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Explorar y salir echando leches

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Re: Explorar y salir echando leches

Mensaje por B el Mar Sep 27, 2011 12:26 am

La primea parte del arriesgado plan salió exitosa. El elfo no consiguió advertir que B se había lanzado contra el podrido techo lo suficientemente rápido, y cayó junto a él en el interior del establecimiento, sin tiempo para poder efectuar cualquier ataque antes. El problema vino cuando lo que les esperaba a ambos era una dura caída a través de dos piso que no dejó indemne a nadie.

El enmascarado trató de aterrizar de pie pero su intento fue en vano, ya que terminó cayendo horriblemente en el duro suelo de piedra que protegía la estancia. No había previsto que los pisos inferiores también se hundiesen. Por suerte, eso no fue suficiente para acabar con él. Tumbado boca arriba y cubierto por el polvo, que acababa de levantarse con tanto alboroto, y trozos de madera, desperdigados por toda la habitación, trató de reincorporarse lo más rápidamente posible, cuando un fuerte dolor en el coxis le dio un pinchazo. Tras exclamar un pequeño gemido de dolor, B comenzó a percatarse de que tenía daños por todo su cuerpo. No había caído nada bien y ahora, una vez aceptado el susto de la caída, empezaba a tomar conciencia de sus lesiones. Los hombros, las piernas, el pecho…sentía como si un puñado de enanos, armados con grandes martillos, acabaran de darle una paliza. Sin embargo, ninguna de ellas era de alta gravedad, excepto la del coxis. Probablemente se la habría hecho al aterrizar. Miró al elfo, buscando que él no hubiese tenido mejor fortuna, y comprobó que había caído en un madero que le atravesaba rotundamente. Éste, escupiendo sangre por la boca, intentaba salir, pero su cuerpo únicamente conseguía producir espasmos.

B intento levantarse de nuevo, pero como consecuencia de la cabalgata de dolor que padecía, tuvo que hacerlo lentamente y prestando especial atención a su dañado trasero. Una vez de pie, miró a su alrededor. No había entrado nadie, aún, al menos.

Le costaba mantener la compostura, cada vez notaba más las partes doloridas de su cuerpo. Su andar era difícil y lento. Tras coger su cuchillo, que estaba a pocos centímetros en el suelo, se dirigió dando pequeños pasos hacía el perjudicado elfo. Menos mal que no había aterrizado en un sitio como el de su enemigo. No tenía nada de buen aspecto. Su cara cada vez se tornaba más blanquecina, casi se parecía al pálido color de la máscara de B. No tardaría mucho en morir. El torturador tenía que proceder con el interrogatorio inmediatamente. Sujetando fuertemente el cuchillo hacia abajo con su mano derecha, colocó la punta de su acero en el ojo del elfo de su perjudicado rival.

Vas a morir, lo sabes. Tienes dos opciones. Puedes decirme todo lo que sepas de Duncan y, como agradecimiento, acabaré contigo con un golpe rápido e indoloro si así lo deseas. También puedes optar por no hacerlo y callarte, obligándome a tener que sacarte el ojo con este cuchillo. Después, estaría provocándote mayor dolor del que estás sufriendo ahora, aunque ahora no creas que eso sea posible, hasta que llegue tu muerte. –sentenció con su tono grave. Tenía especial atención prestada a su enemigo, pero no se olvidaba de practicar cortar miradas a todos lados frecuentemente, vigilando que no entrara nadie.

El elfo era su última oportunidad. Si no conseguía nada de su parte, se quedaría medio inválido en una casa, sin ninguna opción a optar por Duncan y el extraño artefacto. Para colmo, si la elfa oscura y los demás encapuchados habían oído aquél jaleo, lo cual no sería nana fuera de lugar, acudirían allí y en este momento B no era capaz de hacerles frente, y dudaba que la mujer se acercara a ayudarle, visto su pasada actuación. Quizás se lo había pensado mejor. Igualmente, eso no cambiaba que ahora el torturador se encontraba cara a cara con su nueva víctima, apuntando a su ojo con un cuchillo y dispuesto a clavárselo si éste seguía callado los próximos diez segundos.

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Re: Explorar y salir echando leches

Mensaje por Eva Nicodemeus el Miér Sep 28, 2011 2:33 am

No me dio tiempo a actuar, mi enmascarado compañero se lanzo sobre el elfo que sorprendido no pudo reaccionar, aunque la cosa no salio como me hubiese imaginado. El tejado se vino abajo con ambos individuos, me quede un instante quieta pensando en mis posibilidades, por un momento lo primero que se me ocurrió fue intentar seguir el rastro y dejarles a ambos allí, pero algo me decía que sacaría mas quedándome e intentando averiguar todo lo que pudiese, y así hice. Una de las ventanas del piso inferior se había hecho añicos por el derrumbamiento y me ofrecía una encantadora entrada a la casa,

Con cuidado de no cortarme con los restos de la ventana me introduje en el interior de la casa, las condiciones que presentaba eran lamentables, no solo por el derrumbamiento, parecía haber permanecido en aparente abandono durante bastante tiempo. El aire estaba cargado de polvo se filtraba a mis pulmones y me hacía picar la garganta, sin poder evitarlo estornude con violencia, aquel sitio era de todo menos agradable. No había conseguido verles por el momento pero podía oler la sangre, tan dulce y atractiva, me llamaba a gritos, ya no era consciente del polvo que aspiraba en cada bocanada de aire, me quemaba la garganta llamándome a gritos que bebiese de esa suculenta victima.

Me lleve la mano a la nariz para intentar contener un poco el olor de la sangre, y me acerqué hasta ambos. Era un espectáculo maravilloso, el enmascarado mostraba heridas por todo su cuerpo, el aroma de su sangre y la del elfo se mezclaban formando un perfume tan embriagador que me hacía la boca agua, aunque había que matizar que a quien peor parte le había tocado era al condenado elfo, un afilado palo de madera le cruzaba el pecho, la sangre se derramaba por el suelo donde ya se había formado un pequeño charco.

Me incline sobre el elfo y le acaricie el rostro deformado por el dolor que debía de estar padeciendo, me aparte la mano de la nariz y sonreí con tristeza.

-Que pena que todo vaya a terminar así- MI mano no dejaba de acariciar con dulzura su mejilla-Pero ya le has oído, será mejor que nos digas lo que sepas, creo que no bromeaba con lo de sacarte un ojo.

No me quedaba mucho tiempo, la cantidad de sangre que estaba perdiendo era incalculable, no debían quedarle muchas fuerzas en su mutilado cuerpo.

Duncan... él nos robó... nosotros... Valsherezza quiere su cabeza... - tosiendo grandes cantidades de sangre continúo hablando débilmente - Duncan... asaltara esta noche... morirá...

Sonreí y le puse un dedo en los labios para que dejase de hablar. Gire levemente la cabeza y mirando a B le hice un gesto indicándole que hiciera lo que tuviese que hacer, si era un hombre de palabra acabaría con él, me gustaba jugar con mis victimas pero aquel hombre ya no resultaba interesante, tan cerca de la muerte no era parecía que fuese a darme ni la mas mínima diversión. Quite el dedo de sus labios y me lo llevo a la boca, disfrutando de las escasas gotas de sangre que había llegado hasta el. Mientras esperaba a que el mercenario terminase con el elfo rebusque por sus ropas rezando por encontrar algo interesante en ellas, y parecía que la suerte estaba de mi lado, de uno de los bolsillos saque un trozo de papel doblado y en gran parte ensangrentado, al extenderlo observe con satisfacción mi premio, parecía que ya sabía donde ir y sino me equivocaba no caí lejos de allí.
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Re: Explorar y salir echando leches

Mensaje por Kefka Palazzo el Miér Sep 28, 2011 4:03 am

La noche es a placer
como la sangre a deleite
pero es cuando esta se vierte
que todos hacen a correr.

¡Ah! el sublime aroma de la muerte
grita, goza, tiembla, sufre
cuando el aroma del azufre
aquél que viene del infierno, se siente.

Ciudad negra, ciudad del caos
tus hijos aclaman tu piedad y la fortuna
piensan que matando a la luz de la luna
justificarán todos sus pecados.

Ingenuos y dementes
Una orgía de desalmados...

Coplas del Caos
Versos de Malik-Thalish
Kefka Palazzo


~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

La cacería de Duncan se estaba poniendo más complicada con cada paso que los mercenarios daban entre la oscuridad de la noche. Las lunas ya estaban en lo más alto del manto de estrellas y la neblina disminuía su abrumadora presencia en las calles de Malik-Thalish, dejando ver con mayor claridad las calles empedradas y los cadáveres de aquellas almas desafortunadas que yacían debajo de la espesa niebla salina.

El derrumbe de una de las casas más viejas de la ciudad había sido estruendoso. El sonido de aquél accidente fácilmente había recorrido las calles de la oscura ciudad hasta la orilla de sus muelles. El edificio llevaba abandonado más de dos décadas y formaba parte de la zona más pobre de Malik-Thalish, mejor conocida como "El nido de las ratas".

Eva localizó a ambos guerreros entre los escombros de aquel edificio y la espesa nube de polvo y tierra. La sangre era un aroma inconfundible e irresistible para ella. Aunque poco pudo hacer por entretenerse de aquellas criaturas. Tanto el enmascarado como el elfo tenían heridas, siendo el elfo el que se encontraría en una situación más precaria. Cosa que le decepcionó un poco a pesar de haberlo ocultado perfectamente de su momentáneo colaborador.

El elfo dijo sus últimas palabras. Hostigado y amenazado incluso en los últimos momentos de su existencia pero dejando a B sin el placer de terminar con ella, pues murió justo después de dejar salir sus últimas palabras junto con su aliento. Palabras poco lúcidas impulsadas por la agonía de la muerte. Poco podrían hacer con tal información. Pero al menos sabían un nombre y una posible razón. Quizá no eran aliados de Duncan después de todo. Más bien, parecían rivales en busca de venganza. Y en la mente de ambos mercenarios, supieron que de matar a Duncan podrían ayudar a su causa. Pero un pergamino, manchado con la sangre del longevo ser, brindó un poco de luz a la investigación de ambos caza recompensas. Se trataba de un mapa maltrecho de la ciudad y sus alrededores. La ciudad entera en el mapa era ilegible gracias a la sangre, pero una marca circular cerca de la ruta principal a las afueras de la puerta este indicaba claramente que se llevaría a cabo un asalto esa misma noche. A la media noche según las letras que ahí se leían. Y para su mala suerte, la media noche había llegado.

Mientras tanto, a las afueras del camino este de la ciudad, una pelease llevaba a cabo entre la maleza y las hierbas altas del oscuro sendero cubierto de árboles y vegetación. El curvo de Zyrxog había localizado y salvado de una grave herida a su amo. Y encima, con sus últimos alientos de no vida, había logrado herir de gravedad a su atacante enterrando sus propios huesos en el rostro y tirándolo al suelo desde una considerable altura de aproximadamente cinco metros. Seguía con vida, cosa que sería indispensable para cualquier otra persona, pero para la aberración la muerte era irrelevante. En un rápido movimiento, anticipándose a cualquier acción ofensiva por parte de su víctima, Zyrxog clavó su daga artesanal a la altura del hombro del individuo, haciendo que este gritara de dolor y se retorciera. El dolor era indescriptible al igual que la sensación del antropomorfo, el cal disfrutaba de sobremanera su tortura. Sin embargo, tras pronunciar la pregunta que más le acosaba al cefalópodo, el gesto de dolor se vio levemente interrumpido por una mueca de burla por parte de su interrogado. Una mueca que no gustó nada a Zyrxog, pero igualmente le preocupó durante escasas fracciones de segundo mientras escuchaba al humano - Estas muerto estúpido... - Inmediatamente lo supo. Había sido un tonto al creer que un bandido estaría solo en medio de aquel bosque tenebroso. Este sujeto vestía igual que el trío que había seguido hasta el bosque en el que se encontraba - ¡Idiota! - Pensó en antropomorfo a la vez que escuchaba un silbido de aire repentino y sentía como una saeta lo atravesaba por un costado, a la altura del estómago. El dolor fue incontenible. Sus tentáculos se agitaron ante tal daño perforante e instintivamente se arrojó por detrás de un árbol bastante grande donde sin duda podría ocultarse de la visión de su atacante. Mientras rezaba por que no hubiesen más escondidos por ahí.

Estaba a un par de metros del camino empedrado. Sabía que no podría moverse con libertad. Salir de su escondite significaría la muerte, pues no sabía de donde le habían atacado. Pero a lo lejos, a unos cuarenta metros de distancia, una luz se dejó divisar. Era luz de linterna de aceite. Típica en carrozas de transporte y mercaderes viajeros. Se acercaba al lugar con cierta precaución. No tardaría más de un minuto en pasar a su lado.

Spoiler:

Muejeje :lol:

Empecemos con las instrucciones..

- B, no pudiste matar al elfo.. murió antes :lol:
- Ambos, B y Eva, vieron el mapa y la locación.
- Para evitar confusiones y evitarme la molestia de describir de nuevo.. el lugar marcado en el mapa es el mismo en el que está Zyrxog. Solo que él se adentró en el bosque. Ustedes pueden avanzar utilizando el camino, lo cual sería más rápido.
- Son libres de llegar a una tregua y cooperar.. pero si prefieren separarse o pelear es cosa suya.
- Zyr, te dije que no te lo pasarías tan bien :lol:
- Tienes una saeta clavada a la altura de un riñón [si fueses humano]. Perforó limpiamente y no dañó órganos internos. Tu decides que hacer con tu herida, pero si no la tratas correctamente podrías desangrarte al paso de 2 turnos a partir de el de esta semana.
- La daga quedó clavada en el humano que interrogaste, pero este morirá en pocos segundos a causa de heridas internas. Lo puedes usar para efectos de nigromancia.
- Mi siguiente posteo será el sábado 1.

Van bien, algunas heridas pero se mantienen completos...
Un consejo: No confíen ni en mí :lol: ... piensen bien antes de actuar y no se confíen. Los pondré en situaciones peligrosas siempre que tenga oportunidad muejejeje :lol:
Dudas y preguntas por MP, ya saben como funciona.
Besos :*








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Re: Explorar y salir echando leches

Mensaje por B el Jue Sep 29, 2011 3:07 pm

Para su sorpresa, en aquella ocasión, la mujer sí decidió hacer acto de presencia. Además, su actitud no presentó ningún síntoma de hostilidad hacia B. En lugar de eso, se acercó al elfo que el enmascarado estaba interrogando y le ayudó en su cometido, apoyando sus palabras, mientras acariciaba la mejilla del moribundo. El torturador permanecía quieto, intento mantenerse en pie a pesar de sus continuos dolores, sujetando su bello cuchillo a pocos centímetros de la cuenca ocular del elfo cuando, cediendo a las palabras de los dos mercenarios, habló entre balbuceos.

Sus palabras no resultaron nada gratificantes para el enmascarado. Él pensaba que su rival era un asqueroso criminal que no merecía vivir, pero lo cierto es que, de hecho, tenía más motivos para perseguir a Duncan que él. Estaba trazando su propio camino de venganza, pues por lo visto Duncan le había robado. Con bastante seguridad, eso también significaría que los otros encapuchaos que iban con el elfo perseguían el mismo objetivo. Incluso puede que la elfa oscura no fuera tan mala como aparentaba. ¿Quién sería esa tal Valsherezza que había comentado? Sin duda, alguien que también perseguía a Duncan con la intención de matarle. Si B tuviera que responder si o si a esa pregunta, diría que era la Drow quien tenía todas las papeletas de ser Valsherezza.

La enigmática muchacha colocó uno de sus dedos en los labios del elfo, dándole permiso para que parase, e hizo un gesto a B que una palabra no habría expresado mejor para que el torturador procediera con la muerte. Éste colocó su cuchillo apuntando a su corazón y, cuando estaba a punto de perforarlo con una puñalada seca, la vida del elfo se esfumó por su propio pie. Ya había alargado su dolor lo suficiente.

Lo siento, amigo. Debías de haber preguntado antes de hacer la emboscada –era cierto que B se arrepentía de haber acabado con el elfo, pero tampoco le quitaba el sueño, tampoco había tenido muchas más opciones –Mataré a Duncan y me vengaré en tu nombre, si tus amigos no lo hacen antes. –el enmascarado colocó sus dedos índice y corazón de su mano derecha en los ojos del elfo y los cerró –Duerme agusto. Sin dolor –susurró.

Cuando B apartó su mirada del pálido rostro del elfo, pudo ver como la mujer había aprovechado su muerte para rebuscar en sus bolsillos. No sabía si realmente su intención era hallar dinero o algún objeto de valor económico, pero lo que encontró fue mejor que eso. Un mapa, doblado y manchado, pero magnífico a la vez. El papel, a pesar de estar pringado de sangre por casi todos lados, les permitió ver un círculo pintado que rodeaba una zona en las afueras de la parte este de la ciudad. Indicaba que ahí sería la zona del asalto, con toda probabilidad a Duncan, y el momento en el que tendría lugar…ese momento había llegado ya.

Joder, llegamos tarde –recalcó B. Pegó una rápida mirada a todos los lados del derruido edifico, buscando algún intruso y se dirigió a la puerta, aunque con andares lentos y costosos. La caída aún le estaba afectando –Mira, no sé quién eres, pero te voy a ser sincero. No sé si te las habrías arreglado sin mi ayuda, pero he decidido arriesgar mi vida para salvarte la tuya por que no puedo negarme a ayudar a alguien. Tampoco sé si en realidad mereces morir o lo único que estás pensando ahora mismo es en matarme, pero sí sé con seguridad una cosa, que tengo el culo roto por ayudarte y que tienes dos opciones: ayudarme o marcharte por tu cuenta. Personalmente, creo que sería más seguro ir juntos. –una bocanada de polvo que entró en su pulmón interrumpió su discurso, provocándole un breve estornudo –Respecto a eso. Mi único objetivo es torturar a Duncan y hacerme con ese objeto, pero sólo si este me permite luchar contra la magia sin magia. Si no es así, te lo regalo, no lo quiero. –el enmascarado ya estaba a la altura de la salida. Se giró en dirección a Eva y condujo su mirada a sus ojos, atravesando las cuencas de su fría máscara –No te guardaré rencor si rechazas mi petición. Haz lo que quieras, pero hazlo ya y ten cuidado, seguro que nos han oído caer al elfo y a mí, no tardarán en venir a descubrir qué ha originado el derrumabiento –sin añadir nada más, el enmascarado se dio la vuelta y salió por la puerta, con la zona del asalto escrita en su cabeza.


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Re: Explorar y salir echando leches

Mensaje por Zyrxog el Jue Sep 29, 2011 8:16 pm

Hay cosas en este mundo que hay que evitar si uno desea vivir un día mas, no hay que enfrentarse a un dragón con una simple espada, no hay que retar a la muerte en su propia tierra … y tampoco hay que encabronar a cierto cefalópodo nigromante, que aparte de tener poca paciencia con los inferiores, no tiene piedad ni compasión … la sonrisa de aquel inferior había puesto a la bestia alerta, pero no hubo aviso ni señal cuando aquella saeta cruzo el aire, con aquel silbido silencioso que solo los entrenados podían oír, una saeta inferior, algo miserable que los humanos usaban, mas esta sin conocer hacia quien iba golpeo primero aquel peto de cuero en el tronco del antropomorfo, aun cuando este trato de evitar que lastimaran a su portador no pudo hacer nada contra la cabeza de metal, la túnica apenas resistió antes de que el metal llegara a su objetivo, atravesó piel y carne incrustándose en el costado de la abominación… uno podría decir que aquel que puede hacer sufrir tanto a un ser vivo debería de soportar el mismo dolor que obsequia … pero esta era la excepción, cuando la saeta dio contra su cuerpo un largo grito se escucho, un grito de dolor como aquel bosque jamás había escuchado, sus tentáculos se movieron violentamente mientras su cuerpo se doblaba hacia atrás por aquel dolor punzante, la mano que sostenía la daga se aferro fuertemente de esta, pero sus dedos se deslizaron por la piel de sanguijuela que cubría la empuñadura, rápidamente se arrastro hacia la protección de un árbol.

“Malditos inferiores” pensaba mientras su mano iba hasta su espalda y palpaba la madera de la saeta, cuándo coloco su mano frente a él pudo ver aquella oscura y negra sangre … hacía mucho tiempo que no sangraba y no hablaba de aquel pequeño tajo que el inferior había hecho en su costado, sus oídos pudieron captar algo, podía escuchar los pasos furtivos sobre la maleza y como aquel inferior se levantaba de la hierba, hacía mucho tiempo que no sentía dolor, había olvidado cuando lo habia sentido … de a poco la imagen de una mujer se apareció en su mente, su piel muerta y como en aquel miserable juego habia sentido aquellos golpes de metal contra su estomago y sus tentáculos retorcidos … pero no habia sido suficiente … aquel verdadero dolor habia sido cuando habian cortado uno de sus tentáculos … aquellos malditos dientes que siempre sonreían y los diminutos ojos como estrellas en la oscuridad, la mano de la aberración tomo firmemente aquel intruso en su cuerpo, aquel que dolia y punzaba en su carne, un jadeo fue lo único que se escucho cuando vacio sus pulmones de golpe y la saeta era arrancada de su cuerpo, mientras esta se deslizaba por su carne en camino contrario a su entrada la abominación sudaba, sudaba no por dolor o por miedo … si no por algo que pocas veces sentía, algo que lo hacia cometer idioteces al igual que los inferiores que tanto detestaba.

La saeta cayo a la hierba, mientras manchaba esta de aquella nauseabunda sangre que pertenecía a la abominación, era verdad, habian enemigos, mas sentía el agudo dolor de aquella herida, mientras metia su mano en su bolso y sacaba algo para su herida, el dolor era punzante con cada movimiento pero esto en vez de menguar sus animos los avivaba en ira y desagrado, por fin encontró algo para detener la sangre, sacando una tira de piel de dudosa procedencia, sin demorar enrollo su costado con esta apetrandola para evitar morir desangrado, aunque tan solo era una medida temporal … debería de vlver a su taller para suturarse el mismo, escucho con atención como unos pasos se acercaban y como otros tambaleaban hasta caer al suelo, pronto se escucharon unas voces.

-Estate atento… esa cosa esta aquí, prepárate, yo me encargo de él *escuchándose algunos movimientos* mierda … esta muerto-

Podria ser la oportunidad de de terminar con esto y de paso descanzar algo, mas la aberración trato de moverse y solo sintió el dolor de su costado, se apoyo contra el árbol respirando profundamente, mas una luz pronto se pudo ver no muy lejos, el relincho de los caballos podía escucharse, era una carreta … podría saltar aguantando el dolor pero eso no saciaría su ira, ni tampoco le devolvería su daga, mas tampoco podía usar completamente su magia, ya había llegado a su limite, y si abusaba podrían suceder cosas indeseadas … mas podría serle de utilidad, la aberración cerro sus ojos y se concentro, el sonido de la hierba siendo pisoteada cerca suyo lo alerto, pero debía de terminar, como si sus tentáculos tensaran los hilos se escucho un grito ahogado cuando el cadáver abrió su boca y se lanzo al cuello de su antiguo camarada, mas aquel cadáver era diferente, sin piedad desgarro el cuello de su compañero, este avanzo unos pasos antes de desplomarse, el cadáver miraba hacia todos lados, mas no buscando a su amo , si no buscando algo más, algo que devorar, sin demorar se lanzo contra el cuerpo tibio del otro encapuchado y comenzó a desgarrar trozos de carne y devorarlos, el otro encapuchado había escuchado el grito y de seguro iría a ver que sucedía, la carreta paso con cautela cerca del carbol para seguir su camino, mas la abominación no hizo ningún movimiento, lentamente se sentía débil , era como si aquel cadáver le drenara su magia para mantenerse con vida … ese cuerpo no respondería a su mandato, era libre, el relincho del caballo hizo que la aberración reaccionara, mirando hacia un lado del árbol, lo que vio no le aprecio grotesco, mas si útil.

El cadáver se había lanzado contra el caballo, siendo arrojado lejos por el animal, el cual relinchaba alzando sus patas para defenderse del no muerto, este sin miedo le gruñía abriendo su boca ensangrentada y sus ojos desorbitados que se clavaba en los del animal, ese era el resultado de que su magia se liberara, el resultado… era un no muerto sin ataduras, sin cadenas hacia un amo ni señor, era libre mientras hubiera algo que lo alimentara y mantuviera con vida.




Patetico  Invitado no eres mas que un inferior ... una alimaña que deberia de pisar con mi pie


I Eat Your Brain Muajaja




Llevo varios cadaveres a mis espaldas: Rue, Elena, Aleria, Jack Cross, Erik, Fayt Reeden, Malblung Anwarünya, Lairë Tinúviel, Naerys, Björki Gotriksson, Sheoldred, Silence, Ferenec, Iosif, Tuxy, Light Yagami, Vanegan, Jarko, Hans Stoker ... quizas el proximo seas tu Invitado
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Re: Explorar y salir echando leches

Mensaje por Eva Nicodemeus el Dom Oct 02, 2011 2:35 am

El elfo expiro su último aliento antes de que la daga de B atravesase su corazón, estar tan cerca de la muerta me provocaba un extraño sentimiento de desazón, morir de una forma tan estúpida daba asco, hacía mucho tiempo que había decidido como sería mi muerte, cuando llegase el momento me sentaría en la montaña mas alta que encontrase y miraría al horizonte sin vacilación esperando a mi deslumbrante astro, un sueño que era tan lejano y doloroso. Me levante sin apartar mis ojos del cadáver del elfo mientras escuchaba lejanamente al enmascarado que parecía tener ganas de hablar porqué no paraba.

-Yo no te he pedido que me salvases por lo que recuerda que tampoco te debo nada.-Camine al lado de él aunque resultase difícil ir a su paso con lo lento que caminaba-Lo único que tienes que saber de mí es que si te pones en mi camino no dudare en acabar con tu insignificante existencia, yo lo veo así, eres un cojonera mosca que vuelva en busca del mismo mendrugo de pan que yo, si puedes ayudarme para llegar a él no tendremos problemas pero si por el contrario me estorbas te apartare de mi camino sin dudarlo.- Hasta el momento no le había mirado ni una sola vez mientras hablaba, debía tener cara de matón que intenta asustar a su victima pero en parte era lo que intentaba. Y como solo yo conseguía hacer mi rostro se transformo en una angelical sonrisa- Mi nombre es Eva, y si no puedes caminar más rápido me parece que te tendré que dejar atrás.

Habíamos salido de la casa y nos apurábamos en caminar todo lo rápido que pudiésemos, llegar hasta las puertas de la ciudad sería fácil y después solo tendríamos que seguir el camino hasta donde marcaba el mapa. Inconscientemente no dejaba de rezar porqué llegásemos a tiempo, después de tanto no podía fracasar ahora, llegaría hasta Duncan aunque me dejase la vida en ello, bueno, así era yo, cuando algo me entraba en la cabeza era difícil que me diese por vencida.

Como estaba previsto en escasos minutos alcanzamos la salida de la ciudad y cogimos el camino con la esperanza de alcanzar a los bandidos a tiempo, me sentía ansiosa, hasta el momento me había limitado a mirar sin hacer nada y aquello empezaba a aburrirme, si por lo menos mi querida serpiente estuviese a mi lado para consolarme con su reconfortante compañía, pero había sido tan estúpida como para dejarla en la taberna, y ahora me encontraba sola ante mis propios enemigos internos, pero un poco de sangre fresca podía curar cualquier cosa.
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Re: Explorar y salir echando leches

Mensaje por Kefka Palazzo el Dom Oct 02, 2011 5:10 am

La media noche había llegado al fin, en lo que parecía ser una de las noches más largas del año para los mercenarios en busca de un criminal. Las complicaciones sufridas durante estas largas horas habían sido inesperadas y no faltó quien se cuestionara si esta búsqueda merecía la pena. Habían demasiadas cosas en movimiento y a duras penas habían descubierto ciertos detalles que claramente indicaban una mayor cantidad de personas implicadas en la búsqueda del infame Duncan.

Pero ahora el tiempo estaba en su contra. Parecía que la larga noche no sería suficiente para dar con el paradero del bandido antes de que algún otro enemigo pusiera fin a su existencia. Dejando a los mercenarios sin la posibilidad de cobrar recompensa alguna. Esperando que al menos dicha recompensa fuese lo suficientemente buena como para desquitar las heridas coleccionadas hasta el momento.

B, el torturador enmascarado, y la vampiresa Eva Nicodemeus entablaron una conversación en medio de las ruinas de aquel edificio derruido. Sus siluetas eran sutilmente iluminadas por la luz de las lunas que se asomaba desde el agujero de la azotea. En algo difícil de creer para el humano, la mujer parecía ser más una amenaza que una aliada. No tenía claro sus intenciones, pero sus amenazantes palabras hicieron eco en su cabeza. Sabía que no era buena idea darle la espalda a esta mujer, pero con sus heridas actuales era más conveniente conseguir su ayuda que añadir un enemigo más a su larga lista de enemistades.

Por otra parte, Eva consideró la idea de eliminar al hombre enmascarado. Su sangre era un incentivo poderoso, pero más aún era la posibilidad de que su mera presencia estorbara sus intenciones de cobrar una misteriosa recompensa. En otras circunstancias sería una decisión sencilla, pero después de lo poco que dijo el elfo y tras conocer la presencia de otro grupo de delincuentes en busca de su mismo objetivo, la ayuda de cualquier mercenario sería útil. Al menos para detener flechas o hechizos mágicos.

No hubo apretón de manos amistoso ni miradas de cooperación. Simplemente una rápida salida de aquellas ruinas mal olientes y un movimiento cauteloso a través de las calles más peligrosas de la ciudad negra. Su objetivo era el mismo y sus caminos iguales. La cooperación no era una idea tan descabellada, pero no podrían confiar plenamente el uno en el otro. Siempre es un error confiar en alguien en esta maldita ciudad.

Aunque no todos en Malik-Thalish despreciarían la ayuda de otro mercenario, por más traicionero que este fuera. Zyrxog estaba furioso. Tirado en aquel bosque oscuro, rodeado de maleza y humedad, el antropomorfo maldecía a la humanidad entera por su situación actual. No solo uno, si no dos inferiores le habían hecho ver su suerte aquella noche. Su magia había sudo efectiva haciendo sufrir a sus víctimas con la terrible visión de ser devorado por sus propios compañeros, pero ahora estaba llegando a su límite. El cadáver deambulaba ahora sin control, impulsado por sus propios instintos básicos sin obediencia a nadie. Zyrxog se preguntó si aquello había sido una buena idea, pues si le veía no podría defenderse adecuadamente y podría morir bajo su propia mano. Una muerte patética la que sería esa. Pero no toda su suerte se había esfumado. En el momento de mayor importancia, una carreta cargada con mercancías se acercó al sendero a paso veloz. El antropomorfo consideró la posibilidad de saltar a la misma y salir de ahí, pero su nueva creación se anticipó atacando al caballo y asustándole de forma importante. En seguida, un grupo de tres hombres armados abandonaron la carroza y acabaron con el cadáver andando en cuestión de segundos. Sin mostrar piedad ni paciencia.

La carroza estaba llena de baúles grandes y bolsas de lino cargadas de posesiones de alta calidad. Además de los tres hombres armados con espadas propias de los gladiadores de las arenas, dos individuos permanecían al mando del carro. Un humano era quien dirigía al caballo mientras que el segundo hombre era un elfo lunar vestido con ropas de alta calidad. Posiblemente un noble, lo cual explicaría la procedencia de la cantidad de mercancías de alta calidad que abarrotaban la carroza.

Uno de los guardias inspeccionaba el finado cadáver mientras que uno más trataba de tranquilizar a los dos caballos. El tercer hombre echó un vistazo a los alrededores mientras que el supuesto noble exigía prisa a sus hombres - Limpien el camino y continuemos cuanto antes. Este sitio no es nada seguro como para... - Sus palabras fueron interrumpidas por tres saetas mortales las cuales fueron a dar directamente a los cuellos desnudos de dos de los guardias y al conductor de la carreta. El tercer hombre, quien inspeccionaba el cuerpo inerte del que había atacado a uno de los caballos echo un grito mientras desenfundaba su espada - ¡Emboscada! ¡Señor baje de a... - Una cuarta saeta silenció permanentemente al guardia. Este proyectil había surgido desde la zona en donde Zyrxog se encontraba, por lo que agradeció no haber salido de su escondite.

Tirado a los pies de aquel árbol y escondido entre la maleza, el antropomorfo observó y escucho con atención. Parecía interesante lo que ahí acontecía.

Muy tarde como para viajar tan cargado de mercancías, no le parece Lord Felian - Cuatro bandidos rodeaban la carreta mientras uno de ellos, uno con una gabardina de cuero azul marino y una ballesta de madera roja en mano, dirigía sus palabras hacia el elfo de la carreta - Debió haberlo pensarlo mejor antes de decidir huir de la ciudad con mis mercancías - El elfo se veía acorralado pero logró pronunciar unas palabras a pesar de su notable temor - N... No pretendía huir Duncan, tus mercancías están a salvo ¿lo vez? llévate todo, pero déjame ir - El antropomorfo lo supo entonces. Este era el asalto del que tanto había escuchado, y ahora frente a él estaba su objetivo principal. El pirata conocido como Duncan Lorentz - No necesito que me digas lo que tengo que hacer, elfo estúpido. Ya he tenido suficiente de nobles ambiciosos sin visión para los buenos negocios. Hasta aquí haz llegado Felian - Duncan apuntó su arma a la figura del elfo, el cual de un salto abandonó la carreta para huir despavorido de ahí. Pero su huida se vio interrumpida por su propio alarido de muerte. Desde las sombras traseras de la carreta, un grupo de 3 hombres y una elfa oscura arribó a la escena. Los hombres venían armados con ballestas y espadas cortas mientras que la mujer, de hermosa presencia y ropas seductoras, llevaba consigo una espada de extraña fabricación - Nos volvemos a encontrar Duncan - Dijo la mujer con un tono de voz bastante afrodisíaco - Ah, Valsherezza. El tiempo no ha pasado por tu hermoso cuerpo como puedo ver - Dijo Duncan haciendo una respetuosa reverencia - ¿Que te trae por aquí en una noche tan siniestra como esta? - Su pregunta tenía cierto tono de sarcasmo que pocos comprendieron - Y tienes el descaro de preguntar... vengo a matarte, por supuesto - Las palabras de la elfa sonaron amenazantes al igual que la postura que mostró - Me temo que no te será tan sencillo preciosa...

Sin demorar, las saetas de ambos bandos volaron sin acertar a nadie, pues ninguno apuntó bien sus ballestas intentando esquivar las de sus enemigos y Duncan decidió guardar su arma a distancia para disponer de su sable de elegante porte. El combate entre ambos bandos sería digno de una lucha entre clanes enemigos. ¿Acaso sería mejor esperar a que se matasen entre sí o alguien tendría las agallas de intervenir en favor de uno de los bandos?

Spoiler:


Duncan Lorentz

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"Valsherezza"


Spoiler:

Bueno ... comencemos :lol:

- B y Eva: Como pudieron observar, no paso gran cosa en su locación. El objetivo de retrasarlos ha sido efectivo :lol: .. Tienen vía libre hasta el lugar del asalto. Si gustan ponerse uno que otro obstáculo o enemigo en su camino [para calentar] pueden hacerlo, pro no abusen de sus propias habilidades o lo podría aprovechar en su contra muejeje :lol:
- Llegarán durante la pelea, pero este turno no pueden participar en ella ni escuchar nada de lo que se diga. Solo Zyrxog tiene ese beneficio.
- Zyrxog, estas escondido y por el momento nadie te busca. Puedes dar por sentado que te dieron por muerto, así que te puedes mover con cierta libertad [pero no olvides que estas herido]
- En tu relato puedes narrar el combate. De los presentes, mueren 3 de los 4 que venían con Duncan y mueren 2 de los 3 que venían con Valsherezza. Ya sea que mueran entre ellos o tu mates a alguno de los ue he dicho eres libre de hacerlo, pero si te dejas ver también te consideraré dentro del combate. Piénsalo bien.
- Está de más decir que si intervienes directamente podrías ganarte la confianza de cualquier bando al que apoyes.
- Ya saben, pueden hacer preguntas inteligentes u observaciones vía MP para aumentar la calidad de sus post o para descubrir cosas que no he dicho :lol:
- Mi próximo mastereo es el martes 4.
Bye :lol:




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Re: Explorar y salir echando leches

Mensaje por B el Lun Oct 03, 2011 4:14 pm

¿Qué no le había pedido que le salvase? Maldita zorra desagradecida. Seguro que si el elfo le hubiese ocasionado algún mal, se arrepentiría de esas palabras. Pero no, el único que tenía un maldito problema era B, y por pecar de ayudar a alguien que no conocía en absoluto. Si hay algo que no le gusta al enmascarado, a parte de los criminales, es la gente desagradecida. Gente por la que das la cara y ellos ni lo valoran. Gente que, algún día, cuando únicamente la soledad y la luz de un astro les acompaña, se dan cuenta de su error y lamentan no haber actuado de otra forma. De ese tipo de personas era Eva, que además no tuvo nada de piedad a la hora de ordenarle a su nuevo aliado enmascarado que no le retrasara, siendo la razón de su tardanza culpa de la caprichosa temeridad de la mujer. Si hubiera actuado con más precaución, ahora B estaría en perfectas condiciones.

No le caía bien, para nada. Había decidido ayudarla porque consideraba la posibilidad de que fuese una igual, una persona admirable, pero nada más alejado de la realidad. Sus palabras con retintín lo único que habían conseguido era molestar aún más al enmascarado. Que insolencia. Lamentablemente, su compañía era ahora mismo la única baza que B tenía a su favor en esta batalla. Con sus capacidades mermadas por la caída, no tenía las suficientes aptitudes como para hacer frente a determinados desafíos. Por ese desagradable motivo tenía que intentar no separarse de la compañía de su nueva aliada, ni siquiera podía intentar cabrearla. La necesitaba.

El torturador y la muchacha salieron de la casa, en dirección a la puerta este de la ciudad. Debían de estar llegando tarde, así que intentaron darse la mayor prisa posible, pero el torturador aún no estaba en plenas condiciones, aunque sí que había recuperado algo de movilidad y el dolor ahora era menos intenso. La noche era firme y oscura. Gran parte de la neblina se había marchado y ahora las callejuelas de la Ciudad Negra, iluminadas por la pálida luz de la luna, gozaban de menos aspecto sombrío. Aunque la realidad seguía siendo la misma, a la noche aún le quedaba mucha oscuridad que mostrar.

Una vez que los dos mercenarios salieron de la ciudad, no tardaron en llegar a un bosque, en el cual estaba la zona marcada en el mapa. A partir de ahora debían de actuar con máxima precaución, cuanto más se acercaran a la zona marcada más aumentaba la posibilidad de peligro. Una muestra de ello fue la pequeña sombra que se empezó a vislumbrar poco a poco delante de los mercenarios. Un extraño caminante apareció en el camino. A pesar de la oscuridad, progresivamente el enmascarado consiguió esclarecer que la desconocida figura era un hombre. Parecía mirarle fijamente.

No os metáis en mi camino –ordenó con un tono poco convincente.

No nos estamos metiendo en ningún camino –contestó B, colocando su mano en la empuñadura de su katana, preparado para desenvainar en cualquier momento.

Iros o morid –a pesar de estar en inferioridad numérica, parecía tener bastante coraje para desafiarles. Quizás no estaban tan en inferioridad numérica como B pensaba.

Ya basta. –articuló el enmascarado y siguió andando, como si nada. No tenía tiempo para discusiones inútiles.

Al pesar cerca del extraño, éste se sintió amenazado. Sacó una espada barata que tenía guardada en su cinto y atacó al torturador con un ataque bastante previsible desde una distancia de un par de metros. B, al que le costaba moverse como consecuencia de aquella costosa caída, no dudó en desenvainar su katana y defenderse ágilmente del ataque de su enemigo con ella. Se produjo un choque de aceros e intercambiaron un par de golpes más con sus armas. B sabía que su punto débil era la movilidad, así que intentó no entrar en el juego de pies. Se quedó quieto, moviendo su rápida espada y, cuando llegó el momento apropiado, aprovechó su rapidez para efectuar un mortífero ataque. Su katana se introdujo en la barriga sin armadura de su adversario, que no tardó demasiado en caer muerto. Una vez sacada ésta del interior del hostil desconocido, B limpió la hoja ensangrentada con el traje del cadáver y reanudó su marcha con toda la prisa que sus heridas le permitían.


No debemos seguir por esta senda. Lo más inteligente sería adentrarnos en el bosque y seguir el mismo camino, pero escondidos –anunció el frío humano. De esta manera, podrían actuar con ventaja sobre los demás, en caso de que todo anduviera como el mapa señalaba y el asalto se estuviera produciendo en ese preciso instante. Haciendo caso a sus palabras, B salió del visible camino y siguió paralelo a él, pero bajo el manto de los verdes y oscuros árboles. Al poco tiempo, unos ruidos empezaron a escucharse en la lejanía. El enmascarado se apresuró todo lo que pudo al origen de aquellos sonidos. Parecía una pelea.

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Re: Explorar y salir echando leches

Mensaje por Zyrxog el Mar Oct 04, 2011 9:34 pm

El sonido del caballo relinchando y del metal eran inconfundibles, al igual que el paso veloz de hombre armados y pesados, el aroma a sangre fresca era intenso cuando el metal sin piedad ni remordimientos corto aquella carne salvaje regando su sangre sobre la hierba, el grito del cadáver era indescifrable mientras con ordenes los hombres se colocaban en posición, había sido una suerte, si no hubiera cambiado de opinión instantes antes el habría sido el que hubiera terminado cortado en pedazos, mas la abominación estaba herida, y cansada, la magia que había sido absorbida por aquel cadáver salvaje comenzaba a volver a sus venas, pero no podría usar ningún conjuro durante unos instantes, sin el peligro de que el conjuro se volviera contra sí mismo … ya había sucedido una vez, no lo volvería a repetir.

Los hombre armados al parecer protegían a algún noble ya que su voz entonada y a la vez demasiado fina para ser la de alguien con hombría se pudo escuchar, mas los guardias duraron poco, las saetas oscuras atravesaban el aire, clavándose impunemente en los cuerpos de aquellos individuos, si pudiera sonreír la abominación ahora lo estaría haciendo, la oscuridad y el árbol le daban buen camuflaje mientras desde las sombras varios hombres aparecían, un inferior con actitud altanera comenzó a hablar, conocía al noble, mas lo importante fue lo que dijo este ultimo … llamo al inferior …Duncan, por fin se encontraba con la presa y el tan afamado Duncan que le había traído tantas complicaciones, mas prefirió guardar silencio, en esos momentos no estaba en posición de luchar y menos de enfrentarse a tantos, quizás fue una sabia decisión ya que segundos después el sonido de pasos sobre la hierba fueron notorios, cuatro sombras surgieron de la oscuridad tres encapuchados y una inferior Drow, su piel oscura y sus orejas eran demasiado notorias para ocultarlas, mas Duncan no estaba solo tras de él otras sombras surgieron como llamadas por su maestro, cuatro individuos encapuchados, la abominación ahora dudaba si tendría una oportunidad en esos momentos, sin su magia y sin la única arma que empuñaría contra aquellos inferiores, era cierto … tenía sus cuchillas, aquellas con las cuales abría los cuerpos para sus disecciones y vivisecciones, pero no empuñaría tan delicados instrumentos de arte y ciencia contra unos míseros inferiores.

Las palabras fueron intercambiadas y con ellos una batalla, las ballestas disparaban en la oscuridad, intentando dar contra sus objetivos mientras a la vez intentaban evitar los disparos enemigos, la batalla cambio a las sombras de los arboles, donde solo el metal reluciente era signo de una presencia, un encapuchado dio un corte en el aire, mas este solamente era contra una sombra, las cuerdas se tensaban cuando el virote era preparado, la respiración jadeante era un sonido común entre la hierba, acaso era el enemigo o el compañero, las sombras danzaban en un sinfín de movimientos, golpes de puño estocadas al vientre, gemidos y gritos, la única finalidad era asesinar al contrario, mas entre la oscuridad no había distinción, la sangre fue la primera en bañar el reluciente metal, un grito sofocado por una mano que sin remordimientos atravesaba la carne para surgir al otro lado del cuerpo, mas era un amigo o un enemigo … quien sabe, solo se sabía que ahora quedaban seis entre las sombras, los virotes fueron disparados, uno de ellos impacto en medio de los ojos de un encapuchado acabando con su existencia silenciosamente, no hubo tiempo de gritar, mas aquella ballesta tembló y cayó al suelo cuando el pecho del asesino fue apuñalado, el fio metal corto la carne mientras el asesino palidecía, su vista se oscurecía y con un último aliento dejaba de vivir.

Quedaban cuatro, pero quienes eran … compañeros quizás … o tal vez enemigos, el chocar de las armas fue intenso, el metal dejaba salir chispas con cada golpe, un movimiento mal, un ataque equivocado o quizás la hierba húmeda fue suficiente para que las últimas muertes, no fue honorable no … fue estúpido, ambas espadas se incrustaron en sus estómagos y a pesar del dolor las enterraban aun mas, como queriéndose llevar al contrario con el mayor dolor posible, dos cuerpos cayeron a la hierba húmeda, dos cuerpos que no soltaban las espadas de sus frías manos, los dos últimos salieron de las sombras, quedaba uno contra uno … los demás habían caído, la abominación se apoyo contra el árbol, viendo de reojo que sucedería … mas había algo que deseaba … su daga, no estaba demasiado lejos, pero si salía de ese lugar de seguro terminaría muerto …. Debía de esperar, tan solo unos instantes más… para que su magia volviera a estar en sus manos como era dictado.





Patetico  Invitado no eres mas que un inferior ... una alimaña que deberia de pisar con mi pie


I Eat Your Brain Muajaja




Llevo varios cadaveres a mis espaldas: Rue, Elena, Aleria, Jack Cross, Erik, Fayt Reeden, Malblung Anwarünya, Lairë Tinúviel, Naerys, Björki Gotriksson, Sheoldred, Silence, Ferenec, Iosif, Tuxy, Light Yagami, Vanegan, Jarko, Hans Stoker ... quizas el proximo seas tu Invitado
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Re: Explorar y salir echando leches

Mensaje por Eva Nicodemeus el Jue Oct 06, 2011 12:47 am

Como teníamos previsto de un primer momento caminamos por el camino de tierra que señalaba el mapa y que nos conducía directos al lugar de la emboscada. Aunque caminábamos a prisa bajo el manto de estrellas a mi aquello me parecía más un agradable paseo que una verdadera carrera por alcanzar a los bandidos, el enmascarado que había resultado herido en el ataque contra el elfo no parecía muy recuperado de sus lesiones, andaba bastante deprisa considerando su estado, pero para mí aquello era un absoluta perdida de tiempo. Me frustraba aquella situación, deseaba dejarle atrás o deshacerme de él, pero en mi situación actual o mejor dicho en la situación que me encontraría si los bandidos eran pocos amistosos y me tocaba enfrentarme a ellos, necesitaría un poco de ayuda.

Escuche su respiración y olí ese aroma repugnante a cloaca que desprendía su cuerpo, nada interesante, solo obstáculo más en el camino. El hombre se mostró ante nosotros con una arrogancia casi estúpida. ¿Que nos quitásemos de su camino? Jaja, parecía que era un imbécil de de remate, aunque resulto ser una piedra más del camino no muy difícil de apartar. Mi querido compañero, aunque herido, se enfrento al apestoso rufián sin vacilación, el hombre tenía ventaja sobre él, que no se encontraba en plenas facultades, pero no parecía un diestro espadachín por lo que el resultado no fue una gran sorpresa.

Mi compañero tuvo una inteligente idea, bordear el camino resultaría más útil que continuar caminando a la vista de cualquiera, pero me molestaba que hubiese sido él quien había tenido la idea.

-Claro, si nos enfrentásemos de nuevo a alguien de frente no creo que en tu estado aguantases mucho-La malicia con la pronunciaba cada una de mis palabras debía de hacer hervir la sangre de B, y eso me encantaba.

Caminamos bajo el resguardo de la maleza, escondiéndonos en las sombras sin desviarnos del camino, no dejaba de mirar en busca de cualquier signo de que habíamos llegado a nuestro destino pero tampoco podía evitar mirar de vez en cuando hacía el cielo, deseando alcanzar a ver a través de una de aquellas frondosas ramas las diminutas luces blancas que reinaban sobre mí. Aún en un situación como aquella no dejaba de dejar vagar mi ensoñación, aquel rinconcito de mi cabeza que aun conservaba algo de paz.

El apacible silencio de la noche había sito turbado por el escándalo de una batalla, o eso suponía, solo una pelea podría ocasionar tal alboroto a esas horas. Se podía escuchar voces, algo que zumbaba en el aire y el pequeño crujir de su impacto, el rechinar del metal contra el metal, parecía que por fin habría algo de acción para mí. Apresuramos el paso para llegar cuanto antes hasta allí, en esta ocasión me adelante mientras sacaba mis sais listos por si se requería su uso y me escondí en un matorral mientras observaba lo que parecía la pelea que estábamos esperando, mi compañero sin rostro termino por alcanzarme.

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Eva Nicodemeus

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Re: Explorar y salir echando leches

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