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Cuentos de Noreth
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Encuentro (Partida privada)

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Encuentro (Partida privada)

Mensaje por Zephyrae el Lun Ago 08, 2011 3:22 am

Fragmento del Diario de Zephyrae ed Selenyad

“Día tras día cruzamos nuestras vidas con las de otros, como si de una curiosa danza se tratara nuestros pasos nos acercan entre nosotros o ponen en ocasiones distancia en la gran pista de baile que es el mundo.

Mis viajes han hecho de mi propio danzar un gran recorrido por cuanto del mundo he podido conocer y en ello mis pasos se han cruzado con gran cantidad de compañeros en este hermoso baile.

Si alguna impresión han generado de mí estos viajes es que el Destino, como maestro de ceremonias, nos conduce de manera tal que esos momentos de hallarnos ocurran cuando la melodía para ello es la correcta, el momento en que conocí a cada una de las personas más importantes en mi vida era sin dudarlo el momento perfecto para que ocurriera.

Admito que este puede ser el desvarío de quien prefiere ver de tal manera las cosas, solo he tenido una vida y no me es posible el saber cómo habría sido esta si mis pasos o la música hubiesen marcado un ritmo diferente, quizás nunca hubiera conocido a quienes han llenado de tanto amor mi vida, quizás otros hubieran tomado su lugar y a su propia manera me hubiera parecido lo correcto.

Sea o no sea verdad tengo tras de mí una vida de hermosos momentos que han traído a mí la riqueza de encuentros perfectos.”


-Bien sabes que no es necesario que hagas esto querido, he atravesado peores tormentas sin mayor problema.- Me decía Alei en su constante reclamo, mientras atravesábamos una tras otra corriente de tempestuoso viento.

-Y después de que lo hicieras bella Alei, me vi obligado a soportar tus constantes quejas en lo que volvían a crecer las hermosas plumas que habías perdido. Esta vez aceptaras mi ayuda. – Le respondía montado en su espalda a la vez que concentraba la fuerza de mi magia para abrirnos un camino en la tormenta.

Si alguien nos observara, poco probable a la altura a la que acostumbrábamos viajar, le parecería que el vuelo no tenía en si ninguna particularidad, Alei planeando entre los vientos que le proporcionaba se deslizaba suavemente por el firmamento sin mayor problema o esfuerzo como tantas veces antes lo habíamos hecho.

Mas las tormentas de viento no son precisamente conocidas por ser observables, menos aun al no existir nada más que aire en estas que delate su presencia.

Por alguna razón que desconocía en este sitio había surgido una gran corriente de aire ascendente, cálido aire que al elevarse hacia descender otras grandes masas de frío aire, el resultado de esto un particular huracán en el que Alei y yo nos encontrábamos, solo la fuerza de mi magia desviando los efectos de tan particular tormenta de nosotros manteniendo firme nuestro vuelo. Y aun esto solo podía hacerlo debido a nuestro reducido tamaño en comparación con mi magia.

Aun así el constante esfuerzo empezaba a agotarme, no esperaba encontrar este tipo de vientos tan lejos de los océanos de Noreth, el cálido aire que se elevaba de esta manera entre tanto aire frío era sin duda algo que nunca antes había encontrado en pleno continente.

Originalmente había creído que sería un efecto sumamente pasajero y pronto saldríamos de este, mas el incremento en la presión de los vientos seguía aumentando, pronto no sería capaz de resguardarnos.

-Alei dulce Alei, por una vez no discutas conmigo y prepárate a descender cuán rápido sea posible. Ahora.- Le dije a mi fiel compañera, expresando en mis palabras la urgencia de mi petición mientras fuertemente me sujetaba de su espalda. Y cambiaba la dirección del viento que nos protegía y habría camino para que nos condujera hacia abajo.

Ver a un halcón peregrino iniciar vuelo en picada es una vista sumamente hermosa. Llena de majestuosidad y una enorme sensación de asombro al verle caer por los cielos mucho más rápido de lo que uno es capaz de imaginar.

Encontrarse sujeto en la espalda de un halcón peregrino cuando tan impresionante escena de la naturaleza toma lugar es algo totalmente diferente. Aun para mí, una criatura por naturaleza alada y con un gran amor por el vuelo y las alturas la sensación de vértigo mientras atraviesas el viento y tu velocidad aumenta segundo a segundo, la forma del halcón abriéndose paso por el viento y evitando que este se oponga a su veloz caída.

No era esa la primera vez que acompañara a Alei en uno de sus temiblemente veloces descensos, pues ya antes por la simple diversión de ello había compartido esta experiencia con ella, mas esta era la primera ocasión en que debía protegernos con mi magia pues las ascendentes corrientes de aire no solo se oponían a nosotros sino que constantemente giraban en su encuentro cual queriendo dar origen al nacimiento de un pequeño tornado a nuestro alrededor, el lugar que había elegido para descender en centro del mismo y por lo tanto donde la fuerza sería menor.

A gran velocidad atravesamos las nubes o con mayor precisión atravesamos el creciente agujero que aparecía en la nube mientras los huracanados vientos empezaban a formarse justo por el centro.y unos pocos cientos de metros más abajo finalmente salíamos del círculo de aire que se había formado, uniéndonos a una simple y cálida brisa ascendiente.

Alei al sentir el claro cambio en el aire empezó su frenado, su cuerpo ampliándose y dejando que el mismo viento frenara poco a poco su velocidad antes de extender las alas y nuevamente planear a poco más de cien metros del suelo, la vista que bajo nosotros se extendía bastante particular.

En todas direcciones se alcanzaban a ver montañas heladas, la nieve haciendo majestuosamente blanca su superficie mas justo por debajo de nosotros, un valle rodeado de montes a los pies de una de las grandes montañas reverdecía cual si de un bosque en primavera se tratara. Con mucho en mi vida me había topado que desafiara explicación mas era grato el ver que tras de esa misteriosa corriente de aire caliente que al subir causaba esos extraños vientos había una maravillosamente hermosa explicación.

No hizo falta mediar palabra con Alei, compartía mi curiosidad por lo desconocido y prontamente descendíamos a aquel curioso valle donde sin que pudiera saberlo uno de los más importantes encuentros de mi vida daría lugar a su propia historia.

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Re: Encuentro (Partida privada)

Mensaje por Vangelis el Lun Ago 08, 2011 6:30 am

Mi valle, aunque había sido creación de mi abuelo, y había estado en posesión de la familia por décadas, se me había entregado como regalo, al haber concluido mis estudios en Erinimar, al mismo tiempo que había tomado la decisión de abandonar la casa de mi familia de origen para llevar una vida fuera de las exigencias y trivialidades de la nobleza a la que pertenecía. Aunque no se encontraba a una gran distancia de la ciudad, había sido planeado para que fuera un lugar completamente privado, alejado de las grandes ciudades o pequeñas poblaciones. De hecho, en los alrededores existía la leyenda sobre el lugar, pero ningunos ojos lo habían visto en persona.

Se encontraba rodeado por cuatro inmensas montañas, majestuosas elevaciones más allá de las nubes, cubiertas de un manto blanco, de apariencia afelpada, y constantes nevadas las mantenían con ese aspecto. Su clima muy por debajo de los 0 grados evitaba que fueran visitadas por aventureros o por la gente de la región en busca de animales de caza. En ocasiones se escuchaba el resoplar del aire, al caer las tormentas de nieve.

A pesar de este ambiente tan frio, el valle se encontraba rodeado por un hechizo conjurado por mi bisabuelo, muchísimas lunas atrás, el cual se encargaba de protegerlo con barreras protectoras en contra de los intrusos y de mantenerlo con un ambiente cálido, igual al de la primavera, conservando el pasto verde y el follaje de los árboles siempre frescos, de vez en vez caía una pequeña llovizna que mantenía en buenas condiciones de hidratación a todas aquellas plantas que se desarrollaban en aquel fecundo paraje, pudiendo percibir el olor maravilloso de pasto mojado.

En la periferia del valle se encontraba una línea de grandes pinos, erigiéndose como altos vigías verdes, en la parte más lejana se encontraban sembrados en hileras, diferentes árboles frutales, en los que se podrían encontrar desde frutos comunes hasta uno que otro exótico. Que debido a la bonanza del clima se encontraban dando sus frutos la mayor parte del año. En la parte frontal de la cabaña que se encontraba en el centro del valle, se extendía un pequeño manantial de hermosas aguas cristalinas, cuyo brillo tintineaba de forma alternante con los rayos del sol. Rodeando a este y a la cabaña se encontraban setos de flores, de colores brillantes y formas variadas, en especial se encontraban flores de jazmín que embriagaban con su aroma al acercarse: en el costado derecho de la cabaña crecía un monumental árbol, cuyas pequeñas hojas en forma de lágrimas eran opacadas por los abundantes capullos de flores de color lila, que mantenían el piso debajo de el con una alfombra del mismo color. A lado de este árbol cuya edad era totalmente desconocida para mí, mi ama de llaves, Nala y yo habíamos logrado establecer una pequeña huerta, en la que sembrábamos desde hierbas finas hasta calabazas, pasando por una gran variedad de vegetales, que eran utilizados para la preparación de los alimentos.




Ese día había sido designado como un día de descanso para mí, me había levantado de mi cama, por los rayos de luz que entraban desde el ventanal a un costado de mi habitación, cuyas cortinas habían sido abiertas por Nala, desde muy temprano, al estirarme como hacia cada mañana, ya se encontraba listo el atuendo que utilizaría. Por cierto uno de mis favoritos, se trataba e un vestido en corte princesa, de color rosado, de tela muy delgada, aún más que la seda, con bellos garigoleados en tono dorado, y cintas del mismo color en la mangas, había decidido solo colocarme una delgada diadema dorada en el cabello, y una pequeña cadenita con un corazón que mi madre me había regalado desde pequeña. Cómodos zapatos del mismo color del vestido serían mi calzado. A pesar de que no había planeado nada especial para hacer en ese día, me sentía rara, una extraña sensación de alegría y de ansiedad se entremezclaban en mi pecho, algo me hacía presentir que sería especial. Tal vez la visita de mis queridos padres, o alguna de mis amigas me visitaría, no lo sabía, solo suponía.


En la biblioteca buscando nuevo material de lectura me encontré con un libro que hablaba sobre la historia de las hadas, al comenzar a hojearlo, un pequeño filo corto mi dedo haciéndolo sangrar de inmediato - Aughhh—exclamé mientras por reflejo llevaba mi dedo a la boca para parar el sangrado y mitigar la punzada. - Fascinante raza – me decía en voz alta. Ya que la historia había cautivado mi atención por completo. Yo había crecido en Erinimar, una tierra majestuosa en cuanto a cultura y belleza se refiere, pero principalmente llena de elfos dorados y diviums, a pesar de que era una tierra llena de magia, sólo en raras ocasiones habíamos sido visitados por algún miembro de esta raza, y las veces que había tenido contacto con ellos, siempre me había dejado intrigada sobre su belleza y encanto. Además este libro tenía hermosas ilustraciones, que me mantenían concentrada por completo en el mismo.

Un ruidoso estruendo en los cielos, estremeció la cabaña como si hubiera temblado la tierra bajo nuestro pies; Nala quien se encontraba salió corriendo hasta llegar a la sala de estar – Algo está pasando allá afuera – gritaba exaltada mientras se apresuraba en su recorrido. Sin vacilar me levante del sillón donde me encontraba cómodamente, el libro en mis manos cayó mientras corría al encuentro de Nala. Sin darme cuenta conscientemente de lo que hacía, cambie mi dirección hacia la sala de armas, de donde tomé mi arco y el carcaj me lo acomodé en la espalda, al mismo tiempo que tome la espada sin su funda. Nala se encontraba asomada en la ventana frontal – Si no supiera en donde estoy, podría jurar que es como si se estuviera formando un huracán allá arriba – con la mirada fija hacia arriba, suspirando al final de su frase – esas corrientes de aire y estruendos, son como si alguien estuviera peleando por arriba de las nubes.- Me decía mientras tomaba su arco.

Al abrir la puerta corrí enfrente de la cabaña, me percaté de que aquel día soleado, y cálido, había cambiado su color, se había oscurecido el valle, y las nubes se habían tornado oscuras, con gran movimiento de los bancos nubosos, y relámpagos empezaban a formarse.



– Esto no es normal, la magia del bisabuelo protege el valle. ¡Nala, prepárate, vigila el norte y este, mientras yo vigilo el sur y el oeste! Mientras decía esto, caminábamos, una espalda contra la otra a donde la visibilidad era mejor, al llegar a nuestro sitio estratégico, Nala preparó su arco. Clavé mi espada en la tierra mojada, y me hinque sobre una rodilla mientras alistaba mi arco listo para disparar, la cuerda realmente tensa.

A lo lejos en el cielo vi como descendía un halcón a toda velocidad en picada directa hacia el piso, de repente empezó a disminuir la velocidad de su descenso, agudicé mi vista y logre ver algo extraño en el halcón – ¡No puede ser! ¿Es un silfo el que se encuentra montado en su dorso…? Nala giró la cabeza hacia la dirección en la que mi arco señalaba y asintió.

Mi arco no dejo de apuntarlo ni un segundo…. a pesar de que el silfo en cuestión no tenía una actitud bélica, mi deber era defender el valle………..
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Re: Encuentro (Partida privada)

Mensaje por Zephyrae el Lun Ago 08, 2011 10:01 pm

[Post como narrador]

Oculta, siempre oculta y esperando su momento. El instante en que finalmente pudiera cumplir con su misión para su amo llegaría tarde o temprano, había sido creada con una infinita paciencia y aguardaría el momento preciso para hacerse de su premio su ser entero se dedicaba ahora a no existir mientras rondaba las barreras mágicas del valle, a no existir y a aguardar.

La criatura ignoraba el tiempo que llevaba aguardando. Podía percibir el Sol al amanecer y la partida de aquel brillante astro de los cielos. Una y otra vez en eterno ciclo junto con las tormentas que eran comunes en las montañas, heladas corrientes de aire que como la criatura eran incapaces de continuar su camino y entrar a aquel lugar.

El ser era incapaz de sentir realmente el frío de las tormentas, de deleitarse en su helado poder como de estar del todo consciente lo habría hecho. En este estado, que era lo más cercano a soñar que un ente como el podría alguna vez alcanzar, su objetivo lo era todo y envuelto en este aguardaba por su oportunidad. Incontables amaneceres aguardando y seguiría haciéndolo el tiempo que fuera necesario.

Su ligero vuelo recorría una y otra vez los alrededores del valle, mezclado en el viento pero eternamente incapaz de entrar con este al valle. Esto lo había hecho una y otra vez sin descanso. Las barreras siempre perfectas y completas, siempre frustrando sus anhelos mientras esperaba.

Este día algo diferente finalmente había ocurrido, en las alturas sobre el valle logró percibir las tormentas separándose y abriéndole paso al sabor de la magia. No era la magia propia del valle que se mantenía tan alejada de la criatura como era posible que lo estuviera. Esta magia tenía un sabor similar a la que tanto ansiaba pero su origen no era el valle por el que tanto había aguardado.

En su no existir la criatura era incapaz de observar al pequeño Silfo que era origen y guía de esa magia. Y menos aun a su compañera y en esos momentos montura.

La magia que percibía era poderosa, no a la manera de su objetivo mas podría sacias el hambre creada ante su espera. Suficiente magia quizás para finalmente poderse abrir paso hacia su eternamente deseado objetivo.

El ser se lanzó en búsqueda de aquella fuente de poder, su hambre e instinto guiándolo sin que en ello mediara pensamiento alguno, la criatura no había perdido fuerzas en pensar desde hace décadas.

Al finalmente alcanzar a la criatura y poco antes de que pudiera entre los gélidos vientos, de sus amigas las tormentas, lanzarse contra este la fuente de esa magia empezó a descender tan rápido como el pensamiento mismo. Si la criatura hubiera requerido pensar para seguirla se hubiera quedado detrás de esta y le hubiera perdido antes de reaccionar siquiera mas el pensamiento no le era una necesidad y su ser simplemente siguió tras su presa sin que esta pudiera tener idea alguna de que lo era. El ser que emitía esa magia era impresionantemente veloz mas poseía un cuerpo y aun cuando este caía tan velozmente como parecía posible que algo cayera pronto le alcanzaría aun cuando esto ocurriera ante la barrera del valle por primera vez su eterna enemiga proporcionándole ayuda en vez de incansable frustración a sus deseos.

Mas al descender y estar justo detrás de su temporal objetivo algo inesperado para la criatura ocurrió, la magia que del Silfo surgía abría camino en más que los vientos, como si de un amigo mismo de la barrera se tratase esta se abría para permitirle el paso, la magia del pequeño hechicero abriendo paso entre la eterna barrera sin que él pudiera siquiera saberlo.

Las inexistentes garras de la criatura estuvieron a solo momentos de atrapar al Silfo y su compañera, a esta cercanía podía sentir como de ella también se emitía magia y ambos habrían sido presas de la criatura de no haberse abierto la barrera, finalmente un hueco en esta para que la criatura atravesara a aquel valle.

Aun así para su paso no fue tan amable la barrera, el Silfo le había abierto paso pero justo tras este la barrera se cerraba, frenando a la criatura y permitiendo a su presa el escapar de sus garras. Aun así finalmente tenía oportunidad de entrar en aquel prohibido lugar su encierro en la barrera no podía permitirse y contra esta la criatura libero su furia, la frustración de año tras año haber sido frenado en sus deseos.

El cielo mismo llenándose de tormentas y la barrera que solo lograba sujetarle y ya no frenarla cediendo por unos momentos, un pequeño instante era todo lo que la criatura había aguardado por décadas y finalmente lo obtenía, herida y debilitada en tal lucha que solo durara segundos la criatura finalmente había entrado.

Herida y débil no tenía fuerzas para perseguir a su reciente presa, herida y débil busco un lugar escondido en el valle donde habría de alimentarse de la magia del lugar, juntando sus fuerzas y sanando sus heridas, la criatura debía esperar un poco más para sanar y finalmente cumplir con su deber mas eso no era problema alguno si algo sabía hacer era aguardar.
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Re: Encuentro (Partida privada)

Mensaje por Zephyrae el Lun Ago 08, 2011 10:02 pm

[Post como Zephyrae]

Alei iniciaba su suave planeo, claro contraste con la caída en picada de hace unos momentos a tan solo cien metros del suelo.

A nuestros alrededores se veían las gélidas montañas de la región, cubiertas de nieve a causa de la altura y bajo nosotros el verde valle que desafiaba en su calidez y verdor el frío de los alrededores.

Me dediqué por el momento a descansar, totalmente ignorante del peligro que tanto a Alei como a mí la fortuna nos había evitado. La vista del lugar claramente hermosa desde las alturas, la foresta poco densa dejaba ver en el lugar caminos claramente cuidados y todo tipo de árboles, muchos de ellos recordándome con nostalgia a mi propio hogar.

Sobre nosotros por momentos el cielo mismo cambio, de la placidez mostrada en todos los alrededores a una repentina tormenta, sus vientos y truenos incapaces de penetrar en aquel sitio. Cual si solo la contemplara sin ser capaz de sentirla, separada de esta en similar manera que antes nos protegía a Alei y a mí de los vientos arremolinados de las alturas.

La tormenta terminando tan rápidamente como había iniciado dejaba tras de si nuevamente un claro y tranquilo cielo, solamente un leve escalofrío llegue a sentir mientras esto observaba atribuido más al frío con el que mi propio cuerpo llegaba a aquel cálido lugar. Sensación a la que poco reparo le puse en mis deseos de descender a conocer tan particular y bello sitio.

Llegue a considerar el descender en algunos de los árboles claramente frutales y hacerme de algo de fruta fresca para aliviar el apetito que el viaje había brindado mas tal idea no tuvo lugar a formarse del todo ante las siguientes palabras de mi compañera Alei.

-Parece ser que nos aguarda compañía querido. Una Divium por sus blancas alas y otra compañera suya nos observan y mas que eso nos apuntan en estos momentos con arco y flecha.- Sus palabras provenientes sin duda de aquello que sus impresionantes ojos le permitían contemplar mucho antes siquiera de que yo pudiera distinguir en el valle la figura de quienes por cuanto decía nos aguardaban ya con armas en manos.

-Propio será en tal caso bella Alei que nos presentemos ante quienes guardan este bello lugar. Quisiera saber más de la magia que mantiene en primavera y calor este rincón de las montañas, algo en el ambiente se percibe…- No encontraba palabras correctas para hacer mención de esa sensación de ala vez familiaridad y bienestar teniendo con conformarme con terminar mi ya prolongada frase con un . –...correcto.

Alei llego a reír ante esto, muchas cosas y pasiones había que compartía con ella mas mi amor por la magia y por saber cuánto pudiera de esta no era una de ellas. Esto en si era algo curioso pues aun cuando la mayoría de su conocimientos y actitudes habían surgido de mi propia madre, una consumada hechicera. Otros eran siempre propios de ella y muchas cosas que había conocido de mi madre por ciertas no eran parte de la forma de ser de mi avial compañera.

Como sea la dirección que ella había tomado dejaba claro su acuerdo conmigo en acudir ante nuestras anfitrionas, quizás sería extraño para muchos halcones dirigirse voluntariamente hacia quienes les apuntaban con flechas mas Alei confiaba en mi magia para mantenernos a salvo de tal tipo de ataques y buena razón tenía para ello pues mientras nos acercábamos me aseguraba de mantener el poder de mis brazos de aire ante nosotros en defensa de cuanto pudiera ocurrir.

Era pues momento de conocer a la Divium que Alei mencionaba y mientras nos acercábamos mi vista, mucho más limitada que la de Alei ya podía distinguir las figuras que nos apuntaban, no habían disparado aun ante nuestro acercamiento y si mis recuerdos de cuanto sabía de aquella raza de hermosas alas eran correctos ella sería capaz de verme con sumo detalle, aun en mi pequeño tamaño mucho antes de que yo pudiera reconocerla.

No habíamos sido atacados aun mas no podía saber si esto era causado por reservar sus flechas a que nos hubiéramos acercado más, a fin de cuentas un halcón en pleno vuelo no representa ni remotamente una diana sencilla. Quizás, y era mi predilección creer esto, no albergaran malas intenciones para nosotros y su toma de armas estuviera más relacionada con la reacción de los cielos ante nuestra llegada en este sitio.

-Es en paz que viajo y en paz que llego a este sitio. - Grite frente a mí en cuanto creí estar a suficiente distancia para ser escuchado. Ya a esta distancia capaz de contemplar la belleza de quien aun desconocía era la dueña de aquel valle.

Ante mí se encontraba una hermosa mujer, una Divium de bellos cabellos y un rostro que me era a la vez atractivo como familiar. Su vestido rosa y dorado creando en su cuerpo el contraste que en su rostro crearan sus cabellos y su bella piel, no tuve desde el momento que la contemple ojos para su compañera pues era la Divium quien había capturado en su totalidad mi atención.

-Viajo sin portar mal alguno para ustedes en mi búsqueda de la belleza, este día ante la guía y amparo de la buena fortuna por cuanto logro ver. – Esas últimas palabras saliendo de mí casi por si mismas en búsqueda de a la vez dar halago y reconocimiento al bello ángel ante mí.
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Re: Encuentro (Partida privada)

Mensaje por Vangelis el Mar Ago 09, 2011 8:31 pm

Estando lista para disparar, mis ojos no podían dar crédito de lo que veían, era un silfo montado en el dorso de un halcón, cuantas veces podría verse eso, además estaban volando a toda velocidad directamente hacia piso, el choque era inminente, sin dejar de observar mi objetivo, supuse lo peor. Sin embargo a una altura de 100 metros sobre el suelo, el halcón detuvo su precipitado vuelo y empezó a planear, dándome la oportunidad de observarlo con más detalle.

Se trataba de un halcón peregrino, una ave realmente majestuosa, reconocida en gran parte del continente por estar vinculado a la nobleza y en otras a los ejércitos, era un ejemplar joven, fuerte, y con plumas brillantes. Por otro lado, el silfo era delgado de piel blanca, con cabello rubio despeinado, y ojos azul profundo, con una mirada inteligente, y sus ropajes que también en distintos tonos de azul, resaltaban su mirada, y que sin duda dejaban claro que era proveniente de la nobleza de su raza. Al examinarlo de forma detenida, mi mente tuvo un insight instantáneamente, yo lo conocía, se trataba de aquél silfo que una vez había visitado mi hogar.

Hace un poco más de 15 años, cuando era yo aún una niña, mi bisabuelo Resdan recibió una visita de uno de sus amigos entrañables, exactamente no recuerdo el nombre de aquel personaje, pero se trataba de un hombre muy poderoso, a decir era un mago compañero de aventuras y viajes de mi bisabuelo, lo que lo unía a él de una forma entrañable. Y acompañándolo se encontraba su joven hijo, quién a pesar de ser algunos años más grande que yo, representaba menos edad. Con el padre trate muy poco, debido a que es su visita se había concentrado en pasar más tiempo con mi bisabuelo, como era de esperarse, pero el joven pasó gran parte del tiempo de su visita conmigo.

Aunque yo era una niña, y mis entrenamientos como hechicera realmente se encontraban en fases muy iniciales, ya que mi educación hasta ese momento se había basado principalmente en la cultura y las artes, así como en los buenos modales que debía tener alguien perteneciente a la clase alta de mi ciudad. Durante su estancia el joven mago había estado conmigo, enseñándome mientras el practicaba sus hechizos, hablándome con gran amor y devoción sobre la magia, además con un indomable espíritu de aventura, al parecer igual que su padre. Pasábamos grandes ratos, en el jardín de la casa de mi bisabuelo, yo sentada observando con atención cada uno de sus movimientos de práctica y él practicando cada uno de sus movimientos, ocasionalmente manipulaba el vienta para jugar conmigo, enredando pétalos de las siempre florecientes plantas del jardín, entre mi cabello, y mis vestidos, en ese momento sentí como el aire se colaba entre mis alas extendidas, como cuando jugábamos y yo daba giros sobre mi propio eje, con mis brazos y mis alas extendidas, sensación que no me abandonaba a pesar de lograr elevarme del suelo. A pesar de la diferencia de edad, logramos establecer una buena amistad el tiempo que duro su visita.

Al ver el amor y la pasión ante la magia, proveniente de alguien tan joven como él, comprendí que lo grandes hechiceros se forjan con la práctica y del gran esfuerzo que habían puesto en ello tanto mi madre como mi bisabuelo en llegar a serlo. Y yo siempre tuve una gran afinidad con mi bisabuelo, la gran atracción que él sentía por las aventuras y los viajes, podía sentirlo correr por mis venas. Mientras que la perseverancia y la afinidad por los elementos eran aportación de mi madre.

A causa de su visita, siempre sentí curiosidad, por las hadas, éramos tan parecidos y a la vez tan diferentes, que siempre quise entender con mayor profundidad su cultura y el origen de su magia. Desde el día de su partida no lo había vuelto a ver, ocasionalmente su padre aún frecuentaba a mi bisabuelo y viceversa, pero el joven hechicero no había vuelto a las tierras de Erinimar, hasta ese momento.

Sin dejar de estar preparada para cualquier ataque sorpresivo, a pesar de su advertencia de venir en paz, mi voz se levantó, en un tono firme sin ser desafiante – Quién es amigo de mi familia es bienvenido a este valle, y tú por ser hijo de un entrañable amigo de mi bisabuelo Resdan de las tierras de Erinimar, eres bienvenido- mientras me levantaba lentamente y destensaba la cuerda de mi arco.

Al ver lo que hacía Nala, mi fiel protectora y protectora de este valle, volteaba hacia los intrusos, diciendo – Yo no tengo por qué confiar en ti, hasta que no nos digas tu nombre y el motivo que te ha traído hasta aquí. – su intuición élfica le decía que existía peligro acechando la tranquilidad del valle, aunque su voz era tranquila al dirigirse al él, no la notaba exaltada como cuando se encontraba en pie de lucha para cumplir el deber que se le había encomendado.

A reconocer al inesperado visitante, me sentí un poco aliviada, en primer lugar porque eran ellos quienes habían causado la tormenta, y violado el campo protector del valle, sin embargo, si él solo hubiera podido romper esta barrera a pesar de su tamaño pequeño, se trataba de un hechicero tremendamente poderoso y hay que averiguar la razón de su visita.

- Mi nombre es Vangelis de Enlya, proveniente de Erinimar, y ella es amiga y protectora de este valle Nala – exclame con un tono dulce, mientras señalaba a Nala – tú dices venir en paz, así que te invito a decirnos tu nombre y el de tu halcón, y pasar a degustar de la extraordinaria sazón de Nala, y estamos dispuestas a escuchar tu historia. – Mientras el halcón volaba lentamente preparándose para aterrizar, Nala murmuraba en mi oído – No debemos de ser tan confiadas, sólo por su tamaño, el valle puede decirme que hay algo que anda mal, aún no puedo definir de que se trata, pero todo empezó desde que ellos entraron – susurró mirándome con sus grandes ojos castaños bien abiertos, estando aún alerta. – Nala, sé que todo esto es desconcertante, nunca desde la creación de este valle había pasado algo similar – y nuevamente mi vista se dirigió hasta el particular silfo – pero hay algo en mi corazón que dice que podemos confiar en él -.

El halcón ya había aterrizado, y el silfo se encontraba bajando desde su dorso, se acomodó la ropa sonriendo, acomodando su cabello y dejándolo aún más despeinado, torció la boca formando una sonrisa y lentamente se acercó hacia nosotras….
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Re: Encuentro (Partida privada)

Mensaje por Zephyrae el Miér Ago 10, 2011 6:11 am

[Post como Zephyrae]

Mis palabras habían atravesado los vientos hasta las guardianas de este valle y de ellas había obtenido respuesta, aceptando mis palabras de paz y dándome la bienvenida a este lugar lleno de belleza.

Ante mi se encontraban dos hermosas mujeres una de ellas una elfa, al lado de estos el objeto de mi atención, una Divium cuya hermosura dejaba claro la razón, más allá de las alas, de que tal raza fuera tomada por ángeles. Sus palabras eran a la vez elegantes y dulces a mis oídos y entre ellas logre escuchar un nombre que hacía años no se había cruzado por mi camino Resdan de Erinimar.

Tal nombre le había pertenecido a uno de los más cercanos amigos de mi padre, un mago Divium sabio y poderoso que en su juventud fuera compañero de viajes de mi padre y a quien hace muchos años tuve el gusto de conocer. Tal nombre haciéndome apreciar aun más a la mujer frente a mí su nombre viniendo finalmente a mi mente y lo familiar de sus facciones finalmente tomando forma en mi mente.

Mientras en esto pensaba la elfa no perdió oportunidad para dejar claro que la bienvenida no era absoluta y aun habría de granjearme la pacífica llegada a aquel lugar como sea poca atención pude tener para su palabras pues mi mente aun se dedicaba a recordar cuanto de Resdan me era posible.

Las siguientes palabras de la Divium quitando mis dudas por completo, Vangelis de Enlya, un nombre que no podría olvidar siendo que se hallaba unido a muchos bellos recuerdos atesorados por mí.

Con ese nombre en mente la dama frente a mí parecía transformarse, a la vez se mostraban a los ojos de mi mente su femenina forma de estos momentos y la de la pequeña Vangelis, compañera de juegos y sueños hace ya más de quince años.

Mi sorpresa era grande pues a los ojos de mi corazón ese nombre había permanecido unido al de una joven Divium que apenas se acercaba a su décima primavera. Frente a mí podía ver claramente el parecido de la hermosa y atractiva mujer que ante mí se hallaba con el de aquella pequeña que conociera en mi primer viaje a las afueras de Phusis y a la maravillosa ciudad de Erinimar al lado de mi padre.

Mas no era momento para recuerdos mientras las damas aguardaban mi respuesta, ya había descendido de Alei evitando realizar bruscos movimientos y tras esto era momento de convocar el poder de mi magia para poder saludar adecuadamente tomando el tamaño que requería para ello, mi tamaño humano a la vez que franqueaba la corta distancia que quedaba entre nosotros.

Pude ver como Vangelis intercambiaba entre murmullos plática con la elfa cuyo nombre aun desconocía, de justa manera puesto que me correspondía a mi presentarme al llegar sin previo aviso entre ellas.

La sonrisa en mi rostro clara ante la alegría de reencontrarme con tan bello ser que desde pequeño lograra prenderse de mi corazón. En ese entonces al despedirnos era incapaz de comprender el gran tiempo que podía uno pasar sin volver a cruzar el camino con alguien que se le ha vuelto querido. Acostumbrado como estaba en neustro pequeño reino a tener a cuantos amaba a mí alrededor no podía predecir cuanto extrañaría a esa pequeña niña de hermosos cabellos y radiantes alas que a un tiempo jugara conmigo.

-El nombre es Zephyrae ed Selenyad, hijo de Erenberd señor de los cuatro elementos y un amigo tuyo Vangelis si es que el tiempo y la corta edad en que nos despedimos no impiden a tu memoria conservar recuerdo alguno mío. - Le dije en cuanto me acerqué a ella. Mezclando en mis palabras clara reverencia en señal de respeto y marcada sonrisa en señal de mi alegría.-Puedo asegurarte que cuanto de ti recuerdo se encuentra bien resguardado y cercano a mi corazón hermosa Divium, me alegra ver que has florecido bellamente.

Era sin duda un maravilloso encuentro, su belleza en estos momentos se mezclaba con el cariño que por ella sintiera tanto tiempo atrás. Así como este hermoso valle asemejaba un paraíso perdido en inhóspita y helada zona, así también me daba a este lugar la bienvenida el recuerdo de esos tiempos de alegría al viajar con mi padre, el tiempo en que conocí a la dulce y tierna Vangelis y compartí con ella risas y ocurrencias.

Tanto fue mi deleite ante este encuentro que mis modales quedaron sin duda olvidados al no darle su merecido saludo a la elfa que acompañara a mi amiga de la infancia, le había oído mencionar por su nombre Nala y tal era un error que debería remediar.

-En cuanto a ti bella Nala es sin duda un encanto el conocerte, más aun si la sazón que Vangelis menciona le hace honor a la belleza de este lugar que resguardas. – Mis palabras dirigidas a la elfa a la vez con formalidad y cariño. Su receloso rostro tenía razón para estarlo siendo que indudablemente mi presencia invadía el lugar que resguardaba. -Lamento que mi llegada haya sido tan abrupta, aunque sea algo difícil de lamentar cuando me ha traído ante tal compañía.

Con aquellas palabras esperaba en algo haber corregido mis iniciales malas maneras y finalmente podía regresar mi atención a Vangelis, a esta distancia su rostro aun más hermoso y a su espalda sus las parecían abarcar todo cuanto pudiera ver, enmarcando la manera en que el vestido y su cuerpo se mezclaban en hermosas formas. Sin duda alguna Vangelis no se trataba más de una pequeña niña y había despertado a la vida de una joven radiante y atractiva.

-Historias tengo para compartirte querida Vangelis y si han de aceptarnos a Alei, mi compañera, junto conmigo será mi gusto y placer el compartir contigo cuanto desees.- Tras aceptar la invitación y la plática que con esta dio inicio fuimos Alei y yo conducidos a una bella y pequeña cabaña al centro del valle. La forma de esta en total armonía con los alrededores hablaba al mundo de cuidado y dedicación. Mis mayores sorpresas aguardando en el interior de esta.
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Re: Encuentro (Partida privada)

Mensaje por Vangelis el Miér Ago 10, 2011 8:41 pm

Al oír las palabras del silfo, sentí una gran alegría al saber que él también me recordaba, y que al parecer le eran gratos recuerdos. Para mí una feliz aparición había sido verlo, con sus dulces ojos azules y su blanca tez, con sus refinados modales, y sus bellos ropajes, todo un caso sus rubios cabellos despeinados, no lo habría de negar físicamente atractivo, pero más que eso la dulzura de su voz y de mis recuerdos llenaron ese momento de alegría.

Tenía yo curiosidad de preguntarle muchas cosas, y de contarle otras tantas, tanto, que mis palabras sonaban apresuradas al salir de mi boca, mientras lo conducía hacia el interior de la cabaña. Nala, había bajado un poco la guardia, al escuchar que eran amigos de mi bisabuelo, y que me conocía desde niña, aunque todavía se manejaba con recelo, debido a que no olvidaba su papel.

Al entrar a la cabaña pude observar lo maravillado que se encontraba, y eso me dibujaba una sonrisa en el rostro, porque yo suponía que por su ropaje, y por ser hijo del seños de los cuatro elementos, estaría acostumbrado a las comodidades de la nobleza. Porque a pesar de que se trataba de una cabaña, construida a la mitad de un valle, que se encontraba resguardado a la mitad de un congelado bosque, teníamos algunas de las comodidades de la vida en Erinimar. Mi palacete se encontraba decorado y diseñado en base del art deco, el recibidor en un tono de paredes de color hueso, con rebordes y motivos en hoja de oro, contaba con una pequeña mesa, en el que se encontraba un florero de cristal cortado, en tonos azul plumbago, se encontraba en repleto de hortensias recién cortadas del jardín, en tonos morados y fucsias.

La construcción se encontraba realizada en un cubo, pero con un jardín interior, que quedaba exactamente al centro de la misma, en la que existía una borboteante fuente de agua cristalina, tallada en piedra, y rodeadas por flores de colores en tonos fríos, y pasto tapizando el piso, ésta se alcanzaba a ver directamente desde el recibidor, y detrás de ella se alcanzaban a ver las escaleras bifurcadas que conducían al siguiente nivel.

Alrededor del jardín interior, se encontraban los corredores, en los que se encontraban begonias, con un dulce olor embriagante por las tardes, convirtiendo en aquél lugar mi sitio favorito para esperar la caída del sol. Existían múltiples habitaciones en mi hogar, pero sin duda una de mis favoritas era la sala de estar. Al cruzar el recibidor y salir al corredor, seguimos caminando sobre él y atravesamos el jardín interior, al llegar enfrente de las escaleras, la sala de estar se encontraba a la derecha, al entrar pude ver en sus ojos la sorpresa del enorme ventanal que daba hacia la parte trasera de la cabaña, en la que podíamos observar el plantío de árboles frutales precedida por una gran extensión de pasto recién cortado, a pesar de que los cristales de las ventanas se encontraba cerrados, se podía percibir el aroma de la tierra húmeda. En frente del ventanal, se encontraba un gran piano de cola, de color negro, cuya tapa abierta demostraba que tenía poco tiempo de haber sido usado. Entre el piano y la puerta de la habitación se encontraba unos pequeños sillones, cómodos, en los que uno podía sentarse a conversar o escuchar conciertos en el piano.

Zephyrae – exclame mientras lo invitaba a sentarse en uno de los sillones – me ha dado mucho gusto volver a verte, he de admitir que el tiempo que pasamos juntos hace tanto tiempo siempre ha estado en mi corazón, primero por ser amigos entrañables de mi bisabuelo, y en segundo lugar por las experiencias y juegos que compartimos - de pronto sentí un rubor sobre mis mejillas, haciéndome bajar levemente mi mirada, esperando que él no lo hubiera notado – Tengo que decir, que muchos años han pasado desde entonces, y tú, sin embargo, continuas con el mismo aspecto juvenil, y por lo menos creo que yo si he cambiado.

Al estarlo acomodando en el sillón de piel que se encontraba enfrente del piano, Nala irrumpió en la habitación, con una gran charola de entremeses, en los que se encontraban deliciosos manjares, como queso artesanal, el cual era elaborado por la misma Nala, jamón serrano, uvas y frutas frescas, todos producidos en el mismo valle.

-Espero que disfrute Milord, de los frutos de este valle,- exclamo mientras disponía la charola de plata en forma de concha en la mesa de té, del centro de la sala – espero que el cumplimiento de mi deber no haya sido tomado como descortesía de mi parte, entiendo que los amigos de Resdan, son amigos de Vangelis, y por supuesto de este valle, y míos – podía observar claramente la sinceridad de sus palabras reflejadas en sus ojos, y mientras se llevaba la mano derecha al pecho.

Me acerqué dándole una palmada a Nala en la espalda, en señal de entendimiento, mientras no invitado levanto la mano derecha en señal de que no había habido problema. – Pero cuéntame – le decía mientras acomodaba mi vestido al sentarme en la bella silla de respaldo alto y redondo tejida en ratán, - qué has hecho todo este tiempo, ¿qué lugares y personajes has conocido en tus viajes? – realmente me encontraba interesada en la contestación, sin darme cuenta ya tenía ambas manos sosteniendo mi barbilla y mis codos, recargados en la rodillas, como cuando hace 10 años lo observaba mientras me contaba alguna historia.
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Re: Encuentro (Partida privada)

Mensaje por Zephyrae el Jue Ago 11, 2011 10:19 pm

[Post como Zephyrae]

La cabaña a la que animadamente me había dirigido con mi hermosa anfitriona era en muchas maneras maravillosa. Su rústica y bien cuidada belleza exterior daba paso una vez se atravesaba su umbral a una bella residencia. Claramente de mucho mayor tamaño en su interior. Pareciendo más el interior de una mansión que el de una cabaña.

Tal tipo de conjuros no me eran del todo extraños sabiendo que a través de la magia el tamaño era algo relativo había sido parte de mi propio entrenamiento, si algo me era sorprendente se trataba de la magnitud del conjuro que hubiese sido necesario para crear un lugar como este así como lo decorado y cuidado que se encontraba el sitio.

En mis viajes pocas veces había encontrado lugares donde la búsqueda de la armonía la belleza fuera tan clara. No habiendo en este hogar sitio que cayera en descuido o en el que se perdiera la oportunidad de brindarle aun más con el correcto decorado.

Los reinos feéricos son un lugar de gran belleza, siendo nuestra creencia que esta surge de la propia armonía de quienes la procuran. Siendo esto así su hogar decía mucho de Vangelis y de Nala. Pues hablaba de espíritus que amaban el mundo y que en este buscaban reflejar la hermosura propia de sus almas.

Alei en esta ocasión opto por permanecer afuera. Supongo su disgusto por los espacios cerrados llevándola a retirarse antes de que se le pidiera entrar a la aparentemente pequeña cabaña. Admito que su ausencia en tal ocasión fue de mi agrado pues el ser llevado de la mano por la bella Divium me hacía recordar momentos de nuestra niñez donde con la misma impetuosidad me llevo a conocer cuánto lugar pudimos en la ciudad de Erinimar.

En ese entonces fueron bastantes las travesuras que llevamos a cabo, su ingenio y mi magia volviéndonos partícipes de singulares aventuras. Sus palabras tras sentarnos dejándome ver como también a su mente habían venido tantos momentos de diversión. Me daba cuenta en esos momentos que Vangelis fue mi primera amiga fuera de los reinos feéricos y que el destino había sido dadivoso al traerme a su lado.

La mirada que me dedico al hablar de nuestros recuerdos y sus siguientes palabras, mencionando mi apariencia juvenil en aquel entonces, quince años habían transcurrido desde esos momentos, teniendo yo treinta y mi aspecto en cuanto a edad no habiendo variado tanto. Aunque una diferencia era sin duda clara y esta eras mi estatura pues a mis treinta años mi dominio sobre mi propia magia era mucho menor al actual y trabajosamente rebasaba el metro de estatura al usar mi magia para crecer.

En un principio, bien recuerdo, eso fue causa de molestias mas al conocer ala pequeña Divium que en ese entonces era Vangelis tal suceso termino siendo una grata ocurrencia pues no distábamos tanto en estaturas en aquel entonces como tampoco lo hacíamos ahora.

Más importante aun entre sus palabras estuvo el efecto de hacer que me percatara con mayor detalle de los bellos cambios con que la edad le había decorado. No era su cuerpo ya el de una pequeña niña sino que hablaba en sus curvas de femineidad, sus cabellos aun más largos gozaban del brillo de la juventud, en su rostro se dejaba ver aun aquel aire de inocencia y ternura propio de una linda niña mas se encontraba mezclado con esa hambre de vivir y el ímpetu propio de la juventud.

Sus palabras y movimientos hablaban ya de alguien en la plenitud de su vida, Vangelis había sin duda florecido en una hermosa mujer. La mujer que desde mi llegada me hubiera cautivado con su porte y su belleza y que a su vez era mi amiga de la infancia. Como si de dos notas diferentes alzadas al viento en una melodía buscándose y creando un sonido único y mucho más bello las dos maneras en que se manifestaba ante mí, sensual y hermosa mujer y querida niña amiga mía, se entremezclaban ante mis ojos.

-Largas vidas es uno de los regalos que nos brinda la gran madre a mi gente hermosa Divium. No era del todo un niño en esas fechas, aun cuando mi actuar dijera en ocasiones lo contrario y estoy seguro hoy en día soy aun capaz de todo tipo de travesuras, algunas no tan infantiles.- Cual suele pasar mis palabras surgieron de mí antes de tener tiempo de pensarlas. Una parte mía viendo ante mí a una hermosa mujer que era a la vez mi anfitriona despertaba en mi un lado insinuante, otra veía en Vangelis a aquella pequeña niña aun. La primera parecía haber tomado fuerzas en los últimos minutos. Más aun tras que sus propias palabras me invitaran a contemplar cuanto había en ella cambiado.

-Entiendo que también es el caso de los Diviums el gozar de largas vidas por lo que si la fortuna así lo concede tu belleza y hermosura llenaran de gracia este mundo y de deseos los corazones de quienes te contemplen dulce Vangelis.- Sentados cerca como lo estábamos el silencio siguió a mis palabras, ese hermoso silencio que se da cuando se cruzan miradas y la indecisión de que hacer a continuación está desapareciendo silencio que se vio a si mismo terminar en suspiro al ser interrumpido.

La llegada de Nala con la comida coincidió con ello, su interrupción hablando de que el silencio le había hecho entrar o de que la fortuna goza en ocasiones de reírse de nosotros. Con la comida traía formales disculpas de su anterior recepción. Disculpas que no pude más que dar por aceptadas mientras con un simple gesto marcaba la ligereza de la ofensa. –Nada hay en que debas de pedir perdón noble guardiana de este valle. Es la suerte del viajero el no poder dar aviso siempre de su llegada y verdaderas descortesías me he hallado en muchos otros lugares por ello como para poder tomar tu original recelo por tal. Si algo en verdad que agradezco tu hospitalidad y la de Vangelis.

La ocasión que el silencio prometía se había desvanecido con la llegada de Nala, la bella Divium se había levantado y buscado la cercanía de Nala, supongo en algo confundida como lo estaba yo por cuanto casi ocurría. En esta ocasión se sentó en una silla aparte, y me preguntó por mis viajes y como hiciera hace tanto tiempo se dispuso a escucharme.

En ese entonces mis historias hablaban de las grandes obras de mi padre y de cuanto deseaba hacer en cuanto empezara a viajar por el mundo, en ese momento ya ante uan atractiva y joven Vangelis las historias lograban alimentarse de mis recuerdos y experiencias en vez de sueños aun por cumplirse. Esa fue la primera de las tardes que nos sentaríamos a platicar de nuestras historias desde que nos reencontráramos. La dicha de tener con quien compartir mis sueños llenando mi corazón e incluso Nala para bien o mal se quedo a acompañarnos y escucharnos el resto de ese día.
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Re: Encuentro (Partida privada)

Mensaje por Vangelis el Sáb Ago 13, 2011 5:16 am

El encuentro con Zephyrae, fue una sensación de alivio y bienestar, como una brisa fresca en el valle, tanto para mí como para Nala; la tarde transcurrió felizmente entre recuerdos, anécdotas mutuas y risas constantes. Hace mucho tiempo que no podía percibir esa sensación en mí, de alegría y despreocupación.

Nala había dejado la habitación por algún deber, ya que era una mujer de rutinas y horarios bien establecidos, siendo la disciplina la base de todo lo que ella era. Aprovechando este pequeño momento de intimidad, no solo él hablo, también aprovecho para interrogarme sobre los motivos por los cuales me encontraba viviendo en el valle, y hasta de gustos y actividades preferidas, por fin sentía la confianza para poder hablar de cosas importantes para mí. Él me inspiraba ese sentimiento.


- Hace mucho tiempo que conocí a un silfo, que a pesar de mi corta edad, pasó mucho tiempo conmigo, dejándome ver lo hermoso que es la pasión por la vida – noté que mientras vocalizaba cada una de mis palabras de una forma dulce, como el atractivo silfo frente a mí sonrojaba sutilmente sus blancas mejillas, sabiendo que me refería a él, al observarlo sonreí atentamente, continuando mi narración – este joven amigo, tenía el anhelo de ser un gran hechicero y llenar sus experiencias de viajes y el conocimiento de cosas y personajes nuevos. Cuando el dejó mi hogar, lejos de sentirme triste por la partida de un gran amigo, mi corazón sintió la necesidad del conocimiento y de la aventura, así como de la preparación para alcanzar las metas.

Sin darme cuenta que la efusividad de mis palabras había despertado en mí ese lado apasionado, despertando los miocitos de mis piernas, haciendo que me levantará de la silla, y empezará a dar vueltas alrededor de amplio salón, haciendo que aquel hechicero me siguiera constantemente con su vista, casi sin parpadear. – Como tú sabes mis padres pusieron un especial empeño en mi educación, por ser la única hija y heredera de las tradiciones y emporio familiar, por un lado la casta guerrera de mi padre y la tradición mágica por el lado de mi madre y mi bisabuelo. Recibiendo educación de ambas disciplinas, sin perder de vista las enseñanzas propias de la nobleza de mi raza, haciendo una gran diferencia con el resto de los chicos de mi edad, quien generalmente reciben conocimientos de la cultura, el arte, los buenos comportamientos, y la historia, creciendo con una visión limitada de lo que la vida puede ser.- mi voz se tornó suave, y más tranquila – Sin embargo, también agradezco a mi madre por haberme instruído en la estética y la belleza como expresión del interior de uno mismo. – Señalando los pequeños detalles que llenaban la habitación.

Aproveche para nuevamente acercarme hacia él, sentándome a su lado, con una sonrisa inocente en los labios y brillo en los ojos, como alguna vez me vi hace 15 años cuando me acercaba a él.

-Al tener ciertas discrepancias en los estilos de vida que los amigos de mi edad, optaron por seguir, los cuales tendían a llevar vidas con tendencia a la superficialidad y al hedonismo, el cual no crítico ni juzgo, pero definitivamente no era el estilo de vida que deseaba llevar; por eso mis padres y por su puesto mi bisabuelo, me apoyaron al tomar la decisión de salir de ese núcleo de confort y buscar y conocer el mundo, entrenar y cultivar mi magia y mi entrenamiento físico, para continuar y ser digna portadora del legado de mis ancestros.- mirándolo a los ojos, encontré la tranquilidad que mi alma desde hace mucho tiempo había buscado – por eso es que vivo aquí, en este valle creado por mi abuelo que utilizo como descanso entre cada uno de mis viajes, porqué también he de admitir que disfruto de las comodidades de la que mi familia posee, pero creo que no lo es todo en la vida – mientras le acariciaba suavemente la mano derecha con ambas manos.

- Aún sigo visitando a mi familia con frecuencia, realmente no se encuentran muy lejos de aquí, así como ellos siempre se mantienen al pendiente de mí; y precisamente por la posición y los compromisos de mis padres, asisto con regularidad a ciertos eventos, sobre todo en los que son indispensables que la familia acuda completa - solté su mano en una forma brusca, al notar que lo sostenía fuerte, coloreando inmediatamente mis mejillas y bajando la cabeza entre los hombros, al hacer el brusco movimiento, derrame la copa de vino que él sostenía con la otra mano sobre sus finas ropas de tonos azules, situación aún más embarazosa, sin meditarlo dos veces tome una mantilla de seda, estampada con flores en tonos rojizos para limpiar su ropaje, - ¡lo siento mucho! Seguro pensaras, que sigo siendo la misma niña de Erinimar – más avergonzada que nunca me levante abruptamente – prometo que solucionaremos lo de tu ropa.

El tiempo había avanzado lentamente, sin habernos percatado de eso, Nala ya había encendido las velas de los candelabros del salón, así como las antorchas que se encontraban iluminando los pasillos del jardín interior, por el ventanal podía observarse el despejado cielo cargado con miles de luces tintineantes como brillos de diamantes sobre un manto de terciopelo azul profundo, y grande y brillante en lo más alto se encontraba la luna, que iluminaba con pinceladas color plata a todo el valle. Al captar el encanto de la escena me dirigí hacia el ventanal, como si la luna tuviera un gran imán que atraía a cada célula de mi cuerpo, sentí una cálida mano en mi hombro, lentamente gire mi cabeza viendo su amable rostro sonreír dulcemente – Perdóname Zephyrae, he sido una poco considerada anfitriona, todo este rato me la he pasado hablando, sin dejarte pronunciar ni una sola palabra. ¡Eres tremendamente paciente!- soltando tremenda carcajada – ya ha anochecido, y sería imprudente partir en estas condiciones; déjame compensar esta descortesía, y la otra del vino en tu ropa, ofreciéndote mi casa el tiempo que gustes quedarte, para mí sería un placer tenerte cerca nuevamente, y Nala se sentiría complacida al variar un poco la rutina – sin terminar de decir la frase, ya lo había tomado de la mano y lo guiaba mientras nos dirigíamos hacia el pasillo que rodeaba el patio, y empezada a subir de forma apresurada la escalera, sin darle tiempo al silfo para que emitiera una respuesta – tu habitación se encuentra junto a la mía, ambas comparten un balcón que tiene una maravillosa vista al manantial, ¡te encantará!.
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Re: Encuentro (Partida privada)

Mensaje por Zephyrae el Jue Ago 18, 2011 12:51 am

[Post como Narrador]

La criatura poco a poco volvía a existir mientras se alimentaba. Saliendo de su letargo de décadas causado por su propia hambre. Esa terrible hambre que había llegado desde que su amo y señor dejara de alimentarla como necesitaba serlo.

Hace décadas, su mente aun incompleta como para saber cuantas más sabía que largo tiempo había pasado. El poder que a ella llegaba de su señor había decrecido. Su amo vivía pues de haber dejado de existir la criatura habría muerto con él, pero su poder había caído enormemente y el eco de este que llegaba hasta la criatura era insuficiente para mantenerla.

Aun puede recordar su deseo de volar en busca de su amo, claro y fuerte en su mente para poder ayudarle, para descubrir que mal había llegado a este que destruyera casi por completo su poder y de ser necesario ofrecerse en sacrificio para auxiliarle de alguna manera.

Tal había sido su deseo antes de iniciar su letargo y ahora regresaba a ella con mayor fuerza. Su amo aun vivía pero como había sido antes de quedar sumida en su profundo sueño sus órdenes seguían grabadas en su ser, debía llegar al núcleo de poder del valle y absorberlo o en su defecto destruirlo. Tal orden grabada mágicamente en el centro de su ser por su propio amo no podía ser desobedecida, la criatura cumpliría primero su misión y tras esto regresaría con su amo y creador.

Por primera vez en décadas la criatura sentía impaciencia, deseos propios de dar por cumplida su misión para poder volver con su dueño pero pro ahora debía recuperarse, la barrera aun abierta por la criatura que ella perseguía fue poderosa y la criatura estaba herida. Apenas había podido recuperarse lo suficiente como para pensar en las más simples de sus emociones e instintos, por el momento debería de esconderse y alimentarse.

El alimento no era problema alguno, el valle mismo se encontraba repleto de magia, su sabor tan diferente a la magia de su amo no le resultaba agradable pero su hambre de poder le hacía aceptar cualquier fuente de este para sobrevivir y más importante aun para cumplir con su misión.

La criatura empezó a recorrer el valle lentamente y con cuidado. Mientras más se recuperara más sencillo sería para cualquier enemigo el detectarla por lo que necesitaba un lugar que pudiera brindarle resguardo. Los árboles podrían cubrirla un tiempo pero dejarían de ocultarla bien mucho antes de que recuperara del todo su poder, las cosas vivas solían decaer y morir en su presencia.

Los cielos podrían ocultarla un tiempo pero la claridad con la que el Sol atravesaba el cielo en este valle le haría aun más obvia que en cualquier otro lugar, el cálido clima de este lugar haciéndole demasiado detectable. Por mucho que ese mismo calor la alimentara su misión exigía que se mantuviera oculta por más tiempo.

Por todo esto el ser que aun carecía de cuerpo recorrió el valle, manteniéndose alejado de la cabaña en su centro, al principio su paso solo notado por las criaturas del valle como un escalofrío pero poco antes de llegar a su destino, una pequeña cueva en el borde del valle que daba a la montaña, justo al borde de la barrera. En ese lugar su paso empezó a congelar y matar el pasto por donde su ser se desplazaba. En ese lugar dormiría y permitiría a su espíritu recuperar fuerzas. En ese lugar se alimentaría de la magia del lugar y cuando hubiera despertado sería momento de matar a quien se encontrara en su camino. Nadie podría interponerse entre su misión y ella.

La criatura durmió, poco a poco mientras se recuperaba tomando forma y fuerza, el aire a su alrededor enfriándose y una leve e imperceptible niebla blanca empezaba a formarse en toda la cueva. Finalmente la criatura podía soñar y soñaba con su amo.
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