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Un viaje de ida y vuelta [Privada]

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Re: Un viaje de ida y vuelta [Privada]

Mensaje por Syndarra Moonshadow el Vie Ago 19, 2011 2:51 am

Resultó ser una noche tranquila. Las calles permanecían en silencio. Los ruidos de los gatos paseándose entre los contenedores de basura se escuchaban con claridad cada vez que estos tiraban al suelo una botella de cerveza vacía y la hacían rodar por el lugar. Los roedores que moraban en el sótano de la taberna raspaban sus colmillos en la madera y corrían incesantemente de un lado a otro por los corredores. Las luces de las habitaciones de la majestuosa academia de Train-Le-Rain anunciaban que más de uno estudiaba técnicas de combate más efectivas para algún examen de práctica próximo. Los lobos aullaban a la luna desde las afueras de la ciudad amurallada, seguramente excitados por la presencia de una presa potencial y una noche tan hermosa. Esa noche soñé con cierta tranquilidad. Tranquilidad que se vio interrumpida por un sonido que sabía no era algo bueno.

Me desperté al rededor de las cinco de la mañana. Habían pasado apenas dos horas desde que me había acostado a dormir. Se trataba del sonido de las armaduras metálicas de al menos una veintena de soldados miembros de la guardia de la ciudad. Sin mostrar desesperación ni desorden, los guardias altamente armados rodearon el recinto cubriendo así todas las posibles salidas. Lo sabía porque desde mi ventana podía verlos y oírlos.

Y yo pensé que este sería un viaje tranquilo... siempre me pasa esto cuando provoco a los hombres.

Entonces, escuché lo que mis sospechas ya me habían informado.

Teniente. Busque y arreste a una mujer alada, presuntamente una Divium de alas rojas, y a un hombre llamado Sirio. El sujeto parece estar armado. Si alguno de los dos resiste al arresto proceda a aplicar la sentencia debida...

¡Si señor!...

Era inútil intentar escapar. Si volaba solo serviría de tiro al blanco para sus ballestas cargadas. Si peleaba seguramente terminaría abrumada y sobrepasada por la cantidad de soldados. Solo me quedaban dos opciones. Y los dioses saben que la cárcel no era para mí.

Escuché los pesados pasos de los soldados a través del corredor inferior del establecimiento escalando los primeros peldaños del escalón de madera. Al menos eran ocho guardias los que suponía habían entrado a arrestarnos. No sabía si el tal Sirio estaba alerta o si había logrado escapar, lo cual dudaba mucho, pero en todo caso era su culpa que ahora estuviese pasando por este predicamento. Si llegase a tener la oportunidad le castigaría como era debido.

Ya estaban en la parte superior del local. Algunas puertas se abrían a manos de inquilinos curiosos los cuales eran obligados a volver a sus habitaciones. No había más remedio. La única forma de salir de allá era por la puerta principal. Y lo haría sobre mis propios pies.

Tomé mis armas y las colgué en a mi cintura mientras tomaba una postura provocativa en la orilla de la cama. Decidí dejar mis pechos al descubierto y paciente esperé a que derribasen la puerta, o se percataran que no tenía llave. Resultaron más educados de lo que pensé, pues llamaron a la puerta tranquilamente.

Salga de la habitación con las manos donde pueda verlas señorita. Esta usted bajo arresto por el asesinato de Sir Kane de Croix. No se resista y salga.

¿Sir Kane?... ese nombre no me sonó de nada. Sin embargo no era momento para pensar en esos detalles. En mi basta experiencia, un malentendido con las autoridades donde me veo involucrada legal o ilegalmente siempre termina en problemas para mí debido a mi aspecto.

~~La puerta esta abierta ~~

Trate de utilizar mi voz de la forma más seductora y pasiva posible.

Un grupo de tres guardias armados con ballestas entró a la habitación seguidos de un hombre de mayor jerarquía el cual portaba una mandoble visiblemente desgastada. Posiblemente se trataba del capitán de la guardia. Un rango menor, pero un líder al fin.

¿ Syndarra Moonshadow ?

Preguntó el guardia mientras los cuatro observaban mi cuerpo semi-desnudo iluminado por la luz de las lámparas exteriores. No podían quitarme la mirada de encima. Sin que ninguno de los cuatro lo hubiese considerado posible, me veían como un ser extremadamente hermoso. No estaban preparados para encontrarse con esta clase de seres. Una mirada bastó para que los cuatro humanos se cuestionaran acerca de mi culpabilidad. Pero tenían sus órdenes, a pesar de todo.

Señorita, disculpe mi rudeza pero debo pedirle que se vista y me acompañe... por favor...

Oh, está bien capitán...

Utilicé la voz más inocente y caprichosa que pude entonar. Pude observar como sudaba como si se estuviese debatiendo entre cumplir sus ordenes cabalmente, como su honor le indicaba, o arrojarse a mis brazos y poseerme. Le di la espalda y muy despacio me incliné al suelo para recoger la blusa que ahí yacía. Me aseguré que no perdieran detalle alguno de mis movimientos mientras me inclinaba y me incorporaba para tranquilamente ponerme la pequeña blusa de cuero frente a ellos. Los tenía influenciados pero aún no podía cantar victoria.

Lista capitán... lleveme con usted...

Será un placer señorita. Y por favor, llámeme Hector.




Spoiler:
Utilicé mi habilidad de Fascinar sobre los soldados. Trata de no arruinarlo o nos meterán a prisión >.< ... Razz






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Re: Un viaje de ida y vuelta [Privada]

Mensaje por Sirio de la Vega el Vie Ago 19, 2011 9:11 am

Estaba en cama, medio dormido, cuando oí el ruido del paso ligero de un montón de guardias con armdura. Vendrían a por mí por lo del maldito elfo.
Me pegué a la pared para poder observar lo que pasaba afuera. Un montón de guardias estaban rodeando el perimetro del edificio, y un pequeño grupo entró a la posada.

Rápidamente me puse en pie y me vestí la camisa y el chaleco, colgandome todas mis armas y por último echando la capa por encima. Solo tenía dos opciones en esta ocasíon. Podía buscar un sitio reducido para combatirlos o dejar que me arrestasen e improvisar sobre la marcha. Normalmente habría elegido la primera sin dudarlo. No eran tanros guardias y tampoco había ninguno digno de meción. Pero esa noche tuve una especie de corazonada que me obligó a hacer la segunda.
Tenía algo parecido a un plan. Dejaría que me arestasen y luego sivaría la caballo para escapar.

Un repentino golpe sordo me sacó de mis cavilaciones y a la puerta de la habitación la sacó de su sitio. Unos 4 hombres armados y escudados tras armaduras aparecieron allí plantados. Tenía que pensar en algo para que no me quitasen las armas.

- ¿Es usted Sirio de la vega?- la pregunta fue realizada por el hombre del medio. Era el que tenía una armadura más engalanda y supuse que el de más rango de todos.

-El mismo, mi señor -hice una pequeña reverencia sin quitarme el sombrero, no me interesaba que viesen mi expresión.

-Queda, por la presente, arestado bajo orden del rey.

Sonreí. Luego puse en marcha el plan para que se olvidasen de mis armas. Era simple, igual que la mente de los matones del rey.
Primero me acerqué haciendo burla de las palabras del guardia. Este tenía la cabeza descubierta así que aprobeché y le metí un directo en la cara, no demasido fuerte, solo quería provocarles. Y lo conseguí. Los guardias comenzaron a golpearme. Yo no me defendí porque ahí estaba la cuestión.

-Cuatro contra uno y ni así podeis. Eso que voy desarmado y ni me defiendo- me reía

Despues de decir aquellas palabras los hombres dejaron de golpearme. La verdad es que no lo hicieron muy fuerte, fueron piadosos en ese caso. Dos me cogieron, uno por cada lado y me llevaron abajo.
Menudo escándalo que arman aqui por la minima tontería. Suerte que hoy no se me dio por luchar, si no se quedarían sin media plantilla de guardias. Sonreía provocando, como hacía siempre .
Al fin, después de ser llevado medio a rastras por los guardias llegamos a la puerta.
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Re: Un viaje de ida y vuelta [Privada]

Mensaje por Syndarra Moonshadow el Vie Ago 19, 2011 9:36 pm

Las cosas pintaban bien para mí. El grupo de guardias estaba bajo el influjo de mi mirada y mi atractivo sexual. No me iban a herir porque simplemente no soportaban la idea de lastimar a una belleza como lo era a sus ojos. Pero tampoco me dejarían ir gracias a sus firmes convicciones. Necesitaban un poco de persuasión femenina y un toque de dominio mental.

Me habían retirado de la habitación cuando vi que, en la primera habitación del corredor, un grupo de guardias golpeaban en el suelo a un hombre. No alcanzaba a ver al hombre en apuros, pero suponía quien podía ser puesto que ya sabía por quienes venían.

¿Con que muy valiente eh? maldito asesino de guardias.

Cuando me acerqué un poco más, y los abusadores terminaran de ajusticiar al humano, logré ver el rostro con algunas heridas y moretones del confiado espadachín que me había metido, de alguna manera, en este lío.

¿Pasando una noche placentera querido?

Le pregunté a Sirio mientras reía de forma sutilmente altanera. Sin duda era placentero ver sufrir a un hombre. Pero en vista de la situación, posiblemente iba a necesitar de sus servicios así como él sacaría ventaja de mis dotes femeninos. En un instante de silencio el capitán, o Héctor como me había pedido le llamase, avanzó hacia el grupo que había sometido al duelista humano.

Sirio de la Vega. Se te acusa con los cargos de asalto a mano armada, agredir a un oficial miembro de la caballería de Tirian-le-Rain y de asesinar a sangre fría a uno de los guerreros más respetados de la ciudad, Sir Kane de Croix. Serás llevado a los calabozos de Tirian para interrogación y posteriormente serás colgado por el cuello hasta morir.

Sirio estaba claramente incrédulo ante tales acusaciones. Sin conocerlo diría que él no era un ladronzuelo de poca monta tal y como lo describió el capitán de la guardia. Pero si eso le esperaba a él, no quería ni pensar lo que me deparaba a mí y a mi demoníaca figura. Debía actuar rápido si queríamos seguir con vida durante algunas noches más.

~ ...Héctor... ~ ...
~ ...Héctor... ~ ...


Susurré su nombre a sus oídos. Lo susurré como lo haría una amante ansiosa por poseer a su ilegitimo hombre durante una noche más. Dejé escapar mi aliento y mi fragancia directo a sus sentidos, y le acaricié el cuello obligándolo a que me volteara a ver.

~ ... Héctor... ~

....S... ¿Sí?

~ ... Mátalos Héctor ... ~
~ ...Héctor... ~
~ ... Mátalos ... ~


Mi voz apenas si podría considerarse un sonido en aquella habitación. Un susurro sutil lleno de malas intenciones y placer sexual. Un sonido que elevó al cielo al honesto guardia para arrastrarlo rápidamente a los dominios de la ira y los celos. Estaba bajo mi control. Pero solo contaba con algunos minutos. Debía apresurarme.

Ante la mirada incrédula de los guardias que sometían a Sirio y ante las miradas de deseo aún fascinadas por mi presencia de mi propia escolta, eche al suelo mi blusa mientras usaba mis manos para cubrir tentativamente mi cuerpo expuesto.

Pueden tocar... si gustan.

Los guardias que sometían a Sirio no comprendían del todo el sensual acto que presenciaban, pero para los guardias a mi espalda todo tenía sentido. Tenían mi permiso para tocarme, y eso era todo lo que importaba en aquella habitación. Rápidamente soltaron sus ballestas y se abalanzaron sobre mí, echándome al suelo. Aquello podía ser una excelente diversión nocturna. Pero no hubo tiempo para disfrutarlo, pues en un ataque sorpresivo alimentado por los celos y la ira del capitán, penetró la armadura de uno de los guardias que yacían sobre mí utilizando su gran espadón. La sangre brotaba sin control a través de la mortal herida y bañaba mi cuerpo en un frenesí de sangre demencial. Enseguida, dos cabezas volaban desprendidas de su cuerpo original. Otros dos de los cuatro guardias que tenía encima habían perdido la cabeza por mí... literalmente.

¡Capitán! .. ¡que esta haciendo señor!

Gritaron los guardias que sometían a Sirio, y los cuales estaban fuera de mi influjo. No podían comprender la belleza de una matanza generada por puro deseo. No podían comprender lo fascinante que era el ver a un gran amigo perforar la cabeza indefensa del último de los guardias que me sometía. No podían comprender el brillo de furia en los ojos de su capitán, ahora que lo veían directamente a la cara. Era como si viesen los ojos del infierno interno de su amigo el cual había dejado de ser humano para convertirse en un demonio sediento de sangre. Debían acabar con él antes de que él acabase con todos.

¡Si Héctor! ... Jajajajaja ... ¡Mátalos Héctor! ... ¡No dejes a nadie con vida! .... ¡Jajajajajajajajaja!

Sirio ahora estaba libre de sus captores. El combate había comenzado entre los, antes inseparables, amigos. Pero no podíamos demorarnos. Al menos había una docena de guardias más en el exterior, y el ruido de una pelea no pasaría desapercibido a estas horas de la madrugada. Había que escapar. Y rápido.

~~

Spoiler:
utilicé mi dominio mental sobre el capitán. solo durará dos turnos así que mueve las patas xD


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Re: Un viaje de ida y vuelta [Privada]

Mensaje por Sirio de la Vega el Sáb Ago 20, 2011 12:13 pm

Allí estaba ella también, Syndarra. No comprendía por que la habían traido, ella no había hecho nada. Aunque los captores de Syndarra parecían más amables con ella que los míos, se habría comportado mejor.

Un hombre se puso a recitar los cargos por los cuales se me ahorcaría. De todos los que dijo yo ni había cometido ni el primero. ¿Alguien me la estaba jugando?
De repente, Syndarra, dejó caer su blusa, quedando con el torso descubierto. Tanto yo como mis captores no entendíamos que pasaba. Pero lo peor aun estaba por llegar.

Los guardias que estaban con ella se abalanzaron sobre la divium. Empezaron a tocarla lascivamente hasta que el capitán enloqueció y comenzó a matar a sus compañeros.
Mis captores me soltaron al ver tal revuelo y fueron a intentar detener al hombre. Aquello era una autentica locura, compañeros y amigos matándose entre ellos sin sentido alguno. Era terrible pero a mi me salvaría la vida con un poco de suerte.

-¡Salgamos de aquí! Tengo un caballo.
- Syndarra pareció escucharme.

Supuse que aquello era una especie de embrujo provocado por la divium. Si así era esperaba no tener que caer bajo el o ser lo suficientemente fuerte para resistirlo.
De una pequeña carrera me situé en la puerta y emití un fuerte silvido para que Sombra acudiese a buscarnos.
Nadie parecía percatarse de mi presencia ni de la del caballo que trotaba hacia nuestra posición. Monté sobre los lomos de sombra.

-¡Monta, Syndarra!-grité esperando que me escuchase
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Re: Un viaje de ida y vuelta [Privada]

Mensaje por Syndarra Moonshadow el Sáb Ago 20, 2011 10:03 pm

La masacre de los soldados a manos del capitán de la guardia, Héctor, era en espectáculo tan maravilloso que en más de una ocasión olvidé mi predicamento con el fin de disfrutar en plenitud los alaridos de muerte y dolor que emitían los rostros de los amigos ahora enemigos sin cuartel. La delicia de dichas escenas me mantuvieron a la expectativa durante algunos segundos mientras lamía de mis dedos la sangre de los infelices que habían bañado con su sangre mi cuerpo. Sin embargo, un grito lleno de ansiedad y cierto desconcierto me sacó de mi letargo sádico. La voz del humano duelista, Sirio de la Vega, el cual se había reincorporado de la brutal paliza propinada por los guardias con apenas unos cuantos moretones. No me agradaba para nada que un hombre interrumpiera mis rituales sexuales, pero no podía negar la urgencia de la situación. Por lo que decidí seguirlo.

El sonido del combate en aquella habitación iba en declive. Sin duda era un gran guerrero el capitán, pero no esperaba que durase demasiado en pié cuando era superado en cantidad de oponentes capaces. Las escaleras hacia la taberna del piso inferior estaban vacías. Sabía que las habitaciones estaban ocupadas y, aún así, no había presencia de curiosos en los pasillos. Sabían bien que entrometerse en asuntos oficiales era descabellado, y más aun cuando el sonido de los cortes del metal y la sangre vertida eran tan cercanos.

Sirio había salido de mi alcance visual en la curva que separaba las escaleras con el pasillo hacia la salida principal del establecimiento y el almacén trasero. A pesar de todo, el hombre era veloz en comparación con mi falta de movilidad en un lugar tan angosto. Supuse que Sirio había girado hacia el almacén trasero. una jugada sabia. Pero estaba completamente equivocada.

En un movimiento incomprensible, Sirio había optado por salir por la puerta principal. Estaba demente. Yo sabía muy bien que al menos había una docena más de soldados armados en el exterior. Hubiese sido más sensato buscar una salida trasera o algún almacén subterráneo donde buscar refugio. Pero en vez de eso, el humano salía del local de bebida silbando un sonido peculiar, como si evocara a algún aliado de importancia. Pero no llegó lejos.

¡Alto ahí! ... ¡Nadie puede abandonar este lugar sin mi autorización! ... ¡Hombres, detengan a ese individuo!

Ya me lo temía. Desde mi posición logre divisar a seis guerreros armados, de los cuales destacaba un gran caballero de armadura plateada y una gran capa blanca. Era un hombre superior a los sesenta años y mostraba marcas de guerra que sugerían su veterana experiencia en el campo de batalla. No era un rival al cual me gustase enfrentar. De hecho, no tenía intención de hacerlo. Por lo que decidí escabullirme por la parte trasera antes de que el humano me arrastrara con él hacia más problemas. Pero mis planes fueron cortados rápidamente.

Logré escuchar el sonido de un par de puertas echadas abajo provenientes de la parte trasera del negocio. Mi ruta de escape. Mi lógica me indicaba que se trataba de más soldados y, para mi mala fortuna, mi dominio sobre el capitán estaba apunto de culminar y no podría volver a intentar dominar a alguien al menos por unos minutos más. Y claro, desconocía si habían muerto todos o aún hubiesen sobrevivientes a la carnicería del piso superior. Si alguien testificara en mi contra estaría en graves problemas. Mis opciones eran escasas, pero opté por seguir el ejemplo del duelista y abandonar la cordura. Sería algo estúpido de hacer, pero en vista de mi situación actual solo me quedaba morir hoy o mañana. Y cualquier opción que me diera al menos un día extra de vida era una excelente opción.

Tomé una de mis ganzúas y la oculté en mi larga cabellera por debajo de mi nuca. Embarré mi rostro de sangre aprovechando la gran cantidad que cubría parcialmente mi cuerpo y salí corriendo de la taberna con las alas enroscadas, para aligerar el impacto visual que los guardias pudiesen tener, y opté por tomar una postura lo más inofensiva posible y un acento de voz inocente y desesperado. Estaba loca con el simple hecho de pensar que esta era una buena opción.

¡Ayuda! ¡por favor! ... unos guardias... unos guardias están matando a todo el mundo allá dentro...

Utilicé mi fascinación visual con los soldados que no pudieron evitar ponerme los ojos encima al salir de forma tan descubierta y sorpresiva. La cantidad de energía necesaria para influenciarlos fue demasiada, por lo que caí de rodillas al suelo completamente agotada por el impacto mágico. Comencé a fingir un lloriqueo desesperado mientras esperaba, por mi propio bien, que los soldados hubieran caído bajo mis encantos y no decidieran hacer de mí un alfiletero sensual.

Escuché el impacto de un cuerpo recubierto en placas de armadura descendiendo de su caballo. Los pasos se acercaban a mí de forma serena. Era hora de la verdad.

Levanta la cara mujer.

Dijo un hombre con un tono de autoridad elevado. Limpié mis falsas lágrimas y me cercioré de que mi maquillaje estuviese horrible para dar una impresión de desesperación más apropiada.

Ustedes cuatro, entren a investigar la situación y ustedes dos tomen bajo custodia al hombre del caballo. Este par deberá contestar algunas preguntas en la prisión.
Señorita, póngase de pié y acompáñeme. No quisiera tener que usar la fuerza para someter a una dama, por más extraña que esta sea.

Mi intento de fascinar a estos hombres había sido poco efectiva gracias a que recientemente había gastado mi energía y los objetivos, en esta ocasión, parecían tener más convicción en su noble líder que en mi esbelta figura. Una vez más mi camino me llevaría a la prisión. Pero eso era la mejor opción dadas las circunstancias. Al menos podía confiar en este caballero de armadura plateada. No parecía ser una banda de guardias simplones sin criterio ni ética. Esperaba que, de no poder escapar, recibiría un juicio justo. Al menos esa era mi ingenua esperanza. Era raro que mi sangre recibiera tratos especiales.

Sin perder tiempo, los soldados acataron las ordenes de su comandante y arrestaron a Sirio, el cual no tuvo más opción que aceptar su derrota. Ya tendría la oportunidad de apelar sus acusaciones. Mientras que los soldados restantes habían entrado a toda prisa a la taberna. No podía estar mas ansiosa. Por una parte deseaba poder disfrutar de sus rostros de sorpresa y horror al ver la escena de una cruenta batalla entre amigos y, por otro lado, moría de preocupación con la posibilidad de que hubiesen quedado testigos con vida. Mi cuello podría estar sentenciado. Pero supe que el capitán no me había defraudado al ver el rostro de uno de los guardias que había entrado a la taberna asomado por la ventana de la habitación.

¡Señor! ¡Esto es horrible! ... ¡El capitán y los demás soldados fueron muertos bajo sus propias armas!... ¡Venga a ver!

¡¿Que!? ... !Esperen un momento y no toquen nada! Voy enseguida.

Música para mis oídos. Héctor no me había defraudado. Murió y además arrastró a todos con él al infierno. Prometí hacia mis adentros que ese capitán sería parte de mis fantasías sexuales por lo que restaba de la semana. En su honor, por supuesto.

¿Tuviste algo que ver? .. te veo empapada en sangre, pero sin heridas.

Los hombres enloquecieron sin razón aparente e intentaron violarme. El capitán salió de sí y comenzó a matar a todos en el salón. Como si un demonio hubiese posesionado al hombre.

Hace tiempo que no veo demonios en Train-Le-Rain. Y ahora te veo a ti, con tus rasgos peculiares hablando de demonios y bañada en un río de sangre ajena. Ya tendremos tiempo de charlar.

Maldita sea. No era en absoluto un humano susceptible a mis encantos. Para mi buena fortuna no quedaron testigos de lo que hice, pero mis mentiras y engaños no serán efectivos por siempre. Tengo que escapar cuanto antes y abandonar esta ciudad. Y, lo que es mas importante, debo encontrar a quienes nos tendieron esta trampa. Juro por la sangre que aún recorre por mis venas que los haré sufrir un infierno terrenal antes de enviarlos mutilados a pasear por los ríos impíos del abismo.


Spoiler:
Es un hecho que seremos arrestados. Pero tengo un plan para escapar de prisión, a menos que quieras intentar escapar antes de ser encarcelados.

Si aceptas el arresto nos sujetaran las manos con grilletes. Depende de ti Wink




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Re: Un viaje de ida y vuelta [Privada]

Mensaje por Sirio de la Vega el Lun Sep 05, 2011 10:23 am

Al ver que mi escapada había sido frenada por los guardias me dejé apresar por los guardias. Llegué a una muralla de hombres y me frené ante ellos. Luego ofrecí mis manos para que las esposasen. Cuatro hombres con aramaduras se acercaron a mí poniendome grilletens en las manos.

-Me rindo señores...
- tranquilamente me cerraron las esposas.

Con unos leves empujones me fueron llevando al centro del montón de soldados. Tampoco me trataban tan mal, a pesar de que estaba siendo acusado de delitos que no había hecho. Una vez me pusieron en el medio de la muralla de hobmres acorazados me dijeron que tenía que esperar a que apareciese la divium.

Allí esperé hasta que llegase ella. Me senté en el suelo con las manos ya algo rozadas por los grilletes. No me gustaban los grilletes, no te dejaban mover las manos y te rozaban las manos. Me los habían apretado demasiado, pero no iva a mostrar devilidad ante aquellos guardias ni mucho menos.
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Re: Un viaje de ida y vuelta [Privada]

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