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Salvamento Minish ~ El Viaje de los 4 Elementos ~

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Re: Salvamento Minish ~ El Viaje de los 4 Elementos ~

Mensaje por Invitado el Vie Nov 25, 2011 9:19 pm

La espada que había “tomado prestada” del esqueleto que descansaba a unos metros de mí, no servía de mucho contra aquellas sedas que el gusano había lanzado por todas partes. Más que servir de poco, puedo decir que no servía de nada, cuanto más intentaba cortar, más seda se pegaba a la oxidada hoja. Tras unos segundos, no demasiados pues el tiempo apremiaba, pensé que igual que usé el jarrón para absorber la cantidad de arañas que absorbió en la taberna de los Minish quizá sirviese de algo contra las sedosas telas. Por suerte para mí, así fue. Coloqué el jarrón en posición con la boca de éste mirando hacia el frente y esperé igual que lo hice la anterior vez. El anillo que formaba el filo de la boca del jarrón comenzó a girar despacio, momento en el que comenzó también a tragar aire y con él algunas sedas.
Desde luego no fueron muchas las sedas que absorbió, pues éstas parecían estar bien pegadas a las paredes y al suelo. Aún así, cuando las sedas que quedaban me permitieron ver mejor a través de ellas al gusano, empuñé – de forma bastante torpe para ser sincera – la espada. Nunca supe luchar con ese tipo de armas y mucho menos mostré interés en hacerlo, con mi arco me bastaba, arco que por cierto ahora había perdido.
Estaba decidida a clavar la espada en lo que sería el costado del gusano cuando un ruido a mi izquierda, un poco por detrás de mí, me hizo girarme ligeramente llamando mi atención. El ruído no era más que la piedra de aquel lugar moviéndose, una especie de puerta que se abría. Que yo supiese no había activado nada, y hubiese sido muy triste que tras haber estado un buen rato buscado algo que activase ese tipo de puerta, se abriese sola ahora como por arte de magia.
Sonreí al ver a Scart y Adeluna aparecer tras aquella puerta de piedra, aunque sin poder pasar debido a una seda que les cortaba el paso y que el jarrón no había absorbido. Iba a saludarlos, por decirlo así, cuando el grito del muchacho me alertó de algo. Rápidamente miré hacia el gusano, ¿qué otra cosa podría hacer peligrar mi vida en aquellos momentos? Efectivamente, aquel bicho asqueroso quería aprovechar mi momento de “despiste” para echárseme encima y aplastarme, pero gracias al aviso de Scart no lo consiguió, pues mi primer impulso fue el de colocar la espada por delante y clavarla en el gusano, en qué parte de él, me daba igual. Justo la clavé en su nariz, la cual era mi objetivo principal, pues las dos veces anteriores lo había provocado con un golpe en esa zona.

Como siempre el gusano cambió de color, pero esta vez fue mucho más rápido e intermitente, cambiando de un color a otro y quedándose totalmente quieto. Aproveché el momento para correr hacia la parte posterior del gusano y clavé la espada en su cola, mi siguiente objetivo. Me alejé por lo que pudiese pasar y por temor a que se me echase encima de nuevo, aunque estaba quieto ahora, nunca se sabía, dejando la espada clavada en su punzante cola. Al poco, la cola reventó y con ella el resto del asqueroso bicho, acabando por fin mi martirio.
Pocos segundos después, una baldosa en el centro de la sala, donde antes había estado el gusano, se puso de color verde, abriéndose otra puerta más, mostrando tras otra seda que también cortaba el paso, a un grupo de Poires como el que ahora era mi compañero inseparable. – Claro...todo encaja..el gusano es la clave...- comenté más para mí misma que para que nadie lo oyese, aunque lo dije en voz alta, dándome a mí misma un ligero golpe en la frente con la palma de la mano abierta – Estúpida, ¿cómo no pude darme cuenta antes? - acabé de decirme a mí misma. No sabía cómo se tomarían Adeluna y Scart mi pequeño monólogo conmigo misma, pero en esos momentos poco me importaba, pues de repente recordé a mi pequeño Poire. - ¿Cermië? ¿Dónde estás? ¡¡Cermië!! - dije alzando la voz, pues aún quedaban varias sedas que no dejaban ver nada en las esquinas de la sala – Aquí, estoy atrapado, ya podrías haber absorbido todo, ni ellos pueden pasar. - Oí su voz y fruncí ligeramente el ceño – No me hables así, ¿qué quieres? Esa cosa casi me ensarta – repliqué mientras, tras coger el jarrón, me dirigía hacia su voz. Usando de nuevo el jarrón absorbí algunas telas más, abriendo el paso a Adeluna y Scart y liberando a Cermië. Después giré sobre mí misma buscando mi arco, debería estar un poco por encima de mi cabeza justo a mi espalda, pegado a la pared. Ciertamente, me acerqué allí y coloqué el jarrón, tomándolo con ambas manos para absorber también la seda que lo mantenía pegado a la pared, pero atenta para apartarlo para que no lo tragase junto a las telas. Una vez liberado el Poire y el arco y haber cogido este me acerqué a la puerta por donde habían aparecido los licantropos - ¿No habéis tardado un poco? - Pregunté con un deje de broma, no sabía qué habían estado haciendo, quizá aquel lugar era más laberíntico de lo que pensábamos y por eso habían tardado en aparecer, por no decir que no tenían ni idea de a dónde había ido yo a parar.
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Re: Salvamento Minish ~ El Viaje de los 4 Elementos ~

Mensaje por Verin Veldrin el Sáb Nov 26, 2011 12:20 am

Seguía moviéndome como si fuera un bailarín, luchando y esquivando los ataques de las putas larvas que habían salido de mamá mosca, la cual ahora mismo tenía una enorme jaqueca, seguramente producida por el pedrolazo que se había llevado en toda la cara. ¡Zas en toda la boca! ¡Já! ¡Así aprendería a no meterse con Verin! Aunque ahora me tocaba enfrentarme a sus hijas, que según pude ver, no parecían muy satisfechas con la muerte de la madre…

Notaba algo de escozor en distintas partes de mi cuerpo, pues las rocas que el jodido bicho alado me había tirado, si bien no habían cumplido su objetivo de abrirme la cabeza como si fuera un melón, me habían dejado bonitas marcas sobre la piel, en la cual pude ver algunos cortes menores producidos por las esquirlas de piedra que habían llegado disparadas a mi piel. Menos mal que ninguna llegó a mis ojos…

Ahora mi combate contra las larvas, si bien no era tan espectacular como el que libré contra la mosca, seguía siendo complicado, pues me hallaba en inferioridad numérica. Afortunadamente logré finiquitar rápido a las cinco primeras larvas, pero aún quedaban otras cinco que matar.

Una se lanzó contra mí, y logré estocarle la cabeza antes de que llegara, matándola en el acto. En ese momento noté algo en mi espalda que me envolvió de forma pegajosa. Con cabreo, grité:

-¡Me cago en la puta!-

Logré moverme lo suficiente como para esquivar a otra larva que se lanzaba a por mí, y en ese momento intenté librarme. Tenía más fuerza que yo, y si no me la sacaba de encima, no quería imaginarme cómo acabaría… Miré hacia atrás, para entonces ver cómo algunas piedras de la pared tenían una especie de rugosidades con forma de punta. Decidí no irme con chiquitas, y moviéndome como pude, retrocedí hasta llegar a una de las afiladas aristas. Finalmente, cuando llegué a la arista, apoyé la espalda contra la pared, escuchando el sonido de una carne viscosa siendo perforada por la arista. Empecé a restregarme hasta que noté la presión de mi espalda disminuir, y la criatura soltaba chillidos mientras su débil carne era desgarrada.

Finalmente el bicho cayó, momento en el que pude ver cómo sus tres hermanas estaban ya muy cerca de mí. Desenvainé con la mano izquierda una de las dagas, y con rapidez, desgarré el vientre de una que saltó contra mí. Seguidamente, le seccioné la cabeza a una que aún se arrastraba. A la última, cuando se arrojó contra mí, le lancé un ataque doble, clavándola al suelo con ambas armas. Suspiré y observé la escena. Al fin se acabó todo aquello…

Envainé mis armas, para seguidamente recoger los cuchillos arrojadizos que localicé, que afortunadamente resultaron ser todos. Una vez hecho eso, me senté unos instantes para recuperar el aliento. Dioses, había salido vivo de una situación bastante difícil… Ahora debía moverme rápido antes de que pasara algo más. Una vez recuperé el aliento, cogí una de las vasijas, llenándola de agua, y finalmente la coloqué sobre el interruptor. Solté una carcajada de felicidad al ver que por fin lo había logrado. Sin entretenerme mucho, salté al agua y me puse a nadar en dirección a la puerta abierta.

En el agua me limpié adecuadamente todas las marcas del combate, y dejé que la misma fuera limpiando mis heridas, producidas básicamente por las piedras que habían impactado contra mi piel, hiriéndola de forma leve pero molesta. Empecé a relajarme ahí… El sonido del agua cristalina fluyendo lentamente, el líquido transparente bañando mi piel y limpiándola, y lo relajante que era nadar. Nadaba de espaldas, sin darme mucha prisa, pues quería aprovechar al máximo aquél momento de tranquilidad. A mis flancos se alzaban paredes, lo cual daba una impresión a la vez claustrofóbica y de seguridad. Mi mente no podía cesar de preguntarse: “¿Dónde llevará este río? ¿Me encontraré con las otras personas que había aquí?”
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Re: Salvamento Minish ~ El Viaje de los 4 Elementos ~

Mensaje por Finn, El Humano el Dom Nov 27, 2011 4:28 pm

Tras guardar el frasco con la baba y girarme para ver a Scart de nuevo pude ver como este se me acercaba con una sonrisa pícara, chorreando el agua por todo su cuerpo y mostrando los colmillos con esa mueca de maldad que tiene cualquiera antes de hacer una travesura: -¿Eh? ¿Qué vas a hacer? – dije mirándolo a los ojos. Cuando se paró delante de mí me percaté de lo que tenía pensado: -¡Eh! ¡No! ¡Ni se te ocurra! – exclamé mientras él se encorvaba. Mi aviso fue inútil, pues no tardó demasiado en sacarse gran parte del agua de sus ropas y su cabello sacudiéndose cual chucho mojado, dejándome de nuevo bastante mojada y con la ropa, la poca que me quedaba, pegada al cuerpo: -¡Aaaaaah! ¡Eres idiota! – le grité, con tono de broma mientras que lo miraba con falso enfado. Pasaron nos minutos hasta que el agua comenzó a burbujear levemente, expulsando pocas pero grandes cápsulas de aire que explotaban al salir a la superficie con un sonido curioso, y el cual molestaba un poco a mi nuevo y refinado oído. Sin pensármelo dos veces, saqué las dagas y las mantuve en una posición defensiva durante algunos segundos hasta que pude ver que, lejos de ascender más babosas o tan siquiera las mismas de las que nos habíamos deshecho, ahora lo que flotaba sobre el agua era un largo puente que encajaba a la perfección entre las dos orillas, hecho de madera y algunos remaches de metal, hierro seguramente, que presentaban ya las típicas marcas de la oxidación, mostrándose casi negras las tuercas y remaches en lugar de dar a conocer su típica tonalidad gris apagado. La madera tampoco parecía especialmente segura, dado que apestaba a podredumbre de una manera casi dañina para mi olfato, y los hongos que tenía por encima de estar tanto tiempo bajo el agua no me animaban a acercarme demasiado, pero no había otro camino, al menos no visible. Finalmente, cuando Scart logró convencerme de que no se derrumbaría, crucé por encima del puente mirando en todo momento hacia delante, evitando posar mis ojos en la abombada madera o prestar atención a sus quejumbrosos crujidos, los cuales emitía con cada nuevo paso, algo preocupante al tener en cuenta el poco peso de Scart y mí.

No tardamos mucho en cruzar el dichoso puente y encontrarnos de nuevo frente a la puerta, la cual se abrió suavemente con tan sólo un empujón ¿Sería cosa de aquellas babosas que estuviera cerrada? No lo sabía, pero parecía ser que sí. Lo que había tras la mole de metal y madera que era la puerta de doble hoja, aunque sólo había una abierta, era un largo pasillo isn final aparente. Dos filas de antorchas, una situada frente a la otra en cada una de las paredes, iluminaba tenuemente el camino, plagado de esqueletos de seres tan grandes como nosotros, es decir, enanos. Algunos todavía sostenían sus viejas armas y portaban sus maltrechas armaduras, otros, sin embargo, habían sido desprovistos de miembros y con esto de las armas, quedándoles como único recuerdo unas armaduras a medio disolver. A medida que avanzábamos por el lugar, se podían escuchar los pasos de algún ser, pequeño y con más de dos patas. Agudos chillidos llegaban hasta mis orejas haciéndome pensar en ratas ¿Por qué no podía haber una rata gigante? Acabábamos de matar a una enorme babosa de más de cuatro metros, en comparación, ¿Por qué no iba a haber una maldita rata gigante? Yo iba tensa, bastante además, con las dos cuchillas apretadas en mis manos y esperando sólo a que algo nos asaltara para hundirla en su cuello, pero nada parecía hacerlo, sólo nos acechaban. Al final del largo túnel, bastante largo, se podía ver una luz más fuerte que la de varias antorchas juntas, molestaba un poco mirarla directamente, pero era una buena guía que, de buenas a primeras, desapareció. Algo grande cayó entre la salida y nosotros, pero por suerte fuimos rápidos, más de lo que esa bestia se pudo esperar: ¿Encerrarnos a mí y a Scart en un pasillo estrecho? Mala idea. Una enorme araña cayó al suelo con un sonido seco, como si el aire escapase forzadamente de su bajo vientre cual máquina a presión. Sus dos colmillos intentaron primero clavarse en Scart, que los bloqueó ágilmente con el escudo y le sacó un ojo en una rápida estocada con la hoja que ahora llevaba con él. Y yo, que fui su segundo plato por decirlo de algún modo, hice que una espada que había en el suelo se volteara usando el bastón y se sacase un segundo, pero la cosa no acabó ahí. Casi divertida, miré al ladrón con una sonrisa y le “expliqué” mi idea señalándole la pared y una dirección, hacia el frente. Como ya era costumbre gracias a nuestra conexión casi telepática en algunos momentos, me entendió a la perfección, y mientras la arácnida gritaba y chillaba de dolor con unos lamentos agudos, él y yo empezamos a correr por la pared. Esta carrera duró apenas unos tres metros, pues finalmente nos impulsamos en nuestras piernas para dar un potente salto durante el cual nos cruzamos como una mortal “X” que acabó con la vida de la araña, seccionada en cuatro por las tres hojas que habíamos usado para matarla.

Una vez muerta la araña, el camino fue simple, de no ser por el olor a muerto y a vísceras frescas, se podría decir que un camino de rosas. Llegamos al final del conducto con calma, al menos aparente, dado que íbamos andando, y despacio, y una vez allí lo único que pudimos ver fue seda, o telarañas o algo semejante, como en el barril, y al otro lado a la mujer drow, luchando a capa y espada contra un enorme gusano. Mi primer pensamiento no fue advertirla del peligro, no por nada en particular, sino porque apenas estaba prestando atención al dichoso gusano: -¡Adras! ¡Aquí! – le grité contenta al mismo tiempo que ella, por la advertencia de Scart, se giraba para ensartar la roja nariz del monstruo invertebrado. Después de eso, atravesó el aguijón de la misma bestia para darle fin, haciendo que explotase. Por ifn había muerto y al fin pudimos pasar a la sala con la drow, ahora sólo faltaba entrar de nuevo al barril y enfrentarnos a esas asquerosas setas que no dejaban de emanar aquella nube de esporas que lo consumía todo a su paso ¿Cómo íbamos a pasar sin que nos tocase? Fuere como fuere, yo ya tenía las dagas dispuestas para luchar.



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Re: Salvamento Minish ~ El Viaje de los 4 Elementos ~

Mensaje por Scart el Dom Nov 27, 2011 6:49 pm

-Pues como no seas capaz de llevarme volando al otro lado, no hay otra forma de cruzar, Adel, y no estoy dispuesto a dar la vuelta... ¿O tienes miedo?-Respondió el joven lupino ante la duda de la joven muchacha de cruzar, pero solo hizo falta un poco de dialogo para que aceptase pasar por encima del puente.

Este, crujía a cada paso que daban, haciéndoles sentir poca seguridad, no obstante, dispuesto a a afrontar aquello que se les pusiese por delante, lo cruzaron con decisión. No inspiraba confianza dado el poco peso de ambos jóvenes, que tras una vida de hambre, no habían tenido oportunidad de engordar mucho, pero eso tenía sus ventajas... Ahora sus cuerpos atléticos y bien curtidos estaban preparados para un gran esfuerzo físico. Algo que mezclado a su licántropía les suponía una tremenda ventaja.
Pero finalmente llegaron al otro lado, sin ningún problema, el puente parecía tener sus trucos, y a pesar de todo continuaba allí. Al parecer las construcciones de allí, pese a su poca fiabilidad parecían ser resistentes.
Abrieron la puerta que había al otro lado, sin ningún problema, y empezaron a cruzar un enorme pasillo, estrecho y largo, decorado con cadáveres de pequeños seres. Supuso que serían minish u otros feericos aventureros, eso, o antiquísimos esqueletos, dado que según les habían dicho, la entrada al mundo minish se había sellado hacía muchísimo tiempo. Y para que un feerico, inmortal al tiempo, diga eso, hace falta que pase mucho...

Pero lejos de tratarse de un paseo tranquilo, antes de llegar a la puerta del final, se encontraron con una gigantesca araña... Aunque más bien era una arañita, solo lo era así por su tamaño. Scart lanzó un suspiro de resignación. Si no habían molestias, no era un viaje, parecía una ley de vida. "Si te pueden tocar las pelotas un poco, te las tocarán mucho". Pero no supuso demasiado esfuerzo, un plan conjunto de ambos, que los dos jóvenes lupinos habían pensado a la vez, tal vez casualidad, o tal vez un lazo entre los dos, hizo que la araña cayese después de que los licántropos cruzaran corriendo un par de metros de la pared, aprovechando su sobrehumana agilidad, y lanzasen un letal ataque en "X" que seccionó a la araña, haciéndola caer el suelo inerte.
Scart miró su espada, y tras olfatearla un segundo la apartó con repugnancia, y la sacudió hacia el cadáver para acabar con los restos que en ella se habían pegado. Apestaba... Su buen olfato no era siempre muy bueno.

Pero tras cruzar la puerta, se encontraron a Adrastea al fin, solo les separaba una seda que era imposible de cortar. Scart avisó a la drow un segundo antes de que fuese ensartada por aquel insecto, que pronto pereció bajo la espada recién adquirida de la mujer, que se fracturó cuando el gusano explotó. Demasiado vieja, no había durado mucho. Pero fue suficiente para poder acabar con él. Adrastea usó su jarrón para quitar la seda, y una vez estaban todos preparados, se colocaron ante la seda que les apartaba de los Poire que habían visto en la primera sala...
El chico no sabía como podrían atravesar a las setas, pero Adrastea si, ella ya conocía los efectos que el jarrón producía sobre aquellas setas asesinas, y podría abrirle paso. Pero... ¿Hacia donde? Eso era algo que la drow no sabía, pero que el lupino si.

-Adrastea, creo que se como podemos continuar... El jarrón puede absorber las sedas ¿No?-Dijo, para después volverse hacia Adeluna.-¿Recuerdas el barril que hay en esa sala? Estamos en esa sala... Si nos libramos de los Poire podríamos volver a entrar... ¿Recuerdas que había una seda como estas tapando una abertura? Si Adrastea la quita, podríamos revelar el siguiente camino...

Una vez explicado el plan, la drow abrió la puerta, absorbiendo la seda, pero en vez de parar, empezó a caminar por el pasillo, sin detener la absorción que ejercía el jarrón. Pronto, los poire empezaron a emitir chillidos, mientras sus esporas se iban retirando, atraídas hacia las profundidades del jarrón, y volviéndose de un enfermizo gris. Fueron avanzando por detrás de Adrastea, apartando a las setas grisáceas de su camino, que se volvían indefensas y débiles al perder sus esporas, como si se les hubiese chupado la sangre. Pero se recuperarían, solo necesitaban tiempo, aunque para entonces, los jóvenes ya se habrían marchado del templo. Sin perder ni un momento, se adentraron en el agujero del barril, y fueron directos al centro de este, donde estaba la seda que no habían podido cortar, y que a través de ella parecía poder verse agua. Adrastea la retiró, y el muchacho miró el fondo durante un segundo, tomando valor, y contuvo el aliento un momento antes de pisar en la nada y dejarse caer por el orificio.
Pronto, un chapoteo resonó, y el joven salió del agua, tomando aliento... ¡Había sido muy emocionante. Sonrió un poco, y fue nadando hacia un enorme nenúfar que había flotando en el aire, para sentarse en el y mirar hacia arriba.

-¡Hey! ¡ Podéis bajar! No pasa nada... ¡El agua está buenísima!-Les dijo, aunque algo maliciosamente, pues estaba algo fría.

Y una ves todos estuvieron abajo, se reunieron sobre el nenufar, que parecía una estupenda barca. Pero no tenían remos, mas, al lupino se le ocurrió algo. Se había fijado en que tras absorber, el jarrón lanzaba una bocanada de aire, podrían usar aquello para impulsarse y así moverse sobre aquel nenúfar.
Pronto, lo pusieron en practica, y empezaron a cruzar aquel río de agua. Mientras la elfa se dedicaba a usar el jarrón para impulsarse. Scart abrió su bolsa de cuero, se alegraba de que fuese impermeable, había decidido comprarla así para no perder sus mapas. En el interior habían objetos de algún valor, el mapa que marcaba la posición de los templos, y la llave que habían usado para abrir la puerta donde encontraron a las babosas, llave que parecía haberse roto. Suspiró, y esperó que no la necesitasen usar de nuevo, no había sido su culpa, estaba tremendamente oxidada. Revisó el mapa. El templo de la tierra... Les quedaban tres templos más aún, y encontrar a Vaati... El siguiente más cercano parecía ser el del fuego, que se encontraba en un volcán... Y bastante lejos, con ese tamaño tardarían meses en llegar... O años... No le gustaba aquello, esperaba que al menos les diesen algún medio de transporte, una mosca o algo así... Moscas...
De pronto, pasaron por delante de un lugar repleto de cadáveres de ellas, y de varias larvas. Scart quedó aturdido un momento. ¿Que había pasado allí? ¿Acaso alguien había pasado por allí antes?

Aceleraron la velocidad, y tras cruzar un largo pasillo encontraron una gran sala, en ella había un niño de cabellos plateados y piel oscura, drow, similar a la joven que usaba el jarrón para moverlos, y peleaba contra una... ¿Mariquita? Si, parecía tratarse de una mariquita, bastante herida. Pero de pronto sorprendió al drow con un rápido golpe en las piernas, y el muchacho pudo ver que se trataba de aquel que habían encontrado en la entrada del templo. Ahogó un grito y saltó a tierra, pues el río se acababa allí, teniendo al fin suelo firme bajo ellos. El lupino corrió, llegando justo a tiempo y parando con su escudo una de las patas del insecto, para cortársela casi de inmediato con la espada. De un rápido movimiento, le lanzó el Candil a Verin, mientras distraía al insecto.

-¡Quémala! ¡Si dices fuego se enciende solo!-Le comunicó el joven al drow, dando un corte al rostro del animal, que lanzó un chillido ante el filo del arma.

(...)

Pronto, habían acabado ya con ese insecto, no había sido lo más difícil a lo que se habían enfrentado los cuatro, ni de lejos, solo había causado algo de molestia al drow al sorprenderlo con el rápido ataque. Cuando las llamas consumieron el cadáver del insecto, de entre sus cenizas se pudo ver una llave dorada, en perfecto estado, y algo más grande que la anterior.
El joven la tomó, y miró al otro lado de la sala... Unas enormes puertas de hierro se alzaban, atadas con grandes cadenas y cerradas con una gran cerradura dorada. No hacía falta ser un genio para saber que detrás de aquello debía haber algo importante... Y que esa llave abría la puerta. Scart se giró hacia el drow, y avanzó hacia él.

-Mm... No se si puedo confiar en ti... Pero no tengo más opción, si queremos salir debemos trabajar juntos...-Dijo el lupino, tendiendole al momento el boomerang, el no podía cargar con tanto, y si acompañaba al grupo, debería cargar también con algo de ayuda, cada uno llevaba ahora dos objetos, a excepción de Scart, quien portaba la espada y el escudo, junto a las botas y los guantes.-Ese boomerang parece que vuelve siempre a tu mano, lo tires hacia donde lo tires... Podría servirnos. Solo recuerda algo... No desaparezcas de nuevo. Y tu también Adrastea, no quiero que nos separemos más. Este templo se complicó mucho por ello. Por cierto, me llamo Scart ¿Y tu?.

Y tras eso fijó su mirada en la puerta. Al otro lado... ¿Estaría al fin el elemento tierra? ¿Que y como sería? Pronto lo descubrirían

----------------------------------

Off: Al fin todos juntitos *-* bien chicos, pues nada, viajecito hasta lo de verin, podeis ayudar a matar al bicho si quereis, pero es verin quien le prende fuego. Podeis charlar un poco y eso, pero aun no entramos en la siguiente sala, eso es en el siguiente turno. Adra, plis, no te ausentes ahora de postear... Vamos a necesitar a tu Pj para la siguiente sala... Y mucho. Y... pues eso, las dudas ya sabes, a preguntarlas.





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Re: Salvamento Minish ~ El Viaje de los 4 Elementos ~

Mensaje por Finn, El Humano el Dom Dic 18, 2011 10:21 pm

Las dagas fueron completamente innecesarias, dado que la elfa oscura comenzó a absorber las esporas con el jarrón de una forma mágica, porque, claro, era magia aquello de el jarrón, que parecía no tener fondo, tragase y tragase y nunca tuviera que vaciarse, pues aunque fueran simples esporas, también ocupaban espacio, así como el aire que tragaba junto a ellas. Las setas, en un principio de color oscuro casi negro por su tonalidad de color rosado, o así las recordaba, pues había perdido la noción de los colores, se iba tornando más claro, más gris, a medida que la elfa paseaba su curiosa pero eficaz arma por el improvisado campo de batalla donde uno tras otro caían los hongos con cara, a excepción de su propia mascota, que contenía las esporas para que no fueran absorbidas, además de que iba detrás, y por ende quedaba a salvo del efecto del jarrón. No tardamos demasiado en llegar de nuevo a aquel barril donde antes habían fallado mis dagas contra la telaraña. De nuevo el olor a moho y humedad invadió mi nariz haciéndome arrugarla al mismo tiempo que me echaba un poco hacia atrás, como renegando de entrar y mirando a las setas: -Preferiría tener que luchar con todas y cada una de ellas… - dije con tono de resignación al mismo tiempo que pasaba por el hueco del barril tapándome la nariz y la boca con una mano, mientras que con la otra me guiaba por el lugar para no caer, pues aunque ahora veía de forma casi perfecta en la oscuridad, no podía mirar hacia el suelo, que era donde el tufo a humedad era mayor; Corría el riesgo a caer desmayada por culpa de mis agudos sentidos. Cuando por fin pude mirar hacia el suelo lo hice por el hueco que habían dejado las telarañas, viendo debajo el agua casi negra, por toda su hondura. El primero en saltar fue Scart, y sin esperar a terminar de escuchar sus palabras me lancé sobre él en un intento por caerle sobre los hombros, pero nada más lejos de eso, entré como una piedra en el agua y rápidamente salí buscando aire, aprovechando el impulso de mi subida para saltar y agarrarme al nenúfar que había elegido el lupino como barco, subiéndome también y esperando a que lo hiciera la elfa.

-¿Y ahora quién rema? – pregunté antes de ver como la elfa abría su jarrón: -¿Les piensas devolver las esporas? – inquirí de nuevo, con tono sorpresivo, porque realmente no me esperaba lo siguiente que hizo, y es que, como si se tratase de algún ingenio de los alquimistas y los ingenieros, hizo que de golpe las esporas, más bien el aire, que había absorbido anteriormente, creando así un impulso constante que nos mantuvo a buen ritmo lo que duró el trayecto, que tampoco fue gran cosa. Scart cotilleaba su bolsa, Adrastea cuidaba de no pasarse con el impulso, y yo… empezaba a aburrirme, y mucho además, así que no evité acercarme a Scart y tras abrazarme a su cuello por detrás y besárselo suavemente le dije: - ¿Sabes que apestas a chucho mojado, verdad? – y tras eso reí, mordiendo su oreja y mirando el mapa que había abierto así como la llave que también tenía entre una de sus finas manos de largos dedos sucios, aunque ahora limpiados por el agua: - Oye ¿Yo puedo transformarme? ¿Y cuándo pasará? ¿Cómo será? ¿Me dolerá? ¿Será divertido? ¿Qué pasa si transformada te muerdo? ¿Te haces más lobo? ¿Y si… - de nuevo, otra de las interminables batería de preguntas le tocaba aguantar al pobre chico, al cual tenía martirizado con ellas, pero no podía parar quieta, y a falta de acción física, al menos no cerraría la boca hasta que me respondiera a todas y cada una de mis dudas, que no eran pocas. Navegamos un buen rato más, hasta que vimos varios cadáveres de moscas en un canal que parecía hacer de pasillo para entrar en una enorme sala donde acababa el río, y allí sí que parecía que había alguien, más concretamente el hombre de piel negra –morada en realidad- que habíamos visto a la entrada del templo, el mismo que había desaparecido por las buenas delante de nuestras narices. Por un momento sentí ganas de atacarle, pero al ver como Scart saltaba para ayudarle negué con la cabeza y simplemente bajé de la improvisada barca colocándome a un lado con ambas dagas en las manos por si necesitaba mi ayuda, que era poco probable estando allí el lupino, que con rapidez y agilidad sesgó la vida del insecto gigante que intentaba atacar al drow: -Sigues sin caerme bien. – mascullé mientras que me colocaba a su lado para defenderlo por s lo atacaba algo más, aunque más relajada cuando Scart se presentó, sin embargo yo no lo haría tan fácilmente: - ¡Jum! ¡Me presentaré cuando él lo haga! – sentencié, con un cierto tono de enfado al ver como mi chico confiaba tan rápidamente en él ¿Ese que se olvidaba que había hecho desaparecer a Adrastea antes?



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Re: Salvamento Minish ~ El Viaje de los 4 Elementos ~

Mensaje por Scart el Lun Dic 26, 2011 12:22 am

-Ah… ¡Espera! Más despacio… Si, puedes transformarte, o eso se supone, será… Es difícil de explicar, es como si crecieses muy rápido, dolerte… Bueno, si, al principio si te dolerá, y mucho, por eso no quería que te convirtieses en… ¿Licántropa? Divertido… Bueno, seguro que encontrarás diversión en ello, y si me muerdes estando transformada… Mm… Me haces una herida, pero si quieres probarme no hace falta que me muerdas siendo medio loba-Respondió el chico dejando de nuevo la bolsa y abrazando a Adel y tirándola al nenúfar para jugar con ella a algo y dejase de hablar, era una mejor forma de entretenerla que hablar sin parar.

El viaje en el nenúfar no fue demasiado largo para suerte del joven lupino, así la recientemente mujer loba no tuvo más oportunidad de hacer una interminable secuencia de preguntas, y al “desembarcar” la pelea contra la mariquita gigante la mantuvo bien entretenida, hasta que finalmente la calma volvía a estar con todo el grupo.
Adel parecía estar disconforme con el drow, y no le faltaba razón, pero Scart tenía una razón para confiar en él, y es que él había estado tan atrapado como ellos en aquel templo, y por lo que les había contado Adrastea en el camino, había caído por una trampilla, lo mismo que les dijo el hombre al poco de encontrarse como excusa para su desaparición, al parecer, las moscas que habían encontrado en el camino eran la prueba de que había estado combatiendo. Y si después de todo lo pasado dividían el grupo, nada les garantizaba salir con vida de aquel montón de piedras, plantas, agua y… Babosas… Odiosas babosas gigantes.

Confiar los unos en los otros era la única opción que veía el joven ladronzuelo.
El drow se presentó como Verin, y después de que todos hubiesen hecho sus presentaciones caminaron hacia las grandísimas puertas de madera y metal que se alzaban ante ellos como gigantes guardianes. Habían caminado ya por gran parte del templo ¿Ese sería ya el final? ¿El corazón del templo al fin? El corazón de Scart palpitaba con fuerza en el interior de su pecho. Era la mayor puerta que había visto en el templo, por lo tanto tenía motivos para pensar que algo muy importante había tras ella.
Finalmente introdujo la llave en el interior del cerrojo dorado, y tras girarla, este cayó al suelo, permitiendo así que las dos hojas de las puertas se abriesen con facilidad…

… Y fuera del templo… Uno de aquellos “mocos” verdes con los que se habían encontrado al principio al ir hacia el tocón que desató todos los acontecimientos daba saltitos de un lado a otro. Estaba bastante cerca del templo, y en uno de aquellos saltos, acabó encima de este, al igual que le había pasado a Verin, salvo que la bestia no menguó mágicamente… Si no que su cuerpo semisólido empezó a filtrarse entre las plantas que recubrían el techo del templo…

El grupo entró en la sala tras empujar las puertas, y vio una enorme habitación cuadrada, no había nada más al otro lado, solo una pared y un enorme cofre azul en el centro de la sala. Avanzaron hacia él con decisión… El centro del templo… Al fin… Pero de pronto, un temblor sacudió el lugar, poniéndolos a todos alerta, y repentinamente, una enorme gota verde cayó ante ellos, filtrándose en el suelo de tierra con velocidad. Rápidamente se reagruparon, preparándose para lo que fuese que se iban a encontrar. Poco a poco, más de aquellas enormes gotas fueron cayendo del techo, cada vez con más intensidad, hasta que se formó ante ellos… Uno de aquellos seres verde con dos ojos amarillos en la parte superior de su cuerpo que les miraban fijamente. Cayó justo encima del cofre, el cual acabó hundido en el interior de aquel ser, flotando dentro de él como una burbuja de aire atrapada en un mar verde.

Scart ahogó un grito de sorpresa y sacó rápidamente su espada. Pero pronto tuvieron que correr cada uno en una dirección. Aquel ser que para ellos tenía un tamaño como… Diez veces ellos… Saltó y cayó donde antes habían estado todos reunidos, y provocando con ello otro temblor.
Scart corrió hacia la bestia y trazó un corte a su gelatinoso cuerpo, pero con su diminuto tamaño solamente consiguió hacer una diminuta herida que fue cerrada instantáneamente. Saltó hacia atrás cuando el ser creó unas prolongaciones de su cuerpo en su parte más baja que casi le golpean. Parecía que las armas no le hacían efecto alguno. ¿Cómo lo matarían entonces?
Cada uno de ellos intentaría usar sus armas contra él, las mágicas y las propias, hasta que Adrastea probase a usar una en concreto… El jarrón mágico…

En cuanto la boca del objeto empezase a girar, gotas del cuerpo del ser irían saliendo disparadas de su cuerpo al interior del artefacto. Esto no parecía reducir su tamaño en sí mismo, pero en su parte más baja, lo que serían sus pies – Dado que poseía un cuerpo con forma similar a una copa – se volvía más pequeña hasta casi desaparecer, momento en el cual parecía perder sujeción y se tambaleaba hasta caer al suelo. El terremoto que provocó al caer hizo que parte del techo se derrumbase, tapando las puertas e impidiéndoles escapar por estas, pero la caída dejó aturdido al ser, y sus ojos quedaron a la altura del suelo, de forma que se convirtieron en perfectos blanco para los ataques de los aventureros.
Pero debían darse prisa… Aquello no sería eterno y deberían darse prisa antes de que volviese a incorporarse y reemprender su ataque, esta vez más furioso. Parecía que el jarrón mágico era la clave de ese templo.

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Off: … Bueno, no habéis posteado todos, me decepciona que solo Adel, y tarde, me postease, se que Nil está ausente… Pero el mastereo está puesto de bastante antes de que se ausentase, incluso posteó en otras partidas cuyo mastereo fue hecho después que este, aun a sabiendas de que estaba hecho. En fin, da igual, solo posteadme en este turno, ya arreglamos el problema del tiempo de partida, no me gustaría que volviese a alargarse, pero no porque la partida tenga mucha trama, si no porque nadie se digna a postearme.





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Re: Salvamento Minish ~ El Viaje de los 4 Elementos ~

Mensaje por Finn, El Humano el Mar Ene 03, 2012 2:05 am

-Bah… - Dije mientras que me acomodaba el pelo y lo seguía mirando mal, tanto a él como en parte a Scart, por confiar en aquel joven de piel oscura y pelo blanco. Sus ojos no me inspiraban ni mucho menos compañerismo ni tampoco camaradería, a diferencia de los de la drow, y sus manos, demasiado cercanas a las dagas para mi gusto, no me agradaban en lo más mínimo, pero Scart, por algún motivo que todavía tenía que descubrir, confiaba en él, así que simplemente me resigné y con un suspiro mientras giraba la cabeza en una especie de negación mastiqué unos cuantos insultos y volví a voltear la cara para mirarlo: - Me llamo Adeluna… - farfullé algo y luego añadí – Y no se abrevia – y tras eso simplemente me pegué a Scart, buscando parte de su comprensión y también de su calor, pues ahora, en el templo, hacía frío, al menos para mí, a causa de que tenía la ropa, encima de que llevaba poca, mojada y muy muy pegada al cuerpo, lo cual atenuaba todavía más aquel frío que parecía sobrecoger más la zona con sus helados soplos cada vez que el aire recorría los huecos entre las paredes hasta nosotros. Ahora, frente a nosotros, se encontraba lo que parecía ser el final de aquel lugar, dos enormes puertas de madera con un gigantesco cerrojo de color brillante, seguramente dorado, se alzaban hasta el techo, que se encontraba a una increíble altura. La misma madera de las puertas poseía grandes remaches de hierro, mucho más grandes que nosotros, y sus bisagras desde luego tampoco estaban talladas en árboles, sino fundidas en pesado metal, piezas más grandes que cualquiera de los que estábamos allí.

El pecho de Scart subía y baja más rápido a medida que se acercaba con la llave para abrir aquel enorme candado, también mi corazón latía con fuerza, haciendo subir y bajar rápidamente mis pechos haciendo que en algunos momentos pareciera que tenía más. Podía escuchar el redoble de los tambores, que no era otra cosa que mi corazón desbocado por la emoción. Hasta el momento en ese templo habíamos visto desde una babosa de altura colosal hasta insectos gigantes, pasando por algunas hijas de la primera y setas que escupían esporas corrosivas, toda una aventura; Y sin embargo ante nosotros todavía se mostraba una enorme puerta de hierro y madera que podían contener detrás cualquier cosa. En ese momento recordé que el pequeño feérico con gorro rojo había hablado sobre algo de cuatro elementos en cuatro templos diferentes, también algo de enemigos y trampas, pero nada a lo que realmente hubiera prestado atención y ese mismo instante que el sonido del metal contra la piedra resonó sentí una pequeña punzada en el pecho, sin duda era mi conciencia diciéndome que tendría que haber prestado más atención a todo aquello, pero bueno, nunca le había hecho caso ¿Por qué empezar entonces? Mientras me preguntaba eso avanzaba tranquila por la sala, siendo la segunda del grupo al caminar, justo por detrás de Scart y sin quitarle ojo a la nueva “adquisición” para el grupo, evitando así que otra vez desapareciera alguien por arte de magia. No había mucho que observar en la nueva sala, al menos no cuando entramos, pues aunque luego las cosas cambiaran al principio sólo se trataba de una gigantesca sala cuadrada, sostenida por paredes lisas y de aspecto robusto que parecía no poder tumbarse con nada, claro, que había que recordar que nuestro tamaño no era el natura, en cuyo caso seguramente hubiera bastado con una patada.

Al fondo de esa misma sala, siendo lo único además de las lisas paredes de roca, había un cofre de color oscuro, apenas podía verlo entre las sombras de la distancia, al fondo de la sala, situado a una buena distancia de nosotros, pero sin embargo parecía que aquello ya no era peligroso, pues no había nada. Rápidamente tomé la mano de Scart y di un tirón de ella: - ¡Me debes la revancha! – le dije, haciendo alusión a la carrera que había perdido antes en la subida del barril, ya iba a echar a correr, haciendo, porque no decirlo, trampas para llegar antes al cofre, cuando el sonido de la filtración de un líquido por la piedra cortó el aire hasta mi oídos. Era el inconfundible sonido del agua colándose entre las grietas de la roca, chocando muchas veces, traspasando capa tras capa para llegar hasta nosotros. Justo entonces sonó aquel sonido; “Splash” y un fuerte temblor sacudió la tierra, haciendo que dejase de lado la idea de aquella carrera y me centrase más en lo que ahora tenía delante. Y justo eso, delante, había ahora un enorme moco de color oscuro, alto y con ojos de un tono casi blanco que me recordaron al amarillo, y a otros colores que, como ese, ya me parecían cosas del pasado. Dentro tenía ahora el cofre, sobre el cual había ido a caer, que flotaba cual perla negra en la inmensidad de aquel océano oscuro. Scart rápidamente sacó su espada trató de cortar a la criatura, pero no sirvió de nada, no sé si por su tamaño, por el nuestro o por alguna otra cosa, pero lo único que vi es como el corte de la espada se regeneraba como si nada. Eso apartó de mi cabeza la idea de tan siquiera intentar sajarlo me parecía estúpida.

Rápidamente observé el terreno, con una mirada semicircular que me permitió ver algunas cosas, entre ellas la grieta en el techo por la que ese ser se había colado, no era especialmente grande pero serviría. En el suelo había acumulado algo de polvo, lo suficiente como para ser molesto a la vista si era batido con fuerza, así que decidí intentar le mismo plan que había usado con la babosa. Con diestra empuñé mi daga arrojadiza, y con la zurda aquel extraño bastón que poseía cualidades mágicas extraordinarias, y sin pensármelo dos veces salté en mi sitio cuando pude, que gracias a la capa fue más de lo que esperaba, y lancé la daga derecha hacia el techo. Lejos de intentar acertarle en un ojo, mi intención era que aquella masa amorfa de mocos se girase para ver pasar lo que seguramente le parecería una sombra pequeña, y que en ese momento yo aprovecharía para zarandear el cayado mágico y hacer caer tierra sobre sus ojos. No había suficiente como para convertirlo en una masa de viscoso barro, pero al menos esperaba que sí hubiera suficiente para, al menos, molestarle a la vista y que otros que fueran de más utilidad que yo con mis dagas pudieran ganar algo de tiempo, claro, que ahora todo era cosa de ver qué pasaba.

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Off: Perdón la tardanza >.< Bueno Scart, el plan es más o menos el que te comenté, en tus manos queda como sale Razz.



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Re: Salvamento Minish ~ El Viaje de los 4 Elementos ~

Mensaje por Invitado el Mar Ene 10, 2012 11:27 pm

Aunque nadie me creyese si lo comentaba, me dio mucha pena tener que absorber las esporas de aquellas setas. Tras haber visto lo que le pasó a Cermië, supuse que a aquellas otras les sucedería lo mismo, pero no tuve más remedio, teníamos que pasar. Así pues, coloqué el jarrón como tantas otras veces y esperé a que aspirase las esporas de aquellos seres, dejandoles aquel malsano color.
Una vez pudimos pasar sin que las esporas nos afectase de ningún modo, seguí un poco por detrás de ellos, a Scart y Adeluna hasta una habitación donde había un enorme barril.

Scart fue el primero en lanzarse por el hueco que había entre aquel barril y el suelo, tras lo que oí un chapoteo, al menos había agua debajo. Adeluna le siguió y tras ella me lancé yo cogiendo antes a Cermië entre mis brazos. Después nos subimos a un enorme nenúfar que nos sirvió como barco, pero ahora había que moverse, lo que no sabía era cómo. No teníamos remos, ni tampoco ningún tipo de pértiga que nos permitiera mover el nenúfar. Gracias a los dioses que a Scart se le ocurrió el modo, si el jarrón absorbía todo lo que se le presentaba por delante, también tendría que haber algún modo de hacer que el aire saliese de éste. Coloqué el jarrón de modo que quedase en la parte de “atrás” del nenúfar y moví un poco el aro que tenía en la boca, si en una posición absorbía el aire, quizá girándolo la expulsase. Ciertamente el invento dio resultado, no tardamos mucho en impulsarnos con el aire que expulsaba el jarrón, pudiendo así cruzar las aguas a un buen ritmo.

Durante un rato estuvimos navegando sobre aquel nenúfar, sin mucha prisa además. Pero cuando al llegar a cierto punto vimos un montón de cadáveres de larvas y moscas gigantescas hice que el jarrón expulsase aire más violentamente, para así acelerar la navegación. Estuve a punto de preguntar qué podría haber pasado allí, por curiosidad y por entablar una conversación. Ya había comprobado que en cierto modo ellos se fiaban de mí, y eso era buena señal, así que no tenía porqué mantener mi fría fachada mientras estuviese con ellos, podría mostrarme tal y como era. Una drow sí, pero diferente..sólo diferente.
Mi pregunta quedó en mi mente, sin llegar a ser pronunciada cuando vimos a alguien ante nosotros. Otra vez él. ¿Pero qué diablos había hecho yo para merecer una tortura como esa? Él sí provocaba que yo me comportase como una mujer drow propiamente dicha. De alguna manera que no llegaba a entender me sentía obligada a mostrarle mi parte feminista y antipática, mi parte....drow. Ni siquiera me molesté en presentarme, esperé pacientemente, de brazos cruzados, a que matasen a lo que fuese que estuviesen matando. Si la ayuda hubiese sido para Scart o Adeluna, ni lo hubiese pensado dos veces, pero siendo él, podría esperar sentado mi ayuda.

Seguí al grupo, más bien trataba de caminar al lado de Scart y Adeluna, dejando atrás si podía al drow, que se presentó antes como Verin. Tras que el lupino introdujese una llave en una cerradura de las grandes puertas que teníamos ante nosotros, continuamos el camino a través del laberíntico templo, esperaba con ansia que acabase aquello de una vez por todas. Tenía unas ganas tremendas de volver a mi tamaño normal, y más aún a mi edad. Sería divertido ver cómo yo crecía, en edad, y el drow seguía siendo un niño. Aunque tal vez no lo fuese, pero...¿y si lo era? Dioses... como me divertiría viéndolo ser solo un niño cuando yo ya era adulta.

Entramos en una sala cuadrada, con la única entrada haciendo también las veces de salida. Frente a nosotros, en el centro de la habitación un gran cofre de color verde como único mobiliario. Avanzamos hacia el cofre sin esperar más, se veía que todos teníamos ganas de acabar con aquella situación en la que nos habíamos visto inmersos sin comerlo ni beberlo. De repente, unas gotas verdes comenzaron a caer desde el techo tras un temblor que nos obligó a agruparnos y prepararnos para cualquier cosa. Al poco, las gotas comenzaron a formar una criatura de color verde, enorme, que pareció tragarse el cofre, ya que cayó sobre éste absorbiéndolo y dejándolo dentro de él.
El grupo casi compacto que habíamos formado no tardó en romperse, pues nos vimos obligados a correr cada uno hacia un lado haciendo sitio a la criatura verde, que había saltado hacia nosotros cayendo en el lugar que antes habíamos ocupado. El primero en atacar fue Scart, quien lazó un corte con su arma, la herida que le hizo a la criatura se cerró casi instantáneamente. Segundos después invoqué una esfera tan oscura como la noche que lancé a la criatura. La bola la traspasó explotando contra la pared que tenía frente a mí y dejando una mancha oscura en ella. Chasqueé la lengua al ver lo ocurrido, ¿tendría que invocar a Miztian? No tenía ninguna gana de hacerlo llamar, no porque no quisiese verlo, de echo hacía tiempo que el diablillo no hacía nada, ya llevaba mucho de vacaciones y para eso estaba, para luchar por mí cuando me apeteciese.

Antes que llamar a Miztian, prefería usar cuanta arma estuviese a mi alcance, pero dado que mi magia no surtía efecto contra la criatura verde, aun menos lo harían mis flechas. Así pues, ¿qué podía usar? Pensé durante un momento, incluso miré a mi alrededor para ver...nada...una habitación vacía, bueno....ya se me entiende, vacía de algo que pudiese usar contra aquella cosa. Pero el jarrón a mi lado...el jarrón..si tantas cosas absorbía...también podría absorber la criatura. No perdía nada por intentarlo. Tomé el jarrón y puse la boca de éste en dirección a la criatura, el aro que formaba su boca comenzó a girar de manera vertiginosa y, poco después, a absorber gota a gota al bicho verde. Casi no parecía provocar efecto alguno en él, pero un momento después comenzó a menguar, hasta que pareció perder fuerza, se tambaleó hasta caer dando un fuerte golpe, que provocó un nuevo temblor, pero mucho más fuerte, que hizo que la sala se derrumbase por momentos. No teníamos mucho tiempo.


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Re: Salvamento Minish ~ El Viaje de los 4 Elementos ~

Mensaje por Verin Veldrin el Miér Ene 18, 2012 1:02 am

Guau, desde luego, la artillería que llevaban encima aquél grupo de aventureros no era moco de pavo. Me habían pasado un candil que, gracias al trabajo en equipo, me sirvió para calcinar a la mariquita, convirtiéndola en cenizas. Sin duda, había sido una bonita barbacoa la que había hecho con aquél ser. Miré a los miembros del grupo con una sonrisa de medio lado, y como imaginé, tan sólo el chico se fiaba de mí. Cuando me habló, al igual que su compañera, primero le respondí a él, no porque fuera hombre, si no porque él al menos era educado, y les dije, asintiendo:

-Mi nombre es Verin, Verin Veldrin. Si confiáis en mí o no, me es totalmente igual, yo lo que quiero es salir de aquí, echo de menos mi tamaño de adulto drow común. Y gracias por las armas. Ahora, veamos si encontramos lo que sea que hay que encontrar… Y espero no volver a toparme con ninguna puta trampilla. Suficiente he tenido con todo el batallón de moscas…-

Tras eso, miré a la chica que le acompañaba y le dije, cruzándome de brazos:

-Bueno, te caiga bien o no, si no trabajamos en equipo lo más probable es que nos quedemos en este estado durante un largo tiempo, y créeme que me hace tan poca gracia como a cualquiera de los presentes.-

Por último, miré a la drow de tal manera que, si las miradas mataran, ella se habría desplomado en el sitio. Al cabo de unos instantes, ya estábamos en la puerta, y poco después nos metimos en una gran habitación con un cofre azul en medio de la sala. De repente, sin embargo, apareció una especie de gran moco gigante con un par de ojos amarillos que nos miraba y que había absorbido el cofre… Genial. No pude evitar soltar un comentario con un evidente tono de hastío:

-Joder… Entre las moscas gigantes, las babosas y ahora el moco este, me están dando la tarde…-

Desenvainé el shamshir, pues en aquél combate necesitaba algo de distancia y el tener la mano izquierda libre para poder desatar un torrente de dagas contra aquél ser raro. El monstruo en cuestión se abalanzó sobre nosotros, y de no haber sido porque la agilidad según parecía era el rasgo más evidente de todo el grupo, alguno habría sido aplastado. Scart intentó cortarle, pero la pequeña herida sencillamente se regeneró casi al instante. Eso me hizo descartar el usar el shamshir y el boomerang. Y en cuanto al candil… Dudaba mucho que esa cosa fuera inflamable.

La drow halló una solución práctica, usando el jarrón para absorberle al bicho lo que vendrían a ser las piernas. No tardó en hacer efecto, y el ser cayó al suelo haciendo un fuerte estruendo. ¡Ahora! Sin que nadie dijera nada, todos nos pusimos de acuerdo para atacar, pues vimos que los ojos de la criatura estaban a la altura del suelo. Si pudiéramos cegarla… Empecé a correr hacia el ser, con un cuchillo arrojadizo en una mano y el shamshir en la otra, y cuando estuve cerca le arrojé el cuchillo, apuntando a uno de los ojos, para sacar seguidamente otro y hacer lo mismo. Miré a la drow y le grité:

-¡Por esto que acabas de hacer me caes considerablemente mejor! ¡Si con el jarrón logras absorberle los ojos, te aseguro que no seré tan desagradable contigo!-

Tras eso, agarré otro cuchillo arrojadizo, listo para lanzárselo contra los ojos al moco verde si alguno de los otros dos proyectiles fallaba.
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Re: Salvamento Minish ~ El Viaje de los 4 Elementos ~

Mensaje por Scart el Jue Ene 19, 2012 12:01 am

Todo parecía perdido. Los ataques del grupo no surtían efecto alguno. Ni los tajos del lupino, ni el polvo que Adeluna arrojaba sobre ella, ni la magia de la drow. Todo parecía atravesar a la criatura sin hacerle daño alguno. Hasta que Adrastea le dio la vuelta a la tortilla.
Se le ocurrió absorber a la criatura. Si era tan blanda, había una posibilidad. Y si bien no consiguió hacerla desaparecer por completo, si fue capaz de destruir su equilibrio absorbiendo su punto de apoyo. Con este acto la bestia fue derribada, y todo el grupo pensó en lo mismo. Si su carne no podía ser dañada tal vez consiguiesen cegarla. Mientras Adrastea continuaba usando aquel jarrón enbrujado para mantener debil a la criatura, el resto se lanzó a destrozar sus ojos, arrancándole agudos gritos de dolor al ser, el cual intentaba levantarse inútilmente dada la acción de la mujer drow, que mantenía firmemente usando el poder de su objeto, el cual había revelado de nuevo aquel cambio de coloración en las marcas que lo cubrían, pasando de azul a amarillo, y a rojo, aumentando también la potencia de absorción con forme fue pasando por esos colores. Hasta un punto en el que parecía que si se descuidaba, la tracción del objeto la arrastraría hasta la criatura. Un efecto que ya había visto anteriormente, y que solía ocurrir cuando mantenía una absorción continua durante un tiempo.

Tras unos cuantos golpes de parte de los otros tres, aquellas esferas amarillas se destrozaron. La criatura intentaba aplastarles, usando sus últimas fuerzas, levantándose todo lo que podía en una lenta y agónica muerte, para desplomarse en el suelo, intentando que entre ella y esa superficie estuviesen uno de los aventureros, pero todos eran demasiado rápidos, y con un ágil salto se evitaba con facilidad.
Finalmente. Scart retrocedió, mirando con lástima a la criatura. Estaba agonizando, creyó que lo más humanitario era terminar con aquello pronto... Pero... ¿Como? Pronto se fijó en que la absorción de la mujer había reducido el tamaño del ser notablemente, e introduciendo el brazo entero en su cuerpo se podía tocar el cofre sin demasiada dificultad...
Sin pensárselo un momento decidió usar de nuevo aquella estrategia que había usado para apartar la enorme roca de la puerta de la posada en el pueblo de los minish. Colocó su escudo ante él, y esperó que le protegiese como había echo anteriormente. Flexionó las piernas y miró por encima de su protección su objetivo. El cofre de madera y metal de colores azulados. Tomó aire... Y se lanzó.

Era rápido, si, muy rápido. Terriblemente rápido, pero las botas que poseía, aumentaban ese poder, lo cultivaban de forma increíble... Y como una exhalación, rápidamente desapareció del sitio donde estaba, y apenas unos instantes después, se escuchó un ruido extraño, como el que hace algo al chocar contra el agua, el cual fue precedido de una enorme colisión y su brutal resonancia.
El cofre salió disparado atravesando a la bestia y cayendo al suelo por el otro lado, y Scart salió repelido hacia atrás por el impacto, dando con su espalda en el suelo y lanzando un quejido de dolor, ahogando un grito y mordiendo con fuerza su labio inferior intentando calmar el dolor... Había sido un golpe peor que el de la roca en la posada. Pero había logrado aguantarlo. El escudo había protegido perfectamente su parte frontal, evitando cualquier daño de colisión, pero lo que verdaderamente le dolió fue al caer de espaldas en el suelo.
Pesadamente se levantó, algo dolorido, y usando de apoyo la espada que había conseguido. Pudo ver como con un chirrido que se iba apagando, la bestia iba siendo absorbida por la misma tierra. Pues la colisión había hecho que su estructura terminase de desmoronarse.

Una vez todos se hubieron recuperado, avanzaron de nuevo, por donde había estado su enemigo, encontrándose con el cofre tirado en el suelo, tumbado y con la cerradura destrozada, seguramente por el impacto. Por esa grieta escapaba un débil resplandor purpúreo.
El corazón del joven palpitaba con fuerza, tanta que casi creía que los demás lo podían oír... Su respiración estaba notablemente agitada, y gotas de sudor producto del esfuerzo y de los nervios surcaban su frente. Sus manos se posaron en el frío arcón, y con cuidado, abrió su tapa... El brillo amatista iluminó toda la sala, y del interior del recipiente emergió una piedra morada con forma de flor, flotando unos instantes ante el grupo, para después salir disparada hacia la espada que portaba el joven, aquella que los minish le habían dado, y fundirse con esta...
La hoja empezó a emitir un resplandor idéntico al de la piedra, durante unos segundos, hasta que finalmente se apagó... ¿Lo habían conseguido? ¿El elemento de la tierra era suyo?
Pero antes de que ninguno pudiese decir nada, el filo volvió a brillar, con fuerza, mucha, tanta que tras unos instantes fue intolerable para ninguno de los presentes, que debieron cerrar los ojos para no cegarse...
Y al abrirlos, una vez disipada la luz... Se encontraban en el exterior del templo de la tierra. Si. Habían conseguido superar el primer templo.

-Lo... Lo hicimos...-Dijo Scart, recordando lo evidente, pero con un tono casi de incredulidad.-¡Si! ... Bufff... Ha sido difícil... ¡Adraatea! Estuviste genial... Ese jarrón es tremendamente útil

Se dispuso a continuar, pero recordó al otro hombre y se detuvo, mirándolo fijamente de arriba abajo frunciendo el ceño. Todos tenían apariencia de niño, incluido él, pero sin duda no se comportaba como uno. El no había ido antes al poblado minish, no sabía siquiera si querría, pero al menos deseaba recuperar su tamaño, y para eso la mejor opción era precisamente hablar con los minish. Con Lecto mas precisamente.
Finalmente se acercó a él y le señaló la abertura, la cueva por la que habían entrado y que comunicaba el templo de la tierra con el poblado minish. Explicándole a donde iban y que tal vez pudiesen arrojar un poco de luz sobre la situación del nuevo drow.
Y así fue, emprendieron el camino de vuelta, atravesando el túnel de piedra hasta entrar de nuevo en el edificio con techo formado de piedras de cristal, donde el minish de túnica roja y gafas esperaba a los aventureros. Aunque se mostró realmente sorprendido al verlos regresar, y muy contento cuando le contaron que habían recuperado el elemento. Su sorpresa era por la rapidez de su viaje, y por haber regresado acompañados de un nuevo aventurero, y a sus ojos, héroe. Y una vez le explicaron la procedencia de Verin, no tardó en dar su extensa explicación. No sin antes darle un frutabel al hombre ahora niño para que pudiese entender al resto de aldeanos, pues aunque él hablase el comun, la lengua minish no era un idioma que conociese Verin.

-Ajam... Ya veo. Así que estabas en el bosque cuando caíste en el templo con ese reducido tamaño y la apariencia de un niño... Mm... Es posible que, como el alado Demian fue retirado del bosque, la profecía hubiese buscado a alguien para reemplazarlo... Y equilibrar las cosas... Curioso, dos hombres y dos mujeres, dos drow y dos lupinos... Y no me mires tan sorprendido Scart, ya me han contado lo que pasó en la posada anoche. No te preocupes, no te reprenderemos. Es normal en tu raza, y se que no estás acostumbrado. No pareces un experto. Bueno, no tiene importancia. Volvéis a ser cuatro, y tenéis un elemento. Es motivo de alegría, pero debéis partir cuanto antes a los demás. Según creo recordar, están en el Monte, en el Lago, y en el Pantano. Mm... Pero están bastante lejos, y no hay tiempo que perder. Si salís de este edificio, podéis encontrar todo recto, a la derecha, al final del poblado, una casa. Allí vive en Anciano Minish. Puede que el os pueda ayudar...

-Muchas gracias, Lecto, nos has sido de gran ayuda.-Respondió el chico agradecido.

-No hay por que darlas, somos nosotros los que deberíamos estar agradecidos por vuestra ayuda... Vaati... Ahhh... Pobre muchacho... Era prometedor... Lastima que se volviese tan... Bueno, da lo mismo...

Juntos, siguieron las indicaciones del minish, y salieron de esa construcción de madera y vidrio encaminándose hacia la dirección mencionada. La ciudad para el drow era nueva, una visión nunca antes vista. Las calles estaban delimitadas por columnas de tréboles, entre las cuales se encontraban las casas. Las cuales estaban echas de las cosas mas comunes. Desde setas, hasta botas pasando por pequeños barriles. Y de entre esas verdes y pequeñas plantas, las miradas de los minish aparecían, contemplando a sus héroes y hablando entre ellos. En ese trayecto tuvieron tiempo de hablar entre si, era una pequeña oportunidad para comentar sin riesgos de morir por alguna trampa.

-Ahh... Me duele aún la espalda... Que leñazo me he dado... Recordadme que no vuelva a hacer nada así... Duele. En serio, duele mucho... Creo que me va a ser difícil sentarme en un tiempo...-Dijo Scart llevándose las manos al trasero y frotándolo. La verdad es que el golpe lo había recibido mas seriamente esa parte.-Me van a salir moratones en el culo...

A pesar de que le dolía, normalmente no habría dicho nada, si no que habría aparentado que no era nada, pero quería sacar algo de conversación con los demás, y cualquier cosa era buena para empezar una charla. Y eso era algo que sabía perfectamente. Y que mejor que una risa para comenzar. Aunque no tardarían demasiado en alcanzar la casa del anciano. Situada en la parte mas alta de un leño semi hundido, con una escalera para subir a ella. Scart se preguntó algo repentinamente, era una pregunta extraña, pero bastante acertada, y decidió hacerla pública.

-Mm... Un momento ¿Anciano? Creí que los feericos vivían eternamente jóvenes... ¿Como será? ¿Realmente será viejo? Seria raro... Y si es joven, y es el viejo Minish... Creo que también es raro... Mm... Sea cual sea será extraño, y no se cual lo es más, la verdad.





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