Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» ¿Donde está el Caballero Rojo?(Campaña)
por Vanidad Mar Abr 17, 2018 9:24 pm

» La Incertidumbre de la Magia [CAMPAÑA]
por Croatoan Lun Abr 16, 2018 11:05 pm

» Escucha el Llamado de los Caídos.
por Strindgaard Dom Abr 15, 2018 9:48 am

» Buenos dias y, por si no los veo, buenas tardes, buenas noches.
por Señorita X Sáb Abr 14, 2018 11:40 am

» Un caballero, un enano, una bruja y un demonio entran en un bar...
por Margaret Orgaafia Sáb Abr 14, 2018 1:00 am

» hola vengo a presentarme y conocer a pjs y divertirme
por Skurk Äsping Vie Abr 13, 2018 1:21 pm

» Ficha Jasper Lisbone(en proceso)
por Jasper Lisbone Jue Abr 12, 2018 4:20 am

» Huli está de vuelta!!!!
por Evelyn Blake Vie Abr 06, 2018 9:55 pm

» Sistema de corrección de partidas por pares
por Alegorn Vie Abr 06, 2018 5:22 pm

» Hyaku Monogatari
por Huli Vie Abr 06, 2018 4:26 am




Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth
Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth

Las afiliaciones hermanas se hacen por invitacion de nuestros administradores hacia otros Admins de los foros que decidamos, o por invitaciones de ellos hacia nosotros, sin embargo nos reservamos el derecho de admision de estas mismas pues seran solo una limitada cantidad y minima. Para mayor informacion acuda a la sección de Afiliaciones


El Banquete

Página 9 de 9. Precedente  1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9

Ir abajo

Re: El Banquete

Mensaje por Bastian el Dom Ago 05, 2012 8:05 am

Solo soñé que tenía su mano en mi rostro… y yo… sonreía.

Pero por desgracia los sueños deben acabarse en algún momento, la realidad tiene un pésimo gusto a la hora de volver a mostrarnos quien manda.

Estaba algo mareado, quizás un remanente del hechizo que me hizo sucumbir… creía que tanto entrenar con enanos me haría mas duro de abatir mediante medios mágicos, pero no había servido… debía incrementar mi régimen de entrenamiento si realmente quería hacerme una vida tomando esta clase de misiones, en especial si eran para algo tan importante como para encontrar a uno de los pocos hombres que podrían ayudarme a recuperar el ducado.

Me senté, pese a la falta de visión… no me dolía nada y pese a que hubo un instinto de miedo, solo tuve que inspeccionar mi cara para darme cuenta que había un vendaje tapándome los ojos, quise deshacer el nudo pero por lo que sentía estaba bien hecho, así que tome la ruta más fácil y solo lo corte usando el filo de un virote.

Me levante, mis pertenencias seguían ahí, que sea, Sirio e Inuwel no eran ladrones, pese a que habían roto su palabra de permitirme usar esa tecnología, no me gustaban los traidores, y algún día, de algún modo, iba a tener la cabeza de ambos en una estaca de la plaza principal de alguna ciudad.

Lógicamente me habían abandonado, y no tenía manera de saber dónde o como estaba, las nubes estaban bloqueando la vista al cielo y no tenia equipamiento para navegar… conocía un truco usando una varita agua y un imán… pero no tenía el último componente para realizarlo, lo que me convenía mas era esperar el amanecer para orientarme usando el sol, con eso podría saber dónde estaba la salida al bosque, aunque salir al desierto de tikarat o al bosque de physis tampoco eran buenas opciones, al menos sabia que eran mejor que estar en ese sitio.

Entonces… las maquinaciones que estaban pasando en mi cabeza fueron interrumpidas por un sonido en la maleza, con precisión militar apunte la ballesta a las plantas, tomando posición de combate, cuando un enano, típico representante de su raza, decidió que era hora de medir su genio contra el mío, pues… estaba acostumbrado a eso con la raza que había sido tan hospitalaria conmigo, y solo bastaría con responder a sus preguntas para que el enano se tranquilizara.

-Tranquilo enano, soy Bastian de la casa de los Mackay de Ponteare- no sabía si el enano reconocería el rumor de un humano que fue convidado por la realeza de su especie a vivir como uno de ellos, y mucho menos que ese humano podía ser yo, así que no debía firmar en eso –No tengo intenciones contra ustedes, pero ya que he perdido contacto con mi grupo, quisiera acompañarlos a ustedes, soy un sanador y puedo atender cualquier herida o enfermedad que tengan-
avatar
Bastian

Mensajes : 135
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: El Banquete

Mensaje por Doctor Ivo Robotnik el Mar Ago 07, 2012 3:15 am

Existe algo llamado inteligencia
Existe algo llamado sentido común
Muchas veces van de la mano en la vida
Muchas veces se contraponen la una a la otra
Pero cuando una se alza sobre la otra
Es cuando uno debe de reflexionar
Si realmente ese es el camino que dese de seguir.

Christian Chacana 06 de agosto de 2012

Quizás el hecho de que en ese lugar se respiraba un ambiente de clara locura o quizás el de total carencia de valor de vida, era la razón por la cual el inventor no había sentido admiración por aquel hombre, era verdad, su tecnología podría serle útil y en gran medida sus conocimientos sobre maquinaria, al ver el funcionamiento de esa araña, pero su falta de cordura o sentido común era más que notable, y el momento culminante de un odio naciente, fue cuando, como si fuera un trasto viejo, comenzó a golpear aquel mecanismo arácnido, es verdad … el inventor era alguien en quien confiaba mas en el frio metal que en la débil carne, pero por ello mismo había aprendido a respetar a sus propias creaciones, por simples o complejas que fueran, muchas veces estas le habían salvado la vida y de la misma forma, el les respondía con cuidado y atención, incluso aquellas que no tenían un fin predeterminado, lograban ser utilizadas aun en las situaciones más inverosímiles … pero en aquellos momentos, el inventor había apretado con fuerza aquella ballesta, no por miedo a lo que sucedería, si no porque aun cuando había sido una simple arma hecha a partir de restos de otras y de madera corroída por la magia, era una de sus creaciones, como también lo eran sus maquinas en el laboratorio.

-Cada uno considera hijos a diferentes entidades … *colocando acariciando al culata de la ballesta* aunque estos pueden rebelarse si no son tratados con el respeto que deberían … lamentablemente podríamos aprender muchísimo de usted … de inventor a inventor, el hecho de estar en este lugar y ver un ser mecanizado como aquella araña, es una fortuna para mi … pero también es una molestia el hecho de que la locura tiña cada una de sus palabras y la poca nobleza de su trato con sus creaciones, tanto las biológicas como las mecánicas …-

Las palabras del inventor estaban cargadas de molestia, y también de ira al ver el golpe que recibía la araña que como si estuviera viva se movía con miedo, después de que el muro se abriera y aquellas bestias salieran, todos y cada uno de los presentes o por lo menos de los aventureros, blandieron sus armas, el conde se coloco frente a él, con escudo por delante, en cambio el inventor tenia bien claro sus objetivos cuando levanto la ballesta y sonrió bajo aquel enorme mostacho.

-Joven conde… esperemos que estas insignificantes bestias no sean grandes molestias… de todas formas *hablando con voz baja, tan solo para el* aquel inventor chiflado es una amenaza que esperaría poder eliminar… ya que, aunque su conocimiento podría ser interesante… su locura es una amenaza más que notable-

La ballesta se levanto y sin mirar a los demás disparo, el virote salió disparado y la corta distancia fue recorrida, la punta de metal atravesó la carne y los cartílagos, sobresaliendo por atrás de la nuca de una de esas alimañas, un chillido agudo salió de sus fauces antes de desplomarse al suelo convulsionando con sus patas, como si no fuera nada sus compañeros saltaron sobre él, tan solo para recibir uno de los virotes en pleno pecho, el crujido de las costillas fue notorio cuando el cuerpo cayo como su hermano al suelo como si fuera un costal de piedras, amorfo y sin vida ya.

-Bestias inmundas… quizás compartan pronto el destino de su enfermo amo y creador… -


Aun cuando no lo pareciera, el inventor no habia dejado de mirar a esa araña mecanica, si la podia obtener, quizas ganaria un valioso recurso para sus metas a largo plazo.



~~
avatar
Doctor Ivo Robotnik
Artifice Mecanico

Mensajes : 301
Edad : 52
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: El Banquete

Mensaje por Inuwel el Vie Ago 10, 2012 5:43 am

-¿Qué es lo que intenta lograr maestro?-Inquirió el pequeño ayudante con su particular voz mecánica y poco emotiva pero con una mirada y un brillo en sus pupilas que denotaba preocupación.

-La muerte hijo… la muerte está cerca, y si esto funciona… ya no le deberé temer jamás-


***

-¿Sanadorr dices?-

-Suenas demasiado educado considerando que estás rodeado de enemigos-Interrumpió a sus espaldas una voz masculina grave proveniente de un humano de estatura media, vestido con una armadura de cuero tachonado y una capa que cubría sus hombros y cabeza dejando solo a la vista su alargado rostro de nariz afilada, su barba de semanas y sus ojos color aceituna.

-Eso demuestrra valorr Zebeth, algo de lo cual carreces bastante, si algo no soporrto es cuando los enemigos se ponen a tarrtamudearr, me enerrva con solo escucharlos y no me queda otra que parrtirrles la carra con mi hacha, perro este chico o está muy loco o rrealmente no tiene miedo alguno, además dice serr sanadorr, justo lo que necesitamos-

-Más vale que no esté mintiendo…-

-Si lo está, se muerre, ¿qué es lo difícil de entender?-

-La incertidumbre – Y volvió la dirección en Bastian- ¿Cuánto tiempo llevas separado de tu grupo? ¿Crees que aún sigan con vida? ¿Qué peligro fue el que hizo que se separan o acaso huiste como un cobarde ante alguna desventura…?-

-Deja las prreguntas parra después carrgoso, ahora tú, ¿Bastian?, mi nombre es Goili hijo de BoimliTobur, y espero que tus cualidades de sanadorr sean cierrtas, porque si me enterro que nos habéis mentido puedes darte por muerrto-

Bastian fue conducido con una espada apuntando sobre su cuello y espalda sujetado por el humano Zebeth mientras el enano se abría camino por entre la maleza en dirección al improvisado campamento que habían montado. Una sombra se movía sigilosamente cercana a ellos. Se alejaba esporádicamente a medida que avanzaban y luego regresaba como si estuviera pendiente que no hubiera peligros por derredor. En una oportunidad se detuvo frente al enano, Bastian notaría por el fuego de la antorcha que era un sujeto encapuchado, delgado y con una barbilla prominente de tono azulado y escamas, fuera de ello no sería capaz de escuchar las palabras que ambos intercambiaron, pero luego sería evidente lo ocurrido.

-¿Han encontrado a otro?-Inquirió Zebeth luego de que los tres fueran conducidos por el encapuchado hacía un montículo oscuro entre la maleza.

-Pero está muerto-Dijo el encapuchado merrow crusdi avanzando precavidamente hacia el supuesto cadáver. Le tomó el pulso comprobando sus palabras y revisó su ropa por si tenía algo de valor.

-Tiene muchas monedas de oro, tres dagas… y dos espadas común y corrientes… no esperen… tiene algo sujeto en su mano… ah pero es basura-Mencionó tomando el artefacto circular que parecía hierro gastado pero que tenía extraños signos alrededor.
-Parece rúnico, toma-Agregó lanzando el artefacto hacia el enano el cual lo alcanzó con una mano y se puso a revisarlo con el seño fruncido.

-No insolente, esto no es rrunico… Aunque nunca antes había visto este dialecto y eso que he viajado mucho, perro por las pintas de ese sujeto quizás sea de algún dialecto del desierrto… yo no he visitado dichos parajes, de hecho no me gustan, no me hace gracrria alguna estrujarme la barba por el sudorr-

-Entonces tira esa cosa si no te gusta enano enano…-Carraspeó el encapuchado sin dejar de registrar- Uhmm… que tenemos aquí… anillos, joyas… ah mira, trae consigo el collar que nos dieron al inicio del viaje, me lo quedaré-

-Ponerrse a robarrle a los cadáverres, deberría darrte verrgüenza Krronok, aunque dudo que la conozcas-

-Oh vamos, estamos en medio de una tierra peligrosa rodeado de enemigos, no hay que desperdiciar nada de lo que se pueda encontrar-

-Así que otro aventurero ha caído, ¿no vendría él por casualidad contigo?-Formuló Zebeth en dirección a Bastian con frialdad para luego agregar -¿Y lleva algo más de valor?-

-No para ti, solo le queda la ropa (los zapatos ya se los quité), y lleva un libro pero está hecho pedazos… De hecho al parecer lo atacó una bestia salvaje, por los cortes debió ser un lobo… aunque no me fío que existan criaturas comunes con tanto bicho raro que hemos hallado por estos alrededores-

-En efecto, si fuerra un lobo lo habrría hecho por hambrre y no lo tendrríamos así completo, quizás alguno de sus compañeros se rreveló contrra él o…-

-¿Eso importa?, si no está vivo no es útil, ya vámonos de una buena vez-

Y empujando nuevamente a Bastian al tiempo que el enano se guardaba en su bolsillo aquel extraño artefacto dejaron atrás al cuerpo muerto de Sirio Deneb.

(…)

Después de minutos de caminar llegaron hacia una amplia cueva escondida entre el follaje donde en su interior brillaba una hoguera dejando ver que en el fondo habían hecho un corral improvisado donde tenían seis gallinas de Theezeroth junto con tres huevos de gran tamaño y seis hojas de un intenso color carmesí, junto con ello se encontraban los integrantes del grupo que estaban heridos. Uno de ellos era un humano pelirrojo y regordete que tenía herido el brazo derecho y la pierna izquierda en pésimas condiciones, otro se trataba de un horigue que tenía herida sus costillas y no sabía qué hacer para que dejase de sangrar mientras que el último se trataba de un merrow crusdi pero que no estaba herido, si no que había empezado a mutar.

-El hacía de curranderro con su magia –Explicó el enano en dirección al merrow crusdi amarrado al tiempo que empujaba a Bastian para que ingresara –Perro cuando empezó a mutarr por culpa de haber perrdido su collar también desaparreció su magia. Y por si fuera poco perrdió un tanto el juicio y la rrazón. Comenzó a hablar de manerra irreverente y se volvió agrresivo, así que lo dejamos amarrado a ver si vuelve en si… a veces lo hace, perro otrras veces vuelve a gritarr y retorrcerrse sobrre sí mismo. Si sigue de esa forma me temo que por el bien del grrupo tendrremos que exterrminarrlo-

-Pero bueno, no te quedes parado ahí sin hacer nada y trabaja-Interrumpió Zebeth empujando con su espada a Bastian hacia sus compañeros heridos.

-A todo esto… ¿qué nos falta?-Inquirió el encapuchado ingresando último.

-Pues no ha vuelto a aparecer nada más en el diario así que supongo que estamos listos-Respondió el pelirrojo herido que más tarde se presentaría como Tomas – Creo que finalmente acabamos con la misión-

-Que te quede claro que a ti no te tocará nada, es tu vida la que te estamos permitiendo conservar-Murmuró Zebeth hacia Bastian como si este fuese a objetar algo.

-¡Una cerrveza enana serría ideal para celebrrarr esto!-Interrumpió el enano con una gran sonrisa- lo más difícil de este viaje ha sido conserrvarr mi lengua seca-

-Ni que lo digas…-

Y así el grupo comenzó a hablar de sus hazañas y desventuras con gracia y entusiasmo. Por lo demás el enano se mostró simpático con Bastian y pasó horas y horas narrándole sobre sus viajes por Zheroker.

-…Y si bien a veces me pesa el haberr dejado atrrás mi linaje nada superra la dicha y la glorria de pisar una nueva tierra cada día…que mis antepasados me perrdonen, ¡pero esto sí que es vida!-

Pero sus palabras se vieron interrumpidas por el inopinado apagón de la hoguera como si alguien hubiese vertido agua sobre las llamas.

-Que mierd…¡agh!-Se quejó la voz de Zebath al ponerse de pie ante la intensa oscuridad que ahora reinaba en la cueva.
-Alguien me ha disparado algo en el brazo-

El enano que podía ver en la oscuridad se puso de pie inmediatamente y apuntando su ballesta corta disparó un virote en dirección al adversario sigiloso que había ingresado aprovechando la oscuridad para disparar y luego tratar de huir.

-¡Qué alguien prenda una antorcha, nos atacan!-Gritó Zebath llevándose una mano hacia el virote enterrado en su antebrazo y tirarlo con fuerza haciendo rechinar los dientes.

-¿Solo uno?, esto me resulta sospechoso… mejor que nadie se mueva de su sitio-

-¡No! ¡Si solo es uno hay que seguirlo antes que escape!-Exclamó Zebeth desvainando su espada y saliendo a trote rápido hacia la boca de la cueva.

***

La única bestia sobreviviente seguía dando saltos en donde estaban resguardados Shail y su ayudante pero al ver que las demás criaturas fueron destrozadas a la par por Khaelos e Ivo retrocedió como si previniera el peligro de parte de ellos dos, o al menos, eso era lo que parecía a simple vista.

Lo normal en una situación como esa sería parecer asustado, pero ninguno de los dos que estaban acurrucados sobre su resguardo de altura parecía estarlo. El niño como siempre se manifestaba con el rostro inexpugnable y el anciano comenzó a echarse a reír a carcajadas.

-¡Vaya muestra de fortaleza mis queridos invitados, pero veamos ahora si tienen la misma fortuna...!-Comenzó a gritar hasta que una terrible tos interrumpió sus palabras y el pequeño comenzó a darle golpes y frotarle la espalda para que se le pasara, pero sin previo aviso el anciano alejó las manos de su aprendiz con un manotazo y miró con sus grandes ojos de lunático sus bestias muertas.

-¿Qué ocurre?, ¿qué ocurre? ¿¡por qué no despiertan!?, ¿he fallado entonces?-

-Maestro...-

Y Shail ignorando a sus armados invitados y a la bestia que seguía con vida, se tiró de aquel mesón hasta caer al suelo y corrió hacia los cadáveres de las bestias para comenzar a darle patadas.

-¡Maldita sea, maldita sea! ¡No puede ser que halla fallado! ¡yo nunca fallo!...-

-¡No maestro, regrese!-Gritó Shilaris extendiendo su brazo como si de esa manera lo fuese a alcanzar, pero como evidentemente era en vano, luego miró a Khaelos, Ivo y Therion respectivamente con cierta intensidad y si bien su cara seguía siendo inexpresiva su voz sonó lo más cercana a una súplica:

-¡Por favor!, ¡salven su vida! ¡Prometo pagarles con lo que pidan!-

La araña mecánica seguía retrocediendo como si previniese un mal aún mayor y la bestia que continuaba con vida hizo lo mismo. Entonces no pasó mucho rato para que los cadáveres de aquellas criaturas comenzaran a retorcerse por si mismas mientras un brillo verdoso emanaba de su sangre. La carne comenzó a temblar como si hubiera vida propia en cada uno de sus tejidos y lentamente aquellas criaturas se fueron incorporando con una nueva resistencia y poder, e ignorando ellas la sangre que goteaba de su cuerpo y el hecho de que estaban... muertas, se levantaron.

Eran las mismas criaturas, pero se habían vuelto mucho más fueres y rápidas, una de ellas no tardó en enterrar sus fauces en el brazo del anciano haciendo que este soltara una alarido de dolor, en tanto sus otras tres compañeras avanzaron hacia el grupo.
avatar
Inuwel
Belleza letal

Mensajes : 470
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: El Banquete

Mensaje por Khaelos Kohlheim el Jue Ago 16, 2012 4:19 am

Las palabras de Ivo me hicieron pensar. Por una parte, sí, podíamos matarle. Aquél hombre no merecía la vida, aunque, ¿quién la merece realmente? Por otra parte, el conocimiento que nos podía otorgar hablar con él... Era algo bastante suculento. Le respondí al inventor, mientras acababa de matar a aquellas criaturas:

-De momento centrémonos en luchar, maese Ivo. Cuando la batalla acabe ya veremos qué hacemos con ese hombre.-

Varios tajos, estocadas y muertes después, el combate finalmente pudo darse por finalizado con una aplastante victoria por parte nuestra. Cuando acabamos con las cuatro criaturas que nos intentaban matar, la quinta, que intentaba alcanzar al inventor y a su hijo empezó a retroceder, mientras yo avanzaba.

El padre inventor y el niño artificial me atrevería a decir estaban aún sobre la estantería, y entonces el anciano se puso a reír, pues al parecer quería ponernos una prueba más. Empezó a toser repentinamente, pero en lugar de dejar que su “hijo” le ayudara se libró de él y saltó, gritando de forma demente y preguntándose si había fallado. Observé como empezó a patear a los seres mientras yo me acercaba a él, espada en mano y mirada asesina. Sus palabras me hicieron reír ligeramente y le respondí:

-Pues parece que ahora sí has fallado, viejo loco.-

En ese momento el niño gritó al anciano que volviera, y empezó a suplicarnos que salváramos su vida como pudo, pues si bien su voz era poco emotiva, su mirada y el tono que intentaba imprimir a sus palabras denotaban que poseía sentimientos verdaderamente. No pude evitar suspirar, encontrándome en una especie de encrucijada moral. Sin embargo, no tuve mucho tiempo para pensar, pues en aquél momento los cadáveres empezaron a retorcerse mientras su sangre brillaba de color verde. Me puse en posición defensiva, mientras las criaturas se levantaban.

La primera de ellas atacó rápidamente al anciano, clavando sus dientes en su brazo mientras este gritaba de dolor. Yo empecé a correr hacia él, pues necesitaba información, necesitaba conocimiento, y si el hombre moría, no tendría ninguna de las dos cosas. No podía permitírmelo. Logré esquivar a una criatura que trató de lanzarse contra mí usando el escudo para desviar su ataque en salto, y seguí mi trayectoria por unos segundos, hasta que noté un peso en mi espalda y caí al suelo. Me revolví lo suficiente para ver como aquél ser estaba encima mío, aunque yo decidí que no era momento para tener miedo. Soltando un rugido, le golpeé en el costado con el escudo un par de veces, lo que hizo que saliera de encima mío, y rápidamente moví mi espada hacia su garganta, atravesándosela.

Una vez me quité el cadáver de encima, me puse en pie, y descargando mi espada sobre su cuello le cercené la cabeza, separándola de su cuello. Fue entonces cuando reanudé mi carrera hacia el viejo antes de que la criatura le arrancara un brazo. Cuando finalmente llegué aproveché que el ser estaba distraído tratando de agenciarse un pedazo de carne para descargar un golpe contra su cuello antes de que se diera cuenta. El ataque dio en el blanco, dejando su cabeza a medio cortar, y tras otro golpe finalmente lo decapité. El cuerpo cayó, y cuando lo hizo la cabeza la pateé bien lejos para que no estorbara ni pudiera hacer nada. Sin embargo, aún no había acabado.

Me situé encima del anciano, poniendo una pierna a cada lado de él, y entonces le puse la espada en el cuello. Le miré fríamente, demostrándole que un simple intento de fastidiarme me bastaría para que le rajara la garganta. En ese momento, le dije:

-Te he salvado la vida. Respóndeme a algunas preguntas, y tal vez te deje conservar tu miserable pellejo. Primera pregunta, la cual no sé si sabrás la respuesta, pero yo la pregunto igual... ¿Conoces a un tal Rhoder Thekner? Luego, no te preguntaré cuál es el objetivo de tus investigaciones, pues intuyo que se trata de la inmortalidad, pero lo que sí quiero es saber cómo has logrado crear ese artilugio que has puesto en el pecho del engendro, y también quiero saber qué has hecho con estas criaturas para que volvieran a la vida de esta manera. Y si puedes darme planos, libros de instrucciones y cosas por el estilo, mejor que mejor. No estoy dispuesto a negociar. Lo tomas, o lo dejas.-
avatar
Khaelos Kohlheim
El Conde Nigromante

Mensajes : 761
Edad : 23
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: El Banquete

Mensaje por Bastian el Lun Ago 20, 2012 7:19 am

Pues, la primera impresión que me dieron no fue de las mejores, el enano y un humano de aspecto pavoroso, no parecían de buena espina ninguno, y en un acto casi contradictorio se me dejo conservar mis armas y me guiaron bajo la custodia de una espada en mi cuello a través del espesor del maldito bosque.

Al cabo de unos pocos minutos de camino, encontraron un cuerpo, yo rápidamente reconocí al mago que acababa de romper el trato que llevaba conmigo, lamente su muerte tanto como lamente no ser yo quien tomara su vida (o quien ordenara hacerlo). Me preguntaron si yo sabía quién era y si estaba en mi grupo.
-estaba en mi grupo… espero que su muerte haya sido dolorosa, es lo menos que se puede desear a alguien que traiciona y abandona a sus compañeros-

Reanudamos el camino, sabia quien tenía el objeto que había estado en mi ojo hace no más de unas horas, y tenía planeado llevármelo, quizás podía robarlo o pedirlo si conseguía hacer amistad con el enano, pero el tiempo diría finalmente si podía o no conseguirlo.

Llegando a la cueva en que se había atrincherado este grupo, se me pidió que curase a los dos heridos, el merrow que mutaba estaba más allá de mi capacidad, sin embargo, dije a al merrow sano que lo mejor que se podía hacer por su congénere era ponerle el collar de Sirio y esperar que sus alucinaciones pararan, aunque cualquier mutación que ya tuviera sería imposible de revertir sin usar magia.
Respecto a los otros, un brazo y una pierna con cortadas de variante gravedad, nada que un poco de limpieza, cicatrizante y vendaje no solucionara.

El otro de la herida en las costillas también fue sanado gracias a la sangre de dragón.

El resto del tiempo lo pase conversando con los demás del grupo, el enano era bastante amigable y no tarde en compartir mis viajes con él, entre otras cosas, le hice saber que estaba de allegado gracias a la ayuda de nobles enanos, y cuáles eran mis objetivos respecto a ciertas empresas que tenía en Zheroker, y de que siempre necesitaba gente dispuesta a hacer uno que otro trabajo por una paga buena, dado un momento… le dije –por cierto… esa esfera que hallaron en el cadáver del muerto, pues… es mía, él la robo y me gustaría tener de regreso mi propiedad-

Pasado otro rato… el fuego se fue, como si le hubieran echado agua encima, inmediatamente cogí la ballesta y me dispuse en postura defensiva en el sitio en donde estaba… cosa bastante útil viendo que no podía ver nada… entonces, recordé que tenía el encendedor rúnico que había recogido en el barco.
No tarde en tomar una de las aun calientes varas de la fogata y tratar de encenderla de nuevo.
avatar
Bastian

Mensajes : 135
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: El Banquete

Mensaje por Doctor Ivo Robotnik el Mar Ago 21, 2012 1:50 am

El conocimiento es un tesoro muy valioso
Lo suficiente como para matar por el o mentir
Pero también es un tesoro peligroso
Ya que si no se cultiva en el sentido común
Es posible o muy probable que termine por corromper
Como lo hace el poder, pero de forma más absoluta.

Christian Chacana 20 de agosto de 2012

Las palabras del conde tenían algo de validez, aunque para el inventor, realmente tener un congénere con una mentalidad o mejor dicho, con una personalidad como la que había demostrado hasta ese momento, era un peligro, tanto para su investigación como para lo que el doctor representaba. La muerte de las bestias poco importo al inventor, aunque la pérdida de su munición algo le molestaba, ya que desde que había comenzado ese viaje, solamente había gastado y no había sido posible fabricar mas, viendo el pequeño estuche de virotes solamente conto dos, quizás dos tiros afortunados y mientras aquel individuo de dudosa estabilidad mental comenzaba a golpear los cadáveres, el inventor volvió a cargar su arma, no necesariamente por un nuevo ataque del demente anciano, si no más bien para terminar con su vida si tenía la oportunidad, lamentablemente esta oportunidad no se presentaría aun.

La criatura mecánica, el artrópodo de acero mejor dicho, se había acercado al inventor, aunque claro esto lo hacía protegiéndose de algo que los aventureros desconocían pero que se les haría presente pronto, los gritos y “desesperación” aparentes del muchacho eran casi reconfortantes, ya que parecía no completamente artificial como lo comenzaba a creer el inventor, si no que aun tenía algo humano, para su desilusión, aunque estos pensamientos no pudieron durar demasiado, ya que un grito de dolor se presento y el actuar del conde fue notorio.

Las criaturas se habían levantado, contra todo lo que el inventor hubiera deseado, en aquel lugar había magia, aparte claro que la del bosque, aquel demente ahora le parecía detestable, la ballesta hecha en el propio Theezeroth se levanto y apuntando con ojo de águila a las bestias disparo, el conde se había deshecho de dos, o por lo menos eso parecía, aun quedaban algunas para el inventor, el hombre del mostacho debía de acertar, solo le quedaban dos virotes y si estaba en lo correcto serian lo suficientemente útiles en aquellos instantes, la bestia que se acercaba al inventor no parecía completamente viva, ya que la sangre no paraba de salir pero en un estado gelatinoso, casi coagulado, síntoma de que la magia le mantenía con vida y no la tecnología como hubiera deseado, en un instante la bestia se lanzo sobre el inventor, el cual apretó el gatillo y ambos virotes salieron disparados, uno de ellos dio en el hombro de ese ser, mientras que el otro en sus fauces abiertas, no causándole una segunda muerte, sino mas bien evitando que pudiera atacar nuevamente. El inventor se maldijo pro su mala suerte, por lo que dejo a su lado la ballesta y debió de tomar un arma algo mas tosca, aquella hacha modificada, la bestia sacudía su cabeza intentando quitar el virote, mas no vio el filo del hacha cuando golpeo su nuca, el sonido de la carne y el hueso cortándose fue más que notorio, aun mas para el conde que conocía ese sonido a la perfección, mas para el inventor no había nada más desagradable que al carne en sí, la cabeza rodo por el suelo, mientras el cuerpos e desplomaba, de los labios de inventor un gesto de molestia surgió, mientras veía a la otra criatura y sin miramientos incrusto en su boca el caños de su arma, disparando de una vez, el proyectil impacto con el interior de la boca, abriéndose paso por la carne y hueso para salir por el otro lado del cráneo, la bestia se desplomo en el suelo, carente de su no vida y volviendo a lo que había sido desde un inicio, un simple cadáver, de reojo el inventor miro al conde el cual de por si estaba amenazando al demente, cosa que él hubiera evitado y simplemente hubiera acabado con su existencia, aunque era natural que sus intenciones no eran el simple hambre del conocimiento si no que los secretos obtenidos del anciano serian usados en su propio ejército.

-Joven Khaelos, preferiría que hiciera algo más simple … si es un inventor debe de poseer una bitácora o libro de registros, su bien más preciado, si es digno de ser llamado inventor o alquimista, poseerá estos registros, y estarán almacenados en un lugar especialmente difícil de ingresar a menos que el mismo lo haga*mirando a la bestia viva aun y a la araña mecánica* por mi parte tengo cierto interés en su investigación, mas no la de la inmortalidad, no me sirve mantener cadáveres vivientes, aunque a diferencia de mi … es probable o completamente afirmativo, que usted si está interesado en estas artes-



~~
avatar
Doctor Ivo Robotnik
Artifice Mecanico

Mensajes : 301
Edad : 52
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: El Banquete

Mensaje por Inuwel el Jue Sep 27, 2012 8:59 pm


Ella se agasajó e inspeccionó el terreno con calma.
Sus sentidos distorsionados no le eran en la actualidad útiles para cazar pero a ella no le interesaba percibir si había enemigos cerca que pudieran irrumpir con el ritual de Sirio. Inuwel solo tenía interés en volver a percibir aquella esencia lupina que pululaba sin forma por el vasto terreno de Thezeroth, esa presencia que le era propia, que le era suya por derecho, esa presencia que debía recuperar a toda costa.
Lo cierto es que ambas llevaban a cabo un juego propio, ya que su espíritu en forma de lobo parecía instarle a seguirle, ya que perfectamente podía desaparecer del paradero de Inuwel a pesar de que ella pudiera seguir sus señales por medio de su collar, pero en vez de eso se detenía cuando Inuwel estaba cerca y luego seguía su camino para que la muchacha retomara el rumbo. Sin embargo ambas eran en esencia las mismas, por lo cual pronto su esencia lupina perdería la paciencia y se marcharía para siempre, Inuwel lo sabía a la perfección por lo cual debía evitar eso a toda costa.

**

En tanto en otra parte no muy lejana de Theezeroth, sobre la superficie de una embarcación de velas negras dos siluetas se encontraban intercambiando palabras. En ella se hallaba un hombre regordete con un traje elegante y con ambas manos tras su espalda observaba la línea oscura del horizonte con rostro sereno. Tenía un bigote largo y estaba notoriamente calvo, su rostro era ancho y sus mofletes colorados, mas su mirada parecía impropia en él, como si otro rostro se hubiera adherido a su propia cara.
Rhoder Thekner era un cocinero talentoso, pero no solo por saber preparar grandes y apetitosos platillos dignos de nobles y reyes si no por descubrir las recetas de los alimentos prohibidos.

-El arte de la culinaria… siempre tan menospreciado, ahhh si supieran acaso lo importante que es-Comenzó a decir paseándose por la cubierta- Mis platillos son cautivantes, mi receta secreta puede doblegar y someter a hermosas mujeres, a poderosos guerreros, a reyes y reinos completos con ello, pero aquellos son premios demasiado mundanos, ¿para qué tomarlos?, pudiendo lograr más… Por eso mismo he pactado con ellos para aprender a cocinar alimentos de otros planos. Ahora que hemos de traer a este plano a ese demonio debo darle una ceremonia digna de su porte, una cena que llene la energía gastada del viaje, ¿y qué alimento más nutritivo que aquel impregnado por la magia malsana de este bosque? ¿qué poder más grande puede recibir que la magia de Noreth? ¿no es acaso ello lo que anhelan todos los demonios hacía nuestro plano?, sí, nuestra magia, ellos quieren aprender a controlar nuestra magia, pero no pueden… no pueden porque no les pertenece, no es parte de ellos, pero con esta receta lograré lo imposible, lograré proporcionarle al demonio Tharakmir magia de Noreth, magia de este plano, ¡y será la criatura más poderosa que hemos de tener bajo nuestro poder!, ¡lo suficientemente fuerte para conseguir las runas que revivirán a nuestro señor y derrocar así a los celestiales!-

La otra silueta mantuvo silencio ante las palabras del chef. El grupo número 7 había logrado traer esa misma noche todos los materiales exigidos, las gallinas de theezeroth, los huevos de tejemuertes, la sabía de Nihals, las hojas de los Árboles Rojos, y la carne de sierpe. Pero de todo el grupo solo había quedado uno en pie después de una emboscada en medio del camino, y aquel sobreviviente era quién ahora acompañaba a Rhoder Thekner en su monólogo.

-Serás recompensado con oro pero por lo que veo quieres algo más… y lo tendrás amigo, lo tendrás…-

La embarcación alzó las velas y se retiró de aquel terreno impregnado en magia corrupta, un nuevo mal nacería dentro de poco, un mal ajeno a nuestro plano…

Y si bien la misión había acabado no de forma victoriosa para nadie no todo estaba perdido ya que una embarcación quedó en la orilla de la playa de Theezeroth, una embarcación pequeña y sin navegante alguno, pero seguramente los sobrevivientes de los otros grupos querrían hacerse de ella y marcharse. Aquel era el único pasaporte existente de salida que quedaba. Ahora la única recompensa existente era conservar la vida y la cordura.

Rhoder Thekner sería nombre olvidado dentro de poco, sus propiedades quedarían abandonadas y su paradero perdido, todos le darían por muerto pero nadie sabría su verdad.

-¿Y qué pasará con los objetos, las…?-

-Ellos ya encontraron dueño, y con eso vivirán, pronto llegaran a nuestras manos, de hecho, hoy mismo una de esas runas es nuestra. Ella ya ha caído. Pero no nos detengamos en eso, ahora bien, tu nombre era… ¿Ed? ¿o me equivoco?...-


**

Inuwel se alejó de Sirio, subió colinas, tropezó, cayó, se hizo daño, se rasmilló, pero no se detuvo, siguió moviéndose impulsada por su deseo, ignorando las bestialidades que el bosque ofrecía como escenario, ella solo quería llegar, y entonces… lo vio. Era una criatura enorme, un lobo calag-meg poderoso e imperioso, tenía un tono azulado algo transparente, como si fuera un alma. La criatura volvió sus ojos hacía Inuwel, y al chocar las miradas la muchacha sintió como si el aire y su sangre se le helara pero no porque le confiriera miedo o se viera amenazante, era otra cosa la que le perturbaba.

-Tus ojos… mis ojos…-

Vio que los ojos de la bestia tenía una tonalidad roja, pero no era el color lo preocupante, si no el brillo, la mirada, su esencia… Tenía otros ojos que no eran los suyos, le habían robado la mirada a su loba, y con ello su propia alma.

-El señuelo ha picado-Murmuró una voz suave y aterciopelada pero con un deje varonil. Inuwel se giró de golpe y vio a sus espaldas a quién menos en su vida hubiera imaginado presente en esa escena.

-Mi nuevo señor, usted que me ha devuelto la vida a cambio de mi venganza, y que mejor venganza que destruir a la preciada joya de aquel licántropo que osó quitarme la vida. Mi nuevo amo prometo serle de utilidad en esta oportunidad, no volveré a morir, no volveré a perecer, ahora poderoso, poderoso seré, ¡gracias por darme una segunda oportunidad!- Exclamó el muchacho de cabello albino alzando su diestra y haciendo que una sustancia rosácea y gelatinosa surgiera de ella y empujará a Inuwel metros hacia atrás de un latigazo. Inuwel siquiera alcanzó a pronunciar nada, salió despedida metros atrás hasta caer bajo su esencia lupina, la cual apoyó una pata sobre ella con cierta brusquedad, Inuwel la miró suplicante pero ya no la reconoció, ya no era suya, se había perdido a sí misma.

-Pero tú, tu debías estar…-

-¿Muerto?, jajaja, estoy más vivo que tu perra desgraciada. Ahora tu runa nos pertenece y con ello tu alma-
Inuwel vio como la pulsera que tenía en su muñeca se soltó de golpe y fue a caer al suelo, pero aquello le resultaba irrelevante en ese momento, ya que sus ojos temblorosos vieron a su bestia acercarse a ella al tiempo que abría sus gigantescas fauces de lobo. La criatura la mordió en el vientre ingresando dentro de ella, lenta y dolorosamente. Entonces ambas fueron una sola nuevamente, pero… ya no Inuwel.

Erikar sacudió su látigo gelatinoso hacía aquel lobo de gran tamaño, ahora tangible y real, el cual gruñó enrabiado y se alejó bajo el aire noctambulo del bosque en busca de quienes en otrora fueron sus compañeros, con un objetivo sencillo y preciso… asesinarlos.

El albino sonrió profundamente hasta ocultarse en su capucha y avanzar hacía la salida que le aguardaba... ya no tenía nada más que hacer en ese bosque.

**

Bastian:

La cueva estaba oscura y silenciosa, no había rastro de aquel desconocido que los había atacado y al salir de la cueva no verían nada sospechoso al principio y es que la oscuridad nocturna era muy intensa, pero sin previo aviso un grupo creado por gente sobrante de otros grupos los acabaría por rodear. Eran cuatro en total, un horigue y tres humanos; estos armados de forma rudimentaria pero bastante capaces en sus habilidades.

-Entreguen lo obtenido y no les haremos nada-Exigió uno de ellos de manera amenazante aunque por su tono de voz más bien parecía estar desesperado, muy desesperado.

Fue entonces que unos aullidos lejanos interrumpieron la escena y un gigantesco lobo atacó al que había hablado mordiendo su yugular y luego las otras partes de su cuerpo. Los demás trataron de escapar ante ese ataque inopinado, pero Inuwel sin uso de su razón les siguió hasta acabar con cada uno de ellos para luego dirigir sus pasos hacía el grupo que acompañaba a Bastian con el mismo objeto. El médico tendría que darle muerte a la loba luego de que esta misma se encargara de derrumbar sus compañeros y así se daría cuenta que se trató de Inuwel.

**

La primera víctima de Inuwel fue Sirio, el mago que aunque poderoso había quedado demasiado cansado luego de retirarle aquel artefacto del ojo al médico y no pudo combatir contra ella aunque quisiera, además todo fue rápido y certero.
La segunda víctima de la loba se hallaba más al fondo del bosque, allí donde aquella mujer serpiente, Zafinina, se encontraba custodiando las gallinas.
-Tu… familiar me eress… ¿acasso ya lo consiguieron?-Inquirió Zafinina al ver a una esbelta figura femenina que aunque estuviera desnuda no le fue difícil reconocer, mas no evitó soltar un siseo de sorpresa al ver como Inuwel pasaba de ser una humana común y corriente a convertirse en una loba de proporciones desorbitantes que se lanzó contra ella haciendo que por acto de reflejo sus serpientes envenenaran las gallinas.

Horas después llegaría Rorcrak y encontraría a su compañera herida y agónica, pero que al menos antes de morir fue capaz de murmurar unas últimas palabras, las cuales gastó en decir quién fue su agresora. Información que Rorcrak haría llegar a manos del grupo cuando estos llegasen con su pedido.

**

Khaelos-Ivo:

Therion había quedado demasiado mancillado por la ausencia del collar, lo cual comenzó a hacer mella en su persona, ya que sin aviso previo corrió agresivamente hacía una de las criaturas, la cual se lanzó a morderlo provocando que su ira aumentara para luego lanzarse a atacar a sus propios compañeros. Sacó su enorme arma y fue a dar un corte hacía el pequeño niño Shilaris, pero en vez de hacerle daño el arma pareció chocar contra la piel del pequeño haciéndola “pedazos” y dejando a la luz una sustancia gelatinosa y blanca en su interior, aquella sustancia tenía una forma humanoide que parecía estar a medio vestir entre los restos que quedaban de la “piel de niño”. El homúnculo al verse en peligro retrocedió lo más rápido que pudo para posicionarse detrás del grupo donde el anciano loco ante las preguntas de Khaelos solo alcanzó a responder:

- Rhoder… Rhoder Thekner… no sé, a mí solo me dijeron que tendría visitas, visitas que harían compañía a mi encierro, visitas nuevas para investigar, él me lo dijo, fue el mismo que me encerró aquí hace tantos años, me encerró para que pensara e investigara hasta sacar la fórmula, la fórmula de una receta capaz de convertir la magia en nutrientes, nutrientes capaz de alimentar demonios, pero ya no la tengo, él se le llevó, pero al menos puedo así continuar mis investigaciones, mis investigaciones de vivir por siempre, lo que siempre quise, y él me lo prometió pero lo que me acaba de dar no sirve como yo lo quería, ustedes lo viero no funcio…-Entonces su voz se cortó de súbito y de su boca comenzó a salir sangre aparte de temblar y retorcerse.

-La mordida –Señaló el pequeño homúnculo dando a entender que pronto se volvería como una de esas bestias. Pero el peligro inminente era Therion que enloquecido comenzó a golpearlo todo.

Khaelos e Ivo tendrían que dar muerte a Therion si lo que querían eran salir con vida de aquel sitio, y más tarde tendrían que acabar también con el anciano loco cuya mordida le causaría algo mucho peor que la muerte.

El anciano se revolvió en si mismo por última vez antes de volver a escupir constante saliva pero ahora con un tono algo negruzco. Miró a Shilaris por última vez y le hizo una señal que el niño comprendió a la perfección.

-Es suyo, si quieren-Mencionó el pequeño cuando comenzó a registrar las prendas del anciano hasta sacar una daga pequeña de 13 cm la cual tenía en su hoja el diseño de varias lagartijas rojas que se movían lentamente la cual depositó en manos de Khaelos. También le entregó un brebaje lleno con una hoja doblada en torno a él, aquel era la pócima que revivió a las otras criaturas y las fortaleció, junto con la respectiva receta anotada en el papel.

-Usted puede quedarse con ella -Agregó ahora en dirección a Ivo indicando a la araña mecánica que estaba tras su espalda- También pueden llevarse armas si lo desean... Todo esto a cambio de que me dejen vivir, por favor-

***

A las afueras les estaría esperando Rorcrak que les informaría molesto que una de sus compañeros había asesinado a Zafinina, mas se mostró más tranquilo cuando vio que traían la llave y con ello le liberaban de aquella batería que si bien le significó volverse más débil le entregó la libertad que tanto anhelaba.

Aquella batería quedaría en manos de Ivo y tenía la propiedad de fortalecer cualquier criatura biológica y volverla controlable como si fuera una máquina más.

El engendro cumplió con su palabra y les proporcionó una ruta que les haría volver a la costa en un periodo de tiempo muchísimo más corto. Por lo demás hallaron embarcaciones aún ancladas, por lo visto quienes se habían ido eran tan pocos que no era necesario llevarse las demás.

avatar
Inuwel
Belleza letal

Mensajes : 470
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: El Banquete

Mensaje por Khaelos Kohlheim el Lun Mar 04, 2013 3:10 am

La situación pareció empezar a descontrolarse rápidamente a cada momento que pasaba. Si bien Ivo y yo estábamos ya junto al anciano, interrogándolo, Therion seguía dándose golpes con las criaturas, y por su estado supe inmediatamente que habíamos perdido al gran orco. Ya empezaba a parecer un receptáculo mágico, a juzgar por la cantidad de magia que transpiraba, y sus ojos reflejaban el brillo de una locura que solo la corrupción puede transmitir. Sin embargo, aún estaba ocupado con los monstruos y luego con el niño, el cual huyó.

Antes de atacar al orco, escuché en primer lugar lo que el anciano tenía que decirnos, lo cual resultó bastante interesante, la verdad. Empezó por explicarnos lo que sabía del tal Rhoder, y según parecía, habíamos sido allí mandados para convertirnos en los nuevos juguetes del anciano loco. Luego nos contó algo que me hizo tener un escalofrío. ¿Convertir la magia en nutrientes para alimentar demonios? Aquello era más grave de lo que pensaba, y encima el tal Rhoder se había llevado la fórmula. De ser aquello verdad y tener éxito, Noreth podía hallarse en un serio peligro. En cuanto saliera del bosque mandaría a algunos de mis asesinos a buscar cualquier rastro del noble de Phonterek y asesinarlo antes de que pudiera acabar el ritual.

Luego siguió con sus paranoias de viejo loco, quien usando la ciencia y algo de magia quería alcanzar la inmortalidad. Pobre bobo... La única forma de hallar la inmortalidad sin acabar perdiendo la cabeza es la no-muerte, y muy pocos están dispuestos a pagar el precio para convertirse en liche. Yo mismo, aún siendo nigromante, me estremecía al pensar de que gozaba de la magia adecuada y que en un futuro podría gozar del poder suficiente para convertirme en un rey de los muertos. Apreciaba demasiado la vida.

Una nueva sorpresa irrumpió cuando el anciano empezó a toser sangre y a tener violentos espasmos. Aquello no era bueno. Nada bueno. Y encima el orco se acercaba peligrosamente. Rápidamente me comuniqué con Ivo, único superviviente de mi equipo, para asignarnos las bajas:

-Ivo, tú encárgate del viejo... Yo me voy a encargar del gran verde, y luego nos encargamos del saqueo, ¿te parece?-

Sin perder tiempo, avancé a plantarle cara al gran orco. Aunque era un temible guerrero, el enloquecimiento y su lentitud lo convirtieron rápidamente en presa fácil para mí. Lanzó un tajo descendiente, y rápidamente alcé el escudo, golpeando el filo de lado, el cual pasó rozando mi defensa, produciendo una lluvia de chispas y un chirriante sonido. Afortunadamente, había logrado minimizar su fuerza al obligarle a deslizar su arma sobre la superficie de mi escudo en lugar de bloquear directamente el golpe, de modo que acompañando su movimiento avancé un paso, y tan rápido como chocamos, mi hoja hendió el aire y se coló por su mandíbula, atravesándole la cabeza hasta salir la punta de mi arma por su cabeza. Con un gorgoteo, cayó al suelo mientras recuperaba mi arma. Fue en ese momento que me dediqué a contemplar mi alrededor. Muerte y destrucción era todo lo que quedaba, y tan solo Ivo y yo seguíamos con vida allí, pues el niño no era un ser natural.

Fue entonces cuando, al girarme, el niño empezó a rebuscar en el cadáver del viejo y sacó una daga y un brebaje con su receta que rápidamente me ofreció. En primer lugar analicé la daga, comprobando que era mágica, y rápidamente coloqué la vaina de modo que la empuñadura del arma sobresaliera de mi costado derecho. Así, si debía apuñalar a alguien la tendría accesible. Tras eso, revisé la poción y, leyendo la receta, me di cuenta de que aquello podía ser un arma peligrosa y poderosa a partes iguales. Sin duda me interesaba. Me giré hacia Ivo y le dije, sonriendo levemente tras guardarme el brebaje y la receta:

-Bien pues, vayamos a buscar cosas de utilidad...-

No tardé mucho en reunir cosas interesantes. Varios papeles de dispositivos enteramente mágicos y algunos libros que trataban de guerra, mitos, y otros más especializados escritos por magos, una maza de acero enano y una ballesta con sus virotes. Por último logré una capa. Era mágica, a juzgar por la sensación que desprendía, de modo que decidí guardarla en la mochila. Tal vez podría venderla o sacarle algún partido... No me iba a ir con las manos vacías, no. Finalmente logramos agarrar todo lo que era saqueable del lugar, y sin entretenernos ni un instante más abandonamos aquél lugar.

Ahí afuera seguía esperando el engendro, a quien se veía algo enfadado. Nos explicó que la única mujer del grupo había asesinado a la mujer serpiente, y mencionó que se trataba de una licántropa. Nunca lo hubiera imaginado... Liberamos de la batería al engendro, quien aunque se debilitara, al menos logró su preciada libertad. Antes de que Ivo y yo nos pusiéramos en camino, pero, yo hablé con él:

-Aunque al final casi nada ha salido como lo habíamos previsto, al menos ambas partes hemos mantenido nuestro trato. Eres libre, Rorcrak. Sin embargo, me gustaría poder contactarte en el futuro, pues necesitaré a gente capaz y diestra con las armas para luchar a mi lado. Y por cierto... Teniendo en cuenta que al final no hay gallinas, aunque tampoco importa al haber descubierto que... Bueno, todo esto de la caza no era más que una trampa, ¿podría pedirte que nos guiaras hasta el exterior del bosque? Sin embargo, vayamos a algún sitio cerca de la sociedad humana más cercana, no tengo ganas de salir de aquí por mar.-

El engendro asintió, aceptando mis ofrecimientos, y sin entretenerse empezó a guiarnos rápidamente. Fue en esas que encontramos a Bastian de nuevo. Aunque su desaparición había sido misteriosa, en teoría aquél hombre era un caballero. Sin embargo, en esos momentos me era difícil confiar en él, aunque al ver que iba solo, que le faltaba el ojo donde antes había tenido la runa, que la licántropa había matado a la mujer sierpe y que tanto ella como su amigo le habían dejado solo, sumándole a eso el hecho de que no notaba corrupción mágica alguna en él... Posiblemente el hombre había sido igualmente engañado por aquellos dos. Decidí hablar con él:

-¿Dónde has dejado a Sirio? ¿Y qué ha pasado con la mujer? Sabes, aunque es raro que aparezcas tras haber desaparecido anteriormente... Debo decir que por algunos motivos, creo que no nos has traicionado. No tú. Sin embargo, dinos, ¿qué ha pasado en tu ausencia?-

Dejé que él respondiera lo que quisiera, y tras eso le relaté yo a él lo que nos había sucedido contra el viejo loco. Poco después no tardamos en guardar silencio de nuevo, mientras Rorcrak nos guiaba hábilmente por la espesura. Tras unas pocas horas de viaje a marchas forzadas, finalmente vislumbramos la linde del bosque, y a lo lejos pudimos avistar un pueblo. Suspirando aliviado, me despedí del engendro y tras eso abrí la comitiva, poniendo rumbo al pueblo y tranquilo de que, por fin, se había acabado aquella pesadilla boscosa. En voz baja, más para mí que para los demás, susurré:

-Por fin hemos salido de esa pesadilla...-
avatar
Khaelos Kohlheim
El Conde Nigromante

Mensajes : 761
Edad : 23
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: El Banquete

Mensaje por Doctor Ivo Robotnik el Sáb Abr 20, 2013 9:29 pm

Los engranajes se han detenido
La maquinaria se ha parado
El humo ha dejado de emanar
Y el ardiente corazón se ha enfriado
Es el fin de la maquina
Es el fin del progreso
¡¡¡NO!!! Ya sea con sangre y vidas volverá a vivir
El progreso no se detendrá ante nada
No importa la moral, no importa el bien o el mal
El progreso continuara y con el traerá nuevas maravillas
Maravillas que este mundo jamás hubiera soñado en contemplar

Christian Chacana 20 de abril de 2013

El mundo debe de progresar, para que esto se lleve a cabo hay que seguir siempre el mismo patrón, hay que dejar de lado los sentimientos o algo tan simple como la moral, la rectitud o la humanidad, los medios no interesan, únicamente importa el objetivo, si este es digno de ser llevado a cabo, no importaran los sacrificios e incluso serán perdonados en el futuro, más si no es así, aun cuando el objetivo se cumpla, será el sabor amargo quien le corone y será recriminado por no cumplir las expectativas que se habían iniciado con la primera idea o mención de su trayectoria. La muerte de las bestias trajo poco de utilidad, si bien hasta ese momento el desagrado del inventor contra su homologo era más que notable, había sucedido los acontecimientos tales, que ahora el inventor veía a ese científico moribundo, que estaba por transformarse en otra cosa, a un orco enfurecido que luchaba contra el joven conde y un niño artificial o homúnculo, que le ofrecía la araña mecanizada y todo lo que deseara el inventor con tal de dejarle con vida. La idea, como era natural, de estudiar al homúnculo paso fugazmente por al mente del inventor, ni siquiera era digna de mencionar, ya que él no estaba interesado en el ámbito biológico, si no en el mecánico, mientras escuchaba la batalla entre el monstruoso y enloquecido orco, el inventor cargo la ballesta, el científico comenzaba a cambiar y a expulsar burbujas negras de sangre por la boca deforme ya, sin pensarlo dos veces apunto al ballesta hacia la cabeza del pobre desgraciado y apretando el gatillo, los dos últimos virotes se incrustaron en medio del cráneo, haciendo que el “hombre” cayera pesadamente al suelo muerto ya.

Llevo su índice y pulgar entre sus ojos, sobre sus lentes y pensó un instante, para luego suspirar en silencio, la lucha había terminado y por ende todo también, la lucha del joven conde, después de aquello, este comenzó el saqueo de lo que tenía valor para él, casi en su mayoría objetos mágicos o de alguna peculiaridad útil para este, mas el inventor se dispuso a hacer algo más lógico, acercándose al homúnculo y preguntándole seriamente.

-Dime ser artificial, ¿Dónde se encuentran los registros de tu creador?-

El “muchacho” le indico la araña metálica, mientras se alejaba, ya que al parecer le habían perdonado su existencia, el inventor se acerco a la maquina que parecía tener vida propia y después de revisar minuciosamente, encontró lo que parecía ser una caja de metal y en su interior una libreta de anotaciones, tan solo se requirió un pequeño vistazo para comprender la magnitud de los descubrimientos de aquel individuo que ahora yacía muerto. Volviendo a guardar los registros comenzó la revisión del lugar, en su mayoría había maquinaria que desconocía y que estaría fascinado y empedernido en llevar consigo, pero el tamaño y peso de seguro lo evitaría, por lo que debió de buscar algo más interesante, irónicamente, mientras revisaba un escritorio de madera, encontró los planos de aquella araña mecanoide, y varias anotaciones de cómo modificarla, al parecer ese sería el mejor botín que obtendría. Cerrando el cajón escucho un pequeño clic, mientras abajo se abría otro cajón, en su interior obtuvo bastante más de lo que pensaba, envuelto en un trapo viejo, como si no fuera de utilidad encostro una gema, del tamaño de un puño y de color amarillo oro, demasiado similar a la gema de Dum Bara Dum, sin perder la oportunidad la tomo, al igual que todos los planos y pergaminos del inventor, al igual que varios virotes hechos de metal y munición para sus armas, a l igual que pólvora, todo dejado dentro de aquella araña mecanoide , la cual ahora era de su propiedad.

Lo siguiente fue como un relato, se encontró al engendro y se le libero de aquella esfera que el inventor no dudo en llevarse consigo para estudiarla, se volvieron a encontrar con el alquimista del barco y juntos al engendro, fueron guiados hasta los límites del bosque, siempre seguidos por la enorme araña mecanoide, después de un largo trecho, por fin fue vislumbrado el final del bosque y el inventor escucho las palabras del conde, negando con la cabeza suavemente y sonriendo ampliamente al respirar ya más tranquilo.

-En eso se equivoca joven… tan solo ha sido un mal sueño, aun quedan muchas noches y cualquiera puede volvernos a traer una nueva pesadilla. Ahora caballeros –aplaudiendo sonoramente- creo que debemos de seguir cada uno nuestro camino, estoy impaciente por llegar a mi laboratorio, tomar una buena comida caliente y tomar un baño humeante, no es que no me agrade su compañía, pero prefiero tener en estos momentos a mis subordinados preparando mi laboratorio a tenerlos en mi presencia, así que … suerte en su viaje, que el mío aun tiene mucho que deparar* mirando al joven conde* Joven Kohlheim, cuando tenga tiempo, le invito una visita a mi laboratorio, lo que he obtenido de ese antro ha sido interesante y quizás podamos hacer negocios, joven alquimista … aun le queda mucho por conocer del mundo, espero que llegue el momento de llamarle por su nombre como un igual, mas puede que pasen bastantes años para ese momento o quizás me equivoque y deba de llamarle maestro en su momento. Ahora con su permiso… un largo trecho me espera aun-



~~
avatar
Doctor Ivo Robotnik
Artifice Mecanico

Mensajes : 301
Edad : 52
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: El Banquete

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 9 de 9. Precedente  1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9

Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.