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Un nuevo rumbo

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Re: Un nuevo rumbo

Mensaje por Lizbeth el Miér Ago 08, 2012 7:21 am


Liz cerro los ojos, algo nerviosa en un principio, pero no queriendo ser grosera ni que el se encerrara en si mismo de nuevo, respiro hondo. Sus manos se sentían sencillamente mágicas. Sus dedos, ligeramente rasposos por los pocos cuidados y el clima extremo hacían dulces cosquillas que despertaban algo en su pecho. No pudo evitar pensar en como se sentirían esas fuertes y cálidas manos en otras áreas de su cuerpo. Se sonrojo por la idea, sintiéndose algo avergonzada, agradeciendo que Gong no supiera leer mentes.

Su respiración, pronto se torno regular. Su toque era definitivamente relajante y tranquilizador y alejaba todas esas sensaciones molestas que llegaban con el silencio. Los malos recuerdos y la tristeza se alejaban sorprendentemente bien con solo saber que el estaba ahí, prestándole atención. Liz miro de reojo a Gong, concentrado en su trabajo, sonriendo un momento. Las luces de las velas se reflejaban en su rostro, marcando más su expresión que, aunque se había suavizado tenia aun ese matiz torturado. Su cabello caía libre, sin nada que lo sujetara y no pudo evitar el pensamiento de que ese hombre era realmente sensual y atractivo. Centro su mirada hacia otro lado, la ventana, preguntándose que hora sería.

Estaba todo muy bien hasta que lo sintió detenerse. Intento controlar su voz en vano, Liz automáticamente supo que algo no andaba bien. Se giro, mirándole con una suave sonrisa –lo hiciste muy bien… - recostándose sobre su espalda, quedo con la cabeza cerca de el y las piernas colgando al otro extremo de la cama. Su cabello se alborotaba esparcido sobre la cama. Su exprecion era tierna e infantil.. se mordio el labio inferior, sonriendole, mientras le observaba. Finalmente, acerco su mano a la de el, dándole un suave apretón. Se obligo a romper el silencio, por miedo a que el fuera a cambiar de opinión o hacer algo mas. –ahora, elige, opción uno u opción dos?- sonriendo juguetonamente, dio un salto, sentándose con las piernas cruzadas sobre la cama. No le daría tregua en sus castigos. –no te diré que es que- dijo ella mientras se ponía su blusa de firma adecuada y es estiraba –oh, bueno, están esas dos opciones o dormir un rato- le miro, esperando expectante su respuesta… su pobre Gong. Liz sentía tanta urgencia y ganas de curar sus heridas… y no solo las físicas. No entendía porque pero, tenia esa extraña necesidad de hacerle sentir mejor. De… premiarle. Ignorando los pensamientos de su mente que pedían una respuesta al porque, tomo las manos de el entre las suyas -¿y bien?-
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Re: Un nuevo rumbo

Mensaje por Gong el Miér Ago 08, 2012 8:20 pm

Apenas se podía creer que de verdad lo hubiese hecho bien, algo que había despreciado toda su vida, pues con ellas había sujetado lo que fue su arma y con ellas abrazo con ternura y delicadeza infantil los inertes cadáveres de sus padres, ensangrentados en aquel frio día aun con las flechas atravesándoles el cuerpo llenando el lugar y el cuerpo del joven de sangre caliente, envolviéndole en un sádico abrazo que le perseguiría toda su vida, un abrazo que, empezaba a agrietarse.

Trato se sonreír, una tímida mueca de alegría apareció en sus labios un tanto forzada, pero al menos los consiguió, aparto la mirada de la joven, jugueteando con los escasos restos de aceite resbaladizo que aun quedaban en sus manos y mirando a otra parte, sin saber muy bien que pensar, que hacer o decir, -“seguro que si digo algo la molestaría, ¡pero no quiero quedarme en silencio! Estoy confuso nos e que hacer, ni siquiera sé si debería de seguir con estos castigos, pero si no lo hago se ira y…no sé porque pero esa idea me resulta impensable… ¿qué hacer?”-.

Después de aquellos momentos de silencio tenso, ella hablo, sugiriendo dos posibles opciones para proseguir, bueno, tres contando la de dormir, pero aunque estaba confuso y apenas parecía saber nada de sí mismo o de lo que haría en esos momentos, no tenía ganas ninguna de dormir, además, la última vez que cero los ojos, cuando los abrió se encontró en una situación que a muchos les habría sacado una sonrisa pero a él solo lo preocupo e incluso temió mientras desesperadamente lento llegaban los recuerdos de las causas de aquellos, recuerdos de un lado de Liz que temía a la vez que deseaba, pero tenía que contenerse de cualquier deseo que tuviera o tratase de surgir de la maraña de culpas y recuerdos tortuosos que poblaban su ser, no podía dejarlos salir.

Estuvo un poco indeciso, al principio, no sabía que elegir, le había pillado aquella decisión en uno de los momentos más confusos de su vida, pensaba repetidamente, tratando de zafarse de todos aquellos pensamientos y dudad que se habían abatido sobre su mente y centrarse solo en esa pregunta, era sencillo, ¿uno o dos?.
-Dos- dijo finalmente sin pensar, indeciso, con la dudosa seguridad de aquel que toma una decisión sintiendo la suave y relajante caricia de aquellas manos, seguramente después de arrepintiese de eso.
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Re: Un nuevo rumbo

Mensaje por Lizbeth el Jue Ago 09, 2012 6:40 pm

Liz, completamente inconsciente del debate que se daba en su interior, le miraba con un aire de alegría e interés renovado. Era extraño, pues nunca había sentido tanta necesidad de agradar a alguien más o siquiera hacerle sonreír. Pero, con Gong, ella tenia esa urgencia por verlo feliz. Por tenerle contento… cuando hablo, ella dio un pequeño grito de emoción, saltando sobre el a abrazarle. Era tan fácil actuar despreocupadamente cuando Gong estaba… se sentía a gusto con el. Sabía que no la juzgaría… o eso quería pensar. Era mucho mas sencillo imaginar que Gong no la creería loca, aunque probablemente así fuera.

Se separo de él, sonrojada por lo repentino de sus actos –lo siento yo… bueno, una señorita no debe andar abrazando así a todo mundo pero… e…- busco algo con que excusarse, finalmente lo encontró –pero como tu no eres todo el mundo ni cualquiera, supongo que no hay problema… solo si no te molesta- se apresuró a añadir, mientras le miraba con una suave sonrisa. Permaneció un segundo observándolo, se veía tan confundido y un poco preocupado… sacudió la cabeza, saliendo de esa ensoñación extraña para saltar de la cama e ir por su bolso, donde había puesto todo lo que recolecto mientras él iba por las galletas y el lindo cinturón.

Justo en el momento en que abrió la bolsa, alguien toco a la puerta. Liz con una sonrisa se puso de pie y grito -¡yo abro!- mientras iba tarareando una canción. Se encontró a si misma de pronto sorprendida. Ella no era de las que actuaba como chiquilla en tienda de dulces por más que quisiera… pero si quería que él se relajara un poco, no habría problema en que ella también lo hiciera. Se dio cuenta de que al igual que Gong, había actuado rígida durante mucho tiempo, y ahora comenzaba a dejar de lado esas barreras. Se giro un segundo hacia el antes de abrir la puerta y le observo… esbozo una sonrisa aun mas grande, le contaría su descubrimiento a él.
Abrió la puerta con cierta precaución, sin dejar de lado esa paranoia que tenia después de muchos años de persecución. Un camarero sonriente sostenía una bandeja con una taza que expedía un suave calor, un vaso con un liquido trasparente y dos trozos de pastel de chocolate y frambuesas. Liz le dio la bienvenida, tomando la charola mientras lo despedía. –El vaso es para el caballero… -dijo el muchacho –esto relajaría a un toro si es preciso. El otro, es un te, menos fuerte pero igual, da una sensación de calma, y permite dormir mejor. – el joven guiño el ojo y salió de ahí, antes de dejarlos solos. Liz puso la charola para luego darle el vaso a Gong y sacar los naipes de su bolso.

-Esta bebida es según el tabernero, un relajante. Vamos, bébe. Yo también tengo algo para mí… y bueno joven caballero… ¡eligió jugar un 21! Con recompensa. El que gane la siguiente ronda, elige que hacer… - guiño el ojo juguetona, mientras sacaba las cartas y repartía –el juego es simple… ¿lo conoces? – de pronto recordó lo que iba a decir antes de la interrupción del mozo. Su expresión tomo un rostro mas serio –Gong… - murmuro mirándole a los ojos –gracias… por… por dejarme estar contigo ahora… -bajo la mirada hacia las cartas en sus manos, mordiéndose el labio inferior –siento que puedo ser yo misma… no tengo miedo de hacer el ridículo delante de ti… -volvió sus ojos a él, un brillo de anhelo paso rápidamente por su rostro –realmente, gracias… -
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Re: Un nuevo rumbo

Mensaje por Gong el Jue Ago 09, 2012 11:46 pm

-“¿Qué habré elegido?”- se pregunto sin saber muy bien que decir o hacer, ante la repentina sorpresa que le dio al saltar sobre él y abrazarlo nada mas pronuncio palabra, solo se quedo con los brazos abiertos sintiendo la ternura de su piel y la alegría de aquel abrazo, no supo reaccionar, le gustaba, aunque no lo confesase, sentirla cerca, pero aun el profundo odio hacia sí mismo era muy presente, demasiado como para saber que hacer o no extrañarse cuando le trataba mínimamente bien, acostumbrado a la soledad, al odio e incluso temor ajeno, cuando hacia años que había aceptado que solo su propio demonio le dirigiría la palabra, todo eso le resultaba, cuando menos, extraño.

Cuando se separo de él, aun paralizado en aquella posición un tanto estúpida, temió haberla ofendido por lo que dije, aunque se desvaneció parte de la culpa cuando termino de excusarse, aun sintió la necesidad de hablar, de hacerle saber que no le molestaba, es más, le gustaba, pero no lo diría, bajo los brazos y abrió la boca para responderle…justo cuando salto sobre la cama y se alejo hacia su bolso, dejándole con la palabra en la boca, se tumbo de golpe ara atrás con las manos sobre su barriga, mirándola, tenia deseos de abrazarla de verdad, tan repentinamente como lo había hecho ella, pero sabía que no podía, tenía que contenerse como siempre que le apetecía algo no acorde a su castigo, pero la verdad es que nunca sintió nada así antes.

Llamaron a la puerta y ella salió a abrir antes siquiera de que pudiese levantar la cabeza y mirar la entrada, se volvió a sentar en la cama, mirando de reojo su guadaña, fuerte e imponente con su brillo carmesí en una esquina esperando a ser usada de nuevo, no sabía que llamaba a la puerta, pero podría ser un peligro para el o para Liz o para ambos o su pequeño entorno tranquilo, y si así lo era, no lo podía consentir.

Pero resulto que al final no era ningún peligro, solo era un trabajador de la posada que les traía comida, aun así, siguió mirando trazando mentalmente la forma más rápida de coger su arma, al final se fue, cerró la puerta y recogió su bebida, olía rara, pero familiar, como de algo que no hace mucho pudo olfatear, pero no la recordaba, pego un sorbito diminuto y dejo el vaso a un lado mientras reconocía que no sabía jugar a las 21, -yo…no sé cómo se juega…podrías enseñarme?- no quiso pensar en que pediría si ganaba, ya se le ocurriría algo cuando llegase el momento si es que ganaba, miro de reojo aquel brebaje, el solo sorbito de eso le entro como fuego liquido y burbujeante por la garganta y arrastro una ola extraña por todo su cuerpo a llegar al estomago, quiso probar un poco más.

-No me las tienes que dar…solo trato de ser bueno y bueno, eres la primera en años que lo es con migo….asique no se…que decir….-
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Re: Un nuevo rumbo

Mensaje por Lizbeth el Lun Ago 13, 2012 6:53 pm

Lizbeth era completamente ajena a sus pensamientos de odio así mismo. Ella no comprendía como alguien podía detestarse, por mas malo que fuera su pasado. Tampoco es que ella se apreciara mucho, pero al menos se mantenía arreglada para caer bien… Liz iba y venia con una sensación de libertad que solo Gong le daba. Sabía que no la juzgaría y eso, le daba la oportunidad de ser ella misma. Ella se cruzo de piernas en la cama, mientras acomodaba las cartas con bastante agilidad. Se acomodo el cabello trenzado en la espalda con un movimiento bastante grácil y sosteniendo la baraja, miro a Gong.

El admitió no saber y Liz le sonrió con dulzura –es sencillo –dijo mientras repartía dos cartas a cada uno. –Te daré dos cartas, si el número que suman es 21, ganas automáticamente. Si no, puedes pedir más cartas. Lo importante es que no te pases del 21. El as puede valer 11 o 1, según te convenga y las figuras de J, reina y rey valen 10.
Con una amplia sonrisa, levanto sus cartas. -No tienes que decir nada Gong. Eres muy bueno…. No se porque la gente no seria agradable contigo. Eso me hace pensar que la mayoría de los pobladores son unos idiotas. Claro que no es sorpresa…- Levantando las cartas las observo. Un as y un 7. Eso contaría como 18. Una carta mas… tomo ella una carta y le miro –Pero en serio, o son ciegos o de verdad la población en Noreth da mucho que desear. ¿Nadie ha sido amable conteo alguna vez? ¿Además de mi? Tiene que haber más gente buena en el mundo. Es… algo que trato de pensar, de lo contrario no vale la pena vivir aquí. -Sonrió con un dejo de tristeza antes de distraerse con el juego -¿tomas una mas? –Observo el número y tomo otra –sabes, aprendí a jugar mirando. Mi padre podía ser capaz de desbancar a cualquiera. Claro que yo solo podía observar…- Liz guardo silencio, bajando la mirada a las cartas. Hacia tiempo no pensaba en su familia, sin comprender nunca el porque actuaban de esa manera con ella. ¿En verdad habían sido solo unos bastardos avariciosos? –sabes… no comprendo a la gente. Tienen una familia que les ama, y aun así, no es suficiente. –Suspiro cansadamente –si algún día tengo hijos o esposo o familia, no dejare que nada les pase… hay demasiadas cosas que no entiendo, pero una de la que si estoy segura. Nadie lastima a los que amo, y el día en que yo misma lo haga, me encargare de finalizar con mi propia vida. Eso seria mejor que saber que me convertí en uno de ellos…-

Conto los números y bufo. As, mas 7, mas un 8 y un rey. Eso sumaba 26 –rayos, perdí – dijo frunciendo el seño con un aire divertido mientras dejaba las cartas en la cama –a menos que tengas un numero mayor que yo- sonrió con una fingida malicia – ¿Vale, haber que tienes tu?- Lo observo, las posibilidades de que ganara eran altas, se pregunto que elegiría el para hacer si salía vencedor. Esa idea le emocionaba.
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Re: Un nuevo rumbo

Mensaje por Gong el Sáb Ago 18, 2012 1:51 am

Atento, trato de memorizar su explicación sobre el juego, ases diez o uno, las demás su valor y el rey y similares diez, mientras comenzaba a hablar, miro sus cartas ligeramente, llenándose de curiosidad por como desembocaría aquel juego, sabía que si ganaba podría elegir la siguiente actividad, unos segundos antes, se le había ocurrido algo, una siguiente actividad, pero se le había olvidado, de pronto un suave calor comenzó a recorrerle la piel, el recuerdo de sus padres y su hermano, al cual no había visto en muchos años, se iba difuminando con lentitud, bebió otro trago de aquella bebida que le habían servido, le seguía sonando familiar, pero no conseguía recordar, aquel brebaje, que bajo como fuego burbujeante arrasando su garganta llenándole de un abrasador calor en su pecho, pronto, el pasado desaparecería por primera vez en años para él y se quedaría solo con el presente, un presente difuminado por el mismo brebaje que le había servido a Liz antes, y que había provocado que hubiese dormido por primera vez en su vida con una mejor sin ropa.

Una reina y un dos, eso según recordaba le daría doce, solo necesitaba nueve mas, un rey o reina le estropearía todo, no tardo en responder a Liz cuando hablo, -no la tomes con el resto del mundo, tómala con migo, llevo castigándome años, nunca me permití mostrarme con los demás de forma seria, imparcial, gruñona y tímida, nunca di pie a que me trataran bien, entraba, sufría o ayudaba y me largaba, no creas que todo el mundo es malo solo por eso, además, lo de la familia, yo no me podría conformar solo con tener una familia que me amase, querría mas, querría que fuesen felices, para siempre, llámame codicioso si quieres, y en ese caso, nunca hagas daño a nadie, no sé como seria tener que encadenarte a la pared para que no te suicidaras, pero, ¿por qué pienso eso?- dijo esa ultima parte, casi gritando -ahora no importa nada de eso, no debo pensarlo…- dijo mientras cogía otra carta, un as, por un segundo creyó que había perdió superando el 21, pero recordó que podían valer 1 u 11, aun había posibilidad de ganar, y su mente, turbada cada vez más por aquel bebedizo, empezaba a pensar en cosas que normalmente no pensaría, -estoy tranquilo y relajado jugando a las cartas en una confortable habitación junto a la mujer más hermosa que jamás vi, no tengo que pensar en eso, solo robar otra carta y esperar que gane…creo…creo que ya sé que vamos a hacer ahora Liz si gano… -

Saco y miro, ¡que suerte! un deliciosos ocho, las poso en la cama y sonrió, dándole el último trago a aquella bebida, vaciando sus últimas gotas.
-Bien preciosa, ahora tendremos que jugar a otro juego, será divertido y largo, será la primera vez que juego y tu también…pero te juro, que aunque muera disfrutaras…- recogió y quito las cartas de la cama, dejándolas en la mesilla y apago las velas, e completo silencio, no sin decirle antes a Liz que se tumbara boca abajo y cerrase los ojos, no tardo mucho el cuarto en quedarse oscuro, entrando solo la tenue luz de la calle, fría y tranquilizadora, que le acaricio la piel, conforme se quitaba las ropas y se quedaba solo con sus finas y cómodas prendas blancas de tela, sonrió, aquel brebaje le nubla la mente y le despertaba todas sus emociones, no era el mismo Gong, cinco minutos atrás ni pensaría en hacer aquello.

Se puso de rodillas en la cama, con las rodillas apoyadas a ambos lados de sus piernas, se agacho, todavía no tocaba el cuerpo de la joven, apoyo las manos a ambos lados de su torso y bajo la cabeza, hasta poner su boca a la altura de su oreja, -será divertido, tu solo relájate Liz…el juego se llama…- en ese momento bajo su cabeza un poco hacia abajo y mordisqueo rápida y suavemente su cuello, saboreando aquel chispazo acido y dulce, suave y cálido, que le estremeció la lengua y le domo el resto de su ser, incluso cuando dejase de estar bajo los efectos de aquel brebaje, recordaría aquella sensación, pero, no solo su lengua se restregó contra el cuerpo de Liz, su torso bajo, rozando su espalda y una de sus manos empezó a acariciar y subir suavemente por su torso, masajeando cierta zona entre dos trozos de tela, la otra, más lentamente, descendía abajo, disfrutando del roce de la suave piel de Liz, tratando de alcanzar una intima y acariciarla, -el juego se llama, hacer el amor, justo lo que siento por ti ahora mismo- dijo finalmente.
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Re: Un nuevo rumbo

Mensaje por Lizbeth el Sáb Ago 18, 2012 10:37 pm

Liz lo observo. El que el le dijera todo aquello, significaba que confiaba mas e ella –sabes, no esta mal desear ser feliz y querer que todos a tu alrededor lo sean. Yo también quiero eso…- Comenzó a preocuparse cuando le oyó alzar la voz casi a un grito. No entendió el motivo, pero se puso atenta, por si algo malo pasaba. No era que desconfiara de el, mas bien se preocupaba por el. El soltó un discurso sobre si ganaba y… ella se sonrojo -¿de verdad crees que soy hermosa?- preguntó algo avergonzada, mirando a un lado. Ese era un lindo cumplido y que viniera de el… era algo digno de atesorar en su mente.

Liz sonrió al verle ganar. Ahora el elegiría algo que hacer. Noto algo extraño en su comportamiento… estaba relajado pero, era… muy distinto. Dijo que quería jugar a otra cosa y que ella jamás había jugado a eso. Liz le miro emocionada ¿Qué seria? ¿Algo con cartas? ¿Canto? ¡Baile quizá! Dejo las cartas a un lado, apagando las velas. Liz se removió algo nerviosa en su sitio, la luz se colaba por la ventana, tan tenue y suave… el le pidió que se tumbara boca abajo, Liz accedió, algo confundida –no… conozco este juego – dijo ella, frunciendo el seño. Aun así, dejo que continuara, escuchando como se movía detrás de ella. Lo sintió acercándose por la espalda… vio como apoyaba las manos a cada lado de su torso. ¿Pero que se traía entre manos? Lo supo hasta que sintió su aliento tan cercano a su cuello que se estremeció. Un escalofrió le recorrió al sentir aquel juguetón mordisco y cerro los ojos –Diosa, es tan…- su cuerpo reacciono de inmediato a sus caricias que subían y bajaban. Su respiración se agito, tragando salva, sentía como una de sus manos bajaba cada vez mas… aquellas palabras le sacaron del trance bajo el que su cuerpo parecía entrar con gusto. Su cuerpo protesto cuando ella intento alejarse de el, escabulléndose hacia un lado de la cama, saliendo de debajo de su peso. Se giro, quedando boca arriba en la cama mientras levantaba las manos delante suyo, intentando poner distancia entre ella y Gong – no… no creo que sea lo mejor – Miro alrededor, buscando alguna cosa que decir o hacer -¿Te sientes bien? Actúas distinto Gong… - Se logro sentar en la cama, cruzando un brazo sobre sus pechos, mientras que la otra se levantaba delante suyo, con la palma extendida hacia el –atrás. – Dijo con una suave firmeza -¿Por qué no hacemos otra cosa? Abajo hay obras de teatro, ¿sabes? Y… y comida y bebida. Podemos ir a pasear al patio… o… observar la lluvia caer. ¿Qué opinas?- si bien, su cuerpo temblaba por la excitación, aquello le había tomado desprevenida. Algo no podía estar bien en el… actuaba muy diferente. Liz sintió un hueco en el estomago ¿y si Gong era así en realidad y solo había esperad a que estuviera confiada? No, no podía ser. El no era de esa clase de hombres… ¿o si? Liz le sonrió -¿Qué tal si encendemos las velas y nos relajamos un poquito si? – se mordió el labio inferior, confundida…
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Re: Un nuevo rumbo

Mensaje por Gong el Dom Ago 19, 2012 1:18 am

-Liz…- gimió casi en un murmuro, mientras se retorcía sobre ella, para tratar de evitar que se fuera de debajo suyo, donde había logrado situarla impulsado por la demencia obtenida de la bebida que había conseguido antes, que producía los efectos más raros e imprevistos.

Una vez estuvo sentada, se puso a gatas sobre la cama y se acerco lentamente, ignorando sus palabras que le dirigía, una vez estuvo lo bastante cerca, restregó su rostro contra la mano que mantenía en alto, lentamente se acerco más y la abrazo mientras comenzaba a hablar con una voz pausada y tranquila, cálida y agradable, Liz…mi pequeña Liz, ¿por qué te quitas de mi lado?¿por qué no dejas que te posea? Liz…estas temblando y no creo que sea de frio… de pronto con uno de sus deditos empezó a acariciar el tatuaje que tenía en el brazo la joven, con delicadeza, llegando a besarlo incluso antes de continuar —he visto esto antes pequeña, solo debes pertenecer a un solo hombre, ¿por qué no puedo ser yo ese? Juro que te protegeré y cuidare, querré y mimare cada día de mi vida, lo único que me importa desde que vi esas joyas que tienes por ojos es que seas feliz, pero no sé porque hasta hace poco no me atrevía a decírtelo, a descubrir mis sentimientos pero no se qué ha pasado, desde que probé aquel brebaje que e trajiste me siento más alegre y quiero compartir esa felicidad con tigo, vamos, déjame poseerte, hacerte mía y solo mía, sin que otro hombre o mujer te toque nunca más y hacerme tuyo, dejarme que te pertenezca solo a ti, te prometo que disfrutaras, solo túmbate y relájate, yo me encargare de todo, es mi primera vez y quiero pensar que la tuya si, y bueno, no existe nadie con quien quiera más hacer esto y no solo eso, también quiero estar el resto de mi vida con tigo, solo déjame tomarte ahora Liz… empezó a apretarla contra sí y a retumbarse de nuevo con ella mientras sonreirá y volvía a acariciar las zonas de antes de la revuelta -Mi Liz, solo déjame tocarte, vamos, seguro que tu también quieres, sabes que te cuidare y protegeré siempre, ¿por qué no empezar nuestra vida juntos disfrutando de esta manera? - empezó a meterse de nuevo bajo las prendas, buscando su calor y su suave roce de la piel, tratando casi subconscientemente de excitarla y hacerla disfrutar, mientras la seguía besando en el cuello.
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Re: Un nuevo rumbo

Mensaje por Lizbeth el Dom Sep 09, 2012 1:23 am

La forma en que rozo su rostro contra la palma de su mano… fue demasiado para ella. Por un momento, Liz no pudo evitar que se acercara a ella, correspondiéndole el abrazo. Pudo sentir en carne viva su necesidad de compañía, de alguien que se preocupara por el. Su pobre Gong… Tanto tiempo solo… Luego, el comenzó a hablar. Tenía razón, temblaba, una parte era miedo, otra excitación y deseo. Con suavidad, comenzó a acariciar su tatuaje… sus palabras. ¿Cuántas veces había anhelado escuchar a alguien decir eso? Asegurarle que la protegería y aceptaría… que siempre estaría para ella. Ohm deseo tanto decirle que si, y, aquella respuesta estuvo por surgir de su garganta, sin embargo, lo que dijo después rompió todas sus esperanzas…

La bebida. No era realmente Gong el que hablaba… sintió como si su esperanza se rompiera en mil trozos… Deseo dejarle pero ¿Qué pasaría por la mañana cuando el efecto de la bebida se fuera? Seguramente la repudiaría… y evito llorar en ese instante. El prometía una vida de cuidados pero, ella no lograba creer en esa promesa sabiendo que estaba influenciado. Le apretó contra ella, besando su cuello mientras sus manos deseosas y cálidas comenzaban a explorar su cuerpo. Liz negó con la cabeza, mientras de un rápido movimiento se giraba, quedando sobre el, antes de dar un salto, desviando la mirada –lo siento pero no… - dijo con firmeza. Se mordió el labio inferior, mientras avanzaba hacia la puerta, no supo porque, pero, la idea de rechazar aquella oferta dolía… pero, era mas doloroso saber que quizá no eran sus verdaderos sentimientos.

-Sera mejor que vayamos a ver alguna obra… o vayas a tomar una ducha- sintió que las palabras se agolpaban en su mente y el recuerdo feroz vino a ella como un eco distante ≪¿Amarte? ¿Quién te amaría? Eres un algo. Ni siquiera puedes considerarte humana porque ellos tienen libertad y dignidad. Tu no. Tú estas hecha para la venta, como moneda. Lo que obtengas de ello es ganancia... asi que, desiste de esa idea. Ahora, ponte este labial y camina nuevamente, derecha, con el rostro en alto como si valieras algoVio claramente a su madre, mientras se sentaba en aquella odiosa silla delante de ella y se cruzaba de piernas, comiendo un bocadillo al tiempo que, con una vara, indicaba a Liz cuando su postura fallaba. Una de tantas lecciones… Su mente regreso a la realidad, alejando ese espumoso recuerdo. – Lo siento Gong, pero no puedo… - y no supo que mas decir, porque si seguía hablando se traicionaría a si misma, y no podía hacerle aquello. No… prefirió que pensara que no le agradaba a saber que en verdad hubiera despertado una sensación y un recuerdo doloroso. Se mordió el labio inferior suspirando, mientras bajaba la mirada –lo lamento… no quiero ofenderte o lastimarte… -se giro hacia el, sonriéndole – ¿Vamos a ver la obra? ¿Qué tal si paseamos por la plaza, bajo la lluvia? -
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Re: Un nuevo rumbo

Mensaje por Gong el Dom Sep 09, 2012 9:17 pm

-Lo sabia…- dijo en voz baja, todo el placer, la alegría y la determinación que hasta hace poco habían aparecido en su voz, habían desaparecido, borrándose por completo, aquel brebaje, que antes había surtido el efecto de animarle y que saliese su lado más extrovertido y abierto, ahora estaba teniendo el efecto contrario, deprimiéndole y enfureciéndole, haciendo que saliesen en oleadas todas sus dudas y temores.

Permanecía sentado en la cama, mirando hacia abajo con los puños apretados encima de sus rodillas, una gota cayo de su rostro hacia las manos, una solitaria lagrima que no tardarían en ser dos, tres…-¡Imbécil!- se grito, al tiempo que se propinaba a sí mismo un sonoro puñetazo en la cara, con suficiente fuerza para hacer que se cayese de lado encima de la cama, le había dolido, se puso en pie como pudo de forma patosa, dando la sensación de que tropezaría y caería al suelo, pero al final no lo hizo y pudo ponerse en pie se acerco un poco a Liz con paso lento y dudoso y cuando estuvo verdaderamente cerca de ella, hablo, -lo…lo siento…- se alejo un poco, dándole la espalda, y al final, hizo lo que su forma de andar daba a entender que pasaría, se cayó de rodillas al suelo, sollozando y continuando con su peculiar discurso, -te…tenía que intentarlo…veras Liz…yo…yo de verdad quiero que seas feliz, desde hace años, has sido la primera que me ha dirigido la palabra, he estado solo mucho tiempo y bueno…pensé…que al menos por una vez me había tocado ser feliz, me hubiese gustado estar con tigo, pero, fui un idiota, pensar, solo por un momento que tenía alguna oportunidad, que me dirigías la palabra por algo más que por pena ante este patético asesino, me lo tendría que haber imaginado, ahora me dormiré y mañana no estarás, no te culpo, la pena puede dar para uno o dos abrazos, no para lo que intente hacer hacer…se que desaparecerás para siempre de mi vida…y todo por mi culpa, espero al menos que algún día encuentres a alguien que te pueda dar lo que yo te quiero dar pero que te parezca algo más que un imbécil penoso, ojala, seas feliz pequeña, yo, no me merezco ese lujo…- se confeso, finalmente, al acabar de contar todo esto se levanto aun con los ojos humedecidos por las lagrimas, se quito la ropa cómoda que le había hecho ponerse poco antes y trato de llegar hasta su armadura y armas, para colocárselas e irse de allí, mientras no paraba de repetir, -por pena…por pena…-
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Re: Un nuevo rumbo

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