, especialmente cuando uno de los guardias heridos había brindado una posible ruta del captor; recordó a Eblumia y lo poco que ha escuchado de ella…

Sabía quienes habitaban en ella y quienes la visitaban y algunas de las cosas que allí se hacían. Su padre conocía de la ciudad sumergida a ciertas personas, ciertos magos y otras gentes extrañas, no obstante, sus relatos hablaban muchas veces de ciertos peligros que yacían y venían del comercio y de todo lo que en la oscuridad se ofrecía y obtenía. Pensó entonces en la posibilidad de que el Hada Reina fuera víctima de un destino crudo al convertirse en una simple mercancía y siendo así la búsqueda sería mayormente compleja, pues nada de eso se extendería a la vista de extranjeros que no tienen interés por el mercado ilegal. Al mismo tiempo, ellos como buscadores no eran inmunes ni allí donde estaban ni donde iban.

Ladeó la cabeza para observar al Licántropo como excusa para evadir sus propias conclusiones y tras escucharlo no pudo evitar arquear fugazmente una de sus cejas y es que sentía que con el Antropomorfo ya había sido suficiente. Asumir abiertamente la demencia no era algo que le agradara del mundo, prefería a las personas cuerdas como ella, pues estaba segura de no tener problema alguno a pesar de su bipolaridad o el simple pensamiento aleatorio que a veces se le escapaba desde aquella vez que se vio obligada a matar para salvar su vida. Pero no, no le gustaban los psicópatas y menos cuando se encontraban tan cerca.

Finalmente toda la comitiva partió, sin embargo, Elena no posó sus ojos en lo que atrás había quedado. Sus pasos eran firmes y seguros por el momento, asegurándose únicamente de que la Divium permaneciera cerca. Los sentidos permanecían alerta en ella, mientras suspiraba por el largo viaje que les esperaba a orillas del río, el cual avanzaba rápido. Prontamente una extraña sensación le tocó los oídos, convirtiéndose en un zumbido que en segundos se había más notorio. Provenía del aire a simple vista, no obstante, un objeto cortó el viento cerca de la muchacha, la cual, asustada, esquivó con un movimiento de su cabeza, sintiendo apenas cómo el arma se llevaba algunos de sus cabellos.

-Vaya… -dijo, encogiéndose de hombros mientras desenvainaba la daga para avanzar con ella empuñada. Escuchó en ese momento a ambos hombres, entrecerrando los ojos para observarles fijamente. -Son caza recompensas, señores, por supuesto que no desean enfrentarnos…

Y tras sus palabras permaneció en medio del grupo con tal de protegerse. Lo que siguió fue un sendero de árboles y arbustos variados, cosa que a la muchacha le agradó encontrar. Su mirada se paseaba rápidamente entre hiedras y lavandas, entre flores silvestres y los pequeños brotes de plantas entre hojas secas hasta que, por fin, una hierba llamó su atención. Permaneció entonces detrás del grupo, y cubriendo su mano con una manga de su ropa se arrodilló para cortar una especie de hierba ovalada, de color verde y manchas negras, la cual arrancaría con la daga hasta frotarle encima de la hoja, todo lo que pudiera impregnar la flor, dejando en el aire un extraño perfume con el cual Elena no evitó arrugar la nariz. Fue entonces que se devolvió a su posición.

Sonrió ante lo que había hecho, sin embargo, el repentino crujir de las ramas la hizo observar a su alrededor, hasta que sorpresivamente, un grupo de Orcos se abalanzó contra todos. La respiración se le aceleró y más al observar el círculo de fuego que se dibujaba en el suelo del bosque, cosa peligrosa pues si las criaturas no acababan con ellos, las llamas expandidas lo harían.

Observó al Orco que tenía por delante, unos cuantos centímetros más alto que ella, con hacha en mano, cuerpo oscuro cubierto por algunos ropajes rasgados y sucios… Apestoso. Contempló con asco las deformidades de su rostro y los colmillos que alcanzaban a verse desde su boca, pero todo se tornaría complicado y diferente al sentir desde atrás una patada en su espalda, la cual la tumbaría en el suelo, posado sus manos para no exponer su rostro a una herida irreparable, pero sin poder evitar el dolor que había quedado en los músculos cercanos a su columna. Su rostro, asustado y con gesto de sufrimiento se giró, atisbando como ambos seres estaban dispuestos a matarla de dos hachazos al mismo tiempo, a lo cual ella reaccionó girando rápidamente hacia su costado derecho, provocando que el Orco que estaba por delante clavara el hacha en la tierra, seguido del hachazo del otro monstruo que clavaría el filo de la hoja en el cráneo de su compañero, causándole muerte; al parecer no eran hábiles con sus armas. Se intentó incorporar con dificultad, tomando con más fuerza la daga, arrojándola entonces en dirección al Orco restante en un intento mayormente desesperado por herirle o matarlo.
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Re: ¡Mercenarios a la fuerza!

Mensaje por Garrick el Miér Oct 26, 2011 2:47 am

Aquella conversación no me agradaba en lo más mínimo, había demasiada magia, cosas irreales y complicadas, un licántropo y ciudades desconocidas, pero ahora ya no escuchaba con la misma atención que antes, simplemente caminaba por instinto, seguía recorriendo uno a uno los pasos de aquel camino sumido en mis propias reflexiones, incluso había sido extraño el momento en el que dos de ellos se presentaran, pues mi cuerpo había reaccionado con una ligera reverencia; era probable, demasiado probable que no encontrara ningún alma noble en todo aquel lugar, aquello era bueno, por lo menos, con excepción de la niña alada todos parecían experimentados, algo temerarios y sin duda dispuestos a la aventura, por lo menos era la apariencia que daban.

Pronto el propio mundo se encargo de confirmar las apariencias, la conversación había dado un giro bastante interesante, puesto que ahora me enteraba de manera fehaciente que nuestras cabezas tenían precio y alguien ya había venido a cobrar aquella recompensa.

Las palabras del Licántropo me pusieron instintivamente en movimiento, era como estar de nuevo en medio de las hordas que me hubieran criado, yo había sido entrenado como un guerrero y como tal estaba acostumbrado a seguir los comandos, era una extraña sensación, ya que mi cuerpo actuaba por si solo, mis manos desenvainaban las espadas, mis piernas me colocaban en vanguardia, mis ojos y oído buscaban al enemigo, era como un reflejo, adelantando al capitán y cubriéndome, dejando que el se adelantara y repitiendo la acción, mientras que mi mente se preguntaba el motivo de aquella repentina disposición al trabajo en equipo; aparentemente me habían entrenado bien.

Pronto un extraño camino nos daría la bienvenida, aquello parecía risible, en medio de una llanura la repentina aparición de un frondoso bosque, sin duda aquel era el lugar de la emboscada, pero ¿acaso eso era malo?, sin duda habría temido mucho más una emboscada en terreno abierto, pues en una llanura podemos ser rodeados, no obstante, en medio del bosque, las batallas se reducen, no importa con cuantos enemigos ataquen, los propios arboles que les sirven de escondite le proporcionan cobertura a las victimas.

Sin embargo no tenia previsto lo que sucedería una vez entráramos en le bosque; la espesura hacia extremadamente difícil observar a nuestro alrededor, el aroma espeso y húmedo del lugar embotaba los sentidos demasiado, las copas de los arboles crujían constantemente haciéndonos distraer, aquello era sin duda una situación que no podía haberse previsto, pero en un momento todo cambiaria de nuevo.

El golpe en la espalda me había hecho rodar sobre la hojarasca y de nuevo había chocado contra una mole de carne que me esperaba con una mirada llena de furia, fue entonces que el circulo de fuego nos rodeo, el espacio de pelea se había reducido considerablemente y dos bestias enormes arremetían contra mi, la primera me había golpeado en el pecho fuertemente para empujarme, el impacto había sido terrible pero no había tiempo de resentirlo, pues su enorme hacha tajaba el espacio en busca de mi cuerpo; habían sido escasos centímetros los que me separaran de mi muerte mientras mi cuerpo se agachaba, no obstante venia un nuevo golpe por la espalda que yo había alcanzado a observar, la enorme pierna de una de aquellas bestias arremetía contra mi.

Rodé en el último instante y ataqué el tendón del guerrero, la sangre empezó a manar de la herida a raudales y un grito agudo atravesó el bosque, aquella bestia cayó cuan pesado era contra el suelo y su carne empezó a quemarse con el propio fuego que nos rodeaba; desesperado intentó levantarse pero un corte limpio contra su garganta lo dejó inerte para siempre.

La sangre rodaba por mi espada, el grito había sido acallado, pero su compañero se abalanzaba contra mi a la desesperada, el plan era esquivar el ataque o en el ultimo de los casos desviarlo con las espadas, después hacerlo tropezar sobre el fuego al lado de su compañero y atacarlo en la nuca, aquellos cuerpos me servirían de puente entre las llamas, pero por lo pronto solo quedaba esperar, aguantar el calor cercano de las llamas y esperar el momento justo en el que el golpe de un hacha decidiría si mi vida continuaría o no; por dentro estaba feliz, añoraba arrancar una vida para quitarme el sabor de la traición y una ya había sido tomada, la segunda aun estaba por verse, me dolía el pecho por el golpe, pero la emoción del combate hacia que me mente ignorara aquella molestia.
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Re: ¡Mercenarios a la fuerza!

Mensaje por Zyrxog el Miér Oct 26, 2011 10:09 pm

A veces aquellas palabras que uno piensa que son desviaciones de alguien consumido por la locura, no son mas que el relato del pasado, un pasado tan vivido como apra tocarlo con las manos y mancharse los dedos de carmesí, uno debería de preguntarse … ¿Si es mejor conocer los males del mundo o hacer oídos sordos a el terror que mora en las sombras? … la maldad tiene muchos rostros, algunos ocultos bajo la belleza, bajo la compasión o las creencias … pero otros prefieren no ocultarse ni temer ante dioses y hombres, por que quien usa una mascara solamente la usa por su propia debilidad … por temor a quienes enfrenta y a quienes elimina.

La “negociación” habia terminado, no se habia dado ninguna respuesta, ¿Acaso no estaba dispuesto a entregarle unas pocas vidas por otra? … ¿Acaso su reina valia menos que el mas bajo de su pueblo? … las palabras hoinor, justicia, lealtad … amor … solo son ilusiones, promesas vacias que se levantan en pilares tan débiles que el viento de la realidad podría hacerlos trizas y derrumbar todo el mundo creado sobre ellos, ahora comenzaban a caminar, hacia la tierra donde el agua es oscura, donde una ciudad se pierde con el azul del océano y solo las criaturas de las profundidades podrían habitar, la ciudad donde podias conseguir lo que desearas si tenias el dinero para obtenerlo, aunque claro … antes de llegar a ella habia que caminar y mucho.

Camino de tierra y rocas, pasos lentos y silenciosos, por que habrían de haber risas y no llantos, … estaban marcados, marcados y sentenciados, una ciudad que les repudiaba, no demoraría en colocar presio a sus cabezas, no demorarían en lelgar aquellos cazadores que buscando dinero fácil intentaban conseguir la mejor presa … dos inferiores, una hembra, una mocosa, un despreciable lame hojas y una abominación, que hermoso grupo, que patético seria perder ante un cazador … el grupo … bendito grupo de inferiores que ahora como ovejas al matadero caminaban en grupo, pasos silenciosos, los tentáculos se movían mientras veía las espalda de aquellos seres que le eran de tanta utilidad tanto vivos como meurtos … para que sudar, apra que derramar sangre si otros podían hacerlo en su lugar, para que levantar su arma si otros podían aceptar el acero en su carne y gemir como una melodía de arrullo para los monstruos.

Tanto los comentarios como la compañía no eran de agrado de la abominación, y era natural … tener que convivir en aquella ciudad con aquellas miserables alimañas habían agotado la poca paciencia que de por si tenia la criatura, asi que ahora aquella caminata era demasiado tensa, por fortuna o quizás por desgracia el comentario de los cazadores daba algo de relajo a la criatura, no demoraron mucho en pasar por un bosque y asombrosamente que le rodearan aquellos orcos faltos de cerebro y algo mas como para no urgarse en la nariz intentándose sacar el cerebro era demasiado fácil en esos momentos y a la vez algo necesario … si no quería terminar matando a todos los del grupo algo para desahogarse era lo mejor, algo de sangre en el suelo, los huesos retorcidos o los gritos de agonía … no importaba si eran humanos, orcos o elfos, los gritos y las suplicas salían de todo labio por igual, pronto la abominación estuvo rodeado por dos orcos, sus hachas faltas de cuidado estaban melladas, sus músculos estaban tensos al igual que sus callosas manos, pero por sobre todo, aquel jadeo que denotaba algo de cansancio y desesperación en el combate próximo, la abominación simplemente saco su daga de cristal, dando un suspiro, mientras se quedaba quieta.

-Patéticos… no sé que me desagrada mas… tener que soportar a esos despreciables inferiores o lo único que puedo usar para desahogar esta molestia sea a dos orcos faltos de mente…-

No era bueno enfadar a un orco, en ninguna circunstancia, pero al abominación estaba calmada, la tierra bajo de sus pies comenzó a temblar, mientras el grito de guerra se escuchaba, las hachas fueron levantadas, los metros que los separaban de ese débil hörige eran cada vez menos, pero en aquel último instante la abominación dio dos pasos, lo suficiente como para que ambos cuerpos chocaran el uno contra le otro como si fueran dos paredes de roca, uno de los orcos termino con el hacha incrustaba en su cuerpo, el tajo había desgarrado carne y hueso, entrando por el hombro y terminando en medio de su pecho, su compañero vio desplomarse el cadáver de su compañero frente a sus ojos, pero no duro demasiado, la daga entro entre sus costillas, y como si fuera metal caliente contra mantequilla, pero no fue eso lo que termino por hacer caer de rodillas al enorme orco, si no aquel conjuro … recibir el conjuro de incandescencia arterial en su cuerpo hubiera sido suficiente como para hacerlo caer de rodillas, tratando de buscar aire, pero darlo directamente en el interior de su cuerpo era demasiado, frenéticamente el orco comenzó a arañarse el cuello, como intentando tomar aire, sus garras desgarraban su carne, hasta que el cuerpo cayó desplomado, desangrado por las propias heridas que se había hecho.




Patetico  Invitado no eres mas que un inferior ... una alimaña que deberia de pisar con mi pie


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Llevo varios cadaveres a mis espaldas: Rue, Elena, Aleria, Jack Cross, Erik, Fayt Reeden, Malblung Anwarünya, Lairë Tinúviel, Naerys, Björki Gotriksson, Sheoldred, Silence, Ferenec, Iosif, Tuxy, Light Yagami, Vanegan, Jarko, Hans Stoker ... quizas el proximo seas tu Invitado
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Re: ¡Mercenarios a la fuerza!

Mensaje por Aliara el Vie Oct 28, 2011 9:26 pm

Había muchas cosas en qué pensar en ese momento. Recordaba con amargura lo que dejaba atrás pero miraba con esperanza lo que pudiera recuperar más adelante, miraba de vez en cuando a sus compañeros, ninguno parecía marchar en esta travesía con gran ánimo, inclusive más de alguno lo hacía forzosamente. Y si algo forzara a Aliara a emprender dicho viaje era sencillamente una forma de agradecer la hospitalidad de los feéricos en aquellas tierras junto con poder limpiar su nombre como corresponde, no quería tener problemas con su maese más adelante ni mucho menos tener el horrible castigo de no volver a pisar aquellas tierras llenas de magia y belleza, aunque tampoco podía quitarse de la cabeza el desagradable recuerdo del fuego y de las hadas y silfos siendo consumidos por el mismo, sus gritos eran como agujas afiladas en su consciencia, sus gritos una música fúnebre que ya nunca más podría borrar de su mente.

La madurez también implica dolor, desesperación y tristeza, y en muchos casos: odio y rencor.

Aliara se tomó de las manos tras la espalda avanzando un tramo más adelante mirando de vez en cuando detrás de su hombro hacia Elena pero volviendo la vista al frente cuando el elfo se disponía a hablar. Era una lástima que no supiera lo que hubiese ocurrido en la ceremonia si nadie interviniese ni interrumpiera como fue que sucedió. Tendría que quedarse con la incómoda espina de la duda. De todos modos otras cosas fueron reveladas como la naturaleza de uno de sus compañeros que más que asustar a Aliara la hizo exclamar sin pensar.

- ¡Entonces eres un lobito!-

Solo le faltaba apuntar con el dedo, pero ahora no podía evitarle mirarle de otra manera, como si en cualquier momentos e fuera a convertir en un animal que hubiera que lanzarle un madero para que lo fuera a buscar.

Por suerte hizo bien en no comentar nada más.

De pronto el terreno cambió abruptamente al verse rodeado por árboles, Aliara quiso preguntar el por qué habían árboles ya que no le parecía que combinaran mucho con el paisaje pero como no era de ese sitio no podía saber si quizás en ese lugar era normal, pero su boca no tuvo oportunidad de abrirse para hablar, solo por sorpresa al ver como varios orcos surgían desde los árboles, enormes y musculados, movían sus hachas en su dirección, la pequeña pegó un alarido de sorpresa y terror al ver que intensas llamas rodeaban al grupo y los orcos estaban prestos a matarle, la pequeña rápidamente dio un giro cuando el hacha caía de golpe en su dirección, ambos bajaron el arma al mismo tiempo así que el hacha de uno de los orcos impactó de lleno en el brazo del otro en vista de que Aliara se había alejado a tiempo, la pequeña vio como la sangre del muñón del orco caía a borbotones, la bestia iracunda avanzó hacia Aliara, la pequeña se mordió la yema de sus dedos para sacarse sangre y dejar caer una gota al suelo para luego correr y situarse a espaldas del orco, este se giró para encararla de nuevo pero no esperó que de la misma sangre surgiera Drake, la criatura invocada de Aliara que trepando a su espalda se sostuvo de sus hombros y le cortó rápidamente la yugular con su hoz. El orco cayó muerto, pesadamente contra el suelo, creando una voluta de tierra alrededor suyo, Aliara rápidamente se puso detrás de su criatura invocada esperando que el otro orco bajará nuevamente su arma contra ella y en esa oportunidad aprovechara Drake de escalar su brazo y matarle igual como lo hizo con el primero.

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Re: ¡Mercenarios a la fuerza!

Mensaje por Egates el Lun Nov 07, 2011 8:19 pm

No dije nada ante el comentario de la divium por mi naturaleza, bien podía enfadarme o morderla en ese mismo instante, pero debía admitir que era la primera persona no licántropa que se tomaba relativamente bien el saber a la raza que pertenecía.

(…)

Dos orcos, uno me embistió por detrás enviándome unos pasos hacía adelante para luego hacerme perder el equilibrio, aunque no lo suficiente como para golpearme de lleno contra el rostro. Un error suyo si quería recibir ayuda del compañero que tenía en frente, puesto a que este ahora era el más cercano que tenía y lógicamente el primero que recibiría mi contraataque.

Ya tenía desenfundada mi espada, así que solo me quedaba reaccionar ante aquel ataque. Era uno bastante simple y predecible por parte del orco. Al verme este en el suelo levanto su hacha apuntando con la cabeza arriba para dejarla caer directamente hacía mi cabeza. Mas ese ataque se vería frustrado de la manera más humillante posible.

Aprovechando mi posición, apoye una rodilla en el suelo y tome el mango del hacha antes de que esta pudiese llegar a su blanco con todas mis fuerzas. Entonces con mi píe de apoyo salté hacía un lado sin levantarme para luego estirar la pierna que tenía mi rodilla en el suelo para usarla en un barrido que dio directamente en las canillas del orco. Estas flaquearon inmediatamente por dos razones, la primera era que tenía todo su peso en ellas y la segunda que mi bloqueo y movimiento lo habían agarrado por sorpresa. Fue cuestión de segundos en lo que este perdió el equilibrio y mi barrido termino por tirarlo al suelo haciéndolo soltar su arma para dejarme así a mi con dos en mano. El orco cayo por inercia de cara al suelo mientras el otro orco repetía la misma acción. Empero este no pudo evitar detener su ataque que iba derecho a su compañero, cosa que no dejaría suceder. Entonces use el hacha de su compañero para cortarle la cabeza rápidamente aunque también con algo de torpeza siendo que el hacha no era mi fuerte. Pero el movimiento fue efectivo, el orco que me embistió cayo degollado a piso y usando la inercia de la misma hacha que había usado la lleve directa la cabeza del orco que había derribado dejando por fin a ambos sin vida. Cualquiera pudo pensar que lo hice ver como un juego de niños, mas no era así puesto que los desgraciados me habían hecho utilizar mucha fuerza y dejado muy poco tiempo para pensar mis acciones.

Ahora que estaba libre de mis enemigos era momento de ver como lo hacía el resto del grupo...

(…)

Elena había logrado librarse de un orco gracias a su esquive, sin embargo su daga no llegaría al blanco. Esto se debía a que cuando la daga fue lanzada, el orco había utilizado mucha fuerza para sacar el hacha de su compañero caído, haciendo que se impulsase hacía atrás arqueando lo suficientemente su espalda como para esquivar de pura suerte el dagazo. Una verdadera lástima para la humana puesto que había desperdiciado su única arma y ahora el enemigo se lanzaba furioso y ofendido en su contra. No solo Elena había burlado al orco sino que además le había obligado a matar a su propio compañero. Más le valía hacer algo bueno a la joven aventura o sino se vería con un hacha en media frente y seguramente si se llegase a ser un retrato de eso no sería algo por lo que debía sentirse orgullosa.

Garrik por su parte también estaba en problemas graves. Pudo ver perfectamente como por detrás de este se había alzado por los cielos una rauda bola de fuego que iba dirigida directamente hacía él. El orco como si lo hubiese adivinado en último momento cambio su recorrido para que esta bola no le llegase a él sino que a su enemigo. Así que así estaban pintadas las cosas para el humano: un hachazo vertical por el costado directo al cuello y una bola de fuego que iba directa a su cara y solo le bastaban segundos a esta para hacer impacto.

Las cosas para el resto del grupo no parecían ir mejor. Si, en efecto, la abominación se libero bastante fácil de sus oponentes, pero el hechizo y el calor creciente comenzaban a agotarla. Pero eso no era todo, la daga lanzada por Elena de Thalis siguió sin curso fijo llegando a pasar bastante cerca de los tentaculos de esta, más que nada un susto del que se vio afortunado ya que si la daga envenenada hubiese llegado a tocar su piel este seguramente habría sido el primero en quedar fuera de combate. Y las cosas solo estaban por ponerse aún peor.
.

A lo lejos, detrás de la pared de fuego y solo quienes tuviesen muy buena vista podrían observar a tres hombres de avanzada edad. Hechiceros según lo decían sus túnicas largas y sombrero de punta. Dos de tres serían los responsables de enfadar aún más a Zyrxog, ya que esos dos precisamente eran nigromantes. Por ende, los orcos volvieron a ponerse en píe y sacarse las armas que habían sido clavadas en sus cuerpos cuando estaban con vida. Ambos se armaron nuevamente con sus hachas y ahora siendo controlados por humanos eran enemigos de temer para Zyrxog.

Tres criaturas enfadas colisionarían en un combate digno de ver para los presentes. Ambos orcos se dividieron rodeando por los costados a la criatura, uno tomando por los tentáculos a Zyr dejándole poco tiempo para reaccionar. Si bien, ahora eran más inteligentes, poca velocidad tenían, por lo que la abominación podía utilizar ese factor para tomar ventaja. Pero debía hacerlo rápido puesto que por el otro costado un hachazo se dirigía directo hacía él.

Aliara la divium por su parte parecía tener mejor suerte, pero las apariencias engañan. Drake surgió y actuó tal y como ella lo había esperado, pero solo hasta la muerte del primer orco. En cuestión de segundos el tercer hechicero que se había quedado estático controlo las llamas para que lo dejasen pasar y acercarse hasta la joven alada. No hizo nada más de momento, pero unos ojos escondidos tras su sombrero de punta brillaban en un amarillo intenso lleno de rabia que juzgaban cada movimiento de la pequeña. Mas lo único que sucedió fue que Drake desapareció por algún hechizo que este hizo. Dejando a la pequeña alada enfrentarse sola contra el otro orco.

La situación había empeorado para todos finalmente. Empero habían dos que se habían librado de sus enemigos sin muchos problemas y habían observado bien la situación.

El elfo utilizando uno de sus anillos convocó dos rayos que mataron inmediatamente a sus enemigos, pero solo podía con ellos de momento haciendo uso de la magia. Egates por su parte decidió ayudar a la abominación quien parecía la que mayor problemas tenía. Corriendo a toda velocidad logro tomar un hacha tirada en el suelo por sus anteriores contrincantes para cortar el brazo que sujetaban los tentáculos de Zyrxog. Empero entonces una bola de luz impactó contra el licántropo sacándolo temporalmente del combate y dejándolo muy cerca del fuego. El elfo por su parte logró lanzar una daga hasta el hechicero que había logrado desvanecer la convocación de Aliara, haciendo que perdiese solo su concentración y que Drake volviese a aparecer a tiempo para rebanar con su hoz un brazo del orco. Pero este se repondría rápido y volvería por más. Aún quedaban además los dos nigromantes y prácticamente todos tenían nuevos enemigos por los que preocuparse. ¿Trabajarían en equipo o dejarían a sus compañeros a la suerte?

___

Off: Bien, por fin esta mi post y se reanuda la partida. Ya que querían el masteo rápido ahora yo hago lo mismo con sus post. A más tardar hasta el próximo lunes!

Pueden acabar con un enemigo, si hacen planes en equipo entonces pueden acabar con dos. Recuerden que la magia agota y el fuego también, así que sean coherentes con sus posts ^^

Solo fue un tentáculo Zyr, no te quejes que te volvera a crecer D:
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Re: ¡Mercenarios a la fuerza!

Mensaje por Aliara el Miér Nov 09, 2011 8:47 pm

Las cosas se estaban poniendo feas… comenzando por los orcos.

No todo marchaba a un perfecto ritmo como pudo haber pensado en un principio la divium la cual detrás de su invocación hizo un gesto de gancho con el brazo derecho al tiempo que soltaba un “¡sí!” exagerado de sus labios, y es que Drake había logrado cortar con su hoz el cuello del orco enemigo y ahora era momento en qué acabara con el otro.

-Ya era hora de que me hicieras llamar para alguna utilidad –Comentó la invocación enarbolando su hoz sin detenerse a mirar a su ama, le sentía bien una batalla para calentar los huesos que por tanto tiempo se vieron obligados a reposar y soportar un mundo lleno de arcoíris y unicornios, sí, la ciudad de las hadas, al fin enfrentaría algo de acción.

Por supuesto Drake no tenía noción alguna de lo que había pasado pero supuso que Aliara nuevamente se había metido en problemas… y con orcos, sacudió la cabeza levemente frente a la inconsciencia de la torpe chicuela que tenía por ama, aunque no pasó desapercibido el hecho que no estaba sola, los otros sujetos que también estuvieron antes en la taberna ahora le acompañaban en esta batalla contra los orcos, al parecer algo había sucedido mal en la misma ceremonia, que curioso que cuando justamente este se pira a dormir es cuando las cosas entretenidas aparecen.

-¿Qué fue lo que pasó maese Aliara?-Inquirió en voz alta al tiempo que avanzaba raudo hacia el orco dispuesto a trepar sobre él darle una muerte similar a la del anterior mas su voz se vio de golpe distorsionada al igual que su apariencia, Aliara quién no dejaba de gritarle “feo, estúpido, al oliente, pesado…” entre otras cosas al orco se detuvo de golpe cuando de la nada su invocación desapareció y se vio sola frente a su enemigo quién curvó una sonrisa retorcida para enarbolar su temible arma, soltar una risa ronca y seca e impactar sobre la pequeña como un molesto mosquito.

-Eh…. ¡No iba para ti!…-Titubeó más se vio obligada a soltar un grito de exclamación y saltar a un costado cayendo de bruces contra el suelo pero logrando al menos esquivar ese nuevo hachazo, mas el orco no se quedaría ahí y volvería a arremeter sobre Aliara la pequeña se pondría rápidamente de pie ignorando sus rodillas que estaban levemente rasmilladas y haría lo posible por tratar de escapar y es que sin Drake no era mucho lo que podía hacer, no obstante sus ojos se detuvieron en un mago de sombrero en copa, curiosamente él no estaba cuando Drake seguía aquí y que la chica supiera los orcos eran un asco con la magia, ¡seguramente ese sujeto tuvo algo que ver!

-¡Eso es trampa!-Exclamó como si la clemencia de los dioses fueran a escuchar sus razones que habían desequilibrado la balanza en batalla pero como estas divinidades tan poderosas no pueden prestar atención a problemáticas superfluas de mortales fue un compañero de Aliara quien la ayudó. La daga del elfo cortó la concentración del tipo del sombrero en punta y Drake surgiendo de vuelta al mundo mortal cortó el brazo del orco con su hoz tal y como tenía planeado antes, pero no se detuvo ahí, su molesto enemigo volvía a arremeter, Drake en un rápido movimiento inyecta su hoz en la cara del orco pero este con un manotazo empuja a la invocación contra el suelo y sin su hoz, mas Aliara atenta a lo sucedido saca su daga plateada de su bolsillo y la lanza rauda hacia Drake quién la ataja y vuelve a tirarla como si se tratara de un juego, un juego mortal donde la daga se impactó por fortuna de lleno en el cuello del orco provocándole la muerte, la portentosa criatura se tambaleó hasta caer de espaldas, ahora Drake debía tomar su hoz y volver a pelear pero algo llamaría la atención de la pequeña divium, vería al señor Garrick en una situación muy complicada y es que una bola de fuego iba en su dirección además del orco que todavía estaba con vida.

-¡Garrick! –Gritó extendiendo su mano diestra -¡Acepte esto por favor!- agregó y conjuró uno de sus hechizos (espíritu alisio) para proporcionarle a Garrick mayor movimiento para esquivar a sus enemigos que era lo que necesitaba en esos momentos, luego se volvió hacia Drake y le hizo señas con las manos en dirección a Elena -¡A ella, ayudala!-Ordenó dispuesta a tomar su daga y ser parte de la batalla también pero sus pasos iban hacia el mago, quería lanzarle la daga para que no volviera a entrometerse en sus conjuros.


Spoiler:
Bueno,el enemigo que escogí matar fue al orco y los ataques de Drake con la hoz cuentan como pasivas ya que son con armas, pero como antes conjuré un hechizo (el de traer a mi invocación) el que ahora trató de formular contra Garrick es solamente un amago de hacerlo, en el otro post o en tu mastereo definirás si funcionó o no. El hechizo consiste únicamente en proporcionarle a Garrick mayor agilidad y rapidez para que así pueda esquivar con mayor facilidad a su enemigo. Drake trata de marchar en dirección a Elena, pero solo eso, todavía no marca ningún movimiento.
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Re: ¡Mercenarios a la fuerza!

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