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Sueños en Uzuri

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Sueños en Uzuri

Mensaje por Bargho el Dom Sep 18, 2011 1:40 am

Marchando a Grok' Taur

El viaje entre los árboles del valle fue triste, ni siquiera la proximidad de su hijo Argos a quien Bargho jamás había visto en persona, pudo despejar completamente la angustia del corazón del minotauro que aún estaba dolido por la muerte de Gloin, había tenido una muerte gloriosa y digna de un enano de su valía, pero para Bargho esas cosas eran de poco consuelo, se había ido un enano que aún podía aportar mucho a un mundo caótico y a menudo oscuro como lo era Noreth.

Marchaban de noche y descansaban de día, lo hacían así por precaución respecto al dragón que a pesar de que no habían vuelto a ver desde aquel día fatídico, sabían que podía precipitarse sobre ellos con facilidad desde los cielos, y no estaban preparados para plantarle cara y siquiera sobrevivir a un ataque suyo.

Los encuentros con los goblins fueron casuales y aislados y los aguerridos guerreros minotauros les exterminaron sin demasiados trabajos en cada emboscada, sin retraso alguno para la marcha. Bargho apenas hablaba con Takenagi, era un humano muy parco en sus palabras, casi mudo, y la máscara de cerámica que de manera invariable llevaba sobre su rostro hacían muy difícil la comunicación. Sus conversaciones con Argos también eran escuetas, en parte por el formalismo entre dos desconocidos entre los que existe una relación profunda que apenas ha comenzado, las conversaciones de Bargho con su hijo estaban mas dirigidas a evaluar sus habilidades, tanto físicas como mentales, y el joven minotauro se veía complacido en demostrar a su padre que no había perdido el tiempo. Entre los minotauros la figura paterna siempre ha sido de gran autoridad y respeto, y Argos se hallaba satisfecho por confirmar que lo que su madre había narrado sobre su padre todos estos años no era mentira, su progenitor era en verdad un guerrero excepcional.

Transcurrieron tres días de marchas, faltaban otros tres para llegar a Grok Taur y entrevistarse con Manothir el Inmortal, señor de todos los minotauros, y solicitarle ayuda para rescatar a la promesa de los Ildar y acabar con la amenaza de aquel monstruoso dragón que amenazaba con asolar la paz a lo largo y ancho de las montañas Drakenfang.


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Re: Sueños en Uzuri

Mensaje por Bargho el Dom Sep 18, 2011 2:19 am

Susurros en la mañana

La partida estableció un pequeño campamento para descansar, el alba brillaba ya sobre las montañas y la vegetación iba haciéndose cada vez mas rala a medida que el camino se inclinaba más y más en una pendiente que subía hacia las montañas, estaban muy cerca del límite del valle largo y cerca de las tierras de los minotauros que se hallaban rodeadas de un valle minúsculo y mas alto en el que quedaba enclavado la ciudad de Grok’ Taur, única ciudad minotáurica de todo Noreth.

Hacía décadas que Bargho no pisaba aquellos territorios.

Se repartieron las discretas raciones de carne seca y de agua que eran toda la comida con la que contaban, no había tiempo de cazar, de manera que la dieta consistía básicamente en eso y en una que otra criatura que pudiera encontrarse en el bosque y cuya carne cruda no podía ser más que un aperitivo para los gigantescos cuerpos de los minotauros, estaba por completo prohibido el encender alguna fogata.

Bargho se recostó un momento y se dispuso a tomar su frugal cena con Takenagi y su hijo en medio del silencio que ya era habitual. Posteriormente habló un poco con Argos sobre la situación en la ciudad y en especial sobre el estado de su ejército, los minotauros nunca llegaron a ser demasiados en número pero sus batallones de cien lanzas eran legendarios por tener mucha mas fuerza combativa que una legión humana.

La luz de la madrugada se filtraba entre el follaje, Bargho cerró los ojos y durmió de inmediato al posar su cabeza sobre la tibia hierba bañada en rocío, un deslumbrante resplandor iluminó su mente casi de inmediato, reconocía aquella luz dorada, era la magia de Milä ¿Pero como era eso posible?

-No hay tiempo para explicaciones Bargho hijo de Baraghorn, escucha atentamente mis palabras, son claves para decidir el destino de estas tierras.-

Bargho mantuvo sus pensamientos calmos, la magia era algo a lo que empezaba a estar habituado y podía reconocer, a pesar de la forma y del tono presuroso de la voz, que quien pronunciaba aquellas palabras no era otra que Milä, la heredera de los Ildar y la promesa de todos los que vivían bajo el abrigo de las montañas.

Esperó entonces, lo que la dama de cabellos dorados tenía para decir.


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Re: Sueños en Uzuri

Mensaje por Bargho el Dom Sep 18, 2011 5:03 am

El Viaje

-Te hablo desde lo profundo de la Montaña Negra, donde Arahones aún no se ha liberado de su prisión y me tiene confinada en el interior de un cristal a la espera de que el siguiente ciclo de cien años se complete dentro de un mes y su poder sea liberado, como mi ancestro Antaixos destruyó su cuerpo, creo que pretende vaciar su espíritu dentro de la carne y sangre de uno de sus descendientes… y esa soy yo. Si lograra concretar sus planes, me temo que las consecuencias serían inimaginables y su poder mas grande de lo que fue jamás, debes detenerlo Bargho, debes convencer a Manothir de que te preste su fuerza y la de sus hijos para acabar con este gran mal que está sobre nosotros y que ensombrece nuestras cabezas… pero el dragón negro Kaelthas es poderoso y vive en la montaña, necesitarás toda la ayuda posible para acabar con el y acceder a la cámara del Sarcófago. Utilizaré el resto de magia que me queda para enviarte siete días atrás en el tiempo y el espacio hacia la jungla de Uzuri, se que desearías que te enviara a Drakenfang y salvar a tus compañeros… pero eso es imposible, no hablaremos más hasta que estemos frente a frente noble Bargho, no dudo que será así y te hallaré victorioso delante de mí, hasta entonces…

La luz dorada se intensificó aún más y el minotauro sintió como su esencia era transportada más allá de los límites de lo existente, más allá de las dimensiones de los mortales y viajaba durante un instante infinito al mundo de los dioses… antes de precipitarse nuevamente hacia la tierra de los mortales.

Y allí despertó.

Los sentidos fueron volviendo poco a poco, empezaba a sentir una cálida y suave brisa sobre su piel, escuchaba el sonido de los árboles batiéndose al mismo viento y del agua cayendo, podía oler la espuma húmeda de la cascada y sentía el regusto en su paladar, estaba mucho mas que claro que se encontraba en medio de alguna especie de selva… pero no podía ver nada.

Estaba completamente ciego.


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Re: Sueños en Uzuri

Mensaje por Bargho el Dom Sep 18, 2011 5:46 am

Oscuridad

Bargho instintivamente llevó sus manos hacia su katar, sin embargo no podía sentirlo donde lo había dejado, así como tampoco ninguna de sus pertenencias, tampoco su ropa. Se hallaba completamente desnudo y ciego en medio de un lugar absolutamente desconocido, avanzó a tientas trastabillando solo para caer de bruces al tropezar con lo que creía era una rama sobresaliendo de la tierra.

Un gigantesco y terrible pánico invadió su espíritu, llevándolo a rozar los límites de la desesperación.

¿Qué es lo que pretendía Milä dejándolo en esas condiciones en aquel lugar? Lo poco que sabía de Uzuri es que era una selva mortífera, pero… ¿Estaba realmente allí? ¿Fue la verdadera Milä la que lo arrastró hacia aquel páramo solitario y lo sumergió en la oscuridad infinita?

No podía saberlo, adolorido se arrodilló en el suelo y se dispuso a tentar todo lo que había a su alrededor… pasto, fino y al parecer tierno, estaba en un lugar cálido al menos en esta parte del año, sentía el sol sobre su nuca, era tibio y acariciante y golpeaba su nuca directamente, sea donde sea que estuviera era aún temprano en la mañana, pero si era cierto que había viajado en el tiempo… ¿La mañana de que día? De hace siete días, entonces se hallaba lejos de allí, en pleno viaje por las cordilleras Drakenfang, antes de conocer a Zephyrae, a Dranosh, a Bill, a Takenagi, a Milä… a Snarl, al maldito Snarl, la mayoría de ellos ahora estaban muertos o prisioneros, a excepción del que deseaba que muriera mas que todos, al asesino, al traidor, a esa bestia sanguinaria que era culpable de la muerte de Gloin…

-Estass perdido, perdido y rabioso como un niño pequeño ¿Dime por que tieness tanta ira dentro?-

Una tenue y susurrante voz de mujer que arrastraba ligeramente las eses le habló desde algún punto de la oscuridad.


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Re: Sueños en Uzuri

Mensaje por Bargho el Dom Sep 18, 2011 6:41 am

¿Quien eres?

La voz susurrante siguió interrogándole, la fuente de la voz parecía moverse alrededor de el pero Bargho no podía escuchar ningún paso ¿Era acaso alguna especie de espectro? ¿Algún hechicero que flotaba en el aire? Podía ser todo eso o muchas otras cosas peores, el no tenía manera alguna de saberlo.

-¿Quién eres?- Preguntó Bargho enojado por los nervios- ¿Qué quieres?-

-¿Quién eress? ¿Qué quieress?- repitió la fémina- Essas preguntas debería hacerlas yo

El minotauro estaba irritado, pero la respuesta de su interlocutora no era completamente carente de lógica, el que había irrumpido en aquel sitio, sea el que fuese, había sido el de manera que era a el a quien correspondían las explicaciones. Respondió con toda la amabilidad que era capaz de transmitir en su situación:

-Soy Bargho, hijo de Baraghorn, cazador y viajero errante.-

-Ahora hablass como un hombre – Respondió con complacencia su interlocutora- Antes mientras protestabas desnudo e irritado en el suelo parecías un polluelo, un delissioso polluelo caído de un nido…-

Bargho no se dejaba engañar por el tono amable de aquella voz, que a pesar de su reciente afabilidad, seguía aproximándose en círculos alrededor de el, siempre sin que pueda oírse paso alguno; para esas alturas estaba completamente seguro de que aquella con quien hablaba no era humana, pero… ¿Qué es lo que es? Ya habría mas tiempo para conocer aquellos detalles que por el momento eran completamente irrelevantes, por ahora había que actuar con lógica ¿Por qué Milä lo enviaría a un completo extraño hostil? No tenía ninguna lógica, y ya que la dama semielfa era la única persona a quien podía referirse en un momento como aquel, decidió hacerlo.

-Me envía Milä de los Ildar-

La voz susurrante que había permanecido callada todo este tiempo habló al oído de Bargho, estremeciéndolo ya que nunca creyó que se pudiera acercar tanto sin siquiera poder sentir su presencia. .

-Excelente, pero eres muy lento para hablar- La dueña de aquella voz parecía divertida por el giro que habían tomado los acontecimientos- Yo soy Éannathair*, conozco a Milä.

*Serpiente Ave, en gaélico.


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Re: Sueños en Uzuri

Mensaje por Bargho el Dom Sep 18, 2011 8:22 am

¿Que eres?

Éannathair resultó ser una gran conversadora, aparentemente era la única que vivía en aquel paraje ya que nunca escuchó que hable con nadie más, los temas de conversación eran variados, Bargho, que lo primero que hizo fue relatarle los sucesos del valle, siempre trataba de orientarlos hacia Milä y el propósito de que esta lo haya enviado hasta aquellos parajes, pero su interlocutora siempre esquivaba el tema con algún relato sobre alguna situación que no tenía nada que ver con el tema que le interesaba al minotauro, este empezaba a impacientarse por las evasivas.

-Pero… -intentó retomar el tema por enésima vez- ¿No tienes idea alguna de por que Milä me envió contigo? ¿Qué es lo que quiere?

Éannathair suspiró, al parecer el obstinado minotauro no cejaría en sus cuestionamientos hasta descubrir lo que quería saber, una pena para ella ya que por su parte preferiría desviar su mente hacia pensamientos menos incómodos antes de embarcarse completamente en aquellos que sabía que deberían ser tratados tarde o temprano, pero que aún no le placía discutir.

Adoptó un aire sereno y abordó la cuestión con suma sencillez, ahora con ese nuevo tono serio su voz sonaba mucho mayor de lo que era anteriormente cuando jugaba con la exasperación del minotauro.

-Pues- le dijo – Dices que te envió aquí para encontrar algo o a alguien que te ayude a combatir con un dragón ¿Cierto?

-Exacto –respondió Bargho algo más esperanzado por el avance en la conversación- ¿Tu tienes experiencia en combate contra dragones?-

-No, nunca jamás en la vida me he enfrentado a uno –rió la voz- No estoy tan desquiciada como para arrojarme yo misma a una muerte segura como sería el enfrentarse a una bestia semejante.

-¿Y tienes conocimientos sobre dragones?- Preguntó algo exasperado el minotauro-

-No mucho más que la media de los mortaless: Que son enormes bestias assesinas voladoras, que escupen poderossa magia elemental desde sus fauces-

-¿Y entonces como crees que Milä pensó que podrías ayudarme?- Bargho estaba a punto de perder sus casillas.

La de la siseante voz respondió con una voz tranquila.

-Eso ess lo que debiste haber preguntado antes mortal- A pesar de su serenidad, todo el anterior tono burlón había desaparecido- Yo soy capaz de hacer algo que los dragones hacen, probablemente mejor que ellos…

-Y eso es…- Inquirió el Uro con renovado interés.

-Volar- Completó Éannathair- Yo puedo volar.


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Re: Sueños en Uzuri

Mensaje por Bargho el Dom Sep 18, 2011 8:54 am

Miedo

Un estremecimiento recorrió la espalda del minotauro ¿Aquella criatura… tendría alas? Es bastante curioso el hecho de que mientras no pudo verla logró hablar con cierta naturalidad con ella, pero ahora que conocía una nueva pista sobre su identidad y sobre lo que era, un desagrado acompañado de un profundo nerviosismo empañaban su razón, suponía que ese era el verdadero significado de una fobia: un miedo y/o rechazo irracional para con algo.

-Puedes… volar- repitió Bargho-

-Si, ess exactamente lo que puedo hacer Bargho hijo de Baraghon, pero noto que empiezzas a ponerte un poco incómodo ¿Puedo ssaber la razón?- La voz ahora había adoptado una actitud completamente distinta a la anterior, hablaba de una manera serena y confiada, como de alguien que sabe bastante sobre las cosas pero que decide descubrirlas poco a poco para que sus interlocutores puedan entenderla.

-No es nada- respondió rápidamente- Tu… ¿Qué eres?-

-Una sserpiente alada de Uzuri – Dijo con total aplomo- Una bastante grande por cierto-

Bargho retrocedió instintivamente un par de pasos, a ciegas ¿Estaba hablando co mima especie de serpiente voladora? Pocas cosas deberían parecerle extrañas a estas alturas de su vida, sin embargo no pudo evitar que el desconcierto se apoderara de el por un momento.

Milä es realmente una excelente cronomante -comentó Éannathair- Hace muchos años me profetizó, sobre esta misma roca, que un viajero errante lleno de miedo vendría a verme, y que mi destino se uniría al suyo… pero no me dijo nada mas ¿No son irritantes por ello los oráculos? Siempre ssus palabras vienen envueltas en una vaharada de missterio… ¡Ah! Yo no retrossedería tanto buen Bargho, si es que no quieres una buena caída.

El minotauro instintivamente había retrocedido un poco del lugar sobre el cual se hallaba sentado, las palabras de la serpiente le habían impresionado algo ¿Desde hace cuanto que Milä llevaba previendo estos acontecimientos? ¿Por que no actuó en consecuencia para evitarle así la ruina de los enanos y a él estar ciego y en medio de una conversación con una suerte de criatura mitológica? Pero su mano tanteó el vacío y por un instante sufrió un intenso vértigo, por el viento que acababa de notar saliendo de su ensimismamiento y por la ausencia de tacto de todo detrás de sí, se dio cuenta de había estado a un solo paso de caer en un precipicio del que dudaba que pudiera salir algún día.

-Las isslas flotantes de Uzzuri son un espectáculo sobrecogedor, es una pena que no las puedas ver con tus ojoss sin luz-

Bargho recuperó parte de su compostura, si bien era cierto que no toleraba a las criaturas aladas, también era cierto que en algunos casos, como este, dichas criaturas tenían pensamientos propios y podían ofenderse.

-Yo- finalmente dijo- Dudo mucho que esto pueda cumplirse… no hay manera de que yo pueda… asociarme contigo.

-Tienes un corazzón valiente –dijo Éannathair en un tono casi maternal- pero debes extirpar de dentro el veneno del miedo que te corroe, hasta entonces no podrás ser un verdadero guerrero y salvar a Milä y a las montañas.

-Encontraré la forma…-

-Vencer el miedo es la única forma.-
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Re: Sueños en Uzuri

Mensaje por Bargho el Lun Sep 19, 2011 3:49 am

Miedo al miedo

Las rutinas diarias de lo que Éannathair describió como “Extirpación de la Oscuridad en el Alma” empezaron a la mañana siguiente, Bargho fue llevado hasta lo más profundo de la selva, donde luego de dejarlo por su cuenta, la serpiente alada se dedicó a observarlo, su misión era sencilla: encontrar que comer o morirse de hambre, Bargho había protestado bastante cuando se enteró de que lo que tenía que hacer era eso, pero su tutora le respondió diciéndole que el que no trabaja, no come; Bargho, en su condición de cazador respetaba poderosamente aquella lógica de manera que detuvo sus protestas de inmediato.

Sin embargo ahora la cuestión era ¿Cómo demonios encontraría su sustento? No conocía los detalles del terreno y poder encontrar algo de alimento era sumamente difícil si ni siquiera podías ver lo que te llevas a la boca, si su leal aunque algo idiota hurón Mughi estuviera allí las cosas serían absolutamente distintas, el podría cazar cualquier pájaro, roedor o reptil y llevárselo para comer, pero este no era el caso y tendría que valerse de sus propias habilidades.

-No puedes depender enteramente de tu vista Bargho- le dijo Éannathair- Por buenos que sean los ojos de los minotauros, a menudo lo que se ve es engañoso, tu como cazador deberías saberlo-

Claro que debería saberlo, pensó el Uro, la cuestión es que no soy un Shackal ni un elfo para cazar por la vista o el olfato… trató de concentrarse en aquellos dos sentidos, en sentir las diferentes señales que llegaban del mundo exterior; la selva siempre estaba viva, siempre bullía de actividad y en aquellas horas de la mañana estaba en plena vitalidad, podía escuchar el sonido de los cantos de las aves, de los chillidos de los animales arbóreos y el chirrido de un número inimaginable de insectos… insectos. Bargho empezó a caminar a tientas y extendió su mano hacia arriba y a los lados hasta que se topó con la rama de un árbol, de un fuerte tirón la arrancó y en pocos instantes había improvisado un tosco bastón, fue caminando por el bosque atento a los ruidos mas imperceptibles hasta que descubrió lo que buscaba, el tenue e interminable marchar y triturar de las hormigas cortadoras de hojas, este era un sonido que había percibido durante su juventud y era inconfundible. Palpó con su mano el suelo hasta que dio con el rió vivo de hormigas, varias se subieron a su mano y empezaron a tratar de morderlo, Bargho se limitó a levantarla y estrujar con ella las hormigas y llevarlo a su nariz: era un olor acre y un poco picante de las hormigas que conocía, nada nuevo ni venenoso, de manera que llevó su mano a su boca y comenzó a lamerla. Unas cuantas y miserables hormigas no serían suficientes para aplacar el apetito de una bestia de doscientos veinte kilogramos de peso, de manera que puso el filo de su palma sobre el camino y pudo notar cual era el sentido por el cual venían las que llevaban las hojas y por cual las que estaban sin carga; siguió la ruta de las hormigas cargadas que obviamente se dirigían hacia el hormiguero dificultosamente y perdiéndose muchas veces, hasta que pudo encontrar el gran montículo de tierra roja donde vivían aquellas hormigas. El resto fue escarbar la durísima tierra, clavar el palo en lo profundo del hormiguero y luego de extraerlo lamerlo; dedicó todo el resto de la mañana a dicha operación hasta que el hormiguero quedó prácticamente desecho y ya casi no podía soportar el olor y el sabor de las hormigas, se recostó en el suelo exhausto.

-No tengo muy claro el como obligarme a comer bichos todo el día pueda ayudarme a cazar a un dragón –dijo Bargho en voz alta sabiendo que la serpiente alada le oía en alguna parte- Esto es una pérdida de tiempo.

-En realidad- le replicó Éannathair- Este es tiempo que no tenías y que no merecías, de manera que dudo que puedas quejarte por perderlo –su tono era mordaz, pero se contuvo y continuó algo mas suavemente- Lo haz hecho bien joven Uro, fue muy sagaz de tu parte, pero dime ¿Eran o no eran indispensables tus ojos?

-Supongo que no- Respondió desganado- Pero habría hecho la tarea mucho más fácilmente con ellos.

-Yo creo que de haber podido ver jamás habrías encontrado esta interesante fuente de proteínas, seguramente habrías visto unas bayas violetas de pulpa de olor dulzón y aspecto apetitoso a veinte metros de donde te dejé, probablemente las habrías comido y sufrido una diarrea descomunal.., -Bargho se admiró- El miedo, si lo dominas, te lleva a actuar con inteligencia y sagacidad, te lleva a utilizar mejor los recursos que tienes y a redoblar tu alerta.

Éannathair se acercó a Bargho y arrojó un ciervo asfixiado y una penca de plátanos a sus pies antes de concluir.

-El miedo no es malo en si, lo malo es tenerle miedo al miedo y que este te paralice dejándote como un inútil.-
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Re: Sueños en Uzuri

Mensaje por Bargho el Lun Sep 19, 2011 5:33 am

La Ira


La noche del tercer día Bargho fue llevado a la selva en plena noche cerrada, es bastante interesante el hecho de que a pesar de que el minotauro no podía ver absolutamente nada debido a su ceguera, no le cabía duda alguna de que en aquel instante caía la noche cerrada sobre la selva; la vida bullía con mucha más intensidad que durante el día, graves bufidos se oían aquí y allá en medio de la oscuridad y la vida estallaba por doquier en un concierto que llenaba los corazones de incertidumbre, a cada paso dado algo se deslizaba, algo avanzaba entre la floresta. El furor de los insectos era indescriptible, centenares de pequeñas lanzas de las sabandijas se clavaban sobre la piel del minotauro, succionándole la sangre y debilitándolo, ni siquiera el fango sobre el cual se revolcó podía protegerlo de tan furiosa acometida.

De repente se dio cuenta de que estaba solo, había dejado de escuchar la voz de Éannatahair desde hace un buen rato, aguzó sus sentidos al máximo tratando de encontrar algún rastro de su acompañante, pero no pudo oír, ni oler ni sentir nada y el miedo a lo desconocido volvió a escurrirse dentro de su corazón como agua helada.

El infierno de mosquitos, tábanos y otros insectos vampiricos continuaba asolando y mortificando el cuerpo del minotauro, quien además se sentía exasperado por la suciedad y pestilencia del barro que recubría todo su cuerpo y que hacía poco para espantar a los bichos de la selva. El sonido de una carrera entre las plantas lo puso en alerta, esa no era Éannathair de ella jamás había escuchado paso alguno, buscó su bastón y trató de golpear el aire pero solamente chocó contra las lianas enredándose en ellas quedando atascado, Bargho forcejeó, perdió el equilibrio y cayó de espaldas en el suelo clavándose con unas espinas invisibles que desgarraron su piel y le provocaron un gran ardor al ensuciarse con el fango.

El minotauro no acababa de maldecir a su suerte, de maldecir a aquellas espinas, a esa selva, a su ceguera y a la maldita hora en que a Milä se le ocurrió enviarle a ese infierno cuando nuevamente se escucharon unos pasos, un rugido y algo le golpeo en el rostro haciéndolo trastabillar. Bargho estiró los brazos dando un golpe al aire pero falló a su objetivo que no podía ver, recibiendo un golpe mas y otro y otro, de alguna especie de látigo.

Perdió totalmente el control, la ira emergió como un torrente y el berserker se manifestó en medio de un rugido atroz que resonó en toda la selva. Golpes, patadas, cornadas y ataques de todo tipo eran repartidos por el minotauro hacia todas partes, tratando de destrozar todo aquello que se le acercase, pero los latigazos no dejaron de arreciar sobre su lomo, algo sujetó sus brazos y si bien pudo arrancarlo con su descomunal fuerza algo similar sujetó sus piernas haciéndolo caer de bruces; las patadas y los golpes se hacían cada vez mas fútiles mientras algo se iba cerrando y cerrando alrededor de el, no podía respirar, no podía respirar…

Despertó con el sol dándole en la cara, seguía sin poder verlo pero la presencia de su calor era una realidad material que era fácil de constatar. Sentía todo su cuerpo adolorido pero ya no estaba sucio y reposaba sobre una especie de pastizal de hierba fresca.

-¿Por qué te fuiste?- preguntó a Éannathir, sin saber muy bien por que estaba tan convencido de que estaba allí en ese momento, pero pronto notó lo fuera de lugar de su pregunta: en principio ella no tenía por que estar con el y la cambió por otra rápidamente- ¿Qué fue lo que me atacó en el bosque?

La serpiente alada notó el rápido cambio en el custionamiento, pero no indagó sobre ello, solo respondió:

-Querrás decir “¿Qué fue lo que ataqué en el bosque?” ¿Verdad?-

-Eso no tiene sentido-

-Si que lo tiene, el crannfuip* es un árbol muy celoso de su territorio, y tu fuiste por ahí pisoteando y aplastando sus retoños como un rinoceronte ¿Qué otra cosa esperabas?

-Pero no dejaba de atacarme…-

-El crannfuip suele dar un par de golpes con los que basta para espantar a la mayoría de las criaturas del bosque, sin embargo mientras mas violentas o agresivas se ponen estas, puede llegar a retorcerlo con sus ramas hasta prácticamente asfixiarlo, es una suerte para ti el que realmente nunca te haya dejado… -Éannathir contestaba así a su primera pregunta dejando una pausa significativa- La ignorancia lleva al miedo, el miedo a veces lleva a la ira y la ira por lo general a acciones estúpidas que al final te matan. Hacer cosas irreflexivamente es a menudo peor que no hacer nada…



*Crannfuip: Árbol látigo.
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Re: Sueños en Uzuri

Mensaje por Bargho el Lun Sep 19, 2011 7:13 am

Susurros en el atardecer


Durante toda la mañana y el resto del cuarto día en Uzuri, Bargho reposó para recuperarse de las heridas que él mismo se había causado con el cannfuip. Éannathir le llevó algunos alimentos y permaneció por los alrededores, a unos pocos pasos del lugar donde se hallaba recostado había una pequeña cascada que caía en un ojo de agua, probablemente la misma que había percibido antes.

Tras consultar a Éannatir que lo animó hablándole de las propiedades curativas de esas aguas, se sumergió en las aguas frescas y reparadoras de aquel paraíso, borrando toda huella de malestar que había sufrido antes, la brisa era siempre mas fresca y el clima mucho mas soportable en lo alto de aquellas islas flotantes de Uzuri, y si bien el sol era cálido, no tenía el sopor de la selva que bullía y germinaba sin parar algunos centenares de metros mas abajo. Allí como estaba, sintiendo la frescura del agua matinal y el sol cálido sobre su cuerpo, Bargho se sentía realmente en paz, como había dicho antes su amiga: los ojos no eran imprescindibles.

Terminó de bañarse y se recostó nuevamente sobre la hierba, pero de pronto, allí recostado nubes negras pasaron por su mente ¿Qué estaba haciendo? ¿Cuál era el avance que había tenido para poder perfeccionar sus habilidades de combate para enfrentarse contra el dragón? Solo sabía que estaba allí, disfrutando del sol y de la frescura en algún paraíso perdido.

-¿Demasiada culpa en el corazón?

La voz de Éannathir lo sacó de sus pensamientos de golpe, el minotauro se sentó sobre el pasto y sacudió un poco su cabeza.

-¿Cómo puedes saberlo?-

-Cualquiera puede verlo viendo tu rostro Bargho, no todos estamos ciegos- Dijo riendo

-Ciego… ¿Tienes alguna idea de por que Milä decidió enviarme así? ¿Sin el beneficio de la vista?

-Me parece un poco obvio ¿Habrías conversado tan tranquilamente conmigo viendo las enormes alas que sobresalen de mi espalda?-

Bargho permaneció inmutable ante las palabras de Éannathir y luego susurró.

-Es curioso-

-¿Qué? ¿Qué no te hayas estremecido a la sola mención de mis alas?-

-No, que desde hace días que ya no noto el seseo de tu voz-

-Eso es por que puedes entenderme cada vez mejor-

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Bargho

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Re: Sueños en Uzuri

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