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Candy World!

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Re: Candy World!

Mensaje por Akina el Lun Oct 17, 2011 11:09 pm

Cuando Zan me respondió a mi pregunta sobre si su montura aguantaría a ambos, sonreí al ser afirmativa y acabé de acercarme, sentándome tras Zan con ambas piernas a un solo lado y agarrándome a un par de plumas de la pobre ave. Tan solo esperaba que no le hiciese daño, pero si no me sostenía de alguna parte, tenía la sensación de que caería al suelo en menos que cantaba un gallo.

Mientras, Zan no dejaba de dibujar, poco a poco fui sintiendo mas y mas curiosidad sobre lo que dibujaba, aunque ya me hice una idea. Desde luego y sin discusión alguna, aquel lugar era digno de plasmar en un papel para después recordarlo, siempre y cuando saliésemos de allí. No quiero que se me entienda mal, aquel mundo de dulce es un paraíso, sobre todo para mi raza, pero no es un lugar donde se pueda vivir eternamente, realmente acaba aburriendo, además estaría muy bien si se pudiese visitar de vez en cuando, pero no un lugar donde estar perenne.

Asentí con la cabeza cuando me preguntó sus dudas sobre la leche que debería hacer en la aldea que el hombrecito de galleta nos había indicado .- Claro, imagino que las fuentes serán de leche, no lo sé, la verdad. Pero siempre podemos preguntar a alguien. - respondí esbozando mi habitual sonrisa. Lo miré sorprendida cuando comentó algo sobre comerse a un hombrecito de galleta –Pues...supongo que sí, sería asesinato, están vivos...¿no? - respondí ahora, acariciándole, sin poder evitarlo, un poco el pelaje de la cabeza cuando lo vi tan preocupado por pensar en comer la galleta de la que estaban hechas aquellas personitas – No te preocupes, es normal, se ven deliciosos, pero seguro que tienen otra cosa que podamos comer y que no sean ellos. - comenté para tranquilizarlo, con también mi habitual tono sedoso de voz. Yo no solía gritar, ni solía hablar con tonos agudos, mi voz era sedosa y suave, casi como si hablase en voz baja.

Durante unos minutos, Zan se mantuvo en silencio, algo que me pareció muy extraño, pues desde que lo había conocido no había cesado de hablar y hablar, aunque agradecí infinitamente aquel silencio. Vale, era un hada, no solía gustarnos los lugares silenciosos y mucho menos aburridos, adorábamos la música y hacer travesuras, pero quizá yo no era como las demás, a mí sí me gustaba disfrutar de vez en cuando de un poco de silencio y tranquilidad. Pero solo un poco, de otra manera sería demasiado aburrido, y llevar una vida aburrida llevaba, a su vez, a la muerte, estaba segura de eso, cuanto más te divertías, más vivías y más intensamente.

Despues de ese momento de paz, Zan me mostró el dibujo en el que tanta curiosidad yo tenía. Realmente era muy bueno dibujando. Sonreí ampliamente al ver el dibujo. - Vaya, es...es...realmente precioso – le dije antes de que él mismo comenzase a sacarse fallos. - No, no, está perfecto, de verdad que sí, yo no veo nada malo en tu dibujo, no digas eso – Respondí al verlo, una vez más, preocupado, esta vez por su dibujo.

Después me dio su cuaderno, que sin poder resistirme ojeé mientras él bajaba del ave y comenzaba a sacar utensilios de cocina. Llegó la hora de probar sus platos, no podía hacerle el feo y decirle que no, así que, tendría que probar lo que cocinase, estuviese bueno o malo. - Dibujas muy bien, Zan. Algún día tendrás que dibujarme a mí, me gustaría tener un retrato mío hecho por tí – le dije mientras él colocaba su improvisada cocina en el suelo de golosina, tratando de ser amable.


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Re: Candy World!

Mensaje por Zan el Mar Oct 18, 2011 8:23 pm

Zan asintió a lo de los hombres galleta y la leche, no sabía a quien preguntar que no le diesen ganas de comérselo, pero...
Una vez colocado todo en su sitio, el silfo volvió con el hada, y recuperó amablemente su libro, el cual depotió en el suelo y abrió por el enorme apartado de recetas... Sin duda había recogido muchas muchas recetas. Y asintió a las palabras del hada.

-¡Por supuesto kupó! En cuanto comamos te dibujaré con gusto, disculpa que no lo haga ahora, pero las tripas me rugen de hambre kupó.-Y como si lo secundasen, se escuchó un gruñido procedente del estómago del silfo... A pesar de que de había comido un arbusto de chocolate hacía bien poco...-¿Ves? ¡Me escuchó, kupó!

Una vez terminada la rápida conversación, volvió a mirar su lirbo, y pasó sus páginas de recetas hasta encontrar la zona dulce... La que se hacía con una enorme cantidad de dulces...
Las repasó todas, hasta dar con una que le apasionó especialmente.

"Banquete de la Reina Abeja:

Descripción: Más que un plato, es un compuesto, está formado por un primer plato, un segundo y un postre (Con aperitivos opcionales). Formado en su totalidad por dulces y más dulces, es un manjar para los paladares de caramelo y las lenguas de azúcar. Un típico plato para las fiestas invernales, en las cuales se consumen dulces constantemente para calentar el cuerpo. Sus platos son:

    -Primer Plato: "Sopa" de Caramelo con Avellanas Azucaradas.
    -Segundo Plato: "Chuleta" de Algodón.
    -Postre: Rosas de Mayo.
    -Aperitivos (Opcionales): Suspiros de Nata.


Ingredientes:

    -Leche.
    -Azúcar.
    -Caramelo. (Se puede comprar, o hacerse con más azúcar fundido).
    -Avellanas. (Se pueden usar otros frutos secos similares).
    -Chocolate.
    -Pan.
    -Fresas.
    -Naranjas.
    -Limones.
    -Manzanas.
    -Nata. (O se puede hacer usando más leche).
    -Galleta.


Preparación:
-Primer Plato: La "Sopa" de caramelo. Primero, necesitamos un poco de caramelo y leche. La leche debe ponerse en la olla y calentarse bien, para luego ir añadiendo caramelo líquido, hasta obtener una especie de caldo muy dulce. Mientras se deja caliente en el recipiente, y se le dan vueltas de vez en cuando, se procede a coger las avellanas, y sumergirlas en caramelo líquido, de forma que queden cubiertas de una capa de caramelo, preferiblemente, fina. Y después se espolvorea con azúcar, y se espera a que el caramelo se solidifique, obteniéndose así avellanas muy dulces y crujientes. Una vez lo tengamos todo listo, sacamos la "sopa" del fuego, y esperamos a que tenga una temperatura media-baja para añadirle las avellanas. Recuerda que si las añades demasiado pronto el azúcar se disolverá en el aire, igual que si se dejan mucho tiempo, es mejor comer este plato pronto.

-Segundo Plato: La "chuleta" no es más que un truco, se trata en realidad de dos grandes rebanadas de pan, las cuales sumergiremos en leche, hasta empaparlas bien. Aunque parezca algo asqueroso en un principio, recordemos que es un proceso similar a la elaboración de las torrijas, y por muy pegajoso que parezca, cuando se acaba, se obtiene un resultado muy delicioso, así pues sigan leyendo.
Después, se pasa a cubrirlas de una capa de chocolate, lo mejor es diluirlo con leche para que no quede demasiado negro y duro. Si se desea, se pueden añadir algo de nata, dándole un aspecto final más cuidado y delicioso.

-Postre: Las Rosas de Mayo, se recomienda altamente hacerlas cada vez que se preparan uno o ambos de los dos platos anteriores (Recordando que ambas recetas pueden usarse individualmente) dado que es un dulce y perfecto añadido a los platos.
Primero, se coge caramelo, y se pone bien liquido. Usamos galleta para crear una especie de tallo o cono (Como si fuese un helado, pero más fino, o sin llegar a ensancharse tanto) y se va rellenando un poco con caramelo, intentando cubrir su interior con una fina capa de caramelo que lo impermeabilizará. Una vez endurecido, se rellena con nata, y una vez hecho se cubre con una tapa de galleta, igualmente protegida con caramelo. Después, se usa más caramelo (Y galleta si se desea) para crear los pétalos de las rosas. Para hacer los pétalos, recomendamos rellenar varios recipientes con caramelo, y añadirle a estos, fresa, manzana, naranja, y similares frutas, nos importa más que nada su jugo, así que si queréis añadir solo este no hay problema, pero añadiéndolas bien machacadas, conseguimos que el caramelo adquiera el color de la fruta, siendo bello a la vez que delicioso. De esta forma obtenemos rosas de varios colores, o una de muchos. Con un pétalo de cada.
Finalmente, se decora con un poco de nata a la que se la puede decorar a su vez, con lineas de nuestro sirope de color. Finalmente, esperar a que todo esté bien nos mostrará una bella rosa muy dulce y apetecible. ¡Recordad no dejaros el tallo! La savia de esta flor es una deliciosa nata.

-Aperitivos: Esto es opcional, pero nunca vienen mal unos Suspiros de Nata. Son simples, sin complicación. Solamente se deben hacer unas pequeñas bolas de nata, que serán cubiertas con un poco de caramelo, o chocolate, según se prefiera. De forma que obtendremos una piedra de caramelo, con un interior cremoso.

Solo queda... ¡Disfrutar del banquete!

NOTA IMPORTANTE: Este plato es altamente dulce y empalagoso, no recomendado para paladares amargos, intolerantes a la lactosa, o gente que no tolere azúcares."


Zan tenía todos los ingredientes, los que no estaban el el suelo, árboles, o cualquier otro sitio, estaban en sus alforjas. Pero... La leche... Casi se puso a llorar al ver que no tenía leche. Pero no tardó en consolarse, cuando Popocho le golpeó, llamándole su atención y mostrándole un río de chocolate que había pasado desapercibido y que tenían a apenas unos metros. Nada más verlo corrió a beber y después volvió, siguiendo la receta y cocinándolo todo con velocidad. No tardó demasiado en preparar todo, incluidos los aperitivos. Dos pequeños cuencos de sopa de caramelo, dos rebanadas de pan convertidas en chuletas de algodón, dos buenas rosas de mayo, y unos seis suspiros de nata. Eso repartió, sobró un poco de las demás cosas, pero las guardó en sus alforjas con cuidado, para que no se estropease nada. Todo tenía una pinta increíble, y no tardarían en ver que el sabor también lo era.

-¡Espero que te guste! ¡Y si quieres repetir no te de vergüenza! ¡Hay mucho más!-Comentó el silfo, dándole un cuchillo una cuchara y un tenedor y quedándose él otro de cada.

-------------------------------------------

Off: Perdonad la tardanza, aquí una triple receta improvisada como compensación... xD Es mía! No la copié de ningún lado, así que me la curré... La cosa es... ¿Será de verdad comible? ¿O solo apta para feericos? xD
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Re: Candy World!

Mensaje por Hirlin el Lun Oct 24, 2011 6:26 pm

Lentamente la fui metiendo un poco más cada vez, dejando que ella también colaborase al arquearse y disfrutando de la presión que me ofrecía. Las rodillas las tenía ya pegajosas de estar apoyado sobre le verde pasto de gominola, y el pecho un tanto sudado por el abrasante calor que arrastraba el dulce viento con aroma a caramelo. Como ya he dicho antes, ni todos los dulces de ese mundo se podían comparar con la dulzura de mi hermana sometida, gimiendo con cada golpe en su tope anal al mismo tiempo que la veía apretar la azucarada tierra bajo sus manos, agarrándola a puñados para no dar gritos más fuertes de los que ya daba con cada nuevo empujón. Me gustaba aquello, lo amaba, amaba hacerla gemir como estaba gimiendo y sentir esa presión de su trasero, cada golpe, cada embestida, sudaba más y más. Para mí ya no existía el aire o el río de chocolate, los árboles con frutos de leche y miel o el pasto de goma de mascar, sólo su trasero que una y otra vez embestía. Mis mano se me descontrolaron, no me pertenecían en ese momento, eran únicamente posesiones de mis deseos de recorrer a mi hermana, y yo, cual perro en celo, pegué más mi pecho a su espalda, hasta que las gotas de sudor sólo tenían que despegarse de mi morena piel para pegarse a la de ella, hasta el punto que con cada entrada y salida se frotaban esas dos partes ya mencionadas produciendo una fricción que incluso quemaba. Mis manos, como ya dije antes, no me pertenecían, y en lugar de agarrarse a sus caderas como yo deseaba únicamente iba por donde querían; La diestra, mi mano más ágil, la masturbaba con frenetismo, sacando y metiendo dos dedos en su húmedo sexo y haciendo el pulgar el juguete de su clítoris, enrojeciéndolo con fuertes friegas, y mientras tanto la siniestra apretaba sus duros pezones y los pechos de Ainara, que parecían haber crecido por la excitación, más redondos y un poco más grandes, perfectos para mi pequeña mano zurda con los que los apretaba buscando muñirlos cual ubre de vaca. Mi falo, también rojo ya de calor y placer, empezó a soltar un poco de líquido pre-seminal que acabó en el culo de la dulce chica, como también lo hizo a los pocos minutos mi semen. Con un grito de placer que tapó los suyos durante unos instantes acabé por correrme dentro de ella como siempre hacía, llenándola hasta que un poco de esperma rodaba por sus caderas hacia sus rodillas, perdiéndose finalmente en la hierba de dulce sabor:

-Ah… Ah… A… Ainara… - dije entre suspiros, aguantando como podía las ganas de cogerla por la cintura y darle el segundo asalto. Ella puede que lo aguantase, pero yo no creía tener esa resistencia, pues notaba mi pequeño corazón tan acelerado que parecía que quería escapar del pecho: -L… lo hice dentro… - añadí después, riendo al recordar lo que me había pedido cuando estábamos empezando. Ella también se había corrido por mis dedos, que ahora, manchados de sus fluidos vaginales, me dedicaba a lamer como si fueran un helado más. Había sido increíble, como cada vez que lo hacíamos, pues ella me seguía poniendo como el primer día, pero ya era hora de moverse; sexo podíamos tener en cualquier lugar, un mundo de chocolate sólo en ese instante y ese sitio. Rápidamente busqué con la vista mi ropa y esperé a que se me bajara el “hinchazón” de la entrepierna, para empezar a vestirme con el pantalón de color barro que tenía, colocándome antes los calzones para evitar roces indeseados e incómodos con mi propia piel, y que además me ayudaban a disimular las erecciones espontáneas, colocándome después el cinto para la varita y dicho sea de paso para aguantar el pantalón, un poco ancho por culpa de tanto ejercicio que hacía y que me hacía bajar de peso constantemente. El pecho, todavía al descubierto y perlado con sudor que rodaba hacia mi ya cubierta cintura, me lo cubrí con la camisa del mismo color terrizo, dejándome con el aspecto de que no era más que una pequeña bola de barro con alas de libélula que sobresalían oportunamente de la camisa.

-¡Ya estoy listo! – exclamé, sonriendo a Ainara mientras ella termina de vestirse, colocándose la boina que había rodado unos cuantos metros por mi culpa, más bien de mi calentón momentáneo. Ya estábamos vestidos, ahora faltaba saber que hacer ¿Qué camino tomar? Era una elección bastante difícil. Un mundo de chocolate que se extendía ante nosotros como si fuera real, que lo era o al menos lo parecía, y que pedía a gritos ser explorado y devorado. Por el norte podía observar a lo lejos cumbres borrascosas, donde el viento soplaba y arrastraba consigo lo que parecía ser nieve, seguramente nata congelada por el frío sobre una montaña de chocolate, es decir, un enorme helado que antes de poder acabar de comer nos reventaría el estómago. Por el este, donde el sol nacía y la tierra parecía más calmada, podía ver un bosque de árboles enormes, gigantescos, para nuestro tamaño, cuyas copas estaban adornadas con nidos como los que había visto construir a Jhery más de una vez, sólo que en lugar de paja y barro eran de regaliz y chocolate, deliciosos, con huevos del mismo material en sus centros, ¿Darían a luz pollitos de chocolate también? Y lo más importante ¿Estaría mal comérselos? Sin dejar más espacio para esta duda en mi cabeza me giré y pude ver el sur, donde se mostraba Shcokolade, o como fuera que lo hubiese llamado aquel muñeco de jengibre, un pueblo enteramente de… chocolate, como casi todo en ese mundo. Y finalmente el oeste, donde había una infinita extensión de terreno por donde se veían unos rayos de color dorado, a diferencia del color granate de los de Noreth, parecía ser arena, pero sin embargo el olor que me llegaba desde ahí era a azúcar moreno, dulce y delicioso azúcar. A mí me daba igual a donde ir, pues sólo quería pasar más tiempo con mi hermana… así que, que eligiera ella, yo simplemente la seguiría, listo para protegerla si hacía falta:

-Y… ¿Por dónde vamos, hermanita? -


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Re: Candy World!

Mensaje por Ainara Yorbringer el Dom Oct 30, 2011 9:53 pm

El me envistió como nunca, haciéndome gemir más fuerte aun, podía sentir sus manos acercándose lentamente, y acariciándome el pecho fuertemente. Me había excitado tato que estaba al borde del orgasmo, con los pezones duros y la concha muy húmeda por sus envestidas. Su mano comenzó a masturbarme fuertemente y a frotar mi clítoris, lo que me hizo apretar mis nalgas y llegar al orgasmo, a gritos, para luego sentir su semen llenar mi culito poco a poco. Sentí su gemido, fue casi gracioso, aprecia que se hubiera aguantado décadas ese semen y al liberarlo sentir placer absoluto, yo solo jadeaba satisfecha por el momento, aun con la mente pensando en esa hada pelirroja, que miraba tanto a mi hermano.
Tras unos minutos de descanso comenzamos a vestirnos, yo tenía ganas de una ducha helada, mi cabeza no dejaba de pensar en esa feerica, y mi hermano, ambos en una cama, porque esos pensamientos?.... celos? No…. Quería verlos en la cama…. Y unírmeles…,me coloque mi boina y sentí al voz de Sorem, indicándome que estaba listo, yo solo le sonreí.
-Y… ¿Por dónde vamos, hermanita? - dijo con su típica tierna voz, que causaba sonrisas en mi – pues creo que podríamos ir a ese lugar..scho…scho- mis labios no podrían pronunciar tan complicado nombre y solo sonreí señalando el camino que deberíamos seguir, el de los postes de caramelo; antes indicado por una galleta parlante decorada. A medida que caminaba observaba el extraño paisaje, si era un mundo de caramelo, que evitaba que la gente se lo comiera? Serian todos hombres de caramelo? Entonces, porque nos invitaban? Debía haber una razón, no podía ser nada tan simple, mis pensamientos eran desconfiados, ya satisfecha sutilmente por mi hermano, no podría dejar de concentrarme en 2 cosas, protegerlo..y encontrar a la feerica pelirroja, haber si era verdad mi sospecha y si mi pequeño deseo sexual podría llevarse a cabo
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Re: Candy World!

Mensaje por Zan el Jue Nov 17, 2011 7:44 pm

Off: lo siento por la tardanza, pero como seguramente sepáis, no postee antes porque esperaba a Akina, pero recientemente nuestro master me comunicó que no postearía, que posease yo, así pues, perdonad que no lo hiciese antes, solo esperaba a akina dado que sin saber que hacía no podía hacer mis post como ya sabéis.
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El par de feericos se lanzó por la comida, devorándola sin piedad, haciendo crujir las débiles... galletas y... el pan de aquel indefenso banquete, goteando sangre por todos lados, e impregnando las fauces de aquel precioso conejito que...
No, no se puede narrar eso como si lo que leyesen fuese una carnicería... Es imposible imaginarse al pequeño Zan como una bestia sanguinaria, aunque en este caso debería llamarse... ¿Chocolaginaria? A pesar de que ese mundo estaba hecho de chocolate, y aquel banquete para sus habitantes se suponía que debía ser exactamente eso, una monstruosidad... No era posible.
En apenas unos momentos, ambos feericos acabaron con todo el banquete que Zan había servido, y tras hacerlo, el moogle cayó hacia atrás, con la panza hinchada y suspirando, haciendo notar su hinchazón.

-Kupó... ¡No había comido... Tanto dulce... En mi vida!-Dijo el pequeño dándose unos golpecitos en la tripa e incorporándose con dificultad.

Puede parecer una escena de lo más extraña, ver al feerico cebado como si fuese un cerdo al que van a matar... Pero no duraría mucho. Nunca lo hacía. La comida parecía permanecer unos minutos en su estómago hasta que un agujero negro la engullía y la hacía desaparecer sin dejar rastro alguno.
Akina también se lo había comido todo, elogiado el buen talento de Zan, que no había creído tan buen cocinero en un principio, pero que tras probarlo, y, para que engañarnos, devorarlo todo, se retractó de sus pensamiento. Las manos del feerico eran muy buenas, y no solo para dibujar... Y no en el sentido mal interpretable de la mano. El pequeño era demasiado inocente para lo que las perturbadas mentes de algunos pudiesen imaginar.

-¡Kupo! ¡Se me olvidaba! Debo pintar...-Dijo el moguri pegando repentinamente un salto del suelo y andando hacia su libro y las alforjas, con su barriga sin rastro del atracón... Una vez cogió el carboncillo, abrió el libro por la parte de los dibujos y se sentó ante Akina.-Recuerda quedarte quieta, kupó, me es más fácil pintar así

Tomó aire, estirando sus orejas y moviendo su pompón de un lado a otro, como si se tratase de un metrónomo, mientras mantenía la cabeza quieta, hundida en las páginas del libro, mientras sus pequeñas manitas iban deslizándose sobre el papel, dejando una marca negra con el carboncillo que sujetaba con sus pequeños dedos. De vez en cuando levantaba la mirada, observando a Akina por encima de la tapa del libro. Seguía los mismos pasos que usó para pintar el paisaje, haciendo primero figuras simples, deslizando el carboncillo lentamente por la hoja, dejando apenas una imperceptible marca grisácea, que posteriormente se convertiría en una silueta más definida, para luego añadir los detalles... Mejorar la forma del pelo, los ojos y la nariz, así como los labios, pues primero empezó por la cabeza. Y después, dándole algo de volumen. Unas débiles sombras y luces para que se viese un pequeño resultado.

Y finalmente, lo perfeccionó. De nuevo en blanco y negro, fue rellenando los huecos y arreglando por segunda vez las formas, creando las sombras y luces más claramente, intentando reflejar correctamente a Akina en su dibujo. Y finalmente saltó con su libro, alzándolo como si hubiese descubierto un tesoro, y se enorgulleciese.

-¡Acabé kupó!-Exclamó el silfo, acercándose a Akina para mostrarle el libro, que dejó descansando sobre sus piernas para que viese el bello retrato que le había tomado en apenas unos segundos.-¡Me gusta kupó! He conseguido plasmas bien la imagen en el papel ¡Un dibujo como pocos conseguí! ¡kupó!

Alegremente sonrió a la hada mientras esperaba su contestación.
Mientras, a lo lejos, algo escondido, se encontraba aquel hombre de galleta, que si Zan hubiese visto habría intentado comerse, a pesar de que acababa de darse un festín. Era dulce, eso lo explicaba todo.
Aparentaba simplemente pasear, a la vez que se ocultaba para que no lo viesen... Un suceso algo raro, pero por suerte, o mala suerte, los dos feericos no se percataron de su presencia.


Spoiler:

Aquí otro ^^ por si te gusta más sin estar difuminada o la quieres para algo xD

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Re: Candy World!

Mensaje por Akina el Lun Nov 21, 2011 5:05 pm

Miré atenta a Zan mientras cocinaba, siguiéndole con la mirada cuando se movía, o mirando sus manos mientras trabajaba en las recetas que leía en el gran libro que hasta hacía poco yo misma había tenido en mis manos. No me había molestado siquiera en bajarme del gran pájaro que le servía de montura, así que desde arriba lo veía cocinar.
Poco a poco aquello que eran solo ingredientes fue tomando forma y olor, ambos muy apetecibles a decir verdad.
El olor, tirando mas bien a dulce comenzó a provocar que la boca se me hiciese agua y que mi estómago comenzase a rugir de hambre, estando vacío. Si bien antes tampoco tenía demasiada hambre, el simple olor de aquello que cocinaba lo había despertado de un modo increíble.
En cuanto la comida estuvo lista y Zan expresó su deseo de que esperaba que me gustase lo que había cocinado, me bajé aleteando un poco del gran pájaro y me lancé, como también Zan hizo, a por la comida. Me arremangué el vestido hasta la cadera, incluso creo que dejé mi trasero al aire con tal de que el vestido no se pegase al suelo de caramelo tal y como pasó con mis zapatos, y me senté. Cogí el cuchillo, la cuchara y el tenedor que el silfo me ofrecía y, usando primero la cuchara, me lancé a probar lo que parecía una sopa.

-Mmmmm dulceeeeeee – exclamé sonriente, tomando después algunas cucharadas más, pero no quería llenar mi estómago con eso, quería probar más, mucho más. Lo siguiente que probé fueron las rosas, o lo que parecían serlo. Las elegi por que me sentía identificada con esas flores así que...no me quedaba más remedio que al menos probar su sabor. Tomé una con las manos y le di un buen mordisco, mirando a Zan con los ojos desorbitados después como queriendo hacerle saber lo deliciosas que estaban. Uno tras otro fueron cayendo plato tras plato, todos, sin excepción, de un dulzor excepcional. Nunca había comido tanto en mi vida. Emitiendo un largo y sonoro suspiro deje los cubiertos sobre un plato vacío y miré sonriente a Zan. - Estaba todo, muy, pero que muy delicioso. Eres un gran cocinero. - le dije sin siquiera intentar ponerme en pie. Me mantuve sentada, pues sabía que tras haber comido tan copiosamente, moverme sería una misión imposible.
Contra todo pronóstico, Zan casi se levantó de un salto a pesar de que parecía estar tan lleno que moverse sería la misma misión imposible que la mía, como si acabase de darse cuenta de que olvidaba algo. Y realmente así era, aunque lo que había olvidado tampoco era tan urgente, y era dibujarme a mí. Lo recordé nada más lo comentó, aunque me sentí un poco culpable por haberle comentado que quería un dibujo suyo, pues no tenía prisa alguna y parecía que el habérselo pedido era una obligación, y no lo era. Aún así, lo vi tan entusiasmado que no quise decirle nada, simplemente hice esfuerzos por moverme y posé para que me dibujase. Me mantuve lo más quieta posible, para que no le fuese difícil mientras el silfo expresaba su arte.

Una vez acabó, colocó el libro sobre mis piernas para mostrarme el dibujo que había hecho sobre mí, y realmente me quedé sin palabras, era exactamente como yo, le había quedado precioso. Durante unos momentos no supe que decirle, pero tampoco quería tardar mucho en decirle algo para que no pensase mal. - Es...es...increíble. En serio, dibujas realmente bien, ¿pu...puedo quedármelo? Me gustaría tenerlo como recuerdo.- le dije sonriéndole amigablemente.


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Re: Candy World!

Mensaje por Hirlin el Lun Nov 21, 2011 9:21 pm

Asentí a las indicaciones de mi hermana y caminé sonriente por el camino de los postes de caramelo que antes señaló la galleta parlante. Era un camino amplio, de casi medio metro de distancia entre los de uno y otro extremo, que se encontraban uno justo frente al otro, y formado por tierra de apariencia sólida, como si fuera lo único que no había dulce en todo ese mundo. Su suave curva pronto nos llevó a mí y a mi hermana mayor al punto álgido de una colina de verde chuchería, era un paraíso y lo podía disfrutar con mi hermana, así que era doblemente dulce. Una vez arriba de esa colina miré hacia ambos lados y pude ver mejor el paisaje. Detrás de nosotros quedaba la entrada, o lo que en su momento nos había servido de entrada mí y a mi hermana, por la cual habíamos llegado a ese mundo, un frondoso bosque sin final aparente de árboles de grandes y altas copas, cuyos frutos no eran ni peras, ni manzanas, ni tan siquiera esas piñas que al quemarse explotaban, sino odres de leche fresca que me había quedado con las ganas de probar, bueno, en otra ocasión. A mi diestra, según me iba girando, podía ver mejor el enorme prado de “nieve” que había extendido hasta una montaña negra como el carbón y de cumbre blanco crema, no era otra cosa que el gigantesco helado en el que culminaba ese mundo por ese confín, al menos que pudiera verse. Me giré rápidamente y me quedé mirando hacia el frente, donde se podía ver a lo lejos un pueblo nada pequeño formado enteramente por casas de chocolate con techos de galleta, en sus calles se movían pequeñas hormigas que debían de ser las personas de galleta y dulce, seguramente tan animadas como el que parecía su representante por nuestra llegada. Con una media sonrisa tomé la mano de mi hermana y alcé el vuelo por la colina llevándola conmigo a la fuerza para acabar a pocos pasos de la entrada a la ciudad de chocolate, coronada por un enorme arco de ese mismo caramelo que adornaba el camino.

Dentro del pueblo todo parecía estar en calma, y en las chocolateadas calles del lugar, donde antes se veían a lo lejos muchas “hormigas”, ahora no había nadie a excepción de los dos feéricos entorno a un libro, contemplándolo y observando un dibujo que parecía haber en él. Sin perder demasiado el tiempo en pensar como o por qué había quedado todo el pueblo desierto me acerqué a ellos. En mi rostro se podía ver mi típica sonrisa inocente e infantil, como siempre: -¡Eh! ¡Hola! ¿¡Os acordáis de nosotros!? – Pregunté, casi gritando por la emoción de volver al verlos, al final estábamos todos de nuevo juntos, aunque no sabría decir si eso era del todo bueno. El viento que soplaba en esos momentos en aquel dulce mundo cambió de dirección bruscamente, provocando que mis alas se resintieran un poco y tirasen de mi espalda por culpa de la fuerza de este. Las puertas de las casas comenzaron entonces a abrirse y cerrarse con fuerza, golpeando sus marcos de galleta tostada y haciendo caer algunas migas al suelo. Era algo… terrorífico, en contra de lo que cualquiera se pudiera imaginar de ese mundo, aunque no tanto como lo que vino a continuación. La puerta de lo que parecía ser el edificio más importante de la pequeña ciudad de dulces, -construido enteramente en chocolate negro y con leche, con vigas y puertas de galleta dura y con bordes de caramelo de colores- se abrió con fuerza en el mismo instante que todas las demás lo hacían, dejando salir a los habitantes de esa misma ciudad, hombres enteramente hechos de jengibre con botones de caramelo y siniestras sonrisas bordadas en los rostros. Todos tenían los ojos inyectados en.. ¿Sangre? No, no podía ser sangre, pero seguramente fuese algún tipo de mermelada o algo parecido, no lo sabía, ni quería saberlo, puesto que en esos momentos no me preocupé de ello. Jengu, el primer hombre en ese mundo que habíamos visto, asomó por la puerta de la importante casa central del lugar y en su rostro se mostró una sonrisa alargada, un tanto sádica según pude ver.

-Muy bien… ¿Os ha gustado mi mundo? – Preguntó con una voz antinatural, de tonos graves y guturales y que no se asemejaba nada a la de la primera vez que le habíamos oído: - Seguro que habéis pensado “¿Pero por qué no se lo pueden comer si todo es caramelo?” Decidme… ¿Coméis vosotros carne de feérico? – inquirió, de nuevo con aquel tono gutural y antinatural. Ese mundo en un principio de ensueño comenzaba a tonarse más bien una pesadilla, ahora entendía algunas cosas que al principio me habían resultado extrañas, como por ejemplo porque había dejado volver a casa a dos de los feéricos, seguramente pensaría que con cuatro tenía suficiente, y como no quería que nos resistiéramos, nos había hecho pensar que éramos unos invitados… Y bueno, en parte no le faltaba razón, ¡Éramos su maldita cena! Pero no todo acabó ahí, por desgracia. Una vez nos vimos rodeados por las siniestras galletas pude observar como el cielo lentamente se cubría, quedando eclipsado por una enorme cúpula de chocolate mohoso y de olor fétido ¿Qué era aquello? En la oscuridad, antes de que pudiera agarrar mi colgante para crear algo de luz, noté como un par de dientes afilados se hundían en mi carne para desgarrarla y hendir en ella varios hilos que sentí recorrer mis venas. En ese mismo momento noté mis poderes menguar, lenta pero constantemente, no había que ser un genio, no uno muy brillante para darse cuenta de la situación: -¡Se alimentan de magia! – Grité mientras que mi varita hacía las veces de cuchillo y atravesaba la cabeza del ser, que con un agudo chillido se desplomaba sobre mí. Sus tentáculos se deshicieron y de nuevo sentí la esencia perdida volver a mí, aun así estaba un poco aturdido, aunque no lo suficiente como para perder el conocimiento, y mucho menos sabiendo lo que me jugaba, la vida de mi hermana, su magia.

Rápidamente, sin esperar a recomponerme totalmente del dolor, me elevé unos palmos en el aire y apunté con las palmas de mis manos al cielo, buscando ganar todo el tamaño posible: -¡¡Novae!! – Conjuré, dejando que por mis venas fluyera la esencia mágica, que no era poca sumada a la del anillo. Entre mis manos se creó una enorme esfera de fuego, resplandeciente como el sol que ahora nos era ocultado, había luz suficiente como para luchar, pero había un problema… eran demasiados, tal vez fueran más de veinte, o incluso de treinta, además de Jengu, del cual podía notar una enorme fuerza ¿Qué demonios pretendía? Bueno, eso estaba bastante claro, éramos su cena, pero ¿Por qué? -¡Abríos un camino entre ellos, yo me encargo de la cúpula! – les grité entonces. Si entre todos lograban abrirse un camino hacia la cúpula yo lanzaría mi bola de fuego hacia esta y podríamos huir, al menos temporalmente, puesto que si de verdad ese era el mundo de Jengu este, seguramente, encontraría el modo de dar con nosotros…
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Spoiler:
Off: Bueno, perdón por el retraso, ya sabéis que han habido algunos problemas y demás. Bien, en lo referente al post, comienza la acción ^^U. Básicamente estáis rodeados por galletas zombi que buscan vuestra magia xD, las podéis matar, tienen 10 de fuerza, pero 1 de resistencia, bastante débiles, a excepción de Jengu, al que no le haréis nada y tampoco se deja ver demasiado. Tened en cuenta que son muchas, nada os libra de un mordisquito mínimo xD. Una vez Soren rompa la cúpula de chocolate (El último que postée que ponga que lo hace). Por ahora es todo, pido perdón por un mastereo tan mal hecho ^^U, pero no quiero que la partida se retrase más xD

PD: Como sé que todos vamos bien cargados de roles (Parecemos los reyes magos xD (?)) el plazo de esta partida lo extiendo a dos semanas hasta mi próximo mastereo, si posteáis antes postearé antes, claro está ^^. El que no postee que se prepare yao ming


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Re: Candy World!

Mensaje por Zan el Sáb Nov 26, 2011 7:19 pm

"Las cosas siempre cambian.
Solo hace falta darles el correcto empujón ¡Kupó!."
~~ Diario de Zan ~~

Zan saltó de alegría al escuchar las palabras de Akina, y su alago a su dibujo. Asintió enérgicamente a su pregunta, agitando su pompón con esos bruscos movimientos, y arrebatando con rapidez el libro al hada. Con fuerza, cerró el libro, dando un brusco y potente golpe que retumbó algo. El pequeño feerico lo mantuvo presionado unos segundos, y después lo abrió de nuevo por la pagina en la que lo había dibujado. Se había duplicado. Al cerrarlo con fuerza, el carboncillo aun blanod se había pegado a la otra página, duplicando el retrato al revés. Con cuidado, arrancó el original y se lo entregó amablemente a Akina.

-¡Por supuesto kupó! Aquí tienes, lo duplique... ¡Me gusta tener siempre una copia de lo que dibujo-Respondió el silfo, para después mirar el libro.-¿Sabes? Te contaré un secreto, este libro es muy raro kupó. He arrancado varias páginas con dibujos, pero extrañamente, siguen habiendo más páginas. Es como si cada vez que arrancase una hoja, otra la sustituyese kupó. ¡Es muy raro!

(...)

Tras aquella anécdota, ambos ferricos recogieron todas las cosas y las guardaron de nuevo en las alforjas de Popocho, que les llevó dando otro paseo, hasta una gran ciudad echa de caramelo. Zan casi sufre un infarto al ver todo aquello. Era tan bello como el mismo mundo de caramelo, y sin dudarlo un instante se lanzó al suelo y empezó a dibujar de nuevo, en esta ocasión aquella ciudad dulce.
Pero tras varios minutos, en los que había acabado aquella obra de arte, y Akina y el la contemplaban, una voz familiar les llamó.
El feerico levantó la cabeza, y al ver a Sore estiró las orejas y le saludó con su patita de conejo.

-¡Claro que si kupó!-Respondió con una mezcla entre indignación y diversión a la pregunta del chico.

Pero pasó algo... Apenas duró aquella paz y el encuentro de los cuatro feericos. Pronto, el hombre de galleta que Zan había sentido deseos de devorar, apareció de nuevo, volviendo a sacar las ansias galleticidas del feerico, pero pronto - Extrañamente... Muy extrañamente... - Se la pasaron, al ver lo que pasaba, y sus palabras... Zan tenía la boca abierta, en una mueca que entrelazaba el terror y el asombro. Mientras veía como les rodeaban unas "galletas zombie" ya no le gustaban. Seguro que sabían a podrido.
La situación había cambiado radicalmente, ahora se encontraban atrapados en una cúpula de chocolate, rodeado de galletas que querían comerles. Pronto, el grito de Soren les advirtió. Esos seres parecían comer... Magia... Zan se alarmó, y por ello consiguió reaccionar, huyendo a su chocobo y quedando escondido entre sus plumas, casi al borde del llanto. tenía mucho muchisimo miedo. Y es que Zan no soportaba esas cosas. Era como un niño pequeño. Muy muy pequeño. Se asustaba de muchas cosasd, y aquellas cosas horribles eran una.

-¡Quiero irme de aqui kupóoooo...! ¡No me gusta! Snif... Yo... ¡Ayud...!-dijo el silfo, pero de pronto sus palabras quedaron cortadas... Notaba algo... En su pompon, pinchaba, y hacía mucho daño... Uno de aquellos hombres galletas le mordían el pompon... Repentinamente, todos sus músculos se tensaron, y los ojos del feerico parecieron teñirse de rojo carmesí. ardiendo en rabia...-A Mogu... No le gusta... Que le toquen... ¡EL POMPON!

Repentinamente, fue como si aquel adorable Zan que habíamos conocido hubiese muerto, y hubiese sido sustituido por una bestia horrible... Se giró con mayor velocidad que nunca, y convirtió en migajas al hombre galleta que le mordía el pompon de un librazo, mientras lanzaba un grito de rábia, y corría hacia otro, pillandolo por sorpresa y alzandolo como si para el no fuese más que una pluma.
Cual bárbaro, lanzó un grito de rabia mientras estiraba de cada lado del ser, partiendolo por la mitad y tirándolo al suelo, donde comenzó a aporrearlo con su libro hasta reducirlo a polvito, literalmente. Había entrado en un estado de cólera... Si había algo que Zan no soportaba era que le tocasen el pompon. Rozarlo, implicaba un golpe, tocarlo, muchos golpes, dañarlo...
El feerico parecía rodeado de un aura azulada que recorría su cuerpo, y el sonido del agua correr se empezó a escuchar en el aire. Pronto el feerico alzó el libro y de este salieron cuatro esferas azules, que volaron por el lugar dejando una brillante estela, chocando contra las manos de cada uno de los cuatro feericos, en los que apareció una estrella dorada en sus manos, que les darían un poco de suerte... Suerte que necesitarían para salir de allí.

-¡NO ME TOCAREIS MI POMPÓN! ¡WAAAAAAAAAAAA!-Gritó lanzándose a pulverizar a más galletas. De vez en cuando alguno de esos seres se le agarraba, y le daba un buen mordisco, para después ser aniquilado por los librazos del furioso feerico... Sin duda, hay una regla que debes seguir si te encuentras con Zan...

Nunca, absolutamente nunca, por nada del mundo, toques su pompón.

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Off: No os preocupéis por lo da zan, solo que le entra mucha rabia que toquen su pompón, lo de la buena suerte para todos, tengo el permiso de Soren para hacerlo. xD Gozad de la suerte que el Zan-De-Tasmania os ha regalado xDDDD
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Re: Candy World!

Mensaje por Ainara Yorbringer el Vie Dic 09, 2011 8:15 am

Seguí a mi hermano que estaba bastante alegre, caminando por esa solida tierra y este dulce paraíso, no podía limitar mis pensamientos a las fantasías sexuales que me invadían, esos pensamientos de la joven feerica y mi hermano o yo y la joven feerica, o por qué no, los 3?, no podía solo limitarme a esos suculentos pensamientos, el mundo parecía más dulce en este lugar. Los arboles, el paisaje, las casas, todo era delicioso azúcar… todo era perfecto…pero...lo sentía en el viento, nada podía ser tan perfecto, algo había acá.

Al llegar al pueblo, mis pensamientos de que algo andaba mal aumentaban gradualmente, por que estaba todo desierto? En todo el pueblo las únicas almas eran la féerica atractiva y el tierno féerico hiperactivo observando un libro. Casi a los segundos Sorem fue a llamar su atención, yo aun observaba el chocolatoso pueblo…por que estaba tan desierto?, observe como la conversación entre el féerico extraño mientras sentí el viento cambiar erráticamente-algo anda mal…-murmure y me gire ante un golpe de una puerta. Mi visión por la ventana fue terrorífica, ver como un grupo de hombres de galleta con los ojos cubiertos de algo que aprecia sangre, brillando y sonriendo, caminando hacia nosotros, haciéndome temblar casi de pavor, sintiendo un miedo crecer segundo a segundo. Ese miedo se comió mis pensamientos durante severos minutos en los cuales el jengibre amable que nos había invitado hablaba siniestramente, indicando que éramos su alimento, haciendo que cada centímetro de mi cuerpo temblara de miedo hasta ver a mi hermano ser mordido. En ese entonces mi miedo se convirtió en rabia, rabia pura y frenética por ver mi hermano ser lastimado – QUITEN SUS REPUGNANTES MANOS DE MI HERMANO! – grite rabiosa y eleve una corriente de aire que hizo caer a varios, formando una especie de dragón que descendió fuertemente calentándose y resecando las galletas, poniéndolas quebradizas y haciendo que el simple hecho de caminar las hiciera quebrarse; encarnecida de furia lo hago sin controlar la magia que impongo, no notando la galleta detrás de mi. Una fuerte mordida en mi espalda, me hizo perder el control de mi magia, viéndola apagarse como una vela, sentí como si me chuparan la vida lentamente, y pude ver un mechón de mi cabello comenzar a decolorarse, mientras caia de rodillas.

Mi suerte hubiera sido fatal si no fuera porque cierto féerico hiperactivo golpeó con su libro al cabeza de la galleta, haciéndola migas, y dejándome en el suelo por la falta de magia y la fuerza que uso en la galleta en mi espalda. Estire mi mano lentamente a la de mi hermano mientras logre ver una estela golpearla y dejar una estrella, tras eso note como otra lo hacía en la mano de Sorem y sonreí al verlo bien, desmallándome murmurando unas palabras, inapreciables para todos o eso creía yo- gracias…

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off: bueno xD lo pregunte y jose me dio el ok, perdonen la demora y usa la habilidad "Dragón de aire"
el cabello el queda un mechon blanco decolorado, el de adelante.
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