Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» Ficha de Anya Bal'Sagoth
por Alegorn Jue Dic 13, 2018 10:29 pm

» Empatía [Evento]
por Alegorn Jue Dic 13, 2018 10:02 pm

» Un error a la vez [Libre]
por Jan Egiz Jue Dic 13, 2018 9:58 pm

» La protección del gato negro [Privada]
por Brown Hat Jue Dic 13, 2018 6:58 pm

» Adios al hogar.
por Rufus Fortis Miér Dic 12, 2018 11:51 pm

» Presentación
por Capitán Pescanova Miér Dic 12, 2018 10:11 pm

» La Incertidumbre de la Magia [CAMPAÑA]
por Margaret Orgaafia Miér Dic 12, 2018 10:06 pm

» Con Honor, Sin Wenkunegen
por Kromul Miér Dic 12, 2018 3:23 pm

» Sistema de corrección de partidas por pares
por Strindgaard Miér Dic 12, 2018 4:18 am

» Cronologia de aventuras y desventuras
por Rufus Fortis Mar Dic 11, 2018 7:31 pm




Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth
Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth

Las afiliaciones hermanas se hacen por invitacion de nuestros administradores hacia otros Admins de los foros que decidamos, o por invitaciones de ellos hacia nosotros, sin embargo nos reservamos el derecho de admision de estas mismas pues seran solo una limitada cantidad y minima. Para mayor informacion acuda a la sección de Afiliaciones


La Torre de lo Arcano

Página 6 de 6. Precedente  1, 2, 3, 4, 5, 6

Ir abajo

Re: La Torre de lo Arcano

Mensaje por Shuma Gorath el Vie Nov 18, 2011 12:51 am

“El titulo de inferiores,
Solo es para quien no reconoce
El dolor ajeno”
Christian Chacana 17 de noviembre del 2011

Muchas veces la abominación se había sorprendido de los que conocía, guerreros que podían sacrificar sus propias vidas por sus ideales, asesinos que por una moneda de oro podían asesinar a quien fuera, incluso sacerdotes que lo habían tratado como un demonio y de paso bañarlo completamente en lo que ellos llamaban agua bendita, pero a veces, las apariencias engañaban completamente, un mago podría ser un simple niño, o quizás un anciano tan frágil que pareciera que con el viento se quebrara … mas en otras ocasiones, el poder era algo que se notaba desde la lejanía, incluso la personalidad arrogante de quienes practicaban las artes del pasado que llamaban magia …

El suelo tembló cuando Shuma debió de apartarse tan rápido como podía de ese lugar, una enorme bola de “energía” o lo que parecía cristal rozo uno de sus tentáculos, por suerte solo rozo, ya que ante sus ojos, tanto orcos como goblins caían al suelo, de la misma forma en que un árbol cae en el bosque, los orcos doblaron sus piernas, mientras caían de rodillas sobre la dura roca, estiraron sus brazos como para soportar su peso, mas no pudieron pareciera que algo había sobre ellos, por que cayeron de bruces al piso, jadeando y tratando de elevarse, los goblin a diferencia de los fuerte orcos habían caído de cabeza o rostro al suelo, vomitando el contenido de su estomago entre las rocas, algo verde y trozos de carne al parecer, Shuma vio algo curioso todo lo que pasaba, el cadáver del orco comenzaba a escurrir su sangre por los agujeros bañando su cuerpo, era extraño todo, mas una voz en su pequeña mente resonó como un grito en sus “oídos” si hubiera tenido.

“¡¡IMBECIL!! … *la voz provenía de la sangre del orco, mas esta lentamente comenzó a ebullir y a levantarse, formando una figura que conocía demasiado bien, tanto como para no desearlo hacer* ¿acaso no ves lo que es aquella criatura repugnante? No es más que una bruja… una bruja despreciable… *la criatura comenzaba a acercarse a Shuma el cual parecía algo más nervioso con aquella aparición desde la sangre* deberías de matarla de una vez y salir de este maldito agujero… mientras más tiempo estés con esos inferiores… más cerca estarás de que te asesinen vástago… escucha mis palabras idiota… si quieres vivir, aléjate de esas alimañas-

Porque aquel ser se preocupaba por el vástago … al respuesta era muy simple, si Shuma moría, su razón de existir desaparecería y con su muerte atraería a la bestia que sucumbiría igualmente… la criatura desapareció como había llegado, convertido en una mancha de sangre en el piso, mas las palabras de la mujer tenían algo de verdad, era la oportunidad de terminar con aquellas bestias, que aunque a Shuma no le gustara demasiado la idea … sabía que si no lo hacía terminaría el quizás perdiendo la suya, mientras avanzaba hacia los orcos y goblin se escucho algo más.

-No… no… no… no quiero ver esto-

Había sido la otra chica, la cual salió corriendo hacia el trono o la gran silla en aquel lugar, aterrada, quizás había tenido suficiente con todo el tiempo que había visto y sido torturada … de cualquier forma había que hacerlo rápido, Shuma enrosco uno de sus tentáculos alrededor de la cabeza de uno de los orcos, y con fuerza la hizo girar, sus huesos hicieron un atroz ruido mientras la cabeza giraba en el cuello que apenas se levanto, el orco murió instantáneamente, con tranquilidad repitió el hecho dos veces más, los goblins gritaban y los orcos también, al ver como aquel monstruo lo mataba como si fueran moscas, mas contra todo lo imaginable, el ultimo orco se levanto jadeando y sudando, sus miembros temblaban y se podía ver la sangre ser bombeada por sus arterias, Shuma se acerco y enrollo cada uno de sus tentáculos en un miembro del orco, el tendría un trato especial, en su mente la voz de la bestia repetía una y otra vez en su mente.

“Termina con esto de una buena vez vástago… deja que los inferiores conozcan al titiritero en su muerte”

La abominación comenzó a tirar, lentamente, tras la puerta se podían escuchar ruidos de metal y muerte, mas estos fueron callados por los gritos del orco al sentir como sus miembros lentamente comenzaban a separarse, sus huesos hacían un ruido atroz al ser apretados y desgarrados, su tendones se cortaban, su carne se desgarraba y sus huesos … sus huesos simplemente se alejaban, incluso Shuma tenía problemas para hacer aquello … los orcos eran muy resistentes, pero con un fuerte tirón uno de los brazos termino siendo arrancado del tronco, este salió volando para terminar azotando contra el muro de roca, el otro brazo siguió el mismo destino que el anterior, mientras gruesos chorros de sangre brotaban de las nuevas heridas, el orco gritaba como si le estuvieran matando y precisamente eso era lo que hacia Shuma, mas aun faltaba … sus tentáculos libres se incrustaron en el pecho del orco, no lo suficiente como para matarlo de un golpe, pero si para poder sujetar sus costillas desde dentro, con fuerza Shuma jalo y jalo, hasta que la carne no pudo resistir mas y el pecho se abrió como si fuera una nuez, dejando pulmones y corazón a la vista, con aquel enorme dolor el orco se desplomo en el piso, con la mandíbula abierta, Shuma se alejo del cadáver, no sin antes, rematar a los otros tres orcos, arrancándoles las cabezas de cuajo … cosa no muy difícil ya que solo era piel lo que las sostenía, Shuma vio sus tentáculos, estos goteaban sangre, mas haciendo el mismo movimiento que si fuera un látigo los limpio, ya solo quedaban los dos goblins, que miraban con horror a la bestia que tenían delante de ellos.




avatar
Shuma Gorath

Mensajes : 154
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: La Torre de lo Arcano

Mensaje por Bargho el Jue Nov 24, 2011 6:12 pm

El golpe de Bargho dio directamente en el blanco y los sesos de aquel orco salieron salpicando como un chorro. Aquellos infelices empezaron a sentirse ligeramente presionados por el hecho de que empezaban a caer como moscas, una carga con sus cuerpos fue fácilmente repelida por el gigantesco uro a golpe de escudo y un orco más fue enviado al abismo, ya casi estaba seguro de que terminaría de despachar a los dos que quedaban sin mayores dificultades cuando la exasperación se apoderó de uno de aquellos pieles verdes.

La estocada de aquel orco había sido un recurso completamente inesperado y demasiado rápido, la espada raspó el borde del escudo que no llegó a cubrir a tiempo el brazo del minotauro y le hizo un feo corte a la altura del codo. La desesperación de un orco que sabe que está a punto de morir es un asunto peligroso al fin y al cabo.

La herida había sido dolorosa y en la cara del minotauro apareció un gesto de ira que probablemente fue mas elocuente que cualquier palabra, pues los orcos, de una manera inusualmente cobarde poco común en los de su raza, dieron media vuelta y echaron a correr, Bargho rápidamente clavó su hacha sobre la mesa, tomó una de sus franciscas del cinto y la arrojó violentamente en dirección del orco que le había herido.

Sin embargo el lacerante dolor de su herida le distrajo y el tiro salió desviado, clavándose justo en medio de la espalda del otro orco, el golpe fue seco y el guerrero paró de golpe y cayó de bruces al instante: Un golpe directo en la columna, pura casualidad pero una casualidad afortunada. El autor de su herida logró escapar por la puerta, perseguirlo era una total pérdida de tiempo.

Detrás de el los dos únicos que quedaban de la infortunada expedición se encontraban en aprietos; Azathot había sido arrojado al suelo como un trapo y estaba seriamente amenazado de ser pisoteado, Flinn había recibido un par de cortes en la cadera y estaba viéndose apabullado por la terrible fuerza del orco con el que el que se enfrentaba, la diferencia de tallas era una seria desventaja.

El Uro volvió a coger el hacha que había clavado sobre la mesa para inmediatamente después subir sobre esta, tras una breve carrera y dando un fuerte grito saltó en dirección a Flinn, al mago ni siquiera lo miró, por su culpa se encontraban ahora envueltos en todo este desbarajuste, que se las arregle como pueda.

La pezuña del minotauro aterrizó directamente sobre el cráneo del goblin que Flinn había pateado y que aún se hallaba en el suelo pues la patada del marinero le había quitado todo el aire, la cabeza esta reventó y desparramó su contenido por el suelo como si fuera un tomate podrido estrellado.

El orco por su parte había dado un sendo puñetazo Flinn tumbándolo al suelo y ya levantaba su hacha para dar el golpe final cuando escuchó el grito del Uro detrás de él, apenas empezaba a girar el cuello para ver que sucedía cuando un golpe de de hacha se incrustó profundamente entre sus costillas seccionándole un pulmón, el hígado, el bazo y llegando a chochar con su columna, Flinn se levantó rápido como un gato y clavó su espada en el corazón del orco, este cayó pesado como un tronco derramando un abundante chorro de sangre negra en el suelo, las heridas en el bazo le hizo desangrarse como un cerdo.

-Ese ojo te quedará morado Flinn- Le dijo Bargho sonriendo al tiempo que daba un resoplido y sacaba dificultosamente el hacha el hacha de las entrañas del orco caído.
avatar
Bargho

Mensajes : 167
Edad : 30
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: La Torre de lo Arcano

Mensaje por Bargho el Vie Dic 30, 2011 12:59 pm


El combate en el comedor llegaba a su punto culminante, el hedor de la sangre de orco se sobreponía incluso al de la carne podrida y su pestilencia saturaba aún mas el ambiente, la presión sobre los sentidos era muy fuerte: el hedor de la sangre y los cuerpos, los horribles chillidos de la torre, el dolor de las heridas, la visión de los cuerpos mutilados por doquier y el regusto amargo que sienten en la lengua aquellos que tras un furioso arranque de ira se ven mareados y no muy bien ubicados en medio de un campo de muerte.

Sin embargo la batalla aún no había terminado, Flinn y Bargho contemplaron como aquel humano que tantos problemas había provocado ahora tenía encima un enorme orco, el movimiento rítmico y acompasado del brazo de este visto de espaldas indicaba bastante bien lo que estaba haciendo: Le estaba apuñalando, y con saña incitada por el miedo seguramente. Flinn se limitó a dispararle por la espalda haciendo un gesto de asco y Bargho aplastó de un hachazo al goblin que aún gritaba y se retorcía por los suelos; ni un solo sentimiento de tristeza pero tampoco de alegría atravesó la mente de Bargho por el mago que acababa de morir, para el su caída fue como la de una liebre ajena cazada por un zorro silvestre. Ahora había que actuar de manera rápida y tomar las decisiones correspondientes de inmediato, ahora mismo sus números habían quedado reducidos a dos contra todos los habitantes de la torre, a estas alturas cualquier batalla se tornaba completamente imposible, y peor aún si en ella tomaba lugar el troll de las vísperas.

Había que encontrar a Natalie de inmediato y huir.

Huir… le dolía sencillamente pronunciar aquella palabra, su honor de minotauro apenas y podía soportar la deshonra que significaba aquella simple pero desoladora palabra, de ser el solo, se habría batido hasta tratar de derrotar a todos sus adversarios regando su sangre y la ajena por todas partes, pero ahora mediaba la vida de aquella muchacha, ella era inocente de todo esto y ajena al curso de los acontecimientos violentos que reinaban en este mundo; morir aquí y dejarla sola seria condenarla a una muerte horrible en la cual sus captores se ensañarían con ella en venganza… no, eso no era posible, hay ocasiones en que la muerte es más cómoda y no podía ver cual era el honor en morir egoístamente y dejar a quien había jurado proteger a expensas de la desesperación y la agonía.

El minotauro aplicó rápido un cataplasma de hierbas analgésicas y desinfectantes que llevaba en su morral y se vendó la herida de una manera sencilla y práctica, mientras tanto encaraba a Flinn.

-No se cual sea el hechizo que esta mujer haya puesto sobre tu corazón capitán, pero es necesario que reacciones ya, esta obsesión tuya ha costado la vida a toda tu tripulación y la de todos los hombres que contrataste para que te ayuden ¿Acaso no tiene límites la pasión que sientes por aquella mujer?-

-No entiendo como puedes decirme eso minotauro, cuando tú estás aquí por otra.-

-Yo solo apuesto mi vida Flinn y a esta muchacha solo me unen los lazos de una promesa, estoy bastante seguro de que ninguno de estos insensatos conocía el riesgo real… pero tú los empujaste a esto, confiaron en ti y los llevaste a una muerte violenta y sin sentido solo para que tú pudieras tener el objeto de tus deseos ¿Te das cuenta capitán? ¿La terrible crueldad encerrada en tus actos? ¿El pecado abominable que yace sobre tus espaldas?

-Lo se – Gritó Flinn desesperado- Se que arderé en los infiernos por mi egoísmo, se que el rostro de mis marineros asesinados me perseguirá hasta la tumba y luego ellos mismos me hundirán en el fango de azufre y de gusanos de las residencias del demonio ¡Pero si fuera necesario repetir todo esto por ella lo haría! ¡Si fuera necesario lo haría por que la amo!-

-Maldito loco…-

Susurró el Uro al tiempo que escuchaba unos pasos apresurados y agitados que hacían eco en el salón contiguo… aquellos pasos no podían ser los de un orco, no, eran definitivamente los de una mujer, se precipitó por el salón hasta llegar a la puerta por donde habían huido previamente los otros orcos y arrancó su francisca y mató al que agonizaba cerca de la entrada. Nada más entrar al salón la vio, era ella, al verlo se detuvo en seco un par de segundos, en un esfuerzo desesperado de su vista por reconocerlo en medio de las penumbras y distinguirlo de sus captores.

-¡Natalie!- Gritó Bargho.-

La muchacha dio un gritito y fue corriendo a reunirse con el, cuando llego a su lado se abrazó al torso peludo del minotauro y por primera vez su ánimo se quebró y largó a llorar, había oído las torturas en la noche y visto los rostros de desesperación de los prisioneros, había contemplado bien de cerca la matanza de la batalla delante de sus narices pero hasta ahora no se había quebrado su ánimo por la total incertidumbre que flotaba sobre su existencia, pero ahora, ahora que veía al que había sido su salvador de pie y vivo delante de ella para rescatarla nuevamente, una felicidad mezclada con un profundo alivio inundaron su alma y sus piernas apenas podían sostenerla, había visto una esperanza, una oportunidad real de escapar con vida de aquella torre en la cual sentía que cada minuto era el último.

Bargho le dio un par de palmadas torpes en la cabeza, en estas cuestiones era totalmente ignorante y no estaba acostumbrado a demostraciones tan efusivas de cariño, pero su corazón se enterneció, delante de él apareció también la dama alada de la que todos hablaban y entonces decidió que es lo que habría de hacer.

-Flinn, mi promesa contigo era que te ayudaría a encontrarla y que tu me ayudarías a encontrarla, ambos lo hemos hecho, pero no puedo seguir uniendo lazos con alguien que ha llevado temerariamente y sin arrepentimiento a aquellos que creían en el a una muerte absurda, no Flinn, tu estás solo ahora. Ojala no seas demasiado maldecido en la otra vida-

No esperó respuesta alguna y cogiendo a Natalie por el brazo volvió por donde había venido, la única salida que veía practicable era aquella y que además ya estaba despejada… o eso creía.

En el umbral de la portezuela del comedor, una silueta oscura recortada por el fulgor de los rayos de la tormenta reposaba, expectante, agitándose por su propia respiración.

Era el troll.
avatar
Bargho

Mensajes : 167
Edad : 30
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: La Torre de lo Arcano

Mensaje por Bargho el Vie Dic 30, 2011 2:49 pm

Delante de ellos se hallaba el troll, Bargho ahora se hallaba solo con Natalie detrás de él, al otro lado de la puerta y en un mundo completamente ajeno al suyo habían quedado Flinn y su mujer, que el amor que se tenían los una en su suerte, ese amor que tanta sangre había costado.

-Natalie… permanece detrás de mí- Dijo Bargho- Mantente alejada en todo momento y ni se te ocurra por un instante intervenir.- Dicho esto le dejó la alforja en la cual estaba Mughi para pelear mas cómodamente.

El troll era enorme, como lo recordaba, en sus manos portaba la gran espada de la última vez y sobre su rostro se dibujaba una sonrisa desfigurada por sus dientes podridos y amarillentos y por varias cicatrices que partían sus labios.

-Creí que te había matado la última vez, toro.-

-Creíste mal bastardo.-

La mole dio una fuerte carcajada y con un golpe su espada desbarató una mesa que se hallaba junto a el.

-Por fortuna todo tiene solución.-

Sin más preámbulos y con un poderoso grito el troll corrío directamente contra el minotauro con una descarga de hombro, Bargho dio una rápida estocada con su lanza pero la puta rasgó y resbaló sobre la armadura del troll, el golpe de la hombrera de este dio de lleno en el escudo y la inercia del golpe dado en carrera sumado al gran peso del este arrojaron a Bargho sobre la mesa que se encontraba detrás partiéndola en dos. El troll estalló en carcajadas y empezó a martillar furiosa y descontroladamente con su espada al minotauro que se encontraba debajo el cual detenía los golpes como podía con su escudo utilizando sus dos manos, la lanza había sido abandonada momentáneamente.

-¡Ka, ka, ka, ka, ka, ka! ¡Patético! ¡Eres realmente patético minotauro!-

El uro bufaba de ira y dio una fuerte patada con su casco en la pantorrilla del troll que se encontraba justo delante de él, este dio un grito, y retrocedió un poco cojeando, si bien la piel de los trolls es muy dura, la fuerza ya la dureza de los cascos de un minotauro tampoco son desestimables. Bargho se puso de pie rápidamente y empezó a azotar al troll con el escudo, un golpe y otro más sobre los dedos de aquella asquerosa mole arrancaron de sus manos de el terrible espadón, pero tras un tironeo entre ambos el troll arrebató el hoplón de las manos del uro y lo arrojó al otro extremo de la habitación, ambos contendientes estaban ahora temporalmente desarmados. Y cada uno llevó rápidamente la mano a su cinto. Las armas largas eran una desventaja en un espacio tan cerrado y sobre las manos del troll brillaba ahora un gran cuchillo serrado, que en dimensiones normales sería considerado un machete. Bargho había desenfundado su katar.

Ambos empezaron a dar vueltas uno alrededor de otro, Bargho resoplaba, la imparable actividad que había llevado a cabo hasta entonces empezaba a pasarle la factura y la herida del brazo derecho comenzaba a arderle, todo esto no pasó desapercibido a los ojos de su rival, que fue el primero en atacar.

Un tajo deslumbrante pasó muy cerca del pecho del uro y le rasguñó la coraza de cuero, otra estocada más fue a parar muy cerca de su hombro y solo por la distancia en la que se encontraba no lo perforó.

-Mierda Bargho, concéntrate y no malgastes energías- Pensó este.

-¿Ya estás cansado tan pronto ternero? ¿No puedes jugar más? Ven aquí para que te rebane las orejas.-

A la distancia que estaban uno del otro itentar sacar el hacha era suicidio, no sería lo suficientemente rápido, la única arma con la que contaba era su katar y la francisca que acababa de sacar con su brazo izquierdo inmediatamente después del último ataque, el troll había echo lo propio con un puñal.

-¡Vamos! ¡Vamos!- Dijo este con sorna ufano de haber tenido contra las cuerdas al uro desde el inicio- ¡No es divertido si solo te defiendes!-

Bargho aprovechó que el troll estaba entretenido con sus propias burlas y dio una rápida y violenta estocada con su katar que penetró en el pecho de este pero chocó con una costilla y el arma quedó trabada, el troll dio un estrepitoso grito de dolor y retrocedió algunos pasos, tirando las dos armas que tenía en las manos y se arranco con ellas el katar del pecho y lo tiró al suelo. Por un instante se encorvó e inmediatamente después un brillo colérico y del color de brasas ardientes apareció en sus ojos: El bérserker.

Completamente fuera de sí se arrojó contra el minotauro, dando golpes furiosos, este solo atinó a darle un fuerte tajo con el hacha que llevaba en su mano izquierda contra el rostro aunque apuntaba a la garganta, el golpe le arrancó casi toda la mejilla derecha ensangrentándole el rostro y solo sirvió para enfurecerlo a un más, de un manotazo tiró el arma de las manos del minotauro y lo golpeó en el rostro, para luego darle un empujón que lo colocó contra la pared y empezó a darle una lluvia de golpes.

-¡¡¡Te matareeeeeee!!! –Aullaba el troll- ¡Te matareee maldito! ¡¡¡Haré sopa con tus huesos y luego violaré a esa puta hasta que muera!!!

Los golpes en el rostro, la desesperación y finalmente la amenaza a Natalie encadenaron un efecto inevitable ya en Bargho, de pronto la herida del brazo dejó de dolerle, de pronto el cansancio era reemplazado por una energía sin límites, por una explosión de adrenalina y de sangre que se le arremolinaba en la cabeza, de pronto todo estaba claro, solo había una cosa que importaba en este mundo y esa era despedazar al bastardo que se encontraba delante de él.

El minotauro dio un puñetazo con toda la fuerza, el coraje y la rabia de su alma sobre el rostro del troll, cuyos dientes reventaron en una lluvia de marfil podrido, otro golpe más y luego otro empezaron a sucederse sin parar mientras el troll a su vez no dejaba de responder, los golpes resonaban en toda la sala y aquello se había transformado en la violencia mas pura desatada entre dos enormes y poderosas bestias.

Un gran taburete de madera se desintegró en el hombro izquierdo del troll impulsado por los brazos de Bargho descoyuntándoselo, este solo atinó a tambalear un instante antes de caer bajo el enorme peso del minotauro que se arrojó sobre él, para inmediatamente erguirse y contemplarlo desde las alturas. La suerte la batalla ya estaba echada.

Un primer golpe sobre su pecho fracturó tres de sus costillas, el segundo partió su clavícula derecha como una ramita y el resto fueron a parar en su rostro. Uno tras otro, el martilleo de sus puños se sucedía con un frenesí desenfrenado sobre el rostro del troll, machacando, destrozando, primero toda la piel que había sobre el, y luego pequeños pedazos de hueso se iban clavando en los nudillos del minotauro, el crujido de los huesos del cráneo de su víctima empezaba a ser reemplazado por el sonido de la pulpa de carne y sesos machacada contra la piedra, esta ya no se movía más, solo unos cuantos rictus nerviosos sacudían el cuerpo inerte del troll que a pesar de morir no dejaba de ser matado y rematado.







avatar
Bargho

Mensajes : 167
Edad : 30
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: La Torre de lo Arcano

Mensaje por Bargho el Vie Dic 30, 2011 4:01 pm

Finalmente los golpes fueron desacelerando, la sangre empezó a dejar de salpicar y por fin los hombros de Bargho se detuvieron… era suficiente ya, su mente volvía a estar en su sitio.

Se levantó dificultosamente y en silencio y lentamente fue recuperando sus armas, actuaba como un sonámbulo, al parecer no comprendía demasiado bien donde se encontraba.

-¿Ba--gho? – Una voz llegaba a el como en medio de niebla, velo y telarañas, pero le costaba mucho apartarlas- ¡Bargho! ¡¡¡Bargho!!!

Volvió completamente en si, delante de el se encontraba Natalie quien lo tironeaba del brazo, en sus ojos se veía desesperación.

-¡Bargho reacciona! ¡Vienen más! ¿No los estás oyendo?-

Efectivamente, desde el salón contiguo se escuchaba el bramido de nuevos orcos y trolls, seguramente todos los que se encontraban dispersos por la isla habían vuelto ante la alarma.

El uro trató de hacer un movimiento brusco pero fue detenido de golpe por el peso de su propio cuerpo, el agotamiento que sufría era extremo además del dolor de la herida de su brazo que ahora le hacía sufrir el doble, había recibido muchos golpes del troll en estado berserker y tenía dos costillas rotas aparte de una muela partida que sangraba dentro de su boca. A duras penas y auxiliándose con su lanza que hacía las veces de bastón y por Natalie que apenas podía sostener siquiera su brazo, caminó cojeando y tambaleándose hasta salir por la portezuela que daba al patio plagado de trampas por el que habían pasado previamente.

-¡Eánnathir!- La llamó Bargho con un hilo de voz-

La serpiente alada apareció y el minotauro le dijo con voz apagada y casi desvaneciéndose.

-Por favor sácanos de esta isla maldita, vuela sobre las nubes de la tormenta-

El minotauro mientras hablaba sacaba una cuerda de su morral e hizo una señal a Natalie para que se acercara, le dijo que monte sobre Eánnathir y la empezó a amarrar con la cuerda al torso de la sierpe.

-Sujétate bien- le dijo – Cierra los ojos y aguanta el frío-

Una vez termino el nudo el minotauro tambaleó y empezó a caer de espalda cuando rápidamente la cola de la sierpe lo detuvo.

-Vámonos- Dijo antes de desvanecerse, un fulgor verde brilló y Bargho desapareció.-

-¡Bargho! ¿¿¿Qué sucedió???- Dijo asustada, la muchacha.

-Tranquila niña, está reposando dentro de mi alma, una vez acabe todo esto lo volverás a ver, ahora vámonos y sujétate bien-

Por el extremo del solar inundado de trampas un grupo de orcos apareció y se dirigió en carrera a donde se encontraban siguiendo un camino seguro que al parecer conocían. Sin embargo sus esfuerzos eran fútiles, un par de poderosos aleteos de la gran sierpe alada las dejó fuera de su alcance en segundos.

La sierpe dio un ligero rodeo a la torre y empezó a elevarse a gran velocidad, dejándola atrás y convirtiéndose en un punto cada vez más pequeño en la lejanía. Mientras volaba esquivando los rayos de aquella furiosa tormenta y dirigiéndose directamente contra ella.

El frio cortante del viento que sentía la muchacha mientras iba en aquel vuelo ascendente a gran velocidad no fue nada comparado al que sintieron al entrar en la nube, fiel a los consejos de Bargho no abrió los ojos mientras era sacudida por el potente remolino del interior de la tormenta y en sus párpados podía sentir el fulgor y a veces incluso un poco del calor de los rayos que pasaban muy cerca de ellas, sobre su espalda golpetearon los trozos de granizo y el agua helada se colaba entre sus vestimentas. Por un instante sintió mucho mas miedo que el que incluso sintió en la torre.

Pero de pronto todo termino de golpe, un poderoso brillo inundó su rostro y entonces abrió sus ojos.

Delante de ella se abría una cordillera infinita de esponjosas montañas blancas y cielo azul, lejos ya de los rayos, el dorso blanco y amable de las nubes contrastaba con la furia oscura y letal debajo de la cual y por en medio de la cual habían pasado, Natalie no comprendía la maravilla de aquel contraste.

-Este mundo tiene tesoros inexplicables- Dijo anonadada-

-No te imaginas cuantos- le replico la sierpe- Ni yo misma puedo.


-0-


En el puerto de Belfius había una gran conmoción, el hijo de uno de los mercaderes mas ricos de la ciudad se casaba, la novia era una pobretona que a duras penas había pagado la dote pero era muy hermosa. La gente se arremolinaba en la puerta de la iglesia que daba directo a la bahía del puerto, desde el trinquete de un barco que partía. el oscuro mascarón de proa vivente miraba la escena reflexionando.

-Insistió mucho para que vaya a la boda- Dijo hablando para sus adentros.

-Es mejor así- Le replicó Eánnathir desde el interior de su alma- Los seres como nosotros no somos demasiado bien recibidos entre los humanos y peor entre los burgueses, solo le complicarías las cosas-

-Me pregunto si no la saqué de una cárcel para encerrarla en otra-

-Tranquilo- le replicó- Confía en ella, ya verás que escogerá su propio camino.-


-0-


Años después las gentes de Belfius no dejaban de cuchichear, unos con entusiasmo y otros con tono de censura, pero todos admirados por las hazañas de esa viuda joven, esa muchachita de pelos rojos que había llegado para casarse con el hijo de un mercante rico y que ahora sin el padre ni el hijo, se las daba de marinera con la flota de su esposo, viajando por lugares inexplorados, ocupando un lugar que no le correspondía como señora de su casa. Recordando las hazañas de aquel intrépido y desaparecido capitán Flinn.
avatar
Bargho

Mensajes : 167
Edad : 30
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: La Torre de lo Arcano

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 6 de 6. Precedente  1, 2, 3, 4, 5, 6

Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.