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Gran Torneo De Blitzkrieg (Part 2)

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Re: Gran Torneo De Blitzkrieg (Part 2)

Mensaje por Illua el Sáb Oct 01, 2011 8:37 pm

Off: Pediré perdón por no masterear, pero, era por no masterear cuando... solo una persona me posteó, ya lo hablé contigo Astar, mejor esperar, pero en vista de que Agrid sigue sin postear, hago mastereo... Bye Bye Agrid. En su lugar entrará Cid, para que la partida no se descompense y acabe prematuramente como la anterior.
-----------------------------

Tras un poco de esfuerzo, la cronomante consiguió recuperar la sensibilidad en su pierna, y se dispuso a coger su katana, pero vio que esta iba dando pequeños tropezones por el suelo hasta Astarthea, que tenía la mano extendida hacia ella.
Al ver su querida katana siendo atraída torpemente por la gastada magia de Astarthea, alejándose de ella, intentando arrebatársela, o al menos eso le pareció a ella, sintió como si todo se ralentizase y apretó el puño endurecida, dando tranquilamente varios pasos para acercarse a la katana y tomarla. La mujer, que también se recuperó, corría hacia la blitz, cuando de pronto se escuchó un silbido por el aire. Al girarse lo vió...

Tras ella, la mujer tras recoger su katana, aun enfurecida, tanto que incluso podría haberse notado en ella un aura negra de ira, producida por la condensación de su esencia mágica, había lanzado su guadaña horizontalmente hacia la mujer, y esta volaba girando sobre vi misma hacia la pobre mujer. El arma, ahora voladora, impactó con fuerza en su pecho, golpeándola y tirándola al suelo sin problemas, sintiendo ella el dolor de un buen corte en su abdomen, pero sin manifestarse este.
Antes de que pudiese levantarse, la mujer ya había corrido hacia ella, la blitz se hallaba alejada, pero Illua no se centró en ella, eso se había vuelto personal.

-Te diré algo, esta katana es sagrada... Osar intentar robármela... Es algo estúpido-Dijo e instantáneamente lanzó una poderosa estocada al centro del pecho, produciendole un dolor atroz a la pobre muchacha. Después, se giró intentando contener su rabia, y corrió hacia la blitz.

Mientras Astarthea, ahora aprendiendo una cosa, era mejor no enfadar a la mujer de pelo azul con su katana, se hallaba con un potente dolor de espalda, que a pesar de ser bastante fuerte, no le impedía intentar atrapar a la humana o lanzarle uno de sus hechizos. Por el lado positivo... Al menos no había intentado robarle el libro, si hubiese sido así, Illua habría sido mucho más severa...
Literalmente... Habría sentido el peso del tiempo sobre ella, la mujer no era aun muy fuerte, pero, tenía suficiente poder como para hacer sufrir un poco a la humana si la ira le poseía, algo verdaderamente difícil, ya que mantenía su frialdad siempre que podía, pero no soportaba que tocasen su katana ni su libro. Y aquel intento la sacó de sus casillas.

Por otro lado, las situaciones tampoco eran muy pacíficas, ni mucho menos, Daebra se levantó y corrió a ayudar a Astarthea tras ver la venganza que había tomado la mujer, y Laín se levantó, encaminándose hacia el centro, y preparándose para atacar de nuevo a la sacerdotisa, no tenía ni idea de que había sucedido, pero... No pensaba dejarse ganar tan fácilmente.
Y el combate de Agrid y Bj...

Agrid, distraído por el dolor del nuevo mazazo en sus piernas dio un grito, mientras Bj, con su gran resistencia enana corrió hacia el Vikhar y saltó sobre el, cogiendo su mazo y dándole un poderoso golpe en el rostro, que dejó inconsciente al humano. Al momento, del cielo, empezaron a caer un montón de pequeñas piedrecitas que golpearon la cabeza y el cuerpo desnudo del enano, produciendole un gran dolor, e ignorando el cuerpo de Agid. Pero Bj resistió, y alzó su mazo, dando un ultimo golpe en su enorme furia al Vikhar, que tras dar un espasmo, quedó quieto, sin respirar, sin dejar de latir su corazón... Había muerto, otra victima más que el campo se cobraba.
El ser alado, que había estado flotando todo el partido sobre ellos, el que les había llevado a allí, un ser de grandes alas blancas y piel totalmente azul, a quien rodeaban unas mascaras continuamente, suspiró, e hizo una señal, De inmediato, apareció en el centro del campo un hombre... Un nuevo jugador que iba a sustituir al que había caído...

Y a la vez... Un enorme terremoto asoló el escenario, haciendo que todos los que estaban de pie cayesen al suelo. De pronto, dos de las tres rocas del escenario se partieron, las que estaban en los extremos de los campos, y se alzaron como dos enormes golems anclados al suelo que lanzaron un grito... El combate continuaba. Aunque hubiese acabado Bj con Agrid, seguramente estaría complacido por el gran combate. Pero eso aun no acababa... El juego no había hecho más que empezar.
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Re: Gran Torneo De Blitzkrieg (Part 2)

Mensaje por Björki Gotriksson el Jue Oct 06, 2011 1:56 am

El orco y yo seguimos dándonos de golpes, cada vez más brutales, bloqueando y contraatacando a cada embate. En un momento, el orco logró golpearme la rodilla. Caí al suelo, dando un alarido de dolor, pero agradeciendo que mi rodilla no se rompiera. Me levanté, alzando el hacha en cuanto pude.

El orco entonces empezó a tambalearse, pues mi resistencia demostró ser superior a la suya, y yo aguantaba mejor los golpes que él me daba. Sin embargo, el muy maldito entonces me dio un golpe en las manos, desarmándome. Sin embargo, ese golpe también le dejó jodido, pues de rebote le dio al suelo. Aquella era mi ocasión. Sin embargo, antes él me atizó un puñetazo en la cara. Tras escupir un poco de sangre, producida por morderme las mejillas, volví a por él.

El orco estaba distraído y agotado, y yo aproveché esa situación para agarrar el mazo, y seguidamente saltar hacia el orco con el hacha en la mano. Le di con el lado plano en toda la cara, derribándolo. De mientras, en el resto del lugar la batalla era tan intensa que todo empezó a derribarse. Notaba piedras del techo caerme sobre el cuerpo y haciéndome daño. Sin embargo, yo no me detuve.

Alcé finalmente mi arma, de buena factura, y le sacudí un tremendo golpe al orco. Éste, tras dar un espasmo, murió, quedando inerte. Alcé el hacha y lancé un grito gutural. Realmente, no sabía que todo aquello estaba siendo una alucinación. Que mi furia había convertido a aquél vikhar en un orco, y que mi mente estaba poniendo en su lugar una imagen de mi pasado.

En mi mente, la caverna seguía agitándose cada vez más, empezando a derribarse por culpa de una avalancha que estaba sucediendo varios metros por encima, en la superficie. Fue entonces que me di la vuelta, ignorando a los gólems y cambiando mi visión a otra justo cuando me levanté.

En mi mente, vi en un sitio como una mujer de mi raza estaba malherida, la cual en la realidad no era otra que Astarthea, y alejándose de ella, había otra mujer. En mi mente, era una drow. Una sucia drow. En la realidad, no era otra que Illua. Jadeando de furia, agarré con fuerza mi arma y empecé a correr con toda la velocidad que mi cuerpo me permitía. Alzando el hacha, empecé a correr hacia Illua en la realidad, la drow en mi mente, mientras rugía de furia. Mi bersérker me impelió a clamar venganza por la enana, que en la realidad era una humana.

Empecé a recorrer todo el campo, sin detenerme en ningún momento, y pasando lejos de los gólems afortunadamente. Mi arma, el sonido del viento en mis oídos, y ella en mi punto de mira. Si lograba llegar antes de que ella se fuera, descargaría un fuerte barrido contra ella. Un grito surgió de mi garganta:

-Baruk khazad!-


Off: En cursiva todo lo que pasa por la mente de BJ
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Re: Gran Torneo De Blitzkrieg (Part 2)

Mensaje por Astarthea el Sáb Oct 08, 2011 10:40 am

Conseguí, con las pocas fuerzas que me quedaban para usar mi don, mover un poco el arma de Illua, sólo un poco. Apenas arrastré el arma de la que fue mi compañera en aquel juego medio metro, un escaso medio metro que después comprobaría que me resultaría caro. Yo sólo quería apartarla de ella, entretenerla hasta que se pasase el dolor en mi pierna. Qué amargo era comprobar el alcance de tu propia medicina, jamás pensé que doliese tanto aquel maldito hechizo. Por un lado estaba satisfecha, sabía que entonces, al menos aquello, no era una maldición ni una enfermedad, realmente era un don el que yo tenía.
Pero mi mente aún no estaba trabajando al cien por cien, estaba segura de eso, aunque también estaba segura de que en aquel momento tampoco podía, estaba cansada. Pero no de forma física, si no mentalmente. El chirrido de hacía un rato y el dolor de cabeza que me había provocado se había pasado, sí, ya no dolía y no oía el incesante y tormentoso ruido, pero aún no era yo misma, aún tenía la sensación de que algo no estaba bien en mi mente, y además iba a estar peor. No tardé mucho en descubrir el grave error que cometí al intentar mover el arma de la que ahora era mi contrincante.

Illua al fin consiguió moverse, nada más la vi tratar de ponerse en pie yo hice lo propio. Aún con la pierna un tanto tensa por la descarga eléctrica, apoyé mis manos en el suelo y me impulsé con ellas para ponerme de rodillas, quería aprovechar que la katana de Illua estaba lejos de ella y que tendría que recogerla. Así que, un poco a duras penas, me puse en pié y lancé, tratando de ignorar el dolor que aún sentía en la pierna, hacia la blitz.
No había recorrido mucho cuando tras de mí oí un silbido, me hubiese dado igual si el silbido no hubiese sonado cada vez más cerca. Me giré al momento justo para ver cómo la guadaña de mi , ahora, oponente, se clavaba en mi pecho. Nada más impactó clavándose en mi esternón caí hacia atrás en un fuerte golpe que recibí en la espalda. Ahora me dolían ambas cosas, estaba muerta...y si no lo estaba lo estaría en breve, nadie podía sobrevivir a un golpe como ese...nadie.
Desde el suelo vi a Illua acercarse hacia mí, realmente tenía cara de pocos amigos. Cuando me dijo que su arma era sagrada y que no intentase robársela, traté de negar con la cabeza y explicárselo, pero fue inútil.

-Yo no...no quería robarte la...- no pude acabar la frase, pues un gutural grito salió de mi garganta cuando Illua clavó su katana en mi pecho produciéndome un dolor inimaginable. Ahora sí que iba derechita a donde diablos fuesen los muertos, buenos o malos, daba igual. Pero para mi sorpresa no fue así, estaba viva, muy viva. Con dolores muy fuertes en la espalda y el pecho, pero viva. Bueno, podía haber sido muchísimo peor. Para cuando me recuperé del leve shock al ver que no estaba muerta y volví a incorporarme esta vez con más dificultad, vi que Illua corría de nuevo hacia la blitz. Tenía que detenerla. Si ella quería jugar duro, jugaríamos duro. Yo sabía lo que tenía que hacer, pero no quería hacerlo. Era tan orgullosa que quería hacerlo sola, a pesar de la charla que tuve con “ella”, sabía que si uníamos nuestras fuerzas y ambas trabajábamos juntas sería cuando mi mente trabajaría al cien por cien. Pero no, tan estúpida era que pensaba que podía sola. Aquello me iba a costar caro, lo sabia, ya había comenzado a costarme caro de hecho.

Olvidándome por completo de Daebra, que ahora estaba a mis órdenes, me lancé de nuevo hacia Illua comprobando que el dolor de los golpes que Illua había descargado sobre mí y que tendrían que haberme matado estaban menguando. Bien, si podía ganar un poco de tiempo podría volver a golpearla, sólo tenía que descansar mi mente.
Pero otro movimiento tras de mí llamó mi atención deteniéndome por un segundo para mirar hacia atrás. El enano...aquel hombre venía directo hacia Illua, estaba confusa, hasta hacía un momento el estaba inmerso en su lucha personal contra el grandote, y ahora yo tenía otra lucha personal, aquello ya era entre Illua y yo. Y alguna de las dos iba a acabar mal, muy mal. Tenía la certeza de que ella no sería benévola conmigo, así que yo tampoco podía serlo. Sí, estaba decidida, aunque aquel juego no me importase lo más mínimo, pero ella me había atacado sin ninguna razón, yo no quería su katana, no sabía usarla, porqué diablos iba a quererla. Así que bien, que Elhías se apiadase de su alma....y de la mía.

Tras comprobar que era el enano quien se dirigía hacia nosotras, volví a girarme y de nuevo me lancé en una frenética carrera para ganar terreno a Illua, tenía que hacer algo para entretenerla, pero qué...algo, tenía que pensar...un conjuro no...aún no podía, tenía que guardar las pocas energías que fuese recuperando. Los golems, tenía que evitarlos, habían empezado a moverse y no me fiaba ni un pelo de ellos, qué podía usar. Mi cuerpo, sólo yo. Pero tenía que ganar terreno o no funcionaría. Traté de que mis pasos fuesen aún más rápido, pero aquella muchacha de pelo azul era muy, pero que muy rápida.

-¡¡¡¡Illua!!! - grité mientras corría hacia ella. El plan era más simple que el mecanismo de un chupete para bebés, si mi grito la hacía detenerse aunque tan solo fuese por un segundo, ganaría algo más de terreno. Esa era la primera parte del plan, la segunda era aún más sencilla. Un placaje, iba a placar a Illua con mi cuerpo, si lo conseguía caeríamos ambas, pero eso me daba tiempo para recuperarme y poder recargar totalmente mis energías para lanzar un nuevo golpe. Durante la carrera me convencí de algo, necesitaba un arma como de igual modo necesitaba respirar, no podía ir por ahí desarmada como una damisela en peligro. Acabaría muerta antes de lo que canta un gallo.


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Re: Gran Torneo De Blitzkrieg (Part 2)

Mensaje por Cid el Sáb Oct 08, 2011 6:22 pm

Me encontraba en esta ocasión en una posada cercana a la ciudad de Phonterek, había llegado allí subido en una caravana que viajaba hacia el este, empezando mi odisea por recuperar mi aspecto humano en la ciudad de Malik-talish. En realidad hacía más bien poco que había dejado atrás la tierra de Zheroker, que podía jurar que era mi hogar, aunque ¿Quién sabe? Desde la maldición que desfiguró mi hermoso rostro no recordaba prácticamente nada, únicamente recordaba como empuñar mis armas y punto. Era ya medio día y la posada estaba a rebosar. La gente iba y venía de un lado para otro, la mayoría envueltos en capas buscando cubrir sus caras y rostros de los demás ¿Por qué? ¿Acaso no apreciaban lo que tenían? Malditos idiotas que desperdiciaban cuerpos tan lozanos, incluso las mujeres, y se ocultaban ¿Por qué demonios tenía que haber sido yo el maldito y no ellos? Suspiré bastante cansado ya de las miradas de los que entraban y del mismo posadero por mi rostro y mi aspecto, normal, no debe de ser muy normal ve a un engendro sentado en una posada como un humano más. Suspiré y me levanté para marcharme, la verdad es que no creía encontrar en ese lugar algo de interés para mi causa, y si no me iba pronto encontraría problemas, estaba seguro –Cóbrese. – dije una vez cerca de la barra dejando allí una pequeña bolsa de dinero con unas cuantas monedas, por la bebida y la estancia la noche anterior -¡Eh! ¡Monstruo! – vociferó uno de los borrachos del lugar, echando mano de su espada - ¿No has visto el cartel de la puerta? No se admiten perros, y tú hueles peor que uno mojado. – añadió luego mientras sacaba la patética hoja de su espada de una mano. Apreté los puños con toda mi fuerza y le lancé una mirada que su estado de embriaguez pareció hacer que la ignorase, pues no había sido para nada amigable –Yo… no… jjjoy… un ¡¡Monjjjtruo!! – grité mientras lanzaba un golpe hacia su pecho enlatado con la mano. El soldado salió volando hacia atrás despedido por mi enorme fuerza mientras que otros más de su misma calaña se ponían en pies, todos embutidos con armaduras imperiales y armados con espadas típicas de esos mismos soldados. Uno me embistió por el lado haciendo que diera con las costillas contra la barra por lo sorpresivo del golpe. Por un momento sentí un agudo dolor porque justo había dado con el pico de dicha barra, pero luego sólo fue ira lo que noté en mis venas.

Sin pensármelo dos veces tomé la espada de mi espalda y con la mano libre di un puñetazo con todas mis fuerzas al que me había embestido, haciendo que su boca esputara sangre al hundirse sus propias costillas en los pulmones que pronto dejaron de bombear aire. El siguiente el caer fue contra el que descargué la furia de mi espada cortándolo por la mitad como si fuera un trozo de carne blanda, pero a cambio de eso la hoja quedó atrapada, haciéndome soltar la misma para no perder tiempo, tomando en ese momento el hacha que tenía también a la espalda. Los soldados empezaban a agolparse en la puerta de la taberna y por cada uno que mataba parecían llegar dos más, pero no me detendría, me habían llamado monstruo y los haría pagar aunque me costara la vida. Hacha por delante embestí a dos con el mango cortando a un tercero con la hoja mientras que mis piernas no se quedaban quietas, dando fuertes patadas a los que pillaba de por medio para romperles las piernas o derribarlos y luego sentenciarlos con el hacha. La sangre bañaba la madera del bar y las copas que colgaban de una tabla tras la barra, el regente del negocio se mantenía alejado del barullo, cercano a la puerta que conectaba el escenario del combate con su casa, tal vez pensó que también iba a acabar con él, pero lo cierto era que sólo quería terminar con mis agresores morales, cuyos cuerpos se apilaban a mi alrededor bañados en sangre y vísceras, si me había condenado o no ya se vería más tarde, por ahora sólo me importaba seguir atravesando pechos con el acero de mi hacha como estaba haciendo hasta el momento.

Los soldados parecían no tener un límite a la hora de llegar, aunque por suerte el aforo máximo del establecimiento era más bien escaso, de unas cincuenta personas en la sala de la taberna, y como además me había metido en un rincón sin darme cuenta no podía atacarme más de cuatro a la vez, lo cual era una gran ventaja. Las espadas se quebraban al intentar empatar con el filo del hacha y las manos, brazos, piernas y cabezas cortadas volaban por doquier a cada minuto. La sangre me excitaba y su olor me daba más fuerzas para combatir, pero empezaba a estar cansado, mareado por el sobreesfuerzo. Los pasos sobre el río de rojo elixir de vida de mis enemigos cada vez se hacían más erráticos y sus asedios tenían mayor éxito en cada intento. Ya está. Era mi fin, o al menos así lo vi yo, cuando caí abatido al suelo, no sé si por un acero rival o simplemente el cansancio que me había querido mandar a mejor vida, la cosa es que había muerto como monstruo, y por ello ni tan siquiera sería enterrado, sino incinerado para que mi maldición ardiera conmigo en la pira. Enemigos rodeándome y sangre bañando mi espalda, mi camisa blanca y todo lo que llevaba, el hacha estaba en mis manos, pero no me encontraba en condiciones de usarla. Finalmente me di por vencido, ya abandonado a la férrea cadena del destino que parecía llevarme directo a las puertas de la muerte. No sé cuánto dormí ni tampoco qué había ocurrido durante mi letargo, pero fuere lo que fuere, me había venido bien. Ya no estaba en la posada sangrienta de las calles bajas de Phonterek, sino en un estadio enorme con rocas por todos los lados, como si de una montaña se tratara. Había varias personas corriendo, gritando e incluso hablando entre ellas. Desde todos los ángulos los gritos inundaban el campo y clamaban por sangre, por más sangre, pues en el centro del campo más o menos pude ver lo que parecía un gigante de hombros exageradamente anchos. Pero ignoré eso para prestar más atención a mi muñeca derecha, donde ahora tenía un curioso brazal que me hacía sentir algo más fuerte. Tenía tanto mi hacha como mi espada, así que no había de que preocuparse, si querían que luchara, lucharía, aunque no era idiota, primero había que ver quiénes eran mis rivales y cómo podía enfrentarlos.
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Re: Gran Torneo De Blitzkrieg (Part 2)

Mensaje por Illua el Sáb Oct 08, 2011 9:33 pm

Off: Bueno, os saltasteis una cosa pero ya os comentaré eso en el tablón, que recomiendo que leais TODOS SIEMPRE más, es una recomendación, no os obligaré ^^ pero lo mejor pongo algo imprescindible ahí, no os lo comento, y quien no lo lea lo hace bajo su responsabilidad xD.

-----------------------------------------------

Illua corría hacia la blitz, pero un grito sonó a su espalda, y se giró, para encontrarse con Astarthea, que corría a ella a toda velocidad, a la vez que los gigantes golems salían, produciendo su terremoto. Las dos humanas colisionaron, cayendo al suelo por la fuerza del placaje y del terremoto conjuntas. Illua quedó más malherida que Astarthea, que había sido la que había atacado, además, llevaban un bien rato de combate, y todos menos Cid, que acababa de entrar al campo, estaban bastante afectados, unos más que otros, pero todos al fin y al cabo.

Como pudo, la mujer se levantó alejándose de Astarthea, y suspiró para concentrarse, colocándose con su katana en posición defensiva. ¿La pelota? ¡Que le diesen! Ya estaba cansada de perseguir la pelota, por el momento, eso se había vuelto algo personal desde que la mujer le había intentado robar el arma. No sabía que no era esa su intención, pero era lo único que entraba en su cabeza. Quizás el tanto correr no la dejasen pensar del todo, pero daba igual, lo que pasó pasó, y tendría consecuencias.
Vio también al enano correr, pero cuando se produjo el terremoto, se vino al suelo, a la vez que su conciencia volvía a su ser, permitiendole escuchar lo siguiente que diría la mujer.

-¡PARATE! No te metas ahora mismo en el combate si de verdad tienes honor como dices tenerlo... Yo no te interrumpí en tu combate contra Agrid. ¿Y ahora pretender meterte en el mío? Esto se ha vuelto personal. Si te inmisculles en nuestro combate carecerás de honor. Ve a darte de ostias con otro ahora que acabaste con el humano, o métete la pelota por donde te quepa, pero a mi... ME DEJAS-Dijo clara y tajante la mujer antes de que el enano se levantase, y sin perder de vista a Astarthea, que sin ella saberlo, le estaba dando tiempo para que recuperase sus energías.

Ya sin importarle si el enano verdaderamente tenía honor, o solo decía patrañas, se centró en Astarthea, era curioso, que al final acabase peleando tal y como ella no había querido, peleando por el honor, a ver quien era el más fuerte. Ella nunca se imaginó combatiendo así, claro que, nunca imaginó que Astarthea sería capaz de intentar robarle la katana.
La espada empezó a brillar con fuerza, y lanzó un corte en parábola al aire, intentando para el tiempo, pero algo salió mal, su conjuro se desestabilizó, su rabia no le había permitido usarlo bien, aun así, intentó controlarlo, y al final el hechizo salió, pero con mas potencia que nunca. El corte empezó a lanzar chispazos, como si fuese a explotar, y se cubrió de una potente luz, que al retirarse, mostró a una Illua exactamente igual a la otra, quedó sorprendida un momento al ver el efecto de su hechizo... Parecía una variación... Una paradoja temporal según tenía entendido... Pero sonrió, sería mejor.

-Astarthea... Enséñame de lo que eres capaz...-Dijeron ambas Illuas a la vez, para lanzarse corriendo al mismo tiempo hacia Astarthea, con las katanas dispuestas a seccionarla.


De Bj no había mucho que decir más, mientras que Lain y Daebra parecían haberse metido también en un combate personal... ¿Que sucedía? No quedaba ya nadie más allí que se preocupase del juego? El público gritaba con más euforia que nunca, ya no solo habían combates de gladiadores, si no también de magos... ¡Y que combates! Los más amantes del deporte estaban también pendientes, la pelota olvidada en un lado no significaba que hubiese acabado el partido, ni mucho menos... Si no que el que primero la cogiese tendría la oportunidad de ganar, allí debería mostrarse la astucia, la fuerza y la velocidad...

Laín empezó a conjurar su conjuro de area, y el sello apareció bajo los pies de Daebra, como había hecho al principio del combate, y esta empezaba a entonar sus cánticos que daban fuerza, intentando concentrarse en protegerse. Pero sucedió algo curioso... El sello de Laín se duplicó, apareciendo también debajo de el, al igual que el efecto del cántico también empezó a afectar al mago negro. Hasta que el chorro de lava salió, golpeando a ambos hechiceros y haciéndolos caer al suelo... El sello de sus manos parpadeó, como si quisiese esfumarse, pero reapareciendo... Lo que no sabían, es que aquel símbolo haría que todos los ataques mágicos que se lanzasen en el campo les afectasen a ellos también. La única excepción había sido la brecha paradójica de Illua, que fue un hechizo de parálisis de los eones descontrolado.
Y mientras tuviesen ese sello, los ataques mágicos irían dirigidos hacia ambos... Un curioso castigo por atacar a alguien del sexo opuesto.

Mientras, Cid en el otro lado del campo, el solo, escuchó la voz del ángel en su cabeza. Le explicó aquello que les habían explicado también a los otros participantes, con las mismas palabras, mostrandole también el nombre de sus compañeros y enemigos... Ahora era cuestión de el que hacer, si ir en combate singular contra el enano, el cual ya tenía mucha experiencia en combate, a diferencia del engendro, o ir a por la pelota...
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Re: Gran Torneo De Blitzkrieg (Part 2)

Mensaje por Björki Gotriksson el Mar Oct 11, 2011 4:14 am

La furia bersérker aún me acompañaba. Me dirigí corriendo hacia las dos mujeres, aún afectado por aquella furia demente que me impedía sentir el dolor. Ambas cayeron al suelo, ya bastante tocadas por el combate, y aquél habría sido el momento de atacar… De haber durado mi furia guerrera.

Ambas mujeres estaban luchando como podían, e Illua empezó a alejarse de la otra humana, colocándose de forma defensiva. Al parecer, ya nadie estaba interesado en el juego. Y eso era algo que el público valoraba. Si bien algunos estaban expectantes por ver si alguien cogía la blitz, la mayoría se preocupaba de vernos pelear. Les resultaba algo más interesante.

Entonces, cuando ya no estaba muy lejos, sucedió el terremoto. Caí al suelo, dando una voltereta y quedando tendido de espaldas al suelo. Todo el cansancio se abatió sobre mí, y solté un gemido de dolor al notar de golpe todos los impactos recibidos por el duelo con Agrid. Empecé a jadear, recuperando energías como podía. Fue entonces cuando escuché a la peliazul hablarme. No podía incorporarme, y aún necesitaba recuperar el aliento, pero al menos mi conciencia volvía a ser mía.

Cuando ella empezó a hablar, mi mente le dio la razón. Sí, nadie intervino en el combate contra Agrid, sólo una chica, y mal acabó. Ella me dijo que si me metía en su combate, carecería de honor, y que me pegara con otro, pero que a ella la dejara tranquila.

Empecé a incorporarme, quedando sentado, con el mazo en una mano, y sin dejar de jadear por el esfuerzo, observé la escena. No respondí. Sencillamente me quedé expectante, recuperando energías.

De repente, vi que sucedía algo raro. La espada de la mujer se puso a brillar, y tras lanzar un corte, sucedió algo raro. Parecía como si algo le desestabilizara el conjuro, haciendo paranoias mágicas raras que a mí me daban muy mala espina. Tras lanzar chispazos el tajo que le hizo al aire, apareció una nueva Illua. Alcé la ceja del ojo sano, tratando de recuperar fuerzas rápidamente como podía al tratar de normalizar mi respiración.

Cuando aparecieron las dos Illuas, empecé a alzarme, y le grité, con mi voz que se podía escuchar por todo el campo:

-¿¡Dices que si me meto carrecerré de honor!? ¿¡Y qué honor tienes tú, al ser DOS personas contrra una!? ¡¡¡Está en inferriorridad numérrica!!! ¡El vikhar y yo siempre fuimos uno contrra uno, y ambos íbamos armados! ¡Vosotrras sois dos contrra una, y ella va desarmada, mientras que tú sí vas armada! ¡Esto no es un duelo, esto es un asesinato!-

Me incorporé finalmente, tratando de ponerme junto a Astarthea, mientras seguía gritándole a Illua con furia:

-¡Si quierres un duelo igualado, que una de las dos venga a por mí, y así serremos otrra vez uno contrra uno! ¡Vamos! ¡Me has querrido dar una lección de honor! ¡Demuéstrrame que realmente sabes lo que significa en lugar de decir eso sólo parra que te dejara asesinar a la chiquilla de forma impune! ¡¡¡QUE UNA DE VOSOTRRAS VENGA A POR MÍ, MALDICIÓN!!! ¡Y si no, luchad ambas contrra mí y dejad a la otrra humana en paz! ¡O hacemos dos contrra dos, u os tirráis contrra mí las dos, perro no voy a permitir que dos personas ataquen a una sola y encima quierran llamarlo duelo de honor! ¡Albina! ¡Si me atacan sólo a mí, mantente al margen!-

Seguí andando rápido, cojeando por los golpes en las piernas que había recibido, buscando normalizar más mi respiración, recuperarme de al menos parte de los daños y esperando a que una de las dos Illuas reaccionara para que así, los duelos de honor lo fueran realmente, y no fueran un dos contra uno. Esperaba que la mujer de veras comprendiera lo que es un duelo de honor, en lugar de tratar de tergiversar el código de honor en su favor para tratar de fastidiarme. De mientras, no me detuve al avanzar hacia Astarthea. Si la atacaban, que sólo lo hiciera una, no las dos. Eso no es honor.
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Re: Gran Torneo De Blitzkrieg (Part 2)

Mensaje por Astarthea el Dom Oct 16, 2011 10:26 pm

Mi plan dio resultado, en parte a decir verdad. En cuanto dí el frito llamando a Illua cuando comencé a correr hacia ella a toda la velocidad que me daban las piernas, la mujer de pelo azul se detuvo y miró hacia mí. Pero no fué exactamente mi placaje lo que hizo que ambas nos cayésemos al suelo. De repente los golems que había en el centro del campo comenzaron a moverse, provocando un terremoto y provocando que Illua y yo cayésemos al suelo tras el placaje, dándonos un fuerte golpe ambas.

Illua no tardó demasiado en levantarse y alejarse de mí, quizá pensaba que iba a hacer otro intento de desarmarla, o quizá no, nunca lo sabría a no ser que se lo preguntase. Aunque tal y como le había sentado el primer intento de alejar de ella su arma, mejor no lo intentaba otra vez. Aún no entendía qué le había pasado, vale que ahora eramos contrincantes, vale que ahora lo ultimo que íbamos a hacer era hablar, pero de ahí, a matarme – porque lo habría hecho de no ser por la extraña magia que tenía el campo – por simplemente alejar un poco su arma de ella, me parecía demasiado. Fue en aquel momento cuando clavó en mí su katana con saña, con alevosía, cuando me dí cuenta de que aquello se había convertido en algo personal, fue por eso por lo que me decidí por el placaje. Ahora sí iba a conocer a la Astarthea con un mal día.

Pero aún había un problema, yo no tenía armas y ella tenía varias. Era una gran desventaja para mí, pero algo podría hacer, no me quedaba más opción que pensar. Algo debía haber en aquel campo que me sirviese como arma, pero ¿qué?
Miré al enano para ver qué hacía ahora, y efectivamente y tal y como yo pensaba, seguía corriendo hacia nosotras. Illua fue la primera de nosotras dos en pedirle al enano que se detuviese, poniéndole como ejemplo su propia pelea contra el grandullón. Aquello fue algo personal, y ahora la peliazul y yo teníamos otra pelea personal. No era lo que más deseaba del mundo, pero si ella lo quería así, así seria. Probablemente yo sería la vencida, pero eso no importaba. Al gentío parecía gustarle aquello, el juego había pasado a un segundo plano para ser más importante ahora las peleas personales de los jugadores. A mí eso me daba igual, lo que quería era que acabase aquello para poder volver a casa de una maldita vez. Aún no me había repuesto de mi ultima....aventura, si podía llamarsele así cuando ya estaba metida en otra, y sin la pantera, extrañamente la echaba de menos, mucho de menos.

De repente mi atención pasó del enano a Illua de nuevo, su espada comenzó a brillar, parecía intentar algún hechizo pero no sabía cual hasta que algo extraño pasó. Ahora había dos Illua, parpadeé varias veces sin poder creer lo que veía, y antes de que me diese cuenta ambas se lanzaron a la carrera hacia mí. Aquello no podía estar pasando, si ya sería difícil luchar contra una, ahora con dos me iba a ser imposible. Tenía dos opciones, pedirle ayuda al enano o intentar razonar con la peliazul.
Ninguna de las dos cosas fue, en aquel momento, necesario. El enano no parecía de acuerdo en que las dos fuesen contra mí, agradecí infinitamente, aunque en silencio, que al menos hubiese alguien con la cabeza bien amueblada allí.

Lo peor de todo era que ambas Illua me pedían que les enseñase lo que sabía hacer. Fruncí el ceño antes de contestar – Sólo puedo enseñarlo si eres una, me niego a luchar contra dos, es...trampa. Sabes de sobra que no puedo contra las dos. Vas armada...vais armadas. - dije con la esperanza de que se detuviese y razonase un poco. Si mis palabras no fueron suficiente para ello, el enano prosiguió con mi misma idea, dos no...una. Aunque ahora, tras escuchar a Illua, no estaba tan segura de querer que el enano se metiese en medio, era cierto que aquello era entre la mujer del pelo azul y yo. - Enano, prefiero que vayas a por la pelota, estamos en desventaja, su equipo ya tiene un tanto, necesitamos marcar, y yo no puedo ir, y Daebra aún menos. - dije echando un ligero vistazo a la sacerdotisa. Demasiado ocupada y malherida como para tratar de marcar.

No sabía si el enano me haría caso, pero si lo hacía al menos tendría una posibilidad de razonar con Illua para luchar sólo contra una. - Illua, no pienso luchar contra dos. ¿quieres matarme? Hazlo, pero no lucharé. Me niego. Yo te mostraré lo que se hacer, pero muéstrame tú que tienes el más mínimo honor. - le dije a la mujer mirándola con cierta severidad. Era con la única con la que había hablado tanto desde hacía años, muchos años. Aunque también había que tener en cuenta que no era la misma, ya no sabía quién era, si la que parecía tan modosita y tan niña buena, o la que yo veía como una mujer atrevida, con ganas de vivir, aquella que cogía, como solía decirse, al toro por los cuernos. Ahora, era una mezcla extraña, aunque seguramente fuese por la situación, ambas queríamos luchar, ambas queríamos salir y volver a casa.


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Re: Gran Torneo De Blitzkrieg (Part 2)

Mensaje por Cid el Lun Oct 17, 2011 10:55 pm

Tras reaparecer en el campo no vi más que magos e idiotas dándose ostias como guerreros de poca monta, la gente gritaba por sangre y una olvidada pelota parecía ser el objeto de tal disputa, o al menos haberlo sido en un momento dado, pues ahora simplemente rodaba por acción del viento entre las rocas del lugar. Un par de golems de roca se desprendieron de las paredes produciendo un terremoto que por poco no me tira al suelo, pero milagrosamente logré hacerme con un poco de equilibrio extra apoyando el pomo del hacha en el suelo, recogiéndola luego para que una voz empezara a hablar en mi cabeza. Un juego, un puto y sencillo juego de coger la pelota y meterla en el campo contrario en una especie de aro ¿Es que me habían tomado por un crío? Sí, lo más seguro es que sí, porque aquello parecían un puñetero juego de niños y para niños, niños que bebían cerveza y follaban con putas como los que más. Desde el final del campo, donde estaba, pude ver a todos los que había allí congregados: un enano con un hacha parecida a la mía y una cresta ostentosa cual gallo de corral buscando impresionar a las gallinas, una mujer de pelo plateado y orejas puntiagudas, aunque esta me daba la espalda y no pude ver bien del todo su rostro, y un par de… ¿Gemelas? Debía serlo, pues eran igual la una a la otra, ni la más mínima diferencia parecía hacerse presente en ellas dos. Bueno, me daba igual, no eran mi objetivo, mi objetivo eran únicamente la pelota para meterla en el aro, quería salir de ese lugar para poder volver a mi tranquila y agradable matanza en la taberna de la ciudad en la cual seguramente ahora ondearan carteles con mi nombre como si fueran banderas, sólo que en lugar de orgullo y gloria, esos carteles eran para otros miedo a un monstruo ¡Maldita sea! ¡No era un monstruo!

Sin perder más el tiempo adelanté una pierna tras tan breve explicación y miré de nuevo a todos los presentes una vez más, todos distraídos en batallas personales donde yo no tenía cabida. Perfecto. Rápidamente, y hacha por delante, comencé una desenfrenada carrera hacia la pelota para marcar un punto, aunque no sería tan fácil. Ambos golems se interpusieron en mi camino con intención de no dejarme pasar. Grandes, pesados y lentos, sí, pero un golpe de ellos y la podía despedirme -¡No tengo nada contra vojjjotrojjj! – grité mientras evadía el barrido de mano de una de las dos estatuas vivientes por escasos milímetros, teniendo luego que dejar el hacha olvidada en el suelo para poder rodar por este mismo para evadir un segundo golpe que desencadenó en un pequeño sismo que me aturdió unos momentos. Mierda, así no hacía más que agotarme, de algún modo debía de dejarlos atrás. Pensé por unos instantes, en los cuales obviamente me dediqué a evadir tortas como panes de cemento, y cuando por fin di con lo que me pareció la idea más acertada la puse en práctica, no sin antes recoger mi hacha del suelo evadiendo nuevamente una mano gris piedra que sólo quería convertirme en puré de engendro. Una vez tenía el hacha en la espalda corrí como un loco directo hacia las manos de ambos titanes, más bien sus piernas, eran tan grandes y pesadas que seguramente les costase un poco moverlas, así que aprovechando mi agilidad mucho mayor que la de un engendro normal y mi fuerza muscular comparable a la de orcos fuertes o puede que incluso la del enano del campo, me impulsé con ambas piernas por el hueco que habían dejado entre ellos dos. La caída me despellejó las rodillas y los codos por el modo en que caí, pero al menos estaba vivo, por ahora.

Ya tenía la pelota metida entre las cejas, no había demasiado entre ella y yo, así que en una sola carrera me acerqué y la recogí empezando a correr luego hacia el pequeño grupo de combates que había formado entorno a un punto seguramente elegido al azar, donde las dos peliazules parecían tener una conversación nada amigable con el enano y la mujer de pintas elfinas, que resultó no tener un mal cuerpo cuando de pasada lo vi. Era ahora o nunca, debía llegar con la pelota al otro extremo del modo en que fuera y derribando a quien tocara, sólo esperaba que alguien cubriese mi culo, no me apetecía perderlo rebanado por un hachazo mal dado.
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Re: Gran Torneo De Blitzkrieg (Part 2)

Mensaje por Illua el Mar Oct 18, 2011 7:03 pm

Off: ... No empecemos de nuevo con los retrasos... Por favor... Más sangre no... Leed el post tactico...
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Las Illuas no se detuvieron, corrían hacia Astartea, a pesar de que el enano intentaba ayudar a la mujer, intentando ponerse a su lado a duras penas, había recibido muchos golpes antes del berseker, y al entrar en este, sobretodo los castigos de embrujo. Illua llegó antes que el enano a la desprotegida Astarthea, que se había negado a defenderse siquiera. Ambas Illuas colocaron su espada en el cuello a la mujer en un instante, parecía que todo estaba acabado... Cuando se escuchó una ligera risa, y la Illua real dio un paso atrás, quitando el arma del delicado cuello de la humana. Al poco, la clon hizo algo similar, pero dejó la katana más cerca de la chica.

-¡Oh vamos! ¿Tan horrible me creéis?-Miró a su clon, y esta asintió, dando la vuelta a la espada con un giro de muñeca, y ofreciéndosela a la mujer de cabellos plateados.-Lo primero, considérate afortunada, no le dejaría mi katana a nadie, este arma forma parte de mí, por otro lado... La espada técnicamente no es mía... Lo segundo... Soy Illua, la Duelista Sombría ¿Crees que acabaría contigo sin darte la oportunidad de enfrentarte a mí? ¡Jamás! Soy maga, si, pero soy Duelista ante todo, no acabaré con tu vida con deshonor. Quiero combatir contigo por ver quien es mejor, esto se tornó una batalla personal. Pero no te atacaré a traición, no al menos a ti. Toma el arma y demuéstrame cual es tu poder. Y por último...-Dirigió su mirada al enano, y se retiró un mechón de cabello de enfrente para enfocarlo bien y no perder visibilidad.-Nunca juzgues un libro por sus portadas, amigo mío... ¿Quien dijo que fuese a hacerle daño? A una también le gusta divertirse. Broma cruel o no, no importa, cada uno tiene sus gustos... Además, te mostré una tercera opción que no pareciste valorar antes... Como dice Astarthea... Ve por la pelota... ¿O vais a ponerme tan fácil la victoria? Oh, y recuerda, cada uno tenemos nuestras armas... No castigues a alguien por tener más que otro. Al fin de al cabo no es cuestión de que, o cuantas armas tengas, si no de como las uses.

Tras las palabras, dio unos pasos atrás, con la punta de la katana casi rozando el pecho de la mujer, hasta que con el brazo extendido la rozaba, una forma de coger la distancia perfecta, si querían matarse, deberían demostrar sus habilidades. Y la última frase usada por la mujer era en referencia a sus pertenencias... Tenía una guadaña a la espalda e hilos ocultos, además de su magia, no quería que el enano se entrometiese de nuevo porque ella tenía aún más cosas... Pero eso son cuestión de estar bien preparado... Si el tenía una espada extra, era ventaja suya por haber sido previsor. Pero ahora le daba la oportunidad a Astarthea, por varias razones, de defenderse. Una vez se hubo situado, apartó el filo de su arma del cuerpo y la colocó ante ella, en posición de guardia, dispuesta a pelear.
Mientras, la otra se desvaneció como si se tratase de un fantasma... Pero por alguna razón desconocida, la espada que Astarthea sostenía, permanecía en sus manos, sin anularse como el conjuro. Un curioso fallo en una técnica que había aparecido más por suerte que nada.

Lain y Daebra veían su empate, no era posible atacar al otro, la chica solo podía defenderse, no estaba hecha para el ataque, y el mago por más que lanzase sus conjuros, ella los rebatía con maestría, desviándolos o rebotandolos de formas que jamás habría ni siquiera imaginado... ¿Que hacer? ¡Ambos eran fuertes magos! De distintas ramas, pero magos y buenos. Daebra, viendo que su ataque era nulo, decidió ir a apoyar a sus compañeros, pero veía la escena entre Illua y Astarthea... Lo que le pasó a la última que se había metido en una pelea así no había sido muy bueno. Así pues, comenzó a correr, en busca de la pelota y ayudar a Bj. Sin embargo, Lain no estaba dispuesto a dejarla escapar, y corrió también tras ella en busca de terminar el combate, y evitar que marcase punto.

Y Cid, corría evitando los "ataques" de los golems. Habían dos enormes colosos de rocas, uno en cada mitad del campo, cada uno ayudaba al grupo en el campo en el que estaban, y les era imposible despegar sus pies del suelo, sin embargo ayudaban a los de su equipo, y atacaban a los del otro... Cuando había gente cerca. Sin embargo ¿Por que el que estaba en su equipo atacó a Cid? No fue más que un malentendido. Su mano no buscaba atacarle a el, si no tomar las rocas que se habían desprendido cuando salió, provocando el terremoto, el motivo era simple... Lanzarselas al otro golem. A partir de ese momento, el centro del capo era un sitio bastante peligroco, fragmentos de roca de múltiples tamaños caían al desprenderse de las grandes, a veces, dos rocas chocaban en pleno aire, provocando una lluvia de piedras debajo. Pero si se acercaban al golem del equipo contrario, este intentaría golpearles, si se acercaban al suyo, no pasaría nada, mas, si tenían la blitz con ellos...
Pero esas eran cosas que ellos solos deberían aprender...

Curioso, que hasta los golems, tuviesen una pelea personal. Pero... ¿Y la gran roca del centro...?
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Re: Gran Torneo De Blitzkrieg (Part 2)

Mensaje por Astarthea el Sáb Oct 29, 2011 12:53 pm

Sentí el frío de ambas hojas metálicas en mi cuello, poco antes había cerrado los ojos al ver que ninguna de las dos Illua se detenía a pesar de lo que dije y a pesar de que el enano parecía convencido a venir en mi auxilio, algo que – sinceramente – no necesitaba.

Vale, admito que podía – y seguramente pasaría – morir a manos de Illua, o dos Illua en este caso, pero si mi hora había llegado, que así fuese. Podría decir que estaba preparada, pero sería mentir, no estaba preparada ni quería morir, pero al menos así acabaría mi tormento, acabaría mi tortura personal. Y sí, hablo de ella, de la otra, en esos momentos ya no sabía quién era, no sabía si era la Astarthea segura de sí misma, valiente, atrevida...o era la Astarthea cobarde la que estaba en aquel campo de juego. Hasta que no terminase aquel maldito torneo no lo sabría...

A pesar de que ambas Illua tenían sus armas en mi cuello no apretaron, simplemente las posaron en mi pálida piel, al ver que no sucedía nada mas abrí los ojos lentamente al momento justo para ver a una de las peliazul retroceder un paso y bajar su arma mientras emitía una risa, que me dio la sensación que era de diversión. Poco después la otra Illua hizo lo mismo, pero no bajó su arma, me la ofreció. Yo la miré entre sorprendida y confusa, me estaba ofreciendo su arma, pero no sabia porqué. La respuesta no tardó en llegar, quería un duelo justo, ambas armadas. Pero estaba segura de que no había caído en un pequeño detalle...

-Illua, yo no sé usar armas...¿de qué vale que me ofrezcas un arma si no se usarla? Admito que ya no tendría tanta desventaja con respecto a tí, pero no sé luchar con armas, de echo no sé luchar con nada...tú ya has visto mis poderes...- le comenté mirándola fijamente, a la que yo pensaba que era la real, la que primero había retrocedido. La misma que después colocó la punta afilada de su arma en mi pecho, bajándola después manteniéndose a tanta distancia como larga era la katana. A pesar de mis palabras tomé la katana, ya que me la ofrecía, empuñándola con torpeza con ambas manos, al momento la Illua que me ofreció el arma desapareció, ahora sí sería un uno contra uno. Que Elhías se apiadase de mi alma, porque aquello no pintaba bien ni incluso siendo un contrincante contra otro.

Illua se puso en posición de defensa, o eso creí, creo que es lo que llaman posición de guardia, no lo sé, no sé de estas cosas. Desde ese momento, todo a mi alrededor desapareció para mí excepto Illua, mi vista estaba clavada en ella. Coloqué la katana frente a mí con la punta hacia delante, apuntando a la peliazul mientras la miraba fijamente y empuñaba el arma con ambas manos, necesitaba un milagro...o una guía rápida de cómo luchar con armas. Y como ambas cosas eran imposibles tendría que conformarme con hacer lo que sabía...defenderme, trataría de soportar cuanto golpe me lanzase Illua hasta que se me ocurriese algo y si se me ocurría tendría que ser ya...no tenía tiempo, ninguno.


Spoiler:
Por mi parte, siento muchísimo el retraso y el escaso contenido del post, así como su nula calidad, pero no puedo hacer más ahora mismo. Mis disculpas.



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Re: Gran Torneo De Blitzkrieg (Part 2)

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