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Gran Torneo De Blitzkrieg (Part 2)

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Re: Gran Torneo De Blitzkrieg (Part 2)

Mensaje por Cid el Dom Oct 30, 2011 12:38 am

Al ver como los cascotes de piedras se desprendían por el choque entre las rocas lanzadas por ambos colosos caían al campo a modo de lluvia no pude hacer sino que buscar cobertura bajo un pequeño aro de piedras que se había formado por la más grande de las casualidades y que parecía soportar bien los impactos de dichos cascotes, que uno tras otro no cejaban en su empeño de atravesar la tierra, aunque su verdadero cometido no era otro que destrozarse entre ellos. Bajo mi improvisado refugio tuve tiempo de ver las cosas con mayor claridad, al menos la mayoría de ellas. A un lado del campo, el derecho, se alzaba uno de los dos titanes de piedra con los pies anclados al suelo: grande, fuerte y ante todo, furioso. Las piedras que arrancaba cada vez eran mayores, y una vez las lanzaba se dedicaba o bien a cubrirse de las que le caían del otro lado o bien a buscar algo con la mirada, y sospechaba que ese algo era yo. Rápidamente llevé mi visual al campo contrario, mucho más lejano de lo que lo recordaba, donde el otro coloso de rocas también fustigaba una y otra vez la tierra con sus puños para hacer que se crearan grietas en esta, arrancando así pedazos del suelo y lanzándolos contra su enemigo para abatirlo en un intento inútil, pero había algo diferente en él, y es que este, a diferencia de su acérrimo competidor en el lanzamiento de rocas, no escrutaba el campo tras cada lanzamiento, es más, parecía lanzar las rocas de manera más frenética para no dar tiempo a que le primero investigase el lugar. No tardé mucho en dar con el porque de esto, y era bien simple: Me había metido directamente en el terreno enemigo, ahora lo veía bien claro. Había aparecido en el lado contrario de donde me encontraba ahora, a bastantes metros del coloso que en esos momentos tenía más cerca, ese era mi campo, y la pelota había ido a parar al campo enemigo, donde el otro titán sí buscaba acabar con mi vida. Mierda, mierda, mierda y más mierda.

Entre maldición y maldición pude ver como una sombra se empezaba a formar sobre ambos extremos de mi refugio. Ni me molesté en alzar la vista para ver qué era lo que cubría el sol rojo como la sangre que pronto se iba a derramar si no me quitaba de ahí. Sin darme tiempo ni siquiera a pensar el más mínimo plan salí corriendo de debajo del arco alejándome de este unos dos metros en poco tiempo, pero aun así era insuficiente para llegar a salvarme, así que haciendo acopio de toda la fuerza de mis piernas me impulsé cual conejo al mismo tiempo que una roca ya casi llegaba a mi altura, saliendo de milagro de su radio de acción y cubriéndome los ojos ante la nube de polvo que pronto se alzó en el aire y que por poco me deja ciego. Cuando por fin logré sacarme toda la arena de los ojos con algunas lágrimas que para nada eran de dolor pude ver de nuevo donde estaba, en el jodido campo rival y para más colmo con la pelota entre las manos, lo cual me hacía una diana con patas, sobre todo para el golem de piedra que seguía arrojando piedras desde ese lado, usando su “tiempo libre” para intentar agarrarme o espachurrarme contra el suelo, pero por suerte no era especialmente rápido, pero aun así me daba algunos problemas, más que nada por culpa del tamaño de su mano. Joder, no tenía tiempo para pensar en nada, sólo podía esquivar una y otra vez los golpes de las enormes manos pétreas de mi actual rival, que para colmo causaban terremotos que me hacían tambalearme. En una de aquellas que bajó con su mano para aplastarme y lo logré esquivar –de milagro, todo sea dicho- se me ocurrió una nefasta idea que posiblemente acabase conmigo convertido en una mancha difícil de reconocer en el suelo. Cuando su puño se elevaba me puse la pelota entre mis dientes unos instantes y con potente salto usando toda la fuerza de mis ancas me colgué de su dedo meñique para poco a poco ir trepando, levantando en cada esfuerzo mi propio peso y el de mis armas, algo sin duda para nada fácil.

Tras unos instantes de dudosa estabilidad logré por fin llegar hasta el dorso de su mano mientras el bicho, demostrando lo idiota que era, miraba que era lo que le producía en la mano ese cosquilleo que debía sentir con mis pies al pasar sobre su pétrea piel. De nuevo coloqué la pelota entre mis manos y tras escupir un poco de la saliva que se había acumulado en mi boca comencé a correr por su brazo con intención de trepar por él, siempre vigilando su otra mano por si las mocas y también controlando la caída de las rocas, que a veces caían demasiado cerca de mí, si todo salía como lo había pensado en breves debía llegar a la cabeza, tal vez unos diez minutos de escalada sin descanso, y tras esto, una vez allí arriba, podría usar la hoja de la espada como reflector de luz, haciendo así una señal al titán de mi equipo para que este apuntara mejor. Seguramente, si todo lo anterior funcionaba, la cabeza del que ahora estaba escalando saltara en mil pedacitos, en esos momentos ya tendría tiempo de pensar algo, no es siempre bueno pensarlo todo a la primera.
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Cid

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Re: Gran Torneo De Blitzkrieg (Part 2)

Mensaje por Illua el Dom Oct 30, 2011 8:15 pm

Illua sonrió ante las palabras de la joven humana, y respondió con total tranquilidad. Le fue divertida aquella excusa que dio Astarthea.

-¿Rechazarás la oportunidad de combatir simplemente por no saber manejar el arma? ¡Si no empuñas la espada y empiezas a manejarla, jamás aprenderás a usarla! Para manejar la espada solo debes hacer una cosa, dejar de pensar, dejar que la espada misma te guié... Recuerda, la espada no es un objeto, no es algo que sea de tu posesión... Es parte de tu mismo ser...-Dijo en actitud casi filosófica la mujer, para un momento después dar un paso hacia delante.

Extendiendo hacia atrás su zurda, donde llevaba la espada, y con el brazo estirado dio un corte hacia delante, moviendolo como si fuese a dar una bofetada, con la única diferencia, que en vez de golpear con su mano abierta, esta se cerraba sobre la empuñadura del arma, y era el filo lo que volaba velozmente hacia el pecho de la chica. El filo chocó de lleno contra el de su espada gemela, lanzando chispas, El golpe había sido parado por la posición en la que se había colocado Astarthea. Pero el golpe de Illua no se paró allí, continuó el movimiento, bajando el corte hacia su derecha, y desviando la espada. Al descubrir el pecho de la mujer de toda guardia de la espada, giró su muñeca, trazando el mismo rumbo que había tomado antes pero a la inversa. Era un movimiento básico, que la joven oponente podría desviar si hacía caso a Illua y se dejaba guiar por el instinto.


El enano, tras ver la muestra de sorprendente honor de la duelista, se retiró y se centró en el juego, pero descubrió entonces que un tipo nuevo había tomado la pelota, y se subía en el golem de su campo. No le costó mucho relacionar, que si solo faltaba uno del otro grupo, aquel hombre debía ser su oponente. Y mientras Cid escalaba como podía al enorme golem de rocas, el enano corría hacia él, con una buena piedra que había tomado del camino, caída de las que los golems se lanzaban y partían.
Su precisión al lanzarla fue asombrosa, el certero lanzamiento hizo volar el proyectil pétreo hacia Cid, golpeándole en la espalda por sorpresa, con una fuerza considerable. Eso, sumado a que no había visto la roca volar hacia él, y a que el "suelo" que pisaba no era precisamente estable, el impacto le hizo caer de la mano del golem. Por suerte para él sus reflejos le permitieron encaramarse a la rodilla del ser de piedra, mientras el enano corría como alma que lleva el diablo, hacha en mano hacia él para recuperar la pelota y de paso darle una buena paliza.

Daebra corría hacia Bj, mientras iba cantando a gran velocidad, usando su conjuro que le permitía aumentar en poder de un compañero. Laín, tras ella, tenía la lanza preparada para atacar, pero al ver que se dirigía a Bj, decidió cambiar de objetivo, y prendió su guadaña, lanzandola inmediatamente al enano, buscando así acabar con uno de sus oponentes. Desgraciadamente para ambos, la marca que todavía llevaban en la mano resplandeció, y el conjuro de Daebra, volvió a mejorar tanto sus poderes, como los de Laín. El cual tampoco quedó exento de la magia del campo, y al lanzar su guadaña, esta se dividió en el aire, con dos copias exactas, una impactó en Daebra, haciéndola caer a un lado cuando la explosión de llamas emergió del arma. Y la otra impactó en el mismo conjurador, con el mismo efecto. La guadaña que impactó sobre la maga blanca desapareció al momento de explotar, igual que las marcas que ambos tenían en las manos. ¡Al fin se habían librado del efecto! Pero en cuanto volviesen a atacarse el uno al otro, volvería a aparecer. El enano quedaría otro rato sin ayuda, igual que Cid, puesto que ambos magos se hallaban en el suelo ya muy heridos por los continuos ataques mágicos.

La gente gritaba, abucheaba y animaba, todo transcurría tranquilamente, mientras el ángel de piel azul, rodeado de sus máscaras contemplaba el juego, y a su lado, un reloj de arena de considerable tamaño flotaba sin descanso, indicando el tiempo hasta el siguiente cambio de campo, y hasta un pequeño respiro... El reloj indicaba que ya había pasado más de la mitad, que ya quedaba poco...
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Re: Gran Torneo De Blitzkrieg (Part 2)

Mensaje por Björki Gotriksson el Mar Nov 01, 2011 6:01 am

Seguí corriendo hacia Astarthea. ¡Maldición, en aquél momento las dos Illua eran más rápidas que yo! ¡Jodido cansancio! Finalmente, la humana llegó donde la otra humana, valga la redundancia, y le pusieron la espada al cuello. Pensaba que sería otra muerte que vengar, pero no fue así. Ambas Illua rieron, y la clonada le dio la katana a Astarthea. Alcé la ceja del ojo sano, deteniéndome y sentándome en el suelo, mirándola.

La mujer empezó a hablar, diciéndole que se considerara afortunada por dejarle la katana de la clon, y que al ser duelista, no iba a matarla si no tenía oportunidad de defenderse. Ambas humanas demostraron que poseían honor, y las miré, recuperando fuerzas, asintiendo con aprobación. Cuando acabó de hablar, reí ligeramente:

-Nunca pensé que una hechicerra pudierra darme una lección de honor, perro tú lo has hecho. No intervendrré en vuestrro combate, no después de ver tanto corraje y honor por parte de ambas, humanas. Crreo que sí, irré a por la pelota. ¡Hay un juego que ganar! Y hablando de ganar… Que gane la mejor, chicas.-

Ambas mujeres empezaron a ponerse en posición de combate y empezaron a luchar. Yo de mientras, logré recuperarme lo suficiente como para poder moverme a mi velocidad habitual. Me puse de pie, y empecé a correr, mientras Lain y Daebra hacían sus chuminadas mágicas, y Astarthea e Illua tenían un duelo honorable. Por su parte, los gólems se atacaban entre sí, y entonces reparé en un nuevo jugador… No podía ser de mi equipo porque éramos tres… ¡Era el enemigo! ¡A por él y a por la pelota!

Empecé a correr hacia él, ya recuperado gracias al descanso que me permitió que Astarthea e Illua se entablaran en un duelo honorable. Agarré una buena piedra, y con fuerza, se la tiré al recién llegado. ¡Bingo! La piedra le dio justo en la espalda, derribándolo y haciéndole que por poco no se la pegara contra el suelo. Para su suerte, logró agarrarse a la rodilla del ser. Justo en aquél momento, escuché el canto de Daebra, la cual me aumentó la fuerza.

Sin embargo, pronto escuché una detonación detrás de mí, y las fuerzas extra volvieron a ser normales. Tampoco era algo que importase mucho, pues seguía conservando el suficiente aliento como para recuperar la Blitz y anotar. El nuevo jugador, con la caída, dejó caer la blitz ante el impacto del pedrolazo, y una vez vi que había caído la brillante pelota, sin dudarlo me dirigí a por ella, tratando de llegar antes que aquél jugador. De todos modos, mientras corría agarré otra piedra del suelo para arrojársela a ese hombre. Si le impactaba la segunda, quedaría igual o peor que yo probablemente, de manera que podría coger la Blitz y anotar un punto, trayendo el empate para mi equipo. No era el plan más brillante, pero demonios, ¡era mejor que rascarme los cojones mientras pasaba el tiempo!
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Re: Gran Torneo De Blitzkrieg (Part 2)

Mensaje por Astarthea el Dom Nov 06, 2011 4:44 pm

Realmente no esperaba la respuesta de Illua. Parecía darme clases de lucha con armas, con espada en este caso. Sí me esperaba su sonrisa, una amplia sonrisa que esbozó, pero lo que me dijo...de ninguna manera. Reconocía el honor que poseía la muchacha, pero que hablase como si fuese mi maestra y yo una torpe pupila...eso sí era nuevo para mí.
No quise responder nada, me limité a asentir con la cabeza y continuar en posición de defensa, con la katana ante mí inclinada y recta apuntando hacia Illua, empuñada con ambas manos. Me concentré de tal modo en la peliazul que todo a mi alrededor excepto ella dejo de existir, ya me daba igual si el enano iba a por la pelota o no, ya me daba igual si marcaba mi equipo o el de ella, ya me daba igual si perdíamos el partido, ¿que nos harían? ¿matarnos? Ni siquiera estaba segura si sobreviviría a mi combate con Illua, todo, absolutamente todo, daba igual.

El primer golpe que me lanzó Illua lo vi venir, estaba atenta a sus movimientos, tendría que estar concentrada si quería salir viva de allí. Illua hizo un barrido con su katana provocando que chocase contra la que yo empuñaba, el golpe provocó chispas que saltaron de los aceros al mismo tiempo que oía el sonido metálico de éstos al chocar. Me obligué a dar un paso hacia atrás, para alejarme un poco de la peliazul, no quería caer tan pronto.
Tenía que admitir que el golpe quizá no iba con mala idea, pero sí que era un golpe fuerte y que, debido a mi absoluta inexperiencia en cuanto al uso de armas, me costó soportar. No quería imaginar cómo aguantaría cuando realmente estuviésemos enzarzadas en el combate, buscando hacer daño a la otra, buscando puntos débiles, buscando la victoria.

Me vi obligada a bajar el arma hacia mi izquierda, en la dirección del barrido que hizo Illua, a causa de la presión que ella hizo con su katana, dejando así mi pecho al descubierto, justo la zona que yo pretendía proteger, al menos por el momento.
Rápidamente coloqué el arma de nuevo en posición de defensa, pero esta vez el siguiente golpe ni lo esperé tan pronto y menos esperaba que fuese el mismo pero en dirección contraria. De nuevo Illua hizo un barrido, esta vez en dirección opuesta al primero. Aun sin esperarlo, nada más noté el movimiento de su brazo, empuñé con fuerza mi arma para detener el golpe. De nuevo tras el sonido metálico del choque de los aceros saltaron chispas. Esta vez coloqué el arma ligeramente inclinada hacia mi derecha, buscando detener el golpe con mayor firmeza y hacer yo presión hacia la izquierda, para no dejar mi pecho de nuevo al descubierto. Lo que buscaba era repeler el ataque y obligarla a desistir, aunque después lo intensase otra vez.

Retrocedí de nuevo otra vez, buscando alejarme de la muchacha con la intención de poder vigilar sus movimientos y poder prepararme con relativo tiempo para cualquier ataque que iniciase. En un principio lo único que quería era defenderme y eso me valdría por el momento. Pero estaba segura que Illua iniciaría ataques cada vez más potentes, con lo que sólo detenerlos no me serviría, tendría que atacar yo. Yo...tenía su gracia, yo que era contraria a todo tipo de armas, no me gustaban, y si no sabía usarlas era porque nunca me interesaron. Qué mayor arma y más poderosa hay que la mente, se suponía que yo tenía el arma más poderosa de todas. Bien, si así era, ya era hora de usarla, pero ¿cómo?
Hasta que se me ocurriese la respuesta tendría que limitarme a seguir viva, a no dejar que Illua lograse su objetivo de verme caer. Tendría que aguantar cada golpe que me lanzase.


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Re: Gran Torneo De Blitzkrieg (Part 2)

Mensaje por Cid el Sáb Nov 19, 2011 3:21 pm

Seguía subiendo “fácilmente” por el enorme coloso de piedra, cuyos movimientos no cesaban y, obviamente, no facilitaban la escalada, pero por suerte la fuerza de mis brazos bastaba para que no me cayera. Cada metro que avanzaba hacia arriba era un condenado infierno, y lo más difícil de subir sin duda alguna era el puto brazo, que al no dejar de moverse de un lado para otro hacía que tuviera que ir quedándome quieto cada poco para no acaba convertido en una masa amorfa de huesos y sangre en el suelo, bueno, no tardaría demasiado a ese ritmo. Mi respiración era agitada, bastante, dado que no podía respirar bien por la boca a causa de la pelota que cargaba en ella cual perro, y en la nariz no dejaban de entrarme partículas de polvo creadas al estallar contra las manos o el torso del coloso que escalaba, por parte del mío, que no sabía muy bien de qué lado estaba. Mientras subía sentí de golpe una increíble punzada de dolor en la espalda, algo indescriptible que me hizo tener que soltar las manos de la roca y con ellas un gemido de dolor, en parte por el pedrazo, que había sido brutal, y en parte por el siguiente golpe que me esperaba. Rápidamente recorrí la distancia que tanto me había costado salvar entre las piernas y el brazo de la criatura y di de espaldas contra la rodilla del golem, jodiéndome toda la espalda y doblándome de una manera que no sabía que podía, pero no terminó ahí. Junto con la caída perdí la pelota y cuando estaba a punto de caer casi pierdo también la vida, de no ser porque tuve tiempo de engancharme a un saliente de su rodilla, quedando colgado a varios metros del suelo. Me giré para ver qué había pasado y fue entonces cuando vi a un enano con cresta anaranjada al igual que su barba corriendo hacia mí como un loco enfurecido, con la siguiente roca ya en la mano y dispuesto a lanzármela. Tenía que hacer algo.

Sin pensármelo demasiado, me solté de la rodilla de la criatura y caí al suelo con un notable dolor de piernas, que, sumado al de la espalda, ya me hacían sentir bastante mal, pero aun podría aguantar un poco, o eso se suponía. Me agaché y antes de hacer nada cogí la pelota y me la coloqué al cuello, bueno cerca de este para no pincharme: -¡Flachucho! – grité, refiriéndome al hechicero de nuestro grupo que, pese a que parecía ocupado, era el que estaba en mejores condiciones. Rápidamente empecé a girar sobre mi pierna derecha y tras tres vueltas arrojé la pelota con todas mis fuerzas como hacían algunos deportistas para arrojar pesos en competiciones estúpidas como… en la que me encontraba obviamente. Bien, ya tenía la pelota fuera de peligro, ahora la cosa era ponerme a mí mismo fuera de peligro ¿Cómo? Esa era una buena pregunta.

Con las pocas fuerzas que me quedaban saqué también el hacha y me dispuse a enfrentar al enano, cuyos músculos superaban con creces a los míos, lo cual quería decir que no tenía demasiadas oportunidades. Torpe no parecía, ni tampoco mal entrenado ni lento, joder, era una jodida máquina de matar y tenía que hacer algo. Tras sacar el hacha adelanté mi pierna izquierda y dejé la derecha atrás, tensada como si estuviera pensando en combatir, nada más lejos de la realidad. Con la velocidad que llevaba el enano seguramente le fuera bastante complicado girar para invertir el sentido de su carga, así que una vez lo tuviera cerca usaría mi pierna derecha de muelle y me impulsaría para el costado izquierdo procurando caer sobre mis costillas para rodar y ganar algo de tiempo hasta que alguien se dignase a ayudarme. Si funcionaba, con suerte, el enano se estrellaría contra la roca del pie del coloso y ambos quedaría malheridos, sino, pues me tocaría aguantar la carga hacha por delante, con el mango de acero colocado a una distancia prudencial del cuerpo para que no me aplastara ningún hueso ni tampoco me moliera de un solo golpe. Si todo iba bien no saldría mal parado, sin contar que notaba todavía el ardor del pedrazo en la espalda, pero por suerte la adrenalina que tenía en vena hacía que la mayor parte de ese dolor se evaporase, por desgracia no todo, dado que no era uno de esos gigantes nórdicos.
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Re: Gran Torneo De Blitzkrieg (Part 2)

Mensaje por Illua el Sáb Nov 26, 2011 6:42 pm

Illua sonrió cuando Astarthea consiguió zafarse de su ataque, y ella también retrocedió, mirándola tranquilamente, analizando sus puntos débiles...
Carente de armadura, los cortes eran muy eficaces. De complexión débil, su resistencia física no debía ser muy buena. Poco hábil con las armas, no poseía mucho talento en el manejo del arma que le había prestado. Sin embargo, también alanzó sus ventajas... Desconocido poder mágico, posiblemente alto. Posesión de un objeto, del cual aún no tenía muchos datos... Era curioso... Parecía la más débil del juego, y sin embargo, era la más astuta, o eso creía la duelista. Solo dejaba ver sus debilidades, aún no había revelado sus poderes. No del todo, solo sabía que le había inutilizado una pierna por unos segundos, y que había sido capaz de atraer su espada hacia ella... Pero... ¿Habría usado ya su objeto? Aquel que les habían entregado a todos al principio del juego... No lo sabía, tenía muy poca información de ella.

No obstante, lanzó una carcajada, y alzó su diestra, en la que llevaba el pequeño brazalete dorado que brillaba con el sol... Ella si había usado ese arma, y Astarthea parecía ya conocer sus habilidades... Pero... ¿Las conocía todas? No... Sin duda, no sabía donde se había metido. Sin armas, e Illua ya sabía que la joven era una maga... Eso le daba una tremenda ventaja, y es que Illua estaba especializada en cazar magos... Desgracia para la pobre Astarthea, toparse con alguien capaz de anular sus conjuros...
La mano de Illua empezó a arder, cubierta en llamas azules como su propio cabello, y sin esperar un momento, usó su brazo alzado, como si fuese una catapulta, lanzando hacia la psicokinetica una gran bola de fuego. Pero antes de que llegase a impactar con ella, la hizo girar, haciendo ese movimiento con su mano, creando alrededor de su rival un círculo de fuego.

Sin esperar un momento se lanzó hacia delante con la katana preparada. Las llamas deberían haberla cegado, por lo que no sabría cuando ni como atacaría la duelista. Si aquel truco le funcionaba, un tremendo corte heriría de bastante gravedad a Astarthea.
Lo que Illua no sabía, es que la chica poseía un broche capaz de crear una barrera protectora...

Lain y Daebra corrían. Cuando de repente, el mago frenó en seco, y entre sus manos apareció la blitz, cogida al vuelo, y la miró algo sorprendido durante un instante. No estaba en su mejor momento, muy herido, pero bastante para continuar, igual que Daebra, que nada mas ver como la pelota caía en manos del mago negro corrió... O más bien intentó correr hacia el, pues cojeaba agotada. Lo mismo que el mago. Ambos se acercaban a Illua y Astarthea, en dirección al arco, mientras los gigantescos golems lanzaban piedras, y hacían caer pequeñas rocas en el centro del campo. Lain y Daebra corrían casi a la misma velocidad, y si nadie paraba al mago negro, este lograría anotar un punto más de parte del equipo Gamma... ¿O tal vez Daebra lo conseguiría parar a tiempo?

Mientras, Cid y Bj se encontraban en el centro del campo, cerca del glem del equipo Omega, siendo un enemigo más para Cid... Pero fue astuto, y esperó al ultimo momento, lanzándose a un lado justo cuando el enano iba a golpearle, haciendo que por la fuerza y velocidad que llevaba, la inercia le impidiese variar su rumbo, y colisionase directamente contra una pierna del Golem, que se quejó y se tambaleó un poco... Pero el enano se apartó pronto de la roca, había sido un brutal impacto, lo había sentido bien, pero demostrando la férrea voluntad y resistencia enana, se apartó solo dispuesto a luchar más contra Cid... Pero algo los interrumpiría, entre ambos, una enorme piedra con forma de puño cayó, creando un terremoto que derribó a ambos. El golem se había enfadado con Cid, e intentaba golpearle... ¿Que haría el guerrero?

O una pregunta aún más interesante... ¿Que haría el enano? El había acusado a Illua de cobarde y deshonrosa, cuando se duplicó... Pero ¿Que pasaría cuando era un gigantesco Golem el que le ayudaba a el a combatir? Posiblemente respetase el honor enano y decidiese luchar por su cuenta, o abandonar a Cid para ir tras la pelota. O incluso atacar a su propio golem. No se sabía aún que hacer... Pero el contador que flotaba cerca del ser alado que flotaba en el campo estaba casi a cero... ¿Que sucedería cuando el tiempo se agotase...?

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Off: Como vamos todos muy muy ocupados estas semanas, por ahora amplio el plazo a 2 semanas y no 1, volveré a ponerlo a horario normal cuando las cosas se naturalicen. No hay mucho que decir este turno, solo que posteeis. Aun nos queda un buen rato de partida.
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