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Reforzando el Linaje [Privada]

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Re: Reforzando el Linaje [Privada]

Mensaje por Khaelos Kohlheim el Dom Feb 12, 2012 5:24 am

El dolor atenazaba mi corazón en aquél momento, al igual que el de mi hija. Aquella noche de confesiones, revelaciones, explicaciones… Tal vez había sido demasiada información en poco tiempo, aunque ya no importaba. Lo habíamos hecho, y era mejor haberlo sacado todo de golpe. Aunque aquello implicara reabrir viejas heridas que jamás sanarían del todo.

En aquél momento, por encima de todo, lo único que me importaba era reconfortar a mi hija a pesar de que yo estuviera tan destrozado como ella, y explicarle toda la verdad. Abrirle mi corazón, pues como padre, ese había sido mi gran error. Jamás había hablado de forma tan extensa con ella, jamás habíamos compartido lágrimas de aquella manera, jamás habíamos estado conectados de la manera en que aquél momento estábamos. Y aquello logró sobrepasarme incluso a mí…

Seguí llorando tras habérselo explicado todo a mi hija, y fue entonces que ella empezó a responderme, y para mi sorpresa, lejos de hacerlo con odio o rabia, lo hizo con tristeza, con comprensión… Tras tres años de rechazo constante… Se cumplió lo que más ansiaba, más que la libertad de Zhakhesh, más incluso que cumplir mi venganza, más incluso que revivir a mi amada… Mi hija me demostró que aún seguía queriéndome como padre suyo. Que todo aquél odio que me había profesado hasta aquél día no era real. Que en el fondo sabía que ninguno de los dos era culpable de la muerte del ser al que más amamos.

La dejé ir hablando, conmoviéndome por sus palabras, comprendiendo lo mucho que ella había sufrido. Ya antes me podía hacer una idea bastante cercana, pues habíamos perdido a la misma persona, y ambos le teníamos un gran amor, pero… Nunca pensé que mi hija se sentiría de aquella manera… Y aquello me conmovió.

Sin dejar de llorar, noté cuando ella me abrazó, y conteniendo un poco los sollozos, le devolví con fuerza el abrazo, llorando ambos abrazados. Padre e hija, unidos por un vínculo de afecto y dolor. Por fin nuestros corazones estaban juntos. Por fin habían caído las barreras entre nosotros. Por fin podría hablar con mi hija sin que ella me despreciara. Al cabo de un rato, ella empezó a hablar, explicándome cómo se sentía ella.

Cuando ella acabó de hablar, permanecí unos instantes en silencio, y finalmente le sequé un par de lágrimas con los pulgares, para seguidamente sonreírle débilmente y empezar yo a hablar:

-Hija mía… El dolor nos hace a todos egoístas, es algo totalmente normal… Perdiste a tu madre demasiado pronto, y es normal que por ello te encerraras en ti misma… ¿Sabes? Siempre te veía sola e introvertida, sí, y he de admitir que aquello me apenaba… Pero hija mía, nunca has estado sola… Tal vez no tuviste amigos, pero nos tienes a nosotros, a tu familia… O bueno, a lo que queda de ella, porque aparte de nosotros dos, sólo Eressea sigue viva… Y sobretodo, me tienes a mí, a tu padre… Hija, te comparábamos conmigo, con Eressea o con tu madre, y si te soy sincero, yo al menos sigo haciéndolo porque tengo toda mi fe en ti… Dices que sólo serías una decepción, pero yo no lo creo, hija mía. ¿Por qué? Porque eres mi hija. Sólo por eso ya es imposible que me decepciones. Eres el fruto de mi amor con Atharea, y sobretodo, eres el único recuerdo que guardo de ella… De toda mi vida anterior, eres, junto con mi hermana, lo que me queda… Al menos, dentro de todo lo que hemos sufrido, me alegra el saber que a ti no te perdí… Perder a tu madre fue duro, pero… Si hubieras muerto tú en lugar de ella, ella hubiese muerto por el dolor… Y yo no conservaría ni un rastro de cordura… A mí no me importa si no eres buena con la espada, o si no eres una poderosa maga… En eso puedo enseñarte, sólo tienes que pedírmelo… De todos modos, no era el futuro que tu madre y yo queríamos para ti… Nosotros, desde que naciste, siempre lo tuvimos claro. Si luchábamos de forma tan activa por Zhakhesh, no era para ganar gloria para la casa Kohlheim… Era para que tú no tuvieras que vivir ese mundo… Para que tú no tuvieras que pisar jamás un campo de batalla, para que no tuvieras que experimentar la sensación de arrebatar una vida, para que no supieras lo que se siente cuando miras a los ojos a alguien a quien has asestado el golpe letal, para que no supieras lo que es estar cubierta de sangre… Pero el destino no quería eso para nosotros…-

Hice una breve pausa, suspirando de forma temblorosa, pues el llanto no había desaparecido en ningún momento. Finalmente reuní fuerzas para continuar hablando, y le dije, sonriéndole de nuevo con ternura paternal:

-No eres una mala hija. Eres mi hija, y con eso me basta para que para mí, seas la mejor hija del mundo. Quiero que tengas esto presente… Cuando te sientas sola, sabes que puedes venir a mí, porque quiero que sepas que no estás sola, que me tienes y siempre me tendrás contigo. Tanto cuando estoy aquí como cuando estoy en una batalla, siempre te tengo en mi mente, hija mía. Yo también te quiero mucho, hija mía. Mucho.-

Suspiré y la volví a abrazar fuertemente, para darle un beso en la sien, mientras le acariciaba la cabeza. Finalmente, volví a hablar, reparando en algo que había dicho mi hija acerca del cofre, y que me hizo temerme algo… Sabía la existencia del cofre… Creció en edad física cuando asaltaron el castillo… Empezó a hacer magia de invocación… Nunca supe a qué se debió ese cambio físico tan exagerado ni esa aparición súbita de la magia, aunque ahora una horrible conjetura atenazaba mi mente. ¡Maldición! ¿Cómo pude no haberme dado cuenta antes? Posiblemente el dolor de las pérdidas. En aquél momento no importaba, lo importante era aquél terrible pensamiento. La miré a los ojos muy seriamente, aunque se notaba algo de espanto en mi mirada, y le dije:

-Hija… ¿Tu madre te habló de esa cajita? Veamos… Tuviste un increíble crecimiento físico justo la noche del ataque, empezaste a hacer magia de invocación a partir de ese día… La marca en tu mano me resulta vagamente familiar… Conocías la caja… Dioses hija mía… Por favor, respóndeme con sinceridad… ¿Abriste la caja? Necesito saberlo para saber qué hacer…-
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Re: Reforzando el Linaje [Privada]

Mensaje por La Madre Condena el Mar Feb 21, 2012 6:29 am

No estaba sola. Papá estaba conmigo, él, a pesar de lo mal que lo traté, de las constantes veces que lo ignoré… él estaba conmigo, apoyándome, auxiliándome, ambos habíamos perdido mucho, algo muy importante en nuestras vidas, pero sería ese algo el que nos uniera aún más.

No obstante seguían los secretos.

¿Culpable?, sí, era culpable de ocultarle, a pesar de toda esta charla, cosas a papá, cosas muy trascendentales en este asunto. Pero no podía decirle la verdad… ¡ no podía!, si lo hacía estaría definitivamente fuera de esta empresa, de salvar a mamá, pero sus ojos… no quería mirarle a los ojos, odiaba mirar a la gente directamente a la cara, las expresiones dicen más que las palabras y las miradas trasmiten mucho, cosas tanto buena como malas.

Negué con la cabeza cerrando los ojos fuertemente sintiendo aún la humedad de mis lágrimas recorrer la comisura de los párpados, me mordí el labio inferior con fuerza mientras abría un solo ojo para mirarle de reojo… craso error, terminé por abrir ambos ojos de golpe sintiendo que su mirada traspasaba mi consciencia, su rostro parecía darme la impresión que había visto un fantasma, traté de desviar la vista y de pronto sentí que me faltaba el aire.

-Papá tranquilo…-Dije dando una rápida bocanada aire tragando mucha saliva al mismo tiempo como siempre hacía cuando me ponía nerviosa, por lo demás, desviaba un poco la vista y me frotaba el brazo derecho.

-No es lo que crees…-

Maldita sea, era pésima mintiendo, al menos con papá mirándome así, de esa manera… era imposible… Aunque...
-“Responder con que es cierto pero no completo… no sería mentir, solo sería ocultar la verdad en partes”-Me dije sonriendo interiormente para comenzar a responder en dirección a papá con un poco más de seguridad.

-Bueno... sí, la abrí…-Respondí haciendo un puño con la mano donde estaba mi tatuaje para meterla a mi bolsillo para luego suspirar- Fue esa noche de extremo ajetreo, esa noche donde la vida de mi madre llegó a su culmine…. Yo… yo estaba destrozada, no podía asimilar su muerte, no podía aceptar que estaba muerta, de ninguna forma podía aceptarlo y más aún cuando conocía lo de su pacto, lo de su pacto con un demonio... un poderoso demonio que era el dueño legítimo de su alma debido al pacto que tenía con él, entonces corrí, me desplacé como nunca antes lo había hecho, subí por las escaleras, ignorando los tropiezos, los gritos y el sonido seco de los metales, mi objetivo era solamente llegar a esa habitación, tocar ese mueble donde se suspendía aquella cajita… Y al hacerlo entonces la vi, allí estaba mamá, era ella, se alzaba esplendorosa como un fantasma sobre aquella caja… pero mis manos traspasaban su cuerpo, como un espíritu y luego…-

Mis ojos se abrieron de golpe como si fuera a recibir un golpe, la imagen de aquel demonio siempre que venía a mi cabeza me causaba profundos escalofríos, podía sentir su poder oscuro, era una magia distinta, completamente diferente a cualquiera que existiera en Noreth…aquella era magia demoniaca, pura y en todo su esplendor.

-Luego apareció él… era horrible papá, horrible… tomó en brazos a mi madre, sus enormes brazos la sostuvieron con fuerza aunque ella no hacía ademán de soltarse, parecía estar sumida en la inconsciencia. Entonces, él me miró, y cuando lo hizo no evité sobresaltarme, daba mucho miedo y no sé si por qué, pero, aún así, le pedí que me devolviera a mi madre, se lo exigí, se lo grité, y hasta le supliqué, pero no quiso, decía que le pertenecía, que era suya…-

Entonces me corté bajando un poco la vista, ahora, ahora precisamente venía la parte en donde yo hacía un pacto con él, donde él se quedaba con mi alma a cambio de la de mi madre siempre y cuando yo no me muriera antes de tiempo, sin embargo si le revelaba aquello a papá era obvio que no me dejaría ir con él.

-...Entonces pensé que siendo más fuerte, que volviéndome una invocadora poderosa, más poderosa que mi madre, solo logrando eso podría yo misma hacerme de ese demonio logrando así salvar a mamá, pero claro, primero necesitaba tener las aptitudes y en ese momento no se me ocurrió nada mejor que pedírselo a él, pero él no da nada gratis, a mamá le pidió el alma, a mí al verme tan insignificante me robó años de juventud y me dio dos de sus siervos, los más simples que tenía según sus palabras, que yo no merecía nada mejor que eso…Pues eso papá, perdí años preciosos de mi niñez, años que no volverán jamás a mí, ni siquiera en recuerdos, eso es todo y lo único que perdí, quizás parezca poco pero para mí significa mucho, este cuerpo es tan... complejo...- Finalicé sacudiendo la cabeza levemente para luego de un rato de silencio, agregar:

-Y sí papá, él es el señor de mis invocaciones, ellas proceden de él antes que de mí-





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Re: Reforzando el Linaje [Privada]

Mensaje por Khaelos Kohlheim el Vie Abr 06, 2012 2:52 am

Kariope se puso nerviosa ante mi mirada y mi forma tan brusca de reaccionar, y no la culpaba de ello. No tenía gran experiencia en la vida, y aunque podía reconocer que tenía talento, a pesar de que no afloraba debido a que ella misma se encargaba de hundir su ego, le faltaba experiencia, y ese tal vez había sido mi gran error. No compartir con ella mis conocimientos acerca de ese tipo de temas. Tal vez debí prestarle más atención cuando nos llegaron sus notas desde la Academia... Otra cosa más por la que sentirme culpable. Honrando mi deber para la patria, fallé a mi deber para mi familia...

Dejé que ella hablara, fijándome con detalle en cada uno de sus gestos y sus movimientos para discernir la verdad de la mentira, y me sentí satisfecho de ver que mi hija había heredado algo de mí... No mentía, ciertamente, pero el bajar la vista, el esconder la mano en el bolsillo, los nervios que se demostraban al estar ella frotándose el brazo derecho y tragando saliva... Me ocultaba algo sin por ello estarme engañando, y en aquél momento debía sacar mis propias conjeturas a partir de los cabos sueltos que su relato dejaba. O más bien, el cabo suelto.

El cabo suelto era uno bien sencillo, y para alguien que se había sacado la demonología con una media de nueve sobre diez, no era difícil saber que lo de que sólo le había pedido dos años de juventud era una forma de ocultar la verdad. No pude soltar un suspiro, y cuando mi hija acabó su explicación, le puse una mano en el hombro:

-Hiciste lo que yo quise hacer nada más ver a tu madre fallecer. Volviendo acerca de lo que te pidió el archidemonio... Hija... Sé suficiente de demonología como para saber que años de tu juventud no fueron lo único que el archidemonio te pidió, o pasó a poseer. Lo sepas o no, accediendo a tratar con él de esa manera, tu alma le pertenece... Es sencillo. A no ser que tu seas quien subyugue a un demonio, será él quien te posea a ti. A veces se acepta sabiendo esa cláusula, a veces se acepta sin saberla. Ahora es más vital que nunca que me acompañes en esta búsqueda, hija mía.-

Le di un fuerte abrazo a mi hija en ese momento. Por primera vez en la vida, no tenía mucha idea acerca de qué debía hacer o cómo debía reaccionar, fuera de reconfortar a mi hija e inspirarle la misma fuerza que solía inspirar en mis camaradas. Me quedé pensativo durante unos instantes, sin dejar de abrazarla. Dudas, miedos, confusión... En aquél momento me veía asaltado por aquellos pensamientos. Cerré los ojos y respiré profundamente unas cuantas veces, hasta que por fin empecé a ver claro qué había que hacer. Me separé ligeramente para que mi hija pudiera mirarme a los ojos y le dije, cargado de determinación:

-Hija mía, lo mejor será que ahora mismo vayamos a dormir... No te engañaré, ahora mismo no tengo muy claros los detalles de lo que debemos hacer... Sólo sé que debemos hallar el inframundo y hablar con el señor de los muertos. Aunque...-

Volví a ponerme pensativo. Necesitaba conocer más detalles acerca del archidemonio en cuestión. Saber si tenía alguna debilidad, algún anhelo especial, tal vez algún enemigo, una forma de acceder a su reino... Saber algo. No es bueno ir al encuentro de un archidemonio sin saber quién es y qué hace. Le devolví la mirada a mi hija y le dije, alzando una ceja:

-Invoca a tus demonios, necesito preguntarles algunas cosas. Antes de embarcarnos en esta misión, debo saber más cosas acerca del archidemonio. No podemos lanzarnos de cabeza a las fauces del peligro sin saber qué nos aguarda en él. Quiero que esto salga tan bien como sea posible, hija mía. Suficiente tuvo mi corazón con perder a Atharea. No quiero perderte a ti también.-

Le puse una mano en el hombro y le sonreí cálidamente. Debía hacerle saber que estaría con ella en todo momento. Se acabó el estar alejado de ella.
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Re: Reforzando el Linaje [Privada]

Mensaje por La Madre Condena el Miér Abr 11, 2012 12:25 am

Spoiler:
Dejo de usar el amarillo porque creo que es muy brillante y quema la vista xD


¿Tan mala era para ocultar cosas o es que mi papá sabía tanto al respecto que no le era difícil dilucidar la verdad?

No sé… pero en parte me agradó que él mismo se diera cuenta, cada vez sentía un lazo más fuerte entre nosotros dos, como si lográsemos entendernos sin palabras, que él lograse ver lo que yo no tenía fuerzas para decir… así sería más fácil entenderme. Pero lo mejor de todo fue definitivamente que no objetara nada acerca de que le acompañase, a pesar de saber que yo corría un gran peligro acompañándolo o que incluso podría llegar a ser un estorbo, a pesar de saber todo eso no me quiso excluir. Interiormente, se lo agradecí mucho.

Era extraño, porque tan solo unas horas atrás lo odiaba tanto como siempre pero luego de este bombardeo de confesiones no podía estar lejos de él. Me di cuenta que quería mucho a mi papá.

-Ay papá… ¿me pregunto si alguna vez se te podrá ocultar algo?-Murmuré suspirando intensamente al tiempo que recibía los brazos de mi papá y recostaba mi cabeza sobre su hombro, dolida, pero confortada de tenerlo cerca de mí.

-Pues sí, tiene… él tiene mi alma también… Pero sinceramente no sé mucho al respecto, ni de mi pacto, ni de mis criaturas… ¡a veces me arrepiento de haberme mantenido tanto tiempo bajo la ignorancia!, pero me causaba pavor, me aterraba conocer alguna verdad que sea realmente destructiva en mi vida, solo me mantuve con la serenidad y la fe de que mi muerte natural devolviera la libertad a mi madre… pero no investigué si había algo más de fondo o la posibilidad de que mis planes fracasaran, porque mis criaturas no son tan poderosas y tanto no pueden defenderme, y mi madre, ella que tenía seres tan poderosos para invocar terminó muriendo… de una forma tan… tan simple, o más bien impensada. No medí las consecuencias al pactar, podemos a llegar a ser mucho pero nuestra carne siempre será débil… ja, ya veo porque la muerte nos resulta tan atractiva…-Sacudí la cabeza curvando una sonrisa cansada mientras me pasaba una mano por mi ojo derecho limpiando una lágrima traviesa que quería escapar de mis párpados.

-Uhm… Tienes razón papá, deberíamos dormir (aunque dudo que pueda)… pero… ¿el inframundo?, sí, suena lógico, pero… ¿no que solo hay que estar muerto para ir?, ¿y si llegásemos a ir con vida podríamos salir de ahí con seguridad?-

Hay gente que dice que no hay inframundo ni cielo, si no dimensiones… ¿lo habría para las almas?.

-Ehh… papá, todavía no puedo invocar a ambos a la vez-Respondí ante su última sugerencia. Aún no era capaz de mantener en este mundo a ambos al mismo tiempo, de hecho, una vez que les regresaba a su dimensión debía esperar un tramo de tiempo para recuperar mis energías. ¿Y así quería superar a mamá?, aún recuerdo como ella sin problemas podía invocar a más de una criatura a la vez...

-¿A quién traigo?... a ver...-Me puse a pensar dando vueltas en la sala con las manos cruzadas tras mi espalda. Siempre me acometía esa duda al momento de invocar. Si me hacía daño Krusoc era el ideal, pero si quería que alguien le pateara el trasero a algún enemigo ahí si que tenía que llamar a Federick, pero en esta situación ¿A cuál?

Cerré los ojos y asentí lentamente, Federick era demasiado inquieto y no creo que supiera tanto de la información que nosotros queríamos obtener, en cambio Krusoc era más tranquilo y sabio... o un tanto trastocado... pero bueno, al menos era más serio.

-Bueno pá, ya lo traigo -Dije sacando uno de los alfileres gruesos que se encontraban sobre mi peluche de felpa que colgaba al costado derecho de mi cadera y me hice un leve corte en la palma para dejar caer la sangre al suelo mientras que con los ojos cerrados me vi entonando una letanía desconocida incluso para mí, mas, rápida y breve, y en cosa de segundos la sangre se esfumó y una luz roja intensa surgió desde el suelo surgiendo finalmente Krusoc.



Era una criatura no muy grande, sus extrañas antenas se movían con suavidad como si fueran mecidas por una brisa invisible, pero a veces se detenían de golpe como quién trata de olfatear algo.

-Buena noche ama Kariope-Dijo con aquella extraña voz suya, ronca, algo siniestra, pero con un toque de antigüedad, cual anciano. Noté que movía la cabeza con lentitud, examinando el lugar, y fijándose tiempo después de la presencia de papá.

-Disculpe mis modales... buena noche a usted también joven Khaelos... -Me fijé que su vista se detenía en el diamante donde debía de estar mamá y algo como una imperceptible sonrisa se asomó entre su boca mientras sus dos bigotes se alzaban levemente -¿A qué se debe que me inviten a su reunión familiar?-

Hubiera interpretado eso como una ironía o un sarcasmo mas sabia que él no era así y no decía eso con ninguna mala intención, así que suspiré y miré a papá y luego a Krusoc.

-Necesitamos información, acerca de tu... de mi...tu señor-

Asintió lentamente bajando un poco sus antenas como si comprendiese lo que decía.
-Sabía que tarde o temprano este momento llegaría, pero te has demorado mucho Kariope, tan impulsiva en algunas cosas y pasiva en otras. Decidme entonces, ¿qué dudas son las que te asaltan acerca del Gran Kronoft?-

Mis ojos fueron a parar a donde papá esperando sus preguntas.



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Re: Reforzando el Linaje [Privada]

Mensaje por Khaelos Kohlheim el Jue Mayo 03, 2012 5:10 am

Sin retirar la mano de su hombro, transmitiéndole todo el rato la calidez del afecto paternal, reí ligeramente ante la pregunta que me hizo. Cuando ella apoyó su cabeza en mi hombro, la abracé con ternura y le respondí, sonriendo de medio lado:

-Es difícil ocultarme cosas, hija. En la Academia, entre otras cosas, me enseñaron a leer lenguaje corporal y visual, y tengo buenos conocimientos de demonología...-

Ella prosiguió, explicándome que sí, que el archidemonio poseía su alma, pero no sabía mucho acerca de todo el tema, y ahí no me ocultó ninguna información. Sencillamente se había lanzado de cabeza sin pensar en las consecuencias por amor a su madre. Sinceramente, yo habría hecho lo mismo. Empezó contándome acerca de su miedo a conocer alguna verdad demasiado terrible, luego el hecho de que no pensó en que, a diferencia de su madre, ella aún no había desarrollado todo su potencial mágico. Negué con la cabeza, dándole un beso en la frente y le respondí con ternura:

-Hija... El precio a pagar por la sabiduría muchas veces es la felicidad. Por eso los campesinos de muchos lugares, a pesar de vivir en condiciones miserables, son felices, mientras que nobles como nosotros, que poseemos una vida acomodada, no somos capaces de encontrar la felicidad fácilmente. No mediste las consecuencias al pactar, pero, ¿acaso alguien en esa situación lo haría? Actuaste porque tu corazón te dijo que lo hicieras. No debes avergonzarte de ello. Además... Esto te ha abierto muchas oportunidades... Aunque te infravalores, recuerda de quién eres hija. Tú no te das cuenta, pero los que poseemos el don de la magia sí lo hacemos... Hay mucho más poder del que crees en ti. Atharea no está aquí para ayudarte a desarrollarlo, pero yo sí estoy, y puedo asegurarte que puedo convertirte en una invocadora tan poderosa como tu madre. Sólo hace falta que te des cuenta del poder que hay en ti. A partir de ahí, todo será relativamente sencillo. ¿Sabes cuál es el verdadero motivo por el que la muerte nos resulta atractiva, hija? Porque no es el fin del ciclo... Es el principio... El animal que muere sirve para que otros coman. La planta que muere abona a otras plantas. La civilización que muere da paso a una nueva. La muerte le da sentido a todo... Porque la vida sólo puede dar vida... Pero la muerte puede dar vida. Por eso la muerte nos resulta atractiva. Porque nos hace ser gente que se adapta, gente cambiante, que recuerda el pasado sin estancarse en él... Tenlo siempre presente, pequeña. Si sientes que has muerto, no quiere decir que nunca más volverás a vivir... Quiere decir que empezarás una nueva vida.-

Tras eso, ella siguió hablando, expresándome sus dudas, sus miedos... Nunca antes habíamos tenido una conversación tan profunda. En aquél momento, por primera vez en mi vida, sentí que era un buen padre. Cuando acabó de hablar, le respondí, sonriéndole de medio lado:

-Cada cierto tiempo, las puertas del inframundo se abren, y gracias a mis estudios pude descubrir cuándo y dónde se abren. Mañana por la mañana partiremos a esa localización. Cuando se abren las puertas del inframundo, se puede entrar hasta cierto punto, y entonces se debe ofrecer un regalo a la Parca acompañado de una petición. Soy nigromante y he segado muchas vidas, así que dudo mucho que la Parca me mire con malos ojos. Para salir... La cosa se complica. Para lograr salir has de luchar contra tu miedo más profundo y vencerlo. Para eso te daré un truco que siempre me ha funcionado cuando me he visto envuelto en ilusiones de ese tipo. Por muy real que sea, repítete mentalmente que lo que está pasando no es real, por mucho que lo parezca, e intenta pensar en cosas agradables, en reír. La fobia de las fobias es la alegría, ¿sabes?-

Cuando mencionó lo de que no podía invocar a ambos demonios a la vez, le respondí, sonriéndole tiernamente:

-¿Y tú crees que a tu edad yo podía revivir a más de un zombi? Hay dos maneras de convocar a más de un ente. Uno consiste en dosificar la esencia. Tratar de dividirla en partes iguales. Como si tuvieras una flor, le quitaras los pétalos y los fueras agrupando. Para eso te sería muy útil un báculo, además de tu espada corta. El truco para dividir esencia está en canalizarla por distintos sitios. Se puede hacer incluso a través del cabello, si te lo montas bien. Es cuestión de ingenio y entrenamiento a partes iguales.-

Cuando ella entró en la duda de a qué invocación llamar, él la dejó pensar por sí misma, sabiendo que tomaría la decisión adecuada. Asentí con una sonrisa cuando Kariope me informó de que ya traería a la invocación, y tras entonar unas palabras en la lengua demoníaca, finalmente apareció una criatura curiosa, cuanto menos. Tras saludarnos de forma muy cortés, saludo que yo respondí a la forma militar, una inclinación respetuosa y silenciosa con la cabeza, Kariope le presentó la situación a la invocación, y yo me tomé esos instantes en pensar las preguntas. Cuando, finalmente, el demonio acabó de hablar, lo miré y empecé a hablarle:

-Buenas noches... Si no es mucha molestia, me gustaría preguntaros, para empezar, cómo se puede contactar con vuestro señor. Aparte de eso, me gustaría también saber qué se puede hacer para que renuncie tanto al alma de mi hija como a la de mi difunta esposa. Y, por último, aunque no por ello menos importante, me gustaría saber si habría alguna forma de evitar que el archidemonio tuviera poder sobre mi hija, y qué consecuencias acarrearía la realización de cada duda.-
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Re: Reforzando el Linaje [Privada]

Mensaje por La Madre Condena el Jue Jul 19, 2012 6:22 pm

Inframundo… Esa sola palabra me traía escalofríos. ¿Cuántos habrán pisado sus tierras en busca de algún alma…?, o mejor… ¿quién habrá regresado de las sombras mortuorias que infectan esa dimensión con vida?.
Ahh, la vida, la vida, nunca me había puesto a pensar mucho en ello, en valorarla lo necesario, porque cuando lo perdí todo en lo único en qué pensaba era en la muerte, en desaparecer, escapar y olvidar, y solo entonces, a causa del pacto, me vi obligada a apreciar mi vida más que nada para no caer en las garras de Kronoft, pero no por un amor realmente propia a ella.
Papá decía que la muerte no era más que el inicio de otra vida, un comienzo… pero, ¿sería la misma vida?, ¿estaría papá conmigo? No me gustaba esa incertidumbre. Podría ser el principio de algo, pero por el momento no quería ser parte de ese principio, quería permanecer en el aquí y ahora, con papá, mi tía, mi familia y mi venganza.
Por muy peligroso que resultase este viaje no iba a morir, costase lo que costase, sufriera lo que sufriera, no lo haría, y no por miedo al pacto, si no por amor a mi propia vida. Era un juramento.
-Pues… ya habrá tiempo de practicar mis hechizos, y dudo que consigamos un buen báculo ahora… recuerda que estamos contra el tiempo-Murmuré bajito sin la intención de interrumpir el diálogo que papá tenía con mi invocación.
Krusoc se quedó mirando a mi padre con su cabeza ligeramente ladeada y con las antenas de su espalda meciéndose suavemente, mas, cuando Khaelos formuló las dos últimas preguntas sus antenas se detuvieron en seco y su entrecejo se frunció y sus bigotes descendieron.
Y luego silencio.
Me acerqué a papá y le toqué el brazo para llamar su atención.
-Papá no te preocupes-Dije frente al inminente silencio que se había creado en la sala- Krusoc tardará un poco en responder. Suele tomarse su tiempo, y te aconsejo también que no lo presiones o demorará más en decir algo…-
Pero para mi sorpresa no se tomó tanto tiempo como era su costumbre, me miró por unos instantes y luego volvió a centrar la vista en papá elevando levemente sus antenas traseras.
-Mmmm… esperaba alguna pregunta más sencilla, y no lo digo en relación a responder, si no en realizar. Ustedes son mortales, humanos, sus almas son consumidas día a día, algunas preceden, otras quedan encarceladas en la eternidad de quienes son capaces de apropiarse de ellas, no veo posible tan temida empresa contra una criatura tan poderosa. No obstante –Y dirigió la mirada en mí- Algo que caracteriza a los humanos es su deseo de cumplir metas, indiferente de las amenazas y consecuencias que eso acarreé, siempre se tiran al abismo para obtener algo… o salvar algo que desean de todo corazón, ¿verdad Kariope?-Inquirió en mi dirección logrando que bajara la mirada y moviera la punta de mi zapato derecho, como si estuviera avergonzada.
-Pero sería absurdo culparos por hacer algo tan… humano-Prosiguió creando algo parecido a una sonrisa. –Mi señor Kronoft nunca atiende llamados que no sean para realizar un pacto con su persona, por lo tanto, si lo que desean es comunicarse con él deberán pactar, pero como Kariope ya es parte del pacto solo quedará en manos de usted, señor Khaelos, realizar uno. Pero imagino que no es su intención realizar ningún pacto… ¿verdad? Por lo tanto, legalmente la única forma de recuperar el alma de vuestra difunta esposa e hija que se encuentran en manos de Kronoft es que compren esas almas por algo de muchísimo más valor, pero eso podría traer como consecuencia la desgracia de toda vuestra familia, porque no hay diversión mayor para mi señor que el dolor sentimental de los mortales y ya le ha tomado un cierto “cariño” a la familia Kohlheim, y, de todos modos, si no cumplen con los requisitos, por ejemplo, el de morir naturalmente, pueden perder mucho más de lo que han apostado.
Pero… hay otra manera, Kronoft tiene muchos enemigos en el mundo demoniaco, enemigos tan fuertes como él, y todos están eternamente disputándose por el poder, si lo que quieren es hacerle la guerra obtendrán muchos aliados, pero… desconozco que podrán pedirles.
Y… otra opción, sería que entrasen a hurtadillas a sus dominios para buscar los pactos, yo podría ayudarlos con eso, pero… significaría ingresar al mundo demoniaco-


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Re: Reforzando el Linaje [Privada]

Mensaje por Khaelos Kohlheim el Dom Ago 05, 2012 1:56 am

Empecé a hablar, preguntándole al demonio todo lo que necesitaba saber acerca de su señor y de cómo podría deshacerme del pacto que tenía a mi hija y a mi difunta esposa atada al lord demoníaco. Cuando mi hija me habló sobre lo de los hechizos y el báculo mientras yo seguía hablando, memoricé sus palabras para responderle nada más acabar las preguntas.

El demonio por su parte se quedó pensativo aparentemente, tomándose un tiempo para responderme. Aprovechando ese tiempo, miré a mi hija, que se acercó y me tocó el brazo, y le respondí, sonriéndole ligeramente:

-No voy a presionarle hija, no te preocupes. Ya que él nos hace el favor, sería de mala educación agobiarle. Acerca de tus hechizos y el báculo, algo haremos por el camino para ayudarte a mejorar, y te enseñaré a conjurar con la espada. El acero zhakheshiano es bueno para eso.-

Finalmente el ser empezó a hablar, y tras mirar a mi hija, desvió sus ojos hacia mí, explicándose lentamente. Empezó por hablar acerca de nuestra humanidad, diciendo que nuestras almas se consumían día a día, y dijo que no veía posible esa empresa. Sin embargo, luego elogió la fuerza de voluntad de los humanos. Sonreí ligeramente, pues eso era verdad. No iba a rendirme hasta lograr lo que me había propuesto.

Tras eso, empezó a explicar que su señor solo atendía llamados para pactar con los humanos, pero eso debería ser pacto mío. Fruncí el ceño, pensando en lo que podía entrañar aquello. Pactar con un demonio nunca es algo bueno, suelen ser traicioneros y doblan las normas a su antojo. Dijo que la mejor opción sería “comprar” las almas de Atharea y Kariope, aunque lo que dijo me hizo asentir. Ciertamente, aquello podría suponer la desgracia para los Kohlheim al ser el tal Kronoft un demonio que se divertía torturando a los mortales.

Fue la otra manera la que me interesó, diciéndome que su señor poseía muchos enemigos en el mundo demoníaco, y podríamos pedirles ayuda para derrotar a Kronoft. Por último, dijo que la otra opción era infiltrarnos en los dominios del demonio y recuperar los pactos. Me quedé unos instantes en silencio, reflexionando acerca de cuál era el mejor plan. Tras unos instantes de silencio, hablé:

-Realizar un pacto con él... Eso queda descartado. Intentaría seguir divirtiéndose a nuestra costa, y teniendo en cuenta que adora el sufrimiento, dudo mucho que matar en su nombre fuera algo que le complaciera. Comprar sus almas... También lo veo poco probable, y no quiero condenar a nuestro linaje. Suficiente dolor ha padecido esta familia como para seguir sufriendo, en especial Kariope. Así pues... Las opciones que nos quedan serían aliarnos con enemigos de Kronoft... Mmm... ¿Existe algún demonio tan poderoso como él o más aún cuya mayor diversión sea la matanza? A ese no me sería difícil complacerle. He derramado suficiente sangre como para anegar los cultivos de Zhakhesh dos veces. Entrar a hurtadillas... ¿Qué posibilidades de éxito tendríamos? ¿Cuántas posibilidades creéis que ofrece cada opción? Y hay otra cosa que me gustaría saber... Como nigromante y heraldo de Elhías, ¿la Muerte y el Dios podrían ayudarme en el mundo demoníaco? En el sentido... ¿Su poder en ese plano sigue siendo el mismo que en el plano terrenal, o dentro de los dominios demoníacos los poderes de la muerte y el dios de la oscuridad se ven neutralizados? Y por último, aunque no menos importante, pues necesito saberlo. El alma de Kariope está en manos del demonio, pero la de Atharea no solo está en las suyas. También le pertenece a la Parca, pues está muerta. ¿Sabes si se pueden anular esos dos contratos...? ¿O solo podrá acabarse con uno?-

La última pregunta la hice con gran angustia reflejándose en mi rostro. Conocía mucho sobre la muerte, los demonios y los dioses, pero... Nunca me había hallado en esa situación. De hecho... Incluso podría ser que mi hija y yo fuéramos los primeros que nos hallábamos así. Por una parte, sí, si lográbamos salir bien de aquello, podríamos echar más luz sobre esos asuntos, pero por otra parte... Estábamos una situación de la que no sabíamos nada. Y si hay algo que me asuste es lanzarme de cabeza sin tener ni la más mínima idea de qué hacer.
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Re: Reforzando el Linaje [Privada]

Mensaje por La Madre Condena el Lun Ago 20, 2012 5:10 am

Las palabras de Krusoc me tenían preocupada. No quería que papá hiciera un pacto con ese demonio solo para traer a mi madre de vuelta y recuperar mi alma. Pactar con ellos resultaba ser un arma de doble filo. Y no por nada solo contados por los dedos fueron aquellos invocadores que lograron salir airosos después de cumplir la firma del contrato aunque siempre terminaban con alguna secuela que les dejó marcados hasta sus últimos días. No, no iba a permitir que papá escogiera esa opción, solo sería un regalo triple para Kronoft.
Pero había otras opciones… Aunque seguían sin convencerme del todo. Y por lo visto las más posibles de realizar eran las de buscar enemigos de Kronoft o entrar a robar los pactos, aunque eso último no lo entendí del todo. Pero si de algo estaba segura es que tampoco me convencía la opción de aliarse con los enemigos de aquel demonio y se lo hice saber a papá.
-Papá, no veo conveniente tratar con esas criaturas, todos son igual de traicioneros y de pactos sucios, puede que al final terminemos aliados con alguien peor que Kronoft y resulte todo el doble de perjudicial, o que quizás nos pidan algo imposible de cumplir o que no solo comprometa a nuestra familia quizás a todo Zhakhesh…-A medida que hablaba me comenzaba a desesperar, ¡es que todo me parecía tan imposible de hacer! – Se que no hay más alternativas pero… no quiero que nos aliemos con nadie de allá, no confío en ellos-Finalicé bajando la cabeza apesadumbrada, odiaba derrumbar ideas sin otorgar soluciones a cambio, pero es que no se me ocurría ninguna, y es que era un tema complicado donde cualquier acción en falso podría derrumbar todo lo que habíamos conseguido o empeorarlo.
Esperé a que Krusoc respondiera a papá, y al tiempo que lo miraba caí en la cuenta de una cosa, él junto con Frederik eran demonios, y sin embargo a pesar de ser mis invocaciones habíamos creado juntos un lazo de amistad y confianza como si fueran mis amigos de toda la vida. ¿Serían entonces todos los demonios malos?, ¿habría algunos demonios que pudiesen simpatizar con los humanos o querer seguir una buena causa? Me di cuenta entonces que sabía muy poco al respecto… pero aún así no dije nada más.

-A la mayoría de los amos demoniacos le divierte la matanza Es parte de su naturaleza belicosa –Respondió Krusoc con tranquilidad deteniéndose cada tanto como si quisiera recordar- Los enemigos de Kronoft son principalmente sus propios hermanos que quieren el trono que este ostenta. Tiene millones de hermanos, pero solo son considerados como tales aquellos que son archidemonios, entre ellos están Karbarios, Impus y su hermana Baadel, que ansían el poder tanto como él pero se ven obligados a ser considerados señores de tierras menores. De otros reinos… posee enemigos sí, pero de ellos no podría darte demasiada información. Los planes de guerra no son informados a subordinados menores como yo, pero los pleitos familiares son rumores de todos los días. Frente a la opción de entrar a hurtadillas… me explico, el alma que toma un archidemonio debido a un contrato no llega a sus manos de forma automática, él mismo debe ir a buscarlas o podría quedarse sin ellas, es por ello que para evitar que su pactante escape del contrato suele trazar algún dibujo en la piel de sus contratistas que es en realidad un sello de invocación, así cuando su alma esté por abandonar el cuerpo este se ve invocado por el sello y por ende consigue el alma de su víctima mucho antes que la parca misma. Pero que yo sepa no suele marcar las almas una vez que están en su territorio, tiene muchas y todas se encuentran encerradas en su panteón personal, por lo tanto si se llevaran una desde allí él no lo notaría, yo podría ayudarles con eso, conozco como llegar y como entrar… el problema después sería como transportarían esa alma y qué harían para impedir que la parca se la lleve una vez que vuelvan a este mundo. Mmm… una idea que se me viene a la mente para evitar eso es que la labor de la Parca pierda su razón de ser... verán, por lo que sé en vuestro mundo, las almas de los muertos le pertenecen a la Parca, por lo tanto si reviven a Atharea antes que venga la Parca a buscarla no podría llevársela, porque no puede llevarse a los vivos…-

-Pero-Interrumpí- Ella ya había muerto… su alma ya era de la Parca…-

-¿Y?, era de la Parca, pero Kronoft la hizo suya de todos modos, nosotros podemos hacer lo mismo, solo tenemos que saber cómo, pero esa información creo que ustedes mismos pueden obtenerla, según he leído en los libros de vuestra biblioteca hay hechiceros que saben trabajar con el alma, la dividen, la guardan, la reencarnar… Varios son los ejemplos a lo largo de la historia, entre ellos se destaca el de un regidor imperial de hace no demasiados siglos conocido como William Draconium que al morir en batalla reencarnó en su bisnieto, Jonathan el cual murió al caerse de su caballo golpeándose la cabeza en una roca pero segundos después revivió milagrosamente, mas no era su persona la que habitaba su cuerpo, si no la de William. Varios aludieron al hecho a un designio del gran Dios, aunque las malas lenguas aseveraban que William había pactado con un brujo sectario para seguir viviendo. También existe el afamado ejemplo de Malakhat, el gran invocador, era humano, y sin embargo vivió cientos y cientos de años, hasta que desapareció del mapa, pero nada nos niega que no siga viviendo. También debieron haber oído del tenebre Karnarthos que se levantó de entre los muertos para seguir luchando, pensaba, objetaba, era él mismo, pero debía de estar muerto porque una lanza atravesaba su frente, pero siguió viviendo, y luchando, hasta que venció a sus enemigos, y cuando la batalla acabó se despidió solemnemente y cayó al suelo, pero esta vez para no levantarse nunca más. Como ven, hay varios ejemplos en la historia en donde se burla a la Parca, nosotros podríamos lograrlo también, solo debemos saber de qué manera. El éxito en esta empresa dependerá de las circunstancias y de nosotros mismos, o quizás de la fortuna si es que esta vez se atreve a ayudarnos.-

-La fortuna… o los Dioses…-Suspiré pensando si sería útil algún rezo.

-Frente a los Dioses…-Interrumpió Krusoc, más serio que de costumbre- No lo sé joven Khaelos, no lo sé, nosotros no tenemos Dioses, e incluso algunos archidemonios se han llamado Dioses en vuestro mundo… pero no hondaré ese tema, no corresponde, no corresponde…-Repitió hasta guardar un silencio solemne.

-Krusoc… ¿nos contarías algo acerca de los hermanos de Kronoft?-Dije rápidamente al notar que el tema de los Dioses había puesto algo incómodo a mi invocación. Krusoc hablaba mucho pero cuando sentía que decía algo indebido se callaba de tal manera que parecía una roca.

--

-Creo que ya no hablará más… por ahora-Murmuré en dirección a papá suspirando al ver que no decía nada más- Pero mañana seguramente volverá a hablar a menos que quieras que llame a Federik para que complemente con algo, aunque no creo que sepa tanto como Krusoc… Además creo que deberíamos prepararnos ya, ¿no lo crees?, hay mucho que hacer, mucho que buscar… ¡ay papá!, ¿qué haremos?, todas las opciones son igual de peligrosas e imposibles, ¿y si esto no resulta?, ¿y si terminas muerto o en manos de Kronoft?-Pregunté mirándolo a los ojos fijamente. Justo que ahora hacíamos las paces puede que no volviéramos a vernos más… ¿por qué la fortuna era tan desdichada con nosotros?

-Se que no gano nada preocupándome… pero no puedo evitar hacerlo… te quiero papá, quiero que lo sepas si es que esto termina mal… quiero que lo sepas papá…me alegro que al menos volvamos a llevarnos bien... como en antaño-

Y sin decir más, lo abracé.


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Re: Reforzando el Linaje [Privada]

Mensaje por Khaelos Kohlheim el Sáb Ago 10, 2013 2:11 am

Mi hija empezó a hablar tras comentar las posibilidades con su invocación y la miré, escuchándola con atención. Sabía que para ella era importante que viera que confiaba en ella y, no solo eso, que viera que también la escuchaba y tenía en cuenta su opinión. Al fin y al cabo ella era la invocadora, no yo, era obvio que sabría más de la materia de lo que yo lo haría. Ante lo que dijo de que todos eran igual de traicioneros y de pactos sucios asentí, sabedor de que aquellas malditas criaturas no eran conocidas precisamente por su juego sucio. Cuando acabó de hablar suspiré, rodeando sus hombros con un brazo y dándole un fuerte abrazo seguido de un beso en la frente: -No te preocupes, hija mía... Algún camino hallaremos que no implique nuestra perdición... Aunque algo me dice que esta empresa no va a ser un camino de rosas...- Esperé entonces a que respondiera el demonio a mis preguntas, mirándolo con impaciencia para aguardar a sus palabras.

Krusoc empezó respondiendo que a la mayoría de archidemonios les gustaba la matanza, como había intuido desde un principio, y nos contó que los enemigos de Kronoft eran sus hermanos, quienes se disputaban su trono, y solo los que llegaban al rango de archidemonio podían ser llamados hermanos como tal de aquél señor demoníaco. Karbarios, Impus, Baadel... Esos nombres no me eran muy conocidos, desgraciadamente, aunque podrían ser de utilidad en un futuro. Aguardé a que explicara la opción de infiltrarse, diciendo que un demonio tenía que ir a buscar él mismo las almas y hacía un dibujo en la piel de los que pedían sus servicios para evitar que estos escaparan. Luego mencionó lo del sello de invocación y conseguir el alma antes de que lo hiciera la Parca. Luego comentó sobre que en su territorio no estaban marcadas, por lo que podríamos robar un alma sin que Kronoft lo notara. Lo de la Parca... Aquello ya no sonaba tan bien.

Kariope mencionó que el alma ya era de la Parca, pero al parecer el demonio tenía otras ideas, aunque claro... Aquellas eran más de mi campo, el de la nigromancia. Sin embargo, ante sus palabras no pude evitar fruncir el ceño. Dividir el alma, reencarnarse... Aquella criatura no sabía el precio de obtenerlo. Sí, conocía el caso de William Draconium, el problema era que su alma luego no encontró descanso, y el brujo nunca le advirtió de la no-muerte. Luego mencionó al tal Malakhat, el gran invocador... De ese las historias eran algo confusas, tal vez lo hubiera logrado, tal vez solamente se encargó de hallar buenos herederos para su legado y así preservar su leyenda. Sobre Karnarthos... Un perfecto caso de Tumulario. A veces la fuerza de un juramento y un cometido pueden hacer maravillas. De por sí, burlar a la Parca no era algo sencillo, y para los nigromantes zhakheshianos ese nombre infligía un considerable respeto.

Kariope mencionó a los dioses, y Krusoc dijo que aunque algunos archidemonios se habían hecho llamar Dioses, no iba a ahondar en el tema, dijo que no correspondía. Fruncí el ceño mientras mi hija le preguntaba si podría contarnos algo acerca de los hermanos de Kronoft, momento en el que se quedó completamente callado. Mi pequeña mencionó que ya no hablaría más por el momento, y entonces habló sobre su otra invocación, Federik. No pude evitar suspirar mientras cerraba los ojos por unos instantes, escuchando sus palabras desesperadas, diciendo que debíamos prepararnos, que había mucho que hacer y buscar, y en ese momento escuché palabras que nunca creí que oiría de boca de mi hija. Abrí los ojos para mirarla y le sonreí cálidamente, acariciándole la mejilla con paternalidad. No pude evitar que se me alegrara el corazón mientras ella me decía que me quería, y que quería que lo supiera. No pude evitar que un par de lágrimas de alegría corrieran por mis mejillas mientras le devolvía con fuerza el abrazo, como antaño cuando ella era pequeña y tenía pesadillas.

Permanecí en silencio unos instantes, acariciándole los cabellos y finalmente le di un beso en la frente, hablando finalmente y mirándola con una sonrisa cálida de medio lado, buscando tranquilizarla y mostrarle la fuerza que me fallaba en aquellos momentos: -Yo también te quiero hija mía, mucho... A mí también me alegra que nos llevemos bien al fin... De momento deberíamos descansar y pensar en qué hacer... Las opciones no son muy buenas, ciertamente... Y hagamos lo que hagamos enfadaremos a alguien... Tal vez lo mejor sería lograr hablar con tu madre y que ella nos dijera qué es lo que desea realmente... ¿Y si ella no deseara volver a la vida? No lograríamos nada entonces... Definitivamente deberíamos consultarlo con la almohada, hija mía... Sin embargo, esta noche quiero hacer algo que la guerra y los demonios me negaron durante demasiado tiempo, mi pequeña.-

Sin decir más la cargué en brazos, como hacía cuando ella era pequeña y empezaba a adormilarse mientras jugaba o leía algún libro que le gustara. Por primera vez en mucho tiempo notaba que algo de felicidad volvía a mi corazón. Su madre no estaba conmigo, sí, y alguna que otra mujer había aparecido en mi vida para enfado de Kariope, pero... Al menos me quedaba mi pequeña y, por fin, tras tanto tiempo... Volvíamos a llevarnos bien... Aquello lograba devolverme parte de mi alegría de antaño, me aliviaba el ánimo.

Abandonamos la sala funeraria por fin, y yo al menos noté como el peso sobre mis hombros se aliviaba al librarme de la opresiva sensación de pena y tristeza que mi dolor y mi tortura propia habían impregnado en aquél sótano. Seguía cargando a mi hija en brazos, y cuando pasamos por delante de un espejo antes de llegar a mi habitación por unos instantes me lo quedé mirando. Apenas fueron unos segundos, pero pude vernos antes de que todo sucediera. Mi hija cuando era más pequeña, apenas una niña y no una mujer casi, y yo cuando las heridas, el cansancio y el dolor no habían hecho mella en mí todavía. Sin embargo, pronto vi de nuevo la imagen actual. Suspiré, sabedor de que todo el tiempo que nos habían arrebatado no volvería nunca...

Finalmente llegamos a mi cuarto, sitio donde la dejé cuidadosamente de pie en el suelo. Me agaché para que nuestros ojos quedaran a la misma altura y entonces le dije, sonriéndole con un amor paternal que hacía tiempo que no reflejaba: -¿Recuerdas cuando eras pequeña, hija mía? Cuando tenías una pesadilla, un mal sueño y entrabas corriendo en mi cuarto, y me pedías que durmiéramos abrazados para sentirte protegida... Los demonios y los imperiales nos han arrebatado muchas cosas... Nos han arrebatado tiempo, seres queridos, alegrías, esperanzas... Pero al menos te conservo a ti, mi pequeña, y por fin hemos logrado estar en paz y recuperar lo que antes teníamos, cuando eras una niña. Aún se me hace raro ver que ya eres casi una mujer... ¿Quieres dormir conmigo? Eres lo más preciado que me queda, hija mía... Y echo de menos la sensación de felicidad que me embargaba cuando te tenía abrazada mientras dormíamos... Me sentía un buen padre en esos momentos porque te tenía bien protegida de todo lo que quisiera dañarte... Y quiero recuperar esa sensación. El saber que mientras esté yo cerca nadie te hará daño... Eres quien más me importa, Kariope. Eres mi hija, eres sangre de mi sangre... Eres mi pequeña, y demasiado tiempo nos han separado guerras y remordimientos. No quiero que nos vuelvan a separar esas cosas. ¿Quieres dormir conmigo como en los viejos tiempos? Los echo de menos...-

Y entonces la abracé de nuevo, dejando que algunas lágrimas corrieran por mis mejillas. Era mi hija, y tenía derecho a ver el lado más humano de su padre... Tenía derecho a saber que también su progenitor lloraba, sentía y tenía sus miedos. Ella sabía que la quería más que a nada ni nadie, pues era mi pequeña... Y ahora yo podía empezar a ser feliz sabiendo que mi hija también me quería.
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Re: Reforzando el Linaje [Privada]

Mensaje por La Madre Condena el Dom Sep 15, 2013 2:31 am

Como en los viejos tiempos, como si todo volviese a la normalidad, así me sentía en este momento.

Me acurruqué junto a mi padre al tiempo que lo escuchaba y no evitaba sonreír por todo lo que me decía aunque también sentía mucha nostalgia al recordar situaciones parecidas pero con la diferencia de que en aquel entonces mamá estaba entre los dos.

-Buenas noches papá, me agrada poder volver a dormir contigo y sentir que nada ha cambiado-Murmuré con una sonrisa cerrando los ojos lentamente dándome cuenta que tanto drama emocional me había agotado bastante.

Para cualquier persona esta situación le resultaría de lo más inverosímil. Era extraño pensar que mi padre, un guerrero y nigromante respetado por los suyos y temido por sus enemigos tenían un lado sensible, un lado humano, muy humano. Sabía decir dulces palabras y expresar sus emociones en lágrimas, como también sabía expresar en batalla su crudeza ante los enemigos, ser leal a los suyos y castigar sin miramientos a los traidores, sabía hacer todo eso, sabía ser bueno y malo, y aquello no lo hacía un hombre débil, si no todo lo contrario, mi padre era un hombre completo.

Y por lo mismo no nos merecíamos tanto dolor, ojalá todo esto pudiera arreglarse  y todo volviera como antes.

***

Sueño:

Me encontraba desnuda en un pasillo oscuro, el suelo crujía ante cada paso que daba y poco a poco iba acelerando mi marcha sin saber el motivo y cada vez que avanzaba iba escuchando voces, voces que no acallaban:

“Tal vez lo mejor sería lograr hablar con tu madre y que ella nos dijera qué es lo que desea realmente... ¿Y si ella no deseara volver a la vida?”

“¿Y si ella no deseara volver a la vida?”-Volví a escuchar, como un eco…

Entonces a lo lejos vi su silueta, la inconfundible silueta de mi madre, grité su nombre al tiempo que aceleraba aún más la marcha y traté de acercarme a ella, de abrazarla, de decirle que volviera con nosotros, que la esperábamos, que la necesitábamos, que por favor no quisiera quedarse ahí.

“Tiene millones de hermanos, pero solo son considerados como tales aquellos que son archidemonios, entre ellos están Karbarios, Impus y su hermana Baadel, que ansían el poder tanto como él pero se ven obligados a ser considerados señores de tierras menores”

“Karbarius, Impus y Baadel”

Pero al volverse en mi dirección mis pies desnudos cesaron su andar y di un paso atrás asustada. La figura de mi madre había cambiado completamente y ahora me encontraba ante una fémina endemoniada.

Spoiler:

-Baadel-Dije, desconociendo el porqué lo sabía, pero estaba segura, tenía la certeza que se trataba de Baadel.

***

Entonces desperté, estaba tensa pero traté de no hacer ningún ruido y por alguna razón sentía el ambiente distinto, era una sensación extraña pero que al mismo tiempo me enfundaba valor. Me desasí entonces del abrazo de mi padre tratando de no despertarle y entonces me levanté de la cama para ir… ¿para ir a donde? ¿Por qué me levanté? ¿Qué tenía que hacer?

Me quedé parada un rato sin saber qué hacer. No era la primera vez que tenía sueños acerca de demonios, de hecho eran contadas las ocasiones en que podía dormir en paz, según Krusoc aquello sucedía al estar vinculada en pacto de sangre con un demonio… Al parecer ni en mis sueños podía despertar de esta pesadilla. Me giré entonces para mirar a mi papá acostado y no evité preguntarme si dormiría bien, probablemente así fuera, ya que se veía tan tranquilo, eran contadas las ocasiones en que no tenía que dormir con la guardia alerta porque aquí en casa estábamos seguros… o al menos más seguros que en la intemperie. Además Zhak'Thrûgond es prácticamente impenetrable, difícilmente un imperial llegaría aquí.

Pero, ¿realmente eran los imperiales los únicos enemigos que teníamos?

Mientras pensaba en ello decidí salir un rato para cambiar de aires, aún era muy temprano para partir pero se me hacía imposible seguir durmiendo, no tenía pensado escapar de todas maneras ya que sería un suicidio de mi parte partir sin mi padre además era difícil que me perdiera conocía las calles de memoria y por lo general siempre estaban bien vigiladas aunque en esta ocasión no vi a nadie. Por un momento tuve un mal presentimiento y quise invocar a Federik para que me hiciera compañía pero luego de dudarlo un tanto me negué, además quería despejar la cabeza y con tanta cháchara suya me sería imposible.

Pero entonces, luego de haber tomado esa decisión, y sin previo aviso sentí un fornido brazo sobre mis hombros y una mano en la boca impidiéndome gritar y moverme, estaba desesperada, no sabía qué hacer, no sabía lo que estaba pasando… hasta que entonces los vi. Eran dos rostros que reconocí de inmediato ya que eran famosos por su traición, habían trabajado conjuntamente con el imperio vendiendo a sus hermanos como esclavos y habían logrado escapar de la ejecución. Pero no solo los conocía por su fama si no porque fue papá quién los atrapó, ambos conocidos como Remus y Kajnaal deberían estar muertos pero aquí estaban y me tenían atrapada. Pero además no eran los únicos junto a ellos habían cuatro hombres sumando a quién me tenía presa el cual me había puesto unas pulseras en las muñecas cuya función descubrí cuando traté de invocar a Federik.

-“¿Por qué no puedo, por qué no puedo invocarlo?”-Me pregunté desesperada y con ganas de echarme a llorar, ¿cómo fue qué llegué a esta situación?, ¿y mi papá?, ¿por qué no estaba mi papá?, lo normal sería que se despertara  al darse cuenta que no me encontraba a su lado ¿pero por qué no venía por mi? ¿Por qué se demoraba tanto?

-Seguramente te estarás preguntando porque no puedes emplear tu impía magia contra nosotros, pues te lo responderé-Dijo el hombre que me tenía apresada al tiempo que me tomaba entre sus brazos y me cargaba- Aquellos brazaletes que portas fueron bendecidos para impedir que tu magia hereje se libere, la condensa y la mantiene, puedes intentar todo lo que quieras pero se nota que eres muy débil como para liberarte, así que solo conseguirás agotarte y hacerte daño…-

-¿Por qué le hablas Ranfliu? Los pecadores como ella no merecen tanta cordialidad, ahora será mejor que nos vayamos luego tenemos poco tiempo según el plan-Interrumpió uno de los desconocidos y por su forma de expresarse estaba claro que se trataban de imperiales.

De todas maneras había muchas cosas que no me cuadraban, ¿sabían ellos que yo iba a salir o solo esperaban el momento oportuno para apresarme? ¿Querían vengarse de mi padre o costa mía? ¿Le harían algo a él también? Pero lo más difícil de entender era como habían logrado ingresar a Zhak'Thrûgond, ¡se supone que es impenetrable!... Pero por lo mismo me sentí algo aliviada, quizás tuvieron suerte y pudieron ingresar ¿pero salir?, ja, les va a ser imposible y  menos teniéndome de prisionera.

Sin embargo no parecían preocupados en lo absoluto, iban muy tranquilos y solo de vez en cuando se detenían y miraban a derredor para luego proseguían su andar. Más tarde se internaron a un callejón que yo conocía bien, iba en dirección a las galerías donde estaban las minas, pero por lo que yo sabía aquellas también estaban bien vigiladas, sin embargo no descendieron demasiado,  y para mi mala suerte en esta ocasión tampoco había nadie por las calles, fue entonces que pararon cerca de un negocio que reconocí como una casa de prostitutas, generalmente se construían cercanas a las galerías ya que su clientela en mayoría consistía en la clase obrera, aunque sabía la existencia de burdeles más pudientes… pero no era algo que me interesase saber demasiado, de hecho siempre me enojaba si me enteraba que papá andaba con alguna mujer y como toda hija nunca lo imaginé entre prostitutas.

La puerta se abrió y los sujetos ingresaron, el local estaba vacío, al menos en la entrada, miré alrededor y vi que era una sala modesta, pintada en tono turquesa con algunos muebles, cuadros de mujeres y un enorme espejo circular al fondo rodeado por una serpiente de cobre que hacía función de marco. Fue entonces que detrás del espejo surgió una mujer, era muy hermosa aunque algo mayor, su cabello era de un rojo intenso tanto como el de mi tía y tenía unos gatunos ojos azules que no dejaban de escudriñarme, su piel era pálida como la mayoría de los tenebres y vestía paños menores que destacaban sus amplias curvas.

-Han llegado a tiempo señores –La mujer se acercó a cada uno de ellos y les besó en la mejilla luego se detuvo en mi persona y sujetó mi mentón con sus manos para mirarme a la cara al tiempo que me susurraba “Si vivieras, entenderías algún día al crecer lo que es capaz de llegar a hacer una mujer despechada” luego miró a los otros y les dijo que el pasaje estaba listo y que se dieran prisa.

Entonces sin entender cómo ingresamos a través del espejo que por lo visto se trataba de un portal, pero la mayor incertidumbre mía fueron las palabras de esa mujer.

Al salir sentí la brisa salada sobre mi cara y las luces del alba ya iniciaban su aparición, nos encontrábamos a la orilla del mar al interior de una cueva donde un pequeño barco nos aguardaba, me metieron adentro y el tal Ranfliu inició una oratoria al tiempo que se iniciaba el viaje donde nuevamente y sin saber de qué forma nadie nos vio al salir, o si nos vieron nos restaron importancia, a fin de cuenta el barco era viejo e igual a tantos que surcaban las aguas, lo cierto es que si se pusieran a detener e inspeccionar cada barco que saliera no acabarían nunca, pero aún así quise creer que habían hechizado el barco para que pasara desapercibido, el hecho de que pudieran secuestrarme dentro de la ciudad que desde niña creí impenetrable me decepcionaba muchísimo, nuevamente mis sueños de infancia se hacían pedazos ante la inminente y cruda realidad. Nada es totalmente seguro, siempre hay que estar alerta, estamos en guerra… y pensar que era algo que siempre me aconsejaba papá pero nunca le escuchaba.

(…)

No sé cuantos días pasaron durante el viaje ya que me tenían encerrada en la bodega y solo me enteraba de algunas cosas cuando descendía Rembus, que era aquel que me puso los brazaletes y me cargó entre sus brazos, de qué marchábamos hacia un campamento imperial y que me usarían como estrategia para traer a mi padre. Él se encargaba de darme comida y agua ya que según me decía de momento era más útil viva que muerta puesto que de mi dependería tener la cabeza de mi padre en un pica y que seguramente ya habría recibido la misiva que le habían dejado.

No pude sentirme más culpable, y pensar que hace apenas unos días habíamos arreglado todo, íbamos a buscar a mamá y nos abrazamos para dormir juntos… pero no podía echarme a llorar, no podía darles ese gusto era una Kohlheim, debía soportar.

Finalmente después de un par de días más llegamos a tierra y me condujeron al campamento, ahí era notorio el estandarte imperial y varios soldados deambulaban de un lado a otro aunque más de alguno se detenía para mirarme con curiosidad. Ante nosotros se detuvo un hombre con una reluciente armadura dorada, una capa roja y el signo del Dios Único en su blasón. Según supe más tarde se trataba del afamado inquisidor Deambulus Rogrin el cual nos miró con una seriedad de piedra y asintió nada más al verme.

-Ranfliu, Rembus, Sambuel y Angel, han hecho un excelente trabajo-Les dijo- en el nombre del Señor serán bien recompensados.Y ustedes  –agregó dirigiéndose a Remus y Kajnaal- No puedo estar más que agradecido por su ayuda a pesar de su hereje procedencia, como os prometí serán recompensados por la gloria y el oro eterno…Una vez que limpiemos sus almas corruptas con el fuego del perdón y puedan hallar descanso en los cielos. ¡Soldados, llevadlos a la hoguera para que sus almas sean purificadas!-Exclamó para sorpresa escandalizada de ambos traidores que fueron agarrados por varios soldados y entre injurias y pataleos trataban de desasirse pero les fue inútil.

Y a mi… ¿me depararía un destino similar?

-“Papá por favor no vengas, no me busques, no te arriesgues…”- Pensé al tiempo que me encerraban en una de las carpas. Según me enteré por los soldados mi padre había recibido la misiva cuando ya estábamos a mitad de camino y en ella indicaba donde lo esperaban y que debía entregarse junto a algunos soldados a cambio de mi persona, solo así yo sería liberada y salvada. Ojalá papá pensara en un buen plan porque no quería verlo perjudicado, sería algo que jamás me perdonaría.  


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La Madre Condena

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Re: Reforzando el Linaje [Privada]

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