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Cuentos de Noreth
Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth

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Noreth Se Revela

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Noreth Se Revela

Mensaje por Doctor Ivo Robotnik el Lun Oct 03, 2011 11:28 pm

Noreth … un mundo hermoso, y sin fin, un mundo donde aventuras suceden cada día, donde muertes y nacimientos son tan comunes como las vidas que suceden ahí, la espada y el escudo gobiernan, los nobles ordenan, mas todo son datos, pixeles y letras tras una pantalla de computador, un mundo que solo existe tras aquellos puntos que como datos los ordenadores analizan y reordenan, noreth es un mundo imaginario, un mundo ficticio … pero eso solamente para los usuarios los cuales controlan el destino de cada una de sus creaciones … pero no todo es tan simple, bajo aquellos datos vidas existen, bajo las ordenes de sus usuarios, bajo las ordenes del máster la vida de los personajes siguen, estos no saben que sucede eso, para ellos noreth es su mundo, su realidad y la palabra usuario no existe … o por lo menos hasta ese momento …

Las computadoras, siempre frías y exactas son infalibles … hasta que cometen un error y el caos se desata, los técnicos desconocen por qué sucedió aquel pequeño fallo que llevo a los ordenadores centrales a desconectarse repentinamente y a la vez enviar un flujo de información abrumadoramente enorme a ciertos puntos del globo, era como si todo hubiera sido planeado … pero nadie era el responsable, más que la propia maquina, la cual silenciosa no dio explicaciones, solo siguió con su programación, con los bytes que eran su memoria, con su disco rígido girando sin descansar, mas los datos no eran infalibles y muchas veces son corruptos … lo que sucedió en aquel momento es extraño, como si hubieran fuerzas mas allá del conocimiento humano dictando nuestros actos y las situaciones … ¿acaso nosotros somos lo mismo que noreth? … hasta que no vuelva a sucedes aquello jamás se sabrá…-

Comencemos por el viejo mundo, por España mas precisamente, allí en un lugar del globo llamado Sevilla había un joven … un jugador de Noreth empedernido y el cual contaba con muchas vidas en sus manos dentro de ese mundo … su nombre era José Manuel pero tenía tantos nombres que usualmente solo le decían José, bueno prosigamos … aquella tarde decidió jugar con uno de sus primeros para no decir el primero de sus personajes Rose, una muchachita que ya había pasado por mucho, había conocido el amor como el dolor, había visto maravillas como horrores y todo en manos de su usuario, aquella tarde estaba despejada y prácticamente daban ganas de entrar al foro, durante unos minutos José estuvo en el tag, hablando de idioteces como era costumbre, memeando de vez en cuando, mas algo extraño surgió, su ordenador se apago, como era natural intento ver que sucedía pero nada pasaba, molesto llamo a un técnico pero en ese momento algo sucedió, el computador volvió a encender mas la pantalla solo producía estática, lo siguiente fue lo traumático, el computador emitió tanta luz que debió de cubrirse los ojos, en ese instante algo se pudo escuchar caer junto con el sonido metálico, frente a el estaba Rose, con su armadura manchada con algunas gotas de sangre, jadeando, y empuñando su escudo y espada … que sucedía en ese lugar …

Algunos quilómetros más adelante otro joven, Salvador Tolosa de la ciudad de Albacete, sufría por lo mismo, su ordenador no funcionaba y como tal intento revisarlo, mas este a diferencia del de José comenzó a emitir un agudo sonido lo que obligo a llevarse las manos a los oídos, mas el no cerró los ojos y como si fuera una ilusión uno de sus personajes también surgía de la anda, como atraído a este mundo, Illua se hacía presente, mas a diferencia de Rose, ella aprecia más arreglada empuñando su katana que brillaba con azulado fulgor … el también sufriría que noreth hubiera cambiado.

Ahora vayámonos al otro lado del mar, en chile, donde otros dos jóvenes sufrían lo mismo, mas como siempre era ligeramente Camila Fernández de Quillota mira atónica como frente a su computador una mujer se materializaba, era de mañana en ese país, pero la mujer no tenía una sonrisa amble, si no que aprecia molesta por aquella súbita manipulación de su cuerpo y ser, Inuwel estaba claramente molesta … no muy lejos de ahí otra materialización se presentaba, a diferencia de las anteriores no era una mujer si no un hombre, que parecía un fiero cazador, su mirada aguda y fría se clavo en el muchacho que tenia frente, era su usuario, Francisco Parada de la capital de Chile, este tenía la boca abierta por lo que pasaba …

Que sucedía en ese lugar, como había sido posible que cuatro seres que no existían más que como datos dentro de la internet, ahora estaban frente a sus usuarios, podía ser una nueva experiencia para los cuatro… tanto buena como mala… mas no todos los personajes estarían felices de ser traídos, muchos estarían preocupados… otros abrumados, este era un mundo nuevo y no solamente nuevo… si no moderno… como actuarían frente a la luz eléctrica… o a los automóviles…. Quien sabe…. Era una aventura en carne propia.

Off
Spoiler:
Empezamos con este extraño tema, como saben ya han leido de que se tratara este tema, por lo que no hay limites a lo que puedan ahcer, mas que la propia realidad, lo unico que les pido es que sean realistas, y lo mas reales tanto en sus propias personalidades como en las de sus personajes, el mastereo sera dentro de 7 dias, lo ultimo que quedaria decir es que disfruten el rol ... y no hagan idioteces o terminaran muertos xD



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Re: Noreth Se Revela

Mensaje por Rose Atillart el Mar Oct 04, 2011 11:23 pm

“Hoy dais lástima, vais a aprender. Pasión, deber, valor, virtud. Pues yo ya lo logré, ahora tú.
La quietud del bosque y el ardor del sol, cuando los consigues tuyo es el control.
Y aunque eres hoy patético, todo un hombre haré de ti y serás el mejor para mí…”


Suena el despertador. Seis y cuarenta de un nuevo día, ojalá fuera un día especial, el día en que cumplo dieciocho y me largo de este asqueroso pueblo en el que vivo, pero no, es día… ¿Cuatro? Sí, día cuatro, martes, al menos hoy no tengo inglés. Tras gastar unos minutos de los cuarenta que me sobran, pues bien me podría despertar a las siete y veinte de la mañana, acabo por levantarme de la desastrosa cama. El sonido del ventilador apenas me ha dejado dormir, pero es que en este puto pueblo no hay dios que duerma sin uno, y el puñetero aire acondicionado está roto. Sin perder más tiempo innecesario me quito los pantalones del pijama de entretiempo que llevo ¿Por qué es de entretiempo? Porque es un pantalón largo y fino, de color celeste aunque esto no importe, que si bien deja pasar el aire no permite que se me congelen los huevos y queden como uvas pasas. Tras quitarme tan antiestética prenda de ropa me voy al cuarto de baño, nada mejor para despejarse que una buena… Ducha, porque ni para pajearme tengo fuerzas por las mañanas. Abro la ducha buscando ese punto legendario entre lava hirviente y hielo recién derretido, punto que no encuentro dado que la bombona se acabó y no tengo pensamiento de ponerme a cambiarla cuando todavía es de noche, prefiero el agua helada. Me meto en la ducha del amplio baño de loza blanca, muebles blancos y suelo color grisáceo. La gélida cascada de agua que me parece que cae sobre mi cabeza me golpea la nuca de manera incesante, y yo, imposibilitado para dormirme otra vez, me pongo a pensar. Todo lo que dejé atrás por un sueño de libertad, sí, jodí pero bien a mi madre tirándola del piso de Valencia pero… ¿Y Mindo? ¿Y Raquel? Ahora los extraño, y mucho, llevo ya un tiempo deprimido, y hoy, como no podía ser de otro modo, vuelvo a llorar apoyado en la pared, prestando poca o nula atención a mi desnudez, que se ve reflejada en el enorme espejo que ocupa casi toda la pared del baño.


Tras cerrar el grifo de agua congelada y secarme con la toalla más rígida que si la hubieran almidonado me miro al espejo. Diecisiete años casi recién cumplidos, barba más o menos espesa por estar sin afeitar desde junio, los pelos, largos hasta cubrir más que de sobra mis orejas, se agolpan ahora en grandes grupos que me hace parecer casi calvo, eso, encima de rellenito calvo, joder, el tío perfecto. Tras una mirada a mí mismo y a mis ojos de color marrón mierda disuelta me termino de secar para vestirme con una ropa completamente negra, camiseta negra lisa, pantalones vaqueros negros, calcetines negros y zapatillas gris oscuro. Ahora, vestido y sin más que hacer en el baño me retiro de ahí, no me siento capaz de seguir mirándome. No me molesto en peinarme, con hacer un poco de headbanding basta para que mis pelos se organicen y por fin pueda ver algo, quedando finalmente con un peinado estilo “emo” que me cubre hasta los ojos, aunque sólo el izquierdo, así me evito darme la ostia padre en la bajada de las escaleras hasta el primer piso. En los últimos dos escalones hasta el descansillo me dejo caer para dar con el hombro en la pared, a ver si eso me despeja. No hay nadie en casa, así que no importa que haga o deje de hacer ruido, hoy todos fueron a Sevilla, operan a alguien, aunque no sé a quién. Tras el golpe, que apenas me duele por el sueño, bajo los otros diecinueve escalones, sí, los tengo contados, cada escalón es una condena que me recuerda a lo que yo mismo me até el día que decidí sacar a pasear mi gilipollez. Llego abajo, todo está oscuro y desordenado, como lo dejé la noche anterior. Inspiro el aire fresco que entra por la ventana del amplio comedor y enciendo la luz auxiliar que hay tras el hueco del sofá, me agrada la oscuridad, pero también me agrada no dormirme sobre el desayuno que estoy a punto de prepararme.

Una vez en la cocina dejo la ropa sucia en la lavadora, espero que venga alguien, hace meses que no pongo una lavadora y seguramente acabe con pantalones rosas por no saber cómo funciona. Una vez más suspiro contemplando el suelo de mármol de la cocina que está notablemente más sucio que el resto de la casa. Tal vez debería… Ignorarlo, como siempre he hecho y siempre haré. Saco el pan de una bolsa naranja algo desgastada, como ya es costumbre ignoro también eso, si se cae no es mi problema. Corto un buen trozo y lo meto a la tostadora mientras cojo mi jarra de cerveza alemana –regalo de mi abuelo que visita bastante dicho país- y me sirvo casi hasta arriba de café, lo que viene siendo medio litro o poco más. Añado luego unas gotas de leche desnatada, es como el agua, pero blanca, al menos no tiene esa asquerosa espuma de la leche entera que me hace pensar que me bebo la corrida de la jodida vaca, no tardo mucho en vaciar medio bote de azúcar encima, adoro el café frío y sobrecargado de azúcar, supongo que me levanta el ánimo. El incesante pitido de la tostadora me avisa de que ha terminado, saco las tostadas quemándome un dedo y lanzando injurias contra la tostadora y la tostada, como si tuvieran culpa de mi idiotez matutina que me empuja a tocar algo que acaba de salir de entre dos resistencias al rojo vivo. Mantequilla, mermelada, sal y azúcar. En ese orden “aliño” la tostada para luego llevarme todo en una bandeja al comedor, donde ahora puedo ver como mayor claridad los sofás de tapiz verde pistacho –verde vómito, pero algo bonito me tengo que decir a mí mismo para no ahorcarme con el elástico de los calzoncillo sucios- me recuesto en la vieja mesa de madera, que lleva siendo la misma desde que me alcanza la memoria. A esa mesa se le han roto cosas encima, tiene las patas reparadas al menos dos veces cada una y tiembla cuando apoyas más de dos kilos, pero la hija de puta aguanta un puto holocausto en pie. Desayuno sin ganas la extraña mezcla de sabores para luego beber casi de un trago el café, me duele el pecho ¿La cafeína? ¿Los principios de un infarto por colesterol? Pues parece que perderé el día de clase, sólo era un pinchazo de los que me suelen dar, dicen los que me ven a diario que son cuentos míos, me gustaría que sufrieran ellos ese peso en el pecho, ese vacío por dentro que me anima a ver lo peor de las cosas, esa sensación de soledad y aislamiento… Bueno, no tengo nada más que hacer en casa, sólo queda subir y coger los auriculares y el móvil para oír música. Suena “Mägo de Oz – Desde mi cielo” qué apropiada. Me pongo los aparatitos para que nadie más escuche la melancólica canción. Me llaman Heavy porque una vez me preguntaron que escuchaba y les puse Threed Days Grace, desde ese día soy “El Heavy” “El satánico” y demás, bueno, mola, nadie se me acerca por miedo a que le eche un mal de ojo o a que invoque el diablo o algo. Bendito pueblo de creyentes paletos.

(…)

Suena el timbre del final de las clases. Sí, me las he pasado durmiendo, o cerca del sueño, porque ni me he enterado de la hora del patio, aunque total, para sentarme a llorar en un rincón con la cabeza entre las piernas, mejor me quedo en clase recuperando horas de sueño. Todos recogen con una sonrisa en la cara, charlando con sus amigos y conocidos en lo que ya deciden que harán en casa, jugar a la consola, estudiar, hacer los deberes y si les queda un rato irse al parque con los amigos. Sé que nadie me escuchará, que les parezco un bicho raro y que todo lo que yo diga les entrará por un oído y les saldrá al momento por el otro, pero… me gustaría decirles que aprovechen el tiempo con sus amigos, nunca se sabe cuándo se verán obligados a separarse de su compañero de partidas, risas, borracheras y demases. Salgo el último, con los auriculares negros recién colocados, aun no suena la música, pero como me ven con ellos no me hablan, es agradable eso. Durante mi huida, dado que no trato propiamente de salir sino de huir hacia un rincón de un mundo inexistente llamado Noreth, empujo a un par de chicas que hablaban, a una se le caen los apuntes, escucho como la amiga la frena, le dice textualmente: “A ese no le digas ná, que está endemoniao”, no evito una pequeña sonrisa, gracioso que teman algo sin conocerlo, aunque mejor, me he evitado tener que humillar públicamente a una choni de barrio. Paso por las aulas de primero de la ESO y muchas chicas se me quedan mirando, idiotas, ojalá alguna se me acerque, porque tengo ganas de dar una respuesta de rechazo hiriente, quiero hacer daño, mucho daño, es el único modo que conozco de sentirme lleno cuando no tengo cerca a mis amigos, el dolor ajeno. Las lágrimas de una cría que, si bien no ha hecho nada malo, siente como su pequeño y patético mundo se viene abajo al no ser el príncipe que esperaba. Por desgracia ninguna se acerca, sólo pasan por mi lado y me miran cuando creen que no las veo, ingenuas. Veo un pequeño corrillo de personas que gritan como animales: “Sangre, sangre, bulla, bulla que salpiiiiiique, que sapiiiiique”. Pelea, otra vez, es la tercera en lo que llevamos de semana. Bueno, posiblemente sea el único no interesado en ese tipo de espectáculos tan patéticos, aunque con mucha suerte alguno de los dos le dará un golpe mortal al otro, son canis ¿Qué importa si a uno lo matan y al otro lo encarcelan? Menos cáncer para la sociedad.


Las calles del pueblo, pese a que bullen de coches en marcha, autobuses escolares y demás, me parecen desiertas. Sólo yo y mi música, un camino que recorrer del que por desgracia me queda un largo trecho. La gente me ve y me mira de reojo, ¿Qué es lo que no entienden de mí? Me gustaría saberlo para no cambiarlo nunca, aunque puede ser que sea el hecho de que vista de negro cuando hacen casi treinta y dos grados Celsius. Bueno, ignorando las miradas de la gente que se cree disimulada y son igual de discretas que un elefante suelto por el centro, logro llegar a mi casa sin dejarme vencer por la tentación de arrojarme contra un bus, sino muero al menos pasaré tiempo en el hospital, donde no me obligarán a escuchar sandeces de un tío que quería una raza de personas altas, guapas y rubias cuando él era bajito, feo y moreno. Suspiro una de tantas veces y entro a mi casa, vacía, no tengo hambre, bueno, tengo, pero no me apetece comer, cosas de la depre. Subo al piso de arriba arrastrándome sobre mis pies y dejo la mochila encima de la cama que se supone que es la mía, pero ese cuarto sólo lo uso para la ropa, puesto que duermo en el que tiene cama de matrimonio. Me quito los zapatos y toda la ropa para ponerme el pijama de verano, el calor aprieta a medio día, así que mejor ponerse algo más ligerito. Mi ropa queda esparcida de manera desigual por la habitación, ¿Pero qué me importa? Limpio una vez al… ¿Al qué? Oh, sí, cuando alguien sube y me hago el despistado. La música sigue sonando, los melancólicos acordes de Skillet – The Older I Get, cada nota es un recuerdo y cada recuerdo es una daga que se hinca en mi corazón, pero tengo que ser fuerte, mucha gente me espera en otro mundo, tras la pantalla de mi ordenador portátil.

Enciendo el ordenador y me tumbo en la cama casi llorando por la nostalgia que me evoca la música, risas, enfados, buenos momentos e incluso momentos en los que corrimos el riesgo de ser apaleados, pero… joder, estaba Mindo a mi lado, siempre una sonrisa amable, y Raquel, la voz que sustituía a mi conciencia, aunque en lugar de susurrarme me pegaba un guantazo del quince con cada idiotez que decía o hacía. Suspiro y meto la contraseña en el ordenador, demasiado porno como para dejarlo sin proteger. Espero a que se inicie todo y cierro Skype, no tengo ganas de hablar y además revienta la red con lo que consume. Abro Messenger, que como ya es normal tarda un poco en cargar por el skin que le tengo puesto, mientras tanto reviso Noreth, debo… doce post, antes es hubiera implicado que me arrancase los pelos como Homer Simpson al enterarse del embarazo de Marge, pero ahora, que no tengo nada más ni mejor que hacer, sólo implica que me pasaré la tarde escribiendo. Al menos dos de esos post son con Rose, disfruto roleándola, sí, es una niña de catorce años pechugona y yo un tío de diecisiete que bien podría jugar a Rugby con algo de entrenamiento y preparación, pero… me gusta, me gusta esa sensación de que nada puede perturbar la felicidad de esa niña, mi niña. Un personaje que empezó como fruto de mi aburrimiento en clase y terminó siendo mi favorito sin posibilidad de discutir, menudas cosas. Me conecto con la cuenta de administrador y reviso mensajes, ninguno, me siento bien con esa cuenta, poderoso, y no es para menos, pues cargo a mis espaldas al menos diez lápidas. Messenger al fin funciona, aleluya pero… Bah, no hay nadie conectado. Ni Salva, ni Nil, ni Kiba, ni Cami, ni Christian... y una larga lista más de gente que me agradaría ver conectada. El tag está lleno de incoloros, entraré con el saco de bichos a ver qué pasa. Entro y me doy cuenta que más de uno es piel, pero no logro averiguar de quien, posiblemente un “grupo de acción épica”, o sea sé, por ejemplo un grupo basado en World of Warcraft. No parecen tener muchas dudas, así que apenas hago un par de acciones por el chat y me dispongo a salir, pero en ese momento se apaga. Suspiro, la batería, seguro que la batería. Lo enchufo y trato de encenderlo, nada. ¿No me jodas que otra vez me ha explotado el disco duro? Pruebo con el botón de reinicio y nada… Bueno, no sé programar un despertador, así que mucho menos arreglar eso. Cojo la caja y me dispongo a llamar al servicio técnico, Dios, a ver cómo digo ahora que estaré de dos a cuatro semanas sin poder postear como Dios manda.

Marco los tres primeros números con un teléfono que me han dejado para emergencia –esto es mucho más urgente que si me parto una pierna, claro está- y me dispongo a marcar el cuarto, pero entonces veo la luz de la pantalla reflejada en la pared, estoy de espaldas a la máquina, así que supongo que se ha encendido bien, aunque con un fondo diferente al habitual, pues está demasiado claro. Me giro y sólo veo nieve en la pantalla, entonces acuden a mi mente las escenas de la película “The Ring” No soy especialmente supersticioso pero he de admitir que la película da algo de miedo, y que ahora me pase eso con el ordenador me los pone de corbata, todo sea dicho. Me quiero alejar pero el miedo me paraliza las piernas. Mierda. Miro la pantalla que comienza a brillar y me tapo los ojos cuando explota en un fogonazo de luz ¡A la mierda el ordenador! Es la primera frase que acude a mi mente. Tras unos segundos logro abrir mis ojos, pero como si no lo hubiera hecho, pues la luz todavía me afecta unos segundos. Cuando por fin logro ver lo que tengo delante mi vista se pasea por el caótico cuarto lleno de latas de redbull y Monster por todos los lados. El ordenador no echa humo ni su pantalla es un montón de componentes electrónicos y cables, así que suspiro aliviado, pero cuando llego a la esquina de la habitación veo algo. Una chica sentada con las rodillas medio alzadas y las manos en el suelo. Vale, ahora sí que los tengo de corbata, pero como una corbata tan mal atada que me impide respirar. De nuevo las películas de miedo y gore hacen su efecto, pero lo pierden cuando reconozco ese cabello de tono moreno claro, casi rubio, unos preciosos ojos verde azulado y una boca pequeña y mona. Bajo un poco más y veo que el top azul que lleva deja un escote abultado, enarco una ceja incrédulo, con el corazón a cien.

Es… no… vamos, sé lógico ¿Cómo demonios va a ser Rose? ¿El fogonazo ha debido de provocar la explosión del ordenador, una pieza me ha golpeado la cabeza y estoy soñando, verdad? Pues para estar soñando su agudo grito suena con total realismo. Asustada con manchas de sangre en su preciosa ropa se pone a llorar, me… me parte el alma, entiendo porque llora, yo mismo he descrito ya esa sensación en que pierde la calma por no tener a Nogard, y ahora… de nuevo… Debo tratar de calmarla como sea o los vecinos empezarán a chismorrear –R… Rose… - digo sin todavía poder creerme que sea ella de verdad – Eh… Rose… Tranquila… No llores esto es sólo un sueño.- añado mientras me acerco a ella. Su espada me apunta y siento como mi sangre se hiela al sentir el frío acero tocar la boca de mi estómago, es real, me puede matar en cualquier momento a causa del susto. Respiro como buenamente puedo y levanto las manos mientras la miro a los ojos, sí, yo le puse un cuerpo ideal pero… soy incapaz de mirar sus pechos, ella es como hija, la quiero como si fuera así. Lentamente separo los labios otra vez mientras ella me mira asustada– Tranquila… Estás… en otro mundo, en un mundo de sueños muy real… no sé cómo has llegado aquí pero… te sacaré… Te devolveré con Nogard. ¿Eso quieres, no? – veo como al pronunciar ese nombre los ojos de la chiquilla se abre y mi corazón se dilata al verla romper a llorar de nuevo ¡Mierda! ¡Me da demasiada pena! Suspiro de nuevo y aparto la espada sentándome a su lado. Soy considerablemente más grande, pero parece que la pena puede con el susto – Soy… Jose… - digo un tanto nervioso. Sí, ridículo, nervioso por mi propio personaje – Y… si te calmas te ayudaré a salir de aquí… - me mira algo dubitativa y separa los labios. Me saco del bolsillo un paquete de pañuelos, estoy acatarrado, así que los llevo incluso en el pijama – Y… ¿Y tú cómo sabes mi nombre… Jo-sé? – noto como separa las sílabas de mi nombre, normal, es pequeña y además mi nombre no es algo muy habitual en la tierra de la que ella viene, bueno ¿Qué digo tierra? ¡Mundo! ¡Universo! -Porque… - busco un poco la respuesta por mi cabeza, menos mal que me he criado siempre con gente más pequeña que yo, tengo una pequeña ventaja con ella – Porque… aquí nos llega toda la información de vuestras vidas cuando dormís… somos… quienes controlamos vuestros sueños. – en realidad sus vidas, pero… no le puedo decir eso, siento que si le hago daño lo pasaré muy mal. Le tiendo los pañuelos y los mira con curiosidad, dejando de lado la pena - ¿Y… esto? – pregunta. Saco uno del paquete y le limpio las lágrimas con una cara para con la otra sonarle los mocos y arrojarlo a la papelera – Era… para eso. – digo sonriendo de medio lado. Se queda extrañada, pero por suerte no es ni Necros ni Wilcox, en cuyo caso ya estaría criando malvas con los gusanos. Es Rose, amable y simpática con todos, su última partida la hizo aprender algo más, y es que no siempre es todo como ella lo desearía – E… eso ha sido raro… - comenta todavía asustada. Tomo mi teléfono y miro la hora, cuatro y treinta y siete de la tarde. Me queda una semana solo por el tema de la operación de no sé quién… ojalá la pueda mandar de vuelta a su mundo antes… no me gusta verla sufrir. En un despiste mío coge mi móvil y lo examina, dándole sin querer al “play” y reproduciendo la música, y justamente tenía que ser Lordi y sus guturales. Obviamente se asusta y lo arroja al suelo, donde lo acuchilla con la espada -¡Magia negra! – grita mientras se pega más a mí. Miro el móvil, la miro a ella temblar, miro el móvil suspiro – Bueno… quería cambiar de teléfono – digo para mí – No Rose… en este mundo las cosas son muy diferentes… Pero… en el tiempo que pases aquí procuraré enseñarte lo que pueda… - tuerzo una media sonrisa todavía creyendo que lo que sea que he tomado a lo largo del día me ha dejado agilipollado - ¿Tienes hambre? – pregunto para desviar su atención, al fin y al cabo es una niña. Le daré algún dulce y se calmará un rato mientras… mientras me arranco los pelos, porque por ahora el hecho de devolverla a Noreth me costará mucho trabajo… Tal vez David sepa algo… O bueno… si ha sido a nivel global… Je je… Tal vez esté sufriendo en manos de Oliver Knight.






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Rose Atillart
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Re: Noreth Se Revela

Mensaje por Egates el Miér Oct 05, 2011 3:40 am

Un día como cualquier otro. Me encontraba acostado como era lo normal a esa hora, aún no pensaba en levantarme, de hecho tenía clases de inglés en la tarde y como siempre había dormido horrible y casi nada. Pero como es costumbre mía, acostarse tarde para levantarse temprano...

Me estiré completamente y pegué un gran bostezo, ya lo había hecho; desperté. Pero aún así no debía ningún post y no tenía tareas por lo que podía quedarme más tiempo en la cama antes de levantarme a tomar mi café. Sentía los ojos pesados y la cabeza me dolía algo por la falta de sueño, así que la volví a acomodar en la almohada haciendo algo más de tiempo antes de levantarme. Como de costumbre comencé a recordar las cosas importantes que irían a pasar ese día. Mis hermanas habían salido a la casa de una amiga y se iban a quedar ahí por un tiempo, mi madre como siempre que viajaba fuera del país había viajado temprano así que era imposible encontrarla a esa hora. Recordé que la noche anterior le había pedido que dejase algo de dinero y cigarros para no molestarla durante su tiempo afuera. Esperaba que me los hubiese dejado... Mi hermano chico como mis hermanas no estaban se fue a la casa de su padre, así que estaba ya casi completamente solo. Solo faltaba alguien, la nana. A esa hora aún no llegaba, pero como era de esperarse cuando mi madre salía, iba a faltar al trabajo. Lo único que me molestaba de aquello era que tendría que hacerme todo yo solo. Una vez esa idea pasada por mi cabeza volví a estirarme y finalmente me levanté.

Mire a mi cuarto, estaba tal cual y como lo había dejado la noche anterior. Notebook apagado y cerrado, guitarra eléctrica en su atril, guitarra acústica apoyada contra el mueble-cajón al lado de mi escritorio donde tenía una impresora que hace meses no funcionaba y guardaba mis muchos libros de inglés y algún que otro cable. Mi guitarra clásica apoya contra la mesita de noche al costado derecho de mi cama. Siempre era lo primero que revisaba, mis guitarras. Luego el amplificador y los pedales, frente a la guitarra eléctrica como costumbre. Al frente de mi cama estaba otro mueble en el cual guardaba mi ropa, libros de música y encima estaba mi televisión la cual pasaba casi siempre apagada. Me levanté y como de costumbre lo primero que hice fue ir al baño frente a mi cuarto. Luego de hacer mis cosas volví al cuarto y me senté en un costado de mi cama. Tome mi Ipod para comprobar la hora, entonces busqué mis audífonos aprovechando de prender el notebook en el proceso. Todo funcionaba a la normalidad. Revisé el foro como costumbre mañanera y al no ver nada interesante fui a la cocina.

No era muy largo el recorrido y vamos, era un departamento de tres habitaciones, living-comedor, cocina y cuarto de servicio el cual no era ocupado ya que la nana era puertas afueras, osea que venía solo por el día si es que venía. Puse agua en el hervidor y mientras me ponía a escuchar música comenzaba con mi ¨ritual¨ de todas las mañanas. Chickenfoot a todo volumen como de costumbre, un café a medio preparar y luego cigarros mientras tomaba mi café. Sin eso tenía la manía de pensar que no seria un buen día, además de ser mi desayuno era ya parte de mi rutina desde hacía unos años. Mencioné Chickenfoot ya que es una de las bandas que escucho de hace pocos meses, es una de las pocas que logra despertarme efectivamente junto a mis vicios y vamos, ¡Joe Satriani era el guitarrista de la banda! ¿Cómo iba a negarme a escuchar la súper-banda de uno de mis ¨héroes¨ de la guitarra?

(…)


Volví a mi cuarto una vez despierto, aunque aún estaba en pijama. Volví a dar un vistazo al foro, todo seguía funcionando normalmente. Así que fui a dar el agua caliente para darme una duche como también era parte de la rutina.

(…)


Aún no pasaba nada anormal o interesante y bueno, tampoco tenía nada planeado. Ya me había vestido como lo hacía habitualmente, jeans negros, camiseta negra, zapatos grises y chaqueta de cuero negra ya que como era doceavo piso siempre corría mucho viento y principalmente esa mañana estaba algo más fría que de costumbre.

Esta vez me senté frente al computador, aunque no tenía nada que hacer ahí. Pensé en meterme al chat del foro, pero aún era temprano y no había nadie interesante con quien hablar. Así que como el día anterior había estado practicando una nueva canción con mi guitarra acústica decidí tomarla. Revisar que no estuviese desafinada, abrir el programa donde tenía la partitura y tablatura y me puse a tocar hasta que me diese hambre o me diesen ganas de ir a fumar de nuevo, seguramente siendo lo segundo lo que pasaría primero.

(…)

En algún lugar de Noreth:

Me encontraba ahí en el callejón con Sahian, por fin habíamos encontrado el lugar donde posiblemente se encontraba el niño con su raptor y habían llevado a la víctima que había olfateado a lo lejos. Ya le había dado instrucciones a mi compañera, por lo que ahora solo quedaba entrar y repartir patadas a quien se nos pusiera en el frente.

Queriendo salir rápido de aquel apestoso callejón, me acerqué pronto y sin hacer casi nada de ruido hasta la puerta del fondo. Tenía mi espada al frente presta para el combate, mas algo inesperado sucedió. La tierra comenzó a temblar en cuanto puse mi mano sobre el picaporte.

Salté hacía atrás quedando en posición de guardia, pero apenas pise el suelo nuevamente, un agujero se abrió de la nada y no pude recordar nada más


(…)


Seguía practicando el mismo tema, avanzaba de apoco y ya casi estaba dominando la introducción, así que decidí mirar nuevamente la partitura en mi notebook para adelantarme algo con lo que venía más adelante. Siempre me gustaba tocar algo más adelante de donde iba, así me daban ánimos de dominar lo que me costaba trabajo de lo que estaba tocando.

Empero algo raro sucedió, apenas puse mi mano sobre el mouse, la pantalla del notebook se puso completamente negra. -WHAT DA! – Fue lo primero que grité, en inglés como de costumbre cuando practicaba música. Revise entonces las luces del teclado, todas estaban apagadas. Luego la luz indicadora que el notebook estaba recibiendo energía, también apagada. – DAMN IT! – Volví a gritar golpeando por el costado la pantalla del notebook.

Lleve mi espalda con fuerza hacía el respaldo de mi silla y suspiré intentando calmarme para poder arreglar el asunto, pero la anomalía no acabaría ahí. El notebook volvería a funcionar normalmente, entonces suspiré nuevamente y volví a tomar mi guitarra, pero que acabará ahí sería mucho pedir. La pantalla comenzó a verse rara, una luz comenzó a emerger de esta, pero no era cegadora ya que un agujero negro comenzaba a formarse.

Al notar esto me levanté con guitarra en mano, aparté mi silla de una patada y me fui contra la pared aún mirando la pantalla. Entonces, una figura saldría de esta. Una figura humana que me sobrepasaba por al menos tres cabezas. Ante esto mis ojos se abrieron lo más que podían mientras intentaba hacer lo posible para mantenerme con la boca cerrada y no mostrarme tan confuso como lo hacía... ¿Egates?

Debía estar borracho... Vale, era imposible, la noche anterior solo me había tomado una piscola (bebida alcohólica tradicional chilena), podía beberme una botella completa yo solo y con suerte se me comenzaban a mover las cosas, pero que mi personaje más querido del rol y por no decir el primero estuviese en carne y hueso frente a mi... ¿Alguien le había puesto algo a mi vaso? Probablemente, pero ¿quién? No encontraba explicación alguna. ¿Era acaso otro trastorno de sueño? No lo creía, de todas las cosas torcidas que he soñado, ¿por qué habría comenzado con mi rutina mañanera?

No sabía que pensar, pero si sabía que Egates no me atacaría sin motivo, así que simplemente me quede ahí parado empuñando ahora mi guitarra acústica como bate. Algo que realmente odiaba hacer, pero contra una espada cualquier cosa que pudiese bloquear un golpe funcionaba.

– ¿¡Dónde demonios estoy!?-.

– Mejor dicho, ¡¿cómo mierda llegaste aquí? -.

Lo único que conseguí de aquel mini-dialogo fue que Egates apuntase su espada más hacía a mi. Por primera vez no lo estaba manejando y lo conocía tan bien que además de tragar saliva no me sorprendía si llegaba a hacerme en los pantalones.

– ¡Tranquilo! ¡Tranquilo! ¿Egates?... Bien, hay que tomarse esto con calma. Tu no deberías estar aquí, no se que ocurre y claramente debes volver a Noreth -.

- ¿Cómo que no estoy en Noreth? Y tu, ¿cómo me conoces?

Suspire intentando calmarme, preguntas difíciles sin respuesta. Sabía que eso le molestaba a Egates y mucho más a mi. Después de todo, Egates y yo nos parecíamos en muchos aspectos y no tener el control de él ahora me preocupaba bastante.

Deje mi guitarra sobre la cama, primero lo primero. Debía calmar a Egates si no quería acabar muerto. – Ya dije, tranquilo. No se que ocurre, pero lo averiguaremos... Ahora, baja tu arma aquí no la necesitarás, vamos a conversar esto en otro lugar más cómodo, pero primero calmate, ¿bien? – Le dije apurado y nervioso, claramente no tenía el control de este y no sabía si seguía siendo del todo como yo lo había creado, al menos si lo era en apariencia y aquello era sorprendente. Actuaba casi tal cual y como yo lo usaba en sus aventuras.

Decidí esperar a que bajase su arma y se calmase. Yo ya había dejado mi supuesta arma y no le había dado motivos para que me atacará así que por el momento debería bastar con eso.
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Re: Noreth Se Revela

Mensaje por Inuwel el Vie Oct 07, 2011 5:45 am

Cuando la vida sigue un curso tan tranquilo y parecido al anterior es imposible que se te pase por la mente que las corrientes del destino tomen un rumbo diferente, y más aún si estas corrientes va en contra de la monotonía de la realidad.

No es que fuera una mujer resentida de la vida puesto que poco había vivido para juzgarla, pero tampoco me entusiasmaba mucho cuando era demasiado evidente el porvenir.

Este era mi porvenir.

Estoy de "vacaciones" si es que se le puede considerar así a los cuatro meses en que mi universidad se ha manifestado en toma, no hay clases, no hay tareas, no hay trabajos ni muchos menos exámenes, al principio una maravilla, ahora me comienzo a aburrir. Y es que no implica que no deba hacer nada, y realmente si tengo que escoger entre los quehaceres hogareños a estudiar me decanto por supuesto por lo último.

Ocho de la mañana y se escucha a mi hermano menor hacer berrinche frente a la amenaza de asistir a la escuela, bostezó y entreabro los ojos, hay mucho ajetreo a esta hora, ¿cómo piensan que vaya a seguir durmiendo después?, sigo sin embargo recostada con la vista fija en la pared, descubriendo un poco las sábanas frente a lo cálido que resulta mi habitación por las mañanas, espero con calma a que el silencio vuelva a ser latente. Mi mamá debe irse a trabajar y mi papá tiene que hacer una diligencia en Santiago, eso le mantendrá ocupado prácticamente todo el día, ¿me quejo?, la verdad no, es mucho más agradable la casa a mi parecer cuando está completamente vacía.

Así vale la pena aprovechar las mañanas.

La bocina del furgón escolar hace su ruido matutino cual gallo que le canta al amanecer, mi mamá se queja por no encontrar sus zapatos, mi papá calienta el motor del auto, y luego de aquel infierno de ajetreo todo se termina de golpe y regresa la calma. Está ideal para seguir durmiendo pero prefiero levantarme, quiero aprovechar el día, aunque más bien parte de él puesto que más tarde llegarían mis hermanos para fastidiar.

La casa como sospeché estaba hecha un completo desastre, no entiendo porque mi mamá deja tirada toda su ropa de la cajonera cuando de seguro usa la que está colgada, pero le resto importancia y trato de hacer las cosas rápido, y una vez que la lavadora dejó de verter agua me voy al baño a darme una ducha cálida. Es agradable bañarse sin prisas, tomar el tiempo que quieras puesto que no hay nadie en casa para apresurarte. Luego de vestirme y quedarme largo rato peinándome el cabello húmedo prendó mi notebook mientras me dispongo a pensar en qué cocinar, primero abro dos páginas del foro primero para revisar la zona y luego los post que debo que son muchísimos pero seguramente alcance solo a hacer dos, también reviso el facebook al ver si hay alguna novedad, veo que salen varias notificaciones y todas provienen del grupo de mechones de mi universidad, ¿qué onda?, me pregunto arqueando una ceja para pinchar las notificaciones y enterarme de semejante barbaridad, ¿¡qué!?, ¿recuperar el semestre?, de pronto sentí que todo se hacía pedazos a mi alrededor, todo este tiempo estuve en una nube, porque no fuera nada volver a clases, no, en vez de eso teníamos que salvar el semestre con exámenes de materia que hace muchísimo que enterré en el olvido.

-Por la chucha…-Murmuré leyendo los comentarios para enterarme mejor. Según comentaban mis compañeros cada profesor mandaría las instrucciones por correo y debía entregarse el viernes… Este viernes. Tragué saliva y enseguida me puse a revisar mi correo, ya había llegado lo de derecho, teníamos que hacer un ensayo… fiu, menos mal que solo era un ensayo, tal vez pudiera pero… era tan poco tiempo, bueno, mejor me olvido de los post y me dedico solo a eso pero de pronto notó que algo marcha mal en la pantalla, entrecierro los ojos y me acomodo mejor los lentes sin entender que diablos pasa, lo primero que pasa por mi mente es que mi notebook tal vez tiene una falla... ¡que horror me invade entonces!, lo comienzo a sacudir deseando interiormente que se repare, que este bien, ¡nadie más me volverá a comprar uno!, pero este me responde con una sonrisa, fría y disgustada... bueno, no literalmente... ¿o si?

Retrocedo unos pasos chocando de golpe con la silla, golpeándome sin querer mi talón desnudo bajo las pantuflas con la pata de la silla soltando un quejido de mi boca y encogiéndome sobre mi misma para ver mi talón, en eso siento que no estoy sola, que hay alguien más junto a mí, centro entonces los ojos hacia el computador y no evito pegar un grito de susto al ver frente a mis ojos a una alta mujer de ojos fieros, mirada amenazante, ropas holgadas con ese toque hindú y cabello negro ébano.

La mujer se quedo quieta por unos instantes, arrugando la nariz como si olfateara el aire, yo estaba confundida y estupefacta, me quedé boquiabierta mirándola como idiota, no atinaba a nada, solo le observaba, me resultaba sumamente familiar, pero era imposible que mis dudas fueran ciertas, si realmente esa mujer fuera quién creía entonces... ¿¡cómo!? ¡era ilógico!

-¡Hey, tú!, ¿¡Dónde demonios estoy!? -Bramó alzando el mentón de quién está acostumbrada a dar órdenes dando unos pasos al frente, observándome encogida sobre mi misma como si fuera un bicho insignificante que podía aplastar de un solo pisotón. Y aunque me duela el ego no estaba lejos de la realidad.

Su voz. Su voz... ¿cómo no reconocer una voz que he imaginado siempre cada vez que escribo sus diálogos?, su apariencia, su comportamiento su ropa, ¡era ella!, Inuwel,¡ estaba segura!, en otra oportunidad me hubiera maravillado de ver a mi creación viva, caminando, materializada directamente de mi imaginación, pero... oh vamos, realmente estaba asustada, yo era una persona muy cobarde, torpe y débil, imaginen, ¡ni siquiera tenía fuerzas para modular palabras!

-¡Responde! –Bramó logrando que diera un respingo he hiciera un leve asentimiento cubriendo mi rostro con mi cabello cuando siempre hacia cuando no quería ver a la gente a la cara, tragué saliva y traté de calmarme, vamos, ella era Inuwel, había salido de la computadora por… por…¡vaya a saber uno por qué!, ¿y si era un sueño?, tal vez… no sé, no sé, lo único de lo que estoy segura es que si no le respondo luego terminará por matarme, tomé aire y comencé a arañar mis propias manos tratando de encontrar la… ¿paz interior?

-Yo me pregunto lo mismo, Inuwel….-Comenté sin levantar la cabeza-Quiero decir, que no sé porque estás aquí, tú… -Iba a decir “no existes si no en mi imaginación, pero podía mal interpretarlo y matarme por ello” –Esto no es Noreth, es mi mundo, tu no…-

-¿Cómo es que sabes me nombre? –Inquiere acuclillándose para acercarse más a mí con una sonrisa divertida en su rostro, clásica suya cuando sabe que tiene dominada la situación –Responde- Mas agrega con voz fría.

Alcé ligeramente el mentón encontrándome con sus ojos, un intenso pardo que siempre envidie tener –Es que, verás, yo sé todo de ti, de tu mundo, de Locrian...-Dije con un hilito de voz, ella era una mujer que sabía cohibir muy bien, tanto por su belleza como el frío de su voz y el salvajismo de su mirar.

-¿Me has teletransporatado acá?... con...uhm, ¿magia?-

-No, yo no tengo nada que ver con esto, te lo juro, haré que regreses, ¿vale?-

-Que lugar tan extraño -Comenta después ignorando mis palabras como quién ha encontrado otras cosas en qué prestar atención. Ella era así, te ignoraba y luego cuando tu lo hacías te exigía tu atención. ¿De tantos pjs que tengo por qué tuvo que ser ella?

De pronto se alarmó, vi que tomaba su bastón y apuntaba hacia el ventanal, no sabía que pasaba hasta que escuché al camión del gas pasar afuera con su clásica musiquita irritante y repetida.

-¡No, no!, tranquila, tranquila, no es nada, mira, es solo un camión, ¿ves? -Traté de explicarme poniéndome de pie de golpe impulsada por el miedo de que se le ocurriera romper el ventanal y luego salir persiguiendo al hombre del gas -Ese camión solo trae el gas... no hace nada, es inofensivo, ¿ves?, ya se va... se va... y deja de molestar-

Inuwel se quedo mirando por la ventana como el camión se alejaba junto con el fastidioso ruido luego clavó su vista fijamente en mi persona, suspiré y me encogí de hombros.

-Hay mucho que explicar-

Hoy sería una larga jornada.





http://www.cuentosdenoreth.net/t159-inuwel-y-la-luna-orgullosa-es-aplaudida-por-aullidos

Gracias Jose n-n
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La última Garra Gris

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Re: Noreth Se Revela

Mensaje por Illua el Sáb Oct 08, 2011 6:41 pm

Abro los ojos... No se escucha nada... ¡Ah! Que silencio más bello, solo oyendose un pequeño sonido de fondo, el de mi suave respiración. Me giro entre mis sábanas acurrucándome entre ellas bien calentito... Hoy es miércoles, y... ¡Que suerte! Hay una huelga de profesores y por ello no van muchos, así que, para ir y no hacer más que ver a los conserjes limpiando el polvo prefiero no ir. Y mañana hay huelga de alumnos... Ah que bien... Dos días de descanso del instituto... No pondré pegas... Pero de pronto, un enorme camión pasa a toda velocidad por la calle, haciendo un ruido exagerado y rompiendo aquel mágico silencio... Maldito camión...

Tras un rato de remolonear entre las sábanas me decido al fin a levantarme, poniéndome mis chanclas de goma para... Para sentarme en el ordenador que tengo al lado.
Enciendo la pantalla, y rápidamente aparece el fondo de mi escritorio... Una imagen predefinida... Algún día deberé acordarme de cambiarlo por algo más interesante. Enciendo solo el monitor dado que rara vez apago mi ordenador. Abro Chrome y clico en Noreth, tras lo cual, velozmente me levanto de mi silla y me encamino hacia la cocina. Mi ordenador es una cafetera, tiene muchos años ya y va muy lento. Aunque lo formatee no hace nada, pero, es mejor que nada, y desgraciadamente parece que no tendré uno nuevo hasta dentro de varios años...

Mi madre no está en casa, como siempre ha salido a tomar un café, son las once y media, y lo más seguro es que no regrese hasta las dos y media... Hasta entonces tengo la casa para mí solo. Desconecto (Irónicamente, tras hablar de mi ordenador) la cafetera de mi madre, y enchufo la plancha. Mientras se calienta saco algo de pan... Como no, solo hay un pequeño trozo algo duro, pero para hacerme tostadas no necesito que sea de hoy.
Una vez meto el pan, cojo un tenedor y espero unos segundos, la plancha apenas tarda eso una vez caliente en tostar el pan. Y con las tostadas ya aliñadas me marcho al salón, sentándome en el sofá y revisando que emiten en la televisión, solo hay dos canales que me interesan. En uno están echando la versión rara de las aventuras de Simbad y en otro un capítulo de Los Simpsons... Que extrañamente he visto. Suspiro al no haber nada entretenido en la televisión, pero recuerdo el ordenador, y rápidamente paso a mi habitación con mis tostadas, para sentarme ante el ordenador, donde el foro ya se ha cargado.

Tranquilamente reviso los temas, no hay ninguno en el que me hayan contestado aún... Siento un escalofrío, con tantos personajes como tengo y partidas en las que ando metido, es raro que un día no deba post... Eso suele desembocar en que finalmente me postean todos en un mismo día y me toca hacerlos todos a la vez... En resumen, que al llegar el fin de semana deba unos diez post...
Me resigno, y me reconecto, esta vez con mi cuenta Admin, para revisar si alguien me requiere para algo, pero... Inútil, no hay nada. Suspiro de nuevo... Nada en ningún lugar... Ya me veo saliendo al salón a tragarme esa película rara de Simbad...

Me decido y vuelvo a salirme, para conectarme con Illua, es una pj que tengo... Si, aunque ella sea una mujer y yo un hombre. Es de mis favoritos, no mi favorita, pues siendo sinceros, ese es Scart, pero si es cierto que tengo un cierto vinculo con ella, por alguna razón me gusta rolearla. Y además, últimamente tengo bastante ganas de hacer roles con ella. Y la muy puñetera sube de nivel a ritmo vertiginoso. Me conecto para continuar una solitaria que acabo de empezar, se me ocurrió continuar la trama que tenía hacía unos días, puesto que no tenía post que hacer y me aburría un poco, así pues se me ocurrió que continuar con su historia sería una buena idea.

Y dado que ahora tampoco tengo nada mejor que hacer, no veo por que no intentar hacer algún post y adelantar así algo de trabajo a la par que entretenerme, pues, el rol nunca debe ser una obligación, si no una forma de pasar el rato. Forzarse a escribir solo destroza la calidad. Hay que dejar que la inspiración fluya, que las ganas de escribir muevan tus dedos sobre las teclas y empiecen a escribir... ¡Y vaya si yo no tengo! Por alguna razón apenas tardo unos pocos minutos en hacer un buen post, mis dedos se deslizan a toda velocidad escribiendo y escribiendo, e iba a intentarlo de nuevo.
Pero al poco de comenzar a escribir, la pantalla quedó extraña, primero se congeló, y yo me separé un poco, cruzándome de brazos y suspirando. ¿Acaso era la primera vez? Como pasaba casi siempre, y esperé a que se arreglase, pero de pronto cambió, saliendo nieve en ella, como si se hubiese ido la señal. Abrí los ojos sorprendido y me aparté de la silla, revisando la pantalla del ordenador. ¡No! No podía perder el post, otra vez no... Perder los datos escritos es lo que más le quita a uno las ganas de escribir...

Y también sufría por el propio ordenador, si se rompía no podría postear más hasta dentro de años... No me comprarían nada. Ya me dijo mi madre, que si el ordenador se rompía no me compraría ninguno. Repentinamente empezó a emitir un agudo chillido que me obligó a taparme los oídos, maldiciendo al jodido ordenador... ¡Mis oídos eran más sensibles que los de la media! Un pequeño defecto unido a mi ligera hiperactividad mental...
Pero la vista aún podía usarla... Y vi como de la pantalla empezaba a salir algo, hasta que cayó sobre el suelo, desparramándose y tomando forma. Casi no podía creerlo ¿Que coño era eso? Pero pronto la luz que lo envolvía se dispersó... Dejándome ver a la propia Illua...

-¿¡Pero que cojones!?-Exclamé sin poder contenerme, al ver a mis pies a la Duelista.

-Ahg... ¿Que...? ¿Que ha pasado?-Preguntó Illua, aun recuperándose del viaje...

Pero yo no podía contestar, aun intentaba recuperarme de lo que veía... Había hecho muchas bromas con Alex, diciendo que temía que algunos de mis pjs con su increíble poder llegasen a este mundo y me torturasen, eran Shiro e Illua a los que más temía... Esos dos eran los más poderosos... Incluso había soñado alguna vez con que venían a este mundo. Pero jamás pensé que fuese a suceder de verdad. ¿Como sabía que estaba sucediendo de verdad? Porque si fuese un sueño no recordaría mis otros sueños. Estaba en shock... Tantas bromas con que Illua vendría y me convertiría en cenizas... Y ahora la tenía ante mi. Como era de esperar, la piel se me puso de gallina.
Illua al verme, rápidamente sacó su katana, poniéndomela al cuello y mirando toda la habitación extrañada.

-¿Donde estoy? Dímelo o te mandaré directo al Void-Dijo secamente, parecía estar en uno de sus días de humor perruno... Sería mejor no enfadarla o descubriría prematuramente que había al otro lado.

-Si me mandas al Void vendrás conmigo despues... No estás en Noreth ya, si no en otro mundo, y me parece que soy el único que sabe como son ambos mundos, el tuyo y este en el que estás... Bueno, el único que no te intentaría matar-Dije tranqulamente, sin mostrar demasiado miedo ni arrogancia, conocía a Illua, sabía como tratarla, era una suerte que crease a mis pjs a partir de partes de mi mismo... Y tambien haberme planteado ser actor en un momento de mi vida, no se me daba mal fingir.

-... ¿Sabes de mi mundo? ¿Este es otro? ... Habla, por el momento te dejo vivir, pero explicamelo todo-Respondió sin retirarme la katana del cuello.

-Si... Digamos que poseo el don de ver tu mundo a traves de ese aparato que tienes detrás... Y al vivir en este lo conozco... No se como has llegado hasta aquí, me sorprende tanto como a ti, pero te juro que encontraré la forma de devolverte... No te corresponde estar aqui...

Illua prestaba atención a mis palabras, pero no quitaba la vista de la estantería que tenía detrás, repleta de libros, toda llena de libros... Y arriba de todo mis maquetas de madera. Parecieron interesarle muchos los libros, y finalmente quedó mirando los dos barcos y el dragón... Como me alegraba de que mis maquetas representasen objetos que no le serían desconocidos... Los barcos eran medievales, y no actuales.

-Ya veo... Tienes muchos libros... ¿De que son? ¿De magia?

-Mm... Sí, algo así.-Respondí mirando yo tambien mis libros, la verdad, no mentía... La trilogía de la brujula dorada, dos libros de Harry Potter, cuatro libros de Septimus, la trilogía del clan de la loba, Fairy Oak, Un Puente Hacia Terabithia, Narnia, los cuatro libros que han salido hasta ahora de Nicolas Flamel, Cordeluna, La Corona de los elfos, los seis signos de la luz, las cronicas de Spiderwich, y luego algo escondidos Eragon y El Señor de los anillos, teniendo al lado de mi cama el enorme libro de Dragonlance que me prestó Vicente... Si, se podría decir que eran de magia... A excepción de un cómic de Mortadelo y Filemón... Creo que todos eran referentes a la magia...

-Mm... Entiendo ¿Así que sabes de magia?

-Mm... Más bien la teoría, y los distintos tipos de magia, pero hacerla no se, la única "magia" que hago es con los artefactos... Deberías saber que en este mundo la tecnología está muy avanzada... Digamos que es algo así como la tecnología de Anemos.-Le comenté, haciendo referente a mi continente flotante... Bendito el día en el que se me ocurrió añadirlo a Noreth, ahora al menos podía darle una ligera explicación a Illua de la tecnología del mundo, era inteligente, supuse que entendería algo. Además, seguro que se sentía algo bien con alguien inteligente. Illua tenía cierta predilección a aquellos que usan el cerebro más que los músculos, y dado que no soy precisamente super man, pues podía tratar de que no me matase.

-Ajam... Así pues no tienes poderes mágicos, entiendo-Dijo guardando su katana ahora que comprobaba que era totalmente inofensivo, y es que lo máximo que podía hacer contra ella era usar el karate que llevaba unos ocho años practicando, y no era rival para sus poderes, así que efectivamente, estaba indefenso.-Pues muéstrame este mundo, quiero saber esa... Tecnología que dices que teneis... Tal vez esto no sea tan inútil...

Me sorprendí de lo bien que se tomaba el haber cambiado de mundo, pero rápidamente lo comprendí... Illua era fría, no mostraría sus sentimientos, así que posiblemente estuviese asustada, pero no quisiese mostrar esa debilidad ante mí, y la oportunidad de aprender una tecnología similar a la de los Anemos, le sería tentadora. Por supuesto, como no, ella siempre tan aprovechada e ingeniosa... Me alegré de que fuese ella en ese momento... Ivar me habría matado y después habría sembrado el caos en el mundo, los católicos hablarían del demonio, los que habían jugado al dissidia fliparían como nunca... Scart se habría dedicado a robar tranquilamente y Zan... A saber como sacaba yo a un Chocobo de mi habitación. Tenía muchos más pjs, pero Illua parecía haber sido una suerte comparada con otros muchos... Sobretodo con Jack... Dioses... Si hubiese sido el el que hubiese salido...
Por suerte Illua llamaba un poco la atención, pero siempre podía alegar que era algo extravagante, o un cosplay de final fantasy... Un cosplay jodidamente bueno... Uhm... Tal vez yo también pudiese aprovecharme de ella...

¿Que? Uno también tiene derecho a sacar partido de las situaciones... Además, así podéis ver, que Illua y yo teníamos cosas en común... Como dije, era parte de mí.

--------------------

Off: Disculpad la tardanza >-< andaba algo ocupado... Pero aquí está, un dato, es cierto eso de que soñé que venía xD fue hace mucho tiempo, pero es real.
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Re: Noreth Se Revela

Mensaje por Doctor Ivo Robotnik el Dom Oct 09, 2011 6:37 pm

Los designios de este mundo son curiosos y extraños, lo que afectan a unos pocos al otro lado del mundo también lo sienten quienes están al otro lado del mar, un simple error en la programación de un ordenador y trae el caos a cuatro vidas, en España dos jóvenes veían como frente a ellos se materializaban el fruto de su imaginación y tiempo, con padres que ven el nacimiento de sus hijos, mas en esta ocasión era diferente, no era un bebe que necesitara alimento y abrigo, era un adulto con sus pensamientos formados con sus ideales y sueños, seres arrancados de su propio mundo para caer en otro que era agresivo para ellos, ya no era el tiempo de la magia o la espada, ni del arco y el hacha, ahora era el tiempo de las armas automáticas, de la televisión y la internet …

José unos instantes había quedado atónico por la presencia de su propia creación frente a él, rose, su niña, su hija por decirlo de alguna forma, quizás el encuentro hubiera sido más tranquilo si no hubiera sido por la defunción de su móvil a manos de rose, que temerosa como era ella lo había destrozado presa de el miedo y el temor de ese momento, mas ahora las cosas estaban más tranquilas, quizás demasiado, rose era una niña … bueno para ser sincero una niña con el cuerpo de una modelo apetecible … José le había prometido volverla a su mundo … pero ahora como lo lograría, con débil voz rose pidió agua y José, contra su propia naturaleza la dejo unos instantes para bajar a buscar agua, sin saberlo rose lo siguió con timidez, y curiosidad, mirando todo con asombro, las escaleras no le eran diferentes a las que ya había bajado, pero aquella gran caja de metal le dio curiosidad, mientras José iba por el agua ella miro la televisión durante unos instantes, tocándola con un dedo temerosa, en ese instante piso algo parecido a un rectángulo negro y la televisión se prendió con todo el volumen, en el canal de música, el grupo cantaba a todo volumen y gritando sus incomprensibles letras, aquella imagen de pequeñas personas gritando encerradas en una caja de metal debió de ser mucho para rose, que solamente dio un grito de terror e intento huir de ese lugar … pero por donde …

Salvador no tenia mejor suerte con Illua, ella era desconfiada por naturaleza, y ese mundo era totalmente nuevo para ella, mientras miraba los libros sus ojos habidos brillaron, quizás en ese mundo habrían conocimientos para poder obtener un poder aun mas grande que la magia … si era así y usaba aquello que el joven había llamado tecnología el sueño de convertirse en una diosa podía estar más cerca de lo que ella jamás había imaginado, estiro su mano tomando uno de los libros y abriéndolo leyó algunas cosas, pero lamentablemente aquel libro solo era una historia de una tierra que jamás había escuchado, el nombre Sauron no le era conocido ni tampoco el de Gandalf el Gris, pero si por lo que decía el libro eran tan poderosos como para dominar tanta magia eran seres que debía de conocer y obtener su poder, Illua cero el libro y con un simple movimiento desenfundo su katana dirigiéndolo al cuello de salvador que estaba en clara desventaja de esa mujer, ella con voz de mando le hablo.

-Enséñame eso que llamas “Tecnología”… enséñame todo lo que sepas de este mundo-


¿Pero realmente era conveniente ello? … que pasaría si le daba aquello que ella buscaba… ¿acaso no sería un arma demasiado potente en manos de alguien que solo buscaba poder sin importar el costo? Lamentablemente no había opción de negarse y menos aun cuando el frio filo del acero estaba solo a milímetros de cortarte la cabeza… había que pensar adecuadamente ya que aquello llamado tecnología podría convertirse en lo que arrasara a noreth.

Ahora volvamos al otro lado del mar, un país que estaba ligado con su pasado a España, un lugar que había sido colonia y ahora era un país independiente, Camila tenia frente a ella a Inuwel, una licana con pocas pulgas y especialmente dominante, totalmente contraria a su usser, el camión del gas con su continua melodía errática había sido un instante de tensión entre ambas, aquel mundo era nuevo y era un lugar contraria a la licana, ¿que sucedería cuando hubiera luna llena? … ¿acaso se cubriría de pelos e intentaría satisfacer aquellas necesidades de sangre que recorrían sus venas? Por suerte para ello aun faltaban varias horas… pero la gran duda era ¿cómo demonios explicarle a los de la casa que había una invitada tan curiosa? Era verdad… había que explicar muchas cosas ahora lo importante era explicarle a Inuwel donde estaba y a que se enfrentaría en ese lugar, no era recomendable que una mujer sin conocimientos de ese mundo saliera a la calle… sería curioso ver como se lanzaría a matar un auto si este se le lanzaba encima… o como los perros le ladrarían por su afinidad con los canidos.

Aunque el real problema lo tenía Francisco, aquellas palabras hacia Egates no habían servido de nada y este en vez de guardar su arma se lanzo contra el muchacho presionándolo contra la muralla, el cazador parecía agitado, no solo era miedo de esta en ese mundo extraño si no porque un mocoso intentaba darle ordenes, si era correcto francisco podría salir de eso con vida y ser algo para recordar, pero si no…. Quien sabe lo que el cazador podría hacer en ese mundo y lo que aquel nuevo mundo podría hacerle a Egates … y para colmo aquella noche habría luna llena … ¿le afectaría de la misma forma que en noreth o sucedería algo diferente? … eso se vería cuando llegara el momento… ahora había que mantenerse con vida, especialmente de alguien como Egates.

Off
Spoiler:
Bueno aquí está el mastereo, sé que no es mucho pero como dije aquí los que mandan son ustedes, yo solo cambiare el curso de la historia dándoles algunos problemas normales, no sacare a algo de noreth… por ahora xD, así que tendrán que lidiar con lo que tienen a mano, el próximo mastereo será el próximo domingo 16 cualquier duda un mp o en el tag si estoy, suerte y pasen buena semana



~~
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Re: Noreth Se Revela

Mensaje por Inuwel el Jue Oct 13, 2011 12:44 am

A veces te levantas por las mañanas y te preguntas a ti mismo, ¿qué voy a hacer hoy?

Puede que te surjan muchas ideas para empezar un día bastante original, o planear lo de siempre aunque innovando en cosas menores como un almuerzo diferente o un cambio en el orden de los muebles… pero jamás te plantearías a ti mismo la aparición inopinada de un ser moldeado completamente por tu imaginación se encuentre frente a ti, de carne y hueso, y más encima no tengas ni la más mínima idea de cómo fue que surgió este inconveniente.

Y yo que pensaba que este tipo de cosas solo sucedían en las películas …

Luego del tenso momento en que el camión del gas se aparaba de la población hasta tomar otro atajo la mirada interrogante de Inuwel en mi dirección me hizo tragar saliva y pensar en una forma de responderle tranquila y didácticamente. Recordé entonces al momento en que con Sam conversábamos por msn acerca del skin sobre un pequeño slogan o frasecilla pegajosa que les gustase a los futuros usuarios del foro, podría ser algo parecido…como…

Bienvenido, aventurero. Nos encontramos en un mundo diferente al qué conoces, en una era moderna, monótona y de cemento, donde la mayoría de sus habitantes solo creen en un Dios mientras que otros no, las guerras por el momento están en el oriente, y temibles camiones de gas y de la basura te abren paso para recibirte forastero, estás listo para…

¿En qué diablos estoy pensando? ¡Esto no es un juego de rpg! ¡Es el mundo real!

Inuwel aburrida de verme dialogar mentalmente se puso a curiosear con sus manos varios de los objetos que tenía disperso en mi casa, y en uno de esos toma un juegue en forma de guitarra, al cual justamente le habían comprado pilas, así que cuando tocó uno de los botoncitos comenzó a sonar esa cancioncita infantil con un timbre agudo similar a la música del gas que hizo que la lican soltará el objeto y diera un brinco hacia atrás para luego arremeter hacia adelante y pisar el juguete con ira.

-¡Estaba maldito!-Exclamó furiosa tomándome de la pechera y acercándome hacia ella, yo enseguida negué con la cabeza y moví mis manos en señal de negación.

-No, no, no está maldito, era un juguete, para niños, solo eso... Y si, sé que para tu oído debió ser atroz pero para los humanos es normal, por eso te recomendaría que por favor no toques nada, y no, no te lo estoy ordenando, solo te lo sugiero para que no tengas de nuevo ese problema-

-Bah -Exclamó dejándome a un lado, ahora mirando la sala con bastante recelo -Quiero volver, ya he perdido mucho tiempo en este lugar -

-Me encantaría que volvieras... ehm, en el buen sentido de la palabra claro, pero no tengo idea como... -Murmuré suspirando - Te encuentras en un mundo, sin magia, sin criaturas, solo con tecnología... y no, ese camión que pasó recién no era un monstruo-

Vi que me daba la espalda ignorándome nuevamente, aproveché entonces de sacar mi celular y llamar enseguida a mi tía.

-¿Tía?, si, soy yo Camila, si, estoy bien... jaja, no es que... ah, mira, rápido, tengo que salir con urgencia, por asuntos de la universidad, ¿podrías venir lo más pronto posible a la casa?, para que recibas a los niños antes que lleguen, te lo agradecería mucho-

Apagué mi teléfono y al ver que Inuwel se ponía a observar las cortinas aproveché esa oportunidad para ponerme rápidamente las zapatillas, guardar mi notebook en la mochila e ir a buscar a mi pj para llevármela conmigo a la casa de mi abuela aprovechando que estaba vacía, no quería que estuviera en mi casa con mi familia en ella, podría hacerles daño y eso no me lo perdonaría nunca.

El problema era que se pusiera a atacar a los vehículos o a las personas... Pero al menos lo bueno de vivir en una zona rural es que si me iba a pie por la parte del cerro hasta Limache sería imposible que nos encontráramos con gente, a lo mucho con algún un animal, principalmente con un caballo, pero lo malo es que el viaje sería requetelargo y con lo vaga que soy yo para caminar...

En eso mis cavilaciones se cortan al caer en la cuenta que Inuwel no estaba, ¿a donde diablos se había metido?, me pregunté desesperada saliendo de la casa para encontrármela en el patio gruñéndole al perro del vecino.

Esto sería más difícil de lo que pensaba.




http://www.cuentosdenoreth.net/t159-inuwel-y-la-luna-orgullosa-es-aplaudida-por-aullidos

Gracias Jose n-n
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La última Garra Gris

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Re: Noreth Se Revela

Mensaje por Rose Atillart el Jue Oct 13, 2011 5:10 pm

-¿Agua? – pregunto en lo que hago un esfuerzo por contenerme a mí mismo y no llorar yo también ¡Mierda! ¿Cómo se supone que la voy a poder ayudar si ni tan siquiera sé cómo ha llegado? – Claro… - le digo al tiempo me pongo en pie y camino hacia la puerta de la habitación, que por cierto se ve jodidamente rara con una chica dentro, al menos con una vestida. Giro a la izquierda para bajar las escaleras y escucho un paso tras de mí, pero no el paso de un simple pie o de las botas de Rose, sino una pezuña como la de los perros, que parece producir un sonido de a veces me agrada, pero en este momento no hace más que recordarme lo inútil que puedo llegar a ser en algunos momentos. Rápidamente me giro para encontrarme con lo que ya esperaba, lo cual no evita que de nuevo mis cojones hagan un nudo en mi garganta que no me deja respirar. Carne pútrida y rasgada, roja sangre goteando de su mandíbula casi rota que me deja ver los dientes afilados y caninos, que pese a que están en estado de putrefacción sirven para desgarrar la carne. Efectivamente, el bruto de Argezas, que sin dudarlo ni un momento se lanza a por mí como a por un inocente ciervo para devorarme. Benditas sean las tardes que me he pasado jugando con en san Bernardo de mi tía, ese perro enorme y blanco con motas marrones de más o menos noventa kilos de peso y puro músculo, y aunque esto no hace que resista el peso del enorme can no-muerto sí que logra que no parta el pecho al golpear con sus patas delanteras mi torso para nada musculado -¡Arg! – grito mientras escupo un poco, junto con algo de sangre por el golpe en la encía. Abre de nuevo las fauces y me lanza un bocado hacia la cara con intención de remodelármela, suerte que los videojuegos, digan lo que digan, sí que aumentan los reflejos y la imaginación. Loki ya ha tenido esta misma situación en la partida de Cami, ahora basta con esquivar los mordiscos mientras como todo un valiente grito y lloriqueo para intentar que se compadezca de mí el can infernal -¡Argezas! – grita Rose en ese momento, haciendo que el perro se gire un instante, tiempo más que de sobra para limpiarme las lágrimas y conservar mi orgullo y mi hombría, obviamente ya perdidos para mí -¡Déjalo! – dice después la niña, haciendo que el perro me lance un gruñido amenazador y me deje en paz – Gracias… - respondo entonces suspirando mientras me pongo en pie. Ale, a la mierda la camiseta de Iron Maiden que me había puesto para estar más cómodo en casa. Mientras ellos dos conversan y yo trato de reorganizar mi anatomía para devolver mis pelotas a la entrepierna desde la garganta y el corazón al pecho desde el puño derecho y bajo las escaleras para ir al salón escucho de nuevo los pasos de la chica a mis espaldas y también los del perro – Rose… Argezas debe de quedarse en el cuarto… por ahora. – le digo mientras la miro con una mirada lo más paternal que le sale a alguien como yo -¿Por qué? – pregunta con una cara de tristeza acompañada de un tono que me parte de nuevo el alma –Porque… porque… - joder, no hay un motivo claro, al menos no uno que le pueda decir – Porque… abajo lo vería la gente, y en este mundo no están bien vistos los perros como él. En mi mesita de noche están las llaves de la terraza, puedes abrírsela y que salga a tomar el aire, ahí nadie lo verá. – añado mientras termino de bajar los escalones. Espero que no se lo tome a mal. Luego llevaré al chucho del demonio al campo a ver si de paso me hace un favor y se carga a los patos de la puta vecina que no hacen más que meterse en la piscina y llenarla de mierda.

Una vez abajo tuerzo de nuevo a la izquierda camino de la cocina y me pongo a sacar el agua de la nevera, por cierto, casi vacía, debo ir a comprar, o más bien debía. No pienso salir a la calle con Rose hasta que no le explique algo sobre los coches, o logre hacerla entender que no son monstruos. De nuevo agradezco que no sean ni Necros ni el bruto de Edge, porque seguramente esos dos provocarían tal caos que acabarían siendo fusilados o encarcelados, claro, que para el de la garra escapar de la cárcel no debe ser muy difícil con tanta fuerza que tiene, y Necros tiene su conjuro de hebras de niebla, además seguramente saltaría por los aires al dispararle al depósito de combustible de un coche, saltaríamos; él y yo. Bueno, dejando de lado pensamientos sobre muerte y destrucción tan normales en mí. En lo que relleno el vaso de agua, el más grande que he encontrado para que no se quede con sed la pobrecita, oigo como la música empieza a sonar: “I love you, I hate you ¡I can’t live with out you! …” Ah… Saliva – Always, buena canción y buen grupo ¿Pero ahora que caigo? ¿Desde dónde suena? Mi móvil ha caído en combate y el equipo de música se lo llevó el otro día mi tía a su casa ¡Mierda! Sin perder el tiempo dejo el vaso en el poyete de mármol de la cocina y suelto la botella dándome igual que esta derrame el agua sobre los cubiertos del primer cajón. Antes de que Rose logre dar el primer grito apago la tele del botón y me pongo delante de ella para interceptar, con mucha dificultad todo sea dicho, la espada de la pequeña que iba directamente a causar mi guillotinamiento al destrozar la televisión –Tranquila… tranquila… - le digo mientras le quito la espada aprovechando que está bastante asustada, mejor mantener eso lejos de ella mientras no sepa algunas cosas más. –No pasa nada… - añado después en lo que vuelvo a la cocina a por el agua – Pe… pero ellos… ¡Estaban atrapados! – dice todavía con un tono de voz roto por el susto. Dejo el vaso con agua delante de ella y niego con la cabeza ante lo que dice –No… no exactamente. – mientras pienso vuelvo una vez más a la cocina y traigo leche, Nesquik y un par de dulces de chocolate para ella y para mí – Dime, Rose ¿Tú puedes hacer magia, verdad? – le pregunto mientras que me sirvo leche y a ella también en un nuevo vaso, algo más pequeño pero bastante grande – S…sí… - me responde mirando el vaso de leche - ¿Puedo? – pregunta después. Tras verter el cacao en polvo y removerlo asiento y se lo dejo beber ¿Cómo reaccionará ante ese casi nuevo sabor? Pues, claro, el chocolate de Noreth es natural, pero el de la tierra lleva más químicos que chocolate propiamente dicho. Bueno, no tardo demasiado en ver como lo bebe sin demasiado problema, con una notable cara de asco en un principio – Bueno… Pues yo también hago magia. – atajo entonces, retomando la primera conversación - ¿Sí? – pregunta ilusionada - ¿De fuego? ¿De agua? ¿No serás un nigromante, no? – sus preguntas caen sobre mí como plomos, a ver cómo le explico ahora las cosas – Pues… No, de ninguna de esas escuelas exactamente… Soy un… un tecnópata… - se queda extrañada y obviamente pregunta lo que ya me temía - ¿Qué es eso? – sonrió y tomo el mando del aire acondicionado del salón – Mira. – prendo el aparato que hace el típico sonido, un agudo pitido de apenas un segundo, que llega a oídos de la niña haciendo que se esconda tras de mí como puede, mirando el blanco artilugio que cuelga de la pared exhalando ahora un frío reconfortante -¿Ves? Hago magia, pero sólo con aparatos. – mi respuesta no parece bastante, pues todavía está escondida detrás de mí mirando con desconfianza el aparatejo – Calma… Que no muerde, jeje… - río un poco, me resulta graciosa su actitud, graciosa y mona. Noto como mi pecho late un poco más fuerte de lo común, me molesta en un principio, pero me acostumbro pronto ¿Por qué late así? Tan sencillo como que lo que siento hacia esa chica es algo tan grande como el amor de un padre a su hija. Sólo quiero lo mejor para ella, y lo mejor es devolverla a su mundo, así que por ahora habrá que ir poco a poco para que aprenda las cosas de mi mundo, aunque claro, no todas, porque en esta mierda de mundo hay cosas que le haría mucho daño, y entonces es cuando no respondo de atacar al que sea aunque me cueste la vida. Veo como retorna a su sitio en el sofá mirando todavía con desconfianza el aparato de aire. Toma su dulce se queda extrañada mirando el paquete, aunque por como toquetea este diría que es más que nada por el plástico. Intenta morderlo como si nada, seguramente piense que es magia y que se deshará contra sus dientes, pero en lugar de eso sólo ocurre que sus finos colmillos golpean una bolsa de aire y hacen explotar la bolsa. El “PUM” la asusta y suelta el dulce lanzándolo por los aire. Lo intercepto como si nada aprovechando que se dirigía hacia mi vaso y se lo abro dejándolo sobre el mismo envoltorio pero sin peligro ya de que haga más cosas que la asusten - ¿Qué era eso? – me pregunta después mientras pincha con una uña el dulce, obviamente con miedo de que este haga algo más. Río y le respondo –Sólo una… barrera, sí, eso, un barrera para que no se ensucie la comida. Digamos… Como si fuera un orbe para que no se ponga malo. – asiente y lo toma imitándome, es decir, es un triángulo de chocolate, así que ella nunca lo ha visto, así que lo coge como suelo hacer yo, que es por una punta con dos dedos, así evito mancharme más de lo necesario. Al ver eso no puedo evitar una sonrisa y me recuesto en el sofá mirándola pensando en cómo le explico lo que me falta – Mmm… Dime Rose ¿Qué quieres saber de mi mundo? – le pregunto mientras bebo algo de leche con cacao. El mejor modo de ayudarla que tengo por ahora es mantenerla entretenida y pensando en otras cosas, así no se pondrá triste. Como cree que es un sueño al menos sé que mantiene en su corazoncito la firme esperanza de que en cualquier momento va a despertar junto con Nogard… Mierda… ¿Cómo ha podido salir algo tan tierno de un cabrón como yo?






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Re: Noreth Se Revela

Mensaje por Illua el Jue Oct 13, 2011 6:51 pm

Illua cogió el libro del Señor de los Anillos, aquella portada gris, era un libro que no había acabado de leerme, desgraciadamente, otros libros que me interesaban más habían ido secuestrando mi tiempo, hasta que llegué a Noreth, y no volví a tomarlo. Sin embargo conocía la historia muy bien. Le echó una ojeada por encima, dejándome un momento de tranquilidad, pero pronto cerró el libro plegando sus dedos sobre sus tapas de cartón, y prontamente me colocó su sable en el cuello. Diría que me pidió, pero la palabra adecuada es que me ordenó, que le enseñase esa tecnología de la que hablaba. Ella rara vez pedía las cosas, y cuando lo hacía era a gente que consideraba tan o más poderosos que ella...

-Bueno... Vale... Te lo mostraré, pero deberás escucharme antes, Illua...-Dije ya cansado de que me apuntase con una jodida espada, tenia mucha paciencia, pero tenia un limite, y no le iba a lamer los pies, además, sabía que Illua no me mataría mientras fuese la única persona que la ayudaría y no incumpliese sus dos normas básicas... No tocar su libro ni su katana, y no era tan estúpido para hacerlo.-Veamos... Si quieres que te muestre la tecnología, primero deberás saber que este mundo es MUY distinto al tuyo, verás cosas raras, y si te tiras a atacarlas como una salvaje morirás, aunque se que no lo eres, mejor prevenirte. Tu aspecto es algo curioso, aquí la cultura es distinta y no es normal ir con un pelo azul, esas ropas, y una enorme espada al cinto, aquí la gente no lleva armas, confían en la policía, que sería algo así como los alguaciles. Así que no te pido que la dejes, pero si te pido que no andes sacándola y amenazando a todos continuamente, tu poder es grande, pero no es nada comparado con todo lo que hay aquí. Luego, me es muy incomodo hablarte y mostrarte todo si tengo un filo en el cuello, así que agradecerías que envainases a Honjo de nuevo, y antes de que te asustes porque se tu nombre y el de tu espada, te recuerdo que poseo el don de ver tu mundo, no lo consideres tan extraño

Illua quedó algo sorprendida por mi actitud, normalmente no le hablaban con ese tono, que a pesar de no ser de superioridad era firme. Tampoco le hablaba como si fuese su superior, pero no me rebajaba a su esclavo, simplemente le presentaba claramente las cosas como eran. Illua siempre deseaba la determinación. Si había que decir algo se decía, callárselo era de idiotas, y pareció funcionar, pues guardó su katana sin molestarse mucho más que el simple hecho de ser el primero que no le suplicaba por su vida ni le ofrecía sobornos. Dejé muy clara una cosa, que ella me necesitaba, y si quería mi ayuda debería, no tratarme como a un rey, pero al menos no como a un esclavo.

-Sabes elegir las palabras adecuadas... Pero tu conoces mi nombre, y según parece, mucho de mi vida... Algo de lo que no se si estar muy contenta-Me comentó la mujer, diciendo lo último en un susurro que me costó percibir del todo.-Pero yo no conozco el tuyo, creo que podrías empezar por presentarte

-Gracias por el cumplido, y soy Salva, si no te importa, llámame así. Mm... Bueno, no costará mucho camuflarte... Podrían haber salido bestias, y eso si seria complicado de esconder.-Comenté frunciendo el ceño y mirando a la chica.

-Tu si que destacas, niño-Comentó una voz a mi espalda.

Sorprendido me voltee, para encontrarme con el espectro flotante de Illua, el demonio calabaza.

-¡Ziggo! ... Vale, ahora SI hay un problema...-Dije sentándome de golpe en la cama... ¿Como se suponía que iba a esconder a eso? Debería llevarlo conmigo, porque ni en broma iba a dejarlo en casa, a saber que hacía semejante bicho. Y los fuegos fatuos no eran problema por ahora, si estaba el demonio, los fuegos también, ocultos en el interior de Illua, pero mientras fuese de día no había ningún problema, y la suerte era que acababa de levantarme, quedaban muchas horas de sol.-Mm... Las jornadas de Halloween son en poco, si te estás quieto y te llevamos podrías pasar como un disfraz o algo así...

Me alegraba de haber puesto Halloween también en Noreth... Era una bonita fiesta, y que bien me venía... Me estiré un poco y me volví a levantar, si debía salir debería cambiarme de ropa, pero... Tenía un demonio y a Illua delante. ¿Estaban de broma?

-Ehm... Bueno, si vamos a salir, debería ponerme la ropa... No saldré en pijama por ahí... Seguro que a ti tampoco te gusta salir en camisón...

-Oh, claro, cámbiate-Dijo sin moverse un ápice, sin tan siquiera voltearse, me quedé unos momentos mirándola sin saber muy bien que hacer.

-¡Oh vamos! ¡Algo de intimidad! ¿No crees? Daros la vuelta al menos...

-¿Tan vergonzoso eres? No quiero perderte la vista...-Comentó ella impasible.

-¡Venga ya! No puedo escaparme, tus poderes superan los mios, me alcanzarías... ¿Y para que quieres verme en paños menores?-Comenté, añadiendo algo más despues en un susurro.-Si al único que te interesa ver así es a Cid...

-¿Eh? ¿Que ha sido eso ultimo?-Respondió sin llegar a escuchar, para mi suerte, lo último.

-Nada nada... Ya me cambio...

Tomé mis pantalones, una camisa y mis calzones, me quedé mirando a Illua un momento, y me di la vuelta, quedando de espaldas a ella mientras refunfuñaba cual viejo ermitaño mientras me quitaba el pantalón del pijama y la camisa y empezaba a cambiarme de ropa. Jamás pensé que quedaría desnudo ante uno de mis personajes... Mucho menos ante Illua...
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Re: Noreth Se Revela

Mensaje por Egates el Jue Oct 13, 2011 8:06 pm

Realmente no tenía idea de lo que sucedía con Egates, algún bicho le estaba picando bien fuerte ya que no actuaba conforme lo había esperado. Por primera vez estaba literalmente contra la espada y la pared, debía hacer algo rápido para calmarlo o aquello acabaría ahí. Tenía mi guitarra eléctrica conectada al amplificador, lo único que debía hacer era soltarme de Egates, dejarlo sordo unos momentos y correr lo más pronto que podía hacía la cocina. Egates no se iba a calmar y yo mucho menos, la adrenalina ya me había subido y como siempre que lo hacía lo único en lo que pensaba era en acabar con mi oponente. Si lograba desarmar a Egates tal vez este se calmaría. El caso es que en esos momentos debía soltarme y solo tenía una forma de hacerlo. Algo deshonesto incluso para mi, pero en situaciones así cualquier cosa serviría. Ahora me arrepentía, ¿por qué diablos había dejado mis guantes de boxeo en Estados Unidos? Bueno... Aún si los tuviera debería soltarme y perder tiempo poniéndomelos.

Cerré los ojos, tragué saliva, recordé el plan rápidamente y le di una patada en las partes bajas a Egates. Licántropo o no, cualquier hombre golpeado ahí retrocedería y se quedaría sobándose en el suelo por unos segundos. Su posición tan cerca mío le impedía hacer cualquier otra cosa y mucho menos bloquear la patada. Me soltó casi inmediatamente, así que salté sobre la cama que estaba aún lado mío, agarre una plumilla que siempre tenía encima del escritorio y en el camino hacía mi guitarra aproveche de prender el amplificador el cual estaba al máximo volumen y por ende comenzó a sonar inmediatamente. Acto seguido tome la guitarra y cruce la correa por mis hombros, entonces me preparé para tocar el acorde más distorsionado que conocía, uno que había descubierto por casualidad entre mis horas de improvisación. Mientras Egates se retorcía un poco aproveché de subir el efecto ¨flanger¨ y la distorsión al máximo para dañarle más los oídos en caso de ser necesario.

– ¡Dije que te calmes! Si odias la magia odiaras mucho más la tecnología, te lo advierto, lo que haré no te gustara para nada. Puedo explicarte todo lo que se de lo que esta sucediendo, pero si me sigues atacando así no conseguirás nada. Ya dije que esa arma no servirá de nada en este mundo, así que mejor guardala – Volví a decirle intentando apelar a su uso de razón que sabía más que bien lo tenía muy bien desarrollado.

Comencé a tocar una nota, la cual lejos de sonar distorsionada sonaba bien, pero el tono iba creciendo a medida que la seguía tocando, tenía mis dos pedales conectados lo cual me permitía hacer la nota aún más duradera. No quería dañarle los oídos a Egates, sabía que aquello solo empeoraría las cosas pero sino me dejaba de otra tendría que hacerlo. A penas estaba pensando lo que estaba haciendo, mi personaje favorito en mi propio mundo, algo que jamás se me había llegado a cruzar por la cabeza y encima atacándome sin poder controlarlo.

Hace muchos años había dejado de lado la esperanza de que algún día mi vida cambiase y algo sorprendente sucediera, que ocurriese ahora a mis 21 años... Bueno, realmente cambiaba muchos las cosas pero apenas y tenía tiempo para ponerme a pensar en ello. Comencé entonces a recordar a mis personajes... ¿Era el Egates de Noreth o del bosque o tal vez el de Utopía? Aún no lo sabía, pero entre todos ellos no había mucha diferencia, bueno se veía algo más joven así que debía de ser el de Noreth. Afortunadamente no apareció Wirfell, aunque en el fondo estaba muy consciente de que el mejor personaje que pudo haber aparecido era Lydian. ¿Irían a aparecer todos? Aquello si que sería un caso y mejor no seguir pensando en eso.

Egates parecía realmente molesto y claramente miró confundido mi guitarra, ya que el sonido si bien salía del amplificador se escuchaba como si saliese de esta. Puse mis dedos para tocar el acorde al cual llamaba: “Big Boom!” Y en realidad solo eso era; una mezcla de varios acordes que juntos sonaban increíblemente distorsionados y teóricamente dudaba mucho que tuviera nombre. Gracias al sonido del acorde deje de practicarlo e investigarlo puesto que lo había encontrado un acorde inútil, pero estaba seguro que ahora me ayudaría.

Parecía que Egates por fin iba a reaccionar, pero dude un poco y algo había sucedido entonces. Mi gato apareció frente a mi puerta y al ver a Egates se engrifo por completo y lanzó a ¨gruñir¨ como los gatos hacen cuando se sienten amenazados. Era de esperarse aunque Benito, el nombre del gato, era lo que menos me preocupaba en ese entonces.

– Gatos... ¡Haz que se vaya! – Dijo claramente molesto y no era de sorprenderme, yo lo había creado preocupándome principalmente en hacerlo un licántropo ejemplar, odiando a todo tipo de canes por ser inferiores y claramente a los felinos. – Hazte a un lado – Dije mientras tomaba una zapatilla que estaba detrás, debajo en mi mesita de noche. No era un cuarto muy grande que digamos, así que podía alcanzar prácticamente todo con solo dos pasos.

Egates se hizo a un lado y entonces tiré la zapatilla al gato, la cual casi le da en la cabeza pero ahora el gato se la pensaría dos veces antes de acercarse de nuevo a mi cuarto en presencia de Egates. Al menos ahora que teníamos un enemigo en común parecía que nos entendíamos.

– ¿Qué es eso que tienes en tus brazos? – Me preguntó curioso y cortante.

– Un instrumento musical, aunque no como los que se conocen en Noreth, si es que vienes de ahí. Es una guitarra que funciona con electricidad, uno de los grandes avances de la tecnología que te mencioné. En este mundo no existe la magia, solo farsantes que hacen trucos haciéndolos parecer mágicos. Lo que reina este mundo es la tecnología. Hay una explicación para casi todo, pero sino guardas esa arma y dejas de atacarme no podré explicarte si quiera un cuarto por ciento de lo que deseas – Le volví a decir mientras descansaba mis dedos sobre el diapasón. Aparentemente, ya no me iría a atacar, pero debía tener cuidado.

Me quite entonces la guitarra de los brazos produciendo un leve sonido para luego apagar el amplificador y dejar el instrumento de vuelta en su atril. – Bien, supongo que ya podemos calmarnos e ir a otro lugar. Sigueme, necesito fumar algo – Dije mientras me dirigía fuera, pasando por el pasillo frente a mi cuarto y luego por la puerta que daba hacía la entrada del departamento. A meno derecha estaba el comedor, un umbral normal sin mucho que destacar más que dos muebles usados para guardar vasija para ocasiones especiales. Frente a estos la mesa redonda y a esta la mesa de billar que como siempre estaba cubierta con una sabana para que el gato no dejase sus pelos sobre esta. Y hasta ahí llegue esperando a Egates quien parecía tomarse su tiempo para ver las fotos familiares y algunos libros en el pequeño estante que teníamos para ellos a un costado del pasillo que daba al living (sala de estar). El ruido ahí se incrementaba ya que estabamos más cerca de una gran avenida la cual tenía un tráfico horrible y solo se detenía entre las 3 y 4 de la madrugada. Muchas veces me preguntaba como le hacía para dormir y corroboraba las quejas de mi abuelo. Aparentemente aquello no molestaba del todo a Egates, aunque estaba seguro que una vez acercara su rostro a la ventana me haría un montón de preguntas. Quería hacer un poco de tiempo antes de llegar al balcón ya que suponía ahí el ruido sería incluso el triple, necesitaba primero que se acostumbrase a la contaminación acústica. Sabía que eso en Noreth no existía y sin duda estresaba a la gente. Esa simple razón hacía a los santiaguinos muy distintos del resto de los chilenos y era en parte otra razón más para irme lo más pronto de aquel país. – Tendrás que acostumbrarte al ruido de la ciudad, se que es molesto y sobre todo para un licántropo, pero después de un tiempo pasa a segundo plano – Le dije mientras me dirigía a la ventana que estaba a un lado del televisor a un costado de la mesa redonda para cerrarla y disminuir algo el ruido. Acto que quedo mirando algo extraño pero le resto importancia mientras examinaba el resto de la casa.

– Por cierto, ¿cómo sabes tanto de mi? Y, ¿cuál es tu nombre? – Me dijo mientras me sentaba en la mesa redonda y esperaba a que se acostumbrara algo.

– Francisco, pero llámame Pancho, más fácil y más bonito – Dije como siempre. Realmente odiaba que me dijeran Francisco, mi nombre solo lo utilizaba mi madre cuando quería regañarme o mis abuelos que les tomó tiempo acostumbrarse a no usar diminutivos después de que cumplí los 18. En cuanto al resto de mi familia todos me llamaban Pancho, hasta mis amigos. – Digamos que hay ciertas personas en este mundo con cierto control sobre Noreth, tenemos acceso a mucha información. Lamentablemente no me atrevo a decirte más todavía, primero debo asegurarme de entender bien que esta sucediendo, acuerdame luego de consultar a ciertas personas si les ocurrió lo mismo. No preguntes más al respecto por ahora, por favor. Se me hace incómodo y seguro que para ti también – Dije algo inseguro, probablemente temiendo de que me fuese a atacar de nuevo. Aunque lo dudaba, se miraba más bien confundido, pero no le estaba dando motivos para atacarme sino que le estaba ayudando, tanto yo como él sabíamos reconocer cuando la gente quería ayudarnos, así que dudaba otro ataque por su parte. También dudaba mucho con respecto al preguntar, pero vale admitamoslo, yo no era nada especial como para que algo así me ocurriese solo a mi. ¿O si?
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