Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» A Hope's Tail
Hoy a las 8:32 pm por Gar'Shur

» El deber de un jefe
Hoy a las 3:44 pm por Varok

» Strindgaard
Hoy a las 2:29 pm por Strindgaard

» Ficha Varok del Clan Martillo de Trueno
Hoy a las 1:19 pm por Bizcocho

» Pero sin presiones eeh!
Hoy a las 12:37 pm por Lujuria

» *dances the seaweed dance* (〜 ̄△ ̄)〜
Vie Nov 17, 2017 2:01 pm por Balka

» Aracnofobia [Campaña]
Jue Nov 16, 2017 9:56 pm por Almena

» - Apocalipsis now -
Jue Nov 16, 2017 7:42 pm por Abdel Azim

» 5 días bajo la nieve [Grupo 1][Campaña][Kasumi, Arete, Pereza, Eudes, Niris, Suwan]
Jue Nov 16, 2017 7:07 pm por Arete

» El cordero
Jue Nov 16, 2017 9:46 am por Bizcocho

» Apocalipsis now
Miér Nov 15, 2017 10:39 am por Abdel Azim

» Varok viene a saludaros
Miér Nov 15, 2017 9:14 am por Bizcocho

» Maleficarum [Solitaria +18]
Miér Nov 15, 2017 6:36 am por Lujuria

» Cassandra vs Aulenor
Mar Nov 14, 2017 3:09 am por Aulenor

» Demonología: Adulterium [+18]
Lun Nov 13, 2017 5:46 pm por Lujuria




Cuentos de Noreth
Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth

Las afiliaciones hermanas se hacen por invitacion de nuestros administradores hacia otros Admins de los foros que decidamos, o por invitaciones de ellos hacia nosotros, sin embargo nos reservamos el derecho de admision de estas mismas pues seran solo una limitada cantidad y minima. Para mayor informacion acuda a la sección de Afiliaciones


Colmillos en el Abismo

Página 2 de 2. Precedente  1, 2

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Re: Colmillos en el Abismo

Mensaje por Moray el Lun Oct 31, 2011 6:23 pm

La carrera a través del pasaje fue lenta y torpe para Moray, pues sus pies como aletas no le permitían moverse con gran agilidad o velocidad en tierra. Al ver esto, el joven antropomorfo se detuvo a esperarle.

-¡Corre!-exclamó.

En respuesta, Moray sacó parte de su largo cuello y rugió de forma amenazante, sin detenerse. Así, sin palabra alguna, le había dejado al chico muy clara una cosa: ni quería que se preocupasen por él, ni tenía intención de preocuparse por los demás. Puede que fueran un grupo, pero eso no significaba que debía arriesgarse por nadie… especialmente por aquél despreciable humano. Así pues, cuando estuvo a una distancia segura, aún en aquél pasadizo solo iluminado por los hongos, Moray se detuvo y esperó a los supervivientes del ataque de la serpiente. No le importaba tener que colaborar con la Merrow, con la abominación con rasgos de cefalópodo, con el elfo o incluso con el antropomorfo, pero el humano… cada vez que lo miraba debía reprimir el impulso de arrancar su frágil cráneo de un mordisco.

Según parecía, la merrow había recibido varias heridas que, si bien no eran graves, el escozor producido por la saliva de la criatura las empeoraba más de lo que a simple vista parecía, produciéndola picores incontrolables. Ella se lo había buscado, pensó el Profundo, por no ser más inteligente. Sí… compartiendo tantos rasgos con los humanos, un merrow no podía desarrollarse mucho mentalmente, o al menos esa era su opinión.

Descansaron un breve momento en el pasadizo, cosa que no agradó en absoluto a Moray. Todos esos seres eran tan débiles, tan frágiles… el joven antropomorfo le había sorprendido, eso debía admitirlo, pero si quería salir de allí con vida no le bastaría solo con sus púas y su velocidad. Esa era la diferencia entre los habitantes del mundo seco y los Profundos. Ellos se criaban en la lucha por la supervivencia desde su nacimiento… los del mundo seco eran seres débiles que dependían de sus padres para la supervivencia hasta edades avanzadas de su desarrollo. ¿Cómo era posible que no se hubiesen extinguido a estas alturas?

Por fin volvieron a ponerse en marcha, descendiendo a las profundidades del túnel, pues no había otro camino posible. La humedad del ambiente era palpable, y en muchas zonas se creaban charcos que cubrían hasta las rodillas por el incesante goteo de las paredes y el techo. De lo que Moray se percató fue que, cuanto más avanzaban, más grandes eran aquellos hongos luminosos. Al final del pasadizo lo que hallaron dejó con la boca abierta a más de uno, pues estos hongos se alzaban varios metros sobre sus cabezas, como árboles subterráneos. Moray jamás había contemplado algo de tal belleza, fascinado por el brillo verde-azulado de aquella extravagante flora. Tan absorto estaba contemplando este insólito paraje que tardó unos momentos en reaccionar ante aquella criatura que había salido a su encuentro y les observaba desde la cima de uno de los grandes hongos. Parecía una extraña mezcla entre insecto y crustáceo, pero a Moray realmente no le importaba lo que era. La bestia mostraba su agresividad ante ellos, y del mismo modo actuó el Profundo, abriendo sus enormes fauces de mil dientes y rugiendo de vuelta al animal.

El guerrero dejó a la merrow sentada sobre un hongo más bajo y desenvainó su espada, poniéndose en guardia ante un posible ataque. Al ver que el rugido de Moray le había hecho retroceder un poco, lo comprendió. Ese ser, al vivir en la completa oscuridad, debía guiarse por el oído y no por la vista. Así pues, ante un rugido tan desgarrador, sus conductos auditivos se resintieron. Gerard, el guerrero, imitó a Moray a su manera, gritando con todas sus fuerzas hacia el animal, que había comenzado a deslizarse por el tronco de la seta. Su voz, evidentemente, no tenía la misma resonancia que la de Moray, pues el rugido del profundo quedaba ampliado por su largo cuello en forma de tubo, como un eficiente amplificador.

-¡Hazlo otra vez!-dijo Gerard.

Pero Moray no aceptaba órdenes de ningún humano, por lo que siseó de forma amenazante al guerrero y se lanzó al ataque, ocultando su cuello en su caparazón y cargándose de electricidad para embestir a la bestia con toda su fuerza bruta, la cual parecía tener bastante interés en la merrow herida. En pocos segundos se vería qué caparazón era más duro.



No soy española, así que por favor avisadme si veis alguna falta en mi escritura =)

[FICHA]
avatar
Moray

Mensajes : 34
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Colmillos en el Abismo

Mensaje por Invitado el Miér Nov 02, 2011 11:50 am

Mi canción tuvo buenas y malas consecuencias. Si bien sirvió para calmar los ánimos, cosa que yo quería, también despertó algo. Yo estaba ocupada examinando de arriba a abajo al drow y el humano estaba tratando con las dos horrendas criaturas y nadie se preocupó de mantener vigilado al niño antropomorfo. ¡Niños! Siempre haciendo lo que no deben. Si alguna vez los tenía yo misma los arrojaría al agujero más profundo que encontrara.

El crío encontró una bonita luz resplandeciente que parecía moverse con vida propia y con la que empezó a jugar. ¿Es que no sabía nada del mundo o era, simplemente, idiota? Sus risas me hicieron mirarle y en cuanto vi la luz pensé en un pez linterna. Segundos después la boca llena de dientes afilados se tragaba al niño.

Retrocedí de un salto chillando. No se trataba de un pez linterna, aunque tuviera ciertas semejanzas, parecía más bien una enorme serpiente marina. La criatura se alzó frente a nosotros y de pronto empezó a sacudirse y terminó vomitando una bola de pinchos. Parecía que el niño tenía algo con que paliar su idiotez, pero su autodefensa solo había hecho que la serpiente se enfureciera más.

Los segundos siguientes fueron bastante confusos y lo cierto es que no me paré a mirar que hacían los demás, simplemente me giré y eché a correr. El lodo y las rocas húmedas hacían que mis pies mojados resbalaran y pronto me quedé la última en la huída. A mi espalda podía escuchar el bramido de la serpiente y bajo mis pies notaba el temblor que provocaba en las rocas al moverse. Una cueva, una pequeña y oscura entrada, demasiado pequeña para que la serpiente pudiera seguirnos.

Hacía allí nos dirigimos y justo cuando me interné en ella y empezaba a pensar que estaba a salvo.... algo enorme, afilado y húmedo se enrolló en torno a mi cintura. Noté el tirón y miles de pequeñas espinas clavándose en mi piel y grité. El resto del grupo se giró hacia mí y lo vi en sus miradas: estaba perdida.

El tirón me alzó en el aire y me agarré a la pared de roca de la entrada. Las punzantes rocas se clavaron en mis dedos pero me negué a soltarlas, ese dolor no era nada comparado con las espinas de esa lengua que tiraba de mi, de lo que sentiría si terminaba en la boca de la serpiente. La fuerza del monstruo marino era invencible, mis dedos no aguantarían mucho más y tenía la sensación de que sus tirones terminarían despellejándome. No había dejado de gritar, aunque a penas era consciente de ello, y cuando de pronto los tirones cesaron me acurruqué sollozando levemente, temblando.

Unas manos me liberaron del trozo de lengua que aun me rodeaba y unos brazos fuertes y cálidos me alzaron del suelo. No muy lejos podía escuchar los bramidos de dolor de la serpiente marina. Alcé los ojos y me encontré con el rostro del humano, el caballero había regresado para salvarme, había vencido a la bestia y ahora me llevaba en su brazos a un lugar seguro.

Me abracé a él, colocando mis brazos en torno a su nuca y cerré los ojos. Aun temblaba y todo el cuerpo me dolía y me escocía.

-No me sueltes, no me dejes sola, no me dejes sola....- murmuré con mi cara pegada a su pecho.

El humano no me dejó sola... y yo empezaba a sentirme realmente cómoda entre sus fuertes y cálidos brazos. Tal vez la campana no había mentido después de todo, tal vez eso que tanto añoraba podría encontrarlo en ese caballero, en ese humano.

La piel me picaba a horrores y aunque aun me dolía más cuando me rascaba no podía evitar hacerlo. Era como si miles de hormigas corretearan por mi piel mordisqueándola. Era horrible. Tenía que bañarme, tenía que lavarme y quitarme esa asquerosa baba de encima.

El caballero había seguido caminando conmigo en brazos y el sonido de sus pisadas, el movimiento de su cuerpo al avanzar manteniéndome agarrada... llegó a serenarme. Cerré los ojos y reposé mi cabeza en su hombro. Me dediqué a fantasear con las cosas que podrían ocurrir. El me regalaría flores. El se alzaría frente a mí de forma protectora cada vez que algo o alguien me amenazara. Sus manos serían duras contra el enemigo, pero suaves y delicadas en mi piel. Sus ojos de acero brillarían de forma especial cada vez que me viera.

Mi mente volvió a la realidad cuando noté que el caballero se deshacía de mí y me dejaba abandonada sobre una seta gigante. ¿Porqué lo hacía? Le miré desvalida y con una horrible sensación de frío. El frío del abandono. El no me miraba, sus ojos eran acero, tal como me había imaginado, y ahora estaban clavados en algo que apenas lograba ver por culpa de la semi penumbra. Estaba sobre una de las setas... parecía un insecto gigante.

Una de las monstruosidades que nos acompañaban, el de cabeza de morena, rugió haciendo retroceder al insecto. El humano trató de imitarlo pero su voz no fue todo lo intimidante que pretendía.

-¡Hazlo otra vez!- gritó el humano.

La monstruosidad se giró hacia él con un siseo hostil antes de lanzarse al ataque contra el insecto. Bueno, entre monstruos se entenderían....o eso pensé yo. Yo permanecí en la seta donde el humano me había dejado, aun rascándome, tratando de hacerlo suavemente para no infectar las heridas, pero sintiéndome de nuevo angustiada por el constante picor que no desaparecía.

Si el cabeza de morena no podía con el bicho, lo mataría a latigazos, aunque aun no invoqué el látigo dorado para que su luz no atrajera a nada más. Quien sabe lo que podía haber en ese lugar, en ese agujero inmundo.
avatar
Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Colmillos en el Abismo

Mensaje por Zyrxog el Mar Nov 08, 2011 1:10 pm

“Quien mora en la oscuridad… vive en un mundo de sombras danzantes”


La humedad, el frio suelo que parecía ser carcomido por el agua que se filtraba en la roca, as bestias que acechaban en la oscuridad, hambrientas, deseosas de carne, retorciéndose en sus madrigueras con su sinfín de patas, con sus fauces abiertas, chorreando baba y sus ojos contemplando la oscuridad que siempre había existido en ese lugar. Los sonidos revotaban en la roca, se diluían en aquellos agujeros vacios donde ojos comenzaban a despertar, tres pares miraban entre las sombras, tres pares que se multiplicaban, diminutos ojos como esmeraldas que se movían de un lado a otro, se movían esperando el momento, los hongos dejaban su tenue luz en el ambiente, mientras iluminaban aquel bosque donde en otro momento hubiera llevado a la fantasía a niños y niñas, un jardín de luces, donde pequeños duendecillos podrían habitar, donde unicornios podían aparecer en cualquier momento, si tan solo los ojos de los niños no estuvieran tan manchados por sus fantasías, verían que los duendecillos solamente buscan su carne, verían al unicornio moribundo y sangrante, como se dice … lo bueno solo es una ilusión y hasta el arco iris contiene el color negro, aun cuando no lo ve uno …

La sangre correría y no precisamente de aquellos seres que aun mas habían luchado, el rugido de la fiera, resonó por la tierra, entre los hongos y las paredes, alejando al gran depredados, este movía sus antenas, sus fauces se abrían y cerraban, buscando algo que masticar, carne suculenta que no había probado desde haber devorado a sus hermanos en el nido, el hombre rugió, mas su voz solo no fue útil si no que también ridícula, la criatura el temía a la bestia , no le temía a la carne, el caballero mantenía su espada desenfundada, la mirada fija en la criatura, mas el muchacho se había abrazado de la mujer, más que nada para protegerla, ya que instintivamente de su espalda salieron varias púas, como un erizo nuevamente, el Drow a diferencia se habia mantenido en las sombras, sacando su daga esperando no tener que usarla, podría ser un elfo guerrero y todo aquello de los machos de su raza, pero si habia algo que no era … era ser idiota.

La abominación saco su daga, que aunque hecha de cristal tenia suficiente filo como para cortar un par de patas y arrancar los ojos, la criatura como si pudiera volar se lanzo contra el humano, quizás este estaba armado, pero no le temía como a la bestia, su enorme cuerpo impacto contra el humano, comenzando a intentar atacarlo con sus patas, pero la armadura del caballero era más resistente que la piel de sus anteriores presas, aun así no estaba del todo ganando aquel insecto, la bestia aun estaba libre y por mucho que le desagradara el humano hasta el punto de dejar que lo devoraran, aun era muy pronto y quizás una carnada serviría mejor en otra ocasión, la bestia intento atacar por la espalda a aquel insecto, pero no vio aquellas dos duchillas en el final de su cola, como si fueran dos hojas de una espada eran blandidas entre el insecto y la bestia como todo un profesional, aquella criatura no era tan débil como podría aparentar, el humano tenía sus manos bajo el cuerpo y solo podía mover su cabeza para que las patas no produjeran una herida grave o fatal, pero aun con todas aquellos movimientos un largo corte en su mejilla comenzaba a sangrar, el grito del insecto fue más que notorio cuando una de las cuchillas toco el caparazón de Moray y sintió toda la corriente en su cuerpo, aunque él no había sido el hundido, el humano también había recibido parte de la electricidad en su armadura y por el shock había caído inconsciente, el insecto aun a pesar de la fuerte descarga se dispuso a arrancar la carne que tenia por frente, mas en un instante algo lo detuvo, no era mano ni fauces, simplemente era un dolor agudo en todo su cuerpo, la criatura chillo mientras caía de espalda y comenzaba a retorcerse, moviendo todas sus articulaciones desesperadamente y profiriendo gritos agudos y chillidos desesperantes, el nigromante tenía su mano estirada, mientras lentamente su mano se cerraba y con ello el dolor se acrecentaba mas y mas, ahora la bestia tenia oportunidad de terminar con aquel insecto, ya que había dejado al descubierto su vientre blando y rosado.

Mientras la carnicería se llevaba a cabo Calipso salió de la protección que el muchacho el había dado y se lanzo hacia el humano, acariciando su rostro y limpiando su herida, como si se tratara de su acompañante, el nigromante bajo la mano para mirarlos con un rostro que no se molesto en ocultar, desprecio y desagrado se podía notar en cada uno de los surcos de su rostro, el Drow guardo su daga, como era natural en los de su clase no hablo, solo se mantuvo alejados de todos, quizás aquello fue su maldición, mientras el humano lentamente comenzaba a recobrar la conciencia un sonido peculiar llamo la atención de ambos antropomorfos, descontando al muchacho, ambos elevaron su mirada para ver con horror como el techo y las pareces estaban llenas de pequeños agujeros y de que cientos o miles de ojos los observaban fijamente, la abominación miro con furia a todos y con voz gutural les hablo.

-Si valoran sus miserables vidas inferiores… corran… ¡¡¡CORRAN!!!-

Antes de que alguien pudiera decir algo la abominación ya estaba corriendo, en su mente ya saiar lo que pasaría y aquel fatídica visión que se creaba en su retorcida mente no demoro en convertirse en realidad, como un alud de patas y caparazones, los insectos salieron a tropel de las paredes, aferrándose con sus afiladas patas a las pareces, aquel sonido era atroz a medida que chillaban buscando comida, el grupo ya se había puesto en macha corriendo con todas sus fuerzas cuando los insectos se lanzaron contra el cadáver de su antiguo compañero de raza y sin siquiera dudarlo comenzaron a devorarlo, arrancando carne e su cuerpo y alimentándose, parecía una orgia alimenticia ya que incluso entre ellos mismos luchaban por un trozo, el grupo avanzaba siguiendo a la abominación que parecía saber hacia dónde correr, la ola de insectos se acercaba, derrumbando algunos hongos y rodeando otros, si alguien miraba hacia atrás lo único que vería seria los cuerpos en frenesí corriendo tras de sí bajo los hongos, mas los peligros no estaban solamente tras ellos si no que frente también, como trampas insectos aparecían desde el suelo, en galerías subterráneas, blandiendo sus patas como si fueran espadas, el grupo estaba en zona de caza, mas quien peor estaba era el Drow, en su frenética carrera fue atrapado por uno de los insectos y siendo apresado por sus patas, fue llevado a la oscuridad de la madriguera, este intentaba zafarse con todas sus fuerzas, pero nada podía hacer, un grito desgarrador surgió de su boca cuando sintió algo que lo apuñalaba reiteradas veces en su vientre e inyectaba algo con fuerza.




Patetico  Invitado no eres mas que un inferior ... una alimaña que deberia de pisar con mi pie


I Eat Your Brain Muajaja




Llevo varios cadaveres a mis espaldas: Rue, Elena, Aleria, Jack Cross, Erik, Fayt Reeden, Malblung Anwarünya, Lairë Tinúviel, Naerys, Björki Gotriksson, Sheoldred, Silence, Ferenec, Iosif, Tuxy, Light Yagami, Vanegan, Jarko, Hans Stoker ... quizas el proximo seas tu Invitado
avatar
Zyrxog
Señor de la Muerte y Putrefacción

Mensajes : 523
Edad : 31
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Colmillos en el Abismo

Mensaje por Moray el Miér Nov 09, 2011 3:24 pm

Su embestida contra la bestia la hizo retroceder y rodar por el suelo sin remedio, arañando aquél blando caparazón del que disponía, en comparación al de Moray, chillando y abriendo y cerrando sus fauces, tratando de incorporarse con todas sus patas y encararse al Profundo, pues era al parecer al único que temía del grupo. En respuesta a sus chillidos, Moray volvió a rugir, alargando su cuello para parecer más grande y amedrentar al insecto, que agachó su cabeza en actitud defensiva y de dolor de oídos ante tal rugido.

El insecto, temiendo enfrentarse a él, decidió cambiar su estrategia y lanzarse contra el humano, embistiéndolo con todo su cuerpo y dejándolo bajo éste, atacándole con sus patas como cuchillas. La armadura del guerrero logró detener los golpes, pero su rostro al descubierto recibió un buen corte que comenzó a sangrar sin remedio. Moray podría haberle dejado allí. Podría haberse limitado a observar cómo esa despreciable criatura del mundo seco era atravesada por las patas del insecto… pero no lo hizo. Él sería quien destrozase al humano, no cualquier monstruo de aquél lugar. Además, había demostrado ser un buen cebo para esas bestias.

Aquella criatura se arrepentiría de haberle dado la espalda. Sacando la daga que en el pasado perteneció a su antiguo amo, Moray se lanzó hacia el insecto con aquél filo de obsidiana preparado… pero éste no llegó a clavarse en su carne, pues no se había percatado de las cuchillas que el insecto poseía. ¿Quería golpearle con ellas? Adelante entonces. Al hacerlo, el insecto sufrió una gran descarga por la electricidad que Moray acumuló en su cuerpo, retorciéndose y chillando de dolor, aunque la electricidad también afectó al guerrero, que quien quedó inconsciente en el suelo. El insecto, furioso y aún aturdido, no quiso dejar pasar la oportunidad de clavar sus fauces en el cuerpo del humano y volvió al ataque con violencia.

En ese momento, el nigromante intervino. Su magia, al igual que con la serpiente, provocó un agudo dolor en el insecto que hizo retorcerse a todos y cada uno d elos segmentos de su cuerpo, chillando de forma horrible ante la fuerza del hechizo, pues su cuerpo era muchísimo más pequeño que el de la serpiente marina.

Moray observó unos segundos al nigromante. Era un ser muy poderoso, eso había quedado demostrado. Incluso le recordaba a su antiguo amo, tal vez incluso de mayor poder. Ese hechizo de dolor… muchas veces el profundo lo había sentido en su cuerpo al fallar en los designios de su amo, muchas veces había caído al suelo fulminado por aquél horrible sufrimiento, como si mil cuchillas se clavasen en sus entrañas. Tal vez… tal vez aquella campana no mentía del todo. Tal vez había encontrado lo que había estado buscando todos esos años…

El grito del nigromante le despertó de sus cavilaciones, haciéndole volver la vista hacia las altas paredes de la sala. Lo que vio le dejó sin aliento. Miles de esos mismos insectos bajaban por las paredes, surgiendo de los negros agujeros escavados en la roca por sus garras y mandíbulas. “Corred”. Instintivamente, Moray fue lo que hizo, siguiendo al nigromante en su carrera mientras el círculo de insectos se cerraba más y más. La merrow estaba con el caballero, peo había logrado despertarle y ahora corrían también tras el nigromante, sin detenerse a pensar hacia dónde iban ni si sabían a dónde se dirigían, lo único que pasaba por su cabeza era huir, salvar la vida, no ser devorados vivos o ser aplastados por los hongos gigantes que caían debido a la embestida del alud de insectos.

No obstante, no todos llegaron a salvarse en aquella frenética carrera. El drow, quien había permanecido más apartado del grupo en todo momento, fue atrapado por uno de los insectos y arrastrado por él hacia una de las madrigueras para no tener que compartirlo con nadie. Sin embargo, no sería ese insecto quien le devorase, ya que lo que había inyectado en su cuerpo no eran otra cosa que los huevos de la siguiente generación, que se gestarían en su interior durante tres días para después salir y devorarlo desde dentro, produciéndole la más terrible agonía hasta que al fin exhalase su último suspiro.

Más adelante Moray descubrió una vía de escape. Al menos para él y la merrow, pues se trataba de una poza de agua profunda, a juzgar por el oscuro color de sus aguas.

-¡Por allí!-exclamó, desviándose hacia la izquierda.

Los insectos no parecían adaptados al medio acuático, por lo que aquella podría ser su salvación. Su única salvación. Moray en su carrera atrapó uno de los hongos, del tamaño de una mano. No se detuvo para ver quién le seguía antes de saltar al agua, rompiendo la superficie con su cuerpo y nadando rápidamente hacia el fondo. Allí se quedó unos momentos, iluminado por la luz del hongo, que brillaba aún bajo las aguas, aunque no sabía por cuánto tiempo. Poco después más figuras rompieron la superficie, dirigiéndose hacia él. El resto también lo había conseguido, incluido el humano y el pequeño antropomorfo.

Moray lideró esta vez al grupo, siguiendo un oscuro túnel subacuático bastante amplio. Por suerte para aquellos sin la habilidad de respirar bajo el agua, había varias burbujas de aire repartidas a lo largo del túnel que pudieron usar para seguir respirando. El profundo pensó en atacar al caballero en ese momento, cuando más vulnerable era, pero entonces la sirena y por tanto el pequeño antropomorfo podrían volverse contra él, y aún no sabía de lo que era capaz de hacer la merrow. Convenía actuar con cautela.

Su cuerpo se movía mucho más ágil bajo el agua, y en varias ocasiones tuvo que frenarse para no dejar atrás al grupo, iluminando aún la gruta con el hongo. En una de estas veces quedó observando la bella luz que desprendía, la cual reflejaba en sus ojos vítreos su azulado fulgor. Los más bellos lugares eran siempre los más peligrosos…

Conforme los minutos pasaban, Moray pudo comprobar que la corriente se aceleraba. Esto no le gustaba, pero dado que el túnel solo disponía de una dirección no tenían más remedio que seguir, aunque esto les llevara a lo inevitable. Advirtió al grupo de esto mediante unos sonidos producidos por su garganta y unas leves descargas eléctricas, pero ésta advertencia solo sería bien interpretada por la merrow, pues se asemejaba a los sonidos y estímulos producidos por las criaturas marinas que conocía.

Al poco de seguir avanzando, la corriente se hizo más y más fuerte, hasta que fue imposible incluso para Moray resistirse a ella. El grupo viajó por aquél sumidero, golpeándose contra las rocas, hasta que finalmente fueron expulsados al exterior, cayendo por una violenta cascada que les escupió en un pequeño lago rodeado por más de esos hongos luminiscentes. La sala esta vez era alargada y de techo bajo, por lo que tenían que agacharse si no querían golpearse la cabeza. Moray por su parte optó por guardar su cabeza en su caparazón, asomando solo su nariz y ojos. Pero ese no era el único problema, ya que el camino se bifurcaba en varios túneles secundarios todo a lo largo de la gruta.

No podían avanzar en seguida, pues todos estaban agotados tras la lucha, la carrera y la huida a través de la gruta. El Profundo quedó mirando al frente unos momentos, a las bifurcaciones de la gruta. Se arrodilló allí mismo y tomó uno de los sacos de su cintura, que hizo un sonido de varios objetos chocando entre sí. Sacó el contenido, que quedó oculto entre sus manos, y recitó una plegaria en su lengua natal que ninguno de los allí presentes entendió. A continuación soltó los objetos que tenía en sus manos, dejándolos caer al suelo. Conchas de crustáceos y moluscos, pinzas de cangrejo, pequeñas rocas marinas, trozos de coral, huesos de criaturas de las profundidades… Moray quedó mirándolas largo y tendido, interpretando la posición en la que habían caído.

-Grandes peligros, fauces abiertas, colmillos en el abismo…-dijo en voz alta, sin apartar la mirada de los objetos.- Esperan al final, sin importar senda que tomemos. Pero…-señaló con su mano a una de las conchas.- Camino aquél es el que deber tomar.-señaló a continuación a una de las bifurcaciones de la derecha.

No esperaba que los demás le tomaran en serio, pues ignoraban las costumbres de los Profundos. Moray dirigió al grupo una última mirada antes de recoger los objetos y volverlos a guardar en su bolsa. Después tomó asiento, pero no alejado del grupo, pues ya se había visto lo que les ocurría a los que decidían ser independientes en ese lugar.



No soy española, así que por favor avisadme si veis alguna falta en mi escritura =)

[FICHA]
avatar
Moray

Mensajes : 34
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Colmillos en el Abismo

Mensaje por Invitado el Lun Nov 14, 2011 1:33 pm

Mi mirada estaba fija en la armadura del valiente caballero y me sobresalté cuando este fue derribado. ¿No había atacado el cabeza de morena al insecto gigante? Hice ademán de levantarme y abalanzarme sobre el bicho pero el niño azul me agarró y me lo impidió. A punto estuve de golpearle y gritarle para que me soltara, pero cambié de parecer en el mismo segundo en el que vi sus púas emerger de su espalda.

Unos chillidos llamaron mi atención y observe anonadada como el insecto retrocedía y parecía retorcerse de dolor sin que nada lo hubiese atacado. ¿Nada? Detrás de él pude ver al cabeza de pulpo con la mano extendida. Cuando apretó sus dedos los agónicos sonidos del bicho se intensificaron. Magia, magia de la poderosa, de la que puede matarte sin necesidad de una herida real. Debía de tener cuidado con ese ser.

Aproveché un descuido del niño y escapé de entre sus brazos, corriendo hacia el caballero caído. Me arrodillé junto a él, colocando su cabeza reposada en mis muslos y pasé mis manos por su rostro. Estaba inconsciente pero no parecía herido de gravedad, solo presentaba un ligero corte sangrante en su mejilla. Tomé lo que quedaba del pañuelo de mi cintura y lo pasé por su rostro para limpiar la herida y hacerlo despertar con la humedad de la tela.

El abrió los ojos y miró alrededor, confuso. Yo me incliné sobre el pretendiendo que mi rostro, en contrapartida con la oscuridad del techo de la caverna, fuera lo primero que viera. Le dediqué la mejor de mis sonrisas.

-Sois muy valiente.

-Si valoran sus miserables vidas inferiores… corran… ¡¡¡CORRAN!!!-- escuché la voz gruesa y gorgoteante del cefalópodo.

Cuando levanté la vista pude ver lo que el antropomorfo ya había visto. El insecto había muerto y más allá, en las paredes, miles y miles de ojos nos observaban.

Ojos hambrientos.

Tiré del brazo del caballero para hacer que se levantara y eché a correr sin soltarle la mano. El me seguía, al igual que el niño antropomorfo, y yo a mi vez perseguía en la semi penumbra los pequeños destellos que el cuerpo de la bestia producía. Para mi sorpresa la bestia habló, indicando una salida de escape. A nuestra espalda una marea de insectos hambrientos empezaba a acorralarnos. Me lancé sin dudar hacia el pozo de agua oscura al que se había lanzado la bestia, pero algo me detuvo.

El caballero se había detenido y miraba el agua con desasosiego. Dudaba, ¡pero no teníamos tiempo de dudar! ¡No si no queríamos ser devorados! Me acerqué a él y poniéndome de puntillas besé sus labios. La pasión con la que lo hice y el inesperado beso, desconcentraron al caballero.

-No te preocupes, yo respiraré por los dos.- le susurré al oído.

Aprovechando el abrazo nos zambullí a ambos en el agua. De inmediato moví con gracilidad mi cuerpo tratando de estabilizar mi cuerpo, pero un gran peso echó a perder mi equilibrio y me empezaba a arrastrar hacia el fondo. El caballero...su armadura pesaba demasiado y podía condenarlo a una muerte submarina.

Con manos rápidas empecé a buscar y desabrochar los arreos de las placas, tratando de soltarlas con velocidad para evitar hundirnos demasiado en aquel pozo oscuro que podía ser hogar de cualquier otra monstruosidad marina. Finalmente me deshice de la armadura que cubría su pecho y sus brazos, ya era capaz de sostenerlo en mitad del agua. Todo estaba oscuro, demasiado, pero en mitad de esa oscuridad pude ver resplandores plateados. Reconocí de inmediato la electricidad de la bestia y comencé a seguirla, sin soltar la mano del humano y sin importarme si el resto del grupo nos seguían.

El caballero nadaba como podía tratando de seguir mi fluidez de movimientos bajo el agua, aunque prácticamente acababa siendo arrastrado por mi avance. Su torpeza resultaba dulce...

Cuando noté sus espasmos y su intento de huir hacia la superficie en pos de aire, me detuve y volví a abrazarme a él. Pegué su cuerpo al mío en un abrazo tan intimo que cualquiera diría que llevábamos toda nuestra vida juntos. Por segunda vez uní mis labios a los suyos y le insuflé aire, filtrando el oxigeno del agua gracias a mis branquias. Durante ese beso en mitad del agua oscura, me permití cerrar los ojos y acariciar su rostro.

Eso quería, era eso lo que deseaba, ahora y para siempre.

El avance submarino pronto se volvió accidentado. La bestia dio el aviso y yo misma noté como las corrientes submarinas empezaban a arrastrarnos. Sujeté contra mí al humano y luche como pude por mantener el control pero acabamos siendo arrastrados violentamente, golpeados contra las paredes de roca. Me volví a abrazar a él, negándome a perderlo y nos dejé llevar esperando que la travesía acabara pronto. Tras unos segundos angustiosos, caímos por una catarata hasta una estrecha gruta.

Me sentía mareada y tras la caída me solté del humano y me di unos segundos para flotar en el agua turbia. El cuerpo me dolía a horrores por culpa de los golpes contra las rocas y las heridas aun escocían, aunque menos, gracias al baño improvisado. Mis ropas estaban aun más rotas que antes y en cuanto me percaté de que dejaban a la vista demasiada piel me hundí hasta la barbilla en el agua oscura.

-Yo....ehm.... necesito ropa....
avatar
Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Colmillos en el Abismo

Mensaje por Zyrxog el Jue Nov 17, 2011 1:52 pm

“Temedle a lo que se esconde entre las sombras
Porque es el reflejo de sus mayores pesadillas”
Christian Chacana 23 de Noviembre del 2011


Las cosas no estaban bien, el grupo había perdido un integrante, pero para ser sincero … no es que aquel fuera de mucha utilidad, no había actuado en ningún momento y como sombra se había movido siempre al acecho entre las sombras, mas ahora había desaparecido, tragado por la tierra y con el delicado abrazo de uno de aquellos insectos … seria buen alimento para las nuevas generaciones, pero el resto del grupo era lo importante, el primero que corrió fue la abominación, la cual sin preocuparse de sus “compañeros” los dejo abandonados, a su suerte, mas no fueron tan incautos y viendo aquella oleada de insectos hambrientos corrieron en la misma dirección que aquel ser con tentáculos … pobres incautos, no sabían que deberían de sufrir mucho más para poder salir del lio en que estaban metidos … pronto una pared surgió ante ellos, esta cortaba cualquier huida que hubiera, mas había otra salida …. Y estaba bajo sus pies, Moray fue el primero en zambullirse en aquella fría agua, tan fría que de seguro cualquiera podría morir congelado en su interior, mas Moray era una criatura del océano y agarrando un hongo luminoso, se zambullo nadando y nadando, tratándose de alejar de los depredadores, la sirena y el humano se zambulleron seguidos por el joven antropomorfo, mas el humano no era muy apto para soportar el agua y menos con su pesada armadura que rápidamente lo hundía a la oscuridad … donde seguro habrían colmillos esperando su alimento, mas esos colmillos deberían de contentarse únicamente con la armadura, ya que sabiamente, la sirena había despojado al humano del mayor peso del acero y ahora le daba “aire” desde sus propios labios, el joven antropomorfo simplemente se aferraba al “techo” de ese lugar, absorbiendo el aire que había en las pequeñas burbujas atrapadas, lamentablemente las cosas no estaban bien … la corriente comenzó a aumentar y con ello los cuerpos de los cinco fueron sacudidos como muñecos de trapo, el caparazón de Moray impacto contra una roca produciéndole un dolor, la sirena tuvo mejor suerte ya que al estar abrazada del humano apenas rozaron las rocas al igual que el joven antropomorfo … pero quien no tuvo tanta suerte fue la abominación , su poca capacidad física jugo en su contra en esa ocasión y sin poderlo evitar golpeo una roca, el aire de sus pulmones salió de golpe cuando su brazo dio contra la roca, en aquel momento sintió un fuerte y agudo dolor, lo suficiente como para que el aire se le acabara, por suerte la corriente termino arrojándolos por lo que era una cascada, aunque el impacto contra el agua abajo no fue nada agradable.

Aun así lograron salir, sin mucha dificultad … solo con diferencia de la abominación, que salió arrastrándose por el suelo, su brazo se había fracturado en dos y debía de mantener apretados los dientes para intentar no gritar por el dolor, su brazo había quedado inutilizado, cosa muy grave en aquel lugar, de cualquier manera se arrastro hasta quedar apoyado en una roca, descansando y casi jadeando por el dolor punzante de su extremidad, aun así podía prestar atención a lo que decía Moray, este haciendo uso de sus dotes de “adivinación” comenzó a preguntarle a los huesos y conchas, al final habían decidido un camino o por lo menos el lo seguiría, la abominación con esfuerzos se levanto y camino hacia el profundo.


-Inferior… *olfateando el aire* deberás de respaldar tus palabras… en esta dirección hay menor aroma a cadáver… no debe de ser la guarida de alguna bestia-

Las palabras de la sirena no fueron acatadas por las dos monstruosidades, mas si por el joven que parecía que le había tomado cariño, sin dudarlo se saco la camisa que llevaba y se la entrego a la mujer algo apenado y sin poder ver su cuerpo, el caballero había pensado en hacer lo mismo pero el muchacho se le había adelantado, aun así tomo la camisa del chico y se la coloco con suavidad a la mujer, con una sonrisa, esos tres se estaban volviendo de cierta forma amigos, cosa no compartida por las dos aberraciones, mas no habría mucho tiempo para descansar, ya que un sonido extraño vino de la cascada , entre la oscuridad no pudo apreciarse demasiado, pero la inconfundible figura de esos insectos salió desde la cascada y cayó al agua, el caballero sin perder tiempo dio un grito a todos.

-¡¡¡Por el pasaje rápido… sigamos lo que dijo la bestia!!!-

El grupo se puso en marcha rápidamente, la oscuridad era total y eso debido a que no habían tomado hongos, por suerte no fue demasiado por que poco a poco algunos de ellos comenzaban a aparecer, hasta que ambas paredes quedaban tapizado de diminutos hongos luminosos, el problema era que lentamente el camino se bifurcaba mas y mas, hasta llegar a una recamara, los hongos luminosos adornaban todos lados, mientras diversas plantas crecían por las filtraciones de las pareces, el grupo intento tomar algo de aliento, cuando uno de esos hongos se movió lentamente, seguido de otros mucho más pequeños , parecía una madre seguida por sus cachorros, cosa que no extraño que el hongo más grande se girara hacia el grupo y pudieran ver que tenia ojos y boca pequeñas, el grupo pronto se quedo paralizado y el caballero desenvaino su espada rápidamente.

-¿Que… hacen… aquí?-

Se escucho decir al gran hongo, mientras los pequeños saltaban a su alrededor y podía verse que todos poseían pequeños brazos y pies semi fosforescentes.




Patetico  Invitado no eres mas que un inferior ... una alimaña que deberia de pisar con mi pie


I Eat Your Brain Muajaja




Llevo varios cadaveres a mis espaldas: Rue, Elena, Aleria, Jack Cross, Erik, Fayt Reeden, Malblung Anwarünya, Lairë Tinúviel, Naerys, Björki Gotriksson, Sheoldred, Silence, Ferenec, Iosif, Tuxy, Light Yagami, Vanegan, Jarko, Hans Stoker ... quizas el proximo seas tu Invitado
avatar
Zyrxog
Señor de la Muerte y Putrefacción

Mensajes : 523
Edad : 31
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Colmillos en el Abismo

Mensaje por Invitado el Miér Nov 30, 2011 9:56 am

El crio azul fue el primero en moverse tras mi petición. Empezaba a caerme bien, al menos era obediente a pesar de lo tonto que había demostrado llegar a ser. Cuando se acercó a tenderme su camisa enrojecido e incapaz de mirarme, totalmente avergonzado, estuve a punto de estallar en carcajadas.

Fue el humano el que tomó la prenda que el chico ofrecía y quien la colocó sobre mis hombros con gentileza. Me sonrió y le devolví la sonrisa. Acerqué mis dedos a su cara y acaricié ligeramente su barba.

-Gracias.- le susurré con voz dulce.

Quise acercarme para comprobar cómo estaban los límites, como se encontraban sus resistencias, pero no hubo tiempo. Un sonido atrajo nuestra atención y retrocedimos cuando un montón de insectos empezaron a caer por la cascada. ¿¿¡¡Es que no íbamos a tener ni un momento de tranquilidad!!??

El caballero prácticamente me sacó en volandas y echó a correr tras las abominaciones. El chico antropomorfo nos seguía de cerca y nos internamos a la carrera en la oscuridad del pasaje que la bestia morena había indicado como seguro.

La oscuridad era total y debido a ella el humano disminuyó su velocidad para evitar chocar contra las rocas. Aun me tenía en brazos y me abracé a él, pegando deliberadamente mi cuerpo al suyo. Ahora que el estaba desprovisto de armadura percibiría perfectamente mis formas.... y le oí tragar saliva. Parecía que surtía efecto y me sonreí. Ya casi podía oír las campanas de boda. Incluso podríamos tener un hijo a pesar de la incompatibilidad de nuestras razas, si adoptábamos al crío azul. Pero ¡espera! Aun no conocía su nombre... ni le había dicho a él el mío.

Volví a salir de entre mis pensamientos y ensoñaciones cuando mis ojos captaron un resplandor. Mi caballero me dejó en el suelo y desenvainó su arma con rapidez. ¿Qué ocurría?

-¿Que… hacen… aquí?-

Miré en dirección a la voz y.... vale, había visto montones de criaturas marinas extrañas, pero aun así me costó creer lo que veía. Una seta, que al parecer estaba acompañada por docenas de hijitos, que poseía brazos y piernas brillantes, nos observaba con unos ojos enormes.

Traté de reponerme de la sorpresa y avancé sonriéndole. Era la primera criatura en ese lugar que en vez de atacarnos, nos hablaba, no dejaría que la atacaran sin mas... al menos, no antes de enterarme de algunas cosas.

-Hola, siento mucho la interrupción y os ruego que nos disculpéis. Lo cierto es que nos encontrábamos perdidos después de huir de algunos depredadores. Este no es nuestro hábitat y nos encontramos aquí por culpa de unos.... ¿sacerdotes? unos sacerdotes que nos lanzaron a un pozo por el cual hemos llegado hasta aquí. ¿Conocéis alguna forma de salir de estos túneles subterráneos? De ser así, yo, Calipso hija de Rhine, y toda mi familia estaríamos sumamente agradecidos.

Tras tantos años sola en aquella isla no estaba acostumbrada a tanta palabrería y buenos modales, pero sonreí satisfecha. Era la primera vez que usaba el nombre de mi madre para beneficiarme de su influencia pero me asaltó una duda. ¿Sabría esa seta algo sobre la soberana merrow? Por los Dioses, esperaba que sí.
avatar
Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Colmillos en el Abismo

Mensaje por Zyrxog el Sáb Dic 03, 2011 2:33 am

Tema cerrado hasta nuevo aviso




Patetico  Invitado no eres mas que un inferior ... una alimaña que deberia de pisar con mi pie


I Eat Your Brain Muajaja




Llevo varios cadaveres a mis espaldas: Rue, Elena, Aleria, Jack Cross, Erik, Fayt Reeden, Malblung Anwarünya, Lairë Tinúviel, Naerys, Björki Gotriksson, Sheoldred, Silence, Ferenec, Iosif, Tuxy, Light Yagami, Vanegan, Jarko, Hans Stoker ... quizas el proximo seas tu Invitado
avatar
Zyrxog
Señor de la Muerte y Putrefacción

Mensajes : 523
Edad : 31
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Colmillos en el Abismo

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 2 de 2. Precedente  1, 2

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.