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Una noche Oscura y Helada

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Una noche Oscura y Helada

Mensaje por Alessa Atillart el Lun Ago 22, 2011 11:25 am

No sabía ya ni cuántos días llevaba fuera de la ciudad de la que había salido para buscar a mi hermana el día después de que mi madre muriera de una extraña enfermedad. Sólo buscaba algún lugar donde dar con una pista de mi gemela, pero eso era difícil entre el fango y las ramas todavía húmedas del monzón del bosque. Sin saber cómo había acabado en mitad de una arboleda que estaba impregnada de magia de Theezeroth, aunque mucho más purificada y depurada que la del bosque maldito del que tanto había oído hablar, aunque de todas formas no me hacía mucha gracia estar en ese bosque, donde ya había visto más de un conejo cíclope o un gusano con patas. Debía salir de aquella enramada como fuera pero ahí estaba el problema ¿Cómo demonios había entrado?

Suspiré cansada y tomé asiento bajo uno de los árboles del lugar, uno especialmente ancho en el tronco y con gigantescas hojas de las cuales una me sirvió como asiento. Silbé con fuerza para llamar a mi mascota, Airam, la cual acudió rauda a mi llamada, con un ratón entre las garras y una mirada de ojos amarillentos que parecía reflejar su alegría mientras descuartizaba al pequeño roedor, no era la primera vez veía a mi halcón hacer eso, así que simplemente giré un poco la vista para evitar verlo y me quité la mochila de la espalda – Que aproveche… - le dije en un tono bajo mientras rebuscaba entre mi mochila, apartando la ropa íntima para finalmente dar con algo, un pequeño cuchillo, no demasiado afilado ni tampoco muy punzante, pero es que no era un arma, era un cuchillo hecho para cortar el enorme queso redondo que ya había sacado de otro compartimento.

Lentamente corté un par de trozos de queso y de una barra de carne embutida y secada que tenía en la fiambrera metálica. Lo metí todo en un trozo de pan todavía blando que había comprado hacía unas horas e hice una especie de bocadillo improvisado que al menos me ayudaría a pasar el hombre de la tarde. Mientras Airam devoraba a su presa y yo a la mía, aunque muy diferentes ambas, me dediqué a contemplar el cielo de la tarde, mirando el sol cayendo a plomo por detrás de los árboles y tiñendo de color anaranjado las copas de los árboles. Di un trago del agua de mi cantimplora y luego un largo bostezo, llevaba horas caminando sin un descanso y el bocadillo había caído en mi estómago vacío como un gran somnífero y ahora sentía la necesidad de dormir. El tronco del árbol se volvía mullido al tiempo que la enorme hoja me servía de colchón. Saqué la manta de pieles de mi equipaje y me puse la mochila como almohada, haciendo un hueco cerca de mi pecho a Airam, que se acostó a mi lado como sólo él sabía hacer, aunque con un ojo abierto y listo para atacar a todo lo que resultase una amenaza. Me tranquilizaba mucho tenerlo cerca cuando dormía, era como dormir con mi madre.
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Re: Una noche Oscura y Helada

Mensaje por Gerard Sieglein el Mar Ago 23, 2011 2:00 am

Llevaba días en el bosque, me habían atacado alimaña cuanto pudiese, arañas grandes, gusanos, solo faltaba una gigante y rabiosa- stomp! – un ruido tras de mi hizo que me volteara lentamente –RATAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!-grite comenzando a correr por el bosque. La rata arrollaba árboles como si fueran hechos de papel, y me perseguía sin descanso-dios que hago!!! –tropecé con una rama y me estrella tras un gran árbol. Observe la rata, esta no podría atravesarlo como si nada, pero era mejor prevenir que lamentar. Así que me escondí del otro lado del árbol. Para mi suerte una chica muy linda dormía con una especie de ave tras ese árbol. La mire unos segundos, era realmente bella, pero antes de que pudiera seguir contemplándola, la rata se estrello con el árbol y me miro. Casi de reflejo, ejecute cadenas de sombra a la rata y agotado por la corrida y el gasto de magia, caí al piso de rodillas manteniendo el conjuro. En ese momento, rogué a cada dios que conocía para que me ayudara a matar dicha rata, mientras yo miraba cansado los grandes ojos rojos de la rata, que dejaba de forcejear como sabiendo que mi energía se agotaba –soy comida de rata- murmure – bueno al menos no moriré despierto en tan brutal lugar, como es este bosque-dije riendo irónicamente y cerrando los ojos de cansancio, solo un ángel podría salvarme ahora… o eso creo


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Re: Una noche Oscura y Helada

Mensaje por Alessa Atillart el Mar Ago 23, 2011 4:48 pm

No tardé más de unos minutos en coger el pesado sueño que tenía por culpa de llevar tantas horas caminando si descanso. Me sumí en un mundo onírico donde mi búsqueda ya había llegado a su fin, ya tenía a mi hermana a mi lado, el problema es que durante el sueño sólo recordaba sin saberlo la descripción que mi madre me había dado: Un poco más pequeña que tú y de mejillas rosadas. Eso era todo lo que sabía, por lo cual la figura de la otra niña no se veía más que sus rosadas mejillas a poca altura de la mías, el resto del cuerpo era sólo una nube de gas que no podía ni tocar ni besar ni nada – No… Tú… Tú eres mi hermana… - dije aun en sueño, moviéndome un poco y no aplastando a Airam de milagro. El ruido de pasos que se escuchaba en mi sueño era tan real que parecía que alguien se acercara corriendo y gritando hacia mí mientras que una bestia tumbaba árboles, pero yo dormía tranquilamente en mi habitación y… Un momento… ¡No!

Desperté al instante en que un chico de cabello azul caía rendido ante una enorme rata de pelaje gris oscuro y ojos rojos. La bestia, porque eso dejaba de ser un animal para ser una bestia, medía más de un metro de alto, un par de ancho y junto con eso tenía todavía la cola, de dos metros al menos. Respiré hondo para intentar calmarme mientras observaba sus colmillos desmesurados. Giré la vista al muchacho, en parte para evitar la mirada del ser en parte para ver su estado. Parecía humano, unos cuantos años mayor que yo y con una tez fina y saludable. Estaba sudando por algún motivo que desconocía, al menos lo desconocía hasta el momento en que vi que de sus manos surgían dos cadenas completamente negras que se ceñían a las patas del monstruo para mantenerlo quieto, en ese instante comprendí lo que tenía que hacer. Me puse a su lado para ganar una mejor oportunidad y extendí el brazo derecho para sujetarlo con el izquierdo, mirando directamente al ojo siniestro de la roedora -¡Stiria venenatis ultrices! – grité para activar un conjuro, más concretamente el de la lanza de hielo.

Rápidamente la esencia de la magia de hielo que recorría mis venas tomó forma en mi brazo derecho de una lanza de hielo más larga que este, que sobresalía por detrás de mi hombro y levitaba a escasos milímetros de mi piel dejándome notar el frío que emanaba. De normal hubiera necesitado más de un disparo para acabar con aquel enorme monstruo de la naturaleza, mi lanza no era tan poderosa como para acabar de un solo golpe con ella, a menos que alguien me facilitara las cosas como estaba pasando ahora, que tenía un tiro claro al ojo, desde donde penetraría el cerebro - ¡Gall! – pronuncié con fuerza. El proyectil de hielo salió disparado de mi brazo con suficiente fuerza para quebrar la cabeza de un jabalí adulto, una fuerza enorme y más que suficiente para hincarse como lo hizo en el globo ocular del salvaje roedor, salpicando su sangre hacia todos lados. Pronto el hielo se perdió en su cabeza, dejando sólo una pequeña porción del proyectil fuera. La sangre manaba del roedor a una temperatura suficiente como para que el hielo mágico se empezara a derretir por la falta de mi esencia, también los grilletes del chico desparecieron.

-¿Estás bien? –pregunté mientras me arrodillaba a su lado para echarle una mano. Lo llevé hasta el tronco en el que hace poco me había apoyado para dormir y lo cubrí con mi manta para evitar que tomara frío. Miré un momento sus ojos de color azul y los examiné con cuidado, estaban rojos, pero seguramente sería por el cansancio, o eso esperaba yo. Noté que sus tripas rugían y tomé mi fiambrera para rápidamente prepararle una especie de bocadillo como el que yo me había tomado antes de caer rendida de sueño, sueño que ahora no tenía, tenía que ayudar a ese chico - ¿Eh? ¿Cómo estás? ¿Te mordió la rata? ¿Tienes alguna herida? – eran muchas preguntas, pero tenía que mantenerlo despierto hasta asegurarme de que si cerraba los ojos no sería lo último que el pobre haría – Vamos, come, no te preocupes, hay mucho más. Ten, un poco de agua. – le tendí la cantimplora casi llena, sólo falta del trago que yo antes había dado - ¿Cómo te llamas? Mi nombre es Alessa, pero puedes llamarme sólo Ale si quieres. – podía parecer un tanto neurótica con tanta conversación a un desconocido, pero lo cierto es que sólo era preocupación.
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Re: Una noche Oscura y Helada

Mensaje por Gerard Sieglein el Jue Ago 25, 2011 2:31 am

Sentí un grito en una lengua extraña, algo que me hizo abrir los ojos. Por mi cansancio los abrí lentamente. Logre ver una hermosa chica, de cabello castaño claro, casi rubio, arrojar una especie de magia extraña, una lanza parecía, hecha de hielo, que atravesó la rabiosa rata como mantequilla y esparció su sangre por el lugar. Cansado solté el conjuro y casi caí al piso, pero cuando iba a golpear el piso, la joven me ayudo. Su tierna voz me preguntaba si estaba bien, me arrastro, me cuido preocupada, el contestaba las preguntas con un débil “estoy bien”, del cansancio. Me ofreció comida y bebida, la cual rechace ya que estaba demasiado agotado siquiera para hablar bien, ella me miraba preocupada e incluso se presento. Su nombre bello como ella, Alessa, me daba a conocer tan bella mujer. Sus brazos y atención cuidaban de mi, mientras su morado o lila atuendo el asentaba la figura; un leve tinte rojo tiño mis mejillas y antes de que callera desmayado de agotamiento, le acaricie la mejilla para darle saber mi nombre- Ge…Gerard-dije mirándola a sus ojos azul claro, desmayándome de agotamiento, llevaba días luchando y huyendo de diversas criaturas y era hora de que el cansancio pagaba boleta. Durante el tiempo que estuve desmayado, tuve un extraño sueño, en el cual ella tomaba mi mano y me besaba, por más que estuviera desmayado, mis mejillas pudieron haberse teñido de rojo de los nervios que sentí por ese sueño, por como mi corazón latió lentamente ene se momento y por como no podía dejar de pensar en ese ojos celestes, con reflejos grises donde me encetaría hundirme.


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Re: Una noche Oscura y Helada

Mensaje por Alessa Atillart el Jue Ago 25, 2011 11:08 am

Me quedé mirando como el chico rechazaba mi comida y mi bebida, decía estar bien y una… negué con la cabeza y rápidamente pensé en algo que hacer, tenía que lograr que comiera y bebiera ¿Pero cómo? Entonces me fijé como estiraba la mano y acariciaba suavemente mi mejilla antes de caer completamente rendido diciendo su nombre en apenas un susurro dificultoso; Gerard. Cerró los ojos y yo suspiré con aire de derrota, maldiciéndome a mí misma por no ser capaz de conjurar como lo hacían otros magos, con esa presteza que les permitía hacer dos hechizos seguidos en un plazo de apenas unos minutos, si yo hacía eso seguramente la fatiga mágica me golpearía a mí y sería inútil, una inútil que no podría cuidar del peliazul. Saqué de debajo de su trasero mi manta y rápidamente lo tapé con ella comprobando la temperatura de su frente con mis labios, la zona más sensible a los cambios de temperatura, parecía normal, si acaso unas décimas por culpa de la carrera, pero eso era algo que se le pasaría en unos minutos.

Saqué de mi mochila una toalla seca y retiré con cuidado el sudor de su frente para que no le entrara a los ojos, secando también la cara del chico que parecía sonrojarse con sus sueños. Chasqueé la lengua divertida y terminé de secarle lo que se podía ver de su cuerpo, entonces me fijé en que todavía tenía las botas, muy incómodo para dormir. Me deslicé hasta sus pies y retiré las botas con cuidado, tapando luego sus pies para que no cogiera frío. Escuché el piar de un ave, Airam. Rápidamente me giré hacia el halcón y le hice una señal con mi dedo sobre mis labios para que se callara, iba a despertar al pobre chico y necesitaba descansar -¡¡Shhh!! – el halcón me miró y bajó la cabeza, ante lo cual no pude evitar una pequeña culpabilidad, acercándome a él y tomándolo con cuidado de no dañar su pequeño cuerpo –Perdón… luego jugaremos ¿De acuerdo? – miré que ya estaba anocheciendo y maldije mi suerte, si el chico se había dormido ahora tendríamos que pasar la noche allí, y eso implicaba que tenía que montar como fuera un fuego de campamento, aunque precisamente el fuego no me era muy afín.

-Airam. – dije mirando a la pequeña rapaz – Tienes… que quedarte con el chico unos minutos, si algo se acerca y ese algo no soy yo… - no me gustaba que Airam tuviera que hacer eso, no era un animal agresivo y no quería convertirlo en uno pero esta vez era necesario – Atácale… y si persiste… - eso ya sí que no fui capaz de ordenárselo, pero él había entendido perfectamente la palabra que no había alcanzado a decir: “Mátalo”. Suspiré y dejé al ave cerca de la cabeza de Gerard, desapareciendo apenas cinco minutos para buscar algo de leña. Volví y el chico todavía dormía, menuda suerte, no quería que pensara que lo había abandonado. Dejé los trozos de corteza y madera que había encontrado en el suelo y saqué un poco de yesca de mi mochila, un trozo que todavía conservaba de mi último fuego. Entre las hojas secas encontré un par de piedras, no demasiado grandes pero que al menos harían chispa y prenderían la yesca. Tras un par de choques logré quemar el combustible y hacer arder la madera, tirando hojas secas y pequeñas ramas para mantener el fuego vivo. No había viento por suerte, así que el fuego duraría gran parte de la noche, o al menos eso esperaba. Suspiré y me abracé a mí misma por las piernas quedándome al lado de él, con mis caderas al lado de su cabeza y mi cabeza recostada en mis rodillas. Me quedé mirándolo mientras que el colgante que llevaba hecho de oro danzaba un poco por el movimiento de mi cabeza, chocando a veces contra la parte plana de mi pecho. Noté un leve roce en mi otra pierna y, sabiendo ya que se trataba de Airam, lo tomé en brazos como solía hacer para acariciar su cabeza con mi mejilla notando así su suave pelaje en mi rostro – Despierta… por favor… - dije en voz baja, algo que solo mi halcón debía escuchar. Deseaba con todas mis fuerzas que él despertara, con más incluso de las que yo misma pensaba.
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Re: Una noche Oscura y Helada

Mensaje por Gerard Sieglein el Mar Ago 30, 2011 4:09 am

Estaba tranquilamente dormido, el cansancio me lo pidió, me había agotado demasiado estos días. En mis sueños, soñé con una bella chica, cuidando de mí y acariciando un halcón, mientras me miraba preocupada. Desperté. Mi primer impulso fue querer levantarme de golpe, pero… no recordaba nada, así que abrí los ojos lentamente por las dudas. Mi miraba cambio rápidamente, de adormilada a sorprendida, y de sorprendida a sonrojada y desviada. Estaba en las piernas de dicha chica y me estaba cuidando; mi mente no soporto eso y me levante agradeciéndole gentilmente, aunque algo avergonzado-gracias…por cuidar de mi…- no recordaba bien que paso, así que la mire, tratando de recordar. Para mi suerte, solo era lo dormido la falta de memoria, y recordé el incidente de la rata- di…dijiste…que tu nombre era Alessa? -Pregunte avergonzado quería asegurarme-disculpa las molestias que te ocasione y te debo la vida… por favor, pídeme lo que quieras a cambio de mi deuda-le sonreí acostumbrándome un poco a su presencia; no estaba acostumbrado a entablar conversación con mujeres, la más cercana había sido…. Ya no importaba…el dolor debía tapar esa herida. Deje de pensar en eso y sacudí mi cabeza, quedándome un rato perdido, mire al halcón-oh…es hermoso-dije mirándolo-es tu compañero? –le pregunte curioso, me encantaban los animales , y este en particular me llamaba la atención, sonreí un poco ya al tomar un poco más de confianza con ella , después de todo; me había salvado la vida.


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Re: Una noche Oscura y Helada

Mensaje por Alessa Atillart el Mar Ago 30, 2011 7:50 pm

Tras un rato de incertidumbre por fin vi como abría los ojos, dibujé una sonrisa en mi rostro y me quedé mirándolo mientras que él terminaba de abrir los ojos. Se sonrojó un poco al mirarme, pero hice como que no me daba cuenta, no quería avergonzarlo más de lo que ya estaba, así que simplemente mantuve la sonrisa mientras que él se incorporaba, rozando un poco con su pelo azulado mi pierna. Lo primero que hizo al reincorporarse fue agradecerme el haber cuidado de él – No es nada. – respondí, antes de que él continuara hablando. Me preguntó por mi nombre para asegurarse y asentí – Sí, me llamo Alessa, o Ale si lo prefieres. – dije mientras él seguía hablando, sus siguientes palabras me dejaron sin palabras a mí, válgase la redundancia, ¿Qué le pidiera algo? ¿Por qué iba a hacer algo así? Negué con la cabeza para mí misma, no iba a pedirle nada a cambio de salvarle la vida, no sería ni justo ni honrado, menuda estupidez – No te pediré nada, Gerard. No he hecho nada que… - sonreí para mí mientras él miraba a Airam, que le lanzó un agresivo piar cuando se fijó en como lo miraba.

Dejé al ave en el suelo para ver si ambos congeniaban y me acerqué a la hoguera, donde había dejado todas mis cosas para que estuvieran calentitas a la hora de dormir. De espaldas a ambos, Gerard y el halcón, comencé a hurgar en mi mochila para dar con la fiambrera de la comida, de donde saqué el bocadillo que le había hecho antes de que cayera dormido, más bien agotado. Tomé también la cantimplora de agua y me giré de nuevo hacia él caminando para sentarme de nuevo a su lado con una sonrisa amigable - ¿Quieres hacer algo por mí? – le dejé la botella de agua sobre sus piernas y le mostré el bocadillo antes de dejárselo también ahí, sacudiéndome luego las migas de las manos – Cómete eso y bebe agua. Has venido corriendo desde a saber dónde hasta aquí, has lanzado y mantenido un hechizo bastante poderoso y luego te has mantenido despierto para presentarte… sino tienes hambre es que no eres de este mundo. – le dije bromeando, manteniendo todavía la sonrisa del primer momento. Era simpático y agradable, también educado, era un buen chico, algo que quería para mi hermana – y sin saberlo también para mí–.

Pasé unos minutos mirando la luna de color ámbar. Durante esos minutos pensé en lo mucho que había recorrido desde que había salido de casa para finalmente acabar en un bosque, sentada al lado de un desconocido que me había salvado la vida, aunque él no lo sabía me había salvado la vida. ¿Y si él no hubiera aparecido corriendo y gritando como un loco? A lo mejor esa rata me hubiera pisado como a un gusano y ya nunca podría encontrar a mi hermana… Tragué saliva con fuerza, suficiente como para que me escuchase, y lo miré de nuevo con una sonrisa, aunque esta vez algo más tímida, todavía sin sonrojarme pero… sabiendo que tenía que agradecerle que me hubiera salvado la vida - ¡Gracias! – dije de repente, inclinándome un poco hacia él para darle un pequeño beso en la mejilla a modo de “premio” - ¿Sabes? Tú también me has salvado si lo piensas… si tus gritos no me hubieran despertado esa rata me hubiera… Eh… Bueno, prefiero no pensarlo, pero me entiendes. – sonreí y me recosté de nuevo en el tronco del enorme árbol que teníamos detrás, mirando esta vez el fuego - ¿Cómo has llegado a este bosque, Gerard? Me refiero… ¿Por qué? Yo busco a mi hermana pequeña ¿Sabes? Bueno… en realidad nos separan sólo unos minutos pero… ella es la pequeña, mi gemela, no sé si idéntica o no. – no me daba cuenta de que a lo mejor le molestaba tanta charla, pero seguí un poco más - ¿Crees en el destino? Yo sí… - dije al final desviando de nuevo la mirada a la luna. A mis mejillas acudió el color bermellón por mis palabras, ahora que las pensaba… Arg… seguí mirando entonces la luna, ya sabiendo que estaba roja y suplicando porque él también lo estuviera, o al menos no se diera cuenta de lo mío. ¿Por qué?
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Re: Una noche Oscura y Helada

Mensaje por Gerard Sieglein el Sáb Sep 10, 2011 3:36 am

Ella confirmo su nombre, y amablemente incluyo un diminutivo, el cual por respeto no decidí usar. Negó con la cabeza ante mi agradecimiento, para luego agregar una hermosa sonrisa tras sus palabras. Yo también sonríe, con cierto tono tojo en las mejillas y por unos segundos el silencio reino, aunque el ave, su halcón, interrumpió piando, llamando mi atención y provocando que lo mirara. Su mirada era territorial, como enojado y rencoroso hacia mí. Ella, en ese momento, lo bajo y se fue junto a la hoguera a buscar algo, dándonos la espalda; no pase mucho tiempo antes de que el ave abriera el pico y extendiera las alas, sacando pecho e intentando intimidarme. No me gustaba la idea de ser enemigo de un animal ten formidable, peor porque actuaba así? Tal vez Celso de que yo quiera estar con su ama… no eran mis intenciones…ella era bonita...hermosa. Un tono rojizo lleno mis mejillas mientras pensaba esas cosas y note como el animal se calmaba, volví en mi sacudiendo mi cabeza y mire a donde el animal calmándose miraba. La hermosa chica venia caminando con dos cosas en la mano, llegando y sentándose a mi lado provoco un leve sonrojo en mi. Dejo en mis piernas una cantimplora y sacudió un bocadillo, pidiéndome que coma; mi respuesta penosa fue simple- es que…no me siento bien al comer tu comida…sin anda a cambio-dije apenado y acepte su pedido, comiendo lentamente. Estaba delicioso, y mientras comía un ruido llamo mi atención, un sonido de alguien que trago nervioso, tras eso, sentí una leve presión y suave a la vez, ella besaba mi mejilla provocando que me quedara rojo como tomate y no solo eso, sino que también casi me ahogue con el bocado. Ella me agradeció, alegando que si yo no la despertaba, la rata la arrollaba- no es cierto-dije a continuación mientras el sonrojo se me pasaba, solo por unos segundos. Ella se recostó en el árbol y su busto se noto al estirarse, devolviéndole el tono rojizo a mis mejillas- la rata iba tras de mí, hubiera sido mi culpa-agregue sonrojado seguí charlando un rato largo con ella. Ella hablo del destino y sonreí, - tal vez sea cosa del destino- agregue. La conversación siguió, le explique mi historia esperando ser aceptado yal final , antes de que diera su opinión- espera…tengo algo que darte-sonreí y busque mi bolso, convenientemente al lado del de ella , dado que cuido de mi. En el saque una bolsa de bayas, rojas como el fuerte color de unos labios, saque una y la tome entre dedos- esto te encantara, simplemente, di “ah”-dije sonriente y dispuesto a alimentarle con la fresa silvestre del bosque, una fresa tan dulce, que te hace sentir en el paraíso por segundos.


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Re: Una noche Oscura y Helada

Mensaje por Alessa Atillart el Dom Sep 11, 2011 7:38 am

Su conversación se me hacía graciosa. No podía evitar mirarlo por el rabillo del ojo con una media sonrisa torcida en mi rostro mientras supuestamente miraba el crepitar de la madera pero… por algún motivo sentía que todo el calor que necesitaba me lo daba la cercanía del cuerpo de él, el leve roce de hombros que había en ese instante entre los dos, algo que tal vez fuera imaginación mía pero me hacía sentirme más… no sabría cómo decirlo ¿Segura? No… Era como una sensación de tibieza por todo el cuerpo que me hacía creer que él era el fuego que necesitaba. Rápidamente moví la cabeza a uno y otro lado notando un poco como me subían los tonos y agradecí la parcial oscuridad que tapaba eso. Seguí escuchándolo unos segundos y cuando dijo que hubiera sido culpa suya negué con la cabeza, posando su mi mano sobre la suya un momento para luego apartarla, el contacto con él me… me quemaba ¿Qué era eso? ¿Magia? Negué de nuevo con la cabeza levemente y le sonreí para, ahora sí, responder a sus palabras mientras lo veía comer, al menos comía – Gerard, podrías haber pasado de largo sin avisar, usarme como distracción, como cebo… - le sonreí y le arrebaté la cantimplora para dar un trago al agua, me sentía la garganta seca – Así que quieras o no te estoy agradecida, me has salvado la vida y no quiero más protestas. – añadí con una pequeña sonrisa, más bien construida para decirme a mí misma que no era más que otro chico… uno más de otros tantos que había.

Me contó su historia, por lo visto era mago de sombras y espiritista, se le notaba preocupado con cada palabra, como si por ello fuera a alejarlo de mí, pero la verdad es que no me importaba lo más mínimo. El poder no hace a la persona, la persona tiene el poder. Y esa idea nadie me la sacaría de la cabeza. Durante unos instantes permanecí callada, sonriendo mientras miraba el cielo y el fuego y acariciaba el colgante con una rosa de color carmín engarzada sobre el tallo de oro y puesta en una cadena de oro todavía más fino, aquel colgante… debía de tocarlo alguien muy especial, debía tocarlo mi hermana pequeña y sólo así brotaría la segunda rosa, podría reunir a lo poco que parecía que quedaba de mi familia. Me extrañé cuando me dijo que esperase, que me iba a dar algo – No hace… - antes de que terminara ya había sacado una bolsa con bayas bastante apetitosas. Lo cierto es que llevaba tiempo sin probar algo dulce, últimamente me limitaba a mis provisiones de queso y carne, de vez en cuando alguna fruta pero hacía tiempo que nada especialmente dulce. Su propuesta me hizo sonrojarme un poco, pero logré enfriar esos tonos haciendo algo de trampa, usando un poco de mi magia… y aun así parecía que ni el hielo más frío podía apagar aquella llama que latía en mi corazón ¿Qué demonios era?

Lentamente abrí la boca con los ojos cerrados y respirando por la nariz, dejando que él introdujera una de aquellas dulces frutas en mi boca. Por un momento noté algo extremadamente dulce en mi lengua, pero ese sabor se quedó amargo en comparación con el otro que sentí al aplastar cada una de las pequeñas cápsulas de líquido rosado contra mi paladar, una sensación indescriptible, increíblemente dulce, tan dulce no pude evitar dibujar una amplia sonrisa en mi rostro mientras abría lentamente mis ojos para mirarlo, casi me sentía culpable por quitarle uno de aquellos pedacitos de cielo que tenía en la bolsa pero era tan dulce. Sin darme cuenta me había quedado mirando directamente sus ojos. Ahora sí sentía un poco más el rubor en mis mejillas, intenté hacer como antes y paralizar un poco mi propia circulación congelando en parte mi sangre, pero mi corazón la bombeaba con deprisa y tan caliente que no sirvió de nada, únicamente estaba malgastando poder para no lograr ni una reducción. Con una sonrisa tonta me quedé mirándolo sin poder apartar la vista, todavía con el sabor dulce de aquella fruta en mis papilas gustativas, pero no era aquello lo que me hacía tener la sonrisa tan amplia. Notaba como un poco de ese delicioso jugo dulzón recorría la comisura de mis labios, pero mi lengua, al igual que el resto de mi cuerpo, no estaba bajo mi control, ni una ola del salado mar me hubiera hecho reaccionar en ese momento, perdida como estaba en los ojos azules del mago oscuro.
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Re: Una noche Oscura y Helada

Mensaje por Gerard Sieglein el Jue Sep 15, 2011 5:54 am

Ella abrió la boca cerrando los ojos, el pensar que alimentaria a tan hermosa criatura me hizo ponerme rojo, y lentamente coloque la baya en sus labios, los cuales por momentos me dejaron helado. Algo latía dentro de mí, algo que había quedado un tiempo dormido...aquella chica en el pasado lo había tocado y había desaparecido, en una conversación me entere de su muerte posterior, solo por el hecho de estar en un bar de cazadores. Eso no venía a caso, pero mi corazón latía de nuevo por una persona, algo que no esperaba en mucho tiempo, o en un jamás. Sus labios mordieron y saborearon las baya mientras la expresión de placer por el dulzor en su rostro se formaba- le llaman fruto prohibido…porque, es la única fruta más dulce que cualquier fruto-sonreí sonrojado, intentando esconder mi rubor, con un simple rascado de mejilla con mi dedo. Por unos segundos desvíela mirada pero cuando la mire de nuevo estaba mirándome directamente a los ojos, me sonroje mas y note su sonrojo por unos segundos pero me perdí en su mirada profunda bañada en un roció de gris y azul mezclado, dando un tono típico del más bello de los glaciares, hizo mi corazón bailar por segundos, y observando sus ojos me perdí en aquellos glaciares, buscando a mi princesa de hielo. Parpadeé y desvié la mirada sonrojado, llevando una mano a mi nuca y rascándola sonrojado solo dije un tímido-y…te gusto el fruto…?- seguí evitándola mirada, mi sonrojo era demasiado y se notaba, la sombra que dibujaba la fogata sobre el suelo, mi sombra, se volvió intranquila, como nerviosa o palpitante…. Como un corazón enamorado latiendo sin poder detenerse.


Gracias por las firmas---->Ficha<----inuwel y arwen owo


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Re: Una noche Oscura y Helada

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