Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» La fuga (priv. Calígula) [Phonterek]
Ayer a las 12:56 am por Calígula

» El secuestro de Gr´olKos "El clan cuchilla sangrienta"
Sáb Dic 16, 2017 3:30 pm por Lilith Schwarz

» [Evento] Los Cuentos Perdidos de Noreth
Sáb Dic 16, 2017 10:57 am por Lamb

» Buenas
Vie Dic 15, 2017 3:27 pm por Balka

» A Hope's Tale
Jue Dic 14, 2017 10:56 pm por Gar'Shur

» Anhouk, la forjadora
Jue Dic 14, 2017 9:33 pm por Bizcocho

» Demonología: Adulterium [+18]
Mar Dic 12, 2017 10:23 am por Envidia

» Aulenor Abe
Dom Dic 10, 2017 6:33 pm por Bizcocho

» - Apocalipsis now -
Sáb Dic 09, 2017 10:11 pm por Balka

» Una mala decisión
Sáb Dic 09, 2017 1:56 pm por Bizcocho

» Calígula, el demonio del mar
Sáb Dic 09, 2017 1:13 am por Calígula

» Aracnofobia [Campaña]
Vie Dic 08, 2017 10:27 pm por Vanidad

» Un paseo inesperado [Priv. Celeste Shaw]
Mar Dic 05, 2017 10:06 am por Celeste Shaw

» Locuras en Santa Timotea para Jóvenes Azuzables [Priv. Eudes]
Sáb Dic 02, 2017 9:26 pm por Isarika Endier

» The Shining of a Thousand Suns (Privada)
Miér Nov 29, 2017 6:51 pm por Vanidad




Cuentos de Noreth
Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth

Las afiliaciones hermanas se hacen por invitacion de nuestros administradores hacia otros Admins de los foros que decidamos, o por invitaciones de ellos hacia nosotros, sin embargo nos reservamos el derecho de admision de estas mismas pues seran solo una limitada cantidad y minima. Para mayor informacion acuda a la sección de Afiliaciones


La iglesia del páramo sombrío

Página 1 de 4. 1, 2, 3, 4  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

La iglesia del páramo sombrío

Mensaje por Rose Atillart el Sáb Sep 10, 2011 2:59 am

Ahora que al fin había dejado en Phonterek a aquella feliz pareja de chicos algo mayores que yo me sentía bien, por fin al lado de Nogard, subidos sobre Céfiro camino de algún sitio ¿Dónde? No me importa, no quería saberlo, ahora sólo sabía que estaba con él y era todo lo que me importaba. Con una amplia sonrisa me abracé a su espalda y lo apreté contra mí con todas mis fuerzas, sin darme cuenta de que a lo mejor me había hecho un poco más fuerte, pero sólo un poco. Sonreí y tras esto besé su cuello con cariño, notando como el ritmo del caballo iba acelerando. Llevaba conmigo el nuevo, bueno, ya no tan nuevo, equipo, es decir, la falda corta, el top más ceñido y que me cubría por completo el estómago y la espada y el escudo que ahora llevaba el caballo. Mi mochila la tenía colgada a la espalda pese a que iba a caballo, estaba tan contenta que apenas me había acordado de ella. El ritmo cada vez más rápido del equino y el sonido de sus pasos sobre el camino de tierra y piedras del bosque hacían que me relajara, notando con mi oreja pegada a su espalda la respiración del músico, toda una nana para mí.

No tenía ni idea de cuantas horas llevábamos cabalgando, tampoco me importaba, lo tenía cerca, lo estaba abrazando y eso era todo. Cuando desperté la noche ya había caído y Nogard me tenía recostada en su hombro mientras tocaba un poco la flauta, o al menos hacía como que la tocaba, porque sus dedos apenas se movía, conocía los efectos del artilugio, sabía que podía dejarla quieta y seguiría sonando. Con una media sonrisa rodeé sin cintura y me dediqué a escuchar el sonido de la flauta, esa canción… Era la misma que cuando nos habíamos conocido, exactamente las mismas notas – La has… - dije mordiéndome el labio inferior ilusionado, la había tocado tantas veces que ahora la flauta la tenía grabada como si el fuego mismo la hubiera tallado en su superficie. Con una sonrisa todavía más grande acaricié sus labios con los míos y lo pegué a mí mientras la música sonaba con su dulce melodía, trayendo a mi mente los recuerdos del día en que nos habíamos conocido hacía ya largo en Phonterek, la ciudad que acabábamos de dejar atrás. No había mucha conversación en esos momentos pero la verdad es que hubiera estado de más, ahora sólo lo quería tener cerca y estar así con él, pegada, abrazada y con un brazo suyo rodeando mis hombros, su manta nos cubría del frío de la noche y nuestros dedos se entrelazaban bajo esta con una sonrisa de complicidad.

Lentamente me fui quedando dormida por un sopor que desconocía de donde venía ¿Cómo? ¿Por qué? Pero… ¡Pero si me acababa de despertar maldita sea! La oscuridad me envolvió durante un momento y al instante siguiente noté en mi mano zurda el escudo y en la diestra la espada. A mi espalda se posó el peso de la mochila con provisiones que desde mi última aventura con Veluzi había aprendido a llevar, ropa, comida y poco más. Una voz me habló desde todos los sitios y ninguno a la vez – Debes ayudar a liberar la vieja iglesia… - era una voz femenina, una voz que ya había escuchado antes. Por un momento sentí ganas de llorar de rabia al sentir como apartaban a Nogard de mi lado otra vez ¿por qué? Sentía ganas de… de soltarlo todo, de cabrearme como nunca, pero entonces sentí una gran paz al notar como unos brazos me rodeaban por la espalda y una voz me decía: -Estaré siempre contigo… Mientras tu corazón lata también lo hará el mío. – aquella voz tan cerca de mi oído, aquel roce de labios en mi cuello, era imposible no saber quién era. Me tragué toda mi ira, toda mi rabia y… y todo… -Una vez más… Juro que esta es la última vez que me tomas para algo ¿Me has oído Mishakal? Me da lo mismo que seas una diosa o seas lo que te dé la gana. – dije conteniendo las lágrimas – Si me vuelves a apartar del costado de Nogard no me hago responsable a quien varíe mi culto. – dijo por último antes de sentir que mis fuerzas se escapan de nuevo.

Tenía la capa sobre mi hombros, abrochada para cubrir mi pequeña figura de sinuosas curvas de miradas indiscretas. Fui la primera de tres que habíamos allí en despertar - ¿Dónde estoy? – pregunté con voz infantil mientras me llevaba la mano del escudo a la cabeza, genial. Suspiré y negué a la vez con la cabeza mientras miraba el frente esperando que los demás se levantaran, tirada en mitad de unas llanuras con extraños… Nogard, en esos momentos me hacía más falta de la que él se creía.






avatar
Rose Atillart
Rosa de fuego salvaje

Mensajes : 189
Edad : 23
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

El despertar de un extraño mundo

Mensaje por Rue el Sáb Sep 10, 2011 3:38 am

El brillante sol de la tarde era algo hermoso de ver, este iluminaba los lagos y la pequeña planicie que Rue acababa de encontrar, solo recuerda que terminaron de asesinar al Hombre leopardo en la jungla de Uzuri, sin ninguna baja, claro, sin contar la de su predecesor y su mejor amigo Darnos, aquellos orcos sin suerte, cuyo espíritu estaba encarcelado por la obscura magia de Uzuri, paso dejando su paquete y cumpliendo la misión que se les había encomendado, simplemente recibió sus honorarios y se largo de tan macabro lugar, aquellas experiencias vividas eran algo de otro mundo, le servirían de mucha ayuda en un futuro, un futuro donde no fuese juzgado por su alcurnia, sino por su valerosidad.

Al cabo de unos días merodeando por la zona un tanto pecado a ella, sintiendo lastima y dándole un luto muy extraño a su predecesor, Rue, se sentó en una de las colinas mas altas de aquellos lugares, observado a la lejanía la basta jungla de Uzuri además de el pueblo del cual regresaba, decidió sacar su guitarra, simbolizando respeto a su gran maestro aun sin haberlo conocido, pero que cuyas experiencias aun estaban en su mente, tocando melodías armoniosas junto con su halcón que rebozaba de vida aleteando en el aire dejándose llevar por las corrientes de las mismas, los sonidos un tanto tristes y melancólicos se mezclaban con los cantares de la majestuosa ave, dejando así una gran calma en toda la atmósfera, el chico cerro los ojos en símbolo de respeto a los suyos caídos, viendo los colores y sonidos del mundo – Pero que experiencia tan maravillosa- pensó pintando una sonrisa en su rostro.

Varias horas después dejó de tocar tal melancólica melodía, dejándose llevar entre sueños y pesadillas, un sueño un tanto extraño, una voz femenina le seguía murmurando - ¿Dónde estas?, ¿estas allí? ,en el jardín ven...- mientras veía todo negro, solamente el solidó piso de piedra, desde cada rincón de la habitación se escuchaba la voz un tanto impaciente rue molesto ya decide responderle – Aquí estoy… ¿Quién eres?... ¿existes?... ¿Qué quieres de mi?- un tanto dudoso si le responderían. La voz solo dijo – Sígueme… se que puedes- mientras se alejaba, Rue cerro los ojos imaginándose la trayectoria del sonido, indagando sobre la misma – Aquí voy- se escucho, al decir estas palabras una puerta muy, muy lejos se abrió, dejando ver una brillante luz de la misma, el chico feliz de encontrar una salida siguió aquel sendero, quizás un sendero de muerte o tal vez no.

Al llegar a la luz un tanto dudoso atravesó lentamente aquella puerta, de la cual un brillo gigantesco salió y le arrastro hacia dentro, la habitación no tenia un suelo del cual apoyarse mas bien estaba levitando en ella, mientras que era extrañamente transportado hacia otro lugar la figura femenina apareció dejando ver su hermosa figura y cabellos plateados su hermoso rostro muy parecido a los de los elfos pero sin las prepotentes orejas, vestía un elegante vestido blanco, y una tiara un tanto extraña en su cabeza, descalza de pies y piel rosada, esta le miro sonriendo – ¡me encontraste!– un tanto emocionada al decirlo – Ahora sígueme- el chico le siguió, sin vacilar, al llegar al final la oscuridad prevaleció y se encontraba en una llanura un tanto extraña, rodeada de personas y una dulce chica de no mas de 15 años supuso, que, un tanto confundida como el le pregunto donde estaba a lo cual Rue le respondió - ¿Qué es esto?, yo tampoco se donde estoy- dejando escapar una extraña sonrisa de felicidad inexplicable que la hizo agrandar al saber que su amigo Víktor (su halcón) estaba a su lado.


avatar
Rue

Mensajes : 44
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: La iglesia del páramo sombrío

Mensaje por Zyrxog el Sáb Sep 10, 2011 10:27 pm

El viento traía el aroma a sudor y acero, las banderas hondeaban manchadas de carmesí, mientras los inferiores jadeaban ante la mirada de ese ejército, el polvo rojizo por la sangre se levantaba y formaba pequeños remolinos, entre aquellos sonidos de metal chocando, gritos encolerizados y llenos de agonía, los humanos luchaban por algo tan efímero como la tierra y el honor, imperio y reino, la cruz contra el dragón, los generales como si fueran amos y señores manejaban sus piezas, caballería y arqueros, espadachines y lanceros, los escudos se levantaban para resistir la lluvia de flechas que no distinguía ni aliados ni enemigos, la esencia a magia podía sentirse en el ambiente, los magos salían de las tiendas mientras las grandes catapultas lanzaban sus pesadas cargas, las bolas de fuego llovían desde el cielo, mientras los hechiceros jugaban a ser dios, mas ahí faltaba un ser, aquel que incluso con el aroma a muerte y magia debía de ser precavido, para no embriagarse entre tantos cuerpos que cortar y diseccionar.

Una figura delgada caminaba sobre una colina un tanto alejada de la masacre, mas el polvo rojizo se acumulaba en sus laderas, su aberrante figura se desdibujo contra el sol, mientras que los cuerpos se extendían como un campo rojizo y plateado, el acero brillaba contra el sol, mientras las lanzas apuntaban hacia el cielo, como retándolo a desafiar a aquellos que habían terminado con su existencia en ese lugar, la mano de la aberración se movió lentamente sobre el campo de cuerpos, como si buscara uno en particular, sus dedos de movían como tocando una macabra melodía sobre esos restos mortales, mas aquellos cuerpos no eran más que fichas, piezas en un gran juego que pronto tendría un nuevo oponente, cuando la mano bajo hacia el costado de la abominación, el traqueteo de los huesos rotos, el chocar de las armaduras, la bandera que nuevamente era hondeada, los restos se movían, ya no por voluntad propia si no por la de alguien mucho más poderoso que ellos, tanto amigos cono enemigos se levantaron con una nueva misión, obedecer ciegamente, como lo habían hecho en vida hacia un emperador, ahora lo hacia su nuevo amo y señor.

Los yelmos brillaban carmesí contra el sol, los ojos sin vida miraban lechosos hacia su amo, mas este tenía una nueva misión para esos restos que ya no sentían dolor ni placer, solo obediencia absoluta, mas la orden fue dada, y todos en estricta marcha marcial se giraron hacia el campo de batalla, batallón tras batallón se levantaban, tomando sus armas y escudos, los corceles hacían sonar sus cascos, mientras la carne se desprendía de sus cuerpos, ojos sin vida ni pasión, pero siempre obedientes, ante un simple movimiento de la mano del nigromante los cadáveres corrieron, algunos apenas podían caminar, otros corrían con huesos al aire, rompiéndose aun mas, en el campo de batalla los inferiores luchaban sin compasión, mas los gritos desgarradores llamaron su atención, los cadáveres no tenían piedad, apuñalaban y luchaban sin miedo, mataban a hermano e hijo por igual, que importaba, solo seguían aquello que su amo ordenaba.

En la colina el nigromante veía aquella carnicería, pero que razón tenía para ello, para que matar inferiores tan simples, mas la respuesta era una mas simple, materia prima para utilizar sus conocimientos, abominaciones de carne y huesos, rostros deformes por el dolor y agonía, los magos inferiores comenzaron a atacar a los cadáveres, mas con cada uno que era eliminado dos tomaban su lugar, los cadáveres como una ola hambrienta mordía y asesinaba a cualquier inferior que había, los gritos eran lentamente un bella tonada, más lentamente esos gritos comenzaron a alejarse, el nigromante retrocedió un paso mareado, retrocedió otro mientras era devorado por la oscuridad, una oscuridad que como bestia devoraba lo que había a su paso, los cadáveres al ya no contar con la esencia que les daba vida volvieron a caer al piso, como cadáveres inertes, inmóviles.

El goteo sin cesar despertó a la abominación, el piso húmedo y frio había sido su lecho, no sabía dónde estaba, pero aquel lugar … tenía mucha semejanza con aquellas cloacas en las que habitaba, entre la podredumbre y aguas estancadas, el goteo provenía de más adelante, paso a paso la abominación avanzo, quería respuestas, aquellos cadáveres habían sido difíciles de levantar perder tanta esencia no era un juego, mas cuando termino con ese lugar una pequeña estancia se presento frente a él, en el centro de esta había algo de hierro, con la forma de una mujer, reconocía la figura y forma, era un aparato de tortura, uno llamado “la dama de hierro” que hacia agonizar a sus víctimas durante horas, mas el goteo provenía de ese lugar, con lentitud la aberración se acerco y vio que aquel goteo era sangre que derramaba como lagrimas, como si fuera algo inútil la aberración se giro rumbo a salir de ese lugar más una voz provino del aparato de tortura “Tu … tu quieres poder … escucha las palabras de la sangre que fluye en este lugar … lejos de aquí hay una iglesia, una iglesia en honor a un dios ciego y estúpido, busca en su interior, libera del yugo ese impío lugar, en su interior habrá poder, mas del que podrías imaginar, para erradicar la vida, para hacer sufrir a los demás, y que un mundo de muerte rija la tierra”, cuando esas palabras terminaron de escucharse el chirrido de la dama de hierro abriéndose sorprendió a la aberración, mas no por el cuerpo en su interior, si no por la sangre que escurría de su interior, fue tanta que parecía que fuera un mar, la sangre cubrió a la criatura, la cual intentaba nadar en ese carmín mar, mas la corriente era fuerte y arrastraba el cuerpo de aquel ser.

El sol brillaba sobre su cabeza cuando abría sus grises ojos, lo primero que hizo fue sentir el calor de la tierra y el seco ambiente, ¿acaso había caído nuevamente en el juego de un dios? Era una pregunta sin respuesta, sin dolor ni ninguna sensación la aberración se puso de pie, frente a el había una hembra, y no muy lejos aquel mocoso que ya había conocido y al cual debía de asesinar en algún minuto, inferior no solo hipócrita, si no idiota y fácilmente manipulable, mas allá había una figura familiar, la armadura le era familiar, acaso era el inferior nigromante…. Pronto lo sabría, miro de reojo al mocoso, y sin mucho tacto ni amabilidad le hablo.

-Nos encontramos de nuevo inferior… me sorprende que estés con vida mocoso-




Patetico  Invitado no eres mas que un inferior ... una alimaña que deberia de pisar con mi pie


I Eat Your Brain Muajaja




Llevo varios cadaveres a mis espaldas: Rue, Elena, Aleria, Jack Cross, Erik, Fayt Reeden, Malblung Anwarünya, Lairë Tinúviel, Naerys, Björki Gotriksson, Sheoldred, Silence, Ferenec, Iosif, Tuxy, Light Yagami, Vanegan, Jarko, Hans Stoker ... quizas el proximo seas tu Invitado
avatar
Zyrxog
Señor de la Muerte y Putrefacción

Mensajes : 523
Edad : 31
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: La iglesia del páramo sombrío

Mensaje por Rose Atillart el Dom Sep 11, 2011 1:24 am

Me quedé mirando a lo que parecían tres hombres, y digo parecían porque uno de ellos tenía cabeza de… ¿Eso era un pulpo? Bah… En otro momento me hubiera sorprendido, asustado, asqueado, en esos instantes más bien ni quería saber que era ¿Qué más daba? No era Nogard, eso era lo que me tenía de tan mal humor. Al cabo de unos minutos escuché una voz, un chico, por el tono parecía joven. Lentamente levanté la vista y dejé de mirar la capa de color argénteo para levantar la vista y mirarlo a él. Estaba de pie, así que si de por sí no era ya bastante bajita ahora a su lado lo parecía más. Suspiré al verlo sonreír y me puse en pie lentamente al tiempo que su halcón de plumas añiles llegaba a escena. Perfecto, si no tenía bastante con tener que soportar estar lejos de Nogard encima también tendría que soportar a un pesado… arg… Diosa, le pegaría con el escudo en la boca del estómago si intentaba insinuarse. Su equipamiento parecía ser… ¿escaso? Al menos a mi manera de ver. Un palo, una guitarra y el pajarraco, nada más a la vista. Pronto despertó un segundo integrante de lo que parecía iba a ser mi grupo de aventuras. El cefalópodo, que con pesadez arrastró desde su garganta hasta sus tentáculos una frase poco agradable al chico que ya estaba de pie. Si el primero lleva poco equipo este tampoco parecía quedarse atrás, aunque llevaba una capa que lo cubría por completo, así que tal vez, como yo, llevara más de lo que parecía.

Me quedé mirando unos minutos al hombre de la pesada armadura que todavía estaba tirado en el suelo y pensé que estaba muerto, no… No podían empezar tan mal las cosas. Lentamente me acerqué a él para comprobar que no había pasado a mejor vida y sin querer pateé una de tantas piedras que fue a dar contra su armadura, y como si él fuera un autómata activado por el sonido saltó de la tierra con bastante agilidad pese a su pesada armadura. Con velocidad desenvainó la espada obligándome a dar un paso atrás para no ser guillotinada, esto con la diestra, pues con la siniestra portaba como yo un escudo, sólo que mucho más grande y cuyo armazón se veía de madera. Todavía con el yelmo puesto nos miró a todos y cada uno de nosotros y luego contempló el paisaje con mirada de fuego como el lobo que busca cernirse sobre su presa. Yo ya tenía el escudo listo para defenderme aunque fuera del primer espadazo, aunque viendo su tamaño lo más seguro es que me partiese un brazo con la primera embestida, al menos tenía mi magia. Tras unos instantes de tensión finalmente bajó su arma y se presentó como Khaelos Kohlheim, decía ser un conde de una ciudad llamada Zakesh, tampoco me había interesado nunca en demasía por la geografía, así que no, no conocería el lugar. Ante su presentación correspondí más por educación que por ganas de hablar o algo parecido:

-Mi nombre es Rose. – dije simplemente, omitiendo mi apellido ¿Qué les importaba? Miré de nuevo a los otros dos tipos y el camino que se extendía ante nosotros. A la derecha una enorme montaña casi vertical, a la izquierda lo mismo, por delante un paso estrecho entre ambas paredes de roca pura de color metálico. El verde pasto crecía por el camino como una alfombra que a unos doscientos metros se extendía en una enorme pradera que se podía ver al final, cubierta por el sol. En el camino había varias piedras al lado de lo que parecía el sendero dispuesto para los aventureros. Sin más comencé a caminar todavía con la capa puesta. No había logrado avanzar todavía ni veinte metros y un grupo de extraños… ¿Animales? ¿Qué sino? Me asaltó, seguramente pensando que estaría sola. En total eran cuatro, genial, uno para cada uno. Rápidamente me deshice de mi capa y se la lancé al que parecía ser el jefe, que sostenía poco más que una daga entre sus manos, pero sin embargo portaba un colgante que los otros no, además de una extraña marca en la cabeza. Rápidamente me deshice de mi capa y la arrojé delante de su capa creando la distracción perfecta para moverme hacia adelante con el escudo cubriendo mi pecho y la espada el estómago. No resistió bien el embiste y se fue con el cuerpo a tierra, momento que no desaproveché para lanzar un fuerte golpe con el escudo a su sien para dejarlo fuera de combate unos minutos, los suficientes como para quitar la capa de encima de su asquerosa piel de tono entre rojizo y verde, jamás había visto eso. La marca de su cabeza brilló unos instantes y luego desapareció con un pequeño humo negruzco, algo muy raro, pero en ese momento no me importaba. Furiosa como estaba tomé el cuerpo del ser y lo alcé por el cuello dejando la espada en la vaina de mi ahora visible falda corta y de color blanco, es más, ahora estaba al descubierto la ropa de combate rápido que llevaba, no iba tan bien cubierta como el tipo de la armadura pero al menos era algo.

Mientras los demás se rebatían a palos contra sus enemigos yo me dediqué a contemplar como mi presa despertaba, en esos momentos tenía ganas de clavarle la espada entre los ojos pero… No, yo no era así. Una vez hubo abierto los ojos clavé mi mirada en la suya mientras hacía esfuerzos por escapar del agarre de mi diestra, pero entre su poca fuerza y el hecho de que yo estaba aplicando una fuerza algo superior a la que yo misma creía tener, no pudo hacer nada más que levantar las manos dejando caer sus armas al suelo mientras de su boca salía un ahogado: “Me rindo”. Con una brusquedad impropia de mí lo golpeé en la boca con el escudo haciendo saltar por los aires uno de sus colmillos -¿Por qué nos habéis asaltado? – pregunté mirando todavía a sus ojos, no me apetecía andarme con tonterías y tampoco que un… lo que fuera, me mantuviera más tiempo lejos de Nogard. Lentamente el bichejo llevó una mano a un bolso que portaba y sacó un mapa que me entregó. Al tocarlo sentí un pulso extraño en mi interior, como de algo que no era yo despertando. Sacudí la cabeza y miré al bicho. Apreté más su garganta por un momento y luego lo arrojé con todas mis fuerzas al camino para que se diera prisa en desaparecer –No quiero volver a ver tu cara o te meteré la espada por una oreja y saldrá por la otra. – dije con un tono frío mientras tomaba del suelo sus dos dagas y me las guardaba en el cinto. Sin más esperé a que los demás hubieran acabado con sus enemigos y desplegué el mapa. En él estaba dibujado a carboncillo un camino serpenteante entre dos montañas que acababa en una enorme explanada, así que ya era obvio donde estábamos. Recorrí con el dedo el camino que llevaba hasta una aldea de nombre Odensbürg, tal vez allí nos pudieran informar de algo. Sin más enrollé el mapa y lo puse entre los tres hombres para luego decir:

-Me da igual el que lo tome… Pero al menos que sepa leerlo, yo no tengo ni idea y sólo he podido seguir lo más básico. – en parte era por eso, pero en parte también era porque no me sentía bien cuando cargaba con ese mapa, no era agradable, aunque sin saberlo había dejado algo de mí en ese mapa, todos los que lo tocáramos lo haríamos, dejando una pequeña marca en él. Sin más me agaché con cuidado de que la falda no dejara ver más de lo deseado y recogí la capa que me volví a poner sobre los hombros, dejando esta vez la mochila con las provisiones bajo las escamas plateadas que relucieron levemente antes de que comenzara a caminar - ¿Vamos? – pregunté fingiendo algo más de alegría, no, no estaba contenta ni mucho menos, pero tampoco podía hacer que ellos, que me acababan de conocer, me tuvieran por una amargada. Si ellos habían cogido o no algo de los kobolds no lo sabía, pero tampoco me importaba, mientras que no se pusieran a discutir por el mapa me daba igual. Ahora lo importante era avanzar, mirar hacia delante y no pensar en lo mucho que en esos momentos estaba odiando a cierta persona con poderes divinos.

---
Off: Más información en el otro post.






avatar
Rose Atillart
Rosa de fuego salvaje

Mensajes : 189
Edad : 23
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: La iglesia del páramo sombrío

Mensaje por Rue el Dom Sep 11, 2011 3:53 am

Al sobarse un poco la cabeza el chico decidió levantarse, un tanto confundido, como si le hubiesen pegado una gran patada en su cara y haberlo dejado inconciente, un tanto confundido si, pero aun con los sentidos en guardia, su halcón avisaba con un chirriante sonido que no estaban solos, tantos meses acompañados de el, ya sabia como reaccionar a ciertas “palabras” de el. Tomando su bastón ya en el suelo y su guitarra aun en su espalda, miró como la joven que había visto hace unos minutos aun estaba allí creyendo que simplemente era solo su imaginación le había ignorado, decidió tomar su brazo para limpiarse un poco sus ojos y así volverla a mirar, cosa que según expresiones faciales estaba un tanto molesta a lo que decidió girar su vista un poco a la derecha viento aquella figura tenebrosa, su cuerpo flaco y a simple vista débil pero sí con una presencia fuerte, como si miles y miles de sujetos le mirasen, esos ojos grises y pequeños dejando ver un poco de su alma maldita de su existencia, le miro de reojo al ver como sus tentáculos vivientes se retorcían con vigor, el chico apretó los dientes incesante, viendo como la impotencia de asesinarlo aun prevalecía, cosa que interrumpió Viktor, con otro chirriante sonido algo leve a su oído, un tanto molesto aun por su afirmación decide girar su vista moviendo consigo su cuello, diciendo un poco hipócrita y con voz altanera, - Ah pasado no mucho pulpo, si estoy vivo, seguro que no os habéis olvidado de aquello, me sorprende que no fuiste asesinado por algún animal también- terminando el pequeño insulto con una sonrisa.

Ya terminando la ya incomoda escena de pulpo como le decía rue, este decidió ver a un sujeto que había ignorado completamente, un humano quizás con armadura, quizás un demonio o un engendro ocultando su rostro por lo deformado que quizás ya estaba, un escalofrió recorrió la piel del chico, recordando un poco de su tiempo en Uzuri que rápidamente quiso olvidar, observo el lugar, mas bien parecía una prisión, derecha izquierda, detrás, todo estaba bloqueado, solo un simple camino hacia el frente, un camino un tanto desolado que lo cubría una hermosa alfombra de pasto, que le hacían recordar tiempos de nobleza, paseos por los jardines cuyo pasto se podía comparar con este, al poco tiempo de estar allí decidió separarse un poco siguiendo un tanto a la chica que estaba a unos 10 metros de distancia de Rue, este poniendo su bastón en la nuca para sentirse mas cómodo empezó a admirar el paisaje, dejando atrás a sus acompañantes, justo cuando iba a hablarle para molestarla con pequeños juegos de niños, quizás para hablarle del porque estamos aquí o como llegó aquí, Al fin y al cabo ¿Por qué no?, pensó descaradamente el chico, dejando escapar una leve sonrisa poco perceptible.

Unos 5 metros cuando ya iba a hablarle a la joven, un pequeño grupo de extraños animales les acorraló por el sendero, un poco pequeños de no mas de un metro de distancia, pudo ver uno que estaba exageradamente armado con dos dagas, al voltear la mirada hacia sus acompañantes también observó como que eran atacados; el que yacía al lado del que quizás era el jefe ya no estaba, pudo mirarle poco, pero sabia que estaba allí, el chico se alejo un poco de la joven unos quizás 5 metros un tanto atento, volteo su cuerpo en dirección a la montaña de la derecha y cerro los ojos, aun con el bastón en la nuca, oyendo cada sonido que llegase, preparado para cualquier cosa, las piedras empezaban a hacer un leve sonido y también se podía escuchar pequeños fragmentos de la misma caer, ya con la posición del enemigo giro bruscamente el bastón, golpeando a la criatura que saltaba sobre el, dándole un golpe algo no tan critico pero si perturbador, la pequeña pero ágil bestia se arremetió con velocidad hacia el chico, bloqueándola con su bastón pero ejerciendo un pequeño retroceso por el golpe, el cual aprovecho la bestia para embestirlo contra el piso cosa que logro, agresivamente, ya frente a frente intentaba sacarle los ojos o morderlo hasta morir, pero con un dificultoso movimiento de su bastón logro ponerlo en su camino, pero era ágil la bestia y trataba de safarse para seguir, en ese momento Rue, no resistió mas y saco de entre su bolsillo una daga en forma de serpiente un tanto macabra, ejerciendo un preciso golpe entre la costilla derecha y el pulmón haciendo que la bestia herida muriera casi instantáneamente, mirándole con desprecio el chico tomo nuevamente su cuchillo, tomando como premio una de sus largas garras de mas de 10 centímetros, sacando también uno de sus dientes filosos para un fin desconocido; unos segundos después tomó el cuerpo de la bestia y lo tiró entre piedras dejándolo en paz, para luego reunirse con los sus acompañantes, miró a la chica portando un extraño mapa que lanzo en medio de todos, diciendo quien podía leerlo, a lo que contesta sin vacilar y directamente – Yo, lo intentaré- con una cara de indiferencia en el rostro; Al tocar tan extraño mapa hecho de quizás piel humana por su textura y color, un ligero pensamiento recorrió la mente del chico, como si un latido de su corazón sonase aun mas fuerte, dejando escapar algo que quizás él no conocía, un instinto asesino o tal vez una fuerza interior, el chico sonrió un poco después del leve mareo y reacciono leyendo el mapa. Diciendo con un tono sugerente – Deberíamos tener un poco de cuidado, estas zonas que tienen un dibujo de huesos son lugares que frecuentan criaturas o bandidos, no son muy específicos, pero llegaremos en un par de horas o en minutos, no estoy seguro, el mapa es de muy mala calidad.- lanzando el mapa al frente del pulpo mirándole con desprecio – Léelo tu a ver que opinas. – Volteando su cabeza hacia el sendero para luego caminar un poco hacia el mismo, dándole una sonrisa falsa a la chica y respondiendo a su pregunta un tanto sarcástica – No me quedaré aquí… si eso pensáis-


avatar
Rue

Mensajes : 44
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: La iglesia del páramo sombrío

Mensaje por Khaelos Kohlheim el Dom Sep 11, 2011 9:06 am

Resaca. Una gran resaca era lo que en esos momentos me atormentaba. Me sentía como si un orco hubiera usado mi cabeza de tambor en aquellos momentos. Sabía que no tardaría mucho en pasarse, y que ponerme en acción sería lo que me ayudaría mejor a bajarlo. Cuando abrí los ojos, tuve que volver a cerrarlos cuando, en lugar del techo de la taberna en la que habíamos festejado la victoria contra los imperiales, pude observar el sol en lo alto, y noté como en lugar de estar desnudo abrazado a un par de chicas, una teniente y una sargento, estaba cubierto por mi equipo de combate al completo. Sólo había una cosa que recordara nítidamente. Una extraña voz, que durante el sueño resacoso me había dicho algo… “Purga la vieja iglesia…”

Pude escuchar algunas voces, las cuales retumbaron ligeramente en mi casco y me hicieron cagarme en la vida de quienes fueran los emisores. Noté entonces un golpecito en la armadura, el cual hizo sonar un molesto clong en mi armadura. En ese momento, demasiado alarmado como para dejarme vencer por la resaca, me levanté rápidamente y desenvainé la espada, mientras me ponía en posición de combate. Vi que casi decapité a una mujer, la cual decidió quedarse quieta tras esquivar mi golpe intuitivo. Miré a todos, reconociendo a Zyrxog entre ellos… Menos mal que siempre intenté evitar la furia del hombre pulpo… Su magia era más fuerte que la mía, y poca gracia me haría si la usara contra mí.

Finalmente miré el paisaje, y pude ver que nos hallábamos en una especie de cañón, mientras el suelo estaba cubierto de hierba, lo que hacía pensar que era un prado si sólo miraba hacia abajo. Finalmente, bajé el arma y suspiré, presentándome y diciendo mi título nobiliario y procedencia, no como quien nombra un privilegio, si no como quien nombra una responsabilidad. La muchacha se presentó como Rose, y al igual que yo, usaba espada y escudo, sólo que de menor tamaño a mis armas.

Desvié entonces la mirada a Zyrxog, el cual habló de una manera al chaval guitarrista que me hizo pensar que no duraría mucho más tiempo con vida. Yo por mi parte decidí mantenerme apartado del pulpo. Prefería no molestarle mucho, no tenía ganas de que la cosa acabara mal entre ambos, más sabiendo de su genio.

Cuando la muchacha se puso a andar, yo me puse a andar junto a ella, envainando la espada y llevando la mano sobre la cabeza de mi mazo, que pendía en mi costado derecho. El lugar estaba lleno de hierba cubriendo el suelo, mientras a ambos lados del lugar se veían paredes de roca pura. Habían varias piedras a lo largo del camino, como si fuera un sendero marcado, mientras a una distancia no muy lejana había una gran explanada, justo al final del camino.

Al cabo de unos escasos metros, cuando la muchacha se avanzó a los demás, un grupo de bichos apareció por el camino. Yo me avancé también. El chico con la guitarra se tiró a por uno, y la chica contra uno con dos dagas. Yo decidí enfrentar a uno que iba con armadura. Desenvainé el mazo, agradeciendo el llevarlo, y me quedé delante del bicho. Éste no atacaba, sencillamente me miraba, y de su casco surgían ligeros gruñidos.

Sin perder tiempo, conjuré con rapidez el hechizo. Rápidamente, un aura negra ascendió al cabezal del mazo y se precipitó hacia el bichejo, desprevenido de mi magia. Éste empezó a chillar una vez le alcanzó el Retorcer Ligamentos, y cayó al suelo, pues su resistencia al dolor parecía bastante escasa. Sin perder tiempo, aproveché que el ser se había desplomado de brazos abiertos al suelo para pisarle el brazo armado con fuerza. Un fuerte crujido se sumó a los gritos de dolor del bicho, el cual gritaba, calmando mi dolor de cabeza con su agonía. Su brazo había sido partido al recibir un pisotón con mi fuerza muy superior a su resistencia ósea, y fue entonces cuando alcé el mazo, aprovechando que aún estaba demasiado dolorido como para poder ofrecer una buena defensa.

Empecé a aporrear al ser, que estaba cubierto con armadura, con mi mazo. Pronto dejó de chillar, a medida que su casco se abollaba más y más y su pecho se hundía cada vez más profundamente. De las junturas y visera del casco, pronto empezaron a salir sangre y fragmentos de seso, y de su pecho rápidamente escapaban riachuelos de sangre, a medida que se abría el peto y su torso quedaba destruido. Finalmente quedó convertido en un amasijo de carne y metal que sufría varios espasmos al tener cerebro y columna vertebral medio aplastadas. Guardé la maza y escuché a la muchacha, que nos pasó un mapa. Tras recoger el arma del bicho, que era una especie de daga larga, me la guardé en el cinturón, y me acerqué al grupo.

Ella nos dijo que no tenía ni idea de leer mapas, y rápidamente el guitarrista lo cogió. Lo miré leerlo, y ante lo que dijo, cuando tiró el mapa lo agarré al vuelo. Inmediatamente noté un mareo momentáneo, pero por suerte pasó al cabo de unos instantes. Tras eso, me situé al lado de Zyrxog y desplegué el mapa para que tanto el hombre pulpo como yo pudiéramos verlo. Analicé mejor lo que aquél muchacho y reí ligeramente:

-¿Lugares que frecuentan los monstruos o bandidos? Por Elhías, fíjate mejor. Primero está el dibujo del camino que serpentea entre dos montañas, osease, en el que estamos. Justo delante tenemos una explanada, así que la explanada del mapa debe ser la que tenemos justo delante. Entonces, si seguimos el camino llegaremos a una aldea que según el mapa se llama… Odensbürg. Si te fijas mejor, esos dibujos que tú señalas están hechos sin ton ni son. Tienen una forma muy infantil y están mal dibujados, mientras que el resto del mapa está bien hecho. De hecho… Por ejemplo, si te fijas mejor, esto no es un hueso, es un intento de pene. Llevo muchos años leyendo mapas como para equivocarme con uno tan sencillo. ¿Ves algo más que yo no pueda ver, Zyrxog?-

Le seguí mostrando el mapa al antropomorfo, dejando que lo cogiera si él quería, y en caso de no quererlo me lo guardaría yo. Entonces Rose habló, preguntándonos si nos poníamos en marcha. Asentí con la cabeza y la seguí, mientras decía:

-Sí, vamos. Hay que llegar a Odensbürg. Ahí podremos descansar y posiblemente tomar algo.-

Ante lo que dijo el guitarrista de que no se iba a quedar ahí, si eso era lo que pensábamos, sumado a su forma de comportarse, que parecía tratar con superioridad a los demás, primero por el desprecio mostrado al hombre pulpo, desprecio que Zyrxog le podría hacer pagar muy caro, segundo por su tono sarcástico al responder a la chica, y tercero por haberme ignorado completamente, reí ligeramente y le dije, alzando una ceja, cubierto mi rostro por el casco:

-Tampoco importaría mucho si te quedaras aquí. De los cuatro eres el más débil. No creo que sirvas más que de carnaza. Y aprende a respetar a tus compañeros. De lo contrario, a lo mejor me divierto enseñándote la disciplina al estilo de Zhakhesh.-
avatar
Khaelos Kohlheim
El Conde Nigromante

Mensajes : 761
Edad : 23
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: La iglesia del páramo sombrío

Mensaje por Zyrxog el Dom Sep 11, 2011 10:02 pm

El sol calentaba la hierba que danzaba con el viento, un hermoso paramo, tranquilo y pacifico, como para que un inferior pudiera gozar del silencio y la naturaleza … un lugar que solo le producía desagrado a la abominación, en ese lugar no solo se encontraba la aberración, si no una hembra inferior, aquel mocoso que había firmado su sentencia de muerte con sus palabras y el nigromante que ya había conocido con anterioridad, las palabras del mocoso solo era echarle más leña al fuego, no solo era algo ínfimo, que con anterioridad había estado a punto de morir por sus propias palabras, de cualquier forma en silencio escucho lo que cada uno decía, en silencio espero contemplando los alrededores, un largo camino se extendía como una cicatriz entre la hierba, las altas montañas que cubrían una gran extensión, semejantes a colmillos de bestia, mas aquellos momentos desaparecieron, el grupo avanzaba lentamente, caminando por aquella herida en la tierra, la abominación prefirió quedarse atrás, no solo por que dudaba de cada uno de los presentes, si no que esperaba que si algo atacara ellos serian un buen escudo y herramientas, aquella era su mentalidad, exprimir a los inferiores, incluso mas allá de su muerte, convertirlos en meras herramientas que cuando se rompieran fueran desechadas, aquel era el destino de esos seres que creían en cosas tan burdas como el honor, el amor, la piedad … piedad … aquella simple palabra y aquel acto que conllevaba … ya había probado la piedad, la existencia de ese mocoso era la prueba … mas esa piedad no significaba nada, tan solo un error … un error que en cualquier momento podía ser compensado.

De todos los presentes, ya había uno condenado a muerte, uno que cavaba su propia tumba en ese paramo, la hembra tenía poca utilidad más que de ser carne para soportar los golpes, el mocoso era un cadáver sin siquiera saberlo aun, y para terminar el nigromante, el nombre de Khaelos ya lo había escuchado con anterioridad y aunque era un inferior que prometía ser algo más que esos gusanos, pero aun no superaba el complejo de esos valores tan efímeros que profesaban los inferiores … honor … responsabilidad … justicia … palabras carentes de peso en una existencia tan breve como la que poseían.

La caminata que prometía ser larga y en silencio no resulto ser tal, pronto varias alimañas se presentaron, al parecer una para cada uno de los presentes, de reojo vio como la hembra, el mocoso e incluso el nigromante luchaba con su propio estilo, mas su visión se centro en la criatura que estaba frente él, el aroma a cadáver era tenue, pero denotaba la presencia de esa magia tan oscura, poseía una capa cubriendo su cuerpo, mientras amenazaba con un extraño bastón a la aberración, lo desafiaba, desafiaba a un portador de muerte y agonía.

-¡¡TU!! *mientras apuntaba con su bastón a la criatura* si… si si si… tu *mirándolo con locura* tu morirás… si… morirás… te comerán… te comerán y lamerán tus huesos… si… *en ese instante comenzó a golpear el piso con su bastón una y otra vez* ¡¡despierten!! Vamos despierten… vengan a comer… ¡¡¡ a comer!!!-

Al parecer aquella alimaña estaba demente, aunque no había que subestimarla, con cada golpe en el suelo este comenzaba a resquebrajarse, entre las grietas la tierra se levantaba, huesos desnudos eran convocados, los ojos vacios y huecos, los huesos roídos por el tiempo, esqueletos que ciegamente oían a su señor, esqueletos no humanos, si no muy semejantes a la criatura que los había llamado, los restos de sus ropas hechas girones y las flechas que aun los atravesaban por las costillas, al parecer alimañas … su amo no era más que un nigromante, mas uno muy débil y escuálido, la abominación negó con su cabeza suavemente, era casi una broma lo que había ahí, una alimaña enfrentándose a una aberración.

-Alimaña inferior… no juegues con la muerte… contra alguien como yo-

Hablo casi guturalmente la aberración, mientras con locura la criatura gritaba una y otra vez “¡¡¡Cómanselo!!!” , los esqueletos, como movidos por una fuerza superior se lanzaron contra la abominación, con falanges y colmillos prestos a desgarrar la poca carne que cubrían los huesos de Zyrxog , la alimaña reía como desesperada, reía y reía jactándose de su poder, mas el silencio se hizo, los esqueletos habían quedado a centímetros de la abominación, el remedo de nigromante no sabía que sucedía y comenzaba a gritar con ira.

-¡¡¡Malditos huesos … cómanselo!!!, ¡¡¡es una orden!!! Yo soy su amo… ¡¡obedézcanme!!-


Los esqueletos se giraron lentamente, haciendo traquetear sus huesos, mientras lo hacían dejaron ver la mano de la bestia, esta parecía que apretara el vacio, pero aquel simple movimiento había sido su conjuro, un conjuro aun más poderoso que el que había usado la alimaña, un traquetear óseo… superior al del remedo de nigromante, una voz se escucho bajo aquellos tentáculos, una voz sepulcral, como rasgando el aire con su infame presencia.

-Devórenlo hasta los huesos-


Los cadáveres se lanzaron con furia ciega con el que en un pasado fue su amo y señor, los gritos eran desgarradores, mientras las desnudas manos de los esqueletos rompían sus ropas y comenzaban a desgarrar con sus colmillos la carne, los gritos rompían el tan agradable silencio, mas eran una pequeña sinfonía de dolor y agonía, la sangre comenzaba a manchar tanto huesos como la tierra, mientras los brazos dejaban de moverse, mas no así los gritos, pedían piedad … piedad … algo que la aberración jamás volvería a dar a nadie, ni infante ni anciano, los gritos dejaron de escucharse cuando de un mordisco su garganta fue mordida y de un fuerte tirón parte de del esófago fue arrancado, como un tubo cartilaginoso que burbujeaba con sangre, los cadáveres se alimentaban con hambre infinita, con un hambre que no se podía saciar en sus esqueléticos cuerpos, mas cuando solo quedaban algunos restos, huesos ensangrentados con carne adherido a estos, los esqueletos miraron a la bestia, como si fueran niños que hubieran obedecido, la mano de el nigromante se cerro, y como si les arrancaran la efímera vida a esos esqueletos cayeron al piso inmóviles.

Cuando se dio vuelta vio que cada uno de los que formaban ese reducido y disparejo grupo habían acabado con sus alimañas, al parecer el nigromante había hecho uso de su masa, destrozando a su oponente, la hembra había dejado con vida al suyo el cual ahora corría como si fuera perseguido por un demonio… y el mocoso … el mocoso termino con su alimaña simplemente, la abominación camino hacia la pila de huesos, no había nada de utilidad que usar mas el bastón que la alimaña había usado, aunque para el había sido un báculo, para el porte de la aberración no era más que un mero bastón de caminar, aun así lo tomo y dejándolo en su cinto camino hacia el grupo reunido.

Había un mapa, o por lo menos eso era lo que parecía, cada uno dio sus explicaciones, por último el mocoso extendió el mapa hacia la aberración, pero el nigromante lo tomo antes y comenzó a refutar aquellas palabras del mocoso, de reojo vio las marcas, burdamente hechas, cuando este ultimo pidió la opinión de la abominación, extendió su mano y sin tocar el mapa apunto hacia una cruz en este, la cruz estaba alejada de lo que sería el pueblo, quizás en una colina o en medio de un bosque.

-Una iglesia *dijo fríamente*-

Las últimas palabras del mocoso habían traído consecuencias, mas no por parte del cefalópodo, si no del nigromante, mas eran inútiles, y mientras el inferior daba la vuelta, la aberración se acerco a Khaelos, casi susurrándole.

-Con cada palabra… cava su propia tumba… cometí el error de dejarle con vida… no sucederá dos veces-





Patetico  Invitado no eres mas que un inferior ... una alimaña que deberia de pisar con mi pie


I Eat Your Brain Muajaja




Llevo varios cadaveres a mis espaldas: Rue, Elena, Aleria, Jack Cross, Erik, Fayt Reeden, Malblung Anwarünya, Lairë Tinúviel, Naerys, Björki Gotriksson, Sheoldred, Silence, Ferenec, Iosif, Tuxy, Light Yagami, Vanegan, Jarko, Hans Stoker ... quizas el proximo seas tu Invitado
avatar
Zyrxog
Señor de la Muerte y Putrefacción

Mensajes : 523
Edad : 31
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: La iglesia del páramo sombrío

Mensaje por Rose Atillart el Dom Sep 11, 2011 11:43 pm

De nuevo aquel tipo con su estúpida sonrisa ¿Es que pretendía lograr algo? No me hacía gracia ninguna, su presencia tan cercana a la mía, no me gustaba que alguien se me arrimara tanto a menos que fuera Nogard, o como mucho Veluzi, pero no ese idiota. Miré a los otros, viendo al pulpo y al que iba embutido en su armadura y vi como conversaban mirando el mapa que el idiota del músico que tenía al lado les había arrojado como nada ¿Se creía acaso superior? Porque lo último que necesitaba en esos instantes era un muchacho arrogante y altivo que se creyese el jefe de todos y nos diera orden. Bah, fuera como fuera él no era mi problema y más le valía no convertirse en uno, o puede que la piedad que había mostrado con el bicho de las dagas que me había entregado el mapa no la tuviera con él ¿Si era capaz de matar? Sí, en esos instantes y por algún motivo, seguramente el cabreo que tenía, sí, me creía capaz de derramar sangre de alguien que se lo mereciera. Respiré hondo y negué para quitarme de la cabeza esas ideas, desde que había tocado el mapa no me terminaba de encontrar bien, era raro, como una sensación de angustia, algo dentro de mí quería salir y no podía, así que ejercía presión con todas sus fuerzas haciendo que me dieran incómodos pinchazos en el pecho.

Por un momento quedé deslumbrada por la fuerte luz del sol sobre mis ojos al salir del amparo de las paredes rocosas de las montañas. Lentamente mis pupilas se encogieron para captar menos luz y, aunque estuve unos minutos con la visión algo mal y no podía enfocar bien, logré finalmente reponerme, colocando la capucha de la capa sobre mi cabeza. El aspecto que tenía ahora conjunto con el paisaje me traían a la cabeza las historias de Nogard sobre aquel asesino, Loki, siempre encapuchado y con voz rasposa, de manos rápidas para cortar un cuello y sangre tan fría como el hielo de las cavernas. Ahora prefería no pensar en eso y centrarme en el prado que tenía por delante. Mientras caminaba iba mirando a izquierda y derecha, con la espada envainada bajo la capa y el escudo en todo momento en la zurda. Parecía que no habría problemas, pues simplemente había pasto a sendos lados. Como un inmenso mar de verdor en el cual los árboles eran islas alejadas se extendía aquella pradera que lentamente recorríamos en pos del pueblo de nombre Odënsburg. No sabía si ellos irían hablando o no, pero yo no me quería acercar demasiado a ellos, no me hacía ninguna gracia ni el pulpo ni el mocoso, y el enorme hombre de la armadura parecía ser también un mago oscuro, así que estaba rodeada de peligros.

Sin darme cuenta les tomé la delantera avanzando algo más rápida que ellos y para cuando me di cuenta había subido una pequeña colina de fresco césped que acariciaba con delicadeza mis botas dejando finas líneas verdes sobre el cuero blanco de estas. Desde ahí arriba alcancé a ver el pueblo, no parecía estar muy lejos, puesto que ya llevábamos un gran tramo recorrido. Los esperé y una vez estuvieron a mi altura comencé a bajar por la ladera tranquilamente, poniendo atención a todos los rincones ¿Por qué estaba tan tensa? ¿Qué se suponía que me tenía tan alerta? No tenía manera de saberlo, pero es que en el fondo de mi corazón tampoco quería saberlo, puesto que en parte me daba miedo eso que estaba despertando dentro de mí… Y lo más importante ¿Por qué lo hacía? Negué con la cabeza y seguí avanzando a paso más o menos rápido por delante de mis compañeros sin hablar con ninguno y sin prestarles lo más mínimo de atención. Finalmente y tras un rato largo de caminata que seguramente superaría la hora, por fin nos encontramos frente al dichoso pueblo de Odënsburg.

La villa era un lugar más bien pequeño pero no escondido, protegida por una rústica valla de madera que hacía las veces de muralla no presentaba más seguridad que eso, unos simples árboles talados seguramente traídos de lejos y atados entre sí con cuerdas y nudos marineros, curioso, dada la distancia al mar de esas llanuras. Me adentré por las puertas que seguramente se cerrarían al toque de queda por la noche y lo primero que vi es que por dentro la actividad no era especialmente alta. Un herrero afilaba las armas ayudado de un niño no mucho más mayor que yo que parecía ser su aprendiz. El chico giraba una rueda de piedra mediante una palanca y el maestro sostenía la espada con una mano viendo como las chispas atacaban al cuero de su traje en busca de quemarlo. A mi derecha había una posada al aire libre, puesto que todavía era más o menos temprano, si acaso media mañana, me decidí por acercarme a la barra del agradable local al aire libre y en este me atendió una chica con suma amabilidad. Sus cabellos dorados y finas orejas que destacaban su procedencia élfica. Vestía un traje con poco escote y volantes alrededor de este y de las muñecas, de mangas anchas aseguradas por cintas de cuero a modo de pulseras con cuentas de varios colores – Sólo un vaso de leche y una tostada, por favor. – con voz amable un tanto fingida, aunque por suerte pareció no notar mi mal humor. Dejé una bolsa de terciopelo sobre la barra y me quedé contemplando el panorama, ahora me fijaba mejor nadie allí era humano. La mujer de la taberna era elfa, el herrero humano y varios niños con rasgos animales corrían libremente a falta de escuela, tampoco había guerreros, así que seguramente fuera una zona de paz, menuda suerte.

¿Lo que hicieron los demás? No era problema mío, eran libres de hacer lo que les diera la gana, al menos hasta que tuviéramos más información.






avatar
Rose Atillart
Rosa de fuego salvaje

Mensajes : 189
Edad : 23
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: La iglesia del páramo sombrío

Mensaje por Rue el Lun Sep 12, 2011 4:35 am

Después de la inquietante pelea con los extraños seres que tan fácilmente mataron todos, al parecer, aquel sujeto con un tono burlo y sarcástico le dijo algo que no le agrado, supuestamente el, se creía mas fuerte, claramente le debía la vida a Zyrxog, cosa que un día lo haré pagar, aquella vida que se le perdono al chico, misericordia, aquella sensación tan absurda, que solamente no le daba existencia vivir, el chico vivía para pagar su vida, algún día volvería como un gran guerrero y le devolvería aquella indigna pelea que ocurrió hace ya muchas lunas, en sus pensamientos el chico se sumergía, apretujando los dientes, odiando cada vez al sujeto, encadenado a una armadura, haciendo movimientos torpes y lentos ocultando su rostro detrás de armaduras absurdas, que ahogaban sus penas pasadas, sintiéndose según el superior, cuando estaba a punto de contestarle de mal genio, su Halcón sonó aquella hermosa melodía, ignorando completamente el odio que sentía simplemente diciendo –Al menos no me oculto…- caminando hacia el sendero un tanto apartado de los demás, unos 5 metros como mucho, adelantándose también con su halcón entre hombros y tocando aquellas melodías que tanto le calmaban, dejando escapar una gran sonrisa en su cara, pensando que haría al llegar a aquel pueblo, pensó – las garras y el diente, espero que sean buenos materiales, aun ansió aquel objeto - Mirando al frente ya sin darse cuenta, habían caminado no mucho sintiendo su ego salir ya que sus aclaraciones del mapa eran correctas, estaba mal hecho, no tomaríamos más de dos horas caminando.

Ya llegando en camino al lugar un tanto sombrío casi rodeado por montañas y hermosas praderas, dejando el cielo iluminado de un color azul celeste, muy hermoso, la tarde estaba cerca, dejando ver esos hermosos rayos de sol, entremezclándose con las nubes juguetonas por la brisa incesante.

Al entrar hacia el pueblo, se podía ver que no era un pueblo para humanos, ya que al parecer, según primeras impresiones era mas de sociedades mixtas, recordándole el palacio donde vivía, donde las personas no se discriminaban y se juntaban entre si, niños correteando sin cesar, el chico viendo a los jóvenes, ignorando un poco a sus acompañantes decidió, socializar un poco con ellos, no eran mas que jovencitos, elfos, pequeños orcos, enanos de no mas de 10 años aproximadamente, se gano su confianza, ya que a Rue le encantaban los niños, la inocencia pura era algo envidiable, saco su guitarra y se sentó en la fuente central de la plaza, tocando hermosas melodías para los niños, que junto con el cantaban o al menos lo intentaban, el chico, no pudo evitar robar unas cuantas sonrisas de hermosas damiselas, de las cueles pocas correspondió.

Al terminan de preparar su equipo y unas cuantas monedas que le dieron los amables sujetos que con una reverencia agradeció, ya tenia suficiente para comprar un desayuno decente, pero él ya tenia suficiente dinero por su misión anterior, dejándolo en su monedero, pronto decidió ir en busca del herrero local, para encomendarle una pequeña labor.

Un rato caminando sin signos de vida decidió entrar a la última casita, aislada un poco de las demás por razones desconocidas, allí pudo observar aquel símbolo característico de los herreros, una maza, que adornaba con un letrero el tope de la casa, tocando educadamente la puerta este dijo – Buenos días ¿hay alguien aquí?, busco al herrero-
Al cabo de unos minutos ya un poco alterado ya toco la puerta aun mas fuerte, a lo que una voz un algo fanfarrona le grita – ¡Ya voy!, esperad un segundo- ya unos 2 minutos un sujeto musculoso de no mas de un metro con ochenta salio , un tanto gruño - ¿Qué quieres? Ohh... disculpa mis modales, has de ser un cliente pasa, pasa- invitando al chico hacia su pequeña cabaña, poniéndole como en una de sus sillas llenas de polvo, este le pregunta al herrero – Mucho gusto, soy Rue, vengo para encomendarle un trabajo- siendo un tanto directo sin tiempo de modales a lo que el señor un tanto confundido pero con tono firme le dice - ¿Encomienda?, bueno chico, ¡yo puedo hacer de todo!- con un tono un tanto creído, al pasar un rato mirándole el chico decidió sacar de entre sus ropajes el colmillo y las garras de aquella bestia directamente le dice – estos dos materiales son una bestia, me di cuenta de que eran muy fuertes y quisiera que los fundieses en 3 cosas, primero, quisiera una pequeña púa para guitarra, segundo, quisiera una pequeña figura con una nota musical y por ultimo, que lo que sobre se convierta en una pequeña daga para un collar- mientras dibujaba la nota que quería sonriente sobre la mesa, el herrero sin vacilar le dijo – ¡Como ya te dije hijo, puedo hacer de todo!, ven a buscarla en algún rato, o si quieres espera un poco yo las tendré listas pronto- el chico tomo una de las sillas llenas de polvo y se sentó esperando que terminase, a lo que el herrero le dice interrumpiendo su tranquilidad, - Tomad hijo, mientras esperas- dándole una manzana grande y jugosa, para luego continuar esperando, preguntándose - ¿Qué harán los demás?-.



avatar
Rue

Mensajes : 44
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: La iglesia del páramo sombrío

Mensaje por Zyrxog el Mar Sep 13, 2011 4:42 am

El sol lentamente se levantaba sobre las cabezas de los aventureros, la aberración no habia pedido estar en ese lugar, si no que habia sido llamado o mejor dicho traido por una presencia muy superior a él, la hierba se agitaba suavemente por el viento, mientras que las moles de granito perdían sus sombras ante el implacable sol. Quizás fuera el ambiente, la historia de cada uno o algo tan simple como la esencia de los presentes, pero el aire estaba tenso, tanto como para sentirse espeso con cada pisada, la hembra parecía desconfiar de cada uno de los presentes y no era para menos, el mocoso no ayudaba nada con su actitud altanera que no solo había atraído nuevamente la ira del cefalópodo, si no que ahora habían avivado una llama de ira en el inferior nigromante, por su lado la mujer mantenía distancia, quizás lo más recomendable si querían permanecer con vida o por lo menos llegar a alguna civilización.

El caminar fue lento por el sendero, camino de animales y viajeros, de soldados y magos, pero más que nada un camino que llevaba al pueblo marcado en el mapa, el caminar de la aberración era lento, siempre permaneciendo al final del grupo, era la forma de protegerse a sí mismo, un escudo de carne era mejor que un pecho desnudo, mas ahora su paso rítmico tenía otro sonido, el sonido seco que daba la punta del bastón con cada paso, sus delgados dedos se adentraban en las cuencas de la cabeza que adornaba este último, dejándolo firmemente sujeto a la mano que lo empuñaba, ahora la bestia parecía un anciano, aunque tan solo llevaba el bastón con él.

Sería una pérdida de tiempo relatar el camino hasta el pueblo, explicar como la hierba crecía o como la aberración ideaba formas de arrancarle tanto la piel como la carne al mocoso, también sería una perdida explicar la primera impresión que aquel miserable lugar le dio a la criatura o como aquella alegría que las crías de híbridos y otros seres desbordaban con sus juegos y risas, mas si hay que mencionar lo que paso después … cuando llegaron al pueblo el grupo se separo, la hembra se adentro algo en el pueblo al igual que el mocoso y el nigromante, por su parte la aberración decidió quedarse en la sombra, aunque el sol no l era una molestia, tantos años o mejor dicho una vida entre la humedad y el frio habían acostumbrado a su cuerpo a esa sensación, hubiera permanecido en ese lugar, bajo una de las murallas que cubrían el sol … si no fuera por la música … si… aquella desagradable e irritante música que provenía junto con las risas infantiles, la pequeña fuente ahora parecía un carnaval, el mocoso tocaba su instrumento mientras las crías jugaban, realmente con cada instante que pasaba aquel miserable le era menos útil vivo, ya con la paciencia desecha la abominación se interno algo en el pueblo.

No demoro mucho en encontrar un lugar silencioso, aunque este estaba algo iluminado, como un viejo vagabundo se sentó sobre la hierba que crecía cerca de los troncos que servían de protección, dejando salir un gran suspiro trato de relajarse algo, mas no podía completamente, algo le molestaba y era el hambre … hacía mucho tiempo que no sentía hambre, no era una sensación ajena a lo que él conocía, mas el solo lo sentía muy pocas veces, llevo su mano hasta el extraño bolso que portaba y busco uno de los frascos que siempre llevaba, mas ninguno había, acaso después de tanto tiempo no había guardado algo de alimento … no había pensado en alejarse de ese cambo de batalla y de seguro hubiera obtenido más de un bocado, pero en ese lugar … debía de obtenerlo de algún otro lado.

Con tranquilidad se levanto y camino por la sombra que algunas casas daban, pronto la risa de los niños lo hizo girar su mirada hacia ellos, quizás un entremés mientras no consiguiera algo más delicado para su paladar, como una bestia acechando espero hasta que vio a uno de esas crías alejarse, corría tras un balón de trapo, cuando este quedo lejos de la mirada de los demás, la abominación saco algunas gemas de su bolso, objetos brillantes, no importaba la edad del inferior, estos siempre eran atraídos como las moscas a la miel, la cría quedo atraída por los destellos, ajeándose de donde estaba la pelota y acercándose a la abominación, tenia suerte de que en ese lugar fuera más común los híbridos que los inferiores, si no hubiera costado más conseguir algo de alimento, el niño se acerco demasiado, y solo sintió cuando un tentáculo se le enrosco en el brazo tan fuerte como para partirlo, mas solo era un niño, otro tentáculo se enrosco en su cuello , mientras sentía las manos frías de la bestia sujetar su otro brazo, intento gritar pero el tentáculo apretaba demasiado, gruesas lagrimas comenzaron a derramarse por sus mejillas, pero no servían de nada, el pequeño sintió como algo se posaba en su cabeza, y luego el dolor, un dolor agudo, grito y grito con todas sus fuerzas pero ningún sonido salía de su garganta, el dolor hacia que llorara y pataleara con sus pies, mas estaba fuertemente sujeto, los dientes de la aberración molían carne y hueso, trituraban el pequeño cráneo para llegar hasta el suculento bocado, nadie puede decir lo que sufrió ese niño, nadie puede saber cómo grito o hasta que punto lloro en desesperación, mas el dolor ceso cuando el primer trozo fue arrancado de ese cofre de hueso, luego otro y otro, hasta que el cuerpo dejo de moverse, dejo de respirar y estar vivo, los tentáculos dejaron de estar sujetándolo y con un simple movimiento cayó al suelo, como una carcasa vacía, la abominación se relamió los tentáculos limpiándolos entre sí, habían quedado algunas manchas de sangre en su ropa, mas estos se confundían entre las ya secas, quizás alguien que conociera la sangre de cerca supiera lo que eran, mas no había nadie así en el grupo … ¿o tal vez si? … de todas formas no le importaba, la abominación arrojo las gemas sobre el cadáver del niño, mientras el volvía a la entrada de ese lugar, no quería estar cerca cuando se encontrara el cadáver fresco.




Patetico  Invitado no eres mas que un inferior ... una alimaña que deberia de pisar con mi pie


I Eat Your Brain Muajaja




Llevo varios cadaveres a mis espaldas: Rue, Elena, Aleria, Jack Cross, Erik, Fayt Reeden, Malblung Anwarünya, Lairë Tinúviel, Naerys, Björki Gotriksson, Sheoldred, Silence, Ferenec, Iosif, Tuxy, Light Yagami, Vanegan, Jarko, Hans Stoker ... quizas el proximo seas tu Invitado
avatar
Zyrxog
Señor de la Muerte y Putrefacción

Mensajes : 523
Edad : 31
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: La iglesia del páramo sombrío

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 1 de 4. 1, 2, 3, 4  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.