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El Bosque Del Corazón

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Re: El Bosque Del Corazón

Mensaje por Scart el Sáb Abr 09, 2011 7:50 pm

-¡Valla! Ya cazaste... eres bueno con el arco para dominarlo tan rápido...

-¿Arco? Falle el tiro, si no llego a tener la espada el jabalí me habría arrollado...

-Jaja... no es tan fácil ¿eh?

-No, pero tengo al jabalí, no importa como lo maté solo que tengo la comida...

-Sabias palabras pequeño... pero no con todos te valdrá esa espada, por hoy creo que tendrás suficiente, pero te recomendaría que practicases con ese arco... te vendrá bien...

Encendí una hoguera y asé al jabalí, lo que me recordó la aventura que tuve con Kurato, y cuando nos sentamos delante de la hoguera a asar un jabalí, recordando esa historia el árbol y yo volvimos a hablar, con ese enorme jabalí tenia una comida y una cena, por lo que, por ese día, todo estaba bien, y volvimos a hablar durante toda la tarde, contándonos las experiencias, aquel primer día como un habitante del bosque... había sido algo complicado, pero no me quejaba, debía admitir, que me había encantado, era mucho mejor que el de la ciudad.

Tras aquello, los días se sucedieron, pacifícamele, mejorando con mi habilidad con el arco, al principio seguía necesitando la espada, pero con forme mejoré, conseguí dejar de usarla, y también mejoré mi arco y mis flechas, tallándolas mejor, hasta conseguir adaptarme al completo a aquel bosque, sin duda, fui feliz aquellos días, riendo con Eznio, olvidando mi antigua vida, viviendo la nueva.
Hasta que un día llegó... un mal día...

Desperté, pero no como siempre, con el sonido del cántico de los pájaros, bostecé y me estiré, escuchando los ya habituales buenos días de Eznio, pero aquel día era distinto, hasta entonces había echo buen tiempo, pero ese día estaba lloviendo, aquello que me había despertado, por suerte, la gran cantidad de ramas y hojas de Eznio evitaron que la lluvia me mojase, y me encontraba bien, acaricié la rama en la que me hallaba sentado.
Intenté bajar, pero una rama lo evitó, colocándose delante de mi, y la voz de Eznio me advirtió.

-Scart, hoy no, aun llevas aquí poco tiempo, no podrás cazar en un día de lluvia, sobretodo uno así... esta tormenta es fuerte, es mejor que permanezcas aquí, o quiero que te cacen a ti

-Oh vamos... Eznio, que poco confías en mi... no quiero abusar de tu hospitalidad, debo ir a buscarme mi comida, no seria justo no hacerlo, debo cumplir mi parte del trato.

-Scart, no dudo de tus habilidades, simplemente te aprecio, y no quiero que te pase nada malo, además, no pasara nada por este día, no romperás el trato, puesto que te lo estoy diciendo yo

-Oh vamos Eznio... las reglas eran...

-El joven conoce las reglas, pero el viejo las excepciones-Dijo el árbol impidiéndome terminar.

-Está bien... pero no volveré a quedarme aquí otro día...

-Scart... tienes un gran corazón, por eso me caes bien...





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Re: El Bosque Del Corazón

Mensaje por Scart el Sáb Abr 09, 2011 7:51 pm

Tomé la manzana que el árbol me dio, y empecé a comérmela balanceando mis pies y mirando al suelo, sin saber el motivo real por el que el árbol no me dejaba bajar, Eznio sabia perfectamente que podría cazar alguna cosa con la lluvia, me había adaptado rápidamente al bosque, y aunque fuese pequeña, conseguiría una presa, sin embargo, habían unas gentes que se acercaban al árbol, enviados de la ciudad que me envió a morir a aquel bosque, portaban hachas con las que intentarían derribar al árbol, y este no quería que me arriesgase... pobre de mi, que sin saberlo se acercaban unos enemigos que mas tarde descubriría...

Mirando la lluvia caer, aburrido, intentaba distraerme canturreando una canción, normalmente Eznio y yo estaríamos hablando, siempre conseguíamos encontrar un tema del que hablar, pe3ro, en esta ocasión Eznio permanecía callado, y yo me empezaba a extrañar, temía haber echo algo malo, tras unos segundos reuní el valor suficiente para hablarle, pero en ese momento una rama se movió a gran velocidad, y yo me cubrí, temiendo que me fuese a hacer algo, pero tras unos momentos me percaté de que el objetivo estaba en el suelo, miré entre las ramas, pero no veía nada, así que bajé algunas ramas, hasta ver a varios hombres intentando acercarse al árbol, con grandes hachas en sus manos, pero Eznio se defendía, golpeándolos con sus ramas.

Uno de ellos atrapó una rama, y al momento su compañero dio un fuerte golpe a esta con su maza, cortando esa rama, Eznio emitió un grito de dolor, y al momento otra rama los barrio.
Yo me asusté, temiendo que le hiciesen algo al árbol tomé mi arco, desenganchándomelo de la espalda donde lo llevaba, cargué una flecha y desde las ramas disparé al pecho de uno de los hombres.
El disparo certero fue, y la mortal flecha atravesó el corazón de uno de los hombres, matándolo al momento, uno de sus compañeros miró confundido al árbol por el flechazo, y se protegió con su hacha.

Sin embargo otra flecha lanzada por mi atravesó su rodilla, haciéndole caer al suelo gritando de dolor, y una tercera se introdujo por su cuello, el ultimo de los hombres con hacha se echó un paso atrás, mientras mi arco ya tenia una flecha cargada, y con un ojo cerrado apuntaba al hombre para acabar con su vida, pero este comenzó a huir, alejándose, y guardé mi flecha.

-Gracias Scart...

-Sabias que venían ¿no? por eso no me dejaste bajar-Dije deduciendo al momento lo sucedido, había hablado con el árbol tanto tiempo que lo conidia bastante bien.

-Si... bueno, no quería que te matasen...

-No vuelvas a hacerlo, yo tampoco quiero que te corten... te defenderé cuando haga falta

-Está bien... Scart, me has demostrado que eres una buena persona, me alegro de haberte conocido...

-Eznio... yo... solo te protejo porque eres el único que me ayudó hasta el momento, te estoy muy agradecido





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Re: El Bosque Del Corazón

Mensaje por Scart el Sáb Abr 09, 2011 7:51 pm

-Scart, no me intentes engañar, llevo muchos años de vida, no pongas ese solo en tus palabras, se que en el fondo eres bueno, solo que pasaste una mala infancia... y mis palabras quedan respaldadas por lo que haces, cada día, en vez de robar a la gente te dedicas a cazar y vivir en el bosque, y vivir de el, has cambiado, eres mejor persona.

-Si... tal vez tengas razón... Gracias Eznio

-¿Gracias por que? Solo digo la verdad

-Eres un buen amigo...

-Me apuesto las ramas a que jamás pensaste que le dirías eso a un árbol-Dijo riéndose.

-Si te soy sincero jamás pensé decirle eso a nadie-Respondí con una carcajada.

Se veía perfectamente que ambos nos llevábamos bien, nos habíamos convertido en grandes amigos a pesar del escaso tiempo que llevábamos juntos, supongo, que es porque ambos nos conocíamos bien, nos entendíamos, y nos ayudábamos, tal vez en eso resida el secreto de la amistad, en conocer a tus amigos y que ellos te conozcan a ti, si no hay secretos, tal vez, se eliminen las disputas, si el uno conoce al otro es capaz de animarlo en los momentos mas triste, de halagarlo cuando se esfuerza, de ayudarlo cuando lo necesita, de protegerlo...
Aún no puedo llegar a creerme que esté diciendo esto, jamás habría imaginado siquiera que hablaría de amigos.
El día, la noche, o la tarde -pues con la lluvia no se distinguía que momento del día era- Transcurrió con la una alargada charla entre el árbol y yo, nunca nos cansábamos de hablar, siempre surgía un tema nuevo, era una buena forma de pasar el día, hablando con tus amigos, una forma de divertirse que no había descubierto hasta el momento, por la simple razón de que carecía de amigos.

Morfeo me arrastró hasta su reino, haciéndome caer en bellos sueños que relataban mil historias...
Me encontraba en una absoluta oscuridad, caminando por lo que parecía una cueva, escuchando el caer del agua al fondo, agua que seguramente se filtraría de las paredes de roca. Todo estaba oscuro, y carecía de una luz que me guiase, únicamente continuaba recto, hasta que poco a poco, una pequeña luz fue creciendo a medida que me acercaba a ella, sin saber por que, me sentía atraído a ella, deseando llegar y observar que ella aquella luz al final del camino, y, cuando al fin conseguí llegar al borde de la cueva, vi una bella sala, de donde procedía aquel bello resplandor.

Ante mi, una gran sala con bellos cristales de múltiples colores, del techo, entraba la luz de la luna, entrando por un gran agujero en la piedra, y reflectándose en los cristales, creando un bellísimo espectáculo de luces, avanzaba hacia el centro, donde se encontraban varios de esos cristales juntos, los mas grandes de la sala, y encima de ellos la luz entraba. Saqué mi daga, mirando aquella esmeralda que remataba la empuñadura, y preguntándome que pasaría si la encajase, acerquen la daga a los cristales, y la clavé en el centro, completamente vertical.
En ese momento la luz de la luna se reflectó en la esmeralda de la empuñadura, dispersándose por la sala, chocando contra otros cristales, y tras un buen rato iluminando aquella empuñadura dorada del puñal, creando aquel conjunto de luces un asombroso espectaducho luminoso.

Me eché unos pasos atrás, mirando con la boca abierta aquellas luces de aspecto curioso y a la vez hermoso que se formaban en todas direcciones, una risilla se escuchó a mi espalda, desconcertado por aquello me di la vuelta, y vi a alguien observándome en el borde de la cueva por la que antes había entrado, no conseguía ver su aspecto, no era mas que oscuridad, me acerqué a aquella sombra, pero de repente, el suelo emitió un nefasto crujido, y mis pies, junto con el resto del cuerpo se hundieron, cayendo al vació, donde lanzaba un grito que mezclaba miedo y sorpresa.
Mis ojos se abrieron, me encontraba sentado en el árbol, mi frente sudorosa se encontraba, y mi corazón y respiración estaban anormalmente acelerados, suspirando aliviado tras descubrí que había sido un sueño me intenté calmar, observando el despejado cielo que se encontraba aquel día, ese día podría cazar.





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Re: El Bosque Del Corazón

Mensaje por Scart el Sáb Abr 09, 2011 7:52 pm

Me coloqué el arco a la espalda, y me coloqué el improvisado carcaj de flechas que había echo en días anteriores, después empecé a bajar por las ramas de Eznio hasta llegar al suelo, me despedí de el antes de adentrarme en el bosque.
Me pregunté por donde vería aquel árbol, pues no tenia nada que pudiese asemejarse a unos ojos, o al menos yo no los veía, y sin embargo era capaz de ver mis movimientos.
Estuve un buen rato caminando por la zona, cuando escudé el ruido de unos matorrales al moverse, momento en el cual yo me escondí tras uno, y observé como una criatura de grandes dientes y un metro de alto por dos de largo aproximadamente emergía entre unos arbustos en el otro lado, esta olisqueó el ambiente y continuó su camino, cuando hubo desaparecido salí suspirando, y seguí buscando una presa.

No todo en el bosque podía ser cazado, esa bestia era un ejemplo, era mas difícil de matar de lo que uno se esperaba, y lo había descubierto yo solo, simplemente por experiencia.
Lo que yo buscaba era una presa que se pudiese comer, y claro está, cazar. Un rato mas de búsqueda -Uno de los secretos de la caza era la paciencia, no siempre las presas están cerca, es una mas de las cosas que aprendí en el bosque- y hallé una presa, una criatura con el cuerpo cubierto de pelo, tenia unos pequeños cuernos, y caminaba a cuatro patas, era de un tamaño medio. No conocía el nombre de la mayoría de esas criaturas, y ni falta que me hacia, solo me servían de alimento, así que no tenia necesidad de nombrarlas.

Cargué una flecha en mi arco y apunté un poco, agazapado entre los arbustos y escondido tras los árboles, y la disparé, ensartando certeramente a la presa, la cual murió en el acto. No me gustaba fallar, no por el echo de que las criaturas pudiesen escapar o atacarme, si no por como chillaban, si no morían al primer impacto agonizaban, y sentía pena por ellas, por lo que me apresuraba a rematarlas, una cosa era comértelas, y otra era hacerles sufrir.
Sonreí al verla caer al suelo sin que produjese ningún sonido, y cortando varios grandes trozos de carne para transportarla bien me encaminé a Eznio de nuevo, el resto se lo dejaba a las otras criaturas del bosque, ellas también merecían comer algo.

Cuando llegué hice una hoguera y asé aquella pieza de comida, y mientras esta se cocinaba y yo hablaba con el árbol tomé un bloque de madera y mi daga, y empecé a hacer una talla. Era una de las aficiones que había adquirido en el bosque, mientras hablaba con el árbol empezaba a tallar diversas cosas en bloques de madera, al principio no hacia mas que cosas simples, y de dudosa fiabilidad, pero con forme cogía practica era capaz de dar mejores detalles a mis esculturas de madera, sin duda vivir en el bosque era divertido, al menos si lo comparabas con mi vida anterior, prefería huir de un lobo a huir de los guardias, pues al menos Eznio me podía ayudar si podía, y en la ciudad los guardias no te intentaban hacer daño, mas bien torturarte. Definitivamente, el bosque me gustaba, debía hacer un poco de ejercicio -aunque en la ciudad correr delante de los guardias creo que también es ejercicio- pero me regalaba esas bellas estampas, la calma y una divertida vida, el bosque tenia sus cosas buenas y sus cosas malas, al igual que la ciudad, pero en mi opinión, las buenas superaban con creces las malas en comparación con la ciudad.





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Re: El Bosque Del Corazón

Mensaje por Scart el Sáb Abr 09, 2011 7:52 pm

El día pasó, y yo seguí con mi talla, y hablando con Eznio entre comida y comida, que tranquilidad... incluso se podría decir que se podía palpar aquella tranquilidad que inundaba el bosque. Cuando empezó a esconderse el Astro Rey subí de nuevo a las ramas del árbol, como siempre, no era seguro quedarse en tierra cuando la oscuridad cubría el bosque. Quedé en lo alto de la rama, y me tumbé en esta, recostando mi espalda sobre el tronco de Eznio. Mirando la luna blanca en el cielo, y el bosque con sus colores y su brillo común por las noches, hablé con el árbol de lo sucedido, contándonos cosas e inventándonos historias, de vez en cuando apartaba la mirada de la luna y empezaba a tallar algo mientras seguía hablando.

De repente, mientras tallaba la madera -en esta ocasión intentaba hacer una hoja- escuché el aullido de un lobo, eso no era raro, en absoluto, pero poco a poco, los aullidos empezaron a sucederse, de distintas regiones del bosque, extrañado miré a todos lados, pero la voz de Eznio me lo explicó, para que me calmase y no me preocuparse.

-No tienes nada que temer, es la noche de los lobos

-¿Que es la noche de los lobos?

-A veces olvido que apenas llevas aquí un mes... Scart, una vez al mes, los lobos aúllan a nuestra luna, no se por que lo hacen, pues no soy uno, pero es como un ritual

-Que bonito... es como si cantasen...

-Si... pronto los verás por aquí

-¿A que te refieres?

-No se por que, pero siempre acaban reuniéndose a mi amparo, lleva haciéndose así desde... no se, ya no recuerdo esos ancestrales tiempos...

-¡Valla! Que interesante, podré verlos

-Es mejor que te mantengas callado en estas noches, los lobos tienen un buen oído y un olfato mejor.

-¿Y que pasa? son solo lobos

-No solo los lobos se reúnen en estas noches... los ¿como los llamabais? ... a si... licántropos creo... bueno, pues los licántropos en esta noche también salen, y ellos no se controlan

-¿Licántropos? ¿también ellos? valla...

Me asomé por las ramas, pero sin bajar, y miré el suelo, tenia curiosidad por los hombres lobo, ellos también Vivian con la naturaleza, y no sabia como eran exactamente, nunca había visto ninguno, y esta podía ser una oportunidad para ellos, aunque no quería desobedecer a Eznio, sobretodo porque sabia que el tenia razón, y seria mejor que tuviese cuidado, tener una manada de lobos y licántropos intentando comerte no era algo precisamente agradable, a menos que deseases ser comida para un montón de bestias, claro.





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Re: El Bosque Del Corazón

Mensaje por Scart el Sáb Abr 09, 2011 7:53 pm

Eznio no dijo palabra, y yo no rompí el silencio, mientras veía como poco a poco lobos salían de entre los árboles y se reunían en torno al árbol. Tras un buen rato apareció algo distinto, y a la vez similar a los lobos, tenia forma humanoide, pero características lupinas, era un licántropo. Me llevé las manos a la boca intentando ahogar una exclamación al ver al primero en mi vida, era imponente, daba la sensación de poder matar con facilidad. Poco a poco mas licántropos y lobos se reunían en aquel bosque, y yo permanecía quieto, mirándolos desde las alturas.
Con forme llegaban empezaban a olerse entre ellos, yo los miraba atento, eso había visto que lo hiciesen los perros, pero no lobos ni licántropos -era normal, pues nunca había los había visto sin que ellos me viesen a mi-

[...]

Me extrañé un poco de que ambas especies se encontrasen allí, pues según había escuchado a la gente de las ciudades, los caninos y los licántropos no se llevaban muy bien, pero entonces se dio cuenta de que se encontraban ciertamente separados, habían dos grupos, en uno solo había lobos y en otros licántropos (aunque algunos lobos, que después se me ocurrió que podrían ser aquellos licántropos que adoptan forma lupina completa)
Tras un buen rato, empezaron a aullar, en lo que parecía asemejarse a un cántico de aullidos, aunque estaba bastante descoordinado, y dudaba de que se trátese de una verdadera melodía. Sonreí levemente parecía muy mística aquella noche, deseaba bajar y contemplarlo mas de cerca, e incluso, aunque os pueda sonar raro, entre tantos aullidos a mi también me entraban ganas de aullar.

Es cierto, no miento, tanto tiempo en el bosque acababa por sacar mi lado mas salvaje, el mas naturalista, y acababa por verme a mi mismo como otro animal que sobrevivía en aquel bosque, aunque en cierto modo, así fuese.
Me agarré con fuerza a la rama, frustrado por la sensación de querer bajar y mi sentido común pidiéndome que no lo hiciese. Entonces se me ocurrió algo ¿necesariamente deberían atacarme? ¿y si no lo hacían? Sentía mas deseos de bajar ahora que había razonado así, mi corazón latía deprisa, y mi frente se encontraba sudorosa.

Entonces vi que un licántropo cesaba de aullar y empezaba a olisquear el aire, mi rostro palideció, y perdí todo el calor súbitamente, temiendo que me hubiesen encontrado, o mas bien, olido.
El licántropo emitió una serie de ruidos, como gruñidos, y los demás comenzaron a olfatear también el aire. Tragué saliva, mientras los licántropos empezaban a mirar en todas direcciones, hasta que uno posó su mirada en las ramas del árbol, pude sentir su mirada atravesándome, como si pudiese verle, aunque sabia que no podía ser por el ramaje y la oscuridad... sin embargo, podía presentirme, o tal vez solo escuchaba el latir de mi corazón y el olor de mi miedo.





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Re: El Bosque Del Corazón

Mensaje por Scart el Sáb Abr 09, 2011 7:53 pm

Eznio parecía notar el miedo que yo sentía al ver la mirada de los lobos posada sobre mi persona, así que empezó a mover levemente las ramas, haciendo que las hojas hiciesen un leve ruido junto con su movimiento, como mecidas por un inexistente viento. Mientras, traba de tapar mi olor con el de las frutas y sus hojas.
mi miedo era sorprendente, jamás había sentido tanto miedo, aunque la verdad es que prefería servir de comida a los lobos que de diversión a los guardias de la cárcel, al menos su carne valdría para algo... aunque no la vendería barata.

Pero los esfuerzos de Eznio no dieron resultado, los licántropos y lobos consiguieron detectarme, y empezaron a intentar escalar al árbol, me agarré fuertemente al tronco del árbol rey, temiendo que aquellos seres consiguiesen trepar, sabia que Eznio no podría detenerlos a todos, únicamente, con su gran tamaño podría retrasar a los lobos.
Mi corazón latía con tanta fuerza que pensaba que el mismo conseguiría salir por mi boca, pero llevándome la diestra al corazón intenté calmarme, si me quedaba allí arriba solo conseguiría que Eznio resultase herido, y al final los hombres lobo me atraparían, con lo cual habríamos perdido ambos.

Decidido a salvar mi vida y evitar causar mas problemas al árbol rey me eché el arco a la espalda, y con la espada negra colgando del cinto empecé a descender las ramas, saltado de una a otra, hasta llegar al suelo, donde empecé a correr bosque a dentro, lejos de los lobos.
Pero estos habían notado mi huida, y la mayoría empezaron a correr detrás de mi, como si se tratase de una presa, un conejo al que cazar en aquel bosque, pero no era un simple conejo, tenia mis formas de defenderme, y en el tiempo que pasé en aquel bosque había aprendido un par de cosas del bosque y como sobrevivir en el.

Una de esas cosas eran las bestias.
Corriendo delante de una bestia solo la excitabas mas, y le dabas mas ganas de seguirte, pues les motivaba el correr tras una presa, la emoción de la persecución y la caza parecía renovarles la vitalidad, a diferencia de quien huía, pues este se cansaba de correr tanto, y además, la adrenalina que en unos comienzos te permitía huir mas rápido se convertía en algo que te hacia flaquear con forme la escapada se alargaba.
Mis pies se escuchaban débilmente, levantando una nube de polvo y tierra a cada paso que daba, corriendo, alejándome de aquellos seres. Sabia que la huida les excitaría, y que corriendo ellos me ganarían, pues si hacían fama a los rumores que corrían por las calles, aquellos seres serian capaces de seguirle el rastro.

Pero solo quería alejarse un poco, llegar a una zona en la que pudiese enfrentarse a ellos en igualdad, sin duda no seria justa una manada entera contra un pobre quico que apenas llevaba mucho tiempo en aquel bosque.
En la noche del bosque se podían ver muchas y bellísimas estampas que me habría parado a admirar si no fuese porque estaba siendo perseguidos por un montón de perros que me querían cenar.
Habían varias luciérnagas que danzaban tranquilamente por el aire, haciendo un verdaderamente bello paisaje, los árboles, iluminados por las lunas despedían aquel típico brillo azul celeste, y el cielo, despejado de nubes permitía ver a los dos astros maestros en el cielo, rodeados de miles de millones de puntos luminosos en el manto oscuro de la noche, aquellas fantásticas estrellas que solía ver cuando mi vida no estaba en peligro.





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Re: El Bosque Del Corazón

Mensaje por Scart el Sáb Abr 09, 2011 7:53 pm

Escuché un aullido a mis espaldas, y varios sonidos que representaban e chocar de las garras contra el frío y duro suelo.
A parte de mi acelerada respiración casi podía escuchar la de los lobos tras de mi, lo cual me hacia sentirme con mas ganas de correr, apreciaba mi vida, y desde luego quería vivir mas, no estaba dispuesto a haber sacrificado tanto tiempo de mi vida, a haber sufrido tanto y haber sobrevivido, para morir en ese momento, aun debía aguantar, debía vivir mas y enseñarle a todo el mundo que aunque no tuviese pares, aunque no tuviese familia, había podido aguantar y vivir su vida como había querido, era libre aunque eso significase tener una vida un poco mas dura, estaba dispuesto a aguantarla si eso significaba la felicidad, si eso quería decir que se haría mas fuerte, que se alejaría de esa horrible vida y que podría disfrutar de aquello, estaba dispuesto, sin duda, a esforzarme por conseguirlo, y mi determinación parecía pronosticar que así seria.

Un gruñido a mi espalda, tan cercano que casi podría decir seque lo notaba como un susurro, como un secreto dicho al oído, cerré los ojos asustado un momento y empecé a correr a mas velocidad, ya casi estaba donde deseaba.
Abrí los ojos rápidamente, tomando una seria expresión, no quería chocarme contra nada, entonces vi lo que buscaba, un poco alejada había un gran desnivel, en el que se hallaba una gran parea de roca, formando un semicírculo, si llegaba a ella tendría la retaguardia cubierta, y solo debería preocuparme por acabar con ellos de frente.

Sentía cercana la respiración de las bestias, cuando al fina alcancé aquel desnivel, y me giré, sacando de mi cinto aquella espada de metal negro y ligereza asombrosa, con el brazo extendido, girando sobre mi, lo que hizo que le diese un gran corte al hombre lobo que se encontraba a mi espalda, quien se retiró unos pasos herido en el rostro, aullando lastimeramente.
Ese parecía ser el mas rápido, pues los demás aun estaban alejados, así que me retiré el arco del hombro y cargué una flecha disparando a los que se acercaban, no los quería matar pero si herirlos lo suficiente como para poder aguantar, al fin y al cabo la noche no seria eterna, y cuando esta acabase los licántropos tomarían su forma humana y yo quedaría bien.

Por desgracia, mis flechas tampoco eran eternas, y los licántropos parecían tener una resistencia considerable además de haber tantos, tal vez hubiese sido una mala idea bajar de Eznio... no, la decisión ya estaba tomada, y debía luchar por ella, dejé mi arco a un lado, empuñando con fuerza mi espada, esperando que aquellas bestias se me acercasen para poder defenderme bien, a espadazos, puesto que mis flechas ya se habían agotado, y apenas había neutralizado a un par de ellos.





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Re: El Bosque Del Corazón

Mensaje por Scart el Sáb Abr 09, 2011 7:54 pm

Uno de los lobos corrió en carga contra mí, pero con un rápido movimiento hacia la derecha lo evité, y aprovechando l inercia del movimiento giré sobre mi mismo, lanzando un corte bastante profundo a una de las patas del licántropo, el cual cayó al suelo rápidamente. Raídamente afiancé mi posición ante otro posible ataque, el cual no se hizo esperar, y un lobo corrió hacia mi, con las garras extendidas e intentó darme un gran zarpazo en el rostro, el cual probablemente me habría arrancado gran parte de la carne si no hubiese interpuesto mi espada en medio, y después, le di un golpe en el estomago, haciéndolo caer, y haciendo un corte en el pecho, no letal, pero que le dolería lo bastante para evitar que fuese un problema.

Pero, de repente otro mas atacó, dándome un zarpazo en el brazo, el cual solo pude desdar parcialmente, y sus garras destrozados la piel de mi brazo izquierdo,, sacándome un gemido de dolor mientras un poco de sangre brotaba de mi herida, y, furioso clavé mi espada en el hombro del licántropo, quien retrocedió dando un aullido de dolor capaz de hacer sentir pena a casi cualquiera, salvo a mi en ese momento, el dolor en el brazo le cegaba temporalmente los pensamientos.
Vi a un hombre lobo acercándose, pero adelantándose corrió hacia el y dio varios cortes simultáneos, a muñeca pecho y brazo, para rematar después con una patada a sus pies, la cual lo derribó rápidamente.

Por desgracia para mi las cosas se torcerían de mala manera... mi brazo izquierdo me dolía muchísimo, y mi sangre brotaba, lo que llamó la atención de los y demás licántropos, que rápidamente se me echaron encima por el olor de la sangre. Conseguí interceptar múltiples de sus zarpazos, pero otros tantos me acertaron, desgarrando mis ropas y la carne que bajo ellas había, debilitándome cada vez más.
Sin embargo, acabé por herir a la mayoría, y estos empezaron a retirarse, ante mi, que me encontraba jadeando de cansancio, empuñando con fuerza la espada en mi mano, con múltiples cortes de garras por mi rostro y brazos, y sin excluir a las piernas, mis ojos azules los miraba desafiantes, no estaba dispuesto a vender mi vida a tan bajo precio, si me querían comer me defendería, aunque yo no quería matarlos a ellos.
Por suerte, todas las heridas producidas eran de sus garras, y no de sus dientes, por lo que aun no tenia nada que temer a la luna verde.

Pero, en ese momento, un aullido se escuchó a mi espalda, y vi, subido en aquel desnivel a otro lupino, el cual dio un salto en el aire, y acabó por caer sobre mi desde la altura del alto muro de tierra y piedras.
Golpee el suelo con fuerza, mientras aquél licántropo se relamía los labios mirándome, y sus garras se clavaban en mis hombros. Un escalofrió me recorrió al ver aquella espada que siempre había portado a dos metros de mi, fuera de mi alcance, perdida al impactar azul lupino contra mi.
Una lagrima de mis ojos escapó al pensar que la muerte vendría a recoger mi desgraciada alma, pero, entonces, algo apuñaló mi corazón, una chispa, una luz de esperanza... no me rendiría, aun podía salir de aquella situación.





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Re: El Bosque Del Corazón

Mensaje por Scart el Sáb Abr 09, 2011 7:54 pm

Levanté mis piernas y golpee con fuerza el estomago del lupino, pero este pareció no inmutarse demasiado por el golpe, es mas, se puso furioso, y entonces me tiró una mordida... ¿Bendición o maldición? no se cual de ambas fue cuando interpuse mi diestra entre sus fauces y mi rostro...
Noté los dientes del lupino penetrar en mi carne, y alcanzar el hueso, lancé un grito de dolor al sentir un dolor que jamás hubiese imaginado, sentía como si estuviese a punto de pulverizarme el hueso, y ciertamente, así fue, sus dientes estaban a punto de hacer polvo y partir mis huesos, cuento, sacando toda mi valentía saqué las piernas de debajo de la bestia y golpee con fuerza su rostro, haciéndola retroceder y soltar mi brazo.

Intenté levantarme, pero al apoyar el brazo derecho sentí una dolorosisima punzada de dolor, mientras de aquel mordisco emergía gran cantidad de sangre, la herida estaba rodeada de una espesa capa de saliva lupina, y yo, sentado me tomé con la zurda la mano herida, que me temblaba y ardía como si de fuego se tratase. Miré a mi alrededor, el hombre lobo, a cuatro patas daba círculos a mi alrededor, como si jugase con la comida antes de darle el final y comer, pero entonces entre los árboles se escuchó algo que llamó la atención del lupino, y este corrió tras el sonido que parecía mas interesante que yo.
Los demás, al menos los que seguían conscientes y podían andar siguieron a aquel lupino, mientras yo seguía compadeciéndome de mis dolores.

Muchas lagrimas brotaron de mis húmedos ojos, cayendo sobre la herida y el terroso lleno de vegetación, mi cabeza daba vueltas, y me encontraba mareando, sin energías, mis mansos temblaron antes de que perdiese la consciencia sobre aquel suelo, cansado, agotado, herido, maltrecho, y podría seguir añadiendo adjetivos, pero no es cuestión de relatar cada uno de los miles que podrían describirme, pero tras creer que moriría eso fue en descanso, y mis sueños en aquel momento me permitieron descansar, mientras a mi alrededor, y también en mi, sucedían cosas que no podía ver al estar en brazos del sueño.

"En la oscuridad me hallaba flotando, perdido en un mar de negrura sin sensación alguna, no veía mas que el negro, no escuchaba ni siquiera mi respiración, no podía oler ni mi propia piel, no existía nada que tocar ni tampoco que saborear, era un mundo vacío y estéril...
Pero, de repente, todo cambio, a mi al rededor surgieron múltiples figuras... bosques helados, montañas nevadas, grandes ciudades, desiertos sin fin, coloridas junglas... Y de todas ellas emergían montones de olores... mi nariz se encontraba herida por tanta variedad de olores, me confundían y me ahogaban, cuando, poco a poco, conseguí independizar cada uno de los olores, pudiendo distinguir entre el exótico aroma de la jungla, o el fresco olor de los pinos helados. a mis oídos llegaban múltiples sonidos, cánticos de pájaros, el rumor del mar, el sonido de una flauta, bellos sonidos que era capaz de escuchar con total nitidez...
Era todo sumamente sorprendente, pero entonces, las imágenes se difuminaron, poco a poco el color fue desapareciendo de ellas, haciendo imágenes mas sobrias y aburridas, pero no por ello perdían toda la belleza que les caracterizaba... Sin embargo, aquellas otras sensaciones no tenían cambio, podía notarlas con total claridad, no recordaba una vez que hubiese sentido de esa forma, es como si tanto mis oídos como mi nariz hubiesen estado taponados todo este tiempo, y ahora al fin, se encontrasen abiertos... un sueño extraño, que terminó con la imponente imagen del árbol rey en blanco y negro..."





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