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Strike of the ninja (I)

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Strike of the ninja (I)

Mensaje por Aoash el Sáb Ago 20, 2011 7:40 am

Eirinimar, el imperio dorado de los elfos que se agrupan bajo la sub-raza “Elfos dorados”. Un lugar cerrado tanto física como mentalmente, con una seguridad cuidada y unos habitantes elitistas y segregantes. Por sus calles corría el agua de la vida, la que según la leyenda puede curar cualquier enfermedad. Los edificios hechos de oro puro y piedras preciosas se alzaban con arrogancia sobre el propio astro rey robando su luz en altas vidrieras para luego proyectarla en una amplia gama de colores sobre la tierra creando un eterno arcoíris que por las noches era el guía de los viajeros perdidos en el bosque, reflejando la luz de la luna en todas las direcciones para hacer de Eirinimar un faro en la tierra. En los últimos días la ciudad estaba agitada, preparando las calles para el festejo de verano, la noche donde los elfos danzan y cantan desde la caída del sol hasta la nueva y temprana salida de este, agradeciendo a los dioses su gratitud con ellos y abriendo las puertas de su ciudad a comerciantes y extranjeros durante ese día.

Las tiendas se preparaban subiendo ligeramente los precios para los extranjeros, colocando en lengua común una falsa transcripción del producto y un precio totalmente falso. La gente de a pie ayudaba con gusto a colocar las cintas y los retazos de colores que durante esos días harían que la ciudad viviera en un auténtico carnaval, todo avalado por la familia que regía sobre las tierra élficas, los Dragonblood, días en los que se suponía que su hijo debería volver a casa, al igual que su hija, la cual sí lo haría a diferencia del varón heredero. Pero más que el festejo, lo que realmente esperaban todos los miembros de la familia real era a un solo hombre: Nurïm. El conocido comerciante elfo que había dejado Eirinimar cuando todavía era un montón de casas sobre la montaña, mudándose a una ciudad humana y prosperando allí como tendero hasta finalmente volverse de los más importantes comerciantes, pero también de los más corruptos, armas de contrabando, venenos y demás cosas circulaban por sus manos entre el dinero negro y las mujeres de poca ropa.

Pero sin embargo tanta atención a las calles y al interior descuidaba el exterior de la ciudad, el bosque que rodeaba esta y un pequeño poblando que vivía a la sombra de la montaña dorada, nutriéndose de su agua para el campo y para la vida cotidiana. Esta aldea era mucho menos cerrada en cuanto a la seguridad, siendo un par de centinelas humanos su única guardia. En sus calles el festival no se vivía del mismo modo, pues cada año que dicho festejo tenía lugar muchas mujeres subían hasta la cima del monte, a la ciudad de oro, y nunca regresaban. Siempre que iba algún comerciante rico o alguien de importancia las jóvenes que subían ya no regresaban jamás a sus casas, y esto llamó la atención de alguien en concreto, alguien nada común en el lugar que en esos momentos se encontraba en su habitación en la posada “La fuente del oro”. Un lugar que no es fuera del todo lujoso, pero tampoco un tugurio. En la segunda planta de esta posada se hospedaba un hombre de avanzada edad, al menos eso se suponía.

Rikimaru, así se llamaba, hacía unos días que estaba en la aldea, esperando encontrar allí a quien le ayudara en su misión, que por ahora se había desviado para cumplir un nuevo objetivo, un encomendado de su amo por misiva urgente. Debía terminar con la vida de un rico comerciante que traficaba con mujeres, un comerciante que tal vez supiera algo de su hija Okuni. En ese pueblo había dado con un par de personas bastante curiosas, un par de hombres que tal vez sí fueran capaces de ayudarle en su misión, así que les había mandado una carta en la que pedía ayuda a cambio de dinero, pero también de justicia para el mundo y un cambio importante en la ciudad, un cambio que la limpiaría. Ahora sólo le quedaba esperar mientras el sol caía a plomo. Rápidamente saltó desde la ventana para dirigirse hacia la entrada del bosque, donde los elegidos habían sido citados. En la carta ponía que los recibiría un hombre de cabello blanco, con una cicatriz en el ojo y acompañado de un gato.

Una vez en los lindes del bosque tomó cobertura entre las espesas ramas de un árbol, sentado en una rama donde él podía ver a quienes se acercaban pero estos no podían verlo a él:

-¿Piensas confiar en desconocidos? – preguntó una fina voz femenina al oído del Shinobi, a lo que este simplemente asintió con la cabeza – Puede que la misión te esté afectando, Rikimaru… Dejaste mucho atrás cuando saliste… - añadió finalmente. Después de eso sólo se escuchó el viento soplar anunciando el pronto final del día.





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Re: Strike of the ninja (I)

Mensaje por Sebastian Michaelis el Dom Ago 21, 2011 2:58 am

Estaba en la mansión, mas bien fuerte, donde trabajaba para mis amos, sin descanso, sin respiro como debía ser cada vez que tuviera la oportunidad. Limpiaba la casa de arriba abajo, de derecha a izquierda, techo, pisos, paredes, ropa, todo limpiaba. También cocinaba, ordenaba y ayudaba con tareas de investigación o misiones ocasionales que me inculcaba mi amo o mi ama. En eso mi amo me llamo, con una carta en mano – Sebastian, tengo un trabajo para ti-dijo sonriente, mientras yo con una reverencia lo aceptaba- si, mi lord- conteste en la reverencia y tome la misión, dirigiéndome a mi objetivo encomendado.

Mis habilidades eran especiales, según mi amo, para este trabajo. Sobrevolé una ciudad convertido en cuervo, era simple solo debía llegar a un lugar señalado, pero, donde estaba? La ciudad hermosa, algo más bella que lo usual, apagaba su brillo al ritmo del hermoso y rojizo ocaso. Yo buscaba la entrada al bosque, el punto de encuentro encomendado por el remitente en la carta enviada, que llego a las manos de mi amo. Llegando ala salida de la ciudad, aterrice en un callejón y salí transformado en gato, un gato negro de ojos rojos, de perfecto pelaje, solo como yo podía ser; solo para dirigirme al punto de encuentro. Al llegar, el lugar estaba vacío y silencioso; era una frondosa y verde entrada al bosque; en forma de gato, me senté a esperar y masculle bajo-como es posible que no exista la puntualidad ahora?-maúlle seguido y lamí mi pata delantera, una costumbre que me quedo de tanto actuar como gato en mis misiones especificas al mando de mi amo o en busca de un objeto preciado que le mismo me encomendaba conseguir. El atardecer avanzaba, lentamente y yo esperaba atento y tranquilo aparición alguna de el remitente de dicha carta.
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Re: Strike of the ninja (I)

Mensaje por Desmond Morgan el Lun Ago 22, 2011 11:45 pm

La pista que tenía sobre aquella persona que tan incansablemente buscaba era bastante borrosa, no creía encontrarlo allí y mucho menos entre aquel jaleo, algo importante parecía que se cocía allí aunque a mí no me importaba, yo tenía que estar concentrado en lo mío, y era atravesar aquella ciudad para llegar al bosque. En mi mano, portaba aquella carta que me había entregado aquel hombre anciano que había desaparecido.

En la carta se mentaba un lugar, donde había que asistir, y también una hora, aquella carta me ofrecía dinero, valiente necio, yo no me muevo por el dinero, pero la segunda parte de la carta era lo que me movía a asistir aquella cita: hacer justicia. El Oscuro Pasajero en mi se estremeció de placer ¿Hacer justicia? Eso es lo que sacia a mi oscuro amigo. La verdad es que aquella carta no me daba ningún voto de confianza. No confiaba en nadie, ni siquiera en Quinn tan…

-¡Desmond!- ya tardaba en aparecer, que bien.

-Dime Quinn-dije con pesadez.

-¿Crees que es buena idea?-yo cerre los ojos y suspire.

-Claro que no Quinn por eso estas tu aquí, pero necesito dinero, viajar es caro-

-Deja esta misión Desmond-

-Bueno, podría, pero no lo voy a hacer-

-No hablo de esta, si no la de Juan Carlos, no puedes matar a un noble asi como asi, ¡Atento!-

Salí de mi ensoñación y vi que había llegado al destino pero estaba aun algo lejos lo suficiente para esconderme entre lo arboleda y repasar otra vez la descripción del protagonista de aquella carta: Pelo blanco, cicatriz y un gato, aquel hombre no era, pero ¿Quién era?.

Lentamente, con sigilo me fui acercando me coloqué la capucha y el pañuelo bien para ocultar mi cara y bajo mi capa mis dos manos se posaron sobre las empuñaduras de mis espadas y me acerqué lentamente.


Cuando hube llegado a la altura pregunté.


-¿Quién eres?- esperé la respuesta, quizás Quinn tenía razón y esto fuera peligroso


Elegid como quereis vivir, por que muy pronto morireis

CÓDIGO DE MATANZA:

Codigo de matanza.

1) No matarás inocentes.
2) Los niños son criaturas vulnerables, tampoco matarás niños.
3) No dejes llevarte por los sentimientos. Ni te involucres emocionalmente, así solo conseguirás meterte en problemas.
4) No dejes que te cojan. Se muy meticuloso, sigiloso y cuidadoso.
5) Investiga siempre a tu victima antes de matarla. Tienes que estar seguro de que es esa victima la que tienes que matar
6) Siempre, siempre. Tienes que aparentar ser alguien normal. Actúa bajo lo que te he enseñado, y nunca deberías tener problemas.
Codigo de matanza propio: 1) Venganza.
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Re: Strike of the ninja (I)

Mensaje por Kreos el Miér Ago 24, 2011 9:49 pm

Me desperté de un salto al notar la presencia de alguien observándome. Era casi de noche, y yo estaba en la posada de una aldea cerca de la ciudad elfa de Erinimar.Estaba allí por una razón, se rumoreaba que la ciudad estaba construida en oro, algo que claro, a un ladrón le interesa bastante y fui para poder ''adquirir'' algo de su arquitectura, pero los elfos son seres recelosos, y al ver mis pintas no me permitieron la entrada a la ciudad, así que decepcionado, me volví por donde había venido. - Y aquí estoy...en una aldea, tratando de sacarle partido a mi viaje con algo que hacer...- Me levante y me senté en la cama de paja de la posada en la que me alojaba, era la verdad un sitio caliente en el que pasar la noche, mejor que en la calle. Mire a la ventana, y no había nadie, como cada vez que notaba unos ojos tras de mí y me giraba. Algo o alguien estaba vigilandome, estaba seguro, aunque no viese a nadie, también podrían haber sido imaginaciones mías, pero no, sabía que alguien estaba tras de mí. Y así era, cogí la carta que estaba abierta encima de la mesita de noche, y la releí una vez más.

>Enhorabuena;
Has sido seleccionado personalmente por mí para llevar a cabo una tarea de sumo interés; Tengo orden de ejecutar a un mercader que en su tiempo libre se dedica a todo tipo de acciones ilegales, por eso se ha decidido hacerle pagar por sus delitos con la pena de muerte,solo quiero hacer justicia.

Bien te preguntaras quien soy,mas no puedo responder a eso, en su lugar te pido que te reúnas conmigo en la entrada al bosque cerca de la aldea donde te alojas, sal de la posada y anda hacia el este.
Te hará falta esto; Pelo blanco, una cicatriz en un ojo, y un gato.Con eso podrás saber quien soy.Por su puesto tal arriesgada misión requiere una gran habilidad, y con su éxito una importante suma de dinero.
Firmado,
X


De buenas a primeras supe la primera vez que leí la carta que este tal ''X'' era el tipo que estaba vigilando mis movimientos en la aldea, y al principio me dije a mi mismo que no lo haría podría ser peligroso,pero claro necesitaba acción, y dinero, y bueno, no me importaba romper un par de cuellos si luego podía pagar, aún así no tenía pensado entablar simpatía ninguna con nadie, simplemente obedecería, y acabaría por irme rápido de la maldita ciudad elfa. Miré por la ventana, ya se había echo de noche, y era hora de ponerse en acción. Volví a la cama, y a los pies de esta había un cuenco con agua. Me lavé la cara para estar despejado, y cogí mis armas; enfunde el mandoble en la espalda como siempre, y mis dos espadas en las botas, como otra opción, pensé en ellas como armas letales y más fáciles de dominar para la tarea de asesinar que el mandoble, así que, me dije a mi mismo, acariciando el mango del arma de mi espalda-Me da que no voy a usarte...-. Me moví 360º hacia la puerta de madera y al abrirla el sonido de las bisagras se hizo largo y molesto, aún así cerré con total normalidad la puerta y salí sin mediar palabra con el posadero, que andaba recogiendo la pequeña recepción, era tarde para él, pero sin embargo yo, no había echo más que empezar mi trabajo.

Fuera el frío aire de la noche me acogió con normalidad, inspiré el aire frío y una bola de vaho salió de mi boca cuando lo expire. Me dirigí en silencio al punto de reunión, por la linde del bosque, de árbol en árbol, moviéndome con cautela para que fuese lo que fuese lo que me esperaba allí no me pillase por sorpresa -Mierda, ¡la carta!- Se me había olvidado la carta encima de la mesita, pero ya era tarde, estaba en el punto de encuentro; un gato blanco mi miró con sus ojos rojos sangre -¿será el gato que menciona mi carta?No me dio tiempo a preguntármelo dos veces ya que oí la voz de una persona, cerca mío:
-¿Quién eres?-Me giré rápido y vi a un encapuchado, tapado por un pañuelo, impidiéndome saber quién era, aunque las posibilidades eran pocas, o un bandido o el tal ''X'', o uno de esos hombres que también estaban al servicio de aquella incógnita. Me llevé la mano a la funda de la espada mientras decía en tono burlón;
-¿Lo suyo es presentarse primero antes de preguntar no?-Dije sin dar un paso a tras, no quería que aquel tipo pensase que podía lastimarme.

Spoiler:
He editado para poner este spoiler;es para decirle a Desmond que e continuado con su dialogo,si la e cagado dimelo, la verdad, es que no sabia si se referia a mi, o algo de eso, perdon de todos modos Desmond Razz


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Si entreno tanto,es
por que voy a superarte Invitado
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Re: Strike of the ninja (I)

Mensaje por Aoash el Jue Ago 25, 2011 3:01 pm

Entre los árboles escondido se hallaba el shinobi, que aguardaba a sus convocados escondido entre la maleza. El primero en llegar fue un gato de color negro intenso con unos ojos que Rikimaru alcanzó a distinguir de un tono rojo sangre, sabía quién era, aunque no se esperaba que el asesino no se presenciara por sí mismo, sino que enviara a un simple ayudante, pero al menos había cumplido con su parte del trato, así que por ahora viviría. La segunda figura que hizo acto de presencia fue un tipo encapuchado, que directamente entraba a la defensiva, con las manos en la empuñadura de sus espadas y listo para atacar, aunque el ataque no le hubiera servido de nada si Rikimaru hubiera querido acabar con él, de ser así hubiera aprovechado su posición ventajosa y oculta para perforarle el corazón con un aguja ninja. El tercero en hacer acto de presencia no era más que un crío, al menos así lo veía el ninja, que a punto estuvo de darse un fuerte manotazo en la cara al ver semejante panorama - ¿No crees que sería mejor dejar que mostraran lo que saben hacer? – dijo de nuevo aquella voz femenina a su oído, un suave maullido que únicamente los oídos del otro felino captarían – Sería mejor mandarlos a entrenar con mi sensei… - respondió Rikimaru al ver tanta incompetencia junta, pero era lo que tenía y no había tiempo de reclutar nada mejor.

El suave aire de la noche acarició el lugar haciendo que el pasto se moviera y que los cabellos de los presentes, a excepción de Desmond, que iba cubierto, lo imitaran. La espadas del asesino estaban dispuestas a salir de sus vainas al igual que la hoja del joven ladrón. Un silbido cortó el aire y pronto dos kunais se hincaron en la tierra, uno delante de cada humano – No estáis aquí para luchar por nimiedades. – dijo Rikimaru saltando desde el árbol hasta el suelo, cayendo al suelo sin hacer el más mínimo ruido. La figura que ahora tenían ante ellos se mostraba como un hombre alto y esbelto de cabello blanco. En su hombro derecho un gato de color blanco con una mancha de intenso azabache se lamía tranquilamente la pata mientras los miraba de manera inquisitiva, como si los examinara para luego darle la información a su amo, que era justamente lo que hacía. El cabello corto del hombre de negro se agitó suavemente con una ráfaga de viento, y sus ojos morados se hincaron en cada uno de los presentes, pero en especial en el felino – Toma tu forma original. – dijo en tono seco mientras daba un tirón de algo aparentemente invisible. Las dos dagas volaron hasta sus manos y con el blanco brillo de la luna de esa noche destelló un fino hilo de acero que bien podría haber cortado el cuello de cualquiera de los allí presentes.

Avanzó un paso para quedar separado del árbol, mostrando entonces la cicatriz en su ojo y las cadenas que recubrían su pecho, las dos cadenas de hierro de las kusarigamas que portaba como armas – Soy yo quien os ha convocado aquí. – dijo de nuevo con aquella voz rasposa que parecía no ser humana – Mi nombre es Rikimaru, y habéis sido llamados por mí para acabar con la vida de Nurïm, un mercader corrupto que cada año visita a la familia real de este reino. Mi amo tiene tratos con esta familia, y ha llegado a sus oídos que el hombre de negocios busca dar un golpe de estado derrocando al rey y a sus hijos. Se sabe que el varón no se encuentra en el palacio, mas nuestra misión es acabar con la vida del traidor antes de que ejecute a alguien. – hizo una breve pausa para tomar aire – Para ello deberemos entrar a la ciudad a escondidas y salir del mismo modo, nadie debe vernos ni oírnos, dentro de la casa del magnate seremos únicamente sombras, así que tened muy en cuenta una cosa. Un fallo y yo mismo me encargaré de enmendarlo con vuestra vida. – añadió finalmente, con un tono más frío de que había usado antes.

(…)

Tras un rato en el que pudieron aprovechar para hacer preguntas o simplemente pensar sobre las palabras del guerrero de sombras, se encaminaron hacia las puertas de la ciudad, que lograron atravesar sin problema alguno de uno u otro modo, en el caso de Rikimaru, había usado las sombras de una delas torres de vigilancia para ocultarse y pasar desapercibido a ojos de los hábiles ballesteros elfos. Una vez en la ciudad el ninja se movió con el sigilo propio de los gatos hasta llegar a una casa fuertemente protegida con murallas de oro y otros metales preciosos. Sus muros se elevaban hasta tres metros en el cielo nocturno y brillaban suavemente con la luz lunar, a su lado, un enorme árbol de unos cuatro metros que podrían usar como hizo el ninja para subir. Una vez en las ramas esperó pacientemente a sus compañeros para explicarles mejor la situación.

-Parecen novatos en esto… - comentó nuevamente la voz de la hembra felina al oído del humano – Ninguno parece llevar más que armas a la vista, no son como tú, Rikimaru… ten en cuenta eso. – hizo una pausa en la que su amo asintió y la acarició con suavidad, robándole un ronroneo cariñoso – Respecto al gato… ¿Piensas confiar en el sirviente que te mande un asesino? Creo que deberás ir con más cautela de la planeada. – añadió entonces la gata, callando luego, esperando al igual que su amo a que los demás llegaran, suspirando porque lo hicieran de una manera sigilosa, sino seguramente el ninja perdiera la paciencia.

-----
Off:

Bien, bueno, gracias por postear a tiempo y demás, ahora bien. La situación es la siguiente, entraréis a la ciudad, el como queda a vuestro gusto, pero no podéis matar a ningún guardia por ahora. Una vez dentro de la ciudad la casa del magnate destaca bastante, siendo la única que tiene una muralla como la descrita, el árbol es más alto que la muralla y en él se puede ver al gato de Rikimaru además de escucharlo "Maullar", que realmente es la conversación con su amo.El resto queda a vuestro gusto, respecto a tu off, Kreos, a mí no me importa que manejes a otro PJ si tienes antes su permiso y no es una acción tal como salir de su escondite, de otro modo sería bloqueo y sería seriamente castigado por mi parte, otra cosa, es que prestes más atención a detalles: Mencionas un gato blanco de ojos rojos en tu post, en el post de Sebastian pone claramente "Gato NEGRO de ojos rojos" es el principio de la aventura y soy permisivo aquí, pero aviso que fallos así en un combate pueden salirte realmente caros. El resto, nada que mencionar, hasta la semana que viene.





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Re: Strike of the ninja (I)

Mensaje por Sebastian Michaelis el Sáb Ago 27, 2011 8:12 pm

No paso mucho tiempo, hasta que una persona apareció. Me miro intrigado como si esperara algo, lo primero que pensé es que me confundía con el gato que especificaba la carta, pero mi amo me había dicho claramente “gato blanco”; y un gato negro como yo no solía ser confundido por uno blanco, una persona tendría que ser meramente idiota o daltónica para hacerlo. De cualquier forma, no me observo mucho tiempo, tras el llego un encapuchado que en su aparición, inquirió una pregunta directa. Observe el panorama unos segundos, parecían que se iban a matar unos a otros; peor en ese momento, dos especies de dagas, de forma extraña, creí haber leído que su nombre era “kunai” peor no estaba seguro de eso, cayeron alrededor de ellos, deteniéndolos. Del árbol, sobre nosotros, salió un sujeto con un gato blanco en su hombro, diciendo lo obvio a ellos y ordenándome que me destrasnformara. Inmediatamente obedecí, no por gusto, sino por orden de mi amo. El me había dejado claro que obedeciera al remitente de la carta, a toda costa. Camine tras el árbol y me destransforme, saliendo en mi forma humana, sacando un reloj de mi bolsillo- al parecer hable en vano, fuiste puntual, solo que analizabas supongo- dije refiriéndome a su caída del árbol, al parecer llevaba tiempo suficiente para analizarnos. El hombre se presento, aclaro al misión y que nos eliminaría tras el mínimo error, lo que me parecía bien. La perfección en la vida es necesaria, y tiene su costo. Al terminar su charla, educadamente hice una reverencia- mi amo me ordeno servirle, joven-dije poniendo mi mano derecha en el pecho y levantándome de la reverencia. No esperaba aceptación o rechazo, era una orden de mi amo.
(…)
Convertido en cuervo, tras establecida la misión, atravesé las puertas de la ciudad sobrevolándolas calmadamente. Observe el panorama, denotando una casa, más bien fortaleza, que resaltaba sobre toda la ciudad; tenía unos muros de varios metros por lo que se apreciaba desde arriba, cubiertos de piedras preciosas. Aleteé un poco y me dirigí ahí, a la ubicación de un gran árbol junto a uno de los muros, sobrepasando el árbol por mucho. Al ir llegando, pude vislumbrar el gato o gata, no sabía que sexo tenia , ya que no me había detenido a examinarlo; sin preámbulo y distracción más que los pensamientos sobre dicho animal, aterrice en una rama cercana , con mi forma de cuervo negro de ojos bordo oscuro, haciendo notar mi llegada puntual como siempre. La perfección siempre seria mi cualidad más grande, a excepción de mi puntualidad.
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Re: Strike of the ninja (I)

Mensaje por Desmond Morgan el Dom Ago 28, 2011 6:52 am

Estaba claro en que me había metido en algo que no entendía, allí con un gato negro y con aquel tipo, que me reprochaba por mi carácter irascible. Bien, entonces que pretendía que entrara ahí como unos amigos de toda la vida. Había que guardar las distancias, no puedes confiar en alguien que no conoces, pero bueno había que ser cordial es lo primero que me había enseñado Quinn, mi mentor y padre, la verdad duele, nunca digas lo que sientes. ¿Sentir? No encuentro esa definición en mi vocabulario.

Era cierto que no me esperaba que hubiera mas gente citada aparte de yo, pero supuse que aquellos también. Me deshice de los ropajes que ocultaban mi cara, puse la capucha sobre los hombros y el pañuelo reposando dentro de mi peto de cuero y saque los brazos, que aun tenia ocultos, de dentro de la capa sujetando mis espadas, dejando ver en el ondeo de la capa los dos mangos de estas, y le tendí la mano.

-Perdón, no confió en extraños, pero veo que no eres una amenaza. Desmond Morgan.-

Dos especies de dagas atadas por varios eslabones, lo que le hacia una cadena, se interpusieron entre mi y aquel tipo. Yo me llevé las dos manos a la espada.

-¡Muéstrate!-dije. Mi respuesta fue la de un hombre que salio de la nada, nos reprochó el acto de pelearnos, aunque yo no estaba peleando solo guardando distancias. Aquel hombre decía ser Rikimaru, era un nombre muy extravagante, nunca había oído muchos Rikimarus en estas tierras, en realidad mi cultura se limitaba a mi ciudad de origen, así que tampoco había oído muchos nombres.

El tal Rikimaru imperó al animal que tomara su forma ¿original? Que demonios era esto. El obedeció, quede perplejo, que era aquel ser, ¿estas son las cosas que dijo Quinn que me encontraría? Opté por no darle mas importancia y escuchar a aquel hombre, Rikimaru, y reparé en que llevaba un gato al hombro blanco, este era el remitente de aquella carta. Nos habló de un magnate de algo de un golpe de estado y que del rey estaba en peligro y de la palabra mágica, matarlo. Estaba bien, esta misión, salvar a alguien de la nobleza, bueno ¡Que digo!, salvar al rey seguro que podría hacerme algún favor, y yo sabia quien era aquel favor. Entonces comenzó a contarnos el modo en que lo haríamos, algo así como un plan, a mi no me gusta ser ruidoso pero preferiría dejar unos cuantos guardias noqueados. El sujeto también nos amenazo, yo sonreí, no he seguido la pista de Juan Carlos durante diez años amedrentandome por amenazas. Nos exigió que entráramos en la ciudad con sigilo y fuéramos a por aquel que osaba acabar con el rey. Yo asentí y me esfumé de allí.

Suspiré hondo y analice la zona, se denotaba un gran árbol y una muralla aquella era la casa pero, como haría para llegar allí. Podría ir por tierra, pero me arriesgaría a ser visto, las calles eran poco luminosas, eso era un punto a tener en cuenta. Pero las alturas eran menos luminosas, el caso es que por los tejados las tejas se oirían. Decidí probar suerte a ras de suelo, me atuse los ropajes, me coloqué la capucha y el pañuelo y empecé a andar, por callejuelas era arriesgado pero aquellos callejones tan estrechos no había guardias, pero si que había atracos, violaciones y asesinatos. No confió en la suerte, ni pienso que exista, pero ahora quisiera que lo hiciera. Cada callejón que pasaba era mas angosto y estrecho, media mis pisadas, nunca tenia que perseguir a gente tan ducha en detectar a alguien, los asesinos creen que no se les puede pagar con su propia moneda.

Ya casi estaba cerca era el ultimo callejón y llegaría a aquella muralla y a aquel árbol tan alto, aunque mi cometido se torció, no con peligro, aquel muerto de hambre no presentaba ninguna dificultad para mi pero el callejón era demasiado estrecho para sacar mis espadas así que tendría que ser su navaja contra mis puños, intentó clavarmela y esquivé a duras penas el choque con el peto de cuero hizo que se le callera la daga al suelo, el ladrón me miró con clemencia, ojala lo hubiera pensado antes, le cogí el brazo que estaba quitando ya de su posición y rodé sobre su espalda antes de que pudiera proferir un grito le intente noquear con la mano en la que portaba el cestus, incomprensiblemente esquivo a duras penas mi golpe y me propino un codazo que al intentar esquivar impacto contra mi pómulo, el pañuelo se me deslizo un poco hacia abajo. Con su brazo aun sujeto me apoyé en la pared y le propine un duro puñetazo metálico con el cestus lo que le hizo derrumbarse. Aun daba señales de estar consciente, y sangraba así que le deje inconsciente, y oí los pasos de los guardias que habían sido alertados por la reyerta, cuando hubieron llegado, yo ya había desaparecido. Al fin había llegado, entre a hurtadillas y me pose sobre el árbol, allí el maullar de aquel gato me alerto de que ese pudiera ser el punto de encuentro, así que esperé ordenes de aquel hombre llamado Rikimaru, chisté para alarmar de mi llegada y esperé hasta que los demás hubieran llegado.

Spoiler:
Tengo que abogar por Kreos, el fallo a sido totalmente mio, confundí al gato con una persona y no con un gato, me hice, lo que se puede decir, la pichina un lio XD Me has salvado del error, asi que no hay nada que perdonar. En tal caso seria yo el que tendria que pedir perdon. Y bueno, si me permites te llamo Riki para abreviar, se que has dicho que nada de matanzas pero yendo pro callejones y tal, dado que mi personaje no es muy bueno en escalada, me parecio logico que algun impedimento que otro tuviera en el camino espero que no sea ningun problema.


Elegid como quereis vivir, por que muy pronto morireis

CÓDIGO DE MATANZA:

Codigo de matanza.

1) No matarás inocentes.
2) Los niños son criaturas vulnerables, tampoco matarás niños.
3) No dejes llevarte por los sentimientos. Ni te involucres emocionalmente, así solo conseguirás meterte en problemas.
4) No dejes que te cojan. Se muy meticuloso, sigiloso y cuidadoso.
5) Investiga siempre a tu victima antes de matarla. Tienes que estar seguro de que es esa victima la que tienes que matar
6) Siempre, siempre. Tienes que aparentar ser alguien normal. Actúa bajo lo que te he enseñado, y nunca deberías tener problemas.
Codigo de matanza propio: 1) Venganza.
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Re: Strike of the ninja (I)

Mensaje por Kreos el Mar Ago 30, 2011 12:23 pm

Me encontraba de pie, tenso y con las mandíbulas apretadas, observando a aquel encapuchado que había ido a por él en cuanto entró en su campo de visión. Le dirigí unas palabras, las cuales parecieron hacerle mella ya que sacó las manos de la túnica, dejándome ver dos empuñaduras de unas espadas; sin duda hubiese estado en problemas si le hubiese dado por atacar. En vez de ello me dirigió unas palabras de cortesía, algo de lo que yo no entendía,por ello seguía tenso, agarrando el mango de mi mandoble, por si aquella era una trampa. Se presentó, se hacía llamar Desmond y me tendió la mano. Al parecer, el entendió que yo no era un peligro, algo que me relajó,no me apetecía pelear contra él. Me relajé, sí, pero no confiaba en él, e incluso antes de pensar que hacer una especie de daga negra se clavó en mis pies.

Me llevé la mano a la espada de nuevo.¿Sería aquel encapuchado?Nah, no lo era,una sombra cayó desde el árbol más cercano,se dirigió a nosotros, para reprochar nuestro comportamiento, y al gato,el gato negro, que por lo visto era...¡una persona! dije, cuando el tipo del árbol le dijo que tomase forma original, nunca había visto a nadie haciendo eso, sin duda tendría cuidad con todos los gatos a partir de ahora. El tipo ten raro era el remitente de la carta, la razón de estar allí.Su nombre era Rikimaru. Nos concretó los detalles de la misión, a la par que nos recalcaba que cualquier error nos costaría la vida,además nos las tendríamos que ingeniar para pasar inadvertidos...-Bien..así que o nos matan los malos o nos mata él...-Pensé, y me fui de allí para colarme en la ciudad sin ser visto,algo que en un principio me resultó fácil de llevar a cabo,pero no sería tan fácil.

Llegué tras caminar unos minutos a la puerta principal de la ciudad, custodiada por dos guardias. Estos iban de aquí halla recorriendo todo el perímetro de la entrada...-Hmm..haber que hago...con esto...-Dije mientras me agachaba para recoger una piedra del camino, ya tenía un plan. Se basaba en el fallo de los guardias, estos avanzaban unos metros separados al llegar a la parte de la ciudad, sería la hora de entrar. Cuando estaba cubriendo la ciudad me acerque rápidamente a la pared del muralla, esperando a que volviesen al punto de origen, que no eran más que unos pasos por delante desde mi . Trague saliva y miré a la luna, tan bella en el cielo estrellado de esta noche, sin preocupaciones por nada, solo brillando, y yo allí en una misión en la cual si no me mataban los enemigos lo harían los de mi propio bando...-Suficiente...-

Tanto pensar no era bueno, si no te confundes, y al final la lías, o eso había aprendido yo al vivir en las calles más pobres...

-Bien.El plan empieza-Dije, al ver a los guardias alejarse. Lanzé la piedra contra una de las casas más pegadas a la muralla y que se podía distinguir bastante bien, pero para mi desgracia, golpeó en la pared, no donde yo quería, aún así, alerto al guardia más próximo a ese lado de la calle.

-¿Has oído eso?-Dijo el guardia, girandosé para esperar la respuesta del otro guardia.
-No,¿que debo oír?-Prestando atención a su compañero.

Entonces, ahora sí acerté mi disparo con la piedra,esta vez recogida de los alrededores de la muralla, haciendo que el cristal de la casa se rompiese, y que inmediatamente ambos soldados se dirigiesen a ver que había pasado.

-Ahora o nunca-Dije, y salí lanzado al otro lado de la calle de la ciudad, eso sí atento a esos ingenuos guardas, pero estaban demasiado ocupados alumbrando en el interior de la casa.


Ya en el interior de la ciudad, y más relajado, vi un gran casa, y recordé las palabras que nos dijo Rikimaru: ` Mi nombre es Rikimaru. Se sabe que el varón no se encuentra en el palacio, mas nuestra misión es acabar con la vida del traidor antes de que ejecute a alguien. – Para ello deberemos entrar a la ciudad a escondidas y salir del mismo modo, nadie debe vernos ni oírnos, dentro de la casa del magnate seremos únicamente sombras, así que tened muy en cuenta una cosa. Un fallo y yo mismo me encargaré de enmendarlo con vuestra vida.´

Apreté las mandíbulas, ya que tenía dos opciones, meterme por los callejones, con los problemas típicos de rateros,vagabundos,etc, o ir por la calle principal, con el peligro de, al ir enseñando mi arma, los guardias elfos pudiesen crearme problemas...Mire a ambos lado, a la derecha, quedaba una calle pavimentada, bastante bien iluminada, a mi izquierda,pegando al muro de la ciudad,bueno, no había luz, así que...-Izquierda pues...-Dije encaminadome cuesta arriba por una especie de callejuela que de vez en cuando plantaba un edificio enfrente mio y me hacía retroceder, ya que al escalar,podían verme,y, según entendí, si me ven,muero.

Me costó algo más de lo que creía dirigirme a la mansión, ya que la callejuela que tome muchas veces no tenía salida,pero al fin estaba allí,frente a unos grandes muros, y pude ver a unos metros nada más salir del callejón un árbol, y ,a su lado, Desmond. Me lo pensé dos veces antes de llegar hasta él,que debía hacer, sin duda el encapuchado había mostrado su posición, lo bueno sería que yo hiciese lo mio, y no quería llevarme mal con el...

- Puedes llamarme Kreos, te presentaste, ahora me tocaba a mí.-Le dije al alcanzarlo, extendió mi mano, como el había echo antes...Pronto comenzaríamos la misión, y me gustaría tener alguien que me cubriese la espalda, ya que el gato-hombre era muy raro, y el ninja, seguramente me mataría...


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Si entreno tanto,es
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Re: Strike of the ninja (I)

Mensaje por Aoash el Mar Ago 30, 2011 7:08 pm

Cada paso y cada movimiento de los dos hombres que caminaban por las calles había estado mal dado para el ninja, huellas, pistas, habían dejado todo un mundo tras ellos que alguien podía seguir, pero por ahora, eso no le importaba. El primero en llegar fue el transformista, esta vez en forma de cuervo, un cuervo negro de iris siniestros, aunque no más que los morados del shinobi. Después el encapuchado, Desmond, que había hecho gala de toda su incompetencia al dar la voz de alarma dejando un cadáver. Rikimaru maldijo por lo bajo mientras que lo miraba con furia, por suerte los guardias lo tomaron por un asalto y únicamente buscaron a un ratero –Calma… - dijo la gata que estaba en el hombro del ninja, mientras este apretaba con fuerza un puño. Y por fin, tras unos minutos que al hombre de negro se le antojaron años por los guardias que ahora los rondaban, llegó Kreos, el que parecía el más joven de todos, aunque claro, el rostro del Shinobi engañaba mucho, su edad parecía ser de al menos treinta años, cuando realmente apenas cumplía los veintiuno, mas su mente ya rozaba los cuarenta después de tantas misiones y tantas pérdidas.

Ahora, estando los cuatro sobre el gigantesco árbol, se podía ver lo que había tras los muros de oro iluminados por la luz de la luna. Una gigantesca mansión de al menos cuatro pisos. El jardín principal era una gran desventaja, puesto que lo que veía desde fuera era una mera ilusión, siendo realmente el doble de grande desde dentro. Los soldados recorrían el lugar en guardias interminables que los hacía resoplar por el calor de la noche en lo alto de la montaña, se podía que claramente no eran humanos, puesto que sus orejas asomaban sobre el casco. Cada uno portaba una lanza que descansaba sobre su hombro y una katana en el lado derecho, no parecían llevar más armas, pero no había manera de saberlo. Las puertas de la mansión distaban unos cien metros de donde estaban todos – Malditas ilusiones… - dijo Rikimaru por lo bajo, con un tono seco y cortante. Sin más se adelantó a todos los que ahora eran sus compañeros, aprovechando la brecha en la seguridad que los guardias mismos creaban al darse ambos la vuelta para completar el otro tramo de su recorrido.

Los sigilosos pasos del shinobi sobre la madera de la gruesa rama apenas podían ser escuchados por el oído humano, parecía no producir más ruido que un simple gato caminando sobre una alfombra, pero no fue suficiente, uno de los guardias se giró alarmado por un sonido, un mal paso del ninja – Yo me encargo. – dijo la voz de la felina compañera de Rikimaru. Antes de que este pudiera negar de algún modo su acción la gata saltó desde su hombro hasta la muralla, donde se paró a lamerse la pata – Sólo es un gato. – dijo entonces el elfo. Mortal fallo. Desde la dorada pared cayó Rikimaru, a espaldas del primer guardia. Con la zurda cubrió su boca, y con la diestra tomó su nuca girando con brusquedad, partiendo el frágil cuello del elfo cuya resistencia había sido insuficiente para aguantar la fuerza del peliblanco, ligeramente mayor a la de un humano corriente. El siguiente guardia tampoco pudo decir nada, pues para cuando quiso dar la voz de alerta ya tenía una daga en el cuello, cayó de rodillas justo antes de ser rematado por una segunda cuchilla de acero negro en la cabeza. Dos muertos. Rikimaru hizo una señal de que avanzaran. Por delante, todo un inmenso jardín de setos que les podrían dar cobertura si se movían bien. Quedaban un total de seis guardias patrullando la zona, los dos más peligrosos serían tal vez los que custodiaban un pequeño puente de madera que conectaba las dos orillas de un río que cruzaba el vergel para perderse tras el muro de oro.

Las nubes cubrieron las lunas, quitando así toda iluminación posible para los ojos de los elfos, acostumbrados a la luz diurna. Los tres humanos todavía podían ver entre algunos claros por los que la luz pasaba el metálico brillo de las puntas de las lanzas, que esperaban con ansia a los incautos para hincarse en su piel, en su carne y finalmente acabar con la obra de teatro que era su vida, mas no sabían que sería para ellos para quienes caería por última vez el telón con todo su peso.

---
r.r:

Eh... bien, este mastereo es más que nada descriptivo, para que os hagáis una idea del lugar y os pongáis un poco en situación. Estamos en un enorme jardín de setos y hay séis enemigos esperando a algún intruso, no están completamente alerta, pues están cansados de hace guardia para nada, lo cual nos da una ventaja bastante útil. Los setos pueden servir de cobertura y para esconder los cadáveres. Os dejo que os los repartáis como gustéis, eso sí, que todos maten al menos uno, quiero ver más que nada como roleáis combates de este tipo para las partes de más adelante. En cuanto al avance, son más o menos unos 12-13metros lo que hay hasta el puente contando desde la posición de Rikimaru, así todos llegamos sin problemas al ser humanos, eso quiere decir que para encargarse de los guardias del puente o bien va Desmond, que se puede mover más que un humano normal, o bien Sebastian lanza un par de dagas, tenéis libertad para matarlos. No podéis cruzar el puente todavía, tampoco llegáis a ver bien lo que hay detrás por la falta de luz, eso será una sorpresa para la siguiente ronda ^^ dejo un mapa hecho a Paint del lugar... el que se ría del mapa le hará compañía a los peces e_e xD

Estrellitas: Enemigos
Cosas rellenadas de verde: Setos
Círculos rellenados de blanco: Nosotros
Bueno, alguna duda con el mapa MP a esta cuenta o a Dragon Lord, o por el tag mismo, suelo estar mucho por ahí aunque no sea con esta cuenta, sólo preguntad por mí. Enserio, perdón por lo cutre del mapa u.u





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Re: Strike of the ninja (I)

Mensaje por Sebastian Michaelis el Jue Sep 01, 2011 2:54 am

No paso mucho tiempo en que llegue y el ninja noto mi presencia. Sin casi espera, pase tras la una rama y me des transforme, quedando en forma humana, esperando la llegada de los demás, observe donde miraba el ninja. Luego de unos minutos, estábamos todos, y era tiempo de proseguir. Rikimaru miro a donde se encontraba el jardín, justo frente a nosotros. El jardín parecía pequeño, pero a la vez hermoso. Lo mire detenidamente y observe que podría ser más grande de lo que parece, por el tiempo que tomaban los guardias en dar una ronda completa. Seguidamente, observe como el hombre al cual estaba a cargo, saltaba de la rama, sigilosamente, pero antes de saltar un paso en falso había emitido un ruido. Gracias a dios unos segundos antes de que completara el salto, el gato de su hombro salto distrayendo los guardias. Pude ver su estilo de pelea claramente y su modo de asesinar a ambos en silencio, comprendiendo bien el sigilo de la misión-pan comido- pensé a mis adentros, mientras bajaba sigilosamente. Me había acostumbrado a la sutileza, dado a los pasillos de la fortaleza eran ruidosos y productores de eco, debí acostumbrarme a ser sigiloso, o mi amo me mataría si lo despertase a la siesta.
Observe unos guaridas tras el puente, el brillo de la luna en sus armas me daba su ubicación. Su silueta al acercarme, saque los filos de navaja de mi muñeca, tres en cada mano y las lance con fuerza, y precisión atravesando el cuello de ambos con las 3, matándolos, me detuve y observe donde iban, para luego acercarme por el puente y arrastrar los cuerpos tras una seta, esperando no ser descubierto por ningún guardia, espere a mis compañeros. Me quede alerta con los cuerpos contra una seta.
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