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Cuentos de Noreth
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Explorar y salir echando leches

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Re: Explorar y salir echando leches

Mensaje por Kefka Palazzo el Jue Oct 06, 2011 8:49 am

Los proyectiles surcaron los aires sin encontrar objetivo diferente al del suelo rocoso y la madera de la carroza del supuesto noble. Los hombres de Valsherezza desenvainaron sus espadas mientras que los hombres que acompañaban a Duncan Lorentz hacían lo mismo. Los aceros chocaron entre sí anunciando una batalla más a las afueras de la ciudad negra. Una batalla más, en ofrenda a las lunas de Noreth y al cielo costero de Thonomer.

Los combatientes peleaban utilizando cualquier clase de elementos a la mano. Piedras, tierra, maderos, mercancías. Todo lo que pudiese ser lanzado valía como arma. Entre más trampa y más trucos baratos utilizaran más cercanos a la victoria. Uno a uno, los guerreros terminarían matándose mutuamente, pues era bien sabido que un bandido no caía solo en estas peligrosas calles. Un asesino a sueldo y un bribón de poca monta sabría bien donde y como herir mortalmente a su enemigo si éste a su vez le hubiese herido también. Solamente Zyrxog sería testigo de la cruenta batalla que librarían estos temerarios hombres de armas. Solo él, desde las sombras de la maleza que le rodeaba, sería capaz de describir la carnicería insana que tendría lugar en aquel bosque oscuro.

Pero la verdadera pelea tomaba lugar a unos metros del carro de madera. Duncan había desviado hábilmente el ataque de la elfa oscura, la cual había efectuado un salto con la intención de cortar de un tajo la cabeza de su rival. El movimiento de Duncan fue tan veloz como el de la elfa - ¿Porque siempre que cruzamos los caminos terminamos peleando a muerte mujer? - Preguntaba el humano mientras mantenía una postura de duelo y una amplia sonrisa llena de confianza. La elfa oscura se movía como una serpiente al asecho. Sus sensuales ropas y su embriagante aroma era algo que pocos mortales podían resistir, pero parecía que sus encantos solo eran superados por su peligrosidad y su siniestra mirada - Rie todo lo que quieras Duncan, al final seré yo la que baile sobre tus entrañas - La mujer embistió nuevamente al hombre del sable. Esta vez su velocidad fue claramente superior al del humano, el cual titubeó y a duras penas logró desviar un mortal ataque dirigido a su cuello. El movimiento de la elfa oscura simuló perfectamente el movimiento de un rayo, pero fallando su ataque en el último momento gracias a la habilidad de su oponente - Sigues conservando el estilo - Dijo la mujer admitiendo la habilidad de Duncan justo en el momento en que su oponente desaparecía en la nada - ¡Ilusión! - Grito la elfa al tiempo en que elevaba su espada envenenada por detrás de su espada y bloqueaba por completo el ataque de su adversario. Había engañado sus agudizados ojos, algo digno de mención en un simple humano. Aunque, quizá no era tan simple después de todo. Una hermosa batalla a la luz de las lunas de Noreth.

No muy lejos de ahí, entre los árboles cercanos a la diestra del carro, los mercenarios B y Eva había logrado escuchar el fragor de la batalla y ahora se escondían entre las sombras de la maleza tratando de espiar a los que ahí peleaban. Trataban de encontrar algún indicio de su objetivo o algún rastro que pudiesen seguir para terminar esta búsqueda tan molesta. Lograron ver solo a dos personas combatiendo sobre el camino. Una de ellas era la mujer que anteriormente había abandonado aquella taberna de la ciudad y que había propiciado el encuentro entre los provisionales aliados. La elfa Valsherezza peleaba de forma tan brutal como elegante. Ciertamente ponía en alto la fama de los elfos oscuros en cuanto a sus artes de combate.

El último alarido de la batalla que se llevaba a cabo en el interior del bosque se había dejado escuchar. Todos los secuaces de ambos líderes habían acabado muertos ante las espadas de aliados y enemigos por igual, en aquella carnicería sin sentido. El silencio reinó la zona del conflicto. Desde las sombras, Zyrxog había recuperado su arma al igual que su energía mágica, mientras que en el lado opuesto del camino, B y Eva miraban con atención el conflicto esperando escuchar el nombre del hombre que peleaba tan ferozmente con la elfa oscura. Nombre que no tuvieron que esperar demasiado para conocer - Peleas bien Duncan... Tan bien como esperaría de una bestia como tú - Las palabras de la mujer fueron recibidas por Duncan con una amable reverencia - Tu tampoco lo haces tan mal, para ser una mujer - Una pequeña sonrisa se marcó en el rostro del hombre - Sé lo que deseas de mí, pero lamento decepcionarte querida Valsherezza. No tengo el cetro conmigo, y ciertamente no tengo ninguna intención de entregarlo sin obtener nada a cambio - Las palabras de Duncan modificaban el gesto de la elfa la cual ahora se mostraba claramente molesta y enrabiada - ¡El Aliento del Dragón es mío por derecho! ¡Ese estúpido noble lo robó de mis aposentos! - La ira de la mujer se estaba saliendo de control - Admito que entrar en su guarida fue imposible ¡Pero tu lograste lo que yo no pude conseguir! ¡Tú! ¡Un estúpido perro sarnoso del mar! - Entonces se volvió claro para los espectadores de las sombras. El orgullo de esta mujer había sido duramente dañado. Y no había nada más terrible en el inframundo donde habitan los elfos oscuros que perder su orgullo o que un morador de la superficie lo mancille. Sobre todo, un hombre.

Haciendo uso de un siniestro poder, Valsherezza paralizó los movimientos de su oponente dejándolo completamente inmóvil y desprotegido de la espada ennegrecida de la elfa. Valsherezza se acercaba lentamente a su presa con una sed de sangre poco habitual - Morirás Duncan Lorentz. No te necesito vivo para dar con tu escondite, se bien se ocultaría un perro sarnoso como tú - Duncan sabía que era su fin. Su mirada lo delataba - Morirás... y yo recuperaré mi orgullo y mis posesiones...

Spoiler:


Rápido :lol:

*Todos son testigos del diálogo de ambos peleadores
*Zyr, ya tienes tus poderes y tu arma
*B, ya estas mejor pero no te esfuerces demasiado al menos por un turno más o las heridas se volverán a abrir.
*Eva, el ambiente huele raro. Un aroma a lobo. Por lo que te recomiendo abrir bien los ojos.
*De no intervenir, Valsherezza matará a Duncan.
*Pueden hacer lo que deseen. Escoger un bando, ayudando a Duncan o colaborando con Valsherezza. Otra opción es esperar a que la mujer termine lo que esta haciendo.
*Sean coherentes y sean fieles sus convicciones. Si uno quiere matara Duncan y otro lo quiere salvar es obvio que esto termine en una pelea entre ustedes. De ser así sería precioso muejeje :lol:
*Cualquier situación de combate será controlado por mí. Así que NO pueden herir ni matar a ningún NPC sin mi autorización, pero si pueden iniciar un combate.
*Próximo mastereo: Lunes 10 [Ausentarse en este turno será mortal. NO LO HAGAN :lol: .. no hay excusas, si no postean antes de la media noche del lunes morirán muejejeje :lol:]
*Quizá hay una u otra cosa que no he dicho sobre el lugar en el que están jejeje... cuidado :lol:

Bye :*



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Kefka Palazzo

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Re: Explorar y salir echando leches

Mensaje por B el Sáb Oct 08, 2011 5:50 pm

A medida que se acercaban, el sonido de los aceros impactando y los gritos eran mayores. Efectivamente, se estaba librando una pelea en el bosque. El mapa del elfo tenía razón, el asalto había sido a esa hora y ellos habían llegado a destiempo. Con la esperanza de que aún no fuese demasiado tarde, los dos aliados comenzaron a observar la escena, ocultos gracias a la negrura del ambiente y las secas ramas de un matorral, situados a una distancia prudente. Había llegado el momento de la verdad, todo un día repleto de agitaciones y giros de guión que estaba a punto de finalizar.

Lo único que pudieron contemplar fue a un hombre con una gabardina azul y a la elfa oscura, ya citada en varias ocasiones, que peleaban entre sí con ímpetu, próximos a un carro de madera. Ambos combatientes eran tremendamente habilidosos. Cuando uno efectuaba un mortífero golpe, el otro lo esquivaba con un sensible movimiento y viceversa. Además, la conversación que a ratos surgía entre ellos señalaba que ya se conocían con anterioridad. La identidad de la mujer ya la suponía, pues seguramente se tratara de Valsherezza, nombre que les había indicado el elfo. Pero el hombre, era un completo desconocido ¿Sería Duncan? ¿Habría llegado la elfa oscura hasta su propósito? La duda fue prontamente aclarada cuando las palabras “Duncan Lorenz” fueron pronunciadas por la elfa.

La complacencia inundó la mente del enmascarado. Por fin estaba delante de Duncan y, aunque de momento no sabía nada acerca del cautivador artefacto extraño, pocas personas le separaban a él de su nueva víctima. Seguidamente, los dos enérgicos luchadores mencionaron un centro llamado Aliento de Dragón. No lo había oído en su vida, pero tenía buena pinta. Algo le decía al herido enmascarado que ese cetro debía de tener algún tipo de propiedad mágica. La conversación de ambos duelistas daba cada vez más y más pistas acerca de los misterios que se habían originado en torno a la oscuridad de la Ciudad Negra. El siguiente en ser revelado, o más bien comprobado, fue la revelación de que la elfa, que definitivamente era Valsherezza, intentaba recuperar lo que era suyo, el artefacto extraño o también conocido ahora como cetro, tal y como el elfo les había anunciado. Todo empezaba a tener sentido. Según B había entendido, cierto noble había robado un artefacto extraño, báculo de bronce, centro, o más técnicamente conocido como Aliento de Dragón a una elfa oscura llamada como Valsherezza. Esta elfa había tenido un romance con un famoso pirata conocido como Duncan Lorenz, el cual consiguió (al contrario que Valsherezza) colarse en la guarida del noble y recuperar el cetro. Ahora, la elfa entablaba combate con su antiguo amante para poder recuperar su orgullo y el artefacto que desde un principio le pertenecía.

Como consecuencia de una enigmática habilidad, el duelo llegó a su fin con la parálisis del cuerpo de Duncan, que yacía con desesperación a la espera de su muerte. Por derecho, la ejecución le pertenecía a ella y los ideales de B no podían hacer frente al sabor de la venganza personal (y más aun tratándose de una mujer), pero el enmascarado tenía que intentar que las cosas terminasen de otro modo, pudiendo así beneficiar incluso en mayor medida a todos, menos a Duncan.

Voy a actuar –susurró el tortuador, entre los matorrales, a su vacilona compañera. –Sígueme si quieres, pero recuerda, tenemos un pacto. Rómpelo si quieres, pero avísame, nada de apuñalamientos por detrás –el enmascarado no confiaba nada en la mujer, y aunque sabía que esas palabras no cambiarían en exceso su conducta, tampoco estaba de más decírselas.

Poniéndose en pie, B salió de su temporal escondite –Devuelve lo que no es tuyo, Duncan –se acercó a los combatientes con paso tranquilo mientras suavemente desenvainaba su katana –Soy tu amigo, Valsherezza. No lo hagas. No hay necesidad de matarle, aún. Tenemos todo el tiempo del mundo. Le torturaré para interrogarle y que nos diga dónde está el cetro. –esperar confianza repentina de una elfa oscura no era el plan más normal e inocuo de todo Noreth, pero cosas peores había hecho el enmascarado. Estaba a un par de metros de distancia de Duncan y la elfa, una distancia a su parecer poco peligrosa. Como señal de paz, dejó la katana en el suelo, a pesar de que la idea de tener que volver a cogerla rápidamente no se separaría de su cabeza –Confía en mí, no dejes que la ausencia de mi rostro te dé una sensación equivocada– B intentando convencer a una asquerosa elfa oscura, y además siendo verdad, extraño.

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Re: Explorar y salir echando leches

Mensaje por Zyrxog el Lun Oct 10, 2011 5:43 am

Las cosas precisamente no habían salido como la aberración había esperado, pero de la misma forma las piezas se estaban montando en ese lugar, quizás había sido una jugada útil y rápida pero ahora tenía en sus manos la daga de cristal que el había acompañado en esa aventura, una aventura que ahora había tenido un costo más grande para la abominación, una herida en su costado por la daga de un inferior y la herida en su espada por el virote de un cazador, por suerte aquellos momentos habían sido suficiente como para que la aberración pudiera descansar, descansar y recuperar su magia, ahora esta fluía por sus venas esperando ser usada y era muy probable que aquello sucediera muy pronto, el sonido del metal chocando era muy bello, tanto como una carnicería sin sentido, la hembra parecía tan versada en la espada como lo era el inferior, pero las cosas cambiaron de un minuto a otro, la conversación tomo un rumbo que la mujer parecía arder en ascuas, extendiendo su mano y utilizando un poder desconocido para la aberración, mas esto era complicado, por un lado podía dejar que asesinara a Duncan y simplemente lograr obtener su cabeza para cobrar la recompensa … pero aquello no tendría el mismo sabor que hacerlo el mismo.

La abominación estaba por salir de las sombras para detener a la mujer con un conjuro de dolor, pero desde las sombras algo surgió, una sombra enmascarada, rápidamente la abominación se oculto tras el mismo árbol que le había dado protección esperando que ambos inferiores hablaran, claro que las palabras del enmascarado complicaban los planes de la criatura, ahora era un hecho … debía de salvar a Duncan si deseaba eliminarlo … aunque también obtener aquello llamado el “cetro del dragón” parecía atrayente, al final para que tantas vidas ínfimas se perdieran debía de significar algo o por lo menos valer algo en poder, durante unos instantes medito, quizás debía de ser más cauteloso, su magia había vuelto y era hora de que actuara, de reojo vio la carreta y como a los lados de esta aun permanecían los cadáveres intactos de aquellos hombres, si tuviera labios la aberración hubiera sonreído, sus tentáculos se movieron mientras permanecía al amparo de la oscuridad, nada sucedió en esos instantes pero el sonido del metal moviéndose fue más que notorio, frente a todos dos cuerpos se levantaron, dos cuerpos aun con las saetas atravesando sus cuellos, con las armaduras manchadas de sangre y sujetando las espadas, la elfa retrocedió un paso mientras ambos cuerpos se posicionaban entre Duncan y la Drow, quizás el más sorprendido no era Valsherezza que mascullaba palabras intangibles de ira y furia, si no Duncan que aun paralizado veía a dos hombres completamente muertos y eso lo sabía porque el había sido el responsable de su muerte, caminar frente a él para protegerlo, los zombis se posicionaron en posición de defensa, con sus espadas listas para proteger lo que su amo deseara, la abominación entre las sombras parecía un titiritero cuando se escucho su voz entre la oscuridad y penumbra, una voz que no era fácil de reconocer donde se encontraba por los arboles y el eco que se producía en ese lugar.

-Es una pena inferiores… pero lamentablemente no pueden tocar la vida del humano… no tengo nada en su contra patéticos seres, pero preferiría marcharme sin necesidad de perder tiempo y recursos en criaturas como ustedes –


Los cadáveres gemían entre dolor y agonía mientras que de sus bocas brotaba baba y sangre de sus heridas, estos no se movían en lo absoluto, listos y preparados para defender a Duncan si era necesario, de reojo vio que el enmascarado tenía su espada en el suelo y el indefenso seria fácil atacarlo, pero en ese lugar anda era fácil, Valsherezza aun tenía su espada, pero los zombis estaban protegidos por sus armaduras, y aun sin cabeza podrían lugar unos instantes más, en silencio la abominación salió de el refugio de la oscuridad la luna estaba en lo alto mientras que sus pasos lo llevaron cerca de Duncan, quizás esa visión no era la más tranquilizadora tanto para Duncan como para cualquiera, aquella amplia frente, los tentáculos que se retorcían en su rostro, las manchas de sangre en todo su cuerpo y el aroma a cadáver que emanaba de su propio ser, no dejaba dudas de sus tratos con la muerte … pero hasta que puntos los tendría, la abominación miro a la elfa oscura, a la vez que esperaba cualquier movimiento de el enmascarado.

-Lo siento… pero debemos de retirarnos… Duncan y yo tenemos un negocio que tratar esperaría por su bien que los inferiores no se inmiscuyeran en ellos… claro si aprecian su vida-




Patetico  Invitado no eres mas que un inferior ... una alimaña que deberia de pisar con mi pie


I Eat Your Brain Muajaja




Llevo varios cadaveres a mis espaldas: Rue, Elena, Aleria, Jack Cross, Erik, Fayt Reeden, Malblung Anwarünya, Lairë Tinúviel, Naerys, Björki Gotriksson, Sheoldred, Silence, Ferenec, Iosif, Tuxy, Light Yagami, Vanegan, Jarko, Hans Stoker ... quizas el proximo seas tu Invitado
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Re: Explorar y salir echando leches

Mensaje por Eva Nicodemeus el Mar Oct 11, 2011 12:25 am

En ocasiones aquello que mas anhelas encontrar puede darte un grata sorpresa, en mi caso la sorpresa fue muy gratificante, desde mi escondite pude presenciar toda la pelea, pero yo solo miraba a la elfa, bajo la luz de la luna su oscura piel parecía aun mas bella, sus movimientos se me antojaban la mas bella de las danzas y aun así tan mortal, pero era su mirada lo que mas me cautivaba, que una belleza y una elegancia tan pura pudiese contener un alma tan oscura. En ningún momento dude del resultado de la batalla, aunque el humano tenía una técnica impecable, la perseverancia y rapidez de la mujer le superaban.

La conversación en un principio me era irrelevante, ambos combatientes no paraban de soltar comentarios arrogantes al contrario, pero tampoco podía perderme nada por si resulta que decían algo de importancia. Mientras combatían había algo que no me dejaba de llamar la atención, había un extraño olor en el ambiente, era demasiado insignificante por el momento por lo que no sabía con certeza de que se trataba, pero podrían ser lobos o peor aún hijos de la luna, no podía descartar ninguna de las posibilidades.

En un principio había supuesto que el otro hombre era Duncan pero la elfa me lo confirmo, hablaban de objeto mágico, en concreto un cetro. Me parecía bastante razonable que la elfa lo quisiese recuperar si era suyo, si alguien me hubiese robado a mí hubiese removido cielo y tierra, no creo que para encontrar el objeto en particular si no más bien para cobrarme mi venganza. Cada vez me importaba menos el objetivo de mi empresa en un primer momento, ahora solo podía pensar en unirme a aquella elfa para acabar con la vida de Duncan, y si la cosa salía bien podría luego divertirme con ella. Aquella drow era una de las presas mas exquisitas que se me habían presentado en mucho tiempo, en un principio había sentido celos, celos por esa belleza que podría hacer sombra a la mia, pero ahora solo la deseaba, y en parte no era por su sangre, era por ella misma, era demasiado valiosa para matarla y mucho más para dejarla escapar.

Mi compañero enmascarado salio de nuestro escondrijo después de una breves palabras, y se puso de lado de la elfa aunque lo que dijo casi me hizo estallar en una carcajada, le había propuesto a la elfa paz con el bandido cuando ella sabía que toda su alma deseaba la muerte de este. Por otro lado apareció un cuarto participante, un ser que había pasado por alto y que era de todo menos humano, su apariencia era horrenda se asemejaba a un pulpo, pero andaba a dos patas y hablaba, y mas divertido aun, se refería al resto como inferiores, la situación cada vez se tornaba mas inusual.

Por mi parte decidí salir de mi escondrijo, ande despacio hasta la elfa sin dejar de mirarla fijamente, tampoco esperaba que ella me mirase a mí, simplemente aquella mirada suya me hipnotizaba. Pero tuve que apartar la vista de ella para clavarla en el bandido y en su compañero monstruoso.

-¡Madre mía! ¿Que tipo de bicho repugnante se supone que eres?-Le dije a Zyrxog sin podermelo callar, aunque tampoco le deje tiempo para responder porque yo ya estaba a otra cosa- Yo creo que Duncan debe morir y que nuestra bellísima elfa tendría que recuperar lo que es suyo- Mi sonrisa era un perfecto reflejo de mis emociones, alegría, excitación,etc.

Bueno todo ya estaba dicho por mi parte, saque de sus fundas los sais y los empuñe, esperando el primer ataque.
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Re: Explorar y salir echando leches

Mensaje por Kefka Palazzo el Mar Oct 11, 2011 8:33 am

Cual baile de salón, los participantes de tal carnicería se emparejaban para bailar una última canción. La música sería el sonido de los aceros al chocar y los gemidos de quienes sintieran el frío de su filo. Los bailarines serían aquellos que empuñaran sus preciados instrumentos de guerra para cegar las vidas de quienes se pusieran en su camino. Las luces serían los rayos lunares, plateados y brillantes, los cuales pintaban de tonos azulados los cuerpos de los convocados a la batalla. La pista sería la tierra manchada con un sin fin de sangre y perversión, los clásicos sacrificios que la ciudad negra reclama noche tras noche.

La intención de Valsherezza era clara, eliminar a Duncan. A ella no le interesaba nada más en aquel preciso momento. Incluso suponía que podría recuperar su artefacto ella misma, por lo que la información que le pudiese ofrecer el bandido sería inútil. Solo era cuestión de hundir su espada oscura en el pecho del humano y sacar su corazón, como ya lo había repasado en su mente tantas veces, por tanto tiempo.Sin embargo, su venganza tendría que esperar un momento más. Desde las sombras del bosque que los rodeaba el hombre enmascarado, conocido en el bajo mundo solo por "B", salió de su escondite para tratar de entablar una alianza con la elfa oscura. Se decía así mismo un amigo de ella. Deseaba que no terminara con la vida de Duncan aún, al menos no hasta saber el paradero del cetro que por ley es de la Drow. Para Valsherezza, un sin fin de disparates salieron de la boca de aquel humano ingenuo. No podía fingir su gesto de desconcierto... y enojo - Como te atreves a interrumpir a una Drow en su cacería personal ¡insignificante y apestoso macho! - La mujer volteo su cuerpo para mirar directamente al rostro cubierto del humano. Su mirada logró infundir el miedo sobre la mente del torturador. La presencia de la elfa oscura era demasiado par él, y ahora que la había ofendido de alguna manera tendría que recuperar la compostura y prepararse para lo peor. Sin embargo, las desafortunadas sorpresas no habían terminado.

Después de un crujir estrepitoso y un par de voces o gemidos guturales, dos de los guardias que resguardaban la carroza de madera se pusieron de pie empuñando sus armas y mostrando sus horrendas heridas mortales - ¡Que embrujo es este! - Gritó la mujer exigiendo una explicación. Explicación que se hizo presente desde las sombras cuando las intenciones del antropomorfo de los tentáculos se hicieron presentes. Zyrxog deseaba mantener con vida a Duncan, para eliminarle personalmente. No iba a permitir que otra persona se robara a su presa, así se tratara de una Drow o un caza recompensas. Pero Valsherezza identificó al antropomorfo rápidamente, cosa que tomó por sorpresa a Zyrxog - Esta presa es mía devorador de mentes. No deseo problemas con tu gente pero si no apartas tus engendros de mi presencia tendré que eliminarte junto a estos dos despojos de hombres - La voz de la mujer sonó enfurecida y estricta. El filo de su espada comenzaba a emitir una luz rojiza la cual se encendió de menos a más. La hoja emitía calor y parecía como si tal arma hubiese salido de una forja, pues estaba al rojo vivo. Zyrxog no sabía completamente a que se refería la Drow, pero supuso que aquella mujer había pensado que el antropomorfo estaba acompañado de un grupo mayor de los de su especie, o al menos que tuvieran alguna guarida cercana. Pero las presentaciones repentinas aún no concluían. Desde el mismo puesto de donde había surgido aquel humano, una mujer de extraña apariencia había hecho aparición. Eva hizo notar su sorpresa ante tal cefalópodo y se puso de parte de Valsherezza, a las espaldas de su pasado aliado.

El tenso ambiente solo aumentaba más y más aquella desgraciada noche. Un campo de batalla más dividido que las tierras áridas del desierto de Sülh Dunes se había congregado ahí. Por un lado, Zyrxog se mantenía entre Duncan y un muro de dos guardias a la espera de las órdenes de su amo los cuales cubrían el camino de Valsherezza, la cual permanecía leve mente inclinada a un lado, con la mirada fija en el devorador de mentes y el enmascarado. B trataba de poner su atención en la elfa, pero las intenciones de Eva le eran desconocidas. Parecía que estaba de parte de la elfa, y si la elfa estaba en contra de él, entonces significaba que su alianza con la mercenaria había llegado a su fin.

El silencio imperó durante largos segundos. Todos estaban a la expectativa de lo que hiciese el otro. Gotas de sudor y la tensión de las manos sobre las empuñaduras de las armas se alcanzaban a escuchar. Pero el silencio fue roto con una voz muy familiar - Ja ja ja - Comenzó a reír Duncan a las espaldas del antropomorfo - ¡Si matan a Valsherezza les entregaré aquello que tanto buscan sin objeciones! - El efecto paralizante comenzaba a perder su fuerza y lentamente el movimiento volvía al cuerpo del humano, quien comenzaba verse un tanto amenazante - ¡Maten a esa perra y obtengan aquello que aquel cretino payaso desea recuperar! - Valsherezza frunció el ceño. Estaba rodeada por cazadores de recompensas y sus opciones comenzaban a escasear. En un rápido movimiento de manos logró dar un giro sobre sí misma, a una velocidad que sorprendió a todos los presentes. El movimiento había sido casi imperceptible, pero a la vez mortal. El cuerpo de uno de los cadáveres levantados con necromancia cayó al suelo partido por la mitad, mostrando sus heridas completamente cercenadas. Mientras que el enmascarado sentía un calor muy familiar en su estómago. El fuego que tanto anhelaba recuperar parecía como si fuese emanado desde sus entrañas. Una herida provocada por el aura de fuego del arma de la elfa dejaría su huella en el estómago de B por un largo tiempo. El humano cayó al suelo cogiendo su espada y girando para alejarse cuanto pudiese del peligro. La elfa dirigió su mirada a Eva, quien no dejaba de verle con cierta simpatía - Ayúdenme moradores de las sombras, y serán recompensados - En un arrebato de furia, Valsherezza dio un potente salto buscando penetrar el pecho de Duncan. Había abandonado la cordura y ahora se movía impulsada por la ira y la venganza. Deseaba la sangre de aquel humano, y no descansaría hasta obtenerla.

El rostro y el cuerpo del bandido comenzaba a deformarse. Enormes colmillos y extremidades largas y peludas comenzaban a mostrarse en el cuerpo de aquel humano. La metamorfosis de los hijos de la luna. No había tiempo para dudas...

Spoiler:


Bueno. Esperaba que ustedes iniciaran el combate pero en vez de eso escogieron sus bandos sin lanzar la primera piedra. No está mal, pero ahora ya no tendrán opción...

B: fuiste herido no por el filo en sí, si no por el puro viento que cortó aquella espada. Es una herida inferior. Tienes permiso de atacar a quien desees.

Eva: Valsherezza te pidió ayuda. Siendo una mujer eres de mayor confianza para la drow que un asqueroso hombre. B está comprometiendo las cosas y a la vez Zyrxog amenaza la integridad de la elfa la cual embistió sin contemplaciones. Tienes libertad de atacar a quien desees.

Zyr: Puedes tratar de aprovecharte de la suposición de la elfa, la petición de ayuda también iba dirigida a ti. Sin embargo eso no evitará que efectúe su ataque. Estas en el camino pero tú no res su objetivo. Tienes libertad de atacar a quien desees.

Recuerden que el resultado de sus acciones dependen de mí. No pueden controlar a los NPCs ni suponer que harán o dirán algo que yo no diga.

Este será el último turno. Planeo continuar esta historia en una nueva partida para permitir a eva [si sobrevive] ausentarse si lo desea y para abrir uno o dos espacios más.

Se puede entender que este ha sido un preludio e inicio de una aventura... le seguirá el nudo de la historia, las verdaderas batallas y el desenlace real por su puesto.

Por cierto.. hay algo que no les mencioné en mi mastereo... es de suma importancia para ustedes, pero se me olvidó que era muejejeje :lol: ... espero MP con lo que piensen que me hizo falta mencionar... quizá eso les salve la vida :lol:

Piensen bien lo que hacen... "aveces la solución más sencilla es la mejor"

Un solo error de cálculo y pueden decir adiós.

Próximo y último mastereo: Domingo 16. No se ausenten eh.




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Re: Explorar y salir echando leches

Mensaje por Zyrxog el Jue Oct 13, 2011 6:55 am

Lo más despreciable de los inferiores era que no aceptaban lo que eran, simples alimañas que eran usadas para conveniencia de quien fuera más fuerte, los cadáveres estaban preparados para atacar a cualquiera que se acercara a Duncan y a su propio amo, al parecer las palabras de aquel enmascarado no habían hecho más que enfurecer a la Drow y una hembra de aquella especie no era fácil de contener, pero la abominación debía de considerar todos los puntos, como si fuera alguien conocido la forma en que se refirió a la bestia era curiosa “…con tu gente…” ¿acaso existían mas semejantes a aquella monstruosidad? ¿Acaso existían otros que aspiraban convertir aquel miserable mundo en mas que un pantano sin vida y nauseabundo? … si era así, había que eliminarlos, erradicar sus existencias del mundo… y la razón era muy simple… nadie más que Zyrxog cumpliría aquella primicia… aquel sueño y anhelo de que los huesos cubrieran el mundo y este se convirtiera en una tierra árida y desprovista de vida.

La hembra miro hacia otra que había surgido de las sombras, ¿otra enemiga acaso? ¿Acaso debía de eliminar también otro inferior para completar sus metas? De cualquier manera en esos momentos debía de enfocarse en mantener con vida a ese inferior … para después desollarlo con vida, la Drow empuño fuertemente su arma mientras como si fuera una simple danza uno de los cadáveres caía al suelo desmembrado, eso pintaba mal realmente … aun así el siguiente minuto fue más que obvio, se lanzo contra Duncan, como si fuera un titiritero sus tentáculos se movieron lentamente, como tensando los hilos de una enorme marioneta, una marioneta de carne y hueso, el cadáver se interpuso en el camino de la espada, no permitiría que Duncan fuera lastimado … no le dejaría ese gusto a nadie , ese placer era suyo solamente, el examinar u cuerpo hasta su ultimo órgano y gota de sangre, mas la abominación no había tomado en cuenta la risa de él inferior, ante sus ojos pudo ver como la luna influenciaba el cuerpo de Duncan, como su pecho se hinchaba como si fuera un enorme balón, como sus colmillos se alargaban y su rostro cambiaba, ahora comprendía que Duncan no era un simple humano, era uno de esos malditos perros sarnosos que aullaban a la luna cuando esta estaba llena.

La abominación no era idiota, en esos momentos no se aliaria con al Drow y meno se dejaría matar por aquel miserable perro, aquel cadáver le serviría de escudo por lo menos para que terminara su transformación, si era aliado o no habría que preocuparse después de ello, ahora estaba pendiente de los inferiores, el delgado brazo de la abominación se estiro hacia el bosque, de donde salieron dos saetas manchadas de sangre de la oscuridad, entre las sombras cuatro ojos sin vida miraban fijamente la situación, ahora que había perdido uno de sus cadáveres había que levantar mas, pero aquello lo dejaría sin oportunidad para utilizar otro conjuro, habría que moverse con conciencia, las dos saetas iban dirigidas hacia el enmascarado, mientras como si fueran maquinas los cadáveres cargaban sus ballestas con los virotes que arrancaban de sus cuerpos, que mejor que tener soldados con sus propias armas cuando hicieran falta.

-Patéticos inferiores … es mejor que se marchen si no quieren terminar muertos … aunque en realidad sus cadáveres serian de mucha utilidad … especialmente el de la hembra Drow-


La aberración tentaba al destino, sacando de su cinto su daga ante cualquier movimiento, no solo de aquellos inferiores si no también del propio Duncan que intentaba mantener con vida, quién sabe si como perro le reconocería, de cualquier forma en esos instantes eran la abominación y sus cadáveres contra los inferiores… Duncan simplemente atacaría con salvajismo… ¿o acaso podría mantener su conciencia cubierto de pelos? Quien sabría…. Solamente la luna que como testigo mudo vería aquel combate y derramamiento de sangre, fuera de la aberración o de los inferiores.




Patetico  Invitado no eres mas que un inferior ... una alimaña que deberia de pisar con mi pie


I Eat Your Brain Muajaja




Llevo varios cadaveres a mis espaldas: Rue, Elena, Aleria, Jack Cross, Erik, Fayt Reeden, Malblung Anwarünya, Lairë Tinúviel, Naerys, Björki Gotriksson, Sheoldred, Silence, Ferenec, Iosif, Tuxy, Light Yagami, Vanegan, Jarko, Hans Stoker ... quizas el proximo seas tu Invitado
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Re: Explorar y salir echando leches

Mensaje por B el Sáb Oct 15, 2011 3:54 pm

Vueltas de cabeza, investigaciones, rompecabezas…la mente de un ser apto de usar la lógica pasa mucho tiempo divagando entre estos elementos, buscando la senda más adecuada para salir ileso de una complicada situación. Sin embargo, en muchas ocasiones no es el raciocinio premeditado lo que verdaderamente decide el desenlace, si no unos segundos de puro instinto. En esos segundos no hay tiempo para la lógica o la inteligencia, el único capaz de salvarte el pellejo es el instinto, que decidirá el próximo movimiento sin pensar en las razones o consecuencias, sin pensar en si es lógico o no. Es instinto puro y salvaje.

Estratégicamente hablando, no estaba siendo un buen día. Una vez más, su paupérrimo plan de futuro se iba al garete tan rápido como la intimidante mirada de Valsherezza negaba cualquier posibilidad de alianza entre ella y el enmascarado. Con ofuscación y orgullo, su único argumento fue despotricar el género del torturador. Como buena elfa oscura, era una racista cuya reflexión carecía de sentido tangible, pero seguía marcando sus movimientos. B era un hombre, ¿pero qué importancia tenía el maldito género en ese momento? Valsherezza no veía más allá, matando a aquél hombre sería feliz, pero el enmascarado podía haberle aportado una mayor felicidad. Podía haber averiguado dónde estaba el cetro y haberle proporcionado un suculento trayecto de pánico y dolor que seguro habría disfrutado la elfa. Matar simplemente era aburrido para el enmascarado. La muerte es un privilegio que no todos se merecen y una venganza personal no puede constar únicamente de una muerte fugaz, pero la cabezota Valsherezza se negaba a apreciar aquello. Ya estaba perdida. Con el temor que le evocaban los ojos de la elfa, el enmascarado comprendía que, por desgracia, ahora eran enemigos.

Dos muertos con aparente vida se alzaron recibiendo las fuerzas del mismísimo infierno. La cosa empeoraba, ese conjuro solamente es capaz de hacerlo un nigromante y estos no suelen ser personas con una ética aceptable. De las sombras y los árboles una codiciosa figura salió, rozando las hojas. Era un antropomorfo de largos y sombríos tentáculos cuyo inmune rostro desprendía terror. Por sus palabras se supo que quería a Duncan para él mismo, así como que era también un racista. El adjetivo “inferior”, que el pulpo no dudó en utilizar, destacaba la existencia en su cabeza de un pensamiento que diferencia a las personas por ser mejores o peores segúnn su raza o apariencia y no por sus actos, algo totalmente contrario a la cuidadosa moral del enmascarado. Para B, los inferiores son aquellos cuyas vidas están destinadas a facilitar el sufrimiento a otras. Definitivamente, ese antropomórfico nigromante no era una buena pieza.

Para colmo, otra ficha más salió de su escondite para dar a conocer su próximo movimiento. La extraña y desagradecida mujer, que hasta ahora era aliada del enmascarado, hizo presencia para adjuntarse como aliada temporal de Valsherezza. ¿Realmente querría aliarse con ella o estaba mareando como había hecho con el enmascarado? Buena pregunta, pero ahora no tenía importancia. Lo destacable en ese preciso instante era que B estaba jodido, realmente jodido.

El entramado se hacía aún más complejo con la nueva aparición de Duncan, cuyo parálisis se había esfumado para dar lugar a la promesa de regalar el cetro a quién matara a la elfa. En adición, Valsherezza había decidido actuar para eliminar a uno de los cadáveres que le hacían de escudo al nigromante. Su corte ágil e imprevisible tajó el viento con tanta intensidad que llegó incluso hasta al enmascarado, que cayó de rodillas como esclavo del dolor. Aprovechando su posición, B agarró de nuevo su katana y retrocedió sin apenas ver qué hacía, pensando únicamente en distanciarse de la poderosa elfa oscura. El estómago le ardía con una traicionera sensación, como si hubiera pasado a convertirse en un órgano ígneo. El fuego que hace unos años era su mejor baza, que le había servido para ganarse miles de motes, ahora era también su ocasional enemigo. Tan triste como paradójico.

El entramado y andrajoso tablero no paraba de mover sus fichas, dividiéndose en facciones y complicando las cosas con cada cambio. B había intentado participar de alianzas para que cuando llegara un instante como el presente, tuviera ventaja. Pero el caprichoso tablero de la ciudad negra había movido sus fichas sin permiso del enmascarado. Así estaban las cosas: en una casilla, la improvisada pero potente alianza de Valsherezza y Eva, cuyo objetivo imperante era acabar de una vez por todas con la vida de Duncan y recuperar el cetro. Por otro lado, el tenebroso nigromante con cara de pulpo y su cadáver estaban preparados para luchar si hiciera falta para que Duncan solo fuera una víctima suya, algo bastante parecido a lo que pretendía hacer el enmascarado, en realidad. En la tercera casilla, Duncan, que era el origen de todas las disputas y que prometía nuevos aliados si le ayudaban, complicando todavía más la situación. En la cuarta y última casilla se situaba B. El torturador enmascarado era el más débil de todos por lo que habían podido demostrar sus rivales en los pocos momentos de batalla vistos hasta ahora. La elfa era muy diestra, y más con Eva a su lado. Duncan no se habría ganado una fama por nada y algo le decía al enmascarado que aún tenía sorpresas ¿dónde estaba la tripulación de tan afamado pirata? El nigromante era un mago y parecía poderoso. El enmascarado no podía rivalizar con seguridad contra ellos y menos contando con las heridas que se había hecho durante el día. Añoraba los tiempos en los que el fuego hablaba por él, quemando a quién fuera sin necesidad siquiera de desenvainar un arma.

Un problema aparecía y se colocaba tras otro, creando así un gran cúmulo de mierda formado por problemas. Ahora le tocaba a Duncan, cuyo cuerpo extrañamente comenzó a mutar, como si una bestia quisiera salir de su interior. Era un licántropo. Un escalofrió inundó el cuerpo del torturador. No sabía qué hacer. Aunque seguía tranquilo como siempre y debido a su carácter, también tenía…miedo. Una sensación que no acostumbraba a sentir. Ahora sin fuego era más débil y la muerte más probable. Era la primera vez que se encontraba en serios problemas sin tener a su lado el fuego o al maestro Fuuten. No temblaba, pero la probabilidad de convertirse en un cadáver, de dejar de imponer su justicia para que los inocentes vivieran en paz, de no vengar a Elexis o de no poder matar Knhel Minteror…era…terriblemente escalofriante.

A espaldas de B, el sonido de ramas resquebrajándose anunció nuevos problemas. Daba la sensación de que desconocidos estaban acudiendo a la zona con fugaces movimientos, sin pausa para el sigilo, con prisa. Terribles aullidos perturbaron el silencio del bosque, declarando que nuevos oponentes estaban a punto de hacer presencia. La tripulación licántropa de Duncan, con toda probabilidad. Si el enmascarado ayudaba a Duncan podía ganarse su favor…o no. En Malik-Thalish no había oportunidades para los confiados, sólo para las trampas. No había opciones, no había tiempo para pensar. El instinto gritaba: huye, huye por tu vida. Sin vacilar, el enmascarado comenzó a correr con ímpetu en dirección a la ciudad negra. Era muy rápido, se había pasado los últimos tres años entrenando sus piernas y su agilidad y no podían resultar en vano. Sus heridas no importaban, solamente huir de los licántropos, la elfa oscura, el nigromante, cualquier saeta que provenga de la oscuridad así como otras sorpresas. Era capaz, era capaz de huir corriendo con todas sus fuerzas y, si éstas no servían, adquiriría más del fuego, la justicia o no importa dónde cojones. ¿Cobardía? No, inteligencia. Si conseguía huir podría replantear sus movimientos y salirse con la suya, cosa que ahora mismo no conseguiría hacer. No era ningún noble guerrero, era un sangriento justiciero y a veces, simplemente, no queda más remedio que explorar y salir echando leches.

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Re: Explorar y salir echando leches

Mensaje por Eva Nicodemeus el Dom Oct 16, 2011 11:48 pm

Si me hubiesen hecho jurar hubiese dicho que la situación no podía empeorar, mentira, parecía que las cosas no habían hecho más que empezar. Los no muertos y la abominación eran el único obstáculo que tenía la drow para llegar hasta Duncan, yo estaba dispuesta a luchar para ayudarla pero empezaba a plantearme hasta que punto. El ambiente apestaba, todavía podía percibir el persistente hedor del lobo, pero también estaba el olor de la sangre, sangre de aquellos seres que habían sido despertados de su eterno sueño, resultaba despreciable. Parecía que no era la única que no soportaba a aquellas criaturas, tras apartar de su camino al enmascarado la drow se había lanzado a por una de las criaturas que partió por la mitad con su espada.

No sabía que hacer pero en cuanto la drow me solicitó mi ayuda se evaporaron todas mis dudas, no pensaba perder la vida en aquella batalla pero lucharía y si la cosa se ponía muy fea no tendría más remedio que marcharme, me asqueaba mi cobardía pero a la vez valoraba lo suficiente mi vida. La mujer se lanzó enloquecida para llegar hasta Duncan, yo me dispuse a seguirla pero lo que ocurrió me dejo petrificada, el cuerpo de Duncan empezó a transformarse mientras que el aroma de lobo hasta el momento latente creció a la vez que su cuerpo era absorbido por la forma de la criatura. No había conocido a muchos hijos de la luna pero por lo poco que había podido conocer de ellos no me gustaban, aquella parte de ellos que se perdía me repugnaba, eran seres tan vulnerables a ellos mismos, capaces de perderse por la fuerza de aquella maldición.

Fugazmente mire al antromorfo que al perder a una de sus marionetas había hecho llamar a más, las saetas salieron de bosque, hubiese esperado que fuesen en busca de la elfa pero se dirigieron al enmascarado que no se lo tuvo que pensar mucho para salir corriendo, ¿Cobarde o listo?, era una buena pregunta. Me quite la capucha de la cabeza para poder ver mejor y sin dejar de empuñar mis sais con fuerza decidí quien sería mi objetivo. Sabía que debía de ayudar a la elfa pero no dudaba que pudiese defenderse por si sola así que le dejaría al licantropo para ella, yo solo tenía que encargarme de que el pulpo y sus criaturas no se interpusiesen en su camino, aunque debía reconocer que no estaba muy segura de conseguirlo.

Saque una de las agujas de mi cinto y me encare con las criaturas que empezaban a despertar, mi teoría era que la abominación era quien las controlaba por lo que si le dejaba fuera de juego a él todo habría terminado. Podría intentar lanzarle un aguja y con suerte si se clavaba me daría unos pocos segundos para acercarme a él sin que pudiese defenderse pero su piel no parecía igual que la de los humanos podría no hundirse lo suficiente lo que me dejaba en una sola opción, intentar acercarme lo suficiente para clavársela de cerca y dejarle inmovilizado.
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Re: Explorar y salir echando leches

Mensaje por Kefka Palazzo el Lun Oct 17, 2011 8:08 am

Para ser una noche tan hermosa en las costas de Thonomer, la batalla que se llevaba a cabo a las afueras de Malik-Thalish era un escena que contrastaba directamente con el paisaje nocturno. La sangre, derramada por doquier sobre el terreno pedregoso, parecía estar teñida de colores azulados gracias a los rayos lunares. Los gritos de esfuerzo y tenacidad de los guerreros parecían más un réquiem de alaridos y rituales de la noche, para quienes no estuviesen presentes. Las intrigas y las traiciones seguían tomando lugar en aquella danza de espadas. Nadie confiaba en nadie y todos dependían de alguien más. Era tan irónico el destino que los había reunido a todos aquella noche. Y muchos se preguntaban si aquella sería su último día de vida, y si lo que perseguían en verdad valía la pena como para ponerla en riesgo por alguien que jamás habían conocido y el cual simplemente dejó su solicitud pegada en un mural en una taberna local. Tantas cosas solo por un pergamino pegado en una pared. Tantos males. Tantas muertes. Tanta avaricia. Tanto dolor. Tanta venganza. Tanto y nada. No había nada más que decir. La suerte estaba echada.

Valsherezza embistió potentemente a su objetivo. El humano, en plena transformación, Duncan Lorentz. Pero su camino se vio bloqueado por uno más de los cadáveres de aquel al que consideraba un gusano. Tal acción ya la tenía contemplada, lo cual fue claramente comprendido por Zyrxog al ver como había utilizado su mano libre para apoyarse sobre el hombro del torpe cadáver. La Drow no podía perder tiempo con tales bestias sin mente. Debía terminar con Duncan ahora que aún no estaba completamente transformado y su repentino aliado era un estorbo dispensable. A sus espaldas había quedado el guardia, el cual ahora encaraba a una decidida vampiresa. Eva tenía planeado acercarse lo suficiente al antropomorfo para asestar un golpe más preciso y librar el camino de su provisional aliada, pero no contaba con que ahora tenía de frente a un cadáver hambriento y con el único objetivo de matar a quien estuviese en su camino. Sin demorar su reacción, Eva empuñó sus armas y se comprometió a terminar la existencia del no muerto, pero justo a tiempo logró reaccionar ante la saeta que había sido disparada desde las sombras del bosque. Siluetas de no muertos se abalanzaban sin control sobre los presentes. Su mirada pasó a examinar al antropomorfo con cabeza de pulpo, tratando de encontrar un responsable a tal espectáculo. Y estaba en lo correcto, pues logró ver como Zyrxog caía de rodillas al suelo tratando de sujetar una daga de extraña apariencia. Estaba claramente debilitado aunque no tenía claro el porque. Posiblemente había sido herido, pero no podría adivinar que tal estado era causado por la cantidad de cadáveres que había levantado. Estaba débil, y no tenía esperanzas en aquella posición. El antropomorfo ya no era una amenaza, no así sus grotescas creaciones.

Sin embargo esto no pareció preocupar en lo más mínimo a la elfa oscura, la cual dirigió su movimiento directamente a la deforma entidad con tentáculos en vez de cara y haciendo uso de uno de sus talentos atravesó la distancia que le separaba de Duncan en un abrir y cerrar de ojos. Aquello había parecido como si la elfa se hubiese dividido en múltiples imágenes, pero solo se trato de su velocidad incrementada mágicamente. Magia avanzada. Valsherezza aún tenía varios trucos bajo la manga, y subestimarla sería un grave error para cualquiera de sus enemigos - ¡Hasta aquí haz llegado! - El grito de la elfa oscura retumbó en las almas de los presentes. Había llegado la hora final para el pirata. O al menos eso pensaban. Pero en lugar del alarido de dolor del licántropo o el sonido del acero ardiente de Valsherezza, no hubo ningún sonido en absoluto. Solo el crujir de las ramas cercanas y el de los huesos de los cadáveres que recién habían logrado adentrarse en el camino.

Jajajajaja - Una riza macabra y rasposa provino del interior del recién transformado humano. Riza que alarmo al antropomorfo que estaba a escasos metros de él y a Eva, la cual había quedado paralizada por completo, ante las presencias que se habían aglomerado en aquel lugar - ¿Que vas a hacer ahora Valsherezza? jajajaja ... Mi gente te rodea y te supera en número - Una verdad que se hizo evidente para todos al ver como aparecían más de una docena de licántropos desde la maleza y las copas de los árboles - No puedes matarme mujer, tu acero oscuro no me puede matar como ya ambos lo sabemos - Duncan mostró con cierto orgullo una gran cicatriz en su costado, posiblemente causado por un pasado enfrentamiento con la Drow - Y mis hombres no dudarán en hacerte pedazos si les doy la orden - El rostro de la elfa mostraba preocupación. Pero era un vil engaño. En un movimiento rápido propio de ella, desenvainó un cuchillo secretamente guardado a la altura de su cintura. Era pequeño y muy puntiagudo. Emanaba cierta magia. Era su as bajo la manga y con lo que siempre había pretendido utilizar a la hora de su enfrentamiento final con el lobo. Solo debía estar lo suficientemente cerca, y ahora lo estaba. Sin duda en sus ojos, la elfa apuñaló al hombre lobo en la yugular, dejando el cuchillo ensartado y haciendo que Duncan chillara como lo haría un perro herido y dejara ir un zarpazo que hirió gravemente a la elfa en el abdomen, empujándola hacia atrás. El cuchillo fue extraído de la herida rápidamente por el mismo Duncan, quien no podía dar cabida a tal ofensa, y a tal dolor que ahora sentía sobre su cuerpo. Duncan cayó al suelo, como si se tratase de un bulto sin valor. Un aullido generalizado irrumpió en la zona. Los licanos entraron en el campo de batalla con el único objetivo de auxiliar a su líder. Pero una nube de oscuridad mágica inundó en las sombras absolutas la zona, imposibilitando la visión de cualquiera dentro del área de efecto, a excepción de Eva, la cual tomó por el hombro a la elfa y se adentro en la seguridad del bosque. Valsherezza estaba mal herida, pero aún era necesaria para Eva. Sabía que la necesitaría, y muerta no le serviría de nada. Duncan estaba muerto y eso era todo lo que contaba. Ambas escaparon impunemente y con la victoria en sus manos.

Los lobos deambulaban por el lugar. No era un sitio especialmente seguro para el antropomorfo debilitado, pero al menos podía moverse lo suficiente como para llegar hasta el cadáver de Duncan. No tenía mucho tiempo, y ahora que estaba muerto, solo quedaba encontrar algo en sus pertenencias que fuese de ayuda o brindara alguna información. Para su buena fortuna logró encontrar un par de pergaminos. Uno era una carta y el otro parecía alguna especie de receta culinaria. No podría decirlo con certeza dentro de aquella oscuridad. Pero algo no estaba bien. Duncan no estaba muerto aún. Su experiencia como nigromante le decía que aquella bestia aún vivía. Pero debía abandonar la zona antes de que sus compañeros sarnosos se encargaran de finalizar con su oscura y mal habida vida.

El antropomorfo giró sobre sí mismo y se adentro en la maleza cercana, quedando cerca de uno de los cadáveres mutilados por el primero de sus creaciones y aprovechó sus entrañas y su propio olor a descomposición para esconder su presencia del olfato de los lobos. Pero una vez disipada la nube de oscuridad, aquellos no tenían nada más en mente que el llevar a su moribundo líder a su escondite secreto, donde seguramente le curarían y regresaría por una bien merecida venganza contra todos los que ahí habían mancillado y humillado su orgullo.

Solo el rastro de un cruento combate quedó en aquel sendero tranquilo. Nadie sabría que había pasado aquella noche de luna llena. La sangre volvía a decorar las calles de la ciudad negra, pero no toda la sangre se derrama sin sentido en esta ciudad, hay rara ocasiones en que la sangre dice más de lo que las acciones pueden llegar a transmitir.

~°~°~°~°~°~°~°~°~°~°~°~°~°~°~

Hey tú - Una voz extraña y burlona llamó la atención del enmascarado, quien había logrado salir de aquel sendero lleno de locura y muerte - Dime muchacho ... - El sujeto parecía ser un payaso demasiado llamativo. Un gesto perturbador enmarcado por una gran y satisfactoria sonrisa le decoraba el rostro, lo cual hizo recobrar la compostura al humano. Ya no se podía confiar en nadie - ...¿Duncan y Valsherezza pelearon esta noche, si? - El hombre del disfraz sabía lo que el humano de la máscara había conseguido a través del sufrimiento y el miedo. No dijo palabra alguna, simplemente asintió con la cabeza. No sería sensato crear una disputa más cuando había salvado la vida apenas unos cuantos minutos - Muejejeje, entonces mi plan va a la perfección - Una risa psicópata fue emitida por aquel arlequín - Bien hecho niño, es dificil conseguir informantes capaces de sobrevivir una noche entera en esta ciudad muejejeje - Entonces le había quedado claro. Aquel hombre estrafalario era el responsable de la nota que le había incitado a tomar esta búsqueda. Pero de quien se trataba y que intenciones finales tendría eran preguntas que ahora abrumaban al desconcertado humano - Ya ya, no es necesario que digas nada. Tu ayuda será bien recompensada. Soy Kefka Palazzo ¿Quizá hallas escuchado de mí? soy muy famoso por estos lugares muejejeje. Sígueme y discutiremos tu recompensa y tu próxima misión ¿No creerás que esto ha finalizado, o si? ... Aún me debes un báculo, y sin él no hay paga - Kefka extendió un pergamino con una palabra inscrita en sangre: Karnifex - La fiesta esta por comenzar chiquillo....


Spoiler:

Bien, de esta forma doy por terminada esta partida.

Me pareció que hicieron un buen trabajo dentro de sus limitantes con respecto a la información que les daba y a los detalles secretos que no les daba o que algunos cuantos recibían por MP [aún muchas cosas se pasaron por alto pero todo tendrá consecuencias en la siguiente parte muejeje :lol: ]

Zyr, te haz quedado con una carta personal firmada con una "K" dirigida a Duncan y con una especie de recetario. Cosas que podrás conocer más a fondo si decides participar en la segunda parte de esta aventura.

Eva, haz llevado a Valsherezza hasta una cabaña abandonada dentro del mismo bosque. La elfa esta completamente agotada por el uso constante de la magia y la gran herida en su abdomen. Si la mataste o no, no lo sabremos a menos que decidas participar en la segunda parte de la historia. Pero de no hacerlo, ella podría ser una poderosa aliada.

B, saliste echando leches como un cobarde tras explorar... como tenía contemplado que alguno de ustedes lo haría muejejeje :lol: [de ahí el nombre] .. Te encontraste conmigo por lo que deberías de estar agradecido :lol: ... De continuar en la segunda parte obtendrás detalles para tu siguiente misión, una que requerirá toda tu habilidad como infiltrador. Además, te he dado una invitación para ingresar oficialmente a mi Organización "Karnifex", solo es cuestión de que me digas si aceptas o no vía MP y lo hacemos oficial.

Bueno, es todo por ahora. Ya lo había comentado, pero mi motivo principal para haber concluido aquí la historia es porque necesitamos más jugadores esta vez, la siguiente misión será de riesgo máximo muejejeje :lol: y tengo contemplado que al menos 3 personajes mueran o sean eliminados por otros jugadores [esto porque ahora serán 4 bandos: El grupo de Kefka, el de Valsherezza, el de Duncan y el de Zyrxog [si es ke decide continuar]] .. será una partida con muertes y muchas tripas aseguradas. Pero sobre todo, con muchas más intrigas y recompensas importantes.

Atentos a las partidas en juego. Tendrán reservados sus lugares y esperaré confirmación de participación.
[La partida la tengo planeada para después de finalizar la partida especial de halloween que organizaré :lol: .. así que tienen tiempo para pensarlo]



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