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Un nuevo rumbo

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Re: Un nuevo rumbo

Mensaje por Lizbeth el Vie Jun 08, 2012 8:43 pm

Gong intento suplicante que ella cediera, pero igual que el, era testaruda. Liz se mantuvo pegada a la pared, temblando de frio con aquella prenda mojada que se ajustaba al cuerpo. Liz habría querido pararse firmemente, pero estaba demasiado desorientada como para poder hacer eso, su cabeza daba vueltas, su cuerpo parecía no poder mantenerse bien en pie… y justo cuando pensó que tendría que retractarse, el cedió. Liz le dio la espalda, en parte para que no viera la expresión cansada de su rostro. Le miro de reojo, ya no traía la mascara ni el yelmo, cosa que le hizo confiar mas en que haría lo que decía. Iba a quitarse la camisa y ella se puso roja, pensando en su situación de chica y el un completo extraño. Sin embargo, se disculpo y salió de la habitación, asegurándole que se iba a quitar la ropa. Liz sonrió satisfecha y dejo escapar un suspiro ante la puerta cerrada… si, tendría que volver a la bañera, se sentía bastante cansada. Ella no era como las guerreras de sus historias, era una chica más frágil y menos acostumbrada a estar en situaciones extremas. “una princesita” alguna vez le dijeron.

Estando sola, soltó su cabello de forma definitiva. Este caía como una cascada rosácea por sobre su hombro, hacia adelante, cubriendo uno de sus pechos. Se quito la camisa, así como el sostén, tendría que sacar un cambio nuevo de su bolso. Las gotas de agua resbalaban por su piel blanca, bien cuidada del sol y de las inclemencias del ambiente. En su brazo derecho, aquel tatuaje que desde niña tenia se marcaba silencioso, bien hecho. Varias cicatrices finamente marcadas cruzaban su espalda, costillas y en la parte superior de sus piernas. Se deshizo de las bragas, dejando todo en aquel montón de ropa. Busco su bolso pero, seguramente estaba fuera… al menos alguna toalla para secarse… suspiro. Ya no tenía la edad para esas cosas. Correr bajo la lluvia, empaparse… no era una niña que podía hacer eso cada vez que se le enojaba. Se reprocho a si misma el haber permitido que las circunstancias le llevaran hasta el punto en que un desconocido tuviera que quitarle la ropa y meterla en una bañera. Si, lo pensó bien, se secaría, se disculparía con el e iría a otra habitación. La idea de importunar mas al hombre… ¡encima le obligo a secarse! Liz pensó en su atrevimiento… ¡era una idiota! ¿De cuando acá tenia derecho a decirle a otros que hacer? ¡Nunca! suspiro, rascándose la nuca, tendría que pedirle perdón cuando lo viera…

Habría seguido sus cavilaciones hasta meterse en la bañera, sin embargo, la puerta se abrió abruptamente. Gong en ropa interior sostenía una taza de un líquido humeante y dijo algo sobre una medicina. Durante un segundo, la chica observo su torso, varias marcas se distribuían por todo su cuerpo, de un moreno mas oscuro, los músculos se marcaban bien por su cuerpo. ¡Liz no dejaba de ser chica y de sentirse atraída por los hombres! Mas su mente regreso a sus costumbres bien aprendidas sobre el recato y el cuidado que una chica debe tener. Cuerpo… agua… frio… se rostro tomo un tono tan rojo que parecía iba a estallar. Busco con que cubrirse, tropezando con su sostén que le hizo caer hacia adelante, dando un grito en parte por el susto, intentando detenerse de algún modo, lográndolo solo con el joven que tenia delante suyo. Se sintió realmente avergonzada y apenada, la piel fría de gong se restregó contra la suya, no supo a donde mirar.
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Re: Un nuevo rumbo

Mensaje por Gong el Vie Jun 08, 2012 10:42 pm

Entro rápido en el cuarto, hablando sobre la medicina que traía, o al menos, se suponía que era una medicina, sin embargo, lo que se encontró, distaba mucho de la imagen de la joven plácidamente tumbada en la bañera descansando, fue una sorpresa, cuando levanto la vista lo único que vio fue el cuerpo de la joven que casi en vano se intentaba tapar su bello y húmedo cuerpo de la inocente vista de Gong, ni siquiera le dio tiempo a reaccionar, ese joven cuerpo tropezó y se le echo encima.

En apenas unos segundos, estaba tumbado en el frio y empapado suelo con su joven amiga completamente desprovista de ropa justo encima de el, la cosa podría haber sido un poco mejor si hubiese llevado su armadura, limitando bastante el contacto, el roce y las sensaciones y reacciones del cuerpo en aquel estado, pero él tampoco llevaba prácticamente nada, meneo ligeramente el vasito que le habían entregado, a pesar de la caída, aun contenía unos pocos restos de la supuesta medicina, tratando de mirar al techo para no reaccionar de una forma de la que se pudiese arrepentir de numerosas maneras, respondió con toda la serenidad de la que fue posible, a pesar de que se notaba el nerviosismo y le temblaba la voz.

-Señorita…por favor, no soy de piedra…y..ejem…yo solo venia a traerle la medicina que me dieron…si no le importase quitarse de encima de mí, aunque es muy atractiva prometo solo mirarle a los ojos y salir de aquí lo antes posible…porque hay una cosa que se está poniendo…bueno, ya me entiendes…quizás deberías quitarte rápido…- el calor le inundaba el cuerpo, nunca se había permitido a si mismo esa clase de placeres pero eso no le impedía sentirse atraído por ciertas personas, lo malo es que normalmente esas personas no las veía en aquella situación, trato de calmarse, no quería que sucediese nada que pudiese arrepentirle o sonrojarle más de lo que ya estaba.
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Re: Un nuevo rumbo

Mensaje por Lizbeth el Sáb Jun 09, 2012 8:35 pm

Le temblaba la voz y con nerviosismo, habló. Cada palabra solo hacia que Lizbeth se sintiera mas avergonzada, con un tono carmín brillante en sus mejillas. No sabia a donde mirar, con una rapidez que desafiaba su estado de salud, se puso de pie, tomo el medicamento que Gong llevaba, le empujo y cerro la puerta tras de si. Se recargo cerrando el pestillo. Su respiración era agitada y ruidosa, su cuerpo temblaba y su pulso estaba realmente acelerado. Se sentía tan apenada que no tenia idea de cómo iba a salir mostrando la cara. Observo la taza con aquella sustancia y, sentándose en el suelo, bajo la mirada un momento, suspirando. –Todo lo que no debo de hacer, lo he hecho hoy...- murmuro para si misma. Bebió el contenido de un trago, como si fuera alguna bebida alcohólica que, estaba segura le hacia falta ahora. Pero no, ella no era de las chicas que se embriagaba, siquiera era de las que hablaba con extraños. Se sentía ahora mismo, molesta y confundida.

Aquella bebida se deslizo por su garganta quemando un poco, raspando... tenia un sabor interesante, como ha fermentado. Se puso de pie, yendo a la bañera a meterse un poco. Ni Liz ni Gong supieron que aquel líquido era “garra de oso”, una bebida extremadamente fuerte que podía “levantar a los muertos”. Su magia se basaba en que la persona que la tomaba se embriagaba al punto en que se olvidaba de la enfermedad. Pasaron los minutos... Liz cerró los ojos, metiéndose en el agua humeante. De pronto, aquellos pensamientos se fueron apoderando de ella. -¿Por qué la vergüenza? Gong era apuesto... ¡y lindo! Le había traído medicamento... ¿entonces porque la pena? ¡Era una chica! ¡Podía divertirse!... si, incluso, si le apetecía podría salir desnuda a bailar en la lluvia. Lo había decidido... seria libre. ¡Aprovecharía todo y sin preocupaciones!. Sonrío mientras gritaba levantando las manos al cielo, diciendo –¡púdranse padres!- la locura le asaltó.


Con determinación se puso de pie, enredándose con una toalla. Mareada y con un leve dolor en la pierna ¡la herida parecía ya no tener importancia! Abrió la puerta., se tambaleaba cual ebria juguetona... busco en la habitación a Gong, señalándolo -¡tu!... Eres guapo!- grito, sonriendo mientras se lanzaba sobre el, literalmente. La toalla resbalo un poco, dejando ver un escote pronunciado pero a ella no le importo –apuesto... ¡apuesto!-gritaba la chica con una voz adormecida, arrastrando las palabras. Al igual que la ver anterior, Liz cayó sobre Gong pero no por accidente. Deseaba un poco de libertad y ¡maldición, la iba a tener!. No supo porque se sentía ahora mas alegre, mas contenta mas... enérgica y animada, pero, lo aprovecharía y disfrutaría –No eres de piedra... ¡yo tampoco! Soy... de hueso y carnita...- tomo la mano de Gong poniéndola sobre su cadera –toca, toca, soy carnita!- Liz estaba ebria.
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Re: Un nuevo rumbo

Mensaje por Gong el Sáb Jun 09, 2012 9:54 pm


Apoyo la espalda contra la puerta, miro al techo y se dejo caer pesadamente contra el suelo, estirando las piernas y dejando muertos los brazos, completamente rojo por lo que acababa de ocurrir antes de que la mujer tomase precipitadamente aquel vaso de medicina y le echase rápidamente aprovechando que se había levantado tan rápido como ella se quito de encima de ella, cerrando la puerta con un estridente portazo tras él.

Allí sentado, miro por la habitación, las lámparas y camas y también, todas sus cosas empapadas tiradas por los suelos su ropa, su armadura, su arco y lo que llamo especialmente su atención, su guadaña.
No brillaba con un insaciable deseo carmesí como antes había hecho al atravesar la piel de aquellos hombres y bañarse en su sangre, pero aun así, el acero ligeramente manchado con sangre y agua seguía brillando con intensidad a la escasa luz que entraba por la ventana, que daba a la estancia un tono acogedor, frio y calmo, se levanto pesadamente, tratando de no pensar en las sensaciones despertadas por aquella chica poco antes, se acercó a sus cosas y recogió la guadaña, pronto se imaginó aquel delicioso filo atravesando su piel, haciendo que se volviese a bañar en sangre, pero esta vez no por protegerse a sí mismo, si no para compensar las, aunque avergonzante, buenas y cálidas sensaciones que le habían acudido momentos antes, además de haberse dejado convencer para no seguir con su penitencia con el frio que emboscaba tras cada trocito de tela de su camisa.
No le gustaría, dolería mucho rasgarse su propia piel de forma lenta y sádica, pero al menos podría reconfortarle la conciencia de sus actos, aunque solo fuese un poquito.

Un poco después, se le podía observar limpiando sus pertenencias para evitar desperfectos y hacer que conservasen su brillo y filo, aun miraba su arma con aquel deseo.
No tardo mucho en volver a aparecer la mujer por la puerta tras la cual la había dejado, solo que esta vez estaba sumamente diferente, se tambaleaba incluso más de lo que podría hacer pensar su enfermedad o su herida, lo que más le impacto, fue lo que le dijo señalándole, inmediatamente se puso en pie, dejado su arma a un lado y algo preocupado por lo que podía haber pasado.

Otra vez el color le volvió a surgir en la piel junto con aquella sensaciones, pero esta vez no eran por accidente, la chica cayo sorbe él, que a duras penas consiguió mantenerse en pie, aunque fue empujado hasta dar con su espalda en la puerta de salida al pasillo, tratando de calmarse.
-Señorita…- balbuceo mientras retiraba rápidamente la mano de su cadera para ponerla en los hombros, volviéndose a centrar e mirarla a los ojos, -esta…¿está bien? No parece la misma de antes…- tartamudeaba, mientras trataba de quitársela de encima.
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Re: Un nuevo rumbo

Mensaje por Lizbeth el Sáb Jun 09, 2012 10:25 pm

El coloco las manos sobre sus hombros, intentando calmarla y apartarla. Pregunto si estaba bien, Lizbeth sonrío torpemente y asintió, mientras intentaba de nuevo, recaer sobre el –si... ¡súper bien! Vamos... déjame tocarte. ¡Prometo ser buena contigo!- Ante su negativa, la chica dio un par de pasos torpes hacia atrás, mientras sujetaba la toalla, sonriendo –si... ¿lo hago? – Dijo alegremente –lo haré... lo haré... ¡lo hago!- dijo al tiempo en que tomando la orilla de la toalla, la arrojo a Gong, directo a su rostro. -¿te parezco bonita?- pregunto con una voz algo preocupada -¡quizá ni siquiera te parezco bonita!-

Liz no entendía. Había una parte de si que pedía que parara. Aquella con pudor que pedía que parara, que dejara de actuar como una zorra ebria. Pero, no podía... y la verdad no quería. No le importaba que Gong fuere un extraño, de hecho, eso parecía darle mas “picante” a la situación. Era... un intento de revelarse contra su familia, contra todo lo que habían enseñado contra la estupida y tonta sociedad. Miro a Gong, señalándolo –tu... ¡no me dirás que hacer o que no!- grito, tambaleándose -¡Lizbeth no hagas esto, no bailes bajo la lluvia, no te desnudes!- sujeto sus pechos, contoneándose -¡pues si quiero enseñare lo que me de la gana!- grito... se quedo quieta un momento, observando al joven que estaría tan acorralado como una presa en garras de su captor.

-Entonces... no puedes decirme que no... –se acerco a el, de nuevo muy junta, una de sus manos fue en dirección a su entrepierna, con toda intención de tocarle, provocarlo y manosearlo... pero Gong le detuvo, sujetando su mano. La chica evidentemente se molesto, como toda ebria obstinada. Dio un par de pasos hacia atrás y dijo –pues entonces quítate y hazte a un lado. ¡Si no me dejas tocarte, Hare otra cosa!- busco en la habitación que hacer, a donde ir... y un trueno seguido de un relámpago le hizo mirar a la ventana. Se acerco, con curiosidad... la lluvia mojaba la ventana con fuerza, golpeando las gotas que resbalaban hacia abajo. Sonrío, ya sabia que hacer. –Bailare... ¡bajo la lluvia!- Miro a Gong –y tu no me detendrás.- y corrió directamente a la puerta. Si Gong intentaba detenerla al salir por la puerta, la chica intentaría salir por la ventana a toda costa -¡bailar desnuda bajo la lluvia! Saldré por la puerta o la ventana y no me detendrás!- grito molesta.
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Re: Un nuevo rumbo

Mensaje por Gong el Dom Jun 10, 2012 3:21 am

Con preocupación y una cara nunca vista, se quito rápidamente la toalla empapada de su cara, sin terminar de creerse lo que estaba viendo, era verdad, como ella afirmaba la veía bonita, pero algo en su comportamiento tan cambiado con la chica que conoció hace poco, le hacía sospechar de algo raro de ella.
De verdad, no sabía muy bien que hacer, como actuar, había vivido muchas situaciones, como aquella, peliaguda, pero nada parecido a eso, nunca esperaba que una mujer se empezase a comportar de manera estrambótica, gritando, quitándose todo y contoneándose de aquella manera y manteniéndolo acorralado contra la puerta, mientras el rechazaba la parte de sus ser que le incitaba a tomarla como ella sugería y pensaba que le había pasado.

En cierto momento la chica se acercó y trato de coger la única parte del cuerpo del muchacho que aun se mantenía cubierta, aunque tal y como estaban las cosas, cada momento amenazaba más con salir a la luz de una manera u otra, tan rápido como pudo reaccionar agarro aquella mano y la aparto de su zona intima, a pesar de las quejas de ella.
Al final, adjudico aquel extraño estado de la mujer a algún efecto segundario del veneno que había entrado en su cuerpo poco antes, finalmente, cuando amenazo con salir por la ventana a bailar desnuda bajo la lluvia, trato de intervenir, la única cosa que se le ocurrió fue tratar de inmovilizarla, dejara sin capacidad de moverse un rato, esperando que los efectos producidos según pensaba por aquel veneno, amainasen.

Cuando la joven trato de acercarse a la puerta principal para salir bajo la lluvia, sin previo aviso y tan rápido como pudo, la cogió fuertemente de las caderas, cuidando como siempre hasta donde llegaban sus dedos y la empujo a ella hasta la cama con toda la fuerza y cuidado del que fue capaz, tratando al final de tumbarla en la cama e inmovilizarla, aunque solo fuese haciendo de peso muerto agarrado a ella para evitar que se moviera, y esperando no ceder el mismo al final a aquella tentación que representaba.
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Re: Un nuevo rumbo

Mensaje por Lizbeth el Dom Jun 10, 2012 3:45 am

Liz parecía desesperada a romper las reglas impuestas, con deseos de salir a la calle así, sin embargo, ante sus locos intentos débil desnuda bajo la lluvia, Gong se lanzo sobre ella, haciendo que la chica se tambaleara, sosteniéndola de las caderas a fin de dejarla sobre la cama quieta. La chica intento soltarse, frotándose contra el hombre que tanto había asediado. Finalmente se quedo quieta... con Gong sobre ella a modo de peso muerto. Le observo un momento, con el cabello ligeramente alborotado y las mejillas rojas. Se mordió el labio inferior, respirando agitado... podía sentir la dureza del joven que con tanto esfuerzo intentaba no sucumbir ante ella. De pronto, una lagrima resbalo por su mejilla, mirando hacia otro lado. –Lo siento...-

Volvió la vista hacia Gong sobre ella, mientras sollozaba –soy una decepción para todos... soy... soy patética...- dio un suspiro acongojada, desviando la mirada –y encima te he hecho enojar... perdón...- un rayo que cayo cercas le sobresalto, cerrando los puños asustada. Trago saliva, bajando la mirada –siempre hago algo que hace sentir mal a otros... soy... tan estupida... lo lamento...- guardo silencio un momento, con los ojos cerrados, respirando agitada –y tengo frío...- finalizo, tragando saliva. -y... sueño...- busco acurrucarse en la cama, dejando de lado la intención de saltar sobre Gong o salir afuera –puedo... ¿Puedo pedirte algo?- pregunto, mirándole con suplica –quisieras... abrazarme? Me siento sola...-

No sabia lo que había causado aquel estado de locura en ella, pero entre sus delirios e ideas, hubo un momento en que se dio cuenta que lo que hacia no estaba bien y probablemente provocaría que el buscara otra habitación. Busco tomar su mano, con los ojos lloros mientras decía –por favor, no pidas otra habitación, no por hoy... si mañana quieres irte esta bien... pero... odio estar sola... me... me da mucho miedo y esta oscuro y hay rayos y truenos y...- se mordió el labio inferior –si quieres irte esta bien...-

Pasaron unos minutos en los que Lizbeth miro hacia la ventana, en silencio, las gotas de lluvia chocaban contra el vidrio de forma persistente, respiro profundo, sintiendo que le ganaba el sueño. Parpadeo un par de veces con lentitud y cansancio, el dolor en la pierna volvía lentamente... se sentía adormecida. Finalmente el ultimo efecto de aquella medicina se veía presente; el sueño. –Gong... eres un joven muy amable. Recuérdame mañana agradecerte...- bostezo, buscando donde acurrucarse, con frío. Desnuda como estaba, era fácil sentir las corrientes de aire –pero... por favor, no te vayas. Duerme aquí, conmigo... no quiero estar mas sola...- murmuro sintiéndose algo patética y derrotada, cayendo poco a poco en el sueño.

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Re: Un nuevo rumbo

Mensaje por Gong el Sáb Jun 16, 2012 12:01 am

Cerró los ojos, esperando que pasase, esperando que su cansado cuerpo fuera capaz de resistir el empuje de la joven, por unos segundos, se planteo si agu7antaria, después de aquel día tan inusual para él, no le sobraban las fuerzas, también se planteo si lo que estaba haciendo era lo correcto, -“¿qué derecho tengo yo para decidí lo que debe y no debe de hacer?”- se planteo a sí mismo, mientras su abrazo se debilitaba con lentitud.

Finalmente, la resistencia se detuvo, aflojo su nudo y respiro, tratando de respirar de la forma más pausada y calmada posible, aunque después de aquello sus pulmones le exigían mucho más aire, apenas podía moverse, estaba tan cansado, por más que el atractivo calor y humedad de aquel cuerpo resultase más que atractivo, quería separarse, no se creía merecedor de poder dormir con ella. Ya empezaba deslizar sus manos por su piel para dejar de rodearla y aprisionarla cuando al escucho, parándose por completo en el sitio.
Nunca había pensado que le podía ocurrir algo como aquello, no paraba de desear que sus acciones fueran las acertadas, acabo separándose de ella, pero solo un instante, la parte de que no era de piedra a él se le solía manifestar por el lado de que no solía negar peticiones de cualquier clase de ayuda y menos si se la pedían con tanto sentimiento, se separo unos momentos de ella y del lecho, solo para apagar las luces, cosa de la que inmediatamente se arrepintió, al recordar que al parecer la joven prefería tener algo de luz en la noche, aunque con la fuerte lluvia y nubes de cielo, nos e podía decir a ciencia cierta si era de noche o de día, luego, dejando las tenues luces brillando, volvió a la cama tratando de disimilar la prueba palpable de lo que su cuerpo pensaba de aquella situación, con discutible eficacia.

Trataba de no mirarla, pero conforme se acercaba se hacía cada vez más difícil no posar ni un segundo la mirada sobre su cuerpo, acabo por cerrarlos mientras tanteaba con sus manos para rodearla por la cadera, ni demasiado arriba ni demasiado abajo, apartando de paso la suya para que ninguno tuviese que pasar por la vergüenza de algún contacto innecesario.
Finalmente, sucumbió al sueño, deseándole antes las buenas noches y abrir los ojos un instante para comprobar si al cerrar los ojos no despertaría de su primer sueño feliz en mucho tiempo.
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Re: Un nuevo rumbo

Mensaje por Lizbeth el Jue Jun 21, 2012 8:14 pm

Poco a poco Lizbeth fue siendo presa del sueño. Tan pronto y como Gong le abrazo, la chica se giro hacia el, acurrucando su rostro en su pecho, se abrazo de el, sintiéndose mas tranquila y finalmente se quedo dormida. No supo cuanto había pasado o que hora era, un rayo de luz sobre sus ojos le hizo abrirlos, despertando con calma. Se estiro en la cama, mirando hacia la ventana, tardando unos minutos en comprender donde estaba, como y con quien. Le daba la espalda a el… giro el rostro intentando reconocer el sitio, encontrándose con el rostro de Gong. Luego paso la vista a su cuerpo, enterándose de su desnudez… ¿el también estaba casi desnudo?

Liz dio un grito, intentando alejarse de el lo que consiguió que rodara por la cama y fuera al suelo cayendo de sentón. Nerviosamente busco con que cubrirse, encontrando la sabana de la cama tirada. La tomo enredándose en ella. Se puso de pie de un salto, sus mejillas estaban tan rojas como un tomate –¡que hicimos anoche!- dijo algo avergonzada… busco su ropa… y la de Gong, la de ella, en el baño aun estaba mojada, la de el en una esquina igual e húmeda… Se llevo las manos a la frente, un ligero dolor de cabeza mientras los recuerdos se mezclaban, recordaba algo sobre… el dolor punzante en la pierna. La chica miro y vio la herida, ya cerrándose poco a poco, aunque un moretón se esparcía alrededor. Su cuello… Liz acaricio el rasguño, no había sido tan grave. Recordó a los hombres que iban tras ella y como Gong le había ayudado. Incluso recordó un poco sobre estar mareada, y las pesadillas… Lo miro a el, fue un caballero. La chica levanto el dedo incide sin dejarle hablar –no hables, no digas nada y especialmente no te muevas- Su tono fue serio. –No salgas de esa cama…- le dijo casi como un ultimátum. Liz fue por su bolso y yendo directo al baño, se puso la ropa, aun sonrojada, el la había visto desnuda… ¡Madre santa! Sentía la pena recorrerle a forma de vergüenza. Finalmente salió, con un pijama. Eran uso pantalones de lana ligera y un blusón. –Quieto ahí…- la chica tomo una manta y se la coloco a el encima -¡Es en serio!-

Liz asomo la cabeza por la puerta. Un criado pasaba no muy lejos. La chica cerro la puerta tras de si, tardando aproximadamente 15 minutos. Liz llevaba en manos una charola con dos platillos, con su bebida y postre. Miro a Gong, cerrando la puerta de nuevo tras de si. Fue hasta el, colocando la charola entre el y ella –gracias- dijo finalmente mirando hacia otro lado –yo… estoy apenada por como me comporte ayer. Lo siento…- permaneció en silencio un momento, mirando hacia la ventana, mordiéndose el labio inferior -Fuiste un caballero… no se como pagártelo…traje guisado de conejo y pudin de chocolate como postre. ¡Y cerveza de raíz!- no supo que mas decir, mirando hacia la ventana, jugueteando con el borde de su blusón, en un silencio algo incomodo.
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Re: Un nuevo rumbo

Mensaje por Gong el Jue Jun 21, 2012 9:44 pm


Noche tranquila y pacífica, disfrutando de un buen descanso por primera vez en mucho, mucho tiempo, no solo por haber dormido esta vez sin esa pesada y dura armadura que le hacía despertarse con varios dolores en el cuerpo, también, el poder sustituir aquel frio acosador que le acompañaba todas las noches por un agradable calor, y para acabar aquel suave abrazo en que pudo sentir sensaciones inconcebibles imposibles de describir que le sumieron en el sueño más tranquilo de su vida, sin pesadillas ni sueños extraños, solo paz en la noche.

Pero al final se rompió aquella paz, un grito atronador corto en seco su tranquilidad, instintivamente, llevo sus manos hacia lo que debía de ser la empuñadura de su guadaña, más no estaba en aquel lugar, reposaba junto con su armadura en un rincón del cuarto, aun ligeramente empapada, pero libre de la mayor parte de restos que pudieran comprometer su buen funcionamiento.
Giro y cayó sobre el suelo, levantándose todo lo rápido que pudo, confuso por su repentino despertar y la confusión que se había adueñado del lugar, tardo unos momentos en que se quedo en pie pensando en lo que había preguntado ella poco antes, ¿qué habían hecho antes de dormirse?, tardo unos momentos pero al final empezó a recordar.

Iba a responder cuando la joven le corto en seco, sin que ni un mísero suspiro saliese de su garganta, solo se quedo quieto mirando el lugar, tratando de no pasear los ojos por su cuerpo por si las moscas.
Quiso protestar, pero no le dejo, al final, acabo sucumbiendo y sentándose confuso en la cama, sin saber muy bien qué hacer ni que pretendía Liz, por su mente pasaron muchas ideas, desde abandonarle hasta matarle y no sabía cual elegiría.

Tras muchos minutos de espera tumbado en la cama, revolviéndose en ella, mirando con extraños ojos su equipamiento, pasándole mil pensamientos extraños por su cabeza, como por ejemplo, que nunca desde que empezó su condena había estado tanto tiempo seguido sin su armadura recubriéndole la piel, la mujer volvió trayendo el desayuno y disculpándose por lo de ayer.
Tras oír sus palabras, oler aquella deliciosa comida y mirar por unos instantes a los ojos de la mujer, no pudo más, en esos minutos de descanso había llegado a sentirse verdaderamente monstruoso, había eludido su condena durante demasiado tiempo, cuando la miro, ya no pudo soportarlo más.

-Túmbate y comételo tu, yo no tengo hambre…- dijo con rapidez mientras se levantaba y en silencio avanzo hacia su armadura y ropa, aun frías y parcialmente mojadas y se las comenzó a poner de nuevo.
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Re: Un nuevo rumbo

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