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El Gran Ilusionista

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El Gran Ilusionista

Mensaje por Saito el Jue Ago 11, 2011 6:20 pm

Un joven rubio caminaba por las calles de Jisengard, era de noche, y ya nadie estaba fuera, pero el muchacho quería dar un paseo para despejarse, o eso le dijo a su familia. Con tranquilidad fue acercándose a los límites de la ciudad, dirigiéndose a la arboleda que había en el exterior, y en la cual, sobre la copa de sus árboles, podía apreciarse el techo con tejas de pizarra de la mansión abandonada, era un lugar al que no solían acercarse, pues decían que estaba encantada por espíritus, era la casa de la antigua familia Weisz, la cual obviamente, ya no vivía allí.

Despreocupadamente se internó entre los árboles, y algo alejado ya del pueblo, se sentó en un tronco, admirando las estrellas entre las ramas pobladas de hojas verdes que poseían aquellos enormes árboles, sonrió satisfecho con aquella vista, corría una brisa fresca, pero sin llegar a ser fría, más bien aliviaba el calor de aquel verano.
Tras varios minutos de contemplar aquella vista, se levantó del tronco, había ido allí poniendo la escusa del paseo, pues había quedado con una persona para hablar, pero se dio por vencido, y decidió marcharse, pero, una sombra apareció entre los árboles, y lo ultimo que se supo del muchacho, fue el grito que dio...

Una familia, que vivía cerca de la arboleda, escuchó el grito y corrió hacia aquel diminuto claro en buscando socorrer al necesitado, posiblemente un animal le hubiese atacado o algo así, pero al llegar, a pesar de haber tardado menos de un minuto, no había nada allí, solo quedaba una cosa, un colgante dorado que el joven siempre tenía, al verlo, reconocieron quien había gritado, lo que no sabían, era donde estaba, ni que le había pasado... Aquella noche, la mansión Weisz parecía ajetreada, escuchándose de nuevo aquellos extraños sonidos que habían creado su reputación de encantada... No tardó en correr el rumor de que el joven muchacho había sido secuestrado por la mansión...


Varios días después, otro joven llega a aquel pueblo, está en una pequeña isla, muy cercana a la costa, tanto, que hace muchos años, se levantó un puente para llegar a ella. Y en esa mañana, el muchacho se encontraba en la plaza del pueblo, haciendo aquello que hacía continuamente, jugar.
Con su atuendo común, aquel mono negro puesto como unos pantalones, y sin camisa, dejando al descubierto su pecho jugando contra un chico de su misma edad un partido de aquel deporte tan curioso, el Blitzball. Era un uno contra uno, más ben una practica, pues en vez de luchar por marcarse el uno al otro lanzaban sus tiros contra el otro, mostrando técnicas y buscando formas de interceptarlas para mejorar.
Tras una hora de juego, ambos se dejaron caer al suelo agotados, los dos eran jugadores profesionales, y no era de extrañar que ambos acabasen sin fuerzas, lo que les diferenciaba, era que Saito, el muchacho recién llegado, había dejado su anterior equipo para viajar.

Se despidieron alegremente, y el joven recogió su pelota, dándole toques con los pies, lanzandola así hacia arriba, mientras caminaba por la ancha calle central de la ciudad, que no estaba muy transitada, aunque tampoco vacía. Había ido allí porque... Bueno, diciendo la verdad, porque se había perdido, errando varias veces la dirección del camino se había encontrado ante el puente de la ciudad, y sin mas remedio había decidido que no estaría mal pasar unos días allí para descansar del viaje y ver que podía hacer en aquella isla, al fin y al cabo, Saito consideraba que todo tenía algo interesante, solo había que buscar, aunque fuese muy profundo. Y por el momento, había encontrado un muy buen jugador, pero no era suficiente, por lo que tal vez el mercado le concediese algo más interesante.
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Re: El Gran Ilusionista

Mensaje por Hikari no Yami el Vie Ago 12, 2011 5:57 pm

Hacía tan solo unos días que había logrado escapar de aquellos tipos en el bosque cerca de la ciudad esmeralda. Todavía tenía metida en la cabeza la imagen de los dos hombres y… Argh, prefería no pensarlo mucho. Al final, a base de caminar por diferentes senderos tanto en bosques como por ciudades había llegado hasta un pequeño pueblo cercano al mar, conectado con un puente a otro pequeño pueblo en el que parecía haber bastante actividad. No me vendría mal pasar unos días cerca del mar, la brisa, el olor a agua salada y el frescor del mar no me harían mal, seguramente me viniera bien para vaciar los malos humos, además de que una de las invocaciones que mi madre me había mostrado hacía unos días parecía una gran sierpe marina que siempre estaba cerca de la costa antes de ser llamada. Cuando noté la arena hundirse bajo mis zapatos y el suave viento propio de las cercanías de la costa también sentí un enorme relajo y unas ganas de correr al agua para bañarme, pero no podía, al menos no por ahora. Tras un rato de caminar sobre la arena mullida y cálida del lugar me decidí por adentrarme en el pueblo para hacer algunas compras y hospedarme en alguna taberna. Como no tenía dinero tendría que hacer algún trabajo, tal vez bailar en la posada, o atender a los clientes como una camarera más, eran cosas que no me molestaba hacer si así conseguía dormir en una cama confortable unos días.

Una vez dentro del pueblo me fijé en que la atención se centraba en la plaza, donde me acerqué curiosa para ver que estaba pasando. No es que hubiera un gran espectáculo ni un accidente grave, más bien solo era un juego de niños, patear un balón para marcarle al contrario. Suspiré y me encogí de hombros, retirándome hacia el mercado ignorando aquello. El deporte no era algo que me hubiera llamado nunca la atención, sí a mis hermanos pequeños, y el ver como llegaban con las rodillas raspadas o los tobillos con moratones no era algo de mi agrado, así que contri menos practicarlo. En el amplio mercado del pueblo daba la sensación de que se podía encontrar de todo, desde fruta y carne hasta pieles para una nueva manta. Me paré para comprar un poco de fruta para rellenar el morral con algo de dinero que había encontrado rebuscando en este y algo se chocó contra mí, un niño que salía corriendo delante de un hombre que lo perseguía con la espada en alza ¡¿Pero qué demonios?! Sin miedo alguno a que descubrieran mis poderes apunté con el bastón algunos metros delante de mí y casi en un susurro pronuncié las palabras de invocación para Shiva, ella sabría que hacer con el hombre, aunque seguramente también detuviera al niño para conocer su versión de la historia.

Del círculo de color cian que se había formado en el suelo salió la mujer de piel azul y cabello ondulante de nombre Shiva, que sin dudarlo ni un momento al ver la escena puso su mano delante de sus finos y gélidos labios para soplar suavemente, dejando caer sobre los dos muchachos una nube de vapor helado que en cuanto hizo contacto con ellos los fue helando poco a poco, creando una pesada capa de hielo sobre sus cuerpos que finalmente los dejó quietos en el lugar. Rápidamente me acerqué, cerrando el círculo de invocación tras Shiva y mirándolos muy seriamente a los dos - ¿Qué se supone que está pasando aquí? – pregunté con un notorio tono de cabreo, retirando la espada de la helada mano del hombre y arrojándola a un callejón para que no pudiera usarla cuando se pasara el efecto del hielo –La… ladrón… - dijo separando los labios con dificultad por el hielo. Miré al niño, vestido con poco más que unas ropas desgarradas y bastante sucias, llevaba un par de manzanas en las manos y estaba muy delgado. Luego le devolví la mirada el hombre y suspiré dando un golpe en el hielo para romperlo usando un poco de la magia de Shiva –No creo que sea un ladrón… - le limpié los restos de hielo al niño y le limpié la cara, tomándole firmemente la mano para luego romper el hielo del guardia - ¡Ni se te ocurra intentar hacerle daño o verás lo que es capaz de hacer esa mujer que has visto antes! – no sabía si Shiva podía hacer algo más, pero al menos sería suficiente para amedrentarlo. Conté las monedas que tenía en la mano y se las di al hombre – Tenga. Este es el pago por las manzanas… - desvié la mirada hacia el chico y me acuclillé delante de él, mirándolo con una sonrisa – Gra… gracias… - dijo con timidez mientras bajaba la vista algo rojo. Negué con la cabeza y le acaricie el pelo, retirando algunos pedazos del hielo mágico que todavía tenía – De nada… Ahora dime ¿Por qué has cogido las manzanas? – el chico desvió la vista al momento de escuchar la pregunta – Yo… No soy un ladrón. – sonreí y le tomé la barbilla para mirarlo – Nadie te ha llamado ladrón, solo quiero saber porque has hecho eso. – suspiró y me respondió –Porque… tenía hambre… y no tenía dinero… - sus palabras sonaron tan... tristes, no podía dejarlo ir así – Vaya… Haremos una cosa. Tú me acompañas y me enseñas el pueblo y a cambio yo te pagaré y te enseñaré a hacer magia para que puedas actuar en la plaza y así ganar más dinero ¿De acuerdo? – me levanté de nuevo y comencé a caminar de la mano de él, que comía su manzana algo nervioso pero con una pequeña sonrisa distinguible para todo el mundo.



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Re: El Gran Ilusionista

Mensaje por Wrathowar el Mar Ago 16, 2011 9:22 pm

– Así que quieres vengarte de la muerte de tus padres, ¿eh, muchacho?... Necesitas entrenar muy duro si quieres lograr si quiera a encontrar a aquel sujeto, es bastante poderoso. Dejame decirte, también sufrí tu perdida. Viajaras conmigo hasta que decidas tu propio camino ... –

(…)

Desde que conocí a Greyland que había sido así, pasábamos corriendo de una ciudad a otra desde que arribamos en el continente más cercano a Thalis-Nertheliam. Había sido un camino bastante duro desde ahí hasta los archipiélagos de Geanostrum. A penas y me había dejado tiempo de conocer las ciudades. Gustaba pasar demasiado tiempo en una escondido mientras yo tenía que encontrarlo. Nunca le había preguntado porque lo hacía, pero desde que salimos de la isla me menciono que si quería ser hechicero y además mercenario debería trabajar bastante duro en mi resistencia y si que había mejorado desde entonces. Podía seguir carreras largas, pero aún no podía seguirle el paso a Greyland.

No tenía ni la menor idea de cual sería la siguiente ciudad que visitaríamos, pero si estaba seguro de algo; nos quedaríamos demasiado tiempo en ella mientras intentaba encontrarlo como siempre.

– Vamos muchacho, atraparme antes de llegar a la posada o tendrás que pagar todo – Gritó a la distancia mientras corríamos por el puente que conectaba a la ciudad. Él iba varios metros delante mío y sentía que los pulmones iban a explotar en cualquier momento. A penas si pude observar la playa desde el puente. Habrá sido medio día ya cuando entramos a la ciudad. - ¡Oye no es justo! ¡Sabes que no tengo dinero! – Alcance a decir con mi último aliento, parando y llevando mis manos a las rodillas para descansar unos segundos mientras intentaba reponerme. Entonces se acercó el sujeto que aún no se quitaba la capa negra que lo cubría entero a excepción de su rostro, curtido por los años y con algunas cicatrices como viejos recuerdos de batallas pasadas. – Lástima, desapareceré ahora, tendrás que sobrevivir sin mi hasta encontrarme, ¡ahí te ves! – Dijo después de poner su mano sobre mi hombro derecho y en cuestión de segundos ya no estaba ahí. ¿Cómo era que siempre podía hacer eso? No sabía que tipo de magia utilizaba para aquello, pero estaba seguro de que era una muy avanzada y no de mi escuela.

Así fue como me quede nuevamente solo en una ciudad desconocida sin la menor idea de como iba a sobrevivir sin dinero. Debía ser más listo que Greyland y encontrarlo pronto o tendría que trabajar duro extendiendo mi estadía en el lugar para pagar mis gastos. Quería ser mercenario, pero hasta el momento no había hecho nada más que correr como loco de una ciudad a otra y comenzaba a aburrirme de aquello.

Comencé entonces a recorrer la ciudad con los ojos bien abiertos, aunque sabía que Greyland no se dejaría encontrar a menos que él lo quisiera. El condenado era el mejor jugando a las escondidas.

Tras haber recuperado mi aliento seguí caminando en línea recta hasta llegar dónde parecía ser la placa central de la isla. No habían muchas atracciones, varios comercios, niños jugando a patear y atrapar una pelota y entonces algo logró captar mi atención por unos segundos. Una joven algo mayor que yo, una invocadora precisamente. Sabía que convocar cosas eran una de las ramas más difíciles de la magia, pero aquella joven lo había hecho con tal facilidad que parecía ser una experta. Había convocado una mujer para atrapar a un chiquillo, no pude averiguar el motivo debido a que solo los había visto cuando la joven había realizado su hechizo.

Decidí acercarme un poco después de que estos decidieran marcharse del lugar. Seguramente ella podría ayudarme a encontrar a Greyland, pero debía asegurarme primero de que tuviese esa habilidad. – Disculpa. Hola, soy Neizan. Me sorprendió bastante aquel hechizo. ¿Cómo lo aprendiste? – Pregunté después de haber corrido unos pasos y detenerme frente a ella. No era de los que socializaban muy a menudo sobre todo después de la muerte de mis padres, pero hace tiempo que no veía una hechicera, necesitaba saber donde podía encontrar a más fuera de mi lugar de origen si quería llegar a dominar mi habilidad con el fuego.

___

Off:

Lamento mucho la demora, tratare de no tardar tanto >.<
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Re: El Gran Ilusionista

Mensaje por Saito el Jue Ago 18, 2011 12:04 am

Paseó entre las tiendas, observando aquello que ofrecían, en su mayoría, comida, pero también otras cosas, nada que llamase especialmente la atención al joven, hasta llegar a un pequeño puesto con animales, al cual se acercó curioso, en el, habían todo tipo de animales, loros de una infinidad de colores, unas crías de gatos bastante monas, y... otras criaturas que por su aspecto y olor no quiso saber ni de que se trataban. Pensaba ya en irse de aquella tienda, que no le ofrecía nada más que una diversión momentánea, hasta que vio algo, un animalito de color marrón bastante curioso, curioso, le acercó la mano, a la cual, el animal se acercó olisqueándolo, y después acercando su cabeza, hasta rozar la mano del joven, que la acarició suavemente con una sonrisa, al momento, el pelaje del animal cambió, volviéndose de una tonalidad blanca que sorprendió al chico.

El tendero sonrió y tomó al animal, que se revolvía en sus manos intentando volver a donde estaba, recuperando su tonalidad marrón, pero algo más oscura que antes.-Oh, te fijaste en los hurones ¿Eh? Tienen un poder extraño, cambian de color según como te sientes, estos pequeñajos son bastante llamativos ¿No crees?.-Preguntó finalmente, cediendo a la presión del animal, y dejándolo sobre una almohada, al que rápidamente este volvió a acercarse a Saito.- Dígame... ¿Cuanto cuesta este pequeño?-Preguntó sacando una bolsa de monedas de su pantalón mientras sonreía, normalmente no habría hecho eso, pero, le resultaba divertido aquel animalillo.-Oh, cliente... Pues cuentan 50 monedas de oro-El muchacho frunció el ceño, la verdad, no costaba poco, pero... Al mirar de nuevo al animalillo torció el gesto y entregó las monedas al hombre, que sonrió y se las guardó, haciéndole una seña de que lo tomase en brazos.

Aunque esa amistad no empezó con buen pie... En cuanto Saito lo tuvo en brazos, el animal se acomodó, tomando un color blanquecino de nuevo, y dando un mordisco a la mano del muchacho, justo al lado del dedo gordo de su mano derecha, que le hizo dar un quejido de dolor, no había sido algo excesivo, pero le había pillado desprevenido y el mordisco de aquel animal de pequeños y afilados dientes había penetrado profundo. Al mirar la mano, vio dos diminutos puntos rojos, y suspiró mirando al animal, que se tornó más grisáceo.-No te enfades con el, lo que ha hecho a sido marcarte, ahora tienes su impronta-Dijo sonriendo, mientras volvía a atender el negocio.
Saito miró al animal, que le miraba directamente, y sonrió, calmándose, y haciendo que el pequeño también lo hiciese.-Perdón...

-¡¿Hablas?!-Dijo sorprendido, de repente mirando a la gente de alrededor, que se le había quedado mirando, y con una sonrisa se alejó del puesto, a una callecita vacía, donde podía hablar con tranquilidad.-¡Claro! ¿Que te piensas? ¿Que soy un animal estúpido?-Dijo fingiendo estar indignado. Saito le dio unos golpecitos con el dedo, desde luego, era algo curioso.-Estúpido no, pero raro...-Dijo suspirando y acariciando al hurón.-Te recuerdo que estás hablando con un hurón en una callejuela...-Respondió escalando por su brazo y colocándose en su hombro, donde se paró a descansar. Saito estaba impresionado con el animal, pero se limitó a dar una carcajada y continuar por el mercado.

El animal le caía bien, y se limitó a seguir dando una vuelta... Aunque sin poder comprar nada. Sacó una venda de su bolsa, y se la puso en el dedo, pues, empezaba a resultarle molesta la mordedura, y al hacerlo, el animal vio la pelota que había dentro, y se lanzó a la bolsa.-¡Oye! ¿Que es esto? ¿Una pelota para mí? Que considerado....- dijo dándole golpecitos con la pata.-¡Ey! ¡Oye! Deja eso eh... ehm... ¿Como te llamas? Yo soy Saito.- El animal sacó la cabeza de la bolsa mirando a su dueño.-¿Me preguntas a mí? Se supone que tu debes ponerme el nombre.- Y salió de un salto, recuperando su posición, mientras el chico extraía la pelota de la bolsa.-Mm... La verdad, es que no tengo ni idea... nunca se me dieron bien los nombres. ¿Huronin?.-Preguntó mientras mantenía la pelota en equilibrio sobre su dedo indice, sin pensarse mucho el nombre.-Si me llamas así juro que te muerdo de nuevo.-El comentario hizo reír al muchacho, que seguía con la mirada fija en su pelota.-Blitz... ¡Blitz! ¿Y si te llamo Blitz?

El animal quedó un momento callado, y despues se apoyó contra el cuello del chico.-Bueno, es mejor que Huronin... No está mal...-El chico asintió y lanzó la bola hacia arriba, para continuar caminando mientras chutaba hacia arriba, mientras Blitz permanecía atento al juego de su amo.
Pero, tras un poco de paseo, vio a una joven con una especie de kimono y un báculo en sus manos, hablando con un chico, en ese momento, quedó embobado, mirando a las musarañas, como si hubiese algo realmente interesante allí delante, y dio una patada al aire, calculando mal aquel chut al no prestarle atención, haciendo que resbalase a pocos metros de la chica, cayendo de culo y quedando un segundo aturdido, haciendo que al abrir los ojos un instante después de la caída, viese la pelota acercarse a su rostro a gran velocidad, y lanzando una exclamación antes de que golpease su rostro, rebotando y cayendo a su lado. Blitz se sorprendió por la repentina caída y el choque y se puso delante de la cara de su amo, que no tardó mas de unos segundos en incorporarse, quedando sentado, y rascándose el cabello, aturdido.

-Ay... ¿Que... ha pasado?-Preguntó aun algo confuso, cuando el hurón escaló por su pecho colocándose de nuevo en el hombro de Saito.-Que has caído de manera estúpida y patosa y te has dado un autobalonazo en la cara.-Respondió riendo el hurón.
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Re: El Gran Ilusionista

Mensaje por Wrathowar el Mar Ago 23, 2011 1:16 am

Off: Realmente lamento el post tan corto -me da verguenza ajena-, pero quiero que la partida avance y si sigo esperando a que me desbloquee seguro pasaran semanas. Intentare compensar en mi siguiente post >.<

____

Por unos segundos me dio la impresión de que había dicho algo malo, pues la joven hechicera tardo unos segundos en responder a lo que había dicho, bueno aún no respondía. Por unos segundos me dio la impresión de que tal vez mi apariencia era algo intimidante, pero descarte la idea siendo que era algo menor que ella. Mientras esperaba la respuesta de la chica, el mismo joven que había visto jugar a la pelota con otro chico de su edad caminaba cerca nuestro con una mascota en sus hombros. No la había visto antes, tal vez la había tenido escondida o amarrada durante el juego, era un hurón si mal no recordaba.

Me sorprendí un poco al ver que el joven portaba una espada, tal vez quería ser un guerrero al igual que yo, aunque se veía unos años mayor y tal vez tenía más experiencia con su arma. Bueno, lo que sucedió después hizo que descartase esa idea, su movimiento no fue algo muy inteligente por así decirlo. No sabía si debía preocuparme del chico o no, mi atención hasta ese entonces había estado fijada en la hechicera, pero como seguía sin responderme tenía dudas de a quien prestarle más atención. Además el joven se veía unos años más grande que yo, pude observar como si hablase con su mascota lo cual si fue digno de mi atención. Tal vez solo lo hubiese imaginado o tal vez el chiquillo solo había balbuceado algunas palabras y el hurón se le había quedado mirando como si le entendiese o tal vez si se habían comunicado.

Finalmente decidí saciar mi curiosidad, después de todo la joven parecía que se estaba tomando su tiempo para responder o si lo había hecho no la había escuchado muy bien gracias a la torpeza del joven. Me acerque hasta el, tendiéndole mi mano.

– Oye, ¿te encuentras bien? – Le pregunté mientras esperaba a que se levantase aceptando mi mano como ayuda. – Deberías prestar más atención a tus chutes, suerte que caíste bien. Soy Neizan, por cierto – Dije calmado y sin intención de mostrar aires de superioridad, inteligencia o algo por el estilo.
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Re: El Gran Ilusionista

Mensaje por Hikari no Yami el Miér Ago 24, 2011 1:30 am

Caminaba con el niño en dirección a la posada, tenía pensado que fuera una especie de… ayudante o algo, cualquier tontería me tenía que valer para poder enseñarle a vivir de una manera un poco más honrada. No me gustaba tratar a nadie con superioridad ni como ama ni como señora ni nada, siempre había tratado a mis hermanos y punto, nunca a ningún criado, pero en este caso seguramente tuviera que tener una actitud algo más dominante con el chico de cabello moreno, pero en ese instante en que ya casi abría la puerta del local entró en escena un segundo chico. Sus cabellos de color café desentonaban con sus ojos de tono gris pálido, que para que negarlo me asustaron un poco, era algo más alto que yo, y de complexión atlética, con unos músculos que se marcaban un poco bajo la camisa que tenía por debajo dela chaqueta gris metalizado que llevaba, al menos iba bien conjuntado. Me quedé mirándolos unos segundos más, examinándolo con la mirada más que nada por la pregunta ¿Por qué querría él aprender a invocar cosas? No es que no me agradara la idea de enseñar a alguien, siempre me había hecho ilusión, pero la invocación era una magia arriesgada, yo llevaba muchos años practicándola y sólo lograba sacar por completo a Rubí, además, aunque la dominara por completo no sabía para que la usaría. Yo usaba a mis amigos de otro mundo para ayudar a la gente, pero él… llevaba armas y tenía pinta de ser un guerrero, tal vez un asesino, pues no llevaba escudo o blasón que lo identificara.

Suspiré y cuando por fin le iba contestar otro chico apareció en escena, algo que agradecí en parte, dado que me ayudó a evitar la respuesta hasta que viera un poco más de la actitud del tal Neizan, que corrió a ayudar a levantarse al que recién llegaba. La figura de este era todavía más impresionante, parecía que sólo había chicos así por el mundo, todavía no había dado con ninguno descompensado o gordo o simplemente feo, que suerte: Rubio, alto y de ojos azules por lo que alcance a ver. Sonreí divertida al ver como un hurón se paraba en su pecho y me acerqué para ver si se encontraba bien y también para hacer un nuevo amigo, de todas formas no tenía otra cosa que hacer y a lo mejor alguno se podía hacer cargo del chico mejor que yo, parecía que ambos sabían luchar, dado que llevaban espadas y el segundo en aparecer llevaba una pelota, tal vez lo enseñaba a ser deportista y acababa siendo famoso. Con una amplia sonrisa me acerqué a ellos y miré al hurón, tomándolo con una mano, este subió por mi brazo y acabó en mi hombro derecho, ante lo que no pude evitar reír mientras lo acariciaba esperando a que su amo se pusiera en pie.

-¿Estás bien, chico? Neizan tiene razón, deberías poner más atención al balón o nunca llegarás a nada. – reí un poco para ver como el chico se ponía en pie, quedándome a algunos pasos de los dos con una media sonrisa y los ojos entrecerrados, era la segunda más bajita por culpa de mi sangre élfica, pero no me importaba eso demasiado – Soy Hikari. – dije mientras todavía tenía la mano del pícaro entre mis dedos, evitando que hiciera alguna nueva trastada - ¿Alguno sabéis como podría ayudar a este niño? – lo puse por delante de mí apoyando las manos en sus hombros – Es que ahora mismo el pobre está sólo, bueno, no está sólo, me tiene a mí, pero yo no sé cuántos días pasaré en la ciudad y él no tiene trabajo. No me molestaría que me acompañara, pero si él se negara por lo que fuese al menos me gustaría que tuviera donde apoyarse hasta que lograra algo de dinero, y como los dos parece que os podéis defender solos a lo mejor sabéis qué enseñarle. – dije, para luego quedarme callada mirando a ambos con una sonrisa, esperando que alguno aceptara.



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Re: El Gran Ilusionista

Mensaje por Saito el Miér Ago 24, 2011 11:47 pm

Off: No importa, Neizan ^^ lo importante es que posteaste ¡Continuemos! ^^ Va a pasar un rato hasta que empiece la acción de verdad (un buen rato) podemos empezar a conocernos ahora un poco y eso, no será una parte aburrida, más bien un prologo, digamos xD
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La chica extendió una mano hasta el hurón, el cual subió a ella sin oponer resistencia alguna, esperando a que su amo se levantase. El otro chico, tendió una mano a Saito, el cual, tras un instante agarró ayudándose así para levantarse, y miró a ambos, sonriendo de medio lado, mientras el hurón se tornaba algo rosado, sin ser suficiente para llamar la atención, pero lo bastante para percatarse del cambio de color. Escuchó las palabras de ambos, turbándose más, y haciendo más evidente el color del hurón.-Es que... vi algo y me distraje... y... bueno, me... me caí-Dijo en respuesta a sus palabras, omitiendo el detalle de que ya era un jugador profesional, no le gustaba alardear... Bueno, si, si le gustaba un poco, pero en aquel momento no quería hacerlo, por algún motivo prefería un momento de modestia.-Gracias y ehm... Yo me llamo Saito, encantado

Escuchó lo que dijo la chica, y frunció el ceño mirando al chico, y después al cielo, pensando, cuando escuchó la voz de su hurón, algo que los demás interpretarían como unos chillidos.-Hey, Saito ¿Por que no vamos de nuevo a la tienda de animales? Puede que le aceptasen.-Dijo sacando a Saito de sus pensamientos, el cual lo miró un momento y asintió ante aquella buena idea.-Tienes razón...-Respondió, para después volverse hacia y el niño y preguntarle con una sonrisa.-Oye chico ¿Te gustan los animales?-Una pregunta ante la cual asintió tímidamente.

Saito acercó la pano con cuidado al hombro de Hikari, y el hurón rápidamente saltó a esta, recuperando el lugar en su hombro, y sonriendo de medio lado y algo tímido a la chica.-Pues creo que se donde podrías trabajar.-Tras aquella respuesta, dio un toque a la pelota con la punta del pie, haciéndola subir, y dándole un cabezazo antes de atraparla en el aire con la mano y guardarla en su bolsa.-Tal vez consiga convencer de que te dejen trabajar en una tienda de animales...-Y tras hablar se dio la vuelta, regresando a la tienda, seguido por la muchacha, la cual parecía no querer dejar solo al pequeño.

No tardarían más de unos segundos en alcanzar el puesto, donde aun se hallaba el hombre, que se sorprendió al ver a Saito de regreso.-¿Que quieres, muchacho?-Preguntó aquel hombre dirigiéndole su atención.-Me preguntaba si... ¿Podría permitir a este niño trabajar con usted?-El hombre alzó las cejas sorprendido, pero antes de que dijese palabra alguna, el hurón lanzó un chillido, y el hombre se quedó mirándolo un instante, suspirando después, como si le hubiese entendido.-Está bien... Creo que me vendrá bien un ayudante...

Miró a Hikari, sonriendo, y esta soltó de la mano al muchacho, que se acercó tímidamente al tendero, el cual sonrió de medio lado y le revolvió los cabellos, empezando a explicarle cosas de los animales. Mientras el hombre empezaba a enseñar al muchacho, Saito se giró sonriente por haber ayudado, y miró a los que acababa de conocer... ¿Por que lo hacía? Era raro, se habían encontrado de forma fortuita ¿Por que ahora estaban juntos? Decidió no pensarlo mucho y hablar algo con ellos, de todas formas, no tenía mucho más que hacer.-Bueno... Creo que ya ayudé al pequeño... Ehm... Oh... Gracias por ayudarme antes... ¿O ya os lo agradecí? De todas formas... ¿Ese niño era algún hermano vuestro o algo así?-Preguntó intentando sacar algún tema de conversación para conocerse más, nunca estaba de más tener algún amigo, no sabía cuanto tiempo se quedaría allí.-¡Hey! ¡ Presentarme a mi también!-Dijo el hurón exigiendo atención.-¡Cierto, perdona pequeño... Esta es mi mascota... Y bueno, amigo, se llama Blitz
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Re: El Gran Ilusionista

Mensaje por Wrathowar el Dom Ago 28, 2011 8:07 pm

Aparentemente la jugada poco calculada del chico había servido para romper el hielo con la elfa ya que segundos después de que yo fuese a ayudarle esta también acudió, apoyo mi comentario y tomó al hurón entre sus brazos. Hikari se hacía llamar. Saito estrechó mi mano y como lo había planeado la uso de apoyo para levantarse. Luego Hikari comenzó a hablar del niño que la acompañaba. Una de las sugerencias de esta fue que lo lleváramos con nosotros, pero no me parecía una muy buena idea. A penas si estaba aprendiendo a valerme por mi mismo, no podía velar así por un niño más pequeño. Además, si era algo bueno con las espadas, pero aún no contaba con la suficiente experiencia para enseñarle y debía admitirlo, aún era muy inmaduro en algunos aspectos. Probablemente los tres los eramos en ese entonces. No suponía que Saito fuera un experto tampoco con su arma y no sabía que tanta experiencia tenía, pero preferí no hablar con él ni mucho menos seguir subestimándolo.

Entonces algo volvió a sorprenderme. Bien, no fue inmediatamente, pero la reacción de Saito ante el suceso fue lo que me sorprendió. El hurón no hizo más que chillar a mi parecer, aunque parecía como si Saito le entendiese perfectamente puesto que su primera frase fue como si le estuviese respondiendo a él o ella, aún no sabía la sexualidad de su mascota y la verdad que de momento no me interesaba averiguarla. El caso es que compensando el torpe movimiento anterior, Saito encontró una sencilla pero eficaz solución al dilema de la elfa. La verdad era que a mi me interesaba en lo más mínimo lo que sucediese con el joven, aunque pensándolo dos veces algo de lástima me daba puesto que sabía perfectamente lo que era estar solo o tal vez no lo estaba, pero si hubiese sido hermano de Hikari primero lo habría reconocido como elfo, pero al no tener orejas puntiagudas supuse que ella se había apiadado de él, lo cual me pareció algo digno de su raza. Normalmente habría dejado a ambos ir solos a la tienda de animales, pero aún recordaba la invocación de la elfa y esta aún no había respondido mi pregunta. Así que decidí seguirlos.

Problema solucionado y lo mejor es que apenas había tenido que moverme unos pasos sin decir más que una simple frase. No pude evitar sonreír al ver como el mercader explicaba al muchacho como funcionaba su negocio, al menos ya no debía sentirme culpable por haber dejado al muchacho solo.

Seguidamente por fin el grupo terminaría las presentaciones y demás formalidades. Cosa increíble para un grupo de adolescentes, pero también decidí no darle mucha vuelta al asunto. Sabía que los elfos eran amables contigo si tu mostrabas algo de bondad y respeto. Si quería sonsacar la información que quería por parte de Hikari debería ser lo más carismático posible.

– Con suerte y lo he visto en mi vida. Hikari tal vez sabe algo más del muchacho. Y tranquilo, no fue nada, Saito. Oigan, ¿qué les parece ir a una posada a beber algo? Bueno, me parece que hay poco que ver por aquí y tengo algo de dinero guardado – Sugerí tratando de llevar a cabo mi plan. No, no bebía alcohol, con suerte lo más fuerte que había probado eran de esas cervezas sin alcohol y la verdad era que no me gustaban mucho. Seguía sin interesarme mucho socializar con los dos, bueno tal vez algo con Hikar, a lo que iba era que me estaba aburriendo y tal vez un cambio de ambiente ayudaría un poco en ello. Además así también podría asegurarme de encontrar alojamiento mientras durase mi búsqueda, cosa que era lo que menos me interesaba de momento.
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Re: El Gran Ilusionista

Mensaje por Hikari no Yami el Sáb Sep 03, 2011 1:35 pm

Apenas me fijé en el cambio de color del hurón, no me parecía raro cuando había visto a los halcones de mi padre destrozar el acero a picotazos y a águilas de más de dos metros alzar vacas a pulso, así que porque un hurón cambiase de color no me iba a sorprender, pero era bonito el tono rosado que estaba tomando ahora ¿Por qué lo haría? Saito preguntó al niño que si le gustaban los animales y ante su asentimiento lo llevó hasta el puesto de animales en el cual seguramente había comprado a su mascota. Allí había un hombre de apariencia amable que enseguida lo aceptó, menudo alivio, tenía trabajo y así al menos no tendría que seguir robando y arriesgándose aunque ahora yo… bueno, le había pagado las frutas a él y no tenía dinero con el que pagarme la posada o la cena. Suspiré con aire de derrota y al oír a Neizan no pude hacer otra cosa que negar con la cabeza ante su ofrecimiento, no estaba bien aceptar cosas de extraños.

-Muchas gracias, Neizan, pero no me gusta aceptar cosas de extraños. – sonreí de medio lado y miré la posada con evidente tristeza, aunque en ese momento se me ocurrió lo que podía hacer para ganar algo de dinero, siempre y cuando ellos me ayudasen -¡Eh! Ya sé que hacer para poder pagar mí parte de la comida. – rápidamente desaparecí entre la gente y el bullicio del mercado para meterme en un callejón abandonado, me aseguré un par de veces que no había nadie y rápidamente cambié mi ropa de invocadora por la otra de balarina. El clima del lugar era muy agradable, así que se estaba bien con la falda corta y la camiseta más abierta. Mi nuevo aspecto dejaba ver mis finas e interminables piernas de elfa. Mis caderas eran de las pocas cosas que estaba cubiertas con la nueva indumentaria de color azul oscuro, pues luego, al seguir subiendo, se podía ver el vientre sin nada, mostrando mi redondo y pequeño ombligo. Sonreí a los dos chicos y los miré un momento antes de decir nada – Bueno… ¿Alguno sabe tocar la flauta? – pregunté tendiéndola con mi mano entre los dos para ver quien la tomaba – No tengo dinero ahora mismo, pero seguro que si damos un buen espectáculo de baile puedo ganar algo para poner un poco de mi parte. – comenté sonriendo mientras tomaba de nuevo la flauta – me gustaría que tocarais esto.

Lentamente comencé a tapar y destapar los agujeros de la madera a medida que soplaba, creando una hermosa melodía como la que tantas otras veces había tocado, mi canción favorita. La melodía era tranquila y pausada, tanto que sin querer me perdí con las notas haciendo que terminase de tocarla en vez de sólo mostrarles el tema. Abrí de nuevo los ojos algo sonrojada por eso y de nuevo tendí la flauta a ellos para ver quien la cogía – Bueno… ¿Quién me ayuda? – pregunté riendo, dejando entonces atrás la vergüenza. Dejé mi mochila en el suelo y me puse los brazos en las caderas esperando a ver cuál de los dos tomaba el instrumento musical. Ahora ya no sólo lo hacía por el dinero, ahora tenía ganas de bailar un poco, moverme con gracia por el improvisado escenario mercantil para divertir y entretener a las personas que allí había.
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Spoiler:
La canción es esta (Sin la letra, no canta, de este vídeo es sólo la música ^^)


Y el baile que haré este, por si queréis describirlo para que salga más largo vuestro post



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Re: El Gran Ilusionista

Mensaje por Saito el Mar Sep 06, 2011 11:38 am

-Si, es buena idea Neizan-Dijo Saito sonriendo ante la proposición, no tenia demasiado, pero... algo conservaba.-Bueno, eso tiene solución-Respondió ante la negativa de Hikari de aceptar dinero de ellos, pero antes de poder responder, salió corriendo hacia un callejón, y el muchacho lanzó sus palabras al aire, a sabiendas de que no le escucharía, con un tono pesado.-Solo tenemos que conocernos más-Y tras ellas suspiró.

La chica no tardó demasiado en salir del callejón, totalmente cambiada, su vestido ancho, más bien un kimono, había sido cambiado por un precioso traje de bailarina que mostraba más su cuerpo, y que no pudo hacer evitar que Saito quedase sorprendido ante el cambio, y ante el cuerpo de la chica.-¡Mira! Es guapa ¿eh? Espera, claro, no hace falta que te lo diga, ya te estás fijando bien ¿Eh?-Dijo riéndose el hurón, pero un golpe en la cabeza con dos dedos de Saito acompañados de una severa mirada lo silenció.-Muy pequeño para ser tan molesto ¿No?-Preguntó Saito al hurón antes de que Hikari llegase a ellos de nuevo.-No soy pequeño, tu eres grande... ¡Además! ¡El tamaño no importa! Bueno, si, a la hora de caer, cuidado, no vayas a resbalarte de nuevo jejeje

Ignorando al hurón, con el cual a pesar de sus pequeñas riñas, le caía bien, y viceversa, puesto que Saito sabía que en algún momento le devolvería todo... Una pequeña venganza.
Quedó mirando a Hikari, como sacaba aquella flauta y preguntaba si alguno sabía tocarla, desgraciadamente, a Saito nunca e habían interesado mucho los instrumentos musicales, ni tocar música en sí.-Yo... no se tocar música-Dijo antes de que ella empezase a mostrarles la canción. Al terminar, y volver a preguntar quien la ayudaba, miró a Neizan rascándose la nuca algo avergonzado. No sabía que era peor, si el no poder ayudarla, o, el que la ayudase otro. Aunque no sabía por que.-Te... te ayudaría, pero... No tengo ni idea de como hacer música

Escuchó las risas del hurón de nuevo, burlándose de el, pero las ignoró por completo, pues buscaba, inútilmente, una solución. Lo único que sabía hacer para atraer al público es jugar a Blitzball, pero era algo que no ayudaría a Hikari ni a Neizan, y eso sería en el caso de encontrar a alguien para jugar, sin otra persona, seria bastante complicado...
Al final, era posible que fuese la elfa la que más dinero de todos consiguiese, a pesar de haber empezado sin nada.

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Off: Perdonad la demora... Esperé a Hikari porque me pidió un poco más de tiempo por problemas que tuvo, y yo después me encontré algo ocupado... Espero no volver a repetirlo, perdonad >-<
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Re: El Gran Ilusionista

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