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Un nuevo rumbo

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Un nuevo rumbo

Mensaje por Lizbeth el Lun Ago 15, 2011 7:19 am

Oculta tras una capa, avanzo entre aquella multitud aun con la respiración agitada y el cuerpo temblando. Giro el rostro solo un poco y, en medio de un par de nubes que se acumulan en el cielo, logro vislumbrar aquellas dos siluetas. ¿Acaso no son capaces de dejarme en paz? Ya hace mas de un año que escape de aquella casa y… aun me buscan. No comprendo el porque, pero… papa sigue dispuesto a regresarme. Tal vez por el dinero que le cobran, o quizá solo porque le desafíe. En todo caso soy una chica mala, deshonre a mi familia, falte a un compromiso… me abracé unos momentos a mi misma, con aquella brisa suave y helada que traía la humedad de una lluvia próxima. Suspire, negando con la cabeza, antes de mezclarme con una multitud que regateaba a cada vendedor ahí, en aquel mercado… todos querían tener provisiones para la época de lluvias.

Ho, perdón. Ni me he presentado, ni he explicado la situación. Veamos, mi nombre es Lizbeth… pueden llamarme Liz, no tengo problema en ello. En estos momentos me encuentro en la ciudad de Agtul, un sitio con no más de 300 pobladores. El atractivo de esta ciudad no es en si su ubicación (una de las zonas con mas lluvia en el año) sino sus mercados. Aquí puedes encontrar prácticamente de todo, desde alimentos baratos, hasta muebles finos. Aproximadamente 15 cuadras llenas de puestos… esta ciudad se halla en el camino de Phontereck a otros sitios, ah si que constantemente pasa gente. La encontré por casualidad, cuando huía de mis perseguidores. Agradezco haberla hallado, porque, tenia rato corriendo. Ocultándome entre árboles y arbustos, me siento algo cansada. No estoy hecha para el ejercicio físico, debo decir. Ahora, ellos me siguen de cercas pero gracias a que robe una capa de color gris opaco, será más difícil que me encuentren. Además, la gente el día de hoy se encuentra algo alborotada… las lluvias fuertes vienen, con una duración de –según oí- una semana, así que todo mundo quiere vender o comprar algo rápidamente. Me preocupa no tener hogar, pero por el momento, solo quiero librarme de ellos.

El hecho de que este huyendo, no influye en que soy una chica amante de las armas de filo, por lo que, al ver un puesto donde se ofertan varios cuchillos de mangos bastante lindos y otros tantos filos, me acerco con una mirada brillante. Son hermosos… observar aquellas dagas, cuchillas, navajas y demás puestos mecánicamente sobre una mesita adornada con motivos circenses, simplemente me emociona. No se porque, pero, siempre me he sentido muy atraída a ese tipo de cosas.

Respecto a la ciudad y su formación, solo puedo decir que es bastante común. Las calles poco estructuradas, llenas de callejones y casas de madera y piedra. Casi todas de terraceria, árboles frutales adornan las casas. Un sitio completamente lleno de comerciantes, eso si, con varias posadas dispuestas por toda la zona… para mi desgracia (pronto lo descubriré) demasiado caras. El ser un sitio comercial afecta a alguien que solo gano unas pocas monedas con un baile y un canto. Por lo pronto, solo me limito a mirar atenta aquellas cuchillas, escudriñándolas, ante la mirada escrupulosa y curiosa del vendedor, que cree haber encontrado a una buena clienta.

-¿y bien? ¿Te gusta lo que ves La daga de empuñadura de plata… una pieza de arte… vamos niña, no tengo todo el día. ¿Lo llevaras?-

A pesar de que me siento algo presionada por el vendedor, se que no tengo el dinero para pagar eso. Me limito a sonreír y negar, mientras me doy la vuelta, perdiéndome entre mas gente. En días como estos… desearía haberme quedado en aquella mansión. Al menos, ahí tendría lo que necesitaba… ¿no? No lo se. Últimamente, me siento algo mas deprimida de lo normal… Sin darme cuenta, mis perseguidores... ya me han encontrado de nuevo.
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Re: Un nuevo rumbo

Mensaje por Gong el Dom Ene 22, 2012 10:53 pm


Los huesos le dolían, casi toda su piel estaba empapada en agua de lluvia y fría, un frio que le inundaba el cuerpo y perforaba el alma, o lo haría si a un corazón tan dolido como aquel pudiese importarle algo el frio, sin importarle esas sensaciones que le azotaban el cuerpo se puso en pie y miro el paisaje a través de los huecos para los ojos de su máscara, contemplando aquella zona rocosa en la que se había quedado a dormir, por delate de aquellos pedruscos grises y aburridos se extendían algunos troncos de árboles caídos podridos y a medio consumir por diversas criaturas pequeñas e irreconocibles salvo para algún ojo experto que ahora no estaba allí.

Con un suspiro miro más allá de aquel pequeño montón de piedra y tierra donde se encontraba, solo una inmensa pradera sobrecogedora por el tamaño pero vacía y fría, aparentaba estar carente de toda vida pero aun se podían distinguir algunas de las más grandes moviéndose, llevando a cabo sus vidas lejos de cualquier cosa conocida como la civilización.

Sin dedicarse ni un segundo más para admirar el paisaje o secarse su empapada ropa y sin decir ni una sola palabra de queja se puso en camino hacia aquella enorme planicie de nada y en ella permaneció caminando durante horas dejando atrás paisajes que nunca volvería a ver, criaturas mansas o ligeramente agresivas, grandes o pequeñas que apenas se dignaron a posarle la mirada durante unos segundos a aquel extraño caminante que imbuido en aquel traje extraño de aspecto demoniaco paseaba como un alma en pena por su territorio, no, como un alma en pena no pues decir que era la pena la que le corrompía el alma era mentira, era más bien n buen hombre que estaba siendo arrastrado como si aquel cuerpo no fuera el suyo por aquel lugar por una combinación de ira, odio, frustración, pena entre otras malas sensaciones que le envolvían su amable corazón de forma que solo se veía del su faceta más oscura y siniestra, mientras casi se arrastraba por aquel lugar casi parecía no existir, parecía ser un etéreo espíritu surgido del más profundo abismo de la nada y condenado a volver a ella y en parte así se sentía.

Más tarde mientras el rítmico sonido de sus pisadas y respiración además del de su armadura al deslizarse sobre sus hombros y tocando con poca o ninguna delicadeza moratones y heridas antaño conseguidas y que no habían tenido tiempo aun de desaparecer haciendo que al hombre bajo aquella mascara sintiese más y más dolor con cada paso, pero nada excesivo, pues quería torturarse, no morir ni incapacitarse, para él la vida era poco más que una sucesión de días oscuros y tristes sin decir ni pensar nada, apenas cuando su amiga estaba presente con él, toda la alegría y vitalidad de la que antes disfrutaba de fue a surcar el peor de los abismos y no había encontrado modo de sacarla de allí ni motivo alguno para abandonar su condena y seguía quitándose su armadura para poco más que asearse cuando encontraba agua limpia y sacarle brillos a las sinuosas líneas de ébano de su particular vestimenta, hace poco que le llego uno de esos momentos y eso sería algo que agradecer pues en aquel día encontraría una ciudad.

Un poblado de lo más normal y como era común cuando aquella sombra, aquel ente del dolor asomo por sus calles más de uno se quedo mirando los destellos de las rojizas piedras que decoraban su traje, unos con admiración, los niños con su pura inocencia imaginándoselo de mil formas diferentes, caballero, monstruo, asesino o demonio…algunas más cercanas a la verdad que otras, otros pocos miraban con temor o curiosidad la enorme guadaña que portaba aquel hombre y algunos pocos con avaricia cada trocito sospechoso de la armadura intentando averiguar si ese extraño ser llevaría dinero o no, aunque por alguna razón u otra, quizás por la existencia de presas más fáciles o por el aspecto de aquel ser dejaron de querer arrebatarle el dinero que llevaba encima y que apenas utilizaba, apenas había gastado desde la última vez que gano.

Más adentro de aquella ciudad Gong levanto la mirada del suelo clavando sus ojos rojos como el fuego que surge al atardecer en todos los presentes como si los juzgara por el peor delito de todos, los demás se limitaban a hacer como si no ocurriese nada o lo miraban sin moverse, algunos en verdad sin importarle ese hombre otros con una mezcla de nerviosismo y temor, pero ese hombre no se dirigió a ninguno de ellos, se limito a continuar su paseo como si nada pudiese impedírselo, con una determinación en cada paso solo comparable con el dolor que surgía de su alma con cada zancada, ahora en lo único que pensaba era en ayudar, en cumplir la segunda parte de su plan para ganarse su propio perdón.
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Re: Un nuevo rumbo

Mensaje por Lizbeth el Sáb Ene 28, 2012 6:59 am


Pronto llovería. Me atrevería a decir que en una media hora o menos… las nubes se arremolinaban con fuerza, victimas de pronto de un viento que llegó de no se donde. Avanzaba con la capucha puesta, ocultando el rostro… sin mirar realmente hacia delante. De pronto, choqué contra algo que provoco me doliera bastante el hombro derecho. Quitándome la capa, mire la zona donde un moretón se formaba, marcando la piel. Levante el rostro con el ceño fruncido, con claras intenciones de discutir contra el idiota que me había golpeado y, de pronto me sentí intimidada al ver aquella armadura que se alzaba delante mío. Sonreí torpemente…hasta encontrarme con sus ojos. De un fuego profundo y vivo, parecía que aquel hombre juzgaba… y a la vez, buscaba algo valioso que había perdido. Por inercia, respondí a un comentario que el jamás hizo. –lamento mucho su perdida… espero y logre encontrar lo que busca…- y entonces repare en mis palabras, cubriéndome la boca de pronto, desviando mi mirada de el –lo siento, es decir… yo, perdón por chocar con usted. Que… que su camino sea bendito por las diosas de la bonanza…- y con aquel saludo cordial, seguí mi camino.

Por desgracia para mi, el extraño no fue el único en ver mi rostro y parte de mi cuerpo al quitarme la capa, también aquel tendero que observo sagazmente a la chica rubia que miraba a aquel extraño de armadura. Pensó por un segundo que la joven y el monstruo estaban juntos, pero al mirar que ella siguió con su camino… -E muchacho- grito a un pobre chico que trabajaba para el. La joven tenia ojos brillantes y muy sagaces, era alguien difícil de engañar. –Encárgate de este asunto… he encontrado una joya- y con sonrisa malévola, salio en dirección a mí.

Mientras que aquel regordete hombre avanzaba con malicia hacia mi, yo saque mi diario y un carboncillo. Aquel hombre y sus ojos tan misteriosos me habían atrapado y de pronto mi mente comenzó a viajar y andar, y de la nada, lo vi como un misterioso caballero andante que protegía damiselas y defendía su patria. Me encontraba absorta en aquellos pensamientos y, aunque escuche que alguien grito “ladrona”, no pensé que fuera hacia mi. Estuve por abrir el diario, cuando aquella voz se hizo mas fuerte y algo tiro de mi brazo… y me giro bruscamente. Tarde tiempo en asimilar lo que sucedía, pero comprendí que el hombre me gritaba que era una ladrona. Fruncí el seño sin entender ¿decía que?

-LADRONA. ¡ERES UNA LADRONA! EXIJO QUE PAGUES COMO TAL!- No entendía… pero con fuerza respondí. -¡no soy una ladrona! ¿Qué he robado? –y abrazando el diario contra mi cuerpo, intente soltarme. En ese momento, el tendero metió la mano debajo de mi capa e ignorando mis protestas, sacó uno de mis Katars, blandiéndolo en el aire. –Esto viene de mi puesto… ¡guardias, guardias, ladronzuela!- Enojada, intente arrebatarle mi propia arma de sus manos, pero el la alejo de mi. Gritando quise detenerlo y obtener lo mío, pero sentí entonces otro tirón. Esta vez era un hombre con armadura blanca y una lanza en mano. Sostuvo mi hombro con fuerza, me gire, furiosa. –No he robado nada. ¡Eso es mío! ¡El es el ladrón!- No podía creerlo. ¡Nadie me creía! Intente soltarme del guardia en vano… finalmente, termine por hacer lo primero que se me ocurrió: golpear al enorme hombre. Claro que mi puño contra el solo fue un pequeño rasguño, en cambio, eso solo lo enfureció y la bofetada que me dio fue suficiente para arrojarme al suelo y provocar que yo lanzara mi diario por tierra, arrastrándose unos momentos antes de caer a los pies del desconocido de armadura pesada. –Espere… ¡mi diario!- grite cuando era alzada de nuevo contra mi voluntad, intentando buscar el libro. La gente ya se arremolinaba y me miraban como si fuera yo la ladrona. -¡Exijo que se cumpla la pena! O sus dos manos son cortadas, o trabaja como esclava hasta que me haya pagado la deuda. ¡Exijo!- lo mire con pánico… ¿Mis manos? –Yo no he hecho nada…- replique abrumada. Sentí muchas ganas de llorar, pero las aguante, no les Daria el lujo… pero estaba asustada. No hice nada y sin embargo, me acusaban… me sentí temblar… y las primeras gotas de lluvia cayeron a tierra, pronto se convirtieron en fuertes gotas que la gente intento esquivar, yéndose a donde pudo… dejándonos solamente al guardia, el tabernero y yo… lo mire con lagrimas en los ojos (en parte el agua que caía sobre mi rostro) –no he robado nada y lo sabe…- murmure, intentando soltarme. El guardia me arrojo a tierra, cayendo yo sobre el lodo, manchándome las rodillas y la ropa. Levante la vista hacia el tendero, que me observaba con malicia. –Te doy la opción… o tus manos, o tu libertad.- ¿Qué tenia la gente conmigo? No les había hecho nada y estaba en problemas. No sabia que hacer… quizá huir. Buscaba una solución.


Última edición por Lizbeth el Dom Feb 26, 2012 5:29 am, editado 1 vez
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Re: Un nuevo rumbo

Mensaje por Gong el Dom Ene 29, 2012 9:31 pm


Estaba tan distraído moviendo sus ojos de un hombre a otro, buscando cualquier oportunidad para seguir con su condena que no se percato de aquella mujer que se cocararía con él, la vio, si unos segundos antes cuando aún estaba razonablemente lejos y no parecía que sus cuerpos entrasen en contacto nunca, la observo durante algunos instantes paseándose por aquel abarrotado mercado y separo sus ojos de ella buscando oportunidades evidentes de poder ayudar o sufrir o al menos eso hizo hasta sentir aquel leve empuje.

En un primer intento trato de hablar, de decir algo pero ella se le adelanto pidiendo disculpas por aquel accidente así como deseando que encontrase lo que buscaba, poco después un saludo formar y aquella chica se marcho dejándole solo con sus pensamientos y observándola mientras se alejaba de el, por fuera no daba indicios de sentimiento alguno cubierto por aquel vil metal y la imagen del cuerpo que ocultaba su cara, más por dentro más de una pregunta le acuchillaba la mente acerca de lo que acaba de pasar, no durante mucho tiempo, pues pronto decidió olvidarlo.

Continuo lentamente con su paseo continuando con su aparente y total indiferencia a lo que le rodeaba no dirigiendo más que una mirada fugaz con sus ojos rojos a lo que le rodeaba, pronto un grito sonó a sus espaldas, -LADRONA. ¡ERES UNA LADRONA! EXIJO QUE PAGUES COMO TAL!- nada más oírlo freno en seco y elevo la vista como si un acérrimo enemigo le hubiese retado directamente a él, lentamente con paso decidido pero sin prisas al lugar de donde los gritos provenían y algunas personas se acercaban, pero no tardo mucho en disiparse aquel corrillo cuando unas gotas de agua empezaron a ser del cielo mojando todo lo que se encontraban a su paso, mientras más de uno intentaba esconderse Gong siguió adelante como si cada gota que chocaba contra su armadura rompiéndose en mil pequeñas replicas cristalinas o se escabullía entre las minúsculas ranuras de su traje y le acariciaban la piel con un frio particular que perduraba mientras se deslizaba hacia abajo no existieran continuo su camino hasta quedar a apenas unos pasos de aquellas tres personas de la que pudo reconocer a la misma chica que poco antes se había tropezado con él, mirando un segundo al empapado y en trozos embarrado suelo se agacho para recoger el diario de ella que limpio ligeramente restregándolo contra su coraza.

Por un lado apenas conocía los acontecimientos pasados, por un lado estaba el hombre que repetía que aquella mujer era una ladrona y que le habría robado ese instrumento de filo de su tienda y la verdad es que no tenía pruebas solidas para demostrar lo contrario, por otro lado estaba aquella mujer que no conocía aunque no le parecía ser una ladrona, además si de verdad lo hubiese robado, ¿por qué haberse entretenido intercambiando un par de palabras con él? Espero en que estuviera en lo cierto pues usando una de sus tretas favoritas para casos similares iba a interrumpir en aquella disputa para tratar de zanjarla y por su bien esperaba tomar que se fuese a poner del lado correcto.

Se acerco un poco más hasta quedar cerca de todos y sin mediar palabra extendió su mano para devolverle el diario a la mujer y también ayudar a levantarla si es que aceptaba su ayuda en este tema, luego se llevó las manos lo más rápido que pudo a su guadaña y la esgrimió sobre su cabeza en un rápido movimiento circular como si la fuese a usar para decapitar a los presentes pero en su lugar acabó en el suelo, con la punta afilada de su gran mango clavada, introducida en la tierra y con su largo y aterrador filo extendiéndose hasta estar relativamente cerca su punta de la carne de aquel maldito hombre, mientras agarraba con una de sus manos el arma con fuerza con la otra señalo a aquel vendedor de armas como si tuviera la autoridad del mismísimo destino inquebrantable, ineludible y pronuncio como una pesada y fuerte sentencia de muerte con voz cavernosa y lúgubre como tratando de helar el alma de cada criatura viva con cada letra, una voz muy diferente a la que usaba normalmente pero idónea para cuando trataba de hacerse pasar por la muerte para resolver conflictos o problemas como aquel, y dijo:
-Tu…al fin te halle, te has portado mal…muy mal…ya hay más de un demonio que quiere alimentarse de tus entrañas y usar tu cabeza como nido de bestias, venga, ven y acompáñame…si te muestras cooperativo en el viaje al que me has de acompañar tal vez logre que tu eterna condena sea un poco más fácil de sobrellevar, mas de ella nunca te has de librar pues has sido muy ruin y rastrero…engañar a un guarda para que creyese que te robo algo y poder aprovecharte de ella y robarle…- en ese momento paro un momento y negó con la cabeza al tiempo que salió de su boca una ligera risita que trato de que le saliese lo más lóbrega, intimidante y demente posible, -bueno…¿vendrás por las buenas o te llevare a tu condena por las malas?-
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Re: Un nuevo rumbo

Mensaje por Lizbeth el Sáb Mar 17, 2012 6:05 pm

Comenzaba a hacer frio. No entendía el porque de la situación en la que estaba… arrodillada, miro al suelo unos segundos mordiéndose el labio inferior. Estaba a punto de aceptar el trato de trabajar para el sujeto, cuando alguien interrumpió la escena. Por un momento, pensó que nadie se interesaría en ayudarle… pero ahí estaba aquel hombre de armadura que le ofrecía su diario de vuelta. Lizbeth abrazó al libro con fuerza, apretándolo contra su cuerpo. –gracias…-murmuro tomando su mano y poniéndose de pie. No sabia quien era ese hombre, pero le debía un gran favor. Era extraño, hasta ese momento a Lizbeth jamás se le ocurrió temerle… hasta que dijo aquellas palabras.

Si Liz alguna vez fue supersticiosa, ahora tenía motivos para creer en algo después de la muerte pues, aquel desconocido con quien antes había chocado y que ahora le había ayudado se presentaba como la muerte misma. Dio un par de pasos hacia atrás, deteniéndose cuando sintió el cuerpo del tendero detrás de él. Este miraba con asombro la escena. El guarda, en cambio, observaba algo divertido y se preguntaba por el desenlace de la situación. El tendero tartamudeo al escucharle hablar, temiendo por su propia vida –y...yo…no…- no sabia que decir. Suerte para Gong que era un hombre supersticioso y que lo único que se le ocurrió fue lanzar a Liz en contra de “la muerte” –llévatela. ¡Te la ofrezco en sacrificio o gran Lerg, señor que recoge almas- (ni idea de quien seria Lerg, probablemente alguna deidad) la chica no pudo evitar ser tomada y lanzada como si fuera un saco de patatas, estrellándose contra la armadura de nuevo. Miro hacia arriba, sonriendo torpemente –e… e… - y en menos de un par de segundos, el hombre se había alejado dando varios pasos hacia atrás, caminando más rápido cada vez.

Liz sobo su brazo, mientras lo miraba alejarse. –típico de cobardes…- murmuro enojada, para luego mirar a Gong, mientras alzaba la mano derecha y apuntaba hacia el –si crees que me vas a llevar estas mal. No soy sacrificio de nadie…- y en ese momento, el guarda soltó una carcajada sonora y divertida. Aplaudió un par de veces, mientras negaba con la cabeza. –Esto es muy divertido, en serio, pero tengo que hacer mi trabajo. Lo siento nena, no eres la primera que aquel hombre denuncia, pero es mi deber hacerme cargo de estas cosas. En vista de que no trabajaras para el, supongo que podríamos llegar a algún acuerdo para absolverte del castigo…- el hombre suspiro –estoy arto de estas cosas. Ladrones que se creen la muerte… ¡vaya cosa! A ti- señalo a gong- te dejare ir porque no has sido acusado de nada, solo de un lindo teatro. Tu niña. – Hizo una especie de señal con los dedos, una que Liz conocía bien, significaba “soborno”. LA chica se busco en los bolsillos encontrando una pequeña cantidad de dinero –ee… -conto las monedas, rascándose la nuca –esto es todo lo que tengo… -bien, será suficiente –sonrió el guarda, tomando el saquito. Allá iba su última oportunidad de encontrar posada. – el hombre armado hizo un saludo de cabeza sonriendo con una amabilidad sarcástica -esta vez estas de suerte. Deberían buscar un refugio… niña, si te vuelvo a ver sola, mas vale que estés dispuesta a afrontar las consecuencias…- y rio por lo bajo, relamiéndose los labios – se dio la media vuelta y se alejo de ahí. Liz miro al desconocido, mientras las gotas de agua comenzaban a caer con mas fuerza –gracias…eres mi héroe- dijo con una media sonrisa –por cierto, soy Lizbeth… -miro alrededor–dicen que las lluvias se ponen feas en esta época del año… Deberías buscar un refugio… - y dijo deberías porque realmente ya no le quedaba dinero. –yo… iré a… creo que hay un señor que da posada gratis…-

-Vaya… vaya… vaya… finalmente apareces pequeña rata escurridiza…-dos hombres les salieron al encuentro, sonriendo. Uno de ellos llevaba un mazo, mientras el otro una guja. –bueno, finalmente caes en la trampa Lizbeth. Debo decir que eres bastante tramposa. Ahora… puedes venir con nosotros por las buenas… o ¿tendremos que obligarte?- Liz suspiro, sobándose las sienes –no iré con ustedes… -miro a Gong, preocupada –vamos... a….otro lugar que esta en…otra parte…- al girarse, se encontró con otro hombre mas. Tres en total que les rodeaban… -esto será un problema- murmuro. -¡Entiendan que no iré con ese sujeto! ¡No soy su maldita propiedad!- y, esta vez, tomando su guja, se puso en posición de ataque –si se acercan a mi, les rebanare el cuello y me bañare en su sangre…- claro, eso de bañarse en sangre no le agradaba, pero intentaba ser mas intimidante. No funciono, puesto que el hombre del mazo se lanzo sobre Gong, mientras gritaba -¡Abramos esta lata de sardinas primero!-
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Re: Un nuevo rumbo

Mensaje por Gong el Vie Mar 23, 2012 9:36 pm

-Cobarde…- murmuro para sí, su intención, el objetivo de aquel teatro era solamente lograr que dejaran en paz a aquella mujer acosada de robo que no creía que fuera culpable, pero aquella reacción, no la esperaba, algo de miedo sí, no solía usar aquella clase de engaño pero las pocas veces que se había atrevido a hacerlo había podido ver el miedo en los ojos de los demás, pero eso, entregar así con esa velocidad una vida aparentemente inocente por la suya, joder, si hubiese sido el ser que representaba en verdad no se eso solo le hubiese servido para añadir un cargo más a su codena, pero al menos había logrado que soltase a la chica que ahora tenía a su lado, mucho más segura que hace solo unos momentos, no pudo evitar sonreír bajo su casco al oír sus palabras, no se creía haberlo hecho tan bien, pero en fin, estaba a punto de confesarle aquel truco para quitarle cualquier preocupación de formar parte de alguna clase de ritual o sacrificio, cuando aquel hombre que no merecía llamarse guardián de la ley se reía y descubría el pastel.

Los siguientes momentos le pasaron rápidos , demasiado rápidos y extraños para él como para percatarse bien de lo que allí sucedió, sin embargo pudo entender algunas cosas de aquellos segundos, el nombre de la mujer, la codicia de aquel hombre y lo que a sus ojos parecía un crimen que más tarde tendrían que enmendar y por ultimo aquel hombre demasiado animado para su misión que se lanzaba a por él como si no corriese sangre en sus venas o el humano que trataba de matar fuese un ser débil e indefenso, cosa que desde luego no lo era.

No se acercó con sigilo precisamente, le habrían escuchado acercarse desde el otro extremo del continente, aprovecho que ya tenía su guadaña desenfundada para atacar rápida y contundentemente , eliminar aquel ataque bárbaro con un solo tajo preciso y mortal, manchando la guadaña de rojo carmesí que recorrería el filo y el mango hasta los guantes del hombre que recibirían aquellos ríos propulsados por un corazón aun palpitante unos últimos segundos y que haría brillar el metal que recubría su cuerpo como si disfrutase de aquel roce y reclamase mas y mas liquido.

La guadaña se elevo en el aire propulsada por aquellas manos que si bien no tenían tanta destreza con aquel filo como con el arco no era para subestimarlo, avanzo un par de decididos pasos hacia el rival, una última mirada y sus músculos respondieron a la llamada vital de su acero de recubrirse de sangre, un solo tajo con toda la fuerza del hombre basto para solucionar aquel pequeño asunto, pudo notar con sádico placer como aquel filo rebana venas y arterias, cortaba músculos, se abría paso con bastante facilidad por sus intentados y solventaba con toda la fuerza de la que era capaz la dureza de la columna vertebral del rival hasta que el filo teñido por mil tonos carmesí salió del cuerpo, el rival se paró en seco, su golpe, detenido por el dolor producido por el enmascarado que mantenía un rostros serio e inescrutable bajo su máscara, una última mirada a su parte inferior con sus ojos que se volverían pronto la mirada a las carmesíes joyas por las que Gong observaba en mundo y trataría de abrir la boca para proferir alguna clase de insulto pero la sangre ahogo sus palabras y se las llevo a la tierra donde no pudieron brotar aquellos últimos susurros de vida, poco después con unos últimos y estaños ruidos el cuerpo cedería, la vida se escaparía de aquel cascaron y este, seccionado por la mitad caería al suelo inundando el terreno con su sangre que lentamente se iría mezclando con la lluvia y deslizándose hasta los terrenos bajos desapareciendo para siempre y limpiándose el cuerpo en pocos minutos mientras ratas, insectos y bastereas se darían un banquete con su carne, pero aquello no le basto a Gong, tenía que hacer más, lago más y sabía que podía hacer para si no intimidarlos que fuese más fácil ganar, quizás incluso lo podría aprovechar luego para el problema del guarda.

-Malditos…moriréis todos aquí, vale, no seré quien ese individuo creyó que soy, pero aun así no subestiméis mis lazos con los cuatro infiernos….- su guadaña fue soltada por la mano izquierda tocando con su filosa punta el suelo transmitiéndole un poco de la sangre en la que se había bañado, mientras un pequeño espectáculo tenía lugar, podía hacerlo un poco más rápido y menos vistosos pero en esta ocasión no solo era cuestión de invocar ayuda sino más bien de lucirse un poco, su mano derecha se puso como si apretase fuerte una pelota pequeña aunque a primera vista no había nada, unas pequeñas llamaradas purpureas surgieron a sus pies y se deslizaron rápidamente hasta su mano donde formaron la desaparecida pelotita que bailaba entre el purpura y el rojo, de pronto alzo la vista, como si escrutase a todos los presentes, su brazo se estiro conteniendo aun aquella espera y cuando abrió las manos esa espera salió disparada chocando fuertemente contra el suelo y esparciéndose en un circulo de llamas azules como si fuese alguna clase de liquido, una pequeña ascua saltaría voló desde los fuegos cercanos, velas, antorchas a cubierto de la lluvia, etc con gran velocidad y se lanzaron sin dudarlo hacia aquel charco de fuego azul y poco después de que desaparecieran tras la superficie de aquel extraño y pequeño lago, el cual, se tiño de clores rojos y naranjas del cual salió la figura esbelta y ardiente de su peculiar demonio, si, era un elemental de fuego pero no era del todo incorrecto decir que era un demonio, sin duda seria de su clase el más cercano a las tierras prohibidas de donde surgen las pesadillas que sonrió un segundo al mirar el lugar y poco después frunció el ceño mientras profería una extraña risa.

-Mantente tras de mi señorita Lizbeth, por cierto, yo soy Gong, encantado- se presento en voz baja a la mujer para no ser oído más que por ella.
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Re: Un nuevo rumbo

Mensaje por Lizbeth el Jue Mayo 31, 2012 2:24 am

Los acontecimientos habían pasado demasiado rápido tanto para Liz, como para Gong. Sin embargo, lo que le preocupó a la joven no fue tanto el ya no tener nada de dinero encima, mas bien, fue el hecho de verse acorralada nuevamente ante sus perseguidores. Otra preocupación mas se añadió; uno de ellos quería hacerle daño al extraño que tanto le ayudó. Con una mirada puesta en el pánico, estuvo a punto de lanzarse adelante buscando proteger al hombre –claro que, le parecía bastante fuerte por la armadura, pero uno nunca sabía. Sin embargo, aquel hombre rápidamente contraataco.

La expresión de Lizbeth cambio rápidamente de preocupación a terror. La guadaña se elevo en el aire y corto a aquel hombre casi como si se tratara de una simple rama. El carmesí brillante mancho el suelo y se desparramo, pintando un macabro cuadro. El cuerpo… La chica no pudo evitarlo. El extraño profirió una amenaza y la coloco tras el, haciendo una especie de ritual… y dijo llamarse Gong. Ella tardo en reaccionar… -mucho… gusto…- murmuro sin recordar si ya había dicho su nombre, sin quitar la vista del cadáver. Para alguien que huye mucho y no tiende a ser realmente cruel y aprecia demasiado la vida, aquel espectáculo era… le provoco escalofríos.

Aun así, faltaban dos hombres que al ver el espectáculo, lejos de sentirse intimidados quisieron obtener la venganza por su compañero. El del mazo fue el primero en atacar, mientras el otro sacaba una flecha y la apuntaba a Gong, intentando darle en algún punto débil –¡basta!-gritó la chica, lanzándose hacia el de la flecha… este cambio rápidamente de objetivo, en lugar de Gong, fue Lizbeth… pero no quería matarla, solo hacerla callar. La flecha fue dirigida hacia su pierna derecha… el proyectil salió disparado con fuerza y rapidez.

Mientras tanto, el hombre del mazo, más rápido y listo que su compañero, cargo contra Gong, esta vez, cuidándose tanto del demonio como la guadaña. No es que los hombres no temieran a esa criatura, pero ellos tenían cierto conocimiento en magia. Aquel sujeto levanto el mazo, profiriendo unas palabras en un lenguaje desconocido, convirtiendo su arma en un objeto de hielo, tan duro como el metal, pero frio. Sonrió, ahora si, corriendo hacia Gong mientras un escudo aparecía delante de aquel enemigo, del mismo material. –Veamos que tan fuerte eres ahora- dijo aquel sujeto, mientras lanzaba un ataque a Gong mismo.

La flecha, se había clavado en la pierna de la chica, que dio un grito y callo al suelo furioso. Miro a su atacante, que reía apuntando nuevamente a Gong….
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Re: Un nuevo rumbo

Mensaje por Gong el Sáb Jun 02, 2012 9:12 pm

Un fuerte golpe resonó en el área, retumbando en los oídos de los que estaban presentes, hacia sido alcanzado por un fuerte golpe que había hecho resonar con fuerza la coraza de acero en aquella tormenta, gracias a las protecciones no había sido un golpe muy fuerte para lo que podía haber hecho, pero sin embargo le obligo a retroceder, sosteniendo con fuerza su guadaña con una mano, cuya punta casi rozaba la piedra húmeda del suelo y con la otra tocándose la parte de la armadura donde se había producido el golpe, no había sufrido desperfectos su armadura pero el dolor le había bajado la zona, -“me lo merezco”- pensó, la causa de este golpe no fue por una falta de habilidad para esquivar el arma del individuo, fue más bien, por una distracción, el grito perturbador que había salido de la garganta de Liz, le había hecho quitar sus ojos de su rival y dirigirlos hacia la mujer, la cual había sido herida en la pierna por una flecha por un individuo que ahora, le apuntaba a él.

-¡Una flecha!- pensó mientras retrocedía, al instante, el peso de ese arco y la carcaja que sostenía tras él se hizo mucho más pesado, como una enorme bola de plomo que lo empujaba hacia la nada, los recuerdos le vinieron rápido a la mente, primeros efímeros, felices sobre el tiempo en que su puntería y los arcos eran de las mejores partes de su vida, luego, los terribles recuerdos de las flechas en los cuerpos de sus padres y las innumerables pesadillas de su hermano muriendo al ser atravesado por saetas en la guerra.

Su rostro sereno empezó a curvarse de la ira de los recuerdos que aquella flecha había despertado, se irguió, tratando de ignorar el dolor al que ya estaba tan acostumbrado, pero que seguía apareciendo y haciéndole sufrir, agarro la guadaña con ambas manos, la giro sobre su cabeza y con toda la velocidad de la que fue capaz, se abalanzo sorbe el hombre de la maza , mandándole un poderoso golpe vertical con todo el peso y el filo de la guadaña , el golpe fue parado con el escudo, pero al fuerza que llevaba fue suficiente para hacerle agacharse ligeramente en su posición defensiva y retroceder, solo para tratar de golpear de nuevo con la maza.

-¡Al del arco!- le grito con ira y pasión a su amigo, ¿o era una amiga? nunca se supo, que ardiente esperaba observando el combate desde su posición, inmediatamente se giro hacia el sin perder su sonrisa enigmática, acompañado por aquellos ojos luminosos, sin pupila ni iris que observaban el mundo desde su peculiar panorámica.

Quizás acertase el ataque del demonio, quizás fallase el tiro, la chica le cortase la pierna o simplemente, que considerase divertido ver como su compañero combatía con él, creyendo que ganaría, el caso es que el disparo no le alcanzo la carne.
El combate contra aquel hombre prosiguió, intercambiando cada cual fieros goles, en su mayoría detenidos por las férreas defensas de los combatientes, pero algunos acertaban y quizás alguno decantase finalmente todo el combate.
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Re: Un nuevo rumbo

Mensaje por Lizbeth el Mar Jun 05, 2012 10:46 pm

Era una verdadera batalla. La joven se quedaba anonadada con la gracia y fuerza de su salvador, Gong. Ella observaba fijamente como cada rival daba un golpe y el otro lo respondía… hasta que aquella flecha se clavo en su pierna izquierda. El dolor fue punzante y provoco que Liz cayera al suelo, quejándose de dolor. La flecha se hundió lo suficiente como para que sacar no fuera una tarea fácil. Sin embargo, al presenciar la pelea de Gong contra aquel del mazo, la chica se olvido de si misma, poniéndose de pie, aun con aquel proyectil clavado. El del mazo en un momento quiso aprovechar para atestar otro golpe contra el hombre de armadura, sin embargo, aquel golpe vertical dio Gong fue suficiente como para hacerle retroceder. Liz observaba aquella pelea, sin darse cuenta que el de la flecha se acercaba a ella por la espalda cada vez más. De pronto, Gong lanzo una advertencia al del arco… Liz se giro buscándolo y ahora estaba justo detrás de ella. El disparo fue directo a Gong, Liz dio un grito, preocupada por su salvador, aunque no pudo hacer nada mas por el pues, cuando menos lo pensó, tenia un arma curva sobre su cuello y el dueño era el del arco, que mira a Gong.

-Basta- dijo aquel del arco a la pelea. Justo en ese momento, el arma de Gong logro realizar un corte al cuello del hombre con el mazo, quien se llevo las manos a la herida, que era bastante profunda y peligrosa –nos llevaremos a la chica y a ti te dejamos en paz…- Liz intento liberarse, pero fue en vano, pues tan prono inicio el movimiento el filo corto algo de su piel, obligándola a quedarse quieta, mirando a Gong con un aire de tristeza –has herido a mi compañero. Deberíamos matarte… añadió el joven del arco-pero… venimos buscándola a ella. Así que… nos vamos. – Liz se vio obligada a seguir al del arco en sus movimientos, con el riesgo de que cortan su cuello. Sus ojos se llenaron de lágrimas y la herida en la pierna dolía, haciéndole trastabillar –quieta perra. Si caes, te cortaras el cuello…- Con esfuerzos se movía, mirando a Gong… el del mazo también comenzó a seguir al del arco, aunque con mas lentitud y aparentemente con mas dolor. –gracias por todo…- dijo Liz con la voz quebrada… creyendo que hasta ahí, había llegado su buena suerte.
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Re: Un nuevo rumbo

Mensaje por Gong el Miér Jun 06, 2012 6:41 pm

La enorme figura miraba como ese par de hombres se llevaban casia rastras a la joven, mientras uno mantenía con firmeza la mano con su cuchillo en la garganta de la mujer y el otro, con su mano en su propia garanta, tratando de detener inútilmente la emanación de sangre de la herida abierta que manaba de su garganta, mientras hablaban, la máscara que recubría todo su rostro no representaba nada más que indiferencia y frialdad, sus ojos camuflados con los extraños dibujos de la máscara, no se dejaban examinar para adivinar sus intenciones.

Apretaba con fuerza su guadaña. A medio limpiar por la suave lluvia, finalmente, tras que esas últimas palabras, empezó a moverse, su guadaña, silbo en el aire de un rápido movimiento que lo llevo a su funda, una vez estuviese colgando del cinto, se llevaría la mano izquierda a su máscara y se la quito con un ligero click, y al contrario que la máscara, su rostro coronado por unos ya más que evidentes ojos rojos apagados, si revelaba emociones, en este caso ira, prácticamente solo ira, con lentitud extraña teniendo en cuenta su situación actual, por un segundo los tipos se detuvieron un segundo, extrañados por la actitud del hombre que estaba permaneciendo en silencio.

-No quería hacer esto…- murmuro, al contrario de sus movimientos lentos con la máscara, esta vez se movió mucho más rápido, sacando un arma que no había usado en años, pero cuyo manejo nunca había olvidado, con toda la rapidez de la que fue posible saco su arma y cargo una flecha, que no tardo mucho en ser disparada.
La herida de la garganta fue el menor de los problemas del hombre que hace poco, había mantenido un combate con el invocador, la flecha que había sido lanzada surco el cielo húmedo y se clavó mortalmente en la carne, como su compañero seccionado on anterioridad con la guadaña, cayó al suelo inerte y sangrante, a escasos metros del cadáver del primer muerto.

No perdió el tiempo, en escasos momentos, otra flecha estaba ya cargada y lista para salir, a punto de acudir a sui cita con la carne del último individuo, y no tardo mucho en cumplirse, con buena precisión, se deslizo elegantemente por la cabeza de aquel hombre, casi saliendo por el otro lado de esta, con un ligero chasquido, soltó el cuchillo que se precipito, junto con su cuerpo hacia el suelo.

Ya no había peligro, la mujer, aunque herida, no corría peligro, pronto, podría curarse esa herida y descansar, la mujer que estaba ardiendo, por el contrario, con sus ojos bien abiertos y las manos sobre la boca, no se acaba de creer lo que había hecho Gong, el cual, inmediatamente de mirar como los cadáveres caían hasta el suelo, cayó el también, no por heridas en su cuerpo, no, otra clase de heridas, las lagrimas empezaron derramarse por sus ojos, mientras arrojaba el arco al frio y húmedo suelo de piedra, mientras maldecía y no paraba de repetir entre sollozos, los restos destrozados de partes de sus recuerdos, encogido, de rodillas en el suelo con las manos cubriéndole el rostro, sus lagrimas se mezclaron con la lluvia.
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Re: Un nuevo rumbo

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