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La Bella Flor De Sakura Y El Loto Negro (Privado)

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La Bella Flor De Sakura Y El Loto Negro (Privado)

Mensaje por Sebastian Michaelis el Lun Nov 07, 2011 1:48 am

No había pasado mucho tiempo desde aquella noche, solo horas, horas desde que aquel incendio y aquella cita con aquella señorita había terminado en esta complicada situación. Todo había comenzado tan simple y terminado tan complicado, pero déjenme hacer un recuento de esto…
Mi amo, un asesino respetado en varias ciudades me había encargado que consiga una ayuda para la casa, una chica que limpiara. Mi mente pensó solo en un tipo de chica, si ocurriera algo, debería saber cómo defenderse, debía ser especial. Al poco tiempo me entere de un grupo de geishas, que daban servicio para caballeros. Mi mente calculo las cosas, ser geisha les daba elegancia y entrenamiento para eso, también velocidad y belleza, habían sumado puntos, muchos para ser exactos. Decidí investigarlas y me quede como cuervo espiando desde una ventana a cada una, dándome al sorpresa de la historia, no solo eran bellas y elegantes, sino también vampiras poderosas, y la de pelo rosa, más bien un tono más claro, llamo mucho mi atención, no solo como se devoraba una persona, sino con su belleza, había despertado algo que yo había suprimido, mi instinto sexual. Así fue como decidí pactar una cita, pero los “protestantes” del pueblo tenían otro plan e incendiaron el lugar el día de mi cita. El incendio fue voraz, asesino, temible e incontrolable. La casa de geishas ardía como casa de muñecas mientras todo mi plan se podría esfumar como un origami en llamas, decidí hacer lo que debía hacer. Detuve el tiempo en el momento que eso paso y me adentre en las casa en llamas. Las mismas se mostraban penetrantes mientras yo caminaba, pasando la mirada asustadas de las vampiras que huían y da la gente que había iniciado este incendio. Camine severos metros hasta la habitación de mi cita, la cual al abrir me encontré con la sorpresa, de que ella era la única que no se vio afectada… desde ese día comprendí que ella era más poderosa de lo que aparentaba y luego de ese día, heme aquí, viajando con ella, en una carroza con mi perfección y mi elegancia.
Habían pasado 6 horas de viaje y quedaban muchos días del mismo, así que decidí descansar , entrando despacio a la carroza y acostándome en el sillón frente a ella, quien yo pensaba, dormía plácidamente, y por eso me esforcé ,como todo caballero en no despertarla, mas no sin antes taparla con mi sobretodo, la noche estaba helada y la luna en su pliegue, uan noche perfecta o no, según lo que se planeara .


Última edición por Mitsu, el oso el Miér Nov 09, 2011 2:04 pm, editado 1 vez (Razón : Marcar tema como privado)
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Re: La Bella Flor De Sakura Y El Loto Negro (Privado)

Mensaje por Yuki el Lun Nov 07, 2011 6:15 pm

El abismo de la noche perpetua es dulce si se sabe saborear por el lado adecuado. Mis ojos habían visto las llamas del odio inundar cada resquicio de mi morada, arrasar con mis compañeras, con los hombres infieles que tuvieron la mala fortuna de mantener el libido alto esa noche, había una mezcla sinfónica en el aire; gritos de mujeres, de protesta, de quejas… “¡quemen a las brujas!” “¡abajo a los demonios!”, maikos y geishas corriendo juntas por los pasillos, desesperadas, tratando de escapar, mi rostro vislumbró desde mi posición a través de la ventana la aglomeración de personas, mujeres casaderas en mayoría, con antorchas en sus manos, teniendo la osadía de marcar mi propiedad, de inundarla de tórrida malignidad. Aquello me resultaba ofensivo y me molestaba, mas mi semblante se manifestaba impasible, como si aquello no fuera más que un pequeño contratiempo.

Pero no debíamos fallar. No por nada éramos reconocidas como las mejores geishas de Thaimoshi Ki Nao, y mientras hubiera clientes todavía dentro de nuestra Oyika nadie se movía de su sitio, aunque eso significara que la agonía invadiera tanto a las vampiresas como a los clientes. Pero mantener la reputación intacta era lo principal, como Okamisan que era no podía permitir semejante desliz frente a las que tenía a cargo, caminé con tranquilidad y elegancia hasta situarme a la salida de nuestra morada, las geishas y maikos corrían desesperadas hasta alcanzar la salida, varios clientes le seguían. Negué con la cabeza frunciendo el ceño, que descuidadas.

-Dignidad hasta el final, hermanas –Ordené con voz aterciopelada pero firme y con una cadenciosa sonrisa curvada en mis labios, posando mis manos en la madera y cerrando con fuerza una de las puertas del pasillo impidiendo que mis hermanas escaparan, escuchando sus quejas y gritos desesperados, sonidos que prontamente se apagaron con el fuego iracundo del pueblo que rodeaba por completo nuestra morada. Mis pasos cortos me condujeron a una sala de estar, me introduje en la misma viendo como el fuego prontamente me rodeaba, mis ojos se posaron en el reloj que se mantenía suspendido en la pared, mi deber era esperar al cliente de esa noche, así que nada me movería de ese sitio, y solo él podría salvarme de la muerte solo si se dignaba a aparecer.

El fuego cada vez se hizo más atenuante, poco a poco me costaba más respirar, pero debía seguir esperando, en posición de labor…



***

Realmente había tenido suerte o había logrado cautivar a las noches de tal manera que me quisieran someterme eternamente bajo su lecho estrellado. Mi cliente había llegado, a pesar del fuego y la desesperación, él había aparecido, y ahora viajábamos juntos puesto que su voluntad fue llevarme consigo y la mía mostrar gratitud hasta el resto de sus mortales días.

El carruaje era elegante, ostentoso y cómodo, mantuve los ojos cerrados, meditando en silencio, cualquiera en mi situación estaría aterrada, triste y sin poder borrar de su memoria aquel incendio aterrador, pero yo en cambio estaba tranquila, me encontraba con vida así que no había nada que lamentar… ¿y mis compañeras?, si alguna vivía yo misma me encargaría de acabarlas, por incompetentes, sí, incompetentes eran por no continuar su labor rompiendo el juramento de nuestra Oyika… Mis sentidos atentos escrutaron con los ojos cerrados la entrada de una presencia que no demoré en reconocer, sentí su abrigo rodear mi cuerpo y escuché como se recostaba frente a mí, no tardé en abrir los ojos levemente, sacudiendo las pestañas con paciencia para sonreír, me retiré con delicadeza su sobretodo de mi cuerpo, doblándolo tranquilamente hasta depositarlo a mi lado, luego incliné mi cuerpo hacia adelante para acercarme a él sin levantarme dejando el prominente escote de mi generoso busto a la vista junto con un hombro ligeramente descubierto, mientras le susurraba apaciblemente:

-Agradezco profundamente su atención para conmigo pero una vampiresa no corre demasiados peligros ante el frío, son otros los problemas los que acarrea ser una servidora nocturna. Me acomete el hambre y no quiero cometer una calamidad con usted-Explicité dando a entender que no quería dañarle como lo haría con cualquier fuente de alimento.

-Soy Yuki para serviros-Agregué esperando alguna respuesta de su persona. Una Okamisan jamás revela su nombre verdadero, pero en esta oportunidad haría una excepción. -Puedo saber... ¿por qué me salvó?, debe saber que aquello me sorprende, pero también me halaga-Musité con voz insinuante y arrulladora propia de mí mientras una sonrisa surgía en mis labios y unos prominentes colmillos se asomaban por defecto.

Spoiler:
Off: El kimono que usa es el mismo que el de la imagen :3
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Re: La Bella Flor De Sakura Y El Loto Negro (Privado)

Mensaje por Sebastian Michaelis el Miér Nov 09, 2011 8:03 am

La carroza tapaba toda entrada de luz, en este caso no había alguna pero era un beneficio para cuando uno se levantaba con los ojos cansados, sin embargo, esta carroza no protegía de un pequeño detalle, el frio. El frio de la noche lo sentí mientras mis parpados se cerraban lentamente, estaba cansado, si pero no lo suficiente como para caer en un profundo sueño, algo que me era una bendición en algunas ocasiones, esta fue una de esas..

-Agradezco profundamente su atención para conmigo pero una vampiresa no corre demasiados peligros ante el frío, son otros los problemas los que acarrea ser una servidora nocturna. Me acomete el hambre y no quiero cometer una calamidad con usted- dijo una susurrante y hermosa voz, que me hizo abrir lentamente mis parpados, percatándome no solo de mi error que me corregía, sino de que había olvidado el detalle de que ella se alimentaba de personas-Soy Yuki para serviros-tomo una pausa -Puedo saber... ¿por qué me salvó?, debe saber que aquello me sorprende, pero también me halaga- me gire acomodándome en el asiento, boca arriba y deposite mi dedo descubierto en sus finas almohadas sonrientes, esos hermosos labios que dejaban escapar unos colmillos, intentando controlar el impulso que me hizo salvarla y devorarlos, tanto como ver ese busto y acariciarlo- shh…- dije colocando mi otra mano sin guante en mi boca, haciéndole la típica seña de silencio- es la mitad de la noche, no queremos atraer ladrones- sonreí murmurando- no es que sea un problema, pero realmente no deseo gastar energía en algo inútil- respondí con la misma sonrisa y me levante lentamente, sacándome la corbata ya desajustada y dejándola a un costado en el asiento- mi nombre es Sebastian, mi amo me encargo que buscara ayuda para que yo limpie la casa, no es que la necesite, sino que quiere que lo haga en menor tiempo que un par de horas al parecer- dije elevando mi ego, algo característico en mi- pero esa no es la razón principal por el que lo hice, sino la razón por la cual pacte nuestra cita- desabroche mi camisa y me desabotone un botón a la vez mientras hablaba, dejando ver mi torso impecable y en forma- usted, joven geisha, despertó algo que yo había anulado en mi, un impulso que nunca sentí por qué no sentí la necesidad- dije murmurando mientras terminaba de sacarme la camisa y la dejaba a un lado-y ese impulso…me ha hecho rescatarla-sonreí de media sonrisa- ahora, desviando el tópico de conversación, me había olvidado que usted es una vampira…y me disculpo por eso, tal vez se pregunta por qué me he sacado la ropa sobre mi torso, pues yo simplemente le respondo, bella mujer, no quiero mancharla-sonreí de nuevo y antes de que dijera algo coloque mi dedo en sus labios-supongo que tiene algo de autocontrol, o suficiente para no matarme- le dije mirándola a los ojos, a esos hermosos ojos profundos de un bello celeste casi aguamarina, con mis ojos carmesí que mostraban mi típica serenidad y me acerque lo suficiente como para pasar mi rostro a un lado del de ella con sumo descaro y quedar a la altura de su oreja, quedando mi cuello a la altura de su boca, retirando mi dedo tras decir una frase, casi susurrándola sensualmente al oído de ella- bon a petit…- me entregue completamente a ella, sabiendo que podría matarme si ella lo quisiera, pero algo en mi interior, no, no lo quería admitir, pero algo en mi corazón, me decía que lo hiciera.
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Re: La Bella Flor De Sakura Y El Loto Negro (Privado)

Mensaje por Yuki el Miér Nov 23, 2011 6:59 pm

La sed es naturalmente traicionera, la sed rodea tu garganta, irrita tu lengua, afila tus colmillos y nubla tu mente. La sed es cómo el libido desmesurado de los hombres y la excelsa fantasía de la mujer.

No iba a negar que mi atención en estos instantes dejaba mucho que desear, y es que contemplar los ojos carmesíes del caballero me recordaban mi tentación perpetua a la sangre misma, además que a todo vampiro se le ofuscan los sentidos cuando tienen a la presa de sus deseos tan cerca suyo, me relamí los labios tentativamente e hice un asentimiento corto frente a su sugerencia de silencio, lo cierto es que una panda de ladrones era alimento después de todo aunque uno de mala clase, y no veía lo malo a un surgimiento de estos para poder saciar mi apetito que me consumía cada vez más.

Sebastian, nombre del caballero que me había rescatado reveló tranquilamente y sin omisiones su intencionalidad para conmigo, como era de esperarse requería de mis servicios como geisha pero también necesitaba una compañera para su labor con su amo, ¿quién era su amo?, quise preguntar, tanteando posibilidades, pensando en nobles de Thaimoshi Ki Nao puesto que no existió aquel que guiado por el pecado no visitara mi Oyika y se contentara conmigo o con alguna de mis hijas, aunque también cabía la posibilidad que no perteneciera a estas tierras, algo posible pero también desconcertante y es que toda mi vida había habitado en este lugar, la mera idea de visitar otras tierras me resultaba de lo más extraño.

Mis ojos que impactados estaban sobre los suyos descendieron pausadamente al tiempo que Sebastian dejaba a la vista su perfecto torso y su apetecible cuello, ¿es qué acaso mis palabras de precaución habían pasado inadvertidas para él?, ¿cómo evitar no consumirme por la sed frente a semejante manjar?, pero por lo visto esa era su intencionalidad puesto que para no querer permitir manchar su ropa es que me iba a dejar comer de él. ¿Era eso entonces…?

-Entonces…-Pero mis palabras se vieron evadidas por su dedo índice que se detuvo sobre mis labios carnosos hijos del deseo, mi respiración se agitó como por inercia al sentir su piel tibia donde debajo de la misma corría impetuosa su sangre, y palpitaba llamándome a gritos, me dejé seducir por aquella pequeña muestra de piel, tomando con delicadeza su mano con las mías, relamiendo su dedo con sensualidad, pero me consumí aún más por la locura de la sed cuando se acercó más a mí y me dejó su cuello a su disposición acompañadas de unas palabras como un soplo cálido sobre mis oídos, que me provocaban lo mismo que unas palabras indecorosas de una mujer dichas a un hombre excitado, sí, mi excitación por la sed se incrementó aún más, mis pupilas se apoderaron de mis ojos borrando el aguamarina que les rodeaba, mi rostro descendió hasta situarse sobre su hombro, mi nariz olfateó su cuello, mis labios acariciaron su piel en un tenue roce, hasta que sentí que el tamaño de mis colmillos crecía prominentemente y no fui capaz de evadir una intensa mordida que se impactó de lleno en el cuello de Sebastian, mis brazos rodearon su cuerpo en un abrazo, lo comprimí a mí, como araña que atrapa con su telaraña a su presa, mis dientes dejaban dos aberturas en su piel, como quien descubre petróleo en la tierra hoy en día, y fascinada comencé a succionar y tragar su sangre con devoción. Mis colmillos rasgaron su piel, la sangre salió a borbotones siendo consumida por mí, al principio con voracidad propia del hambriento, pero después con tranquilidad de quién saborea un buen vino de cosecha añejado en barriles, mi lengua surcó su cuello, mis manos que sostenidas a su hombro y espalda le aprisionaban con fuerza como si fuera a escaparse en cualquier momento, lo empujé entonces levemente contra los almohadones mullidos del carro, quedando levemente sobre él, mis piernas se aferraron a su cintura, mientras bebía de su sangre hasta detenerme, dar una larga lamida a su cuello, aún respirando agitada, pero conteniéndome para no terminar acabando con la vida de Sebastian, mi cuerpo había reaccionado completamente como todo vampiro cuando se alimenta, aparte de que mis pupilas se escurecieran un cosquilleo recorrió cada punta de mi cuerpo como si fuera un escalofrío, un agradable escalofrío.
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Re: La Bella Flor De Sakura Y El Loto Negro (Privado)

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