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Un nuevo rumbo

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Re: Un nuevo rumbo

Mensaje por Lizbeth el Miér Jun 06, 2012 8:24 pm

Liz pensó que aquel hombre que le había ayudado se retiraría cuando guardo su guadaña. No pudo evitar mirarle con algo de tristeza, aunque sonrió levemente, como diciendo “al menos lo intentaste”. Sin embargo, se sorprendió al verle quitar la mascara. Sus ojos rojos, profundos emanaban gran ira… su rostro no era feo, de hecho era un hombre apuesto. Su cabello castaño se enmarañaba un poco, dándole un aspecto salvaje y misterioso…

Sus ojos fueron tan intensos, que ni Liz, ni los dos hombres que la querían llevar se atrevieron a hacer algún movimiento mas, quedándose los tres “congelados” por su expresión. La chica con la boca ligeramente abierta y las gotas de lluvia recorriendo su rostro y ropa hasta formar un pequeño charco en el suelo. Dijo que no quería hacer… algo, Liz no comprendió por el momento, pero le vio sacar un arco y cargar una flecha que en segundos, salió disparada al hombre herido. La chica vio temblando como este caía al suelo muerto… La muerte. No era algo que a Liz le gustara mirar. Cerró los ojos un momento, intentando olvidar aquella imagen… pero pronto sintió como el cuchillo se aflojaba, y su captor caía al suelo. Ella por inercia se vino abajo también, girando su rostro con lentitud, observando sorprendida aquel cadáver con la flecha en la cabeza. Se llevo las manos al rostro, con la boca ligeramente abierta y una sensación de miedo, y asco. Pero estaba agradecida…. Aunque al mirar a Gong, fue mayor su sorpresa al verle caer de rodillas, mientras las lágrimas surgían de su rostro, arrojando su arma al suelo mientras maldecía y sollozaba.

Liz no comprendía el porque el lloraba de ese modo, pero se sintió profundamente conmovida, especialmente porque sintió que ella tenia culpa. Se levanto, cojeando mientras arrugaba una mueca de dolor, cada paso era algo mas doloroso que el anterior por la flecha y la herida fina en su cuello sangraba un poco, pero no se detuvo, hasta llegar a Gong. Ella sabia que no podía hacer mucho para ayudarle a sanar el motivo por el cual se encontraba tan abatido, pero si entendía esa sensación y sabia que podía ayudar en una sola cosa. Arrodillándose delante de el, cuidando de no lastimar mas su pierna, le abrazo, con la lluvia cayendo a sus espaldas… espero un momento ante de hablar, intentando plasmar toda su calidez y compañía en aquel simple abrazo, quería que de una forma u otra el sintiera que ella le apoyaba y se interesaba por el, era lo menos que podía hacer después de lo que había hecho por ella. Finalmente susurro a su oído, con voz suave y dulce –gracias. Me has salvado la vida… me has salvado de un sufrimiento que dudo podría haber soportado. No tengo como agradecértelo… -saco un pañuelo de su bolso, intentando enjugarle las lagrimas, mientras le sonreía con calma- eres mi héroe. – Se quito el collar del cuello, y abrazándolo una vez mas, utilizo su habilidad con las manos para colocárselo sin que el lo notara. Finalmente se separo un poco de el, sonriéndole, mientras señalaba el collar al cuello del hombre –Una vez, alguien me dio este collar cuando me salvo. Me ha ayudado a mantenerme lejos de mi propia oscuridad…creo que… tu lo necesitas mas que yo- y, aunque el quisiera rechazarla, ella negaría con la cabeza, afirmando –es de mala educación recibir un regalo, más aun cuando es tan especial…- No recordaba la ultima vez que un hombre (si, un hombre) había despertado esa compasión y deseo de ayudar en ella.
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Re: Un nuevo rumbo

Mensaje por Gong el Miér Jun 06, 2012 9:46 pm

La escena era revivida una y otra y otra vez, como las flechas habían travesado la carne de aquellos hombres que pretendías llevarse a la chica, en su mente sus flechas destrozaban una y otra vez los rostros de su familia, las vistas de su hermano siendo atravesado también por las flechas en alguna guerra también estaban presentes, aunque menos que las demás, mientras las reviviesen parara, lloraba desconsolado sobre el suelo pedregoso, siendo observado atentamente por su invocación que no se atrevía a intervenir, conocía a que hombre desde hacía mucho tiempo, años y conocía muy bien su historia, y nunca se había imaginado situación alguna en la que ese hombre volviese a empuñar un arco, lo había visto al borde de la muerte, a punto de sucumbir al cansancio o las bestias, situaciones con las que usando esa arma podría haberse librado de ellas antes o mejor y si se planteo usarla, pero ahora, estaba cuando menos, sorprendida.

La lluvia se colaba por los recovecos diminutos de su armadura, empapándole la ropa la piel, dejándolo completamente empapado y frio, lo suficiente para que hasta el se sintiese necesitado en normales situaciones a buscar refugio, pero no, no pudo aguantar con esa arma en manos más tiempo del que uso para disparara su segunda flecha y comprobar su acierto, era demasiado para él, el artefacto con el que mato a sus padres y que se veía obligado a llevar como recuerdo permanente de su penitencia, no se plantaba en su tristeza, que podría sentir algo más que su propio dolor y el frio del agua, pero se equivocaba.

De pronto toda la tristeza se difuso, sus pesadillas se detuvieron y su llanto ceso, todo cuando sintió algo que no esperaba rodeándolo con sus brazos y recibiendo parte de la lluvia en su lugar, levanto levemente la mirada, aun empapada entre la lluvia y su pena solo para ver parte del cuerpo de aquella mujer, por una vez, no trato de apartarla como haría normalmente, renegando de cualquier placer o bien que pudiera recibir, esta vez, lo acepto, la rodeo con los brazos y la apretó contra él, dejando quela tristeza se esfumara mientras sentía incluso en aquellos momentos la calidez de su abrazo, y secretamente empezó a desear más como aquel.

-Era mi obligación, tenía que hacerlo…no tienes que agradecerme nada- se interrumpió de pronto cuando le dijo aquello, héroe…, en su cabeza aun no podía concebirse la idea de que lo fuera de alguien, pero si pudo replicar cuando le colgó el colgante, -no, no puedo aceptarlo, es tuyo, yo no me merezco nada…- añadió un par de frases más a su intento de convencerla, pero fue en vano, al final lo agarro fuertemente entre sus manos y contuvo más lagrimas esta vez de otra emoción.
Finalmente se levanto, cogió sus cosas y le indico a la demonia que les siguiera mientras le decía a Liz -vamos a recuperar tu dinero.-
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Re: Un nuevo rumbo

Mensaje por Lizbeth el Miér Jun 06, 2012 10:28 pm

Ella no lograba entender el porque del sufrimiento del hombre, pero, aparentemente pudo ayudar en algo. Así como el, ella estaba empapada, aunque ahora su preocupación era por Gong. Deseaba retribuir lo que el había hecho por ella, y aparentemente le había costado tanto. Finalmente el se quedo con el collar y aunque ella literalmente amaba esa prenda, no se sintió tan mal al desprenderse de el.

El correspondió el abrazo y Lizbeth sonrió, sintiéndose satisfecha. Mutuamente se consolaron y aunque ella se sintió un poco confusa, dejo que aquella sensación de compañerismo le llenara. De pronto el se levanto junto con su invocación, por un segundo, Liz se había olvidado del demonio que lo acompañaba. Dijo que irían por su dinero, pero ella con algo de dificultad se levanto y tomo su mano, negando con la cabeza –no es necesario, en verdad… estaré bien solo… buscare algún refugio o posada …- pero, fue en vano. El estaba decidido, así que lo dejo ir… mirándole mientras las gotas de lluvia cesaban un poco, aunque el cielo estaba tan gris y cargado que parecía no dar tregua. Liz lo miro un momento, suspirando, si se movía demasiado corría el riesgo de herirse mas, así que se limito a seguirlo cojeando, un par de segundos antes de que el se girara y con una caballerosidad que incluso a Liz le sorprendió, la levantara en brazos, provocando que la chica se sonrojada y se mordiera el labio inferior

-en serio, no es necesario que… - intento decirle, pero el dolor en la pierna se sintió mas aliviado, así que guardo silencio, abrazándose de su cuello para no caer. Caminaron un par de calles hasta encontrar al guardia que caminaba solitario, yendo probablemente a casa. Liz lo miro, señalándolo –ahí… aunque es la ley… no deberíamos meternos con el…- dijo algo asustada. Aun su corazón latía fuertemente desde lo que había pasado calles arriba, donde seguramente la lluvia ya borraba la sangre del suelo. Se preguntó que haría Gong, pero tampoco quiso averiguarlo.. La sensación de vengarse de los que le había hecho daño era grata y algo incomoda.

El guardia los miro venir en un momento, girándose hacia ellos, tomo su espada y arqueo la ceja, mirando al demonio. –¿otro truco eh? ¿Acaso tienen tanto dinero como para despilfarrar? Dije que no quería verte de nuevo lindura, o tendría que tomar cartas en el asunto. Con los dos… ahora ¿de que forma pagaran?- El guardia sin duda era prepotente y pensó que aun tenia el control. La chica miro a Gong preocupada, tartamudeando –e… nosotros… señor… e… no hicimos nada malo y… quería que… por favor… si no es mucha molestia… e… mi dinero de vuelta…- su voz termino en un débil susurro, mientras el guardia desenfundaba su espada –bien, bien, serán arrestados. Tú pequeña, tienes un sitio especial designado por mí. Ahora los dos prepárense para ser encarcelados por hostigamiento a un oficial de la guardia-
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Re: Un nuevo rumbo

Mensaje por Gong el Miér Jun 06, 2012 11:48 pm


Por más feliz que se sintiera, no podía expresarlo con palabras, pero mientras la llevaba en brazos por las lluviosas calles se sentía contento, el peso que ejercía sobre sus brazos le era extrañamente reconfortante y sentir su respiración tan cerca de él para este humano no tenia precio, finalmente, llegaron a encontrar al guardia, que no tardo mucho en volver a amenazarles, desenfundar su espada y querer detenerlos, con cuidado mientras el hombre se acercaba la dejo en el suelo, apoyada en una pared, tras la máscara, le dedico una ligera sonrisa involuntaria, cuando se giro y clavo su mirada al guarda, su mirada se desvaneció por completo y se volvió a poner serio e inescrutable como la máscara que tapaba su rostro.

Mientras se acercaba, desenfundo su guadaña y propino con esta un golpe seco en la espada, que la tiro por el embarrado suelo, había venido demasiado confiado como para ser mínimamente difícil tratar de persuadirlo, poco después, le palco y le empotro contra la misma pared en la que dejo a Liz descansando, pero alejado de ella y clavo su guadaña en un trozo de camiseta que sobresalía entre la armadura ligera del uniforme, hundiendo su afilada punta en la pared.

-Imbécil, ¿pensabas que toleraría una injusticia así sin más? Tus corruptas leyes no sirven en el infierno y a mí no me van a servir, podemos hacer esto de dos formas y solo de dos formas, la primera, es que tengas en ese coco un poco de sentido común y entregues el dinero de la muchacha, más un poco más por hacernos tomar la molestia de venir hasta este suburbio para atraparte basura, la otra, es que te resistas de alguna forma a devolvernos lo que es nuestro con algunos intereses ya que, mi amiga, que por cierto, no es ningún truco, es un demonio de verdad, uso sus peculiares habilidades- dijo mientras con una sonrisa las llamas de sus manso empezaban crepitar con mayor fuerza y mucho más visiblemente -y te queme uno a uno los cojones, bien refritos, que no te queden ni cenizas, y no te creas que soy tonto, he vito la funda de esa daga que tienes, dudo que pudiese atravesar el punto más débil de esta armadura, y mira, hay cientos de formas de partirte la mano, el brazo y dejártelos colgando inertes de por vida, si tocas esa empuñadura probare las numero ciento veintisiete, ciento veintiocho y la ciento treinta para ver como reaccionas, tú decides, puedes salir de una pieza y con solo una lección sobre tu conciencia o puedes salir de aquí hecho cachitos de cenizas para que te coman los pajaritos, pero pase lo que pase, me llevare el dinero…bien, ¿Qué decides?- le dijo en tono autoritario, mientras las manos ardientes de la mujer se acercaban más y más a su piel.
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Re: Un nuevo rumbo

Mensaje por Lizbeth el Jue Jun 07, 2012 12:18 am

La sensación de ser cuidada por la no tenia precio. Liz realmente disfruto el recorrido, aunque se reprocharía mas tarde su atrevimiento. ¡Una dama no debía darse esos lujos!. Finalmente, al llegar al guardia, Gong con cuidado la deposito recargada a la pared. Liz sonrió, agradecida, cerrando los ojos un momento. Tenia frio… se sentía algo débil, tanto como para temer un resfriado. No era algo común, pero seguramente pasaría al rato. En todo caso no lo manifestó. Se limito a observar a Gong, como se acercaba al guardia y lo levantaba en el aire, amenazándolo de freírlo. La chica sonrió, había que admitir que esas amenazas le hicieron gracia y que coincidía con Gong. También odiaba la injusticia… ¡vaya, tenían algo en común! Se pregunto que más habría. Varias preguntas se encontraban en su mente sobre el. ¿Por qué había llorado al usar el arco? ¿Por qué decía que no merecía nada bueno?

El guardia escucho atento, pálido y con un miedo que se reflejo en su rostro. Liz sintió también compasión de el. No podía evitarlo, aquella parte que se interesaba en quien lucia asustado y desprotegido –Gong…- murmuro, deseando intervenir, justo en el momento en que el guardia arrancaba un saquito de su cinturón y se lo ofrecía a Gong, temblando –es tuyo. Tómalo todo, no me hagas daño… -Liz había llegado hasta acercarse al hombre, poniendo una mano sobre su hombro –Gong… no hace falta…esta bien…- su vista se nublo durante un momento… todo comenzó a dar vueltas. No entendió porque, hasta que bajo la mirada a la flecha… -rayos…- murmuro, observándola atentamente. Se recargo en la pared, mirando hacia el suelo mientras respiraba trabajosamente –Gong… la flecha… tiene veneno…- ella conocía ese tipo de flechas. En algún momento, la habían atacado con ellas y también había sufrido su efecto, se maldijo a si misma por su error, sintiendo sus piernas flaquear –no es mortal…- dijo con la voz temblorosa –te hace mas débil…- levanto la vista hacia el, sonriéndole débilmente, intentando decirle que no se preocupara, en ese momento en que quiso ponerse de pie correctamente, cayo hacia adelante, cerrando sus ojos mientras su cuerpo se sumía en una debilidad que hacia mucho no había sentido, dejándole en completa oscuridad.

El guardia que había presenciado se limito a buscar su propia salvación, mientras decía –tres calles arriba, hay una posada. Tienen cuartos.. ¡No me mates! Tengo familia, hijos que mantener… ¡no me pagan lo suficiente! ¡Para!- desesperado el hombre intentaba huir a como diera lugar, temiendo por las amenazas de Gong.
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Re: Un nuevo rumbo

Mensaje por Gong el Jue Jun 07, 2012 1:41 am

Con un suspiro de fuego, luminosos y espontaneo se anuncio el final de la estancia de aquel demonio de fuego en este mundo, dejaba tras de sí una curiosa historia, el hombre, no tardo en volver a cogerla con los brazos, había seguido con creciente preocupación el empeoramiento de la mujer y cuando esta cayo, sin importarle el destino del guarda, inmediatamente, esperando que ella tuviese razón y no fuera mortal, saco, con el máximo cuidado de su pierna herida, el proyectil envenenado, tirándolo por el suelo, por un segundos e podría haber planteado la posibilidad de guardarla en su carcaja, pero no quería algo que no solo pertenecía a la familia de instrumentos con los que mato a sus padres, sino que también había herido y envenenado a su amiga, la tiro lo más lejos que pudo.

No se entretuvo en sorber el veneno, lo más rápido que pudo, corrió hacia donde el guarda había gritado que estaban las habitaciones donde podría dejarla descansando mientras buscaba medicinas, otra vez la volvió a recoger en brazos, solo que esta vez parte del placer de llevarla consigo había desaparecido, ahogado en la prisa de llevarla a un lugar más confortable, por las calles se deslizo lo más veloz que pudo hasta llegar a aquel edificio, al que entro bruscamente, algo cansado por el día que llevaba y los numerosos trayectos de ella en brazos, y se dirigió inmediatamente al posadero, pidiéndole una habitación mientras depositaba como podía unas cuantas monedas encima de la barra.

Durante unos segundos interminables, solo pudo esperar y mirar el bello rostro e la mujer con un suspiro, deseaba con toda su alma que tuviera razón y no fuese mortal, al final, la llave le fue entregada y no perdió el tiempo, avanzo rápido hasta el cuarto, abrió la puerta con rapidez y la dejo en la cama, allí, tan quieta y linda, se le antojo como un ángel, ahora, si se paró un segundo, es posible que ya no pudiese hacer mucho, pero aun así, trato de succionar el veneno de la herida, tras algún tiempo tratando de hacerlo, se levanto y volvió a colocar la máscara, estaba muy preocupado.

-Pequeña, si me oyes, estas a salvo, estas en una posada tranquila, me quedare aquí un ratito y si no mejores, confiando en que de verdad supieras que no era mortal, saldré corriendo a tratar de conseguirte medicinas, tu solo relájate, todo saldrá bien…-
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Re: Un nuevo rumbo

Mensaje por Lizbeth el Jue Jun 07, 2012 2:19 am

Lizbeth cayó adelante, y Gong alcanzo a sostenerla antes de llegar al suelo. Se sumió en la inconciencia unos momentos antes de poder averiguar lo que sucedía. La flecha fue sacada de su pierna, cosa que alivio un poco el dolor que sentía ahí. Liz recargo su cabeza inconscientemente sobre el pecho del hombre, sintiéndose bastante a gusto. Su temperatura aumento, fiebre, quizá empeorado por el frio de la lluvia. No sintió el camino que el pobre de gong recorrió con su peso cargando. Apenas escucho que pedía habitación, y poco sintió el camino a la habitación.

Sintió el roce sobre su pierna y la succión. Se revolvió en la cama un poco, sumida en sueños de viejos recuerdos que le provocaron miedo… aferro su mano fuertemente a la sabana, finalmente, cuando Gong paro y le hablo al oído… Liz respiro con más calma. Estaba segura… dijo que se quedaría un rato, y que luego iría por medicamentos. La chica intento abrir los ojos, pero se sentía muy cansada. Durante un momento, su cuerpo se relajo, pensando en que todo estaba bien, sin embargo, la mezcla del veneno, el clima y el hecho de que ella siempre fuera muy cuidadosa, hicieron mella en su salud, empeorándola poco a poco.

Ahora respiraba pesadamente. Con fiebre, Liz se removía en la cama a los pocos minutos de estar ahí. Temblaba de frio y la ropa húmeda no ayudaba. Parecía estar sumida en un sueño terrible, porque de cuando en cuando hablaba frases pequeñas, pidiendo ayuda o a algo o alguien que parara. –Basta…- murmuro, abriendo los ojos un momento, probablemente alucinaba o algo así –no te vayas…- dijo en voz más alta, aferrando sus manos a las sabanas con fuerza. Cerró los ojos, transpiraba y temblaba… Aunque no era mortal, aquel Veneno provoco que sus defensas disminuyeran y la lluvia no había ayudado. Alguien toco la puerta, un hombre hablo-Disculpen, se avisa a los huéspedes que no será posible la salida de la posada durante las próximas 24 horas, tendremos servicio a la habitación. Las lluvias han empeorado los caminos y no habrá forma de salir de la ciudad. Se agradece su comprensión, si necesitan algo, solo basta con tocar la campana. En el baño, solo basta tocar la campana en la bañera para que un empleado traiga agua tibia. Que pasen buena tarde- Así que estarían ahí un tiempo.

Liz abrió los ojos… pensó que estaría en la habitación o la calle, pero…. Con miedo, identifico donde estaba. La habitación de aquel sujeto que la había comprado… entre su fiebre, volvió tiempo atrás, en sus recuerdos aunque en ese momento ella no supo que era así y pensó que en realidad Gong había sido un sueño, que en verdad estaba en garras de aquel sujeto y que ahora, se vería de nuevo sometida. Observo las ventanas, solo había una por donde era posible escapar y se encontraba muy alta. Lizbeth quiso ir a ella, pero una cadena en su pierna se lo impidió. –No…- murmuro entre el sueño y la realidad –ayuda…- volvió a murmurar débilmente, mientas estiraba su mano. Se vio a si misma y de pronto a aquel hombre entrar. Liz dio un grito, temblando de pánico, mientras trataba por todos sus medios escapar… en la vida real, en aquella cama donde estaba cercana a Gong, Liz también tembló, con una expresión de miedo en su rostro …
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Re: Un nuevo rumbo

Mensaje por Gong el Jue Jun 07, 2012 3:14 am

-Mierda, mierda…¿qué hago? Piensa, piensa..- se repetía mientras caminaba firmemente de un lado a otro del cuarto, atrapado allí con Liz sin poder salir a por ayuda médica, no tenia mucho idea de que hacer, le toco la frente, se notaba el calor que desprendía su cuerpo, también se veía como su ropa chorreaba pequeños ríos de agua, finamente, mirando su cuerpo entre el frio del agua y el calor de la fiebre, murmurando y revolviéndose en la cama, era algo que podría funcionar, pero podría ser un poco complicado de explicar luego…

Lo primero que hizo fue pedir el agua caliente para el baño, con el pensamiento de que quizás eso ayudase, mientras tanto, para tratar de evitar posibles males innecesario, espero a que viniese el agua antes de seguir con otra parte un tanto más delicada, mientras se arrodillo a su lado, acariciándole la mano con ternura y susurrándole que estuviese tranquila, que trataría de ayudarle y que no le pasaría anda, pero que estuviese tranquila.

Finalmente, llego el agua caliente, sin darle tiempo a ninguna clase de pregunta, cogió el agua para preparara el mismo el baño y le mando, con un pequeño incentivo, ha mirar si había alguna clase de medicina para bajar la fiebre o revitalizarla o algo.
Finalmente, el baño humeante listo, cálido y suave, solo faltaba mientras se buscaba las medicinas algo muy delicado y que podría malinterpretarse con suma facilidad , tenia que quitarle la ropa empapada t meterla en la bañera.
Con sumo cuidado de lo que veía y tocaba, fue quitando prenda por prenda la ropa de Liz, dejando solo un par de prendas intimas aunque solo fuese porque no se atrevía a avanzar más, una vez toda la húmeda ropa estuvo puesta en un solo montón que luego habría de secar, la cogió otra vez en brazos y la deposito on cuidado en la bañera, procurando que la cabeza quedase sobre la superficie en todo momento, tratando de calmarla y de pensar en cómo podría justificare so cuando despertase.
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Re: Un nuevo rumbo

Mensaje por Lizbeth el Jue Jun 07, 2012 4:24 am

Liz estaba sumida en aquella pesadilla. SE sentía atrapada y parecía que nada podía sacarla de ahí. Aquel toque en su mano y sus susurros al oído ayudaron a que la joven estuviera un poco mas calmada, aferro con fuerza la mano de Gong, temblando. Se sentía mas en calma sabiendo que Gong estaba ahí, fue lo que la saco de aquel sueño donde sus temores se repetían una y otra vez, aunque aun había una sensación intranquila en su pecho, algo que le amenazaba y hacia sentir bastante mal. Sintió un frio extraño de pronto, mientras Gong le quitaba la ropa, dejándole en dos prendas de encaje negro y rosado, empapadas junto con el montón que quedaba a un lado. Sintió lo frio de la armadura cuando fue levantada y luego la tibieza del agua al bajar lentamente en la bañera su cabeza se recargo suavemente sobre su pecho, y aquella sensación de calma le regreso poco a poco a la realidad.

Liz abrió los ojos con pesadez, mirando su alrededor algo confundida. Gong le sostenía y estaba en una bañera… parpadeo un par de veces antes de lograr razonar lo que pasaba. Bajo la mirada y vio su cuerpo, solo con las prendas que poco cubrían ahora. Se sonrojo tanto como un tomate e intento levantarse, solamente logrando caer sobre Gong. Sus piernas se sentían débiles y aun se sentía muy mareada. –que… - se sentía muy caliente, entonces pudo hilar todo. Tenía fiebre y Gong busco el modo de bajarla. Aun así, se sintió algo avergonzada, sentándose en la bañera intento cubrirse un poco con las manos –gracias… - dijo con una sonrisa tímida… entonces reparo en que el aun llevaba la armadura y la ropa mojada –no te cambiaste de prenda…- dijo ella frunciendo el seño.

Liz intento persuadirlo que se cambiara, que se cuidara a si mismo y el rechazo la idea. De algún modo no se creía merecedor de estar. –Bien…- La chica frunció el seño, cruzo los brazos y dijo de forma determinante. –Pues yo también me niego a recibir ayuga alguna. Si alguien como tu, que me has salvado la vida no merece atención, yo tampoco. – Con trabajo se puso de pie, tambaleándose. Aun se encontraba muy mareada como para sostenerse sola, pero no aceptaría la ayuda de Gong. Se aferro a una pared, respirando pesado. Comenzó a temblar por el frio de estar descubierta. Liz también podía ser testaruda. –Y no aceptare ayuda alguna, así que espero no hayas pedido comida o algo así… si me disculpas, iré a ponerme mi ropa húmeda y necesito algo de privacidad…- Se tambaleo una vez mas, obligándose a sujetarse del borde de la bañera un momento… aunque luego prosiguió a aferrarse a la otra pared e ir a buscar sus prendas. Se puso la blusa, cosa que la hizo temblar mas de frio… ella no iba a ceder por más que Gong lo intentara. Lo miro aun con el seño fruncido, mientras miraba a otro lado diciendo –si así fuera, no tendría caso que me ayudaras….
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Re: Un nuevo rumbo

Mensaje por Gong el Vie Jun 08, 2012 8:04 pm

-No…por favor no…estas envenenada…- se quejaba repetidamente con una débil voz aquel muchacho ante los gestos de la muchacha, que parecía estar decidida a no dejar que le tratase de curarla de aquella debilidad que la asediaba, finalmente, cuando el agua fría de su traje resbalarle por la piel, e imaginarse lo mal que podría estarse sintiendo en aquellos momentos, cedió.

-Vale, tu ganas, me quitare la ropa fría y húmeda y la armadura, pero por favor, vuelve a la bañera, cálmate y quítate esta ropa empapada…- le dijo mientras se acercaba a ella por la espalda suplicante ya con el yelmo y la máscara en la mano para tratar de demostrara que de verdad iba a hacerle caso por escasa fuese la razón que creyese que tenia ella, mientras, con la otra mano agarro la parte inferior de la camisa y tiro de ella hacia arriba para tratar de quitársela al tiempo que decía las últimas palabras, tardo un instante en darse cuenta de lo inadecuado de aquello y retirar la mano, -lo…lo siento, hace mucho que no trato con una mujer…lo siento, me iré a quitarme la ropa afuera, tu vuelve a la bañera, te déjale sola, perdona…- se disculpo, muy rojo su rostro y saliendo con rapidez del baño, cerrando la puerta tras de sí.

Una vez fuera, suspiro, algo más tranquilo, mientras se le bajaba el color de la piel, con lentitud, dejo su máscara y casco en un rincón de la habitación, seguido, de forma lenta y pausada, sintiéndose pesado y cansado con cada movimiento que hacía para quitarse un trozo de su armadura y dejarlo todo amontonado en un rincón de la habitación, quedándose solo con una camisa y unos pantalones de claros colores completamente empapados, se miro las manos, hacia mucho que no las veía, suficiente tiempo como para siempre imaginarse a uno mismo con la piel, en lugar de la que le recubría en el momento de su nacimiento y aun le recubre, de un color más oscuro y metálico, después, de aquello, empezó a deslizar su ropa normal hacia afuera de su cuerpo, , dejando todas aquellas prendas frías y completamente empapadas de lado, quedándose con pocas cosas a las que no creía que se refiriera ella en lo de quitarse la ropa mojada, además del colgante que le había dado, el cual, al terminar sostuvo en sus manos mirándolo sereno durante largo rato, hasta soltarlo con un suspiro.

Finalmente, llamaron a la puerta, Gong enseguida se dirigió a abrir.
Era el mismo hombre que había enviado antes a por la medicina para Liz, el cual regresaba con su inalterable cara de siempre, ofreciéndole un pequeño vaso humeando relleno de un liquido de verde claro, casi trasparente, el cual cogió inmediatamente y cerró la puerta sin más preguntas o peticiones, al instante de cogerlo, se dirigió al baño y haciendo gala una vez más que no había tratado con ningún otro ser humano más de cinco minutos seguidos durante mucho tiempo, entro sin llamar al cuarto, -oye, me han dado esto, creo es una medicina que podría hacer que te sentases mejor…- explicaba mientras entraba.
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