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¡Cazados! [Privada]

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¡Cazados! [Privada]

Mensaje por Fishlegs el Sáb Oct 22, 2011 12:48 pm

Un árbol.

Dos árboles.

Tres árboles.

… ¿Qué número iba después?

La pequeña criatura azulada detuvo sus pasos y miró una de sus manos palmeadas, tanteando sus dedos e intentando recordar cuál era el número que seguía al tres. Tras unos minutos cavilando, ya se le había olvidado por qué se había parado en mitad del bosque. Había muchos árboles, demasiados como para contarlos incluso con los dedos de sus manos y sus pies juntos. Cualquiera podría afirmar que Fishlegs no tenía ni idea de dónde estaba, y así era, pero él estaba convencido de que sabía dónde se encontraba: ¡en un bosque! ¡El sitio perfecto para buscar aventuras!

Pero por el momento no había encontrado ninguna.

-Qué bozque máz aburrido…-suspiró resignado.

Pero no iba a retroceder en sus pasos para salir de allí, principalmente porque no tenía ni la más mínima idea de qué camino seguir. Así pues, reanudó su marcha, con su cola de pez moviéndose de un lado a otro acompañando cada uno de sus torpes aunque rápidos pasos mientras se subía un par de veces su pantalón, insistiéndole para que quedase en su sitio. Parecía que, por una vez en su vida, no le iba a ocurrir nada peligroso al internarse en un bosque. No obstante, con lo que no contaba era con la araña gigante a la que le había parecido un exquisito manjar. La enorme bestia le seguía sobre su cabeza, por las ramas de los altísimos árboles, observándole con sus cuatro pares de ojos rojos. Comenzó a descender a ramas más bajas, acercándose más al distraído Fishlegs, que ignoraba totalmente al monstruo que acercaba sus peludas patas negras hacia él, cada vez más, cada vez más…

¡PLAF!

Pero la araña tampoco tuvo en cuenta su peso antes de pasar por las ramas más finas, obcecada en atrapar a su presa. Fishlegs se volteó de un sobresaltado salto, contemplando al enorme arácnido que se debatía por darse la vuelta en el suelo, moviendo violentamente sus larguísimas patas. Algo que a muchos les hubiese producido un irrefrenable deseo por aprovechar y salir corriendo, a Fishlegs solo le hacía pensar en una cosa mientras sonreía con sus ojos amarillos brillando en la semi oscuridad del bosque. Rápidamente, se equipó con su casco y su escudo y desenvainó su espada, hinchando su pecho al tomar una gran bocanada de aire.

-¡Aventuraaaaaaa!

Al decir esto, se lanzó a la carrera hacia la monstruosa araña con su espada en alto, entusiasmado. Se batiría a duelo en una épica batalla contra un ser de pesadilla… ¡que se había levantado y le observaba con sus ocho ojos rojos!

-¡AAAH!

Fishlegs frenó en seco y corrió en dirección contraria, perseguido por la furiosa criatura. ¡Era mucho más grande de lo que había pensado! ¡Y estaba muy enfadada! Por no mencionar hambrienta.

Corrió y corrió, esquivando las arremetidas del arácnido, que chocaba contra los árboles y arrasaba todo lo que encontraba a su paso. En una de estas embestidas logró golpear a Fishlegs con una de sus patas, pero lejos de borrarle del mapa, el antropomorfo se agarró con fuerza a los gruesos pelos negros y trepó hasta su lomo. La araña se revolvía violentamente, chillando furiosamente. Fishlegs se agarró todo lo fuerte que pudo, y no tenía pensado soltarse, ¡no señor! Pero... ¡eso era tan divertido! Y peligroso, claro... ¡era una aventura en toda regla! Ahora solo faltaba encontrar el modo de derrotar a la bestia sin ser devorado antes. ¡Si tan solo dejase de revolverse un segundo para que pudiese clavar su espada…!
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Re: ¡Cazados! [Privada]

Mensaje por Elbereth Faelivrin el Sáb Oct 22, 2011 1:08 pm

Otro día, más camino por el bosque de Physis. Caminaba sin dirección alguna por el bosque como era usual, tocando mi flauta mientras andaba en camino hacia el este. El paisaje que recorría era simplemente maravilloso, con mi buen oido podia escuchar al agua fluir del arrollo a travez de mi musica, todo era de un hermoso color verdoso con una vegetacion espesa. Un bosque completamente lleno de vida.

Dejé de tocar guardando mi flauta de madera en mi morral. Vi el bosque que se extendía a mi alrededor y pensé que era el momento perfecto para recolectar frutos y raízes para mis pociones.Hací registre cada arbusto y matorral, guardando lo mas importante. Luego, bajo un frondoso arbol, pude ver unas setas, pero no cualquier tipo de setas, con ellas podría hacer pociones curativas. Sonreí y me dispuse a cogerlas.

Seguía muy concentrada en las setas y otras cosas cuando depronto se escucharon unos extraños gritos. Me dirigí curiosa a la fuente de semejante escandalo para encontrar a una extraña criatura montando a una indefensa araña, cosa que me hizo enfadar de verdad. Respire profundo y avance usando toda la amabilidad que pude.

-Disculpe, podría dejar a esa pobre criatura en paz?- dije frunciendo el ceño, me dirigí rápidamente hacia donde estaba, "lo siento pequño..." pensé mientras sacaba uno de mis frasco y lo aventara a la cara del animal dandole un mareo, lo suficiente como para distraerlo. Baje al desconocido del lomo del pobre arácnido sin darle tiempo de contestar. Rebusqué entre mi morral y pude encontrar algo de carne, con fuerza la avente lo mas lejos que pude haciendo que la araña, que ya se habia puesto un poco mas conciente debido a que mi pocion no era muy poderosa, corriera lejos por la comida. Que un animal fuera carnivoro no lo hacia un maldito, asi fue creado y el solamente sigue sus instintos de supervivecia.

Volví a mirar de arriba a abajo a ese peculiar ser. -¿Quien es usted?- la verdad quería preguntar QUE es usted mas pienso que seria descortes.





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Re: ¡Cazados! [Privada]

Mensaje por Fishlegs el Sáb Oct 22, 2011 8:08 pm

Gritos, pataleos, chillidos, destrozos, helechos arrancados del suelo volando sobre su cabeza mientras la araña se revolvía y Fishlegs no soltaba su lomo, agarrándose si cabía con más fuerza. Empezaba a sentirse mareado, tanto que pensó que vomitaría sobre el arácnido. Ya había dejado de ser divertido…

-¡Fishlegz quiere bajar!-gritó, como si la araña pudiese entenderle.

Ambos se estaban cansando después de varios minutos de trifulca. La espada de Fishlegs había volado hasta clavarse en el suelo a causa de una de las sacudidas, y ahora no tenía forma de eliminar al animal. ¿Estarían así eternamente? ¿Compondrían poemas épicos sobre ellos? Quién sabe… el caso es que de no encontrar una forma de escapar no viviría para escucharlo. Pero… lo que sí había escuchado era una voz. No se atrevía a despegar la cabeza del torso del animal, así que no pudo comprobar de qué se trataba hasta después.

Un objeto golpeó los ojos de la araña sin previo aviso, salido de entre los árboles. El líquido que contenía se derramó sobre su peludo rostro, mareándola y cegándola al mismo tiempo. El contenido del frasco parecía ejercer algún efecto tranquilizante sobre el arácnido… y olía a menta. ¿Sabría también a eso?

No iba a poder averiguarlo, pues una mano lo agarró de la cola y le bajó del lomo de la criatura, depositándolo en el suelo. Se escuchó el sonido metálico de su casco al chocar contra la tierra y la visera, hasta ahora levantada, cayó sobre sus ojos y tapó su visión. Escuchó unos pasos de ocho patas corriendo apresuradas, después silencio… y luego una voz femenina. Fishlegs usó manos y pies para sacarse el casco de la cabeza, volviéndolo a colocar en su espalda, sobre su pequeño escudo. Frente a él veía una figura, pero debido al mareo estaba borrosa y no podía distinguirla. Intentó levantarse, pero sus piernas temblaron y volvió a caer, sentado sobre el suelo.

-¿Cuál de laz trez lo pregunta?-preguntó, intentando enfocar su fisión.

Poco a poco, esas tres personas que veía temblando frente a él se fusionaron en una sola. Una mujer alta, con ropas y aire elegantes, llevando un arco a la espalda. Sus orejas picudas denotaban su origen.

-¡Ah! ¡Un orco!

No, no, un momento… los orcos eran grandes, verdes y con caras que espantaban al miedo. Esa mujer era alta no un gigante, aunque para Fishlegs todo el mundo parecía alto, incluso un enano le superaba en altura. Tampoco era verde. Su piel era más bien pálida, y parecía suave y cuidada. Su cara no era horrible, ni mucho menos. La verdad, era bastante agraciada.

-¡Una elfa!-se corrigió segundos después de sus cavilaciones internas.

Pero en su mente se fue forjando otra idea. Veamos… ¿qué había aprendido Fishlegs de las mujeres guapas en medio de un bosque? Se llevó un dedo a su prominente mandíbula, pensativo, mientras se levantaba y la miraba de arriba abajo.

-¡Una damizela en apuroz!-dijo alegremente.- ¡Zoy Fishlegz!-se presentó subiéndose sus pantalones y recogiendo su espada del suelo.- ¡Yo te rezcataré!-tomó la mano de la elfa antes de que pudiera decir nada e intentó llevársela para sacarla del bosque.

Aunque… primero tendría que encontrar el camino.

Spoiler:
Si quieres puedes introducir en este turno a la tribu ^^
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Re: ¡Cazados! [Privada]

Mensaje por Elbereth Faelivrin el Sáb Oct 22, 2011 10:06 pm

La extraña criatura intentaba incorporarce sobre sus pies, mas el mareo se lo impidió, haciendolo caer de nuevo, tal vez por que inhalo algo de la poción que arrojé o simplemente por montar a la gran araña. Lo vi detenidamente, nunca había visto a una criatura como ésta., era muy peculiar, mas ¿Quién era yo para juzgar a la Madre Naturaleza? Era de estatura muy pequeña, más pequeño que un enano, era como un pescado de piel azulada, solo que él tenía piernas por lo que podía moverse en tierra. Usaba unos pantalones muy grandes para él y tenía una espada y un casco.

Cuando pudó incorporarce me observo por un momento para después salír corriendo aterrorizado, ¿Qué acaso había hecho algo malo? Cuando empezó a gritar que era un orco comprendí.

-Espere, ¿Podria tranquilizarce?- le pedí frustrada. -¡No soy un orco!- alcé la voz más irritada. ¿Qué acaso mi aspecto era tan espantoso? Yo no soy verde y soy alta, pero no tanto como un orco.

La criatura me volvió a observar y al parecer me pudó identificar. Seguía mirandome de arriba a bajo, casí podía escuchar a los engranes de su cerebro trabajar. La criatura alegremente se refirió a mi como una damisela en apuros. Al parecer se llamaba Fishlegs, me tomó de la mano, ofreciendose a rescatarme. Fishlegs me jalaba, pero su pequeña estatura no lo hacia suficiente mente fuerte como para moverme un centimetro.

-Señor Fishlegs, si no se ha dado cuenta, si hay una damisela en apuros entre nosotros, sería usted, ya que yo le he salvado la vida de ser devorado por una gran araña-. Puntualizé. -Soy Elbereth, Elbereth Faelivrin, es un placer conocerlo- dije ofreciendole mi mano. Le pregunté que hacía en este bosque y me contó entusiasmado que venía en busca de aventuras. En eso no eramos tan distintos, mas yo no consideraba aventura montar pobres e indefensos arácnidos. Le ofrecí caminar juntos por el bosque y él aceptó.

Fishlegs y yo caminabas sin rumbo fijo, mientras él me contaba las aventuras que había vivido, hasta que de pronto, iba a pisar un montón de hojas, un montón de hojas extrañamente apiladas... fue entonces cuando reaccioné.

-¡Fishlegs aguarda!- le grité,pero había sido demasiado tarde, en cuanto Fishlegs piso el monto de hojas la trampa se liberó, atando a Fishlegs de un pie, dejándolo colgando de una cuarda a la rama de un gran árbol. Fishlegs estaba de cabeza moviendoce peligrosamente de lado a otro como si fuera un gran péndulo.

Pero eso no era todo, unos salvajes gritos de júbilo se empezarón a escuchar, mientras unos salvajes salían de unos arbustos. Estabamos rodeados de unos salvajes, tenían la piel oscuras y pintada de extrañas figuras coloridas por todo el cuerpo, utilizaban poca ropa y nos veían con el ceño fruncido en posición defensiva. No se veían nada amistosos...

-Hem, Buenas tardes- titubíe. -Creo que ha habído un serio malentendido-dije mirandolos. Los extraños lentamente se iban acercando a nosotros.

-No venimos con intensión de ataque- dijo alejandome unos cuantos pasos. -Pueden comprenderme?-

Sentí que alguien tomaba mis manos y las ponía tras mi espalda.

-¡Oiga, suelteme!-
le ordené. El salvaje me gritó en un lenguaje que no comprendí para después cargarme y amarrar mis pies y manos a un gran palo. Vi como cortaban la cuerda donde colgaba Fishlegs para llevarselo arrastrando como si fuera una mascota. Dos hombres cargaron el palo donde iba amarrada llevandonos a una dirección desconocida, yo solo me preguntaba como saldríamos de esta






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Re: ¡Cazados! [Privada]

Mensaje por Fishlegs el Dom Oct 23, 2011 2:18 am


Fishlegs tiraba, pero la mujer elfa no se movía del sitio. No estaba tirando con fuerza, pero aún así al ser una damisela en apuros se supone que debería seguirle, ¿no? ¡Así era en las historias que solía contarle aquél aventurero que le adoptó! Si esa mujer no era una doncella en apuros, ¿entonces qué era?

-Fishlegz no es damisela, él es macho.-aseguró con tono extrañado, ladeando su cabeza.- ¡Ez un aventure…!

Detuvo en el acto sus palabras. ¿Era la elfa quien había tirado esa botella? Le costó unos momentos darse cuenta de que no podía haber sido otra persona, pues allí solo estaban ellos dos. La soltó de inmediato y la observó maravillado. Es cierto, no era una damisela en apuros… ¡era una aventurera! Por eso llevaba ese arco, y esas flechas, y todo ese equipo típico de aventureros.

-El… Elbe…. Ebler… Ebe… Elbbb…-parecía que en cualquier momento su cabeza iba a estallar del esfuerzo.- ¡Elber!-dijo al fin.- ¡Tú erez aventurera como Fishlegz!-dijo sonriente.- ¡Fishlegz debe a Elber gran favor! ¡Zí!

“Elber” tendió su mano hacia Fishlegs, que entendía ese gesto de dos formas distintas. Olisqueó la mano y la examinó de arriba abajo con avidez solo para descartar así la primera opción: que le estuviera ofreciendo comida. ¡La segunda opción entonces! ¡El saludo! De un lametazo, recorrió la palma de la mano de la elfa, su particular forma de saludar.

Estuvieron hablando sus motivos de estar en aquél bosque. Fishlegs no tenía ninguno en especial, ni siquiera se había dado cuenta de que ya lo había visitado anteriormente y que había dado una gran caminata en círculos. Él simplemente caminaba en línea recta hasta que llegaba a un lugar que le llamase la atención, como podía ser una roca con forma curiosa o un riachuelo. Después de encontrarse con tantas “cosas curiosas” sin percatarse de ello había vuelto sobre sus pasos, pero de cualquier forma no era algo que le preocupase. Era demasiado difícil para él pensar en caminar y preocuparse para él, y caminar requería menos esfuerzo mental.

Fishlegs siguió a Elber, decidido a devolver el favor. La elfa era bastante amable, por lo menos no era una mujer loca con un palo como aquella que encontró hace un tiempo en ese mismo bosque. Todo lo contrario, su voz era bastante agradable y parecía bastante sabia. Tanto que Fishlegs se preguntó cómo podrían entrar tantas cosas en su cabeza. Se quedó embobado intentando hallar la respuesta a este gran enigma que había descubierto cuando escuchó su grito.

Había seguido caminando sin darse cuenta del montón de hojas apiladas que había frente a él. La verdad, haberse dado cuenta de su existencia no hubiese cambiado nada, pues probablemente hubiese saltado en él solo para divertirse.

Una trampa de cuerda, rudimentaria pero efectiva, se accionó y elevó a Fishlegs un par de metros sobre el suelo. La criatura profirió un grito de la impresión e intentó revolverse para alcanzar la cuerda. Sus instintos naturales estaban en alerta, y sus movimientos ahora eran violentos y desesperados, tratando de morder la cuerda para escapar. ¡No le gustaba esa cuerda! ¡Le hacía daño! Pero lo único que conseguía revolviéndose era que la cuerda le hiciera balancearse como si del péndulo de un reloj se tratara.

Un animado griterío inundó la escena, y unas figuras oscuras que Fishlegs identificó como hombres los atraparon a él y a Elber. A ella la ataron a un palo de pies y manos mientras que a él se le intentaron llevar a rastras. ¡No iba a permitir eso! No solo tenía que liberarse de esos hombres, sino que tenía que salvar a Elber. Impulsándose, dio un salto derribando a uno de sus captores y clavó sus dientes en su brazo, atravesando la carne con gran facilidad. El hombre gritó y se revolvió, pero Fishlegs no aflojaba sus mandíbulas, sino que apretaba más y más. Parecía que en cualquier momento el brazo se desprendería de su cuerpo, pero entonces otros hombres le golpearon con sus armas de madera y piedra. Su cabeza era demasiado dura para perder el conocimiento por algo así, pero los golpes que recibió el resto de su cuerpo fueron dolorosos y le obligaron a soltar a su rival para proferir un grito de dolor. Aprovecharon para atarle de pies y manos y también atar un fuerte nudo alrededor de sus fauces, echándoselo al hombro y llevándole tras Elber a algún lugar en lo más profundo del bosque.
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Re: ¡Cazados! [Privada]

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