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Memorias Perdidas (+18)

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Re: Memorias Perdidas (+18)

Mensaje por Ivar Egilson el Jue Sep 08, 2011 10:40 pm

8º Día 1º Mes 4º Año


Lo que escribiré hoy, empieza con anoche... ayer no escribí nada, pues, estuve bastante ocupado en la noche, ya veréis por qué...
Todo empezó ayer por la mañana, cuando Matteus y yo repasamos las plantas mágicas, y volvimos a hablar de la mandrágora. Tengo ya catorce años, y estoy bastante solo, como relaté hace varios meses, Melinda se tuvo que ir con su familia en un viaje, y nos vimos obligados a separarnos, desde entonces, llevo solo, no he tenido otra novia propiamente dicho, pero algún que otro día sí que he tenido un buen rato...

Sin embargo, siempre con mujeres, y esperaba poder tener algún momento con un hombre, probar... La curiosidad me mataba, y... Entonces surgió aquella planta... Sus propiedades... Era un somnífero sorprendentemente eficaz, no había remedio para el, más que esperar a que el tiempo pasase para despertar... En ese momento, mi cabeza ideó un plan... ¡Eso era! Al fin podría probar lo que siempre había deseado...
Ya desde los doce, sentía una cierta atracción hacia Matteus... la cual se fue reafirmando con los años... Ya no era solo por que fuese un hombre, si no porque era el...

Y se me presentó la oportunidad... ¡Tenía una mandragora! Recordé la planta que había guardado desde pequeño, y aún no había usado, y decidí usarla...
En la tarde, que desde la partida de Melinda, tenía libre, empecé a preparar en secreto un somnífero de mandrágora, el cual serviría en la copa a Matteus...
Un plan simple pero eficaz... dormiría a Matteus, y aprovecharía ese momento de sueño, para ver de una vez que era lo que escondía bajo su túnica, y probarlo al fin... Solo de pensarlo mi falo se levantaba endurecido... El solo imaginar el suyo en mi boca, duro cual roca, pero cálido cual llama...

Y el momento llegó. Coloqué el somnífero en la copa de su cena en un descuido, y se lo bebió, todo parecía ir sobre ruedas... Al terminar de comer, pareció notarse cansado, y yo, fingiendo también estarlo, le acompañé hasta la habitación donde ambos dormíamos, y nos acostamos... Pero... Con una diferencia... Yo fingí dormirme, mientras que al poco, escuché su respiración algo fuerte, sin llegar a ser un sonoro ronquido... Mi plan había funcionado...
Esperé un momento, lleno de emoción, y me incorporé... Allí estaba el, tumbado, cubierto por una manta...

Me mordí el labio inferior, acercándome a su cama, sin tener demasiado cuidado, pero sin provocar un estruendo, sabía que no despertaría, pero tampoco era cuestión de tirar las cosas por todos lados... Hasta el amanecer, sus ojos permanecerían cerrados.
Levanté sus sábanas, mostrando su cuerpo, tapado con su típica túnica, y me senté a un lado, acariciando sus piernas...

No me lo podía creer... tener su cuerpo... tan cerca... a mi merced... parecía un sueño el estar tan cerca de conseguir dos aspiraciones de una... El probar a un hombre al fin... el hacerlo de verdad, y no en sueños o mientras me masturbaba... Y el que fuese el... el poder saborear al fin aquel miembro entre mis labios, el recorrer su largura con la lengua, y jugar con su punta...
Acaricié el mio un poco, que parecía prepararse para la acción, que parecía querer salir de mis pantalones, de mi túnica, para contemplar el cuerpo de mi maestro... Pero no, por el momento no le sacaría a él...

Mi intención era tener el suyo en mi boca, y no al revés, después, ya me recrearía en entretener al mío propio rememorando ese momento...


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Re: Memorias Perdidas (+18)

Mensaje por Ivar Egilson el Jue Sep 08, 2011 11:52 pm

Suspiré excitado y a la vez, emocionado, y me senté en la cama, pero, en vez de con las piernas saliendo por el borde, como estaba antes, sentado sobre mis propias piernas, sobre la cama, y a los pies del mago.
Abrí un poco sus piernas, aumentando la separación entre ellas, y empecé a subir su túnica con cuidado, descubriendo así los pantalones marrones que escondía bajo la túnica del mismo color.
Me mordí el labio inferior, pasando mi mano por su entrepierna, y bajé sus pantalones, para mostrar sus calzoncillos anchos de tela de rayas blancas y verde claras.

Allí, con los pantalones quitados para mayor comodidad mía, podían verse ya sus piernas desnudas. Un gran bulto bajo la tela que dejaba notar que ocultaba una buena herramienta allí abajo. Acerqué mi cabeza mientras palpaba aquello por encima de los calzones e inspiré profundamente, cerca de la prenda, notando el olor que despedían y que solo conseguía excitarme más.
Pero no tardé demasiado en separarme, no me conformaría con un simple olor, quería también su sabor.

Suspiré de nuevo, armándome de valor, pues era la primera vez que haría algo así y estaba emocionado. Finalmente agarré el borde de sus calzones y estiré de ellos con cuidado, desvelando finalmente su falo. Lo miré lascivamente, pues era bastante grande. Estaba claro que lo sería más que el mío, pero, aun así, el tamaño era considerable, y parecía llamarme, pedirme a gritos que lo introdujese en mi boca.
Pero decidí hacerle... y hacerme, pues... ¿A quien engaño? Y decidí agarrarlo con mis manos, jugueteando con el un poco antes de acercar mis labios y besar la punta.

Bajé un poco la piel, descubriendo aquel trozo rosado y carnoso, y le di una lamida... Aun recuerdo aquel sabor... Empecé a lamer un poco la base del pene, aquel lugar donde se une con los testículos, y tras un poco de jugar con su piel, decidí introducirmelo en la boca. Aquello fue fantástico... aunque no como pensaba, dado que estaba blando, y no endurecido como había deseado en un principio, pero no me importó y continué lamiéndolo, en esta ocasión, con el en la boca.

Sacándomelo y metiéndomelo... bajando su piel y usando mi lengua para acariciar aquella punta carnosa, descubierta de piel e indefensa ante mi y mis besos, los cuales recorrían todo el falo del hombre, y también sus testículos.
Aunque alguna vez que otra, también descendía un poco más llegando a aquella zona que hay entre estos, y el ano.
Su miembro era cubierto por mi saliva, que a la siguiente pasada de mi lengua sobre el, me permitiría saborearla junto a su piel... Me recreaba en la punta, donde me llamaba más la atención actuar, acariciándola con mi lengua, sobre todo en aquella abertura por la que se expulsa el semen.

No se cuanto tiempo pasé deleitándome con el sabor de su falo... Pero fue bastante... Y sin embargo, acabé cansándome... No físicamente, pues podría haber seguido mucho más, si no por que no me gustaba... Era fantástico, si, pero no era como lo había imaginado, por más que lamía, Matteus estaba dormido, y su miembro no se levantaba endurecido, quitandole así la pasión y, sobretodo, el final que tanto deseaba tener en mi boca, aquella explosión de su ser en mi boca. El sentir sus fluidos inundándome, el sentir su sabor en mi lengua... Un acto del que se me privaba... Había conseguido tenerla en mi... Había conseguido al fin probar a un hombre... Pero no estaba satisfecho, no había terminado, y eso no me gustó... No pararía hasta saber si aquello me gustaba, si verdaderamente me gustaba sentir el falo de un hombre en mi ser, o si solo se trataba de curiosidad, de saber que se sentía al tener uno endurecido, uno grande en mi boca, que depositase su ser en mí... Eso... Eso quería, y aun no lo conseguía...

Volví a subirle los calzones, dando unos golpecitos, como una palmada en el hombro, pero a su miembro de nuevo oculto en su ropa interior. Y le tapé de nuevo con sus pantalones, bajé la túnica, y lo volví a tapar con la sábana, dejándolo tal y como se había acostado, antes de volver a mi cama y taparme para dormir y descansar el resto de la noche.


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Re: Memorias Perdidas (+18)

Mensaje por Ivar Egilson el Sáb Sep 24, 2011 11:03 pm

9º Día 1º Mes 4º Año

Noté algo que me tocaba el hombro, algo que me despertó. Abrí los ojos, sin saber que era, pero me mantuve quieto, sin girarme, sin atreverme a mirar que o quien había sido, pero el toque insistió de nuevo, y yo me giré al fin por pura curiosidad, para saber que sucedía.
Al voltearme, descubrí quien había sido el artífice de la llamada, no era si no, el propio Matteus, pero en posición y vestimenta mucho más diferente a la que había imaginado que me podría llamar. De pie, ante mi, desprovisto de sus ropas.

Me quedé mirándole impresionado, deteniendo mi mirada en una parte muy especial de su cuerpo, su entrepierna, donde asomaba sin pudor alguno su miembro erecto, mucho mayor que cuando lo vi antes, lógicamente. Casi podía ver como subía y bajaba ritmicamente por culpa de los potentes latidos de su corazón concentrados en aquella zona tan especial. Y la cabeza, aquella punta de carne tan deliciosa, emergía de entre su piel como si me saludase. Boquiabierto, alcé la mirada hacia el rostro del mago, que me sonreía de medio lado, antes de dar un paso hacia mi, y rozar mis labios con la punta de su miembro. Sin pensármelo dos veces, antes de que cambiase de opinión el mago, abrí del todo mi boca, introduciéndole en mis fauces, y lamiéndolo una vez dentro.

Un suspiro de placer del mago se hizo presente, el aun de pie, y yo tumbado de lado en la cama, hasta que su diestra agarró delicadamente mi cabeza, empujandola hacia su ingle e introduciendo más su falo erecto en mi boca, hasta casi no poder más, debido a que no cabía en mi boca.
Aquella deliciosa carne. quería probar más. Con cuidado, me aparté de el, y me quité la camisa, para sentarme después en la cama, en la cual, el maestro se subió, quedando aun de pie, pero aproximándose a mi, quedando mi rostro a la altura de su entrepierna, la cual empecé a lamer apoyado en la pared.
Primero, empecé a pasar mi lengua por debajo de su falo, para dar un largo repaso por toda su extensión, y finalmente bajar a sus testículos. Primero besé uno, para después envolverlo con mi lengua, empapandolo de mi saliva y finalmente introducirlo en mi boca, para repetir el proceso con el siguiente. Y finalmente, dar pequeños mordiscos, cubriendo mis dientes con los labios para no hacerle daño, en su escroto, deleitándome en sus delicados órganos y en la unión entre estos y el pene.

Los suspiros de placer de Matteus eran música para mis oídos, y posiblemente, los míos de satisfacción, al haber probado al fin aquel duro falo. Tras aquellos juegos iniciales, me metí el miembro entero en la boca, primero, retirando un poco la piel para mostrar más la punta, y jugar con la punta de mi lengua, y la punta de su falo, de igual manera que había hecho anteriormente en la cama, pero esta vez, el estando despierto, y su pene más duro que nunca...
El hombre agarró mi cara por los carrillos, y empezó a balancear su cadera, de forma que yo me quedé quieto, apretando mis labios y notando como su falo entraba y salía de mi boca, que cada vez producía más saliva, que cubría aquel órgano de gran tamaño.

Tras un poco de movimiento, girando mi cabeza, liberé el miembro del agarre de mis labios, besando alrededor del musculo, donde crecía aquel pelo, que se extendía hacia abajo, poblando la base de su miembro y sus testículos, con más separación entre ellos en la ultima zona. Fui bajando mis besos y lamidas por un lado, siempre rodeando la zona que unía su duro falo con la ingle, y bajando un poco más al llegar abajo, volviendo a sus testículos.
Pero ese no era mi destino, tras jugar un poco con ellos, fui a la parte posterior, aquella zona que está entre los órganos antes mencionados y el ano, quedando entre los dos muslos, y allí empecé a acariciar mis dedos, que iban deslizándose hacia sus nalgas, mientras las manos del maestro se dedicaban a acariciar su miembro para producirse más placer mientras yo chupaba allí debajo, deslizándome cada vez más hacia su parte posterior, allí donde acababa la columna y comenzaban las piernas.

Que delicioso momento, pero eso solo acababa de empezar, y yo empezaba a cansarme de estar tan pasivo.


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Re: Memorias Perdidas (+18)

Mensaje por Ivar Egilson el Sáb Sep 24, 2011 11:41 pm

Sentía mi miembro latir bajo mis pantalones, con una fuerza como nunca antes, deseoso de salir, tanto, que aquella prenda parecía un muro de acero que me torturaba. Finalmente, abandoné aquella zona, para llevar mis manos a mi prenda de ropa, y retirarla con velocidad, dejándome solo con el calzón ancho, similar al que había llevado Matteus, pero más pequeño y de diferente color, en el cual había una gran protuberancia que formaba mi pene erecto intentando emerger de mis ropas para que lo acariciase, y no tardó en ser liberado, quedando ambos desnudos, y dedicándome antes que nada ea calmar a mi miembro, repasándolo con unas caricias, en principio lentas, para calmarlo, lanzando un suspiro de alivio mezclado con uno de placer, y luego más violentas y rápidas. para abandonar mi mi miembro y volver al de Matteus, dejándolo palpitando entre mis piernas, como si me intentase llamar para que prosiguiese.

Pero entonces, Matteus decidió ayudar a mi falo, y me tomó del rostro mientras se tumbaba, dándome un profundo beso en los labios, haciendo que le transfiriese mi saliva con sabor a sus propias partes. El beso duró poco, y al momento, se dio la vuelta, quedando ante mi rostro, su falo erecto, y ante el suyo, el mío, sin temor ni turbación, ambos agarramos el miembro de otro, y nos lo metimos en la boca.
No pude evitar un gemido de placer, aun con su falo dentro de mi boca, al sentir su húmeda boca rondando mi miembro, acariciándolo con su lengua.
Nuestras cabezas empezaron a moverse ritmicamente, acariciando con nuestros labios la piel del miembro, y con la lengua la punta carnosa, sacándonos gemidos continuamente.

Transcurrieron así varios minutos, en los que nosotros solos, dos hombres, sin necesidad de una mujer, nos dimos placer mutuamente, pero eso solo era un inicio, el clímax de placer lo alcanzaríamos más tarde, cuando Matteus, decidido, se alejó de mi palpitante falo, sacándose también el suyo de mi boca, aunque yo no quería parar, deseoso de continuar lamiendo el miembro. Me puso resto en la cama, cogiéndome de los pies y con un solo movimiento de brazos, quedando boca arriba. Separó sus brazos, que al tenerme cogido, me abrió las piernas, dejando expuesta la misma zona que yo había lamido antes de quitarme los pantalones. Y empezó a probarla el. Sentí escalofríos de placer al notar el cosquilleo de su lengua en aquel puente entre mis testículos y mi ano, y su lengua se iba acercando cada vez más al ano, donde finalmente llegó, y empezó a acariciar y lamer, como si intentase entrar en mi con su boca.

Pero no, lo que hizo tras unos segundos así, fue abrirme más las piernas, y acercar su cadera a la mía, desde mi posición no podía verle bien, pero si notarlo, y sentí la punta de su calo descender por el hueco entre mis nalgas, parándose en la abertura anal, donde empezó a hacer fuerza, entrando lentamente con aquel extremo carnoso en mí. Inevitablemente, mi gemido de placer fue mayor que nunca, al notar como la cabeza entraba en el interior, y era el resto lo que empezaba a introducirse.
Metteus me agarró de las caderas, para tener un mayor punto de apoyo, y empezó a estirar de mi, a la vez que el se echaba hacia delante, introduciéndose más y más en mi, pero con lentitud y cuidado, de forma que sentía como su miembro entraba, como me acariciaba por dentro. Sin más remedio, me relajé, no sin rodear antes el cuerpo de mi maestro con las piernas, para mantenerle unido a mi, y llevé mis manos a mi falo para acariciarlo, mientas el comenzaba a entrar y salir de mí, cada vez más rápido.

Parecía un baile, que acelera su ritmo, entraba y salía, haciendo que mi respiración, como la suya, y nuestros corazones, latiesen más rápido por la excitación y el ejercicio, que nuestra respiración y gemidos pasasen a ser jadeos, hasta que todo acabó... Sentí como se desbordaba en mi interior, lanzando el hombre un poderoso gemido final, a la vez que yo lanzaba el mío, y de la punta de mi pene, como tantas otras veces, salía impulsado el semen hacia arriba, pero esta vez parecía más abundante y con mayor potencia.


Y me desperté, mi corazón latía como nunca antes, y me encontraba mojado, muy mojado. Suspiré dejándome caer de nuevo en la cama, todo había sido un sueño... Ay... Ojala hubiese sido real... Pero... Debería conformarme con la mano... Pero entonces me decidí, no, ese día, ya que no había conseguido hacer nada en la noche anterior con Matteus, y lo único obtenido había sido el mejor sueño húmedo de mi vida, pues conseguiría... "Vaciarme" con alguien. Una mujer lo más seguro, era con quien más fácil me era empezar a hablar, para finalmente acabar haciéndolo. Pero era algo.
Bajé finalmente abajo, donde mi maestro me esperaba como siempre, ajeno a todo lo que había sucedido en la noche anterior, tanto mientras solo el dormía, como mientras lo hacía yo, comiendo su bocadillo de salchichas. Cogí el mio, y miré alternativamente a uno y a otro, lanzando un suspiro al final, mientras una frase aparecía en mi cabeza... "Quien fuese estas salchichas..."


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Re: Memorias Perdidas (+18)

Mensaje por Ivar Egilson el Dom Sep 25, 2011 12:22 am

Tras terminar de desayunar, me levanté a ayudar a Matteus con la biblioteca, ayudando a la gente que ya empezaba a mirar por la tienda, buscando a una chica joven y de una edad similar a la mía, para poder descargarme un poco con ella. Tras unas horas la encontré, revisando la sección de recetas de cocina, una chica bastante joven de cabellos plateados, parecía una semielfa, pero bueno, no tengo preferencia sobre ninguna raza en concreto... Su cuerpo estaba muy bien estructurado, y sus caderas bien definidas eran muy tentadoras. Así como su bello rostro y su busto de mediano tamaño.
Me apoyé un poco en el estante, y me quedé mirándola con una sonrisa.

-¿Puedo ayudaros en algo?-Dije con cortesía, algo ante lo que la chica apartó la mirada de su libro, contemplando su rostro y sonriéndome de medio lado, colocando una mecha de su cabello tras la oreja.

-Oh... Ehm... ¿Trabajas aquí?

-Si, soy el ayudante de Matteus, si necesitas algo, solo dímelo ¿Buscas recetas?

La conversación se extendió varios minutos, gracias a mi buen físico y cuerpo atractivo, que no es por pecar de narcisismo, pero comprobado está que parece ser que les resulto atractivo a la mayoría de las mujeres. Y finalmente, enlazando temas, y minuto tras minuto, al cabo de una hora, nos encaminábamos al almacén, abriéndole la puerta, y entrando ambos con una sonrisa.
Una vez dentro, eché el pestillo de la puerta, quedando al fin a solas y asegurados.
Ella se puso al final, y se bajó uno de los tirantes de su ropa con picarda, mostrándome así parte de su pecho. Me mordí el labio inferior, mirándola, y me encaminé hacia ella rápidamente, sin poder evitar dar un ligero gruñido por la excitación.

Me despojé de mi camisa con velocidad, dejándola tirada, y cayendo sobre una escoba para quedar así colgada. Y la ayudé a retirarse su vestido, de forma que la ropa interior era lo único que la cubría. Con delicadeza, la tumbé en el suelo, y empecé a recorrer su cuerpo con besos, mientras mis manos buscaban quitarle el sostén que portaba, y con ayuda de la propia chica, conseguí retirar, viendo aquellos preciosos pechos, que empecé a besar y cuyos pezones lamí, haciendo que la chica suspirase por la excitación y el placer de mis labios sobre su piel.
Me quité el pantalón a toda prisa, notando como mi miembro empezaba a hacer fuerza para salir, y así poder liberarle de un poco de la tensión.
Tras un poco de juego de preparación, para entrar en calor y humedecerla, retiré sus bragas, y ella abrió las piernas, dejándome ver así su abertura.

Yo me levanté, y empujé mis calzones hacia abajo, de forma que estos se escurrieron por mis piernas hasta el suelo, donde los dejé abandonados, revelándole a la joven mi duro miembro, el cual miró lascivamente, mordiéndose el labio inferior, mostrándome así lo que seguramente pasaría por su cabeza al verlo.
Me arrodillé, y fui entrando poco a poco en ella, parecía ser algo fácil, por lo que no debía ser su primera vez, así pues, ella también debía de tener algo de práctica.
Como siempre, comenzando con cortos y lentos movimientos, que se iban alargando y cogiendo velocidad en aquella danza de pasión y calor en la que nuestros gemidos y jadeos se unían como las voces de un coro.

Entrando en ella, sintiendo como su humedad cubría mi falo, lubricandolo y haciendo que a cada pasada fuese mejor, hasta al final terminar ambos, abrazados en el suelo, con mi miembro aun dentro de ella, puesto que no me había dado tiempo, no había reaccionado a tiempo para sacarlo antes de liberar todo mi ser dentro de ella en aquel orgasmo. Por suerte, debido a que el cuarto de las escobas no era la primera vez que presenciaba un acto así, había dejado hacía mucho tiempo algún objeto que impediría que con algo de mala suerte pudiese dejar encinta a aquella semielfa... Mejor prevenir que curar.
Volvimos a ponernos nuestra ropa, y ambos salimos del armario, con una ligera sonrisa. Ella me sonrió y me dio un beso en la mejilla, marchándose del mercado, mientras yo me quedé mirando como salía, con una sonrisa en la cara...

No era Matteus... Pero no había estado naaaada mal...


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Re: Memorias Perdidas (+18)

Mensaje por Ivar Egilson el Dom Sep 25, 2011 1:07 am

27º Día 1º Mes 4º Año


Ya hace mucho que escribí el sueño que tuve con Matteus y como me descargué con una semielfa, pero, hoy debo contar algo que me ha pasado hoy, maravilloso... Recuerdo que hace ya mucho un tiempo escribí como intenté probar a un hombre por primera vez, con el hermano de Melinda... Un fatídico intento fallido, pero... No se puede fallar siempre como dice Matteus...
Desde hace varios meses tengo un amigo con el que salgo en las tardes a dar vueltas por el bosque y por la ciudad, es un humano vikhar llamado Nicolas. Bien no solemos hacer nada interesante, hablamos de muchas cosas, las típicas, supongo, de alguien de nuestra edad, pro hoy ha pasado algo interesante que debo de escribir.

Íbamos caminando por el bosque, cuando Nico me advirtió de que iba a orinar, y se adelantó un poco para hacerlo, yo también tenía ganas, y no vi problema en acercarme y ponerme junto a él para hacerlo. El me miró con una sonrisa, y me recordó al hermano de Melinda, pero intenté no recordarlo, y fui a lo mio, bajando un poco mis pantalones así como mi calzón para sacar mi pene y disponerme a realizar mis funciones corporales...
Sin embargo, Nico no era mago precisamente, en realidad, no teníamos mucho en común a parte de que ambos eramos vikhars. El era bastante grande, me sacaba más de una cabeza, y era bastante más ancho de hombros que yo. Además era musculoso y no demasiado inteligente. No digo que fuese estúpido, pues no lo era, pero no se dedicaba tanto a los libros como yo. Al igual que yo tampoco a los músculos como el.
Y como guerrero, o en proceso, que era, no llevaba ropas ligeras como yo, si no más bien algo más parecido a una armadura de cuero.

Se retiró a un lado la coquilla de cuero que protegía sus partes, y desatando los cordones de sus pantalones que hacían de cinturón, dejó al descubierto parte de un calzón ancho como el mío, pero de diferente diseño, y finalmente extrajo su miembro. Solo desvié un momento la mirada, curioso por saber como lo tenía, y no pude más... Era enorme, no solo era mayor al mio, si no bastante más que el de Matteus. Sorprendido, mientras orinaba, no pude dejar de mirar el miembro de Nico, que también estaba en lo suyo... No podía desviar la mirada de aquello... Mi mente rebosando de imágenes en las que gozaba con ese miembro.
Hasta que como era de esperar, dejó de mirar las copas de los árboles y me miró a mi, viendo como mis ojos estaban posados en su miembro.

Se sorprendió al verme mirando, y su primera reacción fue llamar mi atención, pero le contesté con un simple "¿Que?", y mi amigo se intentó cubrir. Algo que curiosamente le salió mal, manchándose sus manos de su propia orina, y sin ser capaz de cubrir su miembro completo. Sacudí mi cabeza y le tomé del brazo, pidiéndole perdón, pero que me había asombrado el enorme y apetitoso tamaño de su miembro, le pedí que me dejase probarlo y... Tras un segundo de pensárselo, retiró sus manos que tapaban su miembro, dejándolo de nuevo a la vista, y lo señaló con un "Adelante".
Me embargó la alegría, pero no perdí un momento. Me agaché ante mi amigo, al fin... Despiertos ambos... Lo tendría entre mis labios. Introduje su falo en mi boca, y empecé a lamerlo. El vikhar lanzó un suspiro al entrar en contacto con mi húmeda lengua, que empezaba a jugar con el miembro, que se endurecía a gran velocidad dentro de mi boca, obligándome a echar la cabeza hacia atrás para no atragantarme.

Solo un poco, probando el sabor de su pene, algo salado debido a que acababa de orinar, pero no tardó mucho en disiparse y ser cubierto por mi saliva. Lo saqué de mi boca, mirándolo un momento, estaba duro... Al fin podía probar a un hombre, estando de verdad despierto yo, y con su falo erecto... Al fin sabría que era sentirlo... Y eché hacia atrás la piel de su menbro, para así poder chupar la punta. La enorme mano del vikhar se posó en mi nuca, agarrándome de mis cabellos rojos, y apretándome con fuerza hacia su pene, intentando obligarme a que chupase más afondo, algo difícil dado que no me cabía del todo, pero poco a poco, venciendo a mis propias nauseas al principio cuando tocaba la úvula con su punta carnosa, comencé a darle mucho placer. Y, debo reconocer, yo también lo sentía.
Primero, era yo moviendo mi boca en su falo, después ambos, yo continuando lo de antes, pero añadiéndose el, con un rítmico movimiento de cadera, y finalmente solo el, tomando mi cabeza y usando sus caderas, para finalmente acabar...

Con un gemido de placer, mi amigo apretó sus manos, agarrando mis cabellos y estriando de mi, echando en mi boca todo su semen, al fin sentía lo que era aquello, sentir todo aquel fluido en mi boca, inundandolo todo con su sabor amargo, que curiosamente, aun así me resultaba delicioso. Lo tragué y le miré... Pero no, no podía quedar todo ahí...


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Re: Memorias Perdidas (+18)

Mensaje por Ivar Egilson el Dom Sep 25, 2011 5:04 pm

Le pregunté si sería capaz de aguantar dos veces seguidas, como todo un hombre que estaba hecho, confirmó asintiendo, y yo sonreí dando una lamida en su falo, antes de bajarle por completo sus pantalones, y después sus grandes calzones anchos, mostrando sus piernas algo peludas, al menos, más que las mías. Y también viendo el lugar donde se concentraba aquel pelo, rodeando su ingle y sus grandes testículos a los que se podría decir, que ya había sacado algo de jugo, pero que quería vaciar más.
Me levanté, bajando por completo los míos, y mis calzones, para al fin dejar por completo libre mi pene, que aun solo con la ropa interior, parecía estar recluido.

Y le di la espalda a Nico, apoyándome en el árbol, y colocándome en una posición que dejaba clara mis intenciones, ya sabía lo que era tenerlo en la boca, ahora quería saber como era tenerlo dentro de mí. Nico me miró algo sorprendido, pero no se mostró reacio, y avanzó hacia mi, deslizando su húmedo miembro por el hueco entre mis nalgas, como hacía días había hecho Matteus en mi sueño. Pero Nico se tomó más tiempo, haciendo el el agujero de mi ano se fuese ensanchando poco a poco, hasta que noté como la punta se su miembro penetraba en mi interior, sacándome un ligero gemido de placer...
Me agarré al tronco del árbol, y al poco, Nico me agarró de las caderas, sintiendo sus grandes y fuertes manos calentándome, mientras iba entrando con lentitud y algo de dificultad.

Tardó su tiempo, pero finalmente, sentí todo su enorme falo en el interior de mi ano, para salir y un poco, antes de embestirme con fuerza, haciéndome chocar contra la madera del árbol que sujetaba con todas mis fuerzas mientras me mordía el labio inferior por el placer y la excitación. Mi pene palpitaba con fuerzas, sentía como si me chillase, como si me pidiese a gritos que lo masturbase, y finalmente desistía a sus deseos. Agarrando mi miembro con fuerza y decisión empecé a acariciarlo, mientras Nico me acariciaba por dentro con su duro miembro viril. Muy muy diferente los sueños a la realidad, pero la realidad no tiene mucho que envidiar...
Tras un poco de practicar en esa posición, nos tumbamos, y lo me senté encima de mi enorme amigo, haciendo que fuese mi propio peso el que hiciese que su miembro se hundiese hasta lo más profundo de mi ser, haciendo que ese placer hiciese que el mio se endureciese más si cabía.
Moviéndome un poco sobre el miembro, sentía como estese paseaba por mi interior, llegando a una buena profundidad donde el placer que sentía era incomparable a nada anterior.

Dando pequeños saltitos sobre el primero mientras me masturbaba para maximizar el placer, y después, tumbandome sobre el y deslizándome, haciendo que su miembro me penetrase cuando iba hacia atrás, y que nuestras pieles fuesen las que masturbasen mi miembro a cada movimiento. Ambos disfrutamos y gozamos con aquello. Hasta volver a cambiar de posición, poniéndome a cuatro patas, mientras Nico me embestía como nunca antes, entre jadeos y gemidos que nos llevaron al momento de máximo placer, cuando el vikhar lanzó aquel máximo gemido de placer, vertiendo todo su liquido en mi interior, y yo sintiéndolo recorrerme por dentro. Aquello hizo que segundos después, yo también lanzase el mio, derramando una cantidad muy grande de semen sobre el suelo verde del bosque.

Le tumbé sobre el suelo del bosque, y me tumbé yo encima, sin sacársela de mi, pegando nuestros cuerpos desnudos. El hombre tardó unos segundos en reaccionar, y colocó su mano sobre mi espalda en un ligero abrazo. Sin duda, eso era lo mejor que habíamos hecho en nuestra vida.
Empezamos a hablar con forme íbamos recuperando el aliento... Eramos buenos, y habíamos disfrutado, nos preguntamos... ¿Como sería con más gente? Mezclando ambos sexos? Dando, mientras nos daban, lamiendo, mientras nos ocupábamos en penetrar y gozando mientras nos hacían lo mismo... Lo probaríamos, lo habíamos decidido...
Y ahora, escribiendo esto, no puedo hacer más que volver a masturbarme recordando ese momento de gozo...


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Re: Memorias Perdidas (+18)

Mensaje por Ivar Egilson el Dom Sep 25, 2011 5:42 pm

23º Día 6º Mes 6º Año


Han pasado seis años desde que llegé al mercado, y dos desde que tuve mi primera relación sexual con Nico, como ya he relatado en algunas veces, no ha sido la primera, probando nuevas cosas, nuevas posiciones. Pero hoy debo escribir una más... Pero esta vez, no con mi amigo... Mejor dicho, no solo con el, tras más de un año, al fin cumplimos lo que queríamos... Probarlo todo junto...

En el bosque, Nico y yo caminábamos bastante pegados hacia el lugar donde habíamos quedado, podíamos notar la excitación el uno del otro, no solo por el bulto de nuestros pantalones, del que debo mencionar, que con el paso de los años y mi maduración, el mio creció lógicamente, aunque sigue sin llegar al gran y apetitoso tamaño del de mi amigo. Al llegar, vimos a un humano, o al menos en apariencia, pues como me había dicho Nico, era un licántropo. Estaba esperándonos, pero no había señal de las otras dos... Si, íbamos a ser cinco. Dos mujeres, y tres hombres... Se pondría muy divertida la cosa, pero no estaban. Así pues, decidimos rápidamente empezar nosotros, y que se uniesen ellas después cuando llegasen.

El primero fue el licántropo, que se quitó la camisa, mostrándonos su atlético y bien modelado torso, al que secundé yo y Nico. Me adelanté, empezando a acariciar el muslo del hombre lobo, dirigiendo mi mano hacia su entrepierna, donde pude notar una llamativa dureza que pedía salir tanto como la mía. Nos despojamos ayudándonos mutuamente, de nuestros pantalones, quedando en ropa interior. Mi mano empezó a colarse entre los anchos calzones del chico, que se había presentado como Fauros. Y Nico se levantó, bajando sus calzones, pero sin llegar a sacárselos del todo, quedando colgando por sus pies, y se quedó de pie (Puesto que Fauros y yo estábamos sentados) colocándole al licántropo su falo en la cara, algo que el joven, de más o menos nuestra edad, no tardó en llevarse a la boca, algo que me dio algo de celos, el que se pusiese a chupar tamaño miembro. Sin embargo, no tardé mucho en bajar su prenda, revelando un pene de tamaño similar al mio, endurecido al máximo, o, al máximo que podía por el momento, y empezando a lamerlo sin piedad alguna.

Fauros agarraba el miembro de Nico, para recorrerlo con su lengua y sus labios, empapandolo de su saliva, mientras el enorme guerrero tomaba su cabeza, miando al cielo mientras le satisfacía con su lengua. Y yo, trabajaba con el de Fauros tan bien como podía. El mío también quería jugar, y como siempre, el bueno de Nico decidió complacer a mi juguetón falo, sentándose, sin conseguir librarse de la poderosa succión del licántropo, y metiéndose mi pene en su boca con rapidez y sin avisar, haciéndome soltar un gemido de placer, pero sin soltar el pene de Fauros, terriblemente delicioso.
Tras un poco de juego bucal, pasamos a algo más, y empecé a penetrar al licántropo. El boca arriba, y yo boca abajo, pegando casi nuestros pechos, y al momento, Nico poniéndose a mis espaldas e introduciendo su miembro en mi, para después agarrar el del hombre lobo, y comenzar a movernos, de forma que todos los miembros tenían su trabajo y su placer.

Yo gozaba bastante bien, sintiendo como Nico estaba en mi interior, a la vez que yo lo estaba en el de Faros, aunque echaba de menos poder tener algo en la boca. Algo que esperaba, se solucionase pronto. Las embestidas de Nico eran muy potentes, haciendo que yo también embistiese al licántropo, que gemía como nosotros, sintiéndonos los tres hombres juntos y muy unidos... Al menos físicamente.
Y entonces llegaron las dos mujeres, que se nos acercaron con una sonrisa, preguntándonos si podían unirse, ante la confirmación unánime, se presentaron mientras se desnudaban, enseñándonos sus bellos cuerpos. Una elfa y una humana, que todos habríamos aceptado tener sexo con ellas solas, pero, todos juntos era mucho mejor. La elfa Earwin y la humana Cirelle... Que precioso día...


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Re: Memorias Perdidas (+18)

Mensaje por Ivar Egilson el Dom Sep 25, 2011 6:07 pm

Fui el primero, cogiendo a la elfa que se había tumbado, e introduciendo mi falo en su interior, mientras ella lanzaba un pequeño jadeo por el placer. Nos pusimos de lado, y Fauros se puso a su espalda, abriendo sus nalgas y entrando poco a poco en ella con algo de dificultad. Seguido de el, la humana, se puso entre la elfa y yo, o más bien sus piernas, dejando su vagina a la altura de mi rostro, que empecé a lamer, jugando con mi lengua en su clítoris y recorriendo sus labios vaginales con ella. Pero sin esperar momento, Nico a mi espalda, internó su enorme falo en mi, sacándome un gemido, y continuando aquella orgía.

Mientras penetraba a Earwin, lamía la vagina de Cirelle, y Nico me penetraba, haciéndome quedar en una posición en la que disfrutaba muchísimo, además de sacarles también placer a los demás, mientras el licántropo entraba sin piedad alguna en la elfa, que recibía tanto por delante como por detrás. Continuamos en aquella posición un buen rato, hasta que Fauros terminó liberándose en el interior del ano de la elfa, que lanzó un gemido al notar como el semen del licántropo le invadía. El segundo fui yo, pocos segundos después, llenando a Earwin con mi ser, casi instantáneamente seguido de Nico, que acabó dejandomelo todo dentro...
Pero no podíamos acabar tan rápido, además de que estábamos demasiado excitados para acabar tan pronto, no sería divertido, por lo que cambiamos la posición.

Me coloque sobre la humana, introduciéndole mi falo allí donde antes había estado jugando con mi lengua, y después Nico se puso donde la humana había estado, introduciéndome su enorme falo en la boca. Fauros acarició mis caderas, y sin cuidado alguno, introdujo en mi dilatado ano su miembro viril, quedando en la posición que más deseaba, me penetraban por todas partes mientras hacía yo lo mismo. La elfa, se colocó como Nico, pero con la humana, de forma que esta empezó a lamer el la vagina de la elfa, como yo lo hacía con el pene de Nico.
Disfrutando de la pasión, del sexo que se volvía brutal, aquella orgía cálida, bajo los árboles del bosque calentado por el sol de verano.
La madera no habla, pero si lo hiciese, sería sorprendente todo lo que contaría... Pues sobre todo la de ese bosque, me había visto en muchas situaciones, siendo testigo de una cantidad increíble de relaciones sexuales que había mantenido, al igual que en el cuarto de las escobas.

Disfrutaba como nunca antes en aquella ventajosa posición, sentía ganas de terminar, pero me reprimía, intentando aguantar todo lo que pudiese en aquella situación, rodeado de los cuerpos de los demás, de su latido, de sus gemidos y constantes jadeos. Esta vez, el primero en acabar fue Nico, que llenó mi boca de aquel semen amargo y delicioso que en tantas ocasiones había probado. Recordándome que debería probar el del licántropo también. El cual, fue casi un minuto después, y, aunque el guerrero hubiese acabado echándomelo todo en la boca, no le dejé que se apartase, siguiendo devorando su falo tras tragarme su semen. El licántropo me llenó por el otro lado, con una buena cantidad de sus fluidos, para apenas segundos después, a causa del placer extremo, no pude aguantar más, llenando a Cirelle, con la mayor eyaculación que había tenido hasta el momento.

Pero ni tan solo eso pudo satisfacer nuestras ansias sexuales, sobre todo la mía, que aun quería probar el semen del lupino, dado que su miembro si había sido acariciado por mi delicada lengua, pero sus fluidos no le habían devuelto esa cariñosa y caliente caricia. Me separé, saliendo de la mujer, y me giré, dando un profundo beso al licántropo, con beso sabor amargo por los restos del semen de Nico, un sabor que fue disipado por la dulzura de sus labios y su lengua. De la que me separé al poco para empezar a chupar su miembro.


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Re: Memorias Perdidas (+18)

Mensaje por Ivar Egilson el Dom Sep 25, 2011 6:56 pm

La elfa, Earwin, se puso a mis pies, introduciendo mi falo en su boca, para comenzar a marturbarlo con sus propios labios. Y Nico empezó a penetrar su vagina, mientras la humana se colocaba en la cabeza de Fauros, para que este comenzase a lamer su vagina. Esa sería la ultima posición pero no por ello la más importante. Acabé por ser el primero, pues aun me recuperaba de la asombrosa posición anterior, echando todo mi ser en la boca de la elfa, que quedó encantada con el dulce sabor de mis fluidos. Que pronto fue secundado por la eyaculación de Nico en su vagina. Y finalmente, la del licántropo en mi boca, inundándome con su sabor salado, en contraste con el dulce de sus labios.

Ya me hallaba bastante agotado, tras tres seguidas, y empezaba a volverse algo doloroso, además de empezar a anochecer, aunque tanto el licántropo como Nico parecían tener más fuerzas. Yo decidí volver al mercado, aunque antes dejé que cada uno chupase un poco mi falo, antes de irme. Ellos se quedaron allí un poco más, si mal no recuerdo, cuando me iba estaban los dos hombres sentados, con las mujeres encima, moviéndose y dando pequeños saltos sobre ellos.
Y bueno, ahora, tras tanto seguido, me duele aun la entrepierna, pero mereció la pena, lo aseguro... Me masturbaría mientras rememoro la escena, pero me es imposible, se que solo sería doloroso, eso si, lo haré en el futuro. Aunque espero poder repetir la experiencia en más ocasiones futuras... Es fabuloso... No pensé que pudiese llegar a ser tan placentero.
Ahora entiendo por que el sueño que tuve de pequeño con los lobos...


"Y allí acabó el diario de Ivar, sin nada más escrito después. Lo que hay aquí puesto son solo páginas que narran días del joven muchacho. Pero si acaba aquí, es porque no escribió nada más... Al día siguiente, sucedió algo que torció todos sus planes... Fue el día en el que se transformó en una bestia..."

Extracto del Diario de Matteus


Ahora... Ahora lo entiendo todo. Desgraciadamente es demasiado tarde. Ivar se ha escapado... Escuché un estruendo en la parte de arriba, y al subir, ví un enorme agujero en la pared, además de las cadenas tiradas por el suelo, con uno de los cuernos aun agarrado a ella, partido y olvidado en la mitad de la habitación... Las enormes espadas que estaban clavadas al suelo profundamente ya no estaban, posiblemente, Ivar las arrancase y se las llevase al escaparse...

Al recogerlo todo, encontré el diario que le dí cuando era pequeño, y empecé a leerlo, al principio sonreí, rememorando aquellos buenos tiempos, pero con forme iban avanzando las páginas, iba viendo la mente perturbada del niño... Todo lo que hizo, o lo que escribió que hizo... Hay cosas bellas, pero... Algunas me dan miedo, no haberlo visto, no haberme percatado antes... Es algo horrible... No en si lo que hizo, es un hombre, o un adolescente, es normal que sintiese atracción por las jóvenes y el sexo, o incluso también por los hombres. Pero lo que me perturba, es leer lo que llegó a hacerme, lo que soñaba, y lo que hacía siendo aun un joven muchacho. Un niño...
Pero, investigando sus palabras, me percaté de algo... y entonces le encontré sentido a todo lo que había sucedido...

Corrí a buscar los restos de la mandrágora que mencionaba en el diario... La mandrágora surgida de su propio padre... Y lo vi... La caja donde había guardado la mandrágora, estaba en un fatal estado, una parte se había roto, e incluso en la madera de la cama estaba... Un hongo, surgido de la mandrágora...
Me alejé, y me senté en mi cama... Todo tenía sentido.
La mandrágora es conocida por sus propiedades afrodisíacas, no solo el potente somnífero que es. Al pudrirse un poco, liberaba esporas de aquel hongo, que salían cada vez que el chico se sentaba en la cama, respirandolas.
Eso fue como una droga que tomaba sin darse cuenta. Un hongo que según empecé a tratar, era alucinógeno, que mezclado con las cualidades de la mandrágora, produjo esos extraños sueños en el niño.

Pero con forme avanzaba el tiempo, y más se exponía, más afectaban al cerebro del niño. Y lo entendí todo... Aquella noche hace ya unos cien años, cuando en la cama me contó entre sus agonías lo que había sucedido... Dijo que había sido una voz, en esa misma habitación que le insistía en que bajase... Eran las alucinaciones, el nivel había llegado tan alto que llegó a escuchar voces, y eso fue lo que le condenó...
Pensar que todo eso pasó por una mandrágora en mal estado... Pensar que todo pasó por eso...

Pero hay algo que aun no entiendo, pero que lamentablemente yo nunca podré saber, solo el propio Ivar si tiene suerte en el mundo...
¿Como fue directo a la fuente de magia? ¿Como pudo saber que allí abajo había algo? Ni siquiera una alucinación puede revelarle esa información... Algo tuvo que pasar... Pero no creo poder descubrirlo. No perseguiré a Ivar, con suerte, alejado de aquí y con el tiempo, pueda recobrar su mentalidad, o al menos parte de ello, y entonces podré contarle lo que pasó, o el descubrirlo solo...

Tal vez... si tiene suerte... averigüe también los otros secretos que aun se ocultan...


"Y aquí termina esta historia... Mientras Matteus lloraba la perdida de su aprendiz, tras haberlo comprendido todo. Tras haber descubierto que un detalle insignificante en una historia, pudo haberlo causado todo... Seguro que mientras leyeron esto, no se plantearon que todo pudiese estar ocasionado por la mandrágora...
Piénsenlo... Un detalle tan pequeño puede cambiar el mundo... ¿Que hubiese pasado si jamás hubiese ido a coger la planta? Nunca lo sabremos... ¿O tal vez sí?
Pero en cualquier caso, esta historia espero haya servido para mostrar, que todo es importante, por insignificante que parezca...
La historia de un niño que cambió...
Pero aun queda otra cosa que ver...

¿Que sucedió cuando Ivar se marchó?"

"Fin"


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