Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» Noche de Muerte [Campaña]
por Lia Redbart Ayer a las 11:16 pm

» [Campaña] La Ciudad de Oro, Dinas Aur.
por Frank Morgan. Lun Sep 17, 2018 2:43 am

» Tentrei, la Balada Carmesí
por Tentrei Iskusstvo Jue Sep 13, 2018 4:39 pm

» Almena Ysun
por Bizcocho Miér Sep 12, 2018 12:41 pm

» Izvir van Rhamis | En construcción
por Bizcocho Mar Sep 11, 2018 12:15 pm

» No tuvo caso...
por Tentrei Iskusstvo Dom Sep 09, 2018 9:50 pm

» La Incertidumbre de la Magia [CAMPAÑA]
por Balka Dom Sep 09, 2018 9:01 pm

» Sangre, Perfume y Sueños Alados [Priv. Celeste]
por Tanets Iskusstvo Jue Sep 06, 2018 10:50 pm

» El Cuervo sobre el Muerto
por Katarina Jue Sep 06, 2018 9:33 pm

» Perdición en la Noche (Partida Libre)
por Etlhan VII Jue Sep 06, 2018 4:43 am




Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth
Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth Cuentos de Noreth

Las afiliaciones hermanas se hacen por invitacion de nuestros administradores hacia otros Admins de los foros que decidamos, o por invitaciones de ellos hacia nosotros, sin embargo nos reservamos el derecho de admision de estas mismas pues seran solo una limitada cantidad y minima. Para mayor informacion acuda a la sección de Afiliaciones


Visita Nocturna

Página 2 de 3. Precedente  1, 2, 3  Siguiente

Ir abajo

Re: Visita Nocturna

Mensaje por Giovanni Da Vie el Sáb Nov 19, 2011 10:06 pm

Lo miró perdido en el tiempo, extraído de la realidad y muy metido en su propio mundo, divagando en su realidad como un niño lo hace en su propio cuarto, creyendo que nada más hay fuera de este, y que todo cuanto sus pequeños ojos alcanzan a ver, es todo lo que la vida tiene para ofrecernos. Pero dejó de verlo en seguida, en principio por la fuerza que el dolor ejercía sobre su tobillo, que con el correr del frío viento hacía enfriar los músculos y parecía fustigarlos con cada ráfaga.
Lograba escuchar también, entre los gemidos del bosque y extraños chillidos tan agudos que le empezaban a taladrar la cabeza, las lágrimas de dolor de la hija de Zscur. No la conocía de nada y aún así esos gemidos le taladraban más fuerte que cualquier sonido, no sólo en los oídos, sino en la mente.

Era, quizás, la primera vez que sentía afecto o empatía por un ajeno, nunca se había fijado en las mujeres –no significa eso para el lector que sus preferencias fueran los hombres, sino que simplemente no sentía ningún arrebato por los placeres carnales-, y por vez primera sentía un malestar por escucharla llorar, más fuerte que su tobillo torcido. Agachó la vista, dejando a los caballos andar a su ritmo por un segundo, perdiéndose en una vieja infancia que a duras penas recordaba. Eran ínfimos los recuerdos de sus padres, e inexistentes los de su difunta madre. Nunca supo nada de ella, ni tan siquiera el nombre que llevaba. Quizás era eso lo que le hacía comprender a la muchacha, el hecho de que ella sufriera voluntariamente eso para poder ver a su madre fallecida. Le causaba un poco de envidia, si él tuviese la misma oportunidad seguramente también la aprovecharía, no importando lo que tuviera que hacer para lograrlo.

Alzó de nuevo la vista, dirigiéndola ahora hacia su compañero. Haseo, algo así creía que se llamaba. Tampoco sabía nada de él, y este le alargaba la mano ofreciéndole un frasco lleno de… ¿Hierbas? Negó con la cabeza, aunque tuvo que cogerlas pese a la insistencia, pero se las devolvió en el mismo segundo.
-No creo que hagan mucho, no me hirieron… Fue una idiotez mía, tengo el tobillo jodido.
Haciendo cuentas, dejando de lado los hombres que lo contrataban –con quienes necesariamente tenía que tener un intercambio de palabras- este era uno de los primeros hombres con los que más conversaba en su vida.
-Sí… No suena muy bien esta noche ¿né? –era su forma de pronunciar “¿no es así?”.
Él mismo cortó el diálogo, pues aunque Haseo le hubiese respondido, Giovanni no habló más. Se concentró en el camino y en los llantos de la pequeña, que tendría ya más de 18 años, pero seguía siendo menor que él y… Bueno, explicados están los motivos de este pequeño “cariño” hacia ella.

Entre los árboles aterrorizados, un ser de oscura naturaleza se movía; ocultando su aroma con el del bosque, siendo invisible al imitar a los árboles, y acoplando su respiración a la de las hojas para que nadie pudiera saber su presencia; los seguía de cerca, al tiempo que pasaba delante de ellos a ratos, los tenía vigilados sin que ellos lo hubieran notado, ocultándose entre el sonido del bosque.
Los había seguido desde que entraron a la oscuridad de la naturaleza, y aunque planeaba seguirlos por más tiempo aún, creyó perfecto este momento para hacerse presente. Si atacaba a uno primero, el otro seguramente le ganaría; no era estrategia, sino simple lógica. Así que su blanco fue otro. Preparó el arco y tensó la cuerda, manteniendo su respiración por todo el tiempo que podía, para segundos después liberar una flecha larga, que apenas en cuestión de segundos perforó el cuello de uno de los caballos, haciéndolo relinchar y pararse de manos, consiguiendo que su compañero se pusiera igual o más nervioso y haciéndolos comenzar a galopar.

Por más que Giovanni jalara de las riendas los animales permanecían distantes de sus órdenes y el carromato seguía y seguiría sin ningún control, perdiendo el camino que había quedado marcado, internándolos un poco más dentro del bosque, en una de las partes más oscuras de este. Pronto, el caballo que tenía la flecha cayó desfallecido, exhalando aire y escupiendo sangre por su cuello. Su compañero se detuvo junto a él, olisqueándolo con su nariz, siendo testigo de su sufrimiento.
Con la carreta inmóvil, Giovanni cortó las riendas y liberó al caballo que estaba prácticamente muerto; mientras ordenaba a su compañero que vigilase lo que pasaba.
Una vez estando libre el caballo, Da Vie le arrancó la flecha que aún reposaba en su cuello, cruzándolo de lado a lado.
-No son monstruos…
-Bravo, no, no son. Sólo es uno, yo –le respondió una voz femenina, suave y sensual, perteneciente a una mujer que prontamente se puso frente a ellos. Llevaba sólo armaduras por ropa –armaduras recudidas en algunos lugares de su cuerpo- y una única arma parecida a una espada, que al mismo tiempo era parte de su armadura.


En su mano derecha portaba una máscara multicolor que tenía formas extrañísimas.
-Lamento que esto pase, pero son simples trabajos…
Se colocó la máscara en un segundo, al tiempo que colocaba la mano izquierda sobre su pecho y soltaba una única palabra:
-Yume.


Como una explosión, la mente de ambos quedó totalmente en blanco. Prontamente, una voz dentro de Haseo, una voz conocida por él, le hablaba y le hacía ignorar a la mujer. Por más que este quisiera, se vería completamente obsesionado con la voz y entre más intentara ignorarla, más atención le prestaba. La voz femenina en su cabeza, como única sabedora de sus pecados pasados y presentes, única compañía que seguía sus pasos, le hablaba sobre sí mismo, le hablaba sobre lo que Haseo más temía: Su futuro.

Por su parte, Giovanni vio que de la herida del cuello del caballo emergía más y más sangre, como si de una fuente se tratase; y pronto el cadáver quedaba reducido a simples huesos… Que se reconfiguraban y volvían a cubrirse con la sangre que quedaba desparramada en el suelo, armando músculos y demás articulaciones, para resultar en un ser de dos metros de alto, coronado con dos potentes cuernos de hueso, que lo miraba con odio y lo amenazaba con exhalaciones de su nariz, tirando vapor como si fuera una máquina.

A lo lejos, en las cabezas de ambos, se escuchaba una simple palabra: Uita. Pero ninguno de los dos, ahora aterrorizados por sus peores miedos, la podía escuchar con claridad.

____________________

Aclaraciones: Ambos estamos bajo el influjo de un hechizo -nivel 3- de la recién llegada. Suerte :3
PD: Estás frente a tu peor miedo, piensate bien como reaccionarías.


avatar
Giovanni Da Vie
Antihéroe

Mensajes : 205
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Visita Nocturna

Mensaje por Haseo el Sáb Nov 19, 2011 11:37 pm

El chico había sido rechazado por alguien mas, un gran -maldita sea- grito en pensamientos muy furioso, como un estúpido había sido amable por primera vez, otro error que jamás iba a repetir, quizás podría tratarle con hostilidad, sin preocuparse de nuevo, tan solo un conocido mas seria aquel chico, el destino le había jugado una mala pasada, Da vie, suavizando su rechazo pregunto algo y Haseo tan solo dijo un -Uhmmjumm- ya harto de la humanidad, hasta de él mismo, con tan solo la muerte podría librarse de ese mundo, pero recordando palabras que otra vez en visiones escucho le dijo otra voz extraña, ciertamente no era la de Aida, era la de un niño pequeño de no mas de 10 años inocente, vil, alzándole la voz, dándole a conocer sus debilidades - El suicidio es de cobardes y débiles como tú, adelante cuélgate, ya no servirá para mas nada sino que alimento, ¿o prefieres vivir y cambiar este cochino mundo sea como sea?- Haseo coloco una de sus manos en su rostro, como si con dolor le hubiesen penetrado su corazón aquellas palabras eran fuertes y muy acordes a su situación, mucho amor hacia a las personas felices pero en exceso las maldecía con de por vida.

Pronto de haber salido de aquel trance estúpido, el chico noto que algo les acosaba, dando a conocer la presencia de otra entidad entre ellos, Aida le advirtió mientras estaba en sus pensamientos perdido como siempre, pero este no le escucho, prefirió escuchar a otra voz inexistente de su cabeza, mientras pudo observar como una flecha dirigida hacia los caballos perforaba el cuello de uno, asustando a su compañero, ambos relincharon hasta que uno callo, en la angustia de su sufrimiento, pataleando un poco, por fin se iría al otro mundo, su compañero sin suerte había tratado de controlarlos pero estos le habían hecho caso omiso a sus instrucciones, ambos saltaron de la carroza Da vie hacia el caballo averiguando, este le ordeno a Haseo atento ante cualquier peligro mientras este lo revisaba, increíble ¿alguien dándole ordenes a Haseo, sin siquiera recibir nada a cambio? El chico indignado refunfuño ante la orden pero firme ante cualquier peligro, ya que la vida de él mismo corría peligro. De entre sombras y arbolas una chica salió, muy hermosa quizás, dejando ver parte de su cuerpo, para poder distraer a estúpidos incautos amadores de placeres carnales, pero su aura de muerte era obvia, apestaba a muerte, soltó una pequeña carcajada poco notable alabando el sentido de deducción de Da vie mas sarcástico que de verdad. Pronto saco de entre su mano derecha una mascara muy extraña, con formas irregulares, hizo unas poses extrañas como si fuese a hacer un hechizo y así fue, la palabra ”Yume” salió de sus labios, de pronto el chico pudo notar como se desvanecía el mundo lentamente, era similar a la que sintió cuando despertó, estar en un abismo en medio de la nada de pronto una voz a la lejanía decía -Haseeeeeooo…. Haseeeeeooo…. Haseeeeeooo…. - llamándolo incesantemente una voz dulce y delicada, le recordaba a Aida pero esta vez era ella quien lo llamaba, este siguió el camino que ella le mostraba hasta que la voz se callo, pero pronto apareció el chico que había escuchado antes - Haseo ayúdame...- no pudo evitar notar el parecido que tenían ambos, pero antes de pensar otra cosa la voz apareció de nuevo - ¿Con que querías encontrar tus memorias no? ¿Sabias que vas a ser malo? ¿ Mataras a miles de inocentes para conseguirlas? Pues si que lo harás- riendo macabramente al final de estas dos interrogantes, Haseo primero no le gustó lo que oyo, peor después de ignorar esos comentarios la voz siguió - ¿Sabias que mataras niños y pobres?, gente simplemente inocente y no te importara- riendo de nuevo pero dándole un tono de burla siempre, Haseo estaba temeroso, soltó sus cuchillas y se arrodillo mientras con su mano intentaba calmarse a si mismo, colocándola en su rostro, presionando su frente como si tan solo tratara de apaciguar esos comentarios, de nuevo la voz le decía su futuro - ¿Sabias que mataras a tu amor, su madre, tu padre, a todos los mataras y no te importara? Mataras a cualquier ser vivo, en esta tierra, suicídate no le importara a nadie, ¡A NADIE!, no le importas a nadie, despertaste porque ya se habían cansado de si, no vales nada, eres un simple mal sueño- Haseo ya había llegado al tope callo en el piso con unas lagrimas de impotencia, se preguntaba -¿Y si todo eso era verdad? ¿Tan solo era un desperdicio de magia como los monstruos de hace rato? - Pero de entre esa voz apareció el chico de nuevo su segunda voz mental la inocencia del puro Haseo, el de pequeño, con tanta tristeza, al parecer sus sentimientos les habían jugado una mala jugarreta y habían creado a ese pequeño niño que tan fuerte gritaba en el cerebro de Haseo - Tu me importas a mi - este se levanto difícilmente, preguntándole a la otra voz - ¿Aida? Aida me protege, jamás me ah dicho mi futuro y sabe que nunca lo hará pero… ¿Por qué ahora lo diría? ¡Tú no eres Aida!- de pronto él mismo de pequeño apareció a su lado tomando su mano, como si se tratase de una ilusión diciendo - No es Aida, esto es solo una ilusión - mientras se desvanecía aquella inocente voz, la voz clonada de Aida repetía una y otra vez el mismo comentario anterior, una y otra y otra vez, siempre repitiendo lo mismo, a Haseo le afectaba cada vez mas y mas pero aun fuerte de pensamiento, escuchando la voz de él mismo de pequeño, espero que pudiese tener algún tipo de poder para romper aquella ilusión.
avatar
Haseo

Mensajes : 18
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Visita Nocturna

Mensaje por Giovanni Da Vie el Dom Nov 20, 2011 12:27 pm

Giovanni retrocedió rápidamente varios pasos, temblando de pies a cabeza y trastabillando; su tobillo seguía doliéndole, pero eso no impedía que retrocediera con rapidez; se quedó hasta el costado del carromato, sujetándose de él, mientras se aferraba fuerte al mango del machete con la mano diestra.
El ser nacido de las entrañas del caballo asesinado, era de un color gris tupido, tenía el rostro de un toro, con un aro dorado en su nariz, y con los ojos completamente rojos, llenos de sangre y de ira. De vez en vez dejaba escapar una fuerte exhalación de vapor, que le hacía parecer aún más temible.
Giovanni tragó saliva, y por un solo segundo dio un paso hacia el frente, alzando el machete con firmeza. Era guiado sólo por su instinto de “honor”, estaba atemorizado por aquella cosa, pero debía proteger a Mehenii uita aunque le costara la vida. Y en cierta forma, también estaba preocupado por Haseo; si bien había logrado salir apenas herido por los monstruos anteriores, no lo creía capaz de ponerle frente a esa bestia.

Pero sus temores le ganaron cuando el minotauro soltó un feroz rugido, haciendo notar más sus músculos y, tras examinarlo todo, había posado la vista sólo en Da Vie. Ignoraba por completo la carreta y a Haseo, sólo avanzaba con firmeza hacia Giovanni. Caminaba despacio, casi al mismo ritmo que el asesino se echaba paso a paso hacia atrás, huyendo de él. El problema radicaba en que un paso del demonio abarcaba dos o tres de Giovanni, así que en pocos pasos lo tuvo ya frente a frente, sin nada que los pudiera separar.
Temblando hasta las puntas de los dedos se aferró con fuerza al machete y lo puso delante de sí, amenazante pero siendo tomado sin maestría. Tomándolo por la hoja como si de un palo se tratase, el minotauro apartó el arma de entre los dos y agachó la cabeza para quedar a la misma altura que Da Vie. Uita Luego, con una voz tan gruesa y grave como si saliera de entre las rocas, lo amenazó de muerte hasta el cansancio, mientras posaba su mano libre sobre el cráneo de Giovanni.

Éste, presa del miedo, soltó el machete y se tumbó de rodillas, sabiéndose muerto ya. Había abandonado su vida sin pelear por ella, aunque aquello había sido una enseñanza de su maese, nunca podría ganarle a una criatura tan aterradora como aquella…
El minotauro resoplaba justo en su frente, empañando los cristales de la máscara y liberando un fuerte olor a podredumbre. Giovanni apenas podía mirarlo, prefería cerrar los ojos esperando su muerte… Como seguramente lo estuviera haciendo Mehenii a manos de la recién llegada. Se maldijo una y otra vez por haberle fallado, por haberle prometido salvarla y ahora estarle fallando, sin siquiera darle la posibilidad de ver a su madre. Buscó a tientas el machete con la mano diestra, buscando y rebuscando por el suelo. No pretendía morir aquí y ahora mismo; era un hombre de palabra y daría su vida, sí, pero sabiendo que protegía a la dama, no llorando por sus temores.

Una mano huesuda y vieja le acercó el machete uita hasta tenerlo en sus manos. Y una voz fina y tranquilizadora se hizo sonar:
-Nunca aprendiste a vencer tus miedos. No te lo puedo reprochar, hasta la muerte temí a los cuervos, y odio esa máscara tuya que llevas cada día.
La voz pertenecía a su maese, y la figura que le pasaba el machete era nada menos que el mismo maese que le había tomado como pupilo y lo había instruido, no sólo para ser un asesino, sino para ser un hombre.
-Pero ahora tienes que sobrevivir a él, porque no sólo tu vida está en juego, sino también la de aquella chica. Uno de los nuestros nunca deja un trabajo sin terminar.
Giovanni no alzó nunca la vista, pues temía aún más de ver la cara de perdón de su maese, nunca lo había mirado como a un hombre respetuoso, y que ahora que estaba lo estuviese viendo así, compadeciéndose de él…
Con machete en mano lo blandió con fiereza, tratando de cercenar de un solo corte el brazo del minotauro, y por fin escuchó con claridad de labios de su maese una única palabra: Uita. La repitió con fuerza, con sus propios labios, mientras su machete cercenaba la rama de un viejo árbol, frente al tronco del cual estaba inclinado de rodillas.

Todo este tiempo su mente le había estado jugando una mala pasada, haciéndole creer que aquel árbol era un minotauro. Se levantó rápido, estaba a unos metros del carromato, y avanzó hasta él, arrastrando el pie por su lastimadura. Aún en el carromato estaba Haseo, perdido en un mundo distante; seguramente presa del mismo hechizo del que él fue preso. Enseguida buscó a la mujer que los había metido en aquello, y al no encontrarla, miró dentro del carromato… Pero este se encontraba vacío. Habían secuestrado a la hija del Conde frente a sus propios ojos, y él había estado peleándose con un tronco.
Escuchó a Haseo balbuceando palabras entre dientes y le tomó por el hombro con la mano izquierda, sin zarandearlo. Únicamente pronunció su nombre y repitió la palabra que su maese le había dicho:
-Uita –no esperaba que así rompiese el hechizo, pero confiaba en que aún si estaba en esa pesadilla, pudiese escucharlo.

***

-Debemos buscarla. Nos vamos a separar, no pueden haber ido demasiado lejos.


avatar
Giovanni Da Vie
Antihéroe

Mensajes : 205
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Visita Nocturna

Mensaje por Haseo el Dom Nov 20, 2011 3:18 pm

Arrodillado, sin poder hacer nada, acaso ¿este era su fin?, se preguntaba Haseo en aquella pesadilla donde una imitación de Aida hablaba futuras verdades o futuras mentiras, haciéndolo entrar en pánico, este sentía una gran impotencia ya que no podía hacer nada, cada comentario le afectaba ¿acaso era una especie de maquina? El chico ya estaba en su limite su mente estaba a punto de explotar pero él mismo se detuvo nuevamente, aquel pequeño niño que representaba su triste infancia poso su mano en su hombro diciéndole palabras que de verdad de necesitaba escuchar - Si ese destino, es el que te impugnan, entonces cámbialo o cumplelo - Haseo poso sus dos manos en el suelo y muy difícilmente los uso para levantarse, luego ya consiente de sus alrededores la voz seguía con sus habladurías para luego decir una nueva frase -Estas destinado a matar todo ser vivo que se te interponga- Ya estaba harto de escuchar eso, a lo que del silencio que dejo la voz se escucho una pequeña risa, una pequeña burla, que pronto se convirtió en una carcajada enorme que callo a la voz por un momento era él mismo, se callo un poco y luego dijo -Si es así entonces ¡LOS MATARE A TODOS!- ya había aceptado su destino, si era muerte de inocentes, gente rica pobre, no discriminaría a nadie, tan solo debía asegurarse de morir como un héroe o un villano conocido, luego todo empezó a aclararse, mientras la voz gritando cosas incoherentes desapareció, dando paso a la verdadera Aida - Has controlado la situación muy bien mi Haseo, te llevare de vuelta a el mundo real, no sublimes mundos imaginarios- otra de sus voces entró en acción aquel pequeño niño de voz inocente -¡Ahora cambia tu destino o cumple aquel que te han dicho, has lo que quieras, pero siempre cúmplelo- la obscuridad empezó a consumir aquel maldito lugar dando paso a colores, el color de la noche y las estrellas, los sonidos de los arboles danzantes por el violento viento de la noche, dando saltos por todo el lugar y ocultando los pasos de acosadores nocturno, él chico notó como Da vie estaba cerca de el apartándolo y corriendo hacia el carruaje, sin decir palabra alguna a él abrió con violencia la puerta del mismo, notando la ausencia de la chica y como se habían burlado de ellos con malditas ilusiones, maldijo fuertemente que hasta quizás pudo intimidar uno que otro animalejo de las cercanías, este grito desesperadamente -¿Dónde esta la chica?- observando la ausencia de la chica que había les había hechizado con magia negra, ya no se trataba de protegerla, era cuestión de orgullo, no soportaba ser engañado, sentía que lo tomaban como tonto, riéndose de él como un bufón, tomo sus dagas y las coloco en su espalda como era lo habitual, tratando de buscar alguna pista, algo mínimo para encontrar a aquella mujer y si era posible vengarse de la misma, matando vilmente sin misericordia.

Habían pasado no más de 1 minuto, mientras Haseo al fin encontró huellas frescas, tenia buena vista para los detalles, solo por eso le dijo a Da vie que se acercara -Mire aquí, pueden que nos hallan despistado con estas, note que están muy colocadas, al parecer quieren engañarnos, las huellas se dirigen al sur por donde venimos, cosa que no creo, Debe de haber algo por aqui que nos ayude- ,Observando hacia los alrededores pudo notar algo, señalo cerca de unos arbustos algo blanco, era el pañuelo de la niña, ciertamente era algo lista y había dejado una pequeña pista, como si confiara en que nosotros la rescataríamos, si aquella niña no llegaba no podía reclamar su premio, eso es todo, simple interés, o al menos eso era lo que el mismo creía, Haseo luego le dijo Da vie -Por el noreste de aquí podrían estar, ¿Qué cree usted? Estoy listo para partir de inmediato- esperando que si respuesta fuese afirmativa, aunque no tenían tiempo que perder siguió la pista, indicándole a Davie por cual dirección iba a seguir, no le importaba si iba solo o no, pero, su ayuda seria bienvenida si lo seguía, ya que aun recordaba a las malevolentes criaturas que les habían atacado antes, estaban muy bien armadas, no seria tarea fácil acabar con otras dos y mas si aquella mujer que había aparecido, tenia aquel extraño poder o mas monstruos y si los combinaba, hasta allí llegaría, pero, no se iba a rendir, la obsesión que tenia dentro de encontrarla era tal que no dejaba de pensar en ella, tenia que encontrarla, era su deber, tenia la necesidad de hacerlo, su voz interna Aida le replico -Deberías estar atento a los alrededores, siento que algo no saldrá muy bien que digamos-
avatar
Haseo

Mensajes : 18
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Visita Nocturna

Mensaje por Giovanni Da Vie el Dom Nov 20, 2011 4:47 pm

Giovanni miró primero el suelo de la carrosa y el cercano a la puerta. En ninguno de los dos había marcas de sangre, y el piso no estaba revuelto. Aunque él no supiera seguir rastros, era obvio que eso significaba que no la había matado, ni tampoco habían peleado –con un presupuesto resultado de la chica golpeada o herida. Quizás la amenazara para acompañarla, en cuyo caso… Se relajaba, pues la sabía viva y que la necesitaba sana.
Da Vie prestó atención a los detalles que el chico le indicaba. Parecía bueno siguiendo pistas y rastros, aunque no podía estar seguro de lo que decía porque durante su “sueño” él se estuvo moviendo, para terminar peleándose con un tronco; nada aseguraba que esas huellas fueran reales o simplemente las hubiera hecho el mismo Da Vie o incluso Haseo mientras peleaban contra sus demonios. Pero sí era cierto que una prenda de la chica estaba allí.

Se levantó la máscara y tomó el pañuelo de la chica, llevándolo a su nariz. Su olfato no era el de un perro, pero era tres veces mayor que el de un humano cualquiera. No desconfiaba de las pistas que Haseo aportaba, pero quería estar seguro para no estar vagando por mucho más tiempo, teniendo en cuenta que dejarla en manos de aquella… “hechicera” sólo la ponía en peligro.
Se guardó el pañuelo de la chica, que desprendía un aroma inusualmente dulzón, demasiado dulce para ser un aroma natural. Pero igual la pista era posible de seguir; en la dirección que había dicho el chico parecía ser más posible que se hubieran ido.
-Avanza tú, tengo que volver por mi arco y llevaré al caballo vivo. Sigue derecho, te alcanzaré.

Volvió para atrás y rebuscó dentro del carromato, encontrando en seguida su carcaj y arco, que se colgó al hombro en seguida. Usando la punta de una de las lanzas cortó las cinchas que ataban al caballo al carromato, y lo montó con dificultad; los caballos no eran uno de sus animales preferidos y tampoco les tenía mucho aprecio, pero este en especial era calmado; aún tras la muerte de su compañero, este había sacado todo su sufrimiento y nuevamente estaba en total calma y tranquilidad.
Giovanni lo hizo andar en un trote sereno, el caballo andaba sin montura por que había sido atado para andar a tiro, no montado; así que cada paso era incómodo y perdía a momentos el punto de equilibrio, cinchando las riendas sin querer. Cuando caballo y jinete se pudieron reconocer al menos momentáneamente, Da Vie volvió hacia el camino que estaba siguiendo Haseo, había tardado menos de diez minutos en hacer todo aquello, así que no debería de haber avanzado demasiado. Además, al estar montado en un caballo lo alcanzaría mucho más rápido. Agradecía al cielo que aquella noche no tuviera luna llena, porque eso le haría perder el trabajo y también a la chica.


El camino de Haseo era azaroso, seguía una buena ruta, pues por allí ramas y hojas se veían quebradas y magulladas. Debido a la armadura de la fémina que les tomó por sorpresa, sus huellas se marcaban de manera perfecta en el suelo, siendo fáciles de reconocer. Lo difícil era verlas, porque la niebla estaba empezando a bajar, evidenciando que se estaba adentrando más en el profundo bosque. Para suerte de ambos, la dirección que había tomado la mujer coincidía con la del camino que marcaban para el carromato; o sea, era posible que en ambos rumbos llegarían al cementerio; eso si no la mujer tomaba otra ruta y decidía confundirlos.
Debido a que no había revuelo entre las hojas, se adivinaba que la mujer nunca agredió a la dama, sin embargo hubo un punto donde cuatro huellas de pies pasaron a ser sólo dos. Y varias más, pequeñitas y como si se arrastraran, le seguían de cerca. Como si fueran insectos que se arrastrasen por el suelo detrás de ellas.

El silencio era casi absoluto… hasta que escuchó un traqueteo muy reconocido: Las herraduras de un caballo. Detrás de él, Da Vie lo había alcanzado con rapidez, aún con la máscara alzada y con el rostro serio.
-Volví… ¿Ha pasado algo?
La neblina impedía que viesen a más de cinco metros delante de ellos, y el ambiente se tornaba más oscuro y lúgubre mientras avanzaban. Escuchó atento lo que tenía que decir mientras continuaban avanzando. Aún sentía el aroma de la mujer, el dulce aroma que no pertenecía a un humano cualquiera.

Luego de veinte minutos de andar, llegaron a un sitio donde el bosque se cruzaba con un camino de piedras; camino que daba a la entrada de un cementerio oscuro y con neblina. Giovanni bajó del caballo y ató sus riendas a las rejas del cementerio, al amanecer pensaba ofrecérselo a la chica para que ella no tuviera que caminar. Estaba seguro de que la podrían proteger, hasta ahora no había olido más aromas que el de la dulce niña.



Entraron al cementerio, oscuro y tenebroso, con una aura de muerte más fuerte que en otros cementerios. En la entrada, con una placa cincelada en acero, rezaba “Cementerio de la familia Zscur. Que aquellos quienes se encuentran aquí, descansen con gracia.”
Al fondo del cementerio, siguiendo el pasillo central, había un mausoleo que llevaba grabado como epitafio “Descansen los restos y el espíritu de Amelhie, esposa del Conde Inhu’us Zscur y madre de Mehenii Zscur. Quien en la vida sabe compartir alegrías, que en la muerte descanse sin preocupaciones”.



avatar
Giovanni Da Vie
Antihéroe

Mensajes : 205
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Visita Nocturna

Mensaje por Haseo el Lun Nov 21, 2011 2:08 am

El chico sentía como el suelo empezaba a endurecerse dejando atrás el fango y las irregularidades, esa era la señal de un lugar un tanto pavimentado, quizás el cementerio, pronto Da vie le había alcanzado preguntando algo tan absurdo como la vida misma, no había pasado nada eso era seguro, ¿o el hecho de que se hubiera detenido para analizar el lugar era extraño?, en fin, siguió su camino sin contestar a su pregunta, algo alerta, camino lentamente hacia la puerta con el chico detrás, muy atento también hacia los alrededores, unos 20 minutos caminado entre niebla espesa que no dejaba ver a no mas de 7 metros , al fin habían llegado, un pequeño lugar pavimentado de rocas hacia espacio entre el bosque y ese molesto fango, dando a conocer entre nieblas una gran puerta de barras de metal, dando a conocer en su tope unas letras “Cementerio de la familia Zscur. Que aquellos quienes se encuentran aquí, descansen con gracia.” Cuando Haseo puso un pie en ella, una inmensa aura de muerte recorrió su cuerpo haciéndole un poco mas pesado de lo usual, o al menos sintiendo aquel sentimiento, quizás ese era el mismo que sentían las personas cada vez que él mismo entraba a sus ciudades, peor el de ese lugar era muchísimo superior que el de él, dejándolo como si tan solo fuese un gatito asustado, entre un montón de hambrientos y feroces leones. Haseo pudo notar lo buen construido que estaba, pero, como todo cementerio tenia su toque de abandono, se notaba que alguien no había estado allí durante mucho tiempo, no le importo demasiado ya que no se sentía incomodo en aquel lugar, pero estaba abrumado por el sentimiento de impotencia en su interior ¿donde estará aquella chica? ¿ en que parte?¿estará bien? Miles de preguntas abrumaban sus pensamientos, Aida escucho esto y también la pequeña voz de él mismo ambos dijeron firmemente uno después del otro -Mi Haseo, ten en cuenta que no podría estar aquí, sin embargo, siento una extraña presencia- la otra voz dijo - Busca en aquella dirección, hacia el este del cementerio, creo que de allí viene-

Haseo acompañado de Da vie que no le había prestado atención llegaron hacia el otro lado del cementerio, buscando en cada parte pero dificultosamente a la chica querían gritar su nombre pero, Haseo le dijo a Da vie, antes de que algo similar ocurriese - Es mejor guardar silencio y que descubran nuestra presencia- mientras lentamente caminaba escondiéndose detrás de grandes lapidas, atento a cualquier movimiento, el chico se había alejado un poco de Da vie, para su sorpresa, al girar la vista para verle, vio a la chica amarrada al parecer inconsciente ya que le podía ver, o reaccionar, solo estaba allí, Haseo un tanto confundido le pregunta a sus voces - Si allí esta la chica han de usarla de carnada pero… ¿Dónde esta la otra mujer?- Haseo le hizo señas a Da vie, dando a conocer su ubicación y que se acercase, pronto llegaron a un lugar un poco mas visible, escondidos entre lapidas, asechando a la otra muchacha que les había lanzado un hechizo muy perturbador, pero, le había hecho desarrollar una voz de simpatía y verdades, ella le decía lo que no quería oír, con crudas y frías verdades, dándole a conocer sus debilidades, para que el mismo tratase de eliminarlas, no era la mas practica, pero si era bizarra y extrañamente, le gustaba eso de ella, cosa un tanto extraña. Haseo entre susurros le preguntó a Da vie - ¿Ves algo?, creo que no puedo ver nada, me parece sospechoso ver a la muchacha allí, no es buena idea ir a buscarla- algo perturbo la tranquilidad del cementerio, un sonido metálico empezaba a sonar por todo el lugar y la figura femenina de la mujer empezó a salir de entre la niebla, quizás les estaba esperando, asechando un poco u ocultando su presencia por tan solo vil precaución, la muchacha tenia un pico pequeño y a unos 8 metros de la muchacha yacía la misma, dando picazos a una de las tumbas, aquellas que estaban superficialmente colocadas es decir, no enterradas, poco a poco empezaba a dañar el candado que tenia algo buscaba eso era seguro, pero un tanto confundidos de la situación los muchachos no sabían que hacer, su misione era protegerla, así que Haseo por fin abrió la boca como se debía, aunque no estaba conforme con ello - Tenemos que sacarle de allí, creo que una distracción no servirá para nada, tu machete seria útil para cortar la soga, aunque, será difícil no ser visto, usaremos esta niebla como ventaja, si ambos vamos será mucho mas fácil controlar la situación, tendremos que hacer movimientos entre lapidas y entre esquinas, par llegar al centro y salir lo mas rápido posible- al terminar jadeo un poco, ya que no estaba acostumbrado a decir tantas palabras y menos a un desconocido, pero lo hizo y no se sentía orgulloso de ello, Haseo miró a Da vie, esperando algún tipo de aprobación del mismo, ya que él podía hacerlo solo, pero no tenia mucha delicadeza que digamos al caminar y podría tropezarse y tarde o temprano descubrirían la ubicación del otro, por eso era mejor ir ambos y terminar el trabajo rápido e irse a casa con la mala pasaba que se habían llevado.
avatar
Haseo

Mensajes : 18
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Visita Nocturna

Mensaje por Giovanni Da Vie el Lun Nov 21, 2011 9:49 pm

Da Vie se sentía como en casa, dejando de lado ese frío pensamiento de la muerte, tenía la mayor parte de sus cosas bajo control. Se bajó la máscara, sabiendo que el aroma dulce de la chica provenía justamente de ese cementerio. Al parecer la mujer les había hecho un favor, de una manera u otra, les había ayudado a completar su trabajo.
El lobo había captado perfectamente el enojo de Haseo, y prefirió responderle de la misma forma, ignorándole y restándole importancia. Era cierto que había matado a una bestia casi sin herirse, y también era cierto que podría llegar a ser más fuerte que él, pero justo en lo que tenían ahora mismo delante, a Da Vie nadie le podía ganar.

Llevaba el machete guardado; se separó de Haseo para abarcar más lugar, miraba las lápidas a uno y otro lugar, unas guardaban tumbas subterráneas y otras eran menos profundas, dejando un montículo bien visible de la tierra que guardaba en sus centros los restos de personas que, por la historia de aquella familia, debían ser muy queridas por la mayor parte de las personas en ese pueblo.
Giovanni se sacó el arco del hombro y tomó una flecha con suavidad, preparó la misma mientras seguía avanzando, con la cuerda sin tensar pero preparado para soltar su proyectil. Se reía hacia dentro a ratos, escuchando los pasos de su compañero contra las calles de piedra; aunque tratara de hacerlo en silencio, pisaba sin pensarse muy bien donde. Esperaba que el escucharlo fuera por su maldición y rezaba que la mujer no tuviese la misma.
Le costaba mirar entre la niebla, empeoraba aún más su visión y le hacía forzar los ojos, además, allí no había prácticamente luz –nadie la precisaba-, dificultando aún más aquella tarea. Por otra parte, se alegraba de llevar la máscara, pues en su mayoría, eliminaba el aroma de los muertos pudriéndose bajo la tierra y le dejaba sólo el aroma de los pétalos de rosa, haciéndose ya un poco viejos.

Al frente de él, en una tumba, la mujer que los había atacado hacía nada se encontraba con un pico, excavando sobre una tumba. Llevaba ya una buena profundidad, a juzgar por toda la tierra que estaba amontonada al lado de la tumba. Empezó a tensar la cuerda y aguzar el ojo; respiraba pausado, tratando de controlar su pulso lo mayor posible; un tiro limpio, una sola flecha sibilante y la acabaría… Pero entonces el humano le hizo señas, lo llamaba y prefirió voltear a verlo para evitar que fuese a hacer un ruido que les pusiera de nuevo en peligro. Empezaba a odiar a ese “compañero”; con cada parte de su cerebro.
Dio un par de pasos, ocultándose con las sombras, cubriendo su cuerpo con la capa como si de una simple sombra se tratase; aunque fuera con sus armas a la espalda y el tobillo jodido, seguía siendo más silencioso que el otro, que a cada paso seguía haciendo ruido con el traquetear de su calzado contra la roca. Le parecía casi un milagro que la mujer no los hubiera escuchado ya.
Al estar a casi un metro del humano, lo escuchó hablar largamente de un improvisado plan que sonaba… En la mente de Giovanni, a suicidio.
Si la chica estaba aún allí, en caso de encontrarlos, seguramente amenazaría con matarla. Y ya no sólo era por la paga ni por el honor de haberle jodido la misión, era porque realmente se sentía comprometido a proteger a aquella chica, a saberla a salvo y regresarla a su casa. Sentía un profundo sentimiento de responsabilidad por cumplir su palabra, y por no hacer sentir mal a la pequeña al faltar a su palabra.

Negó suavemente con la cabeza para evitar que lo confundiera con una aprobación y esta vez sí estuvieran jodidos.
-Debemos ponerla a salvo –susurró lo más suave que podía; acompañándolo de señas simples para que pudiera entenderle aunque no lo llegase a escuchar-. Yo no podría correr si la cargase –señaló el mausoleo, que estaba a no más de diez metros de la posición de la mujer, que aún cavaba en la tumba-, llevala allí, yo te cubro. Mantente observándome.

Volvió a separarse de él; no quería que le reprochara nada; si seguían discutiendo podrían joderlo todo. Odiaba esa falta de profesionalismo. Se guardó nuevamente la flecha y se volvió a colgar el arco al hombro. Se caló suavemente los guantes, para prepararse a lo que vendría… Buscó un sitio entre las tumbas que estuviese cubierto de pasto, para que amortiguara el sonido de sus pasos, y avanzó casi pegado al suelo, evitando por todos los medios crear una sombra, al mismo tiempo que avanzaba alejado de la calle principal. Ese era el peor sitio para avanzar, demasiado libre y sin lugares para ocultarse; esperaba que Haseo se hubiese dado cuenta ya de eso.
Alzó la mano sin voltearse a mirar si el chico le estaba mirando, en señal de que se detuviera. Giovanni estaba a menos de cinco metros de la mujer. Controlaba su respiración tanto como podía, haciendo que su ritmo corporal también fuera más lento. Estar en paz y tranquilidad era el primer paso para cualquier trabajo. Bajó el machete de su espalda y lo tomó con ambas manos, bajando por fin la mano que había estado sosteniendo en el aire; esperaba que comprendiera esa fácil señal.

Se movió ahora más rápido que antes, aún sobre pasto y hierbas, evitando a toda costa el silencio, hasta ponerse al costado de la tierra amontonada; de espaldas a la mujer. Al otro lado de la tumba se encontraba su objetivo –pues recordemos: Una tumba es rectangular, si sabemos eso, hace falta decir que la tierra estaba hacia los pies, y la chica, inconsciente, hacia la cabeza.
Justo entonces soltó un ataque con su machete, desde la izquierda hacia la derecha para rebanarle la cabeza a quien los había jodido.
Aquella movió el pico hacia el arma, haciendo que el filo golpeara en el duro acero, rebotando el tajo y salvando su vida.
-Vás vò –soltó Giovanni como advertencia. Haseo debía entrar ahora, debía hacerlo o seguramente esta vez se los cargaría.
Sin darle tiempo a pensar más nada, volvió a cargar con el machete hacia su oponente, quien al menos por momentos se mostraba en clara desventaja por no contar con un arma propiamente dicha y por estar en aquel sitio tan reducido.


avatar
Giovanni Da Vie
Antihéroe

Mensajes : 205
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Visita Nocturna

Mensaje por Haseo el Mar Nov 22, 2011 1:53 am

Da vie, había hecho unas cuantas señales, tratando de hacer entender a Haseo como y que hacer, negó con la cabeza al escuchar todas las palabras que había dicho, entendiendo, a salvo, a lo que luego, supuso un -tenemos que ponerla a salvo-Luego se presto mas atención, ya que el no conocía el lenguaje de señas, pero como era usual en su temperamento, personalidad, hasta que no le entendía bien, no lo dejaba de analizar, pudo entender que el no podía cargarla, de seguro por la torcedura que, por tonto, no quiso curar con las hierbas de el, poco después, observo otra de sus señales, un tanto susurradas y entre cortando palabras, señalando aquella cosa que no tenia conocimiento, pero, le había leído sin querer, era, la tumba de la madre de la chica, que había muerto por razones desconocidas para él, sin poder reclamarle algo mas del plan como ¿ que harás?¿ te ayudo? El tonto joven salió encaminado hacia la mujer, que estaba a pocos metros y bien visible; Davie había logrado muy rápidamente, casi parecido a una tortuga arrastrarse cerca de 5 metros de la chica, la cual al parecer, muy concentrada con los suyo seguía picando el lugar de la lapida, la señal para rescatar a la chica, era que el atacara a la mujer y de allí Haseo, solo tenia que llevarle a la tumba, esperando lo mejor, tenia ganas de luchar con la mujer también pero era obvio que era muy fuerte , era obvio, su impecable ocultamiento de su presencia, la gran agilidad, los poderosos ataques y la gran percepción, era solo cosas que el había notado, quizás tenia una que otra sorpresa, ya Da vie estaba mas y mas cerca, arrastrándose sigilosamente hacia la mujer, ya estaba cerca, Haseo, empezó a desenvainar sus dagas, era muy habilidoso en cuestiones de velocidad y ataque, podría romper aquellas cuerdas sin hacer sonido alguno y llevarse a la joven tan rápido como fuese posible. Pudo notar como ya Da vie estaba a espaldas de la joven, solo 1 metro les separaba, ya Haseo estaba listo, sus cuchillas desenvainadas lentamente, y preparado para correr, músculos relajados, la respiración comprimida, el oxigeno contenido los latidos de su corazón ya estaban un poco calmados, tan solo una exhalación y otra inhalación lo separaban de su objetivo, ya estaba cerca, Da vie ataco y sin perder un solo milisegundo, tan solo vio como casi le clavaba el machete en su cuerpo, estaba a solo milímetros, esa era la hora de ir, un sonido metálico interrumpió el sonido letal del cementerio, y una voz dijo palabras extrañas, como advirtiendo algo, Haseo comprendió rápidamente lo que dijo, debía ir tras ella pasara lo que pasara, a gran velocidad apretujo sus dagas, lleno de frenesí las coloco a un costado y precisamente corto parte de la cuerda con un solo movimiento sin perder tiempo, la chica aun no entraba en sí quizás estaba consumida en aquel hechizo que les había lanzado en momentos anteriores, pero eso no importaba, la tomo rápidamente en sus brazos y corrió tratando de evitar cualquier roca, rama o incluso lapidas que estaban en su camino, llegando así a la tumba de su madre, que, era una especie de casa para su tumba, estaba resguardada por un portón, lo mas curioso es que estaba abierto, quizás no se preocupaban por desertores de tumbas, ambos entraron para luego Haseo colocar a la chica encima de la lapida de su madre que estaba situada en el centro de la pequeña habitación, con candelabros en las paredes y techo muy elegante, él no sabia si Da Vie había logrado su cometido, pero no le había dado una señal para volver, sabia que él no le mandaba, pero, la chica era mas importante, debía protegerla y aquella bruja malnacida no le iba a arrebatar de nuevo , ya la impotencia se había ido, recupero aquello que perdió y si trataban de quitárselo nuevamente, explotaría, no era un ser de paciencia considerable y la gota que rebasaba el baso estaba cerca, muy cerca.

Pronto preocupado por la chica, asegurándose que no fuese una carnada o estuviese muerta, empezó a golpear ligeramente sus mejillas, pensó un poco que haría alguien en esa situación Aida como siempre le aconsejo -Le cuesta respirar, dale aire, has algo rápido- Haseo tomo esta advertencia muy enserio, si moría su trabajo se iría a la mierda y ganaría la maldita bruja, Haseo desabrocho un poco el vestido de la chica, algo un tanto descortés o atrevido, pero era de vida o muerte, con sus manos empezó a darle algo de aire, esperando que respirara y volviera en si, no sabia que mas hacer, acerco su rostro a la nariz de ella esperando que tan solo respirara un poco mejor, no quería abrir la boca, puesta que aquella mujer podría aparecer o escucharles, Pronto la hermosa joven volvió en sí casi gritando al principio pero Haseo como instinto le callo mucho antes de que abriera la boca, si gritaba echaría a perder la escapada, le dijo - Has silencio o moriremos todos - en un tono casi nulo, tan solo diciéndoselo muy cerca de su oído, estaba atento a sus alrededores, ya que no podía sacarse aun de la mente a las criaturas de hace rato -¿Y si volvían? ¿O tal vez aparecían mas, que haría?- pronto lo averiguaría, su corazón latía mas fuerte de lo usual la adrenalina corría, estaba a punto de encontrar el du destino o terminarlo rápidamente, todo dependía de la situación de Da vie, era él y todos.
avatar
Haseo

Mensajes : 18
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Visita Nocturna

Mensaje por Giovanni Da Vie el Miér Nov 23, 2011 1:57 am

Saltaban chispas cada vez que el machete era bloqueado con maestría y rapidez por el pico de la chica. Aunque no contase con un arma y se encontrara en situación adversa, mostraba mucha mayor facilidad en los movimientos que Da Vie, que poco a poco se iba cansando, y la situación de su tobillo solamente se agravaba con cada golpe, hasta el punto en que soltaba un gemido de dolor por cada sablazo que destinaba.
Haseo había entrado rápidamente en escena, haciendo alegrar por un segundo a Giovanni, al menos le había entendido y no había echado a perder del todo la misión. Cuando los supo lejos, paró con los ataques, dejándose en las manos de la muerte. No podría huir, y ahora que parte de su misión estaba completa, sólo había que resignarse a su muerte pronta y –esperaba- indolora.

Pero cuando terminó con los ataques, no fue agredido como esperaba, sino que la voz aguda de aquella asesina le gritó entre susurros:
-¡¿Qué hacen?! ¡Saben acaso lo que acaban de hacer! Esa chica… Ese cuerpo estaba muerto ya, fue traído a la vida, le fue dada la vida de vuelta. Solamente podía descansar si se enterraba de vuelta en su tumba –señaló con firmeza la placa que descansaba en la tumba: “Descansen en paz y gloria los restos de Mehenii, hija fiel y persona adorable”-. Lamento decirte que se las jugaron…
La chica salió de la tumba, clavando el pico sobre el suelo para dejarlo totalmente inmóvil; se volvía a colocar una extraña espada-cuchillo que iba embocada en su brazo y se giraba hacia Da Vie para propinarle una bofetada que fue escuchada por los mismos muertos.
El lobo permanecía callado y en shock, había aceptado el trabajo de proteger a una chica muerta y llevarla hasta el cementerio… ¿para qué?
-Cómo… ¿por qué nos perseguías?
-Soy del pueblo… Habían muchos rumores de la muerte de la niña del Conde, y de su… locura. Nunca creí que eso fuera cierto, pero… Más y más rumores fueron llegando, y al ver el cartel que había pegado… Nunca antes Mehenii había ido al cementerio. Amaba a su madre, pero era una pequeña muy miedosa… -Recordaba con tristeza notable. Aunque fría, aquella mujer mostraba un cariño inmenso por aquella quien pertenecía al mundo de los muertos.
Giovanni agachó la cabeza. Había sido instruido a no sentir odio, pero… Aquello lo sobrepasaba, se había encariñado con un muerto, e incluso había llegado a mostrar respeto y –hasta cierto punto- cariño por ella. Empatía más bien. Pero no sentía odio hacia ella, el odio que sentía era hacia su padre, quien seguramente era el causante de todo esto.
Ahora, por fin, entendía el fuerte aroma dulzón de las prendas de la mujer. Seguramente eran marcas de su magia oscura, de la reanimación de un cuerpo fallecido. Entendía también el sufrimiento de sus lágrimas, de sus lamentos y de sus pocas palabras. Ahora incluso más que antes de saberla fallecida, la entendía. Y odiaba más y más al Conde.
-Tenemos que devolverla a su tumba entonces, ¿né?

Se giraron casi al mismo tiempo hacia el mausoleo enorme que reposaba al final del cementerio; una enorme construcción con pilares detalladísimos, con puertas de acero que se afirmaban como entradas al infierno. Sobre él, en la misma piedra, había una inscripción tallada que la acusaba por ser la que guardaba el cuerpo de la esposa muerta del supuesto Conde.
De ella, ahora mismo, había surgido un fortísimo grito agudo que hizo a Giovanni tumbarse de rodillas y retorcerse de dolor; también hirió a la guerrera que estaba a su lado, pero a esta –por tener un oído menos desarrollado- solamente la tomó de sorpresa por un segundo.
Acompañando el grito, en las paredes del mausoleo se encendieron dos antorchas que mostraban una luz azulada. Era hipnótico y realmente aterrador, el grito no se detenía, obligando a Giovanni a permanecer tirado en el suelo, prácticamente apuñalándose sus oídos para parar ese taladrante chillido.

Dentro del mausoleo estaba pasando lo mejor:
El cuerpo de la chica fue depositado sobre la tumba de su madre, uniendo a ambas a la misma tierra. Prácticamente de inmediato unos brotes de hierba habían crecido y funcionaban ahora como lianas, atándola de pies y manos a la tierra, en posición mortuoria. Una liana más le cruzaba por el estómago, para evitar cualquier movimiento.
Seguidamente de eso, cuatro antorchas se habían prendido a cada esquina; las dos del fondo eran de un tono rojizo y las dos del frente, azules como las de afuera. Haseo pudo sentir el suelo temblar bajo sus pies; tan fuerte que era casi imposible mantenerse en pie. Él supo de primera mano que el chillido salía de los pulmones muertos de la niña: Esta se convulsionaba de dolor, emitiendo aquel sonido tan agudo y fuerte, a todo lo que sus pulmones podían dar, y sus huesos se habían fracturado como si fueran simples cristales, haciéndola convulsionar de maneras inhumanas. De sus ojos salían lágrimas de sangre, tibias y oscuras; tan oscuras como la garganta del diablo.

Cuando las primeras gotas comenzaron a surgir y tocaron la tumba de su madre, siguieron corriendo sobre el suelo, como dibujando un círculo perfecto en el suelo; y seguidamente, de sus ojos empezó a salir más y más sangre, como si fuese una fuente inagotable. Su grito no cesaba ni tampoco sus convulsiones; más y más se retorcía encima de la lápida de su madre fallecida. Algunas lágrimas en lugar de caer contra el suelo y seguir pintando el suelo, se dirigieron al techo, donde trazaron otro círculo.



Cuando la sangre dejó de caer, el cuerpo ya sin ningún rastro de vida, ni de maldición, se desplomó como si fuera una roca, y por fin el chillido agónico paró.
Las ocho luces del mausoleo se apagaron, dejando a Haseo en la total penuria. No escuchaba nada, no podía reconocer ninguna respiración y tampoco, si eso esperaba, podría reconocer los latidos de la pequeña.

De forma imprevista, las llamas volvieron a prenderse; ahora todas del color normal del fuego. Y sobre la tumba, como levitando entre ambos círculos –y encima de la tumba y del cuerpo- se encontraba El conde Inhu’uh Zscur, sonriendo. Su pantera se encontraba a los pies del cuerpo muerto, ronroneando como un pequeño gatito.
-¡Largate de ahí Haseo!
Alcanzó a gritarle Giovanni. No comprendía qué estaba pasando, pero era obvio que aquel lugar era el centro de todo. La mujer a su costado, poniéndose en pie, entró lo más rápido que pudo al mausoleo para observar aquella macabra obra: Suelo y techo pintados con sangre, un cuerpo tan cruelmente masacrado y el conde ahí, al centro del todo, recitando cánticos extrañísimos, con un libro entre sus manos; y su pantera que le servía de escudo aunque pareciera totalmente dócil.
-Hazle caso –le dijo la mujer. Sí, no le gustaba recibir órdenes, pero incluso a él se le ocurriría que quedarse era la muerte.

Afuera la situación no era mucho mejor: De cuatro tumbas cercanas a la puerta del mausoleo, cuatro no-muertos se habían levantado, rechazando el eterno abrazo de la muerte. Sus lapidas, si se alcanzaban a ver, llevaban escrito en norehense antiguo: “Aquí descansan los valientes soldados del primer Conde, enterrados con sus armas y sus armaduras, para que allá en la otra vida honren su destino”.






avatar
Giovanni Da Vie
Antihéroe

Mensajes : 205
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Visita Nocturna

Mensaje por Haseo el Jue Dic 01, 2011 1:38 am

Haseo estaba algo nervioso, puesto que la chica tenia los ojos obscuros, casi negros, poco a poco empezaron a obscurecerse y un tanto conmocionado ya que no estaba pendiente de ella, soltó su mano de su boca, seguidamente de esto, se desmayo la joven, el chico la tomo entre brazos y la coloco en una tumba que yacía en la extraña edificación, estaba algo nervioso, si ella moría, la misión quedaría arruinada, no era cuestión de dinero ahora, sino de protegerla, la decepción, la burla, la maldición que llevarían ambos en el mundo de los vivos, poco a poco los ojos se tornaron de un negro azabache, no los cerraba para nada, estaba en una especie de trance no podía ni siquiera moverse, su cuerpo tenso y casi sin vida yacía inmóvil y acostado en aquella tumba ¿Qué podía hacer Haseo? Al parecer nada, la desesperación llego en si sacando sus dos dagas resonándolas entre si ligeramente, vigilando un poco la puerta, Da vie pudo haber fallado y si así fuera estaba preparado para evitar que la chica muriese o fuese enterrada viva; al cabo de pocos minutos un chirrido e perforante hizo que Haseo tapase sus oídos, aquel sonido muerto, sin vida, gutural provenía de el cuerpo que casi sin vida estaba a espaldas suyas, era perforante, como si miles de avispones entraran a sus oídos, esto hizo que el chico se tumbara de rodillas con una mano tomaba su rostro perturbado y con la otra una de sus dagas, tratando de hacerle equilibrio para no caerse por completo, la magia negra que provenía de ese grito hizo aparecer o crecer unas dianas de entre la lapida tomándola entre brazos y hombros, una que otra tomándola por el estomago, como tratando de sostenerla, el chico volteo con mucho esfuerzo, buscando la forma de salvarle, Aida refunfuñando dijo - Aléjate, aléjate ya… no podrás salvarla- el chico estaba molesto, con aquellas tontas palabras ¿Cómo dejarla? Si su misión era protegerla pasara lo que pasara, difícil mente le sacudió, tratando de hacerle reaccionar, pero al parecer lo empeoraba, puesto que de sus ojos ya negros empezó a salir una lagrima de sangre, seguidamente de otra y otra haciendo una simple lagrima en una especie de fuente de sangre, que manchaba el piso, era una imagen muy perturbadora para la mente, una chica inocente, masacrada por un simple capricho de alguien, primero le dio la culpa a aquella mujer que, con sus malditas ilusiones les habían engañado en un pasado eso quería decir que ¿Habían acabado con la vida de Da vie?, ¿Acaso eso era posible? Una maligna sonrisa entono, como si aquellos gritos hiciesen despertar algo que no salía desde mucho, mucho tiempo o al menos, eso pensaba el.

Ya la sangre no brotaba del cuerpo de la joven, había bañado toda la habitación de la misma, poco a poco empezó a comprimirse en un cielo que fue completado por unas extrañas líneas que no pudo comprender, la chica cayo de su estado de coma, aun Haseo estaba en aquel frenesí de muerte, no sabia que era, pero, le resultaba fascinante, excitante, inclusive divertido, unas pequeñas risas empezaron a salir de su boca que aun con la malvada sonrisa pintaba, ni Aida ni su voz interna podía escuchar, él suelo temblaba haciendo imposible movimiento alguno en aquella habitación, inclusive, no podía ni siquiera acercarse a la joven, aquellos círculos tenían una especie de glifo o algo, cosa que resultaba frustrante, la misión había fallado la chica estaba muerte, no daba signos de vida, ni siquiera respiración leve, nada, esto perturbo aun mas, a Haseo, se tumbo al suelo de rodillas, ya casi rindiéndose, al levantar la vista pudo notar como el conde estaba allí, en medio de los dos círculos flotando, era claro que era una especie de ilusión de aquella joven de hace horas, no podía caer en eso de nuevo, este, se levanto con cierta impotencia en si todavía, pero, justamente antes de atacar, unas palabras por fin le llegaron, pudo reconocer la voz de Da vie gritándole que saliera de allí , ¿estaba vivo? Cosa que le emociono un tanto ya que, no quería verle morir en tan estúpidas maldiciones de cementerios y tumbas, era la hora de la venganza aquella chica pagaría por sus pecados, pero, algo lo detuvo justo antes de que saliera de aquella edificación, era la chica de ropajes atrevidos de nuevo, este casi le ataca pero también le dijo que saliera de allí ¿acaso ella era el enemigo o un aliado?, -malditas confusiones- pensó tratando de no hacerle mucho caso.

Sin vacilar salió, dando a conocer ciertos cantos extraños, era magia negra, eso era de esperar de tan maléficos y sádicos rituales, este dijo a la chica - ¿Qué pasa aquí, no eras tu el enemigo?- esta le contesto dándole una mirada indiferente - Concéntrate en la batalla, solo digamos que soy su aliada, por los momentos- Haseo suspiro, casi dándole una cuchillada por lo que había hecho pero se contuvo, ya que una puntada llego a su corazón, haciéndole aparecer la sonrisa maldita que había experimentado hace poco, justo a tiempo, ya que de entre tumbas esqueletos con armas y armaduras burlaban la muerte y salían de las mismas, era obvio que no eran amigables, ya que en sus lapidas decía que eran guerreros del conde, pensó por un momento -¿Inmortales? Probemos eso- tomando entre si sus dagas y sonándolas mas de lo inusual, con el cuerpo relajado, y tambaleante se acercaba a uno de aquellas cosas, no tenia conciencia alguna de la situación, tan solo podía controlar parte de sus cuerpos, eligió a la que parecía un tanto fuerte, tenia dos espadas, era como el, tal vez solo por capricho, pero, no importaba ya que era su final.

Ambos estaban a 3 metros de distancia y Haseo aun tambaleante se acercaba mas y mas, cosa que el no muerto hacia también al igual de él, ya a los 2 metros entre ambos, se detuvieron, respetando ciertas reglas de combate a muerte, algo sucedió en ese momento, Haseo levanto la mirada, dando ciertas carcajadas y con aquella sonrisa maldita aun, ojos abiertos como los de la chica que tenia que proteger, al parecer, no le gustaba perder y si lo hacia aquel “monstruo” aparecía, se movía torpemente pero, era obvio que lucharía, Ambos entre la niebla ya algo dispersa corrieron para atacar, Haseo ataco primero, puesta que con la inmensa armadura del no muerto, era difícil de tan solo tocar correr, pero eso si, cubría todo su cuerpo y seria difícil de derrotar, con un torpe movimiento la criatura ataco, pero fue esquivado fácilmente por la velocidad de Haseo, este se coloco detrás de él, pero su ataque fue bloqueado por una de las espadas del no muerto, este aprovecho y le hirió el hombro y una de sus piernas, haciéndole sangrar al chico, era obvio que si era fuerte, pero ya Haseo estaba en su etapa mas alta del frenesí de muerte que le invadía, sentía dolor, sí, pero no se rendiría fácilmente, corrió hacia la criatura, bloqueando una de sus fuertes cuchilladas dobles, de sus espadas, sus fuerzas eran muy pares, Haseo grito frenéticamente y ataco una y otra vez aprovechando sus pequeñas oportunidades entre ataques, todos caían en su armadura o espadas; Ya cansado, le embistió, algo que el no muerto no pudo evitar por su tremendo tamaño y poca agilidad, cayo en el suelo, casi incapaz de moverse, era una oportunidad clara, Haseo salto hacia el tratando de al menos cortarle sus brazos o cabeza, para así quitarle visibilidad y ataque, pero aquel movimiento fue interrumpido por 2 cuchilladas rozando órganos vitales, hígado y pulmón, al menos pudo evitar que le tocaran sus órganos, peor allí yacía casi desangrado por las heridas de aquella maldita bestia ¿perdería?, con una rodilla aun en el suelo y sus cuchillas ayudándole con el balance no podía perder, ambas manos temblaban ¿le temía a la muerte? No podía creer eso, saco de entre sus ropajes el bolso, aprovechando que el torpe no muerto no se levantaba, pero era cuestión de tiempo para que lo hiciera, tomo la hierba XX y las comió, cerrando por poco, ciertos vasos y la piel, dejando de sangrar, peor no aun se podía ver lo abierto de las heridas, su cuerpo estaba ya recuperado y uso un poco de su otra hierba, la destruye tejidos, era muy eficaz en carne, pero, no sabia si en huesos, las esparció un cuidadosamente en una de sus dagas, ya que no tenia tiempo de hacerlo con las dos, y ya con el no muerto en pie, quien sabe como, terminaría con aquella de una vez, se acerco lo mas que pudo a él y esperando sus movimientos ya algo predecibles bloqueo sus espadas con una de las dagas, aprovecho el movimiento que tenían hacia abajo para golpear con la daga libre a una de sus espadas, recorriendo sus dos brazos destruyendo como la lava, un poco de sus huesos, tan solo el efecto duro hasta su antebrazo, pero ya era hora de terminar aquella estúpida batalla, ya su mente estaba algo clara, pero aun no podía quitar la maldita sonrisa de muerte, aun en el suelo por aquel difícil movimiento hizo un pequeño salto, que le ayudo a que se deshiciera de la cabeza y con eso dale fin a la batalla, tan solo trato de calmarse al terminar aquello diciendo a ambos de los jóvenes - 1 menos, solo faltan 4, contando al maldito conde que al parecer nos ah traicionado-muy difícilmente lo dijo puesto que aun reia.
avatar
Haseo

Mensajes : 18
Nivel : 1
Experiencia : 0 / 500

Volver arriba Ir abajo

Re: Visita Nocturna

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 2 de 3. Precedente  1, 2, 3  Siguiente

Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.