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La Torre de lo Arcano

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Re: La Torre de lo Arcano

Mensaje por Zevran el Mar Sep 06, 2011 1:29 pm

Y seguía describiendo todo lo posible, desde el suave balanceo del barco hasta el constante vaivén de marineros en la cubierta. Tal vez, esa sería la última vez que pudiese subir a un barco y quería poder explicar todo lo que pudiese; también para aprovechar que no había escrito nada durante mi viaje por la ''Thalaria''. Pobrecillos les había dicho que me iba a quedar en la isla, pero ahora me encontraba en otro barco. Espero que no lo tomasen a mal, necesitaba ir a descansar a una isla tropical llena de mujeres en faldas de hojas y de cintura para arriba, vestidas solo con tatuajes o pequeñas hojas. Me frotaba las manos solo de pensarlo, por fin iba a tener unas vacaciones sin tener que preocuparme de templarios o criaturas mutantes, que quisiesen rebanar mis intestinos cuando menos lo esperase.

De vez en cuando levantaba mi vista del cuaderno para ver si ya nos íbamos y después la volvía a bajar. Otras veces, observaba como serían mis compañeros de travesía. Al primero que vi, fue a un enano al cual no le hacia mucha gracia tener que subir en un barco, puesto que estaba empezando a marearse antes de que nos pusiéramos en marcha. Era la primera vez que veía a un enano, solo había leído sobre ellos y un poco de su cultura y lenguaje. Supuse que para un ser de su estatura, el agua debía de ser un problema y un gran temor. Después le invitaría a tomarse una cerveza fresca conmigo, si es que dejaban tomar en el barco. Hombre, había pagado y tenía el derecho a pedir lo que quisiese. Ahora no era un bribón sin dinero, era un mago en un viaje de placer y completa relajación.

Una joven muchachita, un orco descansando sobre la cubierta, otro chico de pelo castaño y un hombre sin pelo que por su aspecto me recordaba a un monje. Eso eran los que más destacaban entre los demás, por lo cual les hice un rápido boceto para después poder describirlos en el cuaderno con total tranquilidad. Mientras seguía inmerso en mis pensamientos, un estruendo me interrumpió y me hizo acordarme de que estaba en un barco y que este estaba a punto de partir. Una sonrisa pequeña se dibujo en mi rostro, mientras cerraba el libro y lo sostenía con mi mano izquierda. Quería ver de primera mano como zarpaba aquel inmenso galeón mercante, debido a que el ''Thalaria'' se consideraba a su lado una hormiga.

No hubo ningún problema a la hora de irnos, todo salió a la perfección. No era de extrañar, en un navío tan importante y con alta reputación, debían de pulir hasta el más mínimo detalle para hacer una estancia agradable y con el menor numero de incidentes posibles. Ahora solo quedaba relajarme y disfrutar como un crío de la dulce travesía; sobretodo ahora que no tenía ni que fregar suelos, ni que aguantar las bromas sobre la hermana de aquellos matones a sueldo. Si, eso último sería lo mejor de todo. Y ahora solo quedaba esperar, no sabía cuantos días nos llevaría el viaje, pero como mínimo deberían de ser tres o cuatro.

Volví a sacar mi cuaderno, para dar unos últimos repasos a lo que había escrito. Sin darme cuenta, de que un chico se había puesto a mi lado y había iniciado una conversación.

- Oh, disculpa. No te había visto acercarte – comenté sorprendido ante la compañía del chico. - Sí, supongo que esto va a ser muy tranquilo. Al menos, eso espero. Llevo bastante tiempo sin poder estar en un lugar tranquilo. - guardé de nuevo el cuaderno en la cartera y estreché la mano de Neizan. - Zevran, un placer.

Antes de que pudiera hacerle otras preguntas o iniciar una agradable conversación, una voz femenina nos interrumpió. Alcé los ojos para ver de qué se trataba esta vez. Algo me decía que este viaje no iba a ser tan tranquilo como me hubiese gustado.

¿Después de la desaparición del gran árbol? ¿Magos? Suena bastante interesante – comenté en voz alta, al igual que otros viajeros que también se vieron sorprendidos por este anuncio tan inesperado. - Entonces, ¿no vamos a ir a un viaje de placer lleno de mujeres bonitas, ni playas paradisíacas donde poder ondear nuestras melenas? Bueno, mientras podamos sacar algo de valor y después poder descansar en una de esas famosas playas, por mi perfecto.

Bajé de la proa, para poder ponerme al lado de la chica de cabellos plateados y así poder ver mejor a aquella suntuosa mujer, que seguramente sería nuestra jefa.

- Bueno, suelo seguir a las masas, así que apuntadme a mi también. - Sonreí e hice una leve pausa. - Zevran a su entera disposición. - Realicé una trabajada reverencia, para que viese que estaba a su entera disposición.

Ya sé que estaréis pensando que estoy loco por aceptar otra misión, después de haberme prometido a mí mismo unas buenas vacaciones, pero si habían magos de por medio, siempre era bueno meterse. Sobretodo, cuando no habían templarios de por medio. Y aún quedaba mucho tiempo hasta llegar a la isla, podría tener en ese tiempo un merecido descanso hasta entonces.

- Entonces, supongo que habrán conocimientos perdidos en esa abadía.
Conocimientos muy útiles para cualquier mago u hechicero que se preciase. Así que, espero, que haya una buena recompensa para esto. Ya que, os voy a contar un pequeño secreto... En esos lugares, donde hay tanta magia de por medio, hay terribles criaturas y peligros. Por lo que si voy a arriesgar mi vida, espero poder tener después una playa para mí solito o poder beber cuanto quiera. Eso último, sería... ¡Glorioso!


Y ahí lo dejé caer. No sabía cómo iba a reaccionar la elegante mujer, pero era lo que pensaba y quería saber con exactitud a lo que nos íbamos a enfrentar una vez llegados a la isla.



''Esto... Yo no lo hice'':

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Re: La Torre de lo Arcano

Mensaje por Kenwood Kyrst el Mar Sep 06, 2011 7:14 pm

Desde el mismo momento en que comenzaron a alejarse de ese puerto Kenwood empezó a echar un vistazo a sus compañeros de viaje, la verdad es que desde su punto de vista no parecían grandes oponentes para una pelea, aunque desde pequeño aprendió a no juzgar a los demás por su apariencia, ya que su juventud a veces era objeto de burlas por parte de otros artistas marciales más veteranos o simplemente, mas bravucones.

El suave balanceo del barco era más agradable de lo que pensaba, sobre todo teniendo en cuenta que nunca había estado en uno, a él le iban mucho más las montañas, le recordaban al lugar en donde entrenó y también donde pasó la mayor parte de su vida.

Con mirada crítica, observó a sus compañeros....uno de los más jovenes no era mucho menor que él mismo, aunque era de suponer que el desarrollo físico de Kenwood podía dar a entender que era más capaz que el joven, un error, a su parecer. También pudo observar cómo la chica que les acompañaba tenía un gato.....a él le gustaban los gatos, siempre y cuando no se afilaran las uñas en su piel, claro está.

Se encontraba sumergido en sus consideraciones para ver quien podría llegar a ser un oponente más adecuado para un combate singular, interesándose por hombre que se encontraba algo apartado del grupo, más no podía estar seguro de la habilidad de combate de ninguno, aunque todos parecían bastante experimentados, lo que le llenaba de esperanza por encontrar un oponente de su talla, o incluso mejor.

De repente, una joven bastante bella y ligeramente vestida irrumpió ante ellos, se presentó a si misma como una hechicera, y les soltó unas palabras que no podían ser más extrañas....¿Una Abadía?, ¿Un refugio de magos?, que cosa más extraña...

Esperó mientras algunos de sus compañeros hablaban, presentándose algunos....dando opiniones variadas, otros...todo demasiado bizarro, sabía que iba a emprender una aventura especial, pero pensaba que se iban a reunir para luchar contra alguien poderoso...no para buscar conocimiento en las ruinas de....una biblioteca.

-Bueno...me parece muy bien todo esto...- Se quita uno de sus guantes para rascarse el dorso de la mano, pero luego se lo vuelve a colocar con cuidado. -Pero si lo que se me promete es una buena pelea, entonces no dudéis que yo, Kenwood Kyrst, os intentaré ayudar, o al menos, prometo no molestar demasiado- Juntó sus palmas para hacer una pequeña reverencia al estilo de los monjes, dedicándole una sonrisa a la hermosa hechicera.

-Con respecto a mis compañeros de viaje...¡Solo puedo añadir que espero que seáis muy, muy fuertes!- Exclamó con entusiasmo dejando que, nuevamente su impulsividad le llevara a decir lo que en esos momentos pasaba por su cabeza.

Entonces, solo quedaba sentarse pesadamente, con el rostro sonriente, observando de nuevo a sus compañeros, ya que le gustaba recordar el máximo de detalle de cada uno de ellos, inclusive el misterioso personaje que hablaba de los posibles peligros de la aventura, cosa que no hacia más que aumentar el deseo del joven monje por comenzar esa aventura, más que los tesoros que se pudiera encontrar, pensaba hallar algo distinto; aunque la idea de encontrar tesoros escondidos le llenaba de emoción, más por el deseo de hallarlas por las riquezas que ello le podía suponer.
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Re: La Torre de lo Arcano

Mensaje por Ultimecia el Miér Sep 07, 2011 10:45 pm



En el horizonte, el gran astro se ocultaba bajo la línea visible del mar para dar paso al cobijo de la noche y sus tres majestuosas lunas. La marea y la briza marina estaba en favor del Azote del mar, quien hacía honor a su nombre de forma discreta pues no habían mareas que pudieran ponerle a prueba.

En la cubierta del galeón mercante, los viajeros que habían pagado boleto para abordar ahora escuchaban atentos las palabras de su supuesta anfitriona. Las palabras carecieron de sentido para unos, mientras que para otros esto era la promesa a nuevos descubrimientos personales y tesoros de invaluable valor.

Parece un grupo bastante animado - Dijo la mujer alada en un tono que connotaba autoconfianza y complacencia - Me gusta ver que mis prospectos muestran confianza en sus habilidades a pesar de desconocer los peligros que estas aguas les deparan. - La mirada de Ultimecia subía y bajaba tratando de hacer contacto visual con cada uno de los presentes convocados, con la intención de responder a sus dudas e inquietudes - Sin duda, la abadía que estoy buscando es un lugar plagado de misterios y criaturas peligrosas invocadas a través de la magia, pero los conocimientos ancestrales que yacen en ese lugar valen la vida de cualquier persona capaz de arriesgarla por obtenerlos -La elegante mujer dijo esto mientras observaba al joven de las espadas gemelas y el hombre conocido como Zevran - Es de esperarse una gran cantidad de peligros y defensas arcanas que requerirán la fortaleza y la voluntad de hombres valientes como tú - Dijo mirando a Kenwood quien se mostraba ansioso por poner a prueba sus puños - y la perspicacia y la agilidad de una especialista en el campo - dijo desviando la mirada hacia la joven Clare y su felino - Además, comprendo las dudas de algunos en cuanto a esta campaña - Entonaba su voz con cierto sarcasmo atendiendo a las palabras del hombre de las armas de fuego - Es normal que nadie conozca o halla oído hablar sobre la abadía arcana pues su mera existencia se considera un mito incluso entre los usuarios de la magia más ancestrales. Los isleños tienen un entendimiento muy pobre en cuanto a la magia y las antiguas ruinas se refiere - Dejó escapar una leve sonrisa mientras hacía referencia al lugar de nacimiento del humano - Es un grupo extraño el que se ha reunido aquí. Admito que esperaba algo un poco más prometedor - La bruja del tiempo no dejaba de examinar a todos los ahí presentes - Pero confío en el ojo del capitán para seleccionar gente capaz y confiable.

Es agradable que alguien aprecie mis talentos aunque sea una vez al mes - Torsten Flinn interrumpió a la mujer mientras se acercaba a la reunión - Dejenme decirles que, al principio dudé un poco con respecto a algunos de ustedes - Miraba por encima de los hombros a los más jóvenes y buscaba por doquier al enano que había faltado a la reunión - pero su entusiasmo y sus ojos llenos de ambición y deseos de probarse a si mismos me convencieron de su potencial. No me hagan quedar mal con esta mujer o mi paga se verá en problemas - Terminó de hablar con un tono de broma en sus palabras pero con cierta verdad en ellas. En realidad temía por su dinero.

Barrrosh! ... Por mi pueden hacer lo que quieran -Dijo el orco del gran hacha mientras le daba la espalda a los ahí presentes - A mi no me interesan estas estúpidas expediciones a lugares embrujados. Si los magos son tan tontos como para auto-destruirse entonces digo que se pudran en sus propias casas, templos, torres o abadías. - El orco se retiró con un claro disgusto ante la propuesta y se encaminó a la punta de la proa. Parecía que tenía otras cosas de que preocuparse.

Me parece bien - Dijo la Divium mientras le veía retirarse - Ninguno de ustedes está obligado a brindarme sus servicios. Pero para aquellos que consideren mis palabras, sepan que la abadía de la que hago mención se hacía llamar "Kall'andryël", o en las lenguas de los hombres "El foco de la sabiduría". Según unas antiguas escrituras, obtenidas en Uzuri hace algunos meses, Kall'andryël era una antigua academia arcana de los elfos y los divium. - Tras decir esto, Ultimecia sacó de su bolso un viejo pergamino de un boceto antiguo que mostraba una vista exterior de la gran abadía en su época de gloria.




Constaba con tres niveles distintos. Uno superior llamado "Antor'löyn" el cual daba hogar a una gran comunidad de elfos dorados y lunares, uno subterráneo llamado "Shardabruit" controlado por los elfos Drow y un nivel que flotaba por los aires llamado "Naënyas" donde los Divium compartían una sabiduría divina incomprendida para muchas razas de Noreth. - Continuó su monólogo tras cerciorarse de que la mayoría le prestaba atención. - Kall'andryël era una gran comunidad de estudiosos de la magia, magos y guerreros, donde no se hacía distinción de las razas y donde el conocimiento era transmitido de persona en persona con el único propósito de aumentar el conocimiento y el control de la magia de forma equitativa. - Esperaba que la información adicional causara mayor interés en los aventureros, los cuales no podían concebir tal paraíso arcano. Ultimecia continuó su plática - Sin embargo, en algún momento después de la desaparición de Zuiè-Shù, algo catastrófico pasó y la gran abadía desapareció de los anales de la historia. Como si su mera existencia hubiese sido parte de un antiguo mito olvidado.

Suena a que algo se les salió de control a esos pacifistas - Dijo en manera de burla el capitán quien continuaba escuchando el relato de la Divium de ropas elegantes.

Lo más probable es que tengas razón - Le afirmó al capitán - Pero no me cabe la menor duda de que dicho lugar existió en alguna época - Ultimecia sacó otro pedazo de papel viejo de su bolso. Este estaba aún en peores condiciones que el dibujo anterior, pero parecía ser un viejo mapa de los archipiélagos, aunque era prácticamente imposible distinguir con claridad cualquier escritura o forma en el pergamino - Este pergamino es la pista que me empujó a realizar esta búsqueda. Como pueden ver, es prácticamente imposible de leer, pero se trata de un viejo mapa que muestra cuatro puntos de importancia al rededor de una gran isla principal -Dicha isla resonó en la mente de los que estaban familiarizados con los archipiélagos - La cual, como pueden saber algunos de ustedes, se trata de la isla de Carlin.

Las palabras y la propuesta de la bruja del tiempo parecía cobrar mayor sentido. Sería cuestión de encontrar las dichosas ruinas o algún vestigio de la existencia de la abadía. Pero aún no podían comprender como es que algo tan grande y majestuoso pudo alguna vez existir y desaparecer de la faz de la Tierra. Señalando uno de los cuatro puntos marcados en el viejo mapa cerca del lugar en donde se encontraban actualmente, Ultimecia continuó su relato.

Es lógico que no encontremos nada si vamos directo Carlin. La isla ha sido explorada en su totalidad y no hay registros de cualquier indicio sobre Kall'andryël. Pero creo que tendría más posibilidades de encontrar pistas sobre su localización si viajamos a los cuatro puntos marcados aquí. Es por esto que aún necesito tus servicios Flinn - Miro al capitán el cual ya había decidido acompañarla con la esperanza de encontrar algo que inmortalice su nombre y su valiente tripulación - Solo tú conoces estas aguas y los peligros que podríamos correr si se navegaba en aguas tan poco profundas.

El grupo parecía haber entendido que aquella expedición sería quizá una de las campañas más importantes en la que jamás hubiesen imaginado participar. Podrían hacer historia de encontrar las antiguas ruinas que con tanto detalle relató la mujer alada. Y quien sabe cuales serían sus recompensas una vez sorteado todos los peligros.

Todo parecía ir viento en popa para el grupo cuando, de pronto, la marea pareció sacudir sus aguas en contra de la embarcación elevando repentinamente olas de más de 3 metros de alto y aumentando. El galeón se sacudía violentamente ante las iracundas aguas tirando al suelo a los tripulantes inexpertos y poniendo en riesgo las mercancías que ahí se transportaban. Una lluvia torrencial impactó de lleno al azote del mar, dando la señal de que el huracán del cual había sido alertado el capitán antes de zarpar había alcanzado aquellas islas. Pero el movimiento del agua y las fuertes embestidas que estas le daban al pesado galeón eran anormales. No parecía que aquellas sacudidas fuesen proporcionadas por olas tan pequeñas. Algo no estaba bien, y se podía saber al ver el rostro del veterano capitán.

¡Capitáaaaaan! - Gritó desesperado el timonel en respuesta al repentino cambio de las aguas - ¡Krakeeeen!


Spoiler:

Hola, aquí su anfitriona.

Como antes, no están obligados a brindarme sus servicios así que traten de apegarse a las personalidades de sus personajes sin ninguna limitante.

Ha caído la noche al fin. Es cerca de las 10 de la noche cuando las olas nos envistieron.

Los vientos serán huracanados el próximo turno y el agua es peligrosa por obvias razones, así que cuidado y no caigan por la borda.

Un kraken nos emboscó. Aún no lo han visto y no saben que tamaño puede tener, pero por conocimiento popular se sabe que estos no atacan embarcaciones si no se consideran lo suficientemente grandes como para hundirlo.

Mi próximo mastereo será el martes 13, pero si postean todos para antes de ese día continuaré la historia para agilizarlo un poco.

No hay orden de posteo.

Un detalle extra: He sacado a Edge de la historia por petición suya pues no tiene tiempo de jugar [Editado] tenía un enano en lista de espera pero no podrá jugar tampoco así que la campaña continúa solo con nosotros y queda un cupo libre el cual espero se llene rápido.

Suerte a todos. Wink


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Re: La Torre de lo Arcano

Mensaje por Azathot el Vie Sep 09, 2011 2:43 pm

Geanonstrum, Thaemosi Ki Nao.

Un lugar ideal si deseas escapar de las autoridades, o si un retrato dibujado por aquellos que creen que te han visto esta incrustado en el tablón de las tabernas más visitadas de Noreth, el viaje fue más largo de lo que me llegaron a contaron dichosos eruditos, inanimado y con secuelas graves de una gran falta de hidratación seguido de un fuerte y continuo hambre, me desplazé como cual borracho por los pasillos de una tasca en busca de un lugar apropiado para orinar, dando tumbos, los mareos incesantes aporreaban mis sentidos mermandolos en consonancia con aquel sol abrasador, necesitaba un alma caritativa urgente, asi pues agarré del chaleco a un niño que jugaba con sus amigos con una especie de tabas en el suelo.

- Eh, bribonzuelo, por que....por que no me ayudas, y me llevas hasta la posada más cercana, te recompensaré si salgo de esta - dijé con naturalidad con un tono de voz metálico algo aterrador para el muchacho, oculto en mi túnica negra, encapuchado y enmascarado, libro en mano, tropezándome y llamando la atención de los más curiosos, mientras agregaban comentarios de lo más variopintos mostrando compasión,mostrando desdén, aquel muchacho de ojos claros, cabeza grande y pelo enmarañado me cogió de la túnica y comenzó a corretear entre risas esporádicas, no tuve más remedio que seguirlo, al parecer para él no era más que un juego, la inocencia y la pureza de los niños era algo que detestaba en lo más profundo de mi ser.

Trotamos por las calles exóticas del lugar, lucían demasiado extravagante para mi funesto gusto, aunque poco podría valorar en mi estado actual, llegamos a una especie de caserón grande, aquel niño se paró, señalo con el dedo en la puerta para después salir despavorido, con prisas por regresar con sus amigos, su expresión era tan...extraña, aquellos ojos tan rasgados del niño llegaban a ser perturbadores, sin más dilación, accedí al lugar, en el cual solo servían té, aquel estúpido chico....le dije una posada...ajustandome a las circustancias, bebí te, mucho te, tanto que me pasé la noche orinando en los rincones de las afueras del lugar, hasta que caí al suelo, por inercia, perdiendo el conocimiento.

----------------------------------

Me desperté sobresaltado por unos sueños bastante raros, unas voces espectrales provenientes del libro de los muertos, me mostraban continuas imágenes de un galeón, un galeón esplendoroso, despues las almas se revelaron contra mí, reteniendome en aquel pesado sueño de tinieblas, traté de despertar, pero mis esfuerzos eran inútiles, ellos me tenían sujetado, aquellas formas sin forma, esos ojos profundamente azulados con iris oscuros hacian mella en mi pavor, ese terror se iba incrementando, hasta que sufrí una inquebrantable taquicardía, intenté emitir un sonido, para despertarme y asi fue, mediante una gran falta de respiración, logre gritar despertándome de aquella pesadilla en la que se mostró aquel galeon, ¿Que significaria aquello? ¿Por qué habían osado esas almas perturbar mi sueño?

Al abrir los ojos, pude cerciorarme de que no me encontraba en un sitio conocido, farfullé por no acordarme de lo que había pasado, estaba en una habitación, que a juzgar por el tono amarronado y los dibujos de los cuadros afirmaría que me encontraba en una habitación de la casa del té, había recuperado parte de mis fuerzas, pero el hambre seguía acosándome con fuerza, incluso me habían quitado mi máscara y mi túnica, la cual yacían en uno de los sofas de la habitación, atusé mis cabellos inmaculados, me puse la túnica y la máscara, para bajar al salón principal, de pronto una muchacha apareció en el preciso momento que abrí la puerta.

No reparé mucho en ella, me explicó lo sucedido, que me había encontrado inconsciente al salir a llenar los cubos de agua, y a depositar los morrales en un lugar seguro, obviamente tenia un precio, que la chica trataba de disimular por razones que ignoraba, tanta amabilidad me sacaba de mis casillas, asi pues sin demora le ofrecí unas monedas, con las que se sintió pagada, quería ofrecer más conversación, pero no me interesaba la amistad de nadie, al menos por ahora, sin embargo tuve una pregunta tonta para ella.

- Muchacha, ¿Tenéis alguna información especial sobre algun barco? - mencioné mientras caminaba junto a ella hacia la puerta de la salida.

- Ahora que lo dice señor, por cierto me llamo Minerva, ultimamente por el lugar todos los lugareños estamos fascinados con el galeón "el azote del mar" capitaneado por el famoso y bravo Torsten Flinn, le aconsejo señor, que no se entrometa en sus asuntos, en mi humilde opinión no es más que un temerario con suerte, me cuesta creer que todas esas hazañas que cuentan no hayan sido fruto de una extraña fuerza sobrenatural como es la suerte, de cualquier modo, si aprecia su vida será mejor que me haga caso...perdone señor, siento ser tan impertinente, una no se acostumbra a recoger hombres de su talante por las noches, supongo que me he ganado el derecho a conversar con usted cuando crea conveniente, siempre soy tan ingenua y posesiva.... - la mujer hablaba en un tonto angelical, suave y meloso, capaz de amansar a las fieras más rocambolescas de Noreth, incluso parecía denotar cierta atracción hacia mi persona, o eso creía, nunca se me dió bien adivinar este tipo de sensaciones.

- ¿Y si aprecio más los senderos de la muerte que los caminos de la vida, se ha parado a pensar en ello señorita Minerva? No quisiera pecar de arrogancia, pero ese galeón me resulta muy tentador, si vuelvo le daré las gracias como se las merece, sobre un lecho inmaculado en el embrujo de unas velas negras cuando las estrellas susurren a la luna sus verdaderas intenciones..... - tras un gesto majestuoso haciendo que mi túnica se meneara, me apresuré saliendo por la puerta, no sin antes mirar la cara sonrojada de Minerva, su cabello rojizo, sus pecas, sus labios carnosos, tan frágil de cuerpo, si muere, me gustaría obtener su cadáver.

No tarde mucho en dar con el paradero del Azote del Mar, pues en el puerto era el galeón más magnífico que pude contemplar en toda mi vida de ténebre, fascinante, grande y muy estoico, era custodiado por unos guardias, por lo que cotilleaban la gente que contemplaba el galeón, afirmaban que estaba a punto de zarpar, la gente se aglomeraba, entonces decidí acercarme a uno de los guardias marineros, con libro en mano, debilitado por la falta de alimentos, mi estómago rugía con furia.

- Estamos a punto de zarpar, haga el favor de no entorpecer, le advierto que no estoy de humor, un dia sin ron, es un día cabrón, ese es mi lema - decía aquel marinero tras quedarme mirandole un tiempo en frente suya,el cual vestía un simple chaleco, con unos pantalones de lino marrón hasta los tobillos, robusto y barbudo.

- Quiero entrar, soy ....soy nigromante, puedo resucitar a los muertos - dije intentando persuadir al hombre vulgar.

- ¡ARGG! Por las barbas de Flinn, ....capaz de resucitar a los muertos.....capaz....¿Capaz de resucitar a los muertos?....eres un arrogante, no conozco a ningún nigromante que sea capaz de eso, bueno.....arrrg...para ser francos no conozco a ningún nigromante, y ....maldición, mi mujer esta muerta ¿Serías capaz de revivirla? - dijo el marinero sorprendido por haberse topado con un nigromante, a primera instancia dudé de si creería mis palabras, pero fuí más persuasivo de lo que había imaginado, y por suerte, su mujer había fallecido, era hora de mentir.

- ¿Estas poniendo en duda mi poder? Claro que puedo, me ofendes con tu ignorancia es obvio que nunca te has topado con un nigromante, y menos con uno como yo, a cambio, necesito entrar en este barco, de lo contrario tu mujer seguirá dormida eternamente, a sabiendas de que yo puedo hacer que despierte para que vuelva a estar contigo y poder recuperar el tiempo perdido - mis palabras salieron decididas, seguras, con grandes dósis de mentiras, pues era incapaz de resucitar a los muertos, bueno, al menos de la forma en que el marinero creía, aunque esos detalles no hacía falta mencionarlo.

- Eres un demonio, será mejor que digas la verdad, o iré a por tu cabeza demonio, cuando volvamos te llevaré al cementerio y la traerás de vuelta, puedes pasar te vigilaré, pero no como un viajero, tendrás que ocultarte en la zona de carga, tranquilo, no estarás solo, espero que te gusten las ratas - increpaba con desdén el marinero, sintiéndose culpable por la acción que habia llevado a cabo, sabía que eso le podía costar su trabajo, pero su amor era más fuerte que cualquier trabajo.

- Ni te lo imaginas - contesté en un tono sarcástico en referencia a lo de las ratas.

Me desplazé con rapidez por la cubierta, hasta llegar a la zona de carga, un olor fuerte a pescados y carnes inundaban la sala, pisoteé sin compasión a una de las ratas que pretendía crear un orificio en los embalajes del pescado fresco, a continuación comencé a devorarla con avidez, no es que fuera un plato de buen gusto, ostentaba cierta tendencia al canibalismo no era la primera vez que me alimentaba de ratas, animales, o inclusos humanos, siendo mi carne favorita la de elfa por excelencia, de esta manera pude combatir el hambre, aunque no del todo, daría lo que fuera por un buen banquete, y no cometería la imprudencia de robar alimentos en el barco, no sabía como se las podía gastar el capitán Flinn.

Pasaron las horas, hasta que el navío se habia llenado por completo, se dio una especie de bienvenida en la que podía escuchar parte de las conversaciones si me asomaba tímidamente, tarde o temprando mi presencia sería revelada, ¿Me arrojarían a los tiburones? espero que la deuda que mantengo con aquel marinero me salvara la vida si llega a darse el caso, de pronto una voz me llamo la atención, se llamaba Ultimecia, la bruja del tiempo, interesante, una bruja....quizás ella supiera la manera en la que pudiera abrir el libro de los muertos o incluso el paradero del templo de los caídos, debería acercarme a ella con cautela y obtener información, ese pudiera ser la razón del por qué los espíritus de mis sueños me obligarona visualizar el galeón, que ahora que lo pienso, era muy similar a este.

Carlinshore, sería nuestra primera parada, conocimientos perdidos de una abadía olvidada, aquellas palabras me llenaron de entusiasmo, muchas preguntas podrían ser respondidas, una especie de euforia invadia mi ser, pronto me tranquilizé, al pensar que ni el metal de los enanos pudo abrir el libro de los enanos, ni la magia élfica, tal vez todo se quedaría en un intento más, sin embargo algo me decía que podría descubrir más acerco de los misterios que acechan el libro, alguna llave que pudiera abrirlo, algo...algun sortilegio, me encontraba desesperado.

La mujer seguía hablando en un halo de misterio que me atraía, me asomé más de lo necesario cuando mostró un pergamino que no lograba ver con nitidez desde donde me encontraba, tal vez no debí de asomarme demasiado, alguno de los presentes podía divisarme, pero me ensimisme en aquel descuido, tras unos momentos, el galeón comenzó a menearse de una forma ruda, como si algo lo estuviera empujando, los vientos parecían huracanes, uno voz de un marinero desató el estado de alerta, Kraken, mi corazón comenzó a palpitar desenfrenadamente, coloqué el libro amarrado a mi cinturón, y con mis manos me agarro al primer soporte que ofrecía una estabilidad, flexioné mis piernas, preparándome para lo peor.














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Re: La Torre de lo Arcano

Mensaje por Kenwood Kyrst el Dom Sep 11, 2011 7:35 pm

Escuchaba con suma atención las palabras que salían de la boca de aquella joven y hermosa hechicera, se hallaba en parte embelesado por su figura, ya que no había visto nunca una mujer con tan poca ropa encima, era mas que hermosa...atrayente.

Su cerebro retenía algunas palabras clave...¿3 pisos?, ¿Divinums?, ¿Drows?, menuda diversidad de razas, a lo sumo Kenwood había visto algún que otro elfo....un enano....razas así, y aunque había leído un par de cosas acerca de las razas que aquella hermosa visión estaba diciendo, no tenía demasiado claros los detalles al respecto.

Iba a formular un par de preguntas, influido por su normal impulso por decir o hacer algo cuando el capitán comenzó a hablar, así que se tragó sus palabras y se limitó a mirar con atención a aquel lobo de mar, un hombre de aspecto capaz, sin duda....y seguramente era muy fuerte....

Una pequeña luz brilló en su cabeza haciendo que sonriera con un semblante algo bobo; ¡Si, quizás aquel hombre era el oponente que tanto había estado buscando!, su cuerpo comenzó a temblar ligeramente por la emoción, o eso pensaba él, ya que fácilmente el temblor podría ser causado por las idas y venidas de las olas sobre el barco.

-....¿Es normal que el barco se mueva de esta manera?-Dijo en un susurro para sí mismo, era la primera vez que se embarcaba en alta mar y todas aquellas sensaciones marinas le eran desconocidas.

Su mente procesó y se quedó con lo esencial de lo que decía la hermosa hechicera, se podría resumir en que iban a visitar algunas islas, buscando en cada una de ellas alguna pista para poder encontrar aquellas ruinas, ese hecho daba algo más de emoción a la búsqueda, ya que en esas islas seguro que había algo a lo que combatir....da igual lo que fuera, mientras se pudiera vencer....aunque si no se pudiera vencer sería algo mucho más emocionante.

De repente el oleaje se volvió más violento, lo que llenó de inquietud al joven Kenwood, estaba algo nervioso por su inexperiencia, pero no dejaba que eso se reflejase para nada en su comportamiento habitual, pero su corazón se encogió ligeramente al escuchar la palabra “Kraken” en boca de aquel hombre.

¿Kraken? ¿Aquella bestia marina que hundía barcos?...había escuchado alguna historia sobre él, y ninguna tenía un final feliz, desafortunadamente, y aunque estaba algo emocionado por la presencia de algo tan poderoso, en su interior el humano sentimiento del miedo comenzaba a emerger, aunque Kenwood se empeñaba en ignorarlo y concentrarse en su meta.

-¿Un Kraken? ¡Pero pensaba que no eran mas que leyendas!-Se levantó de un salto y se encaminó hacia cubierta, parándose cuando estaba a punto de salir del campo de visión de sus compañeros.

-Quiero....¡Quiero verlo!, ¿Venís?-Un brillo de emoción se podía observar en sus ojos, el cual se mezclaba con el incipiente temor que empezaba a sacudir su alma, dando lugar a una sensación que nunca había sentido antes y que no le resultaba demasiado desagradable.


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Re: La Torre de lo Arcano

Mensaje por Invitado el Lun Sep 12, 2011 11:52 pm

Bostecé sonoramente, sinceramente tanta cháchara me aburría y no hacía nada por disimularlo. Me pasé la mano por el pelo apartándome el flequillo de la frente y volví a tumbarme apoyado contra la pared del castillo de popa mientras el capitán y la bruja seguían hablando. No mostré con interes hasta que sonó la voz del orco, momento en el cual dije con sorna:

-Y yo que había oido que los orcos eran una raza fiera, pero resulta que retroceden ante unos cuantos trucos de magia, más que una raza fiera son una raza de gallinas.

Una vez dicho eso imité el cacareo de una gallina, sinceramente trataba de provocar al orco, siempre era divertido cuando uno de ellos se cabreaba e intentaba pegarme, la mayoría de la veces acababan viendose obligados a retirarse y en casos extremos terminaban con mi espadón entre las tripas o una bala entre las cejas. Luego seguí escuchando a la bruja hablar y al capitan hacer algun comentario de forma puntual, empezaba a sonar interesante y como yo no tenía nada más que hacer me apuntaría, por supuesto les pediría mi pago cuando la búsqueda hubiese terminado y hubiesemos encontrado los tesoros que aquellas profundidades ocultaban.

De pronto una chispa se encendió en mi mente, ¿una abadía mágica con mezcla de todas las razas? ¿conocimientos antiguos? claro, era obio, yo podía sacar de todo esto mucho más que un puñado de joyas o de monedas de oro, podía...

-Por curiosidad, ¿en las profundidades de esa abadía encontraremos algo relacionado con la demonología no?

Estaba seguro de que allí tenía que haber algo, en fin, si no encontraba nada alli ya no sabría donde buscar, si nos internábamos en las profundidades de sus bibliotecas y..... las cosas que usaban los magos paa guardar información era encontrar pistas acerca del demonio que se había llevado a mi hermano y por extensión podría acercarme a mi hermano, y quien sabe, con un poco de suerte tal vez me vengara y matase a aquel hijo del infierno. Apreté los puños, ansioso, despues de años de búsquedas por fin encontraba algo sólido a lo que agarrame, un atisbo de esperanza.

Mis cabilaciones fueron interrumpidas por un movimiento brusco del barco, ¿que demonios pasaba aqui? Yo había viajado mucho en barco a lo largo de mi vida y solo había visto que tuviese esos balanceos en momentos de fuerte oleaje o tempestad. Oí a un marinero de agua dulce preguntar si eso era normal, y yo con un bufido de impaciencia le dije:

-Pues claro que no, aun asi es bastante raro que...

No llegué a terminar mi frase ya que el grito desesperado de un marinero llamó la atención de todos nosotros, ¡un kraken! Vaya, nunca me había enfrentado a un bicho asi, pero tampoco tendría mucho misterio, ¿un kraken era un pulpo gigante no? El que preguntó si aquello era normal, que ahora me fijaba en que era el tipo de los guantes de hierro parecía impaciente por hecharle un vistazo, sonreí de medio lado, "eso eso, acercate a la cubierta para que te coja". Cuando nos preguntó si lo acompañabamos solté una carcajada y le respondí.

-Si, ve tú delante que en seguida te sigo.

Puse una buena dosis de ironía en mi voz dejando perfectamente claro que me parecía una estupided asomarse a cubierta para ver algo que te puede agarrar con varias extremidades, pero bueno, si ese tipo se quería sucidar no era mi problema. Con una mano desenvainé a Red Queen, mi espadón de color rojo sangre y me preparé para lo que pudiera pasar.
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Re: La Torre de lo Arcano

Mensaje por Zevran el Mar Sep 13, 2011 1:10 pm

Observé durante unos instantes al chico que tenía a mi lado; por su aspecto diría que era una mezcla entre luchador a mano desnuda y un monje. Y tenía unas ganas bastante grandes de empezar una aventura. Por la sagrada Matre... ¿Dónde me había metido? Todos tenían ganas de fallecer en una isla perdida de la manos de los dioses e intentar así, en un vano intento, de que sus nombres queden para la posterioridad. Bueno, que ellos hiciesen lo que deseasen pero yo no iba a ser tan tonto de caer en esa trampa. Pese a que la mujer era de buen ver, su plan tenía muchos hoyos en los que caerse y no quería ser uno de esos incautos. Pero no diría nada, no quería importunar a la hechicera ni a los demás viajeros. Vale, ya tenía un plan para librarme de esta. Cuando bajásemos en la isla, me escondería en unas cajas de la bodega y como nadie me encontraría, pensarían que ya había ido a las ruinas por mi propia cuenta. Así, nadie me llamaría cobarde o me obligaría a ir.

Aunque el conocimiento que podía albergar aquella isla, me hacía pensar que no era del todo una locura. Miles de dudas y planes estúpidos, inundaron mi pobre mente. No sabía por donde seguir mi camino. Podría, irme en busca de esa magia tan buscada y codiciada y así conseguir algo más de poder para enfrentarme contra los templarios o, salir por patas sano y salvo. Tenía bastante tiempo hasta llegar a una conclusión, así que por el momento me relajaría y descansaría un poco de tantas emociones juntas.

Seguí escuchando a la bella mujer. Pese a no ver visto nunca las ruinas, sabía bastante de ellas e incluso tenía mapas.

- ¿Entonces para qué estas aquí, gigantón? Yo en tu lugar tendría cuidado, un mago no dudaría en quemarte ese elegante trasero que tienes, si vuelves a decir tonterías como esa. - Reproché al orco, bastante indignado por sus palabras. No me gustaba que gente que podía vivir en el exterior, hablará de los magos encerrados. Llamadlo estúpida manía, pero era algo que destetaba.

De vez en cuando, daba algunos pasos por cubierta mientras escuchaba a la Divinium. De mi cabeza, no paraba de emanar ideas al respecto; pese a que no quería entrar en aquel lugar, repasaba una y otra vez en mi mente, los conocimientos aprendidos en la Torre sobre esa Academia. Pero, no me sonaba mucho. Algún rumor si que pude escuchar en boca de los profesores, que de vez en cuando los mencionaban para hacernos pensar en la suerte que teníamos al seguir estando allí y bajo protección de los templarios.

- Debió de suceder algo bastante gordo, para que toda una academia desapareciese como si nada. - No pude evitar decir esto en voz alta, dando a entender que de verdad me importaba este tema.

Cuando la mujer acabó de hablar, me dirigí de nuevo a la proa para poder tomar un poco de aire. Ahora que tenía tiempo para pensar, quería hacerlo sin que nadie me molestase. Apoyé mis brazos en la barandilla de madera y observé el horizonte, que presentaba un precioso paisaje. Sin darme cuenta de las nubes que se acercaban hasta nosotros y de la subida constante de oleajes, arremetiendo contra el barco. Todavía tenía demasiada confusión sobre lo que iba a hacer; por lo que no fue raro, que no me percatarse de que teníamos una tormenta o algo parecido encima nuestra.

Por suerte, un marinero pasó por mi lado, golpeándome sin querer en el brazo y pidiéndome disculpas unos segundos más tarde. En ese momento, es cuando me dí cuenta de que algo no funcionaba bien. Los marineros corrían de un lugar a otro, todos con cara de miedo y de que estaba sucediendo algo no muy normal. Sin saber muy bien que hacer, cogí de nuevo mi cartera y bajé a la cubierta para buscar a los demás y preguntarles que estaba sucediendo para que todo el mundo corriera asustado.

En la cubierta, pude ver a unos cuantos de mis compañeros; descendía las escaleras hasta colocarme más o menos a la misma altura que ellos. Y en ese momento, dieron el peor grito que había escuchado en mi vida: Habían visto a un Kraken. Me llevé las manos a la cabeza nervioso, sudores fríos aparecieron en mi frente, acompañados de una respiración agitada y nerviosa. ¿Por qué todo es o, me tenía que suceder solo a mí? No sabía muy bien que hacer. Los nervios y el pánico que me invadían, me impedían pensar con claridad.

Solo había leído relatos, nadie me había dicho que existían realmente... Creían, como yo, que era una leyenda; pero el mito, se me acababa de derrumbar en esos mismos instantes.

Pude ver como los marineros, corrían de un lugar a otro sin saber muy bien que hacer; al igual que yo, no sabían muy bien a qué se estaban enfrentando. Pero, uno de mis compañeros, quería ver de cerca a esa criatura. Aún sin saber por qué estaba haciendo esto, corrí cubierta abajo para agarrar a Kenwood y alejarlo del borde del barco e intentándolo llevármelo hasta la mitad.

- ¡Por las sagradas bragas de Matre! ¿Estas loco? Así lo único que conseguirás es que te agarre con uno de sus tentáculos. - Le reprimí algo enfadado por su comportamiento. - Debemos de salir de aquí cuanto antes. Si de verdad es un Kraken, no tenemos posibilidades; sobretodo en mitad del océano. Tenemos que buscar a la hechicera y al capitán, para buscar una balsa o algo con lo que irnos y así dejar entretenido a la criatura. - Tomé un poco de aire y seguí con mi discurso. - Busca al enano, al orco, al otro chico de pelo castaño y a la chica de pelo platino; después buscad a la hechicera o al capitán y salgamos de aquí.

No sabía si me iba a hacer caso, pero no quería que muriese alguien. Una vez dicho eso, empecé a buscar a la mujer y al capitán para decirles mi plan o esperar alguna señal suya. Si nos dábamos prisa, podríamos dejar al Kraken este barco y nosotros salir con alguna balsa de emergencia. Aunque le había dado instrucciones a Ken, para que los buscase él, de vez en cuando echaba algún vistazo para ver si encontraba a alguien más.

- ¿Capitán? ¿Hechicera? ¡Debemos de salir de aquí cuanto antes! - Grité lo más alto que pude, para que pudiesen escucharme.




''Esto... Yo no lo hice'':

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Re: La Torre de lo Arcano

Mensaje por Invitado el Jue Sep 15, 2011 3:11 am

*Escuchaba con atención cada una de las palabras de Ultimecia; había algo en ella que me llamaba mucho la atención, que me cautivaba. No sabía si era su belleza, el tono de su voz o la determinación con la cual hablaba de aquel lugar que esperaba encontrar, de todo aquello que estaba buscando. Y cada una de sus palabras hacían que en mi interior se expandiese la ansiedad, el no poder esperar para que la aventura comenzara, pero todas estas cosas no se reflejaban en mi rostro ni en las reacciones de mi cuerpo; sólo en mis ojos.

No obstante, una sola mirada de mi compañera bastó para hacerme volver un poco a la realidad, esa realidad en la que me sentía de algún modo prisionera y obsesionada con la idea de encontrar a mi hermana, que era la razón que me había movido para tomar la decisión de subir a este barco. Y al tener a Loba allí, aún entre mis brazos, me hizo también pensar en el modo en que la exponía. Podía yo ir a una aventura de tal magnitud, y básicamente daría lo mismo; era mi vida y podía hacer lo que quisiese con eso, y no me iba a lamentar si en aquella aventura sucedía algo... digamos, más grave que una herida. Pero pensar en Loba y en que no tendría muchas maneras para defenderla, me hacía recapacitar. La presioné contra mi pecho, sin hacerle daño, y acaricié levemente su rostro con el mío. Finalmente le di un pequeño beso en la coronilla. Sentí que, a pesar de que me viese limitada teniéndola en mis brazos, me hacía mucho más feliz estar con ella, que no estar. Habíamos sido compañeras desde crías, ambas, y no iba a dejarla. Y de todas formas, ya no tenía dónde dejarla...

De pronto, me percaté de que las garras de mi compañera se estaban clavando en mi brazo izquierdo. Hice una leve mueca de dolor y la observé fijamente, esperando explicaciones. Sus orejas se hallaban reclinadas hacia atrás cubriendo sus canales auditivos, con el semblante inquieto. La sujete con más fuerzas, pues trataba de zafarse de mis brazos. Me alejé un poco del grupo y la tomé frente a mí, dejando sus ojos a la altura de los míos. Fui calmándola de a poco, y aún así seguía algo alerta. No solamente estaba alerta ella, sino que ahora también lo estaba yo.

Seguía escuchando las palabras de la mujer a la distancia, balanceándome delicadamente con Loba en mis brazos, pero no pasó mucho tiempo para que esos leves movimientos se convirtiesen en frenadas en seco. Fruncí el entrecejo y dirigí mi mirada al mar de inmediato. No había hecho muchos viajes a través del mar a lo largo de mi vida, pero lo que había estudiado sobre él me permitía reconocer enseguida que olas así no eran usuales, al menos no de manera natural. Di media vuelta y quise volver hacia donde estaban todos reunidos, pero para entonces, la voz del timonel resonaba, gritando "Kraken".
Una criatura marina, descrita usualmente como un pulpo o calamar gigante, que salía a la superficie desde las profundidades para atacar navíos y devorar marineros. Qué tentador.

A pesar de que mi cabeza se mantenía fría y a la vez mis facciones, desenvainé de inmediato mi daga. Los tripulantes corrían de un lado a otro en la cubierta, algunos de pavor, otros haciendo cosas que podrían darnos una leve posibilidad a escapar de aquel infortunio. Bajé a Loba de mis brazos; era un animal, su instinto sabría responder mucho mejor de lo que yo podía responder por ella. Comencé a avanzar, abriéndome camino entre quienes corrían hacia mi dirección, la lejanía pude oír la voz de Zevran, quien a pesar de mostrar cierto dejo de preocupación en su voz -de todas formas me parecía que era mucho más sensato estar preocupado que no sentir nada.-, hablaba con seguridad. Corrí hacia él, que parecía saber un poco más que yo respecto a cómo salvarnos de un Kraken; jamás creí que iba a necesitar también esos conocimientos.*

-¡Zevran! ¿Qué se supone que piensas hacer si no encontramos a todos? No podemos velar por la vida de quienes no se presencian, podemos perder la nuestra en el intento.- repliqué mientras lo miraba a los ojos, aún con la daga en la mano,
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Re: La Torre de lo Arcano

Mensaje por Ultimecia el Jue Sep 15, 2011 9:37 pm


La tormenta les había caído encima. Las advertencias sobre un huracán formándose a algunas millas de la costa de Taimoshi Ni Kao habían resultado ciertas. Las olas comenzaban a embestir con toda su fuerza a la embarcación mercantil. El viento huracanado hacía imposible mantener las velas del barco alzadas y llevaban consigo una torrencial lluvia que apareció de la nada, como si el cielo se les fuese a caer encima aquella noche que aparentaba ser calmada. Los rayos iluminaban las nubes y el agua mientras surcaban los cielos antes de caer en el horizonte del mar. Sin duda alguna había resultado una locura insana haber comenzado un viaje cuando aquella tormenta amenazaba las costas de las islas del archipiélago, pero esto no era el mayor de sus problemas. Pues, si bien el barco tenía la fama de haber sobrevivido a peores tormentas, nadie había preparado a sus inexpertos tripulantes ante la inmensidad de la bestia marina destructora de navíos y devoradora de hombres. Una criatura que solo pensaron podrían conocer mediante relatos de marineros ebrios e historias de miedo infantiles. El Kraken.

Todo el mundo se movía de un lado a otro. Algunos gritaban desesperados ante una situación tan escalofriante. Otros, cumplían con su trabajo de marinero tratando de domar las velas aún extendidas del barco. Muchos marineros volaron al verse superados por la fuerza del viento y el jalar de las cuerdas que mantenían las velas blancas en su sitio. Las voces de "hombre al agua" fueron escuchadas al menos cuatro veces, hasta que decidieron que había cosas más importantes por lo que preocuparse. De cualquier forma si alguien caía al agua en estas condiciones, teniendo a un Kraken por debajo de los pies, era un hombre muerto.

La conversación de Ultimecia había llamado la atención de más de uno de los aventureros pero, al igual que ellos, no parecía estar preparada para un evento tan desafortunado como el hecho de que una bestia mitológica les estuviese atacando. Algunos, tenían un brillo en los ojos de excitación ante algo desconocido mientras que otros mostraban un brillo de pánico en sus ojos ante tal peligro. El caos se había apoderado de toda la gente en la cubierta del barco. Sin embargo, solo uno se mantenía sereno pero con una cara de inmensa emoción. Para cualquiera que no le conociese, el capitán Flinn parecía haber perdido la cordura por el terror o, quizá, por la intensidad del momento. De pronto, las palabras del joven mago Zevran sacaron de su letargo al capitán, el cual, cambió su semblante para mostrar un gesto de clara desaprobación ante la idea insensata de abandonar el barco, su barco, a su suerte.

¿Estás loco o el miedo nubla tu cordura? - Preguntó el capitán ante la idea de Zevran de abandonar el navío - No navegaríamos ni 2 millas antes de ser devorados por la bestia marina o por las olas arremolinadas - Un golpe contundente azotó al barco y lanzó al suelo a todos los tripulantes. Un par de marineros salieron despedidos por los aires para caer al mar, en presencia de todos - ¡Esos hombres murieron valientemente! - Gritó el capitán Flinn dando por hecho la pérdida y tratando de evitar la des concentración del resto e su tripulación - Este barco transporta mercancías muy valiosas para la gente de Carlinshore. - Dijo el capitán dirigiendo sus palabras a Zevran, Clare, Ultimecia y Neizan, quienes eran los más cercanos a su posición - Yo nos sacaré de esto o mi nombre no es Torsten Gladius Flinn - Otro sonoro golpe azotó el casco del navío tirando al suelo a todos en la cubierta a excepción del capitán quien aguantó el impacto aferrando sus brazos al barandal de la escalera que llevaba hasta el timón.

Una vez arriba pudo ver con mayor claridad los alrededores de su nave y las islas oscurecidas ante la sombra de la noche y las nubes de tormenta. El barco estaba completamente detenido, como si estuviese encallado en aguas poco profundas. Sin duda era un Kraken de considerable tamaño si era capaz de detener un barco de tan enormes dimensiones. De pronto, el capitán dio sus ordenes a sus marineros e indicó algunas instrucciones a los aventureros sin experiencia en esas aguas.

¡Controlen esas velas y saquen los remos del área de carga! ¡Arrojen el lastre al agua y manténganse alejados del borde del barco! !Todo a estribor joven Biggs! - Las ordenes del capitán dejaron pocas dudas en la mente de los marineros, quienes confiaban ciegamente en el criterio del hombre - ¡Traigan las cargas rúnicas! ¡Demostradle a esta criatura porque es el mar quien se arrodilla ante Torsten Flinn y su Azote del Mar! - Un "Aye capitán" se escuchó al unísono mientras cada uno de los marineros obedecía sus órdenes - ¡Ustedes! será mejor que vengan a mi lado y no le estorben a mi gente - La frase del capitán fue dirigida al grupo de aventureros que no sabía como reaccionar ante tales circunstancias. Hubieron pocas discusiones ante tal orden.

Las velas habían sido controladas en su totalidad. El segundo de abordo Biggs mantenía el timón completamente volcado hacia estribor a pesar de que el barco se mantenía inmóvil. Los marineros en el área de carga tenían los remos listos para comenzar el movimiento en cuanto el capitán así lo ordenase. Solo seis marineros se mantenían de pié sobre la cubierta al borde del barco. Habían amarrado su cintura al barandal para mantener cierto equilibrio y mantenían sujetadas unas lozas con inscripciones extrañas. Las lozas emanaban magia incomprensible para la mayoría de los pasajeros. No así para Ultimecia - Esas son... ¿runas enanas? - Preguntó la bruja del tiempo mientras se mantenía sujeta a un barandal de fina manufactura a un lado de su capitán - Supongo que el conocimiento mágico de un mago es mejor que el de un viejo comerciante - Insinuó con un tono bromista mientras devolvía una cortés mirada a la hermosa mujer - Son runas imbuidas con el poder del trueno. Solo hace falta decir las palabras correctas para que estas muestren su poderío, y créanme, no quisieran estar cerca de ellas cuando lo demuestran. Este calamar se va a enterar.

De pronto, unos enormes tentáculos llenos de ventosas emergieron del mar, dejando suponer el tamaño de la criatura que les tenía prisioneros en medio del agua. Enormes y voluminosas, las extremidades del cefalópodo dejaban ver a los infortunados marineros que habían caído al agua y ahora forcejeaban por sus vidas atrapados en las pegajosas ventosas. Un golpe aún más intenso que los dos anteriores hizo vibrar al navío tirando al suelo todos sus tripulantes y mandando a las aguas a varios marineros que sorteaban los vientos desde los mástiles del barco y un par más de los seis que sujetaban las runas mágicas. El capitán sabía que aquello se saldría de las manos y era el momento de actuar.

¡Lancen las runas al agua! - Ordenó el capitán a sus cuatro hombres restantes en cubierta los cuales, sin dudar un instante, arrojaron aquellos objetos mágicos a las profundidades del mar - ¡ Machnin Zatür Kazzhïm ! - Las palabras del capitán resonaron tan fuertes como los truenos que caían desde el cielo. Los tentáculos del enorme calamar se movían de un lado a otro, amenazantes y temibles. De pronto, una serie de luces centelleantes iluminaron el mar desde las profundidades como si de fuegos artificiales se trataren. Las runas habían dejado ver su poder. Rayos eléctricos se elevaron desde el agua hacia el cielo huracanado cegando momentáneamente a los tripulantes del barco quienes permanecían asombrados ante el despliegue de un arma tan poderosa y, sin duda, efectiva contra bestias marinas. El sonido de los rayos eléctricos solo fue superado por el gemido de dolor del enorme Kraken el cual había sido embestido por inmensas cargas eléctricas amplificadas a través de su acuoso cuerpo y el ambiente que le rodeaba. El barco vibró una vez más, pero esta vez parecía como si hubiese salido de sus amarres. El barco estaba libre.

¡Remen bastardos! !Remen como si sus madres les estuviesen rogado volver a sus cálidos brazos desde el puerto más cercano! - El barco comenzó a desplazarse impulsado por el sudor y los músculos de la tripulación de carga. Parecía que había pasado lo peor, aunque un huracán les estuviese atormentando el viaje. El barco hacía agua gracias a un enorme hueco que el Kraken había ocasionado en el casco y no llegarían tan lejos en esas condiciones - Capitán, debemos abandonar el barco - Dijo uno de sus marineros mientras le informaba sobre los daños sufridos y las bajas en su tripulación - A donde vea solo hay mar abierto, y estamos demasiado lejos de la isla más cercana. Nunca lo lograremos. - Las palabras del marinero tenían sentido. Estaban en medio de la nada y al menos a unos cien kilómetros de la isla más cercana. No pintaba bien. Pero no tendrían oportunidad de escuchar la decisión de su capitán.

Sin previo aviso, un destello cegó por completo a la tripulación mientras esperaban el veredicto de su capitán. No parecía haber sido el resultado de un rayo cercano o de la luz de alguna fuente cercana. El destello surgió de la nada dentro de las mentes de todos los presentes, quienes no pudieron más que permanecer pasivos y desconcertados ante las súbitas imágenes que se proyectaron de pronto en sus mentes.

Zevran vio una torre familiar, repleta de hombres torturadores de magos y aprendices de magia, hombres encapuchados que le seguían a lo largo de sus viajes por aquellas islas y, según sus imágenes, habían dado con él para darle muerte de una forma por demás tortuosa.

Clare observó claramente a su hermana. Una joven inocente que, en un repentino cambio de su visión, ahora tenía el rostro mancillado por las constantes torturas de unas bestias sin forma mientras ésta susurraba muy sutil y adolorida mente el nombre de Clare.

Neizan pudo ver claramente el día del asesinato de sus padres en manos de un poderoso hechicero. Las imágenes difusas y sin sentido se arremolinaban en su mente hasta que logró ver con claridad un par de ojos rojos imbuidos por la magia mientras el joven recibía el impacto de un poderoso hechizo que acabaría con su vida de forma instantánea.

Kenwood pudo ver claramente el monasterio en el que se había entrenado. Pero ahora parecía un lugar abandonado, adornado por la sangre de un sin fin de monjes asesinados cruelmente en el interior de sus propias murallas. En el centro de lo que parecía ser el escenario de una competencia de artes marciales muy solicitada en su círculo de peleadores se posaba un sujeto sombrío, con sus manos cubiertas en sangre y portando el símbolo que solo el Primer Puño podría aspirar a obtener.

Caurd pudo ver con claridad el día en el que la exploración a unas ruinas había salido tan mal. Vió claramente el rostro el demonio que había peleado contra él y su hermano aquel fatídico día. La lluvia de imágenes se arremolinaban en su mente hasta llegar a una visión que le aterrorizó. La visión de su hermano masacrando una comunidad de hombres mayores, mujeres y niños, mientras este reía como si estuviese poseído por un mal indescriptible.

Azathot, quién permanecía oculto en el área de carga mientras trataba de no morir aplastado por una de las pesadas cajas de mercancías o ahogado por el agua que comenzaba a elevar su nivel, pudo observar una visión de sus padres el día en que estos copularon para darle a luz. Una acción que más parecía un ritual oscuro en aquel templo olvidado mientras que los recuerdos de su infancia y juventud atormentaban su mente hasta llegar a un punto incomprensible, donde se vio a sí mismo rodeado de un mar de sangre y muerte en un páramo sombrío que alguna vez fue una ciudad. Su cuerpo, cubierto de togas negras y rojas, era un esqueleto que mantenía una postura inhumana mientras mantenía sujetado un libro negro abierto en su totalidad.

Las visiones de los tripulantes cesaron tan repentinamente como habían comenzado cuando el barco detuvo su andar de forma violenta, haciendo que todos los que permanecían en el exterior del barco salieran volando por los aires para caer sobre la arena de la playa en la isla a la que habían encallado.

Semi-inconscientes y con las visiones aún rondando por su mente, toda la tripulación observaba la isla con la que habían chocado. Tenían heridas no tan graves, aunque algunos marineros no contaron con la misma suerte tras caer sobre las afiladas rocas de la costa. Una isla rocosa casi en su totalidad y azotada por el huracán que aún no dejaba ver su peor cara. Y, apenas a unos cuantos cientos de metros por encima del nivel del mar, elevada sobre un acantilado mortal, una torre de más de cien metros de alto se erguía orgullosa y siniestra ante las inclemencias del clima.


No tenían idea de donde estaban ni si habían visto cosas falsas o reales en esas visiones. Solo sabían que estaban en tierra firme y eso era mejor que andar a la deriva en aguas peligrosas. O al menos eso pensaron en ese pasajero momento de alivio.


Spoiler:

Que intenso Razz

Aclararé algunas cosas:
* Todos sobrevivieron pero al caer del barco tuvieron heridas como golpes y raspones. Al menos estarán adoloridos durante dos turnos, por lo que si se diera una situación de combate podrían estar en desventaja.
* La torre es la única construcción visible desde donde están y la tormenta será muy peligrosa de aquí en adelante si permanecen demasiado tiempo en la costa.
* Si, la isla apareció de la nada. Pero nadie estuvo consciente de lo que pasó debido a la alucinación.
* Sus visiones fueron una mezcla de imágenes extraídas de la historia de sus personajes y mostraron una posible situación futura o actual, mala en el mayor de los casos.
* Azathot se une al grupo tras caer del barco y exponer su presencia.
* Bargho se une al grupo al ser testigo del aparatoso choque. [recibirá instrucciones por privado]
* Tanto el orco como el enano están perdidos o murieron durante el embiste del Kraken. Eso no lo saben.
* Neizan avisó de su ausencia por lo que pasará a ser un NPC controlado por mí durante las siguientes 2 semanas SOLAMENTE. Si su ausencia prevalece tendré que tomar medidas al respecto.
* La tormenta durará al menos 3 días antes de volver a la normalidad.
* El barco está encallado en la costa rocosa de la isla y su reparación será de al menos 2 días una vez terminada la tormenta. Por lo que se entiende que estarán ahí una semana cuando menos.

Son libres de hacer lo que gusten o de formar un plan. Mis mastereos serán basados en lo que ustedes mismos decidan hacer.

Mi próximo mastereo será el Martes 20 pero si postean todos antes continuaré la partida y brindaré beneficios a todos por su interés en la historia.

Suerte Wink



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Re: La Torre de lo Arcano

Mensaje por Azathot el Sáb Sep 17, 2011 3:29 am

Temerario y afortunado, aquellas palabras de la mujer que me había atendido en la casa del té ahora cobraban un valor desgraciadamente más significativo, comprendí que podía haber sido una completa equivocación subir a este galeón en busca de una muerte asegurada en las aguas acaparadoras de los océanos, cuyo galeón capitaneado por el gran Flinn sería engullido por el mar enterrando su gloria y sus sueños en las arenas más profundas, pues el barco se meneaba bruscamente de un lado a otro, no existía ningún punto de apoyo fiable, quien sabe si lograría derribarlo y ponernos boca abajo, a este ritmo no era un pensamiento muy descabellado, tambien recordé por inercia a un alquimista vagabundo que vociferaba poseer una pócima muy peculiar, cuyo brebaje otorgaba el don de poder respirar bajo el agua a aquellos que no podían, como por ejemplo, los humanos, imprudente fuí, al no extorsionarle para conseguir uno de esos tentadores brebajes, pero quien sabe la de trucos que se guardaría bajo la manga, siempre he considerado que de los alquimistas no hay que fiarse, pero ahora mismo no es lo que más me preocupaba, si no alguna manera de poder salir de vivo de esta sala que apestaba a pescado.

Las gotas de la lluvia incesante golpeando la cubierta era un cúmulo de sonidos de lo más incómodo, sobre todo cuando estas con una ligera sensación de agobio, mal nutrido y a riesgo de perder la vida, los pasos se aglomeraban al compás de la lluvia, poco podía observar desde la posición donde me encontraba, gritos y órdenes, Flinn en activo, dando instrucciones a los suyos y con una especie de euforia que parecía disfrutar de todo lo que estaba sucediendo¡Maldito loco!, el kraken, causante de este siniestro, esa bestia mítica que carecía de veracidad ahora era real, sus tentáculos llenos de vigor, el terror se adueñó del momento, no dejando escapar a varios hombres que volaban por los aires sometidos a la voluntad impredecible del monstruo, los gritos de los marineros al borde de la muerte y de aquellos que saben que van a morir, pueden resultar muy estimulantes, al menos para mi, oí de nuevo al capitán Flinn, parecía discrepar con un presente en el galeón, los nervios eran innegables, sin embargo me asombró el coraje con el que propinaba su decisiones.

De pronto un ruido proveniente de la zona de carga llamo mi atención, una de las cajas enormes embaladas se inclinaba lentamente hacia mi posición, el golpe sería definitivo, pude remediarlo lanzándome hacia delante con fuerza, dandome un golpe en el hombro en consecuencia de aquel inesperado improvisto, la gran caja se golpeó contra el suelo, rompiéndose, dejando salir gran cantidad de alimentos y bebidas alcohólicas, estaba resultando ser un viaje de lo más movidito sin duda alguna, ahora ya no solo debía preocuperme por sobrevivir a las aguas del mar y un pulpo gigante milenario, si no a los peligros de los interiores del galeón, ni si quiera el poder de la nigromancia podría salvarme esta vez, aunque recurriera a mis alas de sangre, caería desangrado al mar, perdido a al deriva, comida de tiburones y demás especies que ignoro, lo único que podía hacer era buscar a esa bruja, Ultimecia, si se consideraba una bruja del tiempo, tal vez podría salvarnos la vida de alguna forma o eso me gustaba pensar.

Entonces es cuando el galeón pareció detenerse, aquello no me gustó enabsoluto, lo más seguro es que fueramos directos a ser engullidos por aquel Kraken, dichoso kraken, pude leer lo sufiente de estas bestias marítimas como para detestarlas en su total magnitud, bien cierto es, que sus tentáculos son de una calidad exótica para la elaboración de brebajes, un ingrediente por el que muchos alquimistas se jugarían la vida, no podía hacer nada, mi presencia solo despistaría más a la tripulación del navío, más voces y más ordenes por parte de Flinn, que parecía discutir con un hombre, pues no podía escuchar con claridad nada, lo único que pude escuchar fue una serie de rayos enfurecidos, seguido de un rugido atroz que supuse que fue de el mosntruo marítimo, no se como ni lo que habría pasado, pero aquello debio doler a la bestia, aunque dudaba mucho de si habría logrado exterminarla, pues todos estarían celebrándolo en estos instantes.

Me choqué la espalda contra la madera robusta, estiré un brazo para apoyarme sobre la pared, con el otro sostenía el libro de los muertos, pensé en mi cuervo, que festín se daría, me agarré fuerte, mientras ojeaba el lugar donde me encontraba no deseaba morir aplastado por una de aquellas gigantescas cajas, que más que guarnecer alimentos, parecía que escondían humanos dentro, el nivel del agua comenzaba a ser preocupante, iba a morir ahogado, debía actuar con avidez, debía ponerme en contacto con la bruja del tiempo, no podía permitir que nuestras vidas fueran derramadas de esta manera, aun no podía abandonar esta vida.

De repente un punto de luz se dibujo en el centro de mi mente, haciendo que viera demasiado borroso, hasta que ese punto se magnificó en todo su esplendor, envolviendo mi visión, incluso mi cuerpo en una luz majestuosa e imperecedera, cerré los ojos por instinto, sin comprender nada de lo que estaba pasando.

Un par de siluetas tomaban forma, el rostro carecía de expresion y formas faciales, no podía ver con claridad, era tan abstracto...el lugar parecía un templo, unas simbólicas pinturas que a mi juicio prematuro se habían dibujado con sangre, extrañas figuras con formas macabras, un hombre y una mujer copulaban con naturalidad, bajo aquellas místicas y desconocidas circustancias, por alguna extraña razón, tenía la sensación de que ya había visitado ese lugar....nada tenía sentido, no entendía...a menos que se tratarán de ....cuando pensaba en aquello, varias vivencias pasadas en las que me humillaban tirandome al suelo y lanzándome piedras se volvió a representar, pero cómo, aquellos mal nacidos fueron asesinados en mis manos, cada uno de ellos, mis manos se posaron en mi cabeza con incredulidad.

-¡No, maldición!¡Basta de sortilegios, sal de mi mente! - grité angustiado, pensé en mis padres, que me concibieron en aquel lugar, poco a poco todo iba teniendo un sentido, un sentido tan irreal como real si pudiera comprobarlo por mi mismo.

Al abrir de nuevo los ojos, reino el silencio, un páramo sombrio, rodeado de sangre y muerte, aquelló fue tan divino que sentí una justicia injusta en mi alma atormentada, sonreí, hasta que me percaté de que aquel encapuchado que sostenía el libro de los muertos abierto era yo, en una posición aterradora convertido en un esqueleto estoico, aquella revelación fue tan impactante que se me paralizó el corazón, o eso creí, el mensaje que me transmitía era tan intenso que no supe como reaccionar, me bloqueé, con mi taquicardia, absotor en capaz de descifrar aquellas revelaciones macabras.

Conseguí salir de aquel estado lúcido, mental o embrujo a duras penas, al despertar el impacto de la caida contra la arena de aquella orilla fue espeluznante, dolorido por una cantidad de golpes sufridos en la embarcación y ahora esto, me quedé tumbado un buen tiempo, recuperándome de la taquicardia sufrida por aquellas visiones, mientras me acomodé en la arena un buen rato, me reincorporé poco a poco, sacudiendo mi túnica negra mojada, acurrucándome con mesura la máscara de acero, asegurándome de que el libro seguía impoluto y sin ningún daño aparente a la par que me hacia muchas preguntas, sobre el lugar en el que me encontraba, el galeon parecía haberse estancado debido a un impacto, en sus alrededores se podían contemplar varios cadáveres incrustados en las rocas, ya sea por un golpe contundente en la cabeza, o la puntiagudas de algunas de ellas, unas muertes admirables ya lo creo, otras de las preguntas que me hacia era sobre el lugar donde nos encontrábamos, aquella torre se elevaba sobre las rocas con orgullo, ¿Dónde esta la bruja y Flinn?

Caminaba torpemente por las arenas, la tormenta no había cesado, me acerqué a aquel grupo de personas que lograron llamarme la atención, se les veía tan desorientados como yo, pocas veces me había acercado para entablar conversación, pero en este lugar y en estas condiciones, lo mejor sería encontrar ayuda de cualquier tipo, con un poco de suerte, si alguien muere podré experimentar con sus órganos, o comerme su carne antes de que empiece el proceso de descomposición.

El bailoteo de mi túnica era alocado, debido al viento propiciado por dicha tormenta, me puse a una distancia prudencial de ellos, con mi libro fuertemente sujetado.

- ¿Habéis sufrido unas visiones? ¡Contestad! Si las habéis sufrido, os conviene saber que yo tambien y eso es algo muy sospechoso, sobre todo cuando hay una bruja del tiempo implicada, aquellos que duermen eternamente nos vigilan en sus sueños, el destino no es más que su vínculo de ocio y contacto, que Elhías proteja nuestras almas para que no queden atrapadas en el tiempo.....- comenté con voz metálica y profunda, pues desorientado por las circustancias, toda mi desconfiaza se depositaba en Ultimecia, explayándome en mis palabras, pude contemplar al muchacho que parecía un mago, un joven de no más de 18 años moreno, una chica de cabellos blanquecinos, no tan inmaculados como los mios, que se veía muy apegada a ese felino, el otro muchacho parecía mas místico por su apariencia diría que es un monje o algún erudito entrenado, el otro muchacho tambien poseía un cabello blanco, extrañas coincidencias, su espada parecía una reliquia ancestral, eran todos demasiado jóvenes para mi gusto, no se si era lo más apropiado acercarme a ellos.


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Azathot

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Re: La Torre de lo Arcano

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