Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» ¿Donde está el Caballero Rojo?(Campaña)
por Vanidad Mar Abr 17, 2018 9:24 pm

» La Incertidumbre de la Magia [CAMPAÑA]
por Croatoan Lun Abr 16, 2018 11:05 pm

» Escucha el Llamado de los Caídos.
por Strindgaard Dom Abr 15, 2018 9:48 am

» Buenos dias y, por si no los veo, buenas tardes, buenas noches.
por Señorita X Sáb Abr 14, 2018 11:40 am

» Un caballero, un enano, una bruja y un demonio entran en un bar...
por Margaret Orgaafia Sáb Abr 14, 2018 1:00 am

» hola vengo a presentarme y conocer a pjs y divertirme
por Skurk Äsping Vie Abr 13, 2018 1:21 pm

» Ficha Jasper Lisbone(en proceso)
por Jasper Lisbone Jue Abr 12, 2018 4:20 am

» Huli está de vuelta!!!!
por Evelyn Blake Vie Abr 06, 2018 9:55 pm

» Sistema de corrección de partidas por pares
por Alegorn Vie Abr 06, 2018 5:22 pm

» Hyaku Monogatari
por Huli Vie Abr 06, 2018 4:26 am




Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth
Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth

Las afiliaciones hermanas se hacen por invitacion de nuestros administradores hacia otros Admins de los foros que decidamos, o por invitaciones de ellos hacia nosotros, sin embargo nos reservamos el derecho de admision de estas mismas pues seran solo una limitada cantidad y minima. Para mayor informacion acuda a la sección de Afiliaciones


El Banquete

Página 8 de 9. Precedente  1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9  Siguiente

Ir abajo

Re: El Banquete

Mensaje por Khaelos Kohlheim el Sáb Abr 07, 2012 5:39 am

Mientras el bicho que había atacado a Therion moría consumido por las mismas llamas que había usado para atacar al pielverde, y los dos inventores tomaban posiciones más defensivas por si Rorcrak trataba algo, yo me dedicaba a parlamentar con el engendro. Posiblemente, el único motivo por el que parlamentaba con nosotros era que habíamos logrado diezmar a su pequeño grupo, ya que debía saber que si luchaba contra nosotros, la inferioridad numérica le resultaría letal.

Sin embargo, pareció empezar a ponerse en posición de combate, pero antes de que sucediera nada, la mujer serpiente habló con él, para seguidamente, desaparecer de nuevo, por si se nos ocurría atacarla supongo. Apenas escuchó las palabras de la mujer, el engendro bajó su arma y nos propuso un intercambio. Mi respuesta no se hizo esperar:

-Háblanos de ese trabajo, te escuchamos.-

El engendro empezó a hablar, y nos contó la historia de que al parecer, él estaba prisionero por culpa de un humano, mago a juzgar por lo que decía de que el hombre tenía poder sobre él y que podría matarle con un objeto metálico que posee. Entonces nos dijo que nos acompañaría hasta la morada y nos ayudaría a limpiar la entrada del lugar, pero si rechazábamos la oferta, entonces se encargaría de que todas las gallinas murieran envenenadas y, por ende, no podrían ser usadas como comida.

Tras unos pocos segundos de reflexión, asentí y le respondí al engendro:

-Parece que no tenemos otra opción, maese Rorcrak. Así pues, aceptamos tus condiciones. Guíanos hasta el lugar y mataremos a ese hombre por ti. De todos modos, necesitamos saber qué peligros podemos toparnos en su morada y, si conoces esa información, también todos los colegas de los que puede disponer. No me hace especial ilusión lanzarme a ciegas en un lugar que me es desconocido contra un enemigo del que no sé nada. De momento sólo puedo intuir por tus palabras que debe poseer algún tipo de magia, ya sea natural en él o posea un objeto que le sirva de catalizador para obtener su poder.-

Relajé mis músculos aunque no bajé la guardia, esperando a que el engendro se moviera para guiarnos hacia el lugar objetivo. Para aquél entonces, poco me importaban ya las recompensas que pudiera dar el noble que nos había contratado para aquella misión suicida. Sólo quería salir con vida, y poder volver a ver a mi hija y a mi hermana. De todos modos, las recompensas que podría obtener en aquél bosque podrían recompensar con creces todo el sacrificio. Como buen guerrero y mago, sabía apreciar los buenos entrenamientos, y meterse en un bosque como el de Theezeroth y salir con vida sin perder ni la vida ni la cordura desde luego era un gran entrenamiento. Además, quién sabe... A lo mejor podría encontrar cosas que me fueran útiles en aquél lugar, aparte de conocimientos y experiencia.

Joder... Desde luego, Eressea tenía razón al llamarme temerario inconsciente.
avatar
Khaelos Kohlheim
El Conde Nigromante

Mensajes : 761
Edad : 23
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: El Banquete

Mensaje por Doctor Ivo Robotnik el Mar Abr 10, 2012 3:03 am

Insensato es quien se acerca a la boca del lobo, pensando que este no posee dientes
Ignorante es quien confía en una sonrisa falsa y una cuchilla en la espalda

Christian Chacana 09 de abril de 2012

Como siempre se ha sabido, aquel bosque es de sobra el más peligroso de todo Noreth, no solo por la magia que recorren las propias venas de la tierra, si no por su vegetación, ya que en cualquier instante, incluso hasta la más bella flor puede ser un depredador agresivo y ponzoñoso, sus animales no se quedaban atrás, seres de las más diversas índoles, criaturas cambiadas una y otra vez por la magia, por el caos y la locura, transformando piel en escamas, escamas en plumas y plumas en “otro”, una criatura podría despertarse sobre un árbol y al siguiente bajo el agua, Theezeroth era un bosque cambiante, podría considerársele un organismo completo, cada planta era parte de sus músculos y cada criatura en su interior era una célula, ya que aun cuando habían tan grandes diferencias, muchas criaturas no habían perdido su naturaleza animal, aun cuando esta estaba teñida por la magia, quizás lo más curioso habían sido los propios habitantes, aquellos hombres y mujeres que cambiaban y mutaban entre los troncos y cuevas, seres que perdían su humanidad y que lo reemplazaban con ansias de muerte, quizás no todos eran así, pero una gran cantidad perdía la consciencia, perdía la humanidad y sus valores, reemplazándolos por otros que no seguían las pautas establecidas por la humanidad.

De reojo el inventor pudo contemplar como la abominación comenzaba a consumirse, siendo devorado por lo mismo que utilizaba, aquel fuego que sin pensarlo, trataba de mantenerse, aun a costa de su propio creador, del antropomorfo no quedaron más que restos carbonizados, cenizas que pronto el bosque consumiría como siempre lo había hecho con los cadáveres, el bosque no perdía nada y sus propios hijos eran devorados sin piedad, de todos modos no había tiempo para pensar en ello, al parecer deberían de luchar contra aquel mastodonte, rápidamente Ivo pensó en usar la misma estrategia que con el anterior oponente, su piel podría ser de acero, sus músculos tan fuertes para triturar un tronco, pero sus órganos no eran más fuertes que las de un hombre cualquiera, los ojos eran igual de frágiles ante un proyectil, además, un buen tiro a través del ojo, dejaba el camino libre para llegar al cerebro, de cualquier manera, dos tiros y la bestia podría quedar ciega, después de eso, únicamente seria atacarle a distancia hasta que cayera por las múltiples heridas, tomando en cuenta su masa, su fortaleza, como había arrojado al conde con suma facilidad, intuía que en menos de veinte minutos, por los constantes ataques agonizaría como la abominación que ahora se retorcía en el suelo, agonizando lentamente.

Lamentablemente las ideas del inventor no llegaron a efectuarse, ya que después de que la serpentina “mujer” se acercara al antropomorfo, este ultimo pareció relajarse, algo que el inventor agradeció internamente, mientras no dejaba de estar a la defensiva, era mejor no tomarse demasiado en serio aquellos momentos de calma, después de que el antropomorfo bajara su arma, el conde y este comenzaron a hablar sobre ciertos “negocios”, o mejor dicho, un favor por otro, antes de que el inventor pudiera dar su opinión, las palabras del antropomorfo demostraron que este tendría cierto “seguro” para mantenerlos controlados, especialmente atacando o mejor dicho, manteniendo envenenadas a aquellas horribles gallinas, no quedaba más trabajo que aceptar el pequeño encargo, aunque la molestia del inventor fue notable cuando se hablo de un mago, él y la magia jamás se habían llevado bien, ya que por un lado obstaculizaba el avance de la ciencia y por otro hacia que los “humanos” fueran dependiente de ella, era mejor dejarla de lado y ver el progreso que se podía lograr, de cualquier manera el inventor dijo algunas palabras hacia el antropomorfo como al conde.

-Señor…Rorcrak, esperemos que podamos confiar en su palabra, ya que en la situación en la que nos encontramos, arriesgaremos nuestras vidas por la suya, si fuera tan amable claro... de guiarnos hacia donde se encuentra… *incluso le costó decir la palabra* mago… veremos que podemos lograr contra él, aunque esperemos que haya algo más de utilidad en ese lugar para el camino que nos aguarda… si… es que salimos con vida-

El inventor, esperara que no hubiera ninguna traición de parte de antropomorfo, ni que tampoco la decisión que había hecho, el que hasta ahora se había autoproclamado, sin oposición, líder de ese variopinto grupo, había tomado, de cualquier manera el inventor no tenía planes de morir tan fácilmente y menos en un lugar tan alejado de su preciado metal, por otra parte el arma que había construido había sido de gran ayuda, si no fuera por el pequeño contratiempo de los virotes, los cuales no eran fáciles de hacer, aunque quizás el joven Bastian podría facilitarle algunos de su propia reserva.



~~
avatar
Doctor Ivo Robotnik
Artifice Mecanico

Mensajes : 301
Edad : 52
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: El Banquete

Mensaje por Bastian el Vie Abr 13, 2012 5:00 am

Si juegas con fuego te quemas, lección a fuego grabada en mi memoria según contaba la marca que marcaba el lugar de una quemadura en mi espalda, producida por mezclar demasiadas cosas en un intento por hacer algo, estupideces que uno acaba haciendo cuando es joven y estúpido, y que suelen solo dejar una historia interesante para la vida y un cadáver igualmente interesante para la muerte, esto último fue lo que sufrió el engendro que ataco al orco, quien ahora servía de alimento a las llamas que una vez blandió como armas.

La conversación iba como debería esperarse, la forma más agresiva de la diplomacia iba a funcionar, si el atacaba la distribución que teníamos y la superioridad numérica harían de ese su último combate, sino podría tranquilamente darse la vuelta y largarse, cuando vi que parecía tomar la decisión de suicidarse al fuego de ballesta y golpe de espada, acaricie el gatillo y prepare los músculos a jalar de este… mas se detuvo una milésima de segundo antes de que el virote fuese capaz de volar.

Me levante de mi postura e tiro, todo parecía ir por la vía diplomática, era mejor así, por mucho que la violencia fuera una forma rápida y de fácil aplicación, siempre es preferible que se lleguen a acuerdos, de rendición o cualquier tipo… entonces note por el borde de mi ojo a Sirio y a su esposa moviéndose a un lugar más apartado… desde el principio note algo extraño de esos dos… no había tenido mayores razones para sospechar de ellos, la mayor parte del tiempo lo reducía a que eran marido y mujer pero en ningún momento vi a ninguno de ellos mostrar el menor afecto entre ambos, sin mencionar… que era más que innecesario traer a tu mujer a una misión de este tipo, en especial siendo tan inútil como la mujer que nos había acompañado por el trayecto.

Disimilando lo mejor que pude, di cuantos pasos fueron necesarios para poder escuchar “por coincidencia” su conversación, sabía que si hacía demasiado notaria mi aproximación, no conseguiría nada, y fingí que solo buscaba tener una mejor posición para disparar, incluso apuntando con mi ballesta al engendro en forma amenazante… di gracias a que el yelmo les impedía ver mis ojos y saber donde estaba centrando mi atención o probablemente habría sido descubierto… y tras un momento, ellos acabaron y pude acercarme y hacer tranquilamente mis preguntas.

Gire sobre mis talones, dejando mis armas de lado, pero listas para ser usadas… la ira era una de las emociones que predominaba en mi cabeza en el minuto, y sentí por un momento el deseo de atravesar a ambos con un mismo virote, pero necesitaba unas respuestas primero.

-Mis queridos amigos… lamento informarles que su conversación alcance a escuchar… y tienen el próximo minuto para explicarme que es lo que buscan realmente, quien son Beloketh y Tharakmir y por qué no debería atarlos a un árbol, y abandonarlos-
avatar
Bastian

Mensajes : 135
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: El Banquete

Mensaje por Therion Fortín de Acero el Sáb Abr 21, 2012 12:49 am

Hubo un instante en que ese olor se apoderó de su mente, ¿A qué le recordaba? No era como el olor ferroso de la sangre humana, que se intensificaba conforme se coagulaba sobre el filo oxidado de sus armas, tampoco era, ciertamente, como el olor de la sangre de los orcos, cuya única referencia era la de sus propias heridas, pues muchas lunas habían pasado desde la última vez que se enfrentó a un contrincante de su misma especie, y aún en esa ocasión había sido su sangre propia la única en fluir, dándose a la fuga a través de un boquete prominente sobre su torso que por poco y le arrebata la vida. Ese olor era diferente, había algo en él que le perturbaba y así de pronto, Therion Fortín de Acero se sintió sucio.

El cuerpo sin vida del engendro que hasta hace poco había sido su rival, se sumió de repente en las brumas deslumbrantes de un fuego verdoso que a Therion le vino a recordar vívidamente su pesadilla de altamar. A la par, el fluido viscoso que cubría buena parte de su cuerpo se dejó sentir más cálido, como si transitara todavía por los conductos de un cuerpo con vida, y después se sintió caliente, hasta que el orco se sintió quemar, y notablemente perturbado se tumbó sobre sus rodillas para arrancar tierra y pasto con sus grandes manos, con los que trató de liberarse de su tortura. Y allá donde se limpiaba la sangre ajena, quedaba el testimonio de una leve irritación por las quemaduras.

Therion se acabó de convencer de la naturaleza abominable del fuego verde, y de cualquier tipo de fuego, en realidad, cuando las llamas que consumían aquel cuerpo inerte parecieron olvidarse de su combustible y se empezaron a levantar, como si tuvieran dominio propio de su destino, y en un andar trémulo empezaron una danza siniestra en la que fueron adquiriendo la forma de unas fauces amenazantes, que de pronto, emulando la explosividad de una víbora, se abalanzaron sobre él, que no atinó sino a dar tumbarse hacia atrás, subiendo sus brazos en un acto reflejo orientado a proteger su rostro. La fuga, en esta ocasión del grito, fue inevitable.

-¡AHHHHHG!-

Pero entonces, lo que se atisbaba como una muerte tortuosa no fue tal cosa. A diferencia del fuego griego, este fuego verde no quemaba, sino que conformaba un aura de calidez malsana que causaba en Therion la misma sensación de desasosiego que le había producido el olor de la sangre. -¿Qué mierda pasa? Maldita sea, quiero salir de aquí… ¡quiero salir de aquí!- Pensaba, olvidándose por completo de la negociación que estaba en marcha, ajeno a las maquinaciones y a las intrigas que también seguían su curso, simplemente maldiciendo aquel momento en que decidió abordar aquel barco del carajo.
avatar
Therion Fortín de Acero

Mensajes : 46
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: El Banquete

Mensaje por Inuwel el Lun Mayo 28, 2012 8:37 pm

En la vasta profundidad de Theezeroth se hallan secretos ancestrales pero también sorpresas recientes, cada tanto ocurren diversos acontecimientos que se quedan en el anonimato al no haber vestigios de su existencia, solo algunos son testigos de estos, solo algunos, ya queno cualquiera sobrevive a sus múltiples peligros.Y, entre medio de su espesura, de su intriga y misticismo se hallan aquellos que empecinados en cumplir sus propósitos se han adherido de alguna forma u otra a este modo de vida.


Capítulo II: Los vestigios del tiempo

La respuesta del grupo le pareció favorable a Rorcrak quien guardando la lanza tras su espalda le hizo una brusca seña con el brazo para que siguieran sus pasos sin detenerse a esperar a nadie.

La oscuridad era intensa y neblina pesada, no obstante una fulgurante y enigmática luz palpitaba del pecho del engendro lo cual permitía que no fuera imposible de seguir.

Los árboles parecían retorcerse aún más hacia el firmamento y la neblina se mantenía a ras del suelo creando una atmósfera de andar entre las nubes, pero el problema es que la superficie aguardaba peligros, a veces habían agujeros profundos o peligrosas alimañas que se pegaban en los pies y que aparte de morder impedían el paso, y a veces, entre el ramaje se asomaban diversos ojos brillantes que seguían de vista al grupo. Pero fuera de ello no encontraron durante el trecho ningún peligro realmente preocupante, incluso, en comparación a lo que habían experimentado durante todo el viaje el camino podría considerarse bastante calmo.

El tiempo trascurría de manera lenta, el engendro no profería palabras y tampoco estaría presto a responder ninguna demanda. Los que portaban los mapas podrían ir verificando la dirección que iban tomando a medida que avanzaban, notarían que se alejaban del afluente y se internaban a una parte más céntrica, y por mucho que el mapa representara una gran ayuda eso no simplificaba la orientación en aquel profundo terreno.

Finalmente, pasado un par de horas el gran engendro detuvo su andar.

-Cuidado-Anunció inclinándose levemente como si pudiera de esa manera explorar el terreno. Se encontraban en el interior de un claro donde la fulgurante luna roja se asomaba acompañada de sus dos hermanas entre medio de la abertura circular que creaban los altos árboles sobre sus cabezas. El engendro se irguió en silencio volviendo a avanzar hacia el lado derecho del claro internándose entre medio de aquellos árboles hasta llegar a un cúmulo de rocas donde circulaba un diminuto afluente de agua enlodada.

-Es aquí-Indico alzando su corpulento brazo en dirección a esas rocas aglomeradas entre medio de los árboles, pero si el grupo se acercaba para observar mejor vería que entre medio de las piedras se asomaba una cueva de amplio tamaño que iba en descenso.

-Los aguardaré en los alrededores. Si vuelven con mi libertad les daré las gallinas que tanto desean, si no, que el kasheengan descanse sus almas-

Y dicho esto se marchó entre la espesura no dispuesto a responder ninguna otra demanda.

Aquella área del bosque de los engendros se mantenía pausada, los animales del bosque parecían contener la respiración y solo algunos insectos interrumpían la monotonía nocturna, solo la entrada de aquella cueva parecía aspirar aire propio como si fuera una boca que respirara. Fue entonces que el sonido de un ramaje cualquiera lograría que algunos que estuvieran pendientes del ambiente se volvieran para contemplar como una extraña criatura menuda, de un solo ojo inmenso y brillante y unas extrañas alas de murciélago que se agitaron enseguida al verse revelada. De inmediato aquel “ojo” se desplazó ágilmente hacia la entrada de la cueva y se perdió en su interior. Ya había visto suficiente, lo que viniera después quedaba solo en manos del grupo.

¿Seguir o no seguir en aquel juego siniestro sin vencedores?

Bastian había dado en el clavo al descubrir a Sirio e Inuwel discutir, ambos sabían que les saldría caro continuar aquellas conversaciones frente a un grupo tan grande, sin embargo los periodos de comunicación eran demasiado precarios, siempre ocurría algún acontecimiento que implicaba espadas y sangre por lo cual todo minuto de descanso debía de aprovecharse al máximo para dialogar.

-Has que se calle para siempre –Siseó la mujer mirando con un odio inusitado al humano delator pero Sirio no hizo ademán de ataque, solo empujó a la licana para que se situara a sus espaldas y enfrentó a Bastian con el dialogo.

-Porque quieres respuestas –Respondió Sirio con voz tranquila... demasiado tranquila- Temo que seguramente has malinterpretado todo y no me sorprende que debe de resultar realmente frustrante para ti saber que este viaje… puede que no tenga ninguna consecuencia fructífera, o quizás la tenga, eso depende de tomar el camino correcto, ¿quieres tomar el camino correcto chico?, solo ese camino te dará todas las respuestas que necesites –Sirio mientras hablaba metió la mano en su bolso para sacar aquel grueso libro y se lo tendió sin más a Bastian ignorando la mirada impactada de Inuwel. Abrió una página en particular y Bastian vería un dibujo que le resultaría familiar si hubiera visto su nuevo ojo en algún espejo, era el mismo, solo que de un color dorado intenso, a los costados habían varios escritos desconocidos y por mucho conocimiento que tuviera como alquimista este no sabría descifrarlos, eran una lengua muy antigua, recordada solo por aquellos hijos del desierto que vieron alguna vez las ruinas del templo perdido en la Tierra Muerta de Woestyn Olum.

-¿Quieres saber lo que dicen? ¿Quieres saber cómo manejar ese nuevo poder o sencillamente deshacerte de él?. Yo puedo entregarte esas respuestas, pero primero tendrás que conocer la leyenda y entender que nuestros enemigos no son los engendros, y es ahí donde entra el nombre de Beloketh y Tharakmir…-

Volviendo con el grupo, aquel “ojo” había sido lo único que rompió aquel silencio, y ahora como su un chispazo hubiera llegado a sus cabezas se darían cuenta que hacían falta en el equipo 3 integrantes.

Sirio, Inuwel y Bastian no habían seguido al engendro. Pero por alguna razón el grupo no se había dado cuenta de ello hasta que llegaron a la cueva, incluso fue como si en el trayecto hubieran olvidado que existían.

Inuwel percibió que a pesar del tono de voz tranquilo de Sirio al hablar, este se hallaba profundamente exhausto, había aprovechado la distracción del diálogo para al mismo tiempo utilizar un hechizo disipador que haría que el grupo les restara importancia a ellos tres y se alejaran para dejarlos a solas. Ahora solo estaban ellos tres y nadie más escucharía lo que iba a revelar, pero el problema radicaba en que el mago sería incapaz de defenderse si Bastian osaba atacarle.

El grupo que siguió al engendro no estaban privado de la opción de retroceder para ir en búsqueda de sus compañeros, pero no entrar a la cueva Rodrack lo tomaría como traición y aquellas gallinas no demorarían nada en morir.

Therion era el más afectado de todos, cuando el candor de la llamarada malsana se apoderó de su cuerpo, sin quemarlo pero otorgándole una calidez perturbadora, una voz sombría y retumbante hizo mella en sus oídos.

-El encierro es siempre mi libertad, piel verde, espero que tu fuerza no me decepcione, porque los espíritus negros no perdonamos a quienes muestran flaqueza. Te daré fuerzas, te daré poder, por el kasheengan que serás grande… pero si fracasas tu destino será tortuoso incluso después de tu agonía, los espíritus negros persiguen, persisten, y ni el tiempo ni los mundos son capaces de cortar nuestro camino…-

Y si bien el orco no había vuelto a escuchar aquella enigmática voz hasta que llegaron a la entrada de la cueva si se sentía algo mareado y desorientado, pero no sentía dolor alguno sobre su cuerpo, y cuando hiciese uso de alguna de sus armas sentirían un palpitar entre sus brazos, como si algo quisiera liberarse de su interior y explayarse en forma de guerra.

Sirio Deneb esperó alguna respuesta de Bastian para proseguir notando que su hechizo perdía fuerzas, que la realidad alrededor de Bastian se hacía visible, y que ahora el alquimista era testigo que estaba solo con aquellos dos misteriosos compañeros. El grupo se había marchado, pero por alguna razón no se dio cuenta de cuando.

-Lo siento Bastian, pero esto es algo profundamente privado, no puedo permitirme que se entere nadie más, a fin de cuentas tú eres el único involucrado por el momento junto con Inuwel-Se apresuró a decir, revelando el nombre de su compañera sin más.

-¡Silencio!-Espetó la mujer apretando el hombro de quién hacía el papel de marido, con el tono un tanto exasperado –Los árboles escuchan, aquí el silencio es una ramera chismosa, guarda mi nombre carajo-

-Ya no tiene caso, saben que estás aquí, saben que estamos aquí… -Volvió la vista en Bastian para luego ir a sentarse sobre un tocón-Esto será largo, pero más vale que no pierdas ninguna de mis palabras si lo que quieres es sobrevivir.

-Sobrevivir… vivir, ¿cuál es la diferencia cuando no tienes lo que eres?-Murmuró Inuwel enfada dándole la espalda a ambos y yéndose a situar detrás de uno de aquellos árboles.

-¿Has ido alguna vez a Akhdar, Bastian? –Inquirió Sirio de pronto, ignorando las quejas de su exasperada compañera.

- Es… uno de los desiertos más grandes de Noreth, es la cuna de Noreth, se dice que el gran árbol se enterró precisamente bajo sus arenas y que sus raíces arrancaron toda vegetación posible, cuentan las canciones que antes de nuestra era, Akdhar se manifestaba como una tierra verde y fructífera, pero claro, son solo leyendas, cuentos de viejas, pero siempre me han interesado, nadie se interesa por buscar más allá de la historia escrita y por eso es que nos hallamos rodeados de misterios, misterios que pueden costarnos el nuevo curso de la historia-

Sirio guardó silencio por unos instantes, no quería aburrir a Bastian con sus introducciones de historiador por lo cual, adelantándose mentalmente a los hechos, prosiguió con su relato- Todo comenzó cuando los primeros hijos del desierto se vieron gobernados por un líder, pero aquel líder no era un ser de este mundo, tenía alas blancas y esplendorosas, una espada dorada de filo eterno y un rostro tallado por manos de divinos. Y él era un divino, se llamaba Bheronke. Dudo que alguna vez te halles sentido interesado por las dimensiones del mundo, pero existen dos, el mundo divino y el mundo demoniaco, yo tampoco me considero un experto de aquellos mundos, no nací con el don de la magia de invocación así que no me preocupé demasiado en investigar al respecto, hasta que por una de las casualidades de las circunstancias… –Y entonces guardó silencio como si quisiera estar bien seguro de lo que iba a decir y cómo lo iba a decir- Llegó en mis manos uno de los libros del temible hechicero Malakhat Dher Thork, y por lo que veo... nunca has escuchado sobre él... se habla de él en los libros de primaria de cualquier aprendiz de mago, pero por supuesto, enseñando quien fue y no de sus obras maestras de magia, puesto que sus libros están prohibido y la orden de los clérigos de la Nueva Luz y los profesores de Thalis Arys exigen su entrega para la quema. El punto es que ese libro precisamente hablaba de Akdhar y por lo mismo me negué a entregarlo… la curiosidad es más fuerte que cualquier cosa. Tardé más de diez años en traducir parte de su contenido y el contenido histórico me ha dejado consternado, como te dije, cuenta que los primeros hijos del desierto fuimos gobernados por un divino y que este de un momento a otro decidió marcharse haciendo su tumba un monumento y obligando a sus hermanos a ser sus eternos guardianes. También trajo tecnología de su mundo, sí, ahora es cuando menciono tu ojo, no está hecho con magia, es tecnología solo que de otra dimensión…–

-O eso dice el libro –Interrumpió Inuwel ya aburrida de escuchar siempre la misma historia- La cosa es que el brujo ese, Malakhat, se metió en medio del desierto para buscar la tumba del rey Bheronke, y según lo que escribió la encontró, pero…-

-Hay poderes que salen de nuestra comprensión –Volvió a decir Sirio, algo molesto de que le interrumpiesen y que además le acotaran el relato que tanta fascinación le producía narrar – E incluso los magos más poderosos de nuestro mundo no son nada comparados con aquella magia… tan distinta, tan poderosa y tan…-

-Misteriosa-

-Aja. El punto es que Malakhat fue engañado por los hermanos del Divino que hacían de guardianes, estos al parecer no se llevaron nunca bien con el primero y viéndose con la posibilidad de escapar hicieron que el gran mago ocupara su lugar mientras ellos fueron dispersados por el mundo en forma de objetos o sombras. Algunos con el tiempo perecieron al no lograr la forma de complementarse con este mundo ya que les era imposible volver al propio, pero otros persistieron (los de mayor magia) complementándose con el objeto o con alguien que los portara-

-De todos modos no te preocupes tu ojo está vacío, se supone que no te va a hablar –Volvió a interrumpir Inuwel saliendo de su posición para acercarse a los demás y enseñar su brazo –El mío tampoco habla, también pereció supongo-Sonrió levemente al tiempo que enseñaba el brazalete que colgaba en su muñeca.

-¿No has escuchado voces en tu cabeza, verdad?-Interrogó Sirio algo inseguro –Viendo la naturaleza de tu objeto no debería, el guardián de ese ojo fue Asher el ingeniero divino, y su poco poder mágico debió haberlo borrado de este mundo hace mucho, el de Inuwel es mágico pero ya me ha dicho que no ha sentido voces ni presencias, así que debe estar vacío también...-

***


-Así que… Fierduss… ¿tenemos compañía?-

El “ojo” o también llamado Fierduss había descendido por aquel túnel de piedra lisa agitando sus alas membranosas implacablemente, aquellas paredes estaban tan lisas que era como si alguien las hubiera trabajado con mucho mimo.

Aquel túnel era amplio y una escalinata de piedras iba en ascenso hasta perderse en la oscuridad, no obstante una vez que se bajara por completo una pila de antorchas se prenderían por inercia frente a las pisadas y se encontrarían en una estancia redonda de paredes de ladrillos pero donde el suelo era sólido, pero no de piedra, si no de metal.

El hombre que hablaba atrapó a la criatura y le acarició la cabeza con una de sus manos enguantadas al tiempo que miraba desde una pequeña pantalla, parecida a un espejo, todo lo que el “ojo” había observado.

-¡Qué maravilla! Son del exterior, ¡no nos mintieron Shilaris, no nos mintieron!-

-No señor- Contestó una voz a sus espaldas, parecía la voz de un pequeño niño, pero sonaba fría como un adulto hastiado.

-¡Ve a darles la bienvenida mocoso!... Ya sabes a lo que me refiero-

-Sí señor- Dijo, y se marchó.

El grupo luego de descender se hallaría en aquella sala iluminada sin hallar nada que pareciese alguna entrada, pero un golpe seco interrumpiría la normalidad del lugar y verían como una de las paredes se desplazaba hacia arriba dejando a la vista una entrada iluminada por una luz profundamente blanca donde una silueta, pequeña y flaca se asomaría por la misma.



-Un enlatado, un gordo y monstruo verde, eso decía la lista… sean bienvenidos, soy Shilaris y estoy a sus órdenes- Dijo el niño harapiento con una calma nada propia para una burla. Su voz sonaba monótona y maquinal, como quién hace el mismo trabajo todos los días. Se dio media vuelta con pausa mientras sostenía en sus manos un extraño juguete lleno de botones con colores brillantes y caminó por aquel nuevo pasaje con la seguridad de que el grupo les iba a seguir.

Llegó finalmente frente a una puerta de metal que abrió pausadamente e instó a los demás a ingresar primero. En su interior había una sala, llena de maquinarias y objetos con muchos botones de brillantes colores. Ivo seguramente reconocería algunos artefactos, incluso habían algunas armas que fueron cuidadosamente trabajadas, pero para su sorpresa habrían algunos inventos que jamás en su vida había visto.

-¿Les gustan mis tesoros?-Dijo de pronto una voz desde el techo, entonces verían a un anciano pequeño, con unos lentes anchos de metal, una capa blanca y cabello albo enmarañado. Se encontraba cabeza abajo sobre una criatura metálica similar a una araña que movía sus patitas rápidamente para bajar por las paredes como si sus patas se adhirieran a estas y así posicionarse frente al grupo.

-Bueno caballeros míos, soy Shail...-

-Coman –Les instó la voz del niño flacucho sosteniendo ahora entre sus manos una bandeja con galletas y pasteles –Si quieren-

El anciano tosió al verse interrumpido y forzando una sonrisa desdentada regresó la vista hacia sus invitados.

-Ya sabía que vendrían, pero no sabía cómo vendrían, ni tampoco por qué vendrían, al menos a verme, porque ya me enteré que andan de caza, ¿se ha vuelto una nueva moda?, hace años que no salgo al exterior, ya no sé qué cambios han habido. Así que digan invitados míos, ¿qué quieren de mí? porque nadie viene aquí sin pedirme nada, adelante, díganme que quieren y veré si se los entrego y que les cobro por ello claro, pero no pido mucho, generalmente la cabeza de alguno de ustedes, la más grande, la más lista, ah pero si no están dispuestos a pagar siempre podremos jugar, me encantan los juegos-

-¿Suelto a las alimañas señor?-

Y unos gruñidos extraños retumbaron por las paredes.

-No, no todavía, primero quiero saber sus respuestas o conocer la cabeza que me van a regalar, jejeje-

La voz del anciano sonaba cantarina y alegre,movía sus flacos y temblorosos dedos sobre el material de la araña metálica donde estaba montado, aguardando. Sonreía, pero de una manera profundamente perturbadora.

El grupo había entrado a la guarida de Shail el genio loco, el científico exiliado. Si se quedaban ahí, ¿qué peligros le depararían?.

***

-Pero tener un gran poder implica una gran responsabilidad-Agregó Sirio con actitud seria -Malahat tenía secuaces, siervos fieles a su persona, siervos que ahora son profundamente poderosos y que hasta el día de hoy buscan incansablemente los vestigios de los hermanos divinos que se esconden en diversos puntos de Noreth porque solo de esa forma podrán liberar a su señor de la tumba del Divino, el problema es que cuando eso ocurra ya no habrán llaves que protejan lo que esconde su interior y Malakhat se hará con todo ese poder, y cuando eso ocurra… que los dioses se apiaden de nosotros-

-Sirio, te falto decir que ellos odian ensuciarse las manos-Señaló Inuwel mirando ahora a Bastian – ellos quieren poseer los espíritus o los objetos de los hermanos divinos pero sin que eso signifique ser dueños de los mismos, por eso necesita que otros los despierten. Veras, en distintos puntos de Noreth los hermanos divinos fueron a esconderse luego de que Malakhat e sin querer intercambiara de lugar con ellos en la tumba del rey divino Bheronke, pero no se entregan a cualquiera, se esconden con módulos rúnicos generalmente o ponen a prueba a quienes se les acerca, quienes demuestren fuerza, ingenio o incluso sean víctimas de la casualidad (eso dependerá del hermano en sí) tendrán el honor (y lo digo con sarcasmo) de ser portadores de sus poderes. Por eso los secuaces de Malakhat hicieron una misión a este bosque del infierno, porque sabían que aquí estaban alguno de los hermanos, ya sean en forma de runas, objetos o espíritus, y necesitaban idiotas que fueran capaces de liberarlos, daba igual quienes sean, asesinos, violadores, mercenarios… bah, lo importante para ellos es que los hermanos se liberen de sus encierros y que alguien los tenga, después ellos se encargaran de conseguir lo que quieren-

-La misión de los hermanos era proteger la tumba de su señor, Bheronke, por eso se esconden y ponen a prueba a quienes quieran poseerlos (o a quienes tienen la suerte de encontrarse con ellos), eso, incluso… después de muertos. –

Sirio bajo lentamente la cabeza, pensativo y cansado, para añadir - Bastian, esta es la verdad, por dura que sea, por fantasiosa que te parezca, es esta. Puede que esta misión no tenga recompensa, que todo sea una farsa y que cuando los hermanos sean liberados los creadores de la campaña simplemente se larguen y nos dejen a nuestra suerte en este bosque del demonio, pero, también está la opción de que si haya alguna recompensa dineral, y eso independiente de sus verdaderas intenciones, nada más que para no llamar la atención de todo Noreth, ya que probablemente los secuaces de Malakhat no sean los únicos que sepan de los hermanos, además que es la fecha del banquete, se dice que en esta fecha se puede invocar un tipo de demonio bastante poderoso pero que necesita alimentarse de mucha magia y de un bocado especial pero no veo razón porque ellos quisieran hacer eso... pero la coincidencia es tan grande...-

-Un banquete que le de fuerzas al niño Tharakmir- Inuwel suspiró e hizo señal de pausa- Pero eso no nos incumbe. No se tu, pero a mí no me interesa salvar Noreth, para mí la humanidad engloba solo a mi manada, yo vine aquí porque necesito algo que me pertenece, algo que este brazalete del demonio me quitó pero que irónicamente me ayudará a encontrar, y una vez que lo recupere buscaré la forma de quitarme este brazalete y regalárselo a Sirio como se lo prometí. Después estaré libre de toda esta historia y volveré a mi vida habitual. Sirio en cambio seguirá investigando, es lo que ha hecho desde niño, pero… ¿y tu Bastian?, al final, ¿qué harás? ¿Qué camino escogerás?-

-Y si tienes preguntas no dudes en formularlas-

Y el silencio que los había acompañado hasta entonces quebró bajo el sonido de unos aullidos cercanos.
avatar
Inuwel
Belleza letal

Mensajes : 470
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: El Banquete

Mensaje por Khaelos Kohlheim el Mar Mayo 29, 2012 12:12 am

Cuando el engendro guardó su arma, yo hice lo mismo, siguiéndole en el mismo momento en el que él se puso a andar. En aquél momento me relajé ligeramente al ver que al menos ese ser sí pensaba en tratos antes que en arrancarnos la piel y devorarnos vivos. Sin embargo, sabía que la paz era momentánea, y que una nueva y desconocida batalla nos aguardaba.

El camino estaba oscuro, pero gracias a la luz que emanaba el pecho de Rorcrak podíamos orientarnos, y el hecho de ir yo a apenas unos tres pasos por detrás de él evitó el perderme. Mientras le seguía, iba consultando el mapa que se nos había proporcionado, en el cual podía ver que cada vez nos alejábamos más del agua e íbamos más hacia el centro. El incremento de magia en el ambiente era notorio, no sólo por el hecho de que la vegetación era cada vez más aberrante y de que cada dos por tres notara a algunas alimañas que intentaban morder mi pie, siendo aplastadas de un simple pisotón o pateadas hacia algún lateral, si no que también yo lo percibía como mago. En aquellos momentos, estaba seguro que tanto Therion como Ivo notarían la opresiva presencia de la magia. Yo notaba como intentaba penetrar en mi voluntad, pero cada vez que lo intentaba, aquél colgante que nos habían dado para protegernos de la magia la rechazaba, y si no, yo mismo me encargaba de apartar esos zarcillos de corrupción hasta el punto en que lo hacía ya de forma inconsciente, absorbiendo la magia del ambiente y liberando la de mi cuerpo constantemente, renovando así mi esencia y evitando que la que yo poseía se contaminara.

Mientras avanzaba por aquél lugar, mi mente divagaba acerca de todo lo que había visto en aquél lugar... El nivel de corrupción y de poder que había en ese lugar era mayor de lo que me habían explicado, pero me sentía aliviado porque hasta el momento no había suficiente como para sobrecargarnos a mí y al amuleto. Agradecí interiormente el hecho de que en Zhakhesh se nos enseñara bien sobre la magia.

Mis cavilaciones se vieron interrumpidas ante las palabras de Rorcrak, el cual empezó a explorar el terreno cuando llegamos a una especie de claro iluminado por la luna. Tras acabar de reconocer el sitio se dirigió hacia la derecha, hasta finalmente llegar a un lugar con rocas en el cual había un riachuelo. El engendro entonces nos indicó a una especie de cueva que se abría en medio del rocaje. Cuando el ser acabó de hablar yo desenvainé la espada, preparándome para entrar y asentí. Miré a Therion y a Ivo y les susurré:

-Vamos. Yo iré delante.-

En ese momento reparé en una criatura que poseía alas de murciélago y un gran ojo que rápidamente se movió hasta adentrarse en la cueva.Además, me di cuenta de los dos akhdarianos y Bastian habían desaparecido. Fruncí el ceño y dije para todo el grupo:

-El que vive en esta cueva ya sabe que estamos aquí... Y ahora mismo sólo somos tres... ¿Cómo demonios no nos hemos dado cuenta antes? Mierda... Therion, Ivo... Ahora mismo estamos solos.-

Adentrándome en la cueva, mis pasos resonaban en la escalinata. Yo ya iba en posición de combate, el escudo por delante, la espada atrás, preparado para lanzar un ataque en cuanto fuera necesario. Cuando llegué al final de las escaleras, las antorchas en los laterales empezaron a encenderse, mientras llegaba a una estancia redonda con paredes de ladrillo y suelo de metal. Sin duda, en aquél lugar debía hallarse aquél hechicero o lo que fuera.

De repente, un golpe seco se escuchó y me giré hacia el lugar del que provenía. Una de las paredes se abrió, dejando una entrada por la que salió un niño delgado y pequeño. Ante sus palabras y el tono que usó, nada usuales en un crío de su edad, no pude evitar sospechar. ¿Qué sería? ¿Un niño lobotomizado? ¿Un constructo mágico o mecánico? ¿Un poseído? Me daba mucha mala espina. Dejé que mis sentidos mágicos se expandieran por el lugar, tratando de darme cuenta de si ese niño era normal o si escondía algo. Además, al extender mis sentidos me dediqué a buscar si había alguna trampa de cáriz mágico, dejando a las mundanas a cargo de Ivo, que en eso él era el especialista.

Decidí seguir al niño sin abandonar la posición de combate, comportándome con especial cautela. Cuando el niño nos instó a pasar antes que él, yo lo hice aunque no de muy buena gana, prefiriendo pecar de precavido que de educado. Una vez dentro, pude ver un montón de cachivaches que yo no comprendía, junto con algunas armas de bastante buena calidad. Aquello era lo que a mí me interesaba. De repente, un anciano habló, preguntándonos sobre si nos gustaban sus tesoros. Se le veía menudo y afable, aunque estaba montado sobre una criatura hecha con metal, cuya forma recordaba a la de un arácnido. El hombre se presentó como Shail, mientras el niño nos ofrecía comida, comida que yo decidí rechazar. ¿Quién sabe si no estaría envenenada o algo por el estilo? Precaución.

Shail empezó a hablar, diciendo que ya sabía que vendríamos. Entre otras cosas, quería que le dijéramos qué queríamos de él. También nos dijo que generalmente cobraba por dar cosas, aunque siempre pedía la cabeza de alguno de los presentes. Se escucharon entonces unos gruñidos de algún tipo de criatura, a la vez que el niño decía algo de unas "alimañas". Recé para que no fueran como los rátidos. Una vez tuve que luchar contra un rátido superdesarrollado. Una rata ogro, como ellos mismos los llaman. Dioses... Aquello era más fuerte que un orco y más ágil que un elfo. No eran pan comido, aunque se les podía matar.

Shail por su parte sonreía de forma maquiavélica, mientras dejaba tamborilear sus dedos sobre el metal de su araña mecánica, y por su voz parecía estar contento por haber recibido visita. Decidí que, ya que hasta el momento era yo quien había parlamentado en la mayoría de ocasiones, también en aquella lo haría:

-Bueno, ya que usted se ha presentado, creo que lo propio sería que yo hiciera lo mismo. Mi nombre es Khaelos Kohlheim, y el motivo de nuestra visita es un engendro más bien grandote llamado Rorcrak. Supongo que le conoce, ¿verdad? Nuestra misión es matarle a usted para que él nos dé unas gallinas por un estúpido "concurso" que más bien huele a juego de algún perturbado mental. Sin embargo, a pesar de que no sea alguien con muchos remordimientos a la hora de matar, tampoco soy alguien que se dedique a matar alegremente porque sí. ¿Usted sabe por qué Rorcrak le quiere muerto? ¿Es posible que sea algo relacionado con la luz que brilla en su pecho? Y le ruego que disculpe mis modales si le han molestado, pero es que después del paseíto por el bosque, mi humor se ha visto algo mermado.-
avatar
Khaelos Kohlheim
El Conde Nigromante

Mensajes : 761
Edad : 23
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: El Banquete

Mensaje por Doctor Ivo Robotnik el Vie Jun 08, 2012 6:42 am

El costo de los deseos humanos
Es la sangre derramada en los campos de batalla
Son las lágrimas de mujeres y niños abandonados
Son los anhelos rotos de aquellos pisoteados
Un simple deseo, es lo mismo que recorrer el camino de la vida
Ya que sin importar la visión, esta puede desfigurarse por el tiempo.

Christian Chacana 07 de junio de 2012

Sin importar los acontecimientos pasados, una nueva posibilidad se abría ante el inventor, claro que el hecho de no tener realmente idea de lo que le deparaba el futuro era más que interesante, especialmente para aquel hombre que había ya sacrificado gran parte de su vida no solo en la invención y creación de armas, si no en comenzar a fundar los cimientos de algo que perduraría aun cuando el dejara de existir, claro … si aquel día llegaba, por que como se dice “La inmortalidad esta para aquellos que están dispuestos a pagar su coste”, aquella abominación, un guerrero entre sus mutantes compañeros les guiaba, alimañas se escurrían entre las raíces de arbustos y árboles retorcidos en formas inimaginables y grotescas, paso a paso se acercaban hasta su destino, aquello que había nombrado aquel antropomorfo, mas el inventor debía de preocuparse de otros asuntos, tenía en su espalda aquella hacha y arcabuz, en sus manos la ballesta hecha de madera contaminada, y piezas recuperadas de otras creaciones, mas había un pequeño detalle con esta ultima arma, y no era ni más ni menos que las municiones, tan solo contaba con seis virotes, los cuales podían acabarse con tan solo tres disparos, tomando en cuenta el mecanismo doble, lamentablemente no tenia materiales a la mano para crear nuevos y por ende estaba atascado con ese detalle, debería de buscar una forma de obtener más, o fabricarlos con lo que encontrara.

El camino pronto fue detenido, cuando se pudo ver un claro, las indicaciones del antropomorfo eran claras, una cueva y en lo profundo de ella lo que se buscaba, tanto el conde como el inventor de pronto se percataron de un detalle, tres integrantes de su grupo faltaban, cosa preocupante por un lado, ya que al ser menos reducía el numero de armas y claramente de posibilidades de mantenerse con vida, cosa nada grata para el inventor, quien tenía cierto “apego” por su vida, como cualquier otro ser vivo, mas en aquellos instantes una extraña criatura salió volando desde los arboles y se interno en la gruta que existía ahí, cosa que no fue ara anda del agrado del inventor e ingeniero, como al parecer era la única opción, el grupo descendió por aquella gruta, las superficies eran curiosas, tanto que el inventor se quedo examinando unos instantes, aquello no era natural y la mano del hombre era más que notoria… ¿pero realmente era la humana o de otra criatura?, mas no tuvo demasiado tiempo para preguntarse , después de llegar a una cámara una de las paredes se abrió, de forma mecánica por el sonido que hacía , cosa que hizo pensar al inventor, un niño salió de entre las sombras, su mirada era más que sospechosa, en realidad su mirada podría ser considerada demasiado escalofriante para ser natural, el inventor se guardo sus comentarios, especialmente cuando siguiendo al niño bajaron aun mas, hasta un lugar muy similar a lo que sería el propio laboratorio de inventor, aunque por lo que podía ver, muchas cosas que habían superaban sus propias investigaciones, adelantándose años o quizás décadas, una voz surgió de la nada “tesoros” les llamo, antes de que elevaran sus miradas hacia el techo y contemplaran a un anciano en un extraño armatoste, este moviendo algunas palancas hizo que aquella “araña” se moviera por las paredes hasta quedar frente al grupo de aventureros, las palabras del anciano demostraban una gran … como decirlo … “hermitañismo“ aunque claro era una palabra inventada.

El doctor comenzó a examinar algunos objetos curiosos de los “tesoros” de aquel hombre, mas no perdía ningún detalle de la conversación que tenia con el muchacho mecanizado a su parecer y el conde, claro que el hecho de pedir la cabeza de alguien no era preferentemente una buena opción, a menos que se diera la de quien fuera menos necesario, pero como el grupo se había reducido, eso no era factible, el inventor vio algunos objetos interesantes, mas precisamente algunos virotes hechos de metal, mas como había aprendido en el pasado, es mejor no tomar las cosas ajenas, a menos que desees ser perseguido por monstruos demoniacos sedientos de tu sangre.



~~
avatar
Doctor Ivo Robotnik
Artifice Mecanico

Mensajes : 301
Edad : 52
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: El Banquete

Mensaje por Bastian el Sáb Jun 09, 2012 5:34 am

-Quiero deshacerme de él…- dije sin pensarlo, la magia que describía Sirio parecía muy inestable y peligrosa, y tener una parte de ella seria terriblemente riesgoso.
Note que aquel adorno que había recibido en el bote, y que mantenía las magias negras del bosque a raya, se movía de forma extraña, reaccionando de una forma más violenta a la magia en el ambiente, había más magia en el lugar, pero no fui capaz de identificar su fuente. Para mi sorpresa la fuente estaba frente a mí, hablándome.

-Lo siento Bastian, pero esto es algo profundamente privado, no puedo permitirme que se entere nadie más, a fin de cuentas tú eres el único involucrado por el momento junto con Inuwel-

Seguí a Sirio y me quede de pie junto a él, levante una ceja al escuchar a la tipeja peluda quejarse de “no ser lo que uno es”… la había examinado y algunas cosas en su carne parecían algo… fuera de lugar para un humano regular, quizás pertenecía a otra raza y estaba de alguna manera conectada a la magia de la que hablaba sirio, lo cual habría alterado su aspecto a una forma más humana.

-No hay nada especial en el -
respondí de forma desganada a Sirio.

-no las he oído…supongo que quieres este objeto una vez pueda retirarlo de mi cuerpo… te lo daré, pero quiero conservarlo un tiempo, al menos para intentar entenderla…
- dije pensando que si pudo sanar mi globo ocular con tanta eficiencia y en tan poco tiempo, seria maravillas para cualquier clase de tratamiento medicinal.

Deje que continuara su relato, hasta acabar… entonces la mujer dijo “manada” en su oración… si mi suposición era correcta, y el brazalete había alterado su naturaleza racial, pues su raza original la licantrópica.

-mayores locuras he oído que son ciertas…-
dije ya dirigiéndome a sirio –Es tecnología, y estoy muy interesado en eso, supongo que desconoces quien soy realmente, pero créeme, puedo ayudarte en tu búsqueda, puedo ayudarte a lo grande...

Tras la pausa “dramática” proseguí – Soy un Duque exiliado de las tierras del sur de Thonomer, pero pronto tendré de regreso mis dominios…y como te dije, quiero retirar este “objeto” de mi cuerpo, pero quiero conservarlo y ver si puedo usar esta tecnología en mis proyectos, a cambio de que me confíes el conocimiento sobre estas cosas, yo te proveeré con financiamiento y recursos para que continúes con tus investigaciones… y una cosa más… ¿ella… no es humana verdad?-
-¿trato?- le dije mirándole fijamente a los ojos… cada trato, cada alianza me haría estar más cerca de mi meta última de recuperar lo que por derecho era mío.
avatar
Bastian

Mensajes : 135
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: El Banquete

Mensaje por Inuwel el Dom Jul 29, 2012 3:18 am

-Bastian te lo quitaré, pero… será un proceso algo largo-Comentó Sirio una vez de pie y cercano al alquimista. Acto seguido, alzó su mano derecha y pronunció lenta y rápidamente unas palabras que infundieron un pesado sopor en Bastian -…No te preocupes, es solo para que no sientas el dolor-
Una vez que Bastian quedó profundamente dormido Sirio ordenó a Inuwel que hiciera guardia en los alrededores ya que era de suma importancia que nadie interrumpiera aquella complicada tarea. El mago estaba demasiado exhausto como para seguir conjurando pero hizo un último esfuerzo para poder retirar aquella runa del ojo de Bastian sin dejar de leer algunas páginas de su libro que le servía como guía.
Pasaron tres horas… hasta que Bastian finalmente despertó.

________

-¿Rorcrak? ¿Y ese quién es? ¿Lo conoces Shilaris?-
-Sí, hablan del experimento 209-
-Ahhh… 209, 209… ¡sí!, ¡cómo olvidarlo!, 209 siempre tan orgulloso y poco presto a cooperar, jeje, si, a veces uno le toma cariño a sus criaturas. Tanto cariño que por lo mismo no entiendo por qué querría matarme si a fin de cuentas ahora es libre y poderoso, ¡más poderoso que cualquier otro engendro conocido! y creo que se hizo líder de alguna tribu… Aunque… claro, quizás el hecho de que tuviera que destruir su clan de origen, eliminar a la mayoría de sus compañeros y someterlos a tantos experimentos mentales y físicos dejase un poco mermada su capacidad de juicio… peeeero, ya saben, es como un adolescente que se revela de sus padres, nada más que eso…¿Verdad Shilaris?-
El niño no respondió.
-¡Shilaris es tan obediente!, él si es un hijo ejemplar, ¿alguno de ustedes tiene hijos?, quizás así me comprendan… Uhmm… ¿y la luz que brilla en su pecho dices? ¿¡Pues qué más va a ser que su fuente de poder!? ¡Por todos los Dioses es tan evidente! –Exclamó exasperándose de un momento a otro, para luego quedarse en silencio y suavizar lentamente su semblante extendiendo ambos brazos, presto a explicar- ¡Bah!, pero qué van a saber ustedes de esas cosas… verán, sus… sus collares por ejemplo, repelen la magia y desvían su corriente permitiendo que no se meta en sus cuerpos, pero no la destruye, son como dos energías contrarias que se repelen simplemente, pero está el problema de que cuando una resulta más poderosa que la otra el material puede romperse por recibir un choque muy fuerte, jeje, y ya saben lo inestable que es aquí la magia. Bueno, lo que le inserté al engendro en su pecho es algo parecido. Es una batería que almacena la magia del ambiente pero que no la usa como tal, si no que la convierte en energía, de la misma forma en que se podría usar energía del viento, del agua o del sol, solo que esta energía es mucho más potente y por lo mismo puede ser usada de muchas maneras, como por ejemplo para hacer funcionar una máquina, un instrumento o un arma, pero… aquello me pareció muy aburrido, crear montículos metálicos que se muevan es… cosa de niños, preferí experimentar en carne viva, desafiar a la naturaleza arreglando algunos de sus “desperfectos”, aquella fuente de poder entonces le otorga a 209 una fuerza, agilidad y resistencia asombrosa, ¡pero no es que le halla otorgado poder alguno!, eso debe quedar claro, simplemente hice que sus propias capacidades fueran aumentadas al máximo de su potencial…¿Y ustedes me dicen que aún así se queja?, agh, ¡que criatura tan incomprensible!, pues bien, ¡tomen!-
El anciano se metió la mano al bolsillo para extraer una llave metálica que lanzó a los pies de Khaelos.
-No se necesita ciencia alguna para abrir una puerta, pues lo mismo ocurre con esa batería, con esa llave se la sacan y ahora… ¡larg…!... No, no, no…¡casi lo olvido!, antes que se retiren, debido a mi amistosa hospitalidad quiero que me hagan un favor, necesito probar una cosa… pequeña, pequeña... en serio, no se asusten... ¡Shilaris libera a las alimañas!-
-Si señor-Dijo el niño apretando uno de los botones de su aparato logrando que la pared trasera a ellos se levantara y unas criaturas de aspecto monstruoso se asomaron prestas a atacar.



______

Lo primero que vio Bastian al despertar fue oscuridad absoluta, una oscuridad tan intensa que pudo haber hecho que sintiera que había quedado ciego. Pero si se frotaba el rostro se daría cuenta que solo tenía los ojos vendados.
Una vez que se lo retirase de la cara vería que estaba manchado con su sangre pero no sentía dolor alguno en ninguno de sus ojos y que además había recuperado la vista normal en su ojo anteriormente malherido. Sirio había logrado su objetivo, pero… no se encontraba presente.
Bastian se encontraba en el interior de un claro, pero no podría notar mucho ya que los nubarrones nocturnos ocultaban cualquier vestigio de cuerpos celestes en el firmamento y aunque gritase el nombre de Sirio o de Inuwel ninguno de los dos haría el favor de responder.
Pero no pasaron ni quince segundos de incertidumbre hasta que entre los matorrales vería unas luces anaranjadas propias de una antorcha nocturna que se detuvieron una vez que la silueta de Bastian se hizo visible.
-¡Hey tu!, ¿quién erres?-Exigió saber una voz gruesa y autoritaria. Aquella figura no portaba antorcha y a medida que se acercaba hacia Bastian este notaría que era de contextura gruesa y estatura baja.
-¡Te orrdeno que hables ahora!, ¿o el bosque te deforrmó la lengua?-Insistió el desconocido que al retirarse la capucha que ocultaba su rostro dejaría a la vista una larga barba pelirroja y el collar de piedra que les regalaron en el barco.
El grupo número cuatro, conformado por dos merrow crusdi, dos humanos, un horigue y el enano interlocutor tenían rodeado a Bastian el cual al parecer había sido abandonado por Sirio e Inuwel.

_________

En tanto Shail trató de dar la vuelta usando su máquina en forma de araña pero esta al no moverse con la gracilidad que su dueño exigía hizo que el anciano saliera de ella de un salto y le diera una patada a uno de sus costados.
-¡Maldita chatarra ya no me sirves en nada, eres basura!-Exclamó y a pesar de que nadie estaba sobre la máquina esta continúo moviéndose como si fuese una criatura viva, agachándose levemente como si le estuvieran castigando.
-¡Largo de aquí!, ¡ya no me sirves!-Gritó al tiempo que las alimañas partían raudas hacia Khaelos, Ivo y Therion. Eran cinco en total, solo que una de ellas se detuvo en dirección al anciano que se había bajado de su transporte y se lanzó a darle muerte.
La "araña" había retrocedido como si supiera del peligro y el niño se adelantó hacia su maestro arrojando la bandeja de galletas sobre la criatura para luego agarrar del brazo al científico chiflado que seguía quejándose del desperfecto de su invención y comenzó a correr a la derecha para luego subirse a uno de los estantes donde la criatura que no estaba hecha para saltar trataba bravamente de darles alcance. Situación singular que parecía digna de un libro de comedia, solo que sus vidas corrían peligro ante semejantes criaturas.
avatar
Inuwel
Belleza letal

Mensajes : 470
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: El Banquete

Mensaje por Khaelos Kohlheim el Miér Ago 01, 2012 2:02 am

Me quedé esperando a una respuesta por parte del niño o el anciano, la cual pronto recibí. ¿Experimento? Eso empezaba a revelarme cosas... Empezó a explicar que gracias a él era más poderoso que cualquier otro engendro y que se hizo líder de una tribu, aunque luego explicó una razón que me hizo darme cuenta de por qué Rorcrack quería muerto a aquél tipo. Mató a casi todos sus seres queridos y lo sometió a infinidad de experimentos, los cuales dudaba mucho que hubieran sido consentidos.

La forma de aquél hombre empezó a repugnarme... Imaginé cómo se debió sentir Rorcrack al perder a su clan y a sus compañeros, y pensé en que para él sería algo así como lo que sentía yo por culpa de lo que había hecho el Imperio. Me bastó eso para saber de qué lado me iba a poner, a pesar de que no sería el único argumento que me daba fuerzas para matar a ese viejo chiflado. Cuando se exasperó y se quedó en silencio, le respondí:

-Sí le comprendo en eso de los hijos, sí...-

Siguió hablando, explicando el funcionamiento de nuestros collares y luego empezó a explicar lo que llevaba en el pecho el engendro. Una especie de batería que iba almacenando magia para convertirla en energía. Cuando dijo lo de aplicar los experimentos en carne viva, me hizo sentir entonces un interés especial en sus investigaciones, y me dije a mí mismo:

-Esa batería era muy sofisticada en comparación a cualquier otra que haya visto en mi vida... No pude siquiera percibir lo que era casi... Debo saber más sobre eso...-

Sin embargo, no tuve tiempo en seguir hablando para mí, pues el hombre me arrojó una llave, que me agaché para recoger y guardarla cuidadosamente. Ante lo que dijo, le respondí asintiendo:

-¿Podría quedarme con la batería?-

Sin embargo, en ese momento nos pidió que le dejáramos probar una cosa y que no nos asustáramos. Cuando dijo lo de las alimañas, desenvainé la espada mientras el niño abría una pared detrás nuestro. Me di la vuelta, poniéndome arrodillado frente a Ivo, con mi escudo mirando hacia las bestias y la espada asomando por encima, con voz de mando, ordené:

-¡Therion, a mi lado! ¡Ivo, detrás de mí! ¡Dispárale a todo bicho que intente flanquear!-

Mientras me iba poniendo en posición, pude comprobar que Shail empezó a tener problemas con su araña metálica, la cual se movía sin tener piloto, e incluso parecía estar atemorizada por los reproches del anciano, mientras una de las criaturas fue corriendo hacia el anciano. Yo esperé a que se acercara la primera de las criaturas, la cual intentó saltar por encima de mí, pero se topó con mi espada, la cual le atravesó la garganta y el cráneo, matándola al instante y haciendo que se desplomara. De un golpe de escudo la aparté. A la siguiente la recibí con el escudo por delante, y a la vez que saltaba, yo la golpeé fuertemente con mi defensa, derribándola contra el suelo. De un rápido movimiento de brazo y un giro de muñeca clavé mi espada en el cuello de la criatura, del cual empezó a surgir sangre a borbotones. Volví a mi posición, cubriendo de nuevo al inventor, esperando que sus disparos fueran certeros.
avatar
Khaelos Kohlheim
El Conde Nigromante

Mensajes : 761
Edad : 23
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: El Banquete

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 8 de 9. Precedente  1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9  Siguiente

Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.