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Los Tres Días Y Sus Consecuencias (Privada)

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Los Tres Días Y Sus Consecuencias (Privada)

Mensaje por Illua el Miér Oct 05, 2011 11:20 pm

Y pasaron los días... Illua tenía tan solo quince años, y con lo puesto, y su siempre fiel katana, partió de su casa, alejándose por el amplio jardín de primavera, lleno de preciosas flores y árboles frutales que despedían su dulzor al aire, provocando una ligera sensación de tranquilidad y de sopor. Pero ella parecía inmune a aquella atmósfera feliz, presidida y liderada por el astro rey que lo iluminaba todo desde lo más alto de la cúpula celeste, moteada por algunas nubes blancas. Parecía rodeada de un aura negra que repelía la alegría del lugar, y no era para menos. Su ira era casi palpable. Y su furia implacable... ¿¡Como había osado besarla!? Si volvía a verle pagaría cara tal insolencia.
Se apartó un mechón de pelo mientras se subía algo aquella ropa que tenía, no era mucho más que una camisa blanca y una falda azul. No había cogido una ropa mejor, al fin y al cabo se suponía que solo iba a salir al jardín a tomar un poco de aire fresco, la sorpresa fue cuando llegó el otro fresco a besarla sin ni tan siquiera preguntar. Y es que la joven tenía mucho carácter.

Se alejaba de su casa, quería irse y no volver jamás, aunque en el interior sabía que no podría, pues aun era muy joven y no podría desenvolverse sola. Aun así, quería alejarse, le vendría bien separarse un poco de aquel lugar ¿Cuanto tiempo? Tanto como pudiese, no había limite alguno más que su propia determinación y orgullo.
Aun estaba en los jardines de su casa, pero no tardaría mucho en alejarse de aquellos terrenos floridos que no servían para más que para permitirle respirar un aire que no tuviese olor al pescado del puerto o para usar un árbol como muñeco de entrenamiento para su katana. ¿Mayor utilidad? Era bonito, si, para algunos, para ella era algo empalagoso. Tanta flor y tanto color a veces la estresaba. Sin embargo podía pasar horas y horas contemplando el horizonte decorado con esos colores...
Si se sentía con ánimos, pero no era el caso, solo quería pegarle una paliza a aquel estúpido hombre. Pero por contenerse se marchaba.

Pero fue una sorpresa, que solo al poco de salir de los jardines de su casa, el suelo se abriese bajo ella y se la tragase sin ningún reparo. Un grito ahogado fue el único rastro que dejó la, aun, niña, antes de desaparecer en las entrañas de la madre tierra, cayendo a unas galerías.
Se dio de bruces en el suelo, y se levantó dolorida y maldiciendo aquel orificio y su poca percepción.
Pero maldecir no servía de nada, al mirar arriba, vio a una cierta distancia el orificio, del que colgaban aun algunas raíces de plantas, y por el que penetraba la luz del sol, dándole un poco de iluminación al lugar.

Aunque tampoco era imprescindible, habían algunas antorchas clavadas en la pared, iluminando las galerías que se extendían. Sintió un escalofrío. Si habían antorchas, quería decir que allí había gente. La cuestión era... ¿Amigos o enemigos? Dudaba que amigos cuando se trataba de una niña, joven, y que se había colado -Aunque sin desearlo- en su guarida... ¿Vampiros? ¿Orcos? ¿Algún oscuro mago? No podía saberlo si no avanzaba.
Con cuidado, aun entumecida por la caída, se levantó, ayudándose de la pared y mirando los caminos que se extendían ante ella, habían dos caminos que podía escoger... a la derecha, o delante... Y ambos se le antojaban igual de peligrosos.
¿Como podía pensar así una simple niña de quince años? Pues... Era su personalidad.

Suspiró y se adentró, con la mano en su fiel espada por el camino de la derecha, y tras torcer varias veces por un pasaje lineal, se encontró con algo que la sorprendió.
Ante ella, otra chica, cabellos azules, ojos azules, rostros muy similares... ¡Se sorprendió de sobremanera! Si no fuese por las diferentes ropas y que la chica tenía el pelo más largo, la habría confundido con su propio reflejo. Pues, juntas, casi ni se notaba la pequeña diferencia de edad entre ambas.
Dio un paso, y torció su cabeza, como queriendo comprobar si se trataba de una imagen, o un espejo que distorsionaba un poco la realidad. ¿Sería acaso uno de esos espejos que mostraban el futuro? ¡No! Ella con esas ropas tan remilgadas y el pelo tan largo... ¡Jamás! A pesar de ser de buena familia, no le gustaba llevar largos vestidos bellos y atractivos, llenos de detalles hechos de seda y todo caros... Prefería comodidad. Y desde luego su sencilla camisa blanca con su falda azul eran cómodas.

-¿Quien o que demonios eres? ¿Esto es un truco?-Preguntó finalmente la joven, con todo desafiante, casi dispuesta a sacar su katana.
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Re: Los Tres Días Y Sus Consecuencias (Privada)

Mensaje por Lanna el Jue Oct 06, 2011 9:48 pm

Cuando a alguien se le dan muchas licencias, pero se la cuida sobremanera, sobre todo si ese alguien es miembro de una familia adinerada, suele convertirse en una persona sobreprotegida y engreída que no sabe bien como cuidar de sí misma. La joven Lanna de aquellos tiempos, a sus trece años de edad, y cada vez más cerca de la edad casadera, se había transformado en ese mismo tipo de persona. Pese a su juventud, su belleza -Y su fortuna- levantaba pasiones entre los nobles y burgueses de la ciudad, que se disputaban su mano día sí y día también. Y ella caminaba entre ellos con la cabeza bien alta y orgullosa, acompañada de un grupo de chicas cotorras y a cada cual más insoportable, según la opinión general.

Se suponía que aquel día, iba a ir al campo cercano a la ciudad para practicar un poco su habilidad sobre un caballo. El pelo peinado, brillante y suelto, y el vestido verde de seda con ribetes de hilo de oro bastaron para que la joven convirtiese tal actividad didáctica en una tranquila excursión familiar a la naturaleza.

¿Falta mucho? ¡Quiero llegar ya! -Se suele decir que era una joven sumisa y perfecta señorita, pero en esos tiempos le afectaba un poco la rebeldía de la adolescencia, así que estaban adoptando ciertas dotes de mando dignas de la mejor dictadora del mundo. Su padre apartó la vista, entre irritado y desesperanzado, mientras su madre le daba su mayor sonrisa tranquilizadora, pidiendo paciencia.

Justo en aquel momento, las ruedas del carruaje se detuvieron, y la joven bajó de un grácil y vivaz salto, sin dar tiempo a que criados o familiares la siguieran. Estaba entusiasmada con la idea de salir de la ciudad un poco, aunque decepcionada porque no le habían permitido traer a alguna de aquellas amigas que tenía (Cosa lógica, si tenemos en cuenta que se decidió que sería una bonita excursión de un momento para otro, gracias a sus dotes de tirana) Hete aquí que la joven comenzaba a correr, alegre, ignorando la sugerencia del profesor de monta de que se pusiese las ropas de amazona y cogiese un rato a alguno de los caballos para demostrar su talento. En lugar de ello, prefirió dedicarse a recorrer los campos de flores con la gracia que solo una señorita educada podría tener.

Al menos era así hasta que un terrible sonido resonó bajo ella, que observaba interesada una abeja posada en una flor. Una imagen inocente y dulce, hasta que la engreída muchacha desapareció sin dejar más rastro que una sima oscura donde antes había estado. Sintió como se deslizaba por las paredes de piedra, mientras lanzaba un grito agudo. Aunque pronto toco el suelo, pudo percibir el sonido de la seda de su vestido al ir rompiéndose. Cuando estuvo abajo, tumbada en el suelo y adolorida, su lujosa vestimenta ya no era lo que había sido.

Se levantó como pudo y lanzó una mirada en derredor, tirándose a la pared, asustada. El fuego de las antorchas brillaba en los muros, pero estaba demasiado preocupada como para pensar en lo que ello suponía, así que no tuvo reparos en gritar- ¿¡Q-Qué es este lugar!? ¡C-Criados! ¡A-A-Alguien! ¡Sacadme de aquí! -Su voz recorrió los túneles y se perdió en la oscuridad. Pero nadie respondió a su llamada.

Dio un paso temeroso por la galería, temblorosa- V-Vamos... T-Tiene que haber una salida... -Y se hundió en las profundidades de aquel lugar. Caminó por los túneles lentamente, durante un largo tiempo. Estando allí no tenía noción del tiempo alguna- Hace frío... Tengo hambre... Estoy cansada... -Remilgaba, como cabría esperar de una señorita perfecta acostumbrada a la calidez de un hogar y a su corte de criados.

¿Y cual fue su sorpresa cuando se encontró a aquello frente a ella? O mejor dicho, cuando se encontró con ELLA. Así es, frente a la joven Lanna, había una joven de aspecto perturbador. Pero lo más preocupante de ella no era la hoja que llevaba al costado, sino su temible similitud. Casi como una fotocopia, casi como un retrato, pero con el pelo más corto y una vestimenta de plebeya. Y a nuestra joven no le dio tiempo a salir de su estupefacción, cuando su “copia” le espetó algo con violencia.

¡Iiiik!-Lanzó un grito agudo, mientras se echaba hacía atrás, cubriéndose con las manos. Asustada como ya estaba, le costaba hablar, y parecía al borde de las lágrimas- ¿Q-Quién sois vos?¿Q-Qué queréis de mí?-Tartamudeó asustada, mientras sus palabras se perdían, de nuevo, en las profundidades de aquellas galerías misteriosas a las que había llegado por casualidad.




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Re: Los Tres Días Y Sus Consecuencias (Privada)

Mensaje por Illua el Sáb Oct 08, 2011 4:47 pm

La chica lanzó un gritito agudo, parecía más asustada que la propia Illua, que para que negarlo, también se encontraba bastante asustada. Al ver la reacción de la joven se destensó y quedó tranquila, dudaba que esa niña fuese a hacerle nada, aunque aún desconfiaba de ella.

-¡Yo pregunté antes! ¿No te han enseñado que es de mala educación contestar a otra persona con otra pregunta?-Dijo Illua, que si bien no tenía ya miedo, volvía a estar bastante enfadada pro haber caído en aquel lugar y no saber donde demonios estaba ni como salir.Soy Illua, y no quiero de ti nada... ¿Que podría desear de ti? ¡Solo quiero salir de aquí! Y tu estás en mi camino ¡Y con mi cara!

La joven no sabía de que enfadarse más, si de la caída, o de que alguien hubiese usado su rostro y mezclado con aquello... Estuvo apunto de apartarla de su camino para continuar, pero de pronto escuchó pasos que resonaban en aquella dirección, y corrió hacia un lado, ocultándose en una grieta en la pared, era mejor ocultarse hasta saber quien venía...
La cueva de piedra estaba algo húmeda, indicando que debería haber alguna fuente de agua cerca. Y su forma así como la red de túneles vacíos creaban una audición perfecta, que hacían resonar los pasos a sus oídos. El lugar no olía precisamente bien, pero al menos no era tan pestilente como la cueva de un trol, y de serlo, sería un trol muy limpio y pequeñito, porque por aquellas galerías no pasaba ninguno que conociese.

Los pasos estaban cada vez más cerca, pero Lanna se había quedado allí parada sin hacer nada. Illua, temerosa de que la descubriesen, sacó sus brazos por la abertura, atrapando a la otra chica y arrastrándola al interior de la grieta, asegurándose de taparle la boca para que no se le ocurriese gritar.

-Si se te ocurre gritar o hacer ruido de algún tipo te aseguro que no volverás a hacerlo nunca más... ¿Entendido?-Dijo la joven en un susurro al lado del oído de la chica, para que nadie la escuchase.

Rápidamente pasó alguien por allí a toda velocidad, parecía tener prisa por ir a algún lugar, y pareció no percatarse de ellas... Suerte, ni se había percatado de su presencia, ni las buscaba a ellas. Tras unos segundos, soltó a la chica, o más bien la empujó al exterior, sin cuidado por si caía al suelo o no, y salió tras ella, mirando en la dirección en la que aquel hombre encapuchado y vestido con una capa marrón que no había dejado ver quien o que era se había ido.

-Mm... Curioso...-Dijo Illua mirando de nuevo hacia atrás, por donde vino, no se oían ni se veía a nadie... Era buena señal.-Voy a seguirlo, quiero salir de aquí, puedes venir conmigo o quedarte sola aquí... Tu eliges, pero si vienes conmigo no molestes ¿Está claro?

Ya por aquella edad Illua tenía un carácter fuerte y autoritario, no era de extrañar que con ese comportamiento hubiese acabado donde acabó estando.
Sin esperar mucho a que su clon se decidiese, y aquel tipo desapareciese entre los túneles, la chica se quitó los zapatos para no hacer ruido, y empezó a caminar tan rápido como pudo, pero haciendo el mínimo ruido posible en la dirección que había tomado el ser de antes. Lo hacía con una mezcla de curiosidad y deseos de salir, aquel tipo podría llevarles a la salida, tenía pinta de ser su guarida... O al menos ser alguien que la recorriese a menudo. ¿Que sería aquel lugar?

Esa primera aventura fue la que despertó el corazón viajero de Illua y su espíritu guerrero...
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Re: Los Tres Días Y Sus Consecuencias (Privada)

Mensaje por Lanna el Sáb Oct 08, 2011 11:56 pm

La joven estaba absolutamente intimidada ante el arrollador carácter de su gemela. Lanna, que hasta entonces se había mostrado siempre como una señorita de personalidad autoritaria y engreída, se achicaba ante sus palabras, ahora que estaba despojada de todo poder. En aquel lugar perdido no importaba el dinero ni la política, y cuanto menos la belleza. Allí no había nadie más que ella y aquella joven, y quién sabría si algúnpeligro.

L-Lanna...Me llamo Lanna... -Tartamudeó, empequeñecido todo su orgullo y su carácter- Y-Yo también quiero salir de aquí... -Y volvió a emitir unos chillidos nerviosos que parecían sollozos. Siquiera pudo contestarle a lo de la cara. El parecido era tan evidente como temible, solo que aquella joven tenía más aspecto de plebeya y rebelde que ella. Mucho más. Pero por lo demás, cualquier podría haberlas confundido.

Y fue entonces cuando un sonido rítmico comenzó a golpear las rocas de la pared y a expandirse por la caverna. Pasos. Nunca un sonido había resultado tan pesado. Pudo ver como la otra joven se ocultaba en la pared, pero ella no pudo más que quedarse mirando al largo túnel desde el que venía aquel sonido, blanca como la cera de una vela. En las paredes crepitaba el fuego de las antorchas, y pronto surgiría una temible figura desde las profundidades, que recordaban a la boca de un enorme monstruo que esperaba a devorarlas.

N-No... Estamos... acabadas...Nos van a coger... -Susurraba, desdichada. Se sentía tan desprotegida como una tortuga a la que habían dado la vuelta. Ella, que siempre había tenido el mundo a sus pies, y a una legión de pretendientes dispuestos a defenderla, iba a acabar sus días en aquella húmeda cueva, muerta por quién sabe qué. Había perdido todas las esperanzas, y solo le quedaba aguardar a que quién fuera que viniese la descubriera.

Y fue entonces cuando la otra joven la agarró y le susurró algo al oído. No debía hablar... Asintió con lágrimas en los ojos. Estaba aterrorizada, y para colmo, oculta en una oscura grieta como una vulgar rata. Mientras se escondían, una figura pasó a toda velocidad frente a ellas. Ni hombre ni mujer, ni bestia ni persona. Solo una sombra enfundada en una capa. Y sin embargo, nunca una capa había resultado tan terrorífica.

Una mano firme la empujó hacía delante, y cayó al suelo, apoyando manos y rodillas sobre la fría y húmeda roca. La fina seda estaba inservible ya, y ella lloriqueaba- Q-Quiero salir de aquí... T-Traed a alguien... Por favor... Alguien... Ayuda... -Su voz estaba quebrada, y no veía salida alguna. Se quedó tendida en el suelo mientras su compañera hablaba sobre salir de allí, sobre seguir al hombre y esas cosas. Pero no pudo hacer nada más que esperar...

N-No me muevo de aquí... Seguro... Seguro que vendrán a recogerme... Mandarán a una escuadra bien armada... Solo tengo que esperar... -Y se quedó arrodillada y llorosa mientras la otra joven se alejaba.

A medida que los leves y casi inaudibles pasos de su gemela se alejaban, se sentía más sola y expuesta. Pronto, la silueta que había estado con ella y que tan similar a ella era, desaparecería en las profundidades de la galería, y un silencio sepulcral se apoderaría del lugar ¿Y entonces qué haría...? Puede que la capa volviese, y entonces... Innumerables imágenes horribles pasaron por su cabeza, desde su cuerpo desnudo y la seda hecha jirones, hasta un charco rojo que se filtraba por la roca del suelo, como si aquella cueva fuese un vampiro...

E-Espera... -Susurró, mientras se levantaba y comenzaba a caminar, haciendo mucho ruido con aquellos zapatos caros. Se paró en seco, y tras pensárselo un momento, los dejó allí. Al fin y al cabo, podía comprar unos zapatos nuevos, pero no una vida. Se acercó a la otra joven con paso tímido, pero ligero, y casi se pegó a ella, como si quisiera esconderse en su sombra. Y entonces, dijo con voz suave y temblorosa...

V-Voy contigo...




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Re: Los Tres Días Y Sus Consecuencias (Privada)

Mensaje por Illua el Dom Oct 09, 2011 5:50 pm

Illua ya corría por aquella caverna, la chica, que parecía llamarse Lanna, quería quedarse allí... Era su elección, no se molestaría por ella, no iba a arriesgar su vida por una niña que le había copiado su rostro. Pero al poco, pareció cambiar de opinión. No paró, pero ralentizó la marcha, permitiéndole que la alcanzase. No la obligaba a ir con ella, pero si iba, le era útil.
Siguieron al ser encapuchado, desde lejos, no podían acercarse mucho, pero sin perderle de vista, siguiendo su sombra a través de los pasillos, hasta que llegaron a una sala que parecía una mazmorra. Habían varias celdas cerradas, y el ser estaba ante una mesa de madera con una vela, situada en el centro de la sala.

Illua se asomó por la esquina que llevaba a las celdas, observando primero que era lo que había, e intentando averiguar quien o que era lo que se escondía bajo aquella capa de cuero marrón. Finalmente, caminó despacio hacia la mazmorra, y sacó su katana con cuidado, pero hizo aquel ruido metálico al desenvainarse, que alertó al ser de la capa, que se giró mostrando su rostro...
Illua, que se había colocado en posición defensiva, se asombró tanto que bajó la guardia y se volvió a erguir sin ningún miedo...

-¿¡Un goblin!? ¡Me esperaba algo más! ¡Un mago negro, o un orco incluso! ¡Pero un goblin! ... No se si alegrarme o sentirme ofendía-Dijo Illua con un suspiro. Desde luego pensaba haberse encontrado algo más... imponente. Ver a aquel ser allí la había dejado sin esperanzas de encontrar nada realmente interesante.

-¿Eh? ¿Quien eres? ¿Que haces aquí? Y... ¿Eh? ¡Oye! ¡Cuidado con lo que dices! ¡Tengo oídos!-Dijo ofendido el goblin ante la poca educación de la intrusa.

Illua resopló al escuchar la voz del ser, ni tan siquiera parecía un goblin fuerte, o como mínimo inteligente. Posiblemente fuese solo un simple siervo, un títere de alguien más fuerte. Se dispuso a intentar atraparlo contra una pared y obligarle a decir donde estaban, como se salía y demás preguntas que se le pasasen por la cabeza. Era un goblin, no tardaría mucho en ceder y decirles todo lo que preguntasen. Pero algo pasó.
A su espalda, alguien la cogió por los brazos, alzándola un poco del suelo e imposibilitandole que se moviese o se zafase de aquel agarre.

-¡Ahg! ¿Que pasa? ¿Quien hay ahí? ¡ Suéltame!

-¡Mocosa! ¡Eres solo una intrusa! ¡A la celda! ¡Grig! Abre la puerta de una celda

-V-Voy...-Respondió el goblin, girándose hacia una celda y rebuscando entre un manojo de llaves que tenía la de la cerradura.

El hombre suspiró cansinamente, mientras Illua seguía forcejeando para escapar, inútilmente.
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Re: Los Tres Días Y Sus Consecuencias (Privada)

Mensaje por Lanna el Dom Oct 09, 2011 8:50 pm

Avanzaban por húmedas cavernas, detrás de aquella temible capa. Las antorchas crepitaban, y crepitarían, por mucho que avanzasen. Parecía que la luz del día estaba lejana en el tiempo y en el espacio. Tenía tanto miedo de seguir adelante como de quedarse parada, pero al menos así alguien podría defenderla si las cosas se ponían peliagudas.

¿S-Seguro que no hay ninguna salida cerca...? A-A lo mejor no nos hace falta seguirle... -Susurraba cada poco, casi sin esperanzas de que eso fuese así. No tenía en cuenta, dicho sea, que lo que importaba en ese momento era el sigilo. Estaba demasiado asustada como para pensar en eso, y su mente se encontraba bastante embotada por las experiencias en las que se estaba viendo envuelta.

Después de un buen rato, la sombra de la capa se detuvo y se adentró en una sala con todo el aspecto de una prisión. Las celdas estaban cerradas, aunque no sabía si tendrían algún “huésped” en su interior. Aquel al que habían seguido reposaba sobre una mesa, que iluminaba con una vela. Tal vez estuviera escribiendo algo, o simplemente vigilase a los posibles prisioneros. La joven Illua se adelantó con paso valiente.

Y-Yo me espero aquí... -Susurró, tan débilmente que casi no se oyó ni ella, y retrocedió un par de pasos, ocultándose en la esquina de una intersección. Fuera quién fuera el temible hombre de la capa, parecía haber descubierto a la espadachina, que hablaba con él de forma despectiva. Parecía estar cagada de confianza.

“N-No debería descuidarse... E-Es peligroso...”-Se decía a sí misma. No era capaz de entender como alguien podía hacer frente al peligro de esa forma, solo y desamparado. Una mezcla de envidia y admiración surgía en su interior, porque ella nunca habría sido capaz de hacerlo. Pero en ese momento...

Ahogó un chillido y se ocultó en la esquina. Un hombre rubio, de cabello descuidado y rasgos cuadrados y duros, entraba en la habitación. Parecía corpulento, pero no uno de esos tipos que son grandes por lo que comen, sino por lo que entrenan. Entonces, momentos después, le llegó la voz confundida de la otra joven.

“¡No!¿Qué hago?” -Pensó, aterrada. Podía huir mientras estaban distraídos con la joven... O intentar algo... Pero aquel hombre parecía fuerte y peligroso. Por otro lado... Seguro que había más gente adelante, o que la atrapaban... Y su gemela no parecía merecer acabar sus días en ese lugar, después de todo...

¡J-Jolines! -Soltó la maldición más chabacana que conocía y miró alrededor. En el suelo de la cueva descansaba una roca que parecía bastante pesada. Sin tiempo para pensar, corrió hacía ella. Era tan pesada que le costaba levantarla con sus débiles brazos, pero se las apañó. Y entonces, fue hacía aquel hombre, distraído reteniendo a la otra joven, y...

¡S-Suéltala, plebeyo! -Y logró que la roca volase directa a la nuca del tipo, con un movimiento no muy estable, pero igualmente peligroso. Se oyó un golpe sordo, y el otro puso los ojos en blanco, mientras se caía al suelo. Su gemela quedó libre, con el goblin, al que Lanna veía por primera vez -Y no era una visión agradable- justo frente a ella.

¡L-Lo siento! -Se disculpó al inconsciente carcelero, mientras sus piernas se doblaban, sin fuerza, y se queda en el suelo lloriqueando. Ahora todo dependía de la otra joven...




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Re: Los Tres Días Y Sus Consecuencias (Privada)

Mensaje por Illua el Lun Oct 10, 2011 11:13 pm

Escuchó algo a su espalda, parecía la voz de Lanna, y un momento después, un golpe seco. Sintió como los brazos que la aferraban disminuían su fuerza, y saltó de estos, escapando mientras el enorme hombre caía hacia delante inconsciente y con una buena brecha en la cabeza, de la que salía un poco de sangre que manchaba sus ya de por sí algo sucios cabellos y se derramaba algo sobre el suelo. dudaba que estuviese muerto o fuese a morir, pero al despertar tendría un potente dolor de cabeza, sin duda.
Por un momento quedó atónita, pero al ver al goblin mirarlas aterrado, salió de su asombro y saltó sobre el ser, atrapándolo e inmovilizándolo como pudo.

-¡Agh! Te tengo...-Dijo sonriente Illua, colocándose sobre el débil goblin para que no escapase.-Esto... Gra... Gracias, Lanna...

Tras aquellas ultimas palabras de agradecimiento volvió a agachar el rostro, como si no hubiese dicho nada, mirando al goblin y sonriendo triunfal.

-Ay... ¡ Suéltame!

-Antes vas a respondernos unas cositas...

-¡Noooo! ¡El amo me castigará!

- Créeme, si no lo haces te castigaré yo, pero si respondes al menos aplazarás tu castigo.-Respondió cruelmente la cronomante colocando la katana donde debería haber un riñón en el cuerpo del goblin.

-... ¡Está bien! ¡Pregunta! ¡Preguntaaa!

Illua empezó a hacerle algunas preguntas, como donde se hallaban, a lo que el ser contentó con algo que ya sabían, unas cuevas bajo Thonomer. Al preguntarle más específicamente, y hundir un poco más el arma en su carne pareció descubrir nuevos datos, y reveló que eran unas antiguas cuevas que había usado su amo. Sin embargo, no pudo responder a que era para lo que usaba esas cuevas. Tampoco respondió a como salir. Parecía un simple goblin que iba de un lado a otro llevando cosas a su amo. Inútil, no les servía de mucho. Hicieron también algunas otras preguntas que les dieron otros datos menores. Pero antes de que el otro e despertase, Illua decidió que sería buena idea largarse de allí cuanto antes.
Con un poco de ayuda de Lanna, que al principio no parecía agradarle aquella idea, metieron al hombre en una celda, que cerraron con las llaves que el goblin tenía, llaves que decidió quedarse Illua.

-Bien, ahora nos vas a mostrar donde está tu amo... Quiero verlo, pero si haces alguna cosa extraña, verás lo que es sufrir-Explicó Illua, pinchando con su arma al débil siervo, que asintió con fuerza y empezó a caminar por las cuevas.

La chica quería ver a aquel tipo que estaba allí, solo verlo, que no hablar con el, el motivo era simple, quería comprobar primero si era de fiar, o si existía algún mapa de como salir allí donde estaba, que supuso que sería su sala de trabajo. El goblin tampoco les había podido responder a que era lo que hacía en general su amo. ¿Sería un nigromante? ¿Un investigador? ¿Que demonios sería?
Caminaron un buen rato por las galerías, recorriendo al principio el camino por el que ya habían visitado, y tras un poco, por nuevos, desconocidos para ellas, mostrando que aquello era un enorme laberinto... Esperaba encontrar algún tipo de mapa o algo así. No quería intentar descubrir ella sola... O peor, con Lanna, aunque esta había demostrado ser algo útil y se había ganado un pequeño hueco en el corazón de Illua - Que hacía que no pensase en matarla - no bastaba para que pensase que su compañía era precisamente agradable. Demasiado quejica y remilgada para su gusto. Y era curioso, porque la chica de cortos cabellos azules poseía sangre adinerada. No obstante, prefería ser vista buena por sus habilidades que por su dinero. Eso ya tenía de sobra.
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Re: Los Tres Días Y Sus Consecuencias (Privada)

Mensaje por Lanna el Mar Oct 11, 2011 4:09 pm

Ik...Ik... De... De nada... -Lloriqueaba mientras su compañera le daba las gracias. Después de haber hecho lo que acababa de hacer, todo el valor que su joven cuerpo hubiera podido tener la había abandonado. Ahora solo podía pensar, de rodillas en el suelo, en todo lo que le habría podido pasar si la piedra hubiera fallado o si simplemente no se hubiera atrevido, y desear que la valiente joven lograse sacarlas de ese lío. En el suelo, el cuerpo inerte del captor sangraba, y eso solo podía contribuir a destrozar más sus ya de por sí quebrados nervios... ¿Y si ese golpe hubiera hecho más que dejarlo fuera de combate...? “No... No pienses en eso...” -Se dijo en el fondo de su mente.

Mientras tanto, el goblin chillaba en el suelo, aterrorizado ante aquellas terribles amenazas. Lanna no podía callar a sus pensamientos, entre horrorizados y admirados- [Color=darkgoldenrod] “E-Es una desalmada... Pero... Es bastante fuerte... Aunque esté sola, puede... puede sacarnos de esta a las dos...”

Y mientras, el globin chillaba y chillaba, y cantaba como un verdadero profesional. El problema es que no sabía demasiado, al parecer, pero soltó todo lo que podría decirles. Nuestra joven burguesa, sin embargo, estaba bastante más absorbida por la crueldad de la otra dama que por la información que pudiera decirles. Y entonces, esa joven le pidió ayuda para meter al otro en la celda... Lanna quedó pálida y miró al cuerpo, asustada.

¿E-Está...? Ya sabéis... -Preguntó temerosa, sin atreverse a decir la palabra. Era la primera vez que golpeaba a alguien en toda su vida... Y tenía miedo... Sin embargo, después de unas cuantas explicaciones, la joven logró convencerla...

¿S-Seguro que sigue...? -Repetía mientras lo cogía de los brazos y trataba de levantarlo con mucho esfuerzo. Mientras, la otra lo movía con mucha más facilidad, llevando la voz cantante. Una vez estuvo en la celda, lo encerró sin más, y entonces decidió que harían una visita al amo del goblin. Inmediatamente, el ser comenzó a llevarlas por los pasillos.

Sentía que no era buena idea ir a ese lugar, que sería peligroso. Pero ya había visto claro que aquella joven actuaba siempre como quería, que solo seguía sus propias órdenes. De nada serviría intentar que cambiase de opinión, y sin ella ni el goblin, difícilmente saldría sola de allí. Así pues, no quedaba otra más que seguir recorriendo los silenciosos túneles de aquella galería extraña y húmeda.

O-Oye... ¿Cómo te hiciste... así? -Preguntó mientras caminaban, al mismo tiempo que intentaba arreglarse como podía el vestido, que después de todo lo que había sucedido dejaba ver sus piernas más de lo que desearía. Se la notaba nerviosa, y caminaba pegada a la otra joven, pero aún así había reunido el valor para hacer aquella pregunta. No entendía de donde sacaba una persona el poder para afrontar el peligro ella sola, sin siervos ni guardianes ¿Cómo se lograba eso?

Y mientras tanto, siguieron abriéndose paso por las cavernas desconocidas, siguiendo a aquel ser que era muy poco de fiar, acaso pudiera llevarlas a un trampa. Apenas acababan de llegar a ese sitio, apenas se acababa de alejar de su cómoda vida por primera vez, y se sentía perdida. Y sin embargo, de no ser por esa joven que tan diferente y similar era, si no fuera por esa, que parecía el tipo de persona de la que en otra situación se habría reído y a la que habría despreciado. En ese momento, tenía que preguntarse...

¿Cuántas vueltas da la vida? ¿Qué puede deparar el futuro? ¿Acaso saldría de allí aquel día? ¿Terminaría todo cuando conocieran al señor de las cavernas? ¿Tal vez tuviera que vivir de nuevo, algún día, otra experiencia así? ¿...o se casaría y todo eso quedaría en el pasado...?




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Re: Los Tres Días Y Sus Consecuencias (Privada)

Mensaje por Illua el Miér Oct 12, 2011 7:02 pm

-¿Hacerme así? ¿Así como?-Pregutó la chica algo confusa a su clon, pero al poco lo entendió.-¿A como me comporto así? Oh vamos... ... Está bien, te diré... Verás, soy hija de unos importantes políticos, y ellos siempre están ocupados con sus cosas... No me falta dinero, no es problema alguno, pero... No me suelen prestar atención, así que tuve que aprender a hacer yo sola todas las cosas. Si quería comprar algo ir yo, si tenía que arreglar algo lo hacía yo, y para defenderme igual. Por mucho dinero que tengamos, no me prestan mucha atención, pero me da igual, no me importa lo que hagan esos dos. Yo voy a lo mío y se acabó. No me juzgues, es mi forma de ser, preferí aprender a desenvolverme sola, sin ayuda de nadie. Prefiero saber vivir yo sola, a tener que depender siempre de otro. Mi lema es: "Si quieres hacer algo bien, hazlo tú". Pero... ¿Por que te cuento estas cosas? Bah... No importa.

Illua desveló allí algo muy importante, el por que de su manera de ser... Ella tenía mucho dinero, pero a diferencia de la gran mayoría de hijas e hijos de ricos, ella no le daba valor a aquello. Sus padres se internaban demasiado en el trabajo, y a pesar de que la querían, el sentimiento no era mutuo por una simple cuestión de atención. Era hija única, y desde pequeña tuvo que aprender a hacer todo mientras sus padres se dedicaban al trabajo, por lo que se volvió fría... Y tras el suceso con aquella boda concertada, odiaba más que nunca antes a sus padres. Ella no quería casarse con alguien que ni siquiera conocía. No quería casarse, lo consideraba a esa edad algo estúpido. Tal vez en un futuro lo hiciese, pero sería por voluntad propia... Jamás permitiría unirse con alguien con quien no deseaba pasar el resto de sus días. Aquella insensibilidad estaba más que arraigada en su interior.

Durante aquellas palabras no se detuvieron, y tras ellas, la chica se perdió en sus pensamientos ¿Que le había llevado a contarle aquello a esa chica? ¿Que tenía para que le hubiese revelado sus más profundos sentimientos? Aquello era algo que guardaba muy hondamente. Y sobretodo, dejó de hablar por el goblin, aunque este estuviese más preocupado por no morir que por la conversación, no tenía intención de hablar de su vida ante tan bajo público.

Pero finalmente el goblin se detuvo ante una puerta de madera negra azabache. Esta estaba entreabierta, dejando ver el interior. Con cuidado, miró por la rendija, viendo una gran sala repleta de cosas. Varias estanterías al fondo, pegadas a la fría pared de roca curvada, una mesa en el lado derecho de la sala que contenía multiples recipientes de cristal con líquidos de distinto color, y un libro cerrado sobre la mesa.
Las sustancias parecian ebullir en el interior de sus frascos, haciendo que una nube de humo se deslizase por los conductos para ir a otro. Un montón de instrumental que aún desconocía. No podía ver que más había en la sala, pero solo se escuchaba un enorme silencio ¿Seguro que había alguien ahí? Tal vez se hubiese marchado.

Pero de pronto se escucharon unos pasos en el interior de la sala, y un hombre vestido con una túnica negra fue al otro lado de la sala, desde donde no podía ver, hasta donde sí podía. Desapareciendo por una puerta. Illua golpeó al goblin en la nuca con la empuñadura de su sable y lo hizo caer al suelo inconsciente, para pasar rápidamente a aquella sala.

Y pudo contemplar todo el interior. Habían más mesas, la mayoría repletas de aquellos frascos y de varias hojas con anotaciones. A la izquierda, había un gran sillón rojo que enfocaba directamente a la puerta por la que se había marchado el hombre. Al lado del asiento había una mesita de mesa con un gran libro de tapas marrones oscuras. Se apresuró y paseó entre las mesas, sin llegar a tocar ningún papel que no fuese necesario mover, intentando encontrar algún mapa de la cueva. Hasta que finalmente lo encontró, o al menos eso parecía. Podía ver señalada la sala de las celdas y aquella misma, además de otras más que no supo reconocer que eran.
Escuchó entonces los pasos de regreso, de quien suponía que era el hombre de negro, y se apresuró hacia la puerta... Pero algo sucedió...

-Coge...me...-Resonó una voz en la cabeza de la chica.-Cógeme... Llévame contigo...

La chica repasó asustada con su mirada todo el lugar... La voz venía de su cabeza, pero a la vez, parecía preceder del libro cerrado que había visto en la primera mesa. El libro de tapaderas azules. Creyó que eran alucinaciones suyas e intentó volver a irse, pero la voz volvió a insistir, pidiendo que le cogiese y le llevase. Finalmente, frustrada, corrió hacia el libro de portada azul, y lo cogió sin revisar nada más, volviendo a toda prisa hacia la puerta, y saliendo por ella apenas unos instantes antes de que el hombre de negro regresase por la puerta.

-¡Vámonos! Tengo el mapa-Dijo Illua corriendo por uno de los pasillos, con tal de alejarse del lugar, con aquel libro entre sus manos, que no se había ni molestado en contemplar con detalle.
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Re: Los Tres Días Y Sus Consecuencias (Privada)

Mensaje por Lanna el Miér Oct 12, 2011 8:49 pm

No se habría esperado que aquella joven independiente, fuerte y reservada, fuera a contestar su pregunta. Y sin embargo, lo hizo. Y lo que es más... La respuesta caló honda en el interior de nuestra joven y futura aventurera. Si pensaba en como había sido la vida de aquella podía ver claro reflejos de la suya propia...

“Es.. como una espejo... Como un espejo que le da la vuelta a las cosas” -Lanna pensaba durante aquel momento en que el silencio cayó sobre ellas, cuando aún recorrían las cavernas húmedas. Aquella joven se vio obligada a hacer frente a su vida ella sola, y aquello le había dado el poder para trazar su propio destino. Ella, por su parte, siempre había puesto a sus pies a los demás, había vivido entre algodones, rodeada de servidores que cumplirían hasta el último de sus deseos.

S-Soís una persona inesperadamente fuerte... -Murmuró entre dientes en aquel momento... Aunque ella no lo supiera, aquel momento pondría en su interior una semilla que germinaría algún día... A partir de aquel momento,comenzaría a preguntarse como sería ella si lograse llegar al nivel de aquella mujer... Y algún día... No, eso es una historia del futuro que aún no es momento de contar.

Y fue en aquel momento cuando se detuvieron frente a aquella puerta, negra como el ébano. Negra como la oscuridad de la muerte. Y tras ella, aguardaba el dueño de aquel lugar, que tanto pavor le causaba.- A-Aquí está el amo... -Afirmó, que no preguntó, temerosa ¿Y si las descubría? ¿Cómo sería aquel amo del que hablaba el ser? ¿Sería... peligroso?

Se acercó a la puerta, como la otra joven. Realmente, su intención era estar cerca de la muchacha,y no atisbar el interior de la sala. Al menos podría defenderla si pasaba algo. Y dentro lo que vio fue una sala repleta de estanterías y una gran cantidad de instrumental de laboratorio.

Matrices... Crisoles... Un circuito de destilación... ¿Es un laboratorio de alquimia? -Susurró a la otra joven. Recordemos que Lanna había recibido una buena educación, y que aunque era la primera vez que lo veía en funcionamiento, por tanto, podía reconocer aquel tipo de instrumental, aunque solo tuviera una leve idea de su utilización. Se propuso sugerir que dieran la vuelta, pues aquella sustancias podían ser muy nocivas con solo respirarlas... Pero en aquel momento, un hombre de negra túnica cruzó la estancia y desapareció por una puerta. Y, sin decir nada, su acompañante dejó fuera de combate al goblin, que se desplomó sin más. Sin hacerse esperar, Illua entró en la sala.

E-Esperad... N-No deberíamos... -Intentó decir. Sin embargo, en cuando se quedó sola un fuerte sentimiento de inseguridad le obligó a seguir a la otra chica. Entró en aquel con paso reverencial, entrecortado y lento, pero sin permitir que la otra se alejase demasiado.

Ambas recorrieron aquel lugar, pasando junto a frascos con destilados de brillantes colores y líquidos desconocidos. Aquí y allá, había hojas con complejas fórmulas y cálculos incomprensibles. Y sobre una de las mesas, la otra joven pareció haber hallado algo muy interesante. Un mapa...

¡Sí! C-Con eso podremos salir de aq... -Su voz se vio cortada por un sonido que llegaba de la sala contigua, en la que había desaparecido el hombre. Pasos... Un sonido rítmico, y sobre todo, fatídico. La joven se quedó pálida y echó a correr a la puerta. La otra pareció quedarse temporalmente prendada de algo, pero momentos después corrían junto a ella. Y pronto, la adelantaba. Lanna, en aquel entonces, no era una gran corredora.

¡H-Huyamos por cualquier túnel! -No había hecho falta decirlo, porque ambas huían ya sin prestar atención al camino. Temía que el hombre de negro se hubiera dado cuenta de todo y fuese detrás de ellas. Y si no lo había descubierto ya, en algún momento se encontraría a aquel ser inconsciente en su puerta...

Cuando por fin pararon, en una galería que se cruzaba con otras muchas, Lanna apenas tenía aliento para respirar. Se tuvo que dejar caer al suelo, y la seda de su vestido se estropeó aún más. A pesar de su estado, tenía tanto miedo que no veía el momento de seguir- R-Rápido... Mirad... Mirad el mapa... y buscad... una salida... -Dijo, exhausta. Sin embargo, en aquel momento reparó en el gran volumen que la otra llevaba consigo- ¿Qué... es eso...? ¿Un... libro...? -Todos saben que los libros de la guarida de un alquimista nunca son libros normales...




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Re: Los Tres Días Y Sus Consecuencias (Privada)

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