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¡Mercenarios a la fuerza!

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Re: ¡Mercenarios a la fuerza!

Mensaje por Zyrxog el Miér Dic 21, 2011 3:00 am

Hay momentos en que la ilusion se derrumba
Cuando el mundo de fantasia infantil se vuelve polvo
Es cuando el mundo muestra sus verdaderos colores
Y cuando notas que la oscuridad siempre a estado en ti
Es cuando puedes ver la crueldad con verdaderos ojos
Cuando la muerte no es más que un suspiro
Cuando la agonia no es mas que una melodía
¿Acaso le temes a la oscuridad?
Pues no deberias de hacerlo
Ya que de dia es cuando los verdaderos horrores
Se muestran, como simples actos de los hombres
¿Les temes a los monstruos?
Ellos no tienen colmillos o garras
Si no piel humana y ojos vivos
Por que mira a tu semejante y en el encontraras
No solo la maldad, si no también reflejada la propia.

Christian Chacana 20 de diciembre de 2011

¿Que se le puede pedir a la crueldad?,¿ que se le puede pedir a un alma tan marchita y retorcida como un árbol seco?,¿ acaso se puede decir que la oscuridad habita en cada ser?, o ¿es que algunos elegidos pueden superar la crueldad, y convertirla en su modo de vida?,¿ qué valor tiene la existencia de unos pocos?,¿ que valor se le puede dar a un cuerpo a una vida o incluso a un futuro?, son preguntas que existen cada vez que la sangre es derramada, cuando la lluvia no puede llevarse ese carmesí de la tierra, cuando sin importar lo blanco del corazón, lo inmaculado y puro que sea, se contamina, se vuelve lentamente negro, cuando aparece la macula del odio, del miedo, de la propia vergüenza y desesperación, es aquel momento cuando las personas se vuelven frágiles, se vuelven quebradizas y manipulables, ¿Cuántos hombres no han matado por miedo? ¿Cuántos no han dejado todo atrás por promesas vacías? ¿Por mentiras? ¿Por ilusiones desfiguradas? No importa si es hombre o mujer, anciano u niño, la crueldad … la muerte … e incluso el propio dolor cambian a cada ser … a cada individuo que tiene contacto con ella … por que la muerte contamina, no es una recompensa, no es un castigo, solamente es el fin … el fin frio y carente de razón … una muerte no tiene significado, no traerá vida ni devolverá lo perdido … una muerte dará una satisfacción … hasta que se olvide y la macula se extienda por el pio corazón…

Cadáveres y sangre… huesos y carne… rostros desfigurados y adoloridos, ahí estaban los seres que se le enfrentaban y terminaban con sus existencias… una muerte… mas no una muerte simple, no una muerte común, para el tenia un valor muy diferente, matar por el simple hecho de matar no tenía sentido ni valor, no dejaba nada más que silencio… no, para él la muerte era investigación, sabiduría y conocimiento, ¿Cuáles son los limites de dolor? ¿Cuánto se necesita para que los huesos revienten? ¿Cuánto se necesita para que la sangre deje de fluir? Para nadie tienen valor esas preguntas, pero para la abominación si, el no mataba por placer, el no mataba por gusto, el mataba por su investigación, a la cual había consagrado su vida, explorar esos cuerpos, esos cadáveres y existencias, extraerles hasta la última gota de vida, de voluntad, cortar e investigar, rebanar e investigar … esa era su vida, investigar por poder, para conocer la esencia, para conocer el dolor … y con ello erradicar todo, convertir ese patético mundo en cenizas, en arena de los blancos huesos, la abominación miro los cuerpos … mientras de su cintura extraía sus instrumentos quirúrgicos, cuchillas y pinzas y con todo cuidado comenzaba a recolectar muestras, un trozo de pulmón … un riñón o hígado, no importaba si eran de hombre o mujer, lo importante era que habían sufrido daños … mas mientras la sangre escurría por sus manos y los trozos de carne removidos, las palabras del inferior le hicieron detenerse, casi podía verse la mueca en su rostro, mientras un riñón era separado y guardado entre telas aceitadas.

-No compares tus miserables matanzas con esto inferior… esto simplemente fue un experimento… quería ver el alcance del conjuro… solamente eso, matar por el hecho de matar no tiene ninguna razón, simplemente es perder un espécimen de investigación-

La abominación había terminado, los órganos habían sido guardados con tranquilidad, mas entre tanta carne y sangre encontró algo interesante, un simple dedo, mas este era femenino, uno de sus tentáculos lo tomo y con cuidado lo enrollo en un trozo de tela para guardarlo, un pequeño recuerdo de aquel momento, de aquel conjuro y del rostro de la inferior que había desaparecido, la abominación con suma tranquilidad se levanto, estirando algo sus huesos y mirando al inferior afilar su espada, ya no había anda para él, no tenía intención de buscar a la maldita alimaña, ni siquiera de soportar más la presencia de aquellas criaturas, con decisión camino entre el piso ensangrentado, mas no antes de detenerse dándole la espalda a él inferior.

-Desea que nuestros caminos no se crucen de nuevo patética criatura… o de seguro terminaras como la hembra… y como todos los que se interponen ante mí-

Y con esas palabras se marcho, recorriendo el camino que lo llevaría nuevamente a su laboratorio, a su guarida, mientras la sangre se deslizaba por sus rojas, siendo bienvenidas por las manchas secas y negras de la sangre anterior.




Patetico  Invitado no eres mas que un inferior ... una alimaña que deberia de pisar con mi pie


I Eat Your Brain Muajaja




Llevo varios cadaveres a mis espaldas: Rue, Elena, Aleria, Jack Cross, Erik, Fayt Reeden, Malblung Anwarünya, Lairë Tinúviel, Naerys, Björki Gotriksson, Sheoldred, Silence, Ferenec, Iosif, Tuxy, Light Yagami, Vanegan, Jarko, Hans Stoker ... quizas el proximo seas tu Invitado
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Re: ¡Mercenarios a la fuerza!

Mensaje por Garrick el Jue Dic 22, 2011 8:38 pm

El mundo había cambiado en un abrir y cerrar de ojos, ¿Qué había sido aquello?, una amenaza tal vez, quizás una promesa, lo cierto es que no sentía deseos de encontrarme con aquel ser, pero tampoco temor de ello, había pasado frente a mis ojos con la misma naturaleza inmutable de las estaciones, como algo ajeno a mi propio ser, como una de las manifestaciones de algo que se encuentra fuera de nuestro control, como una ráfaga de viento entre los árboles, imposible de ignorar, probablemente incluso logre hacernos poner en guardia, pero una vez que se han ido, ni siquiera el recuerdo de su paso queda en nuestras mentes, aquello era para mi de la misma esencia, imposible de ignorar mientras me encontrara en aquel campo de muerte. “Aléjate de mi” había dicho, quizás esa fuera la razón, la perpetua soledad de aquella creatura que no encontraría a un semejante en todo el mundo e incluso si lograba encontrarlo, probablemente terminaría como aquellos cuerpos que me observaban con ojos informes y carentes de alma.

Cuando el alma se va, cuando el espíritu corrupto se aleja del cuerpo y el mismo queda exánime y pasivo, cuando la lánguida carne continua su carrera de putrefacción sin que nada pueda detenerla, llorar no tiene sentido, sufrir por aquellos que al fin se han liberado de los horrores del mundo no tiene ningún caso; aun no podía entender aquella fascinación por la carne putrefacta y muerta; la creatura se había retirado pero yo seguía tratando de encontrar lo mismo que el viera en aquellos cadáveres, y para mi, no había nada, solo carne muerta y carcasas vacías de lo que hasta hace unos momentos había sido tanto sublime como terrible, la vida extinta, las posibilidades perdidas, el perdón, el olvido, la salvación, todo aquello se acababa en un solo tajo de la afilada hoja de una espada.

- Que desperdicio.

No había nadie que pudiera escucharme en aquel lugar sin vida y sin esperanza, no había nada que me observara y el mundo se limitaba a seguir con su recorrido, la vida continuaba y los gusanos probablemente ya saborearan el banquete estremeciéndose de ansias devoradoras mientras los cuerpos yacían inmóviles en tierra.

- Que desperdicio.

Una vez más y seguramente mil veces me atacaba aquella frase mientras mis manos ocupaban su tiempo en recopilar los cadáveres que se encontraban esparcidos por todo aquel lugar, una tumba indigna de cualquier guerrero, un final miserable para cualquier creatura el ser abandonada sin ceremonia, ¿Cómo vería su alma prófuga aquella profanación desgarradora?

- Adelántense solo un momento, vayan a donde aquellos que hemos elegido la senda de la violencia vamos, recorran los caminos de la perdición antes que yo y sírvanme de guía en el momento que lo necesite, corran hermanos, abaláncense al destino que todos nosotros compartimos, sean pioneros en los yermos paramos que nos esperan, recuerden que para los malvados no hay esperanza, es ahí donde me encuentro, es aquel mi destino y cuando el día llegue de reunirnos, vengan presurosos a mi encuentro. Una vez más te saludo señora muerte, una vez más nos encontramos y de nuevo me he quedado en este lado.


La hoguera ya había encendido y crepitaba furiosa en busca de alimento mientras decía aquellas palabras, la pira se erguía majestuosa y exigía con ahincó su tributo, no tuvo que esperar mucho más, los cuerpos sirvieron de leña para las llamas, mi ojos observaron con profundo respeto a los guerreros caídos, mis manos escocían de sangre, mis oídos solo escuchaban sus gritos.

- Esto no puede ser todo, debe haber algo más, DEBE haber algo mas…

De nuevo solo el viento era testigo de mis cavilaciones, pero mis pasos empezaban a buscar un nuevo rumbo, pues justo ahora, me encontraba extraviado en un mar de incertidumbre, con los pasos tambaleantes de aquel que no conoce la tierra que pisa, me encamine a lo que más tarde entendería como mi propia redención, la matanza quedaba atrás, un nuevo camino se erguía ante mi.
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