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Salvamento Minish ~ El Viaje de los 4 Elementos ~

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Salvamento Minish ~ El Viaje de los 4 Elementos ~

Mensaje por Scart el Jue Sep 01, 2011 8:01 pm


Tras las palabras, el joven empezó a caminar hacia donde el día anterior, Lecto les había pedido que fuesen, el Chico portaba todo lo suyo, y también el boomerang y el candil del divium, el ya tenía muchos objetos, pero muchísimos, no sabía como cargar todos los objetos, por suerte había dejado su espada al minish de la posada, pero aun así... Tenia unos guantes colgados de la cintura, al lado del candil, en el lado contrario el boomerang y le espada, las botas puestas, y en la espalda, donde lo llevaba más cómodo, el escudo, en total, tenía más peso encima que nunca... Pero... tampoco quería hacérselos cargar a Adel ni a Adrastea... No pensó que estuviese bien... Sorprendentemente, en esos momentos se comportaba como un caballero, era algo que no solía hacer, pero, el joven ya había cambiado mucho desde que había salido de su ciudad hacía años.
Además... Tenía como un reto personal el cargar con todos los objetos, y la verdad, es que se había vuelto más fuerte, y no costaban en exceso, pero era la poca costumbre lo que molestaba.

No tardaron demasiado en llegar delante de aquel edificio que parecía hecho de cristal, en cuya puerta esperaba Lecto, que les hizo una seña, y se metió en el interior... Al parecer deberían entrar en el edificio, y Scart no dudó un segundo en aventurarse en su interior.
Era una sala, amplia, pero no en exceso, era bastante ancha y alta, el techo, parecía hecho de fragmentos de cristal, que al pasar la luz del sol por ellos, iluminaban el suelo con bellos reflejos, y a pocos... "metros" pues recordemos, que su tamaño era comparable al de una hormiga... delante de un arco que le duplicaba en tamaño, se hallaba Lecto, el cual sonrió al verlos y carraspeó antes de echarse a un lado, y volver a hablar... Recordemos, que los minish parecían ser criaturas que cuando hablaban parecían no callar nunca.

-Ya me han contado lo que sucedió con uno de sus compañeros... Lo lamento... aunque es raro... La leyenda habla de tres compañeros... es curioso... que ahora sean solo dos... En fin... La protección de la aldea Minish, termina en este marco, una vez fuera saldrán a una parte del bosque, una parte aun sin explorar por humanos, ni por los Minish... no nos atrevemos a pasar al templo... Resumiendo, saldréis de nuevo al bosque, allí podréis ver a poca distancia el templo de tierra, es una construcción de piedra llena de plantas, del interior, no os puedo decir mucho, solo que está plagado de seres, no precisamente amistosos, como los Poire, que, veo, habéis encontrado uno dócil... Más no os engañéis, los que habitan en el templo son puramente malignos, y os atacarán con solo veros... Según la leyenda, deberéis usar los objetos para atravesar las distintas trampas y acertijos que hay dispersos por el templo, hasta llegar a la cámara interior, donde hallareis el elemento y... bueno, ya se verá que se hace después.

-E... Está bien... Pero... ¿Por que no entráis al templo?

-¿Bromeas? Lo maximo que un minsh se ha adentrado, es a la entrada, y salió corriendo... No nos gusta enfrentarnos a criaturas... Para eso estáis vosotros, sois los héroes ¡ Podéis hacerlo!

Scart suspiró... cada vez les parecían más unos gorrones aquellos minish... querían que ellos hiciesen todo el trabajo sucio, y seguramente después de todo no le darían nada... Hacer algo gratis... no era lo que más Ilusión le hacía precisamente, pero era la única forma de volver a su tamaño... Y bueno... Adel parecía pasárselo muy bien... Seguramente pusiese pegas si decía de irse... Y también empezaba a caerle bien Adrastea... Había ayudado a cuidar a Adel... Aunque ella tampoco parecía interesarse demasiado en ayudar a los minish... Aunque desde que consiguió a la seta no parecía lo mismo... En definitiva... se podría decir, que casi todos estaban allí por obligación... pero iban surgiendo excusas para ayudar a los Minish.
Atravesaron el arco, y tras unos segundos de avanzar por un túnel oscuro, se encontraron ante un espacio considerable, que llevaba a una formación de piedra, posiblemente, desde el tamaño normal, aquello hubiese parecido un simple altar cubierto de algunas plantas, pero desde su pequeño tamaño, podía ver un portón de piedra, tallado en el altar así como varias ventanas.

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Off: Pues nada... a continuar ^^ una semana, como siempre =D





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Re: Salvamento Minish ~ El Viaje de los 4 Elementos ~

Mensaje por Invitado el Vie Sep 02, 2011 11:13 pm

El susto que Adeluna nos dio la noche anterior pareció haberse quedado en eso, un simple susto. Tras la explicación de Lecto cuando la niña se durmió, comprendí un poco mejor lo que había sucedido. Tenía que reconocer que estaba un poco sorprendida al conocer que Scart era un licántropo. No me había dado cuenta de ello, y eso no me gustaba nada.

El hecho de no haberlo reconocido antes sólo evidenciaba lo inmadura que estaba en lo que al mundo exterior se refería. Quizá no estaba tan preparada para estar en aquel lugar como yo pensé en un principio. Pero lamentarse tampoco servía de mucho. Ya estaba allí, unas veces bajo la luz y el calor de un astro que me cegó nada más abandoné la oscuridad de Velkynche’el. Y otras veces de nuevo en la oscuridad, pero era una oscuridad diferente, más…luminosa, por extraño que parezca. Aquello a lo que llamaban luna parecía dar luz a la más oscura de las noches, y en el cielo brillaban miles de pequeñas luces que parecían acompañar a la luna. Otra cosa más que reconocer, me gustaban las noches y los días de la superficie. Allá abajo siempre era igual, el día y la noche no tenía diferencia alguna. Empezaba a pensar que me estaba volviendo blanda.

Y para colmo, aquella seta. O Poire, como Lecto lo había llamado. No podía mentirme a mí misma, aunque quisiera. Aquella cosa me había caído bien, y empezaba a tenerle cariño, y creo que yo también le caía bien a él. Si quería quedarse conmigo, no iba a ser yo la que se lo prohibiese. Eso sí, no podía llamarle “Poire”, necesitaba un nombre. Estuve horas pensando uno, recordé palabras en idioma humano que había aprendido, pero ninguno me gustaba. Al final, me decidí por palabras en mi propio idioma, dado que el poire entendía cuando yo le hablaba de ese modo, cosa que nadie más hacía.
Así que, cuando por fin se me ocurrió…no era un nombre en mi propio idioma, era un nombre élfico, Cermië. Así pues, así llamé desde entonces a aquella extraña criatura que me acompañaría…hasta que decidiese irse.


Antes de salir del barril que hacía las veces de posada, me miré al espejo para arreglarme un poco, dentro de mis posibilidades. Fue entonces cuando, al verme, recordé mi nuevo aspecto. Fruncí el ceño apartando la vista rápidamente. Una niña, era una niña. Inmadura, alocada…infantil. Tantos años vividos y un aspecto tan…igual. Tras aquello, seguramente hubiese estado todo el día enfadada, pero entonces, ver a Cermië me alegró el día.
Abandoné aquel lugar junto con Adeluna, Scart y Cermië. Yo aún llevaba el jarrón que Scart me diese el día anterior. Al parecer, Lecto nos esperaba en aquel edificio acristalado donde le viésemos por primera vez, pero al cual no llegamos a entrar. Esta vez sería diferente, pues sí que pasamos al interior de éste. Allí Lecto, para variar, comenzó a hablar como si le fuese la vida en ello. No voy a decir que no le oí, porque –por desgracia – si lo hice, pero estaba mucho más entretenida en vigilar que Cermië no se metiese en problemas que de las palabras de Lecto.

Lo único que capté, así por encima, era que debíamos ir a un templo, llamado Templo de tierra, aunque no me quedó muy claro qué debíamos hacer. Aún así, tras cruzar un arco que daba paso –según Lecto.- a una parte desconocida del bosque, nos encaminamos a aquel lugar.
Aún seguía sin interesarme ayudar a aquellos minish, fuesen lo que fuesen, pero tenía muchas ganas de recuperar mi cuerpo de nuevo. Así que, cuanto antes llegásemos a aquel templo, antes acabaríamos lo que tuviésemos que hacer.
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Re: Salvamento Minish ~ El Viaje de los 4 Elementos ~

Mensaje por Verin Veldrin el Dom Sep 04, 2011 5:35 am

Llevaba semanas siguiendo a aquél mercader por la pequeña ciudad que se encontraba no muy lejos del bosque de Physis, bosque que me traía recuerdos por haber sido lo primero que vi nada más salir de la ciudad drow. Aquella vez, no estaba cerca del lugar por placer ni por nostalgia, si no por trabajo. ¿Cuál era? El típico. Asesinar a un mercader con un rival económico con más dinero pero que no tenía el éxito del nuevo comerciante. En otras palabras, quería eliminar competencia posiblemente seria en el futuro. Como hacemos los drow cuando otra casa empieza a ganar poder.

La primera parte del plan consistía en trazar la rutina del comerciante y reunir datos sobre él. Varón, veintisiete años, raza humana, no religioso, bebedor moderado, gourmet aunque no gordo, enamorado de una joven, sus aficiones principales eran el comercio y la caza. Cada día se levantaba temprano y abría el comercio, cerraba a mediodía comiendo dentro con sus empleados y guardaespaldas. Por la tarde dejaba el comercio a manos del encargado e iba a la taberna a degustar un buen vino y por la noche iba a casa de su amada a cortejarla durante una hora antes de irse a dormir. Los fines de semana salía a cazar con dos de sus guardaespaldas, así que ya sabía cuando actuar.

Me equipé para la ocasión correctamente. Llevaba una especie de pasamontañas negro que me cubría casi toda la cabeza, exceptuando los ojos, y fuera de eso, llevaba la gabardina, el jubón y las demás cosas. Me hallaba encima de una gruesa rama de árbol, con las dagas desenvainadas. Apliqué la primera parte del plan al arrojar una piedra en un arbusto delante de donde se hallaban. El mercader, asustándose ligeramente, mandó a uno de los guardaespaldas justo hacia donde la había tirado. Éste se acercó, confiado y con la ballesta en las manos. Fue lo último que hizo. Cayó en una trampa que había preparado cuidadosamente. Al caer abajo quedó empalado por los palos afilados que había en el hueco que había hecho horas antes como trampa.

El comerciante y su guardaespaldas se sobresaltaron, pero antes de poder hacer nada, arrojé mi gabardina sobre el guardaespaldas, que quedó cegado y tratando de quitársela de encima. De mientras, me dejé caer sobre la parte trasera del caballo, aterrizando con gracia y de pie. El caballo soltó un relincho y se encabritó. Yo agarré del cuello de la camisa al mercader, cuya fuerza era escasa a pesar de que su raza fuera por norma general más resistente que la mía. Ambos caímos al suelo, con la diferencia de que yo me reincorporé rápido y caí bien, mientras que el humano se quedó dolorido. Su guardaespaldas logró deshacerse de la gabardina, pero en ese momento le arrojé un par de cuchillos. Uno se clavó en su cuello y el otro en el pecho, muriendo entre espasmos de dolor.

El mercader avanzaba de espaldas, mientras yo desenvainaba el shamshir. Al igual que él retrocedía, yo avanzaba, y el hombre, aterrorizado, empezó a balbucear y gimotear:

-¡P… Por favor, n-n-no me mates! ¿Qué te he hecho? ¿Quieres oro, mujeres, especias? ¡Dime, qué es lo que quieres!-

Suspiré y le dije, mirándole a los ojos, no con frialdad, sencillamente con impasibilidad:

-Me han contratado para que tu corazón deje de latir, y no puedo permitirme manchas en mi historial. No es nada personal, de veras. Pero a alguien le caes mal.-

Me acerqué a él, que se había puesto de pie y se había recostado contra un árbol. De una estocada, le atravesé el vientre. El hombre, escupiendo sangre, se encumbró sobre mí, reposando la cabeza sobre mi hombro mientras soltaba sonidos ahogados al morir. Me eché hacia atrás e hice que el shamshir atravesara por completo al hombre. Pocos segundos después murió. Tras desclavar la espada, limpié la sangre y recuperé los cuchillos y la gabardina. Le dije al cadáver, guardando la espada:

-Descansa en paz… Aunque sea pronto para ti.-

Empecé a andar para dar un paseo por el bosque antes de ir a la ciudad. Seguramente lo hice por nostalgia, tal vez fue un impulso inexplicable, pero lo cierto es que por aquél paseo me sucedió algo extraño... Noté como si todo se hiciera más grande, pero entonces me fijé que lo que pasó es que yo me hacía más pequeño. Abrí los ojos de par en par, asustado, y empecé a caer.

Desde la altura a la que caía, parecía que estuviera cayendo desde un quinto piso. Debajo tenía una estructura extraña, que desde mi tamaño anterior habría pasado por un tiesto, pero que desde ese tamaño parecía un templo o algo por el estilo. El techo estaba abierto afortunadamente, y estaba lleno de lianas. Extendí los brazos y junté las piernas, como si estuviera saltando al agua. Me agarré a un par de lianas, y tras eso me di impulso para hacer una voltereta en el aire y agarrarme a otra que parecía descender. Al principio iba bien, pero entonces la liana cedió, cuando estaba a escasa distancia del suelo, y caí de espaldas.

Solté un bufido de dolor y cerré un ojo, tardando unos instantes en recuperarme. Maldición… Por ágil que sea, el dolor no lo aguanto muy bien…Tardé unos instantes en levantarme, frotándome la zona impactada, y tras eso, decidí desenvainar el shamshir y me puse a mirar los alrededores. ¿Dónde demonios estaba? Murmuré, con tono de fastidio:

-¿Dónde cojones estoy…?-

Rápidamente me puse en guardia, con el shamshir en la mano, vigilando mis flancos. ¿Y si había sido emboscado por algún enemigo o algo? No podía saberlo. Me acerqué a la puerta con sigilo, y miré al exterior. Ahí vi algo que me sorprendió. Tres figuras se aproximaban. Mi visión de elfo me permitió verlos más o menos, pero antes que dar una ojeada más notable, decidí ocultarme tras algún sitio sombrío que me ocultara, envainando el arma y sacando las dagas especiales, cruzándolas sobre mi pecho para que no hubiera ningún brillo que me delatara entre las sombras. Aguardé y decidí que lo mejor sería seguir a esas personas, si es que entraban.
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Re: Salvamento Minish ~ El Viaje de los 4 Elementos ~

Mensaje por Finn, El Humano el Dom Sep 04, 2011 4:37 pm

Al despertar la chica sintió una pequeña punzada de dolor en la pierna, donde se llevó rápidamente las manos para calmarla. No recordaba que había pasado, en su cabeza era todo un caos: Sangre, sexo y una repentina calma inhumana que seguramente nadie hubiera conseguido alcanzar en vida. Las escenas que pasaban por su mente lo hacían de manera caótica, pero había algo que recordaba bastante bien, un hombre lobo en la misma habitación que Scart. Miró su pierna y se quedó pensando unos segundos, unos segundos en los que se percató de su nueva visión - ¿Y… Los colores? – preguntó algo asustada en un principio. Rápidamente tomó uno de sus mechones y lo miró, viéndolo en un tono gris claro que la hizo pensar lo peor, pero pronto llegó Scart, al cual abrazó con fuerza, olvidando el dolor de su pierna o el hecho de haber perdido la visión a color. Las palabras del chico no llegaban a ningún lugar, a ella no le importaba que la hubiera mordido, le importaba que estuviera bien, que los dos estuvieran de nuevo juntos.

-Scart… Voy decirte tres cosas. – dijo riendo, poniéndose en pie y mordiéndose el labio inferior por un nuevo pinchazo de dolor al apoyar la pierna: - La primera es que no me importa la mordida, sabes… sabes que quería ser como tú para no ser una carga. – Una sonrisa se curvó en sus labios antes de seguir, abrazándose a él para empezar a caminar, escuchando primero sus palabras para poder animarlo luego. Decía que no la iba a abandonar, que no la dejaría nunca y eso a ella le gustaba, pero su retorcidamente también quería jugar con eso para poner más contento al chico, también quería que él se sintiera bien y riera como antes – Bueno... Si me abandonaras no tendría más que seguir tu rastro ¿Recuerdas eso? – preguntó, haciendo alusión a cuando él la había seguido hasta las termas donde la había… bueno, hecho una mujer. Suavemente besó su cuello y clavó un poco los colmillos, ahora algo más largos aunque no demasiado, riendo –Y la tercera y última… - lo apretó contra ella, ahora con todas sus fuerzas que también habían crecido aunque por su físico no lo pareciera – ¡Es que pienso devolverte el mordisco! –

Tras esto comenzó a caminar escaleras abajo, con la mano de Scart sostenida entre la suya y fijándose en todo lo cargado que iba el chico, un escudo, guantes, una espada un… una infinidad de cosas que ahora Adeluna examinaba muy detenidamente, pero no porque nunca antes las hubiera visto, sino por los extraños tonos grises que tenía, unos eran brillantes y otros apagados, y los más oscuros completamente negros, de tal forma que a la chica le parecía que allí faltaba una especie de pieza de puzle. Avanzaron hasta una estructura de cristal en la cual ella se adentró detrás de Scart sin dudarlo ni un momento, prestando de nuevo la nula atención que solía prestar a las palabras que no eran las de su pareja, todo sonaba como un constante “bla bla bla” por parte del ser del sombrero de copa mientras que ella seguía perdida en su mundo, notando más que nunca los olores y los sonidos del bosque, el movimiento de las hojas por el viento, su olor, la fragancia de las alejadas flores, todo… era como volver a nacer con mejores sentidos ¿Los colores? Le parecía un precio bastante bajo para todo lo que obtenía, y eso que todavía no había visto ni la mitad.

Después de cruzar por el lugar llegaron frente a lo que parecía un edificio importante, con un enorme portón de roca en la parte de abajo para entrar. Los ojos de Adel se abrieron de par en par y la chica sonrió con el bastón a la espalda – ¡Wow! – dijo mirando hacia todos los lados, nerviosa por ver si ahí podría usar sus nuevas facultades - ¿Tenemos que entrar ahí? ¿Sí? Por fa, Scart, por fa, por fa. – repitió, mirando al joven ladrón con ojos de carnero degollado, sintiendo de nuevo que su personalidad volvía a ser la misma de una chica hiperactiva y sin límites conocidos para el cansancio, bueno… ahora era peor, tenía más resistencia gracias a su nueva condición de raza.



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Re: Salvamento Minish ~ El Viaje de los 4 Elementos ~

Mensaje por Scart el Miér Sep 07, 2011 7:36 pm

Primer Templo:
Altar de la Tierra

-Impone...-Dijo el muchacho observando la enorme formación de roca que se alzaba ante ellos, que, era bastante grande ya para el tamaño humano, siendo de aquel tamaño...

El grupo avanzó hasta llegar a la puerta, que más bien era un agujero en la piedra. Un enorme agujero, que tendría dos o tres veces más altura que ellos, perfectamente tallado en la roca con la exactitud de un circulo, y con múltiples decoraciones al rededor de los bordes, muy deterioradas, y en su mayoría, tapadas por plantas.
Al entrar, vieron ante ellos una estancia totalmente hecha de piedra, parecía también tener dibujos en sus paredes, y dos grandes estatuas en el centro de la sala, con unos metros de separación entre ellas. Representaban un ser con cuernos y un único ojo, contemplando la entrada fijamente. Medían el doble que los aventureros, y en aquel lugar habían tres puertas, dos a los lados de la sala, y una al fondo. Las dos primeras, estaban cubiertas de una gran masa de telarañas. Y la del fondo, era la única que estaba "abierta". Toda la estancia, estaba iluminada por unas pequeñas antorchas en las paredes, algo sorprendente ¿Cuando las habrían encendido? Seria cosa de magia.

Sin embargo, las luces no lo iluminaban todo, y quedaban muchas zonas de penumbra, en la que cualquier ser podía ocultarse para emboscarles, pero... Ese ser habría tenido poca suerte... Dos licántropos y una drow... Ellos componían el grupo, y precisamente, las sombras no eran un problema para los ojos especializados de esas razas.
Y allí había alguien, entre las sombras, tras una de las estatuas oculto, creyéndose amparado en la oscuridad que le daba el lugar, pero no era un enemigo, si no, que se convertiría en un aliado, un nuevo compañero.

Scart al entrar, notó algo raro en el ambiente, y olfateó un poco, para fruncir el ceño y mirar a Adeluna, sentía un olor extraño en el aire, casi camuflado por las plantas, uno más reciente, lo más probable, era que Adeluna también lo oliese, o incluso antes que el, dado que sus poderes acababan de despertar, y no estaría acostumbrada a oler con tanta precisión.
El muchacho repasó la estancia con la mirada, hasta ver, intentando ocultarse, con pocos resultados, a un elfo drow.
Inmediatamente sacó su espada y lo apuntó con ella.

-¡Cuidado! ¡Allí hay alguien!

Su posición iba encaminada a la defensa, sabía que eran tres contra el, si intentaba hacer algo, ellos tenían las de ganar, sobretodo, debido a los objetos... Disponían de un arsenal de armas de gran poder, no era para temerle. Pero debía quedar alerta, criarse en las calles le había enseñado que es mejor ser cauto y precavido, que pasar una semana intentando curarse las heridas. Y eso era algo que en ese momento no podía permitirse, teniendo a Adel a su responsabilidad, no la dejaría sola.

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Off: Bueno, perdonad la tardanza, muuuy ocupado... El caso, Verin, te vemos (un poco fail lo tuyo xD) debido a que somos dos licántropos y una drow, nuestra vista, desgraciadamente para verin, es nocturna, podemos ver mejor en la oscuridad. Nada mas, solo que... hasta la semana que viene. Solo recordarle a Adra, que salió de la otra parte indemne aun con sus ausencias, debido a que no había mucho peligro, pero... Aqui me voy a cobrar las faltas xD





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Re: Salvamento Minish ~ El Viaje de los 4 Elementos ~

Mensaje por Verin Veldrin el Miér Sep 07, 2011 9:25 pm

Seguí en posición de sigilo mientras esperaba a que entraran aquellos tres que había visto a lo lejos. Finalmente llegaron, adentrándose en aquella estructura que a tamaño normal parecía un simple tiesto para las plantas, pero que desde aquél tamaño parecía un enorme templo de alguna extraña cultura.

Cuando entraron, pude observar que dos de ellos eran adolescentes humanos, o al menos por su aspecto lo parecían, y la tercera persona era una… ¡Una drow! ¡Maldita sea! ¡Ella sí me vería en la oscuridad! Contuve una imprecación. Apenas había podido empezar a maravillarme por la arquitectura del lugar y pensar en seguir a aquél grupo cuando estaba seguro de que iban a pillarme.

Sin duda, lo que me cogió de sorpresa fue quién me detectó. No fue la drow, para extrañez mía, si no el chaval. Por el gesto que puso, parecía empezar a olfatear. ¿Olfatear? ¿Qué maldito humano estaba entrenado para tener semejante olfato? ¿O era un licántropo? Por su aspecto no podía saber cuál de las dos opciones era, aunque sin duda prefería de calle la primera. Si fuera de veras un licántropo, no creía tener muchas posibilidades de éxito, menos aún porque ellos eran tres contra uno.

Finalmente, el muchacho desenvainó su espada, y yo, soltando un sonoro suspiro decidí salir de mi escondite, mostrándome a la luz. Ya me habían descubierto y eran tres contra uno. Hiciera lo que hiciera estaba jodido, así que intenté ser lo más carismático y diplomático posible. Me quité el pasamontañas, dejando ver mi rostro, y le respondí, con las dagas cogidas, pero en posición de reposo:

-¿He de entender que el veros tan sorprendidos como yo significa que no soy el único al que lo han encanijado contra su voluntad?-

Me acerqué más, envainando las dagas y alzando las manos en son de paz. Sabía que si me hacía el chulo probablemente acabaría muerto o humillado, y ninguna de las dos perspectivas se me hacía para nada agradable. Haciendo una ligera reverencia, miré a los tres y les dije:

-Verin Veldrin a vuestro servicio. Juzgando el hecho de que no hayáis intentado matarme nada más verme tratando de ocultarme entre las sombras, significa que no sois enemigos, lo cual es un alivio tremendo. Antes de que digáis nada, no, no estoy aquí para intentar haceros daño, cosa que dudo siendo uno contra tres. Si no me queréis creer, adelante, pero si habéis confiado en…-

Miré entonces a la mujer drow con una mezcla de odio y desprecio. Todas las mujeres de mi raza me producían esa reacción. Todas tan altivas, tan sexistas, tan discriminatorias… Nos trataban como animales cuando entre los humanos aprendí que todos somos iguales. Finalmente proseguí, señalándola mientras volvía a mirar al chico, espetando con asco la primera palabra:

-Esa… Supongo que podréis confiar en mí. Las mujeres drow son conocidas por ser víboras traidoras, además de esclavistas y sexistas de aúpa. ¿Puedo venir con vosotros o cada uno va por su camino?-
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Re: Salvamento Minish ~ El Viaje de los 4 Elementos ~

Mensaje por Invitado el Dom Sep 11, 2011 11:01 am

No tuvimos que caminar demasiado para llegar al templo aquel del que hablaba Lecto. Los dos licantropos, pues ahora sabía que lo eran, iban delante de mí y yo a apenas medio metro por detrás de ellos con Cermië, que por supuesto me acompañaba.
No tenía intención alguna de dejarle en el pueblo aquel de los minish y de todos modos, la pequeña seta me siguió cuando salí del edificio de cristal, ¿quién era yo para decirle que no viniese? Bah, está bien, porqué no adminitirlo, me gustaba su compañía y me gustaba tener a alguien con quien hablar, sobre todo en mi idioma.

Cuando llegamos a lo que sería la entrada de aquel Templo de tierra todos detuvimos nuestros pasos observando aquella estructura de roca. Tal y como Scart dijo, era imponente. Sin duda alguna quien quiera que lo hubiese construido le debió de llevar años. Eché un último vistazo a los pocos grabados que pude ver en la entrada circular de aquel templo, pues la mayoría o estaban borrados o estaban ocultos tras las enredaderas, y seguí a los niños hacia dentro del templo, con Cermië a mi lado.

Comencé a notar a la seta un poco nervioso, me agaché ligeramente mientras trataba de observar la sala en la que habíamos entrado, tratando de descubrir qué era lo que la había alterado de aquel modo, incluso llegué a ver cómo de su cabeza comenzaban a salir otra vez poco a poco esas esporas que viese la primera vez, cuando la encontré. Paseé mi mirada por la estancia, creyendo ver en un rincón en penumbra algo extraño, aunque realmente no me entretuve mucho pues nada mas ver las puertas de los lados cubierta de telarañas supe qué era lo que Cermië temía.

-¿Orbben? - pregunté a la seta mientras acariciaba con cuidado su cabeza pues algunas esporas ya estaba alrededor de ésta. - Suust, naubol kyarrin. Udos approach l'dobor, ¿si?- le dije con una leve sonrisa con la intención de tranquilizarlo.

Me puse de nuevo en pie, tras arrimar a Cermië hacia mí para que se sintiese seguro. Tenía miedo, y era lógico. Aquello que había pasado con las arañas debió de causarle algún tipo de trauma o algo parecido. Una vez en pie vi a Scart olfatear el aire, extrañada oteé de nuevo la sala buscando algo.

-¿Qué pasa? - pregunté a Scart mientras mi mirada se posaba en aquella zona en penumbra en la que antes me había parecido ver algo. Cómo no lo había visto antes. Un drow. Qué diablos hacía un drow allí. Gruñí ligeramente y di varios pasos hacia el frente, hasta colocarme al lado de Adeluna con la intención de estar los tres en fila...por lo que pudisese pasar. De repente, Scart desenvainó su espada y gritó que allí había alguien.

-Claro que lo hay – dije comenzando a estar malhumorada, aquel drow no hacía nada allí, era más, ¿cómo había llegado allí? Según Lecto nadie había pisado aquella zona del bosque. Dejé el jarrón a un lado, cerca de Cermië, pero ambos ligeramente alejados de nosotros, por si acaso.

Nada más vi que el drow abandonaba aquella zona en penumbra y se acercaba a nosotros, tomé mi arco y una flecha, colocando ésta en el primero. La tensé ligeramente y apunté al drow, preguntarme si me fiaba lo más mínimo era una pregunta estúpida, por supuesto que no me fiaba de el absolutamente nada.

Siendo yo una drow sabía que sería tan rastrero y traicionero como yo, las mujeres de mi raza les enseñabamos a los varones a ser así, además de despiadados y a no tener el más minimo sentido de la compasión.
Así pues, fiarme de él por más que sus palabras intantasen eso, era un tremendo error, error que no estaba dispuesta a cometer.

Tras oír sus palabras no supe si asombrarme o directamente dejar que mi flecha le atravesase la cabeza a aquel drow insolente.

-Nindel, uriu natha kaas. Ilythiiri hawrest. - dije mirándole con el ceño ligeramente fruncido, tensando un poco más la flecha en el arco. - P'luin dosst zhennu ouvalyrin ulu uns'aa, whol uns'aa dos shlu'ta alu ulu uoi'nota... – continué cada vez de más mal humor, haciendo alusión a su detallada descripción sobre mí. Sus palabras eran ciertas sí, pero no tenía porqué hablar de mí de ese modo, el era un varón y yo una mujer, por lo que me debía un respeto. - Jhal F'sarn naut l'er'griff ssivah lu'd'roll ghil, puis'tary.

Cuando acabé bajé el arco ligeramente, incluso me fui girando para darle la espalda. Él no se merecía ni esa atención de mi parte, ni siquiera me iba a molestar en perder mi tiempo en enzarzarme en una lucha con aquel drow. Simplemente me volví a acercar a Cermië, a quien había dejado de lado por un momento.

-¿Ph'dos si? - Pregunté a mi seta...vaya...ya usaba el "mi", ya la creía mia...que extraño. Sonreí para mí mientras esperaba su respuesta. La pregunta se la hacía claramente al verla tan nerviosa por las telarañas. No quería tener que volver a aspirarle las esporas, así que me convenía calmarla tanto como me fuese posible.

Spoiler:
Traducciones (por orden):
-(A Cermië) ¿Arañas? // Tranquilo, no pasa nada. No nos acercaremos a las puertas, ¿de acuerdo?.
-(A Verin) Esa, tiene nombre. Drow insolente // Tras tus halagos hacia mí, por mí puedes irte al infierno. // Pero no soy la única con voz y voto aquí, por desgracia.
-(A Cermië) ¿Estás bien?
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Re: Salvamento Minish ~ El Viaje de los 4 Elementos ~

Mensaje por Finn, El Humano el Dom Sep 11, 2011 5:42 pm

Su boca cada vez se abría más a medida que avanzaban, fue la última entrar por el hueco en la roca, girándose de tanto en tanto para contemplar el lugar. La rubia iba cogida de la mano de Scart a ratos, soltándolo para irse por su cuenta a examinar las paredes buscando dar con algún tipo de interruptor o algo parecido que la llevase a una sala oculta llena de tesoros, o la hiciera pelear contra algún monstro de proporciones épicas, era imposible saber lo que pasaba por su hiperactiva cabeza mientras su cuerpo se intentaba adaptar a los sentidos nuevos. Su olfato captó el olor a musgo que provenía de las paredes más alejadas y las esquinas donde ni tan siquiera la luz de las antorchas alcanzaba. Rápidamente se tapó la nariz y formó en su cara una mueca de desagrado - ¿Por qué huele tan mal? – preguntó en voz alta mientras se reincorporaba de nuevo al grupo, increíblemente había algo que la chica echaba e falta. El palomo. Para ella había sido divertido tener a alguien con quien meter cizaña, Scart era demasiado serio, y la drow más parecía una vieja que una niña como de la que tenía aspecto, el otro chico al menos se picaba con ella y la mantenía distraída.

Con un largo suspiro de aceptación ante el aburrimiento que parecía cernirse sobre ella se giró sobre sus talones y se quedó mirando un momento las estatuas que había allí –Que feas… - dijo en un nuevo comentario que demostraba que no tenía miedo de lo que pudiera pasar, algo que tanto podía ser bueno como malo. Se destapó la nariz ahora que estaba alejada de las paredes y pudo notar un fuerte olor a… ¿Qué era ese olor? Un olor extraño que desentonaba con el de las plantas, olía a algo vivo, pero la pícara no era capaz de diferencias a que. Todavía no se había fijado, algo estúpido por su parte, pero no se había percatado de que no necesitaba apenas de luz para ver, sus pupilas ahora estaban dilatadas casi al extremo para captar la poca luz de color blanquecino que provenía de la puerta que tenían enfrente. El grito del ladrón no hizo más que ponerla más tensa, y al igual que la mujer de piel oscura, Adeluna también se puso en guardia, tomando con ambas manos sus dagas de color carmín, llevaba mucho sin usarlas en condiciones además, quería probar esa nueva fuerza que sentía, se sentía muy superior a como había sido cuando era humana, como más… Fuerte.

De detrás de una de las estatuas salió un hombre, con las manos alzadas y presentándose en son de paz, parecía que no eran los únicos que habían sido encogidos, aunque por el tono de aquel hombre se podía adivinar que a él le hacía menos gracia de la que le podía hacer a Adel. Un leve gruñido salió de sus labios mientras mantenía las dagas en una postura defensiva, lista para saltar sobre el supuesto enemigo que con tanta educación se presentaba, por ahora no parecía un peligro real, pero aun así no le hacía gracia ninguna.



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Re: Salvamento Minish ~ El Viaje de los 4 Elementos ~

Mensaje por Scart el Dom Sep 11, 2011 7:06 pm

Scart escuchó las palabras del hombre, y las de Adrastea, aunque las de la ultima, no las entendió, pero antes de que ninguno más hablase, decidió intervenir. Hablando con una sonrisa al drow, presentado como Verin.

-¿Intentas decirme que por ser mujer, y ser drow no debería confiar en ella?-Lanzó una pequeña risa, sin dejar de apuntarle con la espada.-¿Me dices que por un tener un sexo y una raza determinada debe ser así sin excepción? No te equivoques con migo... Es más... me merece más confianza ella, que nos ha ayudado y acompañado, que no ha echo nada raro en el tiempo que llevamos con ella... Y eso que ha tenido oportunidades... Que un drow que se intentaba esconder en las sombras...-Envainó su espada, pero sin decirle nada a las dos mujeres, ellas podían seguir apuntándole o bajar sus armas, el no era responsable más que de Adel, y solo de que estuviese bien, no de que hiciese.-No juzgaré a nadie por su raza, así pues, te daré mi confianza hasta que se demuestre que no puedo dártela... Pero confiar en ti no quiere decir que no te vigile... Si intentas algo no respondo de mis actos ni de los de mis compañeras...-Se llevó la mano al cabello, apartándolo de los ojos y suspiró... Para después mirar a la elfa.-Si no es molestia... Agradecería que hablases en un idioma que todos comprendiésemos cuando hables en general Adrastea... Si no te supone un problema claro, no me molesta que hables con tu... ¿Seta? en tu idioma... Pero al menos me gustaría entender que dices cuando hablas en general...-Se rascó la nuca sonriendo a Adel.-Tampoco creo que os sintieseis cómodos si Adel y yo hablamos ladrando cuando queramos decir algo para todos jeje

Scart hablaba como todo un guerrero... Algo sorprendente al verle con ese rostro inocente de niño... Pero... Es totalmente lógico cuando se ha vivido lo que el vivió... Cuando vives en la calle... Cuando debes sobrevivir por ti solo... Maduras mucho más rápido que otros. Eso, o esperar el frió aliento de la muerte en tu nuca antes de que su gélida hoja sesgue tu cuello. Sin duda, tenía madera de lider... ¡Cualquiera diría que era el más maduro de todos! Y bueno... No era difícil pensarlo, dado que todos los allí presentes... Tenían aspecto de niños. Incluido el drow que acababa de llegar, el cual, nada más encogerse, había tomado aquel aspecto de niño.

-Bueno, antes de que surjan nuevas discusiones, y acabemos luchando entre nosotros, recomiendo continuar... ¡La esencia de la tierra no se recogerá sola! ... Supongo...-Dijo Scart sonriendo y revisando la habitación, antes de dar un paso hacia la puerta, quedando al lado de Verin, y mirándole con una sonrisa de medio lado que mostraba amabilidad.-Tú... Puedes acompañarnos si quieres... Nadie te obligará... Pero si has sido reducido repentinamente... Estás como nosotros... Y por lo que sabemos... Para volver a nuestro tamaño hay que recoger las esencias de los elementos, una en cada templo... Este es el primero... Así pues... Puedes acompañarnos o no hacerlo, es tu decisión, pero si quieres volver a tu tamaño creo que deberías ayudarnos.

Repentinamente, el suelo se abrió bajo Adrastea y su Poire, y se cerró de nuevo, de forma que ambas cayeron al vacío sin que ninguno se percatase.
Cayeron sobre una colcha de hojas, en una habitación... Habían unos muertes de roca, haciendo pequeños caminitos, entre los cuales discurría un enorme gusano azul, de nariz roja intensa, haciendo un gran contraste, y al final de la cola, un gran aguijón. El gusano parecía inofensivo a simple vista, no se fijaba en Adrastea. Las paredes estaban repletas de aquellas telarañas de la parte de arriba, las cuales, si tocaban, podían comprobar que eran elásticas y muy resistentes. La mayoría estaban en las paredes, pero otras, estaban tapando las puertas, las cuales estaban cerradas, haciendo imposible cruzarlas aun abriéndolas hasta retirar las telarañas.
En la pared que tenía a su lado, podía leer una inscripción.

"El Gusano Es La Llave... Su Nariz La Clave, Y Su Cola, Tras Ser Roja, El Cerrojo. Tres Vueltas Abren La Puerta."

Arriba, tras la desaparición de Adrastea, se dispusieron a entrar en la siguiente habitación, cuando Scart se giró y vio que la elfa no estaba.

-¿¡Donde se ha metido Adrastea!?

------------------------------------------------------

Off: trollface Adra, ahí tienes tu castigo... Un pequeño reto... Te explico Off Rol... (vamos, esto Adra no lo puede saber o sería Metagaming) Ese gusano es la clave para abrir las puertas. La nariz (obviamente, es muy llamativa para no significar nada) es una bola roja... Si se la dañas... El gusano se parará, y empezará a volverse gris, hasta llegar al aguijón de la cola, que al llegar, se hinchará y se pondrá rojo brillante... Tendrás unos 2 segundos para dañar el aguijón inflamado... Después, lo dañes o no lo dañes, se volverá todo rojo al instante y empezará a perseguirte para agujerearte con el aguijón, y tras unos tres segundos de ira, se volverá a calmar... Mientras esté cabreado, no podrás hacerle daño en el aguijón, y cuando esté azul, tampoco, solo cuando esté inflamado (Cuando esté gris) podrás hacerle daño. Ahora entiendes el verso ¿No? ah... excepto lo de las 3 vueltas... 3 vueltas de llave... O... lo que es lo mismo... tendrás que dañarle el aguijón 3 veces... Solo se puede un máximo de 1 vez por turno... Pero dudo que puedas dañarle en todos los turnos, sin sufrir ni un rasguño... Ni tu ni el Poire trollface
Así pues... ahora toca sufrir un poco, porque la vida tuya y del poire depende de como rolees esta parte, que es un castiguito por faltar turnos en el otro minish =) Vamos... por el momento, 3 turnos de tortura mínimos... Que estoy seguro de que se alargarán... En fin... dudas... Msn o mp lo que veáis más cómodo...





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Re: Salvamento Minish ~ El Viaje de los 4 Elementos ~

Mensaje por Finn, El Humano el Sáb Sep 17, 2011 6:55 pm

Adel ya le iba a saltar encima, por algún motivo tenía ganas de saltar sobre algo y no precisamente para revolcarse como con Scart, tanto olor, los sonidos tan amplificados y las voces que ahora escuchaba tan diferentes a como un día antes había oído la hacían sentir que era otra persona metida en un cuerpo que conocía bien. Lentamente bajó las dagas al ver como el licántropo baja la espada, no le hacía gracia quedarse con la guardia baja contra un tipo que acababa de conocer, pero si Scart creía que no había problemas ella se sentía segura, aunque no por ello guardó ambas dagas, sino que las mantuvo en las manos, girándolas de vez en cuando haciendo alarde de su enorme destreza con dichas armas, como un aviso silencioso de que si daba un paso estaba muerto. Lentamente la rubia se colocó a un lado de su pareja, a apenas unos pasos para escucharlo, aunque en realidad era también para cubrirlo, seguía sin fiarse de aquel hombre de aspecto tan oscuro, al igual que la drow parecía que tampoco confiaba mucho en él.

-Eso, habla en un idioma que todos entendamos. – dijo secundando a Scart, el cual tampoco parecía enterarse de las palabras en élfico de la mujer – Es molesto no enterarme si lo insultas, yo también quiero. – rió un poco y se abrazó a su pareja dejando de lado la preocupación por el hombre, volviendo a ser la misma chica hiperactiva de siempre. La transformación había tenido cosas buenas y cosas malas. Las malas es que ya no veía los colores, no veía el cabello marrón de Scart o sus ojos de color azul o su piel morena, pero a cambio lo olía mejor, podía escuchar mejor su voz y… en cierto modo podía sentir lo que él, todavía no del todo, dado que su bestia aun dormía en lo más profundo de ella, esperando a despertar en un momento de furia para sacar lo mejor de ella, o lo peor, según se viera, pero ahora sabía mejor como se sentía el ladrón, como veía el mundo a cada segundo y como sentía en su cuerpo el ser de una especie diferente… A ella le gustaba ¿Por qué Scart se quejaba tanto entonces?

-¿Adras? – preguntó mientras se giraba para ver que decía Scart ¿Qué había pasado con al drow? ¿Dónde se había metido? Rápidamente puso de nuevo sus dagas en alto y avanzó sin pensárselo hacia el drow, mucho más rápido de lo que cualquier otro hubiera esperado para una niña así. Una vez estaba más o menos cerca se detuvo para mantener una guardia alta, no quería plantarle cara en un combate cercano, ella misma sabía que no tenía posibilidades, no era precisamente fuerte, al menos no como humana, así que prefería mantener una distancia corta, así si tenía que hacer algo como lanzar una de sus dagas o simplemente atacar con estas tendría un rango más corto y podría golpear antes que su enemigo. Se quedó mirando a la oscura mancha sobre el fondo gris que era el drow, una mirada de desafío, pero también con una chispa de furia, aunque insuficiente como para despertar al animal que llevaba dentro -¡¿Qué le has hecho a Adras?! – inquirió entonces, preparada para atacar. Tenía una pierna más tensa que la otra, algo imperceptible para un humano normal, pero a ella el movimiento para el cual estaba lista la había salvado más de una vez. Si el drow arrojaba una daga, se movería usando su pierna a modo de muelle, apoyándose rápidamente en la otra y rebotando como una pelota hasta caer sobre él con las dagas al cuello, pero primero le daría la opción de responder, sabía que a Scart no le agradaba que atacase sin antes dejar dar una explicación, y a ella no le gustaba dejar que otros atacaran primero, sería tal vez una de las muchas cosas en las que no coincidían.



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Re: Salvamento Minish ~ El Viaje de los 4 Elementos ~

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