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Asaltando con botines nuevos

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Asaltando con botines nuevos

Mensaje por Kefka Palazzo el Mar Ago 30, 2011 5:29 pm

La marea alta y la briza salada
Los dragones custodiando las alturas
La gente huyendo amenazada
Y el golpeteo de las olas en las murallas.

Malik-Thalish es una joya mal comprendida
Su reputación no son más que calumnias y mentiras
Hay muchos que no comprenden como el robo y la bebida
Pueden ser la excusa para una vida sin ataduras.

La ciudad negra... o la ciudad de la corrupción
Bendito sea el vicio y la traición
En todos mis años no había sentido la emoción
De matar a diario y cobrar comisión.

Kefka Palazzo
Coplas del caos
Año 870



~°~°~°~°~°~°~°~°~
Capítulo I
Asaltando con botines nuevos


Los días en Malik-Thalish, la ciudad negra para muchos, eran días colmados de negocios y vandalismo. La ley brillaba por su ausencia en este lugar a no ser que fuera el día del cobro real que el Rey tirano de nombre desconocido hacía efectivo cada quincena. Quien pagara podía sentirse a salvo durante quince días más. Y quien no, solo podía desear abandonar la ciudad antes de que la densa neblina salina y la noche cubrieran los agentes y los moradores de las sombras del injusto Rey o alguna de las muchas bandas de bandidos locales.

Ciertamente era un lugar difícil para un mercader o una familia en busca de una buena y pacifica vida. Pero no todo era blanco o negro. Los ciudadanos ya habían aprendido a respetar las a sombras y a los designios de su Rey. Comprendieron que era más sencillo cooperar que ser héroes y por esta razón Malik-Thalish contaba con cierta paz y armonía, y a su vez pasó a convertirse en un imán para los aventureros en busca de trabajo o aventuras de alto riesgo. La economía no podría estar mejor.

En estas calles corren los rumores sobre organizaciones delictivas que operan al rededor de la ciudad y dentro de ella. Pero existe la leyenda sobre una organización en especial. Una que lleva más siglos de los que cualquier humano pudiera contar. Secuestros en masa, asesinatos de nobles de alto rango, robos de objetos sumamente valiosos son solo algunas de las actividades que se cuentan en los relatos. Mitos y leyendas urbanas que involucran asesinos capaces de desplazarse entre las sombras de la noche sin ser detectados. Asesinos capaces de asesinarte varias veces antes de que puedas darte cuenta que ya estabas muerto. Agentes y espías capaces de infiltrarse en tu familia de forma legítima. Leyendas sobre Karnifex y su chiflado y sádico líder, Kefka Palazzo.

Claro que, todo esto eran simples conjeturas y rumores que la gente de la ciudad gustaba en contar. A través de tantos años, los niños habían aprendido a temer a la noche y a los asesinos de Karnifex, pues los adultos usaban dichos relatos como una forma de amenazar a sus críos y hacerles entender que el respeto a ciertas cosas, como la oscuridad de la noche y los rufianes, les mantendría alejados del peligro. Así mismo, los adultos habían comprendido a temer a las mismas cosas, pero simplemente no demostraban públicamente.

En todos los siglos de historias sin fundamentos, Karnifex había sido reducido a un mero rumor. Un rumor del que pocos hablaban pues, misteriosamente, aquellos con las agallas o las jarras suficientes como para hablar de esta organización morían o simplemente desaparecían para jamás volver a ser vistos en la ciudad.

Pero es bien sabido que las leyendas y los rumores siempre tienen cierta verdad implícita. Y Kefka Palazzo, el supuesto líder de una organización inexistente, era bien conocido a lo largo y ancho de todo Thonomer. Se trataba de un elfo de muchos siglos de edad, miembro de un título nobiliario heredado por una familia de nobles misteriosamente asesinada, y el cual había perdido la cordura por algún motivo desconocido. Muchos decían que había enloquecido después de haber visitado y escapado de la ciudad legendaria de Luminara. Otros afirmaban que había enloquecido después de una expedición a lo profundo de los bosques de Theezeroth. Lo cierto es que nadie conocía el motivo por el cual había desarrollado tal grado de locura y sadismo.

Kefka siempre viajaba acompañado de un pequeño contingente de soldados al mando del Rey de Malik-Thalish. Se decía que el arlequín gozaba de ciertos beneficios a cambio de favores al Rey. Algo así como un agente especial o incluso un visir o heraldo de la ciudad.

Sus viajes tenían distintos objetivos. Algunos eran visitas las ciudades vecinas, donde negociaba en nombre de su Rey para obtener mercancías a cambio de fuerza militar o "protección". Otros viajes eran exploraciones a lo más profundo de las tierras de Thonomer y sus límites territoriales con otros reinos con el fin de obtener artefactos de gran valor o huéspedes forzados a pasar algunos días en la ciudad negra hasta que alguien financiara su regreso a casa.

Lo cierto era que el Mago del Caos, como algunos le conocían, no era un personaje de bajo perfil. Siempre iba por allí componiendo rimas o gritando enfurecido, dependiendo de su estado de ánimo. Sus ropas no eran por mucho algo que se considerara discreto y su arte mágico solía ocasionar destrozos de los cuales lograba salir impune la mayor parte de las veces.



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Re: Asaltando con botines nuevos

Mensaje por Kefka Palazzo el Miér Ago 31, 2011 6:07 pm

El día llegaba a su fin y la briza salina del mar nocturno se comenzaba a hacer sentir a lo largo y ancho de las calles de Malik-Thalish. El sonido del viento, haciendo ecos de lamento entre las paredes de la ciudad amurallada, anunciaban que la hora de abandonar las calles para dar paso a que los amantes de lo ajeno y los moradores de las sombras tomaran el control de la comunidad.

No había sido un buen día de negocios para el arlequín del caos. Con un temperamento alborotado, y parte de sus ropas preferidas desgarradas por el ataque de un grupo de bandidos sin maestro, Kefka daba vueltas alrededor del almacén abandonado, el cual era la entrada a su laboratorio subterráneo, mientras maldecía y lloriqueaba en tonos de voz demasiado elevados como para ser entonados durante las noches. Su ira solo era superada por su gran tristeza al ver que tendría que secuestrar a otro sastre capaz de enmendar los daños en su fino ropaje.

Sin embargo, no estaba ahí perdiendo el tiempo. Kefka esperaba un heraldo que llegaría con alguna especie de orden directa del Rey desconocido de Malik-Thalish. Ni siquiera Kefka había visto jamás la verdadera apariencia de su Rey provisional, pero eso no le impedía vivir de él. El payaso había logrado obtener el aprecio del tirano en base a sus prácticas y el control que tenía sobre las organizaciones que no deseaban cooperar con el gobierno de la ciudad negra. La noche había llegado en su totalidad y ya era hora de que el heraldo llegase con la nueva orden, mientras Kefka ya golpeteaba el suelo con ambos pies, en señal de frustración e impaciencia.

A que esperas... ¡VEN DE UNA BUENA VEZ MALDITO HERALDO DE MIERDA! – Gritó el elfo claramente desesperado. Su grito despertó a algunas aves que descansaban en las vigas de madera podrida del techo de aquel almacén venido a menos.

Ten cuidado con lo que deseas arlequín... se te puede cumplir... – Dijo una voz rasposa proveniente de una de las esquinas cubiertas en las sombras del edificio.

Tengo más de dos horas esperándote, estúpido reptil – El tono de voz del elfo indicaba que el concejo recibido no había sido considerado importante – Será mejor que no me hagas perder más tiempo del que ya me has costado o comprenderás el significado de perder la virginidad, según las costumbres humanas.

Una figura humanoide se manifestó en aquel oscuro lugar abandonado. Tenía el rostro cubierto con una toga negra y vestía ropas marciales del mismo color. Su aspecto era amenazante. Sus grandes ojos rojos con pupilas negras y alargadas de manera vertical y su larga y puntiaguda cola escamosa sugerían el motivo por el cual el elfo le había llamado reptil. El sujeto mostraba una postura agresiva hacia el elfo que le había insultado en repetidas ocasiones, sin mencionar todas las que lograba recordar. Mostraba sus filosos colmillos y su larga lengua viperina la cual vibraba con la agresividad controlada por algún designio o poder superior, como si a una cobra del desierto de le amarrara el hocico o se le cortaran sus colmillos.

Muejeje – Se burló del agente de las sombras mientras disfrutaba de la impotencia del mensajero – Sabes bien que soy intocable Gheesh, tu amo no toleraría que pusieras tus mugrientas garras sobre mi delicado y hermoso cuerpo – El ritmo de las palabras del elfo solo avivaban la flama en los ojos del hombre reptil, pero sus palabras eran tan ciertas que casi se sentían como una daga atravesada en el estómago.

¡Ssssssssssssssss! … – Siseó Gheesh de forma iracunda ante las palabras de su anfitrión – Ya sssse te acabará la ssssssuerte esssstupido payasssso impertinente– Su furia era tal que ya no era capaz de controlar sus siseos naturales que le hacían arrastrar la lengua al pronunciar ciertas oraciones.

Ya, ya, cálmate pequeño reptil inútil – Continuaba utilizando su tono burlón y sarcástico disfrutando de la impotencia del mensajero del Rey – Mejor dime cual es el encargo de tu amo antes de que te muerdas la lengua del coraje y no puedas hablar muejejeje…

Haciendo uso de su entrenamiento, Gheesh calmó sus emociones y se concentró en transmitir el mensaje de su amo con la mayor serenidad posible. Sabía que ya tendría la oportunidad de eliminar al arlequín, pero aún no era el momento adecuado para ello.

Sssss… a media noche, esperaras a una carroza que pasará a unas cuantas millas de la ciudad – Decía el hombre reptil mientras arrojaba hacia el elfo un mapa con la posición detallada del lugar. No quedaba a más de veinte minutos a caballo – La carroza es de un mercader de bajo perfil, pero en su interior viaja secretamente la hija de una de las familias nobles de mayor rango de la ciudad de Erenmios – La intención de su misión ya le era bastante clara al arlequín quien solo mostro una gran y sádica sonrisa adelantándose a su objetivo principal – El Rey desea que tengas una entrevista “persuasiva” – Comentó el agente remarcando la palabra – y obtengas toda la información posible referente a las ruinas del hielo eterno.

Kefka suponía que sus técnicas de persuasión serían necesarias, pero no sospechaba que la intención del rey era conocer más sobre aquellas ruinas olvidadas al sur de las tierras de Erenmios.

Ya veo, ya veo… pero, solo un puñado de personas sabe sobre esas ruinas, y menos aún son los que saben las verdades y los secretos tras las paredes de hielo mágico del lugar – las palabras de Kefka tenían cierto tono de curiosidad - ¿A que familia pertenece esa niña? – El hombre reptil respondió a su pregunta mientras se perdía en la profundidad de las sombras de la habitación derrumbada - … Nothingale …



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Re: Asaltando con botines nuevos

Mensaje por Kefka Palazzo el Jue Sep 01, 2011 5:32 pm

El misterioso agente de las sombras había desaparecido entre la oscuridad de las sombras del almacén abandonado mientras que el arlequín sentía una ráfaga cálida en la espina y un escalofrío que le hizo vibrar de la emoción. La familia Nothingale era una muy respetada familia aristócrata. Sus princpales influencias estaban en el ámbito militar, puesto que eran contribuyentes de la fuerza militar de los hombres de Erenmios. Ya antes había tenido la fortuna de hablar con Alburt Nothingale, cabeza de la familia y miembro del consejo de mercaderes de Phonterek al que Kefka y otros nobles de la región asistían con frecuencia con el fin de mantener impuestos y cuotas de tránsito razonables. La casa Nothingale era además, la casa encargada de salvaguardar los secretos ocultos en las ruinas del hielo eterno o Gathal-Nârum en la lengua de los enanos del norte.

Gathal-Nârum antiguamente fue una ciudad enana muy rica por su extracción de gemas preciosas como esmeraldas y diamantes. Además tenían un gran mercado de armas rúnicas, siendo unos de los primeros asentamientos enanos en abrir su mercado a los comerciantes de las ciudades de los hombres de Thonomer. Por más de cien años el comercio de Gathal-Nârum era una fuerza importante en las riquezas de las primeras familias nobles de Thonomer, siendo Nothingale uno de los principales beneficiarios. Sin embargo, al rededor del año 700, la ciudad de Gathal-Nârum fue sellada en un hielo mágico imperecedero de una forma extremadamente repentina, encerrando dentro de sus heladas paredes a toda su gente y algunos mercaderes según los registros de aquella época. Las razones son desconocidas hasta el día de hoy, pero está claro que algunas familias nobles transmitieron sus conocimientos a través de las generaciones. Y Kefka ya tenía la inquietud de interrogar a algún miembro de dichas familias. La oportunidad al fin se le había presentado y no quería decepcionar a su oscuro rey.

Vaya vaya vaya... pero si esto es... ¡GRANDIOSO! A HA HA HA HA - El arlequín del caos reía de forma escandalosa ante la gran oportunidad de negocios que se le había presentado. Su misión consistía en secuestrar e interrogar a una mujer joven con el fin de conseguir información secreta sobre una ciudad enana llena de artefactos rúnicos antiguos. Para Kefka era demasiado difícil recordar algún otro momento tan emocionante en su vida.

Faltaban poco menos de dos horas para la media noche. No contaba con mucho tiempo por lo que rápidamente tomó un pequeño proyectil pirotécnico y partió rumbo a la salida este de la ciudad negra. El trayecto de cinco minutos hasta la puerta de la ciudad hubiese significado la muerte para cualquier otra persona que se aventurara a pasar a esas horas de la noche por las calles de Malik-Thalish, pero su atuendo y su risa demente eran inconfundibles para los grupos de bandidos que asechaban en las sombras, por lo que simplemente le dejaron vía libre sabiendo que el ancestral elfo podía llegar a ser incluso más peligroso que la ciudad nocturna.

Ya en la puerta este de la ciudad, Kefka acudió a los establos exteriores en busca de un buen caballo. Ninguno estaba ensillado por lo que pudo ver y el cuidador tomaba una siesta re confortable ante la calmada noche en las afueras de la ciudad. El arlequín no tenía tiempo que perder y haciendo uso de toda su paciencia despertó al gordinflón de su sueño reparador.

¡DESPIERTA DE UNA BUENA VEZ Y PREPARA UN CABALLO MALDITO SEAS! - Gritó impaciente mientras pateaba la silla tambaleante donde descansaba el hombre tirándolo al suelo junto a los restos de su cómodo asiento.

El hombre se levantó hecho un mar de furia, pero su ira no se comparaba a la insanidad de la mirada del arlequín quien simplemente cruzaba sus brazos y golpeaba el suelo con su pié. El humano había atendido en repetidas ocasiones al elfo de la cara blanca y sabía que, a pesar de ser una especie de payaso o bufón, Kefka no soportaba las bromas ni la mediocridad. Sin decir palabra alguna, el obeso hombre ensilló a un caballo blanco de gran porte y lo ofreció con la esperanza de que aquel sujeto le perdonase la vida por su inconsciencia.

Gracias buen hombre, como siempre una atención rápida y amable -Dijo Kefka apaciguando por completo su anterior enervación, para fortuna del pobre mozo.

Sin demorar más, Kefka montó en el caballo y, haciendo uso de su dominio en las artes de la magia del fuego, generó una chispa con la que encendió el pequeño proyectil que había cogido en el almacén. El proyectil salió disparado hacia el cielo y generó una pequeña explosión de luces artificiales. Era una señal. Algo que frecuentemente utilizaba para llamar a sus agentes secretos. Los agentes, espías y asesinos que le habían dado una gran reputación y aquellos en los cuales se basaban tantas historias referentes a la organización secreta de la cual nadie sabía nada. Era una señal que simbolizaba la prepotencia y la locura de un arlequín al mando de una temible organización. La organización Karnifex.



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Re: Asaltando con botines nuevos

Mensaje por Kefka Palazzo el Mar Sep 13, 2011 5:10 pm

Durante todas sus misiones diplomáticas, donde era necesaria una cierta cantidad de persuasión, sus agentes secretos se encargaban de recopilar toda la información necesaria sobre algún lugar o persona, así como también se encargaban de limpiar el camino del arlequín de cualquier estorbo que pudiese significar una amenaza para las siniestros ambiciones del elfo con el estrafalario maquillaje. Eran sus perros de caza y, a la vez, eran sus perros lazarillos. Karnifex funcionaba casi de forma autómata. Sin depender de un liderazgo directo pero siempre respondiendo a la llamada de su comandante. La necesidad de complacer al arlequín con un buen trabajo era llevada al punto del fanatismo por parte de sus seguidores. Y esto solo servía para aumentar el ya tan elevado ego del mago del caos.

Kefka había retomado su camino sobre su nuevo caballo. No tardaría mucho en llegar al punto perfecto para realizar una emboscada. Conocía muy bien el territorio de Thonomer, pues ya llevaba más de tres siglos viviendo en ese territorio. Eso sin contar las expediciones realizadas por sus agentes y sus intensos y detallados reportes sobre las zonas visitadas y los artefactos y ruinas localizadas. Su objetivo actual era una pequeña colina rocosa la cual bordeaba al camino principal que se dirigía hacia Erenmios. Sería un punto ventajoso para montar una emboscada pues era un lugar elevado y fuera del alcance de las espadas enemigas. Pero él solo no podría con tal empresa.

Estoy cerca del lugar… – Dijo Kefka al cerciorarse de la cercanía de aquella formación rocosa cuando, de pronto, el sonoro llanto de un halcón alarmó al arlequín haciendo que éste volteara al cielo. Una sonrisa de satisfacción se dibujó en su rostro al comprender de que se trataba – ... y tal parece que llegaron mis muchachos… muejejeje…

La noche era perfecta. Las nubes que ocultaban el brillo de las estrellas se habían dispersado, dejando aquella sección del camino bañada por la luz estelar. Las tres lunas se divisaban lejanas pero majestuosas. Las sombras de la noche eran sutiles y ocultaban con perfección las alimañas típicas de la región. No había rastros de tránsito recientes y eso tranquilizó al arlequín. Aún estaba a tiempo.

Una caravana conformada por tres carros se aproximan desde el sur mi señor Kefka – Una voz surgió de las profundidades de las sombras, como si de un espíritu maligno se tratara. Pero esto no sorprendió al arlequín, el cual mantenía su mirada fija en el camino mientras se agazapaba en la tierra – Excelente Sombrazul, excelente – Respondió el arlequín al tiempo en que una figura humanoide de ropas azules similares al de un asesino salía de las sombras para posarse a las espaldas del mago del caos – Su órdenes – Dijo el agente encapuchado mientras mantenía la mirada baja en señal de respeto – Cuando estén al alcance elimina al conductor de la carroza del centro. Seguramente las otras dos son escoltas y no quisiera que mi presa escapara – Las palabras de Kefka llevaban un sutil tono de perversión. Característico en él aunque un poco más marcado que en anteriores ocasiones. Como si estuviese en verdad emocionado – Después elimina a las escoltas desde una posición elevada. Mi objetivo es una niña, así que ten cuidado a quien le apuntas con esas estrellas.

En un instante, el agente de ropas azules desapareció como si las sombras le hubiesen tragado. Kefka confiaba plenamente en las capacidades de su elite de asesinos, y Sombrazul era uno de los tres mejores agentes con los que disponía – Muejejeje – Rió hacia sus adentros mientras esperaba agazapado a la espera de la caravana – Solo espera un poco más, señorita Nothingale. Los helados secretos de tus ancestros pronto serán míos y, por extensión, tú y tu familia también lo serán… Muejejejeje – La emoción del mago del caos se desbordaba de su ser. Le costaba trabajo mantenerse quieto y en silencio pero hizo su mayor esfuerzo para no llamar la atención de la caravana próxima a ser emboscada.

Ya podía divisar las antorchas de los carros mientras avanzaban por el sendero principal que los debía llevar a Erenmios. Sin saber que, en realidad, avanzaban hacia su propia perdición en aquella noche pacifica en las cercanías de la ciudad negra de Malik-Thalish.



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Re: Asaltando con botines nuevos

Mensaje por Kefka Palazzo el Dom Sep 18, 2011 5:50 pm

Temprano, ese mismo día, la joven Kristal Nothingale preparaba sus cosas para partir en su viaje de vuelta a Erenmios. La noche anterior había recibido una carta de parte de su padre Alburt, la cual indicaba que su presencia era necesaria en otro sitio de importancia para enriquecer las relaciones entre Erenmios y los pueblos mercantes del interior de Thonomer. Kristal estaba acostumbrada a viajar. Siendo la única hija de una de las familias más ricas e importantes de todo Thonomer, su papel como emisaria entre los mercados exteriores y Erenmios era de vital importancia para su ciudad y para su propia familia.

Señora Kristal – Anunció su presencia respetuosamente un guardia en armaduras plateadas – la carroza está lista y solo esperamos su presencia para partir – La joven, de apenas unos veinte años de edad, se alistaba su larga cabellera azul celeste mientras observaba al veterano posado en el marco de la puerta de su habitación – Gracias Roberto ¿podrías ayudarme con uno de mis bolsos? Están un poco pesados – El guardia de más de treinta años asintió a la petición de su señora y tomó dos de los tres bolsos que estaban sobre la cama. Todos estaban llenos con recuerdos y mercancías otorgadas, en su mayoría, por agradecidos mercaderes y niños de la ciudad portuaria de Nird, lugar que abandonarían en cuestión de minutos.

Kristal era una hermosa joven reconocida por tres cosas. En primer lugar, por su gran apellido el cual ha sido una dinastía dentro de Erenmios por más de quinientos años. En segundo lugar estaba su belleza, comparable con la de los elfos dorados o los diviums de alas blancas, y su amabilidad, la cual le había abierto las puertas al comercio entre ciudades enemigas en más de una ocasión. Y por último, el color azul cielo que tenía su cabellera. Tal color era una rareza entre los humanos, siendo fuente de diversos rumores sobre la verdadera descendencia de la joven mujer.

Nird es una pequeña ciudad portuaria al sur de Malik-Thalish. Su puerto no es comparable con el de la ciudad negra, pero siendo uno de los pocos puertos neutrales al sur de Thoromer, asegurar el comercio y las vías marítimas entre Erenmios y esta zona tan conflictiva era de vital importancia para la mayoría de las ciudades libres. Kristal Nothingale había conseguido una excelente alianza entre Nird y Erenmios y ahora era tiempo de reportar su logro a su padre, el cual anhelaba la compañía de su hija cuanto antes. Pero los protectores de la señorita de los cabellos azules sabían que un viaje a través de tales tierras enemigas eran una oportunidad para que familias rivales trataran de atacar a una emisaria tan importante como lo era su señora. Por tal motivo, decidieron partir de Nird en el mayor de los secretos. Ocultos entre las distintas carrozas de mercaderes que partirían de viaje ese mismo día.

Habían salido muy temprano por la mañana de ese mismo día. La mayor parte de los carros de mercancías se habían desviado a sus distintos puntos, dejando solo a los dos carros destinados para la guardia de la señorita Kristal y su propia carroza, la cual era un carro de mercancías común. La escolta le cubría tanto la delantera como la parte trasera. Esperaban que este fuese un viaje tranquilo y sin ninguna contrariedad. Esperanza que se disolvió rápidamente durante la noche de ese fatídico día.

De golpe, el carro de Kristal dejó de moverse tras el sonido ahogado de un moribundo conductor - ¿Qué fue eso? ¿Capitán? – Las palabras de Kristal denotaban preocupación e incertidumbre – Permanezca tranquila señorita, yo a protegeré – Las palabras de su escolta de honor fueron tranquilizantes, pero no distaban más de la realidad. La preocupación en los ojos del guerrero veterano fue claramente percibido por la joven, quien en más de una ocasión había sido víctima de esta clase de asaltos. Quizá se trataría de un simple robo, teniendo en cuenta que viajaban en un carro de mercancías. Eso era lo que cualquiera hubiese pensado en una situación similar.



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Re: Asaltando con botines nuevos

Mensaje por Kefka Palazzo el Lun Sep 19, 2011 6:54 pm

Como una serpiente acechando a su presa desde la oscuridad uno de los asesinos predilectos de la organización secreta Karnifex controlada por Kefka, Sombrazul, había elegido el punto más ventajoso para montar una emboscada en inferioridad numérica. Sus grandes habilidades como asesino habían sido muy frecuentemente demostradas a lo largo de más de cientos años, desde que comenzó a servir a su actual amo.

Cubierto bajo el cobijo de la noche, y detrás de una gran roca que fácilmente cubría al asesino, Sombrazul divisó el grupo de tres carros de mercancías que transitaban despreocupados a través de aquel oscuro sendero. Espero el momento indicado. No podría simplemente atacar de frente pues no estaba seguro del arsenal con que disponían, si es que la información de su amo no estaba errada y en realidad se tratara de un trío de mercaderes sin valor potencial. Aguardó a que el primero de los carros pasara de largo y dejara una visión más clara del carro central. Según Kefka, aquel sería el principal objetivo. Y rara vez se había equivocado en sus deducciones. Pues si algo había aprendido Sombrazul tras haber servido tantos años al arlequín era que sus locuras y delirios siempre estaban ligados a un sentido de verdad o seguridad absoluta.

Sin mayor contemplación, el asesino de ropas azules lanzó un shuriken el cual fue a dar directamente a la garganta del desafortunado conductor de la carroza central. El carro detuvo gradualmente su andar y el sonido seco del hombre ahogándose en su propia sangre alertó a los demás vehículos. Una muerte limpia, pero esto apenas daba comienzo.

No tenía cazo abandonar su posición. Nadie le había visto, por lo que aún conservaba la ventaja del ataque sorpresa. Espero tras las sombras de la roca esperando ver a su objetivo o más blancos fáciles. Nadie abandonó la carroza asediada, no así los tripulantes de la carreta trasera, los cuales bajaron sin cuestionamientos tratando de formar un perímetro de seguridad. Sabían que estaban bajo ataque, más no sabían que les atacaba. Sombrazul divisó a dos hombres armados y un civil el cual venía conduciendo la carreta trasera. Los tres avanzaron hacia ambos flancos de la carroza central buscando algún enemigo o cualquier ser hostil, sin suerte.

Una estrella metálica surcó los aires sigilosa y rápidamente para dar directo entre los ojos de uno de los hombres armados, el cual cayó al suelo sin decir palabra alguna. Fulminado al instante por la muerte azul. El único testigo, el conductor de la carroza trasera el cual, al ver tal ataque, huyó hasta su carro y se arrojo al suelo debajo de sus caballos mientras daba el grito de que el enemigo estaba en las alturas. El segundo guardia, tras escuchar a su desesperado compañero y revisar el cadáver de la primera víctima, elevó la mirada en busca del lugar más propenso a ser utilizado como punto de emboscada. Para su sorpresa, estaba rodeado de arbustos y formaciones rocosas elevadas. Enseguida supo que ese tramo del camino era una trampa mortal y que había sido demasiado ingenuo transitar a estas horas de la noche por tan peligroso lugar. Dudó por un momento la razón de tan infantil error, pero no pudo asimilarlo con claridad. Un shuriken asesino ahora estaba alojado en su sien imposibilitándole pensar en algo distinto que no fuese la fugaz sensación de muerte. Simplemente no tuvo tiempo de deducir que había salido mal.

Sombrazul había eliminado los guardias de la carroza trasera y ahora desviaba la mirada en busca de la vanguardia de aquella caravana a la vez que echaba una mirada hacia el punto donde esperaba agazapado en la tierra su amo Kefka. Para su sorpresa, el arlequín no estaba escondido ni mucho menos. Por el contrario, permanecía de pie, soberbio y prepotente, como si fuese intocable o inalcanzable para cualquiera de sus enemigos. Sombrazul no comprendía tal despliegue de confianza por parte del loco hechicero, pero tenía cosas más importantes que atender y sabía bien que su amo no caería tan fácilmente.



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Re: Asaltando con botines nuevos

Mensaje por Kefka Palazzo el Lun Sep 19, 2011 8:33 pm

El sonido de dos cuerpos en armaduras cayendo al suelo a los lados del carro de la joven emisaria de Erenmios alarmó a ambos tripulantes. Sabían que estaban bajo ataque, y que este no era un simple robo mercaderes. Cualquier bandido de poca monta hubiese retrocedido al ver a dos soldados armados de Erenmios saliendo e las carretas de mercancías. Esto estaba muy mal, pero las preocupaciones no debían aflorar en el gesto del veterano guardaespaldas, por el bien de su protegida – Tranquilícese señorita Kristal – Dijo el capitán Roberto tratando de apaciguar las lágrimas de miedo de la joven ama – Daré gustoso mi vida por su protección, no se preocupe – Las palabras del hombre hicieron que un gesto de dolor surgiera del rostro de la mujer, la cual cogió por la capa a su guerrero más cercano dirigiéndole una mirada de melancolía – ¡No diga eso por favor! ¿Cómo podría tranquilizarme el hecho de saber que alguien tan bueno como usted muera por mi seguridad? – Ciertamente sus palabras ablandaban el corazón del curtido guerrero, pero este solo pudo asentir a sus amables frases. Sabía que tenía un deber que cumplir, y si sus hombres estaban muertos solo él podría tratar de salvar la vida e la joven que tanto tenía por delante.

La incertidumbre que sintió el capitán de la guardia ante la ignorancia de lo que sucedía en el exterior era abrumadora. Por lo que había logrado escuchar, les estaban atacando desde una posición elevada. Una emboscada que en principio parecía un simple robo. Por unos instantes deseo tener la fortuna de que simplemente se tratara de eso, un robo. No tenía informes de sus hombres, lo cual era de preocupación. Si habían muerto todos quería decir que sus posibilidades de escapar esa noche eran menos que improbables. Tampoco podía abandonar la carroza. Si les estaban atacando desde una posición elevada sería un suicidio salir de ahí. No podía hacer nada más que esperar a que algún confiado rufián asomara la cabeza al interior de su carroza y cortársela de un tajo, esperando que su ama no fuese a recriminarle el terrible acto.

El sonido de alguien tocando la gruesa puerta de madera de la carroza se dejó escuchar en el interior. No sabían de quien se trataba, pero el sonido de aquellos toques denotaban cierta tranquilidad. Posiblemente la situación ahora estaba bajo control – Capitán, salga del carro por favor. El peligro ya ha pasado – La voz de uno de los guardias que él personalmente había destinado para cuidar la carroza delantera hizo que una sensación de alivio recorriera su cuerpo. Pronto abrió la puerta, mientras le dirigía una sonrisa a la preocupada mujer.

Grande fue su sorpresa al presenciar las cruentas imágenes de sus hombres inertes en la tierra de aquel sendero iluminado por la luz de las lunas, acompañados de las figuras de dos de los cuatro guardias que habían viajado en la caravana y un individuo vestido de forma demasiado escandalosa, como si hubiese salido de algún circo local. El hombre era un elfo y dejaba ver una sádica sonrisa mientras miraba fijamente al capitán. No eran buenas noticias después de todo.

Muejejeje – Rió el arlequín al ver como bajaba de la carroza el líder de los guardias que habían cambiado de bando en el mejor de los momentos – Capitán de la guardia ¿eh? – Se mofó nuevamente – Como puedes ver, tus hombres han encontrado un nuevo líder muejejeje – Continuó burlándose mientras le señalaba a la pareja de guardias que ahora dirigían sus armas agresivamente hacia el capitán, el cual mostraba un gesto de profunda decepción e impotencia – No seas estúpido y suelta tus armas, solo he venido aquí para tener una charla con la jovencita que proteges – Kristal vio claramente al elfo maquillado y no pudo evitar sentir un desprecio ante su presencia. Ya le había visto en el pasado, cuando apenas tenía unos diez años, y su visita al concejo de mercaderes no había sido nada agradable. El capitán extendió su capa, bloqueando la visión del payaso – Estas demente si crees que te entregaré a la señorita Kristal. Soy el capitán Roberto de Craus, estos hombres infieles son inferiores a mí y lo saben y tú no eres un digno rival para mi espada, payaso de mierda - Hablaba rígidamente el capitán tratando de intimidar a sus atacantes. Sus antiguos hombres sabían perfectamente que no podrían pelear contra él sin salir mortalmente heridos y esperaba que la amenaza fuese lo suficientemente amenazante para el delgado y frágil elfo. Pero sus esperanzas eran demasiado ambiciosas – Muejeje – Se volvió a mofar Kefka ante tales palabras – Lo siento pero no tengo tiempo que perder. Tuviste tu oportunidad… ¡ESTUPIDO HUMANO! – El insulto y la carcajada que le prosiguió sonaron fuertes y claras. El capitán trató de elevar su gran espada para acallar aquella voz desagradable y sus risas fastidiosas, pero no logró poner fuerza en sus manos. No sabía quién ni como. No sabía cuando había pasado. Solo sabía que alguien más estaba ahí y que había cometido el error de no descubrirle. Lo último que vio el honorable capitán de la guardia fueron sus pies y el gesto de horror de la joven Kristal tras presenciar la terrible decapitación de su querido guardaespaldas.



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Re: Asaltando con botines nuevos

Mensaje por Kefka Palazzo el Mar Sep 20, 2011 6:43 pm

El terror había abandonado a la joven emisaria de Erenmios. Tras la cruenta muerte de su guardaespaldas más fiel había gritado y llorado lo suficiente como para entender que ahora estaba sola frente a un grupo de asesinos. Decidió no manchar el honor de su amigo y mentor y demostrarle el fuerte espíritu que distinguía a los miembros de la familia Nothingale – Seré fuerte Reberto… - Se dijo a sí misma haciendo uso de toda su voluntad y fortaleza. Se secó las lágrimas y miró directamente al asesino de ropas azules que había dado fin una vida tan respetable. No pudo descifrar su raza ni su sexo. Su cara estaba cubierta por ropas marciales que solo dejaban entrever sus ojos tras una cortina de oscuridad. Un brillo carmesí escapaba de su mirada. Kristal no pudo evitar sentir miedo ante tales ojos sin piedad. Como si la mirada de aquel individuo estuviese cubierta por una capa de sangre. La sangre de los inocentes que habían encontrado la muerte en él.

Buenas noches, señorita Nothingale – La chillante voz del arlequín, el cual se posaba frente a la puerta de la carroza, interrumpió la tensión del momento y llamó la atención de la joven y aterrada mujer – Le pido de favor que salga del carro. No se dirá que Kefka Palazzo es un hombre descortés – Su burla era un insulto a la memoria de aquellos caídos ante sus pies. Kristal no pudo evitar sentir repudio ante tal ser viviente y no omprendía como un elfo era capaz de tales atrocidades. Pero ahora no estaba en posición de discutir o resistirse. Sabía muy bien de lo que era capaz “El arlequín sádico”, apodo con el que le conocían en Erenmios. Kristal recogió su largo vestido perlado y cuidadosamente descendió del carro, tratando de evitar pisar el cuerpo de su finado amigo. Mantuvo la mirada alta y fija en el elfo y soltó su vestido. El rojo tiño casi de inmediato la parte inferior de sus ropas y humedeció sus pies con la cálida y desagradable sensación de la sangre derramada – Muejejeje – Se burló el arlequín con su habitual risa – No me mire así señorita, ambos sabíamos que lo nuestro era cosa del destino – Kristal puso un gesto de odio el cual desentonaba completamente con sus facciones finas. En el pasado, Kefka ya había sido acusado de atacar a miembros de la familia pero las pruebas de dichos eventos nunca fueron suficientes para acusarle, a pesar de que todos sabían la verdad – Me vas a acompañar a Malik-Talish querida, pues necesito hablar contigo de forma más personal – Acentuó su última palabra como si se tratase de una indirecta – Hay asuntos referentes a los ancestros de tu familia y a ciudades congeladas que requieren ser discutidas en un lugar más apropiado que este abandonado y sangriento camino ¿No piensas lo mismo preciosa? – La burla de los traidores que ahora acompañaban al elfo se dejó escuchar por detrás de la mujer, la cual arremetió violentamente contra uno y, haciendo uso de una daga oculta en su manga, le cortó el cuello mortalmente. Siendo detenida por el asesino de ropas azules antes de que esta pudiese arremeter contra el segundo humano – JA JA JA JA – Kefka dejó salir una carcajada ante tal escena. Para él, era demasiado afrodisiaco precensiar la forma en que un alma pura dejaba salir toda su furia – Maravilloso… Simplemente maravilloso… No esperaba menos de ti, joven Nothingale – Dijo el arlequín a la vez que la mujer se tranquilizaba y dejaba de forcejear para dedicarle una mirada a su anfitrión – Ríe lo que puedas payaso del infierno, pues los dioses no quedaran satisfechos hasta que tus risas y tu soberbia sean acalladas por el filo de la guadaña – Su mirada era seria y llena de desprecio – ¿Dioses dices? ¿Cuáles dioses? ¿Acaso tus dioses detuvieron mi mano en pasadas ocasiones? ¿Dónde estaban tus dioses cuando mi gente le cortó la cabeza a tu querido guardaespaldas? ¿Dónde están tus dioses ahora? ¿Lo sabes? – Las preguntas de Kefka eran una burla a las fieles creencias de la mujer, la cual no encontraba las palabras adecuadas para contestar – No joven Kristal. Los dioses son una falacia. A ellos no les interesa este mundo pues no habitan en él ¿No lo entiendes mujer? – El gesto de Kefka se tornó agresivo mientras esbozaba una sonrisa sádica y perversa - ¡EN ESTE MUNDO NO HAY DIOSES! ¡SOLO EXISTE LA MUERTE Y LA DESESPERACIÓN! ¡Y NO HAY CASTIGO PARA QUIENES PROBAMOS LAS MIELES DEL CAOS!



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Re: Asaltando con botines nuevos

Mensaje por Kefka Palazzo el Miér Sep 21, 2011 7:58 pm

Kristal estaba atemorizada ante la presencia de aquella persona sin sentido común y sin rastros de cordura y respeto por la vida. Sabía que el elfo no era alguien con el cual poder dialogar. Temía lo peor y aún así su joven mente no podía concebir las cosas tan terribles que pasaban por la mente del arlequín sádico. Un pinchazo en la parte posterior del cuello y de pronto las sombras de la noche parecieron haberse extendido hasta el punto de cegarla por completo en total oscuridad. Kristal yacía inconsciente en los brazos del asesino de las ropas azules.

Llévala al laboratorio C y espera mi llegada, tengo un asunto extra del que ocuparme – La orden fue acatada sin objeción por parte de su asesino, quien en cuestión de segundos había desaparecido entre los arbustos y las sombras de la noche acompañado por el cuerpo de una inconsciente joven humana – Y tú – dijo refiriéndose al traidor de la guardia que aún seguía con vida – quema todo rastro y continúa hasta Erenmios. Dirás que fueron atacados por bandidos a las afueras de Malik-Talish, y que solo tú sobreviviste al ataque – Las ordenes del arlequín eran recibidas claramente por el guardia, pero cansado de haber llevado una vida entera siguiendo órdenes se cuestionó la firmeza de estas últimas - Exijo un pago por mis servicios – La simple pregunta hizo que el gesto placido del arlequín se corrompiera - ¿Paga dices? ¡¿PAGA?! Deberías agradecer que sigas con vida estúpido humano ¿Traicionas a tu gente y te crees en posición como para negociar una paga? – Las palabras eran ciertas, pero eso no contentaba en nada al nuevo mercenario. Había arriesgado su pellejo en beneficio propio al conducir aquella caravana hasta el punto de reunión y no tenía claro cuando dinero iba a recibir. Estaba decidido no partir a Erenmios con las manos vacías y haría todo lo posible por recibir algo del payaso que ahora tenía en frente, aunque fuese sangre. Pero de pronto todas sus dudas y cuestionamientos se esfumaron, dejando al hombre en un estado de somnolencia y paz – Viajarás a Erenmios … – Las palabras del arlequín resonaron en la mente del guardia como si se trataran de los susurros de una sirena antes de su festín – Viajarás a Erenmios y reportaras el asalto de tu caravana y el rapto de la joven Kristal – La orden estaba dada. El tenue brillo del valioso collar del elfo maquillado perdía su resplandor a la vez que salía del trance el humano. Sin decir más palabras, el guardia subió a su carreta, olvidándose de una paga o cualquier otra cosa que dejase detrás de sí y se encaminó a Erenmios llevando consigo la orden que la voz celestial del mago del caos le había confiado.

Kefka reía satisfecho ante el poder de su collar. Le había servido en incontables ocasiones y esta vez no sería la excepción – Estúpidos humanos de mente débil muejejeje – Sin demorar demasiado, invocó el poder del fuego en su interior e inició una gran hoguera alimentada por la madera de los vehículos de madera y los cuerpos inertes de los guardias. Las carcajadas del arlequín eran desquiciadas. Disfrutaba con el espectáculo de fuego y sangre. Jugó un poco con la cabeza del desafortunado capitán de la guardia antes de arrojarla al interior de las llamas dando una fuerte patada. Volvió ver sus botines desgarrados y maldijo por no haber tenido tiempo para cambiarse apropiadamente de atuendos. Pensó en cosas banales y sin sentido, como el poder mágico que podría obtener torturando sapos negros y el veneno más apropiado para cocinar una tarta de manzana de buen sabor. Pero el sonido de las maderas y algunas monedas de oro cayendo a la tierra le sacó de su monólogo de placer y divagación. El conductor que había sobrevivido al ataque inicial de Sombrazul, al verse atrapado por las flamas de su vehículo, se incorporó y huyó lo más rápido que pudo. Gritando, chillando y tratando de no mirar para atrás. Sabía que el mago era una amenaza, pero no le quedaba otra opción. Morir quemado bajo su carreta o morir quemado unos metros más atrás.

La segunda opción pareció ajustarse más a las necesidades del arlequín, quien no dudó un segundo en disparar sus bolas de fuego hacia el desafortunado y débil humano. Kefka nunca dejaba testigos, y esta vez sería igual.



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Re: Asaltando con botines nuevos

Mensaje por Kefka Palazzo el Jue Sep 22, 2011 7:36 pm

El camino de vuelta a Malik-Thalish había sido más placentero y tranquilo que el de ida. Kefka se había tomado la libertad de regresar a medio galope, tardando casi la hora y media en volver.

La ciudad seguía tan oscura y cubierta en neblina salina como la había dejado. Los típicos gritos de gente siendo robada, o asesinada. Los guardias haciendo la vista gorda ante las súplicas por cuestión de cobardía o sobornos. Los sonidos del acero chocando entre sí en los callejones más oscuros. La música de las tabernas, animadas a estas horas de la noche por el baile de mujeres en paños menores y trovadores capaces de entonar melodías de fiesta y gozo contrastantes con la situación en la que las calles de la ciudad negra se encontraban. No era extraño. Una ciudad conflictiva y con escasa ley y orden debía tener ciertos momentos de relajación, así fuera en medio de tanta perversión exterior.

Hmm… esta ciudad es tan agradable y a la vez aburrida – Se decía así mismo el arlequín mientras transitaba con su caballo por la calle principal del la ciudad portuaria - Podría matar a alguien ahora por el simple hecho de verle lloriquear, y a nadie le importaría ¿Qué sentido tendría matarle entonces?... – Su pregunta rápidamente se transformó en una carcajada incontrolable mientras se respondía a sí mismo - ¡¿QUE SENTIDO TIENE?!... Estas delirando Kefka muejeje.

El camino le llevaría hasta una sastrería de buena calidad. Por lo general estarían apagadas sus luces a estas horas de la noche, pero el sastre trabajaba en un encargo urgente. Y no podía hacer esperar a su desquiciado cliente. Horas atrás Kefka había acudido a la sastrería Hilo y Carrete, una de las más reconocidas de Malik-Thalish, dejando encargada la confección de un par de botas y unas mallas nuevas debido a que las que tenía actualmente habían sido víctimas del filo de algunas navajas y rocas de un grupo de bandidos recientemente finados por el mismo arlequín. Tenían la extraña idea de que podrían robarle a un payaso indefenso. No parecía que conocieran al sujeto que habían seleccionado como víctima. Craso error.

Las puertas de la sastrería se abrieron de par en par, dejando vía libre a la pierna de Kefka y su peculiar voz – ¡Hooooola! ¡Vengo por un encargo urgenteeeee! – La voz del mago del caos sonaba como si de una broma infantil se tratase. Pero esta no era ninguna broma ni una niñada. Era más bien el sonido de la muerte si su petición no era cumplida - ¡Quiero mis ropas nuevas!... ¡QUIERO MIS ROPAS NUEVAS YA! – La desesperación de Kefka era en parte por no ver a ningún alma trabajando en la parte delantera del establecimiento. La otra parte de su enojo era causado por haber tenido que esperar tantas horas utilizando un atuendo tan deplorablemente maltratado y sucio – Enseguida lo atiendo señor Palazzo – Una voz varonil, aunque un tanto temblorosa, se dejó escuchar en la trastienda, acompañada por la figura de un hombre de complexión delgada el cual sostenía el par de botas nuevas y las mallas que tanto anhelaba el elfo de la cara blanca – Fueron hechos con las especificaciones que pidió. Idénticas las originales – El hombre fingía muy bien su miedo, pensando en la seguridad de su familia – Ah, otro trabajo bien hecho Hugo, muy bien hecho – Kefka reconocía el buen trabajo mientras revisaba minuciosamente las ropas – Es un placer atenderle señor – El sastre agradeció el gesto del arlequín, aunque éste había decidido cambiarle el nombre que con tanto cariño le había puesto su madre – ¿Cuánto te debo Humberto? – De nuevo le cambió el nombre. Pero eso era lo que menos le preocupaba al hombre quien solo deseaba que se fuera de su hogar lo más pronto posible – Emm… no es nada señor, puede llevárselo y volver si necesita un nuevo pedido – El gesto de alegría del arlequín paso de alegre a disgustado en una fracción de segundo - ¡¿QUE DICES?! ¡DIME CUANTO TE DEBO JOAQUIN O TE JURO QUE QUEMO TU STABLECIMIENTO POR FALTARME EL RESPETO DE ESTA MANERA! – Un repentino gesto de tristeza, acompañado por un par de lágrimas genuinas se dejaron ver mientras continuaba hablando - ¿Qué no somos amigos Rodolfo? ¿Tanto miedo tienes de cobrar por tu trabajo a un viejo y honesto amigo? – Desconcertante. Era todo lo que podía pensar el hombre que ya no recordaba su propio nombre a estas alturas. Decidió tomarle la palabra a su supuesto “amigo” – Bueno, en ese caso son… - Sus palabras fueron repentinamente interrumpidas por el elfo, el cual salía por patas de la sastrería – ¿Estás loco Juan? Tu paga es seguir vivo, humano tonto muejejeje… ~~ volveréeee ~~ – La voz del arlequín se alejaba y con él las preocupaciones del hombre que solo aspiraba a ver la luz de un nuevo día.

Kefka tenía ropa nueva, y debía verse bien antes de su entrevista con la joven Kristal Nothingale. No quería que la mujer se llevara una mala impresión de él…

[Fin del primer capítulo]



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Re: Asaltando con botines nuevos

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