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El Banquete

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Re: El Banquete

Mensaje por Geak el Dom Oct 23, 2011 4:39 pm

Geak levantó una ceja, frunciendo el ceño, con una sonrisa, a la vez que se estiraba para arriba. Aún riendo, no se creía que había podido movilizar al barco, riendo aún fue dando pequeños saltos de felicidad hacia la cabina, la prioridad era no quedarse allí en medio de la nada, lo mejor era moverse, para atrás o hacia delante.

-En tal caso, seguro que hay problemas con eso...muchos querrán seguir por el dinero que se ofrece, pero otros tantos que ya subieron asustados querrán volver...-

El elfo abrió la puerta del camarote donde estaba el timón. Dentro había una variedad bastante variada, pensó el elfo riendo.

-¿Ya tenemos algún navegante?- Dijo el elfo cerrando tras de sí la puerta.

Un orco,un viejo al timón, un hombre con un turbante y...-¡Un fantasma!-

Geak miró a la figura que se encontraba al lado del hombre del turbante de arriba a abajo. Era un fantasma no había duda, con esa gran sábana puesta. Miró se tenía alguna cadena, pero no era así, no era como se imaginaba a los fantasmas, pero aún así...-¡Me las piro vampiro!-

El elfo atravesó la cabina y salió por la otra puerta de esta.-¡Al bosque, viejo!- Dijo mientras, al saltar salía por la puerta y reía, estaba contento, le gustaban los barcos, pero aquel fantasma no le había caído bien, se dijo riéndose de la cara que se imaginaba que había puesto él mismo.

Entre carcajadas, bajó por unas escaleras hasta llegar a las bodegas...Nada, estaban vacías, no había nada, ni sacos ni nada de utilidad, lo único que quedaban eran unos barriles, los cuales estaban al fondo apiñados, no había más de diez, todos guardados sobre un gran hombre de piel oscura, el cual había clavado los ojos en el elfo desde su abrupta entrada a la bodega. Esté al ver a aquel hombre decidió que lo mejor era ira a otra cosa, así que salió por donde había entrado, subiendo hasta cubierta.

(...)

La cubierta...podría decirse que estaba tranquila, o al menos, eso creía, ya que era bastante complejo acertar que pasaba: si todo iba bien o si todo iba mal. El elfo echó un rápido vistazo, por el momento las cosas funcionaban, aún que hubiese gente sin hacer nada, no había tantas trifulcas como esta mañana. El sol ya estaba casi en lo alto, así que sería mediodía, un problema, ya que la hora de comida sin la comida no es la comida, pensó el elfo mientras miraba hacia el cielo, en ese instante se preguntó cuanto tiempo faltaba, seguramente aquel anciano sabía la respuesta.

Tras echar una ojeada por un ojo de buey en la puerta que daba a la cabina del timón y ver que el fnatasma de antes no estaba, Geak se metió rápidamente en la cabina, había un par de tipos, pero no reparó en ellos y le preguntó al viejo.

-Viejo,¿Cuánto queda para el Bosque?-

El elfo no sabía el tiempo que quedaba, y lo mejor ahora mismo era saberlo, ya que al menos él en el bosque sabía sobrevivir, y podían hacer algo con tanta gente.

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Re: El Banquete

Mensaje por Inuwel el Dom Oct 23, 2011 6:20 pm

Ambas embarcaciones mecidas por la mano invisible de las olas llegaban a un punto en que debían tomar decisiones que podrían llevarles a lo correcto o incorrecto del trayecto. Una cosa era clara y es que a pesar de tan buenas hipótesis planteadas por algunos seguía habiendo misterios demasiado firmes en no dejarse encontrar por alguna explicación.

Derok al ver que la gente se marchaba de la cabina despejando el pasaje mirando a todos lados sacó su aguardiente del bolsillo de su chaqueta y bebió un sorbo para luego limpiarse la boca con la manga de su brazo y sostener el timón con determinación… determinación de no caerse. En ese momento el extraño elfo que había gritado acerca de fantasmas entró a la sala haciendo una pregunta que sacó una sonrisa amplia y desdentada del hombre.

-¿A cuál bosque?, ahhh… el bosque, el grande… Sí, allá vamos, solo que necesito… mover uno de “estos” timones

El hombre dio un movimiento brusco al timón de puro gracioso logrando ladear el barco abruptamente dirigiéndolo en dirección al barco hermano, el hombre se agarró del timón para no caerse al ser empujado hacia un lado al igual que el elfo, la mesa se corrió hacia la izquierda y varios objetos cayeron y crearon un ruido estrepitoso al quebrarse, el hombre que no vio cual de los “timones” era el correcto se resbaló cayendo hacia un costado de la sala golpeándose abruptamente la cabeza con un objeto que cayó de uno de los muebles quedando completamente inconsciente. El singular Geak ahora era el único en la cabina del capitán y veía como el timón se movía salvajemente en dirección al otro barco. Mientras tanto dentro del mismo barco todos tomaron la nueva dirección de la embarcación como iniciativa de ataque, lo cierto es que era más factible disparar de los lados pero en esta nueva posición al menos era más difícil que los “enemigos” les dispararan también. Todos bajaron para mover la dirección de los cañones logrando así poder disparar al enemigo e impactando de lleno en el costado derecho de la embarcación rival.

Sirio Deneb sospechando que algo no marchaba correctamente por el mal rumbo que había tomado el barco de golpe subió a la cabina para encontrarse con Geak y con el borracho de Derok desmayado y golpeado en la cabeza, el hombre miró la escena y lo único que pasó por su mente fue que aquel elfo se había acobardado por lo cual queriendo impedir que fueran hacia el bosque de los engendros golpeó al marinero para impedir que este condujera el barco hacia dicha dirección. El hombre del turbante sacó su sable y lo blandió acercándose al elfo, dispuesto a matarle.

En tanto el grito de batalla y de guerra repercutía en toda la embarcación, resonando constantemente en los oídos de Therion el cual sería llamado por un individuo que necesitaba la ayuda de su gran fuerza para disparar una arma bastante particular que habían hallado en el barco, lo esperaban en la parte del sótano porque les era imposible cargar aquel armamento pero que sería mortal para los contrincantes que querían interferir en el viaje. No obstante el orco vería también a la esposa del sultán, escondida siempre en su chador negro para no despertar malos pensamientos en los demás hombres del barco, la mujer al verse sola avanzó a paso raudo hacia una de las habitaciones para encerrarse y no salir.

****

En tanto las palabras del tenebre habían creado una atmosfera silenciosa en el ambiente, el ex pirata asintió a sus palabras como si le diera toda la razón, Rodrack en cambio se mantuvo impasible, vio al tenebre acercarse y tenderle la mano, hizo ademán de hacer lo mismo pero en vez de eso le escupió la mano para mirarle con hastío.

-A mí nadie me da órdenes –Bramó dispuesto a generar un conflicto cuando el inventor interrumpió en la cabina comentando algo que no estaba fuera de la realidad. Efectivamente las palabras de Khaelos aunque comenzaron bien decayeron al nombrar las diversas amenazas entre ellas el canibalismo, muchos se armaron en grupo en contra del tenebre y estaban buscando la forma de que este saliera para acabar con él sencillamente por sus últimas ideas aunque todo su razonamiento anterior estaba cargado de razón. Rodrack simplemente ignoró lo ocurrido y haciéndole señas a sus compañeros salió de la cabina abriéndose paso entre la gente con brusquedad decapitando a unos cuantos solamente con su espada logrando que todos crearan un semicírculo a su alrededor y al de sus compañeros, afuera le esperaban más sujetos, y los que antes habían acompañado a Khaelos ahora se alejaban de él tratando de unirse al otro bando.

De todos modos a excepción del liderazgo no habría otro conflicto entre Khaelos y Rodrack puesto que todos determinaron que lo mejor sería ir al bosque de los engendros así que no había nada más que discutir respecto a ese tema. Firgus se rascó la frente y con el entrecejo fruncido se encogió de hombros para tomar el timón al tiempo que miraba de reojo al tenebre con expresión meditabunda –No vale la pena-

Pero de pronto un fuerte ruido llama la atención de todos los tripulantes, habían recibido un cañonazo del barco enemigo pero lo más curioso del asunto es que aquel barco marchaba contra ellos como si quisiera chocar, Firgus en tanto se puso a mover el timón para poder alejarse de ellos mientras el tumulto en el barco se hacía mayor, algunos pedían disparar, otros alejarse… era un caos.

El animal de Bastian se puso a ladrar desenfrenadamente al cielo, luego a los costados, con las orejas tensadas como si hubiera encontrado algo pero lo cierto es que no había nada que en particular pudiera llamar su atención, el animal sin saber por qué decide retroceder para avanzar a paso raudo hacia Rodrack y morderle fuertemente la pierna derecha, el humano gritó más de la sorpresa que del dolor para con sus fuertes brazos quitarse al animal de encima y presionarlo contra la superficie del barco con su pie, sacó su espada y estaba a punto de darle muerte al perro.

En la cabina Ivo se encontraría un pequeño libro abierto, de no más de treinta hojas y escrito a mano, tenía el dibujo de una extraña criatura marina junto con algunos apuntes.

Por ahora ambos grupos se habían unido para la destrucción cometiendo el grave error de olvidar el propósito inicial del viaje.

Spoiler:
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Re: El Banquete

Mensaje por Doctor Ivo Robotnik el Jue Oct 27, 2011 2:34 pm

La situación estaba tan tensa que podría incluso ser difícil respirar si no estuvieran en mitad del mar, la presencia del inventor no fue realmente tan mala como uno podría pensar, no solo había cortado una conversación que de seguro terminaría con alguno de aquellos dos con la cabeza rodando por el suelo o con alaridos de dolor inhumano, de cualquier manera los problemas no estaban realmente en la cabina donde se suponía que había estado el capitán, si no afuera, donde los hombres se armaban con dos metas quizás … una eliminar al noble y el otro tomar el control del barco, pobre de aquel hombre … aunque de seguro había tenido algún contacto con la milicia o ser un general, no estaba acostumbrado a aquellos hombres, no había seriedad en ellos, tampoco disciplina, ahí solo el fuerte mandaba y ordenaba, siempre cuidándose la espalda para no ser apuñalado por alguien, ¿Un marinero y pirata aceptando ordenes de un noble? A menos que hubiera dinero de por medio aquello era inexistente, realmente el inventor no tenía nada contra el noble o conde como había podido escuchar, pero aun así, en medio del mar, en medio de hombres que podían matarte sin siquiera pestañar o sudar , había que pensar muy bien cómo dirigirse a ellos, el inventor miro como uno de los presentes salía de la cabina, afuera el grito de muerte se pudo escuchar cuando las cabezas rodaban por el suelo, el inventor solo sonrió mientras negaba, muertes sin sentido no tenían ninguna utilidad … había que hacer algo para que se notara la presencia real … lamentablemente los pensamientos del inventor fueron dejados de lado con aquel súbito estremecimiento de toda la embarcación.

Aquella fue una enorme sacudida, los gritos fuera se intensificaron mientras el inventor se sujetaba de algo para no caer, en aquel momento vio un pequeño libro en el suelo, con su curiosidad innata lo recogió, no era demasiado grueso y parecía toscamente hecho, pero su contenido era el interesante, las paginas hablaban de una criatura, un monstruo podría decirse, quizás era tiempo de “pescar” con una amplia sonrisa se dirigió hacia el conde, que parecía algo traumado por la situación, mientras lo hacía sacaba dos armas de aquella extraña mochila y miraba con algo de riza su contenido.

-Joven … le aconsejaría algo muy práctico en esta situación, recuerde que habla con asesinos, mercenarios y rufianes, las palabras solo deben de ser de mando y autoridad, no sirve de nada ser un noble en estas situaciones *colocándose las dos armas en el cinto* y una cosa más …antes de que se me olvide… jamás nombre el canibalismo si quiere que confíen en usted-

El inventor salió de la cabina, llevándose el libro con él y dejando al conde algo más seguro, ya que si salía de seguro lo intentarían matar, fuera era un caos, algunos cadáveres en se desangraban sobre la cubierta, mientras que los movimientos del barco eran prácticamente de huida más que de enfrentamiento, uno de los hombres, Rodrack, se había hecho con el “control” de aquella situación, mas el inventor simplemente miro a todos , el aroma a pólvora hacia que sus venas ardieran de emoción, con tranquilidad dejo su mochila sobre la cubierta, a una altura que se pudiera ver, tranquilamente saco ambas armas y comenzó a ver, buscando algo en particular … una cosa en particular que encontró, en medio del grupo habían dos hombres, sus músculos sobrepasaban a los de cualquiera al igual que sus armas, de seguro mercenarios veteranos, fuertes cuerpo a cuerpo y débiles a distancia, el inventor sonrió mientras colocaba ambas armas en su espalda y aclaraba su garganta.

-Caballeros …- Comenzó, mas nadie le escucho, nuevamente intento hablar -¿Caballeros me prestan su atención?- Como la vez anterior nadie escucho al inventor el cual solo sonreía ampliamente, con toda la calma del mundo apunto sus armas a los dos hombres y disparo, pero claro en alguien tan curioso como él, la munición no sería menos curiosa, en vez de dos balas de plomo iban dos pequeños cristales rojos cargados, su especialidad y también su invención, los cristales impactaron ambos cuerpos, el disparo hizo que algunos hombres miraran al inventor que con sádica sonrisa los miraba con las armas extendidas y humeantes, pero lo que realmente fue lo que hizo que el silencio reinara fue cuando los cuerpos de esos dos hombres reventaron, literalmente como si fueran dos balones los cuales fueron inflados demasiado, sangre y huesos se esparcieron por todos los que estaban a su alrededor, mientras el inventor antes de una represalia abría una placa de su mochila y mostraba su contenido… no era menos que una docena de bombas, cuidadosamente puestas a disposición del inventor -Bueno ahora que tengo su atención me gustaría hablar … *guardando sus dos armas y sacando un hacha de su espalda* creo que es obvio que el otro barco intenta hundirnos, y sinceramente como muchos de ustedes creo, no me gustaría morir por algunos idiotas que se creen más fuertes o inteligentes que nosotros … como ven, tengo de sobra motivos para que me escuchen, así que me gustaría decirles una o dos cosas … el señor Rodrack, será nuestro líder en estos momento, pero en lo que a mí respecta, me gustaría terminar de hundir el otro barco respondiendo fuego, quizás alguno de ustedes no esté de acuerdo así que con gusto, puede hablarlo con el señor Rodrack y conmigo … y si todo ha sido dicho *mirando a uno de los marineros y tomando una de las bombas de su mochila * Es mejor que nos pongamos a cargar los cañones … tengo un anhelo de sentir el aroma a pólvora muy grandes-

Sonriendo ampliamente mientras, el inventor, lanzaba una de las bombas en su mano, como si fuera un juguete, la amenaza de este iba en serio y más que ello, estaba dispuesto a volar todo el barco si era necesario terminar aquel placentero y lujoso viaje.



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Re: El Banquete

Mensaje por Geak el Lun Oct 31, 2011 1:36 pm

Tras pasar al interior del camarote, Geak pudo notar un calor reconfortable y un olor a alcohol en el aire, que supuso que vendría de Derok, aquel viejo que un orco había traído. El viejo estaba con una desgastada petaca en la mano, dando sorbos pequeños a esta, a la vez que apoyaba los brazos sobre el timón y quedaba con el culo en pompa debido a que era bajito y no llegaba bien el timón, una situación que sacó una sonrisa del elfo cuando el mismo hombre se giró y le dijo que iban de camino al bosque, pero cuando el intrépido elfo se dispuso a preguntar por el tiempo que quedaba, Derok, agarrado por el timón, más que agarrando a este, dio un fuerte empujón a aquel timón de madera de roble, el cuál giro varias veces, muy rápido, sobre su eje, provocando un movimiento brusco del barco.

Todo lo que había en aquel cuarto se desplazó de una manera brutal hacia donde Derok, borracho, había lanzado el timón, que aún giraba. El viejo borracho, por su estado, no consiguió guardar el equilibrio y cayó al suelo al tropezar con algo. A su vez, una pequeña mesa de madera que había al lado del elfo se desplazó hacia él, golpeándole en la cintura. Trato de coger un jarrón que habían en la misma, pero no le dio tiempo y cayó al suelo, destrozándose en montones de trozos pequeños de mármol. En el otro lado de la cabina, Derok, inconsciente al resbalar y chocar contra una estantería había sido suficiente para que se le cayese una especie de taco de madera que se encontraba encima de un estante y que golpeó la cabeza del viejo Derok, que ahora dormía plácidamente sobre la madera de la cabina.

-¡Menudo golpe!- Exclamó el elfo riendo de la caída del borracho, pero su risa se interrumpiría cuando el hombre del turbante apareciese dando un portazo y colándose en la cabina. Sirio, así se llamaba, analizo rápidamente la situación: El navegante en el suelo, con una clara señal de un golpe en su cabeza y un elfo riéndo, elfo que además actuaba diferente a un elfo corriente. Eso le basto al hombre del turbante para desenvainar su sable y avanzar hacia el elfo.

Geak riéndose por que no pensaba que aquel tipo con aquella cosa tan divertida en la cabeza lo iba a trinchar cual pollo retrocedió hasta que se encontró con la mesa que le había golpeado antes.

-Vamos, no me mires así- Dijo agitando ambas manos en señal negativa..Ya no he echo nada, enserio, ¿Hueles el alcohol de ese tipo?- El hombre que el elfo tenía delante ya tenía el sable en la diestra, y recorría los pocos pasos que quedaban.-¡Mierda tú!¡Vamos, piensa en algo útil Geak!- El elfo trató de retroceder para guardar las distancias con aquel, ahora amenazante tipo, pero se encontro con que la mesa molestaba.-¡Eureka!- Se dijo, alzando las cejas y abriendo los ojos de par en par. Con un rápido movimiento quedo tras la mesa, separado por apenas un metro de madera de aquel hombre que se agitaba contra el elfo.

-Oye, créeme, no soy un mentiroso. El viejo iba muy borracho, apesta, solo huele el aliento para creerme. Resbaló y trató de guardar el equilibrio agarrándose al timón, pero se cayó, y el timón comenzó a dar vueltas, liando entre tremendo embrollo.-

El elfo, con las manos apoyadas en la mesa, prestaba una gran atención al sable que rondaba por la sala, tenía que estar atento, ya que la distancia que la mesa abarcaba, sería suficiente para que acabase con él, pero debería saber cuando moverse. Su objetivo ahora no era enfurecer a aquel hombre si no hacerle entrar en razón, no quería dar de lado la situación, y quería ir al bosque así que, ¿por qué tenía que ir huyendo todo el tiempo?

-Créeme, además, mira, si quieres acabar conmigo, lo mejor será hacerlo después, ahora hay que mover el barco, está apuntando al otro, y me juego mis puntiagudas orejas que en unos minutos estaremos metidos en una estúpida batallita naval, necesitamos mover el barco y hacer que el otro barco no haga nada de lo que nos arrepintamos.-

El elfo articulaba sus palabras, acompañadas de movimientos con las manos, tratando de hacer entrar en razón a Sirio, la situación estaba más complicada de lo que pensaban, y seguramente serían los únicos que podrían enmendar la situación.
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Re: El Banquete

Mensaje por Khaelos Kohlheim el Mar Nov 01, 2011 12:40 am

El hombre con forma me habló acerca de lo que había dicho, y por dentro maldije al darme cuenta de que, en efecto, había hablado demasiado alto. Sin embargo, aquello sólo era un contratiempo. No todo el mundo estaría en contra de mi postura, y además, existían otras soluciones que podría lograr para volver las tornas a mi favor. Una vez Rodrack me escupió en la mano, pensando para mis adentros que ese hombre iba a morir, desenvainé mi espada. Ese imbécil aún me sería útil, así que me convenía alimentar su ego, pero en cuanto no me hiciera falta… Una cabeza más que adornaría el barco.

Miré a todas las personas que me miraban con miedo, y escuché las palabras de Firgus. Decidí entonces recomenzar mi diálogo de una manera eficaz, y miré a todos los que me habían temido. Firgus era el único que tal vez estaba neutral en aquél momento. Empecé a hablar, aprovechando mi potente voz que seguramente se escucharía por todo el barco, y sabiendo que casi todos los mercenarios y demás escoria eran algo cortos de miras:

-¿Qué os creéis? ¿Qué a mí me gusta el canibalismo? No, pero lo he mencionado para que tengáis en cuenta todas las posibilidades. ¡Sin embargo existe una mucho mejor! ¡Nosotros estamos sin víveres, ¿pero quién nos asegura que el otro barco también esté sin ellos?! A mí no se me ocurrió, y por eso dije esas cosas que a tantos os han horrorizado, pero ahora he pensado en ello. ¡Podríamos atacarles y obtener sus víveres! ¡Así tendríamos suficiente para aguantar sin tener que recurrir a cosas tan espantosas!-

Uno de los hombres que me había mirado con miedo, se acercó corriendo a mí, espada en mano. Era grande y fuerte, como yo, pero él no contaba con armadura, escudo, ni magia. Me lanzó una estocada y bloqueé el ataque con el escudo, desviando su arma, para seguidamente abrirle en canal de una estocada. No perdí tiempo, y alcé de nuevo el cadáver. Los que me tenían miedo, aún tuvieron más, y les dije:

-¿Queréis acabar como vuestro amigo? ¿O vais a cooperar para saber si el otro barco tiene también alimentos o están en nuestra misma situación?-

En ese momento, un sonido nos llamó la atención a todos. ¡Un cañonazo! ¡El otro barco nos estaba atacando! ¡Maldición! En ese momento se me acercó el hombre gordo, mostrando un par de armas extrañas. Ante lo que dijo, gruñí en asentimiento y le respondí:

-Lo sé, maldición… Es algo a lo que nunca me acostumbraré… Aunque creo que aún puedo reconducir la situación.-

Con el cadáver aún a mi lado, e imponiendo mi presencia, con la espada manchada de sangre en la mano, escuché lo que dijo el hombre, que había acabado de forma espectacular con un par de mercenarios. Alzando mi voz por encima del estruendo, grité:

-¡Eso mismo! ¡Suficiente tenemos con que los demás nos intenten matar como para que lo hagamos entre nosotros! ¿Recordáis mis palabras de antes? ¡El otro barco acaba de demostrarnos que no hará falta llegar a ese extremo! ¡Están intentando matarnos! ¿Les vamos a dejar que nos maten o los mataremos a ellos y les arrebataremos todo lo que tengan? ¡Sois piratas y mercenarios, creo que la respuesta es más que obvia, señores! ¡Todos a los cañones!-

Luego me giré hacia Firgus, con el cadáver aún flanqueándome, y la espada en las manos, vigilando en su no-vida de mis espaldas. Mirando al marinero, le dije, apremiado por la situación:

-¡Firgus! ¡Intenta reducir la velocidad y colócanos detrás del otro barco! ¡Según me explicaron en la marina, el punto más débil de un barco es la popa! ¡Si se disparan los cañones contra ese punto, se puede alcanzar a todo el barco! ¡Sitúanos de costado tras la popa del barco enemigo para que entonces podamos abrir fuego, y una vez hecho eso, ponnos en posición de abordaje! ¡Eso les devastará!-

Sabía que en aquél momento no era uno de los más queridos en el barco, pero afortunadamente, el disparo del barco enemigo, mis intentos de reconducir la situación con mis palabras, y la demostración de magia, servirían para disuadir a la mayoría, estaba seguro. Y en caso de que no lo lograran, al menos me darían el tiempo suficiente para poder cubrirme las espaldas y dejar de correr peligro.
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Re: El Banquete

Mensaje por Therion Fortín de Acero el Miér Nov 02, 2011 7:54 am

En el tumulto de la cubierta, Clasiuss el Bardo Azul parecía ser el más sereno entre los hombres, reposando sobre un barril al tiempo que desprendía de su lira dulces notas para acompañar la más reciente de sus composiciones, “La noche de la tripulación fantasma”, pese a que el barullo del miedo y la confusión casi ahogaban por completo al sonido de su cantar, en muy poco tiempo había logrado concebir una obra de impresionante belleza y turbación. Buena parte de aquel ruido era atribuible a los gemelos Brank, que discutían a gritos con sus voces atronadoras, pues como era usual, tampoco lograban ponerse de acuerdo respecto a sus presunciones sobre la desaparición de los marineros; para Torud la explicación era evidente: ¡brujería!, mientras que Thar se inclinaba a pensar en alguna clase de complot, donde enemigos infiltrados habrían asesinado a la tripulación antes de arrojarles por la borda.

-¡¿Cómo explicas entonces las marcas de sangre que tiñen las tablas de estribor¡?- Alegaba el más grandulón de los hermanos, defendiendo su idea de que los tripulantes tendrían que haber sido asesinados.

-Si miras a tu espalda hermanito, ahí está Rodrick el manco, que esta mañana se levantó aún con sus 2 manos… lo que quiero decir, ¡maldito bastardo!, es que en este barco de mierda hay mucha gente sangrando-

Therion, que se abría paso entre la convulsión, se mostró, como muchos otros, interesado en seguir el desarrollo de aquella discusión. Lo cierto era que todo aquello le resultaba sumamente confuso, y no estaría de más escuchar los argumentos que cualquiera pudiera tener para explicar aquella situación, harto atípica por demás. Provisionalmente mantenía como única certeza su deseo de continuar el rumbo hacía el bosque, y es que no había soportado la contrariedad de aquel viaje por mar para regresar al punto de partida sin haber conseguido nada más que perder el tiempo, además, aunque no era claramente consciente de ello, en Thonomer le aguardaban discusiones y problemas ineluctables, y necesitaba de la oportunidad para procrastinar que representaba aquella aventura. Era por eso que, pese a la tribulación de la incertidumbre, un cierto dejo de satisfacción le acompañaba al saber que había contribuido a que la embarcación continuara su rumbo.

Rumbo que, hay que decir, no persistió durante mucho tiempo, pues apenas habían pasado unos momentos cuando el movimiento abrupto cambió de súbito la dirección del barco, que ahora se dirigía con destino de embestir a la embarcación vecina. Therion que avanzaba con mayor premura al observar que la discusión había elevado su calor hasta la fraternidad de los puñetazos, perdió el equilibrio por el movimiento, y se habría podido reincorporar sin problemas, de no haber pisado la mano recién mutilada de Rodrick, que como reposaba en un charco de sangre, le hizo resbalar bruscamente, de manera que con todo el peso de su cuerpo se fue a estrellar sobre el desprevenido Bardo Azul. Pasaría mucho tiempo hasta que el pobre infeliz pudiera volver a tañer una lira, entre otras cosas porque, gracias a la caída del orco, su instrumento musical dio en partirse en casi tantas partes como se partieron sus dedos.

Cuando Therion se reincorporó, aún ligeramente aturdido, ya los aventureros y mercenarios se habían dejado seducir por la pasión cohesionadora de la beligerancia, y con gran diligencia se empecinaban por dirigir los cañones en dirección de aquel otro barco, que por razones que nadie entendía, ahora era un barco enemigo. ¿Pero acaso importaba eso? Incluso los hermanos Brank cuyos moretones ni siquiera habían empezado a inflamarse, ahora trabajaban hombro con hombro para transportar pesadas piezas de artillería. La perspectiva de una fiesta sangrienta se empezaba a dibujar y Therion ya se sentía ansioso por bailar, de manera que con paso presuroso se dirigió en dirección de su camarote, donde sus manos, temblorosas por la ansiedad del peligro glorioso y aterrador de combatir en altamar, le supusieron cierta dificultad a la hora de abrir el candado que había conseguido para evitar la molestia de destajar ladrones. Rápidamente se hizo con sus armas, aunque al final decidió sólo usar los brazales y el yelmo de su armadura, dejando la protección de su pecho únicamente bajo la dureza flexible del cuero endurecido.

Therion salió hacha y escudo en mano, casi con la esperanza de encontrarse con algún enemigo al cual destajar, pero cuando se encontró con aquel hombre de piel curtida dirigiéndose hacía el, se dio cuenta de lo difícil que resultaría distinguir amigos de enemigos en caso de que se desarrollara un abordaje exitoso, toda vez que ambas embarcaciones se encontraban habitadas por los más variopintos mercenarios. Qué más daba, tal vez después de tantos días compartiendo el espacio y la comida les sería más fácil a todos identificar un rostro conocido, de lo contrario… sería un “fuego amigo” tolerable.

El hombre explicó a Therion que necesitaban de su fuerza para movilizar y poner en funcionamiento cierta arma con poder particular para atacar al otro barco, y pese a que Therion era más partidario de provocar las muertes en el cuerpo a cuerpo, no resultaba del todo una mala idea echar un vistazo al funcionamiento de la dicha arma, después de todo apoderarse de unos cuantos cañones para su causa bien que sería una buena forma para sobreponerse a las perdidas del naufragio. El orco entonces accedió y sumándose la compañía de otros tantos hombres, descendió hasta el sótano, aún cuando por un instante se vio tentado a descubrir de una buena vez por todas que clase de cuerpo se escondía bajo las telas con que se cubría aquella extraña mujer de ojos atrayentes. Ya tendría oportunidad para ello, ¿o acaso quien podía asegurar que a su esposo no le ocurriera ninguna clase de accidente en el eventual combate?
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Re: El Banquete

Mensaje por Bastian el Jue Nov 03, 2011 3:43 am

YA había mencionado que Baldur estaba comportándose de una forma insoportable, el animal se movía nerviosamente de lado a lado, entre mis piernas y las de Jack, y de no ser porque ambos estábamos de pie sin movernos hubiéramos tropezado con el canino.
Estábamos suficientemente cerca de la cabina para escuchar la conversación que había adentro y la verdad era que todos se empezaban a poner muy simpáticos con todo el asunto, -esto esta color de hormiga… - pensé mientras escuchaba a un grupo de personas que empezaba a conspirar contra el tenebre que creían era un caníbal que estaba en la cabina, y bueno, no les culpaba, pero si no eran capaces de tomar control de la situación tampoco veía forma en que tuvieran derecho a quejarse demasiado.
En eso, un sonido rugió a través del aire, seguido de un segundo sonido de un objeto muy pesado cayendo en el agua, aunque no había visto el otro barco desde mi posición era lógico que nos estaban atacando, y si ellos ya estaban de acuerdo en eso, teníamos un problema y uno grande… era momento de meter la cuchara en el asunto.
EL grupo de sujetos que se estaba peleando el liderazgo del barco salió luego de una airada respuesta por parte del tal Rodrak, el cual salió del espacio del capitán con un humor de los mil demonios del averno, aunque, con el tremendo carisma que irradiaba el tenebre no lo podía culpar de ponerse así.
Este sujeto avanzo por la cubierta, decapito a unos pocos que tuvieron la mala suerte de estar en su camino, mientras los otros dos sujetos salieron a su tiempo, el sujeto con forma de huevo hizo una demostración poco juiciosa de sus inventos, estos me llamaron la atención, ya que al menos yo los reconocía rápidamente, pistolas personalizadas y bombas, pero dudaba que los demás cabrones ignorantes de las ciencias conocieran siquiera como se veía un aparato explosivo como ese, respecto al innecesario baño de sangre era un efecto muy similar al de ver a un hombre recibir el disparo de una balista de asedio directamente, no había dolor, y dudo que se dieran cuenta que iba a morir, no era algo lindo de ver, ni a lo que te acostumbre muy rápido, pero seguro fue algo que podía soportar.
EL tenebre por su parte, hizo demostración de una de sus habilidades innatas como un hijo de las tierras salesianas, primero defendiéndose de un enemigo con tácticas y técnicas de escudo y espada bastante avanzadas, y luego usando la magia nativa de su tierra para traer los restos de muerto bajo su mandato, bastante impresionante, y quizás, sumado a sus palabras la mejor demostración que se necesitaba en ese momento, note que Jack miro impresionado al tenebre, quizás viéndolo como un rival al que poder vencer en combate, quizás por el deporte o por el gusto de combatir contra rivales fuertes hasta que la muerte.
En eso note que mi mascota, que ya se había descontrolado aun mas con el cañonazo, empezó a ladrar frenéticamente contra… bueno, contra todo, y de la nada salto contra Rodrak y mordió una de sus piernas, el sujeto, comprensiblemente enojado y asustado ante el ataque del animal, dio un golpe a este con un brazo, haciendo que mi mascota rodara por el suelo acompañado de un chillido de dolor, en menos de un parpadeo, seguí la ruta de mi animal, desde mi espalda sujete la ballesta firmemente, apartando de un culatazo a un incauto que se interpuso por error en mi camino, quizás en el proceso rompiéndole la mandíbula o la nariz por el impacto.
Rodrak piso el cuello de Baldur, haciendo que yo duplicara mi velocidad en reacción a tal agresión contra mi animal, y es que justificada o no, no iba a dejar que nadie salvo yo castigara a mi perro por sus malas acciones.
Rodrak levanto el sable, su movimiento para mí era como en cámara lenta, todo lo era… toda mi atención estaba puesta en evitar que mi animal sufriera una muerte terrible, calcule la trayectoria del filo del sable, y con un movimiento tan fluido como el agua atrape su espada entre las estacas de acero de mi ballesta, y con un rápido giro de mis muñecas, rote el arma 90 grados, con lo cual, el sable se partiría en dos de forma casi segura, el ímpetu de mi calculada embestida hizo que el pirata retirara su pie del cuello de mi animal el cual se levanto débilmente, y empezó a ladrar a Rodrak mientras yo peleaba con él.
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Re: El Banquete

Mensaje por Inuwel el Jue Nov 03, 2011 3:44 am

De las profundidades del océano un precioso cántico oculto para el oído humano se iba aproximando hacia ambos barcos pero difícilmente alguno le prestaría atención puesto que todos se encontraban enfrascados en sus peleas dejando de lado el motivo primordial del viaje.

Centrándonos en el barco capitaneado por dos singulares personajes; Khaelos, el conde tenebre y Rodrack, el traficante de esclavos, ya que algunos tripulantes frente a la “corrección” expuesta por Khaelos junto con el cañonazo inopinado de parte de la embarcación enemiga decidieron acercársele y obedecer su mandato y marcharon hacia los cañones, no obstante varios se quedaron titubeando, unos férreos a obedecer únicamente a Rodrack junto con un grupo salpicado de individuos centrados únicamente en sus propias decisiones se quedaron en su sitio, pero sería el inventor quién hiciera “recapacitar” a la mayoría por su singular presentación. Nuevamente el barco enemigo vuelve a contraatacar de la misma forma, ahora todos intercalaron la vista entre Ivo y Rodrack ignorando por unos momentos a Khaelos y a su hazaña opacada por la explosión de ambos piratas en manos del inventor, no obstante Firgus siempre pendiente a todo asintió a las palabras del tenebre y se dispuso a dirigir el barco de la forma señalada, pero el tambaleo frente a cada disparo dificultaba un tanto el labor del ex pirata.
Rodrack concordó con las palabras del inventor, más que nada porque le dejó a él a cargo que era lo único que le interesaba, incluso su humor menguado le hizo cambiar de parecer frente al animal teniendo amago de dejarle ir al preciso instante en que su arma ya descendía contra el animal pero fue demasiado tarde para cambiar de decisión puesto que el amo del perro no estaba dispuesto a que Rodrack tomara represalias con el animal siendo que no era su dueño. Bastian enseguida atacó, usando su certera concentración atrapó el sable entre las bayonetas de su ballesta, hubo un empecinado forcejeo entre ambos consiguiendo el médico su objetivo de romper en dos el sable de su oponente, más el hombre iracundo fastidiado por el constante ladrido de Baldur que hacía compañía al ruido de los cañonazos de inmediato se giró a un costado dándole una potente patada en el muslo a Bastian y luego le daría un puñetazo en la barbilla obligándole al médico a alzar la cabeza para cuando el traficante le tomara del cabello. Estaba incluso dispuesto a matarle en ese mismo instante si no fuera porque había cosas más importantes que atender. En ese momento el amigo de las espadas que el médico tuvo suerte de conocer se interpuso entre Rodrack, pero en vez de discutir ambos se llevaron una mirada de entendimiento… demasiado inusual. Finalmente Rodrack retrocedió, estaba más calmado, ignoró al perro y se puso a dirigir a la gente sin importarle si Khaelos hacía lo mismo con la suya.

Mientras tanto en el otro barco Geak tenía un encuentro nada amigable con Sirio Deneb el cual le culpaba de noquear a quién manejaba el barco llevando a este a un rumbo indeseable. El hombre del turbante escrutó con la mirada al elfo mientras este hablaba, efectivamente no era el momento de discutir siendo que el barco iba en pos del enemigo y los cañonazos de sus propios compañeros sonaban furiosos surcando el aire para estrellarse contra el barco rival. Sí, el hombre concordaba con el ataque, pero tan poco disimulo podría costarle la cuenta. Y no tardó demasiado en suceder. El barco enemigo respondió al ataque y varios cañonazos fueron a estrellarse al barco, Sirio Debeb avanzó al timón bajando su arma e ignorando al elfo por unos instantes, inspeccionó que el otro barco cambiaba el rumbo, supuso más o menos lo que planeaban hacer pero él no era un navegante, solo tenía nociones… ¿qué harían?

-¡Tú! –Exclamó en dirección al elfo, hablando demasiado alto a pesar de tenerle de frente –¡Busca inmediatamente un reemplazo de este tipo!, ¡tu cabeza depende de ello!-

Dicho aquello salió de la cabina y se dispuso a dirigir los ataques hacia el barco enemigo. El orco en tanto había accedido a la petición de aquel grupo de tripulantes, en el sótano le esperaba un artefacto enorme con un largo tubo sostenido sobre una caja de metal, su tamaño alcanzaba al de un humano de baja estatura, su peso si bien era considerable no sería complicado de cargar para Therion.

Spoiler:


Así más o menos

Una vez en la borda, unos cuantos sujetos se acercaron al artefacto y trataron de averiguar cómo se utilizaba, uno de ellos logró conseguir como disparar esa cosa pero por un pequeño descuido la maquina comenzó a recalentarse, temblar ligeramente y de pronto explotar logrando consumir en llamas verdes a los que estaban más cerca y empujar al orco varios metros hacia atrás con algunas cuantas quemaduras que gracias a su piel resistente aparte de dolor no le resultaría un daño realmente lamentable. Lo malo es que aquel fuego no dejaba de propagarse por la embarcación como si tuviera vida propia o estuviera hechizado y aunque muchos le tiraban agua esta parecía solamente incrementar la intensidad del fuego. Parecía una mezcla de fuego griego con… ¿magia?

Y aquella arma también estaría en la otra embarcación pero para suerte de ellos como todavía nadie había metido mano en ella no resultaría un peligro contra ellos mismos. El arma necesitaba reparación para funcionar, dos manos hábiles en alquimia o ingeniera podrían acabarla a tiempo para que resulte un arma letal y fulminante para el barco oponente.

Sin embargo un ruido fluido como un silbido pero suave y calmo como un débil llanto se escucharía entre los mares vislumbrándose entonces una curva escamosa entre medio de ambos barcos, una larga criatura similar al de una serpiente de oscuras escamas pero de tamaño considerable, diríase 18 metros aproximadamente, se dejaría ver en un salto largo creando una curva en el aire para volver a sumergirse en el mar, aunque todavía no haría amago alguno de atacar al barco, pero podría verse que de su boca surgía una larga y veloz lengua bífeda mientras su vista se clavaba en el barco del tenebre. Prontamente varias criaturas similares fueron surgiendo en el mar, hasta llegar a ser cinco en total que comenzaron a rodear ambas embarcaciones, de vez en cuando las chocaban creando con su fuerza desestabilizarles.

Sirio Deneb al verlas ordenaría que les disparasen.
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Re: El Banquete

Mensaje por Doctor Ivo Robotnik el Dom Nov 06, 2011 1:20 am

roma a polvora, junto con el metal es de una sensación gratificante, o por lo menos era lo que el inventor pensaba, no era difícil entender su amor por el metal, por las maquinas y sus creaciones, aun en alta mar, donde el se undiria como una roca por su pesada ropa o su mochila, se sentía bien, el sonido de los cañones era una sinfonía majestuosa, el inventor cerro sus ojos tan solo una fracción de segundo, mientras el ruido de los cañones traian imágenes a su mente, imágenes del emtal fluyendo como ríos, de lo brillante de su superficie, vio manos frias pero que se movían, ojos carentes de vida y que aun asi observaban, un corazón que bombeaba aceite y metal, un corazón de hierro y acero, ¿acaso no era hermoso? Tan bello como un paraíso, las altas torres llegaban a las nubes, como intentando apuñalar una y otra vez el cielo para que dejara de existir, era la culminación de su sueño, se vio a si mismo sonriendo, sonriendo de verdad y no aquella falsa sonrisa, vio sus creaciones surcar el cielo, dejando la estela oscura de sus motores, vio el océano ebullir por el fuego, la tierra ser cavada hasta su corazón solamente para arrebatarle el calor y con su sangre alimentar sin miedo a las nuevas generaciones de maquinas que se creaban, era su paraíso … su paraíso personal, los arboles y las plantas, la riqueza y la fama, no tenían valor, tan solo eran combustible … el metal era lo único que permanecería incluso mas allá de lo que los propios hombres alguna vez hubieran deseado o soñado.

Mas como el sueño que era la ilusión de su mente desapareció cuando un nuevo cañonazo sintió, de reojo pudo ver como el barco enemigo había recibido varios impactos, si lograban dar algunos más fácilmente se iría a pique, lamentablemente su cercanía impedía que pudiera dispararse bajo la línea de flotación, un disparo ahí y en breve el barco estaría siendo visitado por peces, pero las cosas no pintaban tan bien, aun había algo e caos en la cubierta y el inventor estaba tentado en lanzar una bomba no solo como pacificador si no también como medio para deshacerse de los indeseables, de cualquier manera las cosas no pintaban nada bien, el inventor vio como cargaban los cañones y apuntaban, eran rudimentarios pero efectivos cuando se usaban correctamente, aun así el fuego enemigo también llegaba y los gritos bajo la cubierta mostraban que había mas de un muerto.

El inventor tomo su mochila y la dejo en el camarote del capitán, no sin antes dejarla cerrada y en su cintura sus armas, un par de bombas y algunos artilugios mas, especialmente sus herramientas, de alguna forma sabia que las necesitaría muy pronto, la mochila fue cerrada y como si esta misma fuera una gran máquina, algo parecido a tornillos se encajaron en la madera para que nadie más que el propio inventor pudiera tomarla, con tranquilidad bajo las escaleras mientras los cañones retumbaban y hacían temblar la cubierta de madera, como si fuera el propio capitán vio como en el barco contrario tenía problemas aun, algunas luchas o golpes y lo que parecía humo que salía por cualquier agujero del barco, el inventor sonrió ampliamente, mientras daba una señal, los cañones disparaban, sus pesadas balas se dirigían en dirección del otro barco, más en ese momento se escucho que le llamaban, se giro y ante sus ojos salió una extraña maquinaria, sonriendo ampliamente se acerco a ella, durante fracción de segundo se pudo ver aquel brillo en sus ojos, un brillo siniestro y preocupante, al parecer sus piezas estaban aun sueltas y literalmente habia que reacondicionarlo y armarlo, junto con repararlo, una sonrisa pronto surco el rostro del inventor el cual con toda rapidez saco sus herramientas, mas el trabajo no seria fácil para un solo hombre y menos en aquel lugar, rápidamente hecho un vistazo a todos los cercaos y con potente voz grito.

-QUIEN TENGA CONOCIMIENTOS DE INGENIERA VENGA, NECESITO AYUDA PARA MONTAR ESTA BELLEZA-

Nadie vino a la primera llamada, al parecer los cañones habían silenciado sus gritos, pero no fue caído en olvido sus palabras, pronto alguien llego, un hombre con arreglada barba, el inventor sonrió, mientras con sus herramientas, algunas muy curiosas para ser realistas revisaban las piezas de lo que parecía ser era un lanzador de fuego griego o algo muy similar por los restos en su interior, de todas formas lentamente con el paso de los minutos y la ayuda de otro hombre el inventor logro “terminar” aquella extraña arma, aunque no era precisamente muy intimidante algo en el inventor le decía que podía ser peligroso, aun así apuntaron aquella maquina hacia el barco, el grito de unos lomos en el agua hizo al inventor recordar el viejo libro y con una amplia sonrisa les grito a todos.

-CABALLEROS, EN CUANTO ACABEMOS CON EL BARCO CONTRARIO PROMETO CARNE SUCULENTA PARA EL QUE LO DESEE-

En aquel momento acciono una palanca que poseía el dispositivo y como si fuera un dragón escupiendo fuego este salió, aunque el dorado y rojizo se reemplazo por un color verde esmeralda, lo más curioso fue que aun cuando la maquina estaba apuntando hacia el barco, el fuego parecía tener visa propia por que comenzó a elevarse, rumbo hacia las velas.



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Re: El Banquete

Mensaje por Bastian el Miér Nov 09, 2011 4:46 am

Como la mayoría de los idiotas que caían victimas de esta técnica que había inventado yo mismo, intento atravesar por la fuerza la placa metálica que protegía el armazón de madera de mi ballesta, mas yo sin darle mucho tiempo a reaccionar gire en 90° la ballesta para que las bayonetas hicieran presión en direcciones opuestas en dos sentidos diferentes del filo de la espada con la que habían atacado a mi perro, no es necesario ser un ingeniero o un físico para saber qué ocurriría, y por muy fuerte que pudiera ser un metal, la ley de palancas seguía siendo más fuerte.
SU espada se partió en dos lanzando unas pocas esquirlas hacia la derecha y dejando caer un enorme trozo de metal cortado en dos, dejando en las manos de Rodrak una empuñadura con un remedo de filo de menos de 5 centímetros, el cual ni siquiera serviría para matar cerdos en una carnicería, aunque mi victoria duro poco, antes de poder ejecutar el segundo movimiento que solía hacer tras romper un arma de este modo: enterrar las bayonetas en el enemigo. El pirata lanzo una certera y potente patada a uno de mis muslos, la zona que maldije haber desprotegido para acarrear más cosas dolió fuertemente, y en un fluido movimiento me dio un feroz puñetazo y me sujeto del cabello, la ballesta quedo en una sola mano, y aunque por el largo de sus brazos en comparación a los míos ya no podía apuñalarlo con la ballesta, aun podía dispararle al cuerpo el virote que tenia cargado en el arma, y lo hubiera hecho, pero entonces Jack intervino, simplemente se interpuso entre yo y Rodrak, tenia los mangos de dos de sus múltiples espadas en las manos, pero no uso sus armas y solo miro fijamente al pirata, el cual tras unos segundos retrocedió y se ocupo en sus propios asuntos.
-¿Qué fue eso?-
pregunte a Jack, a la par que revisaba los compartimientos de las bandoleras que habían absorbido el impacto de la patada, y por suerte, no había ningún frasco ni artilugio roto en ellas. ***

Mire al barco que nos estaba atacando, y al parecer… este se estaba incendiando con fuego verde, me parecía haber leído sobre semejante creación, y utilizando métodos mágicos o alquímicos se podía conseguir no solo el cambio de color, sino que este tuviera efectos adicionales, como seguir a blancos señalados de antemano, y aun si no le disparábamos al otro barco este ya estaba condenado a arder hasta no quedar nada, el fuego griego no se podía apagar usando agua de mar… de hecho, lo hacía arder mucho mas.
Entonces el… hombre “huevo” grito, y note de inmediato que estaba a punto de ponerse a trabajar en un artefacto que tenía un diseño similar a una máquina de guerra que había tenido la oportunidad de estudiar… al menos donde yo había podido trabajarla, se le llamaba “Aliento de dragón” un nombre bastante efectivo para semejante arma, este sujeto requería ayuda para reparar este artilugio, y yo me ofrecí, Jack y Baldur siguiéndome para presenciar el acto, el espadachín solamente se dedico a mantener un espacio alrededor de nosotros y el artefacto mientras trabajamos, ya que a muchos de los tipejos de ahí de solo ver a la imponente figura sentían terror y preferían no acercarse.
Entre tanto, mi animal aun parecía estar nervioso y mal portado, y entonces llegue a una pequeña teoría, y era probable que con el fino oído de un canido en un lugar tan ruidoso como un barco en batalla podía causarle dolor, lo cual explicaría su agresividad y desorientación, básicamente, agarre al perro y lo puse contra el suelo usando un pie, al menos así no me mordería antes de terminar, cogí dos pedazos de venda y los doble hasta formar con ellos pequeños e improvisados tapones para orejas, los cuales puse precariamente en los oídos de Baldur, quizás eso ayudaría al pobre animal.
EN lo referente al aparato, estaba en buenas condiciones pero desarmado, casi todo el trabajo de construcción lo realizo el hombre huevo –Maestro, soy Bastian de la casa Mackay de Thonomer ¿Cuál es su nombre? – pregunte al ingeniero.
Mi atención luego se centro en el tanque que guardaba el combustible para la llama, a juzgar por su olor y textura supuse que era fuego griego normal y que el efecto mágico provenía de otro lado quizás del arma, y me di un tempo de mejorar la mezcla un poco, revise mis bolsillos por un tubo de ensayo cuyo contenido vacié en el interior del tanque y luego mezcle meciendo un ligeramente el contenedor unos segundos.
Si Tenia éxito en la mezcla, esta además de las fieras llamas que estaban arrasando al otro barco además producirían un humo mucho más denso y espeso de lo normal, lo cual dificultaría aun mas las labores de apagar el fuego o de escapar, sin mencionar que muy probablemente dejaría un efecto similar en el agua.

*** deje un mensaje en el post tactico ^^
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Re: El Banquete

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