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La ruina de su estirpe [PRIVADO]

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Re: La ruina de su estirpe [PRIVADO]

Mensaje por Taurnil el Dom Ago 21, 2011 4:27 am

Taurnil sonrió, aunque no ampliamente, esbozó una sonrisa con desgana al comentario de Sordahon, le gustaba que apreciasen su trabajo, aunque este fuera tan asqueroso como acabar con la vida de un joven. Soltó un suspiro y le respondió, afable. - Vengo de Uzuri, me entrené en bosques como este, yo mismo - Comentó, con aún, media sonrisa resplandeciente en su cara. Después, hizo otra pregunta, una más importante que la anterior, a la que Taurnil no dudó en responder. - Ya hablaremos de eso cuando acabemos - Le respondió, totalmente serio. Observó como despedazaba el jubón con sus manos y observaba un amuleto que llevaba. Parecía ser, que servía a Varin y a su consejero Lambert. Sordahon sabía más cosas sobre Varin y su corrupción que Taurnil, las escuchó atentamente.
Ayudó a esconder el cadáver en un musgo cercano y siguió atendiendo a la charla de Sordahon. La verdad, es que aquel joven, con mirada perdida hizo mella en Taurnil, ¿Cuántos años tendría? Era un muchacho, rondaría los veinte, joder, no estaba ni entrenado en el combate. Varin o Lambert, o quien coño lo hubiese mandado menospreciaba a Sordahon y a su posible ayuda, seguramente mandase más asesinos como ese en busca de su compañero, querían su cabeza sobre una pica.

Taurnil no tenía montura, pero sabía como conseguir una. Con paso ligero, se acercó al poste que había enfrente de la taberna, el ruido había cesado y ya la mayoría se había ido a dormir, sólo un par seguían en pie, pero no eran muy ruidosos. Sigilosamente y bastante encurvado, desenvainó un cuchillo y se acercó al caballo plateado de hace un rato, cortó la cuerda que lo amarraba y se montó sobre él, el caballo se encabrito, pero lo consiguió calmar extraordinariamente. Agarró sus riendas y se acercó a Sordahon, que aún lo esperaba al lado de las cuadras. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, éste siguió hablando. Cuando acabó su explicación, Taurnil asintió. Sabía lo que había que hacer y cómo. A trote ligero, cabalgaba junto a su compañero en dirección a Vimmezaar. Taurnil había pasado cerca de esta fortaleza en varias ocasiones, una muralla no muy alta con piedras bastante gruesas y separadas, con constantes patrullas y muchos arqueros apostados en sus murallas. Demasiada protección para una fortaleza local, pensó en su momento Taurnil, que hizo un esfuerzo para recordar como era.

- Vimmezaar... ¿A cuánto está de aquí? - Preguntó, pues, no sabía con certeza la verdadera distancia hasta aquella fortaleza donde Varin y Lambert residían.
Aunque las distancias en esta comarca variaban desde un día a dos, nada estaba relativamente lejos, en comparación con otras zonas. - Siendo solamente dos, podríamos entrar con relativa facilidad en la fortaleza, sus muros son muy pedregosos, su escalada no es díficil para un novato - Comentó Taurnil, espoleando a su nueva montura, cuyo nombre sería: Amanecer. Parecía que el caballo estaba muy bien domado, pero no amaestrado, pues poco tardo en tomar una nueva figura como amo, ahora Taurnil era su poseedor, y no parecía desagradarle la idea. El elfo echó una mirada al caballo de Sordahon, era imponente y trotaba majestuosamente, después, alzó la vista y observó a su camarada, que miraba al frente. Arqueó una ceja, antes, casi ni se inmutó ante la muerte del asesino, ¿Un veterano?
¿Por qué tendría que matar al consejero del reino? ¿Qué se supone que era?

- ¿Por qué tanto interés en matar a Lambert? - Preguntó Taurnil, observando a Sordahon. - ¿Eres un mercenario al servicio de la corona o algo así? - Bromeó, con media sonrisa en su cara.
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Re: La ruina de su estirpe [PRIVADO]

Mensaje por Sordahon el Dom Ago 21, 2011 5:05 pm

Sordahon espoleó su caballo y junto a Taurnil emprendieron la carrera hacia el castillo de Varin, que se encontraba al noroeste de la taberna, regresando a la encrucijada y tomando el sendero norte. Cabalgaban lento, lo suficiente como para poder hablar y escucharse. Sordahon agudizó la vista hacia el horizonte. Comenzaba a amanecer.- El castillo de Vimmezaar está a pocas horas, si los mapas no engañan. -Comentó, recordando el mapa de la comarca de la Mesa Negra que consultó antes de viajar.- Deberemos cruzar un par de pueblos y cuarteles donde el salvoconducto nos resultará bien útil. -Aumentó el ritmo, de lo contrario tardarían más de lo esperado. Sordahon seguía interesado en el pasado de su nuevo compañero, pero respetó su silencio y se limitó a imaginarlo. Nunca había estado en Uzuri, ni sabía qué tipo de lugar era. Llegado el momento adecuado volvería a preguntar. Sardohan sabía mejor que nadie lo que era proteger su identidad y su pasado. Y lo que era sufrir por no poder contarle a nadie tus inquietudes y preocupaciones. No rechazaría una buena charla con su compañero siempre que la situación se prestara.

Vimmezaar está levantado en el centro de la comarca, creo. Permitía a Viran defender sus tierras de bandidos y criaturas rápida y eficazmente. Ahora la ventaja está en manos de Lambert, y los fines, muy distintos y egoístas. -El terreno escarpado hacía que saltara sutilmente con los trotes de Invierno, y lo notó con amargura cuando el brazo empezó a dolerle de nuevo. Aun recordaba aquel bargest que se cebó con su hombro y se lo desgarró a base de zarpazos. Solo quedaron jirones de ropa y carne ensangrentada. Malherido y al borde de la muerte, Sordahon tuvo que golpear la campana de aquel monasterio derruido. El sonido destrozó el ultrasensible oído de la bestia e hizo que cayera al suelo desde una gran altura. En aquel lugar perdió a sus primeros hombres, pero fue una caza productiva, y Sargas no volvería a jugar con alquimia prohibida nunca más.

No le sorprendió que Taurnil conociera ya el castillo.- Cuando lleguemos al castillo veremos de qué forma proceder. Habrá que tener en cuenta, como dices, esos muros pedregosos. Estas credenciales. -Dijo, palpando el saco donde llevaba el pergamino del muchacho asesinado.- nos permitirán llegar, pero no entrar, estoy seguro. -Sordahon echó un vistazo a su alrededor. Ya habían dejado muy atrás la taberna y se encontraban en medio de la nada: El camino en dirección a la encrucijada, un bosque a la izquierda y un pequeño cementerio a la derecha, cuya entrada estaba vigilada por estatuas de demonios ancestrales. Seguían cabalgando. Sordahon escuchó levemente el trote de varios caballos muy detrás de él y Taurnil. Obviamente su compañero lo habría escuchado más claramente: sus sentidos eran más agudos que los suyos.- Creí habértelo dicho en la taberna. Trabajo para los círculos de magia de Noreth. Cuando algún nigromante se pasa de la raya, o un hechicero de sus filas pretende conseguir poder a costa de los demás, actua la gente como yo... -Bajaba el tono de voz.- No puede decirse que lo haga por gusto... -No diría más. Al menos no hasta que Taurnil se sincerara con respecto a su pasado.-

Nos persiguen. -Acabó susurrando la obviedad.- Estos deben de saber quienes somos y qué hemos hecho. Seguramente iban con el muchacho que mataste... -Aumentó el ritmo considerablemente.- Tendámosles una emboscada. -Confió en que el elfo le siguiera. Invierno trotaba con fulgor y celeridad. No tardaron en alcanzar la encrucijada, repleta de postes y señales, y un pequeño puente que cruzaba un río seco. Para llegar al cruce de caminos, Sordahon dobló una intensa esquina que se adentraba unos pocos metros al bosque. Esto les ocultaría de los perseguidores el suficiente tiempo como para esconderse bajo el puente. Una vez bajo la piedra de la pequeña construcción, Sordahon desenvainaría su espada larga, y aguardaría en silencio. Se había equivocado: Miró al cielo relajado durante unos segundos y Sanctra seguía alzada e imperante en el más oscuro y sombrío centro de la bóveda nocturna. Seguía siendo de noche, no amanecía. Y nunca lo haría para aquellos dos exploradores.



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Re: La ruina de su estirpe [PRIVADO]

Mensaje por Taurnil el Dom Ago 21, 2011 5:37 pm

Taurnil le prestaba toda la atención que podía, mientras cabalgaba con su nueva montura. La luna, iluminaba tenue los caminos de piedra, y ahora, tanto Sordahon como Taurnil, cabalgaban a través de un mar silencioso y oscuro. Ni el rumor del viento se oía ya, sólo, la carrasposa voz del caballero y los trotes de ambos caballos, también los pequeños saltos que daban sus jinetes.
No llevarían más de dos minutos cabalgando cuando Taurnil comenzó a oír el rumor de otro animal, más caballos, a una velocidad considerable y detrás de ambos. ¿Les perseguían? ¿O eran solo viajeros apresurados? No era muy común viajar de noche, pero era posible... Taurnil se dió cuenta de que tanto él como su compañero ya estaban sumidos en una leve paranoia respecto a eso. Él, parecía más seguro, sin dudarlo se apresuró más, a lo que Taurnil le siguió los pasos. Llegaron a una encrucijada, los postes de madera apenas iluminados por la luna, eran imposibles de leer, pero Sordahon no se paró a leerlos o pensar por donde ir, rápido como una centella, tanto él, como su montura se escondieron debajo de un pequeño puente que se alzaba sobre un río seco.

Taurnil también descendio la pequeña colina y se escondió debajo del puente. Bajó de su montura y desenfundó su arco mientras, corriendo volvía a subir por la colina y se escondía detras de unos arboles. Un escondite casi imposible de apreciar gracias a la oscuridad que lo envolvía, a no ser de que los jinetes que los persiguiesen estuviesen escudriñando como Águilas el bosque, ni lo verían. Y eso es lo que pasó, sin duda.
Poco tardaron en llegar, reducieron la marcha al ver la encucrijada, no había mucho en que pensar, supuestamente Taurnil y Sordahon iban a Vymmezaar y ellos lo sabían.
Ambos cabalgaron lentamente sobre el puente. Entonces, Taurnil tensó su arco y colocó una flecha en este, dió un suspiro y disparó rápidamente, sin preocuparse mucho por la puntería.
La flecha que surcó el aire hasta el jinete, impactó de lleno en su torso, casi a la altura de su corazón, aunque de todos modos, el hombre cayó de su montura al suelo con un leve estruendo. Su compañero, atónito se volteó para ver lo que pasaba. Con una expresión de espanto y casi paralizado por ver en tal estado a su compañero, tanteó con su mano la funda de su espada, aunque maldito estaba si pensaba que con una espada podría acabar con un tirador escondido en la penumbra. Taurnil esbozó media sonrisa al pensarlo.

El herido estaba muy grave, emitiendo gemidos de dolor mientras gateaba por el suelo en busca de un milagro. Taurnil se preparó para tensar de nuevo el arco y acabar con la vida del otro explorador, pero sin embargo, esperó, dios sabe por qué, alguna acción de su compañero.
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Re: La ruina de su estirpe [PRIVADO]

Mensaje por Sordahon el Lun Ago 22, 2011 9:49 am

Sordahon agarró la empuñadura con fuerza. Soltó la mano derecha para tocarse el hombro izquierdo, aun herido y sensible. Temía no ser capaz de lanzar su ataque con suficiente fuerza. Fue a decir algo a Taurnil, pero se había adelantado hacia la entrada cercana al bosque, seguramente para atacar a los perseguidores a distancia. Sordahon suspiró y se acercó a la esquina. Asomó la cabeza y vio a los caballeros llegar. A pesar de la oscuridad pudo advertir claramente el cuarzo negro sobre el campo amarillo de lord Varin en la ropa de los jinetes. Tomó aire y vio a uno caer, bajo acción del elfo. Su compañero bajó la guardia y Sordahon salió de su escondite en silencio. Corrió unos metros, saliendo del río seco y acercándose al segundo explorador. Se dispuso a lanzar un tajo certero al caballo para hacer caer al jinete, pero el hombro no le permitió llevarlo a cabo correctamente. La espada perforó la pata del caballo, que relinchó y lanzó al caballero al barro. El caballo enrabietado golpeó a Sordahon. y la espada de éste salió volando al lodo bajo el puente. Sordahon chocó contra la piedra un poco aturdido. Cuando la realidad dejó de dar vueltas vio como el caballero se movía lentamente en dirección a su espada.

Sordahon no dudó y se acercó a él blandiendo una de sus dagas de acero blanco. Se dejó caer sobre la espalda del caballero, quien ya había agarrado el pomo de la espada. Sordahon forcejeó y lo desarmó. Entre golpes consiguió colocar la daga en la nuca de aquel hombre.- ¿Nos persiguen más como vosotros? -Preguntó en voz baja, autocontrolándose. El explorador tenía los ojos totalmente negros. Sordahon sobresaltado evitó aquel escupitajo, la única respuesta del hombre hechizado.- No hablará. -Sentenció con preocupación. Colocó la daga en su garganta, agarrándolo fuertemente de la coronilla. Dio un tajo que no resultó mortal, apenas perforó la nuez. Giró la empuñadura unos pocos centímetros para abarcar más cuello, y rápidamente dio un segundo corte que se hundió demasiado en el cuello. La sangre ya brotaba y se fundía con el barro acuoso. Con esfuerzo, arrancó la hoja de la daga a la altura de la yugular, causando la muerte definitiva del pobre infeliz.

Sordahon se levantó y limpió la daga con la ropa del muerto. Lanzó una mirada hacia Taurnil.- Te libraste rápidamente del otro. -Enfundó la daga en una vaina oculta a la altura del tobillo. Estaba manchado de barro por el pecho y su cabello mojado ocultaba su rostro de forma ignominiosa. Miró al muerto y lo señaló pesadamente con la mano.- A mi me ha costado un poco más. -Comentó en una imperceptible sonrisa. Salió del barro, que ya se tragaba el cuerpo del jinete.- Deberías ocultar al otro. -Sordahon colocó los brazos en jarra y lanzó un rápido vistazo a su alrededor. Al otro lado del camino se encontraba el bosque por el que habían atajado para llegar rápido al puente. Siguiendo dicho camino se llegaba a la encrucijada, en la cual el camino norte daba a Vimmezaar.- Fue buena idea irse de la taberna. Aquí les costará más encontrarnos, si es que aun hay gente buscándonos… -Tosió y se cuadró el flequillo con un movimiento de cabeza.- Acamparemos a la entrada del bosque. Yo al menos estoy muerto del sueño. Si mañana nos preguntan por el camino a Vimmezaar diremos que salimos a buscar los jinetes… extraviados.

Sordahon recogió su espada del barro y la agitó con fuerza, soltando de su hermosa hoja los trozos de tierra enraizada. Montó a lomos de Invierno. Trotó hacia la entrada del bosque, hablando a Taurnil.- Buscaré madera con la que encender una hoguera. Tu podrías intentar cazar algo; eres muy bueno con el arco. -Se le vino el mundo abajo ante la idea de ponerse a talar madera. Con suerte encontraría alguna rama muerta. Tampoco hacía falta mucho. Un fuego pequeño alertaría menos a los habitantes circundantes.

Mapa rápido de la situación:



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Re: La ruina de su estirpe [PRIVADO]

Mensaje por Taurnil el Lun Ago 22, 2011 3:34 pm

Taurnil esbozó una sonrisa al oír el comentario de Sordahon, aunque ciertamente, no era algo muy alegre por lo que sonreir, alguien habia apreciado su trabajo, un Humano, no el amor del padre una madre, un guerrero normal y corriente que acababa de conocer. Taurnil asintio, ya sabía lo que tenía que hacer, sólo que acababan de matarlos, apenas le había dado tiempo de salir de su escondite. Se acercó al cuerpo del jinete, que aún con un hálito de vida, vomitaba sangre por la boca. Taurnil desenfundó uno de sus cuchillos y lo hundió en el corazón del gimiente soldado, acabando con su sufrimiento casi instanteamente, luego, cerró sus párpados. Limpió su cuchillo con el brazalete de cuero y volvió a enfundar el cuchillo en su tobillera, luego, extrajo la flecha del torso del cadáver y la metió en el cárcaj que tenía en su espalda.
Sacando todas sus fuerzas, arrastró el peso muerto hasta la colina del río seco, le dió una patada e hizo que rodara hasta el cauce, luego lo arrastro hasta debajo del puente, apoyándolo en los cimientos de piedra. Antes de volver con Sordahon, observó al jinete muerto, pensando en la muerte. Le dió una palmada en el hombro y montó en Amanecer, casi a la par que Sordahon. Empezaron a cabalgar juntos por el río seco, mientras Sordahon hablaba sobre montar un campamento.

Coger madera era relativamente fácil, muchas ramas ya se habrían desprendido del tronco principal y sólo había que agacharse y recogerlas, pero... ¿Cazar? Era de noche, sólo había búhos y alimañanas. Pero asintió, eúforico por dentro, tras oír que Sordahon vanaroglaba su habilidad con el arco. Taurnil se adelantó hasta un claro en el bosque, un perfecto lugar para la hoguera, desmontó de Amanecer y lo ató a un árbol con la cuerda que guardaba en una pequeña mochila que guardaba en el cinto. Agarró con fiereza el arco, y silenciosamente empezó a internarse en el bosque con todos los sentidos alerta, intentando escuchar hasta el más mínimo sonido, desde el correteo de los ratones hasta el vuelo de un búho, todos los animales podrían servir para comer esta noche.
Escuchó el crujir de las ramas poco más adelante, se encurvó y comenzó a andar más sigilosamente, mientras que, sigilosamente cogía una flecha y la tensaba en la cuerda de su arco, mientras que ladeaba este, hasta ponerlo totalmente horizontal respecto al suelo, dándole así a Taurnil, una mayor visión. Era díficil andar sigilosamente en un bosque como aquel, cuyo suelo estaba lleno de hojas secas y ramas desprendidas, pero apenas hacía el más mínimo ruido. En un claro, más pequeño que aquel cual había dejado a Amanecer atado, había un pequeño ciervo desorientado y seguramente, en busca de su familia. No parecía uno adulto, pero ¿Qué demonios importaba eso? No encontraría una presa mejor.
Soltó la cuerda del arco y vió, como la flecha se hundía en el lomo del animal, tirándolo al suelo inerte. Taurnil comenzó a andar a paso ligero hacia el cadáver, apoyó el pie en él y arrancó la flecha de sus entrañas, y la volvío a meter en el cárcaj. Luego, hizo un ahínco de fuerzas y colocó el cervatillo sobre sus hombros, comenzando a andar hacia el claro donde Sordahon, haría el campamento.

Un pequeño chorro de sangre recorrió la espalda de Taurnil, era del animal, que sangraba por la herida que lo mató, le daba igual, pues, sólo estaba manchando su armadura.
Una vez llegó al campamento, tiró el cervatillo al suelo y dió un largo suspiro mientras se sentaba en suelo.
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Re: La ruina de su estirpe [PRIVADO]

Mensaje por Sordahon el Lun Ago 22, 2011 6:39 pm

Sordahon llegó a un pequeño círculo de tierra que tomaba como fondo la entrada al bosque. Giró la cabeza y advirtió a Taurnil adentrándose en el territorio para cazar. Sordahon atrajo a Invierno a un pequeño charco de agua, fruto de las comunes tempestades en aquella zona de la comarca, y el equino empezó a beber y refrescarse. El caballero exiliado se retiró la capa, así como el peto y el cinturón con la espada y una de las dagas. Se colocó un jubón negro, limpio y seco, y dejó el resto de su equipaje dentro de uno de los charcos verdosos, remojándose y limpiándose del barro. Respiró profundamente y admiró el cielo estrellado durante un instante. Lanzaba rápidos vistazos a los árboles cercanos, captando la presencia de madera y ramas rotas. No tardó en recogerlas y lanzarlas en mitad de aquel círculo marrón y arenoso, con ciertas zonas herbáceas. Se arrodilló cerca de la madera recogida y usó su pedernal y yesca para encender un pequeño fuego, cuyo humo era camuflado por las copas de los árboles. En cierto modo.

Sacó su armadura del agua y la dejó cerca del fuego para que se secara. Taurnil no tardó en llegar con un cervatillo de aspecto delicioso.- Que bien nos va a venir. -Comentó Sordahon mientras se acercaba y con cuidado empezaba a cortar en los surcos de las extremidades para arrancar la piel de la criatura.- Eres más silencioso de lo que pretendes aparentar. -Dijo mientras se centraba en aquel cometido. Empezó por las patas y siguió cortando por el estómago.- ¿Las Flechas Grises? Elfos silenciosos y asesinos, muy eficaces. Quizás fuiste parte de alguna facción de bandidos en Efrinder… no, te me antojas muy único y personal, demasiado como para compartir la forma de asesinar con otros. Lo que es seguro es que… -Empezó a separar la piel de la carne.- allá, en Uzuri, los injustos dioses sepan de qué lugar se trata, aprendiste a matar entre hermanos. Es fácil de visualizar. -Arrancó trozos de muslo y otras partes del cervatillo, empalándolas en ramas dentro del fuego para que comenzaran a hacerse.- Te veo corriendo entre los árboles rodeado de otras orejas puntiagudas, persiguiendo mariposas… -Tiró la daga al suelo y se sentó delante de la fogata.- y asesinando a los incautos que osaran perturbar la paz de vuestros bosques… -Rió.- Vamos; habla, di algo. No me obligues a adivinarlo todo.

Cogió una rama con carne, ya hecha. Se había quemado un poco, pero era crujiente y sabrosa. Mordió con furia y necesidad.- Siento si he sonado impertinente. Suele ocurrir cuando tengo hambre. -Volvió a morder otro trozo. Estuvo unos segundos en silencio.- Es una pena, ¿sabes? Llevo poco en la Mesa Negra pero aquellos con los que hablé en mi llegada no hacían más que alardear de lo justo que era su gobernante, Varin descendiente de los primeros pobladores… -Soltó un bufido.- Conforme nos acerquemos mañana al castillo y demos con la población más sufrida… veremos cómo ha cambiado todo. -Tiró la rama al fuego y cogió otra.- No me suele importar una mierda aquellas cosas ajenas a mi objetivo, pero soy prudente. Lambert ha emponzoñado la mente de Varin… -Una sonrisa irónica se dibujó en su rostro.- Varin… las acciones del hechicero se están convirtiendo en la ruina de su estirpe. Si no sabemos tener en cuenta el valor de hombres y mujeres, ¿qué nos queda? No merece esto. No merece esta oscuridad sobre sus tierras… esta… lepra despreciable…



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Re: La ruina de su estirpe [PRIVADO]

Mensaje por Taurnil el Lun Ago 22, 2011 8:46 pm

Sordahon ya había hecho un buen fuego, poco tardó en preparar al cervatillo para las brasas, separó la piel de la carne y empezó a partir en varios trozos al animal, luego, los echó a las brasas y poco tardaron en hacerse. Mientras tanto, hablaba, Sordahon hablaba mucho, era un tipo hablador, pero eso no le importaba en groso modo a Taurnil, pues las palabras de su amigo, en su mayoría era vanagloraciones de su trabajo, cosa, que sonrojo levemente al elfo y le hizo esbozar una sincera sincera. Después se relamió, y se acercó al fuego, agarró un trozo de muslo y se lo echó a la boca, ardía como siete infiernos, pero demonios, tenía un hambre voraz. Dejó el resto en una piedra más o menos limpia y miró a Sordahon, suspiró y se preparó para hablar.

- Uzuri es un lugar muy peligroso. Incluso para los nativos del lugar, en esa espesa jungla se esconden muchos temores a los que respetar. Nací y viví allí hasta mi pubertad. Tienes que ser bueno en algo para sobrevivir, hay gente que sabe trepar árboles con la gracia de un felino, otros que luchan como héroes de fantasía y otros, que básicamente saben disparar con el arco y seguir rastros. - Empezó a hablar Taurnil, con cada palabra era como si se quitase un gran peso de encima, nunca antes había hecho esto y sinceramente, le estaba viniendo muy bien. - Era muy buen cazador, de los mejores de Uzuri, pero también era muy humano. - Comentó, con cierto peso en sus palabras, la melancolía las envolvía. - Tuve que irme y ganarme la vida en los reinos humanos, fuera del cobijo que puede proporcionar la familia o los amigos. Desde entonces he estado solo, gánandome la vida como puedo, en este sistema tan corrupto. En la jungla no es así - Bromeó, con la mirada perdida y con media sonrisa en su cara. Volvió a agarrar el muslo de cervatillo y volvió a probar bocado, ahora estaba tan frío como el invierno en Drakenfang. Taurnil tenía una habilidad innata para enfriar la comida que comía, era casi inhumano. A veces no le acababa de gustar.

Dejó el hueso de su comida al lado del fuego y cogió otra rama con otro trozo de carne linchado a ella, tanteó un poco con la ramita, pasándolsela de mano en mano, hasta que al fin mordió la carne. La boca, casi insensible por la ardor del trozo anterior, apenas notó que aquel trozo estaba casi tan caliente como el anterior. Dejó la rama en una piedra y masticó la carne, que se le hacía una bola en la boca.
Por fin, se la trago y entonces siguió su discurso.
- Prepararé un veneno paralizante, para Varin y Lambert. Seguro que querrás "interrogarles" o algo parecido - Comentó, refiriendose al ünguento que ponía en sus flechas. - Tendré que buscar Lirios Bártenos, unas flores de esta comarca - Finalizó.
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Re: La ruina de su estirpe [PRIVADO]

Mensaje por Sordahon el Mar Ago 23, 2011 12:03 am

La carne ya escaseaba. Invierno gemía de placer mientras comía unas hierbas cercanas al bosque. Estaban lejos del barro y el camino, por lo que con suerte no serían peligrosas para la salud del caballo. Sordahon cogió uno de los últimos trozos y lo masticó más relajadamente. Los párpados empezaban a cerrarse involuntariamente. Aprovechó sus últimas fuerzas en escuchar a Taurnil.- Así que Uzuri es una selva… -Dijo, dejando caer el torso en la hierba arenosa y observando las estrellas, sin tampoco dejar de vigilar los alrededores.- Sin duda la vida en Uzuri debe de ser dura pero fascinante… -Comentó, lanzando una última mirada a su equipo, tirado cerca de unas rocas. Cerró los ojos y pensó en su mujer y su hija. Las recordaba en el castillo de Lys, hablando con las demás cortesanas, apoyándole en cada decisión, ayudándole a mantener alto el ánimo. Sonrió estúpidamente al evadirse de aquella sucia realidad en la que no las tenía. En la que no estaban a su lado; en la que vivían lejos de él. Se preguntó si habría otro hombre en sus vidas. Se preguntó si le habrían esperado, si sabrían que estaba vivo, si eran conscientes de lo que estaba haciendo por ellas. Quizás estuvieran muertas, o quizás no quisieran verlo más. Quizás cuando se encuentre de nuevo con ellas le ignoren, le abofeteen o apenas le reconozcan…

Es una buena idea. -Comentó de golpe.- Lo mejor será inutilizar a Varin antes de nada. Antes de que nos vea, incluso. Nos evitaremos problemas futuros, sin duda. -Levantó el torso inesperadamente y se tocó el hombro. Le volvía a doler. Se arrastró hasta su equipo y cogió unas vendas. Usó la daga para cortar la tela blanca ensangrentada. La retiró con cuidado. Las heridas seguían abiertas. Tocó el hombro, lejos de la herida, y la pequeña presión hizo salir pus de las grietas ennegrecidas. Buena señal, pensó Sordahon mientras se colocaba el nuevo vendaje. Terminó y se puso el jubón de nuevo.- No. No los interrogaré. Solo quiero acabar con Lambert y mantener intacto a Varin. Tu flecha ayudará en este asunto. Y en cuanto a los guardias… -Reflexionó.- cuantos menos matemos mejor, y cuanto menos llamemos la atención, también. La idea sería encerrarnos con Lambert, o llevarle lejos de Varin y el grueso de su protección. Los demás centinelas que puedan haber en el castillo… quedaría neutralizarlos de alguna forma, o causar algún tipo de distracción. Mañana se verá. -Confianza no les faltaba, desde luego.-

Sordahon cerró los ojos de nuevo. Pensó en contarle a Taurnil su pasado, sus intenciones, la auténticas razones de sus acciones… pero se durmió. Se durmió escuchando la respiración de Invierno y Amanecer. Sintiendo el crepitar de la fogata en su piel. En su mirada cerrada brillaba una tenue luz naranja proveniente del fuego. El resto, todo era negrura. Los árboles se mecían, pero Sordahon no fue capaz de captarlo. Ya se sentía embriagado por la llamada. No tardó en cruzar el umbral y dar el primer paso en el fantástico mundo de los sueños. Todos sus pensamientos y reflexiones, aquellos que azotaban su mente de día y le servían para abandonar el mundo cruel en el que le había tocado vivir, se convertían en pesadillas y paraísos por igual. Los sentimientos se amplificaban a cotas inimaginables, y la maravilla de lo imaginable daba forma a quimeras imposibles, mundos de deseo y agobio. Y Sordahon lloraba; derramaba las lagrimas que su fiera fortaleza le impedía bajo el reino del sol y la luz.



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Re: La ruina de su estirpe [PRIVADO]

Mensaje por Taurnil el Mar Ago 23, 2011 12:47 am

Sordahon se durmió, Taurnil lo envidió unos instantes. No compartía el sueño de su compañero humano, había dormido durante casi todo el día y había cenado dos veces. Dió un suspiro y se dejó embriagar por la cómoda bienvenida de la hierba, se tumbó y observo el cielo. Miles de estrellas envolvían la cúpula nocturna, la luna, apenas visible entre una gris nube, iluminaba levemente Noreth. Muy bello todo, pensó Taurnil mientras daba golpes en el suelo con el pie. Se puso nervioso.
Se levantó de un salto y agarró una rama bastante grande del fuego, después empezó a andar entre los árboles, escudriñando el suelo, buscando Flores de Bárteno, cuyos pétalos eran de color rojo carmesí.
Pasó un buen rato hasta que por fin, encontró unas flores de Bárteno. Clavó la rama en el suelo y desenvainó un cuchillo. Con sumo cuidado empezó a arrancar las raíces, que eran lo más importante de la flor, con esas raíces y un poco de agua podría hacer el veneno, con el que impregnar un par de flechas. Una vez consiguió esa raíz, buscó más flores, hasta que recolectó la cuantiosa suma de siete, entonces volvió a la fogata, donde Sordahon seguía durmiendo. Se sentó cerca de una gran piedra, donde colocó las siete raíces, una al lado de otra. Con el mango del cuchillo empezó a picar las raíces. Éstas se empezaron a convertirse en un polvillo verdoso, que Taurnil depositó en otra piedra, de forma ovalada. Una vez picó todas, sacó un zurrón lleno de agua y remojó el polvo de Bárteno. Húmedo, lo dejó secandose, mientras se volvía a acercar al fuego.

Tenía cierto frío, pero no tenía ninguna manta. Se tumbó boca arriba en el suelo, mirando las estrellas y forzando su sueño. Cerró los ojos, pero estos se le abrían. Entonces comenzó a silbar silenciosamente. Poco a poco, sus ojos se le cerraron involuntariamente.

Pasó una hora, una larga hora, Taurnil abrió los ojos, un sudor frío le recorría la espalda y la frente, tenía mucho sueño pero se le había olvidado despertar a Sordahon para que hiciese la guardia. Sólo había pasado una hora, no podía despertarle tan pronto y demostrar ser muy débil. Se puso en pie lentamente y comenzó a andar en circulos. Se acercó al veneno de Bárteno remojado una y otra vez, el tiempo pasaba muy lentamente y francamente, se le hizo eterno a Taurnil, cuyos ojos se cerraban casi automaticamente. Agarró un zurrón y se echó un poco de agua en la frente. Había pasado ya otra hora, Taurnil no aguantaría mucho más.
Arrastrando los pies, se acercó a Sordahon, se apoyó en el suelo con una rodilla y zarandeó levemente a Sordahon en el hombro, una vez estuvo despierto, con tétrica voz dijo; - Han pasado varias horas, dormiré un poco -

Y entonces, se tiró al suelo. Sus ojos se cerraron instintivamente. Apenas oía las chispas del fuego y sentía su cálido abrazo en él.

Se había dormido.
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Re: La ruina de su estirpe [PRIVADO]

Mensaje por Sordahon el Mar Ago 23, 2011 4:55 am

Cuando Taurnil despertó a Sordahon, éste abrió los ojos bruscamente y buscó el cómodo tacto de la empuñadura de una de sus armas. Cuando llegó a él, ya se había dado cuenta de que quien le despertaba era el elfo, y había recordado la situación y el lugar en el que se encontraban. Se levantó y se rascó la barba, caminando torpemente hacia uno de los charcos, donde apartó unos bichitos muertos y se mojó la cara, limpió los ojos y enjuagó la boca. Se acercó a su equipo, envainó la espada, se echó encima la cota de malla y el peto de cuero tachonado, así como las hombreras, ató su cinturón alrededor de la cintura y acomodó la vestimenta en general. Observó al elfo, y ya estaba durmiendo. La fogata se había extinguido y ya empezaba a amanecer. Dejaría a Taurnil dormir unas horas y luego seguirían el viaje a Vimmezaar. Algo decía a Sordahon que Lambert sabía de su presencia en aquella comarca, y eso le inquietaba e incomodaba.

Paseó alrededor del campamento con la mano apoyada en la empuñadura, siempre dispuesto. Se acercó a un árbol con la corteza naranja y lo admiró. Sumido en sus pensamientos, no se dio cuenta de la presencia de dos ancianos, uno de ellos orco, que montaban dos lentas mulas. Cuando escuchó la conversación de ambos no dudó e hizo acto de presencia, manteniendo la serenidad y la paz de la mañana.- ¡Disculpen! -Gritó. Los dos ancianos se giraron al acto. Llevaban bigotes excéntricos, y fijándose mejor, supo que las mulas llevaban bolsos multicolor con numerosos utensilios extraños. Eran mercaderes, sin duda. Junto a la caravana de los enanos, debían de viajar a algún lugar. Todos viajaban a Vimmezaar.- ¿De dónde y a dónde? -Preguntó sin miramientos, sabiendo que aquellos tipos eran lo suficientemente altaneros como para no interesarse en su destino. El humano miró al orco y luego a Sordahon con desprecio.- Vamos a la feria de Lobisenda, ¿qué te importa a ti, mercenario? -Sordahon sonrió con enfado.- ¿Dónde se encuentra Lobisenda? -El orco escupió al suelo.- A pocos kilometros del castillo de lord Varin. No se te ocurra acercarte, los de tu calaña no son bien recibidos en la feria. -Sordahon maldijo todos sus muertos. ''Si supiera que soy noble por derecho me hablaría con más respeto. O no, al fin y al cabo aparento ser un pordiosero con espada'' -Pensó, dedicando una amarga y muy falsa sonrisa a los dos mercaderes.- ¿Quiere decir que las milicias de Varin se encargarán de dar seguridad a la feria? -El orco asintió, y aquella pregunta los incomodó sobremanera, por lo que no tardaron en espolear sus perezosas mulas.

En apenas un minuto regresó al campamento. El sol ya nacía claramente en el horizonte. Lanzó una manta estropeada a las brasas de la fogata para terminar de apagarla y colocó los sacos de equipaje en las sillas de Invierno y Amanecer. Se acercó a Taurnil con prisa y lo despertó con unos apremiantes pero suaves puntapiés.- Despierta Taurnil. Viajaremos a Lobisenda. -Siguió hablando cuando se aseguró de que el elfo le escuchaba.- Han levantado una feria de comercio en el poblado, y está lo suficientemente cerca de Vimmezaar como para atraer al grueso de la milicia. Viajaremos y averiguaremos lo justo y necesario como para entrar en el castillo, eliminar a Lambert y largarnos sin causar estragos, caos o muertes innecesarias. -Se subió a Invierno y oteó el horizonte. El camino llegaba hasta la encrucijada. En apenas tres minutos llegarían a ella, y entonces solo quedaba tomar el camino norte. Esperó a que el elfo se preparara.-



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Re: La ruina de su estirpe [PRIVADO]

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