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Un nuevo rumbo

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Re: Un nuevo rumbo

Mensaje por Lizbeth el Dom Jun 24, 2012 2:51 am

Gong no tenia idea de que el castigo al que ella se refería era darle la mayor cantidad de gustos posibles. Al menos en esos dos días, Liz se encargaría de que Gong lo pasara bien ¡así tuviera que hacerle pensar que la pasaba mal!. Ella sonrió, dando un mordisco de la galleta en su mano- luces bien –dijo con una sonrisa, mirándole encantada – eres apuesto…- se acerco a el, oliéndole –y hueles bien. Saco aquel cuaderno y comenzó a pasar el carboncillo por sobre el papel, con rapidez y gusto –veras, como serás mi esclavo, te pediré que hagas cosas. Quizá vayan contra lo que tu piensas que yo hare… o tal vez no. De cualquier modo, confió en tu palabra.

Había finalizado. Le mostro su trabajo, era la imagen de el, solo que pintada a carboncillo sobre el papel, con trazos firmes y suaves –Quería tener una imagen tuya. Así… nunca olvidare tus facciones… en caso de que no vuelva a verte. – dijo con un dejo de tristeza. Liz sacudió la cabeza, terminando la última galleta. Y ahora mismo, te pondrás estos – saco las pantuflas cómodas, sonriéndole. Finalmente, Liz se puso de pie, estirándose –en vista de que este cuarto ahora es muy pequeño, pedí algo especial. Abajo hay una obra de teatro que se da en estos días lluviosos.- Liz le miro – puedes elegir entre ir a ver esa obra, salir a caminar un poco los dos por el patio de la posada antes de que llueva... o jugar un divertido juego de cartas. – saco algunos naipes, jugando con ellos. –por cierto, esta cosa es genial. Me he hecho un cinturón con el- Liz señalo el arcoíris a su cintura - ¿Qué eliges? ¡Ho, bueno, da igual! ¡Hagamos todos! Primero, vayamos de paseo!-

Tomo su mano. Pobre chico, seguro ni le dejaba reaccionar, pero, nada podía hacer cuando Liz estaba dispuesta. Tomo su mano y salió de la habitación, cerrándola tras de si. –no necesitaras ni guadaña, ni armadura ni nada. Es una posada tranquila…- comenzaron a bajar por las escaleras, pasando el salón hasta llegar al patio, saliendo por la puerta trasera, una caballeriza y una pequeña fuente aun con agua de la lluvia anterior. Hojas de arboles caían por doquier y aunque el suelo estaba húmedo y hacia un viento helado, era una vista muy hermosa. Liz se acerco a la fuente, sentándose en el borde, mojando un poco el vestido –Es hermoso ¿no? Aspira eso…- ella cerro los ojos, viviendo la sensación –la suave brisa helada. El aroma a tierra húmeda… el ruido de las hojas al crujir bajo tus pies…. –Abrió los ojos de nuevo – Gong… ¿no deseas sentir eso de vez en cuando en tu cuerpo, en lugar de la fría armadura? ¿Nunca has disfrutado del suave calor de verano bajo un árbol? –Liz tomo las manos de gong, depositando una moneda en ellas –vamos, lanza una moneda y pide un deseo – sonrió –todos merecemos sueños y esperanzas… y ser felices alguna vez –miro su reflejo en el agua, en silencio, dejándolo pensar. Lo observo a través de la imagen sobre la superficie –eres una buena persona. No se porque te lastimas a ti mismo…-
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Re: Un nuevo rumbo

Mensaje por Gong el Lun Jun 25, 2012 1:28 am


Retrocedió ligeramente, algo sobresaltado pero sin poderle quitar los ojos de encima, aquel acercamiento rápido de la joven le sorprendió un poco, tardo en recuperar su postura después de que le olfateara, para volver a su posición anterior y beber un poco de aquel te caliente que había preparado, nunca lo había probado. Y no le supo especialmente bien, casi sintió ganas de escupirlo, pero se contuvo, no quería volver a ofenderla y que se pasase otros tantos días en aquella extraña y confortable esclavitud.
Acaricio con cuidado aquellas líneas de carboncillo que le representaban a él con bastante exactitud, sintió a la vez escalofrió, curiosidad, e incluso un dejo de alegría al verse retratado en papel, pero por otro lado, sentía ira, ver a la persona que más daño le había hecho plasmada en papel, le odiaba, odiaba a ese hombre, mato a sus padres, si no hubiese sido de Liz, quizás lo hubiese roto.

Sintió de pronto una gran pesadez en su corazón cuando dijo o de no volverla a ver siempre, a pesar de que esa extraña felicidad que tenia de poder estar con alguien tan buena se podía considerar una falta a su condena, no podía evitarlo, mejor dicho, no quería evitar estar con ella.
Luego le ofreció tres opciones, todas igual de duras para su castigo, o su venganza como también se podían ver, después de todo, ¿si se tuviese atrapado al hombre que arruino tu vida y te provoco mayor mal que nade en todo el mundo atrapado, se le dejaría vivir tranquilo, feliz y disfrutar de cada pequeño o gran placer? O, por el contraria, ¿no querrías devolverle todo el mal que te hizo, vengarte de el por el sufrimiento causado? así podría verse también la explicación de sus actos, quería torturar al que arruino su vida, aunque ese hombre fuese el mismo.

Antes de poder decidir, le agarro y tiro del hacia el patio.
-Si…- respondió pesadamente sentado en el borde de la fuente -yo antes, solía permitirme sentir estos pequeños placeres de la vida, la tierra musgosa y húmeda cosquilleando la planta de tus pies, la brisa suave y fresca que a pesar de congelarte te reconfortaba cuerpo y mente, el mismo aspecto de las nubes grises amenazando tormenta que me hacía sentir alegre y pesado a la vez, no creas que porque me torture todo lo que pueda y me deje a mi mismo constantemente al borde de la muerte todos los días, disfrute con ello, hace años que busco y deseo volver a sentir la brisa marina o la espuma del mar, la calidez del fuego del hogar o del sol, hace mucho que lo deseo, no me permito anda de eso durante años, no quiero sentir dolor, desearía ser como tú, sin una condena que cumplir, pero hay una cosa más que desearía por encima de alcanzar el perdón…- dijo pensativo levantándose de la fuerte y mirando aquella moneda -desearía que tú fueras feliz- dijo en un susurro, casi un suspiro mientras tiraba la moneda.
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Re: Un nuevo rumbo

Mensaje por Lizbeth el Lun Jun 25, 2012 4:36 am

Liz se sentía en confianza con Gong. Tanto como para acercarse a el de esa forma. En ese momento, para ella Gong se había convertido en un “proyecto” donde le ayudaría sin dudar. No supo porque y raramente hacia esas cosas, prefería alejarse pero, ¿Qué podía salir mal? De esa forma, ella no pensó ni tampoco previo que el pudiera colarse en su vida permanentemente. En ese instante, Gong era solo un amigo temporal, como muchos que desaparecerían de su vida en un momento dado… y eso le hizo sentirse un tanto triste, pero era algo ya casi normal… soledad.

Vio su cara divertida al probar el te. No le había agradado, pero ella no dijo nada. Tomo nota mental de no darle de eso de nuevo. Le miro mientras el tomaba el cuaderno en sus manos y veía la imagen. Durante un segundo, pareció complacido, pero luego… su expresión tomo un semblante mas oscuro, con… odio. Ella tomo el cuaderno entre sus manos, queriendo preguntar, pero no se atrevió.

Liz ignoraba el verdadero porque de Gong. Para ella, el era su héroe, su salvador y no merecía castigo alguno. No merecía venganza ni odio, merecía paz, tranquilidad y alegría… no entendía que Gong se odiaba a si mismo. De cualquier modo, estaban en el patio, Liz observando aquella fuente, el reflejo de ambos en ella. Lo escucho atentamente… el reconocía que aun deseaba sentir la calidez del fuego o el sol.. Pero que no se lo permitía. Liz tenia que saberlo, tenia que descubrir porque. Dijo que buscaba el perdón… ¿de que? ¿Qué tan malo había sido como para torturarse así? La joven miro a Gong, algo sorprendida por su petición. Liz tomo otra moneda y mirándole sonrió –y yo deseo que tu seas feliz… y alcances el perdón que necesitas…- lanzo la moneda al aire. Su voz fue firme y honesta… había algo en ese hombre que le atraía.

Guardo silencio un momento, antes de tomar sus manos y colocarse frente a el. Le miro con calma… aunque por dentro temblaba nerviosamente. Ella no lograba ser tan directa, pero, ahora había reunido todo el valor para saber aquella respuesta. Para pedir con todo su ser que le respondiera… si ella de verdad quería ayudarle, tenía que saber. Tomo aire y, acariciando sus manos llenas de callos y rasposas por el maltrato, pregunto -¿Qué necesitas para alcanzar el perdón? Quiero ayudarte… -ella sonrió. Sus manos se sentían bien contra la suavidad de las suyas. Le gustaba el contraste de pieles… de forma que inconscientemente, comenzó a acariciarle con una dulzura casi maternal, casi… amante. –Gong… no tienes que responder pero… -le miro a los ojos –me gustaría saber que fue aquello tan malo que hiciste, como para merecer semejante castigo. ¿A quien odias? ¿Quién te atormenta de esa forma?- Una mirada llena de preocupación, centrada en el y solo en el inundo el rostro de Liz. Ahí, bajo aquellas nubes oscuras que se arremolinaban entre si, la joven intento entender al hombre.. Intento ayudarle genuinamente. Se preocupo por el, se intereso. Y busco hacérselo saber con la mirada, con el toque de sus manos, con el tono de su voz.

Después de aquel momento, ella personalmente le llevaría arriba y le obligaría a tumbarse. Liz… pensó en su siguiente paso. Un masaje.
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Re: Un nuevo rumbo

Mensaje por Gong el Lun Jun 25, 2012 11:44 pm

-¿El perdón? Es algo tan lejano e inalcanzable para mi, ni siquiera sé que hacer para alcanzarlo, quizás por más que desea no lo merezca…- dijo con cierta pena mirando al cielo, sumergiéndose en un eterno mar de recuerdos y sensaciones.
Cogió las dos manos de la joven dentro de las suyas acariciándolas lentamente, -dime…si hubiese alguien que hubiese destrozado tu vida, que te hubiese provocado un mal inaguantable, ¿qué harías?, ¿lo dejaras libre tal cual, o lo agarrarías y le harías sufrir, le destrozarían cuerpo y mente todo lo posible hasta haberle devuelto todo el mal que te hizo?, seguramente lo segundo…-
Lentamente fue aumentando el dolor y el enfado en su voz, así mismo, también bajaba la mirada, de los ojos a las manos, de estas a la fuente y después al frio y húmedo suelo, suspiro y al poco, continuo respondiendo a sus preguntas.

-La persona que odio y la que me atormenta, solo soy yo, soy un maldito, no merezco nada, y si quieres saber el porqué te lo diré,…- la emoción que se había apoderado de él mientras hablaba ahora había desaparecido, soltó sus manos y parecía no reaccionar, finalmente, trago saliva y termino su explicación, -yo…mate a mis padres…con el mismo arco con el que te salve, ese es mi pecado, esta es mi penitencia, si ahora quieres irte y no ver más a este asesino o si quieres torturarme…lo entenderé- no se movió, esperando su respuesta, esperando casi cualquier posible reacción, ahora que había descubierto su pasado, creía que podría castigarle de verdad y no hacerle aquellas tonterías que tanto de su camino le habían apartado, tuvo el valor suficiente para levantar la cabeza y mirarle una posible ultima vez a los ojos, la persona que más se había interesado por él, que más le había cuidado y animado en años, al menos si no la volvía a ver quería recordarla bien.

Por otra parte, podría darse un pequeño torcimiento en esta historia, el objeto que Gong había encontrado y que ahora Liz lucia como cinturón, era codiciado por muchos, que harían cualquier cosa sin importar las consecuencias para obtenerlo.
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Re: Un nuevo rumbo

Mensaje por Lizbeth el Mar Jun 26, 2012 11:01 pm

Liz lo escucho atenta. Perdón… el dijo que era inalcanzable. Que no lo merecía. Ella negó con la cabeza… todos merecían el perdón, una segunda oportunidad. Ella, de algún modo lo sabía. Tomo sus manos entre las suyas y Liz suspiro, mordiéndose el labio inferior. Gong era… no sabia que, pero, le agradaba sentir su toque. El hizo una pregunta que lanzo una sensación de tristeza en lo mas profundo de Lizbeth. Ella hizo una mueca, girándose mientras le soltaba con calma… no quería que el mirara como sus ojos se llenaban de lagrimas que gritaban por surcar sus mejillas.

-si yo pudiera… - su voz se quebró un momento y guardo silencio –Toda mi vida… he sido rodeada por gente que ha buscado mi mal…- Escuchó que el se odiaba a si mismo. Se acusaba de matar a sus padres con el mismo arco con que la salvo. Ella frunció el seño, girándose a mirarle. Pensó durante un momento bien lo que iba a decir… el le miro a los ojos y ella le sonrió con calma. No podía contenerlo mas… no podía solamente quedarse callada y dejarlo seguir su curso. Trago saliva y, por vez primera se atrevió a hablar sobre su vida… sobre su pasado.

-Si tuviera la oportunidad de vengarme de los que me han hecho daño… simplemente no terminaría nunca. No… puedo simplemente tomar en mis manos lo que el destino no me ha dado. No podría…. –se mordió el labio inferior, era mas difícil de lo que pensó. –Mi madre y mi padre vieron en mí una moneda. Una forma de ganar dinero… un objeto- amargamente, miro a un lado, mostrándole el tatuaje de su brazo. Una cadena cernida alrededor de un árbol. –un regalo de mi padre a temprana edad… una adivina me dijo una vez que era mágico. Mi padre ato mi destino… solo pertenecería a un hombre. –Amargamente, la joven miro a Gong. Podía notarse en sus ojos la ira y el dolor mezclados –quisieron que fuera una mujer fuerte. Capaz de soportar palizas… capaz de soportar el silencio. Alguien que no hablara ni tuviera opinión propia… -Se giro donándole la espalda, el simple hecho de recordar… los azotes, las palabras duras, los gritos… -Finalmente vieron bien venderme al mejor postor… un despiadado sujeto… -miro su reflejo, la trenza bajaba alrededor de su cuello, hacia adelante –yo pensaría lo mismo que tu. Venganza… pero… alguien me enseño que siempre hay una segunda oportunidad. Una opción extra… y me aferro a ella.

Se tallo los ojos, no quería que nadie la viera llorar, menos Gong. –Además… creo en algo que se llama “karma”.- Entre sonrió con algo de tristeza. –Se supone que cada uno recibe lo que da… y que no hay nada al azar. Si alguien merece el castigo, el destino mismo se encargara… -se sentó al borde de la fuente, acariciando con el dedo índice la superficie acuosa, observando como su imagen se deformaba –no se… debí de haber hecho algo muy malo para recibir el castigo que he tenido… -Se giro a el, al punto de las lagrimas –pero… creo también que las acciones malas se puede remendar con buenas. Yo creo que… mereces perdón. Una segunda oportunidad… No te dejaría solo Gong. A tu pregunta, no, no podría tomar venganza. Buscaría alejarme de ellos… no seria capaz de derramar mas sangre… este mundo esta demasiado trastornado como para tener a alguien mas lastimándolo… Ademas... se necesitan mas heroes benevolentes que maldecidos-Ella se acerco a el, acariciando su mejilla con una suavidad y dulzura casi maternal. Con calma, como si el fuera el ser mas frágil del mundo… y ella pudiera destruirlo con un toque rudo. –Me pones en un problema Gong. Porque… yo si lastimaría a quien te dañara a ti. Nunca he tenido realmente algo porque luchar y eres la primera persona que me interesa lo suficiente. Si te lastimas, tendría que lastimarte… y eso no tiene sentido… Mataste a tus padres con el arco… con el que me salvaste. Todo tiene dos caras, dos versiones, dos opciones. Puedes ser una persona muy buena… o muy malo. Puedes elegir seguirte castigando hasta la muerte y jamás obtener un perdón… o… -ella le miro profundamente –perdonarte a ti mismo y sonreír una vez, al menos, de forma genuina. Si eliges lo segundo, con gusto te ayudare. Mas si decides lo primero… -Liz se giro suspirando –no puedo permitirme ver algo así. No puedo… simplemente quedarme expectativa. Tendría que alejarme… -

Liz trago saliva, necesitando romper aquella atmosfera. Tenia tanto miedo de demostrarle a el lo que sentía… se giro hacia el, sonriéndole –Respecto a la siguiente actividad. Quiero… darte un masaje. ¡No algo que se malinterprete!-la chica se sonrojo con ganas- mas bien… relajarte. Permíteme… darte un pequeño placer antes de que decidas. –tomo su mano, tirando de el -¿Qué dices?- su voz sonó con algo de suplica. ¡Quería enseñarle tanto a el!... no sabia que el, le daría mas de una lección a ella.

Y… Liz ignoro el peligro que llevaba en el cinturón. Para ella… era una bonita joya.
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Re: Un nuevo rumbo

Mensaje por Gong el Miér Jun 27, 2012 2:00 am

Decidir, puede ser como algunos dicen y defienden, la única libertad verdadera, sin embargo también puede ser algo que a muchos les gustaría no hacer.
Este era uno de aquellos casos.
En aquella situación, casi deseo haber llevado puesta su máscara, ocultarse bajo aquella faz incorruptible inexpresiva, que había ocultado a través de los años tristeza e ira, burlas y l más absoluta y fría seriedad e indiferencia, aquel día también había sucumbido a una vorágine rabiosa de sensaciones, pero en aquel momento no tenía lugar donde sufrirlas él solo, su cara era demasiado expresiva a veces para su bien, podría ver claramente la mujer como en su rostro se iban perfilando las líneas de la tristeza, tristeza porque la persona que más hubiese creído en el en años, que más le había apreciado y a la que más había apreciado y que con diferencia más cerca había estado de sacarlo de aquella penitencia suya, dado que prácticamente el único otro ser inteligente con el que mantuvo contacto fue su demonio, pero nunca había estado tanto tiempo seguido ni en sus vanos y pequeños intentos había sido tan convincente como ella, aunque él, o ella, también creía que tras haber visto como se cuidaba durante estos años ya creía que había paliado aquel castigo más de lo que debía, en su ardiente corazón no podía haberse imaginado el dolor tan profundo que debía haber sufrido para seguir así tanto tiempo, incluso llegó a pensar que el nunca saldría de aquello solo, que necesitaría ayuda, pero por desgracia no tenía el tiempo, la labia, los argumentos o los hipnotizadores ojos que la humana poseía, por lo que nunca pudo lograrlo.

Lo que el entendió por todo aquello es que tenía que elegir, o seguir con la penitencia y el castigo por las dos únicas muertes por las que su conciencia cargaba, o, por el contrario soltar todas aquellas lagrimas que nunca pudo soltar antes por aquellas muertes, perdonarse, o al menos diluir el castigo, la diferencia es que con una elección seguiría con Liz por tiempo indefinido, la otra era posible que no la volviese a ver nunca, era aquella parte de la decisión lo que le hacía dudar, ¿de verdad valdría ella tanto para él como para perdonarse a sí mismo por estar con ella? esa duda que tenia al responderse a esa pregunta, era lo que lentamente le estaba empujando hacia una respuesta que le gustaba pero temía y odiaba a la vez

Estuvo a punto de responder, de sentenciarse a sí mismo, pero fue interrumpido, por la chica que le ofrecía un masaje, asintió levemente, aun algo triste por el pasado de Liz, dejándose llevar de nuevo hasta el interior de la casa.
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Re: Un nuevo rumbo

Mensaje por Lizbeth el Miér Jun 27, 2012 4:07 am

Liz sonrió ante su aceptación. Ella por un segundo pensó que el no aceptaría, que se daría la media vuelta y se marcharía... y eso la dejaría con una horrenda sensación de vacio. Estaba ligada a ese hombre por algo… y no supo porque. Tomo su mano para guiarlo a la habitación, con calma, con tranquilidad… se permitió observar a aquellos en el comedor. A los que bebían en la barra… y subieron. La habitación seguía imperturbable. Lizbeth le acerco a la cama con suavidad, mientras le hacia sentarse.

-Cuando era moza… mi padre me obligaba a soportar palizas… - murmuro ella, mientras le quitaba la camisa y buscaba evadir su mirada por todas aquellas sensaciones que se despertaban con sus recuerdos –pero… después de todo aquello mi madre, decía que había una forma de ayudar al cuerpo a rejuvenecer y recomponerse. Liz empujo de el, hasta que quedo boca abajo sobre la cama. Su voz era suave, melodiosa, dulce –un masaje “Neftari”- dijo finalmente. –Ella lo hacia para que mi cuerpo no tuviere marcas… y estoy segura de que usaba magia. No herede sus dotes, pero... aprendi durante mucho tiempo sus movimientos. Según ella… ayudaba a relajar y rehabilitarse. Ayudaba a… dormir… a no pensar cuando todo se veia tan triste y oscuro... a no llorar mas... -su voz estuvo cargada de dolor, pero, intento ocultarlo, aunque fue en vano

Liz se hinco a un lado suyo, sobre la cama. Tomo de su bolso un aceite de sándalo y lo rego generosamente en las áreas que el no se había herido. La chica observo la piel enrojecida… la piel marcada y sintió un hueco en el estomago. Culpable… Comenzó a palpar la zona de la espalda baja, donde no había heridas y solo marcas. Con sus manos acaricio cada cicatriz, presiono un poco en el medio, a fin de relajar… y subió. Donde se encontraban las heridas fue más dulce y suave, procurando no tocar as áreas dañadas. Si tan solo tuviera poderes curativos… pero no. Se conformo con masajear su cuello y sus hombros, siempre evitando no tocar las áreas lastimadas. Conforme avanzaba, inicio un canto… primero tarareo, pero pronto fue un dulce cantico.


Finalizo, acariciando una ultima vez su cuello una promesa… vive en ti murmuro, a su oído, antes de separarse de el. Le observo… sonriendo con dulzura, acaricio un mechón de su pelo. –Descansa…- murmuro con un susurro, no queriendo romper aquella atmosfera. Se sintió tranquila… en paz con Gong ahí. Una sensación extraña y… completamente nueva.

Letra de la cancion:
Spoiler:

Podría ser que una estrella vespertina
pose su luz sobre ti.
Ojalá cuando la oscuridad caiga,
tu corazón te sea fiel.
Sigues un sendero solitario,
¡cuán lejos estás de tu hogar!

Mornie utúlië (La noche ha llegado)
Ten fe y hallarás el camino.
Mornie alantië (La noche ha caído)
Ahora una promesa vive en ti.

Ojalá la llamada de las sombras
se aleje.
Ojalá tu viaje continúe
hasta que luzca el día.
Cuando superes la noche,
ojalá despiertes y veas el sol.

Mornie utúlië (La noche ha llegado)
Ten fe y hallarás el camino.
Mornie alantië (La noche ha caído)
Ahora una promesa vive en ti.

Ahora una promesa vive en ti.
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Re: Un nuevo rumbo

Mensaje por Gong el Miér Jun 27, 2012 10:46 pm

Trato de hablar, de decirle algo, aunque seguramente solo le saliesen tonterías inconclusas, pero no pudo antes de que pudiese hacer o decir nada ya estaba siendo tumbado en la cama, sin saber muy bien que se sentiría de aquello, pero aparte de algún momento de tristeza recordando a sus propios padre so las palabras de Liz, todo fue bien, incluso cuando aquellas manos humedecidas y untadas de aceite le rozaron con suavidad las heridas, apenas sintió escozor.

Se sentía relajado, tranquilo, completamente a gusto, sintiendo como una leve chispa aromática recorría su piel con cada toque del aceite y sus manos en su espalda, aun se sentía algo mal por estar disfrutando de ello, pero lentamente cedía ante la joven, cuando acabo se quedo sin poder moverse, sintiendo como lentamente se disipaba aquel cosquilleo sobre su cuerpo, sin atreverse a moverse de su posición, sintiendo la calidez de la habitación.

Finalmente se incorporo, sentándose en la cama, sintiendo como algunos restos de aquel aceite se deslizaban hacia abajo, acariciando con menor suavidad que la de la mujer las heridas recién cerradas, -gracias Liz… se sintió muy bien- se paró un omento, sin saber muy bien si debía hacerlo o no, la verdad es que le gustaría hacerlo pero no estaba seguro, al final, se decidió, se acerco un poquito y la abrazo.
Desde hacía años no lo había hecho y era mucho más agradable de lo que recordaba, el único inconveniente es que con los pasados acontecimientos y teniendo en cuenta que no llevaba camisa, se podría haber malinterpretado durante un segundo, -Liz…siento…siento lo de tu padre, me…me gustaría poder ayudarte, compensarte por eso…y no digas que no, cada vez que hablas de él se te nota en el rostro que algo va mal…ya…ya se, ¿quieres que te de …un masaje? como el que me acabas de dar, peor para ti…con o sin el aceite ese…- se separo un momento de ella, aun sujetándola levemente por los brazos, acariciándolos, disfrutado el mismo de aquella suavidad, -no se me da muy bien…pero podrías enseñarme,,, pero da igual, solo quiero hacer que tu también te relajes, aunque no sabré cantar tan bien como tu…bueno...¿te apetece?-
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Re: Un nuevo rumbo

Mensaje por Lizbeth el Jue Jun 28, 2012 8:57 pm

Al ambiente que se había creado entre Liz y Gong era tranquilo, suave… cálido. Liz observo a Gong un momento, frunciendo el ceño. ¿Cuándo había sido la última vez que se sintió así con alguien? Se descubrió a si misma deseando que esto nunca acabara. Trago saliva… no podría. Intento distraerse limpiándose las manos del aceite, mientras sus pensamientos daban vuelta. Ella no podía ligarse a nadie, no podía confiar en otros. Era una tontería... ¡¿en que estaba pensando? Por la diosa. Era la vida real… no un estúpido cuento de niñas como los que tanto le gustaba escribir. El no era un príncipe herido que necesitaba su ayuda, ella no era una princesa que ayudaría al caballero andante. Por los cielos, siquiera llegaba a moza de cuarta… La joven trago saliva, sonriéndole suavemente cuando se sentó sobre la cama. Lo observo…

Aquellos ojos rojos oscuros que le miraban demostraban mucho de el. Esa profundidad, la duda que parecía asaltarle… se imagino lo que seria vagar por el mundo sintiéndose condenado. Sintiendo que no merecía un toque amable y se le encogió el corazón… Conocía bien esa sensación. La soledad, el no tener compañía de ningún tipo… pero el si tenia una. Aquella demonio que vio por primera vez con el… pero ¿seria suficiente? Liz conocía poco de las invocaciones, y sabía que estaban ligadas a su dueño por contrato o algo similar. La chica miro aquellos mechones de pelo que resbalaban por su frente, cortos y apenas acariciando su piel, pero presentes. Durante un momento, deseo acariciarlos con un gesto amable… De pronto algo la arrebato de sus pensamientos con brusquedad. Dos brazos fuertes le rodearon y ella sintió su esencia masculina tan cercas. Aquella sensación de protección hacia ella y de cuidado que no había sentido antes… Lizbeth dudo un momento antes de responder, abrazándole con dulzura cuidando de no lastimar sus heridas. La joven cerro los ojos, en una leve sonrisa tranquila… casi dolió el sentirlo que se apartaba. ¿Qué le sucedía? No. No y no…

Se disculpo. Ella sonrió negando con la cabeza, instintivamente fue a su rostro y lo acaricio con suavidad –fue una muestra de…- justo iba a decir afecto pero, dudo que alguien como Gong sintiera cualquier cosa por ella. Y no es porque no lo creyera capaz, mas bien… ella no creía ser capaz de despertar nada en otro ser. –Aprecio- finalizó, entre sonriendo, ocultando lo que pensaba en realidad. Aquellas disculpas tomaron un matiz distinto cuando escuchó a su padre. Ella apretó los puños intentando disimular, el recuerdo era aun muy doloroso para ella. Trago saliva, mirándole ante su ofrecimiento. La chica lo dudo un momento, mordiéndose el labio inferior. Finalmente, lo miro y asintió, entre sonriendo. Si decía que no… corría el riesgo de que el retrocediera. Gong de algún modo tenia varias barreras que se habían estado erigiendo a su alrededor de forma firme y, Liz sentía que poco a poco la iba dejando pasar. Si ella retrocedía ahora…

Se quito la blusa tímidamente, quedando solo con el sostén. Se recostó en la cama, algo nerviosa… se le podía ver tensa. Especialmente cuando aquella posición le traía recuerdos incomodos. Cerro los ojos, tratando de apartar aquellos pensamientos –Es Gong… no tu padre… - pensó para si misma, pero desde el pasado llego una voz dulce y siniestra que le decía al oído –Una mujer debe saber aceptar de todo. Latigazos o golpes… ¿Qué prefieres el día de hoy?- y un escalofrió le recorrió, tragando saliva. No. Era libre y no iba a dejar que estúpidos recuerdos le atormentaran… por más que estos empujaran en salir.
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Re: Un nuevo rumbo

Mensaje por Gong el Vie Jun 29, 2012 1:33 am

Paseo lentamente la mano por toda la espalda, notando aquel difuso calor que emanaba de ella, trago saliva, ahora no le terminaba de parecer tan buena idea, ¿y si se equivocaba de lugar o forma, y si no le gustaba? Sin embargo, ya era tarde para que se echase atrás.
Se sentó a su lado, ya le había visto prácticamente todo, pero aun así se sonrojo cuando empezó a acariciarle con ambas manos la espalda, suavemente, desde el cuello hasta prácticamente la cadera, finalmente empezó a ejercer más presión sobre algunos puntos, movimientos los dedos y sus manos por toda su piel, apretando y girando sin parar, buscando solo darle placer a ella, durante tiempo indefinido.

Se pregunto cuánto tiempo había pasado en aquella habitación, desde que la trajo aquí después de aquel incidente, no lo sabía, tampoco le había parecido tanto, ¿quizás un día? hasta habían dormido pero no estaba seguro, la gruesa y melancólica capa de nubes grises les tapaba el cielo, bajo la penumbra reinante no se podía decir a ciencia cierta si era día o noche, la escasa luz que se veía procedía de antorchas colocadas en el exterior, en zonas cubiertas de la lluvia, y en el cuarto un único candil iluminaba la habitación, ayudando mucho más que la escasa y turbia iluminación que entraba desde la ventana, haciendo una atmosfera tranquila e intima, donde innumerables sombras bailaban conforme la llama del cantil se movía levemente, no sabía a ciencia cierta cuanto llevaban ahí, ¿tanto había pagado para que aun no les dijesen de irse? por desgracia no podía saberlo, había llegado muy nervioso por aquella tímida palabra de veneno pronunciada por ella y no supo exactamente cuánto entrego, pero no importaba, pensaba estar con ella cada segundo que pudiera.

Aquel pensamiento le sorprendió, ¿qué le estaba pasando? Por un instante las imágenes de las flechas reventando las cabezas de sus familiares se le pasaron por la cabeza, cerro fuerte los ojos, tratando de olvidarse de ellos en aquel momento, lentamente estaba cambiando, lo único que pudo notar ella de aquel momento de dolor fue una subida de presión en su espalda, fuerte y rápida que enseguida se debilito.

Miro de reojo a su armadura que descansaba pesadamente en un rincón, volvió a sentir aquel frio en su piel y el filo de la guadaña, paró en seco, después de un rato de masaje, paro e seco, confuso, algo que había sido inmutable en su vida, ahora se tambaleaba peligrosamente, no sabía qué hacer, ni quería que se notase esa sensación, tratando de controla rus voz, dijo, -¿te…te gusto, lo hice bien?-
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Re: Un nuevo rumbo

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