Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» Ficha de Anya Bal'Sagoth
por Alegorn Jue Dic 13, 2018 10:29 pm

» Empatía [Evento]
por Alegorn Jue Dic 13, 2018 10:02 pm

» Un error a la vez [Libre]
por Jan Egiz Jue Dic 13, 2018 9:58 pm

» La protección del gato negro [Privada]
por Brown Hat Jue Dic 13, 2018 6:58 pm

» Adios al hogar.
por Rufus Fortis Miér Dic 12, 2018 11:51 pm

» Presentación
por Capitán Pescanova Miér Dic 12, 2018 10:11 pm

» La Incertidumbre de la Magia [CAMPAÑA]
por Margaret Orgaafia Miér Dic 12, 2018 10:06 pm

» Con Honor, Sin Wenkunegen
por Kromul Miér Dic 12, 2018 3:23 pm

» Sistema de corrección de partidas por pares
por Strindgaard Miér Dic 12, 2018 4:18 am

» Cronologia de aventuras y desventuras
por Rufus Fortis Mar Dic 11, 2018 7:31 pm




Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth
Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth

Las afiliaciones hermanas se hacen por invitacion de nuestros administradores hacia otros Admins de los foros que decidamos, o por invitaciones de ellos hacia nosotros, sin embargo nos reservamos el derecho de admision de estas mismas pues seran solo una limitada cantidad y minima. Para mayor informacion acuda a la sección de Afiliaciones


El Banquete

Página 7 de 9. Precedente  1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9  Siguiente

Ir abajo

Re: El Banquete

Mensaje por Khaelos Kohlheim el Lun Mar 05, 2012 10:02 pm

Sonreí de medio lado al ver como mi armadura me hacía inmune a la baba de aquél ser inmundo que me acechaba desde los árboles. Le escuchaba sisear, y yo reía ligeramente a mi vez, mientras iba reuniendo mi esencia para lanzar un hechizo que le resultaría letal a la criatura. Justo en el momento en que la criatura tensaba sus músculos le lancé el hechizo. Una hebra de humo negro salió disparada de mi espada y se adentró en el cuerpo de aquél ser. Mientras seguía apuntándole, la criatura gritaba de dolor, siendo atacada por mi cada vez más poderosa magia.

Una ayuda inesperada vino a mí justo en el momento en que Therion llegaba, pues de un solo golpe con su gran arma logró romper la rama en la que se hallaba la criatura, haciéndola caer contra el suelo y dejándola a mi merced. Se notaba que fuera de los árboles no servía de nada. Fue en ese momento que la criatura habló, diciendo que nos iban a matar, y riendo macabramente le respondí:

-En ese caso nos veremos en el infierno, mísero monstruo de tres al cuarto…-

Alcé mi espada justo en el momento en el que la criatura le lanzó un escupitajo al orco y le dejó la pierna cubierta por una sustancia blanquecina. No tardé ni tres segundos en atravesar lo que vendría a ser el corazón de la criatura, rematándola con un giro de muñeca que agrandó la herida.

Otra hebra de magia negra surgió de mi espada y se metió en el cuerpo de la criatura, devolviéndola a la vida, pero esta vez bajo mi servicio como un simple zombi sin voluntad. Sonreí de medio lado y le indiqué mentalmente que se subiera al árbol, cosa que hizo de inmediato. Tras eso observé el campo de batalla, viendo que una mujer engéndrica atacaba con serpientes al grupo, mientras Therion se veía atacado por un nuevo engendro con fuego en los brazos. Solté un gruñido mientras decidía qué hacer.

La mujer de nuestro grupo estaba siendo apresada por una gran serpiente, mientras Ivo y Bastian trataban de luchar como podían contra el enorme ser que estaba acechando al ancho inventor, y Sirio por su parte se dedicaba a calibrar la situación, mientras el orco empezaba a tener problemas al lanzársele encima aquél gran ser. Su cuerpo parecía duro, además de ser rápido y por su forma de golpear se denotaba que era un ser fuerte.

Decidí hacer un ataque combinado, ordenando mentalmente al bicho que había matado que se centrara en hostigar desde los árboles a la criatura que atacaba al orco. Si podía, que tratar de rociar tanto como pudiera al engendro con su baba corrosiva, y si podía volver a hacerlo, que le lanzara un escupitajo como el que el orco había recibido, el cual le había dejado una pierna inmovilizada.

Empecé a andar a pasos rápidos hacia la dama de las serpientes, con el escudo casi a ras de suelo y la espada levantándose por encima de mi cabeza, preparado para dejarla caer sobre cualquier serpiente que intentara tocarme, mientras el escudo de lágrima estaba a apenas unos centímetros del suelo. No tardé mucho en tener que matar a una de las serpientes.

El reptil en cuestión se lanzó velozmente a por mí, tratando de colarse bajo el hueco que había en mi escudo, pero tarde descubrió la serpiente que se acababa de condenar, pues apenas necesité un segundo para bajar velozmente mi escudo, clavándole la punta en la cabeza y matándola casi al acto. Tras eso, desclavé el escudo y sencillamente le di un fuerte pisotón en la cabeza al ofidio, aplastándosela cruelmente. No tardé en seguir mi camino de pasos rápidos y firmes hacia la madre de las serpientes. Nada más llegar delante de ella lancé un tajo con la espada, que si bien no le hizo excesivo daño, al menos le dejó una bonita marca en el vientre. En ese momento le dije, algo malhumorado:

-¿Me concedéis este baile, milady?-

Tras eso, decidí lanzarle otro ataque, esta vez estocando, aprovechando que al llevar mi espada hacia arriba detrás del escudo, la mujer serpiente no podría ver el ataque hasta el último segundo al no tener visión sobre mi espada. Mi mente elevó una plegaria a Elhías para que me concediera fortuna en esa batalla.
avatar
Khaelos Kohlheim
El Conde Nigromante

Mensajes : 761
Edad : 24
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: El Banquete

Mensaje por Doctor Ivo Robotnik el Mar Mar 13, 2012 5:43 pm

Los engranajes giraran, mientras estén bien lubricados
Mientras exista una mano que los mantenga y limpie
Mientras existan seres vivos los engranajes del mundo seguirán girando
Pero lentamente se han desgastado, dejando que la podredumbre
Comience a devorar las tierras fértiles y convirtiéndolas en pantanos.

Christian Chacana 13 de marzo de 2012

Las ideas pueden ser buenas o malas, no existe un punto medio para ellas, ya que estas pueden o no funcionar, y ello es la base de las posibilidades que uno posee, quizás el hecho de que estaban en territorio enemigo, luchando contra criaturas extrañas y de hasta ese momento con demasiadas habilidades desconocidas, quizás el hecho de que la piel de uno fuera tan dura como para que los virotes rebotaran contra esta, o que sus propios pasos dejaran marcas en la tierra y hojas del suelo, lamentablemente el grupo se había internado en la boca del lobo sin un plan, cosa que podía condenarlos a una muerte dolorosa o en el mejor de los casos, con secuelas, las estrategias se creaban en la marcha y no demoro mucho en que el hecho de estar en ventaja numérica no ayudaba en demasía, aquel mastodonte atacaba al inventor sin mucho acierto, ya que ambos estaban entramados en una danza de vida o muerte, las saetas del inventor no causaron grandes daños, por lo menos uno de sus ataques había lastimado un ojo de ese ser, habría perdido el sentido de profundidad pero en aquel lugar no importaba demasiado, el joven alquimista había trazado un plan, usar sus propias bombas contra aquel de piel de acero, el plan hubiera resultado completamente efectivo si no hubiera sido por dos hechos, la piel de ese antropomorfo resistió la bomba y apenas le afecto, como si se hubiera tratado como la simple picada de una avispa y lo segundo fue el sonido, cosa que no se pensó realmente, ya que en menos de lo que uno podría pensarlo, los antropomorfos que se habían marchado habían llegado, por lo menos uno que poseía pinzas en sus brazos y la madre de las serpientes, quizás alguna pariente de la Gorgona medusa, ya que sus cabellos eran un nido de víboras que siseaban y se retorcían sin parar.

El inventor hizo caso a las palabras del alquimista, apartándose rápidamente antes de la explosión, pero para su mala suerte pudo ver como varias serpientes comenzaban a reptar por el suelo, sin dudar una defensa y ataque curioso, aun así debía de tener cuidado con ellas, ya que no se fiaba de sus colmillos o incluso de su fuerza, el mastodonte giro con algo de dificultad, al parecer únicamente estaba el alimento en su mente ya que solo atacaba l mar corpulento o mejor dicho, amplio del grupo, el doctor … pero mientras giraba el inventor volvía a cargar su ballesta, los virotes habían disminuido, aun así tenía suficientes para tres o cuatro ataques más … lamentablemente no eran suficientes, el doble gasto de la ballesta consumía dos virotes … pero quizás si solo lanzaba uno podría tener suficientes municiones si llegaba el ultimo antropomorfo … el inventor tenso las cuerdas y apunto a un único objetivo, sin dudarlo apretó el gatillo, las saetas volaron por el aire, había un 50% de poder acertar y ese porcentaje era lo mejor que podría obtener en ese lugar, uno de los virotes revoto contra la mejilla de la bestia, pero la otra se incrusto en su ojo, el cuerpo en movimiento se detuvo en seco, mientras un grito de dolor y furia salía desde su garganta, como un gemido aterrador que resonaba por el bosque, rápidamente comenzó a dar golpes en el aire, y gritando de rabia, buscando algo que destrozar con sus brazos, por suerte el inventor estaba lo suficientemente lejos como para evitar esos golpes, pero no debía de olvidarse de los demás, de reojo vio al con pinzas contra el orco, mientras el conde usaba sus artes oscuras para levantar el maltrecho cuerpo de otro antropomorfo como su sirviente, mas el inventor rápidamente pensó en las posibilidades de cada uno, y de sus enemigos igualmente, lo mejor era detener a “medusa” como su apariencia dictaba, sin perder tiempo comenzó a recargar su ballesta, mas en aquel momento no pudo ver una de las serpientes, que deslizándose por la hierba y hojas se acercaba el, cuando la ballesta estaba lista, la serpiente abrió su boca e intento morder el pie del inventor, lamentablemente para ella, no había notado el material con el cual estaba confeccionado el atuendo del inventor y sus colmillos golpearon la dura superficie de metal de las botas, sus colmillos tomaron posiciones grotescas antes de destrozarse, un silbido de dolor se pudo escuchar, antes de que el inventor bajara la ballesta y la disparara, dejando clavada a la serpiente en el suelo, ya que uno de los virotes se incrusto en su cráneo y el otro en su cuerpo.

El inventor debía de recargar pronto, pero los movimientos de aquel antropomorfo ciego no eran de mucha ayuda, ya que antes de poder recuperar los virotes del cuerpo de la serpiente, este se acerco demasiado a esa posición y el inventor debió de dar un salto hacia atrás para evitar el poderoso golpe, el cual termino por dar contra la serpiente y destrozarla, junto con los virotes, había perdido munición con ello … lamentable realmente, pero nuevamente se tomo su tiempo de cargar la ballesta, esta vez, dejo de lado la segunda cuerda, para que ambos virotes no salieran al mismo tiempo, apunto hacia el vientre de aquella serpentina mujer y disparo, para tensar nuevamente y volverlo a hacer, los resultados se verían muy pronto … pero si tenía suerte, quizás podría dar en algún punto vital o evitar que se moviera.



~~
avatar
Doctor Ivo Robotnik
Artifice Mecanico

Mensajes : 301
Edad : 53
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: El Banquete

Mensaje por Therion Fortín de Acero el Miér Mar 14, 2012 3:59 am

La precipitación con que se presentó aquel encuentro fortuito que desencadenó una batalla a muerte, había sumido a Therion Fortín de Acero en la embriaguez de la adrenalina y había agitado sus instintos de guerrero bravo y arrebatado, pero al mismo tiempo le nublaban la razón y turbaban su capacidad de observar. Es por eso que al orco no supo comprender que si aquella criatura grotesca se retorcía sobre el suelo como nadando en un mar de misería, era en buena parte porque había sido víctima de un hechizo lanzado por el ténebre acorazado. En cambio, pensó que, después de todo, no se había tratado nunca de una real amenaza, y subestimando a ese contrincante patético que ahora yacía en el suelo merced de la espada del humano, subestimó también la amenaza del ataque en general, y aún cuando el fluido blanquecino se impregnó en su pierna, no llegó a considerarlo más que un mero estorbo para la pulcritud de sus botas metálicas, hasta que la aparición repentina de un nuevo engendro se vino a transformar en una punzada de dolor intenso sobre su costado izquierdo, y entre el resquicio que quedaba entre las articulaciones de sus brazales, pudo sentir la calidez de su propia sangre brotando al ritmo en que palpitaba su corazón acelerado.

La violencia del impacto magulló su armadura, y mientras se escapaba de sus manos el peso del espadón, perdió el equilibrio y fue a caer sobre su costado derecho, momento en el cual pudo comprender que en efecto su pierna se encontraba casi inmovilizada, que su rival era terriblemente fuerte y sumamente rápido. Ante la certeza de enfrentarse ante un enemigo absolutamente capaz de asesinarle, Therion Fortín de Acero se alimentó de la emoción del reto, y su atención, antes disipada, se concentró en aquella empresa de la supervivencia, enfocando sus sentidos y manteniendo su mente concentrada. Fue así que Therion pudo comprobar que al menos existía una opción para librar la prisión de su extremidad, el fuego, que por demás, surgía no de otra parte que de los brazos de su adversario. Reincorporándose como pudo, Therion empuñó su hacha de hueso de escudón, y como resignado, se paró sobre su pierna inerte para esperar con el escudo alto la segunda embestida del engendro.

Como era evidente, su adversario adivinó la dificultad de su movimiento, y habiendo retrocedido, se diría que se encontraba seguro del alcance del filo de hueso del arma del orco, pero entonces, cuando las tenazas prendidas en fuego parecían disponerse a atacar, el orco lanzó el hacha con la potencia de sus brazos de gigante, en dirección del engendro, más con intención de distraerle que con intención de dañarle directamente, entre otras cosas porque arrojar armas no era su forma habitual de pelear. Mientras el hacha hendía el aire con su silbido de muerte, ya las manos del orco se dirigían en busca del mango del espadón tirado en el suelo, y apenas lo hubo agarrado, sin siquiera reparar en comprobar la posición de su adversario, sino apremiado por la certeza de enfrentarse a alguien más rápido que él, utilizó todas sus fuerzas para girar sobre sí mismo, sobre su pierna inmovil, con el brazo extendido, y sobre el extendida la monumentalidad de su arma, que giró casi al raz del suelo, y por un instante Therion atisbo una perspectiva de 360 grados, pero no vio a sus compañeros en plena pugna, ni al diente de león que se destrozo con la corriente de aire que creaba su arma, sino que todo fue la verdura del bosque desenfocada, hecha un manchón, hasta que la los músculos tensados de su brazo y la vibración casi dolorosa sobre la palma de su mano, le comunicaron que sobre el final de aquel giro, había impactado algo, y bien pudiera haber sido la humanidad de alguno de sus compañeros, si hubieran tenido la poca fortuna de atravezarse en la trayectoria destructiva que formó aquella hoja metálica, pero para su fortuna, se trataba de la pierna del engendro. Si se hubiera tratado de un humano común, Therion habría contado con la inmediata certeza de haber partido en 2 un par de piernas escuálidas, pero no había sobrevivido a su vida de guerras de no haber aprendido de sus propios errores, y en aquel bosque maldito Therion no volvería a confiarse. Fue por eso que ni bien sintió el golpe, Therion volvió a liberarse del peso de su arma y levantando su escudo se lanzó hacía atrás, ahora comprobando los resultados de su ataque, ahora desenfundando su machete para encarar un combate que estaba lejos de terminar.
avatar
Therion Fortín de Acero

Mensajes : 46
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: El Banquete

Mensaje por Bastian el Miér Mar 14, 2012 6:10 am

Mi plan dio frutos, y pronto el explosivo detonaba contra los pies del engendro… pero no ocurrió el desmembramiento que esperaba detuviera al engendro… y por mucho que intente apartarme de la trayectoria de la enorme mole enemiga. El escudo gracias a su especial diseño soporto el impacto del brazo de la bestia tuerta por la ballesta de Ivo, pero fue arrojado contra un árbol, cayendo al suelo lejos de mi alcance.

Sin mi principal arma de cuerpo a cuerpo, el mazo serviría de poco, así que no intente siquiera desenfundarlo, y en su lugar tome la ballesta, era mejor como arma a distancia y no negaría este hecho, pero el que sabe, sabe, el que no, pues no, y yo sabía perfectamente cómo usar esta arma tanto para cuerpo a cuerpo como para atacar a distancia… aunque implicaba un radical cambio en mi estrategia de combate.

Hice un rápido análisis del ambiente a mi alrededor… en menos de un segundo condense los datos que empezaban a entrar a mi cabeza.

Dos nuevos enemigos habían aparecido, una criatura capaz de conseguir que fuego saliera desde sus brazos, y una mujer capas de usar serpientes como armas, Ivo estaba aun enredado en entablar combate con el gigante rompe huesos, el engendro que escupía baba ahora era un esclavo de las artes negras del tenebre, el orco tenía sus propios problemas al enfrentarse a la antorcha viviente mientras que el zombi hacia lo posible por ayudarle.

Si conseguíamos recuperar la ventaja numérica al acabar a un enemigo, podría usar las armas a distancia de mi persona e Ivo para ofrecer fuego sorpresivo para apoyar a Khaelos sirio y Therion en el combate frontal.

… debo concentrarme… concentrarme… concentrarme repetí en mi cabeza…

El mundo rápidamente empezó a moverse más lento, o yo me movía más rápido, no sabía describirlo, pero ahora sería mucho más fácil asestar golpes a la mole que estaba atacando a Ivo, si bien, la idea de la bomba en los pies no fue tan buena como esperaba, si había causado el más mínimo daño a sus pies, eso sería muy valioso ahora, re calcule su trayectoria y en cuanto note que siguiendo a su objetivo, desaceleraba para ajustar su posición, dándome la espalda… concentre toda mi mente en la coyuntura de su rodilla... si bien su piel era dura, solo era piel y aunque actuara como acero, aun con su dureza, si este era delgado ofrecería poca resistencia a los ataques… y un lugar con piel en extremo delgada es la parte trasera de la rodilla, jale del gatillo mientras soltaba el aire de mis pulmones, siguiendo la técnica de disparo que practicaba: y que casi siempre aseguraba un acierto.

El virote seguramente acertaría en su pierna, si conseguía inmovilizarlo, aun sin matarlo dejaría de ser un problema, luego solo debíamos intentar formarnos para combatir eficientemente a los caóticos hijos del bosque.

Me arrodille, podía disparar la ballesta mejor desde esa posición más firme, y mientras recargaba, recordé la cicuta que tenía en uno de los bolsillos del traje de cuero bajo mi armadura, y tras untar la flecha cargada con este veneno, dispare nuevamente contra el engendro gigante, recordé que el acero del que estaban hechos los virotes de mi ballesta sumaba el vital peso para que fueran capaces de atravesar los más duros aceros a distancias tan cortas como la de este combate.

- ¡Formen una línea! Ivo y yo los cubriremos-


Debía conservar municiones si es que quería realizar mi plan, así que me atreví a cargar contra el gigante, buscaba asestar un golpe letal en el aunque fuera lo último que hiciera, y tras interponerse en su camino, di un golpe de culata contra su estomago, el refuerzo metálico seguramente haría el impacto en extremo duro, sumado a que en un fluido combo de golpes de ballesta, intente clavar las bayonetas en su estomago.
avatar
Bastian

Mensajes : 135
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: El Banquete

Mensaje por Inuwel el Dom Mar 25, 2012 8:49 pm

Finalmente Zeperath se volvió un zombie carente de razón y autoría frente a sus acciones y obedeciendo a los designios de su amo se dispuso a ayudar al orco a luchar contra quién antes fuera su aliado. Sin embargo sus movimientos eran torpes y poco confiables incluso le fue imposible volver a trepar los árboles perdiendo su anterior destreza para colgarse de las ramas, además que sus escupitajos a veces no parecían llegar a ningún lado y en múltiples ocasiones Therion estuvo a punto de verse afectado por ellos aunque de todas maneras el candente cuerpo de Rreriktor lo hacía prácticamente inmune ante los ataques de Zeperath lo cual quedó demostrado cuando evadió uno de sus escupitajos pegajosos con su brazo porque lo derritió sin premura.

Sin embargo para Rreriktor seguía siéndole un estorbo aquel engendro que se pasó al bando contrario por lo cual necesitaba deshacerse de él luego de que acabara con su oponente piel verde para que así dejara de importunarle con sus escupitajos mal enfocados, mas antes de hacer algo se vio obligado a cortar sus cavilaciones y emprender un rápido movimiento de desvío hacia el costado derecho en vista de que el orco arrojó su hacha en su dirección mas como no resultaba tan diestro con las armas arrojadizas sumando que aquella hacha no estaba hecha para ese tipo de ataques no llegó ni a rozarle pero si se impactó de lleno en la cara de Zheperat que se hallaba apoyado contra un árbol detrás de ellos y partiéndole en dos el rostro dejándolo atrapado contra el árbol la criatura quedó inamovible y fuera de combate.
Rreriktor si bien era fuerte, rápido y ágil tenía serios problemas de distracción además de un alarde excesivo hacia sus capacidades puesto que en su tribu era el único engendro capaz de producir fuego desde su cuerpo sin que se tratase de magia le hizo no darse cuenta del próximo movimiento de su adversario.

Rreriktor ante su capacidad de producir fuego se escudaba de su organismo, decía haber sido premiado por una mutación superior, aunque quizás fuera algo más… Pero ahora su distracción de ver a su anterior aliado enterrado contra aquel árbol y soltar un gruñido de risa sardónica le costaría caro puesto que el orco haciendo un giro rápido sosteniendo su espadón llegó a impactar de lleno en la pierna del engendro que si bien era bastante resistente no superaba a la armadura por piel que tenía Kranatos y el dolor en su pierna se reflejó en su cara viendo como una sangre verdosa caía copiosamente en la herida, no obstante sabía que el golpe no era vital aunque sintiera media pierna fuera y que era su paga por haber ignorado a su adversario así que lo mejor sería aprovechar de acabar con este de una vez por todas, y con sus pinzas encendidas, medio cojeando por el trozo de tendón que sostenía su pierna (encontrando además irónico que ambos ahora estuvieran en desventaja por sus pies) lanzó una rápida estocada donde su pinza diestra incendiada agarró rápidamente el brazo libre de Therion amenazando con partirlo mientras la otra iba en picada hacia su rostro pero notando al rato que sus llamaradas se iban extinguiendo y que de pronto sus movimientos fueron menos afortunados por culpa de un cansancio producto de haber sobreexplotado su ataque flameante. De todas maneras eso no significaba que Therion estuviera libre de su adversario, debía de esquivarle y atacarlo si no quería perder su brazo o sus ojos.

En tanto Kranatos había recibido los impactos de virote de parte de Ivo que consiguió que quedase ciego y con una flecha atravesada en su mejilla haciendo que fuera como loco en su contra destrozando los virotes que portaba la serpiente atravesados en su cuerpo y por si eso fuera poco Bastian también contraatacó con sus virotes y quizás el antropomorfo habría resistido mejor a estos si no fuera porque el efecto de su piel de acero se había disipado de golpe y su mente tan simple no había sido capaz de darse cuenta de ello por lo cual al sentir aquel virote en sus rodillas soltó un grito de dolor tan fuerte que repercutió en toda esa área del bosque mientras caía de rodillas y ciego movía sus brazos frenéticamente con objeto de asestarle un golpe a alguien, a quién fuera hasta que recibió otro virote en su estómago que hizo que dejara de asestar golpes y solo preocuparse del dolor que le acometía.

Zafinina quien no ignoró el grito de su compañero no pudo hacer nada en su ayuda porque el tenebre luego de haber reanimado a Zheperat corría en su dirección y con gran gracilidad le asestó un corte en la parte del vientre que hizo que ella soltara un quejido y diera unos pasos atrás mientras en su manos se materializaba una serpiente que miraba agresivamente al nigromante, y por acto de reflejo las serpientes que todavía vivían fueron a rastras hacia su señora con objeto de ayudarla, incluso, las que tenían apresada a Inuwel la soltaron y fueron en pos de su señora.
Cuando las serpientes se marcharon dejando marcas moradas alrededor del cuerpo de Inuwel debido al fuerte apretón que le confirieron la mujer no pudo ponerse de pie ni reincorporarse, se quedó un rato en el suelo, arañando parte del pasto mientras tomaba aire como desesperada puesto que una de las serpientes la había comenzado a asfixiar. Tosió intensamente llevándose después sus manos alrededor de su cuello para concentrarse en la batalla, sus enemigos parecían haber caído en manos de sus compañeros, por lo visto la buena fortuna le había dado un equipo bastante fuerte y eso haría mucho más fácil poder conseguir su propósito. Vio al rato que Sirio avanzaba hacia ella para luego ayudarle a levantarse y usando a su compañero como apoyo dando un asentimiento leve de agradecimiento, Inuwel alcanzó a advertir una mancha rápida que se deslizó hacia los árboles e iba en pos de Khaelos.

-¡Khaelos muévete de ahí! ¡Rápido!-Gritó para terminar en tos. Un grito que quizás no sonó tan fuerte como hubiera querido pero esperaba que el conde nigromante al menos lo escuchara.

Zafinina herida en el vientre al menos tuvo la fortuna de esquivar el virote que Ivo había lanzado en su contra puesto que el propio Khaelos le hizo de escudo aunque no tardaría mucho en verse arremetida por la espada del mismo hasta que una figura portentosa y sumamente fuerte salió de entre medio de la maleza justo al costado de Khaelos y lo empujó violentamente hacia un lado de una patada para luego arremeter con su lanza contra el enemigo. Zafinina habiéndose zafado del ataque de Khaelos retrocedió inmediatamente escondida entre la profundidad de la maleza mientras el último del grupo de engendros hacia acto de presencia en la escena.

Rorcrak Rompe Cráneos era uno de los pocos engendros que todavía conservaban una inteligencia normal además de ser el más fuerte y rápido del grupo, por supuesto, carecía de todo código de honor y misericordia que absurdo habría resultado mantener en medio de aquel enjambre de traiciones y peligros que era Theezeroth pero antes de contraatacar decidió dialogar, porque en parte le resultaba extraño tanto expedicionario en las zonas más hostiles del bosque:

-¿Qué les pasa a la gente del exterior que les ha dado con pisar nuestras tierras descaradamente?, la inquietud asalta nuestro terreno con sus pisadas ruidosas y el bosque suelta peligros ocultos que antes había mantenido en privado-

Miró de reojo centrándose en los rostros de cada uno, sin sentir ni una pizca de pena por sus compañeros caídos, furibundo más que nada por la interrupción, el engendro sosteniendo su lanza se dispuso a presentarse:

- Soy Rorcrak, el Rompe Cráneos, temido y odiado, pero principalmente temido y veré si sus cabezas son dignas de ser destrozadas por mis manos-
avatar
Inuwel
Belleza letal

Mensajes : 470
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: El Banquete

Mensaje por Khaelos Kohlheim el Lun Mar 26, 2012 12:36 am

Maldición, desde luego, el darle a un zombi las órdenes de que haga lo que pueda para ayudar a un compañero sin prestarle mucha atención en sí al esclavo cadavérico no es algo especialmente útil. Tal vez se debe a que aún no había aprendido a dotar a los no-muertos de una gran inteligencia. Al menos hizo lo que hace falta en ese tipo de situaciones, convertirse en una molestia para el enemigo.

Mientras me dirigía hacia la mujer serpiente noté como mi control sobre el zombi se desvanecía al morir por segunda vez. No me giré, pero por ese desvanecimiento no deseado pude saber que le había perdido. Una pena… Ya usaría a otro como siervo. Sólo esperaba que no tuviera que ser uno de mis compañeros.

A medida que me enfrentaba con la dama de las sierpes, pude escuchar claramente un tremendo grito de dolor proveniente de una garganta no humana, lo cual me hizo alegrarme al pensar de que por fin los inventores habían logrado acabar con la vida de otro de los engendros. Eso hacía que sólo quedaran dos. Precisamente, los dos recién llegados.

La mujer serpiente dio un paso hacia atrás cuando le hice el corte en el vientre, y mientras preparaba mi ataque, me dediqué a mirar un instante el panorama, pudiendo comprobar que las serpientes muy posiblemente me atacarían ahora a mí. La engendra, además, materializó una serpiente en sus manos, la cual indudablemente se lanzaría a por mí.

Ahora o nunca, debía lanzar una estocada para intentar acabar con la vida de aquél ser. En ese momento, a la vez que lanzaba el ataque y veía un virote de Ivo que no acertó contra la mujer de milagro, escuché el grito de la muchacha de nuestro grupo, que me advirtió de que me moviera, aunque no pude hacerlo a tiempo, pues de repente llegó el que seguramente sería el líder de aquél grupo de engendros, el cual me propinó una patada que me hizo retroceder varios pasos hasta chocar de espaldas contra un árbol. Solté un quejido de dolor, pues escuché como mis vértebras crujieron. Afortunadamente, no me rompí la espalda, pero el chasquido fue bastante sonoro y molesto, lo cual me hizo cabrearme bastante, pues era el segundo golpe que había recibido en menos de media hora. Alcé la vista justo a tiempo de ver como la lanza del engendro se dirigía hacia mí. Con un movimiento del brazo izquierdo golpeé la punta con mi escudo, logrando desviarla para que no me empalara.

Cuando el engendro, en lugar de aprovechar que me tenía arrinconado empezó a hablar, decidí que a lo mejor podría dialogar con él. Alzando la mano del escudo, les mostré la palma a mis compañeros, dándoles a entender que no se acercaran al líder engendro ni a mí. Cuando acabó de hablar, decidí presentarme, agachando levemente la cabeza a modo de reverencia y le respondí:

-Saludos, Rorcrak. Perdona nuestra intrusión en vuestro hogar, pero venimos en una especie de… Misión… Encargada por un noble de Thonomer. Básicamente, debemos lograr alimentos que sólo se encuentran en éste bosque. Precisamente, ahora estábamos buscando gallinas de Theezeroth. Hay más grupos como nosotros pululando por el bosque, como supongo ya sabrás, aunque imagino que la mitad de ellos estará en el mismo estado que el grupo al que habéis interceptado tú y tus compañeros no hace mucho. Ahora mismo podemos hacer dos cosas, Rorcrak. O bien seguir peleándonos hasta que uno de los dos bandos esté completamente muerto, o bien dialogar, y al igual que tú pareces estar dispuesto a ello, yo también lo estoy, pero primero me presentaré, al igual que tú lo has hecho. Mi nombre es Khaelos, capitán de Zhakhesh y azote de imperiales.-

Mis ojos se centraron en los del engendro, mientras me situaba de tal manera que, si bien mostraba que mis intenciones no eran violentas, me defendería en caso de ser atacado. Uno nunca debe bajar la guardia, no con esta clase de seres cerca.
avatar
Khaelos Kohlheim
El Conde Nigromante

Mensajes : 761
Edad : 24
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: El Banquete

Mensaje por Doctor Ivo Robotnik el Lun Abr 02, 2012 4:12 am

La diplomacia como la estrategia
Puede ser la mejor arma para ganar una batalla
Aun así, hay que tener cuidado
Ya que las propias palabras pueden
Convertirse en armas de doble filo
Sin que uno se dé cuenta.

Christian Chacana 01 de abril de 2012

Muchas veces las cosas se complican aun mas allá de lo esperado, dejando de lado casi toda lógica atrás para pensar si se ha ofendido a algún dios vengativo o iracundo, ya que las cosas apreciaran empeorar con cada paso hasta el punto en que uno siente que se sofoca y que no hay marcha atrás, simplemente hacia adelante y soportar todas las penurias que se nos presentan…

Las cosas parecían ser normales para ese bosque, ya que ni los arboles retorcidos, ni tampoco sus propios habitantes se habían presentado, tan solo aquellos antropomorfos, deformados por la magia salvaje que abulia desde lo más profundo de la tierra, seres aberrantes, que únicamente podían existir en las pesadillas de los niños y en ese mismo lugar, después de una pequeña batallas, las cosas parecían lentamente tomar forma, por un lado el conde había acabado con uno de los enemigos, algo notable en aquel lugar, por otra parte, los demás antropomorfos habían sido un claro desafío para los otros integrantes de ese variopinto grupo, los dos creadores, tanto el inventor como el alquimista habían tenido ciertas dificultades contra sus oponentes, ya fuera por la piel de hierro de ese antropomorfo o por las serpientes que parecían acecharles, por suerte aquel titánico ser pronto sucumbió tanto a los ataques como a sus propias habilidades, ya que perdiendo la vista por dos virotes, había sentido el dolor en su propio cuerpo, después de haber infringido tanto, ahora se encontraba gimiendo de dolor en el suelo, con un virote en su vientre, quizás con el estomago perforado o probablemente el hígado, de cualquier forma sus días como depredador habían terminado, ya que por un lado había perdido su visión para siempre y por otro, su propia vida acabaría en breves momentos.

Por su parte la mujer serpiente debió de retroceder ante los ataques del conde, claro que hasta ese momento quien manejaba las riendas de ese lugar era aquel muchacho, la vida aun debía de enseñarle muchas lecciones, como la calma y paciencia, ya que ser tan osado podría costarle la vida con extrema facilidad, claro que esto le jugó en su contra, ya que entre los arbustos un nuevo antropomorfo surgió, el ultimo de ese desquiciado circo de fenómenos, claro que era le mas grande y de apariencia aun más violenta que los anteriores, pero para sorpresa del inventor, el cual tenía sujeta su arma , presto a terminar con la vida del antropomorfo ciego, aunque realmente el inventor se detuvo, claro que después de la pequeña introducción que se dio a sí mismo el antropomorfo, era preferible no dar algún incentivo para ser atacados o que se les intentara asesinar, como sería muy probable.

Tanto el antropomorfo como el conde comenzaron a hablar, pero el inventor intento ver si podía recuperar alguno de sus virotes o antes de ello, cargar su arma, en aquel lugar no era recomendable únicamente confiarse en una espada u hacha, ya que cualquier cosa podría ser mortal o preferentemente, agresivo, el inventor comenzó el tedioso trabajo de cargar su arcabuz, claro que todo esto mientras el conde entretenía a él antropomorfo, que se presento como “Rorcrack, el Rompe Cráneos” quizás un nombre artístico, aunque lo más probable es que se tomara literalmente, ya que su cuerpo demostraba su gran fuerza muscular, el inventor camino hacia el joven Bastian, mientras terminaba de comprimir la bala de plomo en el cañón.

-Este último acontecimiento puede sernos de gran utilidad *hablando en voz baja* aunque también puede ser una gran amenaza, intuyendo que el antropomorfo desee algo en retribución a este pequeño incidente, podríamos estar en graves problemas, si es el líder de este variopinto grupo, debemos de intuir que su fuerza o sus habilidades son muy superiores a la de los demás y aquello , significaría un gran contratiempo si deseamos salir con las “aves” antes de que estos juguetes *señalando los brazaletes* dejen de funcionar en algún instante, no deseo quedar a merced de la desagradable magia de este lugar, y podría afirmar, que este sentimiento es mutuo joven Bastian-




~~
avatar
Doctor Ivo Robotnik
Artifice Mecanico

Mensajes : 301
Edad : 53
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: El Banquete

Mensaje por Bastian el Mar Abr 03, 2012 4:06 am

Habíamos sido victoriosos de la primera parte de la pelea, era divertido, sin importar demasiado si fueran elfos, orcos, humanos, enanos, divium o antropomorfos siempre que uno o más de sus soldados se retiraba herido y asustado sabias que eras vencedor, entonces solo había dos cosas por hacer, o tres… considerando que una de ellas tiene opciones: primero le dabas misericordia a los heridos de ambos bandos, luego dabas a elegir a los que huyeron la oportunidad de volver a sus lugares de origen en la vergüenza de la derrota, o perseguirlos hasta matarlos.

Y en esta ocasión… los desertores ya debían estar demasiado lejos para ser perseguidos, pero había un herida, antes de acercarme al casi muerto enemigo que había sufrido los embates de las ballestas, su vida acabaría pronto pero un acto de nobleza use mi mazo para aplastar su cráneo, con la intención de matarlo instantáneamente y hacer su dolor menos duradero.

Un nuevo enemigo se aproximo a la escena luego de el “primer asalto” su forma más fuerte y severa que la de los engendros anteriores denotaba un cierto aire de superioridad a ellos, un aura de muerte le rodeaba y no había que ser un gran genio para saber que sus intenciones no eran buenas a pesar de que trataba de presentarse como una persona dispuesta a la diplomacia.

Mis aliados estaban divididos, Khaelos estaba dispuesto a dialogar, y pese a que confiaba en sus habilidades para combatir, no lo hacía tanto en sus habilidades como diplomático… intentando dialogar con seres que no eran tan diferentes a los animales…

Ivo por su parte tenía la idea correcta, y como yo era un partidario de llegar a soluciones pacificas mediante el uso de poder de fuego superior y ubicación táctica, ya sabía qué hacer, respondiendo al ingeniero en voz tan baja como la suya.

-ponte por allá
- le dije señalándole con la ballesta un punto a varios metros a la derecha de Khaelos, unos 5 metros más atrás de él –prepara tu ballesta y si algo no parece salir bien, jala el gatillo-
Por mi parte, hice lo mismo que Ivo, y me ubique a la derecha de Khaelos, tomando en cuenta nuestras posiciones y pensándolo desde un punto de vista cenital, formamos un triangulo de base muy ancha y relativamente bajo, la punta era el tenebre, yo e Ivo éramos la base. Esta formación, llamada punta espartana, era muy usada en campos de batalla y combates a pequeña escala por su habilidad para dispersar y debilitar a un enemigo.

Una vez estuve en posición, recargue la ballesta para luego agacharme apoyando una rodilla y un pie en el suelo, esta firme postura aseguraba que mi próximo disparo sería preciso, levante el arma de forma amenazante y acaricie el gatillo ligeramente, esperaba que la diplomacia funcionara para evitar desperdiciar mas energías en eliminar enemigos, pero en caso de que no pudiera darse, esperaba poder eliminar rápidamente a este nuevo contrincante.
avatar
Bastian

Mensajes : 135
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: El Banquete

Mensaje por Therion Fortín de Acero el Mar Abr 03, 2012 5:34 am

Habían pasado varias semanas desde que Therion Fortín de Acero disfrutase de aquel placer inicuo que percibía cuando un arma empuñada por sus manos se iba a enterrar en el cuerpo de un adversario, la realización de su condición de guerrero a través del metal hendiendo la carne, fragmentando huesos, liberando la sangre de esa cálida prisión de la vida. El dolor formulado en el rostro del enemigo le infundía la satisfacción de saberse poderoso, porque ahí, en el campo de batalla, los destinos se moldeaban a través de las armas, y Therion nunca se sentía tan dueño de su propio destino como cuando peleaba y sabía que todo devenir, tortuoso o afortunado, no dependía de otra cosa que de su capacidad de matar. Ese era el mundo que comprendía, y en él se sentía a gusto, lejos de la manipulación de los dioses, lejos de las intrigas políticas. Matar para vivir y vivir por matar.

El pasto se contrajo bajo el peso del espadón cuando Rreriktor el engendró liberó su pierna destrozada, y después se fue devorando la sangre que emanaba, ocultándola en la oscuridad, ocultándola en su propio verdor. Therion, que se había lanzado hacia atrás, luchaba con su pierna inerte en el intento de ponerse de pie, y cuando parecía a punto de reincorporarse la potencia deslumbrante de una tenaza envuelta en llamas le vino a tomar desprevenido, y de inmediato la sorpresa terminó por convertirse en dolor, mientras se desplomaba de espaldas con el enemigo situándose encima suyo. El brazo del orco había quedado atrapado, y en ningún momento pudo diferenciar el calor quemante del fuego del dolor punzante que sentía conforme el metal de su brazal cedía y se deformaba para presionar contra su piel.

Por supuesto, no hubo tiempo para el dolor, pues este habría terminado por cesar, cediendo ante lo inapelable de la muerte, de haber alcanzado su rostro la segunda tenaza, que se fue a estrellar contra el metal de su escudo, haciendo retroceder su brazo tan violentamente que termino por impactar contra su propio yelmo. A mitad de camino del forcejeo, Therion se comprendió más débil que su enemigo, una certeza aterradora, y por demás novedosa, y mientras repelía con su escudo una nueva estocada de esas extremidades monstruosas, contemplo con impotencia como el machete se le escurría entre los dedos. Su brazo estaba al límite, su vida misma se encontraba arrinconada.

El engendro tomó impulso una vez más para lanzar aquella tenaza cuyo fuego se venía extinguiendo, y entonces Therion aprovechó para jugar sus cartas. Usando todos los músculos de su cuello de bestia grande, lanzó su cabeza en dirección del rostro de Reriktor, y como un toro que embiste al intruso de su territorio, direccionó los cuernos metálicos de su yelmo de tal manera que se fueron a clavar bajo la mandíbula del engendro. Que quedó aprisionado con la vista hacía la oscuridad del cielo, y por un instante sus ojos contemplaron el fulgor de los luceros, justo antes de ser aplastados por los dedos del orco, que invadieron con violencia el espacio de sus cuencas, para después cederlas a la calidez de su sangre verdosa, una vez retrocedieron para interponer el escudo ante la última estocada del monstruo. Entonces, desgarrando la carne y trayéndose consigo parte de una lengua viscosa, se liberaron los cuernos, y con toda las fuerza que le permitió su deseo de matar, Therion seccionó el cuello palpitante, valiéndose de las cuchillas en su escudo. Y conforme se bañaba en la calidez de esa sangre verdosa, fue sintiendo como la fuerza que aprisionaba su otro brazo se iba extinguiendo.

Agitado por la lucha desesperada, se permitió retomar el aire durante unos segundos, y entonces, en un nuevo movimiento explosivo, se quito de encima el cadáver y procedió a ponerse de pie, con la dificultad que aún suponía su pierna aprisionada. Sólo en ese momento, mientras trataba de reevaluar la escena del campo de batalla, se percató de que su hacha había dado en destrozar la cara de aquel engendro que se suponía ya muerto. Y cuando todo parecía decantarse por una victoria absoluta, con los engendros ora muertos, ora heridos, una nueva irrupción impredecible volvió a lanzar a Khaelos por los aires. No, la victoria no estaba cerca, y el nuevo enemigo se asomaba harto más fuerte que sus predecesores. Aunque receloso, como siempre, de la diplomacia, Therion prefirió callar y observar desde la distancia, no con otra intención que la de aprovechar el desarrollo de aquella conversación para reponer sus energías.
avatar
Therion Fortín de Acero

Mensajes : 46
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: El Banquete

Mensaje por Inuwel el Jue Abr 05, 2012 8:49 pm

El enorme y grueso cuerpo de Rreriktor se manifestó inerte al lado del orco. Su portentoso cuerpo se hallaba rígido bajo el lucero de las lunas y el brillo de las luciérnagas, pero, de un momento a otro, comenzó a retorcerse levemente aunque sin manifestarse con vida, y entonces, comenzó a verse consumido por unas intensas llamas verdes que salían desde su propio cuerpo, poco a poco aquella llamarada iba consumiendo la existencia física de aquel engendro mientras que su sangre verdosa que había caído sobre el orco se sentía tibia y luego caliente, muy caliente, tanto que quemaba.

Rorcrak no gozaba de mucha paciencia por lo que fue una buena elección la de Khaelos al responder a su pregunta de inmediato y no entrar en cavilaciones que solo hubieran empeorado aún más el huraño ánimo del enemigo.

No obstante, la respuesta entregada por el humano tampoco resultó del todo grata para el engendro el cual consideró que aquellos intrusos aparte de meterse donde no debían querían robar los alimentos de los habitantes del bosque, sumando que su agrado hacia los seres del exterior era nimio y es que siempre se metían al bosque para saquear, robar a sus habitantes para esclavizarlos y llevarse parte de la flora y fauna del lugar para quién sabe qué fines.

Además que Rorcrak estaba orgulloso de Theezeroth. Tan orgulloso como cualquier general hacia sus soldados y propio imperio solo que con la diferencia de que el bosque sí era capaz de defenderse por sí solo, de enredar entre sus oscuros árboles a los incautos y de amenazar día y noche con las criaturas que representa. Y por esa misma razón Rorcrak no le fue difícil deducir que el grupo era fuerte, ¿lo serían también los otros grupos que se internaron al bosque?, por lo que sabía a los primeros que atacaron fueron a unos idiotas incompetentes, pero los que tenía adelante suyo no solo habían sido capaces de sobrevivir la espesura caprichosa de Theezeroth si no que también habían acabado con todo su equipo de engendros.

Rorcrak miró los cadáveres pensativamente, ya Kranatos agonizaba lentamente mientras que Reriktor era víctima de una combustión espontánea… No, no había manera en que pudiera confiar en los seres del exterior, no cuando además uno de ellos era causante de su perdición.

Gruñó por lo bajo entonces y se dispuso a ponerse en posición de ataque, era veloz, muy fuerte y hábil, además que sus contrincantes debieran de estar muy agotados, sería cosa fácil. Y se dispuso a hacerlo, hasta que una mano sobre su hombro interrumpió sus movimientos y le hizo volver la vista hacia atrás encontrándose con el rostro de Zafinina y sus serpientes que afloraban en torno a su cabeza. Esta le habló en una lengua extraña en el oído y luego, mirando a derredor al grupo, se volvió a internar en la oscuridad de los árboles.

Entonces Rorcrak bajó su lanza y miró al grupo en son de paz.

-Ustedes parecen ser muy fuertes, les daré las gallinas pero a cambio de un trabajo para mí-

Y mientras hablaba el fuego verde que rodeaba el cuerpo muerto de Rreriktor comenzó a extinguirse hasta desaparecer para vista de todos, excepto para Therion quién vio como aquellas llamaradas crecían más y más e iban cambiando de color paulatinamente para luego enredarse en sí mismas y comenzar a moverse como un espiral que se aproximaba lentamente hacia él. Pero para cualquiera que viera el cuerpo inerte de Rreriktor no vería más que su cuerpo ya calcinado. Quizás se estaba cumpliendo lo que Khaelos había advertido en su momento: el primer síntoma, la locura, puesto que el orco llevaba un buen tramo de tiempo sin el collar que lo protegería de las influencias mágicas del bosque y no sería de extrañar que esta ya comenzara a dañar su psique.

***

Queda de más decir que Theezeroth aparte de ser un bosque extremadamente peligroso también es uno de los más antiguos, y por lo mismo esconde muchos secretos. Sus misterios han atraído a muchas gentes de todo Noreth: Eruditos, magos, alquimistas, historiadores, etc Muchos de ellos encontrando con éxito lo que sus investigaciones les indicaban pero otros se decepcionaban de ver refutadas sus teorías, y la mayoría enloquecía, y no necesariamente a causa de la potencia de la magia torcida de aquel lugar, si no por ver sus propias convicciones destruidas.

Y siempre había algunos más tozudos que otros que no se conformaban con la verdad, y querían que sus propias teorías fueran acorde con el bosque, aunque fuera a la fuerza.

Los cazadores de gallinas de Theezeroth no eran los únicos del exterior que pisaban las tierras de aquel bosque maligno, había otros, que sin llegar a ser engendros ya llevaban un buen tiempo en su interior.

***

Sirio apretó el puño en torno a su sable haciendo una mueca de disgusto pero no prestándole demasiada atención al engendro ni al grupo, se hallaba encerrado en sus propios pensamientos y en el futuro de su compañero. Llevaba toda una vida sumido a sus investigaciones en torno a los libros de Malakhat Dher Thork y los 19 ojos de los Divinos que eran los que custodiaban la tumba del rey Bheronke en Akdhar.
A Sirio lo habían llamado loco, desquiciado y obsesionado, puesto que toda su fortuna familiar se la estaba cargando por culpa de sus investigaciones, contando además que muchas de las informaciones recibidas resultaron ser todo un timo.
Pero cuando ya se estaba dando por vencido ella apareció.
Reconoció la simbología de su brazalete al instante bombardeando en preguntas a Inuwel la cual contestó algunas y otras se las inventó para su conveniencia. Le contó como obtuvo la joya, lo implicaba tenerla y lo que había perdido por culpa de ella:
“Cuando recupere mi licantropía esta se soltará de mi muñeca y será toda tuya, pero no puedo morir antes de tiempo o caerá en manos de los sirvientes de Malakhat que aún existen a pesar del tiempo y persisten en su recate”
Sirio volvió la vista en Inuwel y luego en los demás, principalmente en Bastian, algo le decía que el portaba con otra de las joyas y debía hacerse con ella a toda costa, pero no tenía idea de cómo puesto que no podía atentar directamente contra la vida de él. Había que quitárselo de alguna forma.

Inuwel luego de ver caer a sus oponentes y escuchar el intercambio de palabras entre el engendro y Khaelos retrocedió un poco, aprovechando su cuerpo delgado y su cabello enmarañado con hojas junto con su piel manchada en tierra para pasar desapercibida. Sirio percatándose de ello se acercó a Inuwel sigilosamente hasta que ambos quedaron un poco alejados del campo de batalla. Y por alguna razón de las casualidades principalmente por su nuevo ojo que le otorgaba una visión mayor Bastian se daría cuenta de ese hecho y sería suya la decisión de seguirles o no aunque eso implicaría que dejase de hacer lo que estaba haciendo aunque también podría avisarle a alguien más, aunque realmente todos estaban concentrados en lo que decía Rorcrak:

-Verán, quiero que me ayuden a conseguir mi libertad que me robó un loco humano que vive en unas cuevas cercanas a este sitio, yo podría contra él sin problemas sin embargo ese hombre tiene poder sobre mí y puede matarme si le da la gana con una extraña cosa metálica que tiene... Yo les conduciré hacia su morada y les ayudaré a limpiar la entrada, pero una vez adentro no puedo seguirles por mi seguridad-Comenzó a decir el engendro sin cambiar su actitud tosca y ruda-Por lo demás-Agregó con gran seriedad- En estos momentos todas las gallinas están sujetas a una serpiente, y si ustedes se niegan a ayudarme las gallinas serán mordidas con un veneno tal que no solo las matará en el acto, si no que dejará su carne envenenada y por ende incomible Si me ayudan las serpientes las soltaran y podrán llevárselas a donde quieran, eso ya no me importará-

Ahora la decisión estaba en el grupo. Si aceptaban la misión estarían sujetos a nuevos peligros pero podrían recuperar las gallinas, mas, si se negaban y preferían luchar contra el engendro podrían comenzar a olvidarse completamente de su recompensa pero quedarían libres de molestas obligaciones extras. Por lo demás, Therion se hallaba bajo sus propias problemáticas ya que aquella espiral de fuego tomo la forma de grandes fauces que se lanzaron contra el orco de armadura viendo este como aquella pegajosa sustancia que sostenía su pie se extinguía hasta desaparecer, y si bien sintió calor, no sintió que se quemara. Finalmente el fuego se extinguió pero dejando dos marcas gruesas sobre los brazos del orco como quemaduras pero de forma tribal que palpitaban tibias y le daban comezón.

***

En tanto, Sirio e Inuwel se habían alejado del grupo nuevamente para conversar:
-Esto está demorando más de lo planificado y estos idiotas siguen creyendo que hay una recompensa al final-Murmuró Inuwel bastante agitada –Por poco y moría asfixiada, cada vez los sucesos se van tornando más complicados y peligrosos y bien sabes que no tengo interés alguno en llevar a cabo la misión. Primero, porque no estoy en mi mejor estado, segundo, porque no habrá oro ni recompensa alguna, solo los están usando para finalizar el ritual, y tercero, porque mi licantropía vale más que cualquier cosa y es mi prioridad. Separémonos del grupo Sirio, presiento sus aullidos en dirección al este y cada vez nos vamos alejando más…-
-Shhhht, cálmate. Primero tienes que calmarte, ten paciencia maldita sea o echarás todo a perder. Según el texto de El rito de Beloketh y por los pasos que hemos tenido que seguir en esta travesía lo que los siervos del brujo deben estar haciendo es el ritual de Tharakmir pero aún así faltan runas, así que lo que te dije del ritual es solo una suposición, quizás, si halla recompensa, ya que Rhoder Thekne realmente es alguien que existe y se sabía de rumores que decían que quería abandonar el mundo de la cocina y que estaba medio loco…Puede ser también una coincidencia, que tu bestia casualmente halla venido hasta Theezeroth no implica necesariamente que tenga algo que ver con lo que ellos buscan-
-Se que no y tu tampoco te crees lo que dices...-Interrumpió tajante- Mira, no tengo como probarlo, pero lo presiento, es la joya, ¡la joya me avis…!-
-Shhht baja la voz mujer y déjate de presentimientos. Se que todo calza, pero por el momento hay que pensar y mantener bien la calma. Por lo demás, será mejor que volvamos, por ahora es muy peligroso que solo nosotros dos nos internos al bosque, además estoy interesado por Bastian o Ivo ya que bien sabes que uno de ellos puede ser el portador de una de las runas, aunque sinceramente creo que Bastian es quién la porta, ¿no te parece extraño lo que quedó insertado en su ojo y como fue desapareciendo tiempo después?, pero necesito inspeccionarles más de cerca para estar seguro-
-¿Y cómo lo harás?, cuando sepa que tiene en su ojo una de esas runas junto con los poderes que porta no querrá quitárselo de ninguna manera-
-Podríamos contarle lo que sabemos, a él le convendría…ya que a fin de cuentas no deja de estar maldito-
Y antes de que Inuwel rechistara Sirio la tomó del brazo para que se moviera hacia el grupo donde Rorcrak había terminado de hablar y esperaba ansioso una respuesta.
avatar
Inuwel
Belleza letal

Mensajes : 470
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: El Banquete

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 7 de 9. Precedente  1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9  Siguiente

Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.