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Una noche Oscura y Helada

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Re: Una noche Oscura y Helada

Mensaje por Alessa Atillart el Jue Sep 15, 2011 11:43 am

Él hablaba pero de sus hermosos labios no salía sonido alguno, más bien yo me negaba a escuchar nada. Para mí todo se había silenciado y sólo existía a mi alrededor el lento movimiento de sus labios al separarse y juntarse para formar palabras que con dificultad captaba, leyendo poco a poco sus labios para adivinar lo que me intentaba comunicar. Simplemente imposible. Noté como se sonrojaba y me sonrojé yo más, pero mi cuerpo ya no era mío, no me pertenecía y como si por necesidad necesitara estar junto al de él me acerqué un poco, viendo como su sombra de movía a la par que la mía con el fuego que alumbraba la oscura noche. Lentamente me moví otro poco empujada por esa sensación en el pecho que sentía ¿Qué era? Una especie de angustia, una sensación de opresión y también el latido acelerado de mi corazón desbocado y luego… de ahí no recuerdo nada, hay una pequeña laguna que se recupera cuando ya estaba besándole.

Abrí los ojos por un momento como platos al notar sus labios contra los míos de una manera tan intensa, como si algún tipo de magia nos uniera ¿Había avanzado él? ¿O había sido yo? No recordaba nada de los últimos cinco minutos, sólo su preciosa mirada de ojos azules a juego con su cabello y su ropa. Mis manos se perdieron en su cuello y mi cuerpo, dejando ya por completo de pertenecerme, se apegó al de él comprimiendo mi pecho contra sus pectorales. Nunca había sentido aquello, pero era especialmente agradable. El dulzor de sus labios superaba con creces el de la fruta que hasta hacía poco había considerado dulce. El sentir su respiración entrar en mi boca y no salir más, el hecho de que mis manos cada vez se aceleraban más por su cuello, acariciándolo como si lo necesitara para vivir. El calor que emanaba mi cuerpo era bastante para derretir el hielo que yo misma podría haber creado en ese momento, sentía que todo mi interior se descontrolaba, el estómago lleno de mariposas y el corazón a mil por hora. Cuando al fin reuní valor suficiente para detener aquel precioso instante me separé lentamente sus labios, torciendo un poco la cabeza de manera instintiva, alargando así un poco más el contacto de nuestra piel.

El pecho de ardía y la cara también. Estaba empezando a ponerme roja, pero roja como nunca había estado, la incandescencia que había por mi cara y parte de mi pecho bastaría seguramente para iluminar una sala a oscuras como si de una luciérnaga me tratase. Primero intenté decir algo, dejando escapar un balbuceo estúpido que seguramente me hiciera quedar como una idiota. Sentía un nudo en mi garganta, algo que me oprimía más que el pecho y que no me dejaba acabar la frase ni respirar en condiciones. No sabía cómo iba a reaccionar, a lo mejor se molestaba y se iba, o se quedaba pero… ya no sería lo mismo, pero sin duda lo que más deseaba, incluso sin saberlo, era volver a sentir aquel roce de labios, cuerpo contra cuerpo, su calor pasando a mí y el mío a él mientras nuestros alientos se mezclaban junto con nuestras salivas y mis manos recorrían la fina piel de su hermoso cuello. Tras unos segundos y con enorme esfuerzo logré que de mis labios salieran algo más que el sonido de los labios al chocar entre sí – Perdón… - dije con un fino hilo de voz que apenas yo logré escuchar, ojala no se enfadara, ojala no se fuera… ¡Ojala me diera otro nuevo instante de aquel inmenso placer!
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Re: Una noche Oscura y Helada

Mensaje por Gerard Sieglein el Vie Sep 16, 2011 3:20 am

El silencio reino en aquella helada y oscura noche, donde junto a una fogata, mi ya frio corazón dio un latido cálido y , así como dio uno, dio cientos. Ambos estábamos sonrojados, no sabía porque ella, peor el color de mis mejillas tenía una simple razón, de hablar con ella; ya lo tenía claro, solo una vez había sentido esto por alguien. Por momentos note un acercamiento de parte de ella, pero yo solo me concentraba en ocultar mi sonrojo, tímido e inútil, porque rayos me costaba tanto hablar con mujeres? Porque era tan tímido? Solo por esas estupideces de mi mente, había perdido una oportunidad en el pasado; pero ya no mas, ya no dejare pasar oportunidades, nunca más. Me gire en ese momento para decirle mis sentimientos pero solo pude pronunciar un par de silabas-ale…- y ser callado con sus delicioso, hermosos y esplendidos labios. Esas cálidas almohadas de trozos del cielo, aplastaron mis labios y me devoraban los mismos poco a poco, sintiendo el más hermoso beso que había sentido, entre cerré los ojos sonrojado y me deje llevar abrazando su cadera. Sentí su mano en mi nuca y abrí lentamente mis ojos para encontrar esa mirada de glaciar, esa hermosa miraba, seduciéndome con esos ojos y llevándose mi corazón con ese beso. Observe su hermoso rostro sonrojado así como el mío y así me perdí ene ese hermoso y dulce beso, junto a el mejor paisaje, sus ojos.
Poco a pocos nos apegamos y apretamos levemente uno contra el otro, haciendo que me sonrojara, provocando mariposas voladoras en mi estomago, esa sensación incomoda de nerviosismo. Ella lentamente separo sus labios de los míos, corriendo la cabeza, yo solo me sonroje y levemente la baje, pero en ningún momento, ceso el abrazo romántico que surgió del beso. El silencio se hizo presente de nuevo, pero esta vez, fue interrumpido con un perdón en voz baja, al cual quise responder, peor mis labios titubeaban, temblaban, quieran esos labios y antes de que pudiera darme cuenta, esta vez, yo la besaba.


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Re: Una noche Oscura y Helada

Mensaje por Alessa Atillart el Vie Sep 16, 2011 6:54 pm

Había un detalle en el que no me había fijado hasta poco después de pedir disculpas, cuando tenía la cabeza bajada, y es que sus brazos rodeaban mis caderas con cariño, abrasando esa zona como si en vez de dedos tuviera diez ardientes bengalas de fuego que derretían la esencia de hielo que recorría mis venas junto con la sangre. Titubeó un poco y no respondió a mi disculpa ¿Se había enfadado? No sería raro, no sabía porque había hecho aquello, porque lo había besado con tanta pasión, una pasión que nunca antes había sentido, un fuego en mi interior que me derretía el corazón y hacía que mi pecho fuera de arriba abajo muy rápido, un fuego que se reavivó al notar como de nuevo sus labios chocaban contra los míos en una pasional colisión que hacía que mi cuerpo sintiera algo parecido a volar. Con más fuerza que antes pegué su boca a la mía cogiendo su nuca y acariciando sus cabellos con una mano mientras la otra recorría su espalda casi por completo, dejando libre de caricias sólo las nalgas de él. Quería más de ese beso, quería que nunca terminara y volverlo un poco más íntimo, así que tímidamente saqué mi lengua de la boca y la pasé entre mis dientes, llegando al espacio que había entre nuestros labios y salvándolo rápidamente para entrar en su cálida y perfecta boca, acariciando un poco su lengua para sentir su agradable sabor y calidez.

El entorno pareció desaparecer durante ese beso, todo menos un incesante piar que me encargué de silencia tomando el pico de mi amigo emplumado con dos dedos de una mano que ahora por su culpa no acariciaba la espalda de Gerard y cerrándole literalmente el pico, creando un anillo grueso de hielo que le impediría piar en un buen rato. Se lo tomaría a mal, se enfadaría y durante días no me dirigiría la “palabra”, pero ahora mismo eso era lo de menos. De nuevo separé nuestros labios de manera lenta, apartándome unos centímetros de él, aunque esta vez mucho menos y acomodándome un poco sobre sus piernas para notar su contacto aunque fuera a través de la ropa, una ropa que parecía no existir cuando estaba cerca de él. Con una sonrisa algo tímida me recargué en su hombro, temiendo una mala reacción o algo parecido. La mano que tenía en su nuca buscó de manera automática la de él y entrelacé sus dedos con los míos para apretar un poco esta, quería sentirlo lo máximo posible en esa oscura y gélida noche en la cual el viento comenzaba a soplar entre los árboles arrastrando el aullido propio del aire al pasar por las copas de los árboles, creando sonidos realmente estremecedores que no parecían tener efecto gracias a la cercanía del mago de sombras.

-F…fu…f… - intenté hablar sin resultado, mordiéndome la lengua en varias ocasiones y balbuceando como una tonta - ¡Fue muy bonito! – exclamé al final en un grito que se acabó por ahogar en mi garganta con un tono chillón muy cómico. Me alcé un poco y rocé rápidamente sus labios, no sabía cómo describir del todo lo que por él sentía, pero era muy fuerte, una sensación terriblemente fuerte de que necesitaba tenerlo cerca y besarlo a cada momento, como si el aire que yo respirase fuera únicamente el de sus pulmones, su saliva mi agua y sus deliciosos y dulces labios mi comida -Y… yo.. Eh… no… espero… no quisiera haberte… m… molestado… - dije mientras lo abrazaba – Pe… pero… quiero… estar contigo… - dije al final, tartamudeando como un tonta y abrazándolo con fuerza, era la verdad, quería estar con él, y no sólo esa noche, sino muchas más, lunas y soles a su lado para tener su amor, todavía no lo sabía, pero las palabras que buscaban eran dos: “Te amo”.
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Re: Una noche Oscura y Helada

Mensaje por Gerard Sieglein el Vie Sep 16, 2011 8:54 pm

Me deje llevar, tal vez demasiado, por el beso, acariciando su cintura y apegándola mucho más a mí. El beso apasionado fue tan intenso que mi corazón latía como un par de tambores de guerras, encarnecido y gritando el nombre de la persona que lo había conquistado, queriendo llevar esa revolución al corazón de ella. Me sonroje muchísimo al sentir su lengua adentrarse en mi boca, pero no me resistí, la acepte, la acaricie y me deje llevar por el momento, haciendo que el beso apasionado pareciera eterno.
Poco a poco se separo, yo estaba sin alieno y mi corazón estaba sumamente acelerado. Pude sentir a ella acomodándose sobre mí, y me sonroje intentado esconder mi “amigo, mantuve control mental ante sus roces, pero sonrojado y agitado como estaba, algún dobles notaria, probablemente. Sentí su mano tomar la mía y entrelazar los dedos, mientras se recargaba en mi hombro, sonreí y apreté suavemente, correspondiendo su caricia y con mi otra mano, acariciando su hermoso y laceo cabello, mirándola con una sonrisa apenada. Sentí un tartamudeo y la mire, ella intentaba hablar y pude notar como claramente estaba nerviosa, hasta que unas hermosas palabras salieron de los labios que los dioses envidian, con una preposición tan dulce, como la boca de la que salió. Mi primera impresión fue sonrojarme tanto, que solo la abrase contra mi pecho, tan pero tan sonrojado que dejaría a los tomates envidiando mi color; mi segunda impresión fue sonreír y lentamente abrir mi boca-yo..qui…quisiera…estar…contigo..Siempre..-sonreí sonrojado y avergonzado, mientras la abrasaba cálidamente, tan apegándola a mi, que si ella apoyaba su oreja en mi pecho, mi corazón la asustaría de lo rápido que latía.


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Re: Una noche Oscura y Helada

Mensaje por Alessa Atillart el Vie Sep 16, 2011 11:44 pm

Los segundos que pasaron desde que mis palabras fueron respondidas por las de él no se me hicieron horas, ni días, ni meses, ni años ni siglos ni milenios, se me hicieron algo peor todavía, un tiempo estancado en el cual parecía que nada avanzaba, que jamás iba a llegar el sonido de su dulce voz a mis oídos para, con tan agradables palabras, hacer que me sonrojara más. Me pegó contra él de tal manera que mi oreja quedó apoyada en su pecho, notando el ir y venir de la sangre bombeada por el tambor que en ese momento era su corazón, incluso me preocupaba que le pudiera dar un colapso o algo peor, pero también me gustaba, esa aceleración era… era por mí, le gustaba tenerme tan cerca. Con una enorme sonrisa me acomodé mejor sobre él y le besé de nuevo los labios de manera rápida, no sabía porque, pero el sabor tan dulce de aquellos labios superaba con creces al de fruto que me había dado minutos antes. La textura de sus labios era como la de un pastel recién hecho, blanda y esponjosa y que siempre querías repetir, y el contacto de sus manos me abrasaban allí por donde pasaban como el hierro candente, pero en lugar de hacerme gritar de dolor, me hacía gritar por dentro pidiendo más de aquellas perfectas manos sobre mi cuerpo.

-¿Qu… qu… quieres estar conmigo… Siempre? – pregunté todavía con timidez, obviamente aquello me resultaba muy difícil de creer, que un chico tan guapo y apuesto como él se hubiera fijado en mí. O sabía cómo responder, o qué hacer, así que simplemente lo besé de nuevo en los labios para ver si así saciaba la necesidad de mi cuerpo de hacer algo, pero no había modo ¿Qué tenía que hacer entonces? Sentía de nuevo las mariposas en mi estómago, volando libres como si dentro no hubiera nada, desplazándose de un lado a otro libremente sin nada que las retuviera. En mi cabeza se formaban las tiernas imágenes de nuestro beso, un beso que quería repetir a cada segundo, aunque a él se le notaba ahogado, como asfixiado por mis besos. Con todas mis fuerzas le correspondía a aquel intenso abrazo haciendo que mi pecho se aplastara contra su pecho como nunca antes lo había hecho contra nadie, quería sentirlo lo más cerca posible mientras pudiera. Todavía con timidez y tras abrazando con tanta fuerza que temía sacarle el corazón por la boca, besé un poco su pecho, avergonzada pero riendo tímidamente por lo que había hecho - ¿G… Gerard… cómo… se llama esto? – pregunté mientras notaba mi corazón acelerado por la pregunta – E… esta sensación de calidez… y… seguridad… nunca antes la había tenido… la tengo sólo… co… contigo… - dije tartamudeando todavía con cada palabra, mirándole a los ojos con nerviosismo, lo quería, lo amaba, pero era demasiado pequeña como para tener esas palabras en mi vocabulario, así que sería él quien me las tendría que enseñar.
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Re: Una noche Oscura y Helada

Mensaje por Gerard Sieglein el Sáb Sep 24, 2011 9:08 pm

Ella tartamudeaba mientras me hablaba, me parecía tierno ese gesto, bello, me hacia querer besar esos delicados labios y hacer mi corazón entrar en una danza de tambores, por qué?, probablemente me había enamorado sin remedio ya y su timidez me daba a conocer lo inocente que ella seria. Ella me beso rápidamente haciéndome sonreír y apegarla más a mí, intentando formular palabras, el hecho de que ella fuera tímida no quitaba mi timidez y se representaba en mi falta de aliento para decir las cosas, denotando mi nerviosismo- si…me…haces bailar el corazón…- dije sonrojado mientras mi brazo la rodeaba en un abrazo, respondí su primera pregunta de esa forma, pero la segunda me hizo sonrojar muchísimo, marcando la timidez e inocencia de ella cada vez mas. Mi primera impresión de esa pregunta, fue preguntarme a mí mismo, en verdad yola hacía sentir eso?... una pequeña sonrisa se dibujo en mi rostro mientras tartamudeaba sonrojado, con mi corazón súper desbocado y al borde de un infarto, o eso parecía, le acaricie levemente la mejilla y la mire a los ojos- no...sé cómo explicarte…pero probablemente ...estas enamorada de mi..-murmuré- y yo…creo que… de ti...-sonreí tímidamente y aunque yo había dicho eso, quería gritar que la amaba, pero tenía miedo. Miedo de asustarla, miedo de que ella se alejara…y decidí preguntarle sutilmente…-sabes…lo que es el amor? –dije aun abrasándola….. ya casi apreciamos una pareja , llevábamos minutos pegados uno al otro sin querer separarnos


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Re: Una noche Oscura y Helada

Mensaje por Alessa Atillart el Dom Sep 25, 2011 3:04 pm

Sus palabras eran tan tiernas y tímidas que me hacían pensar que tal vez fuera culpa de mi cercanía aquella timidez, la voz entrecortada que salía de sus hermosos labios y me hacía querer besarlo de nuevo, pero en lugar de eso me contenté con pegarme a él con una sonrisa todavía roja como un tomate, no quería molestarlo, pero tampoco tenerlo lejos. Mi mano diestra acariciaba lentamente su cuello, sus hombros y finalmente su pecho, quería sentir la piel del chico sobre la mía y no dejar de sentirlo, era una extraña sensación de intenso calor por dentro de mí, pero sobre todo en el pecho, por dentro, donde mi corazón latía con tanta fuerza que parecía querer escapar de mi cuerpo. Noté su brazo ceñirse a mi cintura y sonreí por ello, alzando la vista para verlo sonreír, ahí ya no me pude contener más, y antes de que siguiera hablando un suave beso voló desde mis labios hasta los suyos para luego sentarme de nuevo bien en sus piernas, con mi pecho lo más pegado al suyo que podía, la diferencia de alturas era bastante grande, así que mi cabeza quedaba más o menos en su hombro, un poco por debajo, mi pecho bajo el suyo y mi vientre, que pegaba a él lo más que podía, quedaba casi a la par que el suyo, era una sensación agradable tenerlo tan cerca, con mis manos en su nuca y los brazos apoyados en los hombros para rodear suavemente su cuello y no dejarlo escapar. Era una escena bonita, al menos para mí, y mis colores no dejaba de subir a medida que los centímetros de mi cuerpo se pegaba a él.

-Y… y… y… - intentaba hablar pero las palabras no me salían, estaban como atascadas en mi garganta, no sabía si lo había hecho sin darse cuenta o queriendo, pero a mis oídos sólo habían llegado cuatro palabras completas: “Estoy enamorado de ti” aquella preciosa frase que me hizo besarlo de nuevo con tanta fuerza que prácticamente sentí sus perlados dientes contra los míos. Tras unos intensos segundos separé mis labios de los de él de una manera lenta y suave, dejando que se escuchara un sonido extraño al desunirse las últimas partes de nuestra húmeda piel de los labios -¿A… a… amor? – pregunté como una tonta, claro que sabía lo que era el amor, el amor a mi madre, a las personas del servicio, a mi hermana o a Aiaram, pero el amor nunca me había hecho sentir lo que él, que mi pecho explotaba, que mi cabeza danzaba entre pétalos de rosas y que hacían de mullido colchón para mi cuerpo que como si fuera un bloque de hielo había perdido la movilidad en aquellos brazos protectores que tenía el peliazul –B…. b…. bueno… sé lo que es… pero… nunca lo había sentido así… - lo abracé con más fuerza y le besé de nuevo los labios, esta vez con un poco menos de fuerza, pero disfrutando sobretodo del tacto de sus labios, del dulce sabor de estos y de la cercanía de su pecho, al cual me dejaba notar sus latidos que mezclados con los míos formaban una perfecta melodía que se repetía una y otra vez de manera constante, como si estuviera creada para repetirse eternamente mientras durase aquel beso tierno y dulce. Ya casi se me había olvidado si era de día o de noche, no tenía ni frío ni calor, ni tampoco me sentía insegura por estar en el bosque, simplemente me sentía… segura.
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Re: Una noche Oscura y Helada

Mensaje por Gerard Sieglein el Miér Oct 05, 2011 6:10 am

Sus labios chocaron los míos, no una ni dos, sino incontables veces, haciendo que tocara el cielo cada vez que ellos me acariciaban y volviera a la tierra cuando me separaba de esos puentes al paraíso. En cada uno correspondí como pude, intentando darle todo mi aliento en cada beso, -bueno…emm…yo...este…-tartamudee sonrojado, comencé a notar su cuerpo tan apegado a mi, pero más que nada…su voluptuoso cuerpo….; note sus pechos abultados contra el mío, un poco más abajo, algo que me hizo sonrojar mucho, no les había notado antes el tamaño, pero eran enormes y sin notarlos me atraía a ellos, pero mis pensamientos de clara intención sexual fueron desviados a las palabras que intentaba decir, aun…-A…Alessa…yo…- mi cuerpo se agito, respiraba como si nunca hubiera respirado, mi estomago parecía un remolino de cómo se comportaba y mi corazón sentía como si me pusieran un arma al cuello, bombeando adrenalina y comportándose fuera de control, pero tras todo eso, lo único que nunca espere, es que yo alguna vez dijera las palabras que saldrían de mi boca –Te…Te amo…- baje la mirada sonrojado esperando su respuesta, esperando que mi corazón se calmara, que mi respiración agitada se disminuyera y que mi remolino del estomago desapareciera. La calma antes de la tormenta, prácticamente así era la sensación que comenzó a reinar mi cuerpo mientras esperaba la respuesta; levante la mirada y observe sus hermosos ojos de tonos grises mezclados con celestes, con mis ojos azules.


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Re: Una noche Oscura y Helada

Mensaje por Alessa Atillart el Lun Oct 10, 2011 9:26 pm

Sus dulces palabras me golpearon en los oídos como dos mazas que habían hecho sonar campanas de boda. Ese dulce “Te amo” con una voz tan tímida y temblorosa al igual que si de una vela en una noche oscura de helado viento tratase de iluminar el camino de su señor. Aquellas dos mágicas palabras que hicieron latir mi corazón con tanta fuerza que mi ya de por sí voluptuoso pecho crecía un poco más con cada inspiración y bajaba hasta casi perder el contacto con los abdominales del peliazul con cada expiración. Mis brazos se ciñeron más a él tras oírlo y cual cangrejo con pinzas me pegué a él para no dejarlo escapar nunca. El desbocado ritmo de su corazón parecían caballos trotando para llegar hasta mi pecho donde seguían su metafórica carrera. El rubor de mis mejillas cada vez crecía más y el frío en los labios me hizo acudir a su boca a refugiarme del viento para ahogar en estos un leve suspiro de alegría que pronto terminó cuando decidí darle un segundo beso para cerrar ese trato de por vida que él ya había sellado con sus palabras –Yo también te amo.- dije impulsada por un valor que no sabía que tenía, ni yo ni tampoco mi mascota, que una vez libre de su gélida atadura en lugar de lanzarse sobre el atractivo mago de sombras lo que hizo fue soltar una especie de largo suspiro acabado en un suave piar y extender sus alas para luego colocarse en una rama cercana nosotros. De vez en cuando escuchaba su agudo piar, pero me daba igual, en esos momentos podía protestar cuanto quisiera, y aunque fuera un enviado de mi difunta madre no le haría caso alguno, pues sabía que mi corazón no me engañaba, y que ese chico era lo mejor que había pasado en la vida y que, junto con encontrar a mi hermana, seguramente me pasaría. Apenas alcanzaba los dieciséis años y a él se le veía más mayor, no sólo por la altura, sino también por la fina capa de barba azulada que recubría su fino y hermoso rostro, una barba que me había rascado un poco al besarnos, pero que producía a la vez un agradable cosquilleo que quise sentir de nuevo junto con su labios, descargando un tercer y acaramelado beso sobre sus dos carnosos labios rojizos. Mis manos, guiadas por una fuerza que desconocía, comenzaron a acariciar sus mejillas en un intento por calmarlo, y mi cuerpo sólo buscaba estar cercano al suyo, cuando más mejor. Un nuevo abrazo y un bostezo que interrumpió el dulce momento que se podría calificar, para mí, de paradisíaco.

-Tengo… algo de sueño. – le dije con voz suave al oído, arrastrando después un beso desde este hasta su barbilla recostándome acto seguido en su pecho para tumbarlo debajo de mí. El simple contacto de su cuerpo contra el mío me producía un calor que ni el fuego, ya casi extinto por las horas que llevaba ardiendo, podía igualar. El viento soplaba entre los aires trayendo con él el frío norteño y los sonidos de las hojas al caer y desprenderse de su cuna arbórea para dar con un nuevo nido en el suelo. El crujir de las ramas y las hojas bajo el peso de animes noctívagos tales como los mapaches o las ardillas que ahora salían bajo el amparo de las lunas a recolectar bellotas y nueces para sus nidos, junto con las castañas que todavía no habían caído de los árboles y demás. No me importaba todo el mundo que me rodeaba, sólo eran de mi importancia los dos fuertes y masculinos brazos que rodeaban mi cintura proporcionándome tanta seguridad que el sueño tardó esta vez la mitad en invadir mi pequeño cuerpo de lo que había tardado cuando estaba sola. Lentamente mis ojos se cerraron teniendo como última visión su hermoso rostro y sus ojos azules como el cielo que tan bien combinaban con el cabello de color aguamarina. Una vez cerrados mis ojos mi respiración se calmó y sin darme cuenta me quedé dormida sobre su torso, con una tímida sonrisa en el rostro y abrazándolo como podía, soñaba con él desde luego, un sueño agradable donde estábamos él y yo. Sí, lo conocía desde hacía poco, pero me gustaba, lo amaba y por nada del mundo quería que se volviera a separar de mí.
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Re: Una noche Oscura y Helada

Mensaje por Gerard Sieglein el Lun Nov 07, 2011 12:23 am

Me beso no una sino 2 veces antes de darme la respuesta que tanto esperaba y que tanto hacia latir mi corazón, su aferrado abraso me hizo sonrojarme la limite y abrasarla cálidamente. Era joven, más joven que yo, pero eso no importaba, la amaba y ahora no dejaría que nada la separara de mi, nada me haría perderla, y nadie me la quitaría. Un tercer beso seguido de un bostezo de ella me hizo dar cuenta lo tarde que se había hecho, habíamos pasado tanto tiempo juntos que había perdido la noción del mismo, y no me importaba. Sentí el piar del halcón de ella y lo mire, su mirada era la de un padre o una madre a su yerno… o eso parecía, era la mirada de mi padre, esa mirada amenazante que daba a la prometida de mi hermano, esa mirada de aquel sueño, esa mirada sin afecto, desvié la visión de él, y mire al fogata, estaba apagada. La noche helada mostro su frio viento, yo mire a Alessa, se había dormido tranquilamente entre mis brazos; una sonrisa se dibujo la verla y la abrase cálidamente, usando mi capa para taparla y que no pase frio, me quede acurrucado con ella , durmiéndome de a poco, recordando sus palabras “Yo también te amo.
Comencé a quedarme dormido lentamente, y sin notarlo, entre a mis típicos sueños. Yo y las sombras….como siempre, unidos en las tinieblas-Realmente crees que podrás con ella? - la sonrisa de él se volvió casi instantánea en mi sueño, como una incandescente linterna en este mundo de sombras, y su voz retumbo como salida del eco de una espeluznante cueva…era otra vez lo mismo que en aquel lugar, que en aquel sueño – aléjate….-murmure enojado, sabia a donde iba esta charla- calma, prometo no acercarme a ella, de hecho, me parece una buena pareja para ti…pero todo tiene un precio y si no quieres que me acerque, algo me tendrás que dar….-, estiro su amno con una sonrisa demoniaca, yo pensé un momento la respuesta y me decidí…- que quieres- estaba soñando, era seguro…pero acababa de entregar mi alma al diablo, técnicamente…..


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