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Salvamento Minish ~ El Viaje de los 4 Elementos ~

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Re: Salvamento Minish ~ El Viaje de los 4 Elementos ~

Mensaje por Invitado el Miér Sep 21, 2011 11:54 am

Tras mi “encontronazo” con Verin, me acerqué a Cermië para asegurarme que estaba bien, tratando de calmarle para evitar que segregase aquellas horribles esporas verdes.

Oí a Scart quejarse de mi idioma, y no lo culpaba. El idioma Drow era difícil de aprender y aún más de comprender. En otra situación quizá lo hubiese enviado directamente al infierno, pero en aquel momento éramos compañeros…conocidos…me gustase o no. Así pues asentí con la cabeza sonriéndole ligeramente, al licántropo y después a Adeluna, que secundó la idea de Scart.

-Está bien, lo siento. Es la costumbre de hablar siempre así. - dije mirando a Scart y Adeluna. Después miré de nuevo a Verin, frunciendo el ceño y volví otra vez mi mirada a los licántropos – Lo que dije, en resumen es que….ese…puede irse al…
No acabé mi frase, de repente el suelo se abrió bajo mis pies, como si alguien hubiese activado algún mecanismo de apertura de algún pasadizo o trampilla.

El caso es que tanto Cermië como yo caímos por una abertura sin darnos siquiera tiempo de avisar a nadie. Para cuando grité ya era demasiado tarde, caí golpeándome el trasero sobre…sobre…palpé el suelo y por el tacto supuse que eran hojas.

Bueno, al menos caí sobre blando. Para mi sorpresa había allí abajo suficiente luz como para poder distinguir donde estaba, miré en derredor hasta que mi mirada captó a aquella cosa. Empujé a Cermië tras de mí al ver a aquel enorme gusano.

-Tranquilo…no pasará nada. Busca un lugar donde esconderte, por si acaso, te avisaré cuando podamos salir de aquí – dije a mi Poire en voz muy baja, mientras de nuevo paseaba mi mirada alrededor de mi, por si yo veía algún buen lugar donde Cermië se escondiese. Fue entonces cuando ví aquella inscripción:

-El gusano es la llave….- leí despacio. ¿Qué diablos quería decir eso?. Continué leyendo – Su nariz es la clave…- Bien, tampoco entendía eso. Su nariz, bueno…sí, era llamativa, pero en su nariz no había nada. Continué leyendo…- y su cola, tras ser roja, el cerrojo - ¡¡Diablos!!! – Tres vueltas abren la puerta. – Pero qué diablos quería decir aquello…

Tras asegurarme de que Cermië estaba más o menos en lugar seguro, pues lo que hizo fue ocultarse bajo el manto de hojas, me puse en pié y me acerqué a la pared donde estaba la inscripción, me moví lentamente palpando la pared.
No sabía qué buscaba exactamente. Quizá un mecanismo, una piedra que al moverla abriese alguna puerta….o, ¿Por qué no? Una maldita llave.


Spoiler:
Siento mucho el retraso, me confundí con los dias XD
No ha sido un post muy extenso, puesto que al no saber mucho sobre el gusano tengo que hacerme la tonta y esperar a descubrilo, además de que tendremos que hacer tiempo con la esperanza de que vuelva Verin pronto xD
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Re: Salvamento Minish ~ El Viaje de los 4 Elementos ~

Mensaje por Scart el Vie Sep 23, 2011 10:23 pm

Off: Bien bien... Verin nos abandona un rato, dado que veo complicado deber de manejarle durante todo el rato, en situaciones complicadas, que tengo la oportunidad de dejarlo en otro lugar, y que no ha echo aun nada relevante, quedará en otro lugar a parte por el momento. De forma que quedan: Adras en su sala independiente, con el gusanito (Que por cierto, no es solo un castigo, es parte del templo, una parte muuy importante, por lo que ahora mismo adra tiene una parte importante de la trama xD) Mientras, Sc y Adel continúan explorando el templo solos, algo... Observadores, dado que Verin también desaparece, y a saber si desaparecen ellos también. Resumiendo, Verin está en paradero desconocido, Adras, tiene un papel clave en el templo, y Scart y Adel se dedican a explorar el templo (Algo que servirá de ayuda e irá abriendo puertas para el momento adecuado.) Suerte!. Una semana
--------------------------------------------------------------

Al principio, el muchacho ni se planteó que hubiese sido el drow, pero al escuchar a Adel, reaccionó instintivamente, sacando su espada de la vaina y apuntándole al cuello, era obvio que se llevaban mal ambos, pero no tenía ni idea que había sucedido. Pero al ver al drow levantar las manos, demostrando que no había hecho nada, bajó un poco la espada, pensando un poco. No podía haber sido el, el había estado de frente a ellos todo el rato, no podía haber hecho nada sin que se percatasen.

-No... No creo que fuese el... No pudo hacerlo... Debería tener una magia demasiado poderosa para haberla hecho desaparecer sin ningún rastro y sin mostrarnos ningún indicio... Además ¿Por que no lo hizo con nosotros?-Dijo el muchacho dudando, para finalmente bajarla del todo, pero no envainar la espada, si no había sido el drow, era peor, había sido alguien o algo que aun no conocían, lo cual era peor. "Si hay una abeja en la habitación, prefiero saber donde está"

Miró por toda la sala, pero no había nada, y se resignó a empezar a caminar hacia la puerta del fondo, sabía que Adel le seguiría, y le daba igual si el drow le seguía o decidía quedarse allí. Pero al llegar a la puerta, se giró para echar un ultimo vistazo ¡Había desaparecido! Se puso alerta al momento, mirando toda la sala con ojo clínico. Era imposible que hubiese desaparecido corriendo tan rápido, y la sala era rectangular, no había ninguna esquina que permitiese ocultarse, únicamente las estatuas, y no presentaban suficiente espacio para ocultar al elfo por completo. había desaparecido al igual que Adra, y eso no le gustaba ¡Podría ser el siguiente! O peor aún... Adel... La conocía desde hacía poco, pero aun así había establecido un fuerte vínculo con ella, en ese momento le preocupaba más ella que el mismo. Sorprendentemente, sería esa chica la que le haría cambiar de mentalidad completamente tras un tiempo. Pero eso es otra historia.

-¡Adel! Ven a mi lado, no te separes de mi, hay algo aquí, algo está pasando en este templo, han desaparecido... No se como... Pero si nos mantenemos juntos no podremos separarnos sin percatarnos, y nos podremos ayudar... ¡Salgamos de esta sala cuanto antes y continuemos explorando.

Juntos, atravesaron la puerta, y vieron la sala que había detrás de ella, algo así como el doble de grande que la anterior, y había algo en ella, en el centro del todo, había un enorme barril, atravesado horizontalmente (Dado que el barril estaba tumbado sobre un hueco en el suelo, lo atravesaba de la base a la tapa) de forma que formaba un eje que parecía que podría girar. Ante ellos, una abertura en el barril indicaba que se podía entrar en su interior. Estaba a su altura debido a que el barril estaba colocado sobre un foso, encajando perfectamente, de forma que era imposible caerse por el agujero, pero que dejaba la abertura a la altura del suelo. A un lado, a la derecha, habían unas escaleras que subían a un pedestal, justo delante del eje del barril, que parecía estar enredado por unas plantas. Lo mismo en el otro lado, pero las escaleras del de la izquierda, no estaban, supuso el niño, que estarían por el otro lado.

-Mm... Veamos... Creo que para cruzar por el barril, deberíamos liberarlo antes para que pueda girar ¿No? De forma que deberíamos quitar las plantas que lo enredan... Mm ¿Subimos? Tal vez con el candil pueda quemarlas. Solo espero que no se queme el barril entero.-Dijo el muchacho volteándose para mirar a la chica finalmente.

---------- GG  ----------

Mientras, Adrastea se levantó de las hojas para investigar aquellas extrañas palabras que estaban ceritas en la pared, mientras su pequeña seta, o Poire, como lo habían llamado los Minish, aquellas criaturas pequeñas y diminutas que habían prometido salvar (Principalmente, para recuperar su tamaño, y su cuerpo original, pues habían sido reducidos y convertidos en unos niños por aparente casualidad en un extraño tocón, que no sería la ultima vez que viesen...) Las circunstancias de encuentro, habían sido muy raras, pero se habían hecho bastante amigas.

El ser se escondió entre las hojas, mientras su "dueña" se dedicaba a investigar, pero, el gusano, se percató de algo nuevo en su habitación, y fue serpenteando poco a poco hacia ella, pues olía de manera curiosa. A sus hojas, aquellas en las que había caído, que no eran más que la comida de aquel ser. Obviamente, no se la comería, no era capaz de comerse a una criatura viva, no al menos, en aquella forma, pero quería saber que era. Se acercó de manera silenciosa, sin que la drow pudiese advertirlo, y se quedó olfateándola. Mientras, la elfa, ajena a aquello, repasaba inútilmente con sus dedos aquellas palabras. Pero el Poire, asustado por la proximidad del enorme gusano, y por las telas de araña, animales con los que habían tenido una experiencia horrible en la noche anterior, empezó a liberar aquellas esporas de un aspecto pésimo, que fueron directas a la nariz del ser, que al inhalarlas, lanzó un horrible chirrido, que alertó a Adrastea, y se volteó asustada, para ver como la nariz se volvía gris, y ese color se extendía por todo el cuerpo, hasta llegar a la cola, donde el aguijón se puso rojo, inflamado, brillante, durante unos segundos. El gusano quedó paralizado mientras eso sucedida, pero la impresionante Adrastea también, pero, repentinamente, todo el cuerpo se volvió rojo, y lanzó un nuevo chirrido, este más violento y amenazador, y empezó a correr tras la elfa, esta vez, al doble de velocidad.

Solo duraría unos segundos así, pero en ese tiempo, perseguiría a la mujer hasta calmarse y volver a ser azul como al principio. Perseguirla, con el fin de ensartarla con el gran y amenazador aguijón que ahora con todo el cuerpo rojo, parecía tan amenazador como el de un escorpión.





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Re: Salvamento Minish ~ El Viaje de los 4 Elementos ~

Mensaje por Finn, El Humano el Sáb Oct 01, 2011 3:06 am

-Grrr… - la rubia lanzó un gruñido más animal que humano, dejando ver que, aunque su bestia todavía no había despertado ni una vez, sí lo había hecho su lado animal. Con una increíble rapidez que incluso ella desconocía tener se acercó hasta estar con las dagas rojas al cuello del drow, dispuesto a hundirlas al más mínimo movimiento de este -¿Levantas las manos? – preguntó con un tono irónico, desde luego cada movimiento hacía que el elfo se jugara el cuello, literalmente, pero para suerte el elfino la chica vio cómo su pareja se acercaba más a la puerta del fondo, y a ella no le interesaba separarse del chico, no con lo que había pasado la última vez que lo había perdido de vista – Esta vez has tenido suerte… - dijo mientras hacía danzar las dos hojas en sus manos, demostrándole al drow que lo último que podía ser con aquellas cuchillas era torpe. Rápidamente se colocó a su lado y avanzó con él mientras sonreía, le encantaba estar a su lado: en un templo, en mitad de una ciudad o perdidos en un bosque, pero en cualquier lugar él era su chico perfecto, de físico envidiable y cara atractiva además… la protegía, a ella no le gustaba sentirse inútil, pero sí segura y con él se sentía especialmente segura cada vez que recordaba cómo le había arrancado de las manos la espada al guardia que una vez la intentó dañar, o cómo abrió sin piedad alguna la espalda del último que la había querido herir. La pregunta que más vueltas daba ahora por su cabeza era sólo una: “¿Acaso yo ahora podré hacer lo mismo?”

-¡Estoy aquí! – le reprochó con tono agudo -¡No me grites al oído! – añadió luego mientras le tomaba la mano. También se giró para ver qué pasaba, y como no, había desaparecido también ese tipo. Ya no notaba su olor en la sala, ni tampoco lo logró encontrar en ninguna de las sombras que se dejaban ver en las esquinas del rectángulo que conformaban en lugar – Grr… - volvió a gruñir, mientras se pagaba más a Scart, sí, tenía miedo del lugar, pero era como para no tenerlo: Gente que desaparece, gente que aparece de golpe y estatuas siniestras, seguramente cualquiera hubiera sentido lo que ella en ese momento, miedo, terror, pero no por desaparecer ella, sino por la impotencia de que en cualquier momento podía desaparecer el joven ladrón y Luna no podría hacer nada para evitarlo, como tampoco había podido evitar que desapareciera la mujer de piel oscura y su seta. Tras cruzar la puerta abrió bien los ojos para ver la enorme sala, realmente gigantesca desde su nuevo punto de vista - ¿Seguro que no hemos vuelto a encoger? – preguntó riendo al ladrón, del cual no obtuvo respuesta, pues este observaba con curiosidad el lugar, cosa que luego hizo ella. Lo que más le llamó la atención, quitando el gigantesco tamaño del lugar, fue el barril que colgaba de un eje sobre un hueco en el suelo. Parecía que se podía subir por unas viejas y desgastadas escaleras de un color que ahora la niña percibía en un tono casi negro - ¿Subimos? – inquirió casi sin prestar atención a las raíces que mantenían el eje quieto. Antes de darle tiempo al chico Adel acortó distancias con el cilindro de madera y un poco antes de llegar a él se impulsó con fuerza, pretendiendo llegar al segundo o tercer escalón, pero alcanzando con ese salto uno mucho más alto -¡WOW! – exclamó, excitada de la misma emoción - ¿H… has visto eso? ¡Yuju! ¡Puedo saltar un montón! – no se molestaba en hablar bajo o tan siquiera en un tono normal, sino que lo hacía a gritos. Tana agilidad para ella era casi como darle un arma.



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Re: Salvamento Minish ~ El Viaje de los 4 Elementos ~

Mensaje por Invitado el Sáb Oct 01, 2011 6:04 pm

Palpé una y otra vez la zona de la pared donde estaban escritas aquellas palabras. Algo debía significar, pero no sabía qué. Aún tenía la vaga esperanza de que alguna piedra se moviese, o que descubriese un hueco en algún sitio y en él estuviese la llave.

Pero ni una cosa ni la otra sucedían. Me moví un poco más, palpando más allá de las letras, hacia mi izquierda. Pero tampoco había nada. Seguro que aquello era cosa del drow. Esos machos eran todos unos traidores, buscaban la mínima oportunidad para acabar con la vida de una mujer.

De repente un horrible chirrido me obligó a girarme - ¿Qué estás haciendo, Cermië? - pregunté pensando que era la seta quien hacía aquel ruído. Pero cuando descubrí realmente qué era lo que lo había provocado no pude más que ponerme a gritar. No sabía porqué gritaba ni qué conseguiría con eso, pero lo hice por instinto. - Cermië, ven aquí, ¡¡ahora!! - le dije a la seta intentando no alzar demasiado la voz. Fué entonces cuando ví las esporas de nuevo alrededor de su cabeza, ya empezabamos otra vez. Y el jarrón...¿dónde estaba el jarrón? Bueno..no era momento de preocuparme por él, seguramente cayó cuando caímos Cermië y yo, lo buscaría después cuando...cuando...me librase de aquella babosa gigante.

Cuando volví a fijarme en el gusano, éste parecía cambiar de color al mismo tiempo que se enfurecía cada vez más, supuse que tomó las esporas de Cermië como un autentico ataque. - ¿Para qué te caes aquí? Esa cosa va a comernos – me dijo la seta mientras trataba de acercarse y ponerse tras de mí. - Claro, ahora la culpa es mía, recuerdame que mate a ese drow cuando volvamos...cuando salgamos vivos de aquí – Respondí mientras me deslizaba pegada a la pared, intentando alejarme del gusano mientras lo veía cambiar de un color azul a un tono gris desde la nariz a la cola, volviéndose ésta después de un rojo brillante, el cual no tenía muy buena pinta, me recordaba al aguijón de un escorpión, y aquello no podía ser bueno.

Mientras el aguijón estaba de aquel tono carmín aproveché para moverme más rápido hacia el otro lado viendo que durante ese momento el gusano parecía no poder moverse, volviendo a las hojas, donde estaba más lejos de aguijón, así, si lo lanzaba hacia mí podría correr hacia uno u otro lado para evitarlo, o al menos para intentarlo. Sería muy triste que muriese aguijonada por la cola de un gusano, totalmente surreal.

De repente, y tras aquellos segundos de descanso, por decirlo así, todo el cuerpo del gusano se tornó de color rojo, emitiendo otro horrible chirrido y lanzándose hacia mí. Valiente error el de ponerme justo frente a aquella cosa, me había metido yo sola en la boca del lobo.
Corrí hacia mi izquierda, justo al lado contrario de la pared donde estaban escritas las letras, alejándome así también, de las hojas, que parecían ser la comida de aquella cosa, si me alejaba posiblemente se calmase y me dejase en paz y tranquila volver a investigar las paredes para buscar una salida.
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Re: Salvamento Minish ~ El Viaje de los 4 Elementos ~

Mensaje por Scart el Sáb Oct 01, 2011 9:32 pm

Scart sonrió al ver a Adel, era divertida... Por eso le gustaba, conseguía sacarle una sonrisa, ella era muy niña, se dejaba llevar continuamente, el, en cambio, era muy serio, bastante maduro, pero era por todo lo que había tenido que aguantar, le era dificil comportarse como Adel cuando haciendo casi cualquier cosa le venían malos recuerdos a la mente, sin embargo, tener a aquella rubia a su lado siempre conseguía subirle el ánimo.
Olvidando un poco las preocupaciones, soltándose un poco corrió hacia Adel, seguía algo preocupado por Adrastea, pero sabía que podía cuidarse bien ella sola, algo le decía que volvería a verla.
Al llegar a la escalera, subió hasta donde estaba la joven muchacha, y le sonrió de medio lado, retirándose el pelo de los ojos.

-¡Te hecho una carrera hasta la cima! ¡A ver quien llega antes!-Dijo el muchacho, e instantáneamente empezó a dar saltos, pasándose varios escalones de una.

Adeluna y el, ahora que estaba convertida, tenían una agilidad idéntica, pero llegados a un momento, Adeluna empezó a reducir la velocidad, mientras el joven continuó a la misma, a pesar de ser ambos igual de veloces, Scart era más fuerte y resistente, y consiguió llegar a la cima un segundo antes. Dejándose caer al llegar, sonriendo y jadeando por el cansancio. Sonrió a la chica que llegó un momento después que el y se incorporó, apoyándose en la barandilla para levantarse.

-Je... Je... je... ufff... Como cansa... ¡Te gané! je...-Dijo entre jadeos apoyándose un momento para tomar aliento.

Sacudió la cabeza para despejarse, y miró en todas direcciones, desde allí arriba podían verlo todo. Abajo, por donde habían llegado no había nada, sin embargo en el otro lado... Pudo ver que habían varias setas como la que tenía Adrastea, esos Poire, que estaban rodeados de una nube de esporas. Las escaleras del otro extremo, efectivamente, estaban por el otro lado, y pudo ver que en ese lado el barril también tenía una puerta, así pues para llegar al otro lado y quitar las enredaderas del barril, deberían entrar en este y cruzar al otro lado, aunque para ello deberían enfrentarse a esas setas. Frunció el ceño mirándolas, seria mejor que esas esporas no les tocasen.
Con un suspiro se fijó en el atar en el que estaban, ante ellos había una estaca de madera, tendría un metro de alto, pero quince centímetros de ancho, de el surjan las enredaderas que aferraban el eje.

Con una pequeña sonrisa, cogió el candil que colgaba de su cinturón y tras encenderlo como les habían explicado, prendió las enredaderas, que saltaron casi al momento el eje carbonizándose a velocidad sorprendente. El barril tembló un poco al haber sido liberado por un extremo, solo faltaba el otro.

-¿Y bien Adel? ¿Bajamos ya a liberar el barril por el otro lado? Parece ser que es la única forma de continuar, si te fijas, ahí abajo al otro lado hay tres puertas, pero parecen bien cerradas... Tal vez pase algo con el barril. En cualquier caso ¡No podemos quedarnos quietos! Hay que encontrar a Adrastea.

------------------------

Por otro lado, Adrastea huía de aquel gusano, que, aunque se alejó de la comida, continuaba persiguiéndola furioso intentando aguijonearla, hasta que pasados unos segundos, se volvió de nuevo totalmente azul con la nariz roja, y se dio la vuelta algo más tranquilizado, dejando un poco tranquila a la elfa, aunque ella estaba en la otra punta de la sala ahora.

Y Verin... Igual que Adrastea, cayó por una trampilla secreta, pero cayó al agua. Bajo la sala donde estaban Adel y Scart, si miraba hacia arriba, podría ver un enorme barril tapando un hueco. Y en la sala de al lado, aunque no lo supiese, se hallaba Adrastea con el gusano. Ahora, completamente mojado en unas aguas que no parecían precisamente poco profundo, no sabía que hacer. Solo existían dos caminos, uno delante de el, justo bajo el barril, donde había un gran nenúfar flotando. Esa planta, por el momento, le era completamente inútil, pero a la derecha, el camino se extendía, como si fuese un enorme río, pero de aguas mansas. Si continuaba nadando un poco más por allí, llegaría a una zona de aguas muy poco profundas, apenas unos palmos por lo que podía caminar por ella sin problema. Allí, pegado a una pared habría un enorme botón en el suelo, que si lo pulsaba, vería como las verjas que le cortaban el paso para seguir nadando se bajaban. Pero si dejaba de pulsarlo, volverían a subir. También varias vasijas de cerámicas, colocadas al lado del botón, y... Dos moscas revoloteando. Claro... Las moscas, con ese tamaño tan diminuto, eran tan grandes como el. Y los insectos no le dejarían en paz hasta que acabase con ellos.

No había que ser un genio para saber que había que hacer.

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Off 2: Bien, Adel y Sc a lo suyo, a liberar el barril. Adras, sige con su gusano sin mayor problema, a ver si lo mata xD y Verin, que al fin vuelve... Básicamente, tiene que nadar a la derecha, hasta llegar a la zona con poca agua que hay a la izquierda de una verja que le corta el paso. Allí deberá pelear con dos moscas y activar el pulsor, como verá que al quitarse se desactiva, debería poner uno de los jarrones en el pulsor. Pero, esto, no debería hacerlo en un solo turno. Ya veremos como te duran, y tranquilo, si necesitamos más tiempo... Te metemos más moscas xD





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Re: Salvamento Minish ~ El Viaje de los 4 Elementos ~

Mensaje por Invitado el Jue Oct 06, 2011 10:05 pm

Tenía la sensación de que me faltaba sitio para correr, de que no había suficiente espacio para huir. Bueno, realmente no lo había, aquella cosa asquerosa me perseguía allá donde trataba de esconderme, lanzando su aguijón hacia mí como un escorpión asustado. Cermië corría como un niño, también asustado, tras de mí, agarrándose a mi larga falda y haciéndome más difícil la huida, para qué mentir. Pero no podía dejarlo a merced de aquel bicho baboso y feo, ahora era mi responsabilidad y tenía que sacarlo vivo de allí. Estaba tan segura de eso como de que aquello tenía que ser cosa del drow, porqué, no lo sé, pero seguramente la culpa fuese toda suya, y si no lo era de todos modos descargaría mi frustración contra él. Merecido se lo tenía por haber dicho tantas barbaridades de mí frente a Scart y Adeluna, a ellos parecía que yo les caía bien y no tenía porqué volverlos en contra de mí.


De nuevo su aguijón cayó sobre mí, aunque casi de milagro que pude esquivarlo lanzándome a una esquina, justo la contraria a donde caí antes de empezar todo aquello, en la pared contraria al lecho de hojas secas. Tras aquel último intento del gusano de ensartarme con su aguijón, éste volvió a cambiar de color, volviéndose de nuevo de aque tono azul del principio, al igual que su nariz se puso roja otra vez. Una vez cambiado su color se reptó dándose la vuelta y olvidándose de nosotros, como si no estuviésemos allí.

-Que bicho más raro – susurré hablando conmigo misma. Aprovechando aquel momento de paz cogí a Cermië en brazos a pesar de sus protestas, haciendo un sonido de silencio para que no alertase de nuevo al gusano – Cállate, súbete ahí y agarrate fuerte, escóndete en la esquina, entre las telas de araña – le dije mientras lo alzaba para que trepase por ellas. Rechistó, como era de esperar, creo que realmente tiene un trauma con las arañas, desde que pasó lo que pasó en el barril que hacía de posada en el pueblo de los minish. Yo lo entendía, claro que lo entendía, pero no podía ser de otra manera – Vamos, Cermië, haz un esfuerzo por favor. Aquí no parece haber arañas, nuestro mayor problema es esa cosa de ahí y si no te subes ahí no podré sacarnos de aquí. - le dije mirándolo con cierta severidad. Con gran esfuerzo, la seta trepó como pudo por las telas, llegando lo bastante algo como para que el aguijón de aquel gusano no llegase, o al menos eso esperaba yo. - Bien, quédate ahí, voy a buscar la salida y vuelvo a por ti, ¿de acuerdo? - le dije comenzando a alejarme de la seta pero sin despegarme de la pared, recorriendo el último tramo de pared que me quedaba por inspeccionar, sin esperar respuesta por parte de Cermië, estaba segura de que cualquier cosa que dijese supondría una queja o algo por el estilo.

Palpé con las manos la pared en dirección al punto de partida, en dirección a la zona donde aquella extraña frase estaba tallada en la pared. Por ninguna parte parecía haber nada que funcionase de palanca o algo que activase alguna trampilla por la que salir. Ni una sola maldita piedra de las que formaban aquel lugar parecía estar suelta. Nada que fuese alguna maldita puerta escondida.
Poco a poco me fui acercando al mismo lugar donde caí, mientras de vez en cuando echaba una mirada al gusano que reptaba de un lado a otro con lentitud, pero esta vez sin hacerme mucho caso. Cuando al fin llegué al lugar donde la frase estaba escrita, volví a repasar palabra por palabra con mis manos, recitando lo que decía en voz baja, como hablando conmigo misma.

-El gusano es la llave, su nariz es la clave, y su cola tras ser roja, el cerrojo. Tres vueltas abren la puerta – Aquella frase ya comenzaba a darme dolor de cabeza. Inspiré hondo y volví a leer mentalmente la frase una y otra vez. Hasta que decidí ir por partes. Quizá si intentaba entender la frase parte por parte la descifrase del todo. - El gusano es la llave – recité mirando al gusano que ahora estaba tras de mí tan tranquilo comiendo algunas hojas – Bien, el gusano lo tenemos, ese bicho tiene la llave. ¿Pero dónde? - De nuevo volví mi atención a la frase - ...su nariz es la clave...- continué recitando – Su nariz...su nariz fue lo primero que cambió de color cuando olió las esporas de Cermië, y después de eso...cambió por completo...- dije de nuevo en un susurro, mirando de nuevo al gusano fijándome en su nariz, volví a mirar la frase en la pared - ...y su cola tras ser roja, el cerrojo...- me giré para poder ver al gusano otra vez, lo recorrí desde la nariz hasta el aguijón en su cola – su nariz la llave... su cola el cerrojo – mientras repetía estas palabras, por mi mente pasaron las escenas de no hace mucho, justo de hacía un momento cuando la nariz del gusano cambió de color siguiendo su cuerpo y después el aguijón, volviéndose éste mortífero. - Creo...que ya lo tengo...pero ¿tres vueltas? ¿qué tres vueltas?- Me agaché para coger una pequeña piedra a mis pies, después cogí mi arco y una flecha de mi carcaj para perder el menor tiempo posible, quería ver qué pasaba si volvía a llamar su atención y al parecer la única manera de hacerlo era dándole en la nariz, a sí que quería tener mi mejor arma a mano por si tenía que usarla, lo que era más que probable.
Lancé la piedra justo hacia la nariz y esperé a que cambiase de color, en cuanto el resto del cuerpo fue cambiando igual que lo hiciese antes, preparé la flecha tensando la cuerda del carcaj, aunque no sabía muy bien dónde apuntar. El caso era que con su nariz comenzaba y con su cola acababa, la cola...¿y si la llave estaba en su cola? Decía algo de tras ser roja..tendría que esperar a que cambiase de color.

Tras el golpe con la piedra el gusano chirrió de nuevo, enfureciéndose otra vez. Y lo veía muy normal, yo también me hubiese puesto hecha una furia. De nuevo y tal como hiciese la primera vez comenzó a perseguirme, a lo que yo comencé a correr de nuevo para apartarme de aquel gusano buscando un momento, tan sólo un momento para poder apuntar al aguijón en cuanto se pusiese rojo, yo era una excelente arquera, podía conseguirlo. Corrí como una posesa hasta la esquina más alejada, dándome eso un tiempo hasta que reptase y me alcanzase para poder apuntar a su aguijón, ya color carmesí. Cuando creí tener una buena diana en el aguijón dejé que la flecha silbase en el aire hacia el aguijón, al cual le dí de lleno. Sólo quedaba esperar a ver qué sucedía, porque algo tenía que suceder si aquellas palabras talladas en la piedra no eran una burda mentira.
El gusano comenzó a ponerse totalmente rojo una vez la flecha impactó en el aguijón, ganando velocidad y persiguiéndome con lo que creí unas ganas locas de aplastarme viva, también era normal...si a mi me hubiesen clavado una flecha en el culo también estaría muy, pero que muy enfadada. No pude más que huir por toda la habitación tratando de evitar su aguijón, rezando a mi diosa con todas mis fuerzas para que no quedase ensartada por él.
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Re: Salvamento Minish ~ El Viaje de los 4 Elementos ~

Mensaje por Verin Veldrin el Vie Oct 07, 2011 12:44 am

Observé al grupo con bastante calma. Sabía que si me mostraba como lo que era, un desgraciado al que habían puteado tanto como a ellos aquél día, me dejarían tranquilo. La primera en responder, lo cual me hizo esbozar una media sonrisa, fue la mujer drow. Ante sus palabras, fui a responder, pero el muchacho habló antes. Él me dijo varias cosas, y ante sus palabras asentí, y le respondí, calmadamente:

-No es por el hecho de ser mujer, es por el hecho de ser una mujer drow. La otra muchacha no me inspira desconfianza. Según sé, las mujeres humanas no son como las drow. Con vosotros dos no tendré ningún problema. Con la drow… A lo de esconderme, ¿qué esperabais que hiciera? Me reduce algún hijo de puta y caigo en un sitio que desde el tamaño anterior parecía una jodida maceta, veo a tres personas arrimarse, no voy a quedarme a darles el hola y arriesgarme a que me maten, ¿no? Aunque no conté con que me veríais en la oscuridad.-

Me crucé de brazos, y seguí escuchando a lo siguiente que dijo el muchacho. Ante todo lo que dijo, asentí, mostrándole que estaba conforme, y finalmente le respondí:

-No te preocupes, no pienso traicionar tu confianza. Quiero volver a mi tamaño normal por encima de todo.-

Cuando le dijo eso a la drow, que resultó llamarse Adrastea, y luego dijo lo de los ladridos, alcé una ceja, bastante extrañado. Dije, sin descruzarme de brazos:

-¿Ladridos? Una larga historia parece ocultarse tras eso. Yo hablaré en el idioma común, de todos modos, lo que la drow ha dicho, Adrastea si mal no he oído el cómo la llamaste, básicamente son las palabras de amor que las mujeres drow nos dedican a los hombres. Muy bonitas desde luego. Pareces el líder del grupo, muchacho. Así pues, haré caso a lo que dices. Al menos me alegra saber que no sois partidas de cazadoras drow. De lo contrario no estaríamos hablando de esta manera. Cambiando de tema, yo ya me presenté. ¿Cuáles son vuestros nombres?-

Ante lo siguiente que dijo el muchacho, alcé una ceja, y cuando él se puso a mi lado y me dijo aquello, asentí efusivamente y le dije, mostrándome conforme:

-¡Claro que os acompaño! ¡Echo de menos mi tamaño normal! Así que hay que recoger esencias de elementos, y éste es el primer templo… Eso significa que tendremos que esforzarnos bastante. No es lo más difícil que he tenido que hacer, afortunadamente. ¿Dónde vamos?-

De repente, la drow desapareció. Fue demasiado rápido como para que supiéramos qué demonios pasó. Inmediatamente desenvainé las dos dagas y me puse en posición de combate, dándole la espalda al grupo, como si esperara un ataque repentino. Primero habló el muchacho, y luego la chica. Respondí, algo tenso:

-¡No sé dónde se ha metido, pero que yo no he sido os lo puedo asegurar! ¡Lo mío es acuchillar, no hacer magia! ¡Y tú chica, deja de echarme las culpas de todo, que estoy tan jodido como vosotros!-

Levanté las manos cuando el muchacho alzó la espada, apuntándome al cuello, pero cuando ellos empezaron a moverse y yo iba a seguirles, después de que se convencieran de que yo no fui, fui el siguiente en desaparecer. ¿Qué coño…?

Un chof fue lo que me sacó de mis empanadas mentales. ¿Agua? Menos mal que durante la caída había guardado las armas, para poder agarrarme donde fuera en la caída, cosa que no se dio por desgracia. Miré hacia arriba y vi un gran barril que tapaba una especie de hueco. ¿Qué coño estaba pasando ahí? Rápidamente nadé hacia la superficie. Cuando salí, solté un bufido tras tomar aire, visiblemente cabreado, y dije:

-¿Es que toda esta mierda tiene que pasarme a mí o qué coño?-

Miré hacia delante y vi dos caminos. Uno tenía un nenúfar bastante tocho, y ya está, y el otro se prolongaba. Mi sentido común me dijo que no tenía mucho sentido arrimarse a un nenúfar grandote, en un sitio que no conocía y que estaba tan lleno de trampas. A lo mejor era una puta planta carnívora. Empecé a nadar hacia la derecha pues. Finalmente, llegué a una zona de aguas muy poco profundas. Podía andar por ella sin problemas, lo cual era de agradecer. Desenvainé las dagas y miré alrededor.

Cuando acabé el reconocimiento, vi que pegado a la pared había un gran botón en el suelo, y cuando me arrimé y le puse el pie encima, vi que se abría una verja que me cortaba el paso para seguir nadando. Sin embargo, cuando dejé de pulsarlo, la puerta se cerró. Fruncí el ceño y entonces vi las vasijas que estaban al lado del botón. Me disponía a llenar una de las vasijas con agua para hacer peso y empujar el botón, cuando de repente vi a un par de moscas. Alcé una ceja con extrañeza, y dije:

-¿Ahora esto? Joder macho, ya sólo me falta encontrarme con un unicornio alado de color rosa que vomite arcoiris y ya tengo el cupo completo por hoy.-

Ellas fueron las primeras en atacar. Fue tan repentino que apenas tuve tiempo de saltar a un lado, llevándome en el proceso un golpe de pata que, si bien no me rompió nada, me hizo soltar un grito de dolor, en especial cuando caí de espaldas al agua. Tras poner gesto de dolor, me impulsé con el cuerpo para ponerme en pie de un salto. Ahora si que se iban a cagar. Enfundé las dagas duales y saqué el shamshir. Rápidamente, las moscas se abalanzaron a por mí de nuevo. Antes de que llegaran, a una le tiré un cuchillo arrojadizo que hizo blanco en el ala del bicho y se la desgarró al no ser el ala suficientemente dura como para que el arma se clavara. La mosca cayó al suelo al desestabilizarse, sacudiéndome en el proceso un golpe con el ala, que si bien no fue muy fuerte gracias a que las alas de mosca no son algo rígido, sí fue suficiente para mandarme unos cuantos metros volando, cayendo en el agua de culo, soltando un aullido de dolor al chocar mi trasero contra el suelo. Eso dejaría morado.

Sin embargo, logré mi objetivo, aquella mosca había quedado aturdida. La otra se abalanzó hacia mí también, pero antes de que me atrapara o algo, me tiré al suelo rápidamente, dejando que pasara volando encima de mí. Rápidamente me reincorporé, corriendo hacia la otra mosca, que aún estaba algo aturdida por el golpe y el ataque. Justo cuando empezaba a levantarse, me lancé contra su costado, agarrando con ambas manos el arma y saltando. Me dejé caer sobre su costado, y el peso de mi cuerpo hizo que primero se clavara el arma hasta el fondo, y luego al caer con el arma agarrada, le hiciera un buen boquete en el lateral. La mosca hizo un ruido extraño que debió ser su forma de expresar dolor.

La otra mosca se abalanzó contra mí, y de poco me fue que no lograra atacarme con la boca que poseía, extraña y asquerosa desde ese tamaño. Sin perder tiempo, mientras la otra mosca se intentaba recuperar del dolor, me agaché rápidamente, y de un rápido movimiento le hice un tajo en lo que vendría a ser el cuello a la mosca. Sin embargo, entonces recordé que las moscas no tenían la misma composición que un ser humano. Sí, salió un líquido asqueroso, pero la mosca no parecía morir. Al menos ambas estaban heridas. Me alejé unos pasos, observando a ambas moscas, tocadas pero no hundidas. Una podía volar aún, la otra lo intentó una vez y voló desviada al tener un ala desgarrada por el cuchillo arrojadizo, que estaba en algún lugar de la sala tras habérsela cortado por la mitad. Entonces pasé a los golpes mortales.

La primera se me acercó por el suelo, saltándome encima con velocidad. Antes de que pudiera tocarme, sin embargo, me agaché lo máximo que pude mientras alzaba el arma. El bicho, al aterrizar encima de mi arma, se la clavó entera, momento que aproveché para tirar hacia atrás el arma y dejarla malherida, para seguidamente situarme a su lado y cortarle la cabeza en tres golpes. Sin embargo, la muy zorra no evitó darme un último ataque con su último espasmo. El cuerpo, que se agitaba aún, me golpeó antes de desplomarse, desarmándome y lanzándome por los aires. Cuando caí al suelo, golpeé con la nuca contra una pared, y solté un quejido bastante audible. Abrí y cerré los ojos, porque debido al impacto se me saltaban las lágrimas y veía las estrellas. La mosca superviviente se arrojó contra mí entonces, y me fue de milagro que lograra agacharme del todo a tiempo. La mosca estampó su boca contra la pared, y en ese momento aproveché para desenvainar las dos dagas y cortarle lo que sería el morro. La mosca soltó un fuerte zumbido.

Esa era mi oportunidad. Clavando una de las dagas en lo que sería su cara, me di impulso, clavando la otra en su ojo, y finalmente me subí a su cabeza. Ahí empecé a clavar y clavar las dagas una y otra vez sin desenroscar mis piernas de su cuello, hasta que finalmente, tras hacer un último espasmo, se tiró hacia delante y me dio un golpe contra la pared que me dejó aturdido. Noté como salía algo de sangre de mi nariz, pero afortunadamente no me la rompí. Alguna venilla se debía haber roto del golpe. Tardé unos segundos en recuperarme, segundos tras los cuales me dediqué a esperar que mi nariz dejara de sangrar. Tras eso, me llevé una mano al coxis y solté un quejido de dolor. Había morado. Solté un quejido de dolor y dije, mientras miraba las vasijas:

-Joder, sí que he pillado… Putas moscas… Bueno, voy a por las mierdas estas…-

Miré hacia las vasijas, y decidí que era momento de trabajar. Pero antes… Busqué el cuchillo arrojadizo por la sala tras envainar mis dagas duales, y finalmente lo encontré. Tras eso, encontré el shamshir. Afortunadamente las aguas eran poco profundas, con lo que no perdí nada definitivamente. Tras crujirme los nudillos, empecé a andar hacia las vasijas.

Off: Espero haberlo hecho bien D:
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Re: Salvamento Minish ~ El Viaje de los 4 Elementos ~

Mensaje por Finn, El Humano el Vie Oct 07, 2011 10:23 pm

-¡Acepto! – gritó Adeluna mientras comenzaba a subir de manera frenética las escaleras, dejando atrás una y otra escalera de roca, para engancharse no a la siguiente, sino a la que veía después, haciendo gala de una enorme fuerza muscular en las piernas y una agilidad envidiable para una niña de su edad. El chico tampoco quedaba atrás, yéndole casi a la par pero quedando un tanto rezagado los primeros momentos. Según los escalones iban quedando atrás la mayor resistencia del ladrón se hacía notar dejándolo pasar ante Adeluna pese a que su velocidad no era tanta en un principio -¡Arg! – bramó ella en un tono de broma tratando de recuperar terreno, pero fue inútil, pues a los pocos “metros” vio como Scart llegaba a la cima y a ella todavía le quedaban cinco escalafones que superar antes de llegar al interior de madera del barril, que finalmente alcanzó con la lengua fuera cual cachorro tras un paseo largo y tendido en el cual había jugado con un perro de mayor edad –Hiciste… - dijo entre suspiros para coger el aire perdido – Trampa… - añadió después, sentándose para mirar lo que desde ahí se veía. Un enorme barril sostenido sobre lo que parecía un eje de metal que a su vez estaba sujetado por dos enredaderas bien fuertes. Scart se acercó y rápidamente quemó el par de lianas de tono casi negro para la nueva loba que pronto ardieron ante la fuerza del candil, haciendo que este rotara un poco y dejara ver una especie de puerta, más bien una cavidad en la madera que hacía de puerta, pero daba de nuevo al lugar de donde ellos venían, con lo cual no les servía de nada –Mmm… Vale, vayamos. – dijo mientras bajaba de nuevo las escaleras a toda prisa. En apenas unos minutos llegaron a la puerta, la cual quedaba algo alta para ellos, así que Adel tuvo que ser ayudada por Scart para entrar, el cual luego fue ayudado por la rubia.

Dentro el tonel apestaba atelarañas y moho, un olor que hizo que la chica se llevara sus dos manos a la nariz de olfato supersensible para evitar caer de culo contrala mohosa madera - ¡Joder! ¡Qué asco! – gritó mientras intentaba recuperar el equilibrio, destapándose poco a poco la nariz para cubrírsela con la bufanda de tonos anaranjados y suaves amarillos para amortiguar el fétido olor. Avanzó un poco por el lugar, dando poco después con una segunda puerta cubierta con una telaraña que parecía tener pegada una llave, pero estaba en el techo. -¡Eh! Esto puede ser útil. – exclamó tratando de alcanzarla saltando, pero no había forma. De nuevo el ladrón tardó un poco el explicarle como tomar la llave, y tras quemar las lianas del otro lado por fin la pudo coger, pero no contenta con eso intentó romper la telaraña con un efecto nulo, haciendo que su daga rebotara incluso con más fuerza de la que ella había usado para intentar cortar, desde luego no parecía una red de arácnido común. Tras un rato de pensar le joven dio con la idea de cómo llegar. Ambos pícaros comenzaron a correr por la madera enmohecida como si fueran hámster en su rueda de ejercicio, y obviamente el tonel giró sobre él mismo para acabar dejando la primera puerta, que estaba descubierta, a la altura nuevamente del suelo, pero esta vez no era el mismo lugar, sino uno diferente, plagado de esas setas que llevaba la mujer de piel oscura ahora desaparecida – ¿Son peligrosas, verdad? – preguntó la chica mientras las miraba acercarse a la salida, pero al no recibir como respuesta más que un tirón de mano por parte de su pareja asintió, comenzando a correr entre las nubes de esporas que liberaban los hongos vivientes, evitando una y otra vez que esa misma nube la tocara, pues por casualidad había visto el estado en el que había quedado la habitación de la drow en la posada en la que con anterioridad habían estado, y se pudo fijar en que algunas cosas habían sido corroídas por algún ácido, así que no quería arriesgarse.

No tardaron mucho en llegar a las puertas en las cuales Scart tomó la llave que Adel había robado, la rubia no esperaba más que su chico encontrara rápido la puerta que esa llave abría, no quería morir, y mucho menos por culpa de un montón de setas hechizadas y con mala uva, irónicamente.
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Off: Perdón por semejante... mierda, porque no es otra cosa, intentaré enmendarme con los próximos post u.u



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Re: Salvamento Minish ~ El Viaje de los 4 Elementos ~

Mensaje por Scart el Sáb Oct 08, 2011 11:54 am

Fue en la bajada por las escaleras cuando Adel ganó a Scart, bajando a toda velocidad antes que él, haciendo sonreír al chico, no sabía de donde sacaba tantas energías...
Al llegar abajo, Scart quedó mirando todo... Parecía que solo podrían pasar al otro lado con el barril. Y entraron dentro. En la madera se podía ver al otro lado una abertura despejada, y arriba, en el techo, a muchos metros, otra abertura, justo en el centro del barril, pero tapada con una telaraña y con una llave. Adel intentó alcanzarla, pero era inútil, era como intentar coger la luna.

Finalmente salieron del barril por el otro lado, viendo ante ellos un montón de aquellas setas como la que tenía Adrastea... La diferencia es que esas estaban rodeadas de una nube de esporas verdes que no daban muy buena pinta, más teniendo en cuenta en que una esquina de roca, parecía estar semiderretida, era algo que solo había pasado en esa parte de la sala.
Corrió con Adel a las otras escaleras, evitando las setas con su tremenda agilidad. No parecían aptas para combatir cuerpo a cuerpo.

Las subieron rápidamente, los poire, que en un principio les habían perseguido, dejaron de hacerlo en las escaleras, volviendo a su sitio y dejando más y más esporas, que caían al suelo lentamente formando un pequeño colchón verde... Que disolvía con lentitud el suelo. Una vez arriba del todo, Scart volvió a quemar las enredaderas que sujetaban el eje... El barril volvió a moverse un poco, pero esta vez más que la primera. Ahora estaba libre.
Volvieron al interior del barril, y nada más entrar giró un poco, desequilibrando a Scart con aquel traqueteo.

Empezaron a caminar por la pared, como si fuesen un hamster encerrado en una rueda. Y el barril giró con ellos, retirando la puerta por donde habían entrado, y girando lentamente, poniendo finalmente la trampilla tapada con telaraña ante ellos. Adel retiró la llave rápidamente, intentando hacer lo mismo con la que cubría la trampilla, pero era imposible, parecía resbalar en su arma, deslizándose como si fuese un montón de flan irrompible.

- Déjalo, Adel, es inútil... Jum... Pero mira, entre las telas se puede ver algo allí abajo... Jum... Tal vez podamos volver más tarde para bajar, pero ahora tenemos la llave, tal vez podamos abrir una de las puertas de antes con ella.

Volvieron a salir, y corrieron hacia las puertas de la derecha, a la izquierda habían muchos poire y poco espacio, si intentaban pasar por allí la nube les alcanzaría. Habían dos puertas, pero solo una tenía cerradura, la otra parecía estar al revés. Fue la que estaba más a la derecha la que abrieron. Por suerte para ellos, los poire eran muy lentos, y aunque intentaban perseguirles, nada podían hacer contra la velocidad de los niños. Abrieron la puerta y la cerraron tras ello. Una pesada puerta de metal... Y todas eran así, aquel templo le daba miedo al joven ladrón.
Ante ellos, una sala, un poco más pequeña que de la que habían salido, no parecía haber nada allí, tan solo una especie de río que separaba en dos la sala, y al otro lado una puerta abierta ¡Podían seguir por allí! Pero antes de que pudiesen hacer nada, algo cayó ante ellos, parecía la cría de una babosa, amarilla, viscosa, y bastante asquerosa... Pero no estaba sola... Empezaron a caer más y más como si fuese una lluvia de aquellos seres... Pero con ese tamaño que tenían... Las babosas eran tan grandes como ellos, y no parecían amistosas...


Adrastea por su lado, se encontraba luchando con el creador de todas aquellas telarañas, que no eran más que la seda del gusano, sorprendentemente fuerte y elástica. Por eso no habían visto ninguna araña aún, y aquella sala estaba repleta de aquella seda.
El golpe en la nariz del gusano con la piedra lo hizo chillar, pero se quedó parado, mientras que su nariz se volvía gris, y aquel color se extendía por todo su cuerpo, llegando hasta la cola, que en vez de volverse gris se puso roja y se inflamó.
Adrastea había corrido hacia la otra esquina mientras el cambio de color daba lugar, y disparó una vez el aguijón se hubo inflamado, a ese mismo punto. El gusano chilló, había estado quieto, como siempre, mientras cambiaba de color, dándole un blanco fácil a Adrastea, pero nada más ser golpeado, todo su cuerpo se puso rojo en un instante y empezó a correr hacia ella intentando empalarla con su ahora normal aguijón.
Y el proceso se repetiría de nuevo... Esa era la primera vuelta del ciclo...


Verin, por su parte, tampoco lo tenía muy bien... Había llegado nadando hasta aquella parte poco profunda, pero cuando intentó usar la vasija para mantener el mecanismo activado, las dos moscas comenzaron a atacarle. El combate fue bastante complicado, primero, solo consiguiendo debilitandolas, incapacitándolas para volar o haciéndoles amplios cortes en sus corazas de quitina naturales. Pero tras un buen rato de combate y varios golpes por su parte, todo terminó... Parecía que ya no habría nada más, pero al dar un paso, una babosa, como las que Scart y Adel enfrentaban justo encima de el, cayó ante el, seguida de otra más al otro lado... Si miraba arriba, podría ver todo el techo, en la lejanía, a muchos metros de altura, cubierto de aquellas babosas, la cuestión era... ¿Cuantos bajarían? Por el momento eran dos... Pero una nueva mosca apareció con su zumbido, posicionándose detrás de las babosas... Cada vez la situación empeoraba...


Y si esos enemigos eran los primeros que se encontraban... ¿Que sería lo que les esperaba al final? O peor aún... Si eso solo era el primer templo... ¿Que deberían enfrentar en los siguientes...?

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Off: Lo de siempre, una semana, todo bien ^^ Adra, a seguir matando el gusano, que ya vamos para allá! xD Verin... Se complica, ahora vas a tener que enfrentarte a las babosas... Y Adel... Tu conmigo, a matar muuuuchas babosas...





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Re: Salvamento Minish ~ El Viaje de los 4 Elementos ~

Mensaje por Finn, El Humano el Sáb Oct 15, 2011 12:51 pm

Tras cruzar la puerta junto con el chico de cabellos morenos, bueno, ahora casi negros, que me acompañaba me quedé sonriendo y me senté en el suelo para descansar aunque fuera un poco, ese tamaño reducido sí me estaba afectando en algo, y es que las distancias que de normal serían un paso ahora eran caminos eternos. Tras recostarme en una de las hojas de la puerta me quedé mirando la sala. No era tan grande como la primera en la que habíamos estado y ni por asomo se parecía a la de las setas del demonio, pero eso en parte me alegraba, no había tanto espacio para monstruos enemigos ni tampoco para drows ocultos en las sombras que luego desaparecieran –Bueno… habrá que seguir. – dije con una sonrisa mientras me ponía en pie para continuar avanzando. Automáticamente mi vista se fue hacia arriba para ver si el techo tenía algún tipo de grabado o semejantes, pero en lugar de eso lo que me encontré es que estaba tan alto que a causa de no estar acostumbrada a ver en blanco y negro apenas sí podía ver una lámina de algo al final de un denso mar de oscuridad. Desde luego no parecía ser especialmente pequeña del todo. Fui bajando lentamente mis ojos y dando entonces con las paredes de fría roca de la estancia, recorridas por las viejas raíces y plagadas de símbolos extraños y cuyo significado desconocía, aunque eso no me impedía tocarlos. El murmullo del agua que discurría por el curioso río que separaba la sala en dos era relajante, esa caricia constante del agua en mis reorganizados oídos y ese olor a río tan fresco y renovador, casi como el olor a mar sólo que sin salmuera. Aunque por algún motivo alguien no quería que estuviéramos tranquilos, al menos no por demasiado tiempo. Cuando alcé mi vista para ver la puerta abierta que había al otro extremo de la habitación también pude ver como algo blanquecino y enorme caía cerca de mis pies. Me recordaba a algo, algo que ya había visto antes de entrar si quiera en la posada.

El sonido de mucosa chocando contra el suelo y luego rearmándose para acabar por arrastrarse hasta nosotros cada vez era más fuerte –Mierda de bichos… no me dejaréis un rato a solas con él. – murmuré más para mí que para Scart o las amebas. Sin perder el tiempo saqué las dagas dando un paso atrás y me quedé mirando como la primera de todas me atacaba a mí sin pensárselo ni un momento, alargando su cuerpo en una especie de flecha viscosa que golpeó contra el suelo a mis pies, formándose de nuevo no delante, sino sobre mí -¡¡Aargg!! – grité mientras que con una de las dos cuchillas rojas golpeaba sin parar donde debía estar su cabeza, o al menos a la altura a la cual le flotaban un par de ojos, no sé si suyos o de otra criatura engullida con anterioridad. Al ver como se resentía ante ello no me detuve y comencé a lanzar un corte tras otro hasta que logre convertirla en un montón de limo con un color que esperaba que no fuera el que estaba pensando, ese asqueroso amarillo meado que haría parecer que habían marcado su territorio sobre mí. En lo que refunfuñaba y reía, en parte complacida por un poco de acción, me coloqué lejos de Scart para que las masas de limo compacto no nos rodearan a los dos, dándole la espalda al chico y sabiendo que él me la cubría por mucho que le costara, era lo mismo que yo iba a hacer. Delante de mí tenía ahora a tres de esas temblorosas criaturas dispuestas a arrojarse para devorarme a base de lametones y demás ¿Iba a permitirlo? Nah… Antes de que alguna de las tres tuviera oportunidad tan siquiera de mover su apestoso cuerpo parecido al flan o la gelatina me arrojé sobre una con las dagas por delante, pensando que si la primera había muerto tras ser acuchillada varias veces esas también serían así. Sin pensármelo dos veces arrojé un par de puñaladas certeras a lo que debería ser el pecho de la criatura y luego una a la cabeza, convirtiéndola de nuevo en lo que en origen debió ser, una masa líquida que desaparecía por los huecos de la tierra. La segunda no tardó mucho en correr la misma suerte que su amiga siendo prontamente acompañada por la tercera, ambas habían recibido serios cortes en partes que al menos yo consideraba vital en cada bicho que me encontraba. Eran fáciles de vencer, pero no dejaban de venir y desde luego lo último que me apetecía era quedarme allí combatiendo hasta desfallecer por falta de energías, aunque para esto quedase todavía un buen rato.

-¡Scart! ¡Hay que salir ya de aquí! – grité mientras que despejaba a una cuarta ameba que se acercaba por mi derecha, aunque a esta la golpeé con una fuerte patada a la altura de la cara, de mi cara para ser más concretos. En el momento en el que la pateé solamente para ganar tiempo logré desequilibrarla con tanta suerte que sin darme cuenta la había empujado al agua del río, donde una vez había caído comenzó a hundirse mientras se derretía ¿Habría sido una casualidad? Rápidamente arrojé a otra que cayó para comprobar lo que acababa de ver, y efectivamente, se hundían cuando caían al agua, seguramente pesaran más de lo que la primera capa de esta podía aguantar y se iban al garete, o se disolvían y acababan por ser imposibles de reformar gracias a algún compuesto del agua o su misma temperatura, fuere como fuere no me apetecía seguir maquinando planes de lucha, no era yo la que tenía hacerlos - ¡Scart! ¡Lánzalas al agua, se hunden! ¡Vamos! – le grité de nuevo al ladrón, tomando posición cerca del río desde donde despejar todas las posibles. No quería seguir en ese sitio, pero tampoco arriesgarme a saltar y dar de bruces con algún ácido similar al agua, o una pared invisible contra la que me chocaría y me haría bastante daño por culpa de la potencia del salto. -¡Joder! ¡Joder! ¡Joder! – grité en lo que despejaba una y otra vez a los puñeteros limos que cada dos por tres se acercaban a mí. Notaba mis brazos ya algo cansado y las piernas un tanto pesadas al levantarlas para patear a las criaturas que o bien se acercaban mucho o bien me interesaba derribar antes de acuchillar. Fuera como fuera, por mi parte teníamos que salir pronto de ahí.

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Off: Creo que no hay problemas con la cantidad de limos que mata Adel, pero por si acaso ya digo que son 5 xD.



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Re: Salvamento Minish ~ El Viaje de los 4 Elementos ~

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