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El Mundo de los Sueños (Privada)

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Re: El Mundo de los Sueños (Privada)

Mensaje por Scart el Mar Oct 11, 2011 10:18 pm

Scart escuchó a Adel, abrazándola, estrechándola entre sus brazos e intentando transmitirle su calidez, su afecto, intentando que la chica se calmase, que dejase de llorar, no podía verla así. Pero escuchó su relato, espantoso, sin duda, pero el no había oído hablar de Oogie hasta ese momento. La explicación era simple, Scart nunca había tenido relación con otros niños, siempre estuvo aislado, con sus padres como sus amos y el como el esclavo, sirviendo sus órdenes sin poder jugar ni hablar con otro. Y nunca le habían hablado del hombre del saco, así como nunca lo había oído ni soñado con él. El no temía a un saco de esparto, para el joven ladrón, sus pesadillas eran sus padres, y ya las veía cada día. Y al dormir... No cerraba los ojos tranquilamente, esperando el momento del sueño. Es más... El pobre chico no supo que era dormir hasta la muerte de sus padres. Antes de eso, solo se quedaba agazapado en una esquina, esperando a que llegase su padre, que le golpearía hasta dejarle inconsciente... Por eso, el primer día, no pudo dormir. Le fue imposible, los golpes... El segundo tampoco... Así hasta que el sueño pudo con él.

-Parece... Que tu si conoces a Oogie... A diferencia del chico. Es curioso lo diferentes que sois en algunos aspectos... Efectivamente, así es Oogie, encierra a los niños en su mundo de terror, y los mata en la realidad... Pero por suerte, parece que Alice te rescató antes de que te llegase a hacer algo... Pero... Debéis ayudarnos... Piensa, niña... ¿Dejarás que otras personas sufran lo mismo que tus amigos? Si no expulsamos a Oogie... No podrás dormir tranquila... Ni Scart tampoco, os atormentará en vuestros sueños...

-Adel...-Scart se sentía mal, no quería obligar a Adel a que se enfrentase a su peor pesadilla, el lo había hecho... Varias veces... No era algo divertido... Pero si no ayudaba a Alice, todo estaría en peligro. Y además... La idea de poder conocer algo más sobre su pasado le tentaba. Pero no estaba seguro de intentar convencerla... Aquella información, a costa de la felicidad de Adel... En cualquier otro momento, con otra persona, habría aceptado, pero... Algo en el cambiaba, nuevos valores sustituían a los antiguos...-... ¿Hay otra forma de salir?

-Otra... Otra forma...-Respondió la sirena, algo apenada, entendía el significado de aquellas palabras... El Héroe no les ayudaría esta vez...-Si... Hay otra forma, el árbol onírico, sus raíces llegan hasta este mundo, si vais a el tal vez logréis convencerle de que os devuelva a vuestro mundo... Perdonad que intentase convenceros, no debí hacerlo, no es vuestra obligación. Pero... Debía intentarlo. Veo que ni siquiera el ofrecerte inf

-CALLA... No lo repitas... Entiendo que querías, y si intentas hacerme cambiar de opinión no lo conseguirás.-Dijo en tono seco Scart.

Aquellas tajantes palabras, dejaron muda a la sirena, que bajó su cabeza. El muchacho había cambiado mucho desde que le conoció, ya no era un pequeño indefenso que solo buscaba vivir rodeado de dinero... Parecía haber madurado, haber encontrado algo más valioso que el sucio metal.
El joven le limpió las lágrimas a Adel con las mangas de su ropa, y colocó la cabeza de la chica en su pecho, besandole la cabeza mientras le transmitía todo cu calor con un fuerte abrazo.

-No te preocupes... Si no quieres ir no iremos... Nos marcharemos de aquí y ya... Si quieres...

Mientras, algo lejos del lugar al que habían sido transportados por la magia de la sirena, Alice se encontraba ante una gran mancha negra que se formaba entre los árboles, extendiéndose lentamente. Ella flotaba ante la marca, mirándola fijamente. Estaba rodeada de un aura blanca, que parecía extenderse por los árboles, frenando la expansión de la mancha, pero lentamente, aquella mancha se volvía más grisácea... Un intento por aguantar.





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Re: El Mundo de los Sueños (Privada)

Mensaje por Finn, El Humano el Miér Oct 12, 2011 10:54 pm

-Sí… - fue lo único que pude decir mientras todavía lloraba recordando aquella maldita pesadilla de la que desperté casi de milagro. Mis lágrimas golpeaban una y otra vez la camisa y el pecho al descubierto de scart, incluso en mi bufanda caían algunas, pero a diferencia de las lágrimas de dolor estas no iban a ser pasajeras, no… Sería lágrimas que yo misma sabía que iban a durar un tiempo, la falta de sueño de nuevo me acosaría y… todo volvería a empezar, el temor a dormirme y no despertar más como Tay y Karina. -¿Qu… qué información quieres, Scart? – pregunté en un tono que no llegó a sus oídos por culpa de su propio grito. De nuevo estaba cabreado, aunque esta vez no era por él, sino por mí, porque no quería hacerme daño ni obligarme a recordar nada. Me limpió las lágrimas y me pegó a su pecho mientras la mujer seguía hablando, y es que ella tenía razón ¿Y si no acabábamos con Oogie? ¿No podríamos volver a descansar? Suspiré pesadamente y al notar le beso de él sobre mi cabeza sonreí cruzando mis brazos a sus espaldas; me sentía como siempre que estaba con él, segura, con confianza en mí misma y creyendo que lo podía hacer todo, que todo era posible y que jamás me pasaría nada – Yo… no quiero… - añadí después mientras lo abrazaba más fuerte. Sí, me iba a negar a brindar ayuda a más gente, más niños y demás ¿Por qué me debían importar a mí? No tenían nada que ver conmigo y desde luego no tenía por qué pasar las cosas mal por gente que ni conocía. Por dentro ya notaba de nuevo el “cosquilleo” de la bestia, la ganas de salir a lo que ella consideraba divertirse y a causar la destrucción y el caos, pero no, no la dejaría. De nuevo el viento soplaba calmadamente en aquel campo tan tranquilo y alejado de todo lo demás. Las flores seguían cantando y sus hojas y tallos se mecían débilmente con esa misma brisa suave, cálida y agradable que acariciaba mis cabellos y secaba mis lágrimas, era bastante reconfortante, o al menos lo fue hasta que junto con la brisa llegaron llantos, llantos de niños pequeños y voces que reconocía a la perfección: -¿No éramos amigos? – preguntó una niña con una voz enternecedora - ¿No nos querías como a tus hermanos? – inquirió después un chico también joven, todavía no le había cambiado la voz como a Scart –Y…Yo… - respondí, sin darme cuenta en voz alta - ¿Por qué no quieres ayudarnos? – preguntó de nuevo la niña – Aquí hace frío… mucho frío… y… hay gritos en lugar de risas… - las voces cada vez cubrían más el sonido del viento y me dolían en el pecho, pues eran como espadas. En efecto, eran las voces de Tay y Karina que todavía tenía grabadas a fuego en la cabeza – Y… Yo… ¡Dejadme en paz! – grité al tiempo me abrazaba más fuerte a Scart, pero pese a mi súplica no cejaron: -Hace frío, Adel… es como si la nieve se pegara a nuestros cuerpos… Los gusanos nos muerden los dedos de los pies y las moscas no paran de arrancar pedazos de nuest… - iba a continuar pero de repente se escuchó el chirrido de una puerta al abrirse lentamente, seguido poco después de aquel infernal zumbido imposible de confundir -¡No! ¡No! ¡No les hagas daño! – volví a gritar sin darme cuenta de que sólo eran voces lo que escuchaba, voces que traían a mi cabeza macabras imágenes de aquella pesadilla viviente.

Tras un rato llorando abrazada a Scart mientras trataba de ignorar lo gritos de puro dolor que todavía en mi cabeza se repetían alcé la vista para mirarlo directa a sus ojos, esos ojos que tras la mordida que el ladrón me había dado en el muslo derecho habían perdido su color, mas no su belleza. Eran tranquilizadores y algo parecido a un sedante, ¿Qué Scart no hacía magia? Eso decían muchos, pero para mí sí era mago, sí lo era porque sin necesidad de abrir la boca me podía calmar, sin tener que mover las manos me acariciaba y retirar su camisa me excitaba, y todo eso… con una simple mirada ¿Si eso no es mago? ¿Qué lo es? –Qu… Quiero acabar con él… - afirmé mientras me mordía el labio inferior – Voy a terminar con ese saco del demonio… y lo voy a convertir en forraje para caballos. – añadí después para abrazarlo con mucha más fuerza que todas las veces anteriores, más concretamente, con todas las fuerzas que me permitía la forma humana, no mucho menos que las de mujer loba – Pero… para eso te necesito, Scart… necesito que estés a mi lado… y que no te apartes por nada del mundo… - tercié como última frase, en parte también lo hacía por él, para que lograra la información que parecía tener la hechicera de la música, pero… si he de ser sincera, mi decisión la había tomado para no volver a tener pesadillas ni escuchar más gritos, para poder ser feliz con Scart y conmigo misma. Había sido muy egoísta al no querer ayudar a las dos únicas personas que por años me mantuvieron con vida.



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Re: El Mundo de los Sueños (Privada)

Mensaje por Scart el Vie Oct 14, 2011 12:13 am

Adel estaba rara, empezó a hablar al aire. Scart sintió la necesidad de moverla, de espabilara, pero la mano de la sincera le retuvo, con un gesto de la cabeza le indicó que la dejase.

-Es solo un debate moral... Déjala, debe decidirse ella sola...

Scart aceptó a regañadientes mientras la joven se removía inquieta entre sus manos, como si las pesadillas la acosasen, para al poco volver a la realidad... Parecía haber cambiado de decisión, quería acabar con Oogie. El joven se alegró, principalmente por poder descubrir más por su pasado, pero por Adel y por los demás también. Mas, el motivo principal era esa información, no había razón para mentir.

-Claro... ¿Como puedes preguntarme eso? Jamás te abandonaré...-Dijo Scart dándole un cálido abrazo a la chica.-Vamos por ese estúpido Oogie...

-Me alegro de que nos ayudéis... Pero si quereis hacedlo... ¡Corred! debéis ir a combatir junto a Alice, yo os mostraré el camino. Pero... Recordad, hay más siervos de Oogie por todos lados, y las armas comunes no pueden dañarle... Chica... Tu también posees un arma como la de Scart, solo te hace falta llamarla... Con ella podrás herir a esos seres.

Repentinamente, el campo cambió radicalmente, una senda se formó en el suelo, desde la roca en la que estaba sentada la sirena, perdiéndose en el horizonte, un camino de piedras que según la mujer les llevaría hasta Oogie, pero... El camino antes de llegar hasta el era largo. Y no sería fácil, duro, duro como el suelo que pisarían. En un parpadeo, la mujer habría desaparecido, sin dejar más tras de si que su dulce melodía.
Con tranquilidad. Scart se levantó, ayudando a la chica a hacer lo mismo, y mirando aquel camino que se perdía entre aquellos extraños árboles.

Sobre sus cabezas, el cielo empezaba a ennegrecerse. No como si anocheciese, si no como si un manto de oscuridad empezase a tragárselo todo, con total lentitud. Solo había empezado, aún casi todo el cielo permanecía normal, pero era una evidencia aquella tela de negrura que empezaba a cubrir el mundo. ¿Sería solo la noche? ¿Un acontecimiento extraño del mundo onírico? ¿O tal vez fuese Oogie? No podían saberlo, pero había que descubrirlo, y aquel camino iba directo hacia aquel manto que se extendía.
Tras ellos, justo en la dirección contraria, se podía ver el tronco de un enorme árbol, un árbol que atravesaba el cielo, como si el cielo fuese solo un decorado, y aquella enorme planta lo hubiese atravesado. Se podían ver las curvas raíces saliendo de la tierra y de los árboles. El árbol onírico... ¿Hacia donde ir finalmente?

-Adel... ¿Puedes traer tu también un arma? ¡Pruebalo!-Comentó el chico, sorprendido, no sabía que Adel tuviese también relación con todo, creía que solo Veluzi, él, y pocos más que tenían que ver con Alice y los demás podían invocar las armas...-Mira mi espada... Lo que tienes que hacer es imaginarte algo... Aquello con lo que más cómoda te sientas peleando, aquello que empuñes para defenderte... Visualízalo en tus manos... Desea que esté ahí... Y... ¡ Tómalo!

Aún recordaba cuando el aún no había aprendido a invocar a Estrella Fugaz... Pero al averiguar como hacerlo, se volvía sumamente sencillo. Hacerla aparecer y desaparecer a su antojo. Era una gran ventaja. Permitía muchas maniobras... También tenían algo más... El límite... ¿Sería Adel también capaz de usarlo? ¡Ni siquiera sabía que arma tenía! ¡Ni que tuviese una! Scart estaba desde luego impresionado, pero la apoyaba... Había que acabar con Oogie, y lo harían juntos.





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Re: El Mundo de los Sueños (Privada)

Mensaje por Finn, El Humano el Sáb Oct 15, 2011 4:43 pm

Tras un rato logré dejar de llorar, un rato muy amargo en el cual únicamente pude cobijarme en los brazos de Scart mientras escuchaba a la mujer. No me importaba que pudiese ayudar a otros o a ella misma, sólo quería que las pesadillas cesaran y que nunca, nunca más, al dormir tuviera que preocuparme de si iba a volver a despertar. Tras tragar saliva un par de veces le devolví la mirada al ladrón después de que hablara, recostándome una vez más en él y agradeciendo sus anteriores palabras con un beso tierno en el cuello, mucho más tierno que muchos de los anteriores, verdaderamente un beso de amor – Después de esto… tendré que compensarte… - dije en tono bajo sólo para él. Quería verlo sonreír, si Oogie se alimentaba del miedo y el dolor conmigo ya había chupado demasiado del bote. No más temor, no más angustia y no más agonía a la hora de ir a dormir ¿Quién sabe? A lo mejor era él el causante de mi hiperactividad, que en parte era fobia a irme a dormir y no despertar una vez más para ver el día. Cuando la mujer terminó de hablar me quedé extrañada -¿Qué arma tengo yo? – le pregunté mientras que el terreno cambiaba. De nuevo las plantas dejaban de existir para dejar paso a la dura roca que se formó bajo nuestros pues, dura como el camino de la vida que ya había recorrido por corto periodo con anterioridad, duro como en esos momentos mi cabeza, empecinada en acabar con el maldito saco de esparto. El cielo comenzó lentamente a encapotarse para dejar de existir el calor del curioso sol de ese mundo, y también las flores se acallaron para que sólo el frío viento que soplaba sonara en ese mundo -¿Algo con lo que me sienta cómoda? – pregunté al oír a Scart mientras cerraba los ojos ¿Qué podía ser? ¿Con qué me sentía realmente cómoda? Cualquiera, yo misma incluso, hubiera dicho que eran mis dagas de color carmín de toda la vida, cortas pero funcionales contra objetivos, útiles para ataques rápidos y de poco rango, que aunque carecían de potencia de uno en uno cuando se juntaban varios podían causar bastante daño.

Me centré todo lo que pude en un arma que me pudiera proteger a mí pero también a Scart ¿Eran realmente útiles las dagas? ¿Qué función cumplían? Siempre las había usado para cubrir a una única persona, yo, pero ahora no estaba ni mucho menos abandonada por el mundo. Tenía alguien que me protegía y a quien proteger, alguien con y por quien luchar, así que necesitaba un arma con mucho rango para impedir que se nos acercaran demasiado. Una lanza hubiera sido útil, pero no me gustaba tener que usarme a mí misma de palanca, además, los soldados que iban con lanzas siempre parecían tener serios problemas para acertar a sus enemigos a menos que estos se quedaran en una perfecta línea recta. ¿Un mazo? Demasiado pesado, se me iría de las manos y acabaría por hacer más estragos en filas aliadas que enemigas, eso no era lo que interesaba, además, los martillos de guerra siempre me habían parecido un arma demasiado ruda, dependiendo únicamente de un primer golpe con el que arrasarlo todo y sino morían casi seguro, puesto que por lo general la cabeza del arma quedaba hundida en la tierra. En resumen, lentos, poco certeros y que me penalizaban restándome velocidad, no me interesaban. ¿Y una espada? Sí, una única espada, como el ladrón pero más larga, para compensar su falta de hoja. En mi mente se forjó, válgase la redundancia, la imagen de una espada en pleno proceso de creación, con el sonido de los martilleos típicos de las herrerías y los altos hornos, incluso se podría decir que notaba como el calor de las llamas consumidoras se extendía por mi cuerpo, como si fuera yo quien forjaba la espada. En mis manos comencé a notar un peso nada despreciable, era como sostener las dos dagas en la mano, o mayor. Todavía no me atrevía a abrir los ojos, pero no me hacía falta para ver lo que se estaba formando entre mis dedos: Una empuñadura larga y recubierta de cuero para evitar el deslice, mediría cerca de medio metro sólo el mango, lo cual ya me dejaba ver que no era una espada común. Luego de ese mismo mango surgió un guardamanos redondo y grande, parecía no ser mucho, pero no me iba a hacer falta, o eso pensé cuando vi la enorme hoja de dos metros o casi que por un momento relució con el rojo del fuego, dejando ver su único y poderoso filo. Ahora la espada emanaba calor, pero no sólo en mi mente, también la realidad, donde… ¡Donde la tenía!

-¡Mira! ¡Es enorme! – dije mientras la blandía. Ciertamente era una enorme hoja de un único filo plateado como la luna, su tsuka negra contrastaba con esto pero no con la vaina que notaba a mi espalda y que al girar la cabeza pude ver, también azabache y con unas letras extrañas gradabas. No sabía lo que significaban, pero para empuñar un arma no hacía falta saber leer. Con una media sonrisa miré a Scart y luego de nuevo el arma, que de por sí ya parecía emanar un aura de poder que nunca antes había sentido. Pese a su tamaño no era un arma especialmente pesada, tal vez dos o tres kilos, que si bien para una espada era mucho no lo era para mí, tenía más fuerza que un humano común, y por una vez eso me serviría para algo más que para correr y huir de estúpidos guardias. Me serviría para luchar. Tras alargar otro suspiro, este de diversión más que de aceptación, me adelanté al chico con la espada por delante. Su hoja todavía expelía el calor de acabar de salir de la forja, y es que si algo acababa de aprender, es que no había mejor forja que la propia imaginación.
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Re: El Mundo de los Sueños (Privada)

Mensaje por Scart el Sáb Oct 15, 2011 9:27 pm

Poco a poco Adel iba forjando con su imaginación su arma... Su antigua arma... Al igual que Scart y Estrella Fugaz, aquel arma había servido a Adel antes de aquello... Aunque ella no lo recordase. Y, tras mucho tiempo aislada... Un fulgor igual que el que despedía la espada del ladrón al ser llamada apareció en la mano, con un ruido metálico y un tono rojizo, apareció en sus manos un enorme sable de dos metros de largo. Una katana creía recordar que lo llamaban. El chico quedó asombrado, dando unos pasos atrás al ver el tamaño del arma de la chica. El triangulo estaba terminado... Veluzi había tenido en sus manos un mazo-hacha, era corto, y muy lento, pero sin embargo con un poder de destrucción inmenso. Adeluna, ahora mostraba una enorme espada, que tenía aspecto de ser frágil pero muy veloz, y posiblemente no demasiado potente si se comparaban con las otras armas. Y Scart, una espada, no era muy larga, pero alcanzaba más rango que Veluzi, y sin llegar a ser tan potente como aquel mazo, si era un arma digna de temer. Parecía que Estrella Fugaz era el punto medio entre las otras dos armas... ¿Habrían más?

-¡Wow! Manejala con cuidado... ¡Aun debes aprender a usarla! Pero si es como la mía y la de Veluzi, deberías sentir un vinculo con ella, como si llevases usándola toda la vida ¿Me equivoco? Por cierto... Deberías practicar un poco el hacerla aparecer y desaparecer, puede serte muy útil en muchas ocasiones.

Tras aquellas palabras, el chico dio un corte, y abrió la mano, haciendo que desapareciese el arma, girando sobre sí mismo para dar otro corte, y hacerlo aparecer en los últimos momentos, para retroceder haciéndola desaparecer y dando otro corte con la otra mano, en la que apareció el arma. Un par de movimientos para mostrar el dominio del arma. Adel solo necesitaba practicar para lograr aquello.

-Bueno... ¡No perdamos más tiempo! Acabemos con Oogie.-Dijo haciendo desaparecer la espada y andando por el camino de piedra hacia la gran mancha negra que se extendía con lentitud.

Pero al poco de comenzar a caminar, apenas unos segundos, se notó un terremoto que sacudió todo el mundo. Haciendo casi caer a los dos niños. Vieron que todo parpadeaba a su alrededor, como si todo aquel lugar no fuese más que una ilusión que amenazaba con desaparecer... Pero si lo hacía... Quedarían rodeados del vacío. El terremoto cesó en unos segundos, pero entonces escucharon un crujido de madera, y vieron que los árboles que tenían a los lados de aquel claro, se empezaban a derrumbar, dejando un hueco negro en el suelo, que iba extendiéndose rápidamente por el suelo, como si fuesen las llamas que consumen un bosque. Una oscuridad que hacía desaparecer aquello que tocaba. Se extendía desde sus flancos, izquierda y derecha, solo el frente y la espalda permanecían sin desplomes de árboles y la oscuridad que lo invadía.

El chico ahogó un grito de sorpresa, y empezó a correr por el camino, dejando atrás al árbol que podía haberlos sacado de allí con cada paso. Corría a toda velocidad, intentando llegar al final del claro antes de que fuese la mancha la que les alcanzase a ellos. No sabía que pasaría si la oscuridad llegaba a ellos, y no quería comprobarlo. Era una de aquellas cosas que prefieres no saber.

-¡Corre!

Acortaban distancias, cada vez más rápido, llegando a los límites del claro. Pero la mancha avanzaba incansable, y a toda velocidad. Veía ya, mirando al frente, la oscuridad a punto de alcanzarles. Al mirar atrás un momento, veía como ya no estaba la roca donde la sirena había estado sentada. Y el camino iba deshaciéndose tras ellos, tan solo a unos pocos metros de Adel. Dejando tras de si solo la negrura. Cuando faltaban solo unos metros, veía que la oscuridad acabaría cogiéndolos, y Adel estaba tras él... No lo conseguiría.
Cerró los ojos con fuerza, y se dio la vuelta, sin dejar de correr, aunque hacia atrás, tomó a la chica de una mano y estiró de ella a la vez que giraba, actuando como un tirachinas, e impulsándola hacia delante, de forma que salió del claro por entre dos árboles.

Solo quedaba el... La adrenalina le inundaba el cuerpo, la respiración acelerada, su corazón desbocado a punto de salirse del pecho... Dio un sprint final, acelerando y saliendo justo por donde Adel tan solo un segundo después, y sintiendo la oscuridad justo tras el... A un centímetro... Salió por entre los árboles justo a tiempo. Su capa, que ondeaba tras él fue lo último en salir...
Scart tropezó y cayó sobre la mullida hierba del bosque. Y al darse cuenta de aquello, se dio la vuelta, pero... No estaba la negrura... Solo árboles tras el... El camino... Tampoco estaba, solo una fila de piedras que marcaba el camino entre el blando y verde (aunque el lo veía gris) suelo. Suspiró al encontrarse a salvo, y vio a Adel a su lado... Habían escapado por los pelos... Pero se fijó en su capa... Una punta no estaba, era como si se hubiese disuelto. Era lo que había quedado atrás... Lo que la oscuridad había tocado... Así que... eso hacía la oscuridad.

-Ah... Ah... Ah... Uf... Hay que... Tener cuidado... Con esa oscuridad... ¡Mira mi capa!-Comentó el niño entre jadeos, mostrando aquella prenda de ropa que ahora estaba dañada





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Re: El Mundo de los Sueños (Privada)

Mensaje por Finn, El Humano el Dom Oct 16, 2011 7:59 pm

Todavía me sentía extraña con aquella enorme espada entre las manos. Su único filo relucía bajo la poca luz que se atrevía a desafiar a al penetrante oscuridad que acechaba al mundo de los sueños. Scart hablaba pero yo sólo prestaba atención a la espada, me sonaba, me sonaba y mucho. Tenerla entre mis manos era como sostener a un viejo amigo, tenía recuerdos gracias a ella, pero no eran más que manchas borrosas - ¿Qué la haga desaparecer? – le pregunté mientras que veía como él, tal y como si aquello fuera un simple juego de niños, hacía que su acerada espada apareciese y desapareciese como si nada. Golpeó una vez el aire y luego rió sobre sí mismo cogiendo la espada en preciso momento en que esta reaparecía de la nada para lanzar un segundo corte. Supuestamente yo también podía hacer eso, así que… allá iba. Visualicé en mi cabeza la espada desapareciendo de un par de manos que parecían las mías; pequeñas, finas y de dedos largos y delicados, pero en lugar de carne eran de humo, al igual que la espada mental que tenía formada en mi mente y la cual lentamente se evaporaba, empezando esta vez en sentido contrario al que se había forjado. Su alejada punta comenzó a evaporarse como si el viento arrastrase el humo y poco a poco ese fenómeno fue subiendo hacia la empuñadura que finalmente dejó de existir e mis manos -¿Y… Ahora? – pregunté algo atónita –A ver… - cerré otra vez los ojos y di un corte sin nada en las manos, visualizando que el árbol que había frente a mí recibía dicho tajo al aparecer el enorme sable en mis manos en mitad del aire. Durante unos instantes no ocurrió nada, pero pasados unos segundos apareció un peso en mis manos con el que cada vez estaba más familiarizada, la espada estaba allí, el árbol ya no, simplemente… había desaparecido ¿La espada? ¡No! La oscuridad, esa consumidora inagotable que parecía un dragón o alguna bestia de ese tipo recién despertada.

Sin pensármelo dos veces comencé a correr cuán rápido podía con la espada a la espalda. Era un peso al que no debería estar acostumbrada pero… No pasaba nada, no me pesaba ni me estorbaba, como si durante toda mi vida, o más, la hubiera cargado sin más. Dejando atrás esos detalle seguí corriendo preguntándome a mí misma que era espada, porque ese curioso vínculo con ella y esa manera de blandirla… nunca había empuñado nada igual y sin embargo había sabido realizar un corte que nunca había hecho con las dagas, y ni hablar del hecho de que la podía hacer aparecer y desaparecer. Pronto tuve que dejar de lado esos pensamientos cuando vi como las sombras también devoraban el camino por detrás de nosotros, dejando sólo una estrecha senda que parecía el camino que los muertos describían: Un túnel oscuro y con una única y fuerte luz al final ¿Acaso ya estábamos muertos? -¡Scart! – grité cuando veía como se daba la vuelta y alargaba sus manos hacia ¿Qué demonios iba a…? Antes si quiera de que pudiera terminar de hacerme la pregunta a mí misma el ladrón tomó mis manos y me hizo girar un poco levantándome del suelo con esa fuerza que lo caracterizaba, pero no sólo era fuerza lo que estaba empleando, sino también coraje, un coraje que también era una de sus principales facultades. Arriesgando su propia vida para salvar la mía me arrojó al aire hacia el foco de luz que no era más que un claro entre los árboles que todavía no había sido consumido por las tinieblas. Sobrevolé su cabeza y le lancé una última mirada de esperanza para que él también hiciera algo, y por suerte lo hizo. Justo cuando di con el trasero en el duro suelo y lancé un quejido por ello él apareció a mi lado jadeando y mirando su capa, que había sido rozada tan sólo por aquella oscura y amorfa mano sombría, ahora ya no estaba, simplemente le faltaba la esquina que había tocado -¿Y si nos toca a nosotros? – le pregunté mientras que observaba el lugar, con las manos apoyadas en el blando colchón de casi negra hierba, blando ahora, porque con la fuerza de la caída me había parecido la más dura de las rocas.



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Re: El Mundo de los Sueños (Privada)

Mensaje por Scart el Dom Oct 16, 2011 11:50 pm

-Si nos toca... Uff... Pues... Uff... Será mejor... Preocuparnos de que no nos toque-Contestó el ladrón.

Una vez recuperado el aliento, miró a su alrededor. Parecía que la oscuridad no podía pasar de los árboles... Pero.. ¿Por cuanto?
El muchacho se levantó e invocó su espada, caminando sin decir nada más, y con un serio rostro.
La presión se acumulaba... Salvar a Alice... Salvar el mundo de los sueños, y con ello Noreth... Salvarse a sí mismo y a Adel... Y... Recuperar parte de su pasado.
Pero para ello necesitaba librar más batallas ¿Por cuanto más? ¿Cuanto más aguantaría peleando? Todos parecían empeñarse en convertirle en un héroe. Pero no era nadie... ¿Por qué? Por mucho que le dijesen que era un héroe, que había salvado el mundo de los sueños, no podía recordarlo. Eso le hacía dudar...

Estrella Fugaz pareció notar aquello... Y una luz azulada la envolvió.
Pronto Scart vio aquello... Lo que había pasado... La vez que rescató a Alice...
Una persona con un arpa. Vestida de blanco y encapuchada... - ¿¡La sirena!? - se sentó ante la música, disfrutando de ella, hasta quedar dormido...
Despertó en medio de un laberinto. Alice estaba ante él. Le dij que si deseaba escapar de su mundo de sueños con vida, debería llegar al final, pasar por las pruebas que le pondría. El chico empezó a atravesar el laberinto, huyendo de unas enormes bolas de metal con boca que intentaban devorarle.
Cuando al fín logró encontrar la salida, pasó a una cueva donde una mujer que cantaba bella mente le paralizó, y casi le devora... Pero hubo algo, algo la detuvo, y se apiadó de él, mostrandole la salida... La sirena... Salió a una ciudad de edificios blancos, y Alice le mostró cuatro llaves... Una con un rombo, los diamantes, otra con un picas, un trébol y un corazón. Debía encontrar a quienes llevaban esas marcas... El corazón lo llevaba el, uno de color dorado en el dorso de la mano, que apareció cuando entró en el mundo de los sueños.

La llave de los diamantes se deshizo ante el, y la de los tréboles la siguió Rápidamente buscó a quien tenía el picas. No tardó mucho en encontrarlo, iba camino a un bosque, perseguido por una multitud.
En cuanto vio la marca del picas rojo en su mano, le entregó la llave, y al momento desapareció del mundo, salvado... Alice apareció, y le dijo que había logrado salvar al chico de la prisión de los bosques... Pero que ahora solo quedaba él... Que quedaría allí encerrado de por vida, para así mantener vivo su recuerdo.

Scart no lo creía posible, y le prometió que si le dejaba salir, la recordaría eternamente, que soñaría con ella siempre para que no cayese en el olvido. Alice sonrió complacida, y mientras el chico se desvanecía, le dijo que había superado la prueba...
El chico no tardó en despertar donde había dormido, ante quien tocaba el arpa...

Scart miró su espada... Le había mostrado lo que sucedió... ¿Como? Sin embargo, eso no era lo que le preocupaba... Si no lo que vio. ¿Le llamaban héroe por aquello?
Le sobrevaloraban... Y mucho, lo más heroico que había hecho fue combatir contra la esencia de la luz y la oscuridad... O mejor dicho, recibir una paliza de ambos dioses.
Pero no lo hacía por todos ellos... Lo hacía por Adel, y por aquellos datos sobre su pasado...
Ese misterio que debía recordar, costase lo que le costase.

-Vamos Adel... Hay que encontrar a Oogie, cuidémonos, y vigila que no aparezcan más de esas manchas negras... Creo que hay que seguir el camino.-Comentó mientras reemprendía el camino.

Ahora estaba menos seguro de que pudiese hacerlo... De poder salvar a todos... Pero a la vez tenía las ideas más claras... Sin embargo... ¿Como había hecho eso la espada? Muchos misterios...





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Re: El Mundo de los Sueños (Privada)

Mensaje por Finn, El Humano el Vie Oct 21, 2011 11:52 pm

Tras terminar él de hablar me levanté con un ligero suspiro, dejando ver una media sonrisa en mi rostro, una expresión divertida pero a la vez sarcástica. –Una y otra vez… - repetí para mí mientras que me terminaba de poner en pie, sacudiéndome la ropa. Por un momento sólo quise estar quieta y dejar de luchar ¿Por qué luchaba? ¿Por salvar un par de almas torturadas desde hacía años? ¿O tal vez por querer dormir tranquila? No lo sabía, no sabía el motivo que una y otra vez me empujaba a levantarme, pero era algo fuerte, porque si no jamás me hubiera podido poner en pie tras La Pesadilla. Miré a mi alrededor y vi el bosque, casi consumido por las sombras. Las copas de los árboles se empezaban a ennegrecer al igual que el cielo, el cual ya casi estaba encapotado a excepción de pequeños puntos que parecían estrellas que luchaban contra las sombras como pequeñas pompas de aire lucharían para no ser aplastadas por el agua al salir hacia la superficie. Las hojas que me llegaban a los pies desde lo alto ya no tenían tantas gamas del blanco y el negro como antes, que casi podía apreciar muchos colores, sino que ahora se limitaban a ser completamente negras, cual sombra que caía con un peso irreal.

Bajé un poco más la vista y pude ver como entre los árboles acechaban lobos de color negro intenso, faltos de ojos o morro alargado, sin nariz aleteada ni tampoco con orejas en punta, carentes de dientes caninos y también de saliva espumosa ¿Qué clase de lobos eran? La respuesta a esa pregunta es muy sencilla, la oscuridad, no había animal tangible, sólo cientos de ojos arremolinados en unas sombras tan densas que ni mis ojos, noctívagos y todavía algo más sensibles de lo normal a nuevos estímulos por la reciente conversión a licana, podían traspasar, seguramente culpa del puñetero saco del demonio al cual tenía en mente convertir en comida para caballos y cabras. Con un rápido vistazo al lugar logré ver como el camino se bifurcaba más adelante, a unos cinco metros o así, un camino a la izquierda y otro a la derecha; El de la derecha mostraba una senda con poco que observar, apenas sí había un par de ramas fuera de su lugar, una enorme cúpula de ramas color gris oscuro tapaba la luz del cielo, la poca que llegaba, y al final se veía una luz fuerte que me dejaba ver también las paredes del mismo túnel, hechas de la madera de los fuertes y curiosos árboles –como todo en ese mundo onírico- de troncos más claros, como si la oscuridad no les afectase a ellos. Por su contra, el dela izquierda era bastante diferente, tanto que me tuve que acercar un poco para verlo.

-¿No hay… nada? – pregunté al aire, más bien a mí misma y a Scart, que sabía que me había escuchado. Una vez más de cerca pude apreciar como por dentro de ese túnel no es que no hubiera nada, es que las sombras lo engullían; Retorcidas ramas se enredaban cerca de la altura de nuestras cabezas, más la de Scart que la mía –pese a la poca diferencia era capaz de apreciarlo- y por las paredes discurrían oscuras sombras de las que sí parecían brotar verdaderamente ojos, pero ojos malignos y llenos de ira, no vacíos y hambrientos como los anteriores. De nuevo torcí una media sonrisa y di un paso hacia delante, estaba claro que si Oogie estaba en ese mundo iba a hacer demasiado obvios sus pasos, no lo conocía demasiado bien, afortunadamente, pero aquella tez sonriente y malévola me hacía pensar que no era precisamente de los que se esconden bajo una máscara. –Por aquí… - dije a Scart un poco más tarde, avanzando como primera línea de defensa en caso de ocurrir algo. Y tanto que ocurrió.

Apenas habíamos avanzado un par de pasos por el oscuro camino y tras nosotros cayó el telón de sombras que hacía las veces de puerta. No probé a girarme, pues ya imaginaba que era imposible y que sólo me distraería de un posible ataque frontal. El camino era ancho, la verdad, tanto como para que unas cinco personas pudieran caminar en fila india… ahora que lo pensaba mejor, tal vez demasiado ancho. Miré entonces a ambos lados y pude ver como de entre la espesa capa de sombras móviles que discurría cual río por los árboles que limitaban el camino emergían un par de manos, si es que se las podía llamar así, huesudas y sin carne alguna -¡Mierda! – exclamé al tiempo que llevaba una mano a la empuñadura del enorme sable que pendía de mi espalda. Como me lo temía: Sí, Oogie estaba en ese mundo, y sabía que nosotros también. Después, la mano, fue seguida de un cuerpo pequeño, de más o menos medio metro, que flotaba a más o menos un metro de suelo, puede que poco más, pues quedaba cerca de mi cabeza su cara, todo cubierto por una sábana de color blanco puro y que casi me dolía a la vista con tan sólo un par de agujeros en los ojos, negros como las sombras. Su boca era lo que más miedo me daba, pues a diferencia de muchas otras criaturas que ya antes había visto este no tenía incontables filas de dientes pequeños y serrados, sino que sólo tenía ochos, puestos en sus enorme y rojas encías, distribuidos en dos grupos de cuatro, uno arriba y otro abajo, de tal modo que formaban un sello perfecto al cerrarse. Pero no sólo había uno, sino que empezaron a salir uno tras otro hasta que quedamos prácticamente rodeados.

-Jé… ¿Quieres llevar la cuenta, Scart? – inquirí con tono de broma, avanzando un único paso, de nuevo, para dar la sensación de que iba a ejecutar un golpe frontal, consiguiendo que los seres lechosos me abrieran un pequeño pasillo que no aproveché sino para, impulsándome con el otro pie como si de un muelle se tratase, colocarme en ese mismo lugar, dando entonces un fuerte tirón de la empuñadura de mi espada y sacándola de golpe, aprovechando esa misma fuerza causada por el peso del arma, para lanzar un primer tajo elíptico que hirió a varios, matando a uno o dos por lo certero del golpe. Después de ese lo siguió otro que recorrió el mismo camino sólo que de vuelta, impidiendo que se cerrasen sobre mí. Ahora sólo tenía que tener cuidado de no cortarle la cabeza al lupino.

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Re: El Mundo de los Sueños (Privada)

Mensaje por Scart el Dom Oct 23, 2011 8:30 pm

Los dos jóvenes avanzaban por el sendero de piedra que les marcaba la ruta a seguir, un camino del que no podrían desviarse. Principio y fin, como la vida misma. Paseaban por encima de sus rocas, con un constante ritmo, paso a paso. Finalmente llegaron a una bifurcación ¿Que significaba eso? Creía que la sirena había dicho que les enseñaría el camino para que no se perdiesen... Tal vez... ¿Una de las elecciones de la vida, una de tantas como las que podían cambiar la vida?
No importaba, la chica de cabellos rubios eligió un camino, y el joven lo aceptó, entrando después de ella en aquel túnel de oscuridad. El muchacho no se percató de la caía del telón tras ellos, estaba demasiado centrado en el frente que ni siquiera escuchó el ruido que hacía al cerrarse el paso tras ellos. Pero si la voz de Adel cuando un brazo salió de la misma pared.
Poco a poco aparecieron más de esos seres, sin darles tiempo a huir, y rodeandoles para evitar que escapasen. El muchacho sonrió e hizo un par de cortes al aire con su espada para comenzar.

-Como quieras... ¡Ja! Pero de voy a ganar...-Respondió a la pregunta, justo antes de lanzarse en la dirección contraria a la chica.

Al impulsarse, giró la muñeca, haciendo rotar la espada, que estaba sobre su cabeza, matando a uno de esos seres, que se evaporó en una nube de oscuridad. Aprovechando el movimiento, giró sobre sí mismo, haciendo desaparecer su espada y que apareciese en la otra, cortando a otro, y repitió el intercambio, para volver a cortar a un tercero. Los dos fogonazos de luz fue lo único que dejaron como rastro aquellos ataques, que aniquilaron a dos de aquellos seres.
Pero uno de ellos embistió a Scart, que cayó al suelo, pero aprovechando su agilidad, rodó por este en vez de impactar, saltando hacia atrás al detenerse el giro, y aprovechando ese energía para girar sobre sí mismo, y cortar al extraño ser que le había atacado.

-¡Cuatro!-Avisó el pequeño con una sonrisa, bloqueando con la espada un nuevo ataque, y empujando con esta para alejar al fantasma y defenderse de otro ataque.

Su agilidad era su mayor habilidad, era capaz de hacer movimientos que casi podrían parecer ficticios. Eran tan solo movimientos comunes, llevados al límite. Por ejemplo el giro en el aire... Cualquiera puede saltar hacia delante y caer al suelo bocabajo. Sin embargo Scart era mucho más ágil que un humano, pudiendo así aplicar ese movimiento a un ataque y caer de pie. Sin duda era pura poesía en movimiento.
Poco a poco fueron acabando con los seres, demostrando que tenían un gran talento con esas armas... Era curioso, dado que Adel no la había empuñado nunca antes... No que recordase. Al acabar, Scart sonrió a Adel, jadeando un poco por el esfuerzo físico.

-Tre... Trece...-Dijo el muchacho finalmente, desvelando la cifra que había conseguido eliminar, y tras escuchar la respuesta de Adel, sonrió aún más y avanzó un paso más, dispuesto a continuar por el túnel antes de que saliesen más de esos bichos.-Gané... Ahora sigamos... Uf... dichoso oogie... ¿Por que no podría estar más cerca? No, siempre tienen que estar lejos...

Habría sido divertido que Oogie se hubiese enfrentado a ellos desde el principio, no se que fuese a la otra punta del mundo. Scart empezaba a pensar que "los malos" tenían tendencia a vivir lejos. Siempre, siempre estaban lejos... Nunca te encontrarás que a aquel a quien debes derrotar vive a tu lado... No, deberás recorrer medio mundo para enfrentarte a él.
Una voz bañó el aire, angelical y tranquila... Parecía la de... La sirena...

-Seguid el camino... Ya falta poco...

Pero repentinamente, una nueva voz surcó el aire... ¡Era Alice! Y no parecía estar bien, su voz sonaba débil y triste...

-No... ¡Tened cuidado! ¡Oogie no es alguien facil de vencer! ... ... ... ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!

El grito de Alice fue lo ultimo que oyeron de ella...





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Re: El Mundo de los Sueños (Privada)

Mensaje por Finn, El Humano el Vie Oct 28, 2011 6:06 pm

La katana, que ágilmente se movía entre mis manos, no dejaba de cortar una y otra a vez a grupos de al menos tres de aquellos seres blancos como la leche, o bueno, ahora que era licántropa se podría decir que blanco como cualquier color demasiado claro o alejado de una gama oscura. Con cada nueva rotación de la espada en mis manos sesgaba al menos dos vidas, si es que se podía llamar así a lo que aquellos seres tenían, y también, con cada nuevo corte, sentía esa misma hoja más cerca de mí, como si la hubiera empuñado mucho tiempo atrás ¿Por qué? ¿Por qué sentía tal afinidad con esa arma que parecía deslizarse por mis manos como agua por su cauce? Sin darme demasiado tiempo a pensar esto, salté hacia atrás evitando así el toque de uno de los fantasmas, que sí llegó a rozar la bufanda de color más bien oscuro que llevaba poco antes de morir. Sus incorpóreas manos de color blanco hueso tocaron débilmente la tela y esta, como si fuera invadida por el fuego, se fue consumiendo rápidamente, sin dejarme más opción que retirármela al ver cómo, al rozar con una de las cuerdas de mi sostén, este se desprendió por un instante, creando una situación que por lo normal sería embarazosa, pero que en ese momento ignoré para rematar al maldito con una estocada frontal, hundiendo la espada en su ojo derecho y luego retirándola poco a poco. Lentamente el número de enemigos fue menguando, pero no por ello su terquedad, no cejando en ningún momento en su intento por devorarnos y convertirnos en nada.

-Doce… - dije agitada al tiempo que dejaba la espada clavada en el suelo, con notable dificultad, y me paraba para atarme de nuevo la prenda de ropa y hacer que se dejase de ver mi pecho izquierdo –Y me pienso cargar otros doce como me vuelvan a tocar la ropa. – añadí después, retomando el arma y enfundándola mientras esperaba a recuperarme un poco. Mas no hubo apenas tiempo de recuperarse, pues al momento la voz de la mujer del arpa rompió el aire con armoniosa melodía que acarició mis oídos alentándome a continuar, cosa que ya iba a hacer, pero justo en ese momento otra voz también sesgó el aire hasta mis orejas para dar nueva información al cerebro, esta nos indicaba lo contrario, que no avanzáramos, que tuviéramos cuidado con Oogie… ¡Maldita sea! ¿Qué podíamos hacer ahora? Con una rápida mirada me dirigía Scart en busca de respuestas, y la manera en la que me devolvió la “pregunta” con otro cruce de ojos me hizo entender que había que seguir, no era el momento de dar la vuelta, porque, además de no poder, se lo había prometido, le había prometido ayudarle a encontrar la información que buscaba, y ya no sólo a él, sino también a Tay y Karina, les había jurado devolverlos al sueño eterno en el que debían estar sumidos, en lugar de en la pesadilla en la que se encontraban. Sin pensármelo dos veces continué avanzando por la negra senda con una mano en la empuñadura, había descubierto algo de la acerada nueva amiga que me había echado, y es que si bien no era tan potente como al de Scart sí era mucho más rápida y ligera, así pues, no podía lograr lo que él, que prácticamente exterminaba a cualquiera con un par de golpes, pero sí podía descargar un primer impacto que lo tenía asegurado y que me daba el comienzo perfecto para una lluvia de cortes y golpes con la parte sin filo que ajusticiarían a cualquiera.

El camino, oscuro y lóbrego, se extendía más allá de donde me alcanzaba la vista, y no parecía tener fin, con las ramas de los negros árboles saliendo a modo de garras para atraparnos a mí al ladrón en su funesto mundo de pesadillas. A cada poco tenía que sacar la katana para eliminar algunas de estas sombras y poder seguir avanzando a un ritmo normal. Los sonidos se sucedían a ambos lados del camino dejando escuchar entre ellos rugidos de lobos hambrientos de carne real, seguramente los mismos lobos que tantas veces había visto en mis pesadillas, grandes y gordos, sin pelaje alguno más que sombras que se movían cual humo concentrado, sus fauces solían ser por completo blancas en contraste con el resto de su cuerpo, y la espuma que salía de las bocas de dichos animales, de poder llamarse así, era roja como la sangre que pretendían derramar. También, en ese mismo momento, flotaba en el aire el sonido de hojas afilándose unas contra otras, el chirriar del metal al entrechocar como en un duelo de espadas pero de manera más calmada. Por un momento me pareció ver una sombra moverse a pocos metros de nosotros, avanzando de lado a lado cual conejo en un camino transitado por lobos, buscando cubrirse de nuevo en las sombras de las que, por un momento, había escapado. Me detuve y volvió a ocurrir, pero mucho más cerca, a tan solo cinco metros. Sin fijarme si Scart se había detenido o no puse una mano justo delante de él y le golpeé el pecho para que cejara en su avance, no iba a seguir avanzando mientras eso, fuere lo que fuere, estuviera ahí. De nuevo se sucedió ese mismo hecho, la sombra cruzando de lado a lado, pero esta vez no se contentó únicamente con pasar ante nosotros, acelerado así el ritmo de mi corazón, sino que trató de hacerse con la carne del pícaro.

-¡No! – grité con fuerza al mismo tiempo que me arrojaba sobre Scart para tumbarlo. Nuestros cuerpos rodaron unidos en un abrazo por el azabache del suelo empolvándonos con oscura materia terráquea, pero al momento, yo, me puse en pie empuñando de nuevo mi arma para enfrentar a la bestia, que había huido. Maldita sea, esta no atacaba como los fantasmas, sino que era más inteligente, con un hambre más voraz y un instinto de caza superior al mío, que apenas lo tenía desde hacía unas semanas. Y una vez más el sonido de sus pezuñas sobre el suelo sesgaría el aire hasta mí y Scart, estaba cerca, y se estaba preparando para un nuevo ataque. Adrenalina… Esa preciada sustancia que en esos mismos momentos recorría mi cuerpo con suma facilidad. Mis músculos en tensión, la espada rozando el suelo a varios metros de mí con la punta en diagonal y yo, con el temor –porque no decirlo- a que me arrebataran para mí lo más querido en el mundo, Scart, estaba lista para sesgar con un primer corte la vida de lo que hiciera falta para protegerlo, pero además de mí, estaba mi bestia, que poco a poco parecía despertar, dándome un poco de su fuerza, sí, pero también deseosa de salir y probar la sangre de las sombras.
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